miércoles, 26 de septiembre de 2018

Butterfly

II
Just one day
Me había levantado temprano esa mañana, bañado con agua lo suficiente calientita para relajar mis músculos, secado el cabello y amarrarlo en una cola alta, vestirme lo mas comoda posible en la vida y cogido un libro para ir a la cafetería mas cercana a mi departamento. Uno de los mas grandes placeres de la vida, aparte de comer chocolate hasta caerseme los dientes, era disfrutar de los fines de semana rodeada del olor a café recien hecho de una buena cafetería. Aquella semana fue total caos en mi nuevo trabajo, llevada de un lugar a otro, moviendo cosas de lugar a otro, sobre todo, viendo el desborde de emociones del fandom mas apasionado de todos, Army. No se han equivocado de ninguna manera de ser intensos, menos el poner a Bangtan encima de todos, porque en todas las entrevistas asistidas en esta semana ellos los esperaban fuera de los resintos, iban con pancartas, peluches, cartas y las famosas Army Boom, que no son mas a lamparas de una forma particular de esferas, son lindas, ya pedi una de ellas para enviarlas a Venezuela. Sofia la amara. Aparte del trabajo, comence las clases en la universidad, han sido hasta los momentos suaves, los profesores se comporta a la altura al pesar ser extranjera, quizás piensan el no mantener un ritmo rápido, pero creanlo, sé trabajar mejor bajo presión. Por otro lado, mis compañeros son algo particulares, mas las chicas pertenecientes al consejo estudiantil, aun no me aprendo sus nombres, aunque si su mayor obsesión, si, antes de imaginarlo o siquiera pensarlo, se trata de BTS. De hecho, sus amigas suelen reunirse fuera de clases para hablar de ellos, de donde se presentaran, de como se ven de geniales en su nueva sesión de fotos y las próximas canciones a sacar, creo que poseen mas información de ellos en lugar mio, al trabajar a su lado. En fin, realmente son entregadas a su amor hacia Bangtan, que uno de sus amigos lo recalca profundamente, burlándose de ellas. He deseado acercarme pero me da miedo, una de las pocas cosas de advertirme antes de contratarme Bighit es el mantener en total anonimato mi relación con los chicos, al pesar de no tener un trabajo de mucha entrega, es importante mantener la imagen y no presumir de tenerlos cerca. Le reste importancia a ello, con tal, no soy el tipo de chicas que van gritando a los cuatro vientos sus intimidades. En su lugar, me mantengo bajo perfil, solo observando a los demás. Al menos, eso hice hasta conocer al único chico en hacer amistad en la universidad, Ki Sun Hee. Sun es un chico bastante popular entre el cuerpo estudiantil, es brillante, agradable y guapo. Sus grandes ojos café causan suspiro en varias chicas de mi clase, su altura impresionante, su piel bronceada envidia y la asimetría de su rostro mucho por pensar, es de lo pocos que posee el cabello oscuro como la noche. Solemos hablar de temas muy diversos, no solo de la Universidad, tambien de mi pais y toda la comida deliciosa que puedas tener. La verdad, no se lo que ocurre con los coreanos, todo lo llevan directo a los alimentos, son los de pensar primero en el estómago. Que barbaro, yo pensando en Bantang como unos tragones y resulta ser colectivo, nada a estas alturas podria sorprenderme.
Volviendo a la realidad, empujo la puerta de la cafetería notando lo poco concurrida de encontrarse en la mañana del sábado, su estilo moderno pero discreto choca ante mi vista, los colores negros y grises son los preporderantes, sin dejar por alto el blanco de los jarrones de detalles florales. En la barra una joven de cabello rubio atiende a los clientes con coordialidad, paseo mis ojos por la vitrinas pensando en lo que puedo ordenar, me fascina el café con leche, pero mas el capuchino, los panecillos de crema pastelera me vendrían bien, aunque un pastel de zanahoria no seria la excepción a la regla. ¡Ah, maldición! Como desearía tener a mi mamá en estos momentos a mi lado, ella posee mejores ideas cuando estoy indecisa, aunque sinceramente, escogería pensando algo para su estomago. Rio amargamente recordando la distancia grande en separarnos, mientras aqui amanece, Venezuela se oscurece por completo mostrándose una luna imponente o una lluvia torrencial llena de neblina, a estas épocas del año el clima se torna friolento, seria mejor cargar unos cuantos abrigos encima y un paraguas, de lo contrario, terminaras igual a un pollito mojado. Hace unos días tuve la oportunidad de hablar con ella, no mucho por que tenia el tiempo contado, pero fue lo suficiente para invocar un nudo fuerte en mi garganta y nublar mis ojos de lágrimas. La extraño, sus bromas sin sentido, sus abrazos protectores, la manera única de regañarme al estar las cosas mal y la comida deliciosa en prepararme, deseria tenerla viviendo aqui conmigo pero es muy difícil, al menos, por ahora. Me sostengo de la teoría de estar haciendo bien, de que abandonar mi pais ha sido lo mejor de todo porque allí no tendría vida, menos un futuro, pero resulta difícil digerirlo en el menor tiempo posible. Andrea esta en la misma situación, todos los día llama a su familia quedándose altas horas hablando con ellos, aprovecho para hablarles, mas a Sofia y su madre Elena, que considera seguirnos los pasos e irse a otro pais, sabe perfectamente lo de la situación haciendoce mas difícil y consumirlos por completo. La decisión puede doler, al principio lo hace hasta derrumbarte al suelo, pero después de un tiempo comienzas a acostumbrarte a esa pequeña espina incrustrada en tu corazón, al vacío inrenpasable con el nombre de tus seres queridos. Sabes el verlos pronto en una videollamada, escucharlos al menos en mensajes de voz, aunque es insuficiente terminas por acostumbrarte.
Hago fila detrás de las demás personas esperando mi turno, saco de mi bolsillo de mi swueter el telefono para ver la hora, apenas son las nueve. Lo convencional seria ser gritada por Andrea para levantarme, soy pésima en madrugar, mas tomando en cuenta que trabajar requiere de esfuerzo y dedicación, al menos si deseas llegar a tiempo. Por otro lado, la universidad tiene un horario mas flexible, unos días tengo clases a mitad de mañana, otros en la tarde o entrando a la noche, Binghit me da permisos y son bastante comprensivos en ese aspecto, me han apoyado desde el principio y es bueno. En cuanto a los chicos, en los pocos ratos libres de sus sesiones de fotos, entrevistas u otra cosa, tengo la oportunidad de hablar con ellos y conocerlos mejor. Por ejemplo, Jimin tiene hermanos menores, uno que tiene la edad de Jungkook, con quien se lleva muy bien y quiere mucho. Jin le fascina el color rosa, admite tener bastante ropa de ese color y un guardarropa esperando por ser usado, tiene muchas inseguridades con respecto a sus talentos, siendo su voz y forma de bailar, quizás mas en este último, en que le pone dedicación extrema. Tae, por su lado, ama la actuación, tuvo hasta la oportunidad de participar en un dorama en un corto papel, aunque termina muriendo de todas maneras, disfruto cada segundo el hacerlo y desea hacerlo una vez mas, espera que no sea transitorio sino fijo. Nam, desde su sitio, produce y compone algunas canciones de Bangtan, admite con mejillas llenas de color sentarse y dejar a su inspiración volar, escribe del amor, desamor y de las malas experiencias vividas, cualquier cosa puede encender la llama y de ninguna manera lo desperdiciar. En cuanto a Yoongi, es quien tiene la historia mas dura de todos, sus padres al principio no deseaban que fuese musico, no lo apoyaban, por lo tanto debió de hacer muchos sacrificios para poder llegar hasta donde esta. Poco dormía, sufrió de hambre al no tener el dinero para comprar comida, pero siguió sus deseos hasta conseguirlo. Ahora viendo el presente, siente el valer la pena, el sostener “tus inicios serán humildes, pero tu futuro prospero” si luchas por hacer realidad algo, puedes lograrlo. De todos, es el que mas ha llegado a tocarme, no lo se, pero tiene una manera de hablar tan profunda y madura, es como un anciano metido en un cuerpo de un joven muchacho, tal vez los golpes de la vida lo volvieron de esta forma, dura. J-hope por su parte, desde el inicio le ha gustado bailar, es el bailarín principal del grupo y siempre tiene una ronrisa adornando sus labios, es optimista y a criterio de los demás chicos del grupo, difícil verlo enojado o sacado de sus cabales. Le encanta leer, su padre es profesor, por lo que influyo mucho en su educación y gustos, me encanta hablar de libros con él es una fuente inagotable de referencias y es agradable. Su mayor inspiración es su familia, mamá, papá y hermana, la adora con locura y procura no jugar al hermano celoso con ella, pero si el cuidarla de todo aquel en hacerle daño. Por último, Jungkook, el menor de todos, empezó desde muy joven en la industria que prácticamente todo lo que sabe se lo debe a sus “hermanos mayores”, puede tener las bromas sin sentido de Tae y Jimin, los comentarios de Jin que te ponen los ojos en blanco, la madurez de expresarse de Yoongi, los momentos de Nam centrados en el trabajo y el optimismo de J-hope, todo en un solo contexto. Es lindo, adorable y con una risa algo curiosa por no decir macabra, pero si contagiosa. Te impresionarias de como cambia de un dos por tres al tener una cámara encendida, dejando de lado aquel chiquillo para centrarse en hacer su trabajo perfectamente, de hecho, ni siquiera existe la sombra de aquel joven bromista o inexperto, solo la imagen de un hombre que anhela mostrar su talento. Es curioso, mucho bajo mi perspectiva, porque aunque todos los chicos sean increíblemente talentosos, el Maknae de Bangtan, posee algo que los demás no tiene, y lo siento pero no he podido descubrirlo.
Llega mi turno en la cafetería para pedir mi orden, me decido por un capuchino y un pastel de zanahoria, pago rápidamente para dirigirme a la parte izquierda a esperar por mi pedido mientras analizo el intinerario del día de hoy. Debo de llamar a Sun Hee para cuadrar los puntos de un trabajo en grupo, nos toca hacerlo con la presidenta del cuerpo estudiantil, antes de pensar en algo mas, fue escogido al azar y resulto de esta manera. La verdad, es una gran oportunidad para hablar con ella, al pesar de aparentar un caracter fuerte ama a Bangtan, lo demuestra a la manera de hablar y… ¡Demonios! ¿A quien miento? Quiero aprender de ella, trabajo con ellos pero desconosco muchas cosas, no puedo simplemente navegar en internet para averiguarlo, menos preguntar directamente, me da mucha vergüenza, pero si de casualidad tengo una amiga Army… ¡Bingo! Poseo acceso a la información de manera gratuita y fin la historia. Sujeto mi pedido encaminandome a un puesto libre, esta cerca de la vitrina donde veo caminar a las personas de un lugar a otro, hundidas en sus propios pensamientos y complicaciones del día a día, mientras quedo atrás deseando con fuerza el tener un relajado fin de semana. Por ende, abriendo el libro por donde lo deje y tomando con mi mano libre el café, le doy sorbitos pequeños para no quemarme la boca. Sin embargo, son los pequeños instantes de respirar con normalidad hasta escuchar una voz conocida, bastante conocida para ser evitarla detrás de mis espaldas, provocandome fruncir el ceño. ¿Por qué no puedo tener mis pensamientos callados? Hubiese sido mejor, asi no invocó al diablo.
— ¿Como es posible que no puedas ayudarme con esto? — le recrimina un chico a otro, uno que se mantiene con perfil bajo. — ¡Creí que eramos amigos!
— Y lo seguimos haciendo, Yung. — contesta Nam Joon, porque esa voz ronca pero fresca no puede de ser de otra persona mas de él. — pero se me hace imposible llevar a cabo tal cosa. Mas si involucra a los otros chicos del grupo, es una locura total.
— Sabes lo mucho que me ha gustado esa chica, lo he reprimido por mucho tiempo. — recalca el muchacho, por su tono parece desesperado. — aunque ella solo tiene ojos para cualquier otra cosa menos yo, incluso menciono el adorar su musica, por eso si ustedes…
— Ni hablar. — se rehusó una vez mas el moreno, escuchando el sonido de frustración de su amigo. — debe de existir otras maneras de confesarte, Yung. Solo debes de pensar mas, esa chica no debe de ser tan difícil, estoy seguro.
— La conoces, ambos lo hacemos. — hace una pausa soltando un suspiro, después se lleva la mano a su cabeza despeinando su rubio cabello de punta. — Nam sabes que no recurriría a ti sin no estuviera desesperado, por favor dame una mano, canta con Bangtan “Just one day” al menos un pedacito. Es la canción favorita de ella.
Ah, demonios, haría una de las mias otra vez, meter mi nariz donde no me llaman. Sin embargo, ignorar la petición desesperada de alguien que quiere llegar al corazón de su amada se me hace imposible. Por eso levantandome de mi asiento, me paro frente de la mesa conjunta a la mia donde el líder de Bangtan se reune con su amigo, al verme se queda sin habla dejando su boca abierta. El otro muchacho por su parte, gira en dirección al moreno y luego a mi esperando respuestas, aunque al menos no las conseguirá del impresionado RapMon.
— Disculpa si me entrometo en su conversación. — hago una ligera reverencia, adoptando las costumbres de este pais. — pero se me hace imposible al escuchar tu problemática, creo que nuestro honorable líder esta teniendo problemas de insensibilidad, por favor, perdonalo.
Al ser nombrado Nam vuelve a la vida, sacude su cabeza hacia los lados para olvidar la confusión, después frunce el ceño en dirección de su amigo, que por alguna razón, se ha quedado de piedra.
— Creeme que no se trata de eso, Vic. — dice con voz dura y, apretando sus labios, veo como alza su pie dándole un golpe por debajo de la mesa a su amigo, que reacciona gracias al dolor. — sino que este idiota de aqui tiene severos problemas de concentración, o al menos, de confusión. ¿Cierto?
— Una diosa… — murmura al verme, volteo con una mueca extrañada en rostro hacia donde se encuentra Nam, quien suspira sonoramente por eso. — una real diosa.
— ¿Lo ves ahora? — señala a su amigo, dándole un pellisco en la mejilla y con esto si reacciona de verdad. — dudo que ESA CHICA le tome en serio, mas si llega a ver la facilidad de distraerse con otras. Lo siento mucho, pero paso.
— ¡Realmente amo a Kim! — se defendió el muchacho, alzando un poco su voz. — ¡No es algo pasajero! Desde el inicio solo ha sido ella, jamas cambiaría la dirección de este velero.
— ¿Sabes por qué ella no te toma en cuenta? — exclama RapMon apretando sus puños, mirando sumamente serio a su amigo. — es por tu manera de coquetear con otras chicas a su frente, como si nada y degradando su existencia a un simple adorno en la sala. Explicame con seriedad, el ayudarte a conseguirla cuando mantienes esa personalidad tuya inestable, si en verdad deseas mi ayuda, comienza con cambiar eso de ti. De lo contrario, ni te molestes en contactarme.
Sin mas, el líder de Bangtan se levanta de la mesa, dejándola y pasando aun lado de mi. Yung baja la cabeza apenado, hundiendose en sus propias desgracias, capaz dándole la razón a lo recientemente dicho. Quedo parada en medio de la cafetería mirando a ambos lados, confundida en dejar mi café a medio tomar, mi torta intacta y el amigo de Rap Monster triste por las duras palabras. ¡Ah! Quiero volverme chango, esto jamas sera lo mio pero, como soy idiota y para colmo metida camino a mi anterior asiento recogiendo mis cosas, regresando a la mesa conjunta y tomar asiento donde antes estaba Nam. Aqui empezara lo bueno.
— Nuevamente, recibe mis disculpas. — hablo ante el silencio, el muchacho medio alza la mirada y la sosteniene en mi rostro sin mas. Espero no ser malinterpretada. — este ni siquiera debería de ser mi problema, pero es inevitable no prestarles atención mas cuando hablaban de dedicarle una canción a una chica, la que pareces apreciar mucho.
— ¿Quien eres dio…? Que digo, — carraspea su garganta el hombre, girando su cabeza hacia los lados en señal de negatividad. — ¿De donde has salido agasshi?
— Trabajo en Binghit. — explicó, Yung asiente comprendiendo un poco. — formo parte del Staff de Bangtan, de allí conozco a Nam. No soy del todo una desconocida.
— Ciertamente. — rie despreocupado, casi olvidando la expresión despresiva de hace unos momentos atrás. — pero Nam tiene razón, no soy serio con mis sentimientos hacia Kim. Solo mira un segundo atrás, intento coquetear contigo. ¡Soy un desastre!
Valgame dios, dejame contarles algo sumamente divertido en la vida de Victoria Luz, porque aunque aparente seguridad y seriedad ante asuntos de relativa importancia, como lo es el amor, soy un asco al ver personas demoronarse delante de mi. Sin embargo, mamá suele decirme verme como una viejita cuando aconsejo a los demás, incluso cuando ella perdía la dirección en su vida poniéndose a llorar, llegaba con una buena dosis de realidad al despejar su mente pero en mi interior, temblaba del miedo. Es decir, me miro a mi misma como una manzana que aun necesita de cuidados, no una fruta madura lista para la cosecha. No obstante, Yung no tiene a mas nadie alrededor, RapMon se fue dejándolo atrás y solo me tiene a mi. Por lo tanto, aunque no posea ni la mas mínima idea de la historia, debo de armarme de valor y alzar el rostro.
— No debes rendirte tan fácilmente. — le digo aconsejandole, el rubio alza la cabeza como bala al escucharme. — si realmente estas seguro de quererla, desde lo mas profundo de tu corazón, entonces debes de luchar por ella. Eso si, las inseguridades solo son para los idiotas, no para la gente que flaquea a mitad del camino. ¿Eres de esos?
— Pero agasshi, giro en el mínimo mometo de ver a una chica bonita colocandole un nombre. — repone él frustrado, casi literalmente, arrancandose sus cabellos. — Kim ha visto ese lado y seguramente siente asco. Estando en su lugar, yo lo haría.
— ¡Entonces trata de cambiar! — le reprendí dándole un manotazo a la mesa, él soltó un respingo. — haste notar con pequeños detalles tu ganas de hacerlo, hasle saber ser la única en su corazón y ninguna otra chica. De esa forma, poco a poco te ganaras su corazón, las mujeres nos gustan ser tratadas como el centro del universo de un hombre, jamas como el plato de segunda mesa. Eso anotalo muy bien, es deplorable y asqueroso.
Mi mente regresa un poco al pasado, donde adrián admitían amar a mis dos amigas a la vez y tener un ligero interes por mi, en esa ocasión ni siquiera fui plato de segunda mesa, sino tercero. El recordarlo me llena de rencor y rabia, caer ante hombres como ese no valía en lo mas mínimo la pena, aunque aparentemente mi corazón se rehusaba a entenderlo. Quizás, sea una masoquista nata.
— Agasshi, usted habla como si tuviera mucha experiencia en ello. — la voz de Yung es mi ancla a la realidad, haciendo que tome un gran sorbo a mi café para despejarme. — ¿Tiene alguna anécdota al respecto?
— Nada que ver. — mentí, cortando un pedazo de torta de pastel y llevandomelo a la boca degustandolo, era bastante bueno. — no debes de tenerlo, simplemente lo llamo intuición femenina. En fin, hablame de ella, la chica que te gusta, Kim.
Pensé que resultaria dificil contarme la historia de su vida, pero logro ser todo lo contrario, pues soltó la sopa demaciado rápido dejandome desarmada. Nam, Yung y Kim se conocían desde usar pañales, exactamente al entrar al jardin de infantes. Tuvieron una amistad muy cercana la punto de conocerse sus padres, fueron muy unidos al grado de compartir todo, sus juguetes, comida y objetos personales. Al entrar a la primaria no cambiaron eso, simplemente se unificó su amistad, siendos invitados a quedarse en la casa de cada uno para almorzar, dormir o hasta que alguno de sus padres saliera del trabajo para recogerlos. Fue a mediados de la escuela media que las cosas tornaron otra tonalidad, Nam poseia una crisis existencial al no tener idea de que hacer con su vida, pintandose mas dolorido, frustrado consigo mismo, encerrandose en una burbuja inaccesible hacia los demás. En cambio Kim, salio con un niño totalmente distinto a sus gustos iniciales, desde mal hablado, mal educado y patán, el típico que se cree muy malo pero teniendo la oportunidad sale corriendo al ver un rayo caer. Yung odio eso con todas fuerzas, quiso aconsejarla para dejarlo, ayudarla en todos los aspectos posibles, pero la chica se decidía a seguir junto a ese noviazgo ignorando hasta fácilmente sus sentimientos. De hecho, al terminar con ese chico, Kim seguía mirando a Yung solo como un amigo, volviéndose atolondrada y despistada al extremo. Es cierto el ser un casanova inato, elogiar a las mujeres teniendo la mínima oportunidad, sonreirles y guiñarles un ojos, mas hacerlo frente de ella pero le es imposible evitarlo, mas cuando la mujer es la creación mas divina creada al pisar la fas de la tierra. Incluso ahora, viendome con detenimiento, jamas había captado los ojos tan claros de una chica extranjera, menos tenerla cerca con un rostro bañado en encanto juvenil e inocente, pensaba que en cualquier momento una luz celestial vendría del cielo dictaminando ser una diosa. Acto seguido, percatandose de sus comentarios se cubrió su rostro lementandose muy apenado, pues su carne era mas débil a lo imaginado. En tanto yo, en una total confusión en el rostro, culminaba los últimos trozos de mi torta.
Quizás no tenga remedio, los casanovas serán siempre, casanovas. Sosteniendo mis cienes, estudie minuciosamente la historia. Es cierto que Yung un idiota pero, al hablar de la frustración de ver a la chica que ama con otra persona, demostró tener sentimientos fuertes con ella. Tal vez su manera de desmostrar sus inseguridades era esa, aparentar ser una persona que no era, un mujeriego en este caso. De todas maneras, no es algo de solucionarse simplemente llevando a Bangtan a cantarle una canción, primero debía de exhumar sus propios pecados. Llego el momento del cambio.
— Para ya de sufrir, hombre. — le pedi demandante, él solto un respingo impresionado de la magnitud de mi voz. — solo te queda hacer una única cosa y te la dije antes.
— ¿Cambiar?
— Si. — le di la razón, sonriendo complacida. — y una vez demostrandole tus pequeños pero grandes esfuerzos, vienes hacia mi para ayudarte. Bangtan cantara para tu amada.
— ¡Me esforzare! — se alegro el joven rápidamente, levantándose de su asiento y junto sus puños. — ya vera maestra, le demostrares a Kim o cualquiera mi autentico cambio. ¡Lo prometo!
Si, todo muy correcto y esperanzador, pero… ¿A que venia lo de maestra?
— Tienes el porte de una. — contesto sonriendo. — además experta en el arte de llegar al corazón de una chica, en resumidas palabras, la guía ideal para cualquier hombre en cuanto el arte de amar. Por eso, dejame decirte maestra, maestra.
Las palabras de mi nuevo joven alumno me dejaba completamente sin habla, aunque de todas maneras me encogí de hombros restandole importancia, aprovechamos para intercambiar número y un buen apretón de manos de esa manera sellamos el pacto. Culminado mi aperitivo, salimos de la cafeteria conversando mas sobre Kim, la cual, tenia una apariencia fisica arrolladadora y una personalidad tenaz pero sumamente despistada, le atribuye a aparentar ser lo que no es, pero durante todos estos años jamas ha descubierto su secreto. Pensativa de ese dilema, le propuse llamarla e invitarla a pasar un rato con él, Yung palidecio ante la idea e invento cualquier excusa para no hacerlo. Dándole un fuerte alto a su estupidez, le mencione que si realmente quería dejar a un lado ser maliterpretado, su actitud debía de cambiar justo aquí y justo ahora. Las mujeres adoran a los hombres seguros de si mismos, aquellos en tener un punto fijo en el firmamento donde llegar, no los indecisos y menos los perros ladrando alrededor de la falda de otra mujer. Por lo tanto, arrancar con toda esa mala hierva de su vida no es una opción, sino una orden e inmediata. El chico se queda en silencio unos segundos pensando lo dicho, después gira de forma mecánica hacia mi dirección sonriendome con pena, pregunta si he tenido malas experiencias antes para ser tan dura es aspectos como este, donde el hombre es un cobarde completo y la única escapatoria es ser un casanova. Sintiendo un fuerte golpe dentro de mi, mi mente se va lejos, justo al pasado, donde un apuesto muchacho de ojos verdosos, sonreía justo a mi lado mientras veíamos juntos un partido de fútbol del equipo de la universidad. Adrián le encantaba burlarse de los pepeles que eran los jugadores, su condición fisica y la poca capacidad de aguante en tener, decía que un muslo de pollo tenia mas carne a ellos y por mi cuenta comenzaba a reir divertida, después una rara atmósfera nos invadia a ambos, donde el solo mirar nuestros ojos nos provocaba sonrojo y reirnos sin razón aparente. Eramos tontos, o mejor dicho, yo fui la tonta al comerme cada una de sus estúpidas bromas que no llevaban a ningún lado, salvo a algo en especifico, mi propia destrucción.
Yung me llamo pasando su mano frente de mi rostro, despavilando inmeditamente, concluía que esto no se trataba sobre mi, sino él y ese miedo idiota por pasar tiempo con Kim. ¿La quería de verdad? ¡Entonces que lo demostrara! Pero no ganaba nada ocultandolo detrás de una mascara de idiota, por lo tanto, era el momento oportuno de sacar ese telefono y llamarla. Dudando unos segundos, Yung termino haciendome caso y llamando a la dichosa Kim para invitarla entre tartamudeos, palabras sin sentidos y adulaciones asi mismo a comer. Acto seguido, corto la llamada respirando fuertemente pero señalando al victoria con sus dedos, sonreí incredula ante su manera de hacer las cosas, aun asi se contaba como una victoria al final de todo. Llego mi momento de marcharme. Al instante de despedirme, Yung me detuvo de un brazo mostrando una expresión muy asustada, no podía simplemente irme sin siquiera ayudarlo con su cita con Kim, el solo lo estropearia en un segundo. Parpadeando varias veces repuse que esta no era mi contienda, en cambio si la suya y de conocer mas a la chica era él por ser amigos de la infancia, de salir una cosa mal, seria una completa desfachates. Yung bajo su cabeza apretando mas su agarre en mi, rogo prácticamente para quedarme e incluso, podria llamar a algún amigo para que pareciera una salida casual en grupo y asi sentirse mas cómodo, de lo contrario traspiraria hasta morir. Suspirando cansada, termine accediendo a esta gran tontería, donde mi única víctima sería mi único amigo en la universidad Sun Hee. El pobre al contactarlo, no tenia ni la mas remota idea del asunto, menos, cuando se lo explique, simplemente termino accediendo porque es un buen sujeto y no es lo suyo dejar a alguien nadando en problemas. Me pregunte si tenia dotes de buen samaritano, aunque pretendía decírselo, había cortado la llamada. Tampoco era una mala idea contactar con Sun Hee, de todas maneras debía de hacerlo para lo del trabajo en grupo, aprovecharía esta oportunidad y hablaría con él de ello. De esta magistral forma mataba dos pájaros de un solo tiro, ayudar a Yung con Kim y repartir informacion con Sun Hee.
Caminamos un buen rato hasta pararnos en un amplio parque lleno de vegetación, allí seria nuestro lugar de encuentro, note como Yung temblaba considerablemente mientras se comia las uñas. Asqueroso. Desde pequeña he odidado ese desagradable habito, de hecho tuve una amiga en hacerlo frente de mi muchas veces, ganándose rápidamente golpes en las manos para pararlo, terminaba riendose de mi manera de reaccionar pero realmente me daba mucha grima verlo. Ahora verme en el presente, practicando mi buena dosis de escarmiento a un muchacho nuevo. Yung me miro confundido tratando de replicarme, pero lo detuve, el comerse las uñas no solo es repulsivo y asqueroso, le quita la estética calmada de una persona convirtiéndolo en alguien accesible a los miedos. ¡Debia de parar de hacerlo! Si se sentía ansioso o frenético, podía comprar un caramelo, chocolate, galletas… ¡Que se yo! Cualquier aperitivo y olvidar esa maña indeseable, sé que no todos poseen el control absoluto de sus nervios pero idear alternativas para manejarlo, no esta mal. Conmovido de mi explicación, Yung se inclino ante mi sosteniendo una de mis manos, agradeciendo de tener una maestra confiable para enseñarle este tipo de datos, al pesar de solo haberme conocido hace unas horas, ya depositaba toda su confianza en mi. Incomoda mas que halagada, intente volverlo a colocar de pie mientras las personas transitando a un lado de nosotros, miraban entre divertidos y confundidos la escena. ¡Ah, maldición! Seguramente piensa que esta proponiendome matrimonio, esto es sumamente vergonzoso, en resumidas cuentas, quiero desaparecer.
— ¿Vic? — alguien me llamo, haciendome girar en dirección del sonido inmediatamente.
— ¡Sun Hee!
Unos minutos mas tarde, buscaba explicarle con palabras sencillas lo que ocurría a mi compañero de clases, eso si, dimitimos el hablar de Nam Joon o algo relacionado con Bangtan, simplemente lo resumí en ser un amigo de un compañero de trabajo que necesitaba una ayuda en el amor, por lo que delante de sus ojos, era su maestra al saber lo convencional en los corazones de las mujeres, a lo que mi amigo respondió ser obvio porque era una. Finalmente, accedió a ayudar tambien en este plan confuso, no por ser un metido o algo, mas residía en parar escenas como las de hace un rato, siendo sincero eran ridículas. Dejando las cosas claras, caminamos unos metros mas adentro de la plaza donde encontramos un banco, Yung recibió una llamada de imprevisto anunciando ir a contestarla, no se demoraba mucho y tampoco iria lejos, cosa que cumplió, pues junto a la fuente se paro a conversar. Quedamos en completo silencio Sun Hee y yo mirando al atolondrado chico paseando de un lugar a otro, era demaciado pensar que alguien de su tamaño fuese tan torpe con la chica que le gusta, pero tratándose de otras, astuto igual a un zorro. ¿Qué demonios ocurre con el mundo?
— Realmente te gustan los problemas, Vic. — rompió el silencio sin mas Sun Hee, dandome con un dardo inmaginario justo en la frente. — sales de una para solo meterte en otra. ¿No puedes aprender a dar una negativa a las preguntas?
— Yung no es tan malo como parece. — lo defendi por alguna extraña razón, aunque quizás el motivo venia siendo ser amigo de la infancia de Nam Joon. — solo es despistado, malo con sorprender a la chica que le gusta y frenético al simplemente llamarla. Darle una mano, no me matara.
— No, no lo hara pero la chica podria maliterpretarlo. — aseguro mi amigo, con un rostro muy duro. Me congele. — Por ejemplo, incluso yo al verlo arrodillado ante ti, pensé que se te estaba proponiendo. Yung no solo es atolondrado, es un tonto.
Ah… no existe argumento alguno que destitulla ese.
— Voy ayudar, no me maliterpretes. — sigue diciendo al notar la mueca huraña de mi cara. — pero no certificó los resultados de éxito en esta operación.
— No lo hagas parecer como si fuéramos agentes especiales. — argumente divertida ante su comentario.
— ¿No lo ves? — dictamina señalando a nuestro alrededor. — ¡Ya nos hemos convertido en unos!
— Omo, omo, omo. — comence a reir un poco, Sun Hee me imitaba igual. — cuidado y nos escucha el FBI o la CIA ¡Podrian contratarnos!
— Olvidalo. — mueve su cabeza hacia los lados, con una mueca de arrogancia en los labios. — Me miraran a mi, no a ti, sientes debilidad por los simples mortales.
— ¿Desde cuando eres un buen imitador de Loki? — pregunte aun riendo y alzando una de mis cejas.
— Desde que me diste motivos para hacerlo. — me da un toque entre las cejas muy bromista, lo mire ceñuda de tal hecho. — mi querida Thorina del Odin.
— ¡Eso ni siquiera existe! — repuse riendo casi a carcajadas.
— Lo se. — se encogio de hombros muy sobrado, en un punto tan alto de petulancia que era inaudito. — pero te causa gracia.
Me agradaba bastante Sun Hee, al pesar de ser un chico sumamente popular en el cuerpo estudiantil de la Universidad, no pertenecía a ese pequeño grado de engreidos que le gustaban mirar por encima del hombro a los demás. Al momento de conocernos, se inclino muy elegantemente hacia mi y extendió su mano, comprendia el miedo de relacionarme con personas extrañas en un pais extranjero, pero podria desde ese mismo momento, confiar plenamente en él si tenia algún problema. La segunda vez en vernos, me encontró comiendo como una ardilla detrás de la facultad de la universidad, junto a una maquina expendedora de refrescos, él aparentemente venia de una reunión importante con la presidenta de estudiantes y tenia mucha sed. Al verme tan concentrada en comer, soltó una carcajada sonora provocandome casi un susto mortal, pero desde ese momento al ofrecerme su compañia al verme bastante sola, nos convertimos en amigos inseparables. Aunque podía sentir la mirada de hostigamiento de algunas chicas de nuestra clase, nunca le di importancia la razón de sus celos injustificados porque solamente Sun Hee era mi amigo, cosas como el tema del “amor” no venia conmigo, jamas compaginariamos y de igual forma, ver al chico de esa forma era nula. Nos permitimos saber un poco el uno del otro, como por ejemplo, Sun Hee era el hermano menor de dos hermanas grandes que le utilizaban de muñeco cuando estaba pequeño, decían ser muy lindo para simplemente ignorarlo y lo vestían de formas bastante particulares. De hecho, sellaron todo esto con fotografías, pero confeso ser demaciada vergonzosas para mostrarselas a alguien. De conocerlas, seguramente, lo primero en hacer seria mostrarme ese peculiar álbum de fotos, saber ese simple dato daban ganas de auto invitarme a su casa, pero eso seria de muy mala educación. Tambien le dije un poco sobre mi, el ser la hija menor de mis dos padres, resultado de una relación llena de engaños por parte de mi papá hacia mi mamá, donde tuvo un final inesperadamente triste en todos los sentidos posibles y tirado al pasado. En cuanto a mi hermano mayor Miguel, es el típico bromista que todo le saca un chiste, no puede quedarse quieto en un solo lugar, busca sacar de los cabales a cualquiera y arreglar las cosas a su modo. No es un mal chico, es un hecho el amar mucho a la abuela y anteponerla encima de todo, incluso nuestra propia madre. No lo juzgó, luego de todo, ella fue quien lo crío desde los cinco años aproximadamente, junto a mi difunto abuelo. De él tengo un sinfín de historias, desde cuidar de mi al no estar mamá cerca, llevarme junto a él para comprar Coca-Cola y chicles pequeños de varios colorea hasta buscarme en a escuela, durante varios años fue mi soporte e imagen paternal. El abuelo me complacia en todo, daba consejos propicios al momento y me enseñó que la mamá es el ser mas puro, sincero y único en tener en la faz de la tierra, a ella le debes la vida. Particularmente con la mia, le debo la razón de todo, porque desde el inicio siempre ha sido la que me ha apoyado en cada uno de mis pasos en este sendero tan difícil llamado vida. A Sun Hee le conmovió mucho el amor que le tengo hacia mi mamá, lo considero comprensible tomando en cuenta la sucedido con mi papá, sobre todo, el ver todos los sacrificios hechos para traerme hasta donde estoy. Era esa misma razón que me levantaba todos los días para ir a la universidad y trabajar, debía de conseguir la manera de regresarle con intereses todo lo hecho por mi, demostrarle que nada lo hizo en vano y ha valido la pena.
Volviendo al presente, me sostengo el estomago de tanto reirme, Sun Hee me mira fascinado las expresiones de mi rostro como si jamas las imaginara poseerlas, aunque mas que todo, tiene un brillo en su mirada paralizante y curioso. Aunque no quiero indagar mas lejos a eso, realmente no deseo hacerlo.
— ¿Algún día me contaras lo que escondes? — exclama fuera de contexto Sun Hee, tomandome desprevenida, con la guardia totalmente baja. — aunque aparentes ser alegre, divertida y en ocasiones entuciasta, siento que bajo todas esas capaz ocultas algo, una historia llena de tristezas. ¡Ni se te ocurra salirte por la tangente el tratarse de la separación de tu familia! Porque ni remotamente se trata de eso.
— Vamos. — rodee los ojos cruzando mis brazos a la altura de mi pecho, aparentando seguridad en mi misma e ignorando ser acorralada. — ¿Qué podria precisamente yo esconder?
— No lo se. — se encoge de hombros, no desistiendo de dar conmigo. — dímelo tu.
En ese instante, como salvada por la campana, Yung regresa de culminar su llamada comentando tratarse de Nam para preguntarle si aun estábamos juntos, Sun Hee me mira extrañado de ese nombre nuevo en la conversación. Mientras Yung se daba cuenta de reverlar un dato importante de su famoso amigo, guarde calma mencionandole ser uno de mis compañeros de trabajo y el amigo del rubio, a lo que me parecía una total desfachates saber de él luego de esa escapada triunfal. A lo que su amigo, tragando saliva sonoramente explico que Nam reaccionaba así al estar enojado y frustrado, no debía de agarrar represaria contra él, solo es su temperamento. Suspirando cansada, exclame si él volvería a encontrarse con nosotros y de eso se trataba la razón de su llamada, cosa en ni ser remotamente cerca, porque hoy grabarían junto a los chicos un anuncio de comida picante, seguido de las grabaciones para un posible nuevo cover, llevandosele toda la mitad del día. No respondí nada, tampoco había mucho por decir, hoy correspondía mi descanso y nada en el mundo alguien lo opacaria. Aunque, francamente, ha sido muy tarde para pensarlo. Sin embargo, algo dentro de mi me inquietaba porque no los vería, si, lo se, es ridículo simplemente plantearlo de esa manera pero en estas semanas de adaptación, me acostumbre estar alrededor de Bangtan. De J-hope con su optimismo extremo y su contagiosa esperanza, las bromas sin sentido de Jin que al traducirlas al españo perdía significado total, la energía desbordante de Tae y Jimin, la cual nunca se agota, de encontrarte decaída, encontraran la manera de hacerte sonreir. Los consejos de Yoongi, la forma de expresarse de Nam y la inocencia de Jungkook en algunas ocasiones. Todos ellos, desde el primer día de mi trabajo, comenzaron a formar parte de mi vida. Una salida de ella seria difícil. ¿Por qué no les pedi su número de telefono a cada uno? ¡Ah! Ya lo se, podria prestarse para malinterpretarse, mejor dejar las cosas como estan. En el anonimato.
Centrandome en el tema inicial, le pregunte a Yung si Kim pretendía hacernos esperar toda la mañana, debía de discutir con Sun Hee temas de interes académico y no podían esperar, de hecho aproveche esto para poder hacerlo. Confundido, saco su telefono para mandarle un mensaje a la chica, uno que no recibió respuesta alguna. Al termino de una hora, Yung supo que no vendría, había transcurrido mucho tiempo sin una explicación de su parte, mas el llamarla y ser enviado al buzón de mensajes. Sun Hee miraba impaciente la hora sugiriendome irnos, había contactado con la presidenta de centro de estudiantes y seria capaz de vernos en una cafetería, ella trabaja los fines de semana por lo tanto, tiene un horario algo apretado, no es bueno hacerla esperar mucho. Mirando el perfil triste del amigo de la infancia del líder de Bangtan, senti un grado de dolor en el tener en ese momento, ser olvidado por la persona que mas amas en este mundo es horrible, lo se por experiencia propia. La sensación es paralizante, fria y calculadora, todos tus sentidos explotan y crees tener el mundo quebrandose a tus pies, por mas tratar de luchar de no caer en el vacío, es imposible pararlo, menos al tener tus fuerzas a punto critico. Es allí, en ese preciso instante, tener las agallas para abandonar el barco.
— Lo siento. — le digo sinceramente, colocando una de mis manos en el hombro de él y apretandosela. — no debí de decirte todas esas cosas, ni siquiera debí de darte esperanzas de algo…
— Te equivocas. — objeto él sacudiendose mi agarre, girando hacia mi dirección y mirandome de forma dura. — la maestra no ha hecho nada malo, de hecho, sus consejos son lo mas buenos jamás escuchados en la vida. Por eso, no te disculpes.
— Yung… — susurre admirada.
— No me rendiré. — sonrio satisfecho, parandose de donde estaba sentado y levantándose él mismo el animo. — lo prometo, por nada en el mundo lo hare.
Sonriendo complacida, le di unos cuantos golpes en el hombro dándole mi apoyo, después de todo, el tonto de Yung no se daría por vencido y aprendió algo nuevo de su maestra. Tener perseverancia. Resumiendo los hechos, ese fin de semana deje al rubio en el parque con una enorme sonrisa en los labios y al fuerza en sus manos de un cambio, sobre todo, de luchar por la mujer que amaba. Seguidamente, me encontré con la presidenta del consejo estudiantil para el asunto del trabajo, la mujer de un imponente porte, cabello castaño claro largo hasta la cintura, ojos negros profundos, piel pálida al claro de luna, pumulos rellenos color rosa tenue, delgada y de piernas muy delicadas, nos esperaba en la cafetería propiedad de sus padres. Al vernos nos reclamo por llegar cinco minutos tarde, aun con Sun Hee avisando anteriormente, no terminamos por salvarnos de su mano cruel, mucho menos de sus palabras cortantes. No fue difícil el repartirnos los puntos del trabajo, es una mujer de pocas palabras y directa al donde quiere llegar, donde tenia todo organizado desde un inicio quedandonos el simplemente estudiar, luego uniríamos todo en un mismo documento. Teniendo las cosas claras, anuncio culminar con sus labores diarias al atender a la cafetería, nosotros solo eramos un estorbo para hacerlo. Juro que Sun Hee debió de sostenerme para privarme de ir a reclamarle su problema de actitud, pero en palabras de él no debía de tomarmelo personal, la presidenta era asi con todo el mundo incluido su mas allegadas amigas, en otra oportunidad las conocería. Y de esa manera, cerre el trato con esa mujer.
Para el domingo, lleno de mas descanso de por medio, hable por mensaje con Yung quien me conto los motivos del porque fuimos plantados por Kim. Se le presento una emergencia en su casa, sus padres salieron en una cita para revivir la llama de su relación dejándole a su cuidado a sus hermanos pequeños, eran gemelos y fastidiaban como por cuatro de ellos mismos, dejarlos solo no es una opción. Aunque tenia sentido la cuartada, no justificaba pasar de avisarle, es decir, si voy a faltar a una cita con uno de mis amigos simplemente llamo o dejo un mensaje de texto, pero no lo hago esperar por mi sin avisarle. El rubio me dio la razón, aunque no desistió en seguir luchando por ella, si es la manera de que la vida le esta haciendo pagar todos sus pecados, perfecto, lo aceptaría pero no descansaría hasta llegar a ella. Alegre de esa respuesta, le desee la mejor de las suertes, con esa fuerza de convicción lograría su meta fijada, estaba segura de ello. A la llegada del lunes, me levante temprano para ir a trabajar temprano en Binghit, en ese día particularmente necesitaría un par de manos extras para asistir a los chicos, comenzarían los ensayos de los conciertos del tour, y ellos eran muy apasionados a la causa. Tome mi desayuno junto a una Andrea frenética, hoy tendría por primera vez una exposición frente a varias personas, su coreano no es muy bueno en comparación al mio pero, sigue estudiandolo a fondo hasta dominarlo por completo. Es agradable verla caminar de un lado a otro inventando diálogos, ideando tener personas al frente para grabar mas frases en su cabeza, hoy sera todo un reto para ella, uno que vencera. Tomándose el café mañanero de un solo trago, toma el pan en su boca y con las manos unas hojas que supongo, contiene el contenido de su exposición, despidiendose con prisa. Teme el llegar tarde. Quedandome con las palabras en la boca, me dispongo seguir su ejemplo al levantarme de la mesa recogiendo los platos, una de las tantas cosas aprendidas por mi mamá es el mantener la cocina en total orden y limpia, mas tratándose la casa de dos mujer debiendo de aparentar toda la pulcredad posible. Hablando de mamá, hoy tendre la oportunidad de hablar con ella, Manuel mi hermano mayor, le creo una cuenta de Skype donde podremos tener una videollamada, permitiendome ver su trigueño rostro. Suspirando añorante, limpio las cosas de la cocina y buscando mis pertenencias, salgo del apartamento.
La noche pasada, hable un poco con mi hermano por mensajes, este burlándose, como es lo usual, de los miembros de los hombres asiáticos, preguntó de la vida agetreada de Seúl y la comida en tragarme. Rodeando los ojos, respondí que lo máximo en hacer seria ir a cenar en un puesto de comida rápida detrás del conjunto residencial, venden hamburguesas, son buenas, jamas lo negaré, pero jamas le llegaran a los talones de las venezolanas. Una vez teniendo la oportunidad, ire a visitarlos y brindaré la comida, allí veremos las estrellas explotar en nuestro paladar. Del mismo modo, relato que la situación en el pais sigue igual de cruda y floja, no parece en nadie dar el brazo a torcer, dando por consiguiente mas pobreza y miseria en el pueblo. Afortunadamente, pueden sostenerse a las mesadas diarias de Tio José, pero hasta cierto nivel es duro de ahorrarlo, porque las cosas cada día van en aumento, menos sus pesos. Pregunte por mamá, si estaba cuidandose, tomándose sus medicamentos, llevando la vida con tranquilidad y velando por Rita, mi pequeña gata. Manuel de inmediato, me mando una foto del animalito durmiendo justo de lado de la abuela Maria, suscribiendo cambiar de preferencia y olvidarme por abandonarla, riendo a carcajadas, dictamine ser vilmente robado por nuestra propia madre, jamas abandone a Rita, se fue expropiada. Tuvimos una buena horas conversando hasta entrada a la madrugada, saliendo el tema de los estudios de su parte, la espera por verlo graduarse e irme en canoa si era necesario para llevarlo a cabo, él estuvo allí en mi mejor día y lo justo seria hacerlo lo mismo. Aunque, aparentemente, faltaba un poco para ello. Terminada la conversación, anuncio el poder llamar a mamá cuando quisiera, ya tenia cuenta en Skype y esperaba con ancias el poder verme.
Teniendo esos pensamiento recientes en mi cabeza, aspire el aire tranquilo de la mañana abrazandome a mi misma, aun estábamos a finales de invierno en corea y al pesar de salir el sol, el aire se sentía frío. Me agradaba este clima, recordaba un poco de donde provenía, mi amada ciudad rodeada de montañas y las etermitentes nevadas tardecinas. ¡Ah! Este ambiente invernal es mi favorito, no lo cambio por nada en el mundo. Después de unos minutos, al igual de subir a un autobús, llego a la compañia de talentos Binghit donde saludos a los trabajadores con total coordialidad, teniendo por primer objetivo ir a aquella sala pequeña de un mesón grande. Después, me pondré a la orden de Hyun para los trabajos correspondientes a hoy.
— ¡Buenos días Vic! — una fuerte voz a mis espaldas me saluda, no teniendo otra opción mas a girarme. Es una cortesía hacerlo. — ¿Como has amanecido? Aparentemente bien.
— Buenos dias para ti tambien, J-hope. — el nombrado se rasca la nuca apenado, mientras solo me limito a sonreir incredula. — y si, hoy estoy sumamente feliz. Hasta podria convertirse en el día mas dichozo desde mi llegada, de seguir las cosas como estan.
— ¿Por qué…?
— ¡Muy buenos dias Vic! — otra voz nos interrumpe, esta vez, se trata de V sosteniendo una botella de agua en su mano caminando muy casual hacia nosotros. — es increíble verte luego de este fin de semana, que a mi parecer, me parecio una eternidad posible.
— ¿Algún avance en Shingeki? — deduje arquendo una de mis cejas, pues Tae tenia una preferencia en los mangas al igual de otros integrantes del grupo. — cada día se pone mas bueno, eso es seguro.
— Se leyó los tomo rápidamente, Vic. — explico Jimin, escondiendo su risa detrás de su puño y notandose las arruguitas mas pronunciadas de sus ojos. Dando un aspecto sumamente adorable. — es un milagro que no lo agarro como vicio, de lo contrario, estará frito.
— Pero si ya esta frito desde hace mucho tiempo. — repone Nam, llegando con los demás, colocando su enorme mano en la cabeza de Tae y dándole una amistosas sacudidas. — cuando se trata de leer mangas, es un experto completo. Realmente le es un vicio para él.
De momento a otro, todos los integrantes de Bangtan se encontraban reunidos en el pequeño pasillo saludandome, parecían estar viniendo de la sala de los espejos porque se encontraban sudorosos y tomando agua. Jin, en su mas puro estilo cabelleroso, se inclino hasta mi y sacando de su bolsillo un paquete me lo estendio. Abriendo los ojos asombrada, chille sosteniendo los chocolates M&M que tanto adoraba. Por supuesto, mi favoritos son los Hershey o el Cri-Cri de mi pais, pero deleitarse un poco con chocolate americano no esta demás. Dándole las gracias, el pelinegro por una extraña razón sonrie triunfal hacia sus amigos, quienes con rostros duros les fulminan con la mirada. Esperen, aguarden un poco, ¿Esto no tiene nada que ver con la competencia de mi primer día de trabajo? Espero realmente que no. Suga rompiendo filas, es mas, siendo el único totalmente desinteresado del grupo, pasa un lado de sus compañeros dandome unas pequeñas palmaditas de saludo, murmurando por lo bajo pasarse al estudio, hoy tiene una maravillosa idea para una canción y no piensa perderla. Contagiado del animo del pelinegro, J-hope le sigue muy detrás seguido de Nam regañandolo de tener seguir practicando, otros como Jimin, Jin, Tae y Jungkook, se quedan admirando el panorama fuera de lo normal, mientras sus amigos se alejan. Bien, creo que ha llegado el momento de hacerlo yo igual. Haciendo una reverencia correspondiente, sigo caminando hacia mi destino manteniendo los dulces en mi mano, le menciono a los chicos de lejos mas tarde reunirnos si tienen tiempo para comer, a lo que Jimin señala con su dedo un “ok”.
Llegando a la pequeña sala, estan ya en sus puestos el joven Park Hyung Min y la señorita Shin Kim Hee, son los encargados de la logística general de los chicos, por ejemplo, de estar siempre abastecidos de agua, comida y cualquier otro tipo de cosas. De igual forma, organizan la correspondencia y envían la necesaria a las empresas patrocinantes de Bangtan. A mi llegada la señorita Shin me saluda efusivamente con un abrazo, desde el inicio admitió sentirse muy bien con otra mujer alado luego de su particular novio, si, el joven Hyung Min es su pareja por lo que las contiendas sin sentido, son la orden del día. Es divertido estar con ellos, hace la parte del trabajo pesado algo mas liviano. Separandome de la señorita Shin, guardo mis pertenencias en una gabinete, sentandome respectivamente en mi puesto dispuestas a las ordenes de Hyun, el supervisor del Staff.
— Hoy revisaremos correspondencia comercial. — avisa Min, ya ocupándose de su computador.
— Suena divertido. — canturrea irónica su novia.
— Oh, bueno, al menos no lidiaremos con las bolsas infernales negras. — me encojo de hombros.
Cuando me refiero a la “bolsas infernales negras”, es los regalos enviados por los fans de Bangtan, por Army. En cierto modo es divertido, en ingenio que practican ellos es legendario, las manualidades empleadas al momento de hacer un regalo dejan en pañales a cualquiera. En mi primera semana de trabajo, estuve a cargo de separarlos por miembros de Bangtan, no encontraba nada fuera de lo normal salvo cartas, dibujos, afiches, peluches… hasta que halle con “eso”, algo la cual, jamas en mi vida había visto directamente.
— Aun no supera lo de la ropa interior. — rie divertido Min, haciendo fruncir el ceño a su novia. — Por favor, eso no es nada, permanece mas tiempo aqui y veras cosas peores.
— Te lo pido con fervor. — gire mirandolo con suplica. — no entres en detalles conmigo.
— Buuu. — abuchea con burla. — y yo que pensaba contarte lo de el ca…
— ¡Sin detalles! — repuse.
Me mantuve toda la mañana entre bromas y sonrisas por parte de mis compañeros leyendo correspondencia, era una actividad bastante tediosa al momento de desechar todo el espam, porque el siguiente paso seria enviarlo al mánager de los chicos, quien daría el golpe final a aceptarlos o no. De pronto, Hyun aparece sorprendiendonos a los tres junto con una mujer de mediana edad, la presenta como la encargada del vestuario de los chicos, una de sus ayudantes se ha enfermado y necesita una mano extra. Al instante de ver a mis compañeros ignorando las palabras de Hyun, comprendo que a quien le tocara hacer ese tipo de trabajo, es a mi. Por eso, unos minutos mas tarde, me encuentro clasificando los vestuarios de Bangtan según cada chico, ellos permanecen ensayando a metros de mi como si todo esto fuese sacado de un cuento de hadas, he de admitir que verlos hacer sus pasos de baile me dejan sin aliento, mas a J-hope y Jimin. ¡Santo Cielos! Ellos si que saben mover el bote.
La encargada del vestuario de los chicos, me profiere un codazo volviendome a la realidad, apenada de ser cogida con las manos en la masa, bajo la cabeza ocupandome de el trabajo pautado. Ella sonriendo divertida, comenta comprender completamente mi situación, al ser una joven mujer alrededor de chicos guapos, es natural perderme al verlos actuar. Sin embargo, no deja de avergonzarme ese hecho, porque viene a este pais, específicamente a esta empresa a trabajar, no ha perder el tiempo observando chicos guapos. La señora lee mis pensamientos porque me manda a restarle importancia al asunto, sigo siendo un ser humano, alguien a quien por la venas me recorre sangre y no agua, lo que hago no esta en lo mas mimimo mal. Aun sosteniendo mi argumento, muevo mi cabaza hacia los lados comentando de ninguna manera es correcto, aqui solamente debo limitarme a trabajar no a admirar a muchachos guapos. Dando un suspiro profundo, la mujer solo asiente mecánicamente a mi argumento y sujetando uno de los paquetes, se acerca a J-hope que acababa de frenar su entrenamiento. Por supuesto, pienso al verla sacando la chaqueta del paquete, debemos medirles la ropa para que las modistas le hangan los arreglos.
— Vic. — me llama RapMon, pasando su mano frente de mi rostros. — hoy estas un poco pensativa.
— En lo mas mínimo. — repongo sonriendo, a la par de dar con el paquete de ropa que le corresponde a él. — solamente quede impresionada de sus pasos de baile, son realmente buenos.
— Y eso que aun no me has visto improvisando. — dice haciendo una pose rara, haciendome reir. — quedarías suspirando hasta en sueños.
— No le creas. — argumento Tae, a uno de los costados del líder ganándose una mirada fulminante. — de improvisar un baile, quedarías con traumas.
— ¡Oye! — alza su voz un poco, sintiéndose insultado. — ¡Lo hago mejor que Jin-hyung!
— ¡Te acabo de escuchar! — grita desde el otro lado del salón, provocandole risas a los presentes.
— Mejor pruebense esto. — le extiendo las chaquetas brillantes a los dos, las cuales las sostienen y empiezan a colocarselas. — de lo contrario, Jin vendrá a comerselos enteros.
En tanto este par bromea entre ellos, noto como detrás queda rezagado Jungkook practicando unos pasos de baile frente del espejo, me quedo suspendida observandolo moverse al ritmo de sus “1-2-1-2” sorpresivamente, no se equivoca, pero al cansarce, seca su sudor en el dorso de su mano para retomar una vez mas. En mis pensamientos no dejan de pensar lo magico que es, porque definitivamente, el tiempo se detiene al moverse por toda la sala. Es indudable negarlo, Jungkook es otra persona al actuar, muestra pasión, entrega y dedicación entera a todo lo que hace. Al pesar de ser el mas joven de todos, no se queda atrás y hace todo lo posible para marcar el paso. Separandome de los demás, quedo a centimentros del chiquillo que al verme, sonrie como un niño pequeño en el primer día de la navidad, mi corazón dan un vuelco al verlo y mi estomago vibra sin poder evitarlo. En resumidas palabras, estoy nerviosa.
— Noona, ¿Puedes hacerme un favor? — me llama, mirandome fijamente y secando su sudor de una forma que debería de considerarse inlegal.
— Claro, no hay problema. — me encojo de hombros, tragando saliva sonoramente y notando como unas gotitas bajan de su rostro hacia su cuello, curiosamente, allí mas lunares.
— ¿Puedes pasarme la botella de agua? — señala aun costado mio sonriendo abiertamente, creo que puede leer mis nervios y pensamientos. ¡Esto no es bueno! — ¿Por favor?
— Si, toma.
Al sostenerla y pasarsela percibo que el pulso me tiembla, el chiquillo hace omisión a eso sosteniendo el objeto, abriendolo y dándole un buen trago. Es allí donde me quedo como lerda mirandolo, detallo con presión cada vez que su manzana de adán sube y baja encontrandolo atractivo, de hecho, el que este todo sudado tomando agua, es demaciado atractivo. Tambien existe un detalle que no se me escapa de la vista, su lunar, ese que esta debajo de su mentón realza su belleza. Quizás no lo diga a menudo, pero me gustan los hombres con lunares, les hacen ver seductores y en otras ocasiones, adorables. ¡¿Pero que rayos estoy diciendo?! Jungkook es un niño, es menor que yo, aunque se vea como un hombre haga el trabajo de uno y actue como uno… ¡Seguira siendo niño! Bueno, parece que es muy tarde para retratarme de estar mirandolo como una idiota, pues el chico posa sus oscuros ojos sobre los mios, induciendome una sensación de cosquilleo en todo el cuerpo obligandome a apartar la rápidamente, apretando los puños y sudando a chorros. ¿Qué demonios? Eso no es la mirada de un niño, por nada en el mundo lo es, porque su intencidad y la forma de sostenerla, te intimida de inmediato. ¡Valgame dios! Creo que entraré en histeria, si, lo hare, tengo unas ganas de reirme sin razón aparente, aunque aparentemente las razones son de estar sumamente nerviosa y todo, gracias a un chiquillo.
— Noona. — me llama, por supuesto, su tono suena inocente pero sus intenciones no lo son. — ¿Te llaman la atención los lunares?
¿Como? Giro de inmediato a su dirección con la boca abierta de la impresión, este niño aparte de intimidador, analistas o psíquico, lo mas probable es que sea eso último.
— Si te preguntas las razones de darme cuenta… — se queda pensativo unos momentos, acto seguido, señala a mi dirección dejandome mas paralizada, claro, de ser posible. — todo tu rostro lo grita.
Me llevo las manos a la cara toda acalorada, pensando en lo decepcionada que estaría mi mamá al descubrir de su hija, ser una pervertida. Jungkook serie estrepitosamente, eso si, de la manera particular de hacerlo, ya saben, algo macabra y bromista. En cierta forma en contagiosa, de ser otra situación, lo imitaría, pero no ahora, no cuando mi rostro arde en color escarlata.
— Noona es muy divertida, además, adorable cuando esta avergonzada. — una vez mas, el tono de su voz adquiere otro enfoque, es grave y masculina. Me paraliza, detiene todos mis sentidos y explota el breque de la tranquilidad en mi. De todas formas, ¿como demonios voy a estarlo? — Asi como ahora, no muchas chicas pueden asumir el gustarle los lunares, en cambio tu, no lo niegas, solo te prendes como arbolito de navidad. — diciendo eso, alza su mano sosteniendo mi mejilla, dándole un leve toque a mis pomulos coloreados y elevando mi pulso a niveles supremos. Ya pueden ir desbloqueando sus telefonos, lo necesitaran para llamar a urgencias. — ¡Oh! ¿Pero que tenemos aquí? Tu tambien tienes lunares en la cara, mucho de ellos, pero particularmente este en tu mejilla… es bastante lindo. Hace contraste con tu blanca piel, que es suave, tersa y delicada. Básicamente suena como tu.
Ah… mantenme, justo aquí, justo ahora, lancen una flecha directo a mi corazón para acabar con esta dulce tortura. Jamas en mi vida un chico había dicho tantas cosas bonitas de mi, mucho menos el verme con esa intensidad en los ojos, es como si fuera el ser mas maravilloso en este mundo y tuviera la oportunidad de encontrarlo antes de nadie. Mi pecho duele pero no de forma amarga, ni dolorosa, solamente lo hace con una dulce sensación que acaricia el tersopelo y escucha la brisa del mar contra tu piel, dando por consiguiente, la llegada de uno de los ciclos mas esperados en muchas personas, el verano. Asi que, osando mi suerte, llevo mi mano o mejor dicho, mi dedo índice al lunar de su cuello, tocandolo con delicadeza temiendo el desaparecer.
— Siendo sincera. — le digo, al mismo tiempo de darle suaves toques a su lunar, que a mi parecer, le herisan la piel. — jamas imagine que los asiático se vieran tambien con lunares, pero al verte, me has quitado totalmente ese pensamiento de la cabeza. Realmente van contigo.
— Lo mismo digo. — sonrie de medio lado, convirtiendo mis piernas en gelatina. — pero aun mas, las pequeñas pecas en tu nariz son supremamente encantadoras. Aunque, no se notan mucho de lejos.
— Aguarda. — parpadeo varias veces confusa, descubriendo el paradero de otro lunar. — ¿Tienes uno debajo de tu labio?
— Oh, — se separa de mi, señalandoselo y riendose torpemente. — casi nadie da con él. Tienes muy buen ojo, Noona.
— La mayoría de las veces dicen que estoy ciega. — bromeo riendome, Jungkook me imita. — pero aprecio el piropo.
— Puedes tocarlo si quieres. — dice, haciendome abrir los ojos de la sorpresa. ¿Qué ha dicho este niño? — no tengo problema en hacerlo.
— ¿Qué has…?
— En cambio. — me detiene, antes de decir algo mas. — me darás tu número de telefono. No puedes negarlo, es una excelente oferta.
Quedo muda, tiesa y pegada al suelo sin mas por las palabras de este niño, que si le damos la vuelta a la situación al modo conspiranoico, se ha colocado a la delantera de sus hyungs de manera magistral. Claro, de existir una competencia, cosa en no presentarse el caso. De todos modos, me impresiona que sea él el primero de los sietes en pedirmelo, porque lo imaginaba haciéndolo a J-hope, Jin o inclusive, Nam, pero no Jungkook, jamas él. Adelantándose a mis movimientos o pensamientos, saca del bolsillo delanteros de sus pantalones su telefono y extendiendomelo, lo miro como si jamas en la vida haya atendido uno, al igual de ser la sorpresa mas grande de este mundo. La verdad, Valentina tendría la solución mas idónea para este caso, quizás el tener un paso adelante de un hombre, pero me es imposible idear un plan de astucia delante de este chiquillo. Es decir, tratamos con el Maknae de Bangtan, el menor de todos, dudo que en su mente exista perversiones, tal vez solo desea ser realmente mi amigo y mantener el contacto. Si, debe de ser eso. Lo que yo no sabia, era lo de las apariencias engañar, sobre todo, el no juzgar a un libro por su porta antes de leerlo.
— De acuerdo, — me encojo de hombros, sujetando el aparato y notando como el chiquillo hace una media pose de victoria. Me causa gracia. — pero debes de tener en cuenta que este servicio es especial, solo por tratarse de ti.
— ¿Muy aparte de los demás? — pregunta, en seguida le entrego su telefono ya teniendome agendada.
— Si, diferente de los demás.
Y esa frase, haría que me quemara en el infierno.
De todas maneras, no pude tocar el dichoso lunar porque la encargada del vestuario, nos separo entregándole el paquete faltante a Jungkook, seguidamente me miro guiñandome el ojo como si fuera cómplice de algo. Sin saberlo, me sonroje hasta las orejas, no sabiendo exactamente donde esconderme. Seguido de ello, J-hope llegó hacia nosotros vistiendo sobre su conjunto deportivo el saco brillante haciendo poses extrañas, a la par de preguntarme si lucia bien en él y combinaba con el color de sus ojos, imitando a su compañero, Tae lo hace aun lado caminando como un modelo fisiculturista y “enseñando” sus músculos. Claro esta, que un RapMon, acomodando su gorro de escalador color montaza sobre su cabeza, caminaba de un lado a otro como si fuera la sensación del momento y derriteria corazones. Por su parte, Jin, aparto a todo contrincante de su camino, caminando muy seductor y a la final, lazando un beso al público. En ese instante, la prueba de vestuario se convirtió en una pasarela improvisada, donde hasta el mismo Suga hizo su aparición dando giros, mostrando su elegancia y sofisticacia al caminar sin pasar por alto ese rostro marcado con seriedad. Quien realmente no aguantaba las risas era Jimin, en una de las esquinas se desarmaba de tanto reir, creo que estaba llorando, vi unas cuantas lágrimas bajando de sus párpados debidos a privarse gracias a este grupo de locos. Yo igualemente reía ante tal espectáculo, comparar a Bangtan sobre el escenario, contra el Bangtan haciendo el tonto era un contraste inegualable, porque al fina de todo, seguían siendo chicos con vidas normales como cualquiera. Si antes me agradan, ahora lo hacen aun mas.
Haciendo los cambios correspondientes, los ayudantes de la encargada del vestuario hicimos una leve reverencia, disponiendonos a abandonar el lugar. Cada una sostenía varios paquetes de ropa, según el chico que fuese, Tae Hyung era quien me correspondia y aparentemente, parecía muy complacido. Pensé que volverían formar pataleo al igual de la última vez, aunque sorpresivamente no fue así, ni siquiera le dieron importancia. Asi me gustaba, comperando y sin escenas de por medio. Caminando por los pasillos, una fuerte sacudida se sintio en el bolsillo de mi abrigo, extrañada sostengo con una mano los paquetes, en tanto con la otra, saco el artefacto percatandome de un mensaje por parte de mi hermano desde Venezuela. Entuciasta de saber lo que eso significa, aceleró mis pasos para entregar los paquetes de la ropa porque es el momento de hablar con mi mama, al decirle a la encargada del vestuario, se alegra por mi dejandome ir a la pequeña sala, donde me conectaré en uno de los computadores. Sin mas, corro por los corredores con todas las miradas de las personas que caminan por allí sobre mi, donde en realidad no me importa, nada ni nadie va a opacar la gran felicidad desbordandose por dentro. Hablare con mi mamá, vere con mi mamá… ¡Realmente lo hare!
Al entrar a la sala la encontró solitaria, seguramente mis dos compañeros se marcharon a almorzar desde hace unos segundos, es lo habitual tomando en cuenta ya ser mediodía. En realidad, antes de venir debí de pasarme por allí a agarrar algunos aperitivos, me conozco lo suficiente y a mi mamá tambien para saber que nuestra conversación se extenderá. Ideando un plan mientras me conecto por Skype, le mando un texto a Shin para que pueda traer algunas cosas de picar, suelo tener un humor de perro cuando no como. Lo habitual al no haber ingerido alimentos. Mi compañera acepta el hacerme el favor, del mismo modo, dejarme todo el tiempo a solas si es necesario. Al instante de decir eso, la sesión en Skype se abre, teniendo ni al mas mínimo momento la llamada de mamá con su usuario, realmente Miguel cumplió su palabra en ayudarla porque en ciertas ocasiones se da tanto el rogar, que extresa. Descolgando el auricular, la imagen de una mujer morena de muchas pecas en su rostro, su cabello marrón oscuro se encuentra bien amarrado en una cola alta, dándole una sensación señorial y de carácter. Viste una camiseta blanca de logotivo de la torre de Paris, de hecho, es lo único en verle al estar sentada en lo que a mi parecer, se trata de la silla de computadora de mi hermano, de hecho eso es, porque la pared blanca al fondo es inconfundible. De todas maneras, es lo de menos, pues los sentimientos invadiendo mi cuerpo al ver a la mujer que me trajo en este mundo son inconfundibles, desde la alegría, entuciasmo, hasta la nostalgia y anciedad. ¿Cuando podre estrecharme de nuevo en sus brazos? ¿Cuando comere de sus manjares celestiales? ¿Cuando se cerrara este brecha entre ambas? ¡¿Hasta cuando?!
— ¡Victoria! — exclama entuciasta mi mamá, moviendo su mano hacia los lados. — ¿Como estas mi niña? ¿Como estan las cosas por Asia y tus chinos?
Ah… lo habitual en mamá, todo aquel que posea ojos rasgados, piel amarillenta o bronceada, es y sera chino, aunque precisamente no sean de ese pais.
— Mamá — la reprendo girando los ojos, ella sonrie al conocerse de memoria mi monólogo. —no estoy en China, sino Corea, por lo tanto, veo son coreanos. ¿Si?
— Esos son la misma vaina. — asegura minimizando la situación. — tienen los ojos chiquitos, comen arroz y su piel es pálida.
Como sea, no puedes contra los argumentos de esta mujer, sobre todo, si Miguel estuviera alrededor la cosa fuera peor. Los detalles, por casualidad, no me lo voy a ahorrar, simplemente los evito a toda costa. Porque ellos no son los únicos en pensar de esa manera, en general, en Venezuela son asi, bueno, en Latinoamérica son asi.
— Olvida eso y dime. — pone una expresión seria y yo me siento recta. — ¿Como van los estudios?
— Chevere. — admito toda relajada y dibujando una sonrisa en mis labios. — pensé que seria mas difícil con sinceridad, pero no lo ha sido. Los profes son calidad y mis compañeros respetuosos. No puedo quejarme.
— Es un milagro que no lo hagas. — repone mamá, yo pongo los ojos en blanco ante tal deducción. — Niegamelo entonces, porque la mayoría de las veces eres una exagerada, llorona, berrinchuda… ¡Ah! Y caprichosa.
— Mamá…
— ¿Qué? — cruza sus brazos mirandome fijamente. — porque te fuiste del pais no dice cambiar eso, tampoco espero que seas igual a tu prima Gabriela.
Mi prima Gabriela es mucho mayor que yo, es una de las mayores de hecho, solia ser muy apegada a mamá y pedirle un montón de cosas si podía. Llego un momento en que considere el ponerle mas atención a ella en lugar de mi, ya saben, cosas infantiles de niños. Sin embargo, al ganarse una beca en una Universidad de Francia, cambio completamente, no solo tratando mal a mamá, igualmente ignorandola aquella que una vez le proporciono todo el cariño y el amor. Básicamente, se le subieron los humos a la cabeza. Comprendí finalmente la frase de: “Cría cuervos y te sacaran los ojos”, porque efectivamente, este es el caso.
— Sabes que no soy ese tipo de personas. — respondo medio frunciendo el ceño.
— Lo se, solamente la he colocado como ejemplo. — suspira y sonrie añorante. — olvidemos eso. Mejor cuentame, como son las cosas por alla, el clima, la gente, el ambiente, la comida…
— Es otro mundo, mamá. — le explico extendiendo los brazos con frenesí, sonriendo muy emocionada. — la gente es educada, algo rígida, pero de costumbres bastante interesantes. El clima aun es frío, seguramente porque la primavera no ha llegado, la comida… he estado tentada a meterme a uno de esos quioscos que salen en los doramas donde venden comida, pero luego recuerdo lo de las tripas… y se me pasa.
— Lo imagine, no pierden nada.
— Si, aunque la verdad. — giro mi cabeza hacia los lados asqueada. — no lo encuentro nada delicioso.
— ¿Has comido cosas dulces? — exclama mamá concentrada, porque es uno de sus temas favoritos.
— Unos compañeros de trabajo me regalaron uno y… — aspiro juntando mis manos al recordar su dulce sabor. — fue increíble mamá, no igual que el Cri-Cri de Venezuela, pero igualmente delicioso.
— ¿Compañeros de trabajo?
Ah… mierda, aqui si se viene lo sabroso.
Mamá no es del tipo despreocupada, menos desinteresada con respecto a sus hijos, la considero lo contrario, encima de sus retoños aunque ya sean unos totales adultos pendientes de su vidas. Conmigo, me tiene una vista encima mas que Miguel, soy la menor y la que siempre estaba con ella en todo momento. Considerarme la favorita sería arrogante, aun asi, puede tratarse de ese caso. Ya lo saben, no tengo una historia impecable en el tema del amor o relaciones con otras personas, mas del sexo opuesto, mamá sostiene la teoría de que no le va a entregar a ningún pendejo a su hija, menos luego de matarse el lomo trabajando durante toda su vida para darme educación, salud y toda las comodidades. Merezco lo mejor entre lo mejor, no lo peor. Por otra parte, jamas me creera que estoy trabajando en una empresa de cantantes coreanos, menos conocer y tener una excelente con unos a los que Sofia ama, agregándole el verlos en computadora y ahora en persona. Claro, dira que estoy loca, sumamente demente. Sobre todo, recalcara que son solamente buenas personas conmigo por ser la nueva, nada fuera de lo convencional. A todas estas, adoro a mi mamá, logra colocar mis pies en la tierra en lugar de escapar de la realidad.
— No se si te dijo Miguel, — planteo de lo mas normal, encogiendome de hombros. — pero estoy trabajando en una empresa del entretenimiento aqui, en donde contratan cantantes para promocionarlos…
— Si, que era tu sueño hecho realidad. — agrego con voz monótona, casi cansada.
— Algo asi. — reí incredula, Miguel tenia cada ocurrencia peor a la otra. — La cosa es que, la empresa esta son de los cantantes que adora Sofia, como pertenezco al Staff tuve la oportunidad de conocerlos y entre todos, me regalaron un chocolate el primer día. Realmente fue un particular primer día. En fin, los siete son muy amables.
— Victoria. — me llama con un tono duro congelandome de pies a cabeza. — ¿Estas mamandome gallo?
— ¿Tengo pinta de hacerlo? — enarco una sola ceja, algo insultada.
— No, no la tienes. — se pasa la mano por la frente como si tuviera jaqueca. — tampoco sé de las que inventaria estupideces de la nada. A ver, primero cuentame como…
Pero no termina la frase, detrás de mi la puerta suena abriéndose y mostrando un rostro fresco, suelto un respingo al notar tratarse de Tae, en sus manos tiene unas bolsas y sé que Shin le ha mando mi comida con él. Mamá al percatarse de mi rara actitud, comienza a preguntarme si he visto aun fantasma o algo me asusto, de todas maneras, hablo de todos ellos y aparece uno. ¡Que susto!
— ¿Llegue en un mal momento? — pregunta Tae cohibido.
— ¿Quien es el que llego Victoria? — escucha mamá, mirandome con dureza.
— Es uno de los integrantes del grupo que dije, mamá. — le explique teniendo una rara sensación en el estomago golpeandome, esto no era hambre. Luego me giro a su dirección, parece nervioso y confundido. Excelente combinación. — No, Tae Hyung, estaba hablando con mi mamá…
— ¡¿Con tu mamá?! — exclama asombrado, dejando las bolsas sobre la mesa y corriendo a mi lado. En la pantalla, mamá lo mira entre impresionada y asustada, ya sabe que no le he mentido. — Oh, realmente es tu mamá, aunque… no se parecen mucho. Ella es morena, aguarda, ¡Si se parecen en algo! Sus lunares, tu tambien los tienes.
— Victoria. — al sonar mi nombre, Tae un salto hacia atrás haciendo una leve reverencia a hacia mamá, ella lo mira extraño pero a mi de forma aguda. — ¿Qué esta diciendo ese coreano?
El choque de idiomas, un dolor en el trasero en estas circunstancias y las razones de que mamá, no se vino conmigo hasta este pais. Ella no le gusta mucho el aprender desde cero otro idioma, menos si incluye las letras o situaciones complicadas.
— Lo usual en cualquier persona que nos ve a ambas, mamá. — hable con un tono algo prepotente. — que no nos parecemos mucho, salvo en los lunares en nuestros rostros.
— Asi que te disgustas porque te pareces a tu papá. — canturreo divertida, Tae me mira en busca de traducción. — No te has equivocado en nada, chinito. Todo el mundo lo dice, hasta deducen las razones del porque no nos parecemos.
— Mamá… — resongue por como lo llamo.
— ¿Qué fue lo que dijo? — pregunta Tae, buscando una silla y sentandose a mi lado.
— Que diste totalmente en el blanco, no nos parecemos mucho porque tengo mas del físico de papá. — vocifere por lo bajo, Tae comprendio que no era mi fuerte hablar de ese señor. Por ende, sonrio comprensivo alzando su dedo en señal positiva. — ¿Qué? ¿Quieres que le diga algo?
— ¿Lo recuerdas? — dice, entonces se gira hacia la pantalla haciendo una vez mas una reverencia, tanto mamá como yo nos quedamos heladas. En realidad, no puedo creer que en verdad vaya a decir eso. — Señora, se que no comprende en lo mas mínimo mis palabras, pero dejeme decirle que su hija esta en buenas manos. Mientras siga en esta empresa la cuidaremos, apresiaremos y ayudaremos. Victoria es una persona muy buena, cumple con su trabajo y jamas ha faltado. Ella, realmente, merece muchas cosas positivas en su vida. Estoy seguro que las tendrá.
Mentir con algo de no sentir ternura ante esas palabras seria un sacrilegio, porque Tae Hyung al pesar de no tener en lo mas mínimo un grado de español, se inclino ante mi mamá en su propio idioma mencionando lo grandiosa, buena persona y trabajadora que soy. Sin saberlo, mi corazón latió violentamente dandome fuertes golpes en el pecho, seguidamente de temblores en todo el cuerpo, estaba entre calor y frío, esto no era la llegada del verano, de hecho, no se asemejaba a ninguna estación del año. Simplemente era la segunda vez en un hombre elogiandome, uno que apenas conocía, uno perteneciente al mundo del K-pop y otro pais, otra cultura. Si, estaba emocionada. Mamá parecio percatarse de ello, pues alzo sus cejas haciendo una expresión particular, una que podria estar malinterpretando todo. ¡No es lo que parece!
— Supongo que esta diciendo cosas bonitas de ti. — dijo mamá con tono acusador, gire la vista a otro lugar con lo que Tae hizo una expresión extrañado. — no necesito saber coreano para imaginarlo. Aunque, de todas maneras, debes decirme lo que ha dicho.
— Que estoy en buenas manos, aqui nada malo va a pasarme. — número las palabras colocandome colorada como tomate, la cara de mamá se vuelve perspicaz. ¡Ah, de esta no salgo viva! — soy una buena trabajadora, jamas he faltado y… merezco lo mejor de este mundo.
— ¿Le has dicho lo que dije? — pregunta Tae.
— Si. — me escondo en la espesa melena castaña oscura que poseo, muerta de la vergüenza del escrutinio de mamá y las palabras de Tae.
— ¿Te gusta este chico Victoria? — la imprudente de mamá, le suma otras sensaciones raras a mi cuerpo haciendome reaccionar rápidamente.
— ¡Por supuesto que no! — digo de inmediato alzando la voz, Tae confundido se corre hacia atrás no comprendiendo ni media palabra. — es… es decir, me gusta, por supuesto que lo hace, pero no de la forma que lo planteas mamá.
— Pero te has puesto roja. — se difiende ella, señalando lo obvio.
— Mamá, ¿cuantas veces he pasado por este tipo de cosas? — frunzo el ceño. — ¡Nunca!
Al menos, en ojos de mamá no ha ocurrido tal cosa, el estar frenética, inquieta, sonrojada… aguarden, si que existió ese momento. Aunque, en lugar se estar frenética, solamente tenia una energía revitalizante invadiendo cada particula de mi ser, encendiendome al punto de no caminar entre los mortales sino las nubes, donde me esperaban los dioses del Olimpo para saludarme. Un vez, iba al departamento luego de buscar a mamá en casa de la abuela, las dos ibamos muy concentradas hablando, riendonos y pasandola de lo bien. Luego de uno de los supermercados cercanos de sector donde vivimos, salio Adrian que al verme, esbozo la sonrisa mas brillante jamas vista. Mi corazón latió al punto de salir corriendo de mi pecho, las piernas me temblaba, la respiración se volvió inregular y en general, mi cabeza exploto en millones de fragmentos. Cuando me saludo senti como si fuéramos los únicos en el área, estábamos en un espacio en blanco donde solo nos mirabamos a los ojos, los suyos tan verdes y encantadores como la primavera, brillaban intensamente detallandome con precisión, en tanto los mios, no tenian mas espacio, solo… solo existía él. Después de ese encuentro, mamá siendo usualmente, mamá, me preguntó quien era el sujeto que me saludo, sin preambulos algunos, le dio la vista buena admitiendo que no era feo. En realidad, en mi habitual forma negativa de ser, dije que él no estaba en lo mas mínimo interesado en mi, pero mamá no detecto tal cosa, porque según sus palabras, ella vio fue otra cosa pero me dejaría con la intriga. De hecho, no fallo a su veredicto, jamas me conto nada.
Ahora, en el presente, puede juzgarme con eso.
— No me hagas, Victoria Maria. — ya saben lo que dicen de las mamas, cuando te llaman por tu nombre completo. Estan al borde de estar enojadas. — porque ambas sabemos que no es cierto… mejor no hagas sufrir a este coreano, la expresión que hace cuando hablo es un todo un poema. Se nota que no sabe nada en español. ¿Por que no le explicas?
— ¿Qué?
— ¿Sucede algo malo Vic? — me dice Tae confundido.
— Mi mamá dice que te enseñe español. — suelto las palabras sin mas, el chico se queda sin parpadear unos segundos. — ¿Te gustaría aprenderlo?
— Considerando que haremos una gira por algunos países de Latinoamérica. — pronuncia dibujando una sonrisa emocionada, seguido de girarse a mamá para inclinarse y agradecerle. — ¡Estoy a su cuidado! Bueno… al cuidado de las dos.
— Espero y no me este volviendo a equivocar contigo, chinito. — menciono mamá, mirandolo con perspicacia.
— ¿Qué ha dicho? — giro hacia mi Tae.
— Nada, nada relevante.
Asi que básicamente, mi llamada con mamá se convirtió en “enseñarle a Tae a hablar mi idioma”, donde su entuciasmo desbordante era contagioso, la forma de prestarse sumamente interesado en aprender en manos mias y de mamá, le gusto mucho a ella. Obviamente, no aprendería todo en un segundo, pero al menos saldría de aqui conociendo como presentarse en español. Aprovechamos a comer un poco de los aperitivos que trajo, en tanto lo haciamos, mamá aprovecho para contarme las cosas en Venezuela, siendo mas de lo usual. Desastre económico, escases, poca personas en las calles, aunque las colas para adquirir alimentos es y serán una locura. Tae pregunto porque hacia un rostro tan taciturno, en sencillas palabras, busque explicarle lo malo que era estar ahora en mi pais, y de poder convencer a mamá de venir aqui conmigo, lo haría. Es en ese instante que el moreno, trato con un atropellado español, decirle a mamá mi deseo, aunque la verdad no resulto en lo mas mínimo lograrlo. Luego de un punto, no se como me convertir en su traductora de mis momentos vergonzosas, de como hacia berrinches en la plaza mayor de la ciudad al estar pequeña por no comprarme algo, de lo mandona de ser al estar en preescolar y colocar en fila a los demás niños, de mis gustos por el anime y manga, sobre todo, el yaoi. Juro que quería morirme en ese momento, Tae se quedo mirandome impresionado pero, sorpresivamente, no me juzgó, solo dio palmadas amistosas en mi cabeza en señal de apoyo. Quede sin palabras, porque siendo otra persona me hubiera juzgado catalogandome de enferma, pero este niño simplemente ignoro eso. Hermoso, eso es lo que es, hermoso. Siguiendo con el relato, Sofia recibió la Army Boom, esta tan enfiebrada con ella que no la suelta. Ahora cada vez de ver vídeos de los chicos, la tiene a la mano para moverla al ritmo de la canción, en realidad, ella es toda una Army abarcando el sentido de la palabra a plenitud, su mamá igualmente le conto que trabajo con ellos. ¿Pueden imaginar su reacción? Fácil, chillo emocionada y pidió el conocer a Jimin o Jungkook, mejor los dos, de no poderse, quería un mensaje de ellos saludandola. Por supuesto, su prima favorita en la historia de la humanidad debía de traducirlo. Sinceramente, no sabia decir si decía eso por el interes de conocer a Bangtan o realmente lo pensaba, la mente de los niños es muy impredecible, con lo que su favorito podria cambiar de la noche a la mañana.
Tae a mi lado, preguntando la tradición de las palabras de mi madre, admite haber entendido lo del Army Boom. ¿Acaso en mi familia existía alguien que le gustara su musica? Suspirando pesada, le explique que a mi anteriormente me ha gustado el K-pop, agrupaciones como BigBag, Shinee, Girl Generation, Super Junior, B2st… en fin, una vez me tope con un video de ellos y casualmente mi primita Sofia, estaba conmigo, ella inmediatamente averiguo todo sobre Bangtan llamándose automáticamente Army. Por lo tanto, ella se murió casi de la dicha al saber que estoy cerca de ellos, pidiendo tener un mensaje de sus favoritos que son Jimin y Jungkook, que de cariño le dice “galleto”, aunque en general, los ama a todos. El moreno se queda unos segundos procesando la información, luego lo primero de venir a su cabeza es preguntar si igualmente soy Army con una cara acusadora, adoptando nuevamente la postura que hice con Jungkook, le digo ser un títulos demaciado fuerte para mi, solo he escuchado un par de canciones de ellos y las verdaderas Army tienen sus álbumes completos, pancartas rodeando su habitación, le siguen a todas partes, ellas si son apasionadas. Asintiendo a mi argumento, Tae agrega que, básicamente, Sofia si es una Army hecha y derecha, la cual debería ser complacida. Antes de que arme una de las suyas, lo detengo porque debo preparar a la niña antes de eso, igualmente avisarle a mi prima Andrea que vive conmigo. Es obvio, porque es su tia. El chico termina accediendo, pero no muy convencido, sigue pretendiendo hacer algo con los demás. Ya saben, lo usual en Bangtan.
Culminando ya la llamada, mamá pide que me cuide, salir bien en los estudios y llamar para avisar como me encuentro, bueno, seguir marcandole a Miguel al hacerlo. Tambien le contenta que este en un sitio seguro, con personas lo bastante serias para no dejarme caer, de todas maneras, no debo confiarme y menos dejarme llevar por el momento, pase lo que pase, es primordial seguir manteniendo de donde vengo y hacia donde voy. Al instante de dirigirse a Tae, la puerta se abre con un estruendo mostrando dos caras, la primera es frenética y desesperada, la otra es indifertente y madura. Son Hoseok y Yoongi.
— ¿Como es que hablas con la mamá de Vic pero yo no? — reclama hacia su amigo como si fuese un bebé de brazos, mamá y yo quedamos de piedra al escucharlo, en tanto Tae… sigue siendo Tae. — Al menos dime que aun no ha terminado la llamada.
— Sinceramente, ustedes… — pronuncia Suga, al ver a su mejor amigo apartando a Tae hacia un lado para saludar a mamá con la mano, ella simplemente lo mira raro. ¿Quien no lo haría? — no tienen consideración alguna. ¿Donde han quedado sus modales ante los desconocidos? Mas, se trata de la mamá de la nueva, sean respetuosos.
— Hyung. — lo llama Tae, con tono de acusador. — he estado aqui antes de Hoseok-hyung, no pueden decir que estoy siendo un mal educado.
— Hobi. — se coloca detrás de él, visualizando la pantalla donde mi mamá aun se encuentra, ni siquiera se ha movido un centímetro. — presentale tus respetos a la señora.
— Pero como es de otro continente pensé…
— ¡Aish! Mejor olvidalo. — rodeo los ojos, seguidamente, se medio inclino en dirección a mamá haciéndola reaccionar. — Muy buenas tardes, señora, quiero disculparme por la mala educación de mi amigo al no saludarla.
Ah… santo cielos, este chico lo puede hacer todo, en realidad su español no es tan perfecto, tiene algunos desniveles con respecto a la pronunciación de la “r”. Sin embargo, sabe lo básico y eso es genial. Mamá me mira con los ojos muy abiertos, de hecho, su rostro es muy expresivo pero con ello admite estar sumamente impresionada, seguramente no se espero que uno supiera español.
— No me habías dicho que uno sabia español, Victoria. — dijo, dirigiéndose hacia mi. Después, soltó un suspiro girando hacia Yoongi. — no te preocupes por eso niño, aunque veo que ustedes son muy respetuosos en su manera de ser.
Yoongi no responde de inmediato, en su lugar, busca analizar cada palabra en búsqueda de su significado, con “respuestuosos” lo susurra una y otra vez, hasta dar en el blanco. Seguidamente, sonrie hacia ella con amabilidad, manteniendo su postura seria.
— ¿Como no preocuparme? — pregunta con obviedad. — es usted la progenitora de nuestra querida compañera, deberíamos mostrar mas res… respeto hacia usted.
Estaba estupefacta, en blanco y completamente sin habla, el rostro mas serio de todos había mostrado una nueva imagen suya. No solo era la nueva, no, era la compañera querida de ellos, quizás lo diga por cortesía, lo vendría totalmente al caso con su personalidad. Calmada, centrada y madura. Sin saber, baje el rostro totalmente rojo de la vergüenza, del mismo modo, la sangre me hervia de la emoción y alegría. Desde lo poco que llevo de conocer a Yoongi, es con quien menos he convivido, conozco de su historia por los demás y un poco de si mismo, alrededor de sus compañeros es la voz de la confianza y de quien te conseja seriamente. En resumidas cuentas, es el amigo incondicional del grupo. A las distancias posee unos ojos pintados en seriedad, madurez y de quien desde temprana edad a sufrido golpes, pero les han servido para hacerseme mas fuerte, mas duro y menos vulnerable. Realmente lo admiro, lo hago mucho. Entre todos, al pesar de ser distante conmigo, es quien me agrada mas, aunque no lo diga en voz alta. Mamá asintiendo a sus palabras halagada, le pregunta el nombre del chico con toda la atención del mundo, él nuevamente busca descifrar lo que dice, por lo tanto, lo ayudo para una mayor comprensión. Acto seguido, se ha ganado la confianza de mi madre en menos de un minuto, los demás se le quedan mirando con rostros asombrados, por ejemplo J-hope le pide a Suga el presentarlo igualmente, no quiere quedar como un maleducado o grocero, V simplemente le envia rostros graciosos a mamá haciéndola reir y yo… simplemente trato de hallar la explicación como he llegado hasta aqui. En fin, esto de hablar con mamá se volvió un desastre, algo colectivo donde la privacidad ni existió, la próxima vez lo hare en casa.
— Victoria, tengo que irme. — me avisa frenando la locura. — ya aqui es bastante tarde y tu debes de volver al trabajo, sabes mejor a nadie que ocurre al descuidarlo.
— Si.
— Bien, una vez mas cuida de tu salud. — me recomienda, yo asiento mecánicamente porque conozco perfectamente lo sobre protectoras que son las madres en eso. — ponte abrigos si hace frío, toma cosas calientes por si te da la alergia y no vayas a dejar comer por nada en el mundo. ¿De acuerdo?
— Si… — río medio entristecida, los chicos a mi lado se miran entre ellos comprendiendo la situación. Me hace falta mi mamá.
— Estudia, estudia mucho porque ese es la única herencia que les dejo a ti y a Miguel. — su voz tambien empieza a quebrarse, sus ojos color madera se aclaran y ríe para que no se le note. — ya veras que los frutos de eso vendrán pronto.
— Lo sé. — me sorbo la nariz, la mano de J-hope llega a uno de mis hombros, la de Tae al otro y la de Suga sobre la cabeza. Ellos estan apoyandome. — mami, te extraño mucho.
— Yo tambien, todos aquí lo hacen. — se corrige rápidamente. — Rita desea verte una vez mas, de todos, es quien mas anhela verte. Pero ya veras que podrás hacerlo, solo debes de tener paciencia y esperanza.
Desde estar en Venezuela siempre la he tenido, es lo único que me ha sostenido y traído hasta el presente, aguantar a todos los golpes de la vida. Asi que sin mas, me despido de mamá con la promesa de volverla a llamar después. Quedo mirando a la pantalla a oscuras esperando en poder verla de nuevo, sabiendo a eso no ocurrir en lo mas mínimo, seguidamente, las lágrimas que mantenía cautivas en mis párpados bajan ha mi rostro. El primero en reaccionar es J-hope agachandose a mi altura preguntandome si me duele algo, Tae lo llama despistado considerando lo que hace unos minutos acabo de hacer, en cambio Suga, se coloca a un lado de mi y mirandome seriamente me dice el ser una tonta. Esperen, esperen, ¿Se ha atrevido a decir tal cosa? Si, lo fue y J-hope frunciendole el ceño menciona pasarse de la raya, es obvio que extraño mucho a mi mamá y deseo verla de nuevo, no por llamada, sino en persona. Sin embargo, Yoongi sostiene esa teoría al estar siendo una mala agradecida con mamá, si estoy extrañandola mucho ella a mi mas, tuvo que ver como su hija menor se iba no solo de casa, tambien del pais sabiendo que para verla ahora debe de ser mediante una pantalla. ¿Puedo imaginar la soledad de una madre? ¿Puedo hacerlo? No, no lo sé, porque solo pienso en mis propios sentimientos y no el de los demás. Dicho esto, de gira hacia atrás y sale de la sala sin hacer mucho ruido. J-hope y Tae Hyung salen como bala a mi dirección tratando de consolarme, Suga inusualmente se comporta a si con las personas, es de quien te aconseja y intenta ayudarte, seguramente esta medio dormido. No obstante, he dejado de llorar de golpe porque parte de lo dicho por él es cierto, solo he pensando en mi no en los sentimientos de mamá. Me quedo callada, dejo a los chicos parlotear a mi alrededor, mientras mi mente se va lejos de este lugar.
Mas tarde ese mismo día, estoy en la zona de vestuario clasificando la ropa de Bangtan para un evento que deben de asistir esa misma noche, dicen que asistirán muchas celebridades entre ellas actores famosos. ¡Oh por lo sagrado! Si puediera ver a Lee Min Ho podria morir feliz, lo juro, con solo sostener mi mano o saludarme… ¡Seria inmensamente feliz! Kim Hyung Yoon, madre mia con ese hombre y su sonrisa de girasol, puedo jurar iluminar toda una sistema solar completo, me derrito de solo imaginarlo. En fin, tampoco es que fuese cenicienta y venir por mi al hada madrina a concederme un deseo, en dado caso de ocurrir, pediría paz para mi pais y la liberación de todas las personas que sufren alla. Puedo pertenecer al Staff, pero no llegaré tan lejos en acompañarlos, tambien esta esa otra cosa, no quiero ver a Suga. Desde el regaño de este mediodía, me da mucha vergüenza mirarlo a los ojos y que detecte mas cosas malas, el egoísmo es solo otra del montón. Cuando te das cuenta que alguien mas puede ver tu porquería, te cohibes al punto de no querer verlo mas, seria demaciado para mi el soportar las realidades de quien soy. Mi telefono suena en los bolsillos de mis pantalones, en primera instancia creo que se trate de Andrea, pero no, solo es Yung pidiendome consejos para poder salir con Kim y no cagarla. Vaya con el vocabulario del niño, digno de un caballero. Rascandome la cabeza, le preguntó si Nam lo a ayudado con eso, a veces llamar a un amigo hace mas fáciles las cosas. Yung aseguro hacerlo, pero RapMonie esta ocupado con las canciones del nuevo álbum de Bangtan como para darle una mano, además, de invitar a una chica a salir solo debe de ser si mismo y no presumir tus atributos, menos si sales con muchas chicas a la vez, debes mostrarte con respeto, madurez y delicadeza, ser atento pero no sofocante, llenarle de detalles pero no tan evidentes de tu real situación. En resumidas palabras, es un acertijo completo. Rodeando los ojos, le escribo simplemente lanzarse y no darle tantos rodeos al asunto, de lo contrario, vendrá otro con mas agallas y la alejará su oportunidad con Kim en un chasquido de dedos. El rubio frenético, da un testamento completo de lo asustado que esta si logra perder a Kim una vez mas, este plan debe de funcionar al pie de la letra y luego… luego… ¡Bangtan cantara para ellos! Si, si muy bueno y todo pero lo primero en ocupar su lista de prioridades, es su manera de ser con las otras mujeres. Después veremos eso.
Vuelvo a meter el telefono en mis pantalones girando los ojos con cansancio, Yung es bastante dramático con la chica que le gusta, en comparación a las de su alrededor utilizada para aparentar alguien que no es, es mas abierto y se desenvuelve rápidamente. Además, ¿Qué ha sido ese acertijo de Nam? ¡Jesus! Se que soy una mujer, pero hasta a mi me resulto complicado, ni que las mujeres fuesemos un rompecabezas duro de hacer. Adoptando las medidas necesarias, les aseguro que un hombre sabrá complacernos, eso si, esto va de acuerdo a cada chica. No todas funcionamos igual.
— Hola, amable señorita. — una voz apasible y glamurosa se escucha a mi lado asustandome, estaba tan concentrada en mis pensamientos que olvide el mundo. Jin me trajo de vuelta con su particular forma de ser. — ¿Acaso he sido la causa de ese respingo? Por favor perdoname y reciba este dulce como muestra, de mi arrepentimiento.
¡Santo infierno! Este apuesto joven merece la gloria, mejor aun, el cielo porque en sus manos esta el chocolate que mas amo en la vida el Hershey. Lo sostengo entre mis manos como si fuera el mayor de los tesoros, llevo años sin probar uno, todo gracias al alto costo de importarlo hasta mi pais. Estoy apunto de lanzarme a sus brazos para agradecerle, pero me detengo, eso no es cortes y menos amable en Corea. Lo mejor en estos casos es hacerlo a la antigua, inclinarme y mostrarle mi total agradecimiento. Si, es perfecto.
— No me opondria si quisieras abrazarme. — dice él, dejandome perpleja. — son costumbres de tu pais, adoptarlas de vez en cuando no borrara tu esencia.
¡Ahg! ¡Demonios! ¿Qué ocurre con cada chico de Bangtan? Primero Tae, J-hope y Suga dándole sus respetos a mamá, Jungkook dejandome tocar sus lunares y él tocando los mios, ahora Jin regalandome chocolates y permitendome seguir mis constumbres occidentales. Lo único que me falta es Jimin saludamdome de besos en la mejilla o Nam imitandolo, espero que solo lo hagan por hacerme sentir bien, porque tratan de ser amables. Si, es eso, no existe otro lugar donde agarrar. Ese tipo de cosas en mi vida no ocurren, ni ocurrirá en mil años luz.
— Todos ustedes son muy amables, en verdad. — señaló alzando mi chocolate, Jin me mira extrañado como si no esperaba ver esa respuesta en mi. — usualmente en mi pais, no soy muy buena tratando con hombres. Capaz ayude a haber estudiado con solo chicas, pero… realmente, me pongo muy nerviosa al hacerlo.
— ¿Aun lo haces?
— Un poco. — admito sonriendo incomoda. — pero como todos ustedes son muy comprensivos conmigo, ha aliviado significativamente la tensión. En todo caso. ¿No deberías estar en el salón con los demás?
— ¡Ah! — recuerda al parecer algo sonriendo abiertamente, definitivamente es guapo cuando lo hace, me induce un poco de nerviosismo al hacerlo. — ya es tiempo de prepararnos para el evento, debemos de ser muy puntuales en eso, nunca llegamos tarde y nunca vamos separados. Todos vamos en conjunto.
— Eso suena maravilloso. — admito encantada. — la forma de como se complementan unos con otros es hermoso, sobre todo, de resolver sus diferencias. Son muy adultos y conscientes de ello.
— Seguimos siendo humanos, Vic. Recuerdalo. — recalca, cubriendo su rostro para soltar unas risas algo curiosas. — existen días no poder soportarnos de ninguna manera. Por ejemplo, compartiendo habitación con Suga, me lanzo todas las almuhadas en el rostro por no poder callarme, diciendo tener unos chistes tan malos que solo yo me reía. Entonces le decía que el no tiene sentido del humor, es decir, ¿Quien no puedo girarse de tanto reir por mis chistes? ¡Son bastante buenos! ¿Quieres…? — Jin al fin frena su monólogo dándose cuenta que me abrazo a si misma, al igual de no poder contener mi temperatura corporal, aunque la situación es otra. Ante sola mención de Yoongi me congelo completa, hizo recordar que deberé de verlo en pocos minutos y no quiero. — Hobi y Taehyung han tenido razón. ¿Discutiste con Suga?
Trago saliva sonoramente, alzo el rostro quedandome simplemente observando con temor a Jin, él no es precisamente de los quien juzgan a las personas pero temo de tener una reacción diferente, no lo se, aun asi mi mente se rehusa a reaccionar.
— Sabemos que hoy hablaste finalmente con tu mamá. — sigue hablando ante mi silencio. — Taehyung, Hoseok y Yoongi tuvieron la oportunidad de conocerla. Entonces, al finalizar la llamada, lloraste por extrañarla y fue cuando Yoongi discutió contigo. En fin, llamandote egoísta.
— No creo que particularmente fuese una discusión, Jin. — corregí desde un principio, para posibles malos entendidos. — Él solo se percató de las tantas cosas que existen mal en mi, es todo.
— ¿Como puedes siquiera pensar eso de ti misma? — exclama alzando su voz alarmado, asustandome a mi igual en el proceso. — ¡Eres una chica sumamente encantadora! hermosa, brillante, inteligente, delicada y una sonrisa tan radiante como un diamante. Viniste a este pais para ayudar a tu familia, para ayudar a tu mamá. No veo nada mal el llorar por extrañarla, sería raro el no hacerlo, mas si durante toda una vida has vivido bajo un mismo techo. Ella es tu soporte, tu modelo de vida… ¡La persona a quien mas amas! ¿Qué tiene de malo llorar por extrañarla? ¿Por querer verla en persona? — mi pecho se estruja ante sus palabras, dándole paso a tener un nudo en la garganta que no sube o baja, seria imposible el privar las ganas de llorar. Jin es bastante comprensivo, además de lindo, sus sentimientos son sinceros y puros. Me agrada, es mucho mas a una cara bonita. — Escucha Vic, si Suga a dicho todo eso es porque le importas, a su particular forma de ser, pero lo hace. Tambien debió de percatarse del dolor de tu mamá, en lo particular no pienso en tu en una mala agradecida, quizás él desee que des un paso hacia adelante y dejes de llorar. Ahora, te toca es luchar.
Viéndolo desde ese punto de vista, tiene lógica, es evidente que Jin pueda descifrar los enigmas de las palabras de Yoongi porque ha vivido bastante con él. Sonriendo mas calmada, saco del bolsillo de mi abrigo los chocolates M&M para abrirlos, agradeciendole el gesto, le extiendo unos a Jin y asi me acompaña a comerlos conmigo. Pasando, básicamente, unos minutos conversando junto a mi mientras ordeno los trajes. El demás personas se nos queda mirando confundidos, seguramente les impresiona que un chico de Bangtan se acerque hasta donde estoy para conversar, esto podria llevar a malentendidos pero no me importa, Jin es alguien bastante comprensivo y buen oyente. Asi que cuando le cuento lo del amigo de Nam, salta sorpresivo de la tenacidad del muchacho al seguir detrás de esa chica, es decir, lo conoce igualmente de algunos años atrás y es evidente su enamoramiento por ella. Quizás lo mas dificultoso del asunto es esa personalidad aparente, latir su cola a cuanta falda se presente frente suyo, debe de considerarse inlegal. Trato de hacerlo creer que Yung intenta cambiar, al menos a mi me llama maestra y no diosa, ha prometido de convertirse en una persona mejor solo por Kim. Cosa bastante ridicula, si vas a dar un cambio hazlo por ti mismo, no por alguien mas. Jin asiente a mi argumento, solo que no podemos frenar el de ese chico perdidamente enamorado, ellos son necios, ciegos y sordos. Lo mejor seria ignorarlos.
Sin embargo, no puedo hacerlo, le di mi palabra de darle una mano y lo hare. Estoy segura de que podrá invitarla a salir, de no existir ningún contratiempo, iran a una cita, Yung estará a la altura y Kim le demostrara su afecto. Aunque, aquí esta le detalle. Según la conversación con Nam en la cafetería, la muchacha esta pendiente de cualquier otra cosa menos de él, dando mas al punto de no verlo como un amigo. Siendo asi, no creo que llevandole Bangtan para cantarle ayude mucho, desde un punto objetivo, debo de aclarar. ¡Ah maldición! Esto me enseña a no meter las narices donde jamas he sido llamada. Mirando con terror a Jin, le explico la gran idea del Yung como su comodín de último momento y de hacer las cosas bien, le ayudaría hacerlo. El muchacho el tratarse de una completa locura, podra ser amigo de Nam pero jamas podria hacerse, esto es diferente de la buena obra del hospital… ¡Es serio! Una persona podria ser rechazada, ellos jamas podrían ayudar a suceder tal cosa. En ese caso, debo hacer que ellos se hagan pareja sin mover uno de los dedos de Bangtan, convertirlos en dos seres distintos en unos que les cueste vivir el uno sin el otro. La pregunta es: ¿Como? ¿Como lo hago? Sé que tratar de darle celos a Kim no funciona, menos tomando en cuenta todas las veces de Yung modelandole todas otras chicas en la cara, tiene que existir algo en hacerle reaccionar, solamente… no se de que exactamente. En ese instante, llega lo que resta de Bangtan al área de saludando a todos, mi mirada se centra en Nam y el bombillo de la idea se prende.
Apartando a todos los presentes, llego hasta el hombre mas alto que yo sosteniendolo de los hombros, sonriendole ampliamente los demás me quedan mirando extraño, tal cual haber cometido una locura completa o estar loca. Para conciencia de todos, es una combinación de ambas.
— Nam, hoy es un día de suerte para todos. — me limito a decir.
Asi que, al siguiente día, luego del importante evento de celebridades que ni tiempo tuve de ver por estar haciendo actividades de la universidad, me encuentro envuelta en un enorme abrigo oscuro, vestida de colegiala de peluca negruzca larga hasta la espalda, esperando a que lleguen tres personas particulares. Ahora, ¿Como llegue a interpretar el papel de una colegiala? Es fácil, en mi locura por no rendirme a mi palabra, se me ocurrió la brillante idea de hacer una cita doble con Kim, Yung y Nam, al ser este último conocido de la pareja aliviaría un poco la tensión. Ahora, como RapMon es una celebridad reconocida no puede verse a simple vista con una chica, menos si pertenece al Staff de Bangtan, asi que la encargada del vestuario me ayudo a conseguir un uniforme de donde estudio Jungkook. ¡Valgame dios! La magia de Binghit no tiene limites, me deja en el suelo tendida de la impresión, mas a dejarme acceder a pelucas y demás accesorios en pro de inventar a la colegiala. Lo raro de todo seria fingir ser la enamorada de Nam, porque para eso soy tan bueno como lo soy en el idiota alemán, todo un desastres. Amablemente Tae, siendo bueno en la actuación de los siete, me dio unos tips para no parecer tan rigida en el momento y de sentirme presionada, podria apoyarme en el líder, él no me dejaría caer. El punto de todo esto seria conmover a Kim en como es una relación real, teniendo a Yung a su lado llenandola de atenciones podeia considerar ser perfecto para el papel, además de conocer no ser tan malo en ello y despertar ese lado dormido. Después… ¡Bingo! Nueva pareja de enamorados.
Podria empezar de inmediato con el plan, sino fuese porque nadie llega. Detesto esperar a las personas durante mucho tiempo, mas considerando la temperatura del día de hoy, hace realmente frío y soy la única loca usando falda, corrección, falda escolar. ¿Acaso no pueden acusar a Nam como pervertido? Antes de idear una respuesta a ello, mi telefono da una sacudida en el bolsillo del gran abrigo, se trata de un texto espero que sea uno de Yung o Nam avisando ya estar en camino, estoy haciendome un polo de helado viviente. Sin embargo al leer el mensaje, me percató que se trata de Jungkook… ¿Por qué demonios es él?
“Noona, a ti te encanta meterte en problemas. JK”
¿Ha? ¿Me encanta los problemas? Solamente quiero un mundo mas lleno de personas felices, tal vez no tenga poderes para hacerlo pero, mientras existan herramientas de llevarlo a cabo, me tendrán metiendo las narices donde no me llaman.
” Cuidado con lo que dices, jovencito. Tu Noona puede no pensarlo de buena manera. Vic”
“Vic Noona no mide sus acciones, menos con quien las hace. JK”
“¿A que te refieres? Vic”
“Solamente… no quiero que hagas esto. JK”
“¿Ayudar al amigo del líder? Vic”
“No, no es eso… JK”
Frunzo el ceño confusa, la actitud de este niño es digna de un berriche, bueno, puede que este exagerando un poco pero tampoco ayuda mucho con esos textos confusos. ¿Qué diablos no quiere que haga? De todas maneras no puedo responder a ese mensaje, las personas o al menos una, llega hasta donde me encuentro. Descubro la cabellera inconfundible morada debajo de su gorro negro de montañero, tiene un cubre boca blanco y unos lentos oscuros. Lo último en camuflaje contra Army. Riendome de mi pensamiento, guardo mi telefono en mi bolsillo y me acerco a él. Al mirarme se corre hacia atrás impresionado, seguidamente escucho su risa divertida, seguramente todo esto le parece un chiste y es una tontería. Tengo ganas de darle un pisoton en el pie, simplemente me lo reprimo, Nam coloca una de sus manos grandes en mi cabeza acariciendomela.
— Siento la tardanza. — se disculpa de ante mano, aunque no pueda ver su rostro se que su expresión es tierna. — los chicos estaban comportándose raros por alguna razón. Casi ni me debajan salir. Ya sabes como son, sus ideas pueden ser realmente extremas si lo proponen. Mas al darle rienda a su imaginación.
¿Qué rayos ha pasado por la cabeza de esos niños? La verdad, me intriga saberlo.
— En fin. — reacciono momentáneamente, girandome y comenzando a caminar hacia el centro de la plaza. — ¿Donde estan Kim y Yung?
— No tardan en llegar. — contesta el líder de Bangtan, frenando sus pasos a menos de un metro de la fuente. — oye, Vic… ¿Crees que funcione esto?
No contesto de inmediato, en el mayor de los casos, sacado mayor mente de los doramas que he visto, estas cosas jamas funcionan. Terminan peleando, discutiendo, ocurren malos entendidos… es un sin fin de rutas en poder ocurrir, aun asi voy a arriesgarme para que nada malo pase y exista un final feliz.
— Hagamos que esto funcione, Nam. — volteo esbozando una sonrisa de confianza.
RapMonie mas seguro de tener apoyo, sonrie suspirando al mismo tiempo de que Yung llegaba corriendo hasta nuestro encuentro, detrás de él una jovencita de cabello castaño claro corto hasta el mentón, ojos grandes color café, piel pálida, figura de muñeca, estatura no tan alta y vestida demaciado informal. Franelilla gris, camisa grande de leñador roja con cuadros blancos, pantalones razgados en los muslos y zapatillas deportivas. En realidad, es bonita y parece ser simpática, aunque existe algo en no cuadrarme por completo. Yung nos saluda muy alegres, agracedeciendo de aceptar de venir con ellos a esta salida, mas a Nam al estar tan ocupado con lo del nuevo álbum y la gira con Bangtan, Kim vuelve a la vida saltando a los brazos de su amigo de la infancia diciéndole una y otra vez que juegue con él, hace bastante tiempo sin verlo ya que como ahora es famoso olvida a sus mejore amigos, mas las competencias de videojuegos pendientes. El moreno se rasca detrás del cuello bastante incómodo, aunque no lo parezca es bastante débil en materia de juegos delante de esta niña, convirtiéndose en su azme reír y ella parece disfrutarlo. Por supuesto, humillar a alguien que demuestra mucha seguridad ante las cámaras debe de ser un deporte divertido, obviamente, todo esto lo digo es con sarcasmo. En ese instante, fija sus ojos en mi haciendome soltar un respingo de la impresión, no es que este haciendo mala cara o algo parecido, simplemente me estudia con una precisión que asusta un poco. Yung llega a su lado presentandome como la novia de Nam Joon, me conoció por medio de uno de los chicos de Bangtan, ya que estudio en el mismo colegio en donde asistió. Kim no dice nada al respecto, sigue su escrutinio mas de cerca girando de un lado a otro, inspeccionando tal cual fuese un animal de zoológico. Afortunadamente para mi, Nam sale a mi rescate sujetandome de la cintura y apretandome hacia él, diciéndole estar colocandola nerviosa, cosa muy mala en funcionar en mi. Kim se disculpa de inmediato, pensativa porque según el gusto de su amigo son las chicas que les asienta bien unas converse rojas altas, lo del cabello no esta mal, pero mi figura debería de ser mas curvilinea, además de no estar tan baja, agregándole otra cosa, soy extranjera. Bien, eso ha tocado un poco mi sensibilidad como mujer, mas latina, asi que deshaciendome del agarre de Nam le digo las verdades en la cara a esta niña. Si, es cierto, tal vez no sea la mujer de los sueños de Nam Joon, menos tener el mejor cuerpo entre los cuerpos, tampoco se como lusca en zapatos converse rojos altos, pero si posee los sentimientos y las ganas necesarias para hacerlo feliz, a lo que me es innecesario la aprobación de alguien para quererlo. De todas formas, ¿quien en la vida lo ha necesitado? El corazón no entiende de perjuicios, ni barreras, solo de sentimientos, simplemente eso.
Al darme cuenta de lo que ha salido de mis labios, bajo la cabeza apenada hasta la otra vida porque he dicho el discurso mas impresionante de mi vida, ni siquiera lo dije en serio, porque esta claro que el líder y yo solo estamos fingiendo salir delante de esta chica. ¡Solo imaginen la cara de Yung! Casi se le cae la mandíbula al suelo, a la par de estar conmovido hasta los huesos, seguramente debe de creer ser la maestra mas asombrosa de todos los tiempos, hasta en situaciones de aprieto salgo a relucir mis atributos. En cuanto a RapMon, no tengo palabras, puede estar ocultando su rostro bajo esa mascara y lentes, seguramente no posee pensamiento algunos de mi monólogo, llevo la actuación muy lejos, demaciado.
— ¡Excelente! — pronuncia Kim, sosteniendome los hombros y obligandome a alzar el rostro. — ¡Tienes mi bendición! Pensé que todo esto seria una treta de este par solo para fastidiarme, pero veo que no es el caso, realmente te has conseguido una buena novia Nam. Felicidades.
— Gra… — pronuncia inseguro, tragando saliva. — gracias.
— ¿Vicky? ¿Cierto? — asiento, porque es el nombre que me invente. — espero que te guste las tortitas dulces, porque hoy vamos a comer muchas de ellas.
— ¡Adoro lo dulce! — digo mas relajada, ante la mensión de comida. — desde que llegue a Corea he querido comer muchas cosas deliciosas.
— ¿Nam no te ha sacado? — lo fulmina con la mirada, el chico suelta un respingo del susto.
— Solo en la empresa. — finjo estar medio triste, por dentro me siento mal al hacerle esto. ¡Perdon líder! — aunque es muy atento y sincero conmigo, es algo torpe en las citas. Incluso ahora, debe de estar muriendose de los nervios por dentro. ¿Cierto Naminie?
¿Naminie? ¡¿Naminie?! ¿De donde coño he sacado eso? Mierda, que alguien venga y me corte la lengua antes de pasarme de la raya, aunque tampoco es que el líder este molesto por eso, en realidad, se nota complacido, incluso alzo su mentón con petulancia. Ah, ya lo imagino el sacarlo cuando este con los otros miembros, esto va hacer toda una fiesta de gritos.
— Si, Vicky. — menciona con voz melosa, dandome un toque cariñoso en la nariz. — te agradecería no delatarme entre mis amigos.
— No te preocupes, Nam. — intervino Yung, entuciasmado con todo lo que ocurre a su alrededor. Seguramente piensa en que es lo usual en las citas de parejas, llamarse con hombres ridículos, mientras tanto, solo quiero ser llevada por los aires. — todos estamos aqui en confianza. ¿Verdad Kiminie?
— ¿Vamos a la cafetería? — lo ignoro olímpicamente, haciendome caminar rápido.
— Cla… claro.
Esto seria un duro trabajo por hacer.
Caminamos unos minutos hacia la dichosa cafetería, en tanto lo hacíamos, Kim iba al lado de Nam y mio preguntandonos como nos habíamos conocido. No soy tan idiota como para pasar por alto planear todo esto, afortunadamente intercambiamos números la noche anterior antes del evento, Bangtan después tenia que hacer un VLive con Army, por lo que desocuparse estaría bien complicado. Bien entrada a la noche, vía videollamada, congeniamos que lo mejor seria decir el conocernos por medio de Jungkook, claro al ser el uniforme que usaría del colegio donde anteriormente asistió, debía de mencionarlo. Los chicos habían visitado la dichosa institución para una actividad de donación, entonces por azares del destino, chocamos sin querer en uno de los pasillos solitarios porque Nam necesitaba ir al baño, a Kim ni siquiera le sorprendió esa historia pues su amigo suele ausentarse en los momentos menos oportunos. En fin, desde ese momento, nos interesamos el uno en el otro y utilizando al menor de todos del grupo, veíamos la manera de encontrarnos cada vez en tener la oportunidad. Por supuesto, con un poco de ayuda de los demás chicos tambien pude ir a la compañia, teniendo una que otra cita allí. Es lo menos romántico de la vida, pero el sitio lo hacíamos eramos nosotros junto a nuestro amor, seguidamente nos agarramos de las manos mirandonos con devoción. Santo cielo del mundo, mejor que la academia se enterara de mi actuación, asi me ganaba un jodido Óscar. Yung expreso tener un gran apego a esa historia, conociendo lo lanzado de ser Nam Joon, es una bendición encontrarse con una chica en soportar las perversiones de él. ¿No es acaso maravilloso?
Oye, oye, eso no viene en el contracto.
Kim al escuchar eso de su amigo, gira a mirarnos con duda, por supuesto, quien no lo haría después de semejante declaración. ¡Estupido Yung! Se supone que todo estos no los estamos inventando para que contagies a Kim del amor, no para hacerla dudar de lo que tenemos. De no tener falda en este instante, ya hubiese alzado mi pierna para darle una patada en la cara, se lo merece por guevon. Sin embargo, Nam hace girar todo a su favor, argumentando que su amor por mi le hizo cambiar de opinión, no solo el erotismo marca la pauta en una relación, si no la confianza, las sensaciones de necesitar verme en todo momento y que sin mi, no tiene vida. Acto seguido, me sujeta de la cintura, medio abrazandome para caminar muy junto a él. Bajando las apariencias, omito que me ha tomado por sorpresa y el corazón me late nervioso al tener semejante hombre sujetandome, Nam huele bien, tiene un pecho firme, fuerte y entre sus brazos, podrías encontrar cobijo de una ola de frío. ¡Agh! ¿Alguien puede ayudarme? ¿Nadie? Porque me estoy quemando en el infierno gracias a la presencia de este poderoso hombre, que al pesar de ser el líder de Bangtan, esta trapiando el piso conmigo. Kim se percata de mi nerviosismo, llamandome adorable al pesar de ya ser novios, un mes siendo exactos de acuerdo a mi historia, somos la pareja mas adorable de la historia. Miren nada mas, ya tenemos una admiradora y todo, no puedo quejarme.
Entramos a la cafetería, es amplia, con arte minimalista y ventanas grandes. Mi novio por un día, pide la mesa mas alejada de todas, las mas privada que tenga en pocas palabras. La mujer algo extrañada de la elección de su cliente, asiente dudosa enseñandonos el camino, mientras eso sucede observo como el lugar esta abarrotado de gente, no es dudar que Nam necesite de privacidad, de estar un Army entre los presentes… el plan podria irse al caño. Tomamos nuestros asientos, por supuesto RapMon lo hace muy junto a mi para guardar las apariencias, aunque de la forma en de mirarme me hace dudar hasta que punto esto es realidad o ficción, de todas formas, no tengo mucho tiempo para darle rodeos al asunto, porque Nam sujetando mi mano me dice de manera cariñosa si aparte de las tortitas, deseo comer algo mas del menú. Esperen, ¿Cuando entregaron el famoso menú? Ni me di cuenta. Aun asi, mis ojos pasan por encima de las letras, que considerablemente, tambien estan en ingles. No soy mala en el coreano, de hecho, se me hace fácil entenderlo pero nunca estarán de mas las complicaciones en algunas letras, el ingles, en ciertas ocasiones es revitalizante. Sin embargo, no mas ante la pastelería europea. ¡Santas calderas fogosas! Tienen pastel tiramisu, repito, TI-RA-MI-SU… ¡Necesito diez de esa para llevar y otras para comer aqui mismo! Las ganas de salir mis pensamientos son fuertes, pero me limito a pedir la bendita torta de mis sueños, un batido que aqui tiene otro nombre y unos panquesitos para llevar, tengo una prima menor y olvidarme de ella seria injusto. Mas que la necesito fuerte para cuando se entere de mi aventura. Kim sonrie a mi dirección llamandome considerada, las antiguas novias de Nam Joon solo se le pegaban como lapas pidiéndole ropa, en el momento de comer admitían hacer dietas y otras porquerias mas, olvidando por completo el arte mas antiguo del mundo: alimentarse.
— ¡Coño! — murmuro sin percatarme de hablar en español. — ¡Que brutas son pana! Si supieran que existe mucha gente en Venezuela marchandose a la cama sin comer, haría que se jartaran las vainas hasta por la nariz. Ridículas.
— ¿Decias algo Vicky? — pregunto RapMon mirandome confundido.
— Que tus antiguas novias eran estúpidas. — respuse sin anestesia, todos los presentes se quedaron de piedra. — lo mejor que puedes hacer en este mundo es comer, mas si lo haces con la persona que amas. Le das mas sentido a la comida.
— ¡Dios! Totalmente de acuerdo. — alzo los brazos con rendición Kim, sonriendo abiertamente. — Nam, si fuese chico, inmediatamente iría detrás de tu novia, ella… es realmente grandiosa. De hecho, te hacia falta alguien como ella.
Me sonrojo hasta las orejas de su confesión, desde llegar a Corea no he tenido la oportunidad de hablar con muchas chicas, salvo las de Binghit y la presidenta de estudiantes de la Universidad, la cual no cuenta al ser solo temas de estudios. Sin embargo, con Kim es distinto, es divertida, amable y sumamente entuciasta, comprendo porque Yung la ama tanto, ella vale realmente la pena. Me encantaría ser su amiga de verdad cuando toda esta farsa termine, hace que de cierta manera me sienta mal, solo la estamos engañando con lo de ser novios. Nam parece notar mi decaimiento, pues aprieta nuestro agarre dandome fuerzas, que no me hacen nada malo tenerlas. Debo hacerlo si quiero que ellos sean felices.
— ¿Y que hay de ti? — le lanzo la pelota ha su dirección, ella me mira confundida y aprovecho para darle un guiño a Yung, solo espero que no la cague. — ¿No tienes un chico que te guste? Quien sabe, alguien a quien tengas demaciado afecto pero no logras llegar a él.
— Lo tengo. — dice como bala, sin pestañear o dar rodeos. Estoy impresionada, es una chica muy honesta. — pero no vale la pena hablar de él, menos en este momento.
Oh… eso si es raro.
— ¿Por qué? — quien interviene es Nam, por su parte Yung se hunde en su asiento. Saber que la chica que te gusta tiene alguien quien ama, no es bonito, en lo mas mínimo. — ¿Debo romperle su cara por tratarte mal acaso?
— Porque comere y no deseo tener una mala digestión. — dice simplificando todo, aunque, ciertamente… ¿Lo odia o lo quiere? Por su tono pareciera lo primero. — ¿Podemos cambiar de tema?
Lo sabía, no va hacer un hueso fácil de morder. Nuestros pedidos llegan a la mesa, de forma inmediata, le caigo a las tortitas dulces sintiendo una liberación completa de mi estomago, para mantener el teatro vivo, le doy a probar una en la boca a Nam y mirando a Yung, que en todo este tiempo se ha mantenido callado, para que nos imite. Pero nada, Kim lo ignora olímpicamente, teniendo su mirada fija en el televisor del fondo que emite, casualmente, un reportaje de Bangtan. Incluso, pasan un trozo de la canción favorita de ella “Just one Day” y la empieza a tararear entuciasta, mira a Nam con ojos brillosos admirando el ser una de las mejores canciones del grupo, es detallista, amorosa, romántica… ¡Lo tiene todo para conquistar a una mujer! Si un chico le dedicara esa canción, le diria si de inmediato. ¡Oh! Ya lo entiendo, por eso Yung quería que Bangtan la cantara para ella, asi tendría su corazón seguro. Nam me mira medio suspirando, comprendiendo mejor la situación, pero aun asi, no puede acceder a tal acción. Al menos, no de esta manera.
— ¿Y si el chico que te gusta lo hiciera? — pregunta incentivada, la verdad, pienso que puede de ser Yung, solamente por la manera de pasar de él, podria ser el caso. — ¿Qué harías?
— No sucederá. — responde con una expresión sonriente, aunque no existe ni una pizca se alegría en su expresión. — creeme, Vicky, jamas sucederá.
Ante su expresión vacía no puedo luchar, simplemente me limito a terminar de comer mi tortitas y buscar entre la mesa la mano de Nam, esto no se trata de actuación, simplemente necesito alguien a quien aferrarme para mantenerme fuerte en tierra. Seguidamente paso a comerme la tiramisu, al pasar la prima cucharada en la boca veo el cielo, la combinación de lo amargo con lo dulce, el café, el chocalte, la nata… ¡Benditas manos quien elaboro este manjar! Porque merecen todo los puntos positivos de este mundo. Todos los presentes se ríen mas de mi reacción, sobre todo Nam, que teniendo la mínima oportunidad toca por debajo de mi mentón quitandome el excedente de nata. Le quedó mirando como lerda al hacerlo, pues de inmediato, se lo lleva a su boca provandolo tambien y mirandome de una manera diferente, totalmente seductora y magnética. Tengo que tragar dos veces saliva para volver a la realidad, RapMon me ha robado toda capacidad de razonar, pensar o algo, simplemente me mantiene cautiva entre sus manos e imposibilitandome escapar. ¡¿Pero que carajos?! ¿Desde cuando esto se volvió un “nosotros”? Nunca, escuchen bien, nunca habrá esto, con ningún chico de Bangtan lo existirá. Bien, entre las nubes del nerviosismo, senti una fuerte mirada hacia mi nuca que no se iba en lo mas minino, incomoda de ello, me devolvi de forma rara hacia esa dirección, notando nada mas que gente estando en lo suyo. ¿Me estoy volviendo loca?
— ¿Ocurre algo Vic? — pregunta Yung, colocándose a mi lado y tratando de buscar lo mismo que yo.
— Por un momento, pensé que estábamos siendo observados. — respondi sincera, luego moví mi cabeza hacia los lados riendome de mi propia paranoia. — Olvidenlo, seguramente me he vuelto loca.
— No lo creo. — pronuncio Kim con voz perspicaz, emulando un rostro terrorífico en tanto lo hacia. — ¿Y si un ex novio psicópata te busca por que sabe de la existencia de Nam?
— Imposible. — rio incredula, dándole giros a mi cucharilla al conocer la verdad de la historia. — nunca he salido con nadie, en lo mas mínimo puede existir ese “ex” psicópata.
— ¿Nadie? — ahora el impresionado es Nam, yo asiento dándole, efectivamente la razón. — ¿Qué demonios? Estan ciegos Vic, tu eres una mujer increible y estando a tu lado, jamas podrías aburrirte. ¿Son ciegos lo chicos de tu pais?
— Lo dices porque eres mi novio. — repuse manteniendo el papel, Nam se percata que no iremos mas lejos a eso con mi vida personal. — aunque es muy lindo, gracias por pensar eso de mi RapMonie.
— Tu solo grita y allí estare. — me sujeta la mano sonriendome abiertamente.
Nuevamente, la punzada en forma de mirada viene sobre nosotros, aunque Nam la siente porque mecánicamente se gira soltandome la mano y tratando de buscar alguien, aunque aparentemente, tiene mas éxito que yo pues cubre su boca para ocultar su sonrisa. Murmura algo para si mismo, no puedo escucharlo, menos preguntarle lo que ha ocurrido, seguramente no debe de ser nada malo, es mas, lo negativo siempre suele de saberse primero. Kim y Yung le pregunta al mismo tiempo si la novia psicotica no la tiene él, pero tampoco resulta asi, simplemente le da gracia la insistencia de la gente cuando le gusta a alguien mucho, por ejemplo, buscarla por debajo de las piedras y tener comezón de la envidia al verla con otra. Eso… ¿No es gracioso? Sus amigos no logran descifrar el organigrama salido de la boca del moreno, menos yo, que limitandome a encogerme de hombros como mi deliciosa torta. Terminando los alimentos, dialogamos en repartir la deuda entre los cuatro, no sería justo en cargarle toda la responsabilidad a Nam Joon solo por invitarnos a todos, menos el tener una situación económica estable, de todas maneras, el pelipurpura termina agarrando la factura y ocultando su rostro, sale caminando fuera de la mesa dejandonos estupefactos. Perfecto, el señor dinero nos habla. Mejor dejarlo hacer lo que quiera. Entonces, repentinamente, en sacudon en el bolsillo de mi saco me despista de la figura glamurosa del líder de Bangtan, percantandome de tratarse de un mensaje. Jungkook.
“Noona, Noona… sin ti aqui es muy aburrido y solitario. Por favor, no me ignores 😥 JK”
Parpadeo confundida, este niño… ha estado comportándose de forma extraña, casi a la explicación dada temprano Nam ha su tardanza. Aunque no le veo explicación del porqué, solo estamos ayudando a uno de los amigos del líder a conseguir a su chica, no puede existir nada malo en ello. Asi que, de forma cautelosa, intento responderle.
“Ni intestes salirte por la tangente, jovencito. Aun necesitas explicarme esos texto sin sentido de mas temprano. Vic”
Hay tienes, trata de responder a mi lado mas serio y menos accesible. Tampoco la felicidad me queda mucho tiempo en el cuerpo, el siguiente mensaje me paraliza por completo.
” Vic Noona… ¡Mi adorable Vic Noona! No me trates como un niño que no lo soy, deberías saberlo pero, odio cuando lo haces. ¿Acaso me has dado tu número solo por eso? Creí tener un trato especial de ti, uno que ninguno de los Hyungs lo tiene. ¿Ha sido mentira? JK “
Juro que la respiración se me detuvo, un frío me recorrió todo el cuerpo al leer esas palabras, no se que bicho le pico a este ni… muchacho para decirme “Mi adorable Noona”, además, ¿desde cuando soy de su propiedad? Jamas he dicho pertencerle, dice que no le trate como niño pero se esta comportando como uno. Se que le di mi número, igualmente peque al mencionar tener un trato diferentes de los otros, ciertamente asi lo sigo creyendo, porque puede ser difícil de explicarlo, pero cuando veo a Jungkook y esa energía desbordandose al tratar de llevar el ritmo de los demás, me conmueve. Es cierto, el Maknae de Bangtan me conmueve, es duro admitirlo pero allí lo tiene.
” ¿Quieres que me arrepienta de haberlo dicho? Vic”
“¡De ninguna manera! Yo solo… solo quiero que estes aquí, es mas divertido cuando Noona esta alrededor, le da mas luz a toda la habitación. Tu sonrisa, es la mayor estrella de todas Noona. JK”
Solo miren nada mas, le dicen Romeo, con frases como esas puede derretir miles de corazones de Army, de hecho, con esto es que tiene a sus fans metidos en sus bolsillos. Ya lo puedo ver, un bonito rostro, una hermosa forma de cantar, alucinante baile y una lengua bien entrenada. Quien sea su novia, se ha sacado la lotería.
“Muy buen jugado jovencito, te felicito pero, no voy a caer en eso. Ya debes saberlo, soy mucho mayor que tu, este tipo de cosas no podrán conmigo. Vic”
“Noona, la edad tan solo es un número. Mirame la próxima vez y dime si sigues viendo un niño o un hombre. Te lo dejo de tarea. JK”
¡¿Pero qué…?! Iba a poner todo mi esfuerzo en responder el mensaje pero Nam llego de pagar, preguntandome porque tenia una expresión tan dura en el rostro, casi igualaba a nuestros acompañantes. Al decirlo, guardo mi telefono en el bolsillo girandome en dirección de Kim y Yung, francamente, no tengo tiempo de lidiar con el insolente de Jungkook, estos dos son mucho mas importantes. Estoy pensando en no estar resultando en lo mas mínimo el plan, esto se ha concentrado mas en Nam y yo que ellos, además, Kim evade a toda costa el tema de el chico que le gusta. No me gusta sacar teorías antes de tiempo, pero a quien le gusta es Yung, es muy evidente, mas al ignorarlo haciéndose la despistada. Primero, el comentario de no querer un mala digestión de tocar el tema, segundo, al hablar de “Just One Day” siendo imposible que ese mismo se la dedicarse, y tercero pero ni menos importante, la expresión de vacía de su rostro. Esta sufriendo, solamente lo oculta muy bien. Es un mujer dura, pero no difícil de conquistar. Reponiendo mia fuerzas, camine hasta ellos para llevar esta cita a otro nivel, iríamos a una sala de juegos.
¡Ah! Solo miren esa cara de emoción en Kim, se nota estar en su ambiente, pues al menor instante de pisar el establecimiento, me sujeto de un brazo haciendome caminar a todas partes. Juegos de baile, de autos, motos, plataforma… este sitio lo tenia todo y eventualmente, empecé a sentirme a gusto. A mi petición, jugamos un acarde, quien perdía debía de pagar las bebidas de todos y los aperitivos durante quience minutos, lamentablemente, RapMon salio perdedor, ayudandonos a abartecer nuestros bolsillos de ricas cosas para picar. Seguidamente pasamos al baloncesto, Nam de forma general admitió que Suga era bueno en esto, solia jugarlo en la segundaria y nadie podria igualarlo, bueno, salvo el pequeño de todos. Jungkook. Al escuchar su nombre se me escapo el balón de las manos, Kim lo sujeto por mi diciendome si quería resultar perdedora en el nuevo desafío, riendome tontamente, simplemente atino a estar cansada un poco y querer tomar algo. Yung frenando la competencia con su amigo, ofreció a traernos algunas bebidas para refrescarnos, no habíamos parados desde llegar por lo tanto, era natural mi cansancio. Evitandole molestias, pedi ir yo misma por mi bebida, no estaba muriendo o algo por el estilo, solo estoy acalorada, simplemente. Ahora, Nam intervino mandandome a sentarme en los banquillos ubicados a la derecha del pasillo, mientras los chicos consentiran a las chicas. Asi, quedamos en silencio Kim y yo, en uno que por alguna razón me incomodaba. No comprendia pero, un escalofríos me invadio todo mi ser ante la posibilidad de ponerme en evidencia ante Kim, reaccione extraño por el nombre de un chico, un chico que no es mi novio. En cualquier parte, esto se considerarían sospechoso, por no decir raro, aunque es inevitable. ¡Ese chiquillo boca suelta! Colocarme en una parte donde le dije ser especial, la cual, me estoy arrepintiendo con intereses y después tratar de llenarme la cabeza con palabras bonitas. Aunque no lo ha conseguido, no lo tendrá por nada en el mundo, porque desde conocerlo le entregue una orden de alejamiento, no solo a él, a todo chico en querer colarse en mis pensamientos, en mi corazón… en todo mi ser. ¡Dios! Esto es absurdo, Jungkook es conocido por ser sumamente bromista, seguramente me ve como hermana mayor, tal cual a sus compañeros de grupo y un blanco fácil de bromas. Si, si, es eso, es sencillamente eso.
¡Valgame dios! Que alivio, asi he logrado de controlar mi corazón, aunque no mis nervios, justo a mi lado Kim estaba mirandome minuciosamente, estudiando igual a cuando nos vimos por primera vez esta mañana, pero sorpresivamente, no es hostigante sino reveladora.
— ¿Te gusta Jungkook? — pregunta la chica en tono sería.
¡¿Arg?! No se cual es el afán de restegarme en la cara a la “galleta infernal”, si es un niño, uno que esta sacandome de mis casillas. Aunque me vuelva loca, no puedo terminar de mirarlo mas alla de un chico, es decir, no dudo que es apuesto, encantador y de un sentido del humor peculiar, pero siempre existirá algo que me haga dudar de gustarme, asi sea romanticamente o no.
— Es absurdo, sabes que estoy saliendo con…
— Tu y Nam Joon pueden dejar de fingir por mi. — me interrumpe, colocandome tan pálida como él papel. Ella suelta una risita divertida. — seguramente lo hace porque sabe que me gusta Yung desde tener memoria, aunque él… esta mas atento a otras mujeres, en lugar de fijarse en mi. ¡Es un jodido idiota!
Espera, aguarda un segundo que me he mareado, creo haber escuchado mal pero no, Kim admitió estar enamorada de él desde siempre. A resumidas palabras, ¿como antes no se dieron de cuenta? ¡Es un estúpido enamoramiento mutuo! Este par de tortolos han estado gustandose pero, jamas han tenido la agallas de enfrentarse uno frente de otro. Mi expresión debe de ser un poema porque Kim vuelve a soltar una risita, esta vez, un poco incómoda.
— ¿No te has percatado de ello? — giro mi cabeza hacia los lados en respuesta. — por eso no podía hablar del chico que me gustaba en la mesa, simplemente lo tenia al lado y es un idiota. ¡Dios! Aun me explico si algo malo ocurre conmigo, es decir, Yung pasa de mi para fijarse en otras chicas y restregarmelas en la cara. Mientras yo trato de fingir estar bien, no dolerme y darme igual. Pero… pero la realidad es otra.
Valgame dios, esto es un dramón sacado de un telenovela latina, la solución ha estado frente de sus narices desde hace bastante tiempo, han estado tan ocupados que piensa el uno en el otro olvidando el atreverse, arriesgarse a salir de su zona de confort. Por ejemplo, Yung adopta esa postura de casanova porque sus nervios le dominan, no quiere ser odiado por la chica que ama, pero de todas maneras lo ha estado consiguiendo. Que difícil es la mente humana.
— Pero hoy a estado atento contigo, en ningún momento lo vi girando a otro lado. — musito en voz baja, apasible para no asustarla.
— Lo hace porque va a pedirme un favor. — responde encogiendose de hombros. — los hombres como él jamas toman en serio los sentimientos de las chicas, la ven como juguetes para usar y desechar. He visto a numerosas mujeres pasar por su regazo, las ha burlado y teniendo suficiente de ellas las desecha. Pero no pretendo desfilar por ese desfile. No ahora, no nunca.
— Todo mujeriego tiene su punto débil. — comento como quien no quiere la cosa, ella gira a mi dirección alarmada de lo salido de mi boca. — quizás no se percate mucho pero, soy una persona muy observadora Kim. Por ello, deduzco que Yung esta enamorado de ti, tan solo no lo ha dicho por miedo a perderte a pretender ser quien no es, su manera estúpida de comportarse es como se expresa.
— Es absurdo. — arruga la frente confundida Kim, apretando sus puños. — Si realmente me ama, ¿Por qué demonios me hace sufrir? ¿Por qué luce a sus conquistas?
— Porque es un torpe, un idiota completo. — digo, al recordar el apodo que me dio. — su camino mas fácil es aparentar quien no es solo para llegar a ti, encender una llamada celos y atraparte.
Kim parece reaccionar ante esas palabras porque se queda congelada, mantiene una pose pensativa y con una mirada ida, luego empieza a reir totalmente desprevenida casi al grado de loca por su dedusión. Luego se levanta del asiento girando a mi dirección con una sonrisa brillante, dice que va hacia la casería de idiotas cobardes sin cerebro, quizás tenga ganancias de ello y sujetandole el pescueso. Agrega que desde el instante de hablar sobre las prevenciones de Nam de dio cuenta de la verdad, no dijo nada porque quería ver hasta donde ibamos a llegar, es decir, si podíamos besarnos. Roja como un tomate maduro, cubro mis mejillas en tanto Kim rie estrepitosamente confesando que no sería tan malo el salir de verdad con Nam, ella realmente considera faltarle en su vida una chica como yo, abierta y dispuesta a ayudar a los demás aunque no los conozca directamente. Dicho esto, la chica se da la vuelta dispuesta a marcharse, pero ocurre el chocar por accidente con un muchacho dos cabezas mas alto a ella, al instante de disculparse por su descuido, el hombre suelta una risita perversa visualizandola de arriba a bajo con malas intenciones.
Ah… lo que nos faltaba, pervertidos.
Uno de los acompañes del hombre, lo aparte para inspeccionar a la muchacha como si fuera una especie de carne a la venta diciéndole ser una mujer muy hermosa, no tienen la oportunidad de hallar semejante belleza, ha sido su dia de suerte. El primero, vuelve a su sitio inicial y gira a verme con ojos brillosos, en ellos se detectan a ciento de kilómetros sus malas intenciones, temblando igual que un pollito mojado escucho como dice el perdonar la falta de mi amiga, si nosotras accedemos a salir con ellos a pasar el rato. No respondo algo coherente, solo monosilabos sin sentido en tanto mi acompañante se mantiene silenciosa, analizando cuidadosamente la situación. Santo infierno ardiente, al presentarse cosas asi son muy cobarde, quizás admitir este tipo de cosas es demaciado duro pero estando mas pequeña, intentaron violarme por lo que me volvi mas reaccia al contacto humano, mas si estos apestan a cerdo mojado por lluvia. Puedo tener toda la rabia quemando lentamente en mi interior, pero jamas saldrá a la luz solo por miedo, lo se, soy una cobarde.
Sin embargo, Kim si no es ninguna llorona, enderece su espalda y alzando su mentón, manda al demonio a ese par de pervertidos que sabe solo dios donde salieron. Los hombres se quedan impresionados de las palabras de la chica, en realidad, de las agallas que tiene al enfrentarlos, haciendo que suelten una risotada y le toquen una de los mechones de su castaño cabello. Ella frunciendo el ceño, los aparta de un manotazo llamandolos sanguijuelas asquerosas, un hombre debe saber que no es bienvenido en una parte en el instante de chocar mirada con una persona, y si, este precisamente es el caso. El chico con quien choco, sujeta del hombro a Kim insultandola de una forma espantosa, provocando la vena de la ira en mi y levantandome rápido del asiento para defenderla. Es de cobardes meterse con una mujer dos veces menor al tamaño de ellos, mas aun, en manada. Al escucharme decir eso, el otro sujeto sonrie socarronamente comentando ser una fieresilla salve, a él le encanta las de ese tipo porque suelen ser calmadas y calladas pero al enojarse, sacan las garras. Frunciendo el ceño lo mando al infierno, claro de ellos saber español podrían de percatarse que mis insultos mucho mas allá de todo, aunque incluso eso es demaciado para mi. Escupiendo hacia un lado, el chico que mantenía en cautiverio a Kim la suelta empujandola hacia un lado y, formando una mueca sanguinaria en su rostro, me sostiene del saco extremadamente grande para mi. De aqui, definitivamente no saldre viva.
Jungkook a la final tuvo razón, me encanta meterme en problemas.
Cerrando los ojos con fuerza al esperar mi destino, escucho a lo lejos las voces de personas conocidas llamandome, de Kim pidiendome desesperadamente liberarme, pero sobre todo, de esa persona llamandome y queriendo llegar rápidamente hasta mi.
— ¡Victoria! — grita con anciedad. — ¡Victoria mirame!
Entonces al girar a mi derecha, noto como un poco menos de una docena de chicos vestidos con ropas raras y pelucas, me apartan rápidamente de esos dos sujetos y uno de los mas bajo de ellos, les profiere un puñetazo en la cara. Soltando una exclamación, cubro mi boca dando un paso hacia atrás chocando con alguien, girandome a asustada pienso que puede tratarse de otro perpetrador. Pero no, no podía estar mas equivocada posible, este lindo hermoso marcado de lunares jamas podría ser considerado tenebroso o asqueroso, solo… solo puedo encontrar belleza en él.
— Jungkook… — susurro con voz temblorosa.
— Victoria Noona. — jadea ante el esfuerzo de venir corriendo hasta aqui.
Paso seguido, llenando mis párpados de lágrimas de alivio, me arrojo a sus brazos sin medir las consecuencias, solo busco cobijo y un refugio donde resguardarme del peligro. Sorpresivamente, el chico me sostiene fuerte contra él, apretandome lo mas humanamente posible que puede, mientras susurra todo estar bien y ya estar a salvo. Nada de eso me importa realmente. Solo deseo que los temblores de mi cuerpo sesen, que el dolor de pecho desaparezca y sobre todo, la sensación de ser agredida por desconocidos acabe. Afortunadamente los brazos del jovencito son cálidos, su pecho es firme, consiliador, inyecta en mi organismo un especie de catalizador que adormece todos mis sentidos. En conclusión, me siento como en casa mientras el mantenga su protección alrededor de mi cuerpo, no pido nada mas, no quiero nada mas, solo… solo a él.
— Has tenido razón, — le digo ya mas calmada, él suelta un monosilabo en tanto acaricia mi cabeza con sutileza. — me encanta meterme en problemas.
— Por eso no quería que hicieras esto. — musito por lo bajo, apoyando su mentón cerca de mi frente. — eres un imán de problemas, parece que te encanta sumergirte en ellos en lugar de evadirlos.
— No hables como si fueras el mayor aquí, jovencito. — le recrimine con un tono perezoso, aun mis fuerzas no venían a mi cuerpo.
— Te deje algo de tarea, Noona. — comenta, medio despegandose de mi para mirarme directamente a los ojos. — la próxima vez al vernos te percatarias si sigo siendo un niño o no.
— No importa como te veas. — comento segura, sin dejar que sus increíbles ojos oscuros me consuman. — para mi seguirás siendo un niño, lo dice tu edad.
— ¿Qué hay de mi comportamiento? — pregunta y abro la boca sorprendida, sin poder creerme lo insistente que es. — ¿Tambien es infantil?
— Jungkook, tuviste que madurar desde temprana edad para cumplir tu sueño. — deduzco con facilidad, movimiendo mi cabeza hacia los lados. — es obvio que alguien de tu edad, en mi pais, jamas tendría ese comportamiento. En eso, eres sumamente increíble.
— ¿Y por qué te niegas a mirarme como un hombre? — exclama confundido.
— ¿Y por qué tu insistes tanto? — imite su voz.
Jungkook toma distancia rápidamente, adoptando una expresión que derretiria a cualquier Army en amarlo, pero como no soy de ellas, simplemente me limito a quedar tan pegada al suelo con un nerviosismo invadiendo cada particula de mi cuerpo. Nuevamente me digo, que esa expresión de su rostro no es la de un niño, es la de un depredador altamente peligroso. ¿Lo peor? Creo que esta buscando comerme.
— ¿Acaso no es obvio?
No, no lo es, simplemente no lo es, me niego completamente a aceptarlo… ¡A digerirlo! Porque, solamente eso ocurre en los anime Shojo, en los manga Shojo, no en la vida real donde, precisamente mi historia, no esta plagada de chicos guapos gustandoles. Soy la de la mala suerte. Seguramente este niño esta jugando conmigo, tomandome el pelo tal cual a cuando lo hace con sus hyungs, no seria nada extraño y menos me enojaria. No se si tiene una novia, cosa que hasta los momentos, no posee. Me aparto unos centímetros de él esbozando una sonrisa incredula, muevo mi cabeza hacia los lados en señal de negatividad, este tipo de cosas solo me pasan a mi, el jugar a que soy linda y deseada es algo totalmente fuera de mi juego. ¡Ha! Lo último que le falta es a toda Bangtan gustarle, claro, claro, sobre todo Suga, quien es el que mas me adora de todos. Al pesar de admirarlo, dudo que le caiga bien, solamente podria tolerarme.
— ¿Noona?
— Escucha, Jungkook. — alzo mi mano deteniendo otro de sus posibles discursos de comediante. — entiendo que suelas jugar mucho con tus hyungs, al hacerse bromas entre ustedes, puedes mirarme como una mas de tus hermanos mayores, pero esto se va mucho mas alla.
— No estoy jugando con esto. — se defiende arrugando su rostro molesto, aparentado ir muy seriamente.
— ¿No? — inquiri ofendida. — ¿Sabes exactamente lo que estas insinuando niño? ¿Lo entiendes?
— ¿Quieres que lo diga directamente? — dio un paso hacia mi decidido, listo para decirlo.
— Ya, basta de esto. — muevo mis manos con frenesí en un intento de detenerlo. — mira, sé que no tienes la culpa de nada ocurrido en mi pasado, mucho menos en mi presente pero… no quiero hacerme falsas ilusiones con nadie. Ya he tenido suficiente de este tipo de asuntos.
— Vic Noona…
— Eres un gran chico, Jungkook. — lo detengo, sonriendole tristemente. Él, por su parte, abre los ojos impresionado de como luzco, esto al menos, lo detiene. — no quiero que me hagas pensar lo contrario. Sigo pensando en convertirnos en grandes amigos, nosotros y toda Bangtan.
— Pero, Noona…
— ¡Vic! — alguien medio chillando detras de nosotros detiene la discusión, rio divertida al ver los brazos extendidos de J-hope, es un caso este muchacho. — ¡Vic dime que estas bien!
— Lo estoy, lo estoy. — respondo al ser abrazada fuertemente por él, los demás chicos de Bantang me rodean preocupados. ¿De donde han salido? — ya no tienen que preocuparse por mi chicos.
— ¿Como que no? — inquiere Jin, pronunciando mucho sus expresiones corporales y viéndose como un real viejo. — cuando vimos a ese duo apestoso de delincuentes atarcarte no podíamos quedarnos de brazos cruzados, simplemente teníamos que hacer algo.
— Pero ya no debes de asustarte, Vic. — pronuncia Jimin con un voz calmada y pausada. — Yoongi-hyung ya se ocupo de todo.
Al hacerse a un lado, me percató que los dos delincuentes estan en suelo sentados sobre sus rodillas, mientras un peculiar pelinegro sacude sus manos en señal de terminar el trabajo. Seguidamente, gira hacia nosotros encogiendose de hombros, restandole importancia en pocas palabras, y adoptando una postura relajada mientras se apoya cerca de una pared. ¡Agh! ¡¿Qué coño?! No sabia que Suga fuese tan fuerte, digo, esto no lo digo con fines de ofender a alguien pero, su contextura estan delgada, su piel tan blanca, su rostro tan delicado… ¡Es muy hermoso para atacar a alguien! Pero allí lo tienen, el mas fuerte de toda Bangtan defendiendome. Otro punto mas para ellos, resulta que le importo a su mas forma particular de ser. Sin embargo, esto no es lo importante. ¡Me faltan personas!
— ¿Donde estan Kim y Yung? — preguntó moviendo mi cabeza hacia todas partes.
— Tranquila, estoy bien. — dice la muchacha, saliendo de una de las maquinas junto al chico. — Yung me defendió muy bien de esos tontos. ¿Cierto?
— Por supuesto. — alza sus brazos, mostrando sus muy imperfectos músculos. Todos reimos. — Nunca dejaría que alguien le tocara el pelo a mi Kiminie, la defendere a capa y espada como su fiel caballero de armadura plateada.
— Mas bien, creo que ella espantara a las lagartas. — acotó Nam riendose de su amigo, él hizo un puchero desconforme pero Kim lo consintió. — de todas formas, creo que le debemos algo chicos.
— Pero antes de eso, maestra. — se separa de la muchacha el rubio para acercarseme a mi, sonriendome de oreja a oreja a la par de hacer una reverencia. — ¡Gracias! ¡Muchas gracias por hacer esto realidad! Sin tus enseñanzas, ni consejos podria haber logrado llegar al corazón de Kim. Sin dudas, eres la mejor maestra de todas.
Conmovida de tales palabras, me acerco mas al muchacho dandole unas buenas palmadas en la cabeza, el sorprendido se queda mirandome sin poder contestar algo. Lo he dejado sin habla.
— No he hecho nada al final, solo dar mi sincera opinión de las cosas. — digo humildemente, porque efectivamente, eso es cierto. — solamente quiero que el mundo sea un lugar mejor donde las personas que se amen estén juntas, y ese definitivamente es su caso. Por eso, como compensación a mi esfuerzo, prometanme que seres felices, muy felices. ¿De acuerdo?
— ¡Si!
Y de esa manera, bajo el etermitente sol de finales de invierno, dos jóvenes chicos lograron estrechar sus corazones como uno solo dando paso a una excelente relación. Kim finalmente tuvo su deseo, que Bantang le cantara “Just One Day” en tanto Yung, salia de la nada en medio de la parte de Jin con una rosa en las manos, ella encantada la recibía olía y mantenía su vista enamorada en su novio. La pregunta del millón seria: ¿Como lograron a tan temprano solucionar las cosas? En el instante que toda Bangtan nos salvo, Yung salio al rescate de Kim gritando a viva voz no dejar que nadie le hiciese daño, ella ya había tenido suficiente de soportar cada una de las estupideces suyas, como para aguantar la de los demás. Sin dudas algunas, sus sentimientos se aflojaron, llevándola lanzarse a sus brazos disculpandose por ignorarlo casi toda la mañana y llamarlo idiota, solo que en verdad era uno, uno el cual amaba demaciado y debía de tenerlo justo a su lado. ¿Qué importaba si sola la ve como amiga? ¿Qué importaba si jamas le correspondiera? Nada, nada de eso importaba delante de sus ojos, simplemente, desde este incidente, estar unidos se le hacia mucho mas resaltante. Sin embargo Yung al ver la exposición de motivos de su amiga, la apreto mas fuerte a él confesandole quererla igualmente, no podia seguir así, diciendo y haciendo cosas que luego se arrepentiria, sabe perfectamente el tipo de hombre de ser, un jodido cobarde, pero si esta junto a Kim, es capaz de modificar eso. ¿Saben lo mas sorpresivo de todo? Que Bangtan conmovido accedió a cantarle la canción favorita de Kim, eso si no esperaban expectadores seria una locura, porque algunas personas en el sitio se aglomeraron para observar, en tanto las redes sociales, explotaron de las maravillas de los chicos. A la final, todo resulto terminar con un cuento bonito, en especial a “felices y comieron perdices”.
De vuelta a la oficina de Binghitler, bien no, no, no, no. ¡Es broma! Simplemente quiero llenar de comedia mi mente para poder liberarla del mal asechandola. De que el integrante menor de Bangtan no ha insinuado gustarle, francamente, es una completa locura. ¿Por qué demonios lo haría? Apenas y nos conocemos, llevo quince días trabajando en este sitio, interactuando con el grupo, donde no he hecho la gran cosa para agradarle. Conclusión: me esta mamando gallo. Existen muchas chicas bonitas de su edad aqui en Corea, unas aclopadas a sus gustos personales, porque debe de tenerlos y no entro en ellos, sobre todo de su edad o menores a él. No es que este tildandome de ser una anciana, pero de todas maneras, soy el tipo de persona que prefiere estar sola en lugar de alguien. Ya lo dije antes, ya se lo dije antes, no quiero tener ilusiones falsas que me llevaran a sufrir. Ese chiquillo es muy guapo, maduro para su edad y me trata bastante bien, pero dudo mucho el realmente gustarle, quizás este igualmente confundiendo sus sentimentos de hermandad con algo mas. Me recuesto en el respaldar de la silla suspirando profundamente, me gustaría comerme un chocolate en estos instante, la oficina esta muy sola porque tienen a mis compañeros ocupándose de otras cosas, podria llamar a Andrea y hablarle de mis problemas, pero no quiero llenarle la cabeza de cosas sin sentido que yo misma puedo solucionar. Pensandolo mejor, pensé que las estrellas del K-pop tenían prohibido los noviazgos debido al trabajo, en esta industria prácticamente tu vida es publica, saben todo de ti aunque no quieras que lo sepan. Estoy segura de escribir en Google el tipo de chica de gustarle a todo Bangtan y, aparecería por arte de magia. ¡Arg! Francamente, es no es tener oficio.
Sin embargo, no me priva de buscar el primer video musical que vi de ellos, recuerdo bien el estar en un grupo se Whatssap hace menos de un año atrás de un anime muy famoso, Yuri on Ice, estar en ese tipo de chats no quiere decir conversar exclusivamente de anime, tambien hablan de otra cosas. Como es lo habitual en mi, solamente interactue los primeros meses y después, me limite a mirar a los demás hacerlo, hasta el punto de ni siquiera observar. Del mismo modo, mandaban mucho material de la serie, bien sean imágenes o CD dramas de los actores de doblaje de las personajes, con esos si que me quedaba yo porque eran una caricia a mis oidos. En uno de esos días, mamá se enfermo de una bronquitis fuerte, lo usual era el acompañarla al hospital, cosa que hice. Mientras esperaba afuera del consultorio, se me ocurrió la brillante idea de escuchar los audios enviados a ese grupo, donde encontre mi canción favorita en toda Bangtan: Butterfly. Recuerdo perfectamente recorrerme una sensación entre frío y calor en el cuerpo, las voces combinadas de los vocales, los raps y esa melodía melancólica reflejando la perdida de una persona se me colaron en el alma, atrapandome con sus tentáculos y acariciando mi rostro de un ambiente invernal. Desde luego, no pude parar de escuchar esa canción. Soy del tipo de personas que de escuchar una canción, inmediatamente busco los responsables de hacer esa exquisita melodía. Sin embargo, me tarde un poco en hacerlo, debido a estar ocupandome de asuntos de clases y mi madre enferma. Un poco mas tarde, navegando por YouTube, escribí el nombre de la canción y salio el video de siete increíbles muchachos cantandola. Negarlo a estas alturas seria una real estupidez, pero mis ojos quedaron pegados a la pantalla con Jungkook, aunque claro, no tenia ni idea de su nombre y menos tratarse del menor de todos, simplemente su voz era tan rítmica, melodiosa y tranquila ante mis oidos. ¡Ni mencionar a Jimin o Suga! Demonios, esos dos en las partes de la canción se la comieron completa, la melancolía de Jin, el rap de Nam, la vos ronca de Tae y J-hope con esas lineas. Sin dudas, magníficos.
No indague mas de ellos, pero si Sofia, ella es una Army hecha y derecha. Aunque los vi una sola vez con Butterfly, quede hechizada con cada uno de ellos hasta ahora, donde jamas cruzo por mi cabeza llegar a trabajar en la compañia donde pertenece. Eso quiere decir que algunas cosas de los animes pueden hacerse realidad, no pido un Harem a la inversa estilo Utapri o Magic-kun renanciss, solamente deseo hacerme una excelente amiga de todos sin presentarse algún contratiempo.
— Buenas noches, agasshi. — una voz a un costado de mi hace que me acomode rápidamente en la silla. — ¿No le parece que esto algo solitario? Espero y no le importe ofrecerle mi compañia.
Frente de mis ojos, un chico de ojos pequeños pero brillosos, sonreía de oreja a oreja en tanto inclinado a mi dirección, me ofrecía una barra de chocolate. ¿Su nombre? Jimin.
— No, eres siempre bienvenido en este sitio. — le respondo imitandolo, sujetando el dulce y abriendolo rápidamente. — cada uno de ustedes me estan mal acostumbrando, aun asi, gracias por leer mis pensamientos.
— De nada. — toma una de las sillas del sitio, dándole vuelta y sacando de uno de sus bolsillos un chocolate igualmente. — Jin-hyung no para de dartelos, asi que… ¿Por que no imitarlo?
— Jin solo quiere verme como una bola. — le digo bromeando, a la par de llevarme un pedazo a la boca. ¡Esquisito! Tiene relleno de caramelo. — ¡Dios mio! Tienes totalmente mis respetos, Jimin. Esto… esto se merece un +100 puntos y directo al cielo papuh.
— ¿Qué? — rie sin poder entender lo que dije.
— Mmm… en realidad no se si eso tenga una traducción literal al coreano. — suelto un risita tonta, medio coloreando mis mejillas de rojo. — aunque seria mas o menos: te mereces cien puntos y un espacio directo en el cielo, oppa.
Al escuchar eso, Jimin tose torpemente al casi atragantarse con el chocolate, de mi parte, suelto una carcajada divertida de su reacción. Según J-hope, es muy fácil hacer sonrojar a Jimin, solo basta mirarlo directamente a los ojos unos instantes y el apartaran la mirada cohibido, o en este caso, llamarlo de una forma demaciado personal para soportarlo. Es tierno, al pesar de dar la apariencia de ser seductor y provocativo, el chico resulta ser todo lo contrario. Dándole un aspecto sumamente adorable, a muchas chicas le fascina ese lado en los hombres, particularmente no pertenezco a esos casos, solo contemplo desde lo lejos en un lugar seguro. Mis gustos de chicos, van mucho mas alla de la timidez o reservado, aunque a estas alturas de la vida no importa.
— Eso me ha tomado por sorpresa. — admitió, ocultando su sonrisa bajo su puño. — el que me llamaras oppa.
— Un punto a favor de J-hope. — se le a tribuí a su compañero sin darle mas vueltas. — pues me dijo lo del avergonzarte fácilmente, y no se ha equivocado.
— Si… si eres tu… — murmuro por lo bajo, comiendo su chocalte como una ardilla. — puedes llamarme asi.
— ¡Por favor! — eleve mi voz riendome de la idea. — si tenemos la misma edad Jimin, eso solo equivaldría a los mayores de Bangtan. Quizás, no lo se… ¿Nam? ¿J-hope?
— ¿Jin-hyung? ¿Suga-hyung? — agrego.
A la última mensión dejo de escuchar, es mas, ha dejado de parecerme gracioso. Sigo sin superar lo que me dijo después de la llamada con mamá, pudo haberme defendido de esos orangutanes hoy, pero sigue sin acabarse esa pequeña disputa entre ambos. Se que Jin me explico venir en la personalidad del pelinegro, aun asi, mirarlo directamente a los ojos estando sola no esta en mis límites. De los siete es a quien mas admiro, de agradarme, tambien quiero surgir ese efecto en él, aunque dudo mucho el suceder. Lo mas lejos de llegar, sera el soportarme, ya debería de conformarme con eso. Jimin parece percatarse de mi decaimiento, porque se queda mirandome fijamente unos segundos, acto seguido suelta un suspiro pesado y llevándose el último pedazo de chocolate a la boca, acerca su silla a la mia al rodarla por el suelo gracias a las rueditas de ella.
— Jin-hyung me lo ha contado, en realidad, lo reforzaron Taehyung y Hoseok-hyung. — comienza diciendo con cautela, temiendo casi el salir corriendo del lugar. — sobre discutir con Suga-hyung luego de la llamada con tu mamá y quedar devastada.
— ¿Y que opinas tu? — exclamó confundida, alzando la mirada teniendo expectativas altas.
— Que estas exagerando un poco las cosas. — me dice, casi se me cae la boca al suelo de escucharlo decirme semejante cosa. ¡¿Apoya a Suga?! — no, no, por favor, no me maliterpretes. Con ello me refiero, a que Suga-hyung en ningún momento decía eso con malas intenciones, solo, porque… a estas alturas debes de conocer su historia. ¿Si?
— Si… — susurro esperando a lo que esta por decir.
— Bien, con ella aprendió que con lágrimas no solucionara las cosas. — explica con aire pensativo, haciendo que el estómago produzca una rara sensación. ¿Qué rayos? — el llorar no solucionara las cosas, ni las guerras o los accidentes, las cosas seguirá su curso y el mundo girando. Debes de aprender a valorar las cosas de tu mamá, e igualmente, tener salud. De ser lo contrario, sería bastante problemático. 
Bajo la cabeza apretando los labios con fuerza, no puedo tener un argumento en contra de su comentario, él tiene toda la razón. Por supuesto, conoce a Suga al tener bastante tiempo conociendole, cada uno de sus acciones no le son ningún egnima, encima Jin del mismo modo trato de hacerme entrar en razón. No me maliterpreten, realmente me agrada Yoongi pero es solo que tengo vergüenza de mirarlo a los ojos y que descubra mas lados de mi escondidos, los cuales yo misma les temo. Soltando un suspiro, Jimin me da unas cuantas palmaditas suaves en la cabeza señalando todo estar bien, Yoongi no es del tipo rencoroso y vengativo, al tenerme nuevamente frente suyo se comportara normalmente. ¿Acaso no lo demostró hoy? Me salvo de los abusones. Es cierto, la manera en que salio como si fuese todo un héroe paralizó mis sentidos, mas al demostrar ser el mas capaz y fuerte de toda Bangtan, por ser pequeño no se dejaría opacar, eso seria lo de menos de cruzar su mente. Ya saben lo que dicen, chiquito pero peligroso. Asientiendo a su defensa, le doy un mordisco a la barra de chocolate quedando en silencio, si soy sincera, me tiene sumamente preocupada el otro asunto con cierto Maknae, uno que insinuo unas fuertes casi declaraciones. Obviamente es un chico y puede confundir sus sentimientos fácilmente, es decir, ¿Quien no lo ha hecho en algún momento? Incluso yo, estando en secundaria lo hice al fijarme en uno de los compañeros de clase de Miguel, mi hermano mayor, pensando en quizás tratar de amor pero solo resulto ser algo totalmente platónico, ya saben, por ser un muchacho mayor a mi, apuesto y totalmente inalcanzable. El tipo ideal para una colegiala. Ahora, en Jungkook resultaría el ser extranjera, mayor a él y con comportamiento reservado, un completo espécimen en extinción. No soy alguien digno para alguien como él, es joven, atractivo, sumamente talentoso con una vida por delante donde mas adelante, encontrará a la chica de sus sueños.
Jimin, a mi lado, pasa su mano frente de mis ojos para devolverme a la vida. Sacudo mi cabeza en un intento de dispersar las ideas de la mente, sonrio hacia su dirección disculpandome al distraerme, a veces suelo irme por las nubes sin razón aparente. No obstante, Jimin me da mira perspicaz descubriendo mis claras intenciones, tengo mas preocupaciones en mente. Trato de convencerlo de no ser cierto, de tratarse de cansancio, e incluso, el colocarme de acuerdo con algunos compañeros de clase para un trabajo, pero nada, el cabello rosa no se ha comido el cuento. Exige explicaciones. Excelente, porque ya somos dos. Del mismo modo, no se como plantearle la situación sin involucrar directamente al Maknae, podria implantar una experiencia hipotética donde se utilice letras o números. Si, es lo mejor.
— ¿Alguno de ustedes le has llamado la atención una chica mayor a ustedes? — pregunto con cautela, como si no fuese de gran importancia.
— Mmm… no, al menos, no de mi parte. — dijo él frunciendo el ceño sin comprender nada. — ¿Eso es lo que te preocupa? ¿La diferencia de edades en las parejas?
— No… es decir, si, digo. — atropello las palabras unas con otras, notando que seguramente Jimin piense de mi estar loca. — cuando estaba en secundaria, creí haberme enamorado de un compañero de clases de mi hermano mayor. Aunque no lo parezca, era del tipo de chico reservado, pero carismático, no tan bueno en los deportes aunque se destacaba y, con un rostro tan hermoso como el perfil de un griego. Primero, le llamo la atención a mi prima Graciela, la entendí porque… vi una foto de él e inmediatamente quise acercarme a él. Sin éxito. Es una historia realmente patética.
— ¿Por qué? — exclamó interesado el chico.
— Porque solo fue un amor platonico, lo confundí todo. — me encogí de hombros. — él no le gustaba yo, era predecible de todas maneras, era menor, mucho menor y fue cuando me pregunte: ¿La edad una relación importa?
— Quizás si o quizás no. — menciono pensativo. — en lo particular, me encanta las chicas menores a mi o de la misma edad, aunque no me cerraría a la oportunidad de encontrar el amor en alguien mayor. Tampoco es que seamos libres de escoger a quien amar. Aunque, en tu caso, solo seria cuestión de percepción.
— En cambio, en mi lugar, si importa. — dije levantandome del asiento para frenar la contienda. — en muy pocas ocasiones encuentras a una persona menor a ti madura, se comporta como totales orangutanes, todo para tener un mismo fin. Burlarse de ti.
Mi mente viaja al pasado, al instante en que fije mis ojos en Adrián, su rostro juvenil y agraciado, en el que se escondía la mayor de mis desgracias. Nos llevamos solo un año, en ese entonces no me importo en lo absoluto, simplemente era un número insignificante que no señala quien eres realmente. Sin embargo sus acciones llevaron en concluir que tratar de cambiar pañales, no es lo mio, pero tampoco estoy abierta a los mayores, simplemente no he nacido para encontrar el amor en los hombres, solamente en estudiar, viajar por el mundo y comer mucha comida deliciosa. Lo siento por quienes si decidan seguir detrás de los menores, incluso pueden estar seguros de sus gustos por ellos, pero en ese paquete no voy incluida ni remotamente. A mi lado, Jimin me observa con ojos particulares, esperando seguramente que le cuente algo de mi historia, pero no pretendo hacerlo, no cuando esta resiente y deje atrás desde mi llegada a este pais.
— ¿Ocurrio algo para que digas algo asi? — exclama dudoso.
No digo nada, bajo la mira directo a suelo como si fuese la cosa mas entretenido, simplemente busco que la realidad no caiga sobre mis hombros aplastandome. En cierto modo, debería de agradecerle a Jungkook por estar asi, abrió la puerta de los recuerdos con su insinuación.
— Esta bien si te quedas callada. — me dice Jimin, provocandome a alzar el mentón con agilidad. ¿Como puede ser tan comprensivo? — se percata desde lejos no ser nada agradable, jamas obligaría a una chica a decir cosas personales dolorosas, asi que por favor, disculpame el atrevimiento.
— No, no, no. — me adelanto dando un paso y moviendo mis brazos con frenesi. — no te disculpes por esto, porque ni culpa has tenido. Simplemente… el abrir la caja de recuerdos duros me llena de estres, Igualmente de tristeza y si fuese por mi, me encantaría borrarlos todos.
— Entonces, hazlo. — propuso levantándose de su asiento y caminando hasta mi, solo para coger mis manos. — demostraste tener coraje y valentía. Por eso, tienes el poder de caminar hacia adelante y desechar todo lo malo, con ayuda de tus amigos lo vas a lograr.
Quede muda antes sus palabras, nadie me había animado de ese modo ante mis palabras ambiguas, ni siquiera dije algo de mi historia amorosa, simplemente dije ser triste y dolorosa. Observó las manos calidas de Jimin, son calientes, pequeñas y adorables, del mismo modo te ofrecen cobijo al igual de comprensión. Sonrio hacia su dirección, porque definitivamente lo considero uno mas de mis amigos, asi que apreto el agarre con fuerza para que transmita todo su fortaleza a mi cuerpo. Creí haber superado a Adrián, pero aparentemente, este no es el caso.
— Gracias, Jimin. — menciono muy sincera. — por estar aquí, por decir esas palabras hermosas y por ser mi amigo. En verdad muchas gracias, ya veras que me esforzare.
— No tienes que agradecerme. — se encogio de hombros, asomando medio en sus labios una sonrisa radiante como solo puede hacerlo él. — los amigos se apoyan el uno al otro, y tu has dicho que lo somos. Realmente, realmente… lo lograremos juntos.
— ¡Si!
Para aquel entonces no conocía el significado detrás de las inocentes frases de Jimin, entre todo Bangtan, lo consideraba el mas inocente al pesar de su apariencia, además de venir a mi sin signos de dobles intenciones o algo parecido. Sin embargo, esas mismas palabras se convertirían en mi condena, donde cada vez de recordarlo me arrepentia.
Aunque, claro, todo aun esta por comenzar.

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