III
Cuanto detesto ver a la gente llorar, lamentarse y quejarse, para mi todas esas manifestaciones son sin mas señales de debilidad, demostrarle a los demás que eres un ser el cual todo el mundo puedes pasarle encima. ¿Pero aquien he visto en ese plan? Mi tutora de pasantias, Uzumaki Karin. Luego de aquella conversación con mi jefe, llena de frustración y sinceridad de su parte, llevo a cabo todo lo sugerido por mi al pie de la letra. Exacto, llevándose con ello su relación fuera del matrimonio con su asistente Karin, quien enterarse de boca del mismo hombre de la decisión tomada, no solo lloro y pataleo sin control, igualmente me declaro odiarme. ¿Por qué? Pues supo que aconseje a su antiguo amante, tampoco pregunte como se entero porque lo desconoco, solo puedo decir que la relación armoniosa entre las dos se quebró. Tampoco le doy mucha importancia, he estado acostumbrada toda mi vida a hacer mal vista por compañeros, agregarle una mas a la lista no estaría de mas. Uchiha Sasuke solucionó las cosas con su esposa, saliendo nueva en las noticias de farándula vistas por Nagisa chillando de emoción, sabiendo que una de las parejas del año arreglaban sus diferencias y demostraban al mundo su amor autentico. Que asco, no saben como revuelven mis tripas. Hablando de eso, al ser la nueva consejera matrimonial de mi jefe, tuve que aguantar mucho monólogos de su parte (como si verlo en la televisión fuera poco) explicandome la evolución de su relación. De como Sakura-san parecía mas comprensiva, atenta y muy amable en rechazar ideas de nuevos negocios, igualmente adoptando la idea de estar navidades irse de vacaciones o mas bien, reanudar votos así planeando una segunda nueva luna de miel. Cuanto azúcar en la sangre, un poco mas y tenería diabetes. Al salir del despacho de mi jefe totalmente agotada, me desplomaba en el mio para tratar de despejar mi mente contaminada, en tanto Karin fulminaba con su mirada mi rostro. ¿Algun dia acabara? Lo dudo, es mas, podrá colocarse hasta peor. Agregándole a la ecuación Uchiha Sakura en la hora del almuerzo, santas maldiciones, cuanto odiaba ese hora del día. Si antes debía soportar los sonidos de orgasmos de mi jefe con Karin, ahora debía hacerlo con su esposa. Digo, ¿Para qué aguantarse hasta llegar a casa? ¡Es mas excitante si lo hacemos en el trabajo! Aun mas, teniendo a mi ex amante afuera escuchandome, le da mas adrenalina al asunto. Todo este asunto es tan repugnante, solo espero que los meses pasen rápido y asi poder graduarme.
Saltandome de los sonidos obscenos de Uchiha Sasuke junto a su esposa, igualmente de las fulminante mirada de asesinato en Karin, tome unos documentos de mi escritorio referente a mis Pasantías y fui al departamento de contaduría y finanzas, el lugar mas perfecto en el mundo para huir. Mientras trataba de meditar o mas bien, calmar mi fiera de genio, no percate a Ino y Uchiha Sai prácticamente quitandose la ropa en el elevador, obviando mi presencia. Asustados, trataron de disimular el acto inescripuloso en su lugar de trabajo. ¡Como si les importaran! Solo miren al presidente de esta empresa, el es el máximo ejemplo a no fornicar en la área laborar, vaya… que te da un taller y todo. Obviando las hormonas revolucionadas de mis compañeros, salí del elevador caminando hacia la puerta de cristal del área finalcial. Juro por dios si veo a Temari y Shikamaru en el mismo plan yo… pero nada de eso, al observarlos jugar un poco de damas chinas, en tanto apostaban frituras (papas fritas, palitos de queso y otras bolsas) solte un bufido divertida. Estos sujetos, tan sonsos como de costumbre. Me alegró de ello.
Saltandome de los sonidos obscenos de Uchiha Sasuke junto a su esposa, igualmente de las fulminante mirada de asesinato en Karin, tome unos documentos de mi escritorio referente a mis Pasantías y fui al departamento de contaduría y finanzas, el lugar mas perfecto en el mundo para huir. Mientras trataba de meditar o mas bien, calmar mi fiera de genio, no percate a Ino y Uchiha Sai prácticamente quitandose la ropa en el elevador, obviando mi presencia. Asustados, trataron de disimular el acto inescripuloso en su lugar de trabajo. ¡Como si les importaran! Solo miren al presidente de esta empresa, el es el máximo ejemplo a no fornicar en la área laborar, vaya… que te da un taller y todo. Obviando las hormonas revolucionadas de mis compañeros, salí del elevador caminando hacia la puerta de cristal del área finalcial. Juro por dios si veo a Temari y Shikamaru en el mismo plan yo… pero nada de eso, al observarlos jugar un poco de damas chinas, en tanto apostaban frituras (papas fritas, palitos de queso y otras bolsas) solte un bufido divertida. Estos sujetos, tan sonsos como de costumbre. Me alegró de ello.
— ¡Oh! Sasumika — la primera en verme fue Temari, con una típica sonrisa radiante — Has venido a ver como destruyo el orgullo de un hombre. Adelante, sientate y disfruta.
— Esas palabras son muy fuertes, mujer — hablo Shikamaru al mover una ficha, muy concentrado — pero el perder cuando esta algo en juego… no es lo mio.
Gire mi cabeza hacia los lados, sonriendo a medias tomando una silla de una mesa solitaria del fondo y acercandome a ellos, Temari me miraba con atención extendiendome una bolsa de papel pequeña y cuadrada. La tome, dejando los documentos a un lado, bastante extrañada como dudosa.
— Es un emparedado — hablo Shikamaru, al fin mirandome con sus oscuros ojos negros — Temari imagino que nuevamente te saltarías el almuerzo y… hizo a su hermano menor traerlo.
Esta mujer, pensé, abriendo la bolsa sacando efectivamente un pan bastante sustancioso y grande. Mí estomago gruño en protesta, en verdad esta hambrienta, olvide alimentarme al estar presa del mal humor junto mi ansiedad de adelantar trabajo. Temari soltó una risita satisfecha al verme pegarle un mordisco, la verdad, estaba bastante delicioso.
— Aveces te pareces a un viejo — argumento, sonriendo igual a cuando planea algo y eso me hizo tragar con rapidez mi alimento — saltarte el almuerzo no es bueno, tal y pareces que huyeras de algo o alguien.
Mas bien… de todo el mundo, pensé al darle el segundo mordisco al emparedado.
— No la culparia si lo hiciera — intervino Shikamaru, moviendo nuevamente una dama china — con todo y eso de convertirse en una de las mejores amigas del jefe… debe ser bastante problemático.
— Como no tienes idea — le dije al fin, medio refunfuñando.
— Agregándole el odio de Karin y una Uchiha Sakura muy agradecida, totalmente decidida de querer ser muy buenas amigas — ironizo las palabras Temari haciendo su movimiento en las damas.
¡Ugh! Como olvidarlo, tener la esposa de mi jefe rodeandome, felicitandome y ofreciendome el poder conocer chicos de mi edad en señal de agradecimiento, me da arcas. ¡Dios! Si en verdad deseaba hacer algo por mi lo mejor seria dejarme en paz, sola y con mi gran amor hacia los libros. Aun recuerdo cuando se los relate a estos dos, Temari casi muere de la risa y Shikamaru… se cayo de la silla de la impresión, en tanto yo simplemente quería matar a alguien.
— Bueno, aun me sorprende que hallas hecho eso por el jefe — argumento mi amigo, adoptando un aire indiferente. Produciendo fruncir el ceño con extranesa — no eres del tipo que ayuda a las demás personas sin una razón aparente. ¿Cierto?
Tal cual esperaba de Shikamaru, analizar todo a su alrededor sin saltarse algo. Trague el pan con calma, clavando mi mirada en la oscura de mi amigo tratando de buscar las palabras necesarias para explicar, con él no se puede jugar pues me descubriría de inmediato.
— ¿Ha tratado ligarte? — una sorpresiva Temari pregunto, tomandome desprevenida. — ¡Dios! No puedo creerlo.
¿Para que me pregunta si sabe la respuesta? Dios, la lógica de esta rubia me supera. Su novio sonrio divertido al ver mi expresión, pues suspiraba cansada y me encogia de hombros.
— Tal vez, pero no me interesa ese tipo de relación. Ni ayer, hoy o nunca — explique con simpleza.
— Si, pero no quita el hecho de tratar de hacer su movimiento — señalo Temari muy sería — pero… lo ayudaste con su esposa.
— Es fácil — sonrio su novio, colocando su pieza en una posición de peligro, agrandando los ojos verdes de la mujer — la razón del desborde pasional con las demás mujeres del jefe… era su esposa — alzo su oscura mirada brillosa, escandalizando a a la rubia — y eso mi querida, quiere decir que perdiste.
Temari apretó su mandíbula con rabia, notando que estaba acorralada en todas las direcciones demostrando su derrota, soltó un suspiro frustrado con fuerza y ignoro su pareja. Shikamaru encogiendose de hombros, agarro una bolsa de frituras para abrirla y sacar una papita frita de allí, luego enfocó su negra mirada en mi muy serio provocandome algo de susto. Debí saberlo, era una señal de advertencia.
— Tomar en cuenta los movimientos que das en el juego son importantes, pero — sujeto una ficha de damas sujetandola entre sus dedos — lo es mas aun cuando te fijas el de tu compañero, siendo este capaz de demostrar su debilidad ante ti. No debes perderte. De lo contrario — coloco la ficha sobre la otra, desplanzandola de su puesto — te comera.
Mas tarde ese mismo día, caminanba hacia la área de presidencia con la explicación de Shikamaru en la cabeza, lo tomaba en cuenta, jamás dejarme devorar por Uchiha Sasuke menos cuando demostró debilidad. A lo que a mí respecta, aun esta aprueba, quería hasta darle días para buscarse nuevamente una amante, quizás el tema de Karin este muy rallado y este buscando algo mas emocionante, o tal vez me estoy volviendo paranoica. Sea como sea, no estoy permitida en fijarme en mi jefe, CASADO, ni tampoco tengo la energía necesaria para hacerlo. No esta en mi intereses. Shikamaru puede estar tranquilo, no sere enguñida por alguien, menos por Uchiha Sasuke. Llegando a presidencia, note como Karin estaba de pie sujetando sus cosas lista para irse, iba a decirle algo cuando paso a un lado de mi sacudiendo su melana roja en mi cara, ignorandome y marchandose del lugar. Vale, lo he comprendido a la perfección, sigue odiandome. Tratando de adoptar mi usual expresión neutral, camine hacia mi escritorio dejando unos cuantos documentos, escuchando la puerta del despacho principal abrirse de forma inesperada. Gire para observar nuevamente aquella imagen ya conocida, Uchiha Sasuke usando lentes. Maldición, tenia que ser una maldita broma de mi mente y cuerpo, que hacia producir emociones a diestra como siniestra. ¿Por qué pensar en verse guapo? ¿Seductor? ¿Ardiente? Aun mas ¿Por qué podruce escalofríos en mi piel? Al fijar su mirada sobre mi el alma se me fue del cuerpo, aunque al ser condenamente inespresiva aquel sujeto no podía descubrir mi nerviosismo, solamente apresiar una neutral cara, nada mas. Mi jefe me sonrio, no seductora, mas bien normal y cortes haciendome sentir ridícula. Perfecto, llego el momento de mandar a volar todo eso y concentrarme en lo importante, trabajar.
— Veo que Karin se marcha tal cual como anuncio — murmuro pensativo, luego se encogio de hombros mirandome — tal vez me lo merezco por cretino. Sasumika, necesito de tu ayuda, ven un segundo.
— En seguida — respondi seria.
Que ridícula, soy una pasante y debo comportarme como tal, dejar a mis hormonas descontroladas de lado para enfocarme en lo esencial. Trabajar. Respirando un par de veces me encamine a la oficina de mi jefe, al abrirla observe como él se encontraba muy concentrado dándole un ojo a unos documentos, luego tecleando algo en su computador con mucha agilidad, estando de esa manera parecía mucho mayor a su edad. Centrado, competente y entregado a su papel importante en la empresa, ser presidente. Para ese entonces no lo entendía, menos el haber caído en sus redes sin darme derecho a liberarme, nadie antes a salido inleso de la imagen de Sasuke trabajando y menos riendo risueño, tal cual a la noche pasada. Este al sentir mi presencia dejo a un lado los documentos, alzando su voz asustandome en el proceso, aunque lo trate de disimular muy bien.
— Itachi, mi hermano mayor me ha mandado un fax con una cifras bastante alarmantes de la central en China — me explicaba, ya sentada frente al escritorio y mirandolo el documento mencionado — he tratado de darle vueltas al asunto pero no logró descifrar el porqué, es decir, he mandato los recursos y mano de obra… ¿Qué otra cosa ha faltado?
Respire profundamente, las cosas en China no marchaban muy bien, los números rojos en el próximo producto al mercado dictaban que las empresas no estaban interesados en ellos, según algunas encuestas, proclaban la mercancías obsoleta y poco a la moda. Si queríamos causar impacto, debíamos ingeniar otra técnica comercial. ¡El asunto era muy obvio! No se trataba de dinero o recursos humanos, faltaba mas empleos de publicidad o mecanismos del mercadeo. Le pregunte al señor Uchiha si había contacto con el departamento de públicidad en la empresa, el obviamente lo hizo y además, mando de inmediato una comisión de la nuestra para solucionar ese ámbito, llegarían rápidamente para impartir ordenes. Él solamente no comprendia porqué pedian mas innovación, es decir, la compañia se encargaba de estar sumamente actualizados en ese ambito, evitando así este tipo de inconvenientes. De pronto, soltó un suspiro sacandose los lentes y sobandose el puente de su nariz, parecía bastante estresado con todo este asunto de la empresa de China, de salirse de las manos esto no solo perderia millones de dolares igualmente el prestigio bajaría.
— Me temo que deberé de ir hasta China — comentó levantándose de su asiento, caminando como león enjaulado — ese Itachi… idiota incompetente… debería…
Se acerco hasta una pequeña mesa llena de copas, sujetando un vaso, llenandolo de hielos y un liquido ámbar, licor. Luego se lo tomo de golpe, tratando de calmar sus nervios. Desanudo su corbata azul de rallas, pasandola sobre su cabeza y rojandola sobre el respaldo de su silla donde descansaba su saco. No pude parar de mirar la imagen de un Uchiha Sasuke totalmente liberar, fuera de su convencional traje de diseñador y solamente mas… rebelde. La sangre comenzó a abandonar mis rostro, la garganta la sentía seca y mis manos comenzaron a sudar, de hecho, el ambiente del lugar comenzó a ascender mucho. ¿Por qué demonios el clima empieza a fastidiarme en estos momentos? Oh, claro. No es el puto cambio climático, soy yo que estoy volviendome estúpida, olvidando realmente quien es este hombre y la posición que tengo. Maldición, maldición, maldición. Tratar indiferencia se me hace mas difícil, aun cuando Uchiha Sasuke se ha percatado de mi escrutinio detallado, cosa que al comienzo parece impresionado y con media bebida cerca de sus labios, pero luego camino con pasos de modelo de pasarela dejando su copa sobre el escritorio, sentandose en la orilla de este y mirandome fijamente. Mi corazón ha empezado martillar muy fuerte sobre mi pecho, el cuerpo se me ha congelado y la mente la tengo hecha un lio, todo esto sucede cuando Uchiha Sasuke simplemente me observa nada mas, sin intentar algún movimiento. Hay que ver que soy tonta y tarada.
Es mi jefe.
Es mi jefe.
Es mi jefe.
¡Y esta casado!
Es mi jefe.
Es mi jefe.
¡Y esta casado!
Un estruendo se escucha en el lugar obligando a separar nuestras miradas, obviamente yo con mucho disimulo y casi aburrida, el señor Uchiha muy confundido a la par de rascarse la cabeza. Pero ese ambiente dura poco, porque la mata de cabeza rubia salta ante nuestros ojos con imponencia. Un joven hombre de la misma edad que mi jefe, moreno, delgado y de hombros un poco anchos, ojos azul cielo, con tres marcas en cada mejilla y expresión imperativo, interrumpió en la oficina ajena con altaneria y mala educación. Su nombre, Uzumaki Naruto, el mejor amigo de mí jefe y… mi peor pesadilla luego de Sai. Mas adelante conocerán las razones.
— ¡Sasuke maldito! — rugio el hombre caminando hacia nosotros, sin percatarse de mi — ¡¿Como has podido mandar a Hinata a China?! ¡No sin antes haberme consultado!
Hyuga Hinata, poseedora de unos encantadores atributos femeninos, ya saben, pechos enormes, delgada figura, piernas largas, cabello sedoso y extenso, ojos aperlados, piel blanquecina agregándole a eso una personalidad amable como bondadosa. Toda una diosa feminina para los hombres, pero para las desgracia de muchos, muy enamorada y comprometida con Naruto, su primer único amor. Ella pertenece a una gran familia de publicistas aliados de los Uchiha, que desde tiempos memorables han sido muy buenos compañeros, aportando ideas maravillosas para comercializar el producto. De hecho, tuve la oportunidad de ir a esa sección de la empresa y trabajar con su primo, Neji Hyuga, uno de los hombres mas correctos conocidos en mi vida, muy apuesto y competente en su área.
— ¿Tus padres no te enseñaron a tocar la puerta antes de entrar? — exclamó mi jefe con ironía, levantándose de su puesto improvisado y tomando su copa para darle un sorbo — podría estar haciendo algo importante, idiota.
Naruto poso su azul mirada en mi unos segundos, luego miro a su amigo alzando una de sus cejas divertido.
— ¿Acaso pretendías follar con una cría? — su comentario me alarmo un poco, girando a mirarlo con asco y recibiendo algo similar de su amigo — eres un pederasta.
— Y tu un maldito salido — argumento el señor Uchiha un poco enojado, estampando su copa vacía en su escritorio — ¿Alguna vez has pensado antes de decir las cosas, perdedor?
— ¡Por supuesto que si idiota! — bufo ofendido, hundiendose en el sillón de mi lado y cruzando tanto pies como piernas — solo que tu sueles hacer esas cochinadas aquí, aun sin tenerle miedo a Sakura-chan. ¡Eres un asqueroso!
Vaya, vaya, para nadie es un secreto las mañas del Uchiha, aunque eso me halla sentido mal al ser degradada al papel de “después de la otra”. Mierda, ¿Acaso eso puede existir? No lo se.
— Si solamente has venido a reclarme eso, sera mejor que te larges — señalo a la salida, desabotonando los primeros botones de su camisa blanca y sentandose en su silla — estoy atendiendo un asunto muy importante ahora.
— ¡Explicame lo de Hinata! — chillo hundiendose en el puesto de alado.
El señor Uchiha soltó un suspiro a la par de sobar sus sienes, muy pocas veces vez a este sujeto estresado o con mal humor, porque siempre posee una mirada brillante enigmática o esa expresión de emperador de la noche. Como no soy de impresionarme mucho, obvie por todo lo alto el comportamiento inusual de mí jefe junto al rubio, simplemente me quede allí sentada imitando a la decoración del lugar.
— Ella fue hacer su trabajo allá, no como otros — le dijo con ironía lo último fijándose mucho en él — pero si tanto deseas estar a su lado, coge un avión y vete tras ella.
— Eres un jodido insensible — hizo un puchero cruzando sus brazos y mirando hacia otro lado.
— Si, me lo dicen a menudo — nuevamente se levanto, cogiendo su saco y metiendo su corbata en uno de sus bolsillos. Luego dirigió su mirada en mí — Sasumika, acompañame al despacho de vicepresidencia. Necesitamos comenzar a movernos.
— Si, señor — lo imite levantandome.
— Naruto eres libre de quedarte si deseas, pero no estoy de humor para soportarte — el rubio iba a protestar pero mi jefe lo detuvo — si estas desesperado espera que Hinata te llame. Andando, Sasumika.
Seguí a este hombre volviendo a presenciar una mueca de inmadurez en su mejor amigo, no era mi problema, la empresa estaba corriendo peligro y mi ayuda era esencial. En tanto tomamos en elevador, Uchiha Sasuke pidió hacerle unas llamadas a su aerolínea personal, personas del comite ejecutivo de le empresa, otras de China y finalmente a su esposa (cosa bastante absurda de hecho) porque me tenia mucha confianza, después de todo, gracias a mi recupero su matrimonio. Ignorando aquel comentario, fui la primera en bajar en la área de vicepresidencia, donde una Ino Yamanaka caminaba tranquilamente con unos documentos en las manos. Al mirarme soltó un respingo del susto casi arrojando sus documentos al suelo, rio de manera nerviosa y algo colorada acercándose a nosotros, Uchiha Sasuke enarco sus dos cejas impresionado de la actitud de la joven, seguramente era la primera vez en algo así pero no para mi. Claro, si no pasamos por alto la escenita del elevador este mediodía, aunque claramente eso no me importa. Obviando dicha imagen de mi mente, comencé a preguntarle si Sai estaba en su despacho, el señor Uchiha necesitaba hablar con él y era un asunto muy importante. Parecida a la caida de un rayo, Ino fue a llamar al primo de mi jefe con movimientos nerviosos y freneticos, siendo sincera de demostrar sus mayores temores. Pero que idiota, sus acciones indecorosas me tienen sin cuidado, todo referente a ellos dos me tiene mas a aun, solo quiero cumplir mi deber. En un santiamen, fui recibidos en el despacho de Uchiha Sai mirandonos con su típica sonrisa falsa, tengo que decirlo, era muy asqueroso y tener su figura delante de mi me producia nauseas. Mi jefe fue directo al grano, relatandole la situación en China, este mostró sus oscuros ojos asombrado dando a entender su conmoción, sin duda le daba la razón de ir a China él mismo y resolverlo, porque con la comisión de publicistas no seria suficiente. Por su parte, podría encargarse de todo ante la ausencia del presidente, con tal, era su trabajo y no era ningún incompetente. Nuevamente me mandaron mas ordenes, debía de llamar a Karin para relatarle la situación y decirle sobre el viaje, ella iria con él al ser su asistente personal. Asentí de inmediato, retirandome del lugar, no sin antes sentir una mirara pícara del primo del Uchiha elandome la sangre. Ojala y hubiese sabido el significado de esta. Ignorandolo como de costumbre, encamine mis pasos a la presidencia, siendo mas precisa, mi escritorio. Marque el número de Karin esperando ser atendida de inmediato, de hecho así fue, pero para solamente ser insultaran a la par de una maldición a Uchiha Sasuke, ella obviamente no iría. Soltando una respiración frustrada, trate nuevamente marcar para obtener un diálogo con ella, este era su maldito trabajo no el mio, su deber es dar la jodida cara y presentarse como profecional. ¿O que pretende? ¿Ir yo? Mejor ni lo hubiese dicho.
— Olvidala — lanzo unos documentos a la mesa, mi jefe al escuchar toda la historia — no puedo obligarla a venir luego de lo ocurrido, es obvio que quiere permanecer lejos de mi.
— Disculpe mi intromisión señor Uchiha — comencé diciendo muy seria, prácticamente sin emoción en mi rostro — lo personal jamas debe mezclarse con lo laboral, es una regla básica en todo trabajo.
— Y te doy la razón — dijo suspirando con resignación — pero no puedo obligar a nadie y jamas lo haré, eres una chica, podrás comprender el corazón de una de ellas mas que yo.
Lo lamentaba mucho, pero en ese aspecto no podría ser de mucha ayuda.
— Hagamos algo — coloco sus manos en la mesa de golpe, sonriendo abiertamente — ven tu conmigo, Sasumika.
— ¿Como ha dicho? — pregunte tratando de disimular mi sorpresa.
— Lo que he dicho Sasumika — insistió una vez mas — vaya conmigo a China en lugar de Karin, de esta manera, podrá servirme de ayuda y… añadir algo mas a su informe de pasantías. ¿Qué dice?
No saben cuanto detesto que aquel sujeto halla acertado en una de mis debilidades del momento, porque él conocía mi hambre de conocimientos en el ámbito laboral y llenar mi informe de información rica, nuevamente sin saberlo fui arrastrada por él. Llevada a la deriva en alta mar. No me debatí mucho, tal vez demostrarlo a las demás personas se me haga difícil, pero estaba emocionada ante tal ofrecimiento, con tal, practicar el mandarín no se daba todos los días.
— Espero estar a sus ordenes, entonces — le dije de forma muy educada.
— El placer… sera todo mio — sonrio ocultando su malicia.
De esta forma, mi vida empezó a convertirse en un caos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario