martes, 18 de septiembre de 2018

Sin Remordimientos

VIII
Cuando estaba pequeña estuve muy apegada a una joven de diecisiete años, encargada de velar de mis estudios al igual de hacerme daño en el momento de salir a jugar en el jardín de mi casa, ella fue una figura importante durante toda mi infancia. No puedo decir que la consideraba una hermana, pero si una gran amiga con quien compartía todos mis secretos, sobre el de ser desplazada por mis propios compañeros y parecerme las clases aburridas. Ella con sus sonrisa brillante parecida al sol, ojos parecidos al bosque en plena primavera aconseja a mantenerme fuerte, perseverante y seguir caminando hacia mi futuro, no importaba cuan empinado pueda ser la vida porque en mi mente jamas debería considerarme rendirme y le hice caso, empezando por pasar de los demás a la par de llevar las cosas a mi ritmo. Obviamente, no apoyo mucho el estar tan solitaria en la escuela ni menos el tener cero amigos, pero seguía luchando hacia mis sueños y con eso se conformaba. Fue gracias a ella que me abrí paso al mundo de los libros, mostrandome las mejores historias en el mundo, fantasías, heroicas, psicológicas y drama, mayormente pasaba de ese último centrandome en la litetura clásica donde me desenvolivia mayormente. De hecho, recuerdo en varias ocasiones escucharla decir que ella iria a la universidad a estudiar literatura, una vez estando lo suficiente preparada escribiría un libro donde plasmaria sus mayores pensamientos, agregándole a eso, lograría sacarme las emociones humanas mas vistas: la alegría y tristeza. Lamentandolo mucho nunca logró realizar su sueño, le detectaron cáncer en los pulmones y no le quedaba mucho tiempo de vida, quizás la desaparición de ella en mi día a día fue lo suficiente para causarme mucha conmoción a la par de confusión, me costaba creer que alguien tan joven y vivaz como ella puediera entrenarse de la noche a la mañana. Me rehuse a creerlo. De hecho, en el momento de su muerte caí en una especie de Schok tan traumático que mis padres de preocuparon, nunca fui de demostrar mis emociones pero con esa tragedia me convertí en alguien mucho mas taciturna a lo usual. No obstante, nunca me entere hasta unas semanas luego de su fallecimiento que en definitiva dejó un libro, quizás con algo mejor a una historia llena de fantasías o superaciones, solo era la bitácora de una persona escondía en su caparazón esperando poder salir de el y así descubrir el mundo, lo mas sorprendente de todo fue descubrir la dedicatoria a mi persona, asi como también el colocarle el nombre de la protagonista: Sasumika. Juro que jamas en mi vida pude llorar, gritar y sentirme tan miserable como en esa época, porque había pasado una buena temporada lamentandome de su suerte, cuando ella solamente quiso demostrarme la virtud de vivir y luchar por ser feliz. Con esa elección aprendida empecé a mirar hacia adelante, pensando en que logro su cometido de alguna manera, sentir la trinteza y la alegría de la mano juntas.
Ahora visualizando mi panorama caótico volvía nuevamente a mi un coptel de emociones, confusión ante lo ocurrido, sorpresa por jamas esperarlo, tristeza debido a no tener idea que hacer, alegría porque toda mujer debe sentirla al recibir una noticias de estas. Pero mas que todo el miedo, yo solamente tenía diecinueve años una cría en todo el sentido de la palabra, responsabilisarme de alguien mas es algo que me costaba creer pues solamente era una estudiante, mantenida aun de sus padres… ¡Maldición! ¿Qué demonios le iba a decir a ellos? No, no podía. Esto tenia que ser un error… ¡Un jodido error! Porque yo no puedo estar embarazada. ¡No puedo estarlo!
— Usted… usted debe estar equivocandose — comencé diciendo con hilo de voz colocando una mano sobre mi frente, sosteniendola — yo no puedo… no debo… estarlo.
— No existe ningún tipo de error, señorita Katsuki — extendió la hoja de resultados hacia Temari, que de alguna manera parecía mas respuesta en mi lugar — en esa hoja refleja la hormona del embarazo, igualmente puedo certificar que esos exámenes jamas se equivocan. Son cien por cientos seguros.
Mierda, mierda, mierda. Esto no podía estar pasandome a mi, parecía haber caído en villa locura donde las cosas imposibles se hacen realidad, porque de otra manera esto jamas hubiese ocurrido. Es mas… ¿Como ocurrió?
— Sasumika, el doctor tiene razón — intervino mi amiga, desviando la mirada de la hoja y enfocarse en mi con semblante culposo — aqui refleja la aparición de una nueva hormona. La sangre nunca miente.
— ¡Pues puede hacerlo! — exclame elevando mi tono de voz dos octavas a lo convencional, mirando a mi amiga con una especie de susto recorriendome en todo mi ser — ¿No te has dado cuenta Temari? Solo tengo diecinueve años. ¡Diecinueve! ¿Como puedo pensar en ser madre cuando solo soy una cría? ¡Ni siquiera me he graduado! Dependo lamentablemente de mis padres aun, los cuales si se enteran me mataran. — comencé a soltar todo fuera de mi de una forma casi histérica, sin importar como pudieran mirarme — ¡No! Yo no puedo estar embarazada… ¡No puedo estarlo!
— ¡Pues lo estas! — igualmente elevo su tono de voz, impresionando tanto al doctor como yo — en este jodido papel lo dice y todos esos malditos síntomas de esta mañana también, asi que afrontalo. Estas embarazada — la manera de como me hablaba era dura parecido a un regaño de una madre a su hija, el medico permanecía en silencio seguro pensando que estábamos locas. No lo culpo, pues pensaba en estarlo — Escucha, esto puede ser duro para ti pero debes de darte cuenta de la realidad, pensar en la última vez en bajar tu periodo y si en usaste preservativos cuando tuviste relaciones.
— ¡Por dios! — bufe incredula ante su comentario — mi último periodo…
No complete la frase porque quede muda ante el recuerdo de mi mente, jamas he sido tan descuidada al llevar las cuenta de mis períodos menstruales, suelo tener un calendario donde anoto las fechas de cuando este me llega al igualmente en el momento de cambiarseme. En esta ocasión no le preste atención por tener mucha presión encima, el evento del concesionario, el informe de Pasantías, mantener al margen mis labores en la empresa… todo me golpeo como una ola, dejandome en plena orilla sin derecho a protestar. Considere que si no me bajaba la menstruación sería por estrés, cosa que no me tomaría por sorpresa al haber ocurrido tantas veces en ocasiones pasadas, pero esas veces solamente eran días no meses, no un mes completo. El susto se reflejo en mi rostro, comenzandome a doler la cabeza y producirme espasmos de terror absoluto, la respiración había comenzando a fallarme. Tiene que ser una pesadilla, una muy mala pesadilla… ¿Como pude ser tan descuidada? No lo entiendo.
— Muy bien Sasumika, pareces que te has dado cuenta tu sola de las circunstancias — bajo un poco los ánimos Temari, tratando de calmarme — Ahora responde algo mas. ¿Has utilizado alguna vez preservativos cuando tenias relaciones sexuales con él?
Me quede callada, porque sabía la respuesta a aquello de memoria. No. Desde que tenia una aventura con Sasuke jamas lo vi cuidandose o intente hacerlo, las cosas con él fueron tan apresuradas y fuera de contexto, porque nuestros cuerpos parecían tener una especie de pólvora que necesitaba ser encendida. En mi cabeza, igualmente en la suya cruzó el pensamiento de cuidarnos para evitar este incidente, o cualquier otra cosa, solamente percibía la necesidad de fundirnos el uno con el otro, era todo.
Lleve mis manos a mi cabeza restegandolas con desesperación, seria absurdo que siguiera mintiendome a mi misma porque no puedes ocultar el sol con un dedo, estaba embarazada, tan embarazada que tal como dijo Temari los síntomas de esta mañana hablaban por si solos. Los mareos, el aumento de apetito, aquel antojo raro por los tomates, aquellos vómitos consecutivos… eso llevaban a donde estaba ahora, frente a un doctor con semblante preocupado y los exámenes de sangre dandome un resultado, sería madre. Demonios. ¿Como pude ser tan irresponsable? Permitir que esto llegar tan lejos, porque el problema no solo residía en tener solo diecinueve años, porque eso era lo de menos aquí lo preocupante de quien estoy embarazada. Se trataba de mi jefe, un hombre mayor que yo por cinco años, con una vida comprometida y casado. Inrevocablemente casado con una de las figuras mas importantes de toda Asia, Uchiha Sakura. Oh rayos, en verdad esta situación era aun mas asquerosa a lo pensado, porque mientras Sakura-san esta deseando ser madre viene la amante de su esposo y queda en estado sin someterse a nada, esto podría ser un gran golpe para ella de enterarse. No, esto no puede estar pasandome a mi. ¿Ahora que demonios hago? Estoy contra la espada y la pared, la existencia de este bebé puede ser una complicación en mi vida entera, sin contar que mis padres (mi madre mas que todo) podría aniquilarme de llegar a enterarse de la verdad de todo. Quiero huir, salir corriendo sin mirar atrás y adentrarme a lo desconocido a un sitio donde no me reconozcan.
— Temari… — gire mi cabeza para mirarla a los ojos, sonriendo que el mundo se me venía en sima — estoy realmente embarazada… ¿Qué se sopone que haré ahora? Yo… estoy totalmente perdida.
Mi amiga sonriendome con fortaleza se acerco hasta a mi tomandome de los brazos para alojarme en su pecho, me sujeto fuerte brindanome todo el calor y apoyo posible susurrandome que todo estaría bien, todo saldría bien. Aquel abrazo lograba tranquilizarme un poco, pero no por completo, tampoco es que comenzara a llorar de la nada aunque ni tenia idea de como hacerlo, solamente mantenía en mi mente que sin duda nadie podría enterarse de esto, ni siquiera mis padres al menos hasta que me graduara. En cuanto a lo demás… no sabía, no tenia nada formado, pero al menos comprendia algo, tendria si o si a este bebé. Jamas pensarían en jugar con la vida de otra persona, mi error fue el no cuidarme y él jamas ha tenido la culpa de ello el deber ser es afrentar la realidad, tal cual como dijo Temari. Debo asumir mi responsabilidad.
— Debes decírselo — comento Temari en tanto acariciaba mis cabellos extensos — tienes que contarle sobre la existencia de ese bebé, que van hacer padres.
— ¡De ninguna manera! — me separé de ella de golpe mirandola como si hubiese dicho ver a un alien — ¿Te das cuenta de la naturaleza de nuestra relación? No puedo decirle que estoy embarazada, ni mucho menos pedirle responsabilidades.
— ¿Entonces que harás? — me recrimino con la mirada — ¿Ocultarselo? Porque si mal no recuerdo, se necesita de un óvulo y un espermatozoide para fecundar un embrión, asi como dos personas para bailar el tango. — soltó un suspiro trantando controlarse — Sasumika, él es el padre de esa criatura, se que no es el hombre mas maravilloso de este mundo. Es mas, es un maldito. — el doctor soltó un respingo de la impresión, pobre de él tener que soportar de todo esto en una simple consulta. Ser médico debe de ser duro — pero sigue siendo el otro responsable de este embarazo. Tiene derecho a saberlo.
— No puedo decírselo, en verdad no puedo — le dije sumamente frustrada apretando mis puños — este bebé… seria solamente un problema para él, solo… quiero evitar el daño menos posible. Me encargaré personalmente de esta criatura, yo sola.
— No puedo creer lo que dices — espeto sumamente molesta — él tambien participo en esto, debe asumir la circunstancia y responderte. De lo contrario yo…
— Temari, por favor — le suplique guardando mi orgullo en el bolsillo de mi pantalón — te lo pido no le digas nada de esto a nadie, a nadie ¿Si? De llegar a saberse entonces…
— Esta bien, cierro ya el pico — rodeo los ojos frustrada — pero quiero que sepas que no estoy de ninguna manera de acuerco con esto.
— Lo se — esboze una sonrisa triste, luego gire hacia el doctor que espero bastante tiempo a mi aceptación — disculpenos el espectáculo de hace unos minutos al exponer mi vida privada, pero comprenderá que mis circunstancia no son muy buenas en estos momentos.
— No se preocupe señorita Katsuki — contesto el medico de una manera muy considerada — he presenciado cosas peores en este consultorio, crealo.
— Ya que pasamos la etapa de drama, podría contarnos cuanto lleva de embarazo mi amiga — intervino Temari, olvidando lo ocurrido hace unos segundos atrás — y nuevamente, disculpenos.
— Bueno — aclaro su garganta — según los síntomas presentados hasta hora, como mínimo debe de tener mes y medio — mis ojos se agrandaron ante la declaración, no podía creer que llevase tanto tiempo embarazada y sin descubrirlo, soy una descuida — claro que estos difieren de acuerdo a la paciente, pero máximo de eso no puede tener.
— Pero doctor, hasta esta mañana fue que se manifestaron los mareos, antojos y vómitos — le explique de manera muy calamada actandandome rapisamua la realidad en mi vida — antes en ningún momento me sentí de esa manera.
— ¿Nunca se sentiste cansada o fatigada mas de lo usual? — preguntó con curiosidad — ¿Dolores de cabeza y senos pesados? Porque si lo has experimentado, igualmente son síntomas común del embarazo.
Quede pensativa ante las interrogantes del doctor, obviamente que había sentido esos síntomas en este mes transcurrido pero se lo sume a mi estrés, productos de cansancio de trabajar hasta el agotamiento en el informe de Pasantías. Aunque jamas pense en tratarse de esto, sin duda otra sorpresa total.
— Sasumika es algo incredula doctor, disculpela — la fulmine con la mirada al verla tratarme de esa manera — por lo tanto, ¿Cual es el siguiente paso a seguir?
— Voy a recetarle una vitaminas prenatales, asegurarse de mantener una dieta balanceada y comer mucho calcio, hierro y ácido folico — me explicaba mientras escribía todo eso en un recipe — cualquiera de lo casos, me asegurare que sus sumplementos contengan esos nutrientes.
— De acuerdo — respondí al recibir las instrucciones medicas, recordando algo importante — Por cierto doctor, ¿Cuanto me duraran los mareos y vómitos?
— Solo son durante los primeros meses del embarazo, algo muy común porque su cuerpo esta cambiando — explico — vera que mas adelante desaparecerán.
— Gracias doctor — exclame al levantarme de la silla y estrechar su mano.
— No hay porqué, procure llevar las instrucciones al pie de la letra y podrá tener un embarazo saludable — sonrio muy amablemente al hablarme.
— ¿Cuando debe volver a consulta? — pregunto Temari con curiosidad.
— Al cumplir los dos meses — contesto de inmediato — de esa manera podrías tener tu propia ecografía.
— Aquí estaremos, entonces — planteó muy entuciasmada Temari aferrandose a mi hombro.
La quede mirando de forma incredula, ni aun superaba todo lo que me estaba ocurriendo en estos momentos y ella se había auto invitado para ver a mi bebé por primera vez, estaba adaptándose muy rápido a la situación. Sin mas que decir salimos del consultorio, Temari comenzó a hablarme sobre ir de inmediato a una farmacia para comprar las victaminas, era esencial para ambos el comenzar a cuidarnos, con eso se refería a la criatura y a mi. Además, aun no había almorzado como se debía y el saltarme una comida en mi estado era fatal, le estaría privando al bebé de los nutrientes esenciales para su desarrollo. En fin, parecía una cotorra hablando sin parar sobre el nuevo residente de mi interior, pero la verdad, no prestaba atención en lo absoluto a las palabras salidas de su boca. En mi mente se reproducía una, otra y otra vez el momento del doctor decirme lo de mi gestación, aunque ya me había resignado a la nuevas circunstancias no podía parar de pensar en lo que haría ahora. Obviamente la opción de decirle a mis padres esta descartada, se que deben de enterarse tarde o temprano pues no podre ocultarselos cuando se comience a notar, pero por los momentos quiero manterlo oculto por mi bienestar y el mental de papá. De segundo, Tadachi y Nagisa por nada en el mundo deben de descubrirlo, ellos lo primero en hacer sería ir a buscar el padre (aun mas mi hermano) para pedir responsabilidades sin importar las naturaleza de nuestra relación, porque jamas permitirían tener a un sobrino sin figura paterna, debía de responder si o si. Como de tercero queda Sasuke, no tenia ni idea cual podría ser su reacción al enterarse que sera padre, aunque tratara de imaginarlo no se me viene nada a la mente considerando lo de nuestra relación, sin compromisos o remordimientos. Se que no es el tipo inresponsable, dejando a uno de los suyos por allí sin atenderlo, llevandome a temer si quiere en verdad hacerse cargo de este niño y arrastrando su matrimonio con Sakura-san. Por dios, ni siquiera quiero pensar en ella porque se me viene millones de sentimientos al cuerpo, desde pena, lastima y tristeza. De conocer la verdad a sus espaldas no solo me odiara de por vida, entrara en una depresión tan grande que no podrá luchar con ella, porque una jovencita de diecinueve años logro meterserle por los ojos a su esposo y darle un hijo, sobre todo de trarse de mi. Sin duda doble apuñalada por la espalda, y no quiero experimentar nada de eso ni menos verla sufrir, lo mejor es que desapareciera sin dejar cualquier rastro de mi existencia. ¡Eso es! El paso que debo hacer es no volver a ir a la empresa de los Uchiha, marcharme antes de que las nubes de la tempestad cubran todo el firmamento, mi trabajo de Pasantías esta prácticamente culminado, es mas, siguió presentandome porque considero la informacion del informe de buena calidad. Pero eso puedo seguir haciéndolo desde mi casa, las horas la tengo completas y hasta me pase de ellas, yo… no tengo porque seguir con esto. Puedo… puedo marcharme libremente. Envuelta en la adrenalina de mi descubrimiento, me quedo parada antes de cruzar la calle ganandome la mirada de desconcierto de mi amiga, que esperaba poder pasar al otro lado e ir a la farmacia ubicada cerca de nuestra sitio.
— ¿Qué ocurre Sasumika? — exclamó algo preocupada de mi movimiento repentino — ¿Te volvieron las nauseas?
— Temari, tengo que pedirte un favor — ella asintió de inmediato sujetando mi dos manos — teóricamente ya he culminando con mis Pasantías, al realizar esos trabajos extracurriculares alcance las horas antes que nadie, por lo tanto… dejare de ir a la empresa. No obstante, legalmente aun poseo dos semanas, al menos las que calcule en asistir — explicaba con cautela a mi amiga quien atenta escuchaba — por eso necesito que me cubras, al menos con Sasuke. Inventale algo, no lo se, eso de la infección y mi reposo durante esos días restantes hasta que se me ocurra una idea de como conseguir su firma para avalar mi horas de asistencias.
— ¿Ya no quieres tener nada que ver con él? ¿Cierto? — esa pregunta me sono a afirmación, llevandome a asentir suavemente. Ella simplemente suspiro cansada adoptando una pose muy resignada — No hay problema, puedo hacerlo pero en cuanto a la firma… solamente necesitas la de Karin, ella después de todo es tu tutora no el jefe.
— ¿En verdad? — exclame incredula.
— Por supuesto — sonrio muy confiada — además, aquella zorra me debe una y creo que llegó el momento de cobrarsela. Si en verdad necesitas la firma del jefe, ella la conseguirá por ti. Te lo aseguró.
Para ser sincera, temia de los metedos usados de Temari al conseguir pero con todo y ese miedo, ella estuvo dispuesta a ayudarme en este lio en donde me encontraba.
— Gracias Temari, me alegro de haberte conocido y tenerte como aliada en al empresa — confese emotiva, demonios, las hormonas del embarazo empezaban a manifestarse cada vez mas — te convertiste en una de las pocas personas en quien puedo confiar.
— ¡Por dios! — rio complacida ante mis palabras — no diga esas cosas, suenan a despedida y las detesto mucho. ¿Acaso no vamos a seguir en contacto? Porque el perderme la primera ecografía de tu bebé no esta en mis planes.
— Y no lo harás, no al menos cuando ya te has invitado tu misma — sonreí ante el recuerdo.
Finalizando el momento emotivo, fuimos al fin a comprar los dichosos sumplementos prenatales, marcando con esto una nueva etapa en mi vida. La primera semana de enterarme del embarazo fue horrible, las malditas nauseas, mareos y los vómitos consecutivos no me dejaban ni si quiera descansar en las noches, aun mas, cuando tenia el momento para ver televisión junto a Nagisa quien me miraba de forma extraña, al salir corriendo al baño de cuando en cuando para botar hasta la bilis. Creo que estaba comenzando a tener sus sospechas, sobre lo de “la comida me ha sentado” como excusa a mi comportamiento, de ella no podía huir. Con respecto a las Pasantías, Temari me cubrió con Sasuke al inventarle lo de mi infección y quedarme en casa reposando, aunque este no se convencio mucho los dos primeros días de visitar el medico me dejo en paz, bajo su contexto de hacerlo claro esta. Porque en las mañanas como mínimo recibía dos mensajes suyos con el motivo de saber mi estado, donde efectivamente los ignoraba por completo, prometí cortar esto de raíz y eso hacia. Para cuando entre a mi sexta de gestación, Sasuke no paraba de llamarme al teléfono, sofocar a la pobre de Temari y hallar la manera de verse conmigo, pero no lo permití mi amiga igualmente me apoyo haciéndole saber que tal vez todo ha terminado entre los dos, llevandome a no querer saber nada de él. No obstante, dingale eso a un sujeto como él quien jamas ha estado acostumbrado a ser dejado por las mujeres, debe de ser un alto golpe a su ego y gran “virilidad”, lastima, por fin le llegó el momento de pagar sus fachorias. Afortunadamente, mi amiga Temari consiguió la firma de Karin quien a su vez hallo la de Sasuke, dando por culminada mis Pasantías y la necesidad de aparecerme en esa empresa, todo quedaría atrás en un recuerdo turbio, dejandome de consecuencia un bebé en mis entrañas. Mi amiga se encargo de llevarme todas mis cosas dejadas atras, no eran muchas, salvo unos libros, recuerdos por parte de algunos de mis compañeros y mas nada, de cierta manera me sentía mal por irme de esa forma, sin avisar. Sin embargo, las circunstancia de la vida me llevaron a esto, era lo mejor. Tal cual a lo acordado fui a mi primera revisión medica con el doctor, tomando por consiguiente la ecografía y la imagen de mi bebé, tanto Temari como Shikamaru me acompañaron en esta experiencia. No puedo describirles lo que sentí al verlo por primera vez, parecía ser una mínima tripita flotando en la nada como si estuviera en el espacio, bajo la supervisión de un ente fuera de este mundo. No tenia un aspecto muy agradable, debo admitirlo, pero bastaba con saber que era una parte de mi para dibujar la sonrisa mas grande de todas. Cuando los latidos de su corazón retumbaron en el lugar, escuche el sollozo emocionado de Temari y la voz de Shikamaru trantando de controlar a su novia, con una mueca incredula. Esto era increíble, la madre soy yo y mi amiga llora por mi, aunque una sensación increíble se alojó en mi pecho llevandome a pensar en aquel bebé en la creación mas hermosa de todas, es mio, completamente mio y por nada en el mundo me separaré de él. Sabiendo de su existencia llenando mi interior, me fomentaba la fortaleza para seguir adelante, por esa tripita un poco deforme seria capaz de defenderlo a capa y espada, contra quien fuese o lo que fuese. Porque era mio. Sora, la muchacha quien solia cuidarme cuando era una niña había tenido una vez mas razón, ya no estaba sola, pues la vida se encargo de darme a alguien con quien puedo contar por el resto de mis días. Mi bebé. Sin embargo, me costaba admitir algo y eso era la presencia de Sasuke, lo se, es muy contradictorio al querer huir lo mas lejos de él pero también forma parte de esto, porque es el padre de mi hijo. La otra parte en este milagro junto a la mia, podría ser una desconciderada al dejarlo fuera de esto y deseando a la vez, tenerlo a mi lado sosteniendo mi mano para darme fuerza, besarse la frente y decir lo muy emocionado que esta al haberlo hecho padre. Pero no se podrá, jamas sucederá, llevandome a sentir un poco de tristeza hacia mi tripita deforme, quien deberá crecer sin un padre. Aunque jamas le sobrara cariño, tendrá el amor condicional de Tadachi luego de unos múltiples paros al corazón por enterarse, la parlachina voz de Nagisa al quererlo abrazarlo y cargarlo todo el día, una Temari concentidora así como a un Shikamaru listo para tomar la siesta a su lado. Compañia le sobrara. Siguiendo con la revisión medica, todo estaba en completo estado con el bebé, estaba comenzando a tener una forma mas humana y lor órganos se estaban formando, su corazón funcionaba a la perfección así como también la posición en la que se encontraba, apartir de las siguientes semanas la placentera comenzaria con sus funciones correspondientes, proteger al bebé. Como medidas para cuidarme, debería seguir teniendo una buena alimentación agregándole la cantidad de ocho vasos de aguas al día como mínimo, los suplementos de ninguna manera debía abandonarlos, sobre todo el ácido folico que prevenía un sin fin de enfermedades a la criatura, en lo general, sería un embarazo sin contra tiempos, el feto parecía estar en grandes condiciones y creciando cada día mas. Temari comento que ahora debía de dejar a un lado mi delgadez, comprar ropa mas anchas y prepararme para engordar como una foca, bufe divertida ante su ocurrencia alegando que luego la vería a ella sufrir cuando le tocara estar en esta posición, todos esos conjuntos reveladores serian sumplantados por ropa materna. Ella obviamente me rodeo los ojos, ignorandome al completo. Salimos del consultorio del doctor Mogami, alegando verlo en mi tercer mes de embarazo para una revisión de control, donde comenzaría a engordar un poco y debía de pensar en decir la verdad a mi familia. Rayos, aun quería esperar un poco mas, solo un poco, horita venia mi graduación y quería tener la fiesta en paz con todos ellos.
— Creo que al menos deberías decirle a tus hermanos, si temes de la reacción de tu madre — planteo de una manera muy ingenua Temari.
— Ni loca, de ellos esperaría la reacción mas impulsiva de todas y lo mínimo que deseo es un escandalo — comente soltando un suspiro frustrada — se… se que tarde o temprano deberán saberlo, pero ahora… viene el grado y…
— Tienes que relajarte, al menos por Champiñon-chan — sugirió Shikamaru señalando a mi vientre, yo abrí los ojos sorprendida. ¿Como lo había llamado? — si te sometes a mucha presión podrías perjudicarlo.
— ¿Por qué lo has llamado así? — inquirio su novia alzando una sola de sus cejas — no necesariamente sera un niño, podría tratarse de una niña.
— ¿Malvadisco-chan entonces? — planteo tratando de controlar a su novia.
— Por dios, dejen de colocarle nombres raros a mi bebé — los frene antes de escuchar otro disparate mas — me inquietan.
— Vale, ya paramos — ambos dijeron en unisonio.
Cruzamos la calle rápidamente para ir a coger un taxi, en mi caso aun no podría ir a casa debia de pasarme por la universidad para una última revisión de mi trabajo de Pasantías, estaba completamente listo pero tuve un error al calcular el conograma de una de mis actividades, así que debía ir para saber si mi tutora educativa se encontraba satisfecha, como sea ya estaba lista para graduarme. Despidiendome de mis amigos, cogí un taxi rumbo al centro educativo, notando que mi celular recibía una llamada mas agregada a las hechas por el Uchiha, estaba pensando seriamente el cambiarme de número y culminar con todo esto, siendo así la paz completa. Llegando a mi destino, llame a la compañia Telefónica solicitando el cambio de número pensando en ser una idiota por no hacerlo antes, pero con lo del embarazo no cabían pensamientos para algo mas. Culminando esa etapa, entre al recinto dirigiendome a la oficina de pasantías, donde mi tutora me recibió con una sonrisa amplia dandome buenas noticias, el informe estaba listo y sin ningún error a la vista, tenia los requisitos para graduarme. Es mas, al ser una alumna de honor con excelentes notas, recomendaciones y antecedentes limpios, sería la afortunada para llevar la responsabilidad de hacer el discursó final a los graduandos. Quede estupefacta, congelada como pegada al suelo ante tal noticia, no sabia si realmente merecía tener tan importante papel ese día, pero de una extraña manera para todos los profesores fui la mas idónea ante el trabajo. Conmovida y con las hormonas revolucionadas gracias a mi estado, abrace a mi tutora dándole las gracias por la oportunidad y prometiendo no defraudarla. No soy de sonrisas o algo parecido, pero con todas las circunstancias vividas en un solo día, lleve las manos a mi vientre suspirando a la par de sonreír pues las cosas para los dos estaban marchando con paso fuerte, esperaba que nuestro firmamento siguiera estando tan brillante y prometedor como hasta hora. No obstante, en mi vida jamas esas cosas pueden suceder, porque al llegar a casa luego de una breve parada en mi panadería favorita, comprando bollos de crema batida, rollos de tomate con queso derretido y uno hawaino subí a mi habitación fatigada, estaba cansada por lo tanto deseaba descansar. Esto de estar creando una nueva vida era agotador, y ni siquiera me pagan por ello. Al abrir la puerta de mi habitación me lleve una sorpresa tremenda, la cual de llevo toda mi felicidad y estabilidad emocional al detrete, Nagisa se encontraba dentro de ella sosteniendo en sus manos una hoja de papel bastante conocida por mi, en tanto sobre la mesa de mi escritorio se encontraba desparramado un montón de cosas, desde mis vitaminas prenatales, revistas de gestación, libros para embarazadas y folletos de control de bebés. Mi cara estaba totalmente pálida, la respiración se escapo de mis pulmones y una clase de anciedad se apodero de mi, creo que la presión se me había subido porque el mundo daba un poco de vueltas a mi alrededor, tenia que calmarme, debía de hacerlo. La vida de esta criatura en mi vientre depende de mi, de nadie mas, tengo que protegerlo de todos inclusive mi propia hermana. Cerrando la puerta Nagisa se encontró descubierta, dándose la vuelta de manera calmada, mirandome con aquellos ojos azules parecidos a los de nuestra mandre llenos de reproche, unas cejas fruncidas y sus labios proyectando una mueca seria, bastante sería de las que no muy a menudo vez en ella. Sería estúpido hacerme la decentendida con Nagisa, todas las pruebas estaban en mi contra y no había de tener una cuartada, lo mejor seria enfrentarla.
— Ya decía yo que estabas muy extraña, con esas visitas frecuentes al baño, tu cansancio excesivo, los mareos matutinos… — agito la hoja en sus manos dando unos pasos hacia mi — ¿Qué significa esto Sasumika? ¡¿Explicame que demonios es todo esto?! Porque… ni si quiera lo puedo creer.
— ¿Has revisado entre mis cosas? — espete un poco enfadada, quitándole la hoja de las manos — No tienes el derecho hacerlo, ni siquiera nuestra madre lo ha hecho una sola vez.
— Pues no me has dado mucha alternativa que digamos — reprocho con su mirada, ante mi comportamiento — eres de las que se guardan las cosas, inclusive cuando fuiste acosada en la escuela me entere de último. Por eso, vine hasta tu cuarto esperandome encontrar un montón de comida chatarra escondida en las esquinas, quizás en tu ropero o en el baño. Pero eso… — señalo al papel en mis manos sin poder digerirlo — me ha tomando fuera de base.
Nagisa es tan dramática, el venir a mi habitación colocarla patas arriba, revisar mis cosas pensando que tenia una clase de desorden alimenticio, era el colmo. Comprende que somos familia y se preocupa por mi, pero no le da el derecho de invadir mi privacidad. De sacarla a la luz.
— Ahora, mirame — mando con voz a autoritaria — ¡Mirame a la cara y explicame que es exactamente ese papel!
— ¿No sabes leer? — exclame con ironía, proyectando mi expresión neutral de esto nada me afecta — porque podrías empezar por pensar en hacerlo.
— ¡No me tomes por idiota y responde! — elevo su tono de voz mas alto, suerte que en estas horas de la mañana no hay nadie en casa salvo la servidumbre — ¿Desde cuando tienes novio? ¡¿Desde cuando duermes con él y no te cruzo por la puta cabeza cuidarte?! ¡¿O ambos no saben que sin el maldito gorro no puede haber fiesta?!
Vaya, vaya solo escuchenla diciendo todas esas palabras obscenas de su boca, había olvidado que Nagisa enojada suele decir muchas blasfemias juntas. Podría asemejarla a un volcán en plena erucción.
— No tengo novio — respondí simplemente.
— ¿A sí? — pronunció con ironía — no sabían que los niños venían igualmente a como lo concibió la virgen María, por obra y gracia del Espíritu Santo. — la ira de su mirada me asechaba con demencia, en verdad había perdido los estribos — Explicame de una puta vez quien es el padre de la critura que estas esperando, sobre todo, una jodida razón para no ir hasta donde Tadachi y decirle lo que ocurre — me amenazo sin rodeos extremeciendome por completo — Vamos, no te quedes callada. ¡Responde!
Nagisa no mentía con lo de ir a buscar a nuestro hermano mayor, porque cuando mencionaba hacer algo lo llevaba a cabo y debía de temerle a eso. Si Tadachi se entera rápidamente lo harán mis padres, si eso llegaba a ocurrir sería el final de todo, mi estabilidad emocional, la tranquilidad de Sakura-san y una destrucción inminente de su matrimonio con Sasuke. No quiero eso, no deseo por nada en el mundo ser la causante de algo así, quiero mantener a mi bebé fuera de toda esa batalla campal. Sin embargo, no podía decirle a Nagisa la verdad o al menos no toda, ella podría de todas maneras hablar y no callarselo debido a una sola cosa. Tratarse de Uchiha Sasuke.
— Es… es un hombre mayor que yo por cinco años — decidí empezar hablar dándole pequeños datos — lo conocí seis meses atrás, pero eso no es lo importante aquí, porque él… él esta casado.
Mierda.
Mierda.
Mierda.
Se lo dije, le había dicho el dato mas importante en toda la ecuación, algo que hasta a mi sin duda me avergüenza decirlo porque fui una completa idiota, dejandome deducir por alguien así había sido inresponsable de mi parte, un error. Pero ya no podía lamentarme de ello, porque estaba embarazada fruto de aquella relación clandestina, y debía de asumir las consecuencias. Mi hermana se quedó unos segundos estática, tratando de digerir lo mencionado hace unos segundos, seguramente ha sido un golpe bastante bajo para su visión de mi. Una chica con alto nivel académico, responsable en todos sus actos, entregada a la lectura y quedarse en casa solo para estudiar, sobre todo, sin ningún tipo de interés en tener una relación. Estar embarazada es golpe a todas esas características de mi.
— Tienes que estar bromeando, debe de serlo — musito pasando su mano por su cabello despeinandolo — tú… tú… ¡No serias la clase de chica que actuaría de esta manera tan inresposable! Hubieras preferido caer en un hollo antes de esto, de convertirte en… ¡En plato de segunda mesa!
— ¿Crees que no lo se? — eleve igualmente mi voz, asombrandola ante mi repentino ataque. Maldición, mis cambios hormonales hablando nuevamente — Tu no tienes ni idea de cuanto me he cuestionado sobre mis actos, permitir que él hiciera lo que fuera conmigo, de rebajarme al ser mas insignificante de esta tierra, un amante. Pero sobre todo, jamas cruzar en mi cabeza cuidarme porque claramente en esos momentos no pensaba — admití de una vez furiosa, pero no con mi hermana, sino conmigo misma — ¿Para ti es difícil ver manchada la imagen de tu hermana menor? ¡Pues para mi es mucho mas el tener que cargar con todo esto sola! Porque no puedo llegar y decirle: “¿Sabes algo? ¡Seremos padres!” No cuando esta casado, menos tomando encuenta el acuerdo en que llegamos. Sin compromisos o remordimientos. — aprete los puños tomando bocandas de aire para poder seguir con esto, tenia que liberar toda esta tensión del cuerpo — Lo se, no soy la “Katsuki Sasumika” que todos creian, porque puedo errar, sentir pena, frustración y tener el grado de desfachates para involucrarme con un hombre casado. Lamento por ser humana, Nagisa, lamento mucho eso. Sobre todo, lamento querer tener a este bebé que no posee culpa alguna de las acciones de sus padres, él solo quiere nacer y yo jamas voy a quitarle ese derecho.
No podía creer que todas esas palabras habían salido de mi boca, tampoco Nagisa quien cambio su expresión de enojo a una mucho mas suave, no estaba precisamente contenta pero al menos podría decir que trataba de entenderme. Era cierto, mis acciones no han sido las mejores desde involucrarme con Uchiha Sasuke, de hecho, pagar la factura de las consecuencias de mis actos ha sido demasiado duro. Se que contaba con la ayuda de Temari y Shikamaru en estos momentos, aun así ellos no podían comprender el peso de ocultar todo este asunto de embarazo a mi familia, el tener que inventar una y mil excusar para explicar los síntomas de este. Nagisa ha sido astuta, no se quedo con los cuentos sin base de mi parte, llevándola a actuar como una detective y encontrándose con una sorpresa. Debía de ser sincera, esta situación era una bomba de tiempo, la cual tarde o temprano se descubriría.
— Dios… — suspiro, caminando de un lado a otro por la habitación — sigo sin poder comerme todo este cuento, me sorprende que hallas explotado de esa manera. Tu… no eres así.
— Lo siento — musite por lo bajo.
— Ya deja de disculparte, ¿vale? — insistió un poco exasperada — lo hecho… hecho esta, ahora no se puede hacer nada mas. Solo que… si mamá se entera te matara, papá le dara un ataque de nervios y Tadachi querrá cazar al padre de ese niño — señalo a mi vientre, tomando una bocanada de aire cerrando los ojos un sengundo pensando — De acuerdo, hagamos esto. Mantendré mi boca callada hasta después de tu graduación, solo porque no quiero empañarte ese día tan especial para ti, pero debes prometerme algo. Te encargaras tu sola de contarle a nuestros padres la verdad, dudo que puedas hacerlo eternamente pues tarde o temprano… — hizo una expresión de crecerle en vientre — se te notara ¿no? Por cierto… ¿Cuantas semanas tienes?
— Seis — prácticamente le susurre.
— ¿Seis? — solto un respingo anodada, sobre todo impactada — eres todo un caso, diferente a mí hermanita la cerebrito. Confiesalo ¿La has raptado para ocupar su lugar? — esboze una sonrisa tristona ante su deducción — porque pareces una persona totalmente distinta. ¡Jesus! En verdad sere tia. Pensé que ese privilegio me lo daría Tadachi, pero nunca tu.
— La vida puede darte sorpresas — confese encogiendome de hombres.
— ¡Pero que sorpresas! — soltó una risa incredula — menos mal y no sufro de ningún tipo de enfermedad del corazón, sino… la historia sería otra.
De alguna manera bizarra logre mantener oculto mi embarazo en boca de Nagisa, aunque eso no quería decir estar de parte mia porque claramente era lo contrario, guardan un secreto tan grande como ese traeira al final consecuencias severas. Trate de seguir mi vida de manera tranquila, organizando el discurso de graduación, asistiendo a los ensayos, controlando mis nervios, los síntomas del embarazo y las ganas tremendas de dormir la mayoría del tiempo. Era normal, es decir, mi cuerpo estaba cambiando al estar generando otra vida por ende debía de descansar todo el tiempo posible, aunque con los preparativos del grado en sima era imposible hacerlo. A días para el gran día las espetactivas eran mas grandes, la presión igual, no solo por el papel que representaría, igualmente al soportar la mirada hostigadora de mi hermana mayor hostigarme la mayoría del tiempo, de hecho, su comportamiento conmigo cambio de una manera muy drástica. Se prestaba distante, gruñona a la par de odiosa, casi parecía haber contraído un tipo de alergia a “Katsuki Sasumika” al tenerla justo a su lado, culminando así nuestras noches de televisión. Tadachi se percató de eso, preguntando la razón de dicha actitud para conmigo, pero la muy descarada mujer lanzo la pelota hacia mi, porque yo conocía mas que nadie la respuesta de ello. Obviamente, me hice la decentendida, cosa que no difícil de hacer, simplemente encongiendome de hombros e ignorarla. Ahora, en la llegada finalmente de mi graduación los nervios se encontraban al flor de piel, el temor de quedarme sin voz al pararme frente a todos, un problema de sonido, el caerme al llegar al prado… ¡El jodido Apocalipsis! No lo se, cualquier cosa podía suceder. Viendo a mis antiguos compañeros de clase llegando con sus familias, buscaba la manera de no bajarme la presión y mantenerme al margen, mi tripita deformada tenía que comportarse por hoy tranquila porque mamá tenia un asunto importante de atender, fallarme era imposible. Sin embargo, las nauseas no se iban de mi cuerpo y amenazaban toda la estabilidad posible, lo último en dejar en la mente de todos sería una imagen de mi vaciando mi estomago, además la personalidad de mi en ellos era de una muchacha firme, ni nada temerosa porque colocaba a riesgo la madurez de todos ellos al ser la menor. Bien, debía de respirar, vencer todos mis temores y demostrar lo que significa ser una Katsuki, aun mas cuando la sala se llenaba a cada segundo que transcurría.
— ¡Esto me trae tantos recuerdos! — suspiro nostálgico Tadachi, colocándose a mi lado — todo parece haber transcurrido unos días cuando estuve en esta misma posición, ahora le llegó el turno a Sasumika.
— Me siento todo un anciano al ver a mi hija graduarse — exclamó conmovido mi padre, siendo sujetado por mamá — eres toda una mujer ahora Sasumika.
Claro que parecería anciano, mas cuando dentro de unos meses nazca su primer nieto, sobre todo, llorara pero lágrimas de sangre al enterarse de ello.
— Pareces estar un poco pálida — señalo la novia de mi hermana con voz preocupada — ¿Te encuentras bien?
— Seguramente solo serán nervios — intervino Nagisa con un tono venoso — no podría ser otra cosa, ¿Cierto Sasumika?
Juro que si estuviera sonriendome bien, estaría dispuesta a hacerla tragar cada una de sus estúpidas insinuaciones, pero justo ahora solo quería correr a un lugar. El aseo de damas.
— Creo que quiero vomitar — musiré sintiendo los retorcijones formarse en mi estomago.
— Es normal, pues va a enfrentarte delante de todas estas personas — se pinto muy comprensivo mi padre — en tu lugar estaría igual.
— No le ayudas diciéndole eso, querido — le mando una mirada retadora a su esposo — una Katsuki de la altura de Sasumika jamas debería sentirse de esa manera. Lo único que queda…
— Madre, es en serio — recalque una vez mas sujetando instintivamente mi vientre — quiero vomitar. Si me disculpan.
Ya pueden estar pensandolo, un grandioso momento para que “tripita-kun” se manifestara en medio del discurso de su abuela, pero los embarazos son así, impredecibles. Caminando lo mas rápido que los estúpidos tacones en calzar me permitían, llegue al baño abriendole el primer cubiculo en mi vista y vaciar todo al retrete, las arcadas eran peor a la anterior producida llevandome a querer sacar mas de mi. Demonios, hasta estaba lamentandome de botar de esa manera aquellos profitelores de crema francesa, fueron un regalo de la novia de Tadachi y no dude en comerme unos antes de venir, por no decir que todos. Afortunadamente, guarde un par para poder degustarlos esta noche en la soledad de mi cuarto, se que a “tripita-kun” le gustaba porque no los botaba. Sintiendo que el asco cesaba de a poco, baje la cadena saliendo del cubiculo para enjuagarme la boca, agradecía a los dioses que el sitio estuviera decierto porque no deseaba dar espectáculos a nadie. Tome unos segundos para poder respirar profundo, controlarme en la situaciones mas adversas era mi especialidad y no permitiría que las hormonas de mujer embaraza dominaran mis nervios, “Tripita-kun” se comportaria aunque le costará hacerlo. En un libro leí que los bebés aunque no estuvieran muy desarrollados podrían escuchar a su madre, sentir y percibir todo lo que ellas estuviera viviendo, podría estar condenandome a verme idiota haciendo esto pero debía intentarlo. Sosteniendo con una sola mano mi vientre, cerro los ojos como si estuviera tocando en estos momentos a “Tripita-kun”, pidiéndole encarecidamente ayudarme en esto, necesitaba que estuviera tranquilo para poder graduarme, mamá debía de graduarse y así dar un paso hacia adelante. Con ese pensamiento, salí finalmente del aseo para encaminarme nuevamente al audictorio, mi familia me esperaba. Fue entonces que lo vi, una figura de elegante caminar dirigiéndose hacia mi dirección, vistiendo un elegante traje negro con chaleco a juego a rallas, corbata del mismo color y calzado de cuero. Su mirada oscura proyectaba un torbellino de emociones, pero la mas palpable sería el enojo, esa expresión se extendía por toda su cara dando una imagen distinta a la casanova y pícara. Ahora, simplemente me parecia otra persona. Mi corazón palpito de manera descontrolada sobre mi pecho, las piernas me comenzaron a fallar y la respiración se convirtió en inregular, habia pasado tanto tiempo desde la última vez en vernos y yo simplemente… tenía una extraña necesidad de estrecharme contra sus brazos, pedierle que me acobijara con ellos y nunca jamas soltarme. Pero no podía, no debía, demostrarme de manera distante sería la mejor forma de acabar con todo esto. Debía de seguir adelante, olvidarse de mi y todo lo concerniente a ello. ¿Por qué se obsesiono tanto con esto? Desde el principio fui muy clara, terminaríamos luego de abandonar la empresa y él me dejaría ir libremente. Pero ahora, estaba demostranme lo contrario.
— ¿Qué se supone que haces aquí? — fue lo primero en salir de mis labios.
— Queriendo hablar contigo — comenzó diciendome — he intentado contactarte de diferentes maneras pero no he podido, al parecer la única manera de hallarte es tomandote por sorpresa de esta manera. Ya que hasta tu número cambiaste.
— ¿Has venido solamente hasta aquí para reprocharme eso? — inquiri cruzando mis brazos — eres un completo infantil Sasuke Uchiha y aparentemente una persona muy aburrida, deberías implementar estos momentos en algo productivo para ti.
— Dejemos el humor negro de lado, Sasumika — pronuncio bastante serio — y trata de explicarme la razón de tu desaparición repentina, llevar a mentir a Temari a la par de mandar a Karin para finalizar el tramite de tus Pasantías. ¿Qué rayos ha ocurrido? ¿Por qué…?
— ¿Temari no fue directa contigo quizás? — interrumpi su discurso de raíz, quedando asombrado ante mi actitud — Porque creo haberle dicho todo muy detallado, además sin necesidad de gastar saliva o energía en esto, nuestro acuerdo fue desde el principio así. Dejarlo al culminar mis Pasantías y eso, ya ocurrió bastante tiempo.
— ¿En verdad te crees con el poder de dejar todo simplemente atrás? — inquirio mirandome con reproche — ¿Sin una explicación al menos? Porque un mi perspectiva simplemente agarraste las cosas y huiste, huiste de mi así como también lo que vivimos. ¿Temes acaso de algo? ¿A alguien quizás?
Uchiha Sasuke no era en lo absoluto tonto, obviamente tuvo sus dudas por mi comportamiento apresurado de abandonarlo atrás, seguir con mi vida lejos de él. Si que tenía miedo de algo, de muchas cosas quizás pero la mas terrorífica de todas era a su atención, a que descubriera la exitencia de su hijo dentro de mi vientre y se responsabilizara. Porque “Tripita-kun” en la vida de los Uchiha solo sería una criatura inlegitima, un pequeño concebido fuera del matrimonio y no quiero ese futuro para él, así tenga que nuevamente huir haré lo necesario para su estabilidad, aunque aun este en mi vientre. Por eso, cometería el peor de las locuras salidas de mi boca sin derecho a decirlas, solamente llevada a pronunciar con el pensamiento de proteger a “Tripita-kun”.
— ¿Eres un niño o algo parecido? — pregunte amoldando mi rostro marcado en la indiferencia, pero de momento a otro sonreí de medio lado — Sasuke… ¿Por qué su obsesión conmigo? Solo soy una simple cría que llego a su empresa hacer Pasantías, nada mas. De hecho, habías tenido otras mujeres aparte de mí no debería ser gran cosa para usted, al menos que… ¿Se ha enamorado de mi?
Pensé que se reiria en mi cara al decirle semejante cosa, luego de eso mandarme lejos y seguir con su camino lleno de perversiones como engaños a su esposa, pero nada de eso ocurrió. En su sitio, el rostro de Sasuke se contrajo desviando la mirada al suelo y apretando la boca en una línea fina, con la fuerte insinuación de no hablar. Quede estática, pegada literalmente al suelo sintiendo que el mundo dabas fuertes sacudidas, moviendome con el. No, era imposible, muy imposible… era… ¡Estupido! Uchiha Sasuke no podría estar dandome la razón de algo, al menos no haciendo esa clase de expresión tan deprimente en su rostro. ¡Él no esta enamorado de mi! No… no lo esta, solamente se lo esta imaginando. Si. Su mente le esta jugando una mala pasada.
— Si asi fuera… ¿Cual es el problema? — contesto al fin.
Juro que no sentí tanto schok ni cuando recibí la noticia de mi embarazo como ahora, porque la persona, en la cual le regale muchas de mis primeras experiencias se me había declarado. Aun tomando en cuenta algo, que estaba casado… ¡Casado por todos los dioses! No podría venir a decirme algo así y esperar a creermelo. Solo mirenme un momento, soy una cría que a penas sabe sobre la vida, inescrupulosa y seca, no puedo compararme con alguien de la altura de Sakura-san. Ella es elegante, refinada y sabe desenvolverse en un ámbito público, agregándole a eso, al pararse junto a su esposo ambos empezaban a brillar. Son perfectos el uno para el otro, nacidos con la finalidad de estar juntos. Yo jamas podría de hacer eso, dada la remota posibilidad de corresponder dichos sentimientos difusos, mi imagen de chiquilla se pintaría mal y fuera de lugar. No, Uchiha Sasuke debe de haberse vuelto loco al ser rechazado por una chica, debe serlo. ¡Tiene que serlo!
— Si intentas idear un nuevo tipo de broma, dejame decirte que no la encuentro graciosa — comente con una mueca incredula en mi cara.
— ¡No lo es! — dijo sintiéndose ofendido — en estos días de tu ausencia solamente pude sentir la frío vacío de no tenerte, se que soy el tipo de hombre quien no le hace falta las mujeres, podría escoger a cualquier pero… no las quiero. Sasumika, en mis pensamiento solo estas tu desde que me levanto hasta en acostarme — confesaba tratando de no mirarme a los ojos — me haces tanta falta, tanta que ni si quiera podrías entenderlo. Ambos sabemos sobre mi matrimonio con Sakura, pero yo ya no puedo mirarla con ojos de amor, no como cuando lo hago contigo.
— ¡Pues obligate hacerlo! — giro con ojos abiertos imprecionados ante mi comentario — Sakura-san solo ha vivido todo este tiempo para servirte, no puedes ir a decirle que tus sentimientos han cambiado y de amar a otra persona. ¡No puedes!
— No puedo creer que me estes asiendo esto — su mirada se torno muy desolada y triste — pedirme semejante cosa.
— No, la que no puede creer esto soy yo Sasuke — puntualise las palabras — ¿Como has podido presentarte a mi graduación para decirme esto? Se supone que este es uno de los días mas importantes de mi vida, y lo estas arruinadando.
— Sasumika… — siguió insistiendo.
— Se acabo, Sasuke — solte por fin la bomba que arrasaba todo a su paso, inclusive a mi misma — has violado uno de nuestros acuerdos, enamorarte de mi. Ya no nos veremos mas, cortemos esto desde aquí de una vez.
Comencé a caminar a pasos retumbantes por un lado de Sasuke, dando finalizado nuestra relación como algo insignificante y pasajero, tal cual como lo dejamos al comienzo. Pero de extraña manera, mi estómago parecía contraerse de un dolor sin explicación, donde mi corazón martillaba mis costillas de forma inregular. ¿Como hacer que nada de esto no importa? ¿Como? Porque en esos momentos las ganas de salir corriendo lejos de allí se apoderaron, odiaba ver esa expresión en Sasuke, sobre todo odiaba el haberla producido. Ahora, no podría sostener mas su mano y menos escucharlo, debía arreglaserlas solo. Pero colocando las cosas una vez mas a su modo, sostuvo una de mis manos girandome de manera brusca a su dirección y enfrentandome.
— ¿Qué demonios…? — trate de soltarme de su agarre sin éxito.
— Mirarme a la cara y dime que jamas has sentido algo por mi, admite que en todo este tiempo no produje alguna sensación confusa en ti — exigió muy insistente, llevandome a mi misma el soportar este otro ataque. Porque las respuestas a eso la sabia desde el principio, solamente no quería admitirlas — ¡Vamos Sasumika! ¿Qué esperas? Porque estoy seguro de no sentir lo que siento solo, en aquella ocasión en el puente las cosas entre nosotros cambiaron y lo sabes. No solo fue sexo ¿cierto? Se trato de algo mas, mucho mas — tenia razón, esa noche me sentí tan conectada a él, protegida y… querida. Esa era la palabra, la maldita palabra que me hacia temblar. Porque significaba muchas cosas, una de ellas la visión de Sasori “el preludio del amor” — ¿Por qué te quedas callada? Eso me da a entender el darme la razón.
— Si eso fuera así, no transformara las circunstancias Sasuke — comence a hablar — porque eres un hombre casado comprometido de por vida a otra mujer.
— ¡Puedo cambiar eso! — soltó de golpe.
— ¡Pues no lo quiero! — eleve mi tono de voz deshaciendo el agarre en mi piel, él dio unos pasos hacia atrás dolido — ¿No te has puesto a pensar que no deseo nada de eso? ¿Qué solo te quiero fuera de mi vida? Hemos llevado esto muy lejos Sasuke, no quiero que cambies tu vida entera por mi. Es mas, esos sentimientos que dices tener hacia mi… puedes quedartelos, son innecesarios — ¿eh? Mi garganta parecía estar cerrandose, pero no entendía porque — apartir de ahora, nuestros caminos se separan.
— Sasumika no lo hagas — rogo.
— Hasta nunca, Sasuke.
Finalmente salí de la vista de Sasuke convirtiéndose esta en la última vez en encontrarnos, dicen que muchas personas tienden a reaccionar diferente mediante el dolor, yo por ejemplo alzo mi mentón en alto mirando hacia adelante sin voltear hacia atrás. Sabia que esto era lo mejor para todos, desaparecer sin dejar rastro o signos de haber aparecido, como la primavera que una vez sucede y no vuelve mas. Lo peor de todo, es que los recuerdos vividos junto a Sasuke se reproducían en ese instante en mi cerebro sin parar, todas esas locuras en China y nuestros encuentros aquí. Todo absolutamente todo, había tenido el placer de conocer un Uchiha Sasuke distinto al que aparenta ser, uno frágil, con sonrisa de niño en navidad y lo suficiente preocupado de la gente que le importa. No es el hombre mas bueno del mundo, de hecho es un maldito como dijo Temari, pero tenía sus lados buenos a la par de malos en toda persona. Era ese mismo que me animo o dijo palabras hermosas sobre mi, quien tuvo cuidado al acostarnos nos primera vez, llenandome de palabras llenas de pasiencia y perseverancia, sobre todo, jamas llenandome de mentiras sobre lo del dolor. Era juguetón, bromista y le encanta ver a sus amigos pasar por calamidades, no le importa las consecuencias de sus acciones llevándolo a vivir la vida al máximo, sin remordimientos. Oh mierda, Sasori había tenido razón todo este maldito tiempo porque esas sensaciones raras en el pecho antes vividas habían sido celos, si, cuando en pleno acto sexual nos interrumpieron y en la fiesta del evento la imagen de verlo junto a Sakura-san dolia mi pecho, eran jodidos celos. La razón era clara: “preludio del amor”. Estaba enamorada de mi ex jefe, de su sonrisa risueña, ojos oscuros, ideas absurdas y de los momentos como era tratada con tanta sutileza. Me había involucrado sin saberlo en algo mas fuerte que yo misma y ya no podía dar marcho atrás. Sujetando mi pecho adolorido camine mas rápido, luchando con mis recuerdos y el descubrimiento de hace unos segundos, era muy tarde para mí porque me he convertido en aquello que mas he temido ser. Una persona desdichada, presa en un sentimiento que jamas podrá ser. Una nueva aparición se coloco frente de mi, haciendome frenar el paso de golpe, aquel cabello amarillo y ojos azules los reconocería en cualquier parte, Nagisa. Su rostro reflejaba una clase de angustia que me preocupaba, no solo eso, aquella mala leche que la envolvía desapareció, llevandome a pensar en lo obvio. Lo ha descubierto por completo mi secreto, la razón del porqué escondí a todos la verdad, del porque la seguía haciendolo.
— Era él… es… es el padre de tu bebé — titubeo sin emoción en su voz — Uchiha Sasuke.
— Nagisa… — busque controlar mi respiración para no demostrar como me encontraba.
— ¿Sabes? — me miro esbozando una sonrisa tristona a mi dirección — Por una sola vez que quieras llorar no te convertira en una tonta o débil, porque hasta las personas mas fuertes en esta vida lo han hecho.
— ¿Quien quiere llorar? — comente llevandole la contraria o al menos intentandolo, porque unas lágrimas silenciosas bajaron de mis párpados mojando mi cara — ¿Pero que…? Vamos… esto es estúpido… yo no puedo… estar llorando.
— No es estúpido — me halo hasta ella, abrazandome con fuerza y permitiendome de a poco liberar los dolores de mi alma — se trata de dejar todo salir, del vivir Sasumika. Las experiencias dolorosas también forman parte de ello, debido a eso, no la suprimas y dejalas ser.
Se suponia que ese seria el día mas feliz de mi vida, pero no resulto ser así, porque mientras me aferraba a Nagisa llorando prácticamente a gritos tal cual fuese niña de brazos, no paraba de maldecir a mi suerte. Tenía el corazón hecho pedazos, enamorada y embarazada todo de una misma persona, presa a las peores sensaciones que un individuo puede tener a mi parecer. Porque no solamente ocurría esto, pues había dejado atrás a un Sasuke frustrado y adolorido consigo mismo, sabiendo la realidad del futuro. No eramos gotas unidas, ni mucho menos lo seriamos pero la separación de algo que quieres es espantoso, te consume por completo y al final eres arrojado como cascaron vacío. Asi que, de esa forma tan amarga, desoladora y dolorosa se termino lo mio con Uchiha Sasuke quedandome con algo para toda mi vida, un hijo juntos.

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