martes, 18 de septiembre de 2018

Sin Remordimientos

XI
Me cuestione por mucho tiempo aquella declaración de amor de Brad hacia mi, jamas creí posible que un hombre aparte de Sasuke pudiera prestarme atención, pero en verdad existía un de mis mejores amigos en Australia había admitido convertirse el papá por “Tripita-kun”, debido a amarme. La pregunta es: ¿Le dije si de inmediato? Por supuesto que no, antes de hacerlo lo medite mucho con mi hermana y Temari via Skype. Mejor me lo hubiese ahorrado, porque ambas se colocaron en complot para hacerme aceptar, en asuntos del corazón no había mejor que sacar a un clavo con otro clavo. Además, pronto mi barriga creceria y mis padres seguían sin saber nada, de presentarme ante ellos con un hombre y promesa de matrimonio seria mas fácil de digerir la noticia. No era tan mala la idea, pero sonaba a estar simplemente aprovechandome de Brad y no quería eso, él en verdad es un excelente hombre al pedirme semejante preposición. No obstante, corresponderle era imposible para mi, no cuando cada mañana despertaba con retrasos del pasado en mi cabeza estando junto a Sasuke, siendo este el dueño de todos mis sentimientos. Nagisa sumamente furiosa de escuchar eso, soltó una bomba que me llevaría un paso mas al altar, Sasuke no solamente jamas ha pensado en mi sino que esta haciendo tramites para adoptar junto a Sakura-san un niño abandonado por sus padres, todo el mundo de la farándula esta conmocionado ante ese hecho y no esperan para ver al pequeño. Asi que, en tanto yo sufro por aquel degenerado Uchiha, el sigue con su vida tal cual como si jamas no hubiéramos conocido. Acariciando mi vientre con algo de tristeza a la par de ganas de llorar, malditas hormonas de embaraza y cambios de animo propios de este, mande a mi hermana reunir a mis padres para el siguiente anuncio. Iba a casarme. Si Uchiha Sasuke era capaz de seguir adelante con su vida, yo también podía hacerlo junto a un hombre quien realmente me quisiera, tal cual era mi mejor amigo Brad. Quien al conocer mi afirmativa ante su propuesta, coloco el grito en el cielo saliendo en medio del pasillo de la compañia abrazando, besando y alzando personas a lo loco alegando que se casaría con la mujer mas maravillosa de todas, sobre todo de convertirse pronto en padre. Eso, debo decirle que me dio un susto de muerte, pero fue aun peor cuando vi a mis padres para las formalidades competentes. ¿Qué puedo decir de sus expresiones al enterarse de mi embarazo? Primero, papá se desmayo cayendo estilo animación japonesa, segundo mamá me dio una bofetada fuerte en la mejilla pronunciando ser toda una deshonra, porque al ser una madre tan joven no solo me privaria de muchas cosas, como seguir estudiando o expandir las empresas A.K pero resulte ser una completa tonta, ahora debía de vivir amarrada a esa realidad llamada hijo y atenderlo. Al menos, el padre de la criatura se haría cargo casándose conmigo, de lo contrario podría haber sido peor para mi que la criatura. En ese momento no hubo sentimiento de dolor ante el comportamiento de mamá, pues lo esperaba teniendo un hombre o no a mi lado, pero aquien le debía mi total agradecimiento era a Brad, el cual se mantuvo firme en toda la reunión demostrando madurez. Dejando a mi hermano mayor Tadachi, quien me abrazo fuertemente felicitandome y haciendo lo mismo con mi ahora prometido, no esperaba ser tan rápido tio pero aun así estaba contento, cuando su sobrino o sobrina estuviera entre nosotros lo llenaría de todos los mimos necesarios, porque sin duda lo haría. Eso me contento, luego de tanto caos alrededor las cosas comenzaban a verse bien para mi, ahora estaba doble acompañada pues agregaba a Brad a mi nuevo entorno. Quien al pesar de saber el no poder corresponderle tal cual como se lo merece, se casaría conmigo solo por proteger a “Tripita-kun” y su madre, es decir yo.
El día del casamiento fue sumamente tranquilo, con un sol explendoroso sobre nosotros y teniendo al frente el mismo mar tan extenso como infinito, rodeado de las personas mas importantes en mi vida prometimos cumplirnos, respetarnos, querernos y estar en las buenas como en las malas el uno para el otro. Marcando una vez mas, la pauta para pasar la pagina en mi vida, no sabia si podría realmente amar a Brad como lo hice con Sasuke, pero pueden estar seguros de estar muy dispuesta hacerlo porque lo valía. La recepción fue la cosa mas sencilla de todas, mamá había querido agilizar el asunto del matrimonio lo mas rápido posible así que, no nos dio mucho tiempo de hacer algo mas organizado. En fin, mi actual esposo jamas se quejo de ello al conformarse con los mandatos de su suegra, aunque por mi parte si medio algo de dolor, porque no tuve la oportunidad de hacer venir a mis grandes amigos Temari y Shikamaru, quienes me ayudaron mucho en mi estadia en la empresa de los Uchiha como en general respecto a mi vida privada. Era demasiado triste, pero al menos les di mis disculpas a la par de querer verlos pronto, ellos le restaron importancia alegando que serian los encargados de visitarme antes de nacer “Tripita-kun”, lo prometían. Siguiendo con el relato, Brad y yo no tuvimos luna de miel o algo parecido, menos un lugar propio para acomodarnos como en “casa” su departamento en “Las Rocas” era bastante pequeño, el dinero hasta hora ganando siendo gerente general de A.K lo ha reunido para comprarse un carro, pero no cree que alcance para un departamento mas grande e inclusive una casa. Por lo tanto, tomando las riendas de la situación propuse quedarnos en mi departamento, obsequiado por Nagisa ante mi llegada, hasta tener el suficiente dinero para poder adquir algo por nuestra propia cuenta. Estábamos casados, debido a ello debíamos apañarnos nosotros mismos, todo en verdad saldría bien y con respecto a la luna de miel, ya tendríamos una mas adelante habiendo nacido “Tripita-kun”, lo prometia. Pasando a las primeras semanas de convivencia juntos, fueron bastante cómodos debo de admitir, Brad respetaba mi propio espacio sabiendo sus limites respecto a nuestra relación y aunque nos saltamos una de las etapas de novios, quería de alguna manera estar descubriendonos el uno al otro en tanto nacía mi bebé. Si, dormiamos en la misma cama, igualmente compartíamos besos y abrazos, pero nada mas de eso porque el fantasma de Uchiha Sasuke parecía estar persiguiendome hasta en Australia, llevandome a no querer dañar en lo mas mínimo a Brad. Mejor tomar las cosas de manera calmada, lo mejor de nuestra convivencia sería que tenia a una persona a mi lado para recordarme de tomar mis suplementos vitaminicos, comer mas sano cada día y estar pendiente de lo mas mínimo. Pobre Brad, ha sido el quien me ha aguantado cada uno de mis cambios de humor, igual a mis antojos de comer cada cosa curiosa en medio de la casi noche, llevándolo a salir para cumplir mis caprichos, debería de darle un premio al mejor hombre del mundo al intentar encargarse de una mujer como yo, a la par de mi hijo. Una vez me llegó con una sorpresa mas grande de todas, tapandome los ojos me guío al cuarto vacío al frente de nuestro dormitorio, nunca me han gustado las sorpresas pero en esa ocasión la deje pasar porque frente a mis ojos la expresión del querer era máxima. La habitación había cambiado por completo, desapareciendo la cama siendo suplantada por una pequeña cuna color blanco, las paredes antes azules ahora eran amarillas con lindos dibujos infantiles, una mesedora de madera junto con una linea de peluches tiernos y muebles listo para ser llenados con ropa infantil. No puedo describir mi felicidad ante ese hecho, pero si admitir el llorar mucho de la emoción tanto que me sentí una idiota, pero se la sume al cambio hormonal en mi. Siendo de esta manera, entrando al cuarto mes del embarazo.
Verme al espejo ya no era lo mismo, mi plano abdomen había sido suplantado por algo mas abultado y redondo, la ropa convencional ya casi ni me quedaba viendome en la tarea de utilizar algo mas cómodo a la par de holgado, así que bienvenidas sean las batas maternas. Estaba un poco nerviosa, porque al fin sería capaz de ver el sexo de “Tripita-kun” hasta hora no le he comprado nada de ropa debiado de esa razón, aunque no pude detener a Brad de hacerlo porque hizo de las suyas comprandole playeras estúpidas, tales como: “Amo a mi papi” o “Amo a mi mami” el ser padre se la asentado muy bien. Pero la zozobra terminaria, al fin lo haría.
— ¿No te mueres por saber que tendremos? — pregunto Brad entrando a la habitación asustandome un poco.
— ¡Dios! — suspire sujetando mi pecho — ¿Te cuesta tocar antes?
— Lo hice pero pareces estar encismada con tu adorable panzita grande — comento hacercandose a mi, tocando mi vientre protuberante y hagachandose a su altura — ¿Has escuchado “Tripita-kun? Al fin sabremos si seras igual a tu madre de gruñona o…
No le deje seguir dándole un leve golpe en la nuca, haciéndolo separar de mi escuchando unas leves carcajadas del muy idiota, quien le encantaba hacerse el chistoso conmigo.
— Dejate de tonterías y mejor nos apresuramos — demande sujetando mis cosas.
— Leí en una revista que si le hablas de cerca al bebé en sus cuatro meses de vida, este podrá entenderte — comentaba Brad caminando detrás de mi.
— Espero y que no te de un ataque al escucharme quejarme en unas semanas — gire sonriendole de medio lado — por comenzar a darme pataditas.
— ¡Vamos! Si estare preparado, hasta para cuando ocurra el momento de verlo por primera vez — contesto muy seguro de si mismo.
— Claro… — comente tratando de seguirle la corriente y no dejarlo en ridículo.
Estando en el consultorio del Dr. Smith nos recibió con una sonrisa ancha listo para explicarnos lo que ocurriría en este mes, donde por fin las molestias nauseas se marcharía aunque daría paso a aumentar cada semana de peso. El bebé ocuparía mas espacio, se presentaría los primeros movimientos casi finalizando el cuatro mes, eso no debía de asustarme en lo absoluto porque significaba excelente salud, en cuanto al cordón umbilical se amplearia mas para llevarle mas nutrientes al bebé, por lo tanto me mandaría otros suplementos a parte de los que ya tomo para adquirir mas hierro, lo importante sería elevar los niveles de hemoglobina a la sangre y desechar cualquier anemia en mi, aunque viendome parecía estar totalmente saludable. Como ya sabíamos, “Tripita-kun” tenia los sentidos mas desarrollados, abria la boca y tomaba liquido abmiotico, percibía la luz en sus ojos llevando lo mas importante, reconocer la voces del exterior sobre todo la mia. Así que podría comenzar a hablarle dulcemente (vaya broma) al igual de colocarle musica relajante, de esa manera le estimulaba a tranquilizarse. Ahora, el momento por el que mas había estado esperando desde esta mañana, conocer su sexo. Pasando por lo procedimientos habituales, estuvimos pegados literalmente al monitor esperando a la noticia del doctor, claramente “Tripita-kun” había crecido mucho mas ahora parecía mas a un bebé y su cabecita estaba proporcionada al cuerpo, su tamaño seguía siendo pequeño pero me parecía perfecto. Fue cuando de pronto, el doctor soltó una carcajada sonora, pues había encontrado finalmente su genero.
— ¡Felicidades señores Berrys! — exclamo mirandonos directamente con una sonrisa amplia — ¡Tendra una hermosa niña!
Conmocionada lleve mis manos a mi rostro sin poderlo creer, mientras Brad me llenaba de besos mis mejillas, estrechando la mano del doctor muy orgulloso. En tanto mi mente procesaba la información pensé en su padre, en el padre biológico de mi bebé, Sasuke, quien sin saberlo seria padre de una hermosa niña esperando a salir al exterior. Aun no podía imaginar que expresión podría tener al saberlo, pero estaba segura de alegrarse por mi porque él mas que nadie conocía la historia detrás mio, en verdad mi soledad se había acabado.
— Creo que “Tripita-kun” ya no sera mas llamada así — argumento convencido Brad — se le agregara ahora un “chan”.
— No — sonreí ampliamente — se llamara Sora, Sora-chan.
— “Sora Berrys” — pronuncio con orgullo mi esposo — suena magnifico.
Terminada la consulta luego de otra felicitación por parte del doctor, nos dirigimos a una farmacia para comprar los sumplementos de hierro para luego ir a comer, estaba muriendo de hambre y “Sora-chan” no pretendía aguantarse mucho. Tomamos el camino para ir a un centro comercial cerca, mientras caminamos Brad no paraba de hablar lo emocionado por enterarse de que “Tripita-kun” seria niña, porque ahora mas que nunca se convertiría en la princesa de la casa. Aunque yo menos podría creerlo, estaba bastante feliz, es mas, igualmente lo estaría de ser un niño solamente me sentía plena al saber que todo marchaba bien, que ambas estábamos bien. Ahora solo faltaba decirle a mi familia, amigos y los abuelos de él, agregándole al personas que trabaja cerca de nosotros en A.K por ejemplo mi asistente moriría emocionada, ella se me parecía un poco a Ino Yamanaka novia del pedante de Uchiha Sai. Bien, omitamos a ese sujeto, hablemos mejor de su novia, quien también me trato a las maravillas estando en la empresa Uchiha, su energía inagotable daba mucho que decir de ella. Hablando de otra persona, Temari seguramente morirá de la dicha pues desde el comienzo quiso una niña, en cuanto a su esposo puedo imaginarlo llamarla “Malvadisco-chan” queriendo vomitarlo, aunque siempre serian bienvenidos los buenos sentimientos. Entramos al centro comercial sumidos en nuestra conversación, Brad me compro una bebida mientras combinamos alrededor de las tiendas de bebé con la finalidad de llevarle algo para “Tripita-kun”, creo que uno de los momentos mas emocionantes de una madre es comprarle las primeras prendas de vestir a su bebé, donde efectivamente no fui la excepción. Puedo decir que tuve un momento de descontrol total donde escogi para “Sora-chan”, uno diez conjuntos diferentes listo hasta para cuando tuviese cuatro meses de edad, en fin su padre de crianza no me ayudo de mucho. Por lo tanto, luego de ese descontrol salimos de la tienda cargardos de bolsas, al menos Brad, mientras me encarga de encaminarnos a la siguiente tienda para bebés porque a Sora le hacia falta un abrigo, guantes de protección y unos cuantos sombreros.
— Dios espero que la bebé no tenga los mismos impulsos que la madre — rio incrédulo Brad — o nos llevara a la quiebra.
— De ninguna manera dejare a mi hija vestir de…
Pero no pude terminar la frase porque alguien me llamo, haciendome congelar la sangre por completo al igual de mis movimientos.
— ¿Sasumika-chan? — exclamó dudoso, aun no entando seguro de tratarse de mi — ¿Eres tu?
— Itachi-san… — susurre conmocionada.
— ¡En verdad eres tu! — exclamo alegremente acercándose a mi, pero al notar la creciente panza grandre entre nosotros su sonrisa se borro — Oh… por dios.
Ahora sentados en la terraza de uno de los cafés, un silencio incomodo nos invadia, Itachi-san no hacia comentario alguno sobre mi evidente embarazo pero yo menos. Brad pregunto rápidamente sobre quien era el hombre frente a nosotros, sin rodeos le dije ser el hermano mayor de mi anterior jefe cuando hice las Pasantías, por consiguiente era el tio de “Sora-chan”. Conocía que hacerse el desentendido con el mayor de los Uchiha era idiota, porque los meses transcurridos de gestación hablaban por si solos, en verdad mi abdomen ha crecido considerablemente y solo han transcurrido algunos meses desde mi separación con Sasuke. Su hermano no es un autentico tonto, lo se.
— Asi que… realmente te has casado, inclusive estas embarazada — me dijo sonriendo de manera incomoda a los dos — felicidades.
Retiro lo dicho, Itachi-san es un tonto.
— Gracias, aunque se me hace muy extraño verlo aquí en Australia — prosegui con mucha cautela.
— Estoy tratando algunos negocios, nada fuera de lo normal — sonrio mirandome el tripa — ¿Tendras una niña? Al menos eso mas o menos escuche.
— Si… vinimos de la consulta, ha salido que sera una hembra — respondí sintiendo una rara incomodidad en el aire — Itachi-san…
— Disculpen — me detuvo — ¿Tu nombre es Brad? ¿Cierto? — mi esposo asintió lentamente moviendo su cabeza — ¿Te importaría dejarnos solos un momento?
Brad me miro un poco desconfiado a mi dirección esperando ver una reacción negativa, pero no llego, sujete su mano suavemente susurrandole que todo estaría bien Itachi-san era una de las pocas personas confiables en mi vida. Junto a él, estaría bien. Sin mas intermediarios, Brad asintió suavemente levantándose de la mesa para así dejarnos solos, generándose nuevamente un silencio incomodo. Hasta que nuevamente Itachi-san decidió hablar.
— ¿Él lo sabe? — pregunto solamente.
— No, no lo sabe — conteste simplemente, sintiendomo parecida a una adolescente siendo regañada por sus padres — no podría hacerlo de todas maneras, no cuando ya sabe…
— Tiene a Sakura, lo se — completo la frase, luego soltó un suspiro frustrado susurrando por lo bajo — ese estúpido Sasuke haciendote esto… francamente no tiene neuronas.
— La verdad, nunca estuve enojada con él por embarazarme. Digo, igualmente ha sido mi culpa al no tratar de cuidarme por mi parte. — comencé diciendo medio sonriendo — Sin embargo, jamas podría de estar arrepintiendome de tener a “Sora-chan” es uno de los seres mas extraordinarios en mi vida, en realidad, soy la afortunada de convertirme en su madre. A Sasuke, obviamente… no le debo nada.
— Pero él es su padre — inquirio un poco indignado — al menos debiste de decirle sobre la existencia de esa bebé.
— Intente hacerlo muchas veces, creame — a mi memoria vinieron los veces que llame pero al escuchar la voz de él cortaba de inmediato — No obstante, la imagen de Sakura-san se me venia a la mente de golpe, no podía hacerle esto a ella, no cuando… tiene esos problemas.
— ¿Y por eso te casaste con ese sujeto? — exclamó alarmado.
— No, Brad es uno de los hombres mas honestos y sinceros que he podido conocer — esboze una sonrisa de zoslayo — él simplemente se ha enamorado de mi y yo… en verdad lo aprecio mucho.
— Pero no es amor — dedujo sabiamente.
— Tiene razón, no es amor.
Itachi-san sabia desde el inicio de mi relación con Sasuke como terminaría todo esto, es mas trato de advertirmelo pero jamas lo escuche, ahora lo lamentaba porque me enamore sola de un sujeto que jamas podrá corresponderme, fui cruelmente herida y eso es insoportable.
— Él… ha sufrido — me dijo con cautela — puedo certifcarlo.
— ¿Como dice?
Desde mi marcha Sasuke se ha comportado de la peor manera posible, saliendo de farra, tomando hasta desfallecer y ignorando todo a su alrededor, inclusive Sakura-san. Sumandole a eso su mal humor de perros, era todo una joya en especie de extinción, en verdad compadecia demasiado a Sai y Naruto pues ellos prácticamente era donde toda esa ira iba. En fin Mikoto, cansada de ver el comportamiento tan cerrado en su hijo decidió intervenir, fue cuando le sugirió venir a la asociación para ayudar de esa manera vería a otras personas, mas pequeñas a él que demostraban las adversidades solamente un peldaño a superar, nada mas. Se puede ser feliz si luchas a la par de perseverar, asi que estando bajo ese entorno Sasuke comenzó a despejar su mente, ver con otros la vida y las sorpresas de esta. No importaba cuantas veces eres golpeado o lanzado de bruces al suelo, porque cuando eso ocurre solo queda sacudirte las rodillas y manos del sucio, levantarte teniendo tu mente hacia adelante. Eso le enseño un pequeño llamado Henry, el cual fue abandonado por sus padres frente a la asociación sin arrepentimiento, aunque se hicieron las investigaciones pertinentes descubrieron que la madre de pequeño era una drogadicta, en cuanto al padre un borracho abusivo y en esos momentos se encontraba en la cárcel por meterse en una pelea callejera. Esos dos seres no podían en definitiva criar a ese pequeño, por eso Sasuke realizo los tramites para poder adoptarlo además Sakura-san le parecio bien, ambos se llevan a las mil maravillas con el niño. Sobre todo Sasuke, pues prácticamente su reencarnación salvo que el cabello el castaño, ojos grises y piel morena, una versión de él pero pasada al sol. Al escuchar eso solte una risita, Itachi-san tiene un chiste para cada ocasión.
— Entonces, Sakura-san por fin podrá cumplir su sueño de ser mamá — comente alegre por ella.
— Así es, aunque aun espero para que Henry me llame “Tio Itachi” — suspiro anhelante — al menos quiero que tu bebé lo haga, sigo queriendo tener muchos sobrinos.
— Conformate con Henry por favor — le sugerí sumamente seria.
— Tacaña — refunfuño un poco, luego esbozo una sonrisa — supongo que tu postura no cambiara, sobre ocultarle a Sasuke la existencia de su hija.
— Itachi-san…
— Tranquila, no voy a decir nada. Lo primero — alzo su mano derecha en señal de lealtad — Supongo que del merece por ser un mujeriego de cuarta, hacerlo sufrir… no esta de mas.
— Eres su hermano, pensé que estarías a favor de él — comente extrañada del comportamiento de Uchiha mayor.
— Estoy a favor de las justicias, sobre todo, jamas pasaría por en sima de tu decisión — comento comprensivo — Entiendo en la posición donde fuiste colocada, no quieres generar escandalo.
— En lo absoluto.
— Bueno, no queda mas a resignarme — se encogio de hombros — aunque me encantaría que hicieras algo antes de retirarme.
— ¿Qué cosa? — pregunte extrañada.
— Hablar con Sakura, se que es estúpido sugerir hacerlo pero… parece que le sacara canas verdes a Sasuke si sigue preguntando por ti — abrí los ojos a par al escuchar eso, porque no existía razón para hablar con la esposa de ese hombre, menos estando en este estado — sabe que te fuiste de Japón, pero no exactamente donde y ha dado mas dolores de cabeza en lugar de callar su boca.
— Itachi-san, lo que usted me dice es una locura. Si contacto con Sakura-san entonces él…
— Te prometo que pedirle discreción a mi cuñada — se adelanto a decir — o si va a comentarle algo sobre ti, abstenerse a dar muchos detalles.
Seria mentira no admitir comunicarme con Sakura-san cuando al fin es madre, pero acontecia que ella es la esposa del hombre de quien estoy embarazada, no quiero levantar sospechas y… aguarden, ya estoy casada he formado aparentemente ante los ojos de la sociedad una familia con mi actual esposo, no debo temerle a nada ni siquiera a Sasuke. Él igualmente siguió su camino, decidió levantarse del suelo para vivir su vida tal cual a antes de conocernos. ¿Qué importa si se entera de que estoy en Australia? ¿De estar embarazada? Hasta el mismo Itachi-san entendió desde verme luego de tanto tiempo, el padre de Sora no va ser Sasuke, es decir, obviamente es quien la engendró pero quien la criara sera Brad. Aun mas, es él quien me ha acompañado desde los tres meses con ella, cuidandome, aguantando mis cambios de humor, quien tomo mi mano y llorando celebró conmigo el saber el sexo de ella. Mi esposo es quien realmente merece el título de “papá”, no Sasuke. Esbozando una sonrisa mas tranquila, mire directamente a los ojos de Itachi-san.
— ¿Cuales son los datos? — pronuncie al fin.
Luego de darme los medios para contactarme con Sakura-san, Brad volvió a la mesa justo a tiempo para la despedida de Itachi-san quien nos deseo buena suerte, agregándole el tener al menos la oportunidad de conocer a “Sora-chan” cuando naciera. En esa ocasión, sujete el brazo de mi esposo sonriendo abiertamente comentando el ser eso posible si él quería, obviamente Brad los ojos sorprendido de mi decisión aunque no tardo en responerse, sonriendole como suele hacerlo el no tener incoveniente con ello. De esa manera culmino mi encuentro con el hermano de Sasuke.
Pasaron las semanas y con ellas nuevos cambios a mi interior, como por primera vez sentir la patada de “Tripita-kun” en medio de una junta directiva, como esperaba a Brad casi le daba un ataque al verme tocar la panza, en cambio los presentes se hicieron de turnos para poder sentir a la bebé, una de ellas fue hasta mi asistente que casi muere de la dicha al sentirla. En cambio mi esposo, pego la oreja al vientre provinente susurrandole palabras dulces y recibiendo un golpesito como respuesta, lo hubiesen visto, comenzó a llorar de la nada siendo consolado por lo demás. Era como un niño. Mi apetito aumento nuevamente, ahora no solo estas antojada de comer tomates, ahora el deseo de comer pasta se apodero se mi, llevando salir a Brad en medio de la noche a conseguirla. Todo sea por el bien de “Tripita-kun”. Aun no había contactado con Sakura-san, no por miedo a su esposo o algo parecido mas bien porque no encontraba momento para hacerlo, sabia que de alguna manera Itachi-san le comunico encontrarse conmigo en Australia pero mis ganas de llamarla me daban nervios, hasta podía sentirlos en “Tripita-kun” moviéndose inquieta en mi interior. Un día terminando de hacer el trabajo correspondiente a un nuevo negocio, estaba hablando mediante chat con Nagisa y Temari quienes se convirtieron en buenas amigas en mi ausencia, habia hablado con ellas de mi encuentro con Itachi-san además de hablar con Sakura-san, mi amiga argumento no haber problema de hacerlo pues soy una mujer casada y totalmente enamorada de mi marido. El conversar un rato con la esposa de mi anterior amante no sería nada, con tal, aquella mujer no era mas que una víctima mas de los actos de su esposo, ciega e inremediablente enamorada de él. Nadie podía culparla, además mi hermana estuvo de acuerdo con ese argumento. Asi que, finalmente tome las riendas de mandarle un mensaje a Sakura-san para hablar con ella, al comienzo parecía muy emocionada por hacer contacto con ella pero luego me reprocho por tardarme mucho, aunque prefería decirme todo eso mediante una cámara web a por teléfono. Llevando a hacer una llamada vía Skype, mirandonos luego de tanto tiempo.
— ¡Oh por dios mira esa tripita! — chillo emociona al menor grado de verme — cuando Itachi me lo dijo no podía creermelo, digo, puedo digerir que te hallas casado pero… ¿Embarazada? ¡Que felicidad!
— También me alegro de verla, Sakura-san — esboce una sonrisa incredula.
— Te habías desaparecido bastante, ¿no? — señalo de manera acusadora — pero omitamos eso. ¿Qué tal tus días de casada? Disfrutalos porque cuando nazca la bebé… todo eso desaparecerá.
— Seguiremos manteniendo la llama, tengalo por seguro — simplemente dije.
— ¿Y como es él? ¡Dime! ¡Dime! — sus movimientos eran como de niña pequeña, me dio hasta algo de gracia.
— Si quieres y lo ves por ti misma, asi le das tu vista buena — propuse tranquilamente.
— ¡Si!
Prácticamente la conversación con Sakura-san fue de los meses perdidos, de como su esposo durante semanas parecía deprimido por alguna razón, aunque con ayuda de Henry y Mikoto volvió a la vida. Hablando del pequeño, en verdad es la versión de Sasuke pasada al sol pues ella misma me lo presento, él parecía un poco cohibido al verme al comienzo pero al notar mi vientre hizo un montón de preguntas, típicas de un chiquillo de tres años. Igualmente le presente a Brad, Sakura-san y él parecieron llevarse a las mil maravillas hasta quedaron en ser amigos en Facebook, las almas infantiles suelen llevarse bien o dicen eso. Agregándole a eso, también dio su vista buena a mi esposo y que no importaba si las cosas se dieron rápidas para nosotros, igualmente nos deseaba la mayor felicidad del mundo. ¿Qué puedo decir? Estaba un poco incomoda al escucharla decir esas cosas a la esposa de Sasuke, porque si ella supiera la realidad detras de todo esto no me diera sus buenos deseos, aunque por los momentos debía de mantenerme sumamente tranquila. “Tripita-kun” lo merecia.
— Si tuviera los ojos de tu esposo, seria la niña mas hermosa de todas — decía con aire soñador — pero creo que me entuciasma mas su cabello, rubio.
— Dios no, si saliera de esa manera me recordaría su atolondrada tia — gire mi cabeza hacia los lados mientras sobaba mi vientre — con que nazca saludable, sera la gloria para mi.
— Buu… que aburrida puedes ser — hizo un puchero frente de su hijo, que gran mamá — deja soñar la imaginación aveces.
¿Saben lo bizarro que puede ser esta situación? Porque yo no, estoy conversando con la esposa del padre de “Tripita-kun” sobre el aspecto que tendrá, el cual podría ser exacto a él y las cosas podrían complicarse un poco. Bueno, estando a kilómetros de Japón… dudo mucho eso pero, por si las moscas, prefiero adelantarme a los acontecimientos.
— La próxima… la próxima vez en hablar, sere yo la que este en estado. Lo prometo. — exclamó muy segura de si misma.
— Eso espero.
Mejor me hubiese quedado callada, porque las palabras pueden convertirse en tu peor arma, en este caso seria karma.
Al quinto mes de embarazo el peso se hizo a un mas, mi panza ya era casi el doble a lo que antes solia ser, “Tripita-kun” empezaba a moverse con total libertad por todo el sitio dejandome en algunas ocasiones exhausta, definitivamente no era la misma de antes y eso se notaba considerablemente. El doctor me recomendó no hacer mucho esfuerzos, tomar la dieta de alimentos mucho mas en serio, igualmente el caminar con mas regularidad, descansar en períodos de siestas durante el día para mitigar las fatigas constantes. Ahora que “Tripita-kun” estaba mas desarrollada debía pensar en dejar de trabajar, bueno, no es que no pudiese majenar con el estrés de con llevarlo, pero debido a no tomar muchos esfuerzos la opción seria irme a casa. Maldición, mejor y no lo hubiese dicho frente de Brad quien de inmediato tomando el mismo la decisión, me dio la baja de descanso. Grandioso, siendo tratada así por mi propio empleado, hasta podía decir considerarlo golpe de estado pero sino fuera porque en verdad se que quiere a nuestra hija, pensaría eso seriamente. Al llegar al departamento recibi la mayor sorpresa de todas, los rostros conocidos de Temari y Shikamaru muy sonrientes esperandome en la puerta. De inmediato, salí corriendo a su encuentro para abrazarlos con impaciencia, pues en verdad no esperaba verlos allí parados delante de mi departamento. Estando ya dentro, exclamaron estar impresionados de lo grande que era, definitivamente Nagisa es una persona de cuidados y no le importa gastar su dinero despreocupadamente, después de todo, es una mujer adinerada. Dejando esas cosas de lado, le pregunte la razón de verlos aquí en Sídney de la nada, en verdad me tomaron desprevenida hasta la misma “Tripita-kun” se manifestaba contenta, pues al eschuchar las voces de ellos se movía dentro de mi. Escuchando eso, Shikamaru se levanto de su asiento con rapidez para ir a mi lado y sujetar mi panza, él no le decía “Tripita-kun” sino “Malvadisco-chan” y aparentemente le gusto porque le dio una patadita en respuesta. Sonriendo complacido le regalo a su esposa una sonrisa retadora, la cual la llevo igualmente a levantarse para apartarlo del camino, así que fue básicamente un concurso de ver cual de los dos obtenía mas atención de la bebé, si que son adultos. En un punto dejo de moverse, ellos se asustaron pero los tranquilise de inmediato, el doctor me había dicho que en este mes “Tripita-kun” tomaría siestas en intervalos y definitivamente era normal. Dejando a un lado descansar a mi bebé retomamos la conversación normal, tomando un poco de jugo de frutillas ellos me explicaron el porque estaban aquí, debido a no tener una luna de miel desde su casamiento le pidieron a su jefe unas merecidas vacaciones, las cuales aceptó pues uno de los trabajadores mas competentes en toda la empresa, eran ellos. Eso me contento, porque ese sujeto tenía razón, de las pocas personas realmente con talento aparte de los Hyuga, Karin (al pesar de no agradarle mucho) y Ten-Ten, era estas dos personas al frente de mi. Unas vacaciones es lo minimo en tener como premio. Bien, eso fue por un lado, ahora en el otro tenían otra razón mas de estar aquí.
— Yo… — coloco una mano en el vientre — también estoy embarazada.
— ¡Oh por dios! — exclame feliz levantandome del asiento para felicitar a los nuevos padres, nuevamente una sorpresa como para salir corriendo de aquí hasta el monte Fuji — ¿Pero cuanto tienes? ¿En verdad es seguro?
— Solo son unas cuantas semanas — respondió Shikamaru sosteniendo la mano de su esposa muy feliz — pero es totalmente seguro, fuimos al doctor y todo.
— El que te vio a ti — me guiño el ojo mi amiga.
Seguramente pensaría en tener otro tipo de ataque loco en medio de su consultorio, pobre Dr. Mogami en verdad debe de ser duro su trabajo.
— Estoy tan feliz por ustedes chicos, en verdad se merecen ser felices — dije muy sincera — este bebé no sera mas que una bendición en sus vidas.
— Y alguien con quien jugara “Malvadisco-chan” — comento seguro el nuevo papá.
— De ser un niño sera su novio — alzo las cejas bromeando Temari.
— ¿Comprometiendo a los niños antes de nacer? — inquiri llevandoles la corriente.
— Tendría ya el futuro asegurado — agregó mi amigo sonriendo ampliamente.
Se quedaron un poco mas para poder conocer a Brad en persona, bueno prácticamente parecían amigos de toda la vida, porque al mínimo segundo de verse se atacaron a abrazos, creo que en una vida pasada fueron hermanos. Los cuatro, corrijo, los cinco incluida “Tripita-kun” cenamos a gusto un platillo que había querido probar desde mi llegada a Australia un filete de canguro, ya lo se ¿Como puedes estar comiendo un pobre animalito tan inocente? Fácil, diganle eso a una mujer embarazada quien posee un apetito voraz, creo que jamas podrías ganar la batalla. Temari y Shikamaru se quedarían un poco mas en Sídney, así que me harían compañia o mas bien querían hacer de turistas en la ciudad, por lo tanto estaría arrastrada con ellos. Bien, no tenia problemas al hacerlo. Despidiendonos prometimos volver a vernos al día siguiente, así que entramos nuevamente al departamento mi esposo y yo, esta noche seria el momento de hablar con mi familia vía Skype según Tadachi iba a darme un gran anuncio, en esta ocasión Nagisa se quedo muy callada sin opinar nada. Eso si fue sumamente extraño, considerando el temperamento extrovertido de mi hermana mayor, seguramente fue sobornada. No dándole mas rodeos al asunto y en tanto Brad tomaba una ducha, me conecte finalmente en Skype viendo como toda mi familia estaba reunida, incluso la novia de mi hermano estaba allí. ¿Qué celebramos? Fácil, el casamiento de mi hermano en dos meses. Casi comencé a llorar de la emoción ante la noticia, las cosas parecían moverse tan rápido a mi alrededor que asustaba, porque estos acontecimientos felices uno detrás del otro solo podían dar pie a algo, desdicha. Donde luego de la mini reunión vía Skype con mi familia, recibí un mensaje de Sakura-san para hablar urgente sobre algo, asustada de inmeadito inicie una llamada con ella. ¿Qué pudo haber ocurrido? No lo se, pero los malos pensamientos son lo que jamas tardan en venir, se los aseguro. No obstante, al ver la cara tan risueña de Sakura-san todo eso se disperso, porque la mujer mantenía una expresión tan feliz que podría saltar en un pie si fuese posible.
— Sucedió, al fin sucedió Sasumika — soltó un sollozo feliz — ¡Estoy embarazada!
¿Qué era esto? ¿Una epidemia? Porque no podía creerme nada de eso, creo que mi cara reflejaba eso pues Sakura-san me pregunto varias veces si estaba bien, la verdad, lo dudo en mi situación esta lejos de estarlo. ¿Embaraza? ¿La esposa de Sasuke? Sentía como si en mi corazón le hubieran metido un balazo, donde perforo todo a su paso dejando no mas que un hollo sangrante y profundo, quería era simplemente tapar mis oídos para huir de esta realidad. No me malinterpreten, estoy de alguna manera feliz por Sakura-san porque en verdad deseo desde hace mucho un hijo propio, pero algo dentro de mi decía que esta mujer no pudo haber salido embarazada, en el peor momento posible. Cuando estoy mas subsetible, porque las ganas de llorar venían a mi como olas huracanadas, amanezando con la estabilidad ganada hasta hora. Ahora, en verdad, las cosas entre Sasuke y yo estaríamos cada vez mas lejos.
— Oh… vaya… — suspire medio sonriendo tratando de parecer feliz por ella — eso ha sido… sorpresivo. Me has tomado desprevenida.
— ¡Estaba asustada! — reprocho — pense que Sora-chan te había dado una patadita o algo.
Claro, “Tripita-kun” ahora probablemente tendrá un hermano o hermana, debería alegrarme por mi pequeña.
— Es que… — reí incredula — ¿Te sometiste a una clase de tratamiento para poder quedar en estado?
— ¡Que grosera! — hizo un puchero a la par de sonreír — Pero no, simplemente ocurrió y… estoy… tan feliz… ¡Muy feliz!
No podía ser tan recia a esta noticia, tal vez me estuviera muriendo por dentro pero Sakura-san merecía esto, desde siempre deseo ser madre y ahora con Henry agregándole otro bebé, seguramente seria totalmente dichosa.
— Felicidades, Sakura-san — esboce una sonrisa sincera — se lo mucho que había soñado con esto y… en verdad felicidades.
— Gracias… Sasumika — sorbio su nariz — tu siempre estuvistes en los momentos donde parecía desmoronarse, asi que pensé en compartirte mi felicidad. Aunque no estemos cerca.
— No tiene que agradecerme, el merito es solo suyo, porque nunca decidió rendirse. Ahora, viene el resultado — comente apretando las manos para darme fuerza, pensando en mi bebé sin descanso. — Solo le queda disfrutar de la experiencia.
— Henry esta muy entuciasmado con la idea de ser el hermano mayor, dijo que quiere un niño para prestarle todos sus juguetes — rio divertida ante la ocurrencia de su hijo — aunque si es una niña apartaria a cualquiera que intente meterse con ella.
— Y… ¿Su esposo? — pregunte casi pegandome a mi misma una bofetada mental — ¿Como lo tomo?
— ¡Estaba que caminaba por las paredes de la dicha! — ¿escuchan eso? Es el sonido de los rastros de mi corazón haciéndose pedazos — no podía ni creerme pero luego, simplemente me abrazo y comenzamos a reirnos como desquisiados.
No podía imaginarlo, pero gracias a la descripción de Sakura-san mi cabeza formo la imagen de ellos dos tocando el vientre plano de ella, sintiendo a plena voz la felicidad desbordarse. Lamentarme a estas alturas de la vida seria inútil, mi decisión desde el principio fue apartarme, debía ahora cargar con las consecuencias. En ese lugar jamas hubo sitio para mi o “Sora-chan” descubrirlo ahora, era aun mas doloroso de haberlo hecho antes.
— Apartir de ahora, ambas podemos hablar sobre nuestros bebés, me entiendes — me guiño el ojo.
— Por supuesto.
Les puedo asegurar que esa fue la última vez en hablar con la esposa de Sasuke, estúpido pero cierto pues no me sentía con la capacidad de escucharla decir lo feliz, dichozo o emocionado que podía estar él ante la venida de una nueva vida. Eso me tenia sin cuidado, ya debía de por si misma ocuparme de “Tripita-kun” al igual de irme preparando ante su venida, lo demás podría irlo apartando. Solo estaba feliz por Sakura-san, pero jamas lo estaría por Sasuke aquel hombre a quien sin saberlo comencé a tenerle rencor, a la par de amor. ¿Como podía mantener esas dos emociones en el cuerpo? ¿Cuando estoy casada? No lo se, francamente aun no lo se. Pero siguiendo con el relato, terminando la llamada con Sakura-san estalle en llanto sin poder evitarlo, las lágrimas bajaron por mis mejillas una atrás de la otra, podía seguirla pero le seguían unas mas. Se que podía hacerle daño a “Tripita-kun” pero en verdad no podía parar, era como si mi pecho estuviera acumulando una especie de peso muy grande, mas grande que el universo entero y mediante al llanto podía liberarlo un poco, aunque no era suficiente. En eso, Brad entro al estudio secando su cabello y vistiendo ya su pijama, tenia una sonrisa ancha en sus labios que al verme desapareció por completo, corriendo a mi lado trato de verificar si algo malo ocurría conmigo, sin tener idea de estar llorando por otro hombre.
— Dime Sasumika, dime por favor si algo te duele solo… respondeme — insistía con ojos angustiados.
— La gente… la gente — trataba de decir con una especie de hipo raro — en verdad… esta consiguiendo ser feliz.
— Ven aquí — me halo hasta su pecho para arrullarme como si fuera una pequeña de brazos, pasando sus manos por mi cabello para acariciarlo — nosotros seremos realmente felices también porque tendremos a Sora-chan, por lo tanto estaremos solos nunca mas. Bueno, nunca estaras sola.
Nos separamos quedandonos mirandonos el uno al otro con pasimonia, detallando cada mínima cosa en nuestros rostros. Brad coloco una mano cerca de mis pomulos deslizando sus pulgares para secar mis lágrimas, jamas lograre comprender la razón del porque cuando miraba directamente a los ojos de este hombre un soplo refrescante iba directo a mi ser, de esa manera espantando a todo los demonios escondidos en mi alma, dejandome despejada y relajada. Básicamente comenzamos a acercar nuestras caras, percibiendo el calor propio reconfortante, no debía lamentarme por un hombre que jamas valdra la pena, ni mucho menos mis lágrimas. Besando los labios con suavidad de mi esposo, comprendía lo muy tonta que había sido al sentirme herida ante la noticia de ser papá Sasuke, en esta ocasión biológicamente gracias a Sakura-san, nada de eso iba hacer mi problema porque igualmente tendria una familia junto al hombre mas gentil de este mundo. Brad Berrys.

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