martes, 18 de septiembre de 2018

The Lovers Hurts (Extra)

Asi empezó todo.
Álgebra, la última asignatura de la tarde para poder salir libremente del salón, aun no podía comprender como este profesor conseguía articular tantas palabras en minutos, era como si fuese contralado por algo fuera de este mundo o quizás es un extraterrestre. La verdad, no preste atención en lo absoluto a sus palabras, mi mente se concentraba a lo que haría después de salir de aquí, si, hoy era un día sumamente especial. Los R.e.d se presentarían en la sala común para una presentación extraordinaria, los muchachos del consejo tomaron la decisión de realizar un performance a los estudiantes para liberar tensión, además, no era por presumir o algo parecido pero aquí el coro lo alababan. Eramos como ser estrellas de rock, puede sonar un poco exagerado pero el público suele hablar por si solo, este año fui alagado con el papel de voz principal para las competencias y siendo sincero, me moria de las ganas para participar. Seguramente ganaríamos, confió en la fuerza de los chicos y la mia propia, juntos eramos un equipo imparable, sobre todo, juntos eramos uno solo. Finalmente el sonido de la campana del día hizo revivir mis sentidos, al igual que mis compañeros comencé a recoger mis cosas rápidamente, seguramente en cualquier momento me llegaría un texto de Sasori para confirmar mi presencia en el salón, o tal vez Hidan. Ambos eran mis mejores amigos en todo Red y les tenia la suficiente confianza para mencionarles todo, salí rápidamente del lugar, los estudiantes se movían apresurados hacia un lugar en especifico. Una de las cosas de permanecer en el coro, era que todo el mundo te conocía o parecían hacerlo, porque todos alzaban sus manos hacia mi dirección deseandome suerte en la presentación. Por supuesto, cero presiones, aunque en lugar de estar nervioso me sentía ansioso. Una sonrisa se esbozo de mis labios al ver los pulgares de Amu y Sana, compañeras del coro, con las cuales me llevaba muy bien, tendían a ser sumamente enérgicas y bromistas, aunque eso no era lo extraño alrededor de ellas solían estar Akito y Tadase, pero ni rastro de ellos. Seguramente se adelantaron, me dije. Al notar el tumulto de alumnos decidí tomar un atajo, de lo contrario jamas llegaría, escogí uno de los pasillos menos concurridos de Red aunque al cruzar a la izquierda me vi nuevamente colisionado de alumnos. Rayos, pero no le veía inconveniente, razone en tanto miraba la hora de mi celular que podría bajar las escaleras de caracol, cruzando a la derecha estaba aquel pasillo sacado de una catedral en Roma por su decoración y muy rara vez utilizaban. Fue cuando la escuche, o mas bien, alguien llamo mi atención.
— Disculpe — dijo una chica, haciendome voltear hacia su dirección — soy nueva por aquí.
Me quede paralizado de pies a cabeza cuando la vi, prácticamente estaba boqueando tal cual fuera un pez fuera del agua, aquella criatura salida de no se donde o posiblemente del cielo, me miraba un poco nerviosa o asustadisa. Sus ojos verdes combinados con azules se encontraban cristalinos, puros demostrandome toda clase de sentimientos sinceros y nada maliciosos, su piel, blanca parecida a la leche como aparentar ser suave igual a la lana, sobre todo, su extenso cabello castaño claro cayendo sobre su espalda le daba una sensación de no ser de este mundo. Es un Ángel caído del cielo. Sin embargo, por su vestimenta daba a entender perfectamente no pertenecer al colegio, y de ser nueva, el mismo día de tu inscripción te dan la orden para poder comprar tu uniforme. ¿De donde ha podido salir semejante criatura?
— Soy Sasuke — le extendi mí mano para estrecharla, obligandome a mi mismo a no quedar como un tonto frente a ella.
— Lizi — contesto ella sorprendida ante mi acto. ¿Con qué clase de personas a tratado antes? — Asi que… ¿Puedes explicarme lo que sucede?
— Los R.e.d, de vez en cuando hacen presentaciones en la sala común — le explique sonriendole — ya sabes, para liberar un poco de tensión.
— ¿Aquí el coro es popular? — exclamó sorprendida, arqueando una de sus cejas.
— Si — le dije demostrando lo obvio — los R.e.d son como estrellas de Rock.
El Ángel caído… digo Lizi se me quedo mirando como si fuera una clase de loco reciente salido del manicomio, la verdad no tenia ni idea la clase de colegio a la que asistía pero parecía de alguna manera diferente de este, además, la mirada de ella demostraba estar encantanda con este entorno. Por eso, cometiendo posiblemente una de las mas grandes locuras de este mundo, di un paso hacia ella tomando su mano, sintiendo una rara corriente invadiendo mi ser. ¿Qué era esto?
— Ven, conosco un atajo — le dije.
Ella no dijo nada, pero parecía medio indecisa en seguirme, de todas maneras, le impedí decirme algo porque la obligue a caminar detrás de mi. Entramos al pasillo solitario tomados de la mano, la extraña corriente que mi invadió hace unos momentos se intensificó, ahora no solo la sentía en el agarre sino en mi rostro mientras corría en ese sitio. No se quien era ella o de donde vino, y de ser una espía de uno de los coros rivales, podría catalogarla la peor, no por vigilarnos, sino ser lo poco convincente para esta tarea. Lizi es muy adorable, el ser una espía no es lo suyo.
Llegamos a la salan común, donde me debí a la tarea de soltar su mano, sentí como si algo comenzara a faltar y esta chica lo poseía.
— Creo que no estoy vestida para la ocasión — confesó sonriendo nerviosamente mirando a su alrededor.
— Para la próxima no olvides utilizar tu uniforme — le dije sonriendole, acomodando el cuello de su camisa — encajaras perfectamente aquí, pequeña. Ahora si me disculpas.
Ella me sonrio y me gire, en tanto le di mi bolso a uno de mis compañeros, las voces de los R.e.d inundaron el lugar haciendome una invitación. Cantar.
” ¿Qué puede pasar si tu y yo en este instante escapamos de aquí?
¿Qué dices si te llevo hoy por la ciudad y de la mano juntos contemplamos el cielo? 
¿Qué piensas si yo intentase aprovechar ese momento para intentar tus labios besar? 
Es demaciado tarde para regresar, ahora todo lo que queda es continuar.
Me quede mirando fijamente a la niña nueva, en tanto los chicos hacían coro y empezaban a moverse por todo el salón, note como algunos alumnos aplaudían al ritmo de la canción. Yo solo mantenía mi mirada en ella, parecia estar impresionada de todo esto, aun mas, encantada.
” Pon pon ven aquí, baby dejate llevar
Ven, ven junto a mi, ya no puedes resisitir
Vamos, muevete sigue el ritmo de mi voz 
Hey, hey abrete gira y baila para mi
Sus ojos permanecieron en mi mientras seguía y ahora bailando la canción, observe como Hidan junto a Sasori se colocaban a mi lado haciendome dar un giro completo. En tanto unas chicas realizaban unos pasos divertidos con otros. Todos disfrutabamos el momento.
” Pon, pon mírame, lentamente acércate Ho yea!! Gózalo, es lo que siento por ti Voy, voy hacia ti ¿lo disfrutas es verdad? Si, si justo así, ven y dame más de ti
Vamos a aplaudir y a sonreír Anímate a saltar y ser feliz No lo pienses más, y suéltate Atrévete a seguir este ritmo “
Le sonreí haciéndole una mueca para animarla, ella aunque no se movió para nada soltó una risita divertida, no lo comprendia pero, Lizi parecía estar tensa de alguna manera o asustada. Ojala pueda esta presentación hacerla un poquito feliz, al menos.
Pon, pon ven aquí, ven y dame más de ti Ho yea!! Gózalo, es lo que siento por ti Vamos muévete sigue el ritmo de mi voz Si, si justo así, ven y hazme mas feliz
Pon, pon, wey, wey, wey Pon pon wey pon wey pon pon Wey wey pon pon pon Wey wey pon wey pon wey wey”
Segui moviendome con soltura alrededor de los otros R.e.d demostrando confianza y fe en mi mismo, siempre cuando cantaba me sentía mas libre, mas relajado y sintonía conmigo mismo. Percibi que la chica nueva desvío la mirada de mi, recorriendola por todo el salón, la expresión era de asombro como si nada de esto fuera cierto. En verdad… ¿En que clase de escuela asistirá?
” ¿Que puede pasar si tu y yo en este instante escapamos de aquí? ¿Que dices si te llevo hoy por la ciudad, Y de la mano, juntos contemplamos el cielo? ¿Que piensas si yo intentase aprovechar Ese momento para tus labios besar? Es demasiado tarde para regresar Ahora todo lo que queda hacer es continuaiaiar
Pon, pon ven aquí, ven y déjate llevar Ho yea!! Gozalo, es lo que siento por ti Vamos muévete sigue el ritmo de mi voz Si, si justo así, ven y dame más de ti”
En un momento de la canción ella empezó a sonreír y reír a la vez, de manera disimulada movía su cuerpo a los lados al ritmo de la canción. Lo sabía, por fin cayo junto al momento, porque tiempo de estar tensa no es, mas bien era para disfrutar y dejar todo atrás.
Por eso, dí un paso hacia adelante alzando mi voz a la última parte la canción, sin parar de mirarla.
Vamos a aplaudir y a sonreír Anímate a saltar y ser feliz No lo pienses más, y suéltate Atrévete a seguir este ritmo
Pon, pon, wey, wey, wey Pon pon wey pon wey pon pon Wey wey pon pon pon Wey wey pon wey pon wey wey”
Culmino la canción con todos manteniendo la vista al frente, no se hizo esperar la lluvia de aplausos sobre nosotros, en tanto algunos chicos se acercaron a mi para darme unas palmadas en la espalda y felicitarme, agradecía esas palabras a la par de mirar a Lizi. Ella se encontraba aplaudiendo con mucha devoción sumamente emocionada ante lo visto, no comprendía nada y menos la reacción mia ante eso, pero le di una mirada cómplice a su dirección porque en verdad, me encanto que ya no estuviera nerviosa.
Luego de terminar de escuchar esa lluvia de agradecimientos por parte de mis compañeros, la sala casi estaba vacía, por lo tanto, decidí que era el momento de tener una conversación seria con aquella adorable espía. Pero eso fue imposible, porque al girarme donde se suponía que debía de encontrarse, ya no estaba. Sintiendo un latido extraño sobre mi pecho, deje a Sasori e Hidan quienes se acercaban a mí con las palabras en la boca, salí de inmediato del lugar corriendo hacia los pasillos. No pudo haber ido muy lejos, es decir, este entorno era completamente desconocido para ella y el perderse es muy factible. Aun con esas deducciones, el hallarla fue imposible, recorrí los rincones mas habitables y solitarios de Red, pero nada, no existía ningún rastro de la niña llamada Lizi. Peor aun, nadie parecía haberla visto. ¿Acaso fue un producto de mi imaginación? No, no lo creo, porque mi mente pocas veces logran recreear algo tan bondadoso, hermoso como perfecto. Lizi definitivamente existía.
Ya cansado de tanto correr por Red, tome un descanso en el estacionamiento agarrando bocanadas de oxigeno para recuperar mi aire, fue cuando los escuche detrás de mi. Dos voces llamandome sin parar, gire a esa dirección para mirar a mis dos amigos, Sasori e Hidan corriendo aparentemente exhaustos hasta mi.
— ¡Por fin has parado de correr! — exclamó Hidan muy cansado y jadeando — ¿Por qué demonios huias de nosotros?
— ¿La han visto? — conteste a su pregunta con otra, Hidan miro a Sasori como si estuviera loco — Me refiero a la chica con vestimenta negra.
— ¿Te has vuelto loco? — me dijo asustoado Hidan.
— Asi que… te has dado cuenta — habló Sasori con su postura seria — de nuestra espía.
— Es una muy mala, por cierto — solte una risita divertido — me ha dado hasta ternura.
— ¡Aguarden! — elevo su voz Hidan, soltando un respingo a los dos — ¡¿Tuvimos una espía entre nosotros y ustedes actúan así?!
— ¿En verdad resultas ser un despistado? — pregunto con ironía Sasori, viendo como nuestro amigo no respondía soltó un suspiro, sonando sus sienes — La chica de ojos azules o verdes, castaña y expresión desconcertada.
Hidan se quedo en silencio unos minutos, tratando de hacer memoria a las características dadas por Sasori. Era increible, mi amigo estuvo a primera fila junto a mí y parecía no haberla notado, es decir, ¿Quien no se daría cuenta de su presencia? ¡Si ella sobre salia ante los demás! No solo por su vestimenta, también por la luz de su alrededor, el encontrarte todos los días con tal criatura brillante era muy poco probable. En ese instante, Hidan pareció recodar a alguien con esa descripción porque su rostro se iluminó.
— ¿Hablaban de esa chica? — puntualizo sus palabras.
— De ella misma — le dijo Sasori, luego dirigió su mirada hasta mi — ¿Alguna historia que desees contarnos? Después de todo, has llegado al salón junto a ella.
— ¿Qué tal y reunimos a los R.e.d para esto? — sugirio Hidan — No creo que ella sea peligrosa pero, es mejor prevenir que lamentar.
— Si quieren escuchar algo como antelación — empecé a caminar al edifico seguido de mis amigos — estoy seguro que sus intenciones no han sido probar nuestro talento, mas bien… debe de tratarse de otra cosa.
Mis amigos se miraron entre si extrañados, sin saber como responder a mi conclusión, de todas maneras no debían de hacerlo. Conocía perfectamente la malicia de las personas al mirarlas a los ojos, y francamente Lizi no tenía nada de eso, lo contrario, parecía ser una chica con una historia detrás de esa apariencia tensa. Solo tocaba esperar a que actuara nuevamente.
Esa misma tarde nos reunimos los R.e.d a discutir la presencia de la chica espía, les relate con cautela todo lo acontecido, desde la expresiones de ella y lo muy tensa que se encontraba al momento de estar en la sala común, no era peligrosa, para nada lo era. Sin embargo, poseía una extraña tensión sobre su cuerpo, como si temiera a ser atacada en cualquier momento. Yahiko, uno de los miembros del consejo de los R.e.d aseguro también notarla, era imposible no hacerlo si estaba vestida de esa manera, aun asi, una espía era una espía y debía de tratarse con cuidado. En ese momento, Hidan sugirió investigar un poco de ella entre las redes sociales, con tal, había revelado su identidad a mi. Una verdadera espía no haría tal cosa, al menos si su objetivo es llevar informacion a su club, pero eso no había sido todo. Porque cuando Konan y Nagato la buscaron rápidamente en su lapto quedamos imprecionados, en verdad era la peor espía de todas. Su nombre era Elizabeth Mogami, he allí su nombre “Lizi” pues era la manera cariñosa a las llamadas de esa manera, efectivamente pertenecía a un coro rival “Konoha Club” de una escuela ubicada en el distrito 6, dos horas en auto desde Red. ¿Habia hecho un viaje tan largo para recaudar informacion? No, no lo creo, esto se me hacia aun mas raro. Tadase, quien ha sido uno de los miembros mas comprometidos y tranquilos de todos, se acerco a la pantalla apuntando a una publicación particular. Era un vídeo, sino se trataba de uno donde aparentemente salía cantando, de manera inmediata Konan pincho en él reproduciendoce al instante. Todos nos quedamos helados, la chica llamada Lizi no solo parecía un ángel, igualmente cantaba como uno, porque su interpretación de “ I Want to Hold Your Hand” era sin duda una de las mejores escuchadas en mi vida. Lo hacia con un sentimiento, tan entregada y dedicada que parecía querer transmitir su anhelo de alcanzar a alguien, además, jamas cruzo por mi cabeza el ver una canción tan entuciasta convertida en balada. Te llegaba al corazón y a su vez dejaba un nudo en la garganta, solo había un nombre para esto, pasión. Lizi poseía mucha de esa y lo hacia increíblemente talentosa, la pregunta era ¿Teniendo ese talento para que observarnos? Con alguien así entre los miembros del coro de Konoha, debíamos temer un poco. Finalizada la canción, el primero en hablar fue Akito con su tono serio.
— Es bastante buena — opino.
— ¿Puedes conseguir mas chicos? — pidió Hidan.
— En proceso — contesto Konan.
Pero no encontramos nada mas, solamente presentaciones de las competencias pasadas donde actuaban otros dos, una chica de cabello largo rosa y un chico de piel muy pálida, en cuanto a nuestra espía aparecía en escena solo haciendo coros. Me indigne, ¿Por qué desperdiciaban tanto talento para hacer solo coros? Claramente esa chica tiene mucho para dar, aunque aparentemente para sus compañeros no parece el caso. Fue cuando Sana dijo una frase que me impresionó, o bueno, nos impresionó a todos.
— ¿Se imaginan la voz de esa chica entre nosotros? — exclamó emocionada — Seriamos invencibles, después de todo, es muy rara de encontrar.
— ¡Vamos! — rio divertida Chizuka dándole un leve empujón a nuestra compañera — ¿Crees que dejaría a los suyos para venirse con nosotros? ¡Que ingenua!
— Todo es posible — reintero ella.
Aunque en ese entonces le daba la razón a Chizuka, una parte de mi dudaba de ese argumento, tal vez porque de alguna manera al ver la expresión asustadiza de la niña espía me recordaba a alguien. Si. A mi mismo, cuando entre por primera vez a Red temiendo que cualquiera se acercara para hacerme daño, recuerdo haberme costado mucho para adaptarme a este sitio, pero no fue imposible. Hubieron personas que me tendieron su manos amiga, demostrandome que volver a confiar esta bien. Ahora volviendo nuevamente a la realidad, todos nos acomodamos en nuestros sillones para tomar una decisión a este caso, esa chica probablemente volvería de una u otra manera, por lo tanto, al verla nuestra orden era tratar de hablar con ella. El dialogo era lo primordial para comunicarnos, agregándole a eso, si no tenía malas intenciones congeniaria el conversar. Por los momentos, eso era todo. Sasori dio unos golpes a su maso levantando la cesión, todos de manera ordenada comenzaron a abandonar el lugar, yo al igual a mis compañeros recogí mis cosas para ir a mí dormitorio. Hidan y Sasori se acercaron a mi para acompañarme, al parecer me encontraron algo extraño porque se miraron entre si sonriendo sin explicación alguna, pareciendo tener algo de complicidad entre ellos. Bien, esto era muy raro.
Caminamos un buen rato hasta nuestra habitación, porque ellos la compartían conmigo, pero por una extraña razón seguían con esas expresiones raras en su rostro. Estaban comenzando a incomodarme un poco.
— ¿Qué les ocurre? — les pregunte directamente.
Hidan solo un risita pícara, haciendome helar un poco la sangre. Oh, vaya. No, me digan que estos dos… Esto no era bueno.
— Estan dementes — gire mi cabeza hacia los lados soltando una risa incredula — perdieron la cabeza.
— De nuestra boca no ha salido palabra alguna, Sasuke — dijo con un tono muy extraño Sasori — ¿Qué crees que pensamos?
— Suponen que estoy interesado en la chica de Konoha — deduje.
De inmediato, mis dos amigos comenzaron a reír juntos dejandome con una expresión desconcertada en el rostro. Este par, me estaban tomando de pelo ¡Lo estaban haciendo! Y pensar que confió en ellos, solamente me quieren hacer parecer como un niño pequeño que no quiere admitir fastidiar a un niña de su salón, porque le gusta. ¿No saben lo muy loco que suena eso? ¡Aun no he perdido mi razón!
— Ya vale, paren, paren de reírse de mí — les pedí sumamente serio.
— ¿Es que aun no te has dado cuenta? — pregunto haciendo resaltar lo obvio Sasori, parando de reír — ¡Tu rostro te delata!
— Si, es cierto — señalo Hidan — cuando estábamos viendo aquel vídeo parecías como… si estuvieras la creación mas perfecta del mundo, y admitamoslo Sasuke, nunca he visto que mires así antes a una chica. Es decir, las tratas con respeto y coordialidad, pero mas allá de eso, no sueles relacionarte mucho.
— Pero ahí estas — siguió Sasori haciendome rodar los ojos — comiendote la cabeza por una chica que apenas conoces.
— No sean absurdos — les dije comenzando nuevamente a caminar — solo me llama la atención su comportamiento, es todo.
— ¿Estas seguro que es solo eso, Sasuke? — preguntó muy deductivo Hidan.
— ¿No estas pensando en nada mas? — insistió Sasori.
Me comenzaban a molestar un poco, es decir, obviamente que Lizi aparentaba ser una muchacha muy interesante y poseedora de una tranquilidad increíble, agregándole sus encantadores ojos azul con verde a la par de esa terza voz para hablar y cantar. Bien, la locura de mis amigos estaba comenzando a llegarme. Frenamos delante de nuestra habitación, no tenia idea si Konan y Chizuka habian llegado antes, por lo que, saque las llaves del cuarto de mi bolsillo. Hidan y Sasori detrás de mi esperan aun una respuesta de mi parte, solte un suspiro sonoro, cuando a ellos se les metían algo en la cabeza no existía nada que les hiciera cambiar de parecer, nada. Me di la vuelta encarandolos, dicen que es de valientes enfretar a tus enemigos pero aun mas a tus amigos.
— Chicos, sus dedusiones no tienen fundamentos absolutos. No solo porque apenas la conocí hoy, sino que es parte del club rival — les dije intentando cabar de esto de una vez.
— Por favor, ¿Acaso eres de lo que piensa sobre lo de simpatizar con el enemigo? — pregunto incrédulo Hidan.
— No, pero…
— Solo te pedimos que si ella vuelve intenta conocerla, no pretendemos el casarte pero al menos, permitete ampliar tus sentidos — me dijo Sasori sumamente serio.
— Ella si volverá, pero les aseguro algo — los mire seriamente — esta escondiendo algo, un asunto muy serio.
— ¿Como puedes saberlo? — preguntó Hidan.
— Solo… solo lo preciento.
Luego de eso no volvimos a tocar el tema, quizás porque al abrir la puerta las chicas se encontraban a allí o simplemente ya no tenia nada que decir. Durante toda esa noche no pude parar de darle vueltas al asunto de Lizi, la razón de llevarla a Red, si era realmente para espiarnos ¿Por qué me dio su nombre? ¿Por qué estaba tan asustada? Sobre todo ¿Por que parecía tan feliz y a gusto a nuestro alrededor? No, no lo se. Pero sea lo que sea, la única en poder resolver mis interrogantes era ella.
Al día siguiente me sentía extrañamente ansioso, como esperando a que esos ojos estrellados aparecieran delante de mi nuevamente, debía de darle algo de crédito a mis amigos. Muy pocas veces, o casi nunca para ser exactos, mostraba interes en alguna chica eso no quería decir que no tratara con ellas, hasta comparto habitación con dos, pero mi trato hacia ellas era coordial y de eso no pasaba. Ahora, aparecia Lizi, proveniente se otra escuela y para complicar mas las cosas del coro, era como si su aparición halla sido una aviso de algo mas. Si, aunque suene estúpido, esto parecía un anuncio a un acontecimiento mucho mayor.
Volviendo al tema, siendo casi las cuatro de la tarde de aquel día, las cosas de pusieron algo raras, no solo porque el profesor de calculo se ausento para esa clase, mas bien, se trataba de los comentarios de unos compañeros de mi clase. Hablaban de una muchacha vestida de particular rondando el colegio, en uno de los pasillos mas desolado de todos, prácticamente parecía un fantasma y comenzaba a asustar. Mi cabeza de inmediato se disparo, no existía una descripción para alguien de así mas que Lizi, me levante de mi asiento sorprendiendo a mis compañeros ante mi acción rápida. Antes de salir de aula les pregunte sobre la ubicación exacta de donde la vieron, habiendola escuchado le mande un mensaje a Sasori e Hidan para que avisaran a los demás por si la veían, además, quería ser yo quien hablase con ella porque de ser otra persona se asustaria. Los chicos no comentaron nada fuera de lo común, al menos se ahorraron la desencia de hacerlo, simplemente afirmaron el correr el mensaje con los demás. De esa manera comencé mi búsqueda por la ubicación que me dieron antes, mientras corría por los pasillos no podía parar de frenar la anciedad que tenia de verla, no corazón latía fuerte sobre mi pecho y una sonrisa boba se apareció sobre mis labios. Si, definitivamente los argumentos locos de mis amigos me tocaron. Llegue al final del pasillo encontrandome con unas escaleras, según los comentarios, bajando al siguiente piso allí estaría la chica misteriosa. No dándole mas rodeos al asunto, decendí al nivel siguiente. Fue cuando la vi, parecía estar considerablemente confusa o perdida pues miraba a todos la lados tratando de hallar la salida, hoy no vestia aquel improvisado uniforme sino de particular. Una shorts cortos jeans, camisa blanca con emotivos curiosos, un chaleco a juego con sus shorts, medias largar hasta un poco mas arriba de las rodillas de rayas negras con blancas, finalmente unos botines de cuero negro. Aparentemente aun no se había dado cuenta de mi presencia, porque seguía en lo suyo trantando de salir de este laberinto interminable, en ese instante otros pasos se escucharon asustandola. Al otro extremo del pasillo dos caras parecidas aparecieron, Hidan y Sasori, la chica espía al verlos soltó un respingo dándose la vuelta a mi dirección, pero otra sorpresa se llevo. Estaba parado a unos cuantos metros lejos de ella, cruzado de brazos. El juego del gato y el ratón acabo.
— Mierda… — susurro mirando hacia bajo, apretando sus puños.
— Bienvenida de vuelta, Elizabeth Mogami — le dije en tono burlón.
Al escuchar su nombre completo alzo la mirada impresionada, hacerse la desentendida conmigo era inútil. He descubierto su identidad.
Acto seguido de ello, avisamos a los otros R.e.d que encontramos a la espía, no tenían porque preocuparse ya nos encargariamos de la situación nosotros mismos. La llevamos a la cafetería del colegio donde habitualmente lo utilizabamos para descansar, por los hombros encorbados de Lizi parecía sumamente temerosa de su porvenir, no comprendia, nosotros no aparentamos peligroso, solamente la escoltabamos para charlar mas tranquilos. Sin embargo, por su cabeza no cruzaba eso. Nos sentamos en una mesa mas apartada de todos, lo que menos queríamos era interrumpir cualquier acto de estudio de otra persona, por ello, escogimos este sitio. Mientras Hidan se encargaba de las bebidas, Sasori y yo nos quedamos con la chica, en cuanto ella, mantenía una postura de una niña habiendo sido descubierta de una travesura. De cierto modo era gracioso, notar esos ojos azules con verde vidriosos, sus pomulos rosaseos ante la vergüenza del hecho y aquella respiración inregular. Veas por donde la veas, era adorable, parecida a una muñeca de porcelana. Hidan regreso con nuestras bebidas, colocandolas a cada una de nosotros en entero silencio, Lizi parecía dudosa de sujetarla o no. Aunque al final la agarro con sus manos.
— Gracias… — nos dijo de manera dudosa — es muy considerado de su parte invitarme una bebida, ya que van a arrojarme a la basura luego de enterarse de quien soy.
— Aquí nadie va hacer eso — puntualizo Sasori.
— ¿Puedos hacerles una pregunta? — exclamó Lizi mirandonos seriamente — ¿Ustedes…? ¿En verdad son todos ñoños?
Hidan casi escupe su bebida al escuchar eso, Sasori le pareció divertido por lo que no evito reír un poco. Por mi parte simplemente sonreí, no era la primera vez que pensaban de Red como una escuela para niños genios. El ser educado ante tus semejantes no te quita absolutamente nada.
— No, en lo absoluto — le conteste divertido, ella al parecer se sonrojo al ver su error.
— Solo mantenemos una política de cero tolerancia al hostigamiento — explicó Sasori.
— Puedes ser quien quieres ser, aquí respetamos simplemente eso. Además — rio Hidan al aparentemente recordar algo — eres tan mala espía que lo consideramos adorable.
— Lo que me hace pensar no ser tu único motivo para venir hasta aquí — termine diciendo, colocando mi taza de café sobre la mesa mirandola directamente a los ojos.
De pronto, como si lo hubiese previsto, Lizi apretó sus labios en una fina línea acumulando lágrimas en sus ojos. Esto no se veía para nada bueno, porque claramente esta chica estaba sufriendo algo bastante terrible de admitír. Acoso escolar. ¿Y como pasar por alto algo que igualmente has experimentado? No, no puedo hacerlo, mis principios como ser humano o aun mas, como hombre me impedían dejarla de esta manera. Extenderia mi mano, haciéndole saber una cosa importante: no estas sola. Debido a ello, gire hacia mis amigos para hacerles una petición.
— ¿Pueden dejarnos sólos? — les dije.
Sasori e Hidan captaron el mensaje levantándose de sus sillas, listos para irse no sin antes también aportar su granito de arena.
— Cuidate, Lizi — dijo Sasori.
— Y suerte — agrego Hidan.
Ahora alejándose mis amigos de la mesa quedamos solos ella y yo, aun las lágrimas no desaparecían de sus párpados, Lizi aparentaba ser una chica de muchas agallas pues mantenía una postura gallarda, prácticamente orgullosa. Pero podía ver detrás de eso, porque debajo de esa capa se encontraba una frágil muchacha gritando por atención, gritando la necesidad de ser escuchada. Tal vez no halla querido decir nada de su padecer, o el peor de los casos, a nadie le importaba. De cierta manera eso me dolia, el verla en esta forma distinta a aquella niña sonriente en la sala común bailando al compás de la musica, clavaba en mi pecho un puñal difícil de arrancar. Tenia que hacer algo y hacerlo ya.
— ¿Tienes problemas en la escuela? — le pregunte de manera tentativa.
— En… en mi escuela — su voz se quebró — existe… un chico… que su único objetivo es… de hacer… mi vida un infierno y… y a nadie no parece… importarle.
Rayos, es mucho peor de que pense. Sus lágrimas se desbordaron manchando su inmaculado rostro, preso de dolor y frustración. La entendía, demonios que si, capaz nadie en estos momentos pudiera entenderla como lo hago yo.
— Se lo que se siente — confese apretando mis puños, tratando de dispersar el pasado — en mi antigua escuela me paso lo mismo, no podía evitar colocarme furioso por eso. De hecho, fui hasta el director para quejarme de eso, pero fue envano, no me lo dijeron con palabras textuales pero… parecía a “Oye niño, si no tienes fuerza necesaria para defenderte por si solo, no podemos hacer nada. Lo siento” — hice una pausa, para mirarla de lo detenida que estaba detallandome con por completo — Por lo tanto, me fui y llegue aquí. Tan sencillo como eso.
Recordar partes de mi pasado era algo difícil, a la par de admitir ser acosado delante de una persona desconocía y para colmo resultando una muchacha de coro rival, pero en estos casos, no existía rivalidades naturalez. Porque cuando ese tipo de abusos acontese, debes rápidamente brindar tu mano amiga, antes de ser muy tarde. Al notar como Lizi no decía nada, segui hablando.
— Solo tienes dos opciones, Lizi — comencé diciendo mirandola seriamente — me encantaría sugerirte el cambiarte de colegio pero la colegiatura es algo cara y no es algo que puedas pagar, o puedes dejar se hacerte la víctima frente tu agresor.
— ¿Como? — pregunto impresionada.
— Defiente, respondele — respondi y sus ojos cristalinos se abrieron de la impresión — los perjuicios solo son ignorancia, Lizi. Yo deje que mia agresores me espantaran en mi antigua escuela, y eso, todos los días de mi vida de arrepiento. No permitas que te pase algo igual.
Por unos momentos nos quedamos en silencio, Lizi limpiaba con una mano las lágrimas casi secas de su rostro mirando a la mesa, mientras que con la otra sujetaba su bebida dándole pequeños sorbos. Parecía estar meditando lo que dije, de cierta manera daba un poco de miedo mandarla hacer tal cosa, pero ante todo seguía siendo una chica, no creía que las cosas podrían pasar a peores. Otro pensamiento demaciado ingenuo por cierto, porque las cosas si podría ponerse peores. Lizi luego de unos segundos, levantó su mirada un poco mas decidida a cuando la note por primera vez, existía algo que quería transmitirme y sin saberlo sonreí complacido. Había conocido a una chica tenaz, perseverante y decidida. Me agradaba.
— Muchas gracias — dijo agachando su mirada con pomulos soronjados — por ayudarme, al pesar se pertenecer al club rival. ¿El que hables conmigo no molestan a tus compañeros?
— En lo absoluto — le dije sonriendo, ella en verdad era adorable — pueden ser un poco revoltosos pero son agradables.
Nuevamente silencio, al pesar de Lizi haber recuperado su energía seguía con su postura de ardilla comiendo una nuez, por eso, dejando nuevamente mis impulsos apoderarse de mi. Me levante de la silla, acaptando su mirada curiosa, le sonreí para aliviar su tensión.
— ¿Qué te parece dar un paseo? — propuse, Lizi casi se le cae la mandíbula al suelo — prometo que nada te pasar, pero sobre todo, hacerte olvidar de todo.
— ¿Eso el legal? — exclamó arqueando una de sus cejas, dudando de levantarse — Digo, soy de Konoha y tu un R.e.d.
— Vamos a dejar las cosas claras entonces, Lizi — extendí mi mano a su dirección recibiendo una mirada increcula — mientras estemos solo nosotros dos, no seremos “Konoha” o “Red”. Solo somos tu y yo. ¿Quedo claro?
Lizi soltó una risita complacida ante mi dirección, sujetando mi mano para colocarse de pie, por arte de magia la misma corriente del día anterior inundó una zona peligrosa. Mi pecha. Era estúpido sentir algo así por alguien a quien apenas conosco un día, agregándole algo mas, ella es una chica dañada por la vida no necesita de nada de eso. Solo alguien quien pueda escucharla y estar allí para ella, nada mas.
— Entonces dejeme que me presente como es debido — me dijo utilizando un tono de voz animado — Soy Elizabeth Mogami, pero de confianza me llaman Lizi.
— Sasuke Uchiha — le seguí el juego — aunque solo Sasuke, para mayor compresión.
Tal vez en ese momento yo desconocía por completo que el conocer a esta chica, no solo sería para mostrarle el valor de aceptarte tal como eres, porque marcaría la pauta de un antes y un después en mi vida. Si, en tanto le presentaba los lugares permitidos de ver a ella, los hilos del destino se movían sin poder evitarlo. Lizi no solo era una chica interesante, sino sumamente divertida, porque al pesar de pasar tantas cosas a temprana edad encontraba un momento para poder ser simplemente feliz, le apasionaba la musica y los grupos de Korea del sur, especialmente “Be2ts/Best”. Al escucharme decirle que igualmente me gustaban casi se cae la impresión, argumento que alguna vez lucharía para presentar una canción de ellos, solamente una para sentirse satisfecha, aunque para eso faltaba mucho. Era fácil de percibir nuestros gustos parecidos y esa extraña conexión envolviendos, porque en tanto seguíamos hablando de los dos mi interés por ella incrementaba. Me apareció muy ingenioso de su parte el recrear su propia ropa, ejemplo, cuando ya dejaba de tener tendencia una de sus prendas, buscaba la manera de arreglarlo y marcar la diferencia. Era reciclaje a la par de estrenar algo nuevo, sin duda mato a dos pájaros de un solo tiro. Al llegar a la biblioteca la expresión de su rostro cambio, ahora no solo parecía estar a gusto sino relajada, para huir de sus agresores solía escabullirse a un lugar así. Lo bueno se utilizar un sitio de esa manera, posiblemente residía en que los matones no solían involucrarse en espacios de esa índole, eran alérgicos al conocimiento humano. Debido a ello, solía ser su lugar favorito y entetenimiento, porque le podía leer libros sobre todo de una de sus artistas favoritas. Mary Jenn, caracterizada por sus finales llenos de encantos y sobredosis de amor. Me parecía increíble, porque de vez en cuando tenía como lectura uno de sus libros, Lizi abrió sus ojos sorpresivamente alegando que en verdad debíamos juntarnos para hablar sobre nuestro puntos de vista de ellos, es decir, no se negaba de admitir ser una amante del romance. Pero existía momentos en que simplemente quería escapar de el, ese comentario me hizo reír a carcajadas, esta chica realmente era increíble.
— Bueno, creo que para todo existe un limite — alegue muy convencido.
— Pienso de la misma manera, es decir, ya de por si es bastante cliché que los protagonistas terminen al final juntos. Cosa fantástica a mi parecer. ¿Por qué darle momentos tan cursis? — se encogio de hombros ante su conclusión.
— Creo que es para no perder la secuencia de los sucesos — pensé — o cargar una balanza de lo justo. Me refiero, el drama y el romanticismo.
Lizi aguardo silencio unos segundos manteniendo una expresión pensativa, al parecer se lo estaba analizando muy bien. Creo que muy pocas veces encuentras a una persona para conversar de estos temas, o al menos, no uno con el valor de escucharte.
Luego de eso, Lizi esbozo una sonrisa satisfecha, mirandome directamente.
— Posees muy buenos pensamientos — exclamó ella muy convencida — jamas me he detenido a pensar tu argumento.
— Siempre debes ver todas las caras de la moneda — señale muy convencido, haciéndola caminar un poco por los pasillos. Ella giraba a todas partes impresionada, se notaba que jamas ha estado en un lugar así. Adorable. — ¿Algo que te interese?
— ¡Dios! — rio nerviosa — siento como si estuviera en “Alicia en el país de las maravillas” esperando a cualquier momento despertar.
Solte una risa ante ese pensamiento, Lizi no solo era una chica muy animada con muchas cosas por dar, también poseía un sentido del humor excelente. Quería llegar a conocerla mejor, convertirme en esa persona a la cual ella confiara y decidiera decirle sus secretos, además, de permitirme preservar esa sonrisa brillante en sus labios. ¿Era de locos pedir algo así?
— No va a ocurrir tal cosa — le dije — porque estas en la realidad, sobre todo, no te pasara nada.
Ella bajo la mirada abatida tras recordar aquel maton de su escuela, no podía empezar a detestar una persona que ni siquiera conosco, pero si fuese posible tal cosa consideren un hecho que siento eso por ese sujeto. Me acerque con cautela a Lizi colocando mi mano en su hombro, aprerandolo, ella subió su mirada abatida chocandola con la mia oscura. En unos segundos nos quedos en silencio observando el uno al otro, detallando con precisión, halle unas pequeñas marquitas en la nariz de ella, eran pecas y en una piel tan blanca como la de Lizi le hacían lucir. No quería ser catalogado de loco al observar a esta niña porque solo la estoy mirando, así intente hallar las palabras adecuadas para ella.
— Todo va a salir bien, Lizi. Lo prometo — le dije muy convencido.
Ella soltó un suspiro, intentando soltar una risita convincente. No le salio muy bien.
— Bueno, no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista — contesto con la mirada baja — solo… solo me indigna darme cuenta que… que a mi alrededor estoy, simplemente sola.
Oh, no, nuevamente esa expresión abatida. Por un momento cruzo en mi mente estrecharla entre mis brazos, mantenerla así para transmitirle toda la paz y tranquilidad del mundo, sobre todo, que ella no estaba sola. Porque ambos nos encontramos en este extenso mundo, eso debía de decir algo, por lo tanto, debía de confiar en mi. Sin embargo, me reprimi de decirle algo así. ¿Como podría hacer tal cosa? ¡¿Acaso me había vuelto loco?! Si, ese tenía que ser el caso. ¡Perdí la cabeza!
— No estas sola Lizi — exclame sonriendole — ahora puedes contar conmigo, digo, en estos casos puedes apoyarte en alguien que ha pasado por lo mismo.
— Gracias — esbozo una sonrisa sincera, hasta sus ojos había llegado — en verdad te lo agradezco mucho, ahora que mis amigos parecen pasar de mi… bueno, como sea. No tengo palabras para expresarte como me siento.
— No debes hacerlo — sonreí complacido con su comentario — como te dije, no tengas miedo de confiar en mi. ¡Es mas! ¿Por qué no intercambiamos números? De esa manera puedes hablarme cuando tu quieras, de como te sientas y del progreso con tu agresor. Cuando quieras llamarme, solo hazlo. Te escucharé.
Perfecto, ahora estaba comportandome como un condenado acosador serial, quien ya habiendo puesto sus ojos de buitre en su víctima, hacia lo que estuviera a su alcance para alcanzarla. Aunque de una extraña forma, los ojos critalinos de Lizi se alumbraron de conmoción junto a una sonrisa tímida, ni hablar de sus pomulos rosaseos ahora con mucho mas color. No lo malinterpreten, su expresión era de felicidad al descubrir que podía confiar en alguien, siendo sincero, no tengo idea de la clase de personas que sean su amigos. Pero de notar a una de mis amigas en un estado como el se Lizi, de inmediato saldría a su rescate contra lo que fuese. Porque de eso se trata la amistad, de apoyarse en las buenas y malas, para las que vengan.
— Es una buena idea — dijo ella sacando su teléfono — además que aun tengo cosas por escuchar de ti sobre los libros de Mary Jenn, tus argumentos son muy analizables.
— Perfecto. — exclame emocionado.
Mi mente en esos momentos no consideraba lo peor de ocurrir en los próximos días de esa misma semana, creía que al mantener contacto con Lizi estaría mejor, pero no fue así. Es mas, la situación empeoró.
Fue el viernes al mediodía que ocurrió aquello, el día anterior había hablado mucho con Lizi sobre uno de los mejores musicales presentados en la ciudad, ella quería ir a verlo con su mejor amiga Minami, pero esta se veía mas interesada en concentrarse sobre una compentencia. No me quiso decir mucho porque se trataba de tema prohibido, si bien ambos pertenecíamos a clubes rivales, estuvimos de acuerdo de jamas tocar el tema de ellos. De lo contrario, nuestros compañeros podrían malinterpretar nuestra relación, agregándole a que ellos poseían un antecedente muy negro. Según me relato Lizi, su vocalista principal llamada Sakura, estuvo relacionado con integrante de uno de los mayores coros de la ciudad, Akatsuki, y este solamente la utilizo desechandola como si no fuera nada. Eso sembró en los corazones de todos desconfianza hacia los demás coro, era de esperarse, de enterarse que estaba relacionandose conmigo podrían perder la cabeza. Aunque yo alegaría tener buenas intenciones, no soy un degenerado o aprovechado, solamente quiero ser amigo de Lizi y brindarle mi apoyo. En fin, siguiendo con el relato, Sasori e Hidan no pararon de insinuar mi “intere poco normal” en ella, en tanto en las noches estaba compartiendo textos, aunque lo negara seguían con lo suyo ingnorandome. Ya daba igual, que pensaran lo que quisieran. Recuerdo cuando le mande ese mensaje lo del “Manten tu fuerza”, con ello no esperaba acontecer lo peor, mas bien, quería preservar su estado de animo en lo alto. Cuando sufre de acoso escolar lo primero en la lista es controlar su autoestima, lo segundo, estado mental, y tercero, el jamas estar sola. Lo sabía porque pase por ello, sin embargo, algo tan simple como eso desatar el infierno… era descabellado.
Estaba saliendo de clase de historia cuando esa llamada me llego, conversaba con Yahiko sobre las canciones que cantaríamos en las interlocales, pensábamos que los números grupales eran nuestro fuerte, por lo tanto debíamos considerar eso. De repente, mi celular dio un vuelco en el bolsillo de mi chaqueta sobre exaltandome, me excuse con Yahiko para poder atender la llamada, él por su parte dejo claro discutir mas tarde esto con los demás. Al ver el remitente de la llamada mi pecho sintió una rara sensación, Lizi debería de estar a punto de salir de clases, tal vez rumbo a su casa o caminando con su amiga en el centro comercial. ¿Paso algo?
Comenzando a pensar en cosas aterradoras, conteste la llamada rápido.
— ¿Lizi? — pregunte preocupado.
Pero no escuche nada mas al otro lado sino el sonido de una respiración y un sollozo, mi corazón latió furiosamente sobre mi pecho. Estaba comenzando a asustarme, pensando en que pudo haberle ocurrido algo fatal. ¿Por qué no me dijo nada?
— Lizi, estas comenzando a preocuparme — le dije un poco costernado — dime que ocurre.
Nuevamente escuche ese sollozo picando mi alma en diminutos pedazos, no soporta escucharla de esa manera, era como si su dolor fuera el mio también. ¿Qué debía hacer? ¿Qué podía hacer? Cuando iba a llamar nuevamente, ella alzo un poco su voz.
— Lo hice… — dije un poco quebradiza — lo enfrente… tal como… como me dijiste… en verdad lo hice.
— ¿Qué hiciste qué? — pregunte consternado.
Maldición, esto no era bueno. ¿Acaso ocasione todo esto por mis propias manos?
— Sasuke… él… — escuche un quejido lastimero de su parte — él… me beso… me sujeto y… me beso.
Quede helado como piedra, Lizi se perdió entre sus sollozos y quejidos de dolor, en mi mente no procesaba que aquel chico le hiciera tal cosa a alguien como ella. Es decir, ¡Le atemorizaba todo el rato! ¡Le insultaba y empujaba contra los casilleros! ¡¿Por qué demonios va a realizar tal acción?! A no ser que… le gustara Lizi. Mi estómago se revolvio del asco, eso era imposible, esto no se trata del preescolar cuando le halas la coleta a la niña mas linda del salón para llamar su atención. Aquí debía de existir algo mas, mucho mas detrás de todo esto. Sujete mi mochila con fuerza comenzando a caminar por los pasillos apresurado, en este momento pensé cosas muy temibles, pero lo mas arriesgado de todos era ir hasta allá. Si. Hasta Konoha y localizarla, necesitaba ver a Lizi para aplacar mis miedos. Quería verla verla en una entera pieza, y si se trataba de lo contrario, tratar la manera de pegarla a como de lugar.
— Lizi, escucha esto — comencé a decirle sumamente serio — voy a ir por ti, pero antes, debes tratar de controlarte y decirme donde exactamente estas. ¿Bien? Prometo ir hasta ti, pero debes tener paciencia.
Pasaron unos minutos antes de optener una respuesta legible de ella.
— En Konoha — dijo entre calmando sus sollozos — dentro de los vestidores de los jugadores de fútbol.
¿Como demonios llego hasta allí? Pensé alarmado, ese sitio no era para una chica, menos para alguien como Lizi.
— Bien, no te muevas de allí, pronto te vere ¿si? — le dije con cautela.
Lizi no respondió a mi comentario por lo que corte la llamada, de inmediato le mande un mensaje a Sasori e Hidan avisandole mi ausencia en el coro, estaba preocupado por mi nueva amiga y iba ayudarla. Hidan se ofreció de manera automática para acompañarme, aquel sujeto solamente estaba aplicandole miedo psicológico a Lizi y se merecia una paliza completa, menos mal Sasori lo detuvo de inmediato alegando sobre la violencia generando mas violencia. Ellos se encargaría de cubrirme con los R.e.d, lo primordial era atender a las chicas en circunstancias así, además, que Lizo se convirtió en una persona importante para mi y nadie iba ir contra eso. No les repique su argumento, no porque estaban locos, mas bien tenía prisa y cuanto antes me apresurara mejor. Luego de eso me despedí de mis amigos corriendo al estacionamiento, menos mal que como precaución guardaba las llaves de mi auto en mi bolso, de lo contrario, podría a verme tardado mas. Al llegar al estacionamiento rápidamente me dirigí a mi carro, arroje mis cosas al puesto de copiloto en tanto encendía el motor, ni si quiera tuve tiempo para cambiarme el uniforme y no desencadenar una posible guerra. Pero no tenia tiempo, este era muy valioso y lo debía de ahorrar al máximo. Muy pocas veces he tenido la dicha de estar en el distrito 6, salvo para cuando salia con mis compañeros de coro a unos de los centros comerciales enfocados en tiendas de musica, o en el caso de Hidan, tratar de encontrarse con su novia Rose. De lo contrario, me la pasaba todo el momento en Red. En el momento de ver el gran cartel frente a mis ojos dandome la bienvenida al distrito, sentí un poco de alivio, estaba a solo un paso mas cerca de Lizi y su escuela, la verdad pude haber infringido cientos de leyes al tratar de llegar a tiempo a este sitio. Pero no podría importarme menos, mi prioridad era la estabilidad de Lizi. Ahora, me encamine a Konoha, no era tan difícil de hallarla cuando tienes un GPS en tu auto que te lleve hasta ella, por lo tanto, ni en cinco minutos me encontraba en el sitio. Aparque mi auto en un espacio libre del estacionamiento, resaltando el hecho que sobre salia mucho entre los demás dandome algo de vergüenza, pero no podía evitarlo, luego de todo era un chico de adinerada familia. Camine hacia la entrada ganandome un par de miradas curiosas, ¿Como no iba llamar la atención de la gente? Salia de un auto sumamente lujoso y aun mas, vestia uno de los uniformes de las escuela mas prestigiosas de toda la ciudad. Seguramente se preguntaran ¿Qué asuntos tendrá él aquí? Pero me daba igual, debía de hallar a Lizi.
Konoha no era una escuela muy grande, digo, tiene buena planta física pero no le gana a Red y menos San Patrick, aunque sus instalaciones eran bastante formidables. Mientras recorría sus pasillos intente marcarle a Lizi para avisarle que me encontraba aquí, pero nada, solo se escucha los pitidos y luego la contestadora. Empecé a alarmarme. ¿Y si ese sujeto la tenia acorralada? o algo mucho peor ¿Volvio por ella para hacerle algo peor? Me detuve a preguntarle a un grupo de porristas que estaban apoyadas cerca de un estante de trofeos conversando, les pedí amablemente la dirección del vestidor de los chicos de fútbol, al comienzo se miraron entre ellas extrañadas por mi petición, pero luego accedieron a darmela. De hecho no estaba tan lejos de la ubicación, solamente debía de seguir derecho al camino donde provenía y doblar a la izquierda, la puerta era de color azul con rejillas grises, la mas sobre saliente de todas. Antes de marcharme les agradecí el gesto, acto seguido salí corriendo hacia dirección, las chicas soltaron un risita histérica entre ella y no pararon de mirarme con ojos deboradores. Debieron de darse cuenta de donde provenía. Seguí mi camino con pasos agigantados pensado de llegar a tiempo a donde se encontraba Lizi, esperando a hallarla allí, como no me contestaba el celular el crear ideas insólitas en mi cabeza seria imposible. Necesitaba verla. Entonces llegue, la puerta azul con rejillas verdes, no espere a poder entrar simplemente gire el pomo de ella y entre sin aviso previo. Me sorprendió ver unas ileras de cacilleros naranjas acompañados de bancas se hierro azules, el sitio era amplio por lo que tenia adjunto unas duchas a su derecha y a su izquierda un gimnasio con todos sus implementos, eso me hizo recordar a mis primeros años en Red cuando me uní al club de boxeo con la finalidad de liberar tensión, o para ser mas exacto, canalizar toda esa rabia que tenia por dentro. Camine lentamente en el lugar mirandolo con detenimiento, parecía estar vacío y sin señales de Lizi por ningún lado, cosa que me dio escalofríos. Le pedi esperarme en este sitio sin moverse, ¿Como pudo desaparecer de aquí? Entonces era cierto, su agresor había vuelto por ella. Con el corazón en la garganta empecé a llamarla.
— ¿Lizi? — dije asustado — ¿Lizi estas por aquí? He venido a buscarte, tal y como lo prometí.
Entonces el inmaculado silencio antes rey del lugar, fue suplantado por millones de quejidos sin parar. Mi alma regreso a su cuerpo, estaba aquí, en verdad se encontraba aquí y tenía que hallarla. Los sonidos provenían del lugar mas apartado de todos, camine a ese sitio atraído del sonido de su llanto, pensando lo peor. Pero no debía de asustarme, porque en un rincón pequeño, encorbada en el suelo manteniendo sus manos en el pecho, se encontraba Lizi llorando sin consuelo. Aquella imagen destrozo por completo mi corazón, llenandome de una sensación de amargura e irritación a aquel ser capaz de hacer tal acto cruel, la imagen de una Lizi sonriendo y bailando al compás de la musica fue sumplantada por esta. Una muchacha llena de temores y miedos incontrolables, yo la había mandado hacer tal cosa, enfrentarse a un sujeto aumente loco y sin alma para dañarla. Conclusión, soy un idiota.
Con rapidez me acerque a ella, sujetandola de los hombros para poder mirarla mejor, por su parte parecía estar mas aterrada que alivida de verme.
— ¡Lizi, por dios! ¡¿Qué te hizo aquel sujeto?! — pregunte sumamente alarmado.
— Sasuke… — sollozo muy dolida, casi rota — él… estaba muy furioso… tan… pero tan… furioso… y luego… le dije que jamas… jamas rompería mis sueño… menos lo que soy… fue cuando… — su cuerpo ligeramente temblo ante mi agarre recordando lo sucedido, frunci el ceño — perdió el control… besandome.
No puedo pensar lo traumático que debe de ser para una chica algo así, que tu acosador te trate de esa manera. Quizás ha sido una fatal idea sugerirle tal cosa, el enfrentarlo sin mas, debía considerar antes sus prioridades y lo posible de acontecer. Me sentía el mayor idiota de todos.
— Lo lamento, Lizi — le dije sumamente apenado, ella se sorprendió ante mi acto — esto ocurrió porque te dije que lo enfrentaras, el tener valor o fuerza en ocasiones es insuficiente.
— ¡Eso no es cierto! — elevo su tono de voz, sobresaltandome un poco. Sus ojos llorosos poseían un brillo extraño, no lo se, parecía mucho mas convencida en si misma que cualquiera — Es decir, si, estoy sumamente aterrada ante todo esto… y sucia al ser besada así, pero… ¡De no haberte conocido hubiera dejo pasar su maldita agresión contra los casilleros! — por un momento aparto las lágrimas de su rostro, tomándose un momento para respirar un poco. Luego, prosiguió — Obviamente muero del miedo, pero nunca en mi vida he estado tan armada de fuerza como ahora, el enfrentarme a Suigetsu no determinaba salir ilesa, estaba muy consiente de eso. Mas bien, pensé que me golpearía sin importarle ser una chica, pero esto… jamas me lo espere.
— ¿Crees que…? — intente preguntarle, pero la idea me resultaba descabellada. Baje mi voz — ¿… tu le gustes?
Ese comentario le produjo escalofríos, porque sujeto sus dos brazos simulando darse un abrazo asi misma, aunque sus ojos no se cristalizaron, mas bien se nublaron del susto.
— No… no creo que sea el caso — pensó Lizi muy segura — el parecía estar… temeroso, frustrado como si… temiera que descubriera algo.
— No comprendo — confese confundido.
— Para nadie de esta escuela es un secreto que somos lo mas bajo de la escala social — argumento Lizi — por consiguiente somos objeto de burlas, Suigetsu, mi agresor personal. Se consume de eso para amendrertarme, pero de una manera particular conmigo ha sido siempre mas feroz, bestial como si tuviera algo en particular contra mi. Con esto no quiero decir que le guste, es decir, nunca he tomado en cuenta los pensamientos de las demás personas. Vivo a mi manera y demuestro lo que soy sin temerle a nada, con tal la vida es una sola para lamentarse de ello.
Era increíble, esta chica frente a mi era una guerrera completa, no le importaba en lo absoluto lo que las demás personas pudieran pensar de ella. La admiraba, esa tenacidad tan perfecta de enfrentar la vida me gustaba, porque tal vez jamas la podría poseer. Pero aguarden, si Lizi me explicaba todo esto quería tener una finalidad, si ese tal Suigetsu la acosara de esa manera desesperada debía de ser por algo. Quería tener algo que obviamente no tenia: la capacidad de no temerle a nada.
— En pocas palabras — comencé diciendo — el quiere ser como tu.
— Eso es ridículo — soltó una risita amarga — ¿Por qué quería ser igual a una chica? Aun mas ¿Una del coro?
— Porque eres una muy grandiosa — le dije sonriendo, ella se sonrojo — todo lo que hace es para llamar la atención, él te tiene envidia no solo por la tenacidad de enfrentar la vida que posees Lizi, también tu lugar y talento.
— ¿Que quieres decir? — pregunto sin comprender.
— El pertenecer a algo — le explique — y la cero vergüenza de hacer tus deseos realidad.
Luego de eso Lizi quedó sin habla ante mi dedusión, pero no la cuestionó, dando a entender estar de acuerdo. Juntos salimos de aquel lugar infernal, ella aun estaba asustada por lo tanto no se separo de mí ni un segundo, los pocos alumnos recorriendo los pasillos nos miraban extrañados. Ahora, si todo el mundo sabría que un alumno de Red estaba relacionandose con una chica de esta escuela, aun peor, miembro del coro. No obstante, en este lugar ellos eran los rechazados por lo tanto no le darían muchas importancia, le pregunte a Lizi sobre la ubicación de sus amigos en estos momentos. La expresión de su rostro se oscurecio un poco, nuevamente una punzada de culpa me inundó al preguntar aquello. ¿Quizas pregunte algo indebido? Aparentemente si. Pero cuando trate de disculparme ella se me adelanto, sus amigos seguramente estaban muy ocupados atendiendo el asunto de las interlocales, locos por competir los unos con los otros y mostrar su máximo poder en el coro. Aunque quien sabe, deben igualmente atendiendo sus problemas amorosos, de esos existían de sobra en el club, pero eso no quería decir el tenerles rencor o algo. Lizi amaba a sus compañeros pero en ocasiones, tardaban de enterarse de lo obvio. Al llegar a su casillero nos quedamos en entero silencio, no tenía ni idea que decir o hacer, es decir, cuando fui acosado en el pasado nunca tuve a alguien a mi alrededor con quien contar, ni siquiera un coro al cual acudir. Sus amigos probablemente no fueran malas personas, simplemente se metían demaciado en sus propios problemas como para atender al de los demás, pero en ese momento entraba yo a la ecuación. No pretendía dejar a Lizi sola con todo este asunto, ella tuvo la fuerza necesaria para enfrentar sus problemas de frente, ahora necesita el apoyo de una mano amiga. Si. Me refería a mismo.
Posiblemente una de las cosas mas cosa dementes propuesta por mi, pero no iba a dar mi brazo a tocer, prometi ayudar a Lizi nuevamente a reponerse. Protegería su sonrisa como sea.
— Lizi, ha sido muy inresponsable de mi parte el sugerirte enfrentar a Suigetsu sola — comencé diciendo — por eso… vendre mañana y juntos hablaremos con él.
— ¡¿Como?! — giro asustada ante mi comentario — No, no puedes hacer algo así, si él te hace algo entonces…
— No me hará nada — sonreí ante su preocupación, no existía ninguna duda. Lizi era un ángel — estaré bien, estaremos bien. Tan solo ten un poco de fe en poder arreglar las cosas, luego de todo, no estas sola.
Su sonrojo era demaciado adorable, verlo extenderse por todo su rostro es uno de mis placeres culpables. Por eso, me costaba creer que alguien pudiera hacerle tanto daño a un criatura así, Lizi simplemente merecía ser feliz y yo ayudaría para realizar eso.
— Estoy tan avergonzada contigo — me dijo riendo un poco nerviosa — hacer este viaje hasta aquí, el aconsejarme y ahora esto. Ofrecer hablar con mi acosador… eres una persona increíble.
Oh, peligro, peligro. Repito: ¡Peligro! Porque esa expresión tan inocente en el rostro de Lizi debería considerarse un delito, además, de acelerar mi corazón como lo hizo. ¿De donde ha salido esta chica?
— No… no debes sentirte así — trate de disimular mi nerviosismo sonriendo — porque somos amigos, y ellos, suelen apoyarse el uno en el otro.
Ya habiendo dejado las cosas claras nos dirigimos al estacionamiento, donde le ofrecí llevarla a su casa, con tal, se estaba haciendo tarde y lo mejor sería acompañarla. Ella abrió los ojos con asombro o susto, no quería causarme mas problemas y el viaje hacia Red era muy largo, pero volví a insistir, en el colegio tenía a Sasori e Hidan para cubrirme no debía de preocuparme, horita mi preocupación era que ella llegara sana a casa. No habiendo mas excusas para impedir hacer mi labor como chico, juntos nos subimos a mi auto rumbo a su hogar, en el trayecto hablamos de otros temas. Como por ejemplo la pronta salida del nuevo libro de Mary Jenn, en esta ocasión venia en vuelto de mucho mas drama que felicidad y muy posiblemente con dos finales, eso ya lo había escuchado antes o mejor dicho, visto en uno de los tanto foros de libros. Lizi estaba muy entuciasmada con la idea y de alguna manera, eso me llegaba, ambos no moríamos por leer ese nuevo material. Le recordé un dato importante que había conseguido la noche anterior, para la próxima semana logre ganar dos entradas para la obra del teatro comunitario, esa la cual alegaban ser una de las mejores hasta los momentos. Asi que, de inmediato pensé en invitarla a ella para poder liberar un poco de tensión, en estos momentos lo mejor era olvidarse de los problemas. Ella abrió sus ojos esbozando una sonrisa alegremente, desde hace mucho quería ir a verla, pero su amiga Minami parecía ocupada, esperaba no abusar de mi amabilidad pero aceptaría la invitación. Tan considerada y educada, nuevamente le recorde que eramos amigos, tratarme de esa forma ya es anticuado. Ella simplemente sonrio estando de acuerdo, prometió no decir mas nada así. Finalmente llegamos a su casa, gracias a sus indicaciones, donde me estacione al frente. Lizi soltó un suspiro tratando de sonreír, no podía presentarse frente a su padre aparentando haber sufrido, hace poco le dio un infarto y darle mas preocupaciones sería desconcierado de su parte. Desde la muerte de su madre, él era la persona mas importante en su vida y lo último en su mente es poder perderle. Eso me dio un golpe de tristeza, entiendo perfectamente el tener que perder algo importante, por eso, sin saberlo, sujeten su mano con fuerza trasmitiendole mi presencia ante eso.
— Vas a salir de esto, te lo aseguro — le dije mirandola directamente a los ojos — y cuando menos te lo esperes veras esto como una pesada pesadilla, la cual jamas volverás a vivir.
— Eso espero — dijo con ironía.
Note como mi mano seguía junto a la de Lizi, podía sentir claramente su calor traspasarme hasta llegar a mi alma. Al verla podías darte cuenta lo muy destrozada que estaba, aunque aparentaba ser fuerte ante los demás, la verdad residía en sus ojos, brillosos y un poco rojos por su llanto. Estaba cansada, muy cansada de lidiar con algo mas fuere que ella, aunque decidió enfrentar sus problemas con valentía, no quería decir que saliera ilesa. Por eso estaría con ella, sostendria su mano justo como ahora y le enseñaría el camino a como ser feliz, porque era posible serlo. La cuestión era tener la tenacidad de querer serlo y lograrlo. Note como ella se me quedo mirando con atención mi enlase con sus manos, se sonrojo un poco pero no la deshizo, seguramente jamas ha sido tratada de esa manera.
— Entonces… — dijo tratando romper la tensión, desviando mi mirada hacia la casa a la par de quitar mi agarre sobre su mano — ¿Nos veremos mañana a la hora del almuerzo?
— Por supuesto — contesto ella riendo incomoda, imitando mí postura al mirar a otro lado — aunque siento que soy una mala influencia para ti, ya sabes, el irte de tu escuela con la finalidad de enfrentar mis problemas.
— Lizi, te lo dije, somos amigos — insistí nuevamente en ese tema — relajarte y dejame darte una mano.
— De acuerdo — asintió.
Nos despedimos el uno con la promesa de vernos al día siguiente, al bajar del auto sentí que debía de decirle algo mas, no lo se pero mi garganta se impulso por si sola.
— ¡Lizi! — la llamo y ella se dio la vuelta — ¡Se ha había olvidado decirte que tenienes una casa encantadora!
Ella se sonrojo hasta las orejas mirando a todos los lados esperando no encontrar a nadie conocido, riendo a carcajadas moví mi mano a su dirección despidiendome. Acto seguido, encendí el carro emprendí mi viaje a Red. En todo el camino no podía parar de sonreír como bobo, es que las emociones producidas en mi al ver a Lizi con esos sonrojos decían mucho, además de acelerarme el corazón me gritaba por todas partes lo adorable que era. Si. Lizi es sumamente adorable. A mi llegada a Red, el atardecer estaba en su máximo punto, seguramente los chicos estaban saliendo del coro luego de discutir detenidamente las canciones, en cierto modo me aliviaba. Todos podríamos ser de la aristocracia, pero en esas reuniones, podríamos ser… un poco intensos. Al entrar a la zona de dormitorios para prepararme para cenar, me encontré con dos caras conocidas mirandome detalladamente, una de ellas particularmente extraño. Solte un suspiro a la par de reirme se manera incredula, ya no podía lidiar contra su imaginación. ¡Que recrearan lo que quieran!
— Ya podemos anotar a Sasuke en la lista de lo mas dedicados a la persona que les gusta — alegó Hidan con tono burlón.
— Si, debí de suponerlo — agrego Sasori sonriendo divertido — esto tarde o temprano llegaría, después de todo, era el único en experimentar el tan afamado “amor”.
Cruze por lado de ellos sonriendo de manera incredula, es que no podía si quiera detenerme a decirles algo, sabían perfectamente sobre las cosas por las cuales estaba pasando Lizi. ¿Y me emparejaban con ella? ¡Estan locos! Agregándole a eso, solo tenemos esta semana conociendonos. ¿Como cruzaba su mente un posible romance? ¡Dios! Aveces no entiendo la mente de mis amigos. Estando cerca de nuestro dormitorio, fue Sasori quien intento dialogar conmigo, supongo que conocía muy bien los comentarios descabellados de Hidan.
— Y bien, ¿Qué paso? — pregunto en un tono serio — ¿Te encontraste con ese sujeto?
— No — conteste de inmediato, sientiendo una ola de ira sobre mi cuerpo — aunque menos mal y no ocurrió, o no respondo que hubiese pasado conmigo.
— Ese tipejo en verdad merece ir al infierno — apostillo Hidan — comportarse así con una chica, no tiene perdón. ¿Donde estaban sus amigos de todas maneras en esto?
— Lizi me dijo que ellos estan muy ocupados teniendo en sus mentes el competir, en lugar de enfocarse en lo real — suspire abatido — no son malas personas pero…
— ¡Eso no tiene excusa! — elevo un poco su tono de voz Hidan — si noto que uno de mis amigos esta en problemas, no duraría en ayudarlo sin pensarlo.
— Hidan tiene razón — argumento Sasori sumamente serio — no es leal apartar a la amistad de lado, menos si compartes varios momentos juntos. Por ellos mismos, debes de brindar tu ayuda.
Mis amigos tenían razón, al pesar de fastidiarme con comentarios sin sentido al juntarme con Lizi, con estos argumentos afirmaban mis pensamientos. Podrían ser las mejores personas sobre la tierra, pero si estas no observan cuando estas en peligro, jamas servirán de algo.
— ¿Qué hay de su familia? — pregunto Hidan — ¿Tambien se hacen los ciegos?
— No, su madre falleció hace mucho y su padre acabo de tener un infarto — explique tranquilamente — Lizi solo busca no causarle problemas, es todo.
Hidan y Sasori se miraron entre si consternados, no sabían que mi nueva amiga pasaba por esas circunstancias, todo a su alrededor era confuso si lo razonabas bien. Aun asi, nada impedirían que siguiera tratando de ayudarla y ellos lo sabían, por eso, cada uno poso una de sus manos en mi hombro en señal de apoyo.
— Entonces, en definitiva, eres una bendición sobre su vida — me dijo Hidan sin malicia.
— Sabes que puedes contar con nosotros en cualquier acontecimiento — puntualizo Sasori sonriendo — tu e igualmente ella, me agrada, es una chica sumamente interesante y no padece de alguna malicia.
— Tiene nuestra aprobación — agrego muy sonriente Hidan.
De manera inmediata me aleje de ese par dispuesto a entrar en el cuarto, podía escuchar sus carcajadas desde mi sitio, parecia estar divirtiendose mucho. ¿Saben algo? No me importa, en lo absoluto me importa aquello.
Ahora si, llegando al punto principal de mi relato, el viernes al mediodía trate hasta lo imposible por terminar hacer mis actividades primero que todos, así poder realizar mi escapada campal. La noche anterior, tuve que soportar las burlas de Hidan y Sasori mientras hablaba por teléfono con Lizi para saber si estaba mas tranquila, afortunadamente pudo controlar cada uno de sus nervios, el realizarse un buen esfoliante relajaba los músculos de tu rostro y protegía tu piel. Eso me causo mucha gracia, aunque aun mas a mis amigos, quienes me miraban como si tuviera pintado parecido a un payaso, ya que a cada momento soltaba carcajadas. Al final tuve que salir de la habitación, antes de levantar sospechas de las chicas igualmente. En fin, volví a reintegrar mi presencia en su escuela al día siguiente para encarar a Suigetsu, llegó el momento de frenar esta locura. Asi que, de manera sorpresiva, le entregue mis ejercicios al profesor de calculo pidiendo permiso de retirarme primero, una de las ventajas de ser el vocalistas de los R.e.d es que ningún docente dudaba de mi, por lo tanto, aquel hombro medio libre albedrío de abandonar al aula. Ya superando aquel obstáculo fuerte, de la misma manera que ayer, me encamine al estacionamiento para buscar mí auto. En esta ocasión mi viaje al distrito 6 no fue tan tumultoso, si bien conducí rápidamente no infringi a ley y mucho menos estaba asustado, solamente ancioso de encontrarme con Lizi. Si. Como por ejemplo: ¿Estaria animada hoy? Antes de comenzar mi jornada escolar le mande un texto, para preguntar si estaba lista para su día, ella muy sincera respondió no saberlo. Confeso estar asustada de encontrarse con Suigetsu, probablemente tendría nauseas en toda la mañana al recordar ese beso, le aconseje tratar de estar tranquila y evitar los lugares solos, de esa manera, su acosador no osaria a hacerle algo.
Al llegar a Konoha nuevamente era el eje de miradas curiosas, pensé que tal vez estos individuos no poseian muchas oportunidades de ver un auto como el mio o el ver a alguien de Red por aquí, le avise a Lizi de mi presencia en este colegio dándole el punto exacto se mi ubicación, ella de manera inmediata informo el venir por mí. No tuve que esperar mucho de hecho, porque, una cabellera castaña se movía al compás de viento corriendo hasta mi dirección. Tuve que respirar varias veces, la forma en que estaba vestida le quitaba el aliento a cualquiera o tal vez solo a mi, poseia una minifalda de cuero color negra pegada al cuerpo, unas medias negras cubriendo sus largas y finas piernas, en tanto un abrigo color azul cielo junto a una bufanda negra de rayas le brindaban calor, finalmente calzaba unos botines café con algo de tacón haciendo a juego con su atuendo. Podrían llamarme como quisiera, pero para mi Lizi estaba muy atractiva, demaciado para ser cierto. ¿Acaso quería matarme de la impresión? ¿O que su acosador la empezara a hostigar por otra cosa? No lo se, en verdad no lo se, pero lo único resaltante era mi corazón latiendo de manera inregular. Maldición, en verdad estoy en problemas.
— ¡Sasuke! — me saludo un poco animada, estando al frente de mi — en verdad no puedo creer que te encuentres nuevamente aquí, digo, Red es un colegio sacado de otro mundo y tu… combinas con él.
No comprendí ese comentario, por lo que simplemente me limite a sonreír como tonto. Sujete su espalda tratando de alejarnos del estacionamiento y esas miradas acusadoras.
— Dime, ¿donde esta él ahora? — pregunte volviendo al punto principal.
Su rostro palidecio unos segundos, pero al ver mi expresión decidida sonrio un poco nerviosa, tratando de reponerse.
— Deberá de estar saliendo de una de sus clases — explico en tanto señalaba un punto de la escuela — es… es por allá.
Juntos fuimos al punto que ella me señaló, la verdad podría estar cometiendo una idiotes al venir hasta este sito para hablar con un acosador, es decir, huí de ellos en mi anterior escuela. ¿Qué me haría nuevamente hacerle cara a uno? Por supuesto, mi principios como hombre jamas han sido amedrentados, agregándole a eso, el tener que dejarla a ella sola lidiando con algo así no es nada bueno. Cruzamos en un pasillo donde el final daba con las escaleras, desde ese sitio podías observar a los estudiantes charlando un poco en las gradas de un patio, las miradas eran nuevamente el plato fuerte de la mañana. En tanto Lizi, se encorbaba aferrandose a su bolso mirando hacia los lados, entonces tome su hombro sonriendole, no tenía que preocuparse, todo estaría bien; ella soltó un suspiro y me regreso el gesto aparentando fuerza. Bajamos las escaleras, en tanto Lizi parecía cada vez mas nerviosa.
— Gracias nuevamente por venir hasta aquí — comentó un poco tensa — aprecio mucho tu disposición para hablar con él.
— No te preocupes por eso, ya sabes dejeme a mi hablar hasta el final — le dije muy confiado en mi mismo.
— Allí esta… el de la chaqueta de futbolista — exclamó con temor.
Entonces lo vi, no era mucho mas alto que yo o mucho menos, poseia unos ojos color purpura, cabello largo hasta el mentón totalmente albino, piel pálida y rostro de malas pulgas. De esos que parecen querer pasarte por encima cuentas veces quieras, comprendía el miedo de Lizi, este tipo en verdad resulta ser peligroso, y yo iba a enfrentarme a él. Di un paso hacia adelante, armandome de la fuerza que tanto le pedía a mi amiga.
— Disculpa, ¿tienes un minuto? — sus ojos relampagueantes se fijaron en nosotros, aun mas en mi ante mi llamado — vinimos hablar contigo sobre algo.
— Hola, estúpidos — su tono de voz era tan grotesco y repulsivo que hacia darme nauseas — ¿Te has estrenado un nuevo novio Lizi? Has cambiado bastante de gustos.
No comprendí porque cuando la llamo así algo en mi pecho ardió, ella me dijo que solo las personas con gran confianza y allegadas pronunciaba su mote. Pero no tenia el lujo de perder la cabeza, no es el lugar, ni momento. Vine de apoyo por Lizi.
— Solo queremos hablar contigo — plantee tratando de disimular mi enojo.
— ¿En verdad? — dijo de manera incredula — pues, lo lamento mucho idiotas pero tengo que ir a clase.
Le dio un empujón con su hombro a Lizi abriéndose paso a los escalones de arriba, ella parecía estar consternada un poco pero apretó sus puños y labios a la vez. Fuerza, mucha fuerza. Alimentandome de esa expresión, perseguí al individuo en cuestión sin despejar la vista.
— Lizi me conto lo que hiciste — ataque sin pensarlo dos veces, el se dio la vuelta con una sonrisa prepotente mirandome por el encima del hombro.
— ¿Y que hice según tu? — se hizo el desentendido.
— Me besaste, Suigetsu — le recordó con voz ahogada.
Como si hubiese dicho el peor de las blafemias, el chico llamado Suigetsu miro hacia los lados con susto pensando que alguien pudo haber escuchado tal cosa, no comprendia nada. ¿Acaso ella no es una chica? ¡Pero claro! Pertenece al coro, seria el peor de las cosas en sucederle. Aparte de admirarla en secreto.
— No debes preocuparte por eso — le dije sonriendo de manera relajada — es decir, todos hemos tenido a alguien a quien tenemos en cuenta siempre — Suigetsu empezó a huir prácticamente de mis palabras, mirando a todos lados con miedo y susto — comprendemos tu postura, luego de todo, el querer pertenecer a algo que te haga sentir vivo… es el deseo de todos.
Fue cuando, totalmente de imprevisto, Suigetsu se dio la vuelta con una expresión totalmente furiosa y fría, me sujeto de las solapas de la chaqueta con fuerza.
— ¡No hables de las personas como si lo supieras todo! — grito sobre mí cara, estampandome contra la cerca de hierro.
— ¡Para de una vez con esto! — Lizi salio de la nada, colocando sus delicadas manos en el pecho de él empujandolo fuera de mi.
Quede helado de piedra, no solo porque en difinitiva me he metido en una camisa de once baras, sino que frente a mis propios ojos he percibido la fuerza inquebrantable de una chica a la cual he creido rota, ahora parece toda una fiera protegiendome. Suigetsu ante esa acción parece cohibido o dolido, jamas sabre con exactitud que expresión que tenía, simplemente se dio la vuelta por donde había venido arrazando todo a su paso. Me aleje de la cerca sacudiendo mis ropas y acomodando mi saco, Lizi parecía desanimada, parecido a experimentar el peor de las tragedias sentandose en el primer escalón en las escaleras.
— Parece toda una fiera — alegue con ironía, riendome — ¿Qué sucede? Pareces… muy desalentada.
La imite, sentandome en el escalón superior al de ella pero casi cerca. Su rostro no solo reflejaba el dolor también la decepción.
— ¿Sabes? Desde ayer… nunca… nunca había sido besada — me confeso con dolor — y… que halla terminado así mi primera experiencia… duele.
Oh rayos, para las chicas el primer beso es el acontecimiento mas importante de sus vidas, eso y el casarse, ambas cosas solo ocurren una vez mientras vives. Bueno, puedes divorciarte y volver a casarte cuantas veces quieras, pero en mi definición, el unir tu vida a alguien mas es simplemente sagrado y el abandonar esa idea de convivir con alguien… es un pecado. Aunque viendo de esta manera a Lizi de destrozada, queriendo nuevamente llorar en cualquier momento se me vino rápidamente una sola cosa. Besarla. ¡Demonios! Era una persona completamente repulsiva y asquerosa. ¿Tener el deseo se besar a una persona que apenas conosco esta semana? No, no podía ser posible. Solo porque Lizi posee esa pálida expresión, unos ojos cristalinos totalmente puros, esos pomulos rosaseos apatecibles como adorables y espacia labios carnosos de presencia de fresa, no debía decirme nada. ¿A quien miento? ¡Queria en verdad hacerlo! Pero no, debía de contenerme, apresar nuevamente al demonio porque aprovecharme de un momento de debilidad de ella, es peor a rebajarme a Suigetsu. Y no quiero nada de eso, su amistad me es sumamente valiosa, mas que mis deseos.
Por eso, tratando de controlarme le di un suave empujón en su hombro sonriendole.
— Vamos, vamos — le dije tratando de liberar toda la tensión — hoy el almuerzo lo invito yo.
Nos levantamos de nuestros asientos improvisados comenzando a bajar las escaleras, pensé un millón de cosas, pero las mas resaltantes eran que mis amigos no podían estar equivocados, y la segunda, invite a Lizi almorzar pero no tenia ni idea de donde quedaba el comedor. ¿Hasta donde mi mente podría llegar a soporta?

La cuenta regresiva… acababa de comenzar.

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