VIII
Shouts flavored sincerity
Shouts flavored sincerity
Al día siguiente, después de clases, Tadase me acompaño hacer todos los tramites necesarios para mi traslado de cuarto, eso fue mas sencillo de lo esperado, porque siempre pensé que tardaría días para poder hacerse valido, pero ese mismo instante ya podía cambiarme. Mi nuevo compañero de cuarto me ayudo con mi equipaje, era imposible no notar la felicidad de Jenna, si hasta prácticamente se ofreció ayudarme. Pero ya nada de eso me importa, si bien por fin había logrado el cambio tan soñado, y pasado mi horas escolares sin contratiempos, dire con sinceridad: tenia mi cabeza en las nubes. ¿Y como no iba a estarlo? Si la persona que te gusta de manera confusa dice estar enamorada de ti, no tengo ni si quiera en orden lo que realmente siento. No estaba feliz, ni dichoza, ni… nada, simplemente el Shock en mi cuerpo se negaba a irse. Intente disimularlo con Tadase que estaba colocando todo su empeño en este traslado, lo último en mi mente es decepcionarlo, aunque realmente era lo menos que me importaba. Todo esto es tan inlogico, digo, si Sasuke dice estar enamorado de mi ¿Por qué me esta haciendo sufrir como una condenada? De ser una nueva técnica de seducción, es completamente un asco. Perfecto dejemos el sarcasmo de lado, nada de eso tenia sentido alguno, pero lo realmente claro aquí eran las manos de Jenna en todo esto. Ella es quien de alguna forma, mantiene vigilado a su primo para mantenerse alejado de mi, y según él debe hacerlo por mi propio bien. La pregunta del millón sería: ¿Por qué? ¿Qué es lo me estan escondiendo? Ahora volviendo a la realidad, al terminar de guardar mis cosas me despedí de Jennal mas cordial que pude, para mi fortuna o desgracia, ni Sasuke, Sasori o Hidan se encontraban en la habitación en el momento de la mudanza, quizás era lo mejor o no, haciendo esto dejaba todo inconcluso. En la simple nada. Mi duda de lo que pasaba por el cerebro de Sasuke jamas seria deluida, no lo vería mas a él con la misma frecuencia de antes y menos me rebajaria a buscarlo, no cuando escuche aquella conversación de manera ilícita. Tenía un nuevo dato de su comportamiento, una justificación al menos razonable, pero que no podría simplemente confirmar teniendolo de aquella manera alejandome.
En fin, insistiendo con volver a los hechos del ese viernes, Tadase ayudó a cargar con mis cosas hasta la habitación, recuerdo muy bien la escena, él se ofreció a cargar mis cosas en tanto yo llevaba a Inu, me sorprendió el hecho de verse Tadase delicado y un poco sumiso, ser lo bastante fuerte como para poder encargarse de mis pertenencias solo. Llegamos a la habitación 510, mi nuevo cuarto. Era exactamente igual, exctuando su color de paredes amarillo amanecer y el picaparte, en eso, me percate que no devolví la llave de mi antigua habitación lo normal seria darsela a algunos de sus residentes, pero seamos claro, dudaba que pudiera servirme para algo después. Por lo momentos decidí guardarla. Mire a Tadase el cual tenia una sonrisa muy amplia, en verdad parecía ancioso. Llego el momento de abrir la puerta.
— ¿Estas lista? — me pregunto con alegría.
— Creo… — le respondí sin poder ocultar mi nerviosismo.
Al abrir la puerta, un lluvia de papeles y gritos de euforia cayeron sobre mi. Fue un increíble escandalo producidos por tres jóvenes, dos chicas y un chico. Los reconocí a cada uno de ellos como miembros de los R.e.d, allí estaba el chico alto de cabello rubio y ojos castaños. A la primera que conocí fue a Amu, ella al igual que Tadase audicionaron para un solo en las interseccionales, por intuición el chico debía de ser Akito. Me sorprendió saber, que mi otra compañera de cuarto era la misma chica sentada el otro día junto a mi en la reunión del coro.
— ¡Bienvenida Lizi! — saludo la Amu muy emocionada.
— Espero que no te haya parecido una bienvenida muy escandalosa — dijo con una media sonrisa Akito.
— ¿En verdad piensas eso? ¿Cuantas personas pueden dar este tipo de bienvenida? ¡Solo nosotros! — exclamó la chica quien no conocía aun su nombre.
No pude evitar reír un poco, porque en verdad jamas espere tal recibimiento, era algo muy bonito de parte de todos ellos.
— ¡Tienes suerte que les haya pedido calma! — dijo Tadase cubriendo su risa con un puño — ayer estaban planeando rosearte con crema para pasteles a tu llegada.
— Esa fue idea de Sana — acusó Amu a la muchacha.
— Menos mal que reconsideraron hacerlo, porque si eso tocaba mi cabello… las cosas se pondrian algo feas — les respondí con una sonrisa siniestra.
— La cuestión es hacerte sentir en casa, no espantarte — comento Tadase.
— En fin, queremos darte la bienvenida oficial a la habitación 510 — anunció la muchacha Sana — Veras con el tiempo que estamos completamente locos y no tendrás ningún momento de aburrimiento con nosotros, olvidate de estudiar, dormir o cualquier otra cosa mientras estes con nosotros.
— ¿Sabes que podrías ser una muy buena publicista? — le dijo Akito con un tono muy serio.
Aquel comentario me hizo reír bastante, si bien mis pensamientos siguen en lo ocurrido la noche pasada, me sorprendió aquella inusual bienvenida. Me permiti un poco observar la habitación, era muy similar a la otra, la distribución era igual, los dos baños a la derecha e incluyendo el armario, la ventana y la chimenea estaban allí.
— Tu cama es la que esta cerca de la ventana — me informo Tadase.
— Muchas gracias por todo chicos, no esperaba un recibimiento como este — les dije sonriendo ampliamente.
En eso Akito dirigió sus ojos castaños a la jaula que poseia en mis manos, el chico opto por una expresión mas suave a la que usualmente cargaba, hasta podría decir que su mirada estaba empezando a brillar, por lo tanto, se avalanzo sobre mi quitandomenla de las manos.
— Inu — dijo con un tono feliz, aparentemente hacia mi amigo.
Mi pequeño amiguito comenzó a piar alegremente, no sabia si sería exaltación o terror. Con delicadeza, Akito apoyó su jaula sobre la que seria mi mesa de luz y comenzo a silbarle una melodía bastante interesante.
— A Akito le gustan mucho las aves — me explico Tadase.
— En casa tiene una pajarera repleta de puras ellas — ironizo un poco las palabras Sana.
— Bueno, — giro y me miro con algo de nostalgia — si no tuviera que ocuparme del negoció de la familia, posiblemente me dedicaría a esto.
Eso es bastante triste, pero no sorpresivo. Porque seamos sinceros ¿Cuantos de estos jóvenes estarán pasando por algo igual? Les aseguro que muchos.
— Supongo que ser parte de los R.e.d le asienta bien — comente sonriendole.
— Eso dilo por todos, Lizi — suspiro acomodando su corto cabello — ser parte de un coro sofisticado como los R.e.d llama mucho la atención de los jovenes prometedores.
En eso, Tadase prácticamente bufo de ese comentario.
— Si… por supuesto, eso ni te lo crees ni tu misma — le contesto Tadase.
— Que no tengas éxito con las chicas, no nos lleva a todo a poseer tu mala suerte en el arte de amar — le contesto Amu con alarde.
— Considero éxito en el “arte de amar” cuando llevas mas de un mes con una misma persona — le desafío con la mirada Tadase.
— ¿Entonces que esperas para felicitarme? Tengo un mes y medio con novio.
— Felicidades, ahora dime ¿Cuantas veces te han dado matarile? — pregunto Tadase con sarcasmo.
— Alguien aquí esta siendo sucio — le respondió Amu con una sonrisa burlesca.
— Y otra esta hablando puras babosadas — le devolvió la sonrisa Tadase.
En eso, sin poderlo preveer, Amu se le avalanzo a Tadase para comenzarlo a despeinar, pero la cosa no se quedo allí, porque el otro traba de librarse de ella utilizando casi los mismos métodos. No lo negaré, en verdad lograron asustarme un poco, porque ese comportamiento sin duda no era el esperado de jóvenes adinerados, menos en una chica.
— Allí vamos otra vez… — suspiro Sana.
— ¡Para ya! ¡Dejame tranquilo! — pidió Tadase bajo de ella.
— ¡No hasta que te retractes de lo que dijiste! — Amu, con una fuerza loca, se apodero del cuello de Tadase y con su puño frotaba la cabeza de él.
— ¡Estas loca! — chillo Tadase.
— Vamos terminen ya con eso. ¿Acaso quiere que Lizi salga corriendo lejos de aquí? — sugirió Akito sin despegar su vista de Inu, increíble que siguiera en ese sitio sin importarle nada.
— Oye Lizi — pregunto Sana en medio de todo el griterio, sentandose junto a Akito para mirar a Inu — ¿Qué te hizo cambiarte de habitación?
En eso Amu rodo de la cama impulsada por Tadase, los cuatro chicos se quedaron en silencio esperando a mi respuesta, quizás Tadase se haga una idea del por qué. Pero si lo pensaba mejor, tomando en cuenta lo sucedido el día anterior, no tenia ni idea de la razón de mudarme. Ayer hubiese sido muy clara mi respuesta, pero ahora todo era diferente, Sasuke admitió estar enamorado de mi. ¡De mi! Y sin embargo, se comportaba de la manera mas fría y grocera posible sin darme ninguna explicación.
— No tienes porque contestar si no lo deseas hacer — me defendió Tadase levantándose nuevamente.
— ¡Por favor! Como si fuera la única en tener curiosidad por saber — exclamó Sana.
— No es que no quiera saberlo, pero Tadase tiene razón. Aún así compartiendo habitación con Jenna… puedo imaginar el por qué — opinó Amu sentandose sobre la cama.
Su comentario me sorprendió bastante.
— Jenna no es muy alabada que digamos — dije con sarcasmo.
— Es una zorra — gruño Sana con un rostro bastante contraído — y últimamente ha consumido a Sasuke.
— ¿Qué quieres decir con eso? — pregunté.
Al parecer no era la única en pensarlo, porque claramente la semilla del nuevo comportamiento de Sasuke era Jenna, y no solo eso, en general parecía una persona agradable en Red.
— ¿No te diste cuenta? Ustedes parecen muy cercanos — me miro bastante extrañado Akito — últimamente esta muy callado.
— Es como si estuviera deprimdo, frustrado y enojado — como esperaba de Tadase. No pudo haber dicho una descripción mas exacta de Sasuke.
El comentario de Tadase fue excelente, no corrección, perfecto. Si hacia memoria, las expresiones espenuslantes que hacia Sasuke, no parecía enojado conmigo, mas bien, era consigo mismo… como si fuera contra su voluntad. Si, era estúpido haberme dado cuenta luego de todo lo ya pasado, pero jamas tuve otra opinión de eso. De pronto, Amu termino por dejarme pasmada.
— No quiero meterle el muerto a nadie pero… todo comenzó cuando Sasuke empezó a juntarse con Jenna la semana pasada — Dijo.
Lo miré extrañada, intentando controlar las palpitaciones de no pecho descontrolado.
— Espera, ¿Has dicho la semana pasada? — pregunté.
No puede ser, Sasuke y yo pasamos toda la semana juntos, en ningún momento lo vi con Jenna.
— Si… bueno, no se mucho los detalles, pero una noche salí para contestar una llamada de Ikuto, mi novio y los encontré a los dos hablando. No escuché nada de su conversación, pero debiste ver el rostro de Sasuke, estaba bastante alterado — conto Amu.
Me quedé muda, en ningún momento Sasuke me conto eso, en pocas palabras, este desastre ocurría mientras que estuviera ajena a cualquier realidad. Sasuke me oculto eso desde hace ya un tiempo, por alguna razón, esa semana no dejo de hablarme, mas bien, nos unimos mas que nunca. Dejando así, al detonante a aquel fin de semana que no tuvimos ningún tipo de comunicación.
— ¿Lizi estas bien? — me preguntó Akito preocupado — estas un poco pálida.
Volví a la realidad, Tadase me miraba fijamente seguramente averiguando mis pensamientos.
— Estoy bien, solo un poco confusa, Sasuke jamas me comento nada de eso — le respondí mirando a la nada en particular.
Por gracia de algo, un celular comenzó a sonar aligerando la tensión.
— ¡Oh, es Ikuto! — chillo de la emoción Amu sacando el celular del bolsillo.
Acto seguido, salio de la habitación dando brincos feliz dejandonos a nosotros cuatro. Tadase dio un suspiro profundo sentandose en una de las camas.
— Y hablando de personas no agradables — bufo Sana con mucho asco.
— ¿Aun no le ha roto el corazón? — pregunto Akito mirando a Tadase.
— No, esta durando sorprendentemente mas de lo esperado — contestó Tadase.
— No, esta durando sorprendentemente mas de lo esperado — contestó Tadase.
— Si no fuera porque esta saliendo con Ikuto, me alegraria que por fin le esta durando una relación — comentó Sana un poco irritada.
Busque con la mirada a Tadase esperando entender algo de esta conversación.
— Amu es bastante difícil cuando se trata de relaciones amorosas, a salido con cuatro chicos en los últimos dos meses pasados — me respondió Tadase mirando al techo — lleva como dijo mes y medio con Ikuto pero…
— Ese chico es el peor de las desgracias para ella — termino en decir Sana — para ella y toda las mujeres.
— ¿Por qué? — pregunte con curiosidad.
— Es un chico bastante fastidioso, arrogante y mal hablado — declaro Akito — pertenece a los Andaluz, la escuela hermana de Red, es de allí donde lo conocemos. Hace tiempo salio con una de las R.e.d Chizuka, no funciono.
— Ahora decidió colocar sus ojos de largarto en otra de nuestras coristas, Amu — dijo Sana.
— Y Amu es un poco ingenua cuando se trata de hombres — dijo Akito moviendo su cabeza hacia los lados.
Tadase no agrego nada mas, tal vez porque los otros dos ya había explicado todo. Realmente quise interesarme mas en el asunto, pero fue imposible, mi mente aun trataba de procesar lo proporcionado antes por Amu. En eso, la chica entro a la habitación.
— Lo siento — se disculpo Amu con una expresión penosa en el rostro, parecia hasta una persona distinta a la que lucho con Tadase — ¿De que estaban hablando?
Mis tres compañeros se miraron entre si, fue cuando planie mi escape de emergencia.
— Nada en realidad — le respondí — solamente les plantie si tenían inconveniente de que saliera unos momentos, antes de ir a cenar.
Ahora todos me miraron sorprendidos.
— Por supuesto que no hay problemas Lizi, eres libre de hacerlo — dijo Amu sonriendo, dando a demostrar su excelente animo.
Le devolvía la sonrida y salí del cuarto, el pasillo estaba desierto, solo la luz del eminente ocaso era lo que se colocaba entre las ventanas, era mi fiel compañera. Mire a los jardines de Red impregnados de los últimos rayos del sol, me acerque a la ventana para apoyarme en ella, suspire, en verdad necesitaba estar un momento a solas para procesar toda la información. Todo se estaba moviendo a mi alrededor sin yo poder hacer algo, es como si simplemente me dejaran atrás. ¿Que tenia que hacer? No podía pensar nada en realidad, aun mas, podría conocer los sentimientos de Sasuke pero no me comia por completo ese cuento, es decir ¿Por qué no quiso hablarme de nada? Si al menos debía de alejarse de mi, tuvo que tener la confianza para hacermelo saber ¿no? Pense que secretos entre los dos no existían.
En eso lo presencie, no estaba sola, a unas cuantas puertas de distancia, como si lo hubiese llamado con el pensamiento, Sasuke se hallaba parado mirandome fijamente. Me incorpore y le devolvi la mirada, mi corazón latia con fuerza tanto que dolia. El brillo de sus ojos, estaban opados por los sentimientos de rencor y furia, estaban posados sobre mi rostro, no tenía ni que expresión poner, aun menos el decir algo, por mas qué quisiera no podía acercarme a él. En su mente, yo desconocía toda clase de sentimientos de él hacia mi, me dolia simplemente mirarlo, porque detrás de esa mascara de amargura y rencor residía un Sasuke cargando con un secreto opresor. Secreto que no decidió compartir conmigo, en tanto yo, no podía forzarlo hablar y menos la energía para hacerlo. Todo seguiría igual, ambos alejados cargando con nuestros propios sentimientos.
Tadase salió de la habitación, acercándose a mi tocando mi hombro.
— ¿Lizi? — pregunto mirandome preocupado.
Pero no respondí nada, estaba atrapada en la mirada oscura de Sasuke, mis pensamientos únicamente eran para él. Al parecer Tadase también dirigió su mirada a Sasuke. No fueron mas de viente segundos que duró esto, hasta finalmente Sasuke se dio la media vuelta volviendo a su habitación. En el momento exacto que desapareció mis piernas empezaron a perder fuerza, hasta hacerme caer, tuve la suerte que Tadase estuviese ahí conmigo para sostenerme de pegarme contra el suelo.
— ¿Te encuentras bien Lizi? — preguntó mi compañero angustiado.
— No… — comencé a sollozar — no lo estoy…
Puede que haya sido uno de los actos mas penosos que pude haber cometido, no tenia la confianza necesaria como para llorar delante de Tadase, pero mis lágrimas salieron solas sin poder detenerlas. Me sente sobre el suelo del pasillo, cubriendo mi rostro con mis manos dando rienda suelta para llorar. Tadase no dijo nada, simplemente se quedo allí dandome palmadas en la espalda para calmarme. Fue mi compañia silenciosa.
★★★★★★★★★★
Tres semanas pasaron desde aquel suceso, a excepción de las reuniones con los R.e.d, no volví a encontrarme con él, entre tanto comenzaron los ensayos de las interegionales. Se decidieron por la canción “Dark Horse”, lo cual me dio completamente igual, en donde obviamente la cantaría Sasuke como voz principal. Esto ni me afectaba, es decir, es bastante predecible que sigan las cosas tal cual deben de ser. Sasuke monopolisando los solos. Por otra parte, las finales de fútbol llegaron a Konoha, papá, María y yo fuimos a darle nuestro apoyo a Sai quien parecía bastante tenso por el asunto, sorpresivamente mi antiguo instituto salio victorioso. Al parecer, el cambiar de entrenador le dio bastante bien a todos, ahora este era su resultado. El club del coro salió al medio tiempo para interpretar un popurri de las canciones “Everybody” y “She is not there”, dejando a todos completamente encantandos, y si, debo admitirlo porque desee estar allí. Los estrañaba demasiado. Sin embargo, no podía quejarme porque comencé a creer que hice un buen grupo en Red, en aquellas dos semanas estreche mis manos con mis compañeros de habitación, sobre todo con Tadase, quien se convirtió en mi Ángel de la guarda y una gran compañia, se encargo de jamas dejarme completamente sola o alejada. No solo eso, fue lo suficiente respetuoso para no hacer ninguna clase de pregunta sobre mi estado de animo, supongo que no la necesita, creo haberle quedado claro mis sentimientos por Sasuke. Aun así, Tadase no preguntaba y yo menos le iba a comentar algo. Prácticamente no sabía nada de él, salvo que su familia tiene una disquera y su madre era una compositora de alto renombre, además de que Amu es su mejor amiga. Era evidente, Tadase se mostraba calmado con un aire principesco estando a mi lado, pero coloquemos en la ecuación a Amu, encontrandonos a un feroz chico apasionado dispuesto a ceder en aquellos juegos bruscos. Por lo que Tadase me había contado, su amiga estaba muy distante debido al asunto de su novio y no le estaba prestando mucha atención que digamos. Si lo pensaba mejor Amu era con la persona que menos mantenía contacto, había descubierto de Akito un buen compañero de estudio, posiblemente el único en estudiar aparte de mí, era muy buen conocedor de historia y francés, al parecer su familia posee un museo o algo así, sumandole su excelente gusto hacia el cine clasico, lo aseguro pues coincidimos en muchas cosas. En cuanto Sana, era una chica completamente animada y llena de energía, al conocer bastante a Akito aseguró uno de sus primos era veterinario, por lo tanto le encantaba también con nos animales. Fue cuando entre eso dos trataban de eclipsar la atención de Inu, mi emplumado amigo, quien parecía estar mas entuciasmado estando en esta habitación que en la anterior. Si soy sincera, pienso que entre esos tres puede existir un peligroso triangulo amoroso.
En cuanto a mí día a día, aun permanecía castigada, me limitaba a estudiar, cenar y permanecer en mi cuarto, mis compañeros fueron muy comprensivos al respecto, siendo así de manera mayoritaria su elección de acompañarme. Al finalizar las clases los viernes por la tarde papá o Sai eran los encargados de venirme a buscar, de esa manera, los lunes papá me traía a Red sin falta. Esos dos fines de semana fueron especialmente dedicados a mi familia y amigas, Sakura, Minami y Hinata quienes decidieron visitarme en un par de ocasiones. Por otro lado, los fines de semana se dedicaron en caminatas familiares o noche de películas, pero existía algo raro en ellos, mas bien diría yo que el del cambio era mi hermanastro, Sai. Parecía estar en las nubes, distraído y mirando en algunas ocasiones a la nada, estaba cruzando mis dedos para que no resultase esa conmoción por cierta rubia de Konoha. Cabe de destacar, que no le mencione a mi familia o amigas lo escuchado mi último día en aquella habitación, no quería oír los comentarios de Minami o Sakura con respecto al asunto, no deseba escuchar la opinión de nadie. Resumiendo en pocas palabras, no tuve ninguna noticia sobre Sasuke. Ahora ¿significa que lo he olvidado? En lo absoluto, se me hacia difícil no pensar en mis ratos libres en su confesión y ese encuentro, en general, era difícil no pensar en él.
Fue un jueves donde las cosas comenzarón a colocarse extrañas, recuerdo muy bien la situación, luego de cenar subimos de inmediato a nuestra habitación. Parecía una noche bastante monótona, si hablamos de una pelea entre Tadase y Amu, siendo esta última quien se encontraba en problemas.
— ¡Deja mi cabello tranquilo! ¿Acaso tienes algo contra el? — comenzó a gritarle Tadase.
— ¡No me agrada que te lo tiñas! — contesto Amu riendo en tanto despeinaba a mi amigo.
— ¡Amu me conoces desde niños! ¿Diras que me tiño el cabello cuando estaba en pañales? — dijo Tadase trando de apartar a Amu fuera de esperarse.
Como solia suceder, yo me quedaba sentada en la cama mirando el panorama caótico, en tanto Akito y Sana le hacían compañia a mi emplumado amigo.
— ¡Chicos, Inu quieren que dejen el escandalo! ¡Lo ponen nervioso! — declaro Sana quien no despegó su mirada del animalito.
— ¿Te acabas de dar de cuenta del contenido de tus palabras? — le pregunto con un tono serio Akito.
— ¡Por supuesto! ¿Acaso no lo ves? — le señalo hacia Inu con cara de indignada — esta completamente nervioso por ese par.
— ¿Como puedes saber lo que dice? — le arqueo una ceja, la verdad me estaba preguntando lo mismo.
— Mi primo me dio un par de pistas, además, lo demás es instinto — declaró con mucha determinación — deberías usarlarlo, después de todo, tienes una pajarera entera en casa.
— De ninguna manera haría tal cosa — suspiro alejándose de su amiga.
Creo que empezaba a compadecerme por él, porque al pesar de tener afecto hacia mi emplumado amigo seguía manteniendo la cordura, de hecho, nosotros dos somos los únicos en poseer algo con ese nombre.
La pelea de Tadase y Amu se traslado al baño, se podían escuchar los alaridos del primero acompañados de la risa histérica de la chica. La situación se invirtió hasta salir ambos muertos de la risa y casi sin aliento, cubiertos de pasta para dientes.
— ¿Quien a ganado al fin? — pregunte sin un rastro de emoción en la voz.
— Es un empate — declaro Tadase riendo.
— ¡Cuentame una de piratas mejor perdedor! Porque yo estaba a ciento de metros lejos de ti — Alardeo Amu alzando su mentón muy segura de si misma.
Comenzó nuevamente el griterio, aunque de una manera bizarra, no pertenecían a este cuarto. Se oía bastante lejano, pero claramente eran las voces de un chico junto a una chica, quizás pueden ser mas, no lo se, pero mantenían una fuerte discusión. Los cinco permanecimos en silencio tratando de comprender algo, pero lamentamente la distancia no nos permitía saber absolutamente nada, debían de ser ocho cuartos o… mas. De repente, el griterio ceso.
Sucedieron cinco minutos de silencio absoluto.
— ¿Qué demonios ha sido eso? — Sana fue la primera en preguntar.
— Posiblemente Nagato, Yahiko y Konan — opino Amu.
— Ahora que lo dices, esos tres han estado discutiendo mucho — pensó Tadase.
— Según dicen, la novia de Yahiko es la mejor amiga de Konan o prima, no lo se muy bien, pero resulta ser que antes salia con Nagato — agrego Akito.
Que dilema mas enredado, fue cuando escuche que alguien estaba tocando la puerta, dudamos un momento pero fue Sana la que decidió tomar la iniciativa de ir abrirla. Entonces allí parada, se hallaba Jenna, se veía bastante alteranada. El esmeralda de su mirada poseía un brillo fogoso y peligroso, su cabello extenso perfectamente arreglado y ordenado, permanecia algo salvaje como desaliñado. Creo que mis pensamientos eran bastante buenos para deducir, aquel griterio parecía venir de otro lugar en particular.
— ¿Qué haces aquí? — preguntó bastante disgustada mi compañera.
Siendo sincera, estaba sorprendida de ver a esta vibora mutante aquí, después de todo, acordamos no cruzar nuestras caras otra vez.
— No tengo ganas de soportarte Kurata, estoy aquí por Mogami. Vengo por ella necesitamos hablar.
Mis compañeros me miraron perplejos, algo completamente innecesario porque no sabía las intenciones de esa chica conmigo.
— Lizi esta castigada — Amu su aproximo a la puerta, mirando con suspicacia a nuestra visitante — no puede salir.
— Oh por favor, como si al director le importara que saliera solo unos segundos — dijo Jenna impaciente.
— Siento mucho eso Jenna, pero sera mejor que te larges, de lo contrario, comenzaré a sacar mis garras para poder sacarte tus…
— Tranquila, dejame y me encargo de esto personalmente — frene el discurso de Sana de inmediato.
Mis compañeros me miraron un poco inquietos, aún así, los ignore y salí de la habitación acompañando a Jenna. No tenia idea de que podría querer, pero llego el momento de encarar las cosas. Comenzamos a caminar en silencio hasta la otra punta del pasillo, donde se encontraban las escaleras que llevaban al piso de arriba. Jenna me invito a tomar asiento, y sin dirigirle la palabra aborde los primeros escalones. Ella simplemente se apoyo sobre una de las paredes, con la gracia de toda una dama.
— No debo ni siquiera preguntar para saber donde fue el griterio de haces unos momentos, ¿no es así? — le afirme muy segura.
— Eso no es tu problema, Mogami — me dijo con aquel tono de voz frío, tan típico de ella. Creo ya haberlo escuchado en otra parte.
— Como sea, necesito saber tu comportamiento para hacer tal invitación tan… sorpresiva — le dije con todo el tono sarcástico que podía emplear.
— Ambas sabemos mi razón de estar aquí — me respondió.
— No, no lo se. Porque, después de todo, rompí toda relación con Sasuke. Tal y como querías — le respondí.
Note como Jenna empezaba a ponerse mas nerviosa, sus manos temblaban y su rostro de razgos angelicales permanecía contraído.
— Contestame algo, Mogami. ¿Cuento quieres para que te vayas de aquí? — me pregunto.
¿Pero…? ¡¿Pero quien se creía esta que era yo?! No soy el tipo de persona que puedas ponerle un precio y simplemente comprarla, me sentía sumamente indignada. Maldita víbora.
— Ahorrate tu dinero, porque no lo necesito — le dije bastante desafiante — me quedaré justo donde estoy, puedes afirmarlo.
— No me provoques, tu no perteneces a este mundo y no tienes derecho a interferir. Eres patética y mediocre ¿Pensaste en que tenias alguna posibilidad con Sasuke? Eres demasiado ingenua, él me lo dijo, solamente fuiste un experimento el cual uso para pasar el tiempo. Con tal, eres el objeto de juegos de esta escuela — me dijo.
No se ni como ni porque, pero esas últimas palabras me causaron risa, ahora ya no podía negarlo, menos aun, dejarla salirse con la suya.
— ¿En verdad piensas que soy estúpida? — le pregunte encarandola, desafiandola con la mirada — se perfectamente como esta las cosas, dejemos de mentiras querida, porque se que tu fuiste la semilla de la discordia para alejar a Sasuke de mi. Y la razón es simple, soy una amenaza para ti.
— Si, puede que al comienzo halla sido idea mia — declaro Jenna — pero fue él único en tomar cartas en el asunto, dandome la razón al final, tu lo estabas fastidiando bastante y el que salieras de su vida ha sido una de las mejores cosas que ha hecho, puedes considerarte satisfecha. No te debía explicaciones.
— ¿Y esperas a que lo crea? ¿Supongo? No seas ridícula, Jenna. Se perfectamente que todo eso es falso, porque temes… temes… que se acerque nuevamente a Sasuke. Porque de esa manera tus planes quedarían arruinados y…
Jenna no me dejo terminar la oración, se aproximó a mi, casi asechandome invirtiendo toda la situación. Su rostro se veía inclusive mas aterrador que antes, si no fuera porque ambas somos chicas y tenemos mas o menos la misma contextura, realmente estuviera aterrada. En su mirada se veía claramente la llama del deseo de destruir, si, de destruirme y destriparme.
— Vamos a dejar las cosas bien claras de una vez, Mogami. Tu no vas a volverte a acercar a Sasuke, no al menos que sepas donde te estas metiendo. Y… aunque lo hicieras, no funcionara, Sasuke conoce muy bien sus responsabilidades y sabe muy bien lo que produce cada acción suya. No seas tonta, ya te lo dije, tus mediocres intentos de conquistar a mi primo estan destinados al fracaso. Ambos son de mundos diferentes, es como comparar a un labrador con un perro callejero. No solo eso, Sasuke no es un ningún estúpido marginado que jamas ha podido valerse por si solo.
No dije nada, estaba paralizada, no por la amenaza, fueron esas últimas palabras llenas de odio, repudio y asco. Eso hicieron rememorar mis memorias de Konoha, donde mis agresores me trataban del peor insecto del mundo, el cual puedes pisotear varias veces sin cansarte. Aun asi, esto me hizo retomar la memoria de la historia de Sasuke en ni sótano, al parecer su familia no aceptaba el pasado de él ni mucho menos con quien se relacionara. Aquel odio no solo lo dejo en el colegio, lo llevo a cuestas hasta casa.
Jenna apoyo una de sus manos en mi hombro y me dedico una mirada oscura, cargada de rencor y repudio.
— No te atrevas a siquiera pensar en acercarte a Sasuke, porque si me llego a enterar que lo estas acosando… me encargaré de darte un paseo directo al infierno.
Jenna no dijo nada mas, dio media vuelta marchandose, dejandome sola. Tardé unos diez minutos para volver en mi, en donde la oscuridad fue mi única compañera hasta que la escasa luz de la luna iluminó el pasillo, permitiendome ver una figura aproximándose a mi. Era Tadase. Debió de llamarle un poco la atención verme prácticamente tirada en las escaleras, tratando de asimilar todo los sucesos de recien.
— ¡Lizi! ¿Te hizo algo? — me pregunto mi amigo bastante preocupado.
— No… — conteste secamente.
Tadase se me quedo mirando unos segundos hasta deducirlo, bueno, no necesitas ser un cerebrito para enterarte.
— La discusión no fue de la habitación de Yahiko, Nagato y Konan.
No reapondí, la respuesta ya estaba en mi cara. Mire a Tadase fijamente, este tomo lugar a mi lado sentandose sobre las escaleras. Fue en el momento que detalle los ojos ámbar de mi amigo, que supe lo que iba hacer. Necesitaba hablar con alguien del asunto, alguien que me diera una opinión sensata y racional. Para ese papel no había nadie mas que Tadase, el era muy perspectivo y prácticamente nada se le escapaba.
— Tadase… ¿Me guardarías un secreto? — le pregunte dudando de mis palabras un poco.
— Por supuesto — respondió.
Se veía bastante asombrado, supongo que no esperaba que confiara tan rápido en él, y para ser sincera, menos espere tal cosa de mi. Pero existe algo en Tadase haciendome saber el poder confiar en él, era como si de alguna manera supiera que, todo lo salido de mi boca en unos minutos, permaneceria entre nosotros. Seguí con mí discurso un poco con lo que iba a decir.
— A lo que me refiero es a… no decirle a nadie, ni si quiera Amu…
— No te preocupes Lizi, tienes mí palabra en que no dire nada de esto a nadie. Después de todo, jamás de obligue para que me contaras la historia entre Sasuke y tu — me dijo sonriendo levemente.
— ¿Eres telepata? — le pregunte un poco impresionada. La manera de anticiparse a mis palabras, era increíble.
— No, pero ¿Qué otra cosa podrías decirme? Dudo de tener algo mas por contarme a parte de eso.
— Tienes razón — dije sonriendo forzadamente.
Suspire, estaba por cometer lo que seguramente personas bastante conocidas por mí, considerarían traición. Pero necesitaba hacerlo, Minami o Sakura podrían matarme después si quieren, pero no quiero consejos. Solo alguien para que me escuche, aun mas, a alguien imparcial en el asunto quien no tuviera ningún tipo de conocimiento.
— La noche antes de mudarme… oí a Sasuke hablando con Sasori e Hidan — hice una pausa. Tadase me miraba, poniendo toda su atención en mis palabras — Sasuke… él… él… admitió estar enamorado de mi.
Trague saliva, esas últimas palabras… pensé que me iba atragantar con ellas. Mire a Tadase esperando una reacción de asombro o algo, pero no, simplemente sonrio levemente suspirando aliviado.
— Ya me lo esperaba — dijo.
Esa fue la reacción que menos esperaba de él, menos la respuesta. Apoyé mí cabeza sobre mis manos y seguí con mi explicación mirando nuevamente al suelo.
— Nosotros no peleamos por algo en especifico, fue Sasuke quien me dijo que no quería ser mas mi amigo, sin darme una razón. Al principio en verdad me creí, que no quisiera saber nada mas de mi. Pero luego viene Jenna junto con sus amenazas, no es que no lo haya hecho antes, creeme, aunque solamente me hace confirmar mis sospechas. Esta metida hasta el cuello en el asunto.
— Esa es una de las razones por la que no nos agrada — me confeso Tadase — como sabes, Red tiene políticas contra el abuso escolar, ella esta en contra de eso. No es que sea una chica agresiva, solamente mantiene una mente muy cerrada donde es intolerante a lo “impropio” o “fuera de lugar”. En general toda su familia es así, por lo menos esa rama especifica de los Uchiha, pues como ya vez Sasuke rompe todos los paradigmas de los Uchiha.
Los dos nos quedamos callados sin decir nada mas, Tadase se incorporo ofreciendome su mano para levantarme, la recibi y juntos comenzamos a caminar hacia nuestra habitación, dejando llevarnos solamente por el sonido de sus pasos.
— Estoy perdida, no tengo idea de que puedo hacer — confesé — no puedo acercarme a Sasuke, al menos, no en estas circunstancias.
— Es solo cuestión si quieres arriesgarte o no — me dijo Tadase — Si Jenna esta recurriendo a la amenaza, es porque teme de que tu relación con Sasuke pase a otro nivel.
Esas palabras me hicieron ruborizar, eso ni si quiera había cruzado mi cabeza. Tadase comenzó a reírse de mi rostro parecido a un tomate.
— Aun creo… — prosegui — que esto no se trate de un simple capricho de Jenna, existe algo mucho mas profundo que eso.
— También pienso lo mismo — declaro Tadase — Sasuke y tú se parecen mucho en eso, ningúno de los dos pueden esconder engañar sus sentimientos y se dejan llevar por ellos. Si Sasuke quiso alejarte, es porque nos falto un dato importante. Lo siento, pero mi poder de dedusión tiene un limite.
— Aun con eso, me parece suficiente — le respondí.
Llegamos a la puerta de nuestra habitación, Tadase se quedo paralizado al tomar la perilla.
— Lizi… ¿Por qué me has contado todo esto? — me pregunto.
Una dura pregunta que ni si quiera conocía respuesta.
— Vaya… si te soy sincera… no lo se — le conteste — Puede… porque seas la única persona en poder hablar del tema en Red, además, me has ayudado mucho en estas últimas semanas. Supongo que te debía una explicación, también me inspiras mucha confianza.
— Muchas gracias por eso — mire a los ojos de Tadase sorprendía, en verdad estaba muy agradecido por eso, su sonrisa me lo demostraba.
— De nada… creo — le respondí sin comprender.
— No soy tan buena como tu para hablar, Lizi. Pero te prometo que si descubres mi secreto… lo compartire contigo.
— No… no tienes porque decir algo que…
— Creo que te has confundido, Lizi. Descubre mi secreto — el rostro de Tadase parecía bastante serio.
— Esta… bien, lo intentaré, pero no soy tan deductiva como tu.
Después de eso, la puerta de nuestra habitación se abrió, nuestros compañeros estaban todos en la camas, con las luces pagadas.
— ¿Qué quería esa zorra? — preguntó Sana con la voz adormilada.
— Nada interesante — le respondí.
— Oh… ya veo — al parecer su sueño fue mas fuerte que su curiosidad.
Tadase y yo imitamos a los demás y nos acostamos. Tadase se quedo inmediatamente dormido al instante, pero no yo, quede al menos dibagando sobre lo ocurrido. Tenia que tomar una decisión definitiva respecto a este asunto, ya conocía los sentimientos de Sasuke y su posible desconforme en querer separarse de mi. La cartas estaban hechadas, haciendome aclarar algo: nuestra historia aun no llega a su fin.
★★★★★★★★★★★
Fue ligero el transcurso del viernes, intenté concentrarme lo mas que pude en las clases porque en verdad lo necesitaba, en dos semanas tendría examen de historia y debía de estudiar. Menos mal que tenia un compañero de habitación, Akito, quien le pediria explicarme esto luego porque mi cabeza atormentada no se dignaba a procesar. Al finalizar las clases nos quedamos (mis compañeros de cuarto y yo) sentados en el patio hablando, por ser viernes ya podía salir libremente. Sai había quedado en buscarme a Red en dos horas así que, simplemente dejamos nuestro equipaje listo mientras nos encaminamos a tomar aire fresco. No podía negar que pasar tiempo con estos cuatro era simplemente divertido, sentía que de alguna manera haberme integrado muy bien a este grupo de locos, estaba muy agradecida por eso porque al final de todo, no fue una mala idea cambiarme de cuarto. Sin embargo, aun sentía un poco de nostalgia de Sasori, Hidan… ¿Y por qué no? También de Sasuke, porque si bien los momentos de distracción pasado con este grupo alocado, no tenían punto de comparación con los vividos al lado de él. Como cuando fuimos a ver musicales, o nos juntabamos a ver películas… también esos duetos sin sentido en mi casa o… esos momentos de risas sin sentido. Mierda, el hacer memoria de todo eso me daban ganas de llorar, sin duda soy una masoquista, porque pensar en todo eso después de pasar por esta situación es simplemente deprimente.
Volviendo al punto de esa tarde, Akito fue el primero en partir, una auto sumamente lujoso fue a buscarlo con chofer y todo… estúpidos niños ricos de Red, Sana quería despedirse de Inu antes de irse, con lo cual quede con Tadase y Amu quienes aparentemente, iban a quedarse en casa del chico. Eran en esos
momentos que realmente me sentía incomoda, porque aquellos dos comenzaban a hablar cosas a la que no tenia ni idea, quedando excluida totalmente de su charla.
momentos que realmente me sentía incomoda, porque aquellos dos comenzaban a hablar cosas a la que no tenia ni idea, quedando excluida totalmente de su charla.
— Kukai prometió cocinar esta noche, ya sabes, esta muy entuciasmado con sus clases de cocina — decía Tadase con entuciasmo.
— Hace bastante que no le veo ¿Como ha estado? ¿Sigue saliendo con esa lunatica? — pregunto Amu.
— No, terminaron el mes pasado — comentó Tadase.
— Entonces debería ofrecerle mis servicios como consejera, ¿no te parece bien? — dijo Amu sonriendo.
— No te atrevas si quiera acercarte con esas intenciones a mi hermano — le advirtió Tadase — Eres como de mi familia, además ¿Donde queda tu novio?
— Ikuto es una persona con una mente muy abierta, no creo que le moleste imitar un poco a Madona — dijo Amu riendo a carcajadas.
— Eres una descarada, además casi pedofila — contesto Tadase riendo bastante incrédulo — Tu puedes decir misa, pero eres incapaz de hacerlo.
En eso el celular se Amu sono.
— Hablando del rey de Roma… — sonrio Amu atendiendo el teléfono — Ikuto, querido ¿Donde estoy? Con mis amigos.
Al parecer Amu olvido que estábamos junto a ella porque parecía bastante entretenida, sonriendo y sonrojandose como tonta por teléfono. En eso mire a Tadase, su sonrisa desapareció, notandose un poco mas resignado mirando algo predecible para él.
— ¿Esta noche? — prosiguió Amu — pero Ikuto esta noche quede con… ¿Podemos cambiarlo? ¡Claro que te quiero ver! No tienes porque, lo arreglaré, restale importancia. Nos vemos entonces, te amo.
Amu colgó dando un suspiro largo, luego miro hacia Tadase con ojos de cachorro indefenso prácticamente brillandole, él simplemente suspiro.
— Tadase… — rogo Amu con voz preocupada — perdoname, pero la familia de Ikuto me invito este fin de semana a pasarlo con ellos y…
— De hace bastantes día planeamos esto — dijo Tadase un poco decepcionado.
— Si, lo se, y quiero pegarme contra la pared cientos de veces por eso. Pero…
— Ve con él — termino cediendo Tadase — no te preocupes.
Amu sonrio aproximándose a Tadase, abrazandolo con fuerza y despeinandole como era ya costumbre.
— ¡Eres el mejor amigo que una chica podría desear! — le dijo Amu.
— Como tu digas, Amu, como tu digas — sonrio levemente Tadase.
— Entonces ire a buscar mi auto, pídele a Kukai de mi parte que lo siento, ire a probar su comida cuando tenga la mas mínima oportunidad. — Amu volteo a saludarme, supongo que había olvidado mi presencia entre ellos — feliz fin de semana Lizi, pasala rico.
Amu se alejo de nosotros moviendo su mano con frenesí, dejandomos a Tadase y a mi bajo la luz del crepúsculo, exactamente igual a como nos conocimos. Ambos tomamos asiento sobre unos bancos contemplando el sol, que desaparecía bajo los desconocidos para mi jardines de Red. Fue quizás en ese momento que determine los ojos ambar triste de Tadase admirando directamente el ocaso, con un aire solitario y llenos de tristeza, que lo descubri. Posiblemente jamas hubiese cruzado por mi cabeza de no haberlo mirado con detenidamente, dicen que los ojos son el espejo de tu alma, y ese mismo espejo en Tadase estaba totalmente nublado. Esa mirada la conocía perfectamente, tal vez por haberla visto en mis amigos de Konoha, y quizás, puede que igualmente la haya tenido. Una parte de mi se partió por completo, comenzando a comprender mejor las palabras dichas por mi amigo anteriormente, pero de algo estaba segura, cumplí su cometido. Descubri su secreto.
— Tadase… cuando te conocí, en el momento de ofrecerme cambiarme a la habitación, me dijiste que… comprendías estar cerca de alguien que te quisiera, pero esta no te prestase atención…
Tadase suspiro y comenzó a reír nerviosamente, conocía perfectamente ese sonido, era el de una persona que sufría por dentro.
— Oh… pensé te tardarías bastante en descubrirlo — dijo Tadase tristemente.
— La amas, ¿cierto?
— Mas que a cualquier otra persona en el mundo — confesó sin mirarme a los ojos — de todas maneras, no puedes imaginar lo complejo de esta situación.
— No, no puedo hacerlo — declaré.
Era la primera vez que iba escuchar algo tan personal de mi amigo, se sentía realmente extraño, porque verlo a él era prácticamente visualizar mi propio reflejo.
— Lizi… no soy como tu o Sasuke — comenzó a relatar Tadase esquivando mi mirada — No puedo asimilar las cosas de una manera tan rápida, ni si quiera imaginar ver a la persona que prácticamente ha crecido una vida conmigo de otra manera. Es decir, desde hace un tiempo todo estaba normal, saliendo con chicas, tonteando y teniendo un par de novias. Pero… cuando me vi a mi mismo notando las pequeñas cosas en Amu, caí en cuenta que tal vez, no la quisiera… como una amiga, o peor aun, mi mejor amiga.
Tadase trago saliva y callo por unos minutos, no iba a apresionarlo para que me contara su relato, supongo que debe de ser bastante fuerte para él admitir esto, enamorarse de la chica con quien ha compartido toda su vida, algo mas que una hermana pero reducida a su mejor amiga.
— Estuve mucho tiempo cuestionandomelo, es basicamente porque no se donde me fui a meter. No pretendo ofender a nadie pero, me da escalofríos de solo pensar estar completamente enamorado de mi mejor amiga, a cual conosco desde que tengo memoria. Su madre conoce a la mia, por lo que prácticamente podríamos considerarnos hermanos. Puedes imaginarlo, he soportado todas sus etapas, defectos y cosas demás, de hecho, considero eso un privilegio pero… quizás puede ser mi condena. El conocerla también y mejor que nadie.
Tadase volvió a hacer una pausa, puede que del puro instinto tomé su mano con fuerza dejando que él me devolviera el gesto con mucha mas intensidad, aunque seguía sin mirarme a los ojos. No importaba, el pedirle algo mas estaba fuera de rango.
— ¿Pensaste en…?
— ¿Hablarlo? — me interrumpió Tadase riendo con amargura — creo que sugerirme eso es algo ingenuo, Lizi. Y no lo digo por el hecho de que Amu esta super enamorada de Ikuto, porque seamos sinceros ¿Como crees que reaccionaria ante la noticia que su casi hermano, mejor amigo, la persona en la que mas confia esta enamorado de ella? La destruiría, se sentiría culpable y muy posiblemente se vería traicionada. No tienes ni idea de lo difícil que es el esconderle esto, tener que poyarla en todas esas estúpidas relaciones con un final desastroso. Porque Ikuto no ha sido el primero, ha existió un sin fin de chicos mediocres, estúpidos y mal educados que le han destruido el corazón, que no la han sabido valorar. ¿Adivina quien le ha secado las lágrimas? ¿Quien sirvio de pañuelo? Amu tiende a hacerse la dura, la que puede estar con muchos chicos sin importarle nada, pero la realidad es otra. Es sensible, delicada y muy entregada al amor cuando este le llega. Me da tanto coraje que aquellos sujetos no valoren lo mínimo de eso en ella, soy el único idiota que en verdad le importa cada detalle, quien vela por su salud, quien debe de fingir estar bien mientras ella se desmorona frente a mis ojos. Aun mas, soy el máximo idiota al que le corresponde pegar cada pedazo de corazón, porque un maldito desgraciado lo destruyo en tanto solo yo…
Los impulsos de Tadase fueron mas fuertes que su autocontrol, ya por fin me había quitado la compación de mi misma de encima. No voy a negarlo, la situación de mi amigo era terriblemente dificil, pensar en todo lo que ha tenido que soportar, en todo lo que debió esconder, digerir la situación en donde se encontraba, era como si su inmenso dolor me alcanzara. Creí ver una lágrima deslizarse por uno de los ojos de Tadase, al parecer él se dio cuenta de eso porque de inmediato, se limpio con la manga de la chaqueta del uniforme.
— No es simple, Lizi — dijo finalmente, rendido ante sus circunstancias — no tengo ningún tipo de esperanzas, menos decirle la verdad o tan siquiera olvidarla. Estoy encerrado en un bumcle sin retorno.
Por primera vez en toda la conversación, Tadase me miro mostrándome sus ojos color ámbar, reflejados con los últimos rayos del ocaso.
— Se que no debo meterme, pero realmente no lo entiendo, tienes todas las de ganar si te arriesgas. ¿Por qué aún no has ido hablar con Sasuke? Creo que si dos personas se quieren su deber es estar juntas, sin importar lo demás. Y tienes la suerte de saber lo que quieres, además de ser correspondida… si al menos… tuviera un grado de esperanza… — Tadase suspiro — Lo siento, me he metido en algo que no me incumbe.
Pero él tenia razón. ¿Qué es lo que me detiene? Porque claramente, las amenazas de Jenna me tienen sin cuidado. Era un hecho que los dos nos queríamos, por mucho de negarlo Sasuke el me quería, con todo y ese hecho de alejarme de él, lo seguía haciendo. ¿Por qué no lo pensé antes?
— Tienes razón, mucha, mucha razón — admití.
Dejamos que el tiempo pasara sin decir nada mas, no podía dejar de mirar el horizonte dejandome llevar por mis pensamientos. Quiero a Sasuke, demasiado, mas de lo que realmente podría ser. Estoy completamente segura de que no es un simple capricho, me gustaba mas de cualquier persona pudo haberme gustado antes. Su carisma, personalidad, sonrisa ancha o aveces media, las tonterías que hacia o decía. En definición, no existe algo que no me guste de él. Y en estos momentos lo extrañaba, pero tenia miedo, no se exactamente a que… solo poseo miedo.
Tadase no paraba de mirarme, podía persibirlo, el dolor de estar cerca de la persona que quieres sin que esta te preste atención, o al menos, de la manera que deseas. El dolor de esconder un secreto al que jamas piensas revelar, un dolor con el que yo luche por un tiempo al pensar no ser correspondida. La diferencia aquí, es que había estado errada. En los ojos de Tadase había una aire desafiante y bastante angustiante, como si sintiera arrepentimiento de haberme dicho todo esto.
Tadase no paraba de mirarme, podía persibirlo, el dolor de estar cerca de la persona que quieres sin que esta te preste atención, o al menos, de la manera que deseas. El dolor de esconder un secreto al que jamas piensas revelar, un dolor con el que yo luche por un tiempo al pensar no ser correspondida. La diferencia aquí, es que había estado errada. En los ojos de Tadase había una aire desafiante y bastante angustiante, como si sintiera arrepentimiento de haberme dicho todo esto.
— Te lo suplico Lizi… no le cuentes de esto a nadie — me rogo — eres la única… la única que sabe de esto y… prefiero que quedará así.
— ¿Qué hay de Sana y Akito? — pregunte.
Me asombre, nunca pensé que podría ser la primera, porque claramente, ellos dos han sido mas tiempo sus amigos.
— ¿Como piensas que me miraran si supieran? Digo, son mis amigos pero… no creo que puedan entenderme, menos tenia pensado en decirtelo. No. Estoy mintiendo, porque desde que te vi en aquella ocasión por la ventana, supe… que… podrías comprender — Tadase se roburizo — Creo queda te tome mucho cariño al igual que confianza, Lizi. Mas de la que poseo en otra persona, luego de Amu, claro…
Esas palabras realmente me llegaron, tanto que no pude contener una sonrisa, también le había tomado un fuerte cariño a Tadase en estas últimas semanas. El comprender que estaba depositando en mi uno de sus mas grandes secretos, de cierta manera me alagaba, pero no por eso me sentía feliz. Porque en definitiva comprendia un poco de donde estaba, dado el caso que posiblemente todo este tiempo a estado solo.
— Tadase… — me anime a decirle, esto iba hacer demasiado empalagoso y debía prepararme — puede… puede que no sirva de nada esto pero… cuando te sientas triste o que simplemente no puedas mas, puedes contar conmigo. Has sido mi mano amiga durante estas semanas y si, puede que tengas razón, te entiendo de alguna manera. Por eso, quiero que sepas que no estas solo en esto, cualquier cosa que pueda hacer por ti para alegrarte… dimela simplemente.
Tadase soltó una risita, sus ojos me miraron con gratitud infinita, en esos momentosi amigo se veía demasiado puro (mas de lo convencional) donde podía entender claramente el significado de estas palabras para él.
— Te agradezco por todo Lizi, en verdad — me dijo suspirando profundamente — ¿Sabes lo que creo? Estaba destinado a que nos conocieramos.
— Asi parece ser — le respondí sonriendo ante su ocurrencia y su tono de broma — quizás solamente necesitabamos ser el apoyo de otro.
— Tal vez. — dijo Tadase.
Ambos nos quedamos contemplando la caída del sol hasta que vinieron a buscar a Tadase, me despedí de mi amigo con un fuerte abrazo, culminando así nuestra etapa de secretos, Tadase se llevo una parte de mi como yo de él. Nuestra deuda ha sido saldada.
Me dirigí a mí habitación a buscar mis cosas, después de todo, Sai no tardaría en llegar, para mi sorpresa Sana aun se encontraba en el cuarto junto a Inu, cantandole alegremente una melodía. Sin duda, le hacia la competencia a Akito por el amor de mi pequeño animalito.
Me dirigí a mí habitación a buscar mis cosas, después de todo, Sai no tardaría en llegar, para mi sorpresa Sana aun se encontraba en el cuarto junto a Inu, cantandole alegremente una melodía. Sin duda, le hacia la competencia a Akito por el amor de mi pequeño animalito.
— Pensé que te habías marchado — dije extrañada.
— Iba hacerlo — me contesto — pero Inu comenzó a cantar y no puede dejarlo solo.
Lo mire algo extraña, Sana podía ser una chica algo extravagante aveces.
— Supongo que has hecho una gran amiga, Inu — le dije a mi amiguito, intentando seguirle el juego a Sana, en respuesta el pio.
— No deberías dejarlo tanto tiempo solo, Lizi, el pobre se aburre — después de todo, a nadie le gusta estar encerrado, por mucho que ese lugar sea su hogar.
Mire a Sana confundida, creo que he subestimado el ingenio de mi compañera, porque esto no seria ni la mitad de lo peor. Antes de girar la perilla, se volteo para mirarme con esos ojos saltones suyos.
— Lo sabes muy bien, él no es el único que esta atrapado, parece que necesitas ayudarlo. Por cierto, dudo que vuelva esta noche a casa y… Jenna se ha marchado. Es un excelente chance ¿no te parece? — dijo.
Me quede de piedra, muda y estupefacta ¿Como sabia Sana qué…? ¿Acaso había escuchado la otra noche mi charla con Tadase? No puede ser, él lo hubiese descubierto.
— ¿Pero como…? — no pude terminar de hablar, Sana miro a Inu y sonrio.
— Me lo conto un lindo canario — soltó una risita y me guiño un ojo.
Por consiguiente, Sana abandonó la habitación, dejándome con claras dudas en el rostro. ¿Qué demonios ha ocurrido aquí? Sería mejor dejar las cosas de este tamaño, de lo contrario, comenzaría a pensar que Inu puede hablar.
Me senté sobre mi cama, mirando fijamente al inquieto canario que de movía sin cesar por la jaula, en cualquier momento llegarían para buscarme. No quería, ahora no quería irme, existía algo reteniéndome en Red, aquella información que Sana me ha dado y las palabras de Tadase. Y en eso la mirada de Inu, mi amiguito me miró fijamente, sus ojitos permitir. No paraban de observarme. Fue cuando me caí en cuenta de algo, en los ojos de Inu se hallaban los mismo de Sasuke, de inmediato comprendí el mensaje. Él no iba a venir a buscarme, estaba sólo y atrapado, aprisionado a unos cadenas que le impedían volar hasta mi, debía de hacer algo al respecto. Al buscarlo la primera vez no poseía conocimientos de lo ocurrido, aún sigo sin tenerla, pero poseo un dato poderoso, dato que por su descuido propio él me había proporcionado. ¿Voy a dejar las cosa así? No. ¿Voy a dejar que estropeen mi relación con Sasuke? No, de ninguna maldita manera lo voy a permitir. Ya habían pasado tres semanas infernales, desde nuestra pelea, donde en ningún momento he dejado de pensar en el. Me ha hecho llorar, sufrir y hasta suplicar, pero al pesar de todo, seguía siendo Sasuke. El Sasuke del que un tiempo atrás tomó mi mano para enseñarme el camino hacia el valor y la fuerza, ese mismo que despito la soledad apoyándome en un momento de extremo dolor. Aún estaba allí aquel muchacho de el que me había enamorado, y francamente estaba hasta la garganta de esto. Debía de armarme de valor y carácter, si la cobardía de Sasuke es mucho más fuerte que él, perfecto, llegó el momento de tomar cartas en el asunto. Ahora era mi turno de extenderle la mano y hacerle llegar que no esta solo, que aún estoy aquí para él. A partir de este instante dejaré de lamentarme porque Sasuke me quiere lejos, iba a buscar respuestas. Buscar… ¡Mierda! ¡Sai estaba viniendo directamente a Red! Tome mi celular toda frenética esperando a que me contestará rápido, pero fue así, porque la primera vez escuche fue la voz de su contestadora. Aguarde cinco minutos, estaba muerta de los nervios, ni yo misma sabía que estaba a punto de hacer, aunque seguí insistiendo hasta por fin se digno a contestarle.
— Tranquila, no vayas a gritarme… Estoy a punto de llegar — me dijo Sai sin ni siquiera dejarme hablar.
— No, no lo estas, he decidido quedarme hoy en Red — le dije.
— ¿Pero qué dices? Si estoy a medio camino.
— ¡Perfecto! Eso significa que puedes dar media vuelta y volver — sin duda no quería dar mi brazo a torcer.
— ¿Estas queriéndome decir que he hecho este viaje en vano? Además, no puedo volver sin ti ¿Qué demonios le voy a decir a Tadachi?
— Inventate algo… Dile que me quedare con mis compañeros de habitación o algo así.
— Aguarda, Lizi ¿No estarás con…? ¿Qué estas tratando de hacer? — me preguntó Sai lleno de mucha desconfianza.
— Algo completamente temerario — le respondí con franqueza — Sólo cubreme por esta vez, de lo contrario, sacaré a relucir aquella carpeta de tu computadora…
— Vale, vale no tienes porque amenazarme. Sólo dime que estarás completamente a salvo.
— No te preocupes, estaré bien — lo tranquilice.
Si soy sincera no estoy segura cuanto estaría bien, pero permanecería dentro de Red, creó que con eso bastaba.
Si soy sincera no estoy segura cuanto estaría bien, pero permanecería dentro de Red, creó que con eso bastaba.
Corte la llamada suspirando profundamente, debía estar volviendome completamente loca, en estas ultimas semanas y, con todo este asunto, me había escapado de clases, del colegio, ahora le mentía a mi padre. Debería de agradecerle personalmente esto a Sasuke. Me dispuse a buscar en mi gaveta la llave, si aquella dichosa llave que olvide entregar y posiblemente seria mi salvación. Inu se dedicaba a piar con curiosidad mientras me espiaba, finalmente la halle, estaba prácticamente lista para embarcarme a mi aventura, pero antes de irme le deje alpiste a mi amiguito.
— Espero que no se te ocurra una próxima vez contarle mis cosas deliberadamente a Sana — si, completamente loca y sin cura alguna.
Inu pio en respuesta, así que salí de mi dormitorio para caminar hasta la habitación 500, me estaba muriendo del miedo, no sabia que estaría esperándome o menos lo posible a ocurrir. Solo llevaba claro una cosa, debía de enfrentar a Sasuke de una vez por todas, y nada va impedir que lo haga. Ya casi era de noche, solo quedaban vastagos de sol. El cielo poseía un tono azul profundo con una pequeña franja roja en el horizonte, cuando mas me acercaba a la habitación, mi corazón latía mas fuerte, tenia una fuertes ganas de darme la vuelta y salir corriendo. Pero no lo haría. Fuerza, necesitaba mucha de eso, para poder terminar con esta situación estúpida.
En un simple aleteo de una mariposa me encontraba frente a la habitación, tome una gran bocanada de aire llenando mis pulmones del suficiente aire que me hiciera resistir ante lo inevitable, mis hombros estaban tensos y mis manos temblaban. Solo debía de meter la llave y girar el pomo de la puerta, tan sencillo y simple como eso. Intenté relajarme antes de hacerlo. Llego la hora, estaba a segundos de enfrentarme a Sasuke, de esto no resultar sería el final de todo, pero si existía la oportunidad de recuperar lo nuestro, de volver a estar juntos, debía de intentarlo. Y como dijo Tadase: tenia todas las de ganar.
Junte toda la fuerza que pude para abrir la puerta, mire a mí alrededor, esperando encontrarme con ese rostro tan conocido. Fue mi sorpresa encontrar a una sola persona parada en ese lugar, yo misma, no existía ninguna señal de Sasuke alrededor. Mi animo cayo en picada, quizás Sana se había equivocado y se ha marchado, sin duda parecía una idiota. ¿Por qué demonios le he tomado la palabra a un loca que cree saber que dicen los pájaros? Se invento todo y me deje llevar por ella, tomando la decisión de hacer semejante misión suicida en una habitación ajena. Esto es triste, si tuviese la oportunidad de abofetearme a mi misma lo haría.
Fue cuando en ese momento de resignación, que la puerta del baño de los chicos se abrió, haciéndome saltar del susto, mis esperanzas volvieron a mi cuerpo. Sasuke se encontraba secándose el cabello con una toalla, vestido (gracias al cielo) con una camiseta blanca cuello en “v” y unos pantalones pijama de cuadrillos azul claro con otro tono mas oscuro. Me miro impresionado, casi como si hubiese visto un fantasma, creo que he tenido su misma reacción. Automáticamente Sasuke dejo caer la toalla en una de las camas mirándome sorprendido, estaba paralizada, muerta del susto y con el pecho oprimido.
Junte toda la fuerza que pude para abrir la puerta, mire a mí alrededor, esperando encontrarme con ese rostro tan conocido. Fue mi sorpresa encontrar a una sola persona parada en ese lugar, yo misma, no existía ninguna señal de Sasuke alrededor. Mi animo cayo en picada, quizás Sana se había equivocado y se ha marchado, sin duda parecía una idiota. ¿Por qué demonios le he tomado la palabra a un loca que cree saber que dicen los pájaros? Se invento todo y me deje llevar por ella, tomando la decisión de hacer semejante misión suicida en una habitación ajena. Esto es triste, si tuviese la oportunidad de abofetearme a mi misma lo haría.
Fue cuando en ese momento de resignación, que la puerta del baño de los chicos se abrió, haciéndome saltar del susto, mis esperanzas volvieron a mi cuerpo. Sasuke se encontraba secándose el cabello con una toalla, vestido (gracias al cielo) con una camiseta blanca cuello en “v” y unos pantalones pijama de cuadrillos azul claro con otro tono mas oscuro. Me miro impresionado, casi como si hubiese visto un fantasma, creo que he tenido su misma reacción. Automáticamente Sasuke dejo caer la toalla en una de las camas mirándome sorprendido, estaba paralizada, muerta del susto y con el pecho oprimido.
— ¿Li.. Elizabeth que hacer aquí? — me pregunto horrorizado casi volviéndome a decir como antes lo hacia.
Pensé unos minutos antes de encontrar una respuesta, mi mente casi colapsada.
— Quiero hablar contigo — intente sonar firme al contestar.
— No tenemos nada de que hablar, por lo tanto lárgate — me dijo volviendo a usar su usual tono despectivo, se podía percibir en su voz, Sasuke estaba nervioso.
— No pienso moverme de aquí — le dije — no al menos hasta que hablemos.
— Te lo he dicho miles de veces, no quiero hablar contigo. ¿Puedes dejar de fastidiarme? — me respondió con crueldad.
— Antes que todo, Jenna se fue, no tienes a nadie vigilandote, así que deja ese tono prepotente al hablar — le dije armándome de paciencia — ahora, no me importa si dices que no quieres hablar o no tienes nada que decir, sabes que no es verdad. Tenemos mucho que decirnos y este es el momento.
— Elizabeth, entras a mi cuarto sin permiso ¿pretendido que hablemos? Te dije claramente que no quiero tener nada que ver contigo, fui muy directo contigo con eso. Hazte un favor y vuelve a tu vida, lárgate de aquí de una buena vez.
Me quedé en silencio, este sujeto en verdad estaba comenzando a enojarme. ¿Por qué esta tan empeñado en seguir con este ridículo juego? Era como si en verdad quisiera dañarme, lo mire fijamente a los ojos, furiosa. No voy a dejarlo a tratarme de esta manera tan libremente.
— No pretendas que voy a comerme ese cuento, sabes perfectamente que eso no es así, yo que no es así. Ten un poco mas de valentía y háblame con la verdad.
— No se de que estas hablándome — negó nerviosamente.
— ¡No te hagas el tonto conmigo! ¡Por que sabes de lo que hablo! — le dije sumamente enfadada — al comienzo me engañaste, pero se acabo. ¡Tu no quieres que estemos peleados! ¡Lo sabes y no quieres admitirlo!
— ¡Solo sé que te quiero lejos de mi! ¿Se te hace tan difícil entender eso? — me dijo Sasuke elevando su tono de voz.
Se aproximó bruscamente a mi, haciéndome retroceder unos pasos, lo mire sin dudar a los ojos. Podía verlo, allí adentro, estaba Sasuke, atrapado, escondiéndose a si mismo, Y no podía abandonarlo.
— ¡Comenzare a creérmelo cuando sea verdad! — le respondí también alzando mi voz — ¡Pero no lo es! Deja de ocultarte Sasuke Uchiha y muéstrate. ¡Esto es completamente estúpido! ¡Deja de huir y…!
— ¡Cállate! — me grito — ¡¿Qué vas a saber tu de mi?!
— ¡Es obvio que no lo se! ¡Por que tu no me has dado la oportunidad! ¡Me escondes cosas! ¡Escondes tus sentimiento utilizando una ridícula mascara para hacerlo! ¡Este no eres tú! ¡Es Sasuke Uchiha que conozco le gusta sonreir, bromear, una persona optimista y digna de admirar!
Sasuke se alejo de mi esquivandome con la mirada, comenzando a dar vueltas por la habitación, parecía frustrado. Respire hondo, intentando calmarme un poco.
— Sasuke, desde que te conozco nunca me dejaste compartir de tu vida, siempre estuviste ahí para apoyarme y alentarme, pero no me diste la oportunidad para hacer lo mismo. Solo aquella vez en el sótano, fuiste sincero conmigo dejándome conocer un poco mas de tu mundo y en verdad deseo ser parte de él. Porque quiero ayudarte y permanecer a tu lado, no me importa si dices que no quieres que sea así. Lo se Sasuke, tu no deseas esto, solo… estas dañándonos.
Traté de acercarme a él deteniendo su caminar, ambos nos miramos fijamente, sus hermosos ojos, que antes solían brillar, iluminados por su sonrisa, ahora estaban apagados, tristes. Ahora solo una fea mueca reflejaba en su rostro, posiblemente las palabras salidas de mi boca me iban a condenar, pero necesitaba hacerlo, he guardado mis emociones por mucho tiempo. Si pedía franqueza en Sasuke, también debía de ejercerla. Cerro los ojos un instante preparándome hacia lo que ocurriría, nuevamente volví abrirlos mirando directamente el rostro de Sasuke.
— Te he… extrañado mucho, sabes — le dije — ¿Que nos ocurrió? Hace unas semanas atrás eramos tan cercanos y ahora… Quiero volver a eso Sasuke, volver a cuando pasaba tiempo junto a ti, verte reír, comentar tonterías… Desde que todo esto comenzó, desde que empezamos a pelear, en ningún momento te vi sonreír. A pesar de todo, de lastimarme, de que estés haciéndome enojar… me preocupo por ti, tan solo… déjame saber porque me estas haciendo esto.
Sasuke no dijo nada, ni siquiera me miraba, solo se alejo de mi lo mas rápido que pudo. Estaba esquivándose.
— No tienes que saber nada, tan solo dejame en paz. Es lo mejor para ambos. — dijo secamente.
— Deja de mentirme, ninguno de los dos la esta pasando bien y ni intentes negarmelo.
— Por mi parte, no me afecta en nada. En tu caso, es solo temporal hasta que te acostumbres, después de todo, veo que lo estas llevando con tus nuevos compañeros de…
— ¿Llevándolo? — le respondí indignada — No sabes como me encantaría llamarlo así, pero a diferencia de ti… yo no puedo alejarte. Lo intenté, créeme que intente hacerlo, pero… no puedo. No puedo porque simplemente, te quiero mucho para poder hacerlo.
Mi corazón latía muy fuerte, creo que ninguno de los dos podía creer lo que acababa de decir, si estuviera en otra situación estas palabras me hubiesen sonrojado, pero ahora, solo rondaba en mi cabeza decir todo lo que sentía, sacarlo absolutamente todo. Sasuke poso su vista en mi, se produjo un largo silencio durante al menos cinco minutos hasta que por fin decidió contestarme.
— ¿Por qué te empeñas en hacer las cosas mas difíciles? Se termino Elizabeth, lo que fuimos… todo… absolutamente todo, olvídalo, porque no significo…
— ¡Deja de mentir Sasuke! ¡Significo! ¡Significo y mucho! — me aproxime a él furiosa — ¡¿Por no te armas de valentía y me dices la verdad…?!
— ¡Esto no se trata sobre la valentía! ¡Se trata de que no soporte que estés haciendo de todo esto un gran espectáculo! ¡Es suficiente! ¡Se acabo! ¡Entiendolo! — Sasuke también dio un paso al frente.
— Mirame, mirame a los ojos y responde que no sientes lo mismo que yo — le dije adelantándome un paso más — La última noche que la pase en este cuarte, te oí, oí cuando hablaste con Sasori e Hidan. Afirmaste estar enamorado de mi.
— Seguramente escuchaste mal, en ningún momento yo…
— ¡¿Cuál es tu miedo Sasuke?! — le dije volviendo a gritar nuevamente — No dije nada porque no estaba segura, porque creía que si decía algo destruiría nuestra amistad. ¿Pero sabes que? ¡Ya da igual! tu solo te encargaste personalmente de arrasar con todo y no pienso callarme mas. Puede que me vea como una idiota frente a ti, ni si quiera me importa — lo mire seriamente, genial, Lizi iba a soltar la lengua nuevamente — Sasuke yo también estoy enamorada de ti, no se ni porque o como, pero estoy locamente enamorada de ti. Trate de ser tu amiga pensando en que tal vez solamente esperabas eso de mi, soporte mil y una situaciones tontas, absurdas y ridículas, absorbí y trague mis sentimientos durante mucho tiempo. Pero ya, se acabo. Si te estoy diciendo esto es porque de una jodida vez seamos honestos entre nosotros dos, quiero ayudarte y si no puedo, al menos permanecer a tu lado. No te abandonaré y no te dejare solo.
Sasuke no respondió nada, di otro paso adelante, estábamos uno frente al otro a treinta centímetros de distancia. Estaba totalmente clara en mis palabras, me gustaba Sasuke, era un hecho y no iba dejar escapar a una de las mejores cosas que me ha pasado en la vida.
— Ahora, habla, se honesto y mírame a los ojos. Dime la verdad Sasuke, no hay nadie vigilandote, no tienes que temer a nada.
— No comprendes nada…
— ¡Puedes ayúdame hacerlo! ¡Mientras no me digas nada no puedo algo! Sasuke, libérate y dime lo que pasa. — le reproche.
— ¡Para de una maldita vez con esto, Elizabeth!
— ¡No lo haré! ¡No permitiré que hagas esto! ¡No te voy a dejar sufriendo! ¡Habla de una buena vez Sasuke!
— ¡La verdad es que no quiero involucrarme mas contigo!
— ¡Eres un maldito cobarde! ¡Un cobarde completo! — grite furiosa.
— ¡No lo soy! — rugió Sasuke.
— ¡¿Con que es así?! Pues… ¡Demuéstramelo! ¡Demuéstramelo que no lo eres!
— ¿Quieres que te lo demuestre? ¡¿En verdad eso es lo que quieres?! — me desafió Sasuke gritándome bastante furioso.
— ¡Si! ¡Enséñame de una buena vez quien realmente eres Sasuke Uchiha! — le grite.
Mis ojos no podían crees lo que estaban observando, pero efectivamente estaba pasando. Sasuke me había tomado con fuerza y arrastrándome cerca de él, muy cerca, habia perdido completamente el control, lleno de cólera se encontraba besando mis labios, sostenido mi cuerpo evitando que escapara. ¡Como si pudiera hacerlo! El tiempo se congelo, sentí el sabor amargo de su beso, sus labios húmedos rosando los míos. Ya no tenia corazón, probablemente salio corriendo lejos de este patético cuerpo. Después de tanto tiempo, por segunda vez, nuestros labios se volvieron a encontrar, el problema es que las cosas eran muy distintas, si bien la otra vez también me tomo por sorpresa, aquí existe algo diferente. Fue en el momento que Sasuke despego sus labios de los míos que me di cuenta de algo, me abrazo con fuerza, aferrándose con fuerza a mi cuerpo comenzando a desplomarse lentamente. Al ver su cara, sentí que me destruía por completo, Sasuke por primera vez estaba llorando delante de mí, hundio su cara sobre mi cuerpo y comenzó a sollozar con dolor, desarmado, completamente indefenso arrepentido y cansado, si, cansado con lidiar tanto tiempo consigo mismo, cansado de guardar todo ese dolor y sufrimiento. Caí junto con su cuerpo, desplomándome sobre una de las camas, paralizada por aquella escena tan triste y devastadora. Estaba destrozada por completo viéndolo sufrir de esa manera, como si no pudiera mas, como si estuviera sacando su bandera blanca de la rendición.
— Perdóname Lizi — decia Sasuke mientras lloraba — perdóname por todo.
Antes sus palabra, no pude evitar comenzar a derramar unas lágrimas, por fin… por fin me había vuelto a llamar como lo hacia antes. Me dispuse a abrazarlo y no soltarlo, sobre mi cuerpo, Sasuke lloraba sin consuelo, yo lloraba junto a él sin saber muy bien el porque, supongo que no necesitaba comprenderlo. Era cuestión de sentir su dolor, sentir lo que por tantos días había estado guardando y sufriendo en la soledad, reconocer todo el daño que esta espantosa pesadilla nos había ocasionado.
Sin decirnos nada más, permanecimos durante un par de horas, abrazados, llorando, hasta quedarnos totalmente dormidos. Estábamos exhaustos pero juntos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario