VI
Besos acalorados, lenguas empujandose al compás de una danza imaginaria, cuerpos con sentimiento a querer fundirse el uno en el otro, ropa que de a segundos empieza a ser un estorbo llevándola a quitarse. Desastre, humo, fuego, la gasolina en la piel donde se toca, trompicones y sonrisas cómplices. Todo estos acontecimientos ocurriendo en un cuarto de hotel oscuro, siendo mas exacto el último piso de este donde se encuentra la suite mas costosa, el lugar que es cómplice de nuestra fechorías. Los cuerpos de mi amante y yo chocan con las suaves sabanas provacando escalofríos, al tener la piel ardiente de lujuria así como la mente nublada del deseo. El papitar de mi corazón se vuelve mas herrante cuando me toca, aquellos dedos de profesional se abren paso por donde pasa dejando un rastro de sudor, que es pesado pero tentador, me quema. Son sus labios húmedos, tersos que prueban el sabor salado de la piel en mi cuello y clavícula, en tanto solo veo la inmensidad del momento de placer, gimo pidiéndole algo mas, mucho mas porque estoy sedienta pero de él. Entonces en aquella posición extraña, de espaldas contra su pecho me sujeta una pierna con delicadeza colocandola hacia atrás sobre la suya, comenzando a introducirse dentro de mi con una lentitud torturosa. Es un malvado, un ser que sabe donde y con quien meterse, para provocar mi anciedad. Soltando un gruñido un poco molesta, le mando a que se deje de bromas y se mueva mas rápido. Entonces de una estocada entra completamente sacandome un gemido alto, que sino fuera porque estamos en el último piso de este hotel como sus paredes ser de anti sonidos, todo el mundo sabría de mis andadas. Pasan unos minutos antes de poder volver a agarrar aire, porque el muy maldito empieza a embestirme sin prisa o pausa, marcando su propio ritmo como lo usual: saliendo, entrando, saliendo, entrando. Mi respiración se acelera, mi cuerpo entero tiembla por sus movimientos y mi vientre se contrae de una manera exquisita, estando en esta posición tan morbosa como erótica hace sentirlo de una manera mas profunda, de ser eso posible. Además, sus gruñidos y jadeos estan en mi oído prediendome mas. ¿Cuan erótico puede ser esto? No lo se. Porque cuando sus manos comienzan a masajerar mis pechos, los dos a la vez, siento que podía estallar del éxtasis en un segundo. Pero no puedo, debo soportar hasta el final, debo disfrutar hasta el final. Entonces frena de golpe, llevandome a maldecirle por hacerme esto, acto seguido sale de mi moviendome boca arriba sujetando mis piernas flexinandolas, agarrando mis tobillos y exponiendome ante él. Es que es un jodido pervertido, solo mirando aquellos ojos oscuros con un brillo gloton puedes darte cuenta de ello, por eso, una vez mas entra dentro de mi haciendome gritar, si lo se, soy muy ruidosa. Sus penetraciones no son lentas, ni moderadas, solo se convierten en feroces y erranticas produciendo sonidos inreconosibles de mi boca, deseando mas a la par de gemir su nombre. Él también dice el mío produciendolo de la manera mas sexy y seductora posible, contrayendo mi vientre dolorosamente llamando al eminente orgasmo. Entre besos languidos y jadeos en ambos, nos venimos en aquella oscura habitación, donde la temperatura no podía ser mas calurosa. Él sale de mi arrojandose a mi costado sonriendo satisfecho, mirandome con picardía al mismo tiempo de alzar sus cejas de manera cómplice, extiro mis piernas agarrotadas dándole un leve golpe en el brazo por su atrevimiento. Muy considerado someterme de esa forma, muy, pero muy considerado.
— Deberías verte en este instante… — me dijo aun cansado — te ves tan erótica, tanto que me excitas nuevamente.
— ¿Qué? — arqueo una de mis cejas, preparandome para dar un pellisco — ¿No estarás pensado en una segunda ronda?
— ¿Y por que no? — me dijo como si lo estuviera tratandolo de loco, apoyando su cabeza en su mano — La noche… sigue siendo joven y tú… tanto como tu piel me estan haciendo un llamado, a volvertelo hacer.
— ¡Dios! ¿No te cansas? — pregunte impresionada viendolo tocar mi brazo, para incitarme — en menos de veinticuatro horas deberás presentarte en la inauguración del concesionario, pero solamente piensas en tener sexo.
— Bueno, — le dio un suave beso a mi mano, mirandome con seducción — es una excelente manera de liberar tensión a lo inevitable. ¿No lo sabias?
— No… — susurre mirandolo con cautela, en el proceso que hacia para llegar a mi cuello — creo que solamente te inventaste eso para querer volver hacerlo.
— En lo absoluto — fingió inocencia, sujetandome la cara para mirar directamente a los labios — lo que te digo es cierto.
— Debería comprobarlo entonces — susurre finalmente.
Me arroje a sus brazos con la finalidad de besar su boca que me insito hacerlo, nuestros besos eran lentos, pronunciados con la finalidad de aumentar el ambiente entre nosotros. Mis manos sujetaron las suyas apretandolas, asi impidiendole tomar el control de la situación, ahora yo marcaría la pauta en esta ocasión. Al parecer la idea no le parecio mala, pues se dejó hacer lo que mis deseos pedían, cuando separamos nuestras bocas por falta de aire, lamí con gula su menton bajandolo hasta su cuello, donde me encargue de chupar y succionarlo sin control, es mas le dí hasta una mordida pronunciada dejando la huella de mis dientes. Escuchando su gruñido, satisfecha seguí bajando para encontrarme con sus pectorales, decidi liberar una de mis manos para poder tocarlos solo con el rose de mis manos, se sentía tan caliente, hirviendo sera la palabra precisa parecido a una estufa. Mi lengua siguió un patron imaginario, dejando por donde pasaba un rastro de saliva, esto era grandioso tener el control me hacia sentir poderosa. Sobre todo, mirar la expresión de Sasuke, contraída, extaciada y completamente en las nubes, su masculinidad la podía sentir golpeando uno de mis muslos buscando ser atendida. Entonces con una risita siniestra, libere su agarre solo para sujetar aquel pedazo de carne entre mis manos, estaba caliente, no lo dudo, pero igualmente palpitante. Jamas había estado en algo así, sobre todo sujetar el organo reproductor de un hombre, era muy raro, pero curioso. ¿Como podría jugar con él? Subiendo un poco mis caderas, le quede mirando con picardía, esperando que él mismo pudiera el hacerlo. Quiero verlo pedir, rogar si es posible. Eso sería divertido.
— ¿Qué esperas? — pregunto con voz ronca, yo solo le sonreí de medio lado — metelo Sasumika, es tuyo… hazlo… metelo.
— ¿Eso quieres? — comente, rosandolo solamente un poco con mi entrada. Mordiendome los labios, evitando sacar algún gemido — ¿Quieres que lo haga yo? ¿Deseas sentirme? Señor Uchiha.
— ¿Desde cuando eres tan feroz? — dijo entre un gruñido y una risa — en verdad he creado un monstruo, temo de mi propia creación. Quiere matarme de deseo.
— Podría hacerlo si el señor quiere — lo desafie.
— Vamos Sasumika, metelo, no me dejes de esta manera… hundelo en ti. Dejame sentirte… — rogo esta vez, mirandome casi con suplica. Llevandome a introducirlo poco a poco en mi, sin dejar de mirarlo a los ojos, gimiendo entre labios — Oh… dios… si… vamos… hazlo de esa manera…
— Sa… Sasuke — gemía su nombre entre labios, sintiendo mis paredes abrirse nuevamente ante su intromisión — ¡Oh mierda! ¿Como…? ¿Como puedes tenerla tan grande?
— Hace un momento… ni te quejabas… Mmm… — sonrio al sentir la extreches oprimiendolo — se que te gusta… tu interior esta húmedo… no miente.
— Per… ¡Pervertido! — gemí al sentarme por completo sobre él, escapandose todo el aire de la boca, respirando entre cortado.
Note como acomodaba sus brazos hacia atrás colocando su cabeza entre ellos, mirandome con una expresión muy sobrada, dandome la batuta en este momento.
— Esta posición… es muy sexy — admitió suspirando, aliviado pero no moviendo ni un musculo — verte rebotar sobre mi es simplemente delicioso, sobre todo porque… siento que llego a lo mas profundo de tu ser. ¿No lo crees?
— Claro… — suspire, elevando un poco mis caderas sacandolo para sentarme nuevamente — ¡Oh por dios!
— Mmm… nuevo… vuelvelo hacer — fruncio el ceño pidiendome, mordiendome los labios flexione los tobillos para imitar lo de hace un poco sacandome un sonoro gemido, tanto a él como yo — Si… si… no te pares… muevete sobre mi… hazlo… vamos… Sasumika… sigue.
Empecé a auto penetrarme inmerables de veces sin parar, gemia, gimoteaba y hasta medio sollozaba. Sasuke tenia razón, en esta posición lo sentía golpearme en lo mas profundo, en un punto que me llevaba a la locura y me hacia delirar. Prácticamente cabalgaba sobre él, impulsandome de mis manos en su vientro y los tobillos flexionados, sacando improperios en tanto sentía sus músculos duros ante mi peso, no es que pesara mucho, pero algo extra sobre su cuerpo no estaba demás. Dejo sus manos detrás de su cabeza para sujetar mis caderas, impulsandome mas fuerte y golpeando su pelvis contra mi desde su posición, no pudiendo estar tranquilo ni haciéndolo.
— ¡Mierda! — jadeado al compás de las embestidas — debería ser… un delito… moverse… como… como lo haces…
— ¡Ah! ¡Sa…! — gemia autopentrandome mas fuerte — ¡Sasuke!
— Oh… — sonrio clavando sus dedos en mi piel, pensando en que dejaría marcas — has llegado… a un nuevo tono… Sasumika.
Entonces antes de poder llegar al orgasmo el sonido de un celular inundó el lugar, llevandome a parar mis movimientos y producir en Sasuke el desconcierto, quien mirandome pedía prácticamente que siguiera. Pero no pude, mas bien las ganas se me fueron. Ante la insesante llamada, me levante encima de él dejandolo con todo y erección sin bajar, tomando una bata para cubrir mi desnudes encaminandome al baño. Estaba algo frustrada, pero no se podía hacer mas nada, la llamada podría ser importante.
— Atiende — le sugerí sin mirarlo — tomare una ducha.
Abri la puerta deslizandome en el interior del baño, ya estando sola solte un suspiro cansado, jamas pense que yo, Katsuki Sasumika iba a experimentar frustración sexual. ¿Pero que creen? El mundo suele dar muchas vueltas, llevandome a una sola cosa. Bañarme con agua muy fria, de esa manera, olvidaba todas esas sensaciones acaloradas de mi mente y encerrarme nuevamente. Recordar esa experiencia parece hasta graciosa, ser detenida en pleno acto sexual por una llamada, parecía a lo que los adolescentes pasan alguna vez en su vida. Ser pillados por su padres. Además, la expresión de Sasuke de frustrado jamas lo olvidare de mí mente, le dejaron probar el dulce pero no comerselo por completo. Muy triste. Luego de bajar mi tensión sexual, seque mi cuerpo y lo vestir nuevamente con la bata de baño entrando a la habitación aparentando normalidad. Y allí estaba el Uchiha, con solo sus pantalones negros de vestir conversando aun por teléfono, prácticamente absorto de mi presencia. Logre escuchar el nombre de Sakura-san, no parecía estar discutiendo pero al menos si mantenía una atmósfera suave, muy sutil y esa expresión calmada en su rostro. Asco, mas miel de pareja que nunca lograre entender, no al menos que me enomore. Ignorando al hombre, busque mi ropa en el cuarto con la finalidad de vestirme, no podía parar de pensar que algunas relaciones eran muy impocritas. Tal cual el casamiento de los Uchiha, donde Sakura-san era engañada vilmente por aquel hombre que le prometió amor eterno, el cual, juro serle fiel y respetarla al final de sus días. No podría justificarlo, porque si en verdad la amara jamas estuviera sucediendo esta relación clandestina, un secreto a voces en la oficina, de cierta manera me indignaba y daba un paso mas para no enamorarme. El imaginarme con un sujeto embustero como Uchiha Sasuke me helaba la sangre, prefiero seguir de esta manera sola, junto a mis sueños y superaciones futuras. Porque la relación con mi jefe terminara, una vez que me gradue y no tenga mas nada atandome aquel lugar. Estando completamente vestida, arregle mi swueter color rosa frente al espejo, lista para irme a casa. Sasuke finalizo la llamada, soltando un suspiro seguido de mirarme con algo preocupación.
— Siento lo de hace un momento — dijo apenado, por mi parte ni me inmute — pero si era importante, Sakura se quedo accidentada viniendo de su locación y…
— No se preocupe — intrerrumpi, evitando escuchar su monólogo completo. Él se sorprendió — no debes de darme explicaciones.
— Si que debo — insistió — nosotros…
— Sasuke, no existe un “nosotros” aquí y lo sabe — utilice mucho énfasis en mis palabras, preocupandolo al parecer por su mirada — solamente le debe explicaciones a su esposa, no a mi. Su vida personal me tiene sin cuidado.
Recogiendo mis cosas sin ninguna emoción en el cuerpo, camine pasando por el lado de Sasuke sin mirarlo solamente teniendo en mente ir a casa, estaba muy agotada y quería dormir para el gran día.
— Sasumika… — pidió con voz suave sin poder mirarme.
— Lo vere mas tarde, señor Uchiha. — me despedí.
Sin mas salí de esa habitación dejando solo aquel hombre, no me malinterpreten el enojó estaba lejos de mi cuerpo, solo me encontraba cansada, solo… solo era eso. Pero aun así, no comprendía porque unos pequeños rayos se alojaron en mi pecho, no dolian, simplemente fastidiaban deseando alejarlos fuera. Bajandome del elevador, pedi de inmediato a la recepción un taxi, la señorita quien me atendió muy amablemente sugirió esperar unos segundos. En tanto lo hacia, mi teléfono comenzó a sonar dentro del saco que tenia en mis manos, al escuchar a la mujer sobre la llegada de mi transporte agradecí y camine a la salida. Sacando finalmente el aparato, mire el remitente frunciendo levemente el ceño, era Sasuke. Ignore la llamada subiendo al coche para irme lejos de allí, le di al conductor la dirección de mi hogar marcando de una vez la marcha. Durante todo el trayecto, no paro de sonar mi celular incomodandome un poco. ¿Ese sujeto no entendía que quería estar sola? ¿O en sus venas no esta el ser ignorado? Podría ser eso último, produciendo mas rayos en mi pecho costandome respirar, un calor sofocante invadio mis venas parecido al plomo fundido. Me incomodaba, me incomodaba mucho. Al llegando a mi casa, nuevamente ignore su llamada, creyendo que podría entender la indirecta sin necesidad de hacer algo mas. Abrí la puerta de la casa encontrandola a oscuras, era lo usual pues era bastante tarde, mis hermanos y la servidumbre deberían estar ya acostados descansando. Me disponía a imitarlos pero algo logro sorprenderme, las luces del sitio se prendieron mostrandome seguidamente, la figura de una mujer pelinegra, ojos azules suave, piel parecido a la leche, vestida de una camisola blanca larga hasta el suelo demostrando casi una atmósfera fantasmal. Pero no se trata de un fantasma, porque al fijarme en aquella expresión tan similar a la mia caí en cuenta de quien se trataba, mi madre.
— Sasumika — dijo mi nombre con tono solemne, casi autoritario — ¿Estas son las horas idóneas para regresar?
— Madre — la mire bajando las escaleras con elegancia, sin apartarme de su vista — no pense que usted halla regresado de su viaje.
— Llegamos en la hora de la cena, esperando ver a nuestros hijos reunidos pero — hizo una pausa al estar ya cerca de mi — tu nunca apareciste, Tadachi me informo que estas muy ocupada en tus Pasantías y lo convencional de tus llegadas. No obstante, jamas pensé que te tomaría tanto.
La inquisidora mirada de mi madre traspasaba todo lo entendible, aun mas, tratar de engañarla era todo un reto. Al menos para Nagisa, porque en una joven como yo que jamas ha dado dolores de cabeza, podría ser pan comido. Claro, pensé eso antes de que el estúpido de mi jefe volviera a llamarme, ganándose ahora la atención de la mujer frente a mi. Quien esperaba el próximo de mis movimientos.
— ¿No pretendes contestar? — inquirio muy despectiva — porque a estas horas, podría ser importante.
— No lo creo — le lleve la contraria, sacando el celular y apagandolo finalmente — estoy sumamente cansada, quiero es dormir. He trabajado muy duro para el evento de esta noche. — comencé a caminar ignorando la mirada hostigante de mamá — Si me permite…
— ¿Evento? — exclamó deteniendo mis pasos — ¿Cual evento?
Por supesto, de esto ni siquiera sabia Tadachi asi que mamá igualemente lo desconocía.
— La inauguración de un concencionario, una asociación de los amigos cercanos del Señor Uchiha, mi jefe — le explique con tranquilidad — Al viajar a China para un plan de emergencia con la finalidad de comercializar un producto, me gane la confianza del jefe asignandome el trabajo.
— Interesante — musito pensativa — quizás me pase por allá para ver el fruto de tus esfuerzos.
— Seras bienvenida.
Les puedo asegurar que la presencia de mi madre en ese sitio fue puntual, sobre todo incomodo, porque se apareció sola sin la compañia de mi papá o hermanos. Llamando indiscutiblemente la atención de todos, dejandome con un amargo sabor en la boca. Durante las horas de antelación al evento, me concentre en confirmar la presencia de algunos empresarios, asi como tambien los aperitivos, luces, camareros y demás. Me reuní con Hinata con la final de ajustar los anuncios públicitarios, en el programa del evento estaba marcado pasar el propo de Sakura-san, seria luego de las palabras de Sasori y Sasuke. Tocando el tema de él, no paro de llamarme o crear situaciones para encontrarnos, le mande un mensaje explicandole que no estaba enojada y me dejara trabajar. Con eso, se calmo un poco. Ahora, volviendo al tema de mi madre cuando hizo su aparición en dicho evento todo el mundo quedó mudo, la patriarca de los Katsuki se mostraba en una reunión importante como aquella, dejaba mucho por decir. Ella no necesitaba invitación para poder ingresar, porque era una Katsuki al final de todo. Aunque quisiera ignorarla no pude, porque la primero en hacer fue dirigirse hasta mí, con aquel porte imponente y fuerte. Sus ojos celestes relampaguearon, dando a entender su descontento por ignorla, mamá es de pocas emociones pero puede entenderla con solo mirar, pues nos parecemos en eso. Trate de permanecer lo mas serena posible, saludarla, presentarle algunos compañeros de trabajo y los mayores accionistas del concesionario, como Deidara vestido de una manera elegante (por primera vez) y un taciturno Sasori. Ambos hombros quedaron encantados con ella, entamblando una conversación de negocios, permití dejarla desenvolverla bajo su entorno para ocuparme de otros asuntos. Un ejemplo, la aparición de Sakura-san junto a una elegante mujer de cabello azabache, piel pálida y sonrisa encantadora. Nombre: Mikoto Uchiha, la madre de mi jefe. Al parecer conocía a mi progenitora, como era de esperarse, porque se dirigió de inmediato hacia ella para saludarla parecida a viejas conocidas. Las dos mujeres hablaron del pasado, de sus esposos, el trabajo y finalmente los hijos. Mikoto le presento a Sakura-san como su nuera, además de la única, por tener un hijo mayor alérgico al compromiso, por no decir de dedicarse a huir de este. Mamá por su parte, relato la posible boda de Tadachi y su novia, no quería adelantarse mucho pero aquella joven encantadora tenía madera de esposa, una futura madre excelente para sus próximos nietos, cosa que esperaba ver muy próximamente. Eso me sorprendió, madre no es de sentimentalismo pero aparentemente quiere tener nietos, no seria una sorpresa el ser tia pronto, aun así, me asombraba el querer ver bebes.
— Seguramente ella es Sasumika — desvío el tema la mujer, al enfocar su oscura mirada hacia mi sonriendome — eres el hada que convirtió todo esto posible.
Uchiha Sasuke era la viva imagen de su madre, la forma de sus ojos, la sonrisa en sus labios, el tono de su piel y algunas facciones en su rostro, al verla no podía parar de sentir unas punzadas incómodas en el pecho, sin buscarles explicación alguna.
— No se si produsco magia — dije difusa — pero me encargue de organizar todo, señora Mikoto.
— Sin duda alguna, se parece a ti Miyo — enfocó su mirada en mamá — pero noto algunas cosas de su padre.
— Sarui esta en sus ojos, pero en cuanto a su actitud seria… — hizo una pausa sonriendo de medio lado — podría estar influida yo.
Llegando de la nada, la persona que menos quería ver hizo su aparición detrás de nosotras tres, saludando primero a su mamá y acto seguido a su esposa. Luego, coloco sus grandes ojos negros en mi siguiendo a la patriarca de los Katsuki, al comienzo quedo mudo, sin poder articular palabra. Sakura-san le pregunto por lo bajo si ocurría algo, aunque Mikoto tomo la batuta de la situación enseguida, haciéndose a un lado.
— Sasuke, quiero presentarte a una muy buena conocía mia. — la señalo con respeto — su nombre es Miyo Katsuki. Miyo, el es mi hijo menor Sasuke, encargado de las empresas de Japón.
— Es un gusto conocerlo — se inclino levemente, seguido de extender su mano hacia él — mi hija se encuentra en estos a su cuidado, espero que en verdad su trabajo este siendo impecable.
— El gusto es todo mio — sostuvo su mano estrechandola algo nervioso — por su hija no se preocupe, porque en verdad es una excelente trabajadora. Nos ha ayudado mucho.
— He escuche sobre eso — volvió a su postura normal, mirandolo un poco dudosa — la emergencia en la empresa de China, Sasumika siendo de real ayuda en esa circunstancia.
— Lo fue — reintegro, sonriendo como cuando intentaba ser un negocio nuevo — además, con practicas reales de problemas aprendió como reaccionar a ellos e intentar resolverlos. Fue una experiencia provechosa para ella.
— Concuerdo — dijo a fin, girandose para mirar a Mikoto — tienes un hijo muy eficaz, me alegro por ti.
— Puede decir lo mismo por ti, Miyo — comento con sinceridad.
Claro, si mi madre supiera lo que realmente hago con este hombre a espalda de los demás, no diría lo mismo, probablemente terminaría por acabar con su reputación y en cuanto a mi, mejor ni lo digo. El sonido de un zumbido con el apagado de luces, anunciaba que el programa empezaría, tratando de romper aquella extraña atmósfera llame a la pareja de Uchiha para preparnos. Acto seguido, me disculpe con las mujeres para alejarnos de ellas, el deber nos llamaba. En general, todo salió al pie de letra, las presentación publicitaria donde Sakura-san fue la protagonistas, el lanzamiento de los productos con su imagen, las palabras de Sasori y Sasuke… todo absolutamente, todo. En el agazajo no pare de recibir alagos de todas partes, inclusive, de una Karin refunfuñando sosteniendo el brazo de Deidara bastante sonriente, creo que esta noche seria para el como las de un baile de graduación. Aunque no podría decir algo igual de Sasori, pues en toda la velada observaba de lejos a Sakura-san junto a Sasuke muy unidos y complementados, también había halagos para ella asi como ofertas de trabajo. Aquel pelirrojo en verdad parecía interesado en ella, lastima de ser ajena y muy casadisima. Para tratar de despistar un poco su soledad, luego de despistar a Sai junto a una Ino Yamanaka casi hebria, fui a su lado para hacerle compañia. ¿Donde podría estar Deidara? Bailando un vals junto a Karin en la pista, muy acaramelados. Dios, liarte con la ex amante de uno de tus amigos es demasiado, pero demasiado asqueroso. Cogí una copa de champán parandome a su lado, mirando todo el panorama, Hinata hablando con tranquilidad junto a Naruto y Neji, un poco mas atrás Temari y Shikamaru probando unos pasapalos, Mikoto y mamá sentadas en una de las sillas entablando una charla tranquila, dejandonos para el final a la pareja Uchiha. Sakura-san con aquel vestido lila cernido se veía fantástica, ni hablar de sus zapatos o peinado, totalmente apegados al evento acontecido, demostrando ser una autentica modelo. Mi jefe a su lado, resaltaba también mucho, pues el corte de su traje resaltaba mas aquella personalidad fuerte de macho alfa, asi como también la pajarita roja muy elegante, vieras por el lado que vieras ellos dos compaginaban a la perfección. Como dos gotas de lluvia que se encuentran en el camino para unirse, por consiguiente, en aquella ecuación no cabe nadie mas. Podría decir el no afectarme aquella imagen, de hecho, me jure a mi misma que no lo hiciera pero ocurría algo curioso en mi interior, eso era que un intraquilo dolor palpitando en mi pecho llevandome a la confusión e inquietud. ¿Qué significa eso? ¿Acaso estoy enferma? No lo se, realmente no lo se.
— ¿Tienes un secreto para poder soportar verlos como si nada? — preguntó Sasori, en tanto con disimulo me sobaba el pecho — porque ni pasando cinco años lo he podido descifrar.
— Creo que de confunde, yo no…
— Vamos, Sasumika-san — soltó una risita amarga, girando para fijarse directamente en mi — con solo mirarte puedo saberlo, tienes el preludio del amor. Hasta en ciego podría percibirlo con solo pararse a tu lado.
No, no se estaba equivodando. ¡Tenia que hacerlo! De ninguna manera estaba comenzandome a enamorar de Sasuke, es decir, es un hombre muy atractivo sin negarlo, sus ideas son locas que me llevan a cometer locuras. La manera de besarme es magnifica, casi mágica, al igual de cuando lo hacemos, pienso en él como un excelente presidente de compañia competente en sus acciones, y que tiene arranques de adolescentes hormonal, igual… lo respeto. Pero no existe nada mas, nada mas allá de eso. Sasori se esta equivocando, entre Sasuke y yo solo existe lo pasional, como le nombre desde el comienzo, sin remordimientos. Algo caual y pasajero.
— No intentes transportar tu situación a la mia, Sasori-san — le dije con un tono sumamente serio — porque definitivamente, hacia Sasuke no siento ningún sentimiento romántico.
— ¿Y como puedes saberlo si jamas te has enamorado antes? — me recrimino, sorprendiendome pues en verdad sabía mucho de mi.
— Lo se porque — di un paso hacia adelante asechandolo con la mirada — paso de ser una patética mujer cuyo final sera trágico, muriendo por un hombre que jamas podrá corresponderme sabiendo muy bien, el ser ajeno.
Desvie mis pasos para sacar la imagen de Sasori solo, fue una estúpida idea el acompañarlo porque termine enojada, jamas pensé que tratara de meterme por los ojos a Sasuke. Lo se, estoy teniendo una relación clandestina con él, pero no quiere decir que lo ame o algo parecido solamente ocurre esto porque deseo descubrir mas cosas, donde sin dudas los libros jamas me darán. Obviando aquel incidente, la velada finalizo con total normalidad, Hinata se comprometió el despedir a los invitados por mi parte podría ir a descansar pues en verdad lo necesitaba, quise replicarle su mandato pero no tuve ni chance de hacerlo. Ella tenia razón, en verdad deseaba tomar una ducha, el relajarme bebiendo té verde y comiendo unas galletas de arroz en tanto leo un libro, le tomaría la palabra. Así que aprovechando el chofer de mamá, me despedí de mí jefe junto a su esposa con signos de quedarse un rato mas, anunciando vernos mañana, como era de esperarse fui un cero a la izquierda para él, estaba muy concentrado en Sakura-san y no quería romper esa atmósfera. Sin mas, me retire a casa. Llegando finalmente fui recibida por mi padre, Tadachi y Nagisa, quienes me felicitaron ante mi nuevo logró, hasta mamá muy orgullosa por el brillo en su ojos resalto la calidad del evento, totalmente a la altura por estar en manos de una Katsuki, espera que tuviera ese mismo empeño al pasar a las empresas de la familia. Desde luego, tenia mi puesto ya hecho. La felicidad inundó mi pecho, con esas palabras, podría dar por cumplida el primer paso hacia mi meta, ser útil a mi familia. Luego de una cena bien merecida, fui a mi recámara para tomar un baño de burbujas, seguido de un té y una lectura ligera pude conciliar el sueño rápidamente. Pude haber dormido como un ángel toda la noche, pero algo o mas bien, alguien lo impidió. La llamada del demonio. Siendo aproximadamente las tres de la madrugada, el sonido de mi celular rompiendo el silencio de la noche me despertó de golpe, llevandome unos improperios a la persona quien osaba a despertarme en medio de la madrugada. Sin mirar, marque la opción de descolgar.
— No se quien eres o que quieres pero juro matarte por despertarme, espero de ti el asumir las consecuencia de tus actos. Desgraciado. — solte las palabras muy rápido, sientiendo el odio recorrer toda mi piel para consumirme, al completo.
— Prometo asumir las consecuencias — la ronca voz conocida hizo despertarme de golpe, despistando a todos los demonios. Sasuke — solo… no se que rayos hacer y… quiero a alguien quien me escuche, solamente deseo eso.
Me tomo asiento sobre el colchón quedando estática ante la declaración, Sasuke sonaba bastante deprimido como si estuviera a punto de llorar, no soy buena para demotrar emociones humanas pero por primera vez, desee serle util a alquien. Mas bien, desee poder estar junto a Sasuke y sostener al menos su mano.
— ¿Donde te encuentras? — exclame saliendo de mi cama, dirigiendome hacia el guarda ropa.
— El puente que me mostrate la otra vez, allí estoy — respondió enseguida.
— Pues no te muevas, ire por ti.
Colgue la llamada sin esperar respuesta, colocandome unos pantalones al azar junto a una camiseta manga larga, un abrigo gris de lana, bufanda negra con rayas blancas y finalmente unos tenis. Cogi mi celular y monedero, marcando para pedir un taxi que me llevara al puente, no sabia porque pero en mi pecho sentía una especie de anciedad oprimiendome, tal vez escuchar a Sasuke tan triste me afecto de alguna manera. Con agilidad de super espía logre salir de casa sin despertar a nadie, pudiendo coger mi taxi sin problemas alguno, aquel puente no quedaba tan lejos de mi ubicación pero seguía manteniendo la inquietud. ¿Qué pudo haber ocurrido? No podría pensar en problemas con Sakura-san, durante el evento se veían tan unidos, complementados uno con el otro que parecía imposible algo cortar esa atmósfera. Hicieron digno ser llamados la pareja del año. Sin embargo, en mi mente desconocía por completo las razones de una pareja quebrarse de esa manera, bueno posiblemente si, pero jamas lo involucre con ellos. Llegue al puente, le pague al taxista y salí rápidamente del auto buscando con la mirada un azabache conocido, estaba aun un poco oscuro y la brisa del invierno pegaba en mis mejillas como cachetadas, suerte el traerme una bufanda. Fue cuando lo encontré, apoyando sus dos brazos en el barandal, manteniendo aquel traje usado en el evento pero sin su saco, expresando una cara de absoluta tristesa como anhelo, en realidad parecía estar experimentado dolor. El viento suave movía su cabello con parmisonia parecido a estar acariciandolos, aquellas luces que alumbraban el lugar se reflejaban en sus ojos oscuros, deprimidos queriendo desahogar sus penas. En general, tenía una apariencia bastante mediocre que daba pena, debía admitirlo, aquello me sorprendió mucho y afecto. Camine con cautela sintiendo que en cualquier momento podría desaparecer, pues su aura parecía de una alma en pena, sacado de esas historia de folklore coloquial. Al escuchar mis pasos esbozo una sonrisa triste, girando su cabeza hacia mi dirección seguido de soltar un suspiro.
— Realmente has venido — dijo simplemente.
— No es usual verlo de esa manera, bueno, escucharlo tan apagado — corregí parandome a su lado, metiendo las manos en los bolsillos de mi abrigo para darme calor — me ha tomado completamente por sorpresa.
— Lo siento, aunque aquella manera peculiar de atender el teléfono me ha espantado — soltó una risita incomoda — eso si fue de sorpresa.
Nos quedamos en silencio, viendo el movimiento del agua debajo nuestro y el compás de las luces bailar en ella, pense en lo tranquila que era la noche a esta hora sin nadie alrededor. Todo el mundo en sus camas, durmiendo absortas de la realidad, escapando a sus fantasías mas deseadas. Solamente estarían despiertos los festieros, sonambulos y personas como Sasuke Uchiha presa de sus problemas, tal vez para él dormir no era una salida a la realidad sino el abre boca a una pesadilla, el lugar para verlo todo mas espantoso. Estando rodeados de esta soledad daba parecer a ser los únicos en la tierra, pero lo mas escalofriante de todo, es que la idea no me desagradaba en lo absoluto.
— He discutido con Sakura — rompió el silencio de repente, obligandome a prestarle atención — no es que fuera una pelea donde terminamos lanzandonos la vajilla sobre nuestras cabezas, solo… solo no comprendo porque se define asi misma con mujer incompleta — abrí mis ojos con asombro al oír aquello, a mi memoria vino la charla del camerino, sobre lo de ser madre. — me indigna su pensamiento, sobre todo, me indigna el hecho que… sin importar lo que diga jamas lo creera. Porque, su imagen de mujer es aquella que pueda concebir sin problemas, no a medio de mecanismos — hizo una pausa tomando una bocanada de aire, llenando sus pulmones de oxigeno y así proseguir — Se que… el ser madre para ella lo es todo, le ilusiona tener niños a su alrededor, puedo darme cuenta cuando trabaja junto a mamá en la organización. Pero… no poder tenerlos le duele, hace pensarse en si misma en imperfecta, cuando en realidad no lo es. Sakura… para mi… no solamente es perfecta, igualmente me resulta fuerte y… — sonrio ante el recuerdo de su mujer llenando de brillo sus ojos — alguien que jamas se daria vencida ante algo. Quiero eso para ella, el tener la esperanza para salir de esta, de levantarse y seguir caminando al futuro. Estaría dispuesto a prestarme a cualquier cosa solo para verla feliz, así ver esa sonrisa radiante de sus labios.
Mirando a Uchiha Sasuke hablar de su esposa con tanta devoción y amor me daba nauseas, era demasiada miel para mi pobre sangre, aunque de alguna manera me confundía. Si en verdad desea su felicidad… ¿Por qué engañarla? Me refiero, antes de mi existieron otras mujeres siendo sus amantes, agregando a la rencorosa de Karin. No me enojaba que quisiera desahogarse conmigo, aunque no lo crean, soy muy buena escuchando el problema de las otras personas. Sin embargo, exitian muchas contradicciones en Sasuke que me confundía, nosotros por ejemplo.
— Asi que… finalmente han hablado sobre lo de tener hijos — dije sin tener otra idea como respuesta — Sakura-san, en verdad la ilusiona el poder ser madre.
— ¿No te parece raro que hable eso contigo? — exclamo confundido por mi actitud, llevandome a fruncir el ceño — digo… por la naturaleza de nuestra relación.
— En lo absoluto — gire mi cabeza hacia los lados con expresión neutral — ya he escuchado un poco de la historia por Sakura-san, asi que, puedo comprenderlo. Ella, en verdad esta afectada con todo esto, pero aun mas, teme de como esta usted ante todo esto — él solto un respingo, anodadado ante mi declaración. Creo que no la esperaba — Para todo hombre tener un hijo propio es algo fundamental, como pasar una costumbre a otra generación.
— Eso no va conmigo — respondió de inmediato, bajando la mirada — si Sakura no puede tener un hijo, simplemente estaría dispuesto adoptar. Porque… estoy estoy abierto a cualquier posibilidad, si eso la hace feliz.
Uchiha Sasuke demostraba conceder los caprichos de su esposa como fuera posible, aunque tener un hijo precisamente no es uno de esos, mas bien es el anhelo de poseer en tus manos un pedasito de ti mismo combinado con la persona que amas, llamado por muchos como el fruto del amor. Sakura-san quería eso, pero lamentandolo mucho para lograr su sueño debía someterse a muchas cosas, pudiendo salir desfavorables si no resultaba. Era asqueroso esa situación, sobre todo, que sintiera pena por esta pareja casi destruida. Sin saberlo mi cuerpo se movio por si solo, tomando la cara de Sasuke haciéndolo girar, su expresión seguía siendo de pena casi de cortarse las venas, aunque de alguna manera quería desaparecer esa sombra bajo sus ojos con esperanza. Puede sonar contradictorio viniendo de mi parte, pero en ese entonces las cosas se presentaron de esa forma. Llevando mis pulgares a sus cejas las alce, imitando nuevamente la expresión graciosa de cuando estuviomos en China.
— Odio la mediocridad, quita esa expresión de tu rostro y animate — le sugeri con mi usual tono de voz — todo en este mundo tiene solución menos la muerte. Cuando menos te lo esperes, Sakura-san sera la misma de antes y podrán salir de esta.
— ¿Como puedes estar tan segura? — pregunto con el animo decaído.
— Porque ella no es como tu — seguí insistiendo — encontrara la manera de volver, siempre lo hará. Puedes estar seguro.
Nos quedamos unos segundos de esa manera, contemplandonos el uno al otro en entero silencio, donde por primera vez me sentí conectada a alguien sin necesidad de sexo. Los oscuros ojos de Sasuke me miraban con atención sin desviarlos por ninguna razón, su expresión no era mediocre sino cambio a alguna totalmente distinta que jamas he podido decifrar, pero donde claramente cualquier mujer podría caer a sus pies si solo lo deseara. Una tibia sensación se alojó en mi pecho comparandola con el primer sol de la primavera, que luego de tanto tiempo de estar bajo un letargo profundo se siente vivo por salir, vidrarle su luz y vida a las plantas como seres vivos. No me quemaba tocar a Sasuke, en lugar de eso, solo un extraño cosquilleo invadia mi cuerpo sintiendome extraña, porque jamas había poder sentido algo igual. Estaba viva, era la respuesta, no existía otra explicación para esto, porque estando junto a Sasuke me producia eso.
— Yo… no puedo creer lo increíble que eres, Sasumika — comenzó diciendome con un tono suave de voz, paralizando de completo mis músculos — porque no solo trabajas de maravilla, posees confianza en lo que haces y manejas problemas con naturalidad. Ahora, me has calmado, conseguiste plantar en mi alma la serenidad. Y yo… — esbozo una sonrisa cariñosa, produciendo retorcijones raros en mi estómago. Asustandome — jamas podre comprender porque me siento tan bien a tu lado.
— Probablemente… jamas logras decifrarlo — comente con voz pausada.
— Si, tal vez.
Pérdida en la oscuridad de su mirada, comencé a sentirme retraida o mejor dicho amenazada de poder ser invadida en totalidad, pero debí saberlo desde hace mucho tiempo, ya no había marcha atrás. Fui atrapada. Sintiendo su respiración sobre mi cara, empecé a cerrar lo ojos a la par de sus labios en los mios en un beso casto, muy sutil y mínimo a los convencionales entre los dos. El sentimiento fue distinto, el sabor fue distinto, porque sabia a la primavera y aquel dolor de pecho se convirtió es un cosquilleo placentero que se extendió por todo el cuerpo, no dejándose ningún rincón por alumbrar. Cuando nos separamos, percibimos la mirada del otro sabiendo que esto podría significar algo, algo muy peligroso. Aunque obviando las razones, definiciones o algo parecido nos entregamos aquel sentimiento latiendo en nuestros pechos, queriendo salirse de ellos para poder ser demostrado. Por primera vez desde comenzar esta aventura con Sasuke, nada fue desesperado o pasional, sino tomandolo con cautela fuimos cayendo en una suave ola de calma, donde fuimos envueltos en las calidas aguas de sentimiento de sumergirse en el Caribe. Esa noche toque y fui tocada, bese y fui besada, de manera pausada como pronunciada sin necesidad de desenfreno, tomando los descansos necesarios para tomarlo con calma. Sobre todo, experimente por primera vez en la vida lo que era ser uno con otra persona, no de forma carnal o vagamente pasional, no, mas bien el poder transmitir todo lo que alguna vez estuvo acumulado en tu interior sin poderlo sacar y donde la otra persona, comprendería de manera directa tu sentir. En esa ocasión no tuve sexo con Sasuke, lo que realmente hizimos fue el amor, pero cuesta claramente decirlo sobre todo cuando apartir de eso marco la pauta del final de todo, porque la cuenta llega el final de haberse comido todo.
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