martes, 18 de septiembre de 2018

The Lovers Hurts

V
Family warmth
Cuando me desperté lo primero que vi fue el rostro de Sasuke frente al mio, pensé que era increíblemente tierna y risueño con esa expresión, dando por consiguiente, sentirme una criminal por despestarlo. Pero nuestro viaje era largo, necesitaba ir a casa para ver a mi papá, lo extraño, y seguramente el a mi. Le agradecía enteramente la presencia de María y Sai, de lo contrario, las cosas para papá serian realmente solitarias. Aunque de igual forma, él esta acostumbrado a mi arrolladora prencensia alborotandole los días. Me acerque a la forma dormida de Sasuke, estaba como una momia, quieto y muy sumido en su sueño. Quede como una boba mirandolo, totalmente ignotizada ante él, volando por los aires el cometido que iba hacer. Entonces recordé lo de anoche, aquel suceso loco y sus últimas palabras. ¿Qué significo eso? ¿Podria preguntar o olvidarlo? Tal vez debía hacerlo, pero no ahora, ni después porque la tarea ante mi es realmente difícil.
— Sasuke, arriba — comencé a decirle dulcemente para no asustarlo, pero el muy momia ni se movió — Sasuke tenemos que irnos.
Primero refunfuño un poco, pero segui insistiendo hasta optener una respuesta suya.
— ¿A donde iremos? — me dijo con una voz sonñolienta.
— ¿A donde? ¡Pues mi casa! — le respondí indignada. ¿Se olvido de su palabra?
— Apenas y son las ocho — dijo mirando el despertador de su mesita.
— Pues es simplemente perfecto, de aquí hasta el distrito son dos horas. — le recordé.
— Quiero seguir durmiendo… mejor ve tu. Me quedaré aquí. — me respondió el muy morsa.
— ¡Oh no! Eso no lo voy a permitir. Tu mismo me dijiste, dijiste que irias — lo regañe.
Desde que comence a vivir con alguien tan perezoso como Sai, quien no tenia sentido de la responsabilidad para llegar a clases María me enseño un par de trucos fáciles de aplicar. Como el de a continuación. Con fuerza sujete las frasadas junto a las sabanas halandolas hasta quitarlas por completo de mi amigo, este dio un suspiro y mientras me reprochaba con la mirada se levanto de la cama. ¡Toma eso Uchiha! ¿Acaso piensas que puedes conmigo por solo tener una cara bonita? Pues te equivocas, no caere nuevamente en ese truco.
— Tu ve a tomar una ducha y viste. En tanto, me encargaré de tu equipaje. — le ordene de manera firme señalando al baño.
En lo que a mi respectaba, estaba totalmente lista, ni bien desperté, me di una ducha y arregle. Opte por colocarme unos pantonsillos cortos jeans hasta un poco mas arriba de los muslos, calcetines negros con rallas blancas que me llegaban un poco abajo de las rodillas, una blusa blanca, sueter rosado con capucha de rallas negras y finalmente unos tenis. Mi cabello lo amarre alto en una cola dejando dos mechones pequeños sobre mi rostro. Además, mi equipaje estaba ya listo desde el día anterio, pero ahora, justo ahora, moría de las ganas de revisar el armario de Sasuke y elegir su vestuario.
Tardamos al menos media hora en estar listos, nos dirigimos al estacionamiento donde se encontraba mi auto y emprendimos aquel viaje largo hasta mí hogar. Por una razón desconocida para mi, Sasuke lucia totalmente agotado porque sus párpados se cerraban aunque no quisiera hacerlo. En total, mantenía el respaldor de un rey zombie. De hecho, apuesto que si el fuera el conductos ya hubiésemos chocados kilómetros atrás.
— ¿Estas bien? — terminé por preguntarle. Me preocupaba un poco.
— Anoche no dormi muy bien que digamos — me contestó con un bostezo.
No fui la única, porque después de ese incidente, conciliar el sueño fue toda una odisea. La imagen de Sasuke aproximándose a mi me golpeaba, una, otra y otra vez a mi cabeza de manera torturosa. Justo ahora, me moría de las ganas de preguntarle sobre eso, pero debía suprimirlo, si mencionaba el asunto podría jugarmela en mi contra. Mordi mi lengua y bote esos pensamientos estúpidos.
— Descansa un poco, te avisare cuando lleguemos — fue lo único que pude decirle.
— No quiero dejarte sola conduciendo — me respondió.
— No voy a matarnos, si te preocupa. Ahora, duerme — le dije con una sonrisa boba en los labios.
— Dije eso porque podrías sentirte sola sin mi — me dijo tratando de hacerse el gracioso.
— Muy chistoso de tu parte, pero quiero que sepas amigo mio que los CD son excelentes compañeros de viaje — respondí emitando el tono de su voz.
— ¿Soy tan fácil de reemplazar? Me siento un poco herido — siguio bromeando Sasuke.
Suspire, ¿Por qué siempre las cosas a su manera? Dios…
— Sasuke eres irremplazable, solo quiero que descanses para poder tener un poco decente delante mi familia — le respondi ya casada.
Mierda, mierda, mierda. Lo hice de nuevo. Lo he vuelto hacer. Abrir la boca y solte cosas sin pensarlo, le daría el crédito al auto. Esta maldito.
— Soy irremplazable… — dijo Sasuke con aires de grandeza.
¡Voy a matarlo! Pensé en tanto enrojecia tal cual a un tomate, si, este chico no parecía saber de lo que producía en mi.
— Rayos… ¡Solo duerme ya! — le exigí de manera nerviosa.
Él comenzó a reír mientras se acomodaba en el asiento, no tardo mucho en quedarse dormido, mientras seguía manejando en silencio por una buena temporada de tiempo. Cada cierto tiempo, no podía evirtar desviar la mirada del volante para contemplar el dulce rostro de Sasuke durmiendo. Creo que fui mandona esta mañana, porque nuevamente no tenia su crema para el cabello, de cierto modo, me gustaba mas de esta manera. No comprendo su obsesión de mantener sus mechones controlados, estando así parecía mas libre y suelto. Todo de él era bellisimo, y si vamos mas al fondo, dolia simplemente verlo, esto significaba que seria lo mas próximo de poder estar junto a él. Sin embargo, los hechos de anoche hacían cuestionarme eso un poco, seguía preguntandome de ese extraño… magnetismo. Si. Era como un imán que nos estaba uniendo, porque no estoy loca, eso en verdad había sucedido. Agregándole que Sasuke menciono, el no cometer una locura. ¿A donde quiso llegar con eso? ¿El que no quería besarme? ¿Que no quería arruinar las cosas? ¿A que fue solo un impulso momentáneo? No sabia que pensar. Quería sostener que lo de anoche fue algo, pero estaba cansada de perder siempre las esperanzas. De despertar y descubrir que todo ha sido producido por mi joven mente enamorada. Necesito saber que el lo que Sasuke de mi, o mejor dicho, necesito saber sus sentimientos hacia mi.
Y allí estaba él, calmada, sumergido en un mundo de sueño ajeno al mio, mientras yo, manejando luchando contra estos sentimientos guardados en mi pecho, tratando de salir para ser expuestos. No puedo escapar de esto, ni deseandolo. Por eso, como si mi cuerpo actuara solo, con sima delicadeza, despide una de mis manos cautelosamente hasta su cabellera, tomando descuidadamente uno de los mechones que reposaba en su frente. Su cabello era realmente suave, la sensación de cada mechón escurriendose entre mis dedos me extremecia por completo. Su rostro es tan hermoso, que debería ser considerado un delito, podría matar a cualquiera. Y en verdad casi me mataban. Un estruendoso bocinazo me llevo a la realidad apareciendo frente a mi un camión en dirección a nosotros, solté inmediatamente los cabellos de Sasuke y de mágica forma, me las ingenie para esquivar para esquivar el gran camión. A lo lejos podía escuchar los insultos de su conductor. La frase “hay amores que matan” en verdad no se refiere a lo metafórico, de lo contrario, nada de lo de ahora hubiese ocurrido. Gracias al giro brusco que debí de dar, Sasuke se sacudió y despertó asustado cayendo casi sobre mi.
— ¡¿Como?! ¡¿Qué?! ¡¿Que ha ocurrido?! — me preguntó terriblemente agitado.
— Veras… me desconcentre un minuto y aquel camión — intente señarlarle al camión que se alejaba con sus bocinas sonando. — casi nos daba…
— ¡Lo sabía! No debi dejarte sola conduciendo — dijo un poco molesto — ¿Como te fuiste a descuidar? ¡Casi nos llevas a una muerte segura!
No saben las ganas de hecharle en toda la cara que era su culpa lo ocurrido, pero no podía, el llegarle y decirle: “estaba completamente ignotizada mirandote en tanto dormias” era totalmente ridículo y un poco psicópata.
Continuamos viajando por un buen rato mas hasta que llegamos a mi casa, estaciones el auto en la calle ya que, los autos de papá y María acaparaban todo el garaje. Ayude a Sasuke a bajar sus cosas dirigiendonos a la entrada, mi casa seguramente no es ni la cuarta parte de la suya pero él nunca ha dicho nada al respecto. De hecho, en varias ocasiones, dijo ser un lugar sumamente fantástico y hogareño, en toda ella se respiraba unión familiar. Es mas, no era nada nuevo la presencia de Sasuke en mi hogar, lo hizo en el pasado cientos de veces que perdí la cuenta. Ahora, sería distinto, no venia de visita sino a quedarse, el no ha permanecido ni cinco minutos conviviendo con papá o incluso María, agregándole, que sería todo un fin de semana completo. Sentia los nervios de Sasuke como los mios propios, había olvidado contarle un par de detalles a papá sobre mi amigo. Como que también fue acosado en su antigua escuela y el estar enamorada de él, dudo que mi padre le agrade el quedarse Sasuke conociendo estos pequeños e insignificantes datos.
— Lo mejor sera entrar — le dije a mi amigo.
Ambos suspiramos para liberar tensión mientras nos acercabamos a la puerta, ya estaba a punto de abrirla cuando alguien del otro lado se me adelanto. Esto tenía que ser una broma. Una de muy mal gusto por cierto. Esperaba ver a cualquier otra persona, pero no esta, no ella, porque la misma Ino Yamanaka saliendo de mi casa. Supongo que igualmente se pego un buen susto al vernos, y aun mas Sai, quien estaba detrás de ella sorprendido de nuestra presencia.
— ¡Lizi! — exclamó Ino nerviosa.
— ¿Ino? — le pregunté sumamente incredula.
— ¿Quien demonios es él? — preguntó Sai señalando a Sasuke.
— ¡Sai! — exclame. Y la verdad ni se porque lo hice.
— ¿Sasuke? — ahora Ino era la desconcertada.
— Ino — saludo Sasuke.
— ¿Sasuke? — me pregunto Sai mirandome extraño.
— Oh demonios, esto es un poco incomodo — admitió Sasuke.
Los cuatro nos miramos dejando un molesto silencio entre nosotros, esto parecía ser sacado de una muy mala comedia del teatro antiguo, donde los personajes principales se decían sus nombres sin parar. Pero dejando de lado ese acto de falsa comedia. ¿Qué hacia Ino en mi casa? Mejor aun ¿Qué hacia Ino con Sai? Lo gracioso o quizás triste, seria que estos dos estarán preguntándose lo mismo de nosotros (De Sasuke y yo). Mi pobre amigo no comprendía nada y la verdad, yo menos.
— Solo… solo vine a buscar unos libros ya… ya me iba… lo siento — Ino se retiro apresurada de la casa, dejandonos solo a nosotros tres.
Si claro Ino, la próxima cuéntame una de piratas, porque en tus manos no existía ningún tipo de libro al menos que sean invisibles. Y creo que ni en Harry Potter aparecían tal cosa.
— eh… — Sai no quiso decir nada.
Se apresuró a subir las escaleras sin darme ninguna explicación de lo que acababa de pasar. Pensé en lo peor. Definitivamente de ser mis sospechas ciertas, haría estofado a la Sai en este mismo instante.
— Creo que me he perdido de algo… ¿Ino no tenia novio? — me pregunto Sasuke. Al parecer no era el único que lo pensaba.
— Si estas en lo cierto, tiene uno — respondí sumamente molesta — Sasuke ¿me disculparas unos segundos? Puedes ir a mi habitación para dejar tus cosas, en seguida ire contigo.
— Mmm… por supuesto — respondió confundido.
Dejar solo a Sasuke me inquietaba, pero esto lo amerita, llamenlo solidaridad entre mujeres pero no puedo dejar escapar esto. Subí las escaleras a toda prisa tomando la dirección al cuarto de Sai, la puerta estaba cerrada, que cosa mas extraña. A diferencia de mi hermanastro, yo si poseo modales y educación, por lo tanto, toque la puerta de manera cautelosa. Pero nada. Un segundo toque. Nada igualmente. Vale, esto esta empezando a enojarme.
— Sai no te hagas el tonto conmigo, abre esa puerta de una vez — le ordené.
Al parecer decidió no oponer mas resistencia y me abrió, miro a cualquier parte menos mis ojos.
— Antes de cualquier cosa, no es lo que parece — comenzó a decir en tono nervioso.
— Aun no he dicho nada, pero… ¿Quieres que lo diga? — le dije en tono sarcástico.
— Ino pasó ayer por casa a dejarme unas cosas, nos quedamos hablando hasta tarde y como no quería irse sola se quedo aquí. Es todo. Por cierto, durmió en tu habitanción.
Si, no me digas, a las doce de la noche se acordó de casualidad que tenía unas cosas suyas. ¿En que parte me río? Aguarden. ¡¿Que hizo qué?!
— ¡¿Como?! — me alteré. No saben cuanto detesto que toquen mis cosas sin antes consultarme — No paso por tu diminuto cerebro preguntar primero, ¡¿Cierto?! ¡Solo pasa y ya esta!
— Digamos que eran las tres de la mañana, y tu, vives a dos horas de viaje de aquí. No, no paso por mi “diminuto” cerebro hacerlo — me dijo en tono irónico. Odiaba cuando este cabeza hueca se hacia el muy sabio — además, esta casa es tan tuya como mia Lizi, y era obvio que no iba a dormir conmigo.
— Pero era lo que mas deseabas, ¿cierto? — le dije sumamente molesta — Mirame muy bien Sai, espero que no planies nada extraño con ella de nuevo ¿Comprendes? Si recuerdo bien, en la última ocasión las cosas no terminaron en buenos términos. Y tu aun te encuentras herido por lo de Sakura, pero la misma Ino, te engaño acostandose con tu mejor amigo.
— Aguarda… ¿Desde cuando tu…?
— Además — agregué ignorando su comentario — Ino es la novia de Trevol, tu amigo ¿te suena? Lo que vendría siendo lo mismo a lo que te hizo Kiba a ti.
— ¡Dejame de pensar en mi como un idiota! Lo que haga con mí vida es problema mio. Por cierto ¿Quien es ese que te acompañaba?
— Es Sasuke, un amigo de Red y se quedara aquí el fin de semana. ¿Tienes problemas con eso?
No me había dado de cuenta, pero Sai y yo elevamos mucha nuestras voces, prácticamente dirian que nos gritabamos mutuamente.
— ¿Otra vez con tu poco conformismo, Lizi? Vas a espantarlo — me dijo.
La violencia no es mi gusto, pero las ganas de darle una patada en la entrepierna a Sai sonaba bastante buena.
— Por supuesto, tu y tu estúpido modo de ver las cosas me vuelven hablar — le dije gritando con todo el odio posible — ¡¿Qué me crees?! Una…
— ¿Acosadora? ¡Por supuesto! — me respondió Sai igualmente gritandome.
— ¿Sabes que? ¡Hazlo que quieras! Ve y acuestate con Ino, pero asegurate muy bien de algo. ¡Que tu seas la que la embaraze!
Eso fue un golpe directamente a su pasado doloroso. Si, seguramente, pero si existe alguien a parte de Sakura en sacar lo peor de mi, es definitivamente Sai. Sali inmediatamente de su habitación hecha una bola de rabia, pero al parecer Sai no quería quedarse con tal humillación, por lo tanto, siguió mis pasos.
— ¡Al menos yo si tengo éxito en el amor! ¡Tengo mucha suerte con las chicas! — dijo haciendo mucho énfasis en sus palabras.
— ¡Por supuesto que si campeón! El acostarse con Karin es todo un logró, eso puede hacerlo hasta el mas tímido del colegio. — le conteste sin vergüenza alguna.
Lo detesto, lo destesto mucho, ¿Como puede ser tan presumido? ¡Me molesta!
— ¡Hace un año atrás hubieras muerto por estar en el lugar de Karin! — me grito. Esto rebasó el vaso de agua. ¿Y este quien se creía? ¡El azotador de las mujeres!
— Eres tan condenadamente idiota Sai, ignora todo lo que te digo y haz lo que tu quieras. Pero asegurate de no lastimar a las personas cuando cometes tus estupideces, porque siempre que comienzas hacerlas los demás debemos de pagarlas. Pero… a ti importa ¿verdad? ¡No te importa si dañas a Sakura o Trevol! ¡Solo eres un maldito egoísta que piensa solo en si mismo! ¡Madura! ¡Madura y empieza a ser un poco mas hombre! — le grite completamente nublada de la rabia y el odio.
— Cuando TU dejes de hacer de acosadora… ¡Entonces yo lo haré! — el gritó Sai era el mismo, el mismo que hizo aquel día fatídico en mi habitación. Es el mismo tono furioso.
— ¡¿Qué demonios sucede arriba?! — la voz de mi papá interrumpió la jornada de insultos.
Rápidamente, comenzó a subir las escaleras, creo que nos exagermos un poco o mucho, pero no pude evitarlo, en verdad estaba muy furiosa con Sai. De enterarse Sakura de esto se moriria de la pena, hasta el mismo Trevol, que aunque no lo conocía mucho pensé en ser un chico sumamente amable y agradable. Su relación con Ino se asemejaba a las de los artistas, sé que Trevol la quiere mucho y viceversa. En pocas palabras Sai es un desconciderado.
— No pasa nada papá — respondí esquivando la mirada de Sai con mucho rencor.
— Espero que sea así, sus gritos se escucharan hasta cinco casas mas de aquí. — nos regaño mi padre.
— Lo siento — dijimos a coro.
— Además, ¿No has estrañado a tu viejo padre? Porque entras a casa y ni si quiera me saludas.
— Perdon papá — corrí inmediatamente a abrazarlo.
En verdad lo extrañaba, lo había extrañado demasiado, el pasar mucho tiempo fuera de casa no era lo mio. Sai aprovechando esto se escurrio como una larva a su habitación dejandonos solos.
— Me hiciste mucha falta — le dije a mi padre.
— Y tu a mi — me respondió con una sonrisa.
Demonios, me olvidado de alguien muy importante y sobre su estadia en este fin de semana en nuestra casa. Mejor y comenzaba a hablar antes de que las cosas se colocaran peor.
— Papi… ¿no importara que mi amigo Sasuke se quede este fin de semana?
— ¿El chico de Red? — asentí con la cabeza de manera tímida, el dudo unos segundos — no… supongo… que no hay problema. Pero dime. ¿Donde esta él?
— Pues… veraz… se encuentra en mi habitación — le respondí tímidamente jugando con mis dedos.
— ¿Por qué me lo has preguntado si ya lo invitaste a pasar? — me preguntó con algo de molestia. Suspiro profundamente y prosiguió — Buena, sera mejor que vaya a saludarlo.
Bajamos las escaleras y nos dirigimos hacia mi habitación, allí Sasuke estaba sentado sobre mi cama viendo mis postes de “Best” y de “Madona”. Al ver la imponente imagen de mi padre a mi lado, se dio seguro el susto de su vida y no lo puedo culpar, el rostro de papá no es precisamente simpático.
— Señor Mogami — dijo levantándose de mi cama, para aproximarse a mi padre y estrecharle la mano.
— Sasuke — le dijo seriamente.
Estuvo unos segundos mirandolo con mucha desconfianza, intimidándolo tanto a él como a mi. Mi papá no es tonto, el debe de tener sus sospechas, y eso hace temer por la vida de mí amigo. Papá es amable cuando se lo propone, pero un oso gruñon si te fijas bien. La situación es muy incomoda. Con papá no despegando los ojos de Sasuke, demostrando ciertas intenciones de comerselo vivo si fuera posible, en tanto mi amigo mantenía una postura muy tranquila pero temiendo de como reaccionar.
— Almorzaremos a las doce — dijo mi padre secamente. Acto seguido, se marcho de la habitación.
Sasuke se desparramo sobre mi cama dando el suspiro de su vida, dejando a un lado aquella mascara de tranquilidad.
— Lizi… tu papá quería deborarme en un solo bocado — me confesó Sasuke — creía que me haría sobre mis pantalones.
Ese comentario me hizo reír a carcajadas, al parecer, no en todo momentos puedes mantener tu “valor”.
— Con el tiempo le caeras bien — lo anime — al principio siempre es así, duro tan fuerte como el roble.
— Oh, por cierto. Tu y tu hermano estaban gritando bastante fuerte — me dijo. Empece a alarmarme un poco.
— Mi consuelo es no compartir lazos de sangre con él. Espera. ¿Escuchaste algo?
Por favor que no halla escuchado la parte de ser una acosadora, por favor que no, solo por favor.
— Un poco — me confesó — No comprendí mucho de todas maneras, algo con lo de ser Karin.
Lo matare, cogeré una almuhada de mi cama e ire a matar a Sai.
— Espera… ¿En verdad quieres ser Karin? — pregunto desconcertado.
— ¿Como? ¡De ninguna manera! Solo… solo fue algo que ocurrió hace tiempo. — le dije evitando el tema.
Recordar que junte a esta familia solo para acercarme a Sai es completamente tonto, aun mas, de verme como una real idiota.
— Tenemos tiempo hasta las doce. — insistió Sasuke.
— Por lo que mas quieras, no me hagas contarte esa historia — le suplique. El que Sasuke supiera de ese oscuro pasado de mi no me gustaba nada.
— Oh, pensé que los secretos entre los dos no existían — bromeo Sasuke.
Eso ha sido un golpe bajo, muy pero muy bajo, porque sin duda existen bastante secretos entre los dos. En fin, debo deberselo supongo.
— Vale, vale, que te lo cuento entonces — le dije resignada.
De hablarme Sasuke después de saber esto… colocaría una foto suya en un altar y le prenderia velas. Mi amor por Sai no fue lo mas sano de este mundo, debo admitirlo, pero tampoco es que él halla sido bueno conmigo. Comencé a relatarle como me enamore de Sai y las cosas tontas que hice para llamar su atención, sabotear a Sakura, ayudarlo con Ino, el juntar a nuestros padres. Igualmente le hable sobre la discusión en mi antigua habitación, donde termino por destrozar por completo mi corazón y toda esperanza alguna. Juro que me sentía peor que una loca. ¿Tanto me gusto Sai? Porque ya ni si quiera lo recuerdo.
Termine finalmente mi relato, junto a él, Sasuke quedo boquiabierto. Listo, me dije a mi misma, me e hundido como un capitán con su barco.
— Vaya… — fue lo primero que le salio — eres muy… intensa.
— Que te puedo decir, me entrego de lleno al amor — le dije completamente avergonzada — solo que este siempre me cierra la puerta en mis narices.
— Es porque aun no has encontrado la persona adecuada para ti, o al menos, la dispuesta a estar a tu lado. Cuando menos te lo esperes terminaras enamorandote de la persona menos esperada.
— Es cierto — le conteste. Porque mis sentimientos hacia él han sido totalmente de imprevisto.
— Espera… ¿Encontraste ya a alguien? — me preguntó alarmado.
Maldición, me deje llevar por el momento, debía de evitar enrojecerme y colocar la mejor cara de piedra que tengo.
— ¿Como crees? No existe nadie — le consteste al instante. Era una idiota, mira que mentirle de esta manera a Sasuke.
— Oh, esta bien — me respondio convencido — espero ser el primero en enterarme cuando consigas a esa persona. ¡Prometelo!
¿Acaso no existía algo mas para hacerme sentir miserable?
— Por supuesto que lo prometo, serás el primero — y halla va otra mentira mas.
Nos quedamos hablando un poco mas hasta llegar a la hora del almuerzo, al ver a María, corrí a saludarla con un fuere abrazo. Sasuke por su parte la saludo de una manera muy cordial. Acto seguido, tomamos lugar en la mesa uno junto al otro, con Sai dandome la cara. Esquive su rostro, aun estaba muy enfadada con él y de mirar su rostro seguramente comenzaria a grirarle. María trajo a la mesa un estupendo cordero asado con verduras, tomando asiento finalmente al lado de Sai y mi padre a la cabecera. Y así, todos en silencio comenzaron a comer, nadie parecía querer decir algo, pero mi padre mantenía su mirada fija en Sasuke. Por mi parte mantenía mis manos apretadas a los utensilios, buscando la manera de no asesinar a Sai.
— Dime, Sasuke ¿Como conociste a Lizi? — interrumpió la atmósfera de tensión María.
— Fue algo completamente extraño, no lo recuerdo muy bien — le contesto él.
Pero yo si lo recordaba bien, con cada mínimo detalle. Los pasillos de Red concurrido con muchos estudiantes, me encontraba medio perdida y la mejor opción fue preguntarle a un muchacho que casualmente pasaba a mi lado, el cual, hizo girar mi mundo por completo.
— Me infiltre en Red para espiar al coro de ellos, ya que eramos rivales, pues resulta que Sasuke es la voz principal y me tope con el por mera casualidad — comencé a explicar con una sonrisa nostálgica en mis labios. Sasuke parecia sorprendido de que lo recordara — Sasuke fue de mucha ayuda con el asunto sobre Suigetsu. — agregue.
Yo no diría ayuda, mas bien, fue la cura a todo los males.
— Entonces… se conocían de hace bastante tiempo ¿cierto? — dijo papá un poco molesto — No escuche nada del asunto, Elizabeth.
Oh valla, se a enojado, se a enojado.
— ¿Como es eso que fue de gran ayuda? — preguntó Sai.
¿Y a este que carajos le importaba?
— En realidad, no se si fui así pero… le di un par de consejos, nada fuera de lo convencional — dijo modestamente Sasuke.
— ¿Consejos? ¿Qué consejos? — pregunto muy desconfiado mi padre.
— Papá — dije intentarlo persuadirlo.
— Bueno, podemos decir que comprendo un poco en donde estuvo su hija. Señor. — le contestó Sasuke.
¡Maldición! ¡¿Cuanta indiscreción puede tener mi familia?!
— ¿Comprender? Esos son palabras bastante fuertes muchacho — volvió nuevamente mi padre con ese tono suyo sospechoso.
— Papá, dejemos esto así. Sasuke no tiene que… — mi amigo me interrumpió.
— No te preocupes Lizi, no tengo problemas en decirlo — me dijo con una sonrisa — desde hace mucho que he dejado de avergonzarme por ello.
— ¿De que se trata? — insistió mi padre.
— Yo también fui acosado en mi anterior escuela, señor Mogami — confesó Sasuke.
María casi se atraganta con su pollo, papá miro a un costado de manera incomoda, además supongo, que un poco culpable de meterse tanto en la vida ajena.
— Eso explica algunas cosas — susurró Sai por lo bajo. Esta vez no me contuve, le pegue de manera discreta una patada por debajo de la mesa, haciendolo gemir de dolor.
— Oh… vaya — fue lo mas inteligente que se le ocurrió decir a María, quien sonreía de manera nerviosa.
Quería golpearme sin contar las veces contra la mesa, Sasuke de ninguna manera merecía ser expuesto de esta manera y menos por mi indecorosa familia. En eso papá me miro fijamente, y no pude evitar sonrojarme, decifrando cada una de las capas detrás de mi expresión. Parecía decirme: “ya se que ocurre aquí”.
— Todo fue antes de entrar a Red, obviamente, tuve ciertos inconvenientes con agresores. Es por eso que quise ayudar un poco a Lizi.
— Se nota que tienes mucha confianza en ti mismo — dijo mi padre en manera de eliminar las esperezas.
— No realmente, pero al menos siguió intentandolo todos los días — dijo Sasuke con una sonrisa.
— Tus padres seguramente estan orgullosos de tenerte — le dijo dulcemente María.
— Eso… eso si no lo se… hace unos años que fallecieron — dijo con una triste sonrisa.
Genial, otro silencio incomodo producido por un comentario. Era oficial, la maldición de nuestra familia es hacer sentir mal a los de nuestro alrededor.
— Como siento eso chico — le dijo con pesar papá.
— Descuide señor Mogami — le dijo Sasuke tratando de restarle importancia al asunto.
Otra vez el silencio. Solo los cubiertos chocando contra los cubiertos podían oírse, mire a Sasuke un poco preocupada, creo que haberle invitado a sido una fatal idea. No espere que hubiese sido expuesto de esta manera por mi familia, que parecía mas bien eran jueces en un juicio y el pobre de mi amigo un criminal.
— Bueno… cuentanos un poco sobre ti Sasuke. — pidió mi padre.
— Bien… estoy en mi último año, me gusta mucho la musica, de hecho, se tocar muy bien el piano y la guitarra. También me gustan los deportes…
— ¿Deportes? — al parecer ese comentario le dio en la vena sencible a mi padre.
— Si, me gusta mucho el fútbol señor. De hecho soy fanático de los intercolegiales.
— ¿En verdad? Soy el capitan en Konoha — se metió en la conversación Sai — podría conseguirte boletos para el próximo juego.
— Es una fantástica idea — respondio entuciasmado Sasuke.
Que estupendo, conversación entre chicos donde no tengo ni una pizca de conocimientos de ello, al final he terminado siendo excluida. Aunque no me importaba, de hecho, necesitaba una buena relación entre mi padre y Sasuke, de ser esta la mejor forma no me oponía. Papá explicaba alegremente algunas cosas haciendo unos gestos graciosos, en tanto Sasuke no le quitaba la mirada de encima, Sai terminaba agregando algo de cuando en cuando. No pude evitar mirar a Sasuke y sonreír conmovida, estaba conmovida de verlo tan metido en una conversación y alegre. ¿Qué importa si no entiendo nada de lo que hablan? Si él estaba feliz yo también estaba feliz. En eso, mi mirada se desvió en un segundo hacia María, esta me sonreía de manera pícara y acto seguido me guiño el ojo. Escape de esa acción mirando al plato totalmente avergonzada.
— ¿Sabes? Yo también forme parte del equipo de fútbol del colegio. Tengo un par de anuarios y esas cosas en el sótano ¿Por qué no bajan tu y Lizi luego a verlas? — dijo papá.
Al oír mi nombre volvi a la vida.
— Me encantaría — exclamó Sasuke sumamente entusiasmado.
— Oh no, no, no. ¿Estan diciendo que baje a un sitio lleno de polvo y telarañas por todas partes? — no quiero ir a ese lugar solamente para ver cosas viejas de mi padre, lo odio mucho.
— Vamos Lizi, vamos, vamos. ¿Si? — me suplicó Sasuke. Con esa cara de gato arrepentido no podía decirle que no, maldición, esto no es nada justo. Suspire resignada.
— Si, si, te llevare entonces. — le dije.
Sasuke sonrio muy complacido tal cual a un niño le dan un regalo de cumpleaños.
— Yo también ire — dijo Sai.
¿Quien invito a este idiota a venir? Porque yo no. El que arruine sus amistades no le da el derecho de venir adueñarse de las mias, y si, aun mantengo resentimientos de la discusión anterior.
— Por supuesto que no iras, tu vienes conmigo a lavar la vajilla y luego a preparar el pastel para la merienda. Luego tendrás tiempo para bajar a ver — le dijo María.
Dicen que las madrastras son la peor pesadilla en la vida de toda joven, pero no pienso de esa manera, María no solo es como una hada madrina para mi. Es simplemente un sol. Sai se hundió en la decepción.
Finalmente terminamos de comer y ayudamos a llevar la vajilla a la cocina, inmediatamente y a pedido de Sasuke, tomamos dirección a sótano. Odio mucho aquel lugar, no por lo sucio, ese sitio es el vertedero de los recuerdos de todos nosotros. Y si, son prácticamente todos tristes.
Abrí la puerta y entramos, el lugar esta exactamente igual a como lo recordaba, todo gris, y si bien esta en buen estado por ser la casa nueva, la cantidad de cosas que habían allí llenaron se polvo prácticamente todo. ¿Como demonios caminaríamos entre espacios tan cortos?
— Las cosas no tienen un orden concreto – dijo un Sasuke a mi lado todo sorprendido.
— Tendremos que buscar entre toda esta montaña de basura — le dije de mala gana.
— Entonces separemonos, yo revisare por este lugar y tu en el otro — sugirió señalando a los lados.
Debo de querer mucho a este bobo como para estar haciendo esto. Comenzamos así la búsqueda del tesoro perdido de papá, cada tiempo se oía un objeto cayendo. Esto me estaba asqueando por completo, no podía creer la cantidad de porquería guardadas en este lugar, aun asi, admitiré decir que vi una que otra cosa interesantes. Revisando un poco, pude descubrir mí viejo horno de juguete, todo mí juego he té, sus aparitivos, cukcakes, pastelillos y galletas. Sonreí de inmediato, el recordar a mi padre obligado a jugar conmigo esto era realmente gracioso, ya saben, un gran hombre corpulento sentado en una diminuta mesa y sujetando una tacita de té mientras su hija le enseñaba los buenos modales.
— ¿Pero que es esto…? — dijo Sasuke riendo, mostrándome una cobija de Dragon ball.
— Es de Sai — le dije.
— Encontré un par de Barbies y Ken por aquí — me comentó.
— Eso son mios — admití un poco avergonzada.
— Y… unos tacones altos… para pies diminutos.
— Igualmente mios — confesé.
— Valla… es como viajar al pasado desde la comodidad de tu casa — me dijo riendo.
— Ya callate — le dije muerta de la vergüenza.
Ambos seguimos buscando, increíblemente después de veinte minutos encontramos la vieja chaqueta de la escuela de papá, y era increíble, estaba intacta. Me recordaba un poco a las de Konoha, salvo que esta es roja con una letra A y la otra es azul con una letra K. Encontramos un balon autrografiado, y par de cosas mas pero nada de anuarios. En eso Sasuke la consiguió.
— Oye, Lizo. ¿Quién es la chica del cuadro?
Me dirigí hacia donde mi amigo estaba y mire, suspire con pesar, aquel rostro tan gentil me sonreía nuevamente. Hacia años que no veía aquella cara, he aquí a la razón se odiar al sótano o al menos venir a el sin nadie al lado.
— Mi mamá — le contesté.
Nos quedamos en silencio contemplando el retrato, no era que no lo necesitara ya que recordara a mi mamá perfectamente. Desde su larga cabellera ondulada castaña, hasta sus hermosos ojos claros. Esa particular naricita respingada y su piel clara con diminutas pecas, de cierta forma, tenía un aspecto super frágil pero su gentil sonrisa borraba todo eso.
— Es realmente hersmosa — me dijo Sasuke — te pareces mucho a ella.
— Eso es lo que papá siempre dice. — mi voz comenzó a quebrarse, era lo convencional, cuando la tenia frente a mis ojos mi pecho se contraía sin remediarlo. Sonreí con amargura — ven, dejando mostrarte algo.
Tome su mano y lo guíe a un sitio con conocía muy bien, en una vieja estantería llena de libros junto otras cosas, de allí saqué un álbum bastante conocido. Abrí una de las primeras página y le mostréis unas fotos a Sasuke. Mi madre, con un aspecto mas joven frente a una casa aferrada a una versión rejuvenecida de papá, Sasuke sonrio al ver la foto y yo no pude evitar igualmente hacerlo. Juntos eran realmente adorables. El álbum estaba llena de imágenes de ellos y otras personas extrañas como conocidas, una foto de mi madre y tia, otra de mi madre con un númeroso grupo de chicos de su edad, la boda de mis padres y otra clase de recuerdos nostálgicos.
— Mi mamá estudiaba en la universidad cuando conoció a mi padre — comencé a relatarle a mi amigo — el era aproximadamente trece años mayor que ella y se ocupaba del negocio del abuelo. Al parecer se descompuso su auto y por casualidades de la vida se encontraron, papá quedo enamorado de ella al instante. Como lo has notado papá no es del tipo atrevido, mas bien es lo contrario, por lo tanto se le hizo difícil el conquistar a mi madre. Ella era joven y estaba entregada por completo a los estudios, pero papá jamas se rindió, en varias ocasiones la fue a buscar en la universidad o le ofreció cenar en alguna parte. De hecho, escuche de mi tia que intento escribirle un poema, al parecer mamá termino fue enamorandose de su ternura. Y aunque sus padres estuvieron en total desacuerdo de esa relación, terminaron saliendo durante cuatro años hasta finalmente decidieron casarce. Como estas viendo las fotos de la boda, ella… ella estaba embarazada de mi.
— Es una historia muy conmovedora — me dijo con una sonrisa Sasuke — la conoces muy bien.
— Era mi cuento para dormir — conteste con simpleza encogiendo los hombros.
Seguimos viendo un par de fotos mas hasta que yo aparecí, al principio eran fotos mías de bebe. Una en los brazos de mi madre completamente dormida, mi primer baño, una foto mia sonriendo totalmente sin dientes.
— Posees la misma sonrisa de bebé — dijo Sasuke a carcajadas. Le di un codazo bastante fuerte en el estomago.
Proseguimos ahora viendo las fotos de mi tercer cumpleaños, una usando los tacones de mi mamá, otra con el rostro maquillado, una mas tratando de rayar las paredes de la sala, y una mas tratando de ser escaladera profesional. Bien esto se esta tornando vergonzoso. Es sorprendente que cuando eres pequeño haces un montón de cosas sin sentido, que cuando las recuerdas, dan ganas de esconderte en un lugar oscuro y jamas salir. Pero el momento de humillación no seria esa.
— ¡¿Te disfrasaste de una tetera?! — exclamó Sasuke casi muriendo de la risa.
— No es una tetera convencional, es la de “La Bella y la Bestia”. Además, quería disfrasarme se ella pero no había el traje, solo habían quedado de animales, bailarinas y otras cosas. Esos no me animaron mucho.
— Es una de mis películas favoritas de Disney — comento Sasuke alegremente.
— Igual la mia — le respondí.
Sasuke me miró unos segundos como si quisiera preguntarme algo, pero luego volvió su vista al álbum. Había otra par de fotos con el traje de tetera, una con mi mamá abrazandome y otra con papá que me miraba un poco confundido.
— Oye Lizi… — empezó Sasuke tímidamente. Juro que estaba comenzando a colocarse colorado.
— ¿Sucede algo? — le pregunté extrañada.
— Veras… yo… yo… ¿podria… quedarme con… esa foto? — me dijo señalando al traje de tetera.
— ¿Eh? — no sabía que decir me sonroje — claro… pero… ¿Por qué?
— Bueno, después de todo tu también tienes una mia — me recordó — y si soy sincero, me ha encantado mucho esta. Es… divertida.
Apenada, le entretegue la fotografía a Sasuke, cosa que ni podía creerlo, en verdad me había pedido una estando yo de cinco años y disfrazada de una tetera.
— Gracias — me respondió avergonzado.
— Aspiro no verla en un sitio se internet o… — le dije casi amenazandolo.
— No, no lo haré. Lo juro — dijo sonriendo bastante intimidado.
Seguimos viendo el álbum, mi primer dia de escuela, algunas reuniones familiares y diversas fotografías con mis padres. Bueno, no del todo. Llegamos a las fotografías cuando tenia ocho años de edad, el rostro de mi madre desapareció por completo, ahora solo eran fotos mias con papá o aveces con otros familiares. Fue cuando el aire empezó a congelarme, me crucé de brazos intentando entrar un poco en calor, pero estaba a punto de caer al suelo. Supongo que Sasuke se dio cuenta, porque cerro de inmediato el álbum de fotografías. Por unos unos segundos me miro fijamente, sus ojos reflejaban un tipo distinto de brillo, era aquel que sabe perfectamente por donde a estado su prójimo porque ha pasado por lo mismo.
— Cuando tenía ocho años, mi mamá enfermo de golpe. Al comienzo se presento como una bajón de defensas cualquiera, pero con el tiempo empeoró. — mi voz temblaba, pero necesitaba decírselo, no comprendia el porque pero deseaba que él me escuchara — Lo hice todo para que se quedará junto a mí, plegarias, magia, de todo, pero nada funciono. Fue cuando comprendí que simplemente estaba hablandole a la nada. Fue muy duro perderla, mi papá y yo somos totalmente diferentes, ella fue nuestro pilar fundamental. Una vez, papá intento cocinar, mejor no lo hubiese hecho porque casi destruye toda la casa por intentar hacerlo. — reí llena de dolor, el recordar esto no es nada sano, era parecido a reabrir una brecha que jamas ha podido cerrarse — Pero el siempre se esfuerza para sacar las cosas adelante, para llevarme adelante. Se que papá amo demasiado a mamá, correpción, aun la ama. Es por eso que estoy muy feliz de verlo con María, luego de todo, él merece ser realmente feliz.
Sasuke me miró fijamente a los ojos, involuntariamente la distancia entre los dos desminuyo, era como si ambos quisiéramos abrazarnos, pero algo nos detenía. Parecía que quisiera llorar, porque el brillo en sus ojos oscuros se apago, ahora era triste y grises. Él simplemente se resigno a darme una mueca de tristeza. Se alejo nuevamente de mi, comenzando a caminar por el sótano en tanto decidí seguirlo detrás. De pronto se paro en un lugar, donde iluminaba una pequeña ventana con pequeños rayos de luz su silueta, lo escuche suspirar pero no podía ver la expresión de su rostro. Me daba la espalda.
— Cuando cumpli mis doce años mis padres fallecieron, ellos habían decidió hacer una excursión a los Alpes franceses, siempren solían llevarme consigo a ese tipo de viajes, pero en esa ocasión no pudieron hacerlo. Temian que perdiera clases por lo tanto me dejaron aquí, simplemente les grite alegando a que se marcharan rápido y se olvidaran de mi. Si, lo se, fui muy caprichoso y no sabes… no sabes como me arrepiento de hacerlo, porque si al menos hubiese sabido que seria la última vez donde los vería… les habría dicho cuanto los amaba. Dos días después nos notificaron sobre su jet privado, se estrello contra una montaña. Y yo… — hizo una breve pausa volviendo a suspirar — me encontré completamente solo cuando llegaron las noticias, los sirvientes fueron mi única compañia. No lloré, no porque no me doliese… solo… solo que en verdad no encontraba como hacerlo. Pero un peso grande cayo sobre mis hombros luego de eso, como mis padres fallecieron no podía hacerme encargo de la compañia, razón por la cual mis abuelos vinieron a vivir conmigo. Siempre estuve un lazo muy estrecho con abuela, no quiero ser vanidoso, pero era su nieto favorito y al ella hacerme compañía en casa pude encontrar un poco de paz. En verdad fue mi salvadora, estoy muy agradecido por ello.
Sonreí tristemente, aun no podía ver el rostro de Sasuke pues estaba de espaldas, aunque imaginaba muy bien la expresión de su rostro. Esta no es una historia con final feliz.
— Fue hace mas o menos dos años atrás cuando las cosas… cambiaron — prosiguió — Nunca pude recuperarme de la muerte de mis padres, de hecho, es algo de lo cual jamas podre recuperarme. Pero tenia que canalizar de alguna manera toda esta culpa que mantenía dentro, debido a ello, comenze a meterme en toda clases de problemas en la escuela. Llevarla la contraria a los profesores, saltarme las clases, el querer unirme a los matones del colegio. Pero claramente estos no me querían como su amigo, mas bien me tenían parecido a un saco de boxeo, me intimidad y utilizaban a su antojo. Pero no hice nada, menos cuando mantenían todos esos insultos ofensivos por ser un…. — Sasuke volvió nuevamente a suspirar, como si tuviera una clase de peso que ha debido de cargar por mucho tiempo — “niño rico presumido de mami y papi” Fue cuando en ese entonces me revele y aprovecharon en darme la golpisa del año. Obviamente mis abuelos de inmediato se dieron de cuenta, desde un lapso estuvieron sospechando de lo ocurrido, pero lo confirmaron al verme así. Hicieron una reunión con los padres de los agresores y ellos junto a mi abuela, la situación fue bastante fuerte. Pero yo ya no podía mas, en verdad estaba demasiado cansado para poder seguir soportandolo. Fue cuando… le admití a mi abuelo que… no quieria vivir mas.
Sasuke volvió a callar, esta vez parecía no querer seguir. Pero eso último en verdad me alarmo bastante, un mundo sin Sasuke, era algo que es insoportable de solo imaginarlo.
— ¿Qué paso después? — le pregunté.
— Mí abuela se levantó de la silla agradeció al directos y luego se retiro — me contestó secamente. Fue como si una daga hubiera atravesado mi corazón — Al día siguiente, me notificó mi translado a Red y claramente no era discutible, tampoco me opuse, en verdad deseaba salir cuanto antes de ese lugar. Después de eso, mí relación con la abuela dio un giro drástico, me trataba con una clase de lejanía que me hacia sentir tener una clase de enfermedad contagiosa. Intente disculpame muchas veces con ella por mi comportamiento inadecuado, pero no quiso, o mas bien, desviaba el tema de conversación. Puedes imaginarlo, deje de ser su nieto favorito, pero con todo eso, sigo siendo el heredero y ni ella o el abuelo pueden con eso. Fue cuando comenzaron a hacer fiestas ostentosas, solo para presentarme a cuanta chica fuese posible — Sasuke comenzó a reír a carcajadas, de una forma triste que no podía evitar romperme el alma — como si fuera a cambiar de ver de otra forma la vida, como si con fiestas aliviara el peso de la culpa de mi alma, ni el dinero o la cosas costosas pueden calmar nada. Yo…
No lo soporte mas, mis fuerzas se desvanecieron por completo, corrí a dirección a Sasuke y lo abraze con mucha fuerza. Creo que no esperaba esa reacción por parte mia, pero de todas maneras se volteo regresandome el afecto.
— No digas nada mas Sasuke, ya no lo digas — le dije con debilidad. Él no dijo ninguna palabra mas.
Hundí mi rostro en su hombro quedandonos así un buen rato en silencio, sumidos en nuestros interminable abrazo. Jamás nuestra distancia había sido tan corta, el compararlo con lo de anoche es una completa estupidez, pero existe algo distinto, aquel magnetismo que nos envolvió anoche no hizo su acto de aparición. Esto es diferente. Era como si con este abrazo ambos compartieramos nuestro dolor, cargar con el peso del otro, esto no nada romántico, nos encontrábamos simplemente abatidos. Aquel sótano, gris como era, nos simetría en un mar de soledad y melancolía. Por eso necesitabamos el contacto de otro cuerpo, ambos debíamos saber que no estábamos solos. Podía sentir el corazón de Sasuke latir fuertemente, ahora calmandose para adaptarse a la velocidad del mio. Ambos estamos en sintonía. Pero aun así, sentí la paz invadir mi espíritu, el cuerpo de Sasuke era calido y grato, no quiero soltarlo, deseo simplemente quedarme así para siempre. O tan solo guardar este momento en un frasco y poder revivirlo cuando yo quisiera. No podía nada mas, ni besos o caricias, solo deseaba esto. Sasuke me obligó a levantar el rostro, no me di cuenta cuando comencé a llorar, pero sentía en mi cara las suaves gotas de lágrimas resbalar sobre mis mejillas y igual que mis ojos ardiendo. Lo mire fijamente, pero el solo sonreía, era su tipo de sonrisa fresca y libre igual a la primavera. La misma de producierme un efecto en mi y hacerme temblar. Con delicadeza corrió con sus pulgares las lágrimas que corrían por mi rostro.
— Lo lamento… — le dije conteniendome de llorar nuevamente.
Sasuke se hecho a reír.
— ¿Lo lamentas? ¡Esa deberia ser mi línea! He sido yo la que te ha hecho llorar.
— Yo no… no debí… forzarte…
— Quería hacerlo, porque necesitaba que me escucharas, de la misma manera de poder oír el relato sobre tu madre. — me dijo Sasuke.
Los ojos de Sasuke estaban hablandome, nunca antes vi tal expresión sobre su rostro, pero realmente era hermoso. Y quiero con todas mis fuerzas ser la dueña de esa mirada, el verla solamente reflejada para mi.
— Gracias Lizi, gracias por todo. Si no fuera por ti… bueno, no muchas personas desean oírme hablar y…
— No debes agradecerme, lo contrario, yo soy la que debe agradecer porque desde que apareciste me has tendido tu mano. Y las personas no parecen morirse por escucharme… eres el único que parece comprenderme, o al menos, intenta hacerlo. Conocerte ha sido una de las mejores cosas que me han pasado. — me sonroje nuevamente.
Sasuke me miro fijamente y solto una carcajada.
— Perfecto… esto parece el éxtasis de una pelicula romántica — dijo muy animado.
Intente fingir una risa, pero realmente no tenía nada de gracioso. Esto… apesta sin duda.
— Mejor ve lanzando tus plegarias al cielo, porque si mi padre ha escuchado algo… bajara con su escopeta y te dara caza.
Sasuke comenzó a reír.
— Aun así… yo también pienso lo mismo — me respondió con una radiante sonrisa.
No entedí a que se estaba refiriendo, por lo tanto, lo tome como un cumplido. En eso nos percatamos, nuestros cuerpos estaban bastante próximos, con vergüenza nos alejamos el uno del otro. El encanto tenia que llegar a su fin.
— Mejor… mejor subimos — le dije un poco triste.
Era irónico porque hace unas horas no quería estar aquí, pero justo en ese instante, deseaba permanecer mas tiempo junto a Sasuke de esta manera. Mejor no pedir imposibles. Papá podría realmente preocuparse si nos tardabamos demasiado.
— Si… tienes razón — me dijo.
Sasuke y yo comenzamos a caminar en dirección a la puerta en silencio, no fue mucho lo que duro de hecho, aunque sinceramente prefiero el silencio que a esas palabras.
— Lizi… prometeme… que siempre seremos amigos — me pidió Sasuke seriamente.
Sentí un golpe profundo en mi pecho, prometer algo así, es una completa locura. Porque a estas alturas, ya no quiero una simple amistad, pero si Sasuke quiere algo así… no podía privarselo. Estoy enamorada de él, si, y por ese mismo sentimiento no podía ser egoísta. El estar pidiendome esto, certifica que lo de anoche fue el producto de un impulso tonto, no había significado nada para él. Tan solo busca mi amistad y nada mas. No dejaría de gustarme, para nada, no al menos por ahora. Pero este estúpido sentimiento creció tanto que estaba consumiendome entera, pero estaría para lo que necesitara. Entregada y fiel a todos sus caprichos.
— Lo prometo, seremos amigos todo el tiempo que así lo prefieras — le respondí fingiendo una brillante sonrisa, en tanto él, me la devolvió de la misma manera.
Subimos las escaleras y cerré con llave, los recuerdos y las palabras tristes quedaron allí abajo. En el momento que nos dirigíamos a mi habitación mi papá nos detuvo.
— Sasuke — lo llamó — hay alguien en la puerta que dice conocerte.
Mire a Sasuke muy confundida, él al principio, parecía un poco asombrado pero luego cerró los ojos y suspiro. Nos dirigimos a la puerta donde un hombre de cincuenta años, alto, delgado, casi esquelético, con un traje negro, nos esperaba. Sasuke lo miro con fastidio.
— Sebastián… ¿Qué haces a aquí? — le preguntó mi amigo.
— He venido por usted, joven amo. Su abuela lo estaba esperando. — su voz era tan débil como su apariencia.
— Le dije que no íria este fin de semana — le respondio Sasuke con algo de amargura. Era extraño, como el tono de su voz cambio a uno sumamente dominante.
— Toda la familia se reunirá, joven amo. La señora me ha pedido que lo buscara de inmediato.
— ¿Como demonios hayo conmigo? Oh… por supuesto. El localizador — Sasuke miró a su celular con disgusto. Supongo que el rango de importancia de mi amigo, sería practico controlarlo.
— Así es, joven amo. Disculpe la interrupción de su visita a su… amiga — el hombre poso su vista en mi en un segundo — pero este es un evento muy importante para la señora. Dijo querer tener su presencia.
Sasuke lo miró seriamente durante unos segundos dudando.
— Por favor, no le dé mas disgustos a la Señora, joven amo.
— Esta bien, espera un segundo. Ire por mis cosas — le contesto Sasuke con fastidio.
Sin decir mas, tomo dirección a mi cuarto. Le segui bastante preocupada, en silencio Sasuke recogia sus cosas.
— Disculpame — me dijo con tono triste — la verdad ni quiero ir.
— Lo sé, no te preocupes — estaba decepcionada, al menos esperaba permanecer estos dos días junto a Sasuke. Al parecer pedía imposibles, la familia siempre es primero.
Sasuke me miro fijamente unos segundos y se aproximo lentamente a mi. Sujeto mis hombros con fuerza, donde debo admitir, haber sentido vergüenza.
— Si me dieran escoger entre quedarme e ir, responderían de inmediato el quedarme. La estaba pasando de maravilla pero…
— Sasuke, ya no te azotes tanto, creeme te entiendo — trate de tranquilizarlo. Se veía bastante preocupado.
— Te prometo, no, te lo juro que cuando estemos de vuelta en Red haremos algún plan. Lo compensare — me dijo.
— Si sigues insistiendo con disculparme realmente me enojare — le dije fingiendo una cara dura.
No de porque ni la razón, pero Sasuke me abrazó fuertemente, dejandome totalmente asombrada. Intente no sonrojarme pero había sido en vano.
— Gracias — me susurro en el oído, mi piel se erizó por completo dejandome la sensación de escuchar su voz tan de cerca.
Sasuke salio de la habitación dejandome atrás, no sabia como reaccionar el tomar el camino de vuelto, pero sobre todo, no sabia que hacer con tanta felicidad gorgogeando en mi pecho. ¿Era necesaria para Sasuke? Podría no quererme como yo lo hago, pero el sentirme util, me llega a por completo. Soy la única que podía entenderlo.
Traté de despejarme un poco y salir de la habitación, Sasuke estaba despidiendose de mi familia a la par de disculparse de las miolestias ocasionadas. Acto seguido, salio por la puerta de camino a su increíble auto, me dirigi hasta ella para saludarlo alegremente con la mano. Sasuke me sonrio, pero no como antes, esa sin duda fue la mas hermosa de las sonrisas que haya visto de él hasta hora. Y lo sé, esa fue únicamente para mi.
— Es un chico agradable — declaró mi padre. Apretó mi hombro suavemegte y se retiró junto a María, quien empezó a reír con sutileza.
Solo quedamos Sai y yo, como Sasuke se alejaba con su lujoso auto con chofer.
— Lizi… — dudó Sai.
— ¿Qué pasa? — le pregunte secamente, sin despegar mi vista de Sasuke.
— ¿Te guste mucho?
De las tantas cosas que me esperaba escuchar de la boca de mi hermanastro, esta seria sin duda, la que menos esperaba. Suspire. El responder algo así sería difícil.
— Si, Sai. Me guayasen muchísimo — le dije.
— Comparándolo con lo que sientes por Sasuke… ¿como lo defines?
Otras palabras inesperado. En ese momento, mire fijamente a Sasuke, el igualmente me miraba. Mí corazón dio un vuelco inesperado, sonriendo con tristeza.
— No puede ser comparado Sai — le dije — la definición exacta de mis sentimientos por Sasuke son distintos, porque es mucho mas fuerte y… mucho mas profundo que cualquier otra cosa.
En ese momento mire a Sai, me estaba sonriendo abiertamente.
— Una respuesta tal cual a lo imaginado.
El auto de Sasuke comenzó a dar marcha dejando mi vencindario atrás, conmigo y Sai en la entrada de mi casa contemplado ese hecho.
Esa fue la última vez que Sasuke y yo nos tratamos de esa manera.
Porque si alguien me hubiese advertido sobre mis próximas semanas siendo un infierno en la tierra, simplemente lo tacharia de loco.

No hay comentarios:

Publicar un comentario