martes, 18 de septiembre de 2018

The Lovers Hurts

XV
And that’s how I finish our past
Al volver mi conciencia me encontré con la tenue luz azul del anunció del nuevo día colandose entre una ventana de la habitación, estaba cómodamente acostada claramente en una cama que no era la mia, en un lugar de Red que obviamente no es al lado de mis compañeros. Alarmada de ese hecho, tome asiento sobre el colchón trantando de recordar como llegue allí, fue cuando una tira de imágenes inundaron mi mente. La fiesta en casa de Sakura, los duetos picantes de Kiba y Amu, como terminaron todos borrachos, el juego de la botella, besos bizarros y… yo, haciendo lo mismo con Gaara. Llevandome a esto, toparme con Sasuke en medio de la madrugada, buscandome para disculparse conmigo y conversando un rato parecido a los viejos tiempos, pero mis confusiones combinado al sentimiento de culpa hizo que llorara entre sus brazos hasta dormirme. Debía de admirtirlo, encontrandome así contra su cuerpo me hacia sentir segura, protegida de cualquier mal al asecho, nuevamente hice mi camino de vuelta a mi verdadero hogar. No era de extrañar haberme quedado dormida sobre él, ahora que lo mencionaba… ¿Donde demonios estaba metido? Recorrí mi mirada por toda la habitación, pero no había nadie mas, solo yo en la soledad. Comencé a alarmarme un poco, debía de volver a mi cuarto porque seguramente faltaba poco para la llegada de los estudiantes y con ella… Jenna. Si. Esta era su recámara, de encontrarme aquí se armaría la grande. Luego le mandaría un texto a Sasuke disculpandome con él por irme así, pero necesito una ducha urgente y un alistarme para ir a clases. En el momento de colocar el pie fuera de la cama una puerta se abrió, un frío me recorrió la piel al pensar ser la llegada de alguien inesperado, pero no resulto así, solo era Sasuke saliendo del baño ya preparado con el uniforme respectivo. Al mirarme ya despierta se sorprendió un poco quedándose en silencio solo contemplandome, sin saberlo me sonroje hasta las orejas, permanecí mucho tiempo en este sitio y agregándole, llore sobre él parecido a una loca. ¿Qué otra cosa podía empeorar? Común en alguien como yo, ponerse en ridículo frente al chico que le gusta. Sasuke parecio percibir mi incomodidad, por eso sonrio divertido caminando a pasos cautelosos hacia mi dirección, note el brillo en su mirada y mi corazón dio un vuelco. Adoraba cuando mantenía esa expresión risueña sobre su rostro, me recordaba tanto al chico al cual admiraba y amaba, borraba al ras aquel Sasuke Uchiha preso de sus frustraciones como pesares. Tenia unas ganas locas de arrojarme sobre él sin importarme el peligro al que estábamos, sostener su cara entre mis manos y besarlo hasta robarle el último de su aliento. Mierda, esto no es bueno, mi mente ha perdido razón total.
¿Lo peor de todo? Sasuke podría estar leyendo mis deseos, porque estando a escasos centímetros de mi, poso uno de sus manos sobre mi cuello acariciandolo con suavidad, enviando pequeñas agujar placenteras a mi cuerpo entero y provocando desvocar a mi corazón. No, no podía permitirlo. ¡No podía permitirle tomar el control sobre mi! El manejarme a su antojo como una marioneta, tenia que recordar quien era y mi decisión de lo nuestro. Sasuke esta comprometido, comprometido con Kohana, la hermana melliza de Jenna quien en cualquier momento llegaría y podría descubrirnos. ¡Desatandose el infierno!
Sasuke soltando un suspiro resignado, alejo su mano sobre mi cuello limitándose solamente a mirarme. La calidez de su piel me abandonaba, dejandome una vez mas sola con aquella sensación de vacío en mi pecho.
— Pareces que estas mejor — me dijo sonriente — aunque no podría decir mucho de tu piel…
— ¡¿Qué has dicho?! — exclame asustada, corriendo de inmediato al baño de chicas.
Oh, demonios, demonios, demonios. Sasuke tenía razón, porque bajo mis parpados existían dos oscuras manchas y mis ojos estaban rojos, vidriosos debido al llanto ocurrido. Mi cabello estaba todo revuelto, la expresión de mi cara toda demacrada y en general… parecía haber ido a la mejor fiesta de todos, posiblemente halla sido para Amu y Sana, pero no para mi. El drama principal mio acompañado de los de mis amigos, me afectaron mas de lo imaginado. Sasuke se apoyo en el marco de la puerta, de brazos cruzados teniendo una mueca divertida, parecía estar pasandolo muy bien al mirarme en este estado. Debería estar apenada al encontrarme en estas condiciones frente a él, pero por alguna razón no resultó así, solamente quería matarlo al verse tan fresco como una gota de rocío. Lo estoy detestando.
— Nunca pensé que viviría para ver a alguien tan dedicada a su imagen en este estado, Lizi — admitió el muy cretino sonriendome.
— Considerate afortunado entonces, eres único en un millón en verme así — le dije sumamente molesta haciéndolo a un lado para pasar — Por cierto… ¿Es tan tarde?
— Las seis — respondió tranquilo aun manteniendo su estúpida sonrisa.
— ¡¿Las seis y tu estas así de tranquilo?! — le recrimine, comenzando a buscar mis sandalias en la recámara — ¡Debiste haberme despertado antes! Si Jenna…
— Lizi, Lizi… tranquila — se acerco a mi para sujetarme de los hombros y frenar mi locura — aun ni si quiera ha comenzado hablar el director, puedes calmarte un poco. Apenas estarán llegando los estudiantes.
— ¿Y ella no preguntara por ti? — le dije aun en estado paranoico.
— Probablemente, pero no importa — se encogio de hombros — en su mente ni si quiera cruza el haberte aparecido el domingo por aquí. Ella piensa que nuestra relación esta quebrada, mas aun cuando… discutimos en el coro.
Así que termino enterandose de eso, posiblemente no existiría nadie quien no se halla enterado, aunque el imaginarme su cara de satisfacción me producía nauseas. No quería enojarme tan de mañana, dejaría simplemente pasar eso y haría lo que dijo Sasuke, tranquilizarme. Cuando comencé a tomar bocanadas de aire una puerta se abrió, en esta ocasión si era la de la entrada, mis pensamientos se volvieron negativos llevandome a alejarme rápidamente de Sasuke. Nos descubrieron, era su prima quien venia a acabar conmigo, pero nuevamente erre. Se trataba de Gaara. Al mirarlo directamente a los ojos la imagen de nuestro beso volvió, incomoda de tal memoria desvie mi mirada al suelo, en tanto él miro a Sasuke con un poco de enojo, este igualmente lo imito. El ambiente se volvió mas pesado y amargo, me sorprendía el hecho que este par pudieran compartir habitación al llevarse tan mal. Es todo un misterio. Gaara cerro la puerta dando unos pasos hacia nosotros, me miro por un segundo y volvió a Sasuke, los surcos en su cara no desaparecieron en ningún momento.
— Han arreglado sus diferencias, por lo que veo — dedujo dirigiéndose a Sasuke.
— No debería sorprenderme que sepas de lo nuestro, Gaara — comento él con mucho seriedad.
— ¿Que es lo “nuestro” para ti Sasuke? — le reclamo con ironía — si mal lo recuerdo, Elizabeth decidió cortar toda relación contigo porque estas comprometido.
— Entonces conoces muy poco de esto, porque eso no cambia en lo absoluto mis sentimientos hacia ella — le dejo en claro, provocando mas enojó en mi amigo — la sigo queriendo y si conseguí la gracia de poder seguir hablando con ella, haré lo mismo con lo otro.
— Si sigues persiguiendo una fantasías te cansaras — bufo divertido ante el comentario de Sasuke.
Muy bien, no se que demonios ocurría aquí pero necesitaban parar, no solo porque parecían gallos de pelean ante una eminente lucha, debías agregarle estar sobre tiempo y debía apresurarme para alejarme de aquí, Jenna podría llegar en cualquier momento. De toparse con esta escena solo empeoraria las cosas, podría buscar a la abuela de Sasuke y peor aun, contarle todo a Kohana. El tiempo de marcharme ha llegado. Soltando un suspiro, camine fuera de ellos rodeando los ojos cansada, ni siquiera pude dormir lo esencial para mantener la piel joven y ahora parecía desastrosa. Sería un trabajo bastante duro el areglarme.
— ¿Lizi? — me llamo Sasuke al ver como los ignoraba.
— No, por favor, no interrumpan su importante conversación debido a mi marcha. Es mas, hace unos momentos pasaron absolutamente de mi — gire para encararlos con mucho sarcasmo — Hagan como hasta hora, olviden que me marchó y sigan con esa discusión absurda sin ton o son. Por mi parte, tengo muchas que hacer.
— Aguarda, Elizabeth… — intento frenarme Gaara.
— No, mejor aguarden ustedes dos — los mire indignada — les agradecería mucho mantenerme fuera de sus… problemas tontos, se que me agrada ser el centro de atención, pero en esto… obviamente no.
Abrí la puerta saliendo de aquella habitación rápidamente un poco furiosa, aquel par de idiotas hacían que una mañana clara se convirtiera en algo horroroso, odiaba estar entre sus disputas familiares. Porque eso era, conocía perfectamente no llevarse para nada bien, gracias a los rencores del pasado pero esto, esto era bestial. Si su comportamiento es así al solo mirarse, no quiero imaginar el resto de la convivencia, es de esperarse ver a Gaara metido todo el tiempo en la “510”. Era su escape de la realidad. Emprendí mi marcha descalza hasta mi habitación esperando relajarme, entonces cuando llegue a mi destino me lleve una gran sorpresa. ¿Piensan que me veo desastrosa? Esperen a enterarse de mis amigos. Sana parecía a estar padeciendo alguna clase de enfermedad estomacal, verde y completamente demacrada, todos sus movimientos parecían dolerle, pesarles para ser exactos. Akito, ya vestido con el uniforme, no paraba de quejarse de su dolor de cabeza insoportable, sentía que se le partiria en dos y nada parecía aliviarle. Amu, nuestra borracha inquieta, ella si parecía no valer nada, aunque logró colocarse el uniforme musitaba por lo bajo el no poder soportar las ganas de vomitar, junto a la resequedad de la garganta y el no recordar nada de lo ocurrido. Perfecto, una laguna mental. Ella simplemente quería era saltarse todas las clases y morirse. Al entrar a la habitación todos pasaron su mirada en mi, claro, la impecable Elizabeth Mogami aun permaneciendo con la ropa de la fiesta y teniendo ojeras, producto del trasnocho. Tadase sorpresivamente salió del baño mirandome igualmente, dios su aspecto también era fatal, aunque no había bebido su semblante parecía estar decaído, sus ojos llorosos y piel palida. Yo sabia la razón, las memorias de la fiesta donde Amu estuvo con Kiba toda la noche besándose, cantando y coqueteando, aun cuando ni si conocían bien y mas aun, teniendo de novio a Ikuto. No parecía recordar nada, pero nosotros si, Tadase si. Sana fue la primera en romper en silencio al darme su vista de mi apariencia, apestaba y parecía haber salido de una pelicula de terror, bufe divertida alegando que ella igualmente lo aparentaba. La borracha intranquila, preguntó sobre de donde venia y porque razón tenia un abrigo en mis hombros, un abrigo de un chico, alarmada, me mire dandome cuenta que no le devolví la prenda a Sasuke antes de venir. Sería mejor mandarle un mensaje de esto, por eso ignorando el comentario de Amu, busque mis cosas para darme un baño y luego avisarle a Sasuke de su prenda. Amu no siguió insistiendo, solamente volvió a quejarse de su malestar llamando a Tadase sin descanso, este de manera sorpresiva la ignoro alegando ir tarde al hall principal para encontrarse con Mika, su compañera de clases. Se despido con rapidez de los demás, abandonando la habitación sin mas. Quedamos extrañados de su comportamiento, aun mas Amu, pues olvido su malestar sentandose sobre su cama y mirando desconcertada en donde desapareció su mejor amigo. Fue Akito, sosteniendo sus sienes, quien rompió el silencio.
— ¿Y qué le pasa? — preguntó extrañado.
— Desde anoche esta muy raro, mas de lo usual — comento sin malicia Sana — Amu, seguramente es tu culpa por hacer escenitas anoche.
— ¿Cuantas veces tengo que decir no recordarlo? — giro para decirle a nuestra compañera — ¡Ni si quiera recuerdo haber vomitado sobre tu cama!
Aguarden… ¿Ella hizo qué?
— Pues yo si y fue bastante asqueroso — arrugo su rostro con asco — ¡Me despertaste y todo! Seguramente hiciste algo mas para tocar su ira.
— No lo creo, Tadase estaba baste molesto al tener que soportar tu berinche por separarte del tal Kiba — intervino Akito, estando acomodando sus cosas para ir a clases.
— ¿Quien es Kiba? — arrugo el entrecejo confundida.
Todos nos miramos incrédulos ante su pregunta, era imposible que no supiera de quien hablábamos, si ella se la paso prácticamente pegada a su boca tratando de buscar el mayor de los secretos. ¿Ahora alegaba no saber nada de él? ¡Cuentame una de vaqueros mejor! Girando mi cabeza hacia los lados, sujete mis cosas junto a la toalla y camine hacia el baño de mujeres. Era el momento de esa ducha. Al entrar en el aseo, escuche el suspiro de Sana junto al “olvidalo” de Akito, ellos no intervirian en lo absoluto en este asunto. Pero Amu siguió insistiendo, no quería ser la única en olvidar algo en una persona y menos ser la razón del comportamiento de Tadase, eso me congelo por completo. ¿No pudo haberse dado cuenta de sus sentimientos, verdad? Mi amigo era la persona mas discreta de todas, inclusive estando el peor de las situaciones el mantenía un semblante neutral, la reina de la obviedad aquí soy yo. Fue Akito quien aclaro las cosas, Kiba no fue el posible causante del enojó en nuestro compañero, sino el comportamiento brillante de la noche pasada, una entera lastima no ayudarla mas pero es un problema fuera de su rango. Dicho esto, salió de la habitación dándole un fuerte portazo a la puerta, dando una señal razonable, él también estaba enojado. Era bastante predecible, las acciones de Amu en la fiesta dejaron mucho que decir, aun con eso, tal cual como dijo Akito no era mi problema.
Adaptarme al ritmo de aquel lunes fue una tortura absoluta, parecía que los alumnos y profesores de Red estuvieran inyectados con adrenalina, mas osados, alegres o demandantes. Al menos pude captar cada una de las explicaciones de las lecciones, al igual a las actividades asignadas. No pude mantenerme en un solo sitio, existía algunas actividades que me mantenían cambiando de salón, deseando simplemente caer en cualquier momento al suelo y dormir allí. En cuanto a mi aspecto, pude mejorarlo un poco con maquillaje pero no garantizaba espantarme el cansancio, contra arrestando eso, tome un café en la mañana para estar despierta. Igualmente le mande un texto a Sasuke para regresarle su prenda prestada, él solo se disculpo por la escena de esta mañana y podía regresarle después su abrigo, de todas maneras no había tanta prisa. Es aquí cuando admito algo, otra de las razones para mantenerme despierta fue Sasuke, en todo el día no paro de mandarme mensajes de cualquier cosa. Asi estuviéramos metros cerca, ejemplo al almuerzo quien lo tomaba con Jenna y sus amigos, encontraba la oportunidad de enviarme algo. Eso levanto un poco mi estado de animo, sentía de una forma volver al pasado cuando empezamos a salir en secreto, aunque esta ocasión solamente podríamos ser amigos. Aproveche ese medio para ponerlo mejor al día con lo ocurrido en Konoha, le indigno un poco el comportamiento de Sai y de igual manera de Ino, podría haber querido parar los encuentros con mi hermano, pero al aceptar una vez mas verse se presto a llevar ha Trevol romper. Eso no quería decir que mi antiguo compañero de coro estuviera librado, porque tratar así a Ino y salir con Karin en seguido era un comportamiento de venganza, existe una cosa muy resaltante de ella, jamas sale bien. En el momento de tocar el tema de la fiesta y nuestro borrachos compañeros no pudo aguantar la risa, de hecho, desde mi sitio la escuche haciéndole preguntar a Jenna de ese raro comportamiento en la mesa, Sasori e Hidan se miraron divertidos entre ellos sabiendo mas o menos la razón, aun con eso pude sentir la satisfacción de ver incomoda a Jenna, me doy por satisfecha. Sasuke se excuso con haber leído algo gracioso no pudiendo evitar reírse, al convencer a su prima con ese argumento, volvió a conversar conmigo diciendome sentir pena por Tadase al ser ultrajado de esa forma. Estaba segura que Sakura lo persiguiria hasta en sueños, o al menos, lo haría con Gaara, bastaba recordar cuando lo conoció. No paraba de mirarlo, menos en la fiesta quiso separarse de él, la cara de mi amigo confundido fue todo un poema. Por primera vez, vi como Sasuke mordía sus labios para impedir salir una carcajada, imaginar al chico el cual detesta sufrir, debe de ser todo un deleite. Tocando el tema de Gaara, llevaba toda la mañana comportándose raro, queriendo estar alejado de mi lo mas pronto posible, ni si quiera dejaba explicarle mi situación con Sasuke. Solo comentó ser mi problema y no suyo, debía de ser lo suficiente valiente o masoquista para soportar sus desplantes, él no interferiria en nada. Eso me enojo mucho, pero cuando intente reclamarle de ello, desapareció de mi vista sin dejar rastro. Inclusive ahora, permanecías lejos de mi, comiendo en otra mesa con unos chicos del coro y tratando de seguirles la corriente. ¿Cual era su problema? No es como si halla vuelto con Sasuke, solamente terminamos nuestros conflictos y decidimos llevar la fiesta en paz, tal cual a lo mencionada antes, no soy una Sabaku por lo mismo puedo relacionarme con cualquier Uchiha. Menos le debo explicaciones a alguien, esto no iba solo por Gaara, igual lo decía por su compañero de habitación.
Siguiendo con el relato, podría estar un poco momia ante el estar sin dormir, pero mantenía mi apetito normal y una estado de animo estable al estar hablando con Sasuke, aunque de mis amigos no podría decir lo mismo. Amu solamente atacaba su sopa con la cuchara, admitiendo no poder comerla o terminara desperdiciada en el inodoro, Sana no comió ni nada, simplemente tomo una taza de algún tipo de té y apoyando sus brazos en la mesa, decidió hecharse una siesta. Akito por su parte, seguía con dolor de cabeza pero comia o mejor, sorbaba de poco en poco lo único tolerante a su estómago, sopa. ¿Y donde esta Tadase? Fácil, a grandes metros de distancia de nosotros, comiendo con la tal Mika y otros chicos, parecían estar pasandola bien porque no paraba de sonreír. Además, su compañera de clase aprovechaba en algunas ocasiones acariciar el rostro de él, haciéndolo medio sonrojar ante ese acto. Asqueroso si quieren mi opinión, no me maliterpreten, quiero que Tadase sea feliz solamente… ¿No sabe que cuando estas comiendo es malo tocar el rostro de las personas? Al parecer no, igualmente desconoce las baterías en esa mesa. En fin, Amu a mi lado parecía estar un poco entristecida al ser ignorada por su mejor amigo, aun mas cuando estaba soportando una resaca del infierno y él, no sufría ningún tipo de estrato porque se rehusó a beber. Desvie mi mirada al sentir otro vuelco del teléfono, era otro mensaje de Sasuke. De inmediato lo revise sin perder tiempo.
Hoy tu mesa parece un poco sombría y solitaria, por cierto… ¿Han discutido Amu y Tadase?” S
Soltando un suspiro de pezades, teclee la respuesta con agilidad.
Nada en lo absoluto. ¿Acaso no te lo dije? Amu en verdad perdió el control anoche, parecía otra persona” Lizi.
A los segundos la respuesta llego.
Si, lo recuerdo. Sobre Amu involucrandose con uno de tus amigos de Konoha, aun así… ¿No te parece extraño su comportamiento? Porque a mi si” S
La alarma de peligro se prendio en mi cabeza al leer esa última línea, Sasuke jamas ha sido un tonto ni mucho menos, tal vez lo sea en algunas ocasiones pero en esta, mantenía sus sentidos bien alerta. Tratando de desviar la atención, le mande otro texto.
¡Obviamente no lo es! Tadase es un chico muy correpto, el ver a Amu comportarse de esa manera le indigno, lo comprendo muy bien. Además no ha sido el único, Akito igualmente estaba enojado esta mañana” Lizi
La respuesta llego una vez mas.
Supongo que tienes razón, debo de estar leyendo muchos libros de conspiraciones. ¡Por cierto! Tengo que recomendarte algunos, estan aquí mismo en la biblioteca” S
Afortunadamente nuestra conversación se desvío inmediatamente a otra cosa, estaba de una forma aliviada porque Sasuke tuviera formas de avivar mas una charla, dejando de lado el tema de Tadase y aquella fiesta infernal. Podría imaginar que mi amigo deseaba permanecer ese secreto guardado, podría estar hablando con Sasuke pero, ese tema debía permanecer en su sitio. Solo pienso como si pudiese ocurrirme a mi. Permanecimos un poco mas en este plan de los textos hasta el momento de volver a clases, al cruzar nuestros caminos percibí un vástago de una sonrisa y un guiño haciendome reír, Sasori e Hidan alzaron sus cejas con picardía haciendome rodear los ojos, solo al momento de toparme con Jenna mi semblante cambio. Aquella víbora volvía a fulminarme de manera amenazante, como si supiera cada una de mis ideas y acciones, aun mas, teniendo su ojo sobre mi todo el tiempo. Tampoco es que le tuviera miedo de ella, sus intentos de intimidarme morían en el acto, igual a su sentido de la moda.
Mas tarde en el coro, siguieron los ensayos de las regionales, en esta ocasión Sana, Amu y Akito decidieron saltarselo para ir a descansar en nuestra habitación, ese día había sido demasiado para ellos, llegaron a su limite. Solamente dejandonos a Tadase, Gaara y yo, pero como esos dos estaban comportándose de forma extraña prácticamente me la pase sola. Por poco tiempo, porque no tuve respiro alguna, Yahiko se mantenía con una energía desbordante hizo colocarme en marcha, me refiero a mi solo. Parecía haber arreglado las cosas con Sasuniki y me parecía bien, de seguro cuando se entere sobre mi buenos términos con su primo colocara gritos de euforia en el cielo, puedo imaginarla, seguramente en cualquier momento empezara a colocarnos nombres extraños. No podía importarme menos, si deseaba hacerlo… ¡Que lo hiciera! Mi buen humor no pararía. Finalizado de cantar al menos, tres veces la canción “Wings”, pasamos a la siguiente que era “You”, en donde no podía de sonrojarme como un tomate maduro. La mirada de Sasuke llegaba de mi en algunas ocasiones, pareciendo a estar cantandome parte se sus líneas, sabia perfectamente el considerar todo eso relativamente estúpido pero no podía evitarlo, porque imaginar solo suceder eso me daba de dicha. Finalizando la hora en el coro me llego un texto, estaba vez no era Sasuke sino mi amiga Sakura, quería el número de Tadase o Gaara cualquiera de los dos podría ser. Frunciendo el ceño, salí inmediatamente del salón sin darle explicaciones a nadie, marcando el número de mi amiga y caminando hacia un lugar apartado de aquel pasillo. Y entonces mi miedos cobraron realidad, Sakura estaba nuevamente hebria. ¿Acaso no le basto con lo de anoche? Podía admitir con certeza que, de haber exisitido floreros en ese sótano ella pudo haberlos bebido. Ahora este comportamiento me estaba alarmando un poco, por no decir de encontrarme asustada, Sakura amablemente pidió el número de mis amigos porque anoche se le olvido pedirselos. De todas maneras Gaara se lo hubiera negado, por otro lado Tadase… de él si no podía decir nada. Suspire cansada tratando de preguntarle sobre su estado, solamente confirmo con sinismo haber tomado un coctel hecho por Neji contra la resaca, aunque en esos momentos no comprendia porque se sentia con las ganas de verse con Tadase o Gaara, aun mas con él pues su actitud seria era completamente inresistible. Bien, esto parecía estar escapandosele de las manos, porque el experimentar cosas nuevas ha ido muy lejos. Dejandome obviamente a rehusarle a decirle sus números, lo mejor hasta hora sería prepararse un café y llamarme cuando estuviera sobria, no deseaba la ira de mis amigos si les entregaba el número a una loca. Ella obviamente se indigno ante mi negación, llamandome egoísta porque estaba rodeada de hombres hermosos al asistir a una escuela de ricos, en tanto ella se quedaba en Konoha alistando un número grupal para la asamblea, que alababa el alcohol en lugar de decir las cosas malas. Sakura no es solo una borracha insistente, igualmente es lengua suelta, de seguir en esta conversación terminaría por darme sus ideas de las regionales, creeanme, no tengo ningunas ganas de escucharlas. Rápidamente me despedí de ella pidiéndole llamarme cuando estuviera bien, no así, al contar la llamada antes de escucharla refunfuñar, solte un suspiro pesado. Sakura borracha es peor de soportar a la normal, esta tiene dificultad de hablar pero aun lo hace, agregándole su necesidad de estar con chicos. Haciendome recordar algo, ese Neji… ¿Como se le ocurria llevar bebidas alcohólicas al colegio? Aun mas, consumirarlas allí. Era parecido a ejercer fuego contra fuego, totalmente sin fundamentos o razón, cometer esos errores son fatales, se los aseguro. Estaba tan sumida en mis pensamientos que no percate la presencia de otra persona detrás de mi, por eso al darme la vuelta solte un respingo del susto, aquel chico quería matarme sin duda de la impresión. Por su sonrisa traviesa formándose en sus labios, alegaba estar divertido ante mi reacción, pues me alegraba por él. Porque mi corazón tenia bastante conmoción aún, a todas estas… ¿De quien hablaba? Obviamente, Uchiha Sasuke.
— ¡Jesús! — exclame aliviada, colocando una mano sobre mi pecho — ¿Deseas matarme de un susto?
— Lo siento, estaba preocupado por ti — se sonrojo apenado, haciendome contagiarme de ese hecho igualmente — como te vi saliendo a toda marcha de la sala común, pensé que había ocurrido algo.
Al menos aun no pasara, porque de tener la oportunidad le daría una patada en la cara a Neji, de esa manera romperia sus lentes y no tendría la oportunidad de cometer mas locuras como esa. Aunque en estos momentos, estando frente a Sasuke me preguntaba otras cosas, su mirada cómplice hizo dibujar una sonrisa tonta en mi. Al parecer hoy, no era un mal día después de todo.
— ¿Qué haces aquí? — le pregunte con una mirada inquisidora — ¿Acaso no te preocupa llamar la atención de Jenna?
— Nada que ver, solamente quería invitar a mi amiga Lizi hacia la biblioteca — lo quede mirando incredula ante su comentario, el sonrio y se acerco a mi colocandome una de sus manos en mi espalda para hacerme caminar — Además, aprovechar para saber la razón de tu escapada apresurada.
— Ni me hagas recordarlo — rodee los ojos dejandome guiar de él — creo que mis amigos en Konoha se han tomado muy enserio lo del alcohol.
— ¿Ocurrio algo? — pregunto preocupado.
— Solo Sakura llamandome borracha y… ¿No temes que alguien te vea conmigo en la biblioteca? — exclama dudosa ante su idea, cruzando hacia un pasillo totalmente vacío.
— A estas horas todo el mundo esta el comedor, ocupado de llenar sus estómagos — generalizo sus últimas palabras haciendome una mueca, volviendo a reir — solo relajate y sigueme contando lo de tu amiga ebria.
Solte un suspiro ante el resiente recuerdo, de cierta manera me encontraba aliviada de estar junto a Sasuke, había olvidado lo bueno que es escuchandome.
— Neji llevo un coctel al colegio alegando ser “para la resaca” y hacia poder estar mejor — le explique un poco enojada, mi amigo soltó un respingo impresionado ante eso. — Ya sabes, esto me hizo recordar sobre el dicho que dice “el remedio resulto ser peor a la enfermedad”.
— En realidad parece que combatieron violencia contra violencia — señalo Sasuke.
— No solo eso, Sakura me llamo exigiendome los números de Tadase y Gaara — sus ojos se abrieron de la impresión, pero podría decir que deseaba igualmente reírse — ¡Oye! Conosco esa mueca, ni se te ocurra reirte de mis amigos.
— No, no, no ¡Nada que ver! — elevo su tono de voz un poco alarmado — Solamente pensaba en Gaara dejándole una muy buena impresión a Sakura, agregando aquel beso de Tadase… la dejo muerta en el acto.
No puede evitar soltar una carcajada divertida, de inmediato Sasuke me siguió atrás imitandome. Estos momentos, eran lo mas felices en mi vida porque la cura de todo era Sasuke, podría estar sin dormir en lo absoluto gracias a esa fiesta, agobiada de aquel beso culposo con mi amigo Gaara. Pero siempre existiría una distracción a todo eso, me llenaba a tope.
Parando de reír al llegar a nuestro destino, nos quedamos un segundo mirandonos el uno al otro, una lágrima bajo instintivamente sobre mi rostro, signos de aquella risa histérica y aprovechándose de esto, Sasuke acerco su mano para secarla. Me sonroje sin poder evitarlo, su oscura mirada estaba transpasando lo mas profundo de mí, colocando en marcha un millón de sentimientos sobre mi pecho haciendome sentir nerviosa. ¿Por qué? ¿Por qué al pesar de no estar juntos y él estar comprometido, seguía surgiendo fuertes sentimientos en mi? Ni si quiera debería estar siguiendole la corriente, en estos momentos mi lugar estaría con mis amigos. Sin embargo, allí me encontraba, junto al chico que amaba y descontrolaba todo mi sistema. Sasuke notando mis nervios, bajo la mano con resignación, señalando a la puerta con galanteria.
— Mi estimada señorita — dijo con tono gracioso — permitame escoltarla por este humilde sitio y recomendarle los libros antes mencionados, olvide sus pesares, aquí no tendrá que llamarlos. Solamente entreguese al arte de la lectura — coloco su brazo como un caballero, rodeando los ojos solte un sonrisita tonta. Este chico era único — ¿Me permite?
— Espero no decepcionarme, señor Uchiha — le seguí el juego, tomando su brazo y dejándolo guiar — tengo grandes espectativas de usted.
— No se preocupe, Señorita — señalo abriendo la puerta — al final del recorrido… la encontraré plenamente satisfecha.
Si existía una palabra para mis sentimientos en ese entonces seria intoxicada, al ser nuevamente tratada de esa forma por Sasuke me llevaba al pasado, cuando ambos eramos solamente amigos y los coqueteos descarados eran el plato fuerte del día. Había estado muchas veces en la biblioteca, sus altos estantes, aquel aroma a pino y la tranquilidad absoluta envolvente, Sasuke tenia razón, en esos instantes solamente eramos nosotros dos y la amable bibliotecaria. No podría quejarme, aquella tarde casi noche me divertí como nunca, aquella compañia, la recomendaciones de libros de conspiraciones que tenían paranoico a Sasuke, una habitual charla entre nosotros colocando de acuerdo las opiniones distintas y prácticamente toda la distracción, fueran las que me animaron mi día hasta el final. Por eso al llegar el momento de separar nuestros caminos, admití satisfecha haber pasado una tarde agradable, Sasuke tomo una de mis manos apretandola dulcemente, sus ojos negros encantadores me detallaban con calma y hablandome de la misma manera, alegó igualmente pasarla bien. Dejo claro, que aunque nosotros no estuviéramos juntos como antes, prometia estar allí para mi cuando lo necesitara porque su único objetivo en todo el día, era borrar signos de un rostro agobiado y triste como el de anoche. Al escucharlo decir eso mi corazón se detuvo, si piensas que he olvidado aquel beso con Gaara, se equivocan, porque seguía allí en una parte de mi mente torturandome en momentos como ese, era increíble, muy increíble y pesado. Sasuke se dio cuenta de eso, de mi decaído semblante de golpe, tomando mi rostro con una de sus manos preguntandome si en verdad estaba preocupada del drama de mis amigos o era otra cosa, la incomodidad volvió a mi asechandome sin control. La culpa de haber hecho algo malo, la sensación de confusión, sobre todo, el impedimento de no poder decirle nada a Sasuke para evitar una catástrofe. Él mismo admitió sentir celos hacia mi nuevo amigo, si llegaba a relatarle lo ocurrido no solo discutiría conmigo, igualmente lo haría con Gaara y no último de mis pensamientos era eso. Por lo tanto, tratando de ocultarlo con una sonrisa falsa solamente mencione el estar cansada, aun no he dormido en lo absoluto y tenía que hacer mis deberes, solamente pensarlo me llenaba de nervios. No estando tan convencido de mi argumento, asintió entender y el mínimo paso al llegar a mi habitación, me mandaría un texto para seguir conversando otro rato mas, siguiendo con su plan de borrar todo rastro de tristeza. De esa manera, nos despedimos tomando caminos diferentes. Quede una vez mas pensativa, odiaba sentirme de esta manera, como si le debiera algo a Sasuke cuando en realidad no es así, él esta comprometido, comprometido con Kohana y no movería un dedo para combiarlo. Si era así, ¿Por qué mi sentimiento de culpa no se iba? Claramente ambos no somos nada, aunque aparentemente nuestros sentimientos sigan intactos, no cambiaran en lo absoluto las circunstancias. Pero debía de admitir algo, no solo estaba agobiada ante la culpa, porque la opresión de haberme faltado a mi misma existía allí. Para nadie es un secreto que soy muy sentimental y dramática, el haber participado en un juego de borrachos como la botella me afecto mucho, eso no solo es tonto, igualmente es cero romántico e induce a prácticamente engañar a nuestras parejas frente a ellas. Por supuesto, al estar completamente borrachos todos la adrenalina se elevaba a tope, dejando de lado los sentimientos y colocando sobre la mesa mas tripas que otra cosa. Gaara no podría ser la excepción de ello, luego de aquel suceso marco la indiferencia absoluta, haciendome parecer ridícula. ¿Para qué preocuparme por algo donde el otro protagonista ni le importa? Debería borrar y ya estaba, pero no puedo, soy una chica y como una me es imposible olvidar. Además de haber estado sobria. Sin saberlo, llegue a mi habitación con toda la pesadez del alma, sin tomar en cuenta la sorpresa que estaría adentro. Al abrir la puerta coloque una expresión de incredulidad, estos chicos… en verdad daban pena ajena, porque estando de esa forma acostados sobre sus camas sin tomarse la molestia de quitarse el uniforme, mantenían una atmósfera oscura envolviendolos y arrastrandolos a las profundidades del abismo. Entre sin poder articular palabra, no quería darles mas dolores de cabeza, ni mucho menos despertarlos si es que dormían, solamente me mantendría en silencio para ir a tomar una ducha. En ese momento fue que lo vi, sentando sobre la cama de Tadase se encontraba Gaara manteniendo en sus manos un libro sobre álgebra, por supuesto, horita que lo recuerdo mañana tenemos un examen de esa materia. Al colocar sus ojos en mi me congele por completo, la imagen aquel beso cayo sobre mi parecido a agua de lluvia, llevandome a desviar la mirada hacia otro lado sumamente incomoda. A decir verdad, era impresionante como pude enfrentarme esta mañana a él, tal vez contribuía al enojo momentáneo de estar involucrada en la discusión idiota contra Sasuke. De inmediato, escuche el sonido de cuando cierras un libro, seguido del movimiento de la cama y alzar un objeto, intrigada de ello gire para observar a Gaara recogiendo sus cosas seguido de levantarse, pasando a un lado de mi sin decirma nada y abriendo la puerta para marcharse. ¿A este que le pasa? Desde esta mañana su comportamiento ha sido excesivamente extraño, si, desde el momento de la confrontación con Sasuke, ha pasado de mi como si fuera la peste o una enfermedad altamente contagiosa. Haber, pensemos, Gaara se lleva a las patadas con mi amigo, para nadie es un secreto y se la razón de ello, el pasado combinado con la confrontación entre familias. Sin embargo, soy solo una chica ordinaria que puede relacionarse con quien ella desee, pensé haberlo dejado bien claro antes y no debía nuevamente explicarlo. Ese chico… ¿En verdad quería verme enojada? Al parecer si. Saliendo del cuarto hecha una bola de fuego, observe a lo lejos como Gaara caminaba tranquilamente hacia su habitación sin prisa alguna, perfecto, eso me daba tiempo a alacanzarlo. Dejando de lado mi comportamiento idiota al impedirme mirarlo, grite su nombre con la finalidad de llamar su atención, sorpresivamente él giro de inmediato hacia donde corría y con un semblante llegando a lo aburrido, recibiendome. Bueno, no debía de sorprenderme, esa es la manera de ser de mi amigo y nadie podría cambiarlo. Frene mi trote al llegar frente a él, tratando de regular mi respiración me arme de valor, fijando mis ojos en los suyos turquesa aguantando la reproducción de aquel beso sin descanso. No me importa, no me importa… ¡Nada de eso me importa!
— ¿Por que estas siendo tan escandalosa? — me dijo con un tono prepotente en su voz.
¿Eh? Parpadee varias veces para adaptarme a la realidad, esto en verdad… debía de ser una completa broma, una absurda y estúpida broma. ¿Acaso esta es mi maldición en Red? ¿Ser maltratada por los chicos que considero mis amigos? Aparentemente si.
— ¿Qué es lo que te sucede? — exclame mirandolo extrañada — estas comportandote muy raro todo el día, y para completarlo, me has ignorado prácticamente.
— ¿En verdad estas preguntánme eso? — siguió con su tono frío, haciendome fruncir el ceño — debes… ser la reina del cinismo, cuando tu ni siquiera, podías mirarme a la cara hace unos segundos. Entonces… ¿Quieres respuesta?
Oh, mierda, mierda, mierda. Pensé que Gaara no se daría cuenta de mi incomodidad, pero lo subestime, olvide por completo que mi amigo era del mismo tipo a Tadase. Leer las expresiones de las personas a su lado, sentir mas o menos las incomodides como pesares del otro, además, en estos asuntos soy bastante obvia. ¡Era claro que se daría de cuenta! Siendo acorralada de esa manera, mis manos comenzaron a temblar si control, mi pecho sintio una rara presión y la garganta se me seco. ¿Como me defiendo ahora?
— Eres bastante evidente, Elizabeth — prosiguió ante mi silencio — el no darme cuenta sería estúpido. Creo que olvidaste algo, yo no soy el idiota de Sasuke Uchiha. Ese con el que te encuentras a escondidas nuevamente — al escuchar eso mis nervios se disiparon. Bien, esto estaba encaminandose a otro lado, ya podía verlo — ¿No te has dado cuenta de lo muy ridícula que te vez? Seguirle en su juego, llevarle la corriente… solamente te reduce a algo que ambos sabemos. Una masoquista.
— No se que demonios pasa en estos momentos por tu cabeza, pero te estas pasando un poco — le dije arrugando el entrecejo — Gaara, por si lo olvidas, puedo relacionarme con quien yo quiera, no soy una Sabaku y…
— Esto no se trata sobre ser una Sabaku o no, Elizabeth — me interrempio — estoy hablando de tu ridicules crónica al permitirle a ese sujeto tratarte como se le de la gana, a herirte, dañarte y a reducirte a cenizas. ¿O no lo recuerdas? ¡Por ese motivo terminaste con él! ¿Ahora vuelves? Sin duda eres una tonta.
Tuve que respirar varias veces para no perder el control allí mismo, conocía ese lado de Gaara, preocuparse por los demás y demostrandolos al insultarlos de esa forma. Pero esa vez, había algo en su voz que dictaba querer erirme de verdad, no lo comprendia, pero podía sentirlo. Su manera de mirarme, frívola y completamente despectiva, su voz ronca, dura como la roca… ¡Hasta la manera de moverse! Esto estaba colocándose color de hormiga, y no me gustaba, no me gustaba para nada. Lo único que menos deseo es pelearme con él, aunque viendo el panorama lo mas probable es que suceda. Dando un paso hacia adelante, lavante mi mentón, desafiandolo con la mirada. ¿Él quería buscar a la Elizabeth Mogami de verdad? ¡Pues la encontró! Y no había manera de cerrarla, ni con respiraciones profundas u otra cosa.
— Eres tan amargado, Gaara — comencé diciéndole — hablandole a las demás personas como si no supieran nada, como si en realidad… ¡Tu fueras él único ser superior en toda la raza humana! ¿Pero sabes qué? ¡No lo eres! — sus ojos turqueza no se despegaron ni un segundo de los mios — Si me relaciono o no con Sasuke, es mi problema, no tuyo. Si quiero verme masoquista o no, sigue siendo igualmente mi problema… ¡No el TUYO! Pero sobre todo, no quiero seguir al frente de un sujeto que… francamente, aun no deja ir al pasado y sigue atrapado en el.
Di la media vuelta completamente furiosa y sintiendo por la venas recorrer fuego, jamas pensé en Gaara siendo un condenado idiota, pero bueno… para todo hay una primera vez, esta no sería la excepción. Fue en ese momento cuando las cosas se tornaron confusas, pensé en que decirle todas esas palabras a Gaara ni se atrevería a volver por mi, aun así, volvía subestimarlo. Con ira, frustración y conmoción, mi amigo corrió hasta mi dandome la vuelta con fuerza al sujetar mi brazo, quede paralizada ante su expresión. ¿Qué demonios ocurría por su cabeza? En verdad su comportamiento me dejaba desconcertada, iba a reclamarle sobre estar haciendome me daño, pero no pude o mas bien lo impidió. Jamas imagine escuchar esas palabras de su boca, ni siquiera verme vista por él de esa manera, nuevamente fui tomada por sorpresa.
— ¿El pasado dices? — exclamó con ironía — ¡Por eso pienso en ti como una idiota! ¡Porque ni si quiera diferencias los sentimientos de las personas! ¡Aun cuando estas estan a tu alrededor! — me grito prácticamente a la cara, dejandome totalmente aturdida — Creeme, esto ya no tiene nada que ver con lo de familias o la misma Sasuniki, la cual he olvidado desde hace mucho tiempo y además porque en estos momentos estoy interesado en otra persona. Pero ella… ¡Es un idiota masoquista que solo piensa en alguien que la hace sufrir!
Me deshice de su agarre como si estuviera tocandome carbón hirviendo, Gaara aun mantenía ese torbellino de sentimientos en su mirada asechandome sin control, en su expresión daba mucho a entender lo frustrado que se encontraba. Pero yo simplemente no había podido digerirle, porque en mi cerebro estaba cero cooperativo. No, no, no podía ser cierto. ¡Me rehusó a creerlo! Gaara debe de estar hablando de otra chica, una muy masoquista e idiota para no prestarle atención, esa era la razón de estar tratandome de esta manera. ¡Por parecerme a ella! No, no podía ser yo… ¿O si? Mierda, mierda, mierda. ¡Hasta en mi cabeza sonaba descabellado eso! Porque no existía alguna cosa para poder yo gustarle a este chico, es decir, eramos amigos y el me consideraba estúpida, idiota, al pesar de eso me agradaba como un excelente amigo quien se preocupa por los suyos. ¡Debia de estar bromeando! Si, eso debe ser, una de esas bromas pesadas donde no te ríes sino lo contrario, te enojas. Esperen, Gaara no es el tipo bromista, es serio y bastante centrado en sus palabras. Oh mierda, estaba ocurriendo, esta situación incomoda estaba pasando. ¿Qué demonios hago ahora?
— ¿Qué? — fue lo único inteligente que se me ocurrió decir.
— No te hagas la tonta conmigo, Elizabeth — espeto frunciendome el ceño — ¿Quizas quieras algo mas directo? Perfecto, puedo hacerlo. Estoy enamorado de ti, desde la primera vez que te vi pensé que eras un criartura bastante interesante y por eso te observaba, aunque francamente… jamas esperaba en volverme tu amigo, mucho menos el empezar a mirarte como ahora te miro — mis pies se pegaron literalmente al suelo cuando escuche eso, el color de mi cara me abandono y ni hablar de la lucidez. Estaba en un estado de shock completo, tanto que sentía un frío recorrerme la espalda. — Pero obviamente tu no piensas en mi de esa manera, en tu mente solo existe el imbécil de Sasuke que esta comprometido y aun… aun te arrastras por él, morirías prácticamente por él si te lo pidiera. ¿No es así? Es indignate mirarte de esa manera, en tanto yo… — soltó una respiración dolida, muy frustrada. Acto seguido, me miro y rio en seco — esto es estúpido, ni si quiera debí hablarte de esto… mirar tu mediocre rostro le quita la seriedad al asunto. Solo… solo olvida que te lo dije.
Rascandose la cabeza con desgano, se dio la vuelta caminando a dirección donde antes iba a transitar, me quede allí mirandolo partir en silencio sin poder emitir sonido alguno. Él tampoco agrego nada mas, solamente me dejo parada en aquel pasillo con mi propia confusión, mirandolo solamente como entraba a su propia habitación sin dirigirme la mirada. Fue en ese instante cuando me deslice al suelo sin fuerza, estaba respirando entre cortado como si hubiese corrido una maratón completa. No podía creerlo, Sabaku no Gaara ha admitido haberse enamorado de mi, entre todas las chicas de Red y el San Patrick me había elegido, la verdad, no sabía si sentirme alagada o agobiada. Sobre todo, me rehusaba a creer el ahora ser la razón por la que Sasuke y él se pelean, es… ¡Es absurdo! No quería ningún tipo de atención de esa forma, involucrada en una nueva disputa entre esos dos. Antes fue Sasuniki, ahora… ¿yo? No, esto no es para nada sano. Pero dejando eso de lado, no podría ser posible en Gaara albergar sentimientos por mi, es decir, solo soy una chica ordinaria viviendo entre niños ricos de alta sociedad. ¡Jamas estaré a su altura! Además, exactamente como él mismo dijo mis sentimientos solo existe Sasuke, no se si seria capaz de morir por él, pero si el dejarlo todo si me propusiera hacerlo, en mis mejores fantasías él lo hacia. Lo sentía mucho por Gaara, porque no es un un mal chico, solamente no sabe expresar bien sus sentimientos y los oculta de formar extrañas, si bien quería olvidar a Sasuke, eso no dice el dejar entrar a otra persona a mi vida. Lo quería, si, pero como el gran amigo que es, ese el cual hace las cosas a su ritmo para incluir los demás al coro, o aquel quien me brindo todos sus consejos en el momento de la decisión dura, hasta allí llegaba mi estima. No podía borrarla. Aquel idiota, pedirme olvidar su confesión cuando jamas podre hacerlo, era el segundo chico en la vida en demostrarme interés amoroso, fue un milagro el no sonrojarme como tonta. Ahora mi única preocupación sería volverlo a mirar a la cara, no quería incomodarlo ni nada, mucho menos incomodarme. A esas alturas era imposible pensar en eso, nuestro mundo había girado unos 360° y nadie podía cambiarlo.
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Para el comienzo del día martes, no podía pensar en otra cosa mas que en la confesión de mi amigo Gaara y la manera de tratarlo, cuando volví a la habitación parecía un ser sin alma, en pocas palabras, una cascara vacía. Los chicos aun estaban medio muertos y rastros de Tadase no habían, decidí tomar un baño para hacer luego los deberes e ir a cenar. Pero ni eso pude, en la ducha me quede mas de lo esperado, la cena no me apetecia comerla y los deberes me costaron realizarlos. ¿Como pudo ocurrirme esto a mi? El recibir tal ultimátum de mi amigo, si antes estaba confundida con lo del beso, ahora era lo peor. Hablando de eso, ¿Como pudo simular tanta indiferencia al hacerlo? Cuando en realidad sentía otra cosa, aunque unos vástagos en mi memoria de él manteniendo una expresión desconcertante en el rostro, agregándole a la dedicadeza del momento. La brilles en su mirada, un toque suave y apacible, la expresión de haber despertado de un letargo profundo… ¡No! ¡No era bueno pensar en eso! No cuando estoy tan abrumada con este asunto. Si decía quererme, eso me daba a entender a sus ayudas como signos de aquel sentimiento, no, aguarden… ¿Cuando empezó a verme de distinta manera? No fue desde siempre, el mismo lo admitió. ¿Pero cuando? ¡¿Cuando fue?! Necesitaba mas respuestas, mas razones concretas, igualmente el consultarlo con alguien mas. Obviamente Sasuke no, el aparentemente lo sabia o sospechaba desde hace tiempo, probablemente explotaría en millones de pedazos al escucharme hablarle de eso. Sakura, querrá matarme al quitarle su próximo enamoramiento potencial, igualmente pude seguir estando ocupada con lo de la semana de control del alcohol en Konoha, ni si quiera tendrá ganas de escucharme hablar de mis problemas. Minami… ella solamente me arrojara a sus brazos, desde lo ocurrido con Sasuke no ha parado de sentirse sensible en ese aspecto, seguramente lo odia a morir y con la aparición de otro interés amoroso, no dudara dos veces en lanzarmelo en la cara. Existe otra opción, la mas confiable y viable de todas, Tadase. Sus palabras logran tranquilisarme, además de jamas colocarse de un bando u otro, solo da su punto de vista en las cosas y me alienta a escoger un camino viendo mis oportunidades. Aunque, últimamente esta muy ocupado estando alrededor de Mika, su nueva amiga o novia, no se como han avanzado las cosas con ella, pero quiere estar lejos de Amu en todo lo posible. Creo que existe mucho drama a mi alrededor ahora.
Alistandome como pude salí de mi habitación para ir a clases, no quería asistir si se lo preguntan, sentía cadenas en mis piernas en tanto caminaba al aula. En eso, a lo lejos vi como Sasuke, Sasori e Hidan salían de su habitación, me sorprendió el hecho de no verlos con Jenna en ninguna parte, se suponía que ella es la escolta personal de su primo, pero no, quiso dejarlo libre esa mañana. Hidan y Sasori me hicieron señas a mi dirección picaras, en tanto Sasuke señalaba que mirase mi teléfono, salí de mi estado catonico. ¡Maldición! Anoche no revise en lo absoluto el texto que él me prometió mandar, rápidamente ante mi pensamiento, saque el aparato con rapidez para revisarlo hallando efectivamente un mensaje. Sonrojada de la vergüenza, le susurre un “lo siento”, él por su parte me sonrio como solamente podía hacerlo moviendo su cabeza hacia los lados, imitandome para hacerme saber que tenía un examen de álgebra, asintiendo a ello volvía a disculparme. Sasuke señalo una vez a su celular y que debía ir a clases, asentí dejándolo marchar, despidiendome de él y los otros dos que no paraban de reír a lo bajo. Para evitar sospechas, decidi tomar otro camino, no quería lidiar con Jenna o el mismo Gaara, aunque él debía de encontrarmelo en clases. Suspire con pesadez, visualizando un nuevo mensaje de Sasuke, llena de adrenalina y felicidad lo abrí para leerlo.
Buenos días, Lizi espero que por fin hallas descansado felizmente. No debes disculparte por lo de anoche, se que tienes un examen de álgebra, me entere a la sorpresiva presencia de tu amigo Gaara. Y cuando digo sorpresiva es porque lo es, ya debes saber la razón. En fin, no quiero enojarme tan temprano, solamente quiero decirte dos cosas. La primera, exito en tu examen se que eres brillante y sacaras la mejor nota en esa clase, y la segunda… almuerza conmigo.” Sasuke
Casi se me cae el teléfono al leer eso último. ¿Habia leído mal? No, no creo, Uchiha Sasuke me ha invitado a almorzar con él sabiendo los peligros que eso acarrea, sin saberlo mis mejillas se pintaron de rojo y mi corazón latió con fuerza sobre mi pecho. ¿Estaria dispuesta a rechazar tal oferta? Algo estaba segura, con peligros o no, deseaba pasar tiempo con Sasuke a solas. No se que demonios le ha picado para estar arriesgandose de esa manera, pero sea lo que sea, esta demostrandome estar dispuesto a lo que sea solo por mi. Una estúpida sonrisa se dibujo en mis labios, de esas difíciles de borrar, me encantaría volar hasta donde esta Sasuke y abrazarlo con fuerza impidiendo dejarlo ir. Maldición, en verdad amaba a ese hombre y el olvidarlo se me hacia imposible, al menos no cuando tenía esta actitud tan osada. Me gustaba. Con mis ánimos renovados, empecé a teclar la respuesta rápidamente.
¿Has perdido la cabeza Uchiha Sasuke? Porque si no lo recuerdas, estas comprometido y tu prima Jenna te esta respirando en la nuca. ¿Tientas a tu suerte ahora?” Lizi
La respuesta no se hizo esperar.
¿No te apasiona la aventura? Y olvidate de Jenna y su hermana, a ellas no las he invitado al almuerzo, solo a ti. ¿Que dices? ¿Te arriesgas?” Sasuke
Me mordi los labios con signos de anciedad, obviamente quería ir me moria de las ganas de hacerlo, pero aun tenia miedo. Jenna en verdad pude inducir el terror sobre las personas, lo que menos quería era meter en problemas a Sasuke debido a mi culpa, aun asi… deseo ir, en verdad lo deseo. Por lo tanto, cometiendo otra de mis estupideces, respondí a la invitación.
Perfecto, ire. Pero espero que estes preparado para asumir las consecuencias, además de ir a un sitio donde solo estemos los dos, de lo contrario… la aventura se acaba” Lizi
Su respuesta fue clara y precisa.
Limitate a concentrarte en tus otras clases, dejame el resto a mi. Te veo en la sala común de los R.e.d.” Sasuke
Apague mi celular entrando a la par al salón de clases suspirando de ilusión, era increíble como Sasuke podía convertir una lluvia torrencial en una claro arcoiris, sin duda cada acción de las suyas me tomaba por sorpresa. Ahora, quería vivir esa aventura a su lado, sujetar su mano y burlar a nuestro destino, aunque eso solamente podramos hacerlo como amigos. No debía de deprimirme, pero eso lograba desesperarme un poco, ambos conocíamos que ese pequeño lazo era insuficiente para mi. Porque cuando comenzara nuevamente a manifestarse mis sentimientos, empezarían a querer mas de él y eso… eso era imposible, existe Kohana, no voy a pasar sobre ella. Hablando de impedimentos, al entrar al aula de clases me encontré con la sorpresa de verlo allí, si a Sabaku no Gaara en su respectivo puesto detrás del mio. Sus ojos se encontraron con los mios, volviendome a sentir ese cosquilleo de la incomodidad baje la mirada avergonzada, él por su parte no coloco expresión alguna solamente fijo su mirada al libro de su escritorio, ignorandome. Perfecto, ahora estaba comportándose nuevamente como si no hubiese ocurrido nada entre los dos, reduciendome a una entera idiota. Imitando su acción de ignorarme, camine hasta mi puesto con pasos firmes y manteniendo mi orgullo en alto. De inmediato llego el profesor para empezar el examen, tengo que admitirlo, el concentrarme en hacerlo fue sumamente difícil. Por mi cabeza solamente pasaba las palabras de mi amigo, en lugar de las respuestas a los problemas, sin duda alguna me equivoque tres veces en un pregunta. ¡¿Por qué demonios estaba tan afectada?! Claro, uno de mis mejores amigos ha admitido que le gusto, no me sentía para nada cómoda y menos tranquila, solamente quería que esto jamas halla sucedido. El rechazar a un chico jamas ha sido lo mio, solo porque nunca me ha pasado y… en verdad no deseo herir a Gaara, lo estimo mucho para verlo de esa manera. Él dijo que lo olvidara, pero no puedo hacerlo, me rehusó hacerlo, los sentimientos no son bolsas de frituras vacías que puedes desecharla cuando ya son inútiles, mi amigo merece ser contestado de la manera mas correcto. Solo que no quiero dañarlo, ahora… estoy confusa.
Afortunadamente pude terminar de realizar mi examen, para las demás asignaturas enfoque toda mi energía y concentración posible, al menos me sirvió un poco en las primeras, porque en la última era bilogía y debiamos formar parejas al igual a las demás clases, solía hacer equipo con Gaara pero… horita no quiero hacerlo. Tampoco es que el pusiera imposición, al menor descuido mio, acepto la proposición de uno de los chicos dejandome parada literalmente en la nada, no debía culparlo y menos enojarme, estaba en todo su derecho el alejarse de mi. Termine haciendo el ejercicio con una tímida chica de cabello purpura, parecía amable y aun mas, lista. Asi finalmente culminen todas mis actividades de la mañana, al salir de esa última clase me encontraba totalmente agotada y con ganas de irme a mi habitación, de hecho, iba hacerlo antes de irme a encontrar con Sasuke en el salón de coro. Hasta que la vi, sus ojos relampagueantes verdes y su pálida piel bajo la luz de una de las ventanas, la expresión repulsiva de su rostro no se iba al enfocarse en mi, menos en toparse con algo no agradable para ella. ¿De quien habló? Jenna Uchiha, prima de Sasuke. Fantástico, ahora viene a fastidiarme cuando tengo el peor animo del mundo entero, pensé que su primo había arreglado esta situación pero no pudo hacerlo o bien, cambio su objetivo. Tratando de pasar de ella, le di la espalda encaminandome hacia los dormitorios, ya estando en el mio le avisaría a Sasuke que tenia a una espía detrás de mi y me tardaría un poco, era lo único que podría hacer. Un momento, esto era extraño, Jenna no vendría detrás de mi sin ninguna razón a aparente, comenzandome a producir escalofríos en todo mi cuerpo ante esa acción. Ella… ella no puede saber nada… ¿O si? No, no, no es imposible, completamente imposible. Al comenzar subir las escaleras presa casi del pánico, los pasos detrás de mi aceleraron situándose ahora a mi lado, no quise girar a verla, pero fue imposible porque su frívola mirada estaba sobre mi, asechandome. Acto seguido, al momento de seguir para subir otras escaleras, coloco una mano delante de mi rostro acorralandome por completo, mirandola extrañada le frunci el ceño. No demostraría miedo.
— ¿Cual es tu problema Jenna? — le pregunte sin rodeos.
— Respondeme algo, Mogami — me miro con perspicacia — ¿Qué estas planeando ahora?
Oh rayos, maldición y contra mil carajos. Lo ha descubierto, lo descubrió y Sasuke estará en problemas por mi culpa. No, aguarden, debo permanecer en calma y aparentar frialdad en todo, la cara de poker es mi mejor opción en estos momentos.
— ¿De que hablas? — arquie una de mis cejas haciendome la desentendida — por si no te has dado cuenta, estas en mi camino y quiero llegar a mi…
De manera totalmente imprevista, Jenna llena de cólera y rabia comprimida, sujeto una de mis manos arrojandome a uno de los escalones sin mucho esfuerzo. Quede literalmente pegada allí, mirando como esta víbora ponsoñosa me regalaba una de las mas aterradoras expresiones, no demostré miedo, ni mucho menos dolor ante mi caída, pero si que estaba sintiendo algo extraño dentro de mi. Incertidumbre. Con cautela, Jenna se acercó a mi tomando una de mis manos apretandola, observandome de manera intimidante, trantando de controlar todos mis miedos.
— Te lo adverti, Mogami. Te hable muy bien sobre lo de jugar con tu suerte, ahora no solo eres mediocre y patética, igualmente posees cero ingenuo o intelecto. — trate de deshacerme de su agarre, pero fue imposible ella era bastante fuerte y feroz. Era imposible escapar — Te lo volveré a repetir una vez mas. ¿Qué estas planeando hacer ahora? ¿Qué piensas hacer al acercarte a Kohana? ¿Jugar a las mejores amigas? No seas ridícula, que ese papel no te queda.
Creanme loca o lunatica, no me importa, pero al escucharla hablar de ese tipo de cosas entro en mí unas ganas de reirme sin control. ¿Kohana era la protagonista de esta historia? Y yo pense que hablábamos de Sasuke, estaba tan aliviada de eso pero no lo demostré, solo permanecí con mi semblante neutral. Aprovechando para halar mi brazo devuelta, Jenna se alejo un poco esperando una respuesta, solte un suspiro tratando de colocarme de pie. Mis dias jamas podrán ser tranquilos aparentemente.
— Que fastidio con ustedes los ricos, pesando y jurando que nosotros los normales nos acercamos a ustedes con tendencias ocultas — comencé diciendo en tanto sacudia el polvo de mi ropa. — pero se equivocan, no todas las personas son así. Y para tu información, no confabulo un plan “maligno” de esos… creo que ya alguien se encarga, pero no soy yo. Además, ha sido tu hermana la que quiso hacer amistad conmigo, al parecer posee dotes sobre moda… muy contrario de ti.
— ¿Eres tan ilusa al pensar creerme ese cuento? — exclamó indignada — Kohana no estaría ni cerca de querer relacionarse con personas como tu, de ese estatus social tan prutrido y nefasto, con ganas de aprovecharse del primer débil en su camino. Pero par tu infortunio, Sasuke dejo de ser eso, un tonto sin fuerza de voluntad… ¿O no te lo demostró? En la sala de coro — una sonrisa sinica se dibujo en sus labios, haciendome casi vomitar — Ambos son de mundo totalmente diferentes, ya te lo había explicado antes Mogami. Él nació entre riquezas, grandesas y responsabilidades mas grandes que cualquier otro, en cambio tu… solo estas rodeada de sueños y superaciones idiotas, las cuales, jamas podrás lograr. — una mueca junto a una risita divertida emito, mirandome ahora de manera despectiva — Viéndolo bien, puedes quedarte junto a mi hermana, ella te demostrara tu verdadero lugar y abrirás los ojos a la realidad. Mogami, ahora en verdad veras el infierno.
En ese momento un sonido de algo estallando nos sorprendió a ambas, debo admitir que eso fue totalmente inreal, porque justo después de que Jenna hablar del infierno ocurriera algo así… dejaba mucho por decir. Las alarmas de incendio se encendieron de golpe, los comunicadores de los pasillos comenzaron a emitir un mensaje que daba el mismo director, informandonos salir con orden y calma hasta el hall principal del colegio, no debíamos alarmarnos solo caminar con orden hasta ese sitio. Jenna tan impeturbable como de costumbre, ignoro mi presencia y con signos de importarle poco el posible incendio, se dio la vuelta para bajar las escaleras rumbo al sitio dictado por el director, al verla abandonar el sitio como si lo anterior no hubise ocurrido, mi celular comenzó a sonar. Al sacarlo del bolsillo de mi saco me di cuenta del remitente, era Sasuke. Mierda, por estar en esta absurda conversación con Jenna olvide mi encuentro con su primo, no dándole mas vueltas al asunto conteste. A primera instancia, solo escuche el ruido de los estudiantes histericos por salir del lugar, luego si pude captar la voz de Sasuke pero no muy clara.
— ¡Por dios Lizi! — logre escucharlo con un tono bastante preocupado — Dime que no estas en este momento en biología, solo dímelo.
Bien, eso es bastante extraño. ¿Qué ocurrido en biología?
— No, iba estaba por dirigirme a mi habitación para buscar unos libros. ¿Qué ha pasado? — le explique extrañada bajando las escaleras con velocidad.
— Gracias, gracias al cielo que estas bien. Si algo te pasara yo… — suspiro aliviado, no concluyendo su frase — Lizi, escuchame, hubo una explosión de algo peligroso en el aula de biología y como tu debías estar allí pensé que… bueno, no importa porque estas a salvo.
— Si, en verdad estoy bien — acabada de ser lastimada por tu prima, pero bien, pensé con ironía — pero pense que todos alumnos se habían marchado ya a almorzar, hasta el profesor lo hizo.
— No se con exactitud lo que ha ocurrido, solo la magnitud del peligro — me dijo llegando a una zona mucho mas ruidosa, creo que al Hall del colegio — ¿Estas sola o con…?
— Sola — lo interrumpí riendome de su tono celoso, era tan adorable, había olvidado completamente eso — ¿Lo recuerdas? Ibamos a almorzar juntos.
— Maldigo a la explosión entonces, mis planes se han ido al caño — confesó con un tono de broma en su voz haciendome reír a carcajada — Oh… ese sonido me ha gustado mucho.
Probablemente me condenaría al decir esto, pero… necesitaba hacerlo. Y si, soy una masoquista.
— Quiero verte — le confese sin pensar.
La voz de Sasuke se perdió entre la multitud de personas, solo escuchaba su respiración agitada y los gritos de algunos profesores llamando a la calma, pero en eso es imposible, no cuando el caos total reina por una explosión. En el pasillo donde estaba, mire como la enfermera bajaba a toda marcha hacia el ala de los aulas de biología y ciencias, seguramente uno de los alumnos resulto herido, de hecho, los que se encontraban a mi alrededor aceleraban el paso pasar salir de allí. En eso, la respuesta de Sasuke llego de inmediato.
— No llegues al hall, esperame en uno de los pasillos cerca — propuso, creo que abriéndose camino entre los demás, por su voz diciendo “permiso”, provocando espasmos en mi corazón — Y Lizi… deseo verte pronto.
Corto la llamada, produciendo una sensación de emoción en el cuerpo, deseaba verlo, necesitaba hacerlo. El refugiarme en sus brazos, embriagarme en aquel perfume costoso, besarlo hasta decir basta. A estas alturas ya no me importaba nada, Kohana, su hermana o el mismo Gaara, solamente quería ver al chico que amo cerca de mi y experimentar eso nuevamente, la sensación de ser querida. Debido a mi locura del momento, prácticamente salí corriendo de aquellos pasillos transitados por alumnos desesperados, yo estaba en las mismas condiciones pero debido a otra razón. Recibi un par de reclamos al pasar como una bala entre ellos, pero no me importaba, en verdad no lo hacia porque en mi mente solo pasaba el nombre de Sasuke una, otra y otra vez. Con cada paso que daba me encontraba mas cerca de él, mi corazón martillaba fuerte, mi rostro reflejaba felicidad y cuerpo ansiedad absoluta, me había vuelto loca al haberle dicho tal cosa a Sasuke. ¿Verlo? ¿Cuando Jenna esta asechandome? Si, inremediablemente loca y enamorada de su primo. A casi llegar al hall principal, me desvie del camino frenando un poco mis pasos, Sasuke me dijo que estaría cerca uno de los pasillos y seguramente era el menos transitado de todos, sonriendo de la dicha me encamine a ese lugar. Entonces lo vi, su espalda ancha, gallarda y amplia, su rebelde cabello azabache de puntas tratando de ser aplacado sin ningún éxito, su perfecto uniforme negro con rojo y gris, haciéndolo parecer la mejor de los trajes, pero siendo sincera, cualquier cosa en él se veía perfecto. Cuando se dio la vuelta, mis piernas temblaron, aquella sonrisa… era la misma de la otra vez, de ese día en mi casa, del momento de marcharse en su lujoso auto y mirarme de la misma manera de ahora. Cuanto no desee que esa expresión fuese para mi solo, y ahora lo es, en verdad es solamente para mi. Como mis piernas se convirtieron en gelatina, fue Sasuke quien tomo la decisión de ir hacia mi con pasos rápidos, sin dar mucho rodeos al asunto. En el momento de estar frente a mi, estendio sus brazos para recibirme entre ellos llenandome por completo con su olor, me aferre a su espalda fuertemente impidiendole irse a otro lado. Dios, si fuera creyente empezaría a agradecerle por este momento, porque la sensación de encajar la pieza restante en mi era lo mejor. La calidez de Sasuke, su olor, su esencia, todo completo de él me llenaba a tope abordando las mejores sensaciones. Era imposible olvidarme de él, lo amaba con locura y lo necesitaba para poder respirar, mas de lo que podría pensar. Nos separamos con cautela, mirandonos el uno al otro con dedicación absoluta como si pudiéramos descubrir otro dato en el rostro del otro, él comenzó a acariciar mi cabello con delicadeza haciendome soltar un suspiro de satisfacción. Aunque no ha pasado mucho desde nuestro rompimiento, pareciera para mí años desde un encuentro así, lo del domingo no fue para nada romántico, porque el simplemente se limito a calmarme. Pero ahora, justo ahora la conexión magnética nos envolvía nuevamente, estaba empujandonos a estar mucho mas cerca el uno del otro. Sin saberlo, acomode mi rostro hacia su dirección, en tanto él bajo su mano hacia mi nuca para manterla allí, embrujada de sus encantadores ojos negros y su habilidad para atraerme, comence a cerrar los ojos esperando encuentro. Si. Lizi es tan rebelde, desafía la gravedad, la leyes de la lógica y el destino propio, con la finalidad de estar con el chico que ama. Nuestro labios se rosaron avivando mas mis ganas de sentirlo cerca, pero a solo eso llego, porque una voz bastante conocida por mi haciéndonos separar.
— ¿Lizi, Sasuke? — pregunto extrañado al vernos — ¿Pero que hacen aquí?
Avergonzados por ser descubiertos, nos alejamos el uno del otro parecido a tener una enfermedad de alto peligro, mi pulso se elevo a niveles impensables, en tanto mi cara estaba totalmente roja. Que vergüenza, que vergüenza… ¡Tragame tierra! Ser descubierta en este plan, cuando una explosión ha ocurrido en la escuela y debería estar con todos en la sala principal, no tengo justificación ni siquiera perdón. Aunque para nuestro, ahora cómplice, le daba un poco de gracia toda esta situación porque claramente adivina todos mis pensamientos, con solo detallar las expresiones de mí cara. Deben saber de quien hablo, mi amigo Tadase, quien sonreía mirando con precisión a Sasuke y a mi.
— Ambos en verdad se les hace imposible ocultar sus sentimientos, sin duda — comento sonriendo moviendo su cabeza hacia los lados, haciendome sonrojar aun mas — pero chicos, este no es el momento. Estamos en una emergencia realmente, los salones se biología y ciencia estan bastante afectados.
En eso mi mente de enamorada sin remedio se disperso, mire a Sasuke confundida y el me devolvió la mirada, ambos no teníamos idea de lo que hablaba mi amigo.
— ¿Qué tan grave es la situación? — pregunto Sasuke preocupado.
— Solo unos chiquillos de primero, queriendo jugar a los “científicos locos” — explico con simpleza — pero se les escapo de las manos. Al mezclar dos líquidos incompatibles, se produjo la explosión y con eso un poco de fuego, nada que no se pudiese controlar pero… provocaron una contaminación algo… preocupante.
— Esos niños — masculle entre dientes.
— ¿Alguno salio herido? — se apresuró a preguntar Sasuke.
— Si, pero es una quemadura mínima aunque debe atenderse con cuidado — respondió.
Sasuke cerro los ojos respirando profundamente, creo que estaba meditando el segundo paso a dar, aunque mas o menos ya sabia cual era. Abriendo los ojos, se dirigió a ambos con seriedad.
— Creo deberíamos ir entrar al salón, el director puede anunciarnos algo importante — propuso convencido.
— Estoy de acuerdo — contesto Tadase.
— Yo igual — afirme segura.
No voy a mentir, quería quedarme un poco mas a solas con Sasuke pero esto era importante, la realidad sobreponia a mis deseos ocultos. Por eso, al ver caminar a Tadase delante de mi lo segui desde atrás, o al menos intente hacerlo, porque Sasuke halo una de mis manos hacia él. Le iba a reclamar pero me señalo que guardara silencio, la expresión de su rostro parecía cuando vas a realizar una travesura, por eso al ver nuestras manos entrelazandose mi corazón se paralizó, creo que sufrí un paro, un cosquilleo placentero cubrió entero mi cuerpo dejandome pequeños espasmos. ¿Qué…? ¿Qué era esto? ¿Por qué lo hacíamos? Trate de preguntarle pero no pude, él nos puso en marcha hacia la sala donde estaban todos reunidos. Deje de pensar, deje de ser el papel de paranoica, solamente me permitir sentir una de las majores sensaciones en mi vida. Estar conectada a alguien, por eso cuando ibamos caminando, aprete mi agarre en su mano regalandole una sonrisa cómplice, el complacido de tal acción me la devolvió. Ese fue uno de los mejores momentos en mi vida, caminar agarrada de la mano de Sasuke como si fuéramos una pareja real, lamentablemente fue la primera y única vez en hacerlo. Al llegar a las puertas del salón amplio, Sasuke freno nuestro caminar, sujetando la mano con la cual estábamos entrelazados y besandola sin apartar su mirada, luego de un movimiento rápido repitió el mismo procedimiento en mí frente, todo esto bajo la astuta mirada de Tadase quien sonreía complacido. Se despidió de nosotros, alegando el mandarme luego un texto para posponer nuestros planes y hacer otra cosa, la verdad, ya no sabia como reaccionar ni que hacer con mi corazón que aparentemente no paraba de bailar de la felicidad. Asintiendo a eso cohibida, Tadase me guío al interior del sitio enviandome una mirada inquisidora, como diciéndome que necesitaba luego una explicación a lo ocurrido en ese sitio, rodeando los ojos le susurre “luego hablamos”. Llegamos a tiempo para cuando el director comenzó a hablar, nos explicó exactamente las palabras dichas por Tadase anteriormente, agregando la suspensión de esos niños al exponernos a un peligro de contaminación como de incendio, debido al incidente ocurrido las clases serian pospuestas hasta nuevo aviso, en estos momentos se le estaban informando a nuestros padres sobre el regreso a casa, Red sería sometido a un lavado general solo para prever, eso duraría aproximadamente dos días. Para el viernes todo estaría listo, aunque no quería decir sobre las clases, ellas aun estaban suspendidas, hablaba por los chicos internos que vivían lejos de aquí o no tenían familias en el distrito, ellos tendrían la prioridad de regresar ese día, en cuando a los demás, los vería el lunes para un posible reanudación de actividades. Era todo, podíamos retirarnos. De manera organizada, todos empezamos a despegar el área rumbo a nuestras habitaciones, con todo este asunto debíamos empacar para ir a nuestras casas. Hablando de eso, mientras conversava con Tadase del asunto, una llamada directa del taller de mi padre llego a mi teléfono, la efectividad de Red era mas fuerte que cualquier cosa. Era mi padre para saber si estaba bien, lo acaban de llamar de la escuela informándole lo ocurrido y sobre mi eminente llegada a casa, le dije que no se preocupara, yo estaba bien, de hecho la situación estaba bastante calmada. Solamente limpiarían Red y suponía que arreglarían los salones afectados, este protocolo solamente era por seguridad, el me preguntó si iba por mi, pero se lo negue, tenia mi auto y no me pasaría nada en mi ida hacia el distrito 6, estaría en casa ya a la tarde. Cortando la llamada, llegamos a nuestra habitación encontrandonos con la sorpresa de ver a los chicos recogiendo sus pertenencias, Sana estaba pegada literalmente a la jaula de Inu alegando no querer separarse de él, en tanto Akito luchaba para despegarla de ese sitio, Amu luchaba manterner una conversación por celular en tanto empacaba, creo que era su mamá porque a cada momento decía “no madre, no he sido yo”, “desde hace años no me meto en problemas” y “tranquila, llamare al chofer para que me recoja”. Era la primera vez que la veía hablando con alguien de su familia, Tadase olvido toda presencia en el cuarto, comenzando a buscar su valija y sacando del armario su ropa, al ver ese panorama sentía cada vez estar alejándose de Amu, eran mejores amigos y su distancia me mataba. Mejor ni decía nada, porque Gaara alegó estar enamorado de mi y ahora me ignoraba, hablando de él, solo espero que este bien, aunque es lo mas probable fue uno de los primeros en abandonar el aula con un grupo de chicos. Pensando todavía en él, comencé a ordenar mis pertenencias, el viaje a casa era largo y tedioso mejor apresurarme. Solo pensaba algo sin cesar, este seria el fin de semana mas engorroso de todos.
★★★★★★★★★★★★★
Estar de vuelta en el distrito 6 es francamente extraño, tendría cuatro días de total libertad y sin necesidad de levantarme temprano para ir a clases, ocuparme solo de mi misma a la par de descansar todo lo necesario. Cuando llegue a casa me recibió papá y María con un fuerte abrazo cada uno, Sai aun se encontraba en Konoha por lo tanto lo vería mas tarde, aprovenchando que no había comido, mi querida madrastra preparo un delicioso platillo entre platicamos lo ocurrido. Obviamente mi padre estuvo enojado un poco al relatarle todo, aquellos niños habían ido muy lejos con querer experimentar con fuego, es una suerte no haberles ocurrido algo peor a una quemadura simple, lo cual estuve totalmente de acuerdo. Pasando a otro punto, me aliste en mi cuarto con toda tranquilidad, era nostálgico de alguna manera porque solamente estaba los fines de semana e inclusive casi nunca, Inu parecía bastante emocionado de estar aquí y no lo culpaba. No había nada mejor que el hogar. Mis amigas de Konoha no tardaron de enterarse de mi llegada, podría darle la gracias a Sai quien al verme se sorprendió y pregunto si hice algo malo, frunciendole el ceño conteste no todos eramos iguales a él, este solo sonrio ante lo antes mencionado. Para el Miércoles, salí con Minami, Sakura y Hinata al centro comercial afortunadamente las tres estaba sobrias y muy emocionadas ante el eminente número en la asamblea sobre el alcohol, de hecho, me inivitaron para verlo ya que no tenia tiempo libre. Me lo pensé con cuidado, el otro día fui ha animar el equipo de fútbol acompañada de papá y María, pero esta vez no podrían porque tenían trabajo, irme yo sola hasta mi antiguo colegio no era un panorama agradable para mi. Aunque Minami dijo el invitar igualmente a uno de mis amigos de Red, aquel pelirrojo competitivo o el rubio cara de niño con miedo ante un payaso, cuando beso a Sakura. Me congele ante la mención de Gaara, porque aun mantenía presente su confesión aquel día, obviamente no podía olvidarla seguía dandome vueltas sin cesar en mi cabeza, junto a las preguntas sin respuestas de como empezó todo esto. Mis amigas notaron mi incomodidad ante la mención de Gaara, trataron de indagar la razón de mi comportamiento si había discutido con él o algo, simplemente asentí pero pedi que no me hicieran dar explicaciones, ellas sorprendidas de petición aceptaron un poco regañadientes. Tocando el tema de Tadase, con él si he hablado desde mi llegada al distrito 6 pero no sobre mi, mas bien hemos tocado el tema de alejarse de Amu, mi amigo solamente alegó el querer salir ileso de todo golpe ante el comportamiento. Era un milagro que Ikuto aun no se halla enterado de lo ocurrido, aun mas, que ella este con esa laguna mental sin recordar nada de sus acciones, tarde o temprano lo haría y la culpabilidad de ellas no la dejaría vivir, intentaría decirle a su novio aquello llevándola posiblemente a una ruptura o pelea. ¿Adivinen quien estaría allí? Nadie mas que él, pero ya estaba cansado por eso la estaba ignorando. En cuanto a Mika, seguían siendo amigos y ese nivel los mantendría ocupados un tiempo, ella no colocaba oposición de esa decisión, mas bien, disfrutaba de estar bajo su compañia y estaba pidiendo conocer a los demás chicos de la habitación “510”, Tadase le afirmo que lo haría en cualquier momento. Estaba decidido, seria a mi amigo quien invitaría a ese evento en la asamblea, de hecho, él estaría encantado de hacerlo. Si se pregunta porqué aun no he tenido las agallas de hablar con alguien sobre mis problemas, las respuesta en sencilla, aun ni podía creermelos yo misma y el tiempo hablaría por si solo para dar un paso a la solución, o al menos para poder dejar este shock. Como distracción a mis pesares estuvo nuevamente allí Sasuke, estuvimos conversando tendidamente esos dos días (martes y miércoles) sobre los libros que me recomendo, estuve un poco sorprendida de estar tan comunicado conmigo, pero respondió que Jenna y sus abuelos se encontraban muy ocupados, Kohana aun seguía en Canadá con ella su libertad en esos días. En verdad me alegre mucho por él, no tener nadie a su lado para vigilarlo es un alivio en su vida. En ese lapso de tiempo, jamas tratamos el tema del casi beso o mi impulso por verlo, nos limitamos a tratar sobre los libros y la presentación del club de Konoha, le hable sobre mi invitación e igualmente de Tadase acompañandome, en estos momentos su vida estaba algo complicada y algo de distracción no le vendría mal. Sasuke imitando a un niño pequeño exclamó también ir, estar en una enorme casa solo es algo muy tediosos y aburrido, rodeando los ojos por su comportamiento le dije unirse a nosotros si quería, con tal, un amigo de mas no estaría mal.
— ¿Estas segura? — preguntó inseguro — ¿Ninguno de tus amigos querrá matarme?
— ¿Y por qué querrian hacerlo? — le dije indignada ante su comentario.
— Veamos, te ignore una buena temporada sin darte alguna razón, luego, salimos en secreto y te oculte que estaba comprometido. ¿Quieres otra razón? — me dijo con un tono irónico.
— Sasuke, todo eso ya no importa. Además, las únicos que saben de eso son mis amigas y Sai, bueno, de él si no te prometo nada — pude sentir el titubeo en su voz asustado — PERO no te pasara nada, Tadase y yo estaremos contigo. Agreguemos igualmente a los alumnos de Konoha.
Estuvo unos segundos en silencio, meditando su decisión de venir o no, obviamente temía por su pellejo pero el coro era inofensivo.
— Y… si te dijera… ¿Quiero verte? — lo insentive con cautela.
— Oh… eso ha sido un golpe muy bajo — señalo riéndose — aunque… ¿En verdad quieres verme?
Mierda, ¿ahora quien da el golpe bajo? Porque ese tono de voz debería de considerarse un delito.
— Si, quiero hacerlo — respondí firme y sin miedo.
¡Bravo! Yo misma me condeno ante mis palabras, porque estoy jugando con fuego y tarde o temprano me quemaré con él. Sasuke esta comprometido, lo sigue estando y al parecer, mi corazón no pretende olvidarlo.
— Nos veremos mañana entonces — exclamó y yo podía imaginar su sonrisa coqueta.
El inicio de ese Jueves fue foralmente inreal, en el momento de levantar ya no había nadie en casa y eso quería decir tener todo ese espacio para mi, recibí un mensaje de texto de Tadase para confirmar la dirección de mi hogar. Habíamos quedado encontrarnos aquí y así conversar un rato, la asamblea era en la tarde por lo tanto tenias tiempo de sobra, agregando a eso, mi pocas cosas que hacer ese día al estar sola no me ayudarían mucho. Asi que, Tadase vendría a hacerme compañia y almozariamos juntos, igualmente agregaría a Sasuke en la ecuación, lo se, es arriesgado invitarlo a casa cuando papá aun piensa en ambos estando peliados, pero en todo el día no habría rastros de nadie. Al sonar el timbre de la casa, me di cuenta que Tadase llego antes de lo esperado y que no se perdió como él pesaba, fui a abrir la puerta y evidentemente se trataba de mi amigo. Miraba a todos lados con admiración, por supuesto, estábamos hablando de otro niño rico de Red y estar en estos sitios es totalmente nuevo para él, después de saludarnos amistosamente lo invite a pasar dentro. Sus ojos revolotearon en cada rincón de mi casa, desde los cuadros en las paredes hasta los floreros en las comodas, estaba detallando o mas bien leyendo el entorno donde vivía, acto seguido lo aprobó. Juntos fuimos a la cocina donde conversamos un poco, le recordé su peor trauma al besar a mi amiga Sakura, al escuchar su nombre su semblante su puso mas blanco que el papel, menos mal y no le di su número porque si no Tadase estuviera peor de conmocionado. De hecho, agrego que ella debía de mantenerse alejada de cualquier tipo de bebida alcohólica, porque cuando lo hacia, su comportamiento era totalmente inracional. Lo relaje un poco, hoy estaría totalmente sobria porque seria una presentación importante, el coro no se daría el lujo de fallar delante de todo el alumnado, eso podía significar la desfachates publica. Él asintió ante mi comentario pues recordaba el relato de mis días en Konoha, aunque con franqueza no comprendia como podían humillar a personas con dones tan maravillosos, el cantar o actuar no lo hace cualquier y el simple hecho de saber eso es una bendición. Por supuesto, pero no todos piensan igual a las personas de Red, allí residía una de las razones de trasladarme luego de aquella amenazada de muerte. A nosotros llego el hambre de golpe, Tadase quería pedir una pizza o comida china, muy pocas veces salia de su distrito y quería hacer algo distinto, pensé que jamas ha probado comida chatarra, pero no era así, lo ha hecho solo que muy pocas veces. Complaciendole, le lance una libreta llena de números se restaurantes, no soy partidiaria de llenarme de grasa pero ya que existía un invitado, podía hacerme la vista gorda. Paso un rato pasando las hojas hasta que decidió pedir comida China, al momento de pedirla parecía un niño feliz al tener su juguete favorito, al parecer en la casa de los Hotori mantienen un régimen con respecto a las comidas. Mi amigo no lo nego, al pesar de no ver mucho a su madre por el cargo importante que posee, esta siempre tiene puesto su ojo en su alimentación y no se le logra escapar nada, es sorprendente si lo miras bien. Agregándole a eso, su hermano menor Kukai, estudia para ser chef de comida gourmet y regularmente vuelve a casa para hacerle probar sus platillos, es muy habilidoso en lo que esa, en cualquier momento me lo presentaría. Alegre de ese hecho, asentí, de todas maneras, muy pocas veces puedes probar este tipo de alimentos. En ese momento, recibí un mensaje de Sasuke avisandome que estaría en mi casa en unos diez minutos, mi corazón se regosijo en felicidad ante eso. Vería a Sasuke, en verdad lo haría y eso me motivaba tanto mi ánimos, bajo la astuta mirada de Tadase guarde mi celular a la espectativa de encontrarme con el chico que amo.
— ¿Era Sasuke cierto? — eso no sonaba a pregunta, parecía afirmación — ¿Se tardara mucho?
— Diez minutos — conteste sonriente.
— Perfecto, sirve para que me aclares unas cuantas cosas — aclaro su voz colocando su rostro serio, haciendome adoptar una posición igual a la de él — ¿Desde cuando te has reconciliado con él? Si mal no recuerdo, dijiste estar cansada de que no te tomara en cuenta y su indespoción en contarle a los Uchiha la verdad, ahora, resulta ser verlos casi besándose en medio de un pasillo casi vacío. Sin tomar cuenta la consecuencias de eso, Lizi. ¿Qué esta pasando?
Solte un suspiro ahogado, Tadase no sabia nada de lo ocurrido con Gaara, menos la razón del porqué Sasuke estaba tan pegado a mi para alejar todos mis demonios. Además, no consideraba volver nuevamente a estar de manera romántica con Sasuke, era cierto, ese encuentro en los pasillos fue algo totalmente apresurado. Debimos tomar las medidas necesarias para controlarnos, por mucho el estar separados unos cuantos días, no decía perder la lucidez de nuestras cabezas. Fue una suerte vernos Tadase y no otra persona, fuimos muy imprudentes.
— No hechos las pases de la manera que crees — comencé diciéndole — solamente conversamos aquella madrugada un poco, él me conto sobre lo que lo tenia de ese humor. Llevandome a pedir perdón, ni si quiera le dí una respuesta, tenía muchas cosas en la cabeza debido a… debido… debido…
— Aquel beso con Gaara — dedujo, muy típico de él.
— Si, eso mismo — asentí agobiada — considero estúpido si quieres pero, pensé en eso como un total error en la noche. Se que era un juego tonto de borrachos, paso resulta que yo no lo estaba y lo recordaría sin poder suprimirlo, es que… ¡Ni podía mirarlo a los ojos sin sentir vergüenza! Me sentía… una completa tonta.
— Pero no solo era eso, ¿verdad? — los ojos ámbar de mi amigo, llegaron a detallarme con cautela haciendome recordar aquel día de la ventana, cuando los mire a Amu, Akito y él en el jardín — también nació en ti la famosa “culpa” pensando que le has faltado a alguien mas, sobre todo, a ti misma. Porque hiciste eso sabiendo de tus sentimientos a ese “alguien”.
Jamas podría ganarle al poder deductivo en mi amigo, porque con solo una mirada de las suya leía cada una de mis pensamientos, haciendome pensar que mis razonamientos estaban expuesto ante él, o simple era un libro abierto ante su mirada. Solte una risita incómoda, desviando mi mirada a otro punto de la casa.
— Estas en lo correpto — le dí la razón — es cuando entra Sasuke para distraerme de mis propios pensamientos, incluvise memorias.
— Supongo que él no lo sabe — comento — porque con mis observaciones, se que no esta muy contento con su amistad, hasta podría considerarlo, celos de su parte. Debió decirtelo, Gaara pasa mas tiempo contigo que cualquiera, inclusive yo mismo, eso solo lo pone sensible y… existe otro dato. Algo que quiero ahorrarmelo.
— Lo se, Tadase — sus ojos se abrieron a par, sorprendido de conocer mi nueva información — él mismo me lo dijo, que estaba enamorado de mi.
Mi amigo aguardo silencio unos minutos, tratando de ordenar sus pensamientos para poder expresarlos. Por otra parte, haber dicho eso sonaba aun tan poco creíble, seguía insistiendo sobre no existir las razones para gustarle, es mas, de poder hacer una lista lo haría. Primero, no soy de la alta sociedad, segundo, he sido considerada tonta y masoquista por él, tercero, jamas podre llegarle a los talones a su anterior novia, y cuarta, para reducir esto, jamas he sido objeto de interes en los chicos. Bastaba con mirar a mi pasado para saberlo, Sai me considero acosadora y poco conformista, le seguio Trevol desde atrás, si bien no pude conocerlo bien desde el inicio coloco sus ojos en Ino, y para cerrar con broche de oro, mi primer beso fue con el matón del colegio. ¿Qué mas puedo decir? No quiero incluir a Sasuke, porque sería peor a todo lo demás. Soy la chica de las malas suertes, que alguien como Gaara se fije en mi es imposible, sobre todo, el querer hacerle daño no esta en mis planes.
— ¿Cuando te lo dijo? — pregunto con cautela.
— Este lunes — respondí con la cabeza hacia bajo — lo perseguí porque estaba comportándose de manera extraña, fue cuando me lo dijo. Quede… bueno… ni pude decirle nada.
— ¿En verdad nunca percibiste sus sentimientos? — exclamó de manera incredula mi amigo.
— Espera — alze mi mirada hacia él — ¿Desde cuando ha ocurrido esto? ¿Desde cuando me ha mirado de esa forma? Pensé… pensé que Sasuniki…
No termine la frase, porque hasta hace unos días seguía pensando que Gaara la quería a ella, por mucho negarlo, guardar rencor hacia una chica que forma parte de tu pasado es ridículo. No al menos, si sigue estando en su corazón. Tadase esbozo una sonrisa tristes hacia mi dirección, su mirada se perdió un poco por la cocina hasta llegar un punto fijo.
— Creo que sus sentimientos estuvieron siempre allí, solo que… se intensificaron a conocerte mejor — comenzó diciendo — claro, puedes sentir curiosidad ante la esencia de una persona. Sin embargo, desconoces a que grado esa “curiosidad” puede pasar a otra cosa. Ese es el caso de Gaara — fijo nuevamente su ámbar mirada sobre mi — Lizi, no tienes porque buscarle mas patas al gato, o a caso… ¿Debe existir razones para gustarte alguien? ¿Las pensaste con Sasuke?
La respuesta era no, porque cuando me di cuenta de esos sentimiento hacia él, no solo me cuestione, igualmente le di muchos rodeos. Llegue a la conclusión que, quería a Sasuke porque se trataba de él, estúpido pero cierto. No por ser aquel muchacho elegante con quien podía contar en buenas y malas, menos por tener un talento inimaginable, no, solo se trataba de todo su ser. Amo a Sasuke porque es simplemente él. Quizás para Gaara sea lo mismo, no tiene razones para quererme, solo lo siente y ya, he sido una tonta al tratar de buscar respuestas lógica donde no las hay. Para el amor no existe lógica y jamas existiría, el corazón no entiende de razones solo de sentir. Avergonzada de mi propio descubrimiento, todas las inquietudes se dispersaron dejandome con una sensación asquerosa en la piel, he sido una egoísta por solo pensar en mi, sin considerar los sentimientos de mi amigo, en como debe de sentirse con todo esto. Él me pide olvidar su confesión por algo simple, no querer incomodarme con un peso insuficiente en mi vida, sabía perfectamente la situación con Sasuke, y me atacaba de esa forma porque era manera de demostrar su preocupación. Siendo rudo. Oh por dios, soy una idiota, una condenada y reverenda idiota. Tadase seguramente se ha dado cuenta de todo esto, por esa razón me hablaba de eso, para abrirme los ojos hacia la verdad.
— Entiendo como se esta sintiendo en estos momentos Gaara, porque aunque no le has dado un respuesta concreta a sus sentimientos. Él la conoce muy bien, solo tienes ojos para alguien mas y… y jamas podrá cambiar su forma de hacerlo — su voz se volvió baja, quebradiza y triste. Seguramente pensaba en Amu — puedo jurar que se esta cuestionando mucho el haberte dicho la verdad, que solamente lo hizo de un acto de puro impulso.
— Dijo que lo olvidara — recordé su semblante frustrado, dando en el blanco Tadase en su predicción — pero obviamente no puedo hacerlo, los sentimientos de alguien mas deben de tomarse en cuenta, no son solo objetos. Aun asi, tampoco quiero lastimarlo, Gaara… ha sido un buen amigo conmigo y… me doleria dañarlo… causarle algún tipo de dolor. Solo porque no puedo corresponderle.
— Lizi, aveces la verdad, por mas dura que sea, en cien mejor al quedarte callado — me aconsejo siendo muy serio.
En ese momento, el timbre la de la puerta sono alejando aquella atmósfera depresiva, me levante de mi asiento avisando ir a ver quien era. Pensé que se trataba de nuestra comida, pero no era así, la cara sonriente de Uchiha Sasuke fue lo primero que vi. Mis ojos se abrieron de la impresión, aun mas, mi corazón latió con fuerza al tener la presencia de aquel muchacho encantador a quien tanto amaba. Debo confesarlo, uno de mis placeres culpables, aparte de querer acariciar el cabello sedoso de Sasuke, seria mirarlo fuera de aquel uniforme de Red, porque parecía mas libre y otra persona. Condenamente guapo, cautivador y doloroso para los ojos. Formando una sonrisa en mis labios, lo saludo haciendome a un lado para dejarlo pasar, él no ha borrado aquella expresión risueña en su rostro ni cuando me descuido para cerrar la puerta. Es en ese descuido, cuando me toma de la mano y para contrarme contra él, sus brazos me aprisionan suavemente, en tanto puedo sentir su respiración pausada cerca de mi oído colocandome la piel de gallina. Estando de esta manera con él, hace olvidarme del porqué estaba agobiada estos momentos, Tadase tiene razón, no existen razones para querer a alguien. Sin darme cuenta, estoy devolviendole el abrazo con la misma intensidad, suspiro todo su olor y me lleno de él, se que solo ha pasado un día desde el incidente en Red, sobre todo, que hemos estado comunicados este lapso. Pero en verdad lo he extrañado, su calmada presencia, su olor masculino, su sonrisa cegadora, la mirada oscura de sus ojos… todo, absolutamente todo. Mierda, esto es malo, porque estoy llegando a mi limite de guardar mis deseos, y debo parar, detenerlo antes de ser muy tarde. Nuevamente suena el timbre, pero Sasuke se ve renuente a soltarme, para mi fortunio o suerte, Tadase aparece delante de nosotros dirigiéndose a la puerta, directo a manejar la situación. Genial, parece que mi amigo le encanta verme en situaciones vergonzosas, simplemente quiero desaparecer.
— Hagan como si no estuviera aquí — comenta con su tono burlón, haciéndonos separar en el acto mientras el abre la puerta recibiendo la comida, seguido de entrar el dinero. Agradeciendo y luego cerrando la entrada — Lo siento chicos, pero mi estómago no puede esperar mas. Tengo bastante hambre y necesito alimentar a la bestia.
Dicho esto, nos guiña un ojo y desaparece entre la sala seguido de la cocina. Mi color en el rostro se asemeja igual a un tomate maduro, justo a un costado de mi Sasuke esta riéndose de lo ocurrido, pareciendome totalmente injusto le doy un codazo a uno de sus costados, caminando lejos de él. Emite un sonido de dolor pero sigue riéndose. ¿Cual es su problema?
— ¿Qué? — le digo un poco a la defensiva.
— Fui un idiota al sentir celos de Tadase, es decir… — suelta unas carcajadas aun a mas ruidosas — ¡El en verdad es tu amigo! Te fastidia igual que uno, además, puedes olvidarte de Hidan y Sasori. Creo que Tadase es mas feroz, los calmados dan mas miedo.
— ¿Has visto a Sana y Amu? — alce una de mis cejas — te aseguro, ellas pueden ser aun mucho peor. Sobre todo Sana, ella habla con las aves.
— ¿Como? — exclamó de manera incredula.
— Bueno, es una larga historia — le dije sin ganas de hablar sobre eso — ¿Ya has comido? Porque yo estoy igual a Tadase.
— No, no lo he hecho — me siguió desde atrás al verme caminar — sabes que venir al distrito 6 es un viaje bastante largo, no me ha dado tiempo de comer algo.
— Es tu día de suerte entonces, Sasuke — exclame con tono burlón — veras como rompemos las normas convencionales Tadase y yo, llenandos de comida chatarra.
— Suena a una fastastica idea — alegó sonriente.
Para cuando llegamos a la cocina Tadase ya había comenzado, estaba devorando literalmente unos fideos directamente de su contenedor, Sasuke no privo su risa ante esa imagen. En verdad era graciosa, porque parecía haberlo agarrado en algo sumamente malvado o mas bien, de sorpresa, además de parecer a una ardilla tratando de digerir todo a su paso. Tadase al verse descubierto, trato de tragar mas rápido pero al escuchar la risa de Sasuke se le hizo imposible, pronto se vio contagioado de ello prácticamente atragantandose. Chicos, jamas entenderé su psicología ante las bromas o momentos de risa. Nos sentamos a la mesa y así comer, mientras le entregaba un vaso con agua a Tadase para ayudarlo con su comida, Sasuke aprovecho la oportunidad para asaltar nuestra comida. Debo admitirlo, estar en la mesa de mi casa con estos dos chicos era demasiado extraño, no solo porque en mi cabeza jamas paso volver a estar en una situación así con Sasuke, mas bien residía en mi pasado. Nunca fui una chica de tener muchachos como amigos, ellos al parecer tenia un problema conmigo y estaba bien con eso, cuando eres especial te acostumbras a estar sola. Pero estaba pasando, me transferí a Red y tuve la oportunidad de conocer personas encantadoras, todo porque un chico sujeto mi mano enseñandome ese mundo. Jamas podría agradecerle a Sasuke por esto, al pesar de haberme hecho sufrir fue él quien me enseño sobre la fuerza de voluntad, la motivación y creer en uno mismo, de esa manera pude hacer nuevos amigos en Red. Mi vida no era mala, mucho menos buena, simple era vida, con altos y bajos los cuales he venido sobrellevando. Y estaba satisfecha de eso, al menos eso era lo que pense en ese entonces.
Culminado nuestro almuerzo, vimos la hora dándonos cuenta que aun teníamos mucho tiempo libre, terminamos decidiendo matar un poco de tiempo viendo una pelicula. Por decisión unánime, un complot en mi opinión, terminamos viendo una de superherues, que aunque no era mi gusto no tenía otra opción a verla. Democracia es democracia y no pudes ir contra ella, además ese par parecía estar bastante animados de ver escenas de acción, seria una malvada villana si iba contra ellos. Al pesar de Sasuke estar concentrado en la pelicula, me empujo muy cerca de él para pasar su brazo sobre mis hombros y así reducir la lejanía, en algunas ocasiones pude sentir su mano acariciar uno de mis pomulos con delicadeza, produciendo descargas directas en mi corazón. Pensé en Tadase en darse cuenta de ello, pero no, por primera vez mi amigo estaba concentrado en otra cosa en lugar del comportamiento de las personas, aprovechandome de eso, coloque mi cabeza en el pecho de Sasuke con mucho atrevimiento. Él parecio un poco sorprendido, pero no hizo reclamo alguno, se limito a acomodarse para estar mas cerca de mi, en esta posición escuchaba los latidos freneticos de su corazón y aquella respiración calmada. Estaba nervioso, lo sabía, causaba eso en Sasuke Uchiha y elevaba mi ego a niveles inimaginables, eso me satisfacía de alguna manera. Pero aun no calmaba mi sed de él, porque podríamos estar juntos en ese momento, aun así mi corazón dictaba querer mucho mas de Sasuke, mucho mas, aunque él no podía darmelo por estar comprometido. Si lo pensaba mejor esto es deprimente, tener tan cerca al chico que te gusta pero a la vez tan lejos, solo somos amigos y lo seriamos al menos de que cambiara las cosas. Pasar algo así es imposible, a estas alturas de la vida lo tenia entendido, aunque no debía deprimirme por ese motivo es imposible evitarlo, porque me duele el pecho esa conclusión. Me pegue mas al cuerpo de Sasuke como si pudiera escapar lejos lejos de mí, esperando aliviar el vacío en mi corazón, él me acepto gustosamente sin decirme ni una sola palabra, tampoco necesitaba escucharlas porque al contemplar su oscurada mirada entendía una parte de su sentir, estaba lejos de estar incomodo a mi lado.
Un poco mas tarde, fuimos rumbo a Konoha en el auto de Sasuke, no mentiré, era la segunda vez de estar abordo pero seguía sintiendome de la misma forma, extraña. No todos los días puedes subirte en un carro lujoso, esa era la razón de sentirme así porque no existía manera de haber merecido esto, de todas maneras, Sasuke encontraba formas para distraerme. En nuestra llegada a mi antiguo colegio fui inundada por la nostalgia, el otro día solo estuve en las gradas del campo de fútbol pero en esta ocasión me encontraba dentro. Los pasillos seguien siendo iguales, llenos de alumnos ocupándose de sus propios problemas y olvidando todo los demás, las mismas caras de costumbre, sin olvidar las chaquetas de los jugadores de fútbol o el uniforme atrevido de las porristas. Todo exactamente como lo deje. Parecía mentira que estaría una vez mas aquí, tomando en cuenta al matón de Suigetsu quien me amenazo de muerte, es mas, debería tener miedo. Pero no lo sentía, en aquella ocasión estaba sola o al menos eso pensé, aunque la verdad resultó así. Tengo al coro y aun mas, Sasuke esta a mi lado. Le mande un mensaje de texto a Sakura avisandole de mi llegada, esta respondió que la asamblea seria en unos diez minutos, sino quería estar envuelta en el caos seria mejor ir al gimnacio, no sin antes, haberle dado un abrazo. Si. Sakura Haruno estaba a unos cuantos metros lejos de mi, sonriendome y con celular en mano, contagiada de su animo corrí hacia ella olvidando a mis amigos detrás para encontrarme con mi amiga. Ambas nos abrazamos con fuerza, chillando parecidas a un montón de muchachas cuando ven a un famoso.
— ¡No puedo creer que estes aquí realmente! — musito muy emocionada separándose de mi — creí que al final te quedarías en casa por… bueno… Suigetsu.
— ¡Al demonio con él! — pronuncie con gracia — no me perdería por nada en el mundo su presentación.
Fue cuando Sakura fijo su mirada detrás de mi, el producto de abandonar la sonrisa en su rostro. Por supuesto, se encontró con Sasuke en persona luego de todo lo ocurrido. Mi amiga teniendo una expresión enojada, intento alejarse de mi para encararlo, pero se lo impedí sujetantola del brazo. Creo que ha sido una mala idea el invitarlo a esto.
— ¿Has vuelto con eso? — me recrimino señalandolo — ¡¿Luego de todo lo sucedido?!
— Sakura, escuchame primero que todo — trate de calmarla, en tanto Sasuke retrocedia unos pasos asustado de la reacción de mi amiga — no es lo que piensas, si invite a Sasuke, pero no hemos vuelto ni nada parecido.
— ¿Qué me quieres decir? — siguió con su tono despectivo hacia él.
— Han sucedido una serie de cosas que me han llevado hasta aquí, Sasuke solamente esta acompañando como mi amigo, mas nada — le explicle con cautela — Ahora, solo… solo trata de confiar en mi ¿si?
Sakura permaneció tensa unos cuantos segundos, mirando hacia la dirección de mis amigos con un rostro bastante contraído, estaba meditando el siguiente paso a dar. No podía exigirle agradarle Sasuke cuando ha ocurrido tantas cosas entre los dos, pero al menos, quería verla calmada ante su presencia. Después de pensarlo mejor, suspiro cansada mirandome fijamente con seriedad.
— De acuerdo, confiare en ti pero — comenzó diciendo haciendome sonreír — no te prometo nada de como se comportaran las demás, mucho menos Sai o Minami. ¿Bien?
— No hay problema, ya lidiaré yo con ellos — exclame muy entuciasmada.
— ¡Dios mio! Eres una chica bastante complicada — comento con un tono preocupado — pero bueno… esperare por la explicación.
La campana sono entre nosotros anunciando la asamblea, Sakura me dio un fuerte abrazo esperando que le deseara suerte, aunque el solo era para Sasumika animar a las voces poco escuchadas es muy trabajoso. Dándole una mirada retadora a Sasuke y otra coqueta a Tadase, se dio la vuelta encaminandose al gimnacio para prepararse. Mire a mis acompañantes, ambos tenían un semblante bastante preocupado, aun mas Tadase, quien pensaba que Sakura se lo volvería a comer vivo. Tratando de alivianar la atención, sujete una brazo de cada uno haciéndolos caminar, muy pocas veces teníamos la oportunidad de mirar el coro rival antes de las regionales, aprovecharíamos esto para estudiarlos un poco y tener un buen momento. Sasuke sonrio nervioso, aun desconfiando sobre la idea de haber venido, tenía mucho miedo de la actitud de mis amigas y aun mas, la de mi hermano quien estaría muy dispuesto de rodar su cabeza. Le hice restar importancia a eso, tal como mencione, yo podría lidiar con Sai y en estos momentos tenia otras cosas en mente. Al entrar al gimnasio nos sorprendió el hecho de ver prácticamente a todo el alumnado presente, se movían muy rápido cuando el llamado de la sangre se anuncia, tratándose de un performance del coro era de esperarse esa reacción. Tomamos asiento en las últimas gradas, un poco alejados de los demás, quienes mantenían expresiones aburridas en sus rostro esperando irse rápido, en tanto otros, parecían animados de humillar una vez mas al “Konoha club”. Lastima por ellos, porque mis amigos los harían gritar al final para mas canciones, solo debían esperar. Todo el mundo guardo silencio al mirar al viejo director Sarutobi, este presento unos anuncios sin sentido, lo convencional, acto seguido una explicación del nombre de Ke$ha de quien harían una presentación el coro. Al momento de hacerse a un lado las notas de “Tick Tock” inundaron el gimnacio, la voz de Sasumika a la par de Neji fueron las que se escucharon, todo el alumnado comenzó a gritar emocionados a la par de levantándose de sus asientos. La energía y movimientos de la atolondrada Sasumika contagiaron a todos, produciendoles a mis amigos un estado de completo shock, aunque en las regionales los habían ya el dinamismo de Konoha, volverlo a ver era otra cosa. Estaba pensando lo mismo de cuando veía a los R.e.d, dentro del coro existía mucho talento que se veía opacado por prestarle mas atención a Sakura y Sai, bastaba solamente mirar a Sasumika con esos pasos de baile asemejando hasta la misma Ke$ha, combinadolos a esa voz no tan trabajada a las demás pero de tono perfecto a la canción, era este tipo de números los que emocinaban a la gente. Estaba orgullosa de haber pertenecido a ellos, pero ese sentimiento me duro poco, el comportamiento de todos comenzó a parecerme extraño aun mas Sasumika, la cual se separo de los demás diciéndole a Sakura sobre no sentirse muy bien, aunque esta le animo a seguir adelante. Oh no, no, no, no, mi cabeza formaba unas ideas bastante extrañas y eso debían de dar escalofríos, Tadase se dio cuenta de mi que algo andaba mal por el repentino cambio de expresión en mi rostro. Se acerco a mi en tanto Sasuke igualmente fruncia el ceño, todos estaban muy euforicos como para darse de cuenta de ese detalle, pero no para mi, fui parte de ellos y sentía cuando algo andaba mal. Mi amigo comenzó a susurrarme algo cuando de golpe Sasumika dejo de cantar, vomitando en la cara a la pobre de Sakura quien no tenia idea de que hacer, luego Karin tosia sin control manteniendo su mano en su boca pero fue inremediable, termino imitando a su mejor amiga. En el gimnasio reino el silencio total, nada decía algo o hacían algo, las expresiones de todos venían desde asombro, asco y sorpresa, ni mencionar que el maestro Kakashi estaba totalmente impactado de tal acción. Conclusión, mis amigos estaban perdidos o posiblemente expulsados. Beber en el resinto escolar era una completa locura.
— Todo el mundo asuma la responsabilidad de sus actos — fue lo único que menciono Sasumika.
Estaba en el pasillo de Konoha caminando como una leona enjaulada, hace unos minutos pude saludar al maestro Kakashi el cual tome totalmente por sorpresa, aunque trato de pretender estar feliz de verme la verdad estaba preocupado por los chicos. ¿Quien no? Hasta yo lo estaba, jamás pensé que fueran tan idiotas como para beber en la escuela una vez mas, sobre todo, totalmente inresponsables al hacerlo antes de una presentación. Es decir, podría esperarlo de Kiba inclusive Naruto o el mismo Neji, pero los demás… ¿Y Sakura? ¡Esto debe de ser el fin del mundo! El asunto de beber o experimentar nuevas sensaciones se les fue de las manos, ahora estaban en problemas. Tadase y Sasuke buscaron tranquilizarme, pero no pudieron, mi enojo se encontraba a tope y aun mas, mi decepción prevalecía peor. En eso, la puerta del aseo de las chicas se abrió mostrandome a una Minami claramente mareada, parecía que acababa de vomitar o algo similar, su rostro parecía estar algo enfermo pero yo aun estaba enojada, por lo tanto con pasos apresurados me acerque a ella con la finalidad de encararla.
— Me puedes explicar… ¡¿Qué ha sido toda esa mierda?! — le grite prácticamente muy enfadada.
— ¡Lizi espera! — se adelanto Sasuke tomandome de los hombros junto a Tadase.
— ¿Lizi? — exclamó desubicada, tocando una de sus sienes — ¿Realmente has venido?
— ¿Acaso tu borrachera te impide ver la realidad de las cosas? — le reclame siendo empujada por Sasuke y Tadase — No puedo creer ese comportamiento en ustedes, siendo tan poco profecionales ante el público y sobre todo… ¡Delante de ustedes mismos!
— Lo siento, lo siento. Pero no me grites, todo esto fue idea de Sakura no mia. Ella dijo sobre tomar una copa antes de la presentación para relajarnos, además Sasumika moría de los nervios y… — al fin alzo su mirada, no hasta mi, mas bien su rostro se fruncio de rabia al encontrarse con nadie mas que Sasuke — Lizi… ¿Qué hace este sujeto aquí?
De inmediato, él me soltó retrocediendo un paso hacia atrás temiendo de la reacción de mi amiga, Tadase se hizo a un lado pensando seguramente que ese no era su asunto. Minami llena de cólera y rabia, me encaró con una mirada irónica.
— ¿Me reclamas a mi por estar borracha pero no te ves a ti misma? — dijo muy indignada.
— Esto no se trata sobre mi ahora, se trata de que han hecho… — trate de decir.
— No, no, no. ¡Al demonio que no! — alzo su voz interrumpiendome — ¿Te das cuenta que estas junto al chico que solo ha inducido infelicidad en tu vida? ¡¿Qué solo ha jugado contigo?!
— Minami… — musite cansada.
— ¡No intentes justificarlo! — siguió gritando, luego me hizo a un lado para acercarse a Sasuke totalmente pretrificado, como descolocado — ¿O vas a decirme lo contrario chico blanco?
Él bajo la mirada avergonzado, sin responderle alguna cosa dándole a entender que tenia la razón, el semblante de Sasuke era la de una persona arrepentida a la par de triste, y eso me dolia bastante. Camine con pasos fuertes hacia ellos, colocandome junto a Sasuke, se lo había prometido, no estaría solo en esto. Yo enfrentaría cualquier cosa por él, inclusive mi propia mejor amiga.
— ¡Ya para con esto! — le exigí sumamente cansada — Minami, no te pases, se que eres mi amiga pero no…
— ¿Qué no me pase? — pregunto mirandome incredula — No, no te pases tu mejor Lizi. ¿Acaso no te has dado de cuenta? ¿Ambos? Esto ya no se trata de cuanto te haga el sufrir, es algo mucho mas que eso.
— ¿Qué quieres decir? — dije sin entender nada.
— Ustedes… son de dos mundos totalmente diferentes — admitió y esa declaración bajo todo mi animo de golpe, era increíble, me parecía increíble escuchar esas palabras de mi propia amiga. Pensé, que al menos tenia su apoyo — ambos debieron de haberse dado de cuenta desde hace mucho tiempo, sobre todo tu Sasuke. ¿No es así? Porque si en verdad pensaras como la gente “común” le hubieras dado la razón a Lizi, al exigirte el querer luchar por ella delante de toda tu familia.
— Para… — susurre apretando mis puños — Minami… para…
— No, no lo haré — repuso con firmeza, señalando de vuelta a Sasuke — esto debe terminar de una vez. Lizi su manera de pensar nos supera, vine de otro mundo donde comprometerse y casarse a temprana edad es normal, aun mas, que su familia disponga de escogerle su prometida. ¡Abre los ojos! Tu eres lista amiga, no te dejes cegar por tu amor hacia él — cambio su tono de rabia a uno preocupado, mirandome con cariño — Eres una de nosotros Lizi, debes entenderlo, porque no piensas en heredar algo o defraudar a un clan entero, posees sueños y aspiraciones, los cuales te transportan lejos de aquí. Él no, no puede tenerla si las quisiera, porque desde que nació ha sido destinado a un fin desdichado. Heredar una empresa, un legado, casarse con alguien a quien no quiere y vivir una vida de mierda.
— Minami, ya callate — le pedí apretando mis dientes.
— Ahora habla — giro nuevamente hacia Sasuke, él no se movió ni un centímetro solamente permanecía con hombros hundidos, mirada opaca en otro punto del lugar — ¡Contestale sobre lo que digo es cierto!
— ¡Que te calles dije! — eleve mi tono de voz exasperada — No… ¡No tienes derecho de decirle todas esas cosas! ¡Cuando ni lo conoces realmente!
— ¡Es un niño rico! ¡Eso dice mucho! — elevo aun mas su tono de voz — ¡Aunque estuviera comprometido jamas podría lograr estar contigo! ¡Tu misma lo dijiste!
— ¡Eso no lo sabemos! — seguí respondiendole colerica.
— ¿Si? ¡¿No me digas?! — no me di cuenta pero Minami y yo estabamos gritando mucho, cualquiera diría que peleamos — Entonces contestame algo claramente Lizi: ¿El agua y el aceite pueden mezclarse?
— ¡No me vengas con esa Minami! — reclame sintiendo ser tomada por idiota.
— Contestame — insistió — ¿El agua y el aceite se mezclan?
— No — intervino Sasuke sorprendiendonos a ambas — No se mezclan.
— Perfecto — sonrio complacida — allí tienen su respuesta.
Minami se dio la vuelta dejandonos envueltos en un ambiente pesado, quise volver por ella para reclamarle sobre su maldito problema contra Sasuke, pero alguien me lo impidió, Tadase. Me sostuvo del hombro moviendo su cabeza hacia los lados, a la par de señalar a Sasuke quien caminaba lejos de nosotros con un rostro contraído, totalmente afectado de las declaraciones de mi amiga. En parte, era cierto algunas cosas que menciono, sobre lo de las costumbres de los ricos y la posibilidad de no poder estar juntos, pero si Sasuke me pedía asumir el riesgo lo haría, porque lo amo. Sin embargo, sobre lo de pertenecer a mundos distintos era sumamente absurdo, estamos en pleno siglo XXI ese tipo de baches es de años medievales, no ahora. Si nos centramos en Red te dabas cuenta de ello, muchos niños ricos pero amables a tratar sus semejantes, no podríamos ser de la misma clase social, aun así impedimento no es para relacionarnos. Sasuke sabia eso desde hace mucho, debido a ello no tenia que preocuparse, jamas ha debido de darle vueltas al asunto, a mi no me importa y menos tenía que importarle él. Tadase se excuso para dejarnos un momento a solas, esto es algo delicado y conversarlo seria asunto solamente nuestro, sin nadie alrededor. Le dí la razón dejándolo partir, a la par de acercarme a Sasuke para aclarar las cosas, no quería tener malos entendidos con él, menos cuando al fin nos estamos llevando bien.
— Sasuke… — lo llame tratando de tocar su hombro.
— Ella tiene razón — me dijo abatido, mostrandome su rostro con una sonrisa amarga — somos de mundos diferentes Lizi.
— ¡No seas absurdo! — reclame sonriendole divertida — Minami solo esta borracha y cuando lo esta dice cosas sin sentido.
— No, no lo son y lo sabes — puntualizo sin energía — Lizi yo…
— Ni te atrevas — le adverti — ¡No te atrevas a decir lo que pienso Sasuke Uchiha! No cuando al fin hemos superado un obstáculo mas.
— Minami es tu amiga Lizi, solamente esta preocupada por ti y busca tu bienestar — ignoro mis palabras y prosiguió — bienestar que obviamente no tengo yo.
— ¡Pero al que quiero es a ti! — eleve mi voz algo quebradiza, no quiero comenzar a llorar y menos delante de Sasuke. Pero estoy comenzando a sentirme dolida — tomo en cuenta que estas comprometido, el ser de la aristocracia y las decisiones tomadas, aun con eso… ¡Te sigo queriendo a ti!
Se quedo en silencio unos minutos, acelerando el ritmo de los latidos de mi corazón, no podía creer que Minami halla arruinado nuestra armoniosa cercanía en un dos por tres. Pense que estábamos avanzado, caminando hacia el futuro, volviendo a reafirmar nuestros lazos y esperar a ver sobre que hacer, pero no, al parecer he estado equivocada. Sasuke iba a acabarme nuevamente.
— Tus decisiones han sido la mas certera de todas, Lizi — dijo produciendome un dolor inquebrantable en el pecho — ahora solo pienso que… haber venido aquí ha sido una locura.
— Espera… espera, Sasuke — trate de detenerlo.
— Lo siento, Lizi — culmino diciendo.
Regalandome una mirada triste, se giro para caminar rumbo a la salida dejandome parada allí nuevamente en la nada, el frío de los pasillos envolvió mi alma en una bola de incertidumbre. Y un día que comenzó prometedor, culmino siendo algo completamente sobrio como triste. Sasuke se llevo todo consigo mismo, aun mas, la luz y mis alegrías. Ahora, el vacío de mi pecho volvía hacer su aparición para tragarme completa, sin derecho a ver al final del túnel una salida.
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De Sasuke no supe obviamente mas nada, sus mensajes y llamadas desaparecieron igual que él, quedando presa nuevamente entre mis pesares y dolores. Tadase me aconsejo el darle tiempo para procesarlo todo, que sea primero capaz de romper las barreras, impuestas por si mismo y llamarme, tal vez solamente este agobiado de ver a dos de mis mejores amigas contra de él, o simplemente quiere lo mejor para mi. Pero de algo esta seguro, Sasuke no podría permanecer muy lejos de mi, ya sabia que eso no le funcionaba muy bien. Tomando la palabra de Tadase, trate de darle el espacio necesario a Sasuke para poder tranquilizarse un poco, aunque no quería decir el poder calmar mi anciedad. El esperar nunca ha sido lo mio, menos el ser paciente, confió en la palabra de mi amigo pero temo en la decisión en Sasuke, se que cuando se encuentra agobiado tomo el camino equivocado. Solo que en esta ocasión, no le permitiría hacerlo. Con respecto a la situación en Konoha, al parecer el coro salio invicto, sus acciones descontroladas surgieron en los alumnos un insentivo para dejar se beber, llevando así al coro poseer el apoyo entero del director para las regionales. Un punto para “Konoha Club”, al menos fue un alivio a mi parecer, me enfrentaria limpiamente contra mis amigos en las competencias. Converse un poco con Hinata y Sakura, ambas estaban muy avengonzadas por su comportamiento inracional, aun mas la segunda, que menciono no querer beber en el colegio o en algún otro lugar, ser bañada en vómito no es algo gratificante mas bien resulta asqueroso, no pude evitar reír divertida ante el recuerdo de la pobre con una expresión alarmada, creo que sirvió de insentivo para frenar su locura. Hinata toco el tema de mi discusión con Minami, mas bien, medio edificio pudo haber escuchado nuestros gritos suerte que la escuela se encontraba vacía, salvo el club claro. Alarmada de ese hecho, cubrí mi rostro totalmente avergonzada, ahora todo el coro sabia sobre mis problemas amorosos. Que cosa tan maravillosa. Fue Sakura quien me relajo, todos estaban tan borrachos que probablemente no recordaran nada de ello, además, Karin no paro de llorar sin control asumiendo estar muerta del miedo de poder ser expulsados. Por supuesto, casi olvidaba, ella era la borracha llorona. En cuanto a Minami, no estaba dispuesta a hablar conmigo aun estaba disgustada por haber apoyado a Sasuke, en lugar de estar con ella, me daba igual el sentimiento era mutuo. Eso llevo a las dos a exigir la explicación de todo, sobre los problemas que llevaron a acercarme nuevamente a Sasuke y olvidar mi decisión, ellas lo malentendian, no volví con Sasuke de esa forma solamente eramos amigos, hasta Minami intervino con su discurso de mundos distintos. Sabia que le preocupaba pero se había pasado, el gritarme o gritarle a él no borraría mis sentimientos, es mas, seguían intactos. Sakura cuestionó mis facultades mentales, al ser una masoquista completa por seguir pensando en alguien que no me conviene, le reclame pues ella no era muy idónea para decirme eso, no cuando pensaba en Sai de la misma manera. Ella indignada, reclamo que mi hermano jamas le ha engañado con estar comprometido, ni mucho menos ser un niño rico que olvida lo principal de la vida, ser feliz. Cuando iba a reclamarle, Hinata nos freno antes de terminar discutiendo, ella jamás permitiría que un chico dividiera una amistad tan naciente como la de ambas, seria mejor dejar el asunto de lado y tratar otra cosa. Le hicimos caso, pero no quería decir estar de acuerdo con Sakura, sabia que estaba apoyando las deducciones de Minami en todo este asunto, aun mas, el no tener un poco de confianza en mi. Comprendía que he dicho y hecho cosas para sembrar en sus mentes el odiar a Sasuke, es decir, persisten cosas dentro de mi que me hacen querer patearlo, pero al pesar de todo lo sigo amando, eso debiera de decirles algo. No me rendiere, al menos por ahora solamente mentendria a la expectativa. Pasando a las actividades del sábado, pensé en despertarms tarde ese día y olvidarme de los pesares, me haría unos esfoliantes en la cara a la par de unas cuantas mascarillas, las preocupaciones solo sirven para envejecer y no lo quiero, lo mejor era relajarse al igual de dormir bien a las horas correspondientes.
¿Pero saben algo? Ni un despertar tranquilo puedo tener un sábado.
Al abrir mis ojos aquella mañana lo primero en descubrir fue que, uno, no estaba sola en mi cama, y dos, unos grandes ojos achocolatados me observaban con gran curiosidad. Asustada de esos hechos, proferí un grito descomunal que seguramente los escucharían los de la nasa y querrian investigarlo, las risas de la persona a mi costado combinado con los pasos apresurados de alguien bajando las escaleras culminaron por despertarme, rápidamente al abrir la puerta de la habitación comprendí la situación. Había sido invadida, invadida por mis compañeros de Red.
— Te lo dije — le dio un codazo amistoso Sai hacia su acompañante, Tadase que reía de manera incredula — se ha despertado.
Sana la dueña de aquellos ojos me sonrio ampliamente apartandose de mi lado, mostrandome a una Amu muerta de la risa y casi sin aire, sin duda la matare después. Akito quien no se había movido o sentido por nada en el mundo, estaba pegado a la jaula de Ino, en tanto Tadase se encontraba desde la puerta acompañado de mi hermano y… un rostro mas. Nunca pensé verlo aquí, menos cuando desde el incidente en el colegio comenzó a pasar de mí, estaba en lo cierto, Sabaku no Gaara se encontraba en mi casa. Aunque mi desconcierto no duro mucho, Sana se avalanzo hacia mi con mucha fuerza, dictaminando haberme extrañado mucho durante la semana, Amu solamente agrego tener un excelente colchón para dar una siesta en la tarde. En tanto yo, en completo shock.
¿Qué hacen estos lunaticos en mi casa? ¡¿En mi cama?!
— Tu hermano nos ha dejado par — leyó mis pensamientos Tadase, señalando a Sai — además su mamá y tu papá les parecio una agradable idea tener visitas.
— ¡Esto es allanamiento de morada! — exclame alarmada.
— Lizi, no te comportes de esa manera — me dijo Sana aun pegada a mi — consideralo como una agradable despertar mañanero.
¿En verdad esto esta agradable? Porque tener un rostro a milímetros del mio al despertar no ha sido nada de eso, lo contrario, fue sumamente escalofriante.
— Nunca he estado en una casa convencional — comento muy entuciasta Amu, levantándose de mi cama — ¡Esto es alucinante! Podría quedarme aquí un largo lapso de tiempo, es agradable.
— Fuera — señale a todos hacia la puerta, ellos me miraron extrañados — ¡He dicho que largo!
— ¿Por qué? — pregunto en medio de un puchero Sana.
— Porque, aun estoy en pijama y dos… ¡Quiero tomar una ducha! — la mire ceñuda — ¿Qué esperan? ¡Largo!
Todos comenzaron a desalojar el sitio, seguido de un Sai divertido contanole a mis amigos mi excelente humor mañanero, aun mas, agregándole a la ecuación el inrrumpir en mi cuarto sin permiso. Estando completamente sola, hundí mi cabeza en una de las almohadas, no podía creer lo que me había sucedido en estos momentos. ¿Mis amigos de Red en casa? ¿Como paso esto? Además de la disposición de Sai al dejarlos pasar, parecía llevarse muy bien con Tadase al parecer al dirigirse a el con tanta ligiresa, ante tal toma de confianza me dejaba anodada. Agregándole a eso, la presencia de Gaara en todo esto, pensé que estaba enojado conmigo por volver a relacionarme con Sasuke y morirme por él, si lo deseara. Pero no, porque se encontraba presente entre estas paredes como si nada halla ocurrido. ¿En verdad piensa que olvide su confesión? ¿O se entero de que Sasuke me ha dejado tirada a la suerte? No, no lo creo, al menos de llevarse igualmente bien con Sai. Cosa bastante dudosa.
Ya por fin habiendo tomado una agradable ducha, seguido de la sección exhaustiva de mi cuidado para la piel, estuve lista para poder enfrentar a mis amigos invadiendo mi hogar. Al subir hacia la cocina, note como todos estaban allí reunidos mirando trabajar a María, en lo que parece ser, una elaborada tarta de manzana. Sana no paraba de hablae de querer ayudar en algo, en tanto Tadase agregaba unos datos de la receta por parte de su hermano menor, Amu alegó ser uno de los mejores cocineros en el mundo. Él iba a llegar lejos. Entonces, Gaara fue el primero en notar mi presencia en el lugar, su mirada parecía estar mas calmada a lo usual, mas bien, permanecía listo a las expectativa.
— ¿Ya has espantado tu mal humor? — pregunto con cautela Sana.
— Deja de ser inrespetuosa — la regaño Akito, dándole un breve codazo a uno de sus costados.
Antes de poder decirle algo, la risa encantadora de la mamá de Sai inundó todo el lugar, ella terminaba de mezclar algunos ingredientes en un contenedor y dandole vueltas con una paleta.
— Tienes unos amigos muy encantadores, Lizi — los halago y percibí un vástago de arrogancia en Amu, Gaara la miro con incredulidad por eso — los he invitado a almorzar, espero y no importe.
— ¿Qué mas da? — exclame desinteresada, caminando hacia el refrigerador y sacando unas frutas de él — De hecho, no debería de sorprenderme verlos por aquí. ¿Tadase?
— A mi ni me mires — se defendió alzando sus brazos en total rendición — ha sido Sana la de la idea, es mas, ella averiguo tu dirección y lo demás.
¿Como es que ella…? La quede mirandola incredula, quien solamente se limito a sonreír de manera triunfante.
— Inu me lo dijo — argumento con un tono muy convincente — es un excelente espía.
— Nadie va a comerse ese cuento, Sana — le dijo serio Gaara.
— ¿Como que no? — le miro de manera perspicaz — estoy siendo muy seria en este asunto.
— La seriedad y tu jamas se han llevado de la mano — culmino Akito, ganándose una mirada fulminante de su amiga.
Asombroso, ahora mi familia pensara que mis compañeros de cuarto son una parranda de locos, bueno eso es lo que son, aunque me da un poco de pánico la reacción de María. De Sai no espero mucho, es decir, convive día a día con el drama del coro esto no sera nada para él. Aunque al parecer estaba en modo paranoia, mi madrastra estaba muy cómoda rodeada de estos chicos, es mas, me pidió no ser tan dura con ellos porque luego de todo, se han tomado las molestias de venir. Acto seguido, metió la tarta en el horno y nos dejo solos, aproveche eso para poder sentarme a desayunar lo mas o menos tranquila posible, en tanto Sana seguía reclamando la veracidad de sus argumentos y Amu examinaba cada rincón de la cocina, con ojos brillantes. Sai de forma repentina recibió una llamada, excusandose y retirándose del lugar, solo esperaba que no se tratase de quien pienso que es. Tadase fue quien se me acerco con una sonrisa incredula, dejando a los demás locos discutir con Sana. No pude evitar colocar mi mirada sobre Gaara, aun estaba media incredula con su presencia aquí en mi casa, es decir, aparte de su confesión aun debería de estar enojado, pero no, aparecía en mi casa muy tranquilamente como si no ha pasado nada. Tadase dándose cuenta de ello, llamo mi atención hacia él sonriendome.
— Sana lo llamo — señalo hacia nuestro amigo — como no quería levantar sospechas decidió venir.
— Esto es ridículo, ni si quiera me ha hablado desde que lo vi — Bufe un tanto molesta, centrando mi mirada en la fruta que comia — ¿Como puede permanecer tan tranquilo cuando todo ha ocurrido? No lo entiendo.
— Es su especialidad, fingir que no ha acontecido nada cuando en realidad si — explico sonriendome — tomalo como un “chaleco antibalas” para protegerse del dolor de sufrir.
Tome una fresa llevandomela a la boca para masticarla, nuestra mirada estaba sin despegarse de Gaara, quien estaba adverso de nuestra conversación y mirando de manera incredula a Sana. Esta situación era asquerosa, extraño la compañia de mi amigo al igual a sus consejos, es él quien ha estado allí para mantenerme a flote. Ahora, solamente me tengo a mi misma y a Tadase, se que él jamas me dará la espalda. Sin embargo, cuando discuti con Minami el jueves a la primera persona que quería ver era Gaara, lo se soy una masoquista y una completa egoísta, pero las palabras de mi amigo son llenas de crueldad, todo sabemos que la realidad es cruel y cruda. De pronto, la voz grave de mi padre lleno la cocina sorprendiendo a todos, incluida igualmente, él venía aparentemente de la calle porque tenía el periódico en una de sus manos y aquella gorra deportiva, al momento de trabajar en el taller o simplemente salir.
— Tenemos muchas visitas hoy, Lizi — dijo muy animado.
— Una vez, gracias por dejarnos quedarnos. Señor Mogami — hablo muy educadamente Tadase.
— ¡El papá de Lizi en verdad es muy amable! — exclamó muy entuciasta Sana, alzando sus brazos a la vez de sonreír.
— Considerando lo ruidosos que somos… en verdad es muy amable — intervino Akito sumamente serio.
Papá soltó una carcajada ante los comentarios de mis amigos, se acerco hasta ellos, colocando una mano en la cabeza de Sana de modo alegre. Verlo de esa forma me daba escalofríos, mi padre no suele ser tan abierto a las personas, debe de estar ocultandome algo.
— Con tal de que saquen a la ermitaña de su cuarto, siempre serán bienvenidos — me señalo sin vergüenza alguna.
— ¡Oye! — reclame un poco indignada.
— ¿En verdad solo te has quedado en tu cuarto todos estos dias? — pregunto incredula Amu.
— Por supuesto que no — me levante de mi asiento dirigiendome al lavaplatos, dejando los trastes allí — si he salido, puedes preguntarle a Tadase si quieres.
— ¿Tadase? — giro a mirarlo de una manera incredula, al parecer no sabia nada de esto.
— Si… fuimos a Konoha, mi antiguo colegio — respondí con cautela.
El ambiente se sumo en una atmosfera incomoda, papá se dio cuenta de ello y anunció de ir a buscar a María, los dejaba en su casa. Amu se le quedo mirando a su mejor amigo un poco enojada, seguramente nunca comento sus planes esta semana conmigo, eso me daba a entender que cada vez estaban mas lejos el uno del otro. Tadase por su parte, busco la manera de escapar de su mirada hostigadora a como fuese posible, el darle explicaciones aparentemente no era lo suyo. De pronto, Amu se acerco hasta él sujetandolo del brazo con fuerza, y excusandose con los demás, se lo llevo lejos de allí aun teniendo los reclamos de nuestro amigo encima. El sonido de la puerta nos anunció su salida al jardín, ni idea de como descubrió ese sitio. Todos nos quedamos mirandonos desconcertados, mudos completamente, ese tipo de reacciones no las esperas todos los días y menos en un sitio donde no es tu casa. Akito fue quien rompió el silencio, anunciando el cansancio de Amu ante toda la situación, decidió encarar de una vez por todas a Tadase sobre su comportamiento, de alguna manera él también estaba preocupado, nuestro amigo no es de huir de las situaciones y menos esconderlos, esperaba que Amu solucionara esto. Sana adoptando una postura algo seria, me pregunto abiertamente si sabia algo de esto, como yo me la pasaba mas tiempo con Tadase que cualquiera debía de enterarme de algo. Sin embargo, haciendome la desentendida, respondí que no, él era una persona muy reservada y agregándole a eso estas últimas semanas se la ha pasado con su compañera, no conmigo. En parte era cierto, aunque entre Tadase y yo existía una conexión especial que nos permitía saber los sentimientos del otro, por lo tanto, las palabras prácticamente sobraban. Gaara, quien permanecia en silencio durante toda la conversación, hizo escuchar su voz haciéndole saber a los otros dos, que tal vez Tadase no quisiera compartir sus problemas con alguien mas, ni si quiera su mejor amiga Amu y se las apañaria el solo para resolverlos. Sana prácticamente salto ante esa deducción, estando totalmente en desacuerdo, todos nosotros eramos los mas grandes amigos de Tadase y el deber era estar con él en buenas como malas, si podíamos ayudar en algo podríamos hacerlo. Mientras se abrio el debate entre ellos tres, no pude dejar de pensar en nuestro amigo, ya había llegado el tiempo el que el pesar de sus sentimientos llegaron a los demás. Para mi no era un misterio el descubrir que Gaara lo sabe todo, es decir, se entero de lo mio con Sasuke sin necesidad de un tercero, eso porque soy muy obvia, aunque para una persona tan reservada como cuidosa de lo que es Tadase, costaría un poco en descubrir. María llego junto a Sai, mi hermano tenia una sonrisa boba en el rostro y su mamá trataba de sacarle alguna informacion. Genial, mas drama para la receta. Mis amigos dejaron de discutir abruptamente, Sana se concentro en María para pedirle conocer mas sobre los pasteles, en tanto Akito le siguió en el juego para olvidarse un poco de lo que acontecia. Sai pregunto por la ausencia de Tadase y la chica atrevida pegada a Kiba la otra noche, Akito le respondió que ambos estaban atendiendo un problema, no se tardarían mucho. Parecio convencido porque no indago mas. En tanto los demás prestaban atención a María, Gaara se alejo de ellos enfocando su mirada y congelandome por completo, estando lo suficiente cerca me susurro si tenia un momento para hablar a solas. Como si fuera una maquina, asentí caminando lejos de la cocina con una mirada sobre nosotros, la de mi hermanastro. Frenamos cerca de la entrada donde a unos pasos de nosotros estaban las escaleras, donde Gaara se apoyo cruzando sus brazos y mirandome fijamente. Estaba nerviosa, cosa totalmente estúpida, pero todo mi ser vibraba por alguna razón extraña impulsando a mi corazón a latir rápido. ¿Qué pasaba conmigo? ¡Esto no se trataba de nosotros! Y aun asi… mis nervios me traicionaban. Soy una idiota.
— Lizi, la situación a Tadase ya se la ha escapado de las manos. Ambos lo sabemos — me dijo directamente y sin rodeos.
De la manera en como me llamo fue extraña, porque el nombrarme “Lizi” equivale a lo que Sasuke seria pronunciar “Elizabeth”. Estaba enojado. Tragando saliva, aplaque un poco mis demonios tratando de controlar la situación.
— Entonces… lo sabes — fue lo mas inteligente que pude decir.
— Tadase sabe ocultar bastante bien sus sentimientos, pero existe algo a lo que jamas va a poder esconder, su mirada — menciono señalando directamente a sus ojos — Seria cuestión de tiempo que lo descubriera bajo mis medios. Aunque no he sido el único, ¿cierto?
Asentí moviendo ligeramente la cabeza, aun recuerdo bajo aquel atardecer de un viernes cuando la entristerecesodora historia, como mi amigo estaba atrapado en un bumcle infinito, sin retorno o final. Estar cerca de alguien sin que este te tome en cuenta, sobre todo, el dolor de aguantar como esa misma persona es feliz con otra aunque sea costa tuya. Tadase ha sufrido mucho solo, por eso me confió todo eso a mi, era el mismo motivo de llegar hacer tan amigos y el contarnos todo sin tabus, o llegar al nivel de confianza para conocer el dolor del otro. Solte un suspiro ahogada, era predecible que Gaara de diera cuenta, pero el nivel de desgaste en Tadase ha levantados sospechas en Sana y Akito, eso podría llamar a un código rojo. No quiero que mi amigo sufra mas de lo ya experimentado, el no esta preparado para un rechazo y menos para alejarse por completo de Amu, podría estar ignorandola pero al menos sigue contando con ella.
— ¿Qué podemos hacer Gaara? — le pedí en tono suplicante — esto… esto se vuelve cada vez mas complicado y yo… temo por Tadase, es uno de los mejores amigos que he tenido… no quiero verlo sufrir. Me mataría.
— ¿Eso también lo sentirías por mi? — pregunto sorprendiendo de golpe, luego se dio cuenta de sus palabras retrocediendo, tomando su frente y adoptando una expresión confusa — lo siento… esto no se trata de mi… no debi…
— Si — interrumpí su discurso, sujetando uno de sus brazos y mirando directamente a los ojos — eso mismo sentiría por ti porque eres mi mejor amigo, al menos… eso pienso.
Gaara abrió sus ojos turquesa a par al escucharme decir eso, acto seguido bajo su cabeza avergonzado alejándose de mi y comenzando a caminar en linea, paso su mano por su cabello un poco desesperado, una bestia enjaulada. No me arrepentiria de mis palabras, era verdad, Gaara de había convertido en una persona importante en mi vida, por eso le daba vueltas a su confesión y no quería herirlo, él es mi mejor amigo. ¿Acaso tuve que pasar todos estos días para darme cuenta? Al parecer si, porque si comparaba mis sentimientos con los que siento al lado de Sasuke son distintos. Si. A su lado me sentía poderosa, protegida y amada, pero al lado de mi amigo podía encontrar tranquilidad, paz y el contar con alguien para impulsarte hacia adelante. Ambos son distintos, porque mi cariño hacia ellos es diferente. He resuelto el egnima.
— Me siento como un condenado idiota… — soltó una risa amarga dandome la espalda — sintiendo celos cuando no los debería, Tadase es… bueno… es nuestro amigo y necesita de nosotros, el causarle mas dolor seria su ruina. Además, estoy hasta alarmado, ser considerado tu mejor amigo en tan poco tiempo, aunque…
— Es insuficiente para ti, lo se — concluía por él al darse la vuelta y mostrarme un rostro sorprendido — comprendo muy bien como te estas sintiendo ahora, igualmente lo pase antes con Sasuke. Pensé que, podría estar alrededor de él solo siendo su amiga, cumpliendo sus caprichos pero… no logra satisfacer por completo.
— Si vas a rechazarme, mejor no lo has en tu propia casa — argumento con voz amarga.
— No — le sonreí ante su comentario — al menos aun no voy a hacer ese acto tan cruel aquí, además, perder a mi mejor amigo es algo que no deseo hacer.
— ¿Como puedes estar tan calmada cuando te he dicho mis sentimientos? Pensé que… comenzarías a ignorarme, justo igual a cuando… — no termino de decir la frase porque se quedo mirando suspendido a las escaleras. Y miren la razón.
Tadachi Mogami se encontraba bajando los escalones tranquilamente, revisando una revista de motores en tanto tarareaba una canción, deje de respirar unos segundos, la garganta se me seco y mi pecho parecio congelarse. Mierda, mierda, mierda, esperaba a que papá no halla escuchado nada mi conversación con Gaara, porque de lo contrario, no estaba preparada para un discurso incomodo delante de mi amigo sobre los chicos. Mi padre al vernos parados allí en silencio coloco una expresión dudosa, pasando su mirada de Gaara a mi y vicerversa en unos segundos, seguido de ello, se mantuvo en mi sin decir nada en lo absoluto. Lo sabia, quería buscar explicaciones a nuestro aislamiento de los demás, sobre todo, encontrar algo extraño en mi amigo para empezar a atacar. Pero mala suerte, Gaara no es Sasuke, quien si debía tener dudas en nuestra relación para adoptar el papel de papá protector, en esta ocasión podría de no sentirme tan nerviosa. Cosa difícil en mi. Él termino de bajar las escaleras, manteniéndose firme en la postura anterior sin titubear.
— ¿Donde estan los demás? — pregunto con cautela.
— En la cocina con María y Sai, nos hemos separado porque… — no quería revelar mucho de la situación, pero era mi padre, a el no podía esconderle nada — tenemos casi un código rojo con Tadase, Gaara y yo somos los únicos enterados con ese tema delicado. Los demás lo desconocen.
— Y tu eres Gaara — dedujo mi padre mirandolo dudoso.
— Si, Sabaku no Gaara. Señor Mogami — se presento con mucha tranquilidad.
— Mmm… ¿Qué es ese cogido rojo? — pregunto mirandonos desconfiado.
— Nuestro amigo Tadase esta en un aprieto, trata de ocultar sus sentimientos a una de las chicas — explicó sin susto alguno Gaara.
— ¿No es mejor decirlo y ya esta? — concluyo papá con simpleza.
— Ella ya tiene novio papá, agregándole a eso… es su mejor amiga y… se han criado prácticamente juntos — le dije sumamente apagada.
— Oh vaya… — soltamente dijo.
Guardo silencio unos minutos, analizando un poco la situación. Hasta para una persona desconfiada como mi padre existía un límite, si él permanecía así de pensativo era una razón. Soltó un suspiro y nuevamente habló.
— Puede que no exista malas intenciones en ustedes chicos, pero aun así procuren tener cautela en los asuntos de otros — nos aconsejo — En algunas ocasiones, sera mirados como entrometidos.
Señalo acercándose a la puerta de los abrigos, guardando su revista y sacando una de sus chaquetas.
— ¿Saldras? — pregunte confusa, acercandome hacia él.
— Si, uno de mis clientes me llamo informándome que se quedo varado — explico medio mirando a Gaara aun con desconfianza — ire a darle una mano.
— ¿Cuanto tardaras? — le dije ignorando su observación.
— No lo se, ya le avise a María e iba a invitar a Sai pero parece estar a gusto con tus amigos — típico de mi hermanastro, queriendo adueñarse de mis amistades — prometo estar a tiempo para almorzar.
— Bien, cuidate papá — comente sonriendole.
— Lo haré — beso en la base de mi cabeza, sin despegar la vista en mi amigo — Sabaku.
— Señor Mogami — se despidió de él amablemente haciéndole una seña con su cabeza.
Luego de eso, atravesó la entrada dejandonos completamente solos. Deje escapar todo el aire de mis pulmones, todo ese ambiente tenso envolviendome es totalmente agotador, papá suele ser muy intenso cuando se trata de chicos a mi alrededor, es normal digo, soy su única hija y teme que algo pueda ocurrirme. Si supiera todo lo de Sasuke y yo, no dudaría ni un segundo en tomar su escopeta e ir a casarlo, él sabe que le he escondido algo todo este tiempo, aunque me mate ocultarle cosas… no tengo otra alternativa. Evitar mas problemas en mi especialidad.
Gaara aun permanece con una expresión inquebrantable, el haber estado de esta manera con Tadachi Mogami no le ha afectado en nada, miren eso, es todo un valiente. De pronto, aleja su mirada de la entrada fijandola en mi, en una forma extraña.
— ¿Algo ocurrió cuando fuiste a Konoha? — solte un respingo de la impresión, al notar la deducción repentina de mi amigo — Por tu expresión me dice que si, cuéntamelo. Sabes que puedes confiar en mi.
Eso lo sabía bastante bien, pero reabrir nuevamente esa puerta confusa, me convertía en inestable. Es decir, Tadase igualmente estuvo conmigo pero solamente me sugirió darle tiempo al tiempo, nada mas. Ahora, relatarle esto a Gaara seria escuchar nuevamente el olvidarme de Sasuke, en el caso de que hablaran sus sentimientos en lugar de la objetividad. ¿Pero que digo? ¡Estamos hablando de mi mejor amigo! Él obviamente va a aconsejarme de la mejor manera, sin poner en la mesa lo que siente. Agarrando una buena bocanada de aire, comenze a hablar.
— Discutí con mi amiga Minami, ella… aunque estaba borracha por querer imitar a Madona — Gaara arqueo sus cejas sin entenderlo, haciendome rodear los ojos — “Konoha Club” dio una presentación en una asamblea… ¿Lo recuerdas? La misma Sakura lo dijo, solo que se le ocurrió la grandiosa idea de darles un coctel a todos para “triunfar”. Obviamente perdieron el control, sobre todo, Sasumika vómito en su cara y Karin sobre el escenario. De manera sorpresiva, salieron libre de eso porque su “actuación muy creíble” infundio en los estudiantes controlar sus impulsos de tomar alcochol.
— Oh… vaya… — fue lo único que salió de su boca.
— En fin, fue asqueroso y repulsivo pero ese no es el tema — arrugue mi rostro al recordar aquella escena — Luego de eso, Minami salio al pasillo encontrandome con Tadase y Sasuke, se coloco sumamente furiosa llevándola a decir que… somos de mundos… totalmente distintos. Lo nuestro no tiene futuro porque… nos parecemos… al agua y el aceite — comencé a bajar mi tono de voz, embargada de esas palabras tan crueles — Esto… esto no se trata de cuanto daño podremos hacernos, se trata de… que ambos… vemos la vida de otra manera y… ¿Adivina que? Sasuke le ha dado la razón.
Aguarde silencio, ya no habiendo mas palabras que decir porque, reconocía ser todo totalmente estúpido. Estamos en otra época, donde la tecnología es nuestra mayor arma y las barreras de lo “propio” o “impropio” ni existe, pero por alguna razón, mi propia amiga me ha dado la espalda comportándose de igual forma que la prima de Sasuke. Es cierto, esas palabras parecen sacadas del cerebro de Jenna, no de la Minami que conosco, aquella a la cual mando al mismísimo infierno a esa chica al saber la verdad de Sasuke haciendome a un lado. No lo negaré, también le he hechado leña al fuego cuando me entere de su compromiso, pero trate de lo posible entenderlo y ahora… ahora solo quiero permanecer a su lado, sin importar la consecuencias. Sin embargo, esas palabras de Minami se han clavado como un puñal en ni cerebro. ¿Sera verdad? ¿Sasuke y yo somos de mundos distintos? ¿Esa es la razón de por qué estamos separados? No, no lo creo, eso no puede ser. ¡Me rehusó a pensar eso!
Gaara al ver mi confusión pintanda en mi rostro, se acerca hasta mi dirección, tomando mi hombro para apretarlo ligeramente.
— No debes agobiarte por eso, Elizabeth — el tono de su voz es clara, calmada y comprensiva. Me calma — solamente debes sacar la conclusión que tu mas creas correpta.
— ¿Pero no es cierto de alguna manera? — le dije un poco desesperada — todos los niños de Red son ricos, tampoco eres la excepción. Todos deben de tener una vida hecha antes de su nacimiento, el casarse, heredar la compañia familiar y el no decepcionar a los tuyos. ¿Eso no va igual contigo?
— ¿No recuerdas cuando comenzamos hacernos amigos? — lo mire ceñuda sin comprender — Mi familia es mas liberar a la Uchiha, no quiero decir que me dejen decidir mi futuro, soy el último hijo las cosas para mi son mas planas. Aun así, para los Sabaku el comprometer a alguien sin concentimiento es algo absurdo, no solo ocurre desdicha a la persona involucrada, igualmente es egoísta de su parte. Esa debe ser la principal desconcordancia de las familias, el libre albedrío — tomo una pausa sonriendome — Elizabeth, puede que tu amiga tenga razón en algunas cosas, pero vuelvo a decirlo una vez mas. Tu eres la única en forjar tu destino, nadie mas. Escoge la opción que creas correpta.
Quede pensativa al escuchar eso, en tanto nuestros amigos volvieron aparecer delante de nosotros junto a Sai, mi hermanastro aunque sonreía al lado de los chicos, mantenía una mirada confusa sobre nosotros. Aunque eso lo deje a un lado, cuando vi aparecer a Tadase y Amu, ambos mantenían semblantes tranquilos, sin una gota de haber discutido o algo. Sin embargo, hubo un pequeño vástago de tristeza en los ojos de mi amiga que me hizo dudar, al menos no discutieron pero eso quería decir una cosa mas, Tadase se ahorro explicaciones o palabras. Y eso que pensé tener un fin de semana únicamente para mi, si, y las vacas caen del cielo. Sai, quien estaba muy animado, propuso ver una pelicula todos en la sala, cosa que alumbro los ojos de Sana postulando ver una de acción o mejor dicho superherues. Rodee los ojos, aparentemente nadie aquí aprecia un buen musical de los años 80 o 60, solamente piensan en ver sangre o tripas. Iba a protestar, pero se me hizo imposible, apreciar los ojos de cachorro en Sana me derroto. Ellos ganan. No mentiré, durante toda la pelicula estuve pensando en las palabras de Gaara, tenía razón una vez mas, yo era la que poseo la última palabra en todo esto. Sin embargo, las palabras de Minami vienen a mi mente una, otra y otra vez sin descanso. Porque aunque intente negarlo en parte es cierto, Sasuke y yo hemos sido criados de distintas maneras, podríamos tener gustos similares, dolores similares, e inclusive desgracias similares. Pero eso no cambiara el hecho que solo soy una muchacha de clase media, y el un joven adinerado nieto de una duquesa. Tratar de romper las barreras de la sociedad puede ser engorroso como agotador, y la verdad, Sasuke no ha puesto mucho empeño en hacerlo, dice quererme e inclusive tratar de devolverme a su lado. No obstante, no veo nada nuevo en su compromiso, sigue viento en popa en tanto yo me hundo en la ansiedad. Si. Procedemos de mundos distintos, de eso no hay duda. Conclusión. Quiero llorar.
Apagó todas mis emociones y me limito a fingir estar bien, inclusive cuando Sana comenta junto a una Amu similar a mi, lo muy buena que esta la pelicula y muere por una segunda parte. Sai salta emocionado al escuchar eso, al parecer, mi hermanastro a encontrado una camarada de gusto, porque comienzan a hablar cosas sin entender para mi y los demás. Sobre un tal videojuegos y secuelas de ellos, una posible convención y un nuevo manejo de la consola para eso. Es ese momento, cuando María llama a nosotros para comer. ¿El tiempo ha pasado tan rápido? No me he dado de cuenta.
Al momento de comer, mi padre llega tal cual a lo prometido y viendo el panorama, comenta estar asombrado de ver a tantos invitados a la mesa, parece acción de gracias o navidad. María suelta un risita, estando de esta manera tan calurosa le da la impresión de pertenecer a una numerosa familia, aunque solamente son mis amigos. Sana se siente halagada, permitiéndose ser invitada de vez en cuando a mi hogar, en tanto Akito alega que ella solo es una glotona y muere por sus postres, viendo a nuestra amiga colorada todos se suman a una risa colectiva. Todos menos yo. No estoy de ánimos para reír, no cuando me he dado de cuenta de la verdad. Odio esto, odio aun mas que Jenna tenga la razón de ello, porque infundio de una forma el cerebro de Minami y decirme esa confesión. De lo contrario, ¿Por qué Sasuke le daría la razón? Tal vez se dio cuenta al escucharla hablar, o siempre lo supo pero jamas quiso admitirlo. No lo se, la verdad no lo se. Mi cabeza esta en un mar de confusión, en tanto mi familia comparte un bonito momento con mis amigos, ellos estan tan sumergido en las explicaciones de que se dedica los padres de Akito, dejandome por completo a un lado. No es que me importase, de hecho, agradezco mucho eso, lo único que deseo hacer es irme a mi cuarto y encerrarme hasta que se vaya la aplastante realidad. Al culminar la comida, María los invita a quedarse a la hora de la merienda, con tal, Sana y Amu parecían muy entuciastas con el pastel, lo último que deberían hacer es quedarse. La primera asiente alegremente, en tanto la otra, no parece muy entuciasta pero asiente con una sonrisa calmada. Todos ayudan a recoger los traste en tanto, papá propone una juego de mesa en la sala y Sai de inmediato sujeta a Tadase avisando ser su pareja para ello, mi amigo parece algo costernado pero acepta, pobre, no sabe donde se mete. Mi hermano es un tarado completo, seguramente a notado lo listo de Tadase o cree aun sobre Red y los niños prodigio, sea como sea, esta condenado. Observando el panorama los otros, Sana siendo astuta escoge a mi padre y con el permiso de los prensentes, va a patearnos el trasero. Eso prende la vena de la compentencia en Amu, quien sujeta el brazo de Gaara de manera posesiva, anunciando el arrepentirse de haber mencionado eso, porque no existe juego alguno que nuestro amigo haya perdido, mejor que busque la cara a poner luego de la derrota. Eso nos deja a María, Akito y yo, rápidamente aviso el pasar de jugar, alguien debe encargarse de la vajilla sucia junto a los demás utencilios, mejor ellos diviertanse en tanto me encargo de lo demás. Al comienzo parecen renuentes a ello, aun mas Gaara, quien me regala una mirada inquisidora a la par de Tadase, queriendo meterse en mi cerebro para averiguar mis pensamientos, aunque terminan accediendo. Les deseo buena suerte alejandome de ellos, lo único que deseo es estar sola al menos unos minutos. Al entrar a la cocina dejo de fingir, mostrando una cara propia del dolor y cansancio del alma, propios de que he llegado a mi limite. Comienzo a fregar los trastes, sintiendo unas punzadas partiendo en dos mi pecho, no quiero llorar, menos estanto todos esos lunaticos en la sala de mi casa, debo aguantar al menos hasta que se vayan. Por eso, trato de hacer ejercicios de respiración con la finalidad de calmar mis nervios, parecen surtir efecto pero no calman mi alma. Sigue rota. Escucho unos pasos detrás de mi, asustandome, pero al darme la vuelta me encuentro con un dulce rostro sonriendome, tiene una expresión de compresión y dulzura. María Tarachima, la mamá de Sai.
— ¿Te hecho una mano? — propone mirandome con curiosidad.
— Por supuesto — le digo, tratando de aparentar tranquilidad.
Ella se situa a mi lado, recogiendo la vajilla lavada y secandola con agilidad, cuesta creer que esta mujer tan decidida halla sacado sola adelante a Sai. Se que para él es la persona mas importante en su vida, luego de todo, su padre murió antes de poder conocerlo. Bastante triste, pero cierto. María me mira de pronto de una extraña manera, como si pudiera conocer cada una de mis pesares y crudos sentimientos.
— ¿No te he contado cuando conocí al papá de Sai? — pregunta de manera casual, yo muevo mi cabeza hacia los lados de manera confundida — Pues puedes parecerte raro pero no solíamos llevarnos bien, para mi era como el chico mas arrogante, pretencio y con complejo de superioridad. Creí poder jugarselas todas, por supuesto, también ganarlas. No mentiré, era muy apuesto y poseia un imán fuerte con las chicas, todas caían tendidas a sus pies. Pero se encontró con un gran obstáculo, yo — soltó una risita divertida ante el recuerdo — Hizo de todo para poder conquistarme, cartas, mensajes románticos, flores, cholates. Ver a un tipo tan duro como fue él hacer todo eso fue… gratificante, era la maxima muestra de que no puedes conseguir algo sino te esfuerzas, si no pones tu corazón en ello. Podría decir con certeza, se las vio muy negras.
— Pero lo aceptaste — le dije sin emoción en mi voz.
— Es cierto, lo hice — contesto aun sonriendo — pero no por fui una conquista mas, me convertí en alguien importante para él. La chica que, según sus amigos “lo llevaría a la ruina” pero no le importo. Porque no se trataba de un reto, sino de haberse dado cuenta de su error al comportarse en el pasado como un idiota, había sido yo la única en abrirle los ojos y… sin pensarlo se enamoro de mi de verdad. Dime Lizi… ¿Ignoraria eso? No lo creo. — solte una risita por lo bajo un poco contagiada con la historia — Luego de comenzar a salir fue otro obstáculo a vencer, mis amigas juraron que él no me convenía, ser distintos y nunca congeniar. De la misma manera pensaron sus amigos, logrando hacer locuras impensables — hizo una breve pausa, mirandome directamente a los ojos sumamente seria y congelandome por completo. Lo sabia, María lo sabía, conocía sobre mi relación con Sasuke. Por eso me estaba contando esto — Pero eso jamas nos separo Lizi. ¿Conoces el por qué?
— No… — susurre sin aliento.
— En la vida no existe cosas como mundos distintos, Lizi — respondió muy decidida, disparando una garrafa de realidad sobre mi. Golpeandome — puedes percibir que vivimos de distintas formas y maneras, pero jamás en “mundos distintos”. Es mentira, por si no lo notas, el cielo sigue siendo azul en donde quiera que vayas. Al este, oeste e inclusive la misma China — se acerco hasta mi colocando su calida mano sobre mi brazo — Las barreras solo se han hecho para un solo propósito, romperlas y si quieres algo, tal cual hicimos mi difunto esposo y yo, debimos superar muchos obstáculos. Romper barricadas, caminar sobre fuego y agua, pero al final valio la pena. Pudimos estar juntos, tuvimos el milagro de la vida, Sai. El fue nuestra recompensa.
Baje la mirada sorprendía de tanta información, con esta apasionante historia María me decía tantas cosas y a su vez algo en concreto. Luchar, perseverar y luchar, al final de todo siempre existe una recompensa. Es cierto, no existe mundos a parte o paralelos, todos vivimos bajo un mismo cielo azul y donde quiere que vayamos lo vemos. ¿Como no pude darme cuenta antes? Soy tan dramática, reina del drama y pesimista para cegarme de esta manera. Esto no es mas que otra barrera mas a superar. Ya he sufrido, llorado, enojado y agregándole dos mas confundido a la par de sentir culpa. Pero no mas, si en verdad quería a Sasuke debía de dejar todo de lado y enfrentarlo a buscarlo nuevamente, hacerle entender que podemos juntos contra todo. Tal cual a como María lo hizo con el papá de Sai, llegaron lejos y lograron ser felices en su corto tiempo, dieron a entender ser posible encontrar la dicha al lado del otro, aunque signifique ir contra tus propios amigos. El mismo Gaara me lo dijo, escoger un camino que consideraba correpto y ya lo he hallado. Mi lado es junto a Sasuke, jamas ha cambiado y nunca lo hará.
Mire los ojos castaños de María con agradecimiento, sonriendole al ser inyectada de una adrenalina incontrolable y gritaba ser liberada, pero ante todo calma, las cosas jamas funcionan a las carreras. Del apuro solo queda el cansancio.
— Supongo que seria una pérdida de tiempo hacerme la desentendida — exclame con ironía.
— También fui joven Lizi, puedo comprenderte con solo mirarte — alzo sus hombros restandole importancia — no eres un secreto para mi.
— Ya veo — reí divertida.
Si este fuera otro tipo de historia, debería sentir miedo que mi madrastra haya descubierto mi mayor secreto, pero no es así, María seguirá siendo mi hada madrina en todo momento. Ahora, solamente puedo agradecerle a la vida por colocarmela en el camino, eso y a mi locura de “amor” hacia su hijo al ocurrirme la idea de juntar con papá, no ha sido la mejor de mis acciones pero termino con un final feliz. Eso debe bastarme. Decidimos terminar nuestras acciones en un cómodo silencio, ninguna de las dos quiso agregar nada mas, solamente nos limitamos a sonreír mutuamente. Compartir la complicidad de las circunstancias.
★★★★★★★★★★★★★
Al final del día estaba totalmente agotada, soporta la energía inagotable de Sana y Amu fue total rendición, mirarlas acabarse en un simple juego de mesa ha sido una locura total. Toda esa tenacidad para querer derrotarse nos supero, inclusive Sai se ha quedado corto con ellas dos, Tadase sugirió dejarlas quemar ese sentimiento de competencia. En tanto papá y María las animaron mas, concluida la contienda gano un sorpresivo Akito con serenidad absoluta, a la mano de mi madrastra. Las pobres chicas, alzaron sus banderas de rendición absoluta, ya no se dejarían llevar mas por su sed de ganar. Pasando a la hora de la merienda, los ojos de Amu brillaron con intencidad, ni mencionar de Gaara que casi parecía una persona distinta al pobrar la tarta de manzana de María, Akito la halago nombrandola manos de ángel y querer probar mas de sus creaciones. Sai, papá y yo saltamos alarmados anunciando ser nuestra hada madrina, ella nos ha salvado de comer de manera asquerosa, no la sederiamos tan fácilmente. En ese momento, Sai señalo hacia mi dirección diciendo que mis galletas de chocolate eran de otro mundo, cuando apenas nos mudamos le hacia a todos los de la casa y no pudo aguantar su dulce sabor, yo podía hacer para ellos si dejaban a su mamá libre. Ese vil traidor, vendió a su hermana tan fácilmente. Tadase con toda la curiosidad del mundo, fue el primero en querer pobrar algo por mi, inclusive un Gaara marcando la indiferencia de ese hecho, aunque bastante interesado a saciar esa duda. Ante la voz demandante del pueblo, no tuve otro remedio que acceder, con tal, no quedaba de otra. Viendo sus rostros satisfechos, además de un Gaara bastante petulante y yo conocía la razón, deducía que en verdad les gusto. Cumplí me misión al pie de la letra. Casi a las seis y treinta de la noche comenzaron las despedidas, se estaba haciendo bastante tarde y el viaje hacia el otro distrito era pesado, aseguraron haberla pasado muy bien y la posibilidad de venir otro día. Bueno, Sana e igualmente Akito ya se han invitado, no seria sorprenderse de ver a los otros. Sai se hizo muy amigo de Tadase pues los vi intercambiar números, igualmente con Sana, quien no paraban de hablar de videojuegos y superherues, llegaron a fastidiarme un poco. Aunque no pude decir lo mismo de Gaara y él, porque al momento de despedirme se mi amigo Sai mantenía un semblante un poco duro, creo que no le agrado mucho. Igualmente me importaba poco, por eso no rompería mi amistad con él. Dejando las despedidas, prometimos volvernos a vernos el lunes en Red, fue hermoso esa pequeñas vacaciones pero llego el momento de volver a la realidad. Si. Los exámenes, trabajos, deberes y los ensayos de las R.e.d. Eso me puso algo nerviosa, pero me alento, porque por primera vez tendría un papel importante en una compentencias y demostrarían mi talento. Regionales, allí iba Elizabeth Mogami.
Luego de cenar con mi familia, me lance hacia mi cama de cabeza soltando todo el aire de mis pulmones, debería de quitarme mis ropas y meterme en mi pijama, pero estaba muy cansada solamente quería dormir hasta el otro día. Gracias a María me sentía mas calmada, pero aun no he hablado con Sasuke y llamarlo no era opción, no cuando el mismo Tadase me sugirio esperar a que lo hiciese el mismo. Bueno, la paciencia no es mi virtud pero le daría la oportunidad, aunque si no lo hacia tomaría la decisión bajo mis propios medios. Rodie mi cuerpo entero, quedando de esa manera boca arriba mirando al techo, por mi cabeza paso que podría estar haciendo Sasuke, seguramente volvió a Red al no soportar el ambiente en su casa. Eso si el colegio ya esta listo, bueno, el director anuncio que este viernes pasado podrían los alumnos a Red, al menos aquellos que viven lejos de aquí o no poseen familia cerca. Aun así, seguía rondandome en la cabeza que estaría haciendo, estar en el colegio sin nadie alrededor debe ser bastante aburrido al menos es mi pensamiento. Aunque Sasuke me a admitido explorar Red, puede estar ocupándose de eso. Como sea, espero que me llame o me mande a menos una señal de humo, quiero hacerle saber mi sentimientos y guardarlos se me hace casi imposible. Si al menos…
De golpe, mi celular empieza a sonar haciendome sentarme sobre mi cama, sorprendía mas que asustada me dispongo a contestarlo, al ver el remitente mi corazón se para. No, no puedo creerlo. ¿Lo he llamado con el pensamiento? Si es el caso, este cerebro que poseo es realmente poderoso. Aguarden, no es el momento para tonterías. ¡Debo contestar! Respirando varias veces hondo, me dispongo a atender la llamada que Uchiha Sasuke esta haciendome.
— ¿Sasuke? — pregunto con cautela al descolgar.
— Hola… — me responde de manera tímida, casi cohibida — buenas noches, Lizi.
Escuchar su voz dispara en mi interior miles de fuegos multicolares, dibujando una tonta sonrisa sobre el rostro. No puedo creerlo, hasta casi puedo percibir una risita nerviosa que lucha por escapar de mi garganta, pero la reprimo, este es momento para esto. Debo serenarme.
Tranquilidad, tranquilidad, tranquilidad.
— Me ha sorprendido tu llamada — le digo sincera — es mas, si te digo la verdad, estaba pensando justamente en ti.
— He querido llamarte desde el jueves pero… — su voz comenzó a perder fuerza, asustandome un poco — estaba cuestionandome varias cosas, como… si en verdad estoy haciendo lo correpto y…
— ¡Minami solo estaba borracha ese día! — me adelante a hablar — sus palabras no debes tomarlas a pecho, solamente ha perdido la cabeza. Sasuke yo…
— No se trata solo de eso Lizi — nuevamente intervino, con voz sumamente triste. Estaba logrando exasperarme, es totalmente diferente al Sasuke que conosco — es como te he tratado todo este tiempo, diciendote que hacer solamente para mi beneficio y sin pensar en las repercusiones para ti. El encontrarnos a escondidas, alejarte, ocultarte informacion. Todo, absolutamente todo. Me hace ser un cobarde, un idiota que no puede si quiera enfrentar a su propia familia por la chica que ama, tu amiga tiene razón. Somos de mundos distintos.
Muy bien, si escuchaba otra vez algo parecido de la boca de Uchiha Sasuke juro que le daré otra bofetada, en esta ocasión en la otra mejilla para emparejarla. No pero en verdad, esta versión desgastada del chico del cual me enamore, esta lograndome desesperarme. Llego el momento de tomar el toro por los cuernos, no podría dejarlo para después debe ser ahora.
— Sasuke, dime ¿donde estas? — pregunte levantandome de mi cama, despejando el cansancio.
— En Red, necesitaba estar solo… aguarda — su tono cambio a alarmado — ¿Qué estas pensando hacer?
— Ir a verte — le confese, comenzando a medio quitarme la ropa y ponerme la pijama — claramente hablar estos asuntos por teléfono es un completo asco, además, cuando te he pedido vernos las cosas no resultan bien.
— ¿Te has vuelto loca acaso? — me reclamo alarmado — No puedes salir de tu casa de esa manera, evita ser castigada por tu padre nuevamente.
— No se dará cuenta, porque pensara que estoy durmiendo — confese sonriendo de manera traviesa — estaré bien, no me he vuelto loca. Solo quiero verte y no puede esperar.
Escuche una exclamación frustrada de Sasuke que me dio mucha gracia, de hecho, solte un risita divertida ante eso. Iria a verlo, esta vez no me dejaría nada guardado y confesaria todo sin dejarme nada.
— Nos vemos al rato, Sasuke — termine por decir.
Colgue la llamada antes de escuchar su respuesta, de todas maneras el sermonearme no cambiaría mi decisión. Termine de colocarme mi pijama y salí de la habitación, no era muy tarde pero sabia que papá como María estarían en su recámara viendo televisión, seguramente compartiendo uno de esos programas de asuntos policiacos y cuando los ven, no existe impedimento en el mundo para alejarlos de la pantalla. En cuanto a Sai, solía colgarse a su celular para hablar con Sakura, debido a las circunstancia y algunos hechos de esta mañana, seguramente lo estara haciendo con Ino, es mi oportunidad para darme una pequeña escapada. Fingiendo mucho sueño, entro en la primera habitación, la principal donde las voces firmes se policías inundan el lugar, rápidamente le doy las buenas noches a papá y María, perjurando estar muy cansada para seguir despierta, todo el movimiento del día me ha dejado muerta. Mi padre parece muy convencido, o concentrado en su programa para dudar de mi y termina por darme un beso de buenas noches, es María quien duda de mi pues dibuja una sonrisa cómplice que hace sonrojarme, pero igualmente me da un beso junto a una suave caricia en mi cara. Prácticamente me desea suerte. Abrumada de ese hecho, abandono la habitación rumbo a mi siguiente objetivo: mi hermanastro. Al entrar en su territorio quedo sorprendida, mis deducciones son de muerte, porque tal cual como lo he pensado esta al teléfono con una muy tonta sonrisa en sus labios. Cuesta darse cuenta de mi presencia, pero al hacerlo, su pálido rostro muestra susto, suelto una carcajada divertida y el intenta hacerle saber a la persona con quien habla (obviamente Ino) que aguarde un segundo. Rápidamente lo detengo, solamente he venido a desearle buenas noches, no tiene porque colocarse tan nervioso y sobre todo, aprovechando el momento, mandarle mis saludos a Ino. Salgo de su cuarto gravando en mis retinas su rostro colorado, en tanto con voz nerviosa trata de buscar una excusa a todo ello, pero no podrá conmigo tengo un sexto sentido superior al suyo. Mejor rendirse.
Ya habiendo superado mis pruebas a la par de dejar en claro mi presencia durmiendo, entro a mi habitación para cambiarme de ropa, opto por unos pantalones jeans azul cernidos al cuerpo, una camiseta negra de tirantes combinada con una chaqueta negra del mismo color, gruesa y de un material acolchado con un adorno de piel en su gorro, para finalizar calzo unas botas de cuero hasta un poco mas abajo de las rodillas con algo de tacón. Estando lista, tomo las llaves de mi auto, mi casa y mi antigua habitación en Red, quien sin saberlo se ha convertido en mi mejor arma. Con mucha calma y sin hacer algún ruido empiezo a caminar por mi hogar, pensando en que nuevamente estoy haciendo locuras por Sasuke, ahora debía agregar la nueva. De noche espacar de casa. Si papá se enterara de esto le volvería a dar otro infarto. Llegando a la sala considero en dejar una nota, no se cuanto me tome de tiempo el hablar con Sasuke, pero si no vuelvo esta misma noche debo inventar cualquier cosa para evitar sospechas. Debido a ello, saco una hoja se un block de notas sobre una mesa ratona y aviso que fui a la cafetería por un café, simple pero conciso. Ya habiendo inventado la cuartada, aplicando mis habilidades de ladrona ultra especializada, abro la puerta de la entrada aquella misma que fue partifice de mi primer beso con Sasuke, ese el cual jamas se olvida. Debo recuperarlo, necesito hacerlo y lo lograre. Saliendo al fin de mi casa, procuro que mis pasos no se escuchen y agilizar mis piernas hasta mi auto, el sigue en todo el frente al verse ocupado el garaje, la verdad, estoy sumamente alividada de ese hecho en esos momentos. Sonriendo emocionada, le quito el seguro entrando con rapidez, ahora otro reto, que papá no se percate del ruido del motor de mi carro o estoy perdida, se que no soy creyente pero si en verdad dios me escucha, has que María mantenga a mi padre distraído, por favor. Aguantando la respiración, meto la llave en la ranura y enciendo el coche, miro de forma nerviosa hacia la puerta de mi hogar esperando a un furioso Mogami Tadachi, pero jamas se presenta, dandome por consiguiente soltar una risita aliviada emprendiendo la marcha.
Oh, por dios. Oh, por dios. Te debo una.
Elevando otras plegarias mas manejo un poco apresurada hacia Red, si mis cálculos no me fallan terminare llegando casi al comienzo del toque de queda, pues son dos horas en carretera luego de todo. Es sorprendente como una llamada lo cambia todo, mi energía muerta y las ganas de culminar todo, de que al fin superemos un obstáculo mas. Debo tener confianza en nosotros, en Sasuke, si el en verdad me ama como dice hacerlo podremos encontrar nuestra recompensa, juntos. Luego de unas torturosas dos horas, llegue finalmente a Red, aparque en el estacionamiento igual que de costumbre. Antes de salir tome varias bocanadas de aire, estaba emocionada, pero a la vez nerviosa, Sasuke podría volverse nuevamente terco, aunque si él lo es yo lo soy a un mas. Apagando el motor de mi auto, salí al exterior, era una noche fría pero con un gran resplandor debido a la luna en su máximo punto en el cielo. Moviendome con agilidad por los pasillos de Red logre esquivar a todos los guardias con éxito, llegando finalmente a la habitación “500”, aquí empezó todo y volvería a ser testigo de un nuevo renacimiento. Saque mi llave y la metí con tenasidad en la ranura, girandola, cuando la abrí me encontré con la habitación en total oscuridad, era solamente la luz tenue de la luna que se colaba entre las ventanas, dándole un ambiente sereno como tranquilo. Y sentado sobre una de las camas Uchiha Sasuke, sus ojos oscuros se encontraron con los mios en una señal de completa sorpresa, de hecho, en verdad no se esperaba verme allí. Decidí dar unos pasos hacia él mientras de la misma me imitaba, al estar uno frente el otro sujeto mis brazos con delicadeza, teniendo el romperme o algo parecido.
— No puedo creer que en verdad hallas venido — me dijo de manera incredula, mirandome de arriba hacia abajo — eso ha sido muy imprudente de tu parte. ¿Qué pasaría si tu papá se entera?
— Me mataría, luego de cazaría con su escopeta — comente sonriendole abiertamente — pero no ha sucedido, por eso ni te preocupes.
— Eres tan arriesgada — sujeto mi cara con una de sus manos, corriendo mi cabello hacia atrás — en verdad, logras colocar a las personas preocupadas por ti.
— Lo siento — admití apenada — pero esto no puede esperar, necesitas escucharme y debía de ser en persona.
De esa manera, la burbuja del encuentro se desvaneció provocando que Sasuke se alejarse lejos de mi, dandome la espalda. Genial, aquí vamos otra vez, su forma necia me vuelve a saludar. No importa, eso jamas me detendrá.
— Sasuke — comencé armandome de valor — durante la llamada me dijiste cosas que me dejaron alarmada, pero debes saber una cosa. Cuando comenzamos a encontrarnos a escondidas, jamas me obligaste, desde el inicio aclaraste los pro tanto como los contra y yo estuve totalmente de acuerdo — solte un suspiro pesado, lo que diría a continuación no seria fácil — Nuestra situación se volvió complicada al enterarme de la verdad, y si, estuve muy enojada contigo por no haberlo dicho antes. Pero ahora lo entiendo, entiendo que me ocultaste todo eso porque tenias miedo, miedo a que te odiora o algo parecido. Sasuke, eso es imposible, jamas podria llegar a sentirlo porque… te amo. Y la razón de decirte adiós esa tarde es porque pensé que tal vez, sentir este sentimiento es insuficiente. ¿Pues adivina que? Me equivoque — solte una risita amarga, él aun no se daba la vuelta — el amor es sufiente para derrotar cualquier barrera, aun mas cuando es compartido como lo hacemos nosotros. Además, de superar cualquier obstaculo que el destino nos tenga, porque si estoy contigo, siendo que todo es posible.
Vaya, cuantas palabras bonitas cargadas de kilos de azúcar, si engordara por decir discursos tan empalagos como esos, en esos momentos hubiese ocupado todo el espacio del lugar. Sasuke no me dijo nada, menos se dio la vuelta, solo suspiro y hundió sus hombros aun con postura derrotada. Bien, nadie ha dicho ser fácil y las cosas con este chico jamas lo han sido, eso lo se de sobra. ¿No quiere decirme nada? No hay problema, puede seguir escuchandome porque no he terminado de decirle todo. Por eso, apretando mis puños dí un paso hacia adelante.
— Minami se ha equivocado, no somos de mundos diferentes — segui diciéndole — Si soy franca, hasta yo misma le di la razón a ella en cierto momentos, pero no es así. Tu y yo vivimos bajo un mismo cielo, todos lo hacemos, no existe eso de que “los ricos y pobres jamas pueden relacionarse” mira a nuestro alrededor, mira sobre todo el colegio. ¿No son la máxima oponencia a ello? Los perjuicios solo son ignorancia, tu mismo me lo enseñaste… ¿O no lo recuerdas? — eso surgió algo de efecto porque, se movió un poco mostrandome su semblante sorprendido. Señal de proseguir — Puede que no tengamos el mismo estilo de vida, inclusive los mismo valores de crianza pero de algo estoy segura. Bajo un mismo cielo hemos crecido, y ese mismo cielo fue el que nos observó conocernos, olvidar lo correcto o incorrecto de la sociedad solo guiandonos de que sentimos. ¿Me he equivocado en algo?
Sasuke giro completamente mostrandome sus ojos que parecían estar sumamente conmovidos, toda su expresión dictaba querer llorar ante mis palabras. Miro hacia bajo sonriendo ligeramente, moviendo su cabeza hacia los lados en señal incredula, por mi parte di otro paso hacia adelante.
— ¿Cuando dejaste de ser aquella niña que conocí en esas escaleras? — me pregunto impresionado — esa que parecía querer deshacer con una simple brisa, presa del dolor y miedo ante ser acosada en su escuela.
— Soy esa misma niña — le dije sonriendole, cada vez mas cerca de él — solo que me he hecho mas fuerte gracias a ti, porque tengo aun la certeza de sostener tu mano y contar contigo. Ahora, quiero que sientas eso. El confiar en mi, tener una esperanza de que al final del túnel… existe una luz.
Entonces nos encontramos, sosteniendo su mano bajo la mia con fuerza, estaba un poco fria pero gracias a mi calor corporal empezó a cambiar su temperatura. Nuevamente nuestras miradas se encontraron demostrando todo ese cariño mutuo, anhelo y deseo de jamas apartarse, sobre todo, la veracidad se compartir un mismo sentimiento. El amor. Sasuke subió su mano hasta mi cara, acariciando con delicadeza uno de mis pomulos, sonriendome como el solo puede hacerlo. Mi pecho salto de felicidad emitiendo el aleteo de miles de mariposas, aquel tibio sentimiento se extendió por todo el cuerpo, llamando a una sola cosa, fundirme en él. Sasuke miro sin descaro mis labios, un par de veces, de inmediato mi rostro adopto ese tono rojizo de verguenza. Sin apartar su mirada de mí empezó a acortar distancia, inclinándose de una manera bastante peligrosa y de infarto, deje de moverme, de pensar e incluso respirar. Solo le deje a Sasuke todo el trabajo. Al sentir su suave aliento en mi rostro comprendí algo, fui totalmente inducida a algo mas fuerte que yo, la pasión. Cerre los ojos a la par de que él uniera mis labios con lo suyos, en un tierno y suave beso. Pero solo basto eso para hacerme perder la cabeza por completo, porque al mínimo segundo de separarnos, nuestros labios volvieron a encontrarse con la finalidad de tener un momento mas prolongando. Todo mi ser exploto en millones de plumas en el aire, donde ese mismo aire caluroso se extendía a su paso, la sensación de los labios húmedos de Sasuke me mantenía al menos despierta. ¿Cuanto había pasado desde haber estado sin esto? Mas bien, es un milagro no haberme vuelto loca antes, ya habiendo declaro antes ser adicta a él. Sus caricias se extendieron por todo mi rostro, dedicándose a envolverme en su encanto entero, sus labios hablan de la miel de su dueño y lo mucho que me estrañaban. Yo igual, en verdad lo había extrañado. Estaba claro que intentar ser amiga de Sasuke es imposible, no cuando lo amo como lo hago, seria intentar convencer a un águila dejar su naturaleza de cazar. Luego de unos cuantos besos mas, Sasuke se separo de mi mostrandome esa sonrisa tan brillante y hermosa, la misma que convertía mis piernas en gelatina. Me sujeto de la cintura apretandome contra si mismo, impidiendome escapar a cualquier parte en tanto acarciaba toda mi cara, sin saltarse nada en lo absoluto.
— Sigues volviendome loco, Lizi — confeso en medio de un suspiro — loco y rendido totalmente a tus pies. Jamas acabaras de sorprenderme, menos de privarme enamorarme cada vez mas de ti, me siento inmensamente afortunado que aun me ames y no hallas escogido a nadie mas.
Y aquí vamos de nuevo, aunque, creo que es otro punto resaltante a tratar. Tomando un poco de distancia, decidí que en verdad debíamos hablar sobre eso, Sasuke me miro un poco confundido ante mi reacción.
— Escuchame algo, necesito que te enteres de una cosa. Aunque… probablemente ya lo sepas — comente con cautela.
— ¿De que se trata? — pregunto un poco alarmado.
— Bueno… — tome su mano guiandolo a sentarse en una de las camas, yo junto a él — ¿Recuerdas el día que hicimos las pases? La fiesta de Sakura.
— Si, por supuesto — contesto en seguida — ¿Paso algo allí?
— La razón porque llore esa noche, no fue por estar agobiada de los acontecimientos de los demás — lo mire directamente a los ojos, sintiendo unas punzadas enteras de la culpa — tal cual como te relate jugamos a la botella, a mi… me toco besar a Gaara y… lo hice — los ojos de Sasuke se abrieron a la par por la impresión, puedo decir que esta en entero shock, no esperaba tal ultimátum. Al menos no alejo su mano de mi — Yo… en verdad me rehuse hacerlo, intente todos los medios que no pasara, pero entre Minami y Karin relevando mis experiencias contigo pasadas no tuve otra…
— Aguarda — me detuvo mirandome de forma incredula — ¿Karin sabia que nos habíamos besado antes? Creí solamente en saber de lo nuestro eran, Sakura, Minami, Hinata y tu hermano.
Sasuke Uchiha, el chico que no reclama el haberme besado con su rival, sino por las personas de saber de lo nuestro. Fantástico.
— Si… pero… estamos hablando de Karin — volví a sonrojarme hasta las orejas — suerte que todos estaban borrachos, de lo contrario, el que “he compartido salivas contigo” hubiese quedado en las memorias del coro entero y mis amigos.
— ¿Qué? — exclamó divertido seguido de unas carcajadas sonoras, haciendome sentir mas apenada aun. ¿Como puede parecerle tan divertido? ¡Porque no lo considero así! Eso fue super vergonzoso, además, de colocar mi vida privada delante de todos. Sasuke esta mal de la cabeza — Vale, vale lo siento… es que… ¡Dios! Eso me tome desprevenido.
— A ver si entiendo — lo mire con una ceja levantada — ¿Te toma desprevenido el comentario de una borracha pero no el hecho que me bese con Gaara?
— ¿No me has dicho que intentaste rehusarte? — asentí violentamente con mi cabeza — bueno, además, solamente fue un estúpido juego. Aunque no mentiré, eso me esta dando muchos celos pero… es lo máximo que tendrá Gaara… Aguarda… ¿Existe otra cosa mas? Porque mencionaste “algo que ya probablemente sepa”.
Bravo, Sasuke se lo ha tomado bastante bien el otro asunto, aun dudo como se tome este. Debo pensar que hará lo mismo, espero.
— Se me confeso — le solte sin rodeos — Gaara, me hablo de sus sentimientos.
Sasuke se quedó sin palabras algunas, de hecho, su mano resbalo de la mia cayendo sobre su regazo. Estaba asustandome un poco, puede que su expresión no fuese de enojo pero claramente no era de alegria, soltó un suspiro pesado levantándose de su asiento y pasando su mano por su cabello. Esto no era sorpresa para él, lo sabía, pero tal vez en su cabeza pasaba que Gaara nuevamente estaba involucrandose con alguien importante para él. Primero fue Sasuniki y ahora yo. Sin embargo, esto era diferente, claramente al que amo es a Sasuke no a Gaara, es decir, lo quiero pero no de esa forma y el ya lo sabe. Sasuke tendría que darse cuenta igualmente de ello.
— Lo haz rechazo, supongo — dijo muy convencido.
— No hubo necesidad, Gaara me pidió olvidarme de eso pero… — aprete mis manos en puño — se me hizo imposible, puedes enojarte si quieres pero él… en verdad ha sido un buen amigo, de hecho, me dio consejos y una parte gracias a eso estoy aquí. No quiero lastimarlo, pero tampoco puedo corresponderle. Es… doloroso.
Sasuke bajo su enojo momentáneo al verme, una sonrisa comprensiva adorno sus labios, llevándolo a sentarse nuevamente a mi lado. Con un solo dedo alzo mi rostro, acercando lentamente el suyo me dio un corto beso en los labios tomandome desprevenida ante ese hecho, mi cara se prendio como arbolito de navidad en tanto él soltaba una risita divertido.
— Eres tan adorable Lizi, haces que sienta por ti cada vez mas amor — me confesó acariciando mis pomulos — pero debes saber que para todos no puede existir un final feliz, lo mejor es siempre decir la verdad, aunque no quiera ser escuchada.
— Lo se, Tadase también me lo dijo — le di la razón — Gaara sabe que te amo y mi cariño hacia él es solamente amistoso, nada mas.
— Lo siento por él pero no pienso dejarte libre, ni ahora o nunca — suspiro muy satisfecho ante mis palabras.
— Tampoco quiero ser libre de todas maneras — le dije de manera coqueta, colocando mis brazos sobre sus hombros y acercandome mas a él — espero que estes listo para asumir las consecuencias.
— Lo estoy.
Nuevamente nuestras bocas se unieron en un beso mas apasionado, donde el sentimiento de querer recuperar el tiempo perdido era el mas palpable, en mi mente solo quedaba el quererlo y jamas separarnos. Ahora, que estaba de acuerdo conmigo sobre todo mis palabras, tenia la mente despejada y llena de amor por Sasuke. Es imposible el volver a separarnos. Aunque obviamente, las palabras se las lleva el viento.
★★★★★★★★★★★★★
Lo primero que vi al despertarme fue el rostro de Sasuke a escasos centímetros cerca del mio, verlo de esa forma tan descansada me daba mucha ternura, porque parecía estar bastante suelto e indefenso ante mi. Observando lo muy pegados que estábamos al dormir en su cama, medio sumamente vergüenza, no ha sido la primera vez en hacer algo así pero seguía sintiendome cohibida. Trate de separarme de él tomando su mano y separandola de mi cintura, anoche nos quedamos hasta tarde conversando a la par de besarnos, recordar eso me hacia sonrojar y sentir cosquillas en mi pecho. Podría llamar eso efecto Sasuke Uchiha. Ya sentada sobre el colchón, saque mi teléfono para averiguar la hora, eran las siete bastante temprano para haber dormido entrada a la madrugada, aunque el momento para anunciar mi retirada. Me levante por completo escuchando a mis espaldas un bostezo, reí al observar la cara de cachorro que tenia Sasuke al mirarme bastante sonñoliento. Era tan tierno, que lo consideraría delito, si al menos pudiera levantarme todos los días de mi vida con esa expresión, me sentiria plena y feliz.
Tallandose los ojos en medio de una sonrisa cansada, se dirigió a mi.
— ¿Te vas? — pregunto un poco apagado.
— Debo hacerlo, el viaje al distrito 6 es largo y quiero evitar sospechas — conteste, arreglando el cuello de mi chaqueta.
— Olvidaba que te has convertido en alguien sumamente peligrosa — comentó con diversión, alzando sus cejas varias veces.
— Debería de agradecerte, me escapo de clases, del colegio e inclusive de mi propia casa — le segui el juego sonriendo — es usted una muy mala influencia para mi, señor Uchiha.
— La vida no es vida, sino se vive con locura — argumento defendiendose.
— Por supuesto — le dije con sarcasco, acercandome nuevamente a él e inclinandome hacia su rostro — la aventura siempre es palpable cuando estoy contigo.
— Correpto — afirmo.
Unimos nuestros labios en un beso, sentí nuevamente las cálidas manos de Sasuke sobre mi rostro sosteniendo con firmensa, en tanto toda mi respiración se escapaba por mi nariz. No podía creerlo, en verdad me rehusó hacerlo, el estar de esta manera con Sasuke parece sacado de un sueño. Pero es real, porque el sonido de sus labios contra los mios, este sentimiento que me eleva a la par de consumirme jamas lo vere en un sueño, mi cabeza jamas recreara algo tan hermoso como esto. Nos separamos por falta de aire, observando las sonrisas brillantes en nuestros rostros, era gracioso lo cohibidos que antes solíamos ser al momento de besarnos, ahora todo era distinto. Como si superamos la barrera del pudo y entramos en un terreno mas de confianza, algo que solamente he experimentado con Sasuke, nadie mas. Él sujeto mi mano, dándole múltiples besos en su dorso con la mirada clavada en mi de forma intensa, tratando de hacerme entender que me amaba y no a alguien mas. Me atreví a desviar mi mano hacia su mejilla, comenzandola a acariciar con ternura y delicadeza, su piel contra la mia se sentía un tanto extraña, pero reconfortable, su expresión relajada me llenaba de paz absoluta desviandome de mi objetivo inicial. Marchame a casa. Explotado la burbuja de felicidad, me levante de golpe ganandome una expresión descorcentada de él, pero no tenia de otra, estaba sobre el tiempo.
— Tu eres sin duda el especialistas de distraer — señale con una ceja levantada — y en verdad necesito irme a casa.
— Lo siento — rio divertido, levantandose y caminando hasta mi — pero cuando estoy cerca de ti no puedo controlarme, carezco de toda racionalidad posible. Solo… solo quiero demostrarte lo que siento.
Oh, mierda, mierda, mierda. ¿Como voy a marcharme cuando me ha dicho esto? Aun mas ¿Con esa expresión tan divina? No lo se, tal vez debo aplicar la fuerza de voluntad, o de lo contrario, me arrojare a sus brazos y olvidare todo los demás. Pero no puedo, debo concentrarme, centrarme en mi camino inicial.
— Dios, estas volviendo hacerlo — admití frustrada, el me miro sin comprenderlo — mejor me marcho antes de que jamas pueda salir de aquí.
Me gire sin mas caminando hacia la salida, apretandome a las únicas posibilidades de optener mi cordura intacta, la risas de Sasuke estaban a mis espaldas colocandome muy colorada. ¿En verdad resulta gracioso para él ponerme de esta manera? Nerviosa, loca y totalmente descontrolada, al parecer si. Coloque mi mano en el pomo para girarlo, pero antes de salir de aquí escuche su voz.
— Lizi, esta vez intentemos hacerlo correpto. ¿si? — me pidió con ojos suplicantes, yo asentí dudosa ante esa propuesta — prometo que en esta ocasión lograremos salir adelante, solo… solo tengamos fe.
— La tengo, siempre la he tenido — le respondí sonriendo — nos vemos mañana, Sasuke.
— Hasta luego, Lizi — culmino diciendome.
Luego de ese encuentro, jamas ocurrió ningún otro de esa índole.
Una vez era lunes y comienzo de semana, luego de esas pequeñas vacaciones llenas de toda clase de aventuras llego el momento de enfrentar la realidad, las clases. Esta totalmente llena de energia y vitalidad, había vuelto con Sasuke, eso alimentaba mi excelente animo para enfrentarlo todo, afortunadamente ninguna persona de mi familia, a excepción de María, se dieron cuenta de mi escapada. Dando a entender comerse mi cuento, además de los panesillos que les lleve. Estuve hablando mucho con Sasuke esa noche, planeando de mejor manera nuestros encuentros y nuestro paso a seguir con respecto a mis amigas, estar enojada con Minami jamas me ha agradado, por lo que él me aconsejo intentar hablar con ella y resolverlo. De esa manera me sentiría mucho mejor. En cuanto a Gaara, las cosas podrían estar claras pero acababa de resaltar el marcar unas pautas, podría ser mi mejor amigo aun así tenia sentimientos por mi y rechazarlo era la manera mas leal a la amistad. Estúpido Sasuke, queriendo arruinar mis amistades. Dejando eso de lado, ese lunes disfrute al máximo mi jornada escolar junto a mis amigos, quienes seguían emocionados al ir a mi casa, Sana por ejemplo, deseaba volver a probar la tarta de manzana de María, y Akito comer mis galletas. Amu iba nuevamente por la revancha en el juego, y Tadase conversar con mi hermano, Gaara por su parte admitió agradarle mi padre y tener una oportunidad con él para hablar sobre motores, los cuales, jamas ha sido malo en tratarlos. Eso me sorprendió un poco, pero debía de admitirlo, que todos mis amigos de Red se llevaran bien con mi familia y “Konoha club” me alegraba, ahora solo quería pensar que las cosas con Sasuke mejoraran. Terminada las clases, recibi un mensaje de él informandonos vernos en los jardines de Red, el consejo del coro estaban arreglando unas cosas debido a las suspensión de la clases, donde los chicos “científicos” hicieron un desastre pero afortunadamente arreglo la escuela, ahora los horarios debían de ser programados. Aprovechando de ese dato, culmine mis actividades antes que nadie solo para encontrarme con Sasuke, la adrenalina la tenia a mil y mi corazón lo sabia, las ganas de encontrarme con el chico que amo eran mas fuertes que yo. Apresurando mis pasos, corrí prácticamente por los pasillos de Red, manteniendo una sonrisa dibujada en mis labios, podría hacerlo pues estaban completamente vacíos y nadie podía verme. No existía preocupaciones de que Jenna nos descubriera, con tal, seguía pensando en nosotros por el subsuelo y jamas arreglarno. Pobre ilusa, si supiera se convertiría en una loca. Mi anciedad se elevo por los cielos al llegar a los jardines, iba a adentrarme en el laberinto cuando lo vi, a unos cuentos metros lejos de mi ubicación Sasuke se encontraba mirandome fijamente. Estaba tan hermoso, guapo y carismático como de costumbre, su mirada oscura estaba centrada en mi junto a esa sonrisa risueña que produce estragos en mi. ¿Pero que hacia allí parado? ¿Se ha vuelto loco? Suspire moviendo mi cabeza hacia los lados, imitando su sonrisa. ¿A quien miento? Esto es sumamente emocionante.
Fue entonces cuando ocurrió, en el momento de empezar a caminar hacia él, la sombra de una persona se adelanto sujetandolo con mucho entuciasmo, tomandolo totalmente desprevenido y… besandolo. El sonido de un impacto de bala directo al corazón inundó mis sentidos, lanzandome a una completa oscuridad que envolvía mi corazón y lo aplastaba. ¿Como pude ser tan idiota, ingenua y estúpida? ¿Como pude pasarlo por alto? ¿El querer olvidarlo? Aunque tratara de ocultar la verdad seguía existiendo, Sasuke tiene a Kohana ante los ojos de la sociedad y yo… no tengo espacio allí. A esto se refería Jenna al mencionar el vivir un infierno, porque eso mismo estoy experimentando, el horror de una pesadilla la cual jamas despertaren, porque es verdad. Nuevamente experimente la asquerosa sensación de querer salir corriendo de allí, salir huyendo de todas y todos para refugiarme en mi único consuelo, el dolor. Es mas, estaba apunto de hacerlo, pero no pude, o mas bien estuve impedida a hacerlo. Kohana separándose de Sasuke miro en dirección a donde él miraba desconcertado, sin tener algo que hacer para enmendar el error, debía de saberlo sin tener que decirlo, sin acercarme a él. Se acabó, en esta ocasión, para siempre.
— ¡Lizi! — me llamo sacandome de mi shock, al observala acercándose ha mi tomada de la mano de Sasuke, quien escapa de hacer contacto conmigo — ¡He regresado al fin de Canadá! ¡No sabes lo bueno que me lo he pasado! ¡Hice un montón de compras y obviamente te traje un recuerdo!
— No debiste de haberte molestado — conteste calmadamente, tratando de aparentar normalidad — con saber que encontraste atuendos a la moda, es suficiente para mi.
— Oh, no. De ninguna manera — me reto con la mirada — cuando te traiga mi obsequio lo recibirás quiera o no, además… te moriras al verlo.
— Seguramente — asentí convencida — Ahora, disculpa mi indiscreción pero… ¿Qué haces aquí?
— ¡Yahiko llamo a Sasuniki y todos los Andaluz estamos aquí! — explico muy entuciasta, luego se acerco a un Sasuke en entera negación tomando su rostro para acariciarlo. Otro dolor mas que soportar — Yo quería obviamente ver a Sasuke, teníamos bastante tiempo sin vernos y lo extrañaba.
Me esta costando respirar, quiero salir tan lejos de aquí como fuese posible, el dolor de presenciar a Sasuke con alguien que no soy yo me esta consumiendo por completo. Debo inventar una excusa para abandonar el sitio.
— ¡Dios! — sonreí de manera fingida, Sasuke se dio cuenta de ello — Si pudiera ver el futuro, hubiera escogió otro camino por el cual transitar, así pudieran tener un encuentro mas íntimo.
— Lizi — me reprocho con la mirada — ¿Tratando de escapar del coro? Eso no nada bueno, aunque… restale importancia a eso, igualmente quería verte a ti.
Mierda, mierda, mierda. Sal de ahí, sal de ahí rápidamente.
— No escapaba — fingí inocencia — solamente quería tomar aire fresco, toparme con… tu prometido, ha sido mucha… casualidad.
— ¿Han discutido nuevamente? — le pregunto mirando directamente a Sasuke — ¿No te lo dije antes? Trata de llevar la fiesta en paz con mis amigas.
— No hemos discutido, en verdad, si quieres… preguntarle a ella — le respondió incómodo.
¿Hablan mucho? Porque esto no lo sabia, una razón mas para huir de aquí. Debo hacerlo.
— Es cierto, no seas tan dura con él — solte una risita, aunque no tenia nada de gracioso la situación — solo que… eso no quiere decir llevarnos a las mil maravillas, menos tomar el té y comer galletas.
De hecho, quiero jamas volverme a encontrar con él a solas, simplemente he agotado todo. Llego la hora se reaccionar.
— Supongo y tienes razón — concluyo ella sin mas — al menos, no se estan intentando asesinar verbalmente. Es un progreso.
Momento de irme, es el momento. ¡Debo usarlo!
— Si… ¡Dios! Pero que tonta, he olvidado que iba a encontrarme con Tadase, ya sabes, es un amigo importante y esta pasándola un poco mal en estos momentos — mentí — necesita toda mi ayuda posible.
— ¿Esta bien? — pregunto preocupada.
— Mmm… problemas de faldas… nada grave — le reste importancia, dando unos pasos hacia atrás — ¿Nos vemos en el coro entonces?
— ¡Por supuesto! Aun quiero escuchar los detalles de la fiesta de plebeyos — exclamó emocionada — me lo debes.
— Lo se, te pondré al día — prometí segura — ahora si me disculpan.
Gire de inmediato dándole la espalda aquel par, trate de no demostrar querer escapar de allí a la mínima oportunidad, pero era tan difícil aun cuando una creciente ola de dolor se apoderaba de mi. Dejando que mis instintos me controlaran, alargue mis pasos casi corriendo lejos de aquel lugar, de la verdad, de mi estupidez humana y de lo muy ingenua que he sido. Nada vale hacer si las cosas siguen igual, Kohana llevándose a Sasuke y yo permaneciendo en la oscuridad, como alguien a asecho ante cualquier oportunidad. ¿Como he caído nuevamente? Mi amor por Sasuke ha nublado mis sentidos, dejando a un lado aquella decisión tomada atrás. De nada vale amar ante la verdad. Ya habiendo alejado lo suficiente deje de fingir, debe de ser fuerte y dejar todo fluir, el llorar. Comencé hacerlo sin reprimir nada, sacando todo el dolor dentro de mi que estaba consumiendome poco a poco, mis sollozos se convirtieron en lamentos, y estos en gritos. La garganta la sentía seca, en tanto mi nariz estaba sumamente congestionada. Me dolia, el vacío creciente en mi pecho amenazaba con reducirme a cenizas, pero siendo franca, ya no existe nada dentro de mi. De pronto, habiendo llegado a un lugar desconocido por mi fue cuando lo vi, parecía estar cansado porque su respiración era errantica y exhausta, creo que estuvo corriendo. Al verme de esa manera destruida, llorosa, llena de dolor y consumida chasquio su lengua, apretando sus puños para acercarse a mi con presión. ¿De quien hablo? Mi mejor amigo, Sabaku no Gaara, la persona con poderes especiales para saber donde exactamente estoy. ¿Como lo logra? No lo se.
No para mi llanto, es mas, al tener a Gaara tan cerca de mi se intensificó, llevándolo a tomar de mis hombros y estrecharme contra su cuerpo, con fuerza. Mas dolida a sorprendida, aferre mis manos a su pecho tratando de aferrarme a alguien que pudiera sostenerme, aliviar aunque sea un poco el dolor.
— Eres una tonta, una sin remedio alguno — me dijo sosteniendo mi cabeza con sutileza — mira como te han dejado nuevamente, destrozada y sin fuerza alguna. ¿Cómo sigues permitiendo algo así?
Porque soy una estúpida, no hay otra respuesta mas.
— Pero no tienes que pasar por algo así mas, al menos, jamas lo harás si estas conmigo — suavemente me separo de su pecho, mirandome a los ojos con una intensidad que nunca había visto — ¿Lo recuerdas? Antes te dije que él no es el único para lograr hacerte feliz, alguien mas puede hacerlo. Pero no te has dado de cuenta.
Quede congelada, totalmente pegada al suelo con la mente prácticamente en blanco, Gaara nuevamente iba hacer de las suyas lo presentía. ¿Lo peor de todo? Una mente dolida es capaz de hacer cualquier cosa, inclusive, mentirse a si misma.
— Elizabeth, si permaneces a mi lado no tendrías porque sufrir mas, llorar mas e inclusive esconderte de la sociedad entera — comenzó diciendo con un tono sumamente serio — porque conmigo, sostener mi mano es mucho mas fácil, con ella veras la oportunidad de enterar que es salir de verdad con alguien, sin necesidad de privarte de nada. No te exigiré nada, tampoco reprimirte algo, conmigo seras plenamente libre.
Mis lágrimas dejaron de caer cayendo en cuenta en lo que estaba sugiriendome mi amigo, en esta ocasión, no podía hacerme la tonta mucho menos la decentendida, porque Gaara estaba hablando enserio, desde el fondo de su corazón.
— Conviertete en mi novia, Elizabeth — dijo al fin, tomandome completamente desprevenida y asombrada — prometo hacerte olvidar todo el daño que te ha hecho Sasuke, el ser paciente y tratar de ayudarte con tus pesares, no te pido nada mas. Solo… solo permiteme ser aquel chico que sostenga tu mano y te demuestre, lo que significa ser feliz realmente.
No tengo palabras para describir que lo sentí en ese momento al escuchar a Gaara, es decir, no tenia palabras en mi boca y mucho menos algo en mi mente para responderle. Estaba atraída de sus palabras tan sinceras, su rostro serio y sus ojos turquesa brillantes. No mentía, mi amigo no mentía con su deseo. Pero acontecia algo, yo no podía hacerlo. Empuje suavemente sobre su pecho mis manos alejandonos, su mirada turqueza se pinto un poco confundida ante mi acción.
— No seas absurdo, sabes perfectamente que no puedo hacer eso, no puedo hacerte eso — respondí con voz ronca.
— ¿Qué le temes Elizabeth? — me recrimino duramente — ¿Al hacer feliz? ¿Comprobar que puedes serlo sin Sasuke?
— No, temo a que me odies y jamas desees ser mas mi amigo — le dije al fin — te quiero Gaara, pero no de la misma forma y yo…
— Mirame muy bien a los ojos Elizabeth, porque estoy siendo muy serio con esto — me detuvo sosteniendo mis manos con rapidez — se perfectamente sobre tus sentimientos y que solo piensas en Sasuke, pero si te estoy ofreciendo esto es para que te des otra oportunidad. No solo él puede hacerte feliz, me estoy arriesgando por ti para hacerlo realidad.
Me quede mirandolo sin decirle nada, Gaara no titubeaba en lo absoluto. Conclusión, no daría su brazo a torcer. ¿Por qué? ¿Por qué arriesgarse ante una chica hueca como yo? Si, eso era ahora, una muchacha golpeada tantas veces en la vida y reducida al vacío entero. Ahora, mi mejor amigo quería tratar de reparar los pedazos que ha dejado Sasuke atrás, ser aquella persona en demostrarme ser feliz inclusive sin la persona que amas. Entonces recordé a Sakura, cuando nos me dijo esforzarnos al máximo de ahora en adelante, tomando en cuenta que mi hermano ahora tiene algo con Ino, ella era la máxima representación de caminar hacia adelante, rumbo a su futuro. ¿Qué he hecho yo hasta hora? Retroceder y darle a Sasuke la potestad de volver a volarme en pedazos, pero no mas, ya no mas de esto. Necesitaba un incentivo para pasar la pagina y no querer retroceder jamas, nada ha dicho ser fácil pero… estaba dispuesta hacerlo, tomas la mano de Gaara y arriesgarme a perderlo si esto no funcionaba. Aun así, lo haría, porque merezco la felicidad con Sasuke o sin Sasuke. Oh mierda, iba a volver a llorar nuevamente y eso era malo.
— Esta bien, hagamoslo — conteste con voz quebradiza y dolorosa — saldre contigo arriesgando el poder perderte…
— No lo harás, nunca me perderás — me contesto con dulzura, secando la primera lágrima bajando mi rostro — ahora que estas a mi lado… te demostrare la verdadera esencia de tener a alguien a tu lado.

Nos quedamos en silencio contemplandonos mutuamente, mis lágrimas no paraban de salir y Gaara parecí importarle poco, sus ojos parecías tener un brillo totalmente único e inigualable. Tenia miedo, miedo de acabar con esas expectativas altas de mí ahora novio y terminar por sumergirlo en el dolor, porque antes de eso en verdad me importaba, el dañarlo podría consumirme. De pronto, poco a poco comenzó a acercarse a mi sin despegar su vista, mi cabeza se vio afectada ante sus ojos turquesa y sumergida en un mar desconcertante, estaba embrujada. Asi que, a igual que aquella noche en el sótano de la casa de Sakura, Gaara sostuvo mi rostro en sus suaves manos y me embargo su calidez. Sus labios tocaron con cautela los mios, teniendo tener una represaria de mi parte, cosa que jamas ocurrirían porque sin saberlo la primavera había llegado a mi vida, junto a sus flores jóvenes, la fragancia delicada y la calidez sin fuego. Ese era el sentimiento que experimentaba, la paz de la primaverla. Por lo tanto, me deje envolver bajo las capaz de la protección, dejando cada vez mas a un lado la imagen de Sasuke siendo besado por Kohana. Ya no existía dolor, menos vacíos sin llenar, ahora solo quedo la paz.

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