I
¡Merry Chrismast!
¡Merry Chrismast!
Todo comenzó un día de fría navidad. Me prepare especialmente para la ocasión, chocolate caliente, malvadiscos, galletas de genjibre, la chimenea, dos mantas y una pelicula. Sai, María y Papá fueron a visitar a un vieja tia mia, donde realmente no tenia no tenia deseos de presentarme. Si, puede sonar bastante grosero de mi parte, ya saben, navidad época de paz, época de amor y sobre todo, época de reunión familiar. Pero el hecho es que, cuando uno tiene fiebre alta y un condenado resfrió, no tiene muchas ganas de salir al frió invernal y soportar a sus parientes estirándole las mejillas, emocionándose por lo mucho que uno ha crecido. No es que haya crecido demasiado, no al menos físicamente. Aunque es cierto que, este año muchos cambios importantes en mi vida han ocurrido. Muchas emociones juntas. Ni si quiera conosco las razones de no haber hecho “¡Kabum!” Y explotado.
Volviendo al tema principal, hace unas horas antes, esperaba pasarme la navidad sola con toda la casa para mi. Pero para mi fortuna (desgracia podría igualmente ser) él se ofrece tio a darme compañías. ¡Maldición, ese chico hizo milagros con mi vida! Si no fuera por él, jamas hubiera sobrellevado nada. No había tenido la oportunidad de conocer a alguien tan semejante a mí y gozar del privilegio de su encantadora compañía. Era un fantástico amigo y ejemplo a seguir y mi mayor confidente, por supuesto, seguido de mi amiga Minami. Cuando el timbre sono me levante con mucho esfuerzo fui abrir la puerta. Y allí estaba él, saludándome con una gentil y galante sonrisa. En tanto yo, con un aspecto enfermo combinandolo con deplorable, le daba la bienvenida a mi hogar.
— No puedo evitarlo, pero me recuerdas al reno de santa que iluminaba su camino. — me dijo riéndose de mi resfriada y colorada nariz.
Es sorprendente como su risa era tan estelizada, tan elegante. Ese chico desprendía elegancia por todos lados.
— Sigue adelante, Sasuke. — lo invite adentro
Dejó su chaqueta negra sobre sofá y tomó asiento en el sillón. Lo imite colocandome a su lado pero arrojando sobre mi una de las mantas, en verdad me sentía muy mal.
— ¿Segura que puedes ver una pelicula? — me prento, juraria que sonó un poco preocupado.
— No te preocupes, estoy bien. — le dije. Intenté pararme para colocar la película pero Sasuke me sentó.
— Señorita, por favor deje que me encargue de eso.
Se inclino para colocarme la segunda manta encima, asegurándose de estar lo suficientemente cómoda y abrigada. Me entrego el chocolate y se encargó él mismo de colocar la pelicula. Que vergüenza, era la peor anfitriona de todas colocando a Sasuke a la par de un caballero de elgante armadura. La pelicula comenzó y Sasuke tomo asiento a mi lado.
Titanic: el tipo de pelicula la cual puedes ver tomando en cuenta de terminar llorando como un niño de brazos. Pero al termino de segundos le dí la razón a Sasuke, las imágenes de los actores estaban siendo algo borrosas para mi. En media hora de pelicula, a la cual, no prestaba atención en lo mas mínimo gracias a mi malestar, mi cuerpo empezó a temblar furiosamente. Fue bastante raro porque tenia dos mantas encima abrigandome lo suficiente para estar caliente.Sasuke posó sus ojos en mí y me sonrió. Acto seguido se me aproximó y me rodeó con sus brazos para hacerme entrar en calor. Inmediatamente, mi cuerpo dejo de temblar. Pero ojo, mi corazón, se agitó de una forma sobrenatural. Era estúpido sentirme tan inquieta. Aunque bueno, el contacto estrecho con el cuerpo de Sasuke me avergonzaba completamente. Agradecere a todo lo creado por estar enferma, porque si no, se hubiera dado cuenta de que mis mejillas tenían color. Pero lo mas extraño de todo era que, a la vez me sentía sumamente cómoda. La sensación familiar y a la vez completamente nueva. No tenia ni idea de como describirla aun mas de intentarlo varias veces. Podría estar enferma y tener los sentidos descontrolados, podía percibir el calor del cuerpo de Sasuke, y escuchar su respiración. Un tipo de respiración realajasa y pausada, de esas que te transmiten paz. Por un largo tiempo permanecimos así hasta que decidió soltamarme.
Titanic: el tipo de pelicula la cual puedes ver tomando en cuenta de terminar llorando como un niño de brazos. Pero al termino de segundos le dí la razón a Sasuke, las imágenes de los actores estaban siendo algo borrosas para mi. En media hora de pelicula, a la cual, no prestaba atención en lo mas mínimo gracias a mi malestar, mi cuerpo empezó a temblar furiosamente. Fue bastante raro porque tenia dos mantas encima abrigandome lo suficiente para estar caliente.Sasuke posó sus ojos en mí y me sonrió. Acto seguido se me aproximó y me rodeó con sus brazos para hacerme entrar en calor. Inmediatamente, mi cuerpo dejo de temblar. Pero ojo, mi corazón, se agitó de una forma sobrenatural. Era estúpido sentirme tan inquieta. Aunque bueno, el contacto estrecho con el cuerpo de Sasuke me avergonzaba completamente. Agradecere a todo lo creado por estar enferma, porque si no, se hubiera dado cuenta de que mis mejillas tenían color. Pero lo mas extraño de todo era que, a la vez me sentía sumamente cómoda. La sensación familiar y a la vez completamente nueva. No tenia ni idea de como describirla aun mas de intentarlo varias veces. Podría estar enferma y tener los sentidos descontrolados, podía percibir el calor del cuerpo de Sasuke, y escuchar su respiración. Un tipo de respiración realajasa y pausada, de esas que te transmiten paz. Por un largo tiempo permanecimos así hasta que decidió soltamarme.
— ¿Te sientes mejor? — me preguntó.
— Si… mucho mejor, gracias. — dije intentando de escapar de su mirada.
Era una idiota a tiempo completo. No podía verlo a los ojos sin que mis mejillas me delataran debido a su color. Y en mi cabeza se hacia la preguntas de ser esto debido a la gripe u otra cosa.
Me sentía un completo tonto. No podía verlo a los ojos sin que mis mejillas se tiñeran por completo. Seguimos viendo la pelicula, quiero decir, él continuó viendo la pelicula. Mi cerebro no funcionaba en lo absoluto. Al parecer, tratando de distinguir entre los movimientos y gritos, estaba comenzando a hundirse el barco. Mi cabeza me estaba matando, no podía soportarlo. Busque disimularlo, preocupar a Sasuke jamas había estado en mis planes y menos interrumpirle la pelicula. Pero fue envano. Él paro la pelicula para quedarse mirandome fijamente, acerco su mano a mi frente para medirme la temperatura.
Me sentía un completo tonto. No podía verlo a los ojos sin que mis mejillas se tiñeran por completo. Seguimos viendo la pelicula, quiero decir, él continuó viendo la pelicula. Mi cerebro no funcionaba en lo absoluto. Al parecer, tratando de distinguir entre los movimientos y gritos, estaba comenzando a hundirse el barco. Mi cabeza me estaba matando, no podía soportarlo. Busque disimularlo, preocupar a Sasuke jamas había estado en mis planes y menos interrumpirle la pelicula. Pero fue envano. Él paro la pelicula para quedarse mirandome fijamente, acerco su mano a mi frente para medirme la temperatura.
— ¡Por todo lo sagrado Lizi! Estas hirviendo — exclamó — ¿Por qué no dijiste nada? Dime que tienes algo para contra arrestar la gripe.
— Claro, detrás del espejo del bañó, voy a…
— No, no, no. La señorita no se moverá de aquí, ella me dará las indicaciones de la búsqueda.
— Sasuke… dejame…
— Ya te lo dije — insistió — voy a encargarme de eso. Tu solo dime donde esta para ir por el.
— Subiendo las escaleras la primera puerta a la derecha, detrás del espejo. — respondi soltando un suspiro.
Sasuke me colocó un cojín para que me acostara en el sofá y me cubrió con todas las mantas. Acto seguido desapareció por unos largos minutos. Soy tan desconsiderada con él. Víspera de navidad y dedicado a cuidarme en lugar de pasarlo con su familia. Aguarden. ¿Por qué decidió pasarlo aquí en vez de estar con sus parientes? Aparecuo nuevamente portando un vaso con agua, un té, un paño mojado y la medicina. El servicio especial de lujo directo al paciente. Acto imnimaginable para mi.
— Señorita, espero no haberla enojado por pasar a su cocina necesitaba cosas para su cuidado. — dijo tratando de imitar a un mayordomo de altura.
— No puedo creerlo, eres… imprecionante — le confese — estas tratando a las mil maravillas a alguien que te ha privado de ver “titanic”. Lo lamento.
-Me tomé el permiso de pasar por tu cocina. Lo siento- dijo
— La señoritas no se disculpan — dijo sonriendo — de hecho, me la estoy pasando muy a gusto.
¿De donde ha saludo este caballero encantador?
— No lo entiendo. ¿Por qué me quisiste acompañar? — le pregunté.
— Las navidades en mi casa no son nada hogareñas — me confesó — suelen ser gigantescas, con muchos invitados y cantidades exuberantes de comida. Básicamente equivale a pasarlo solo. Quise elejarme un poco de ese entorno, es algo aficciante.
— Tienes unos padres muy influyentes entonces — fue lo único que salió de mis labios.
— Mis abuelos — me corrigió — mis padres fallecieron hace años en un accidente.
— Lo siento — me disculpe.
Genial, meti la pata de una hermosa manera, y más cuando él, sonreía de una forma tan cautivante.
— No te preocupes — intento calmarme — Para mis abuelos, sobre todo mi abuela, no es muy difícil socializar. Después de todo, junto a mi abuelo comandan una gran organización, agregándole el título de duquesa.
Rayos… no estaba luego de todo loca, él en verdad es un príncipe total. ¿En verdad existes?
— Oh… — exclamé casi sin habla — pensé en ti como un aristócrata, después de todo, tienes el comportamiento de uno como tal. Es… es genial.
Sasuke soltó una carcajada divertido.
— No necesariamente, al menos si eres huérfano y la “deshonra” de la familia. — su sonrisa ahora se veía amarga y sus ojos reflejaban cierta tristeza. Volvi a sentirme como una tonta. No debi tocar el tema. — No todos son iguales a tu padre Lizi, quienes aceptan las desiciones de sus hijos, es triste pero… cierto.
— Sasuke… — con las pocas fuerzas en mi organismo me levante y tomé su mano — Lo lamento, encima de todo, ahora lo único que hago es llenarte de tristezas. No debí sacar ese tema.
— No, Lizi, en verdad me la estoy pasando bien — me sonrió nuevamente. Esta vez sus ojos reflejaban calma, y, juraría, gratitud — Además, hace bien desahogarde un poco. Aun mas con alguien como tu Lizi.
Nos quedamos en silencio unos segundos mirándonos fijamente. No podía apartarme de sus ojos. Esta fue la primera vez que vi al verdadero Sasuke. A pesar de ser un chico tan amable, tan comprensivo y servicial, en el fondo él luchaba con sus propios demonios. Jamas me había pedido ayuda, jamas me había hablado de si mismo. Yo menos le di paso para hacerlo. Siempre he sido yo con mis problemas con Suigetsu, con el colegio.
Fue cuando me percaté de aun sostener su mano. Inmediatamente la solté. Él me dio una risita y me miro nuevamente. Colocó sobre mi frente el paño mojado.
Fue cuando me percaté de aun sostener su mano. Inmediatamente la solté. Él me dio una risita y me miro nuevamente. Colocó sobre mi frente el paño mojado.
— Vamos señorita, toma tu remedio y tu té — me pidio.
Dejando eso de lado conversamos otros temas en tanto esperamos a las doce. La fiebre comenzaba a bajarme y de a poco, pude reincorporarme
Comenzamos a hablar de temas triviales mientras esperábamos las doce. La fiebre comenzaba a bajarme y de a poco, pude incorporarme. Aprovechaba a plenitud la compañía de Sasuke. Con certeza puedo decir que fueron una de mis mejores navidades.
El tiempo transcurría y casi daban las doce. En eso, Sasuke fue a la cocina a buscar dos copas de Champán.
Comenzamos a hablar de temas triviales mientras esperábamos las doce. La fiebre comenzaba a bajarme y de a poco, pude incorporarme. Aprovechaba a plenitud la compañía de Sasuke. Con certeza puedo decir que fueron una de mis mejores navidades.
El tiempo transcurría y casi daban las doce. En eso, Sasuke fue a la cocina a buscar dos copas de Champán.
— 3… 2… 1… — hicimos el conteo a la par.
Acto seguido, las doce llegon y con eso la bienvenida al 25 de diciembre. Los dos chocanos nuestras copas y bebimos un poco. En ese momento me sentía mucho mejor. Mi teléfono sonó, era papá llamando para saludarme y verificar que aun siga respirando.
— ¡Merry Christmas! — lo saludé.
— ¿Esta todo bien? — me preguntó.
— Si, Sasuke esta aquí conmigo y aun seguiré viviendo para contarlo. — le dije bromeando un poco.
— Llegaremos en un par de horas mas, cualquier cosa que necesites avísame ¿bien?
— De acuerdo.
— Te veo luego.
— Te quiero. — después de eso corté el teléfono.
Sasuke se quedó mirandome sonriendo a medio lado.
— Llego la hora que este humilde servidor entregue los regalos a la señorita. — dijo con la misma voz de hace un rato.
— ¿Me vas a dar un regalo? — lo mire sorprendida. Ahora si me sentía horrible. No compre para él absolutamente nada.
— ¿Me vas a dar un regalo? — lo mire sorprendida. Ahora si me sentía horrible. No compre para él absolutamente nada.
— No es para tanto. El otro día estaba caminando por unas disqueras y lo encontré… ve por ti misma. — Sasuke me entregó un paquete cuadrado pequeño con un listón en él.
Al abrirlo me quedo helada, no podía creerlo, en verdad no podía hacerlo, porque al abrirlo encontré el tituló de una banda la cual amaba mucho. “Best”.
— Eres…. increíble — solte sin mas con entuciasmo — Te lo agradesco mucho, aunque, lo siento mucho. No he preparado nada para ti. — dije muerta de vergüenza.
— Restale importancia. Luego de todo, me has dado la mejor navidad de todas.
Lo mire fijamente. Es imposible creerme sus palabras. Y lo peor, en cada una de ellas no hay nada de ironía.
— Claro, agreguemos el hecho de haberte obligado a cuidarme y no atenderte como se debe. — comente con ironía — eres tal cual a un caballero de elegante armadura Sasuke. Disculpa todo lo de esta noche.
— No te agobies tanto, Lizi. En verdad la he pasado muy bien contigo, es cierto, fue una noche totalmente fuera de serie. Pero no deja de ser la mejor decisión de todas el a ver venido. — dijo sonriendo gentilmente.
¿Acaso quiere matarme? Porque en verdad mi rostro parece una estufa encendida en esos momentos.
— Eso es… — ¿para qué abri la boca? Ni si quiera podía decir algo. Él robo cualquier señal de habla en mi cerebro.
Al menos el celular anuncio mi salvación.
— ¿Si? — comenzó a hablar — de acuerdo, no, no hay problema. Nos vemos. — acto seguido cortó el teléfono y suspiro. — Debes disculparme Lizi. No quiero irme pero debo hacerlo. Mi abuelo me ha llamado, a parecer la abuela se entero de mí escapada magistral.
— No te disculpes ¿si? Lo de menos que quiero hacer es robarte mas tiempo. — le dije. Me entristecia un poco pero no se podía hacer mas nada.
— Hablo enserio. La estábamos pasando muy bien y me gustaría quedarme. Aunque es mejor dejar la fiesta en paz con mi abuela. — Le creí. Estaba siendo muy serio con esto.— ¿Vas a estar bien sin mí?
— Tranquilo, no morire. Al menos no hoy. — le dije sonriendole.
Lo acompañe hasta la salida. Cuando abrí la puerta me sobresalté. El cielo se inundó de fuegos artificiales, un espectáculo digno de admirar. Los dos nos quedamos parados en la entrada Cuando la abrí realmente me sobresalté. El cielo estaba inundado de fuegos artificiales, un espectáculo digno de admirar.Los dos nos quedamos parados en la entrada, mirando un rato al cielo. Él no lo notó, pero estuve mirandolo un poco para contemplar su rostro. Sasuke miraba entretenido y mucho anhelo aquella lluvia multicolor que se producía. No comprendí el sentimiento opresor en mi pecho, porque parecía querer salir volando y viajar por todo el cielo. Fue cuando lo vi, era imposible pasarlo por alto, porque lo mas probable es de ese detalle cambiar mi vida. Me paralice, aterre y deje de mover cualquier musculo de mi cuerpo. Sasuke bajo su mirada fijándose en mi algo confundido. Por lo tanto siguió la dirección donde estaba mirando en estos momentos tan asombrada. No he apartado mi mirada de eso en el techo de la entrada. Aunque, él comprendio de inmediato de lo que se trataba.
— Oh… un muérdago — dijo secamente.
— Oh… un muérdago — dijo secamente.
Escucharlo me dio escalofios.
Nos quedamos mirandonos fijamente. Alguien que de dijera que hacer por favor porque muero del miedo. Al parecer Sasuke sabia todo eso con solo leer mi expresión. Él dando un suspiro me sonrio con ternura buscando la finalidad de calmarme. Con delicadeza, sujeto mi mentón y me miro con determinación. En mi mente aun vive el brillo de sus ojos. Seguido de eso, y sutilmente, se acerco a mi rostro, en un abrir y cerrar de ojos, sus labios rozaron los mios. Deje de respirar, moverme o cualquier otra cosa, los labios de él en contacto con los mios se sentían húmedos. El mundo dejo de girar para mi. Mi corazón estaba a punto de escaparse de mi pecho debido a lo rápido que trabajaba. Una explosión en mi interior y una extraña sensación recorrió mi espina dorsal dandome escalofrios, volteando mi mundo por completo. Hasta hora lo mas gracioso de comentar fueron los pequeños segundos en haber sentido todo eso, solo segundos, validos para venir Sasuke a besarme y enloquecerme por completo. Se alejo de la misma manera a cuando de acerco, delicadamente, lo mire sin poder mencionar palabra. Estaba en completo Shock.
— Feliz navidad Lizi — me dijo con su típica sonrisa de medio lado.
Y allí iba él. Sasuke, alejándose elegantamente de mi casa, subiendo a su hostentoso auto y abandonando la cuadra. Por otro lado estaba yo. Como una idiota, parada frente a la puerta mirando prácticamente a la nada. Perdida, aturdida y en entera confusión. Creo que la fiebre me volvió nuevamente al cuerpo. ¿Es la fiebre? Ni idea tenia.
Entre nuevamente a la casa, pero mis pasos parecían de gelatina porque estaba nuevamente temblando, sin saberlo estaba realizada en el suelo. Tenia mucho calor. ¿Qué fue todo esto? Eso… eso fue bastante peligro, muy arriesgado. Como pude me levante del suelo encaminandome al sillón, sumergiendome en el y mis pensamientos. Pasado un rato, también de acuerdo a mis recuerdos, me quedé profundamente dormida, embargada de esa lista de sentimientos nuevos y encontrados.
Ese fue el comienzo de todo, en una víspera de navidad. Para ese momento, no tenia ni idea de como estaba por cambiar mi vida de pies a cabeza, para así jamas volver hacer la misma.
No hay comentarios:
Publicar un comentario