jueves, 1 de marzo de 2018

Adaptación: Los Juegos del Hambre It's Like a Dream.

9
Cuando voy hacia el ascensor, me coloco el arco en un hombro y el carcaj en el otro. Quito de mi camino a avox pasmados que protegen el ascensores y le doy al botón número doce con el puño. Las puertas se cierran y salgo disparada hacia arriba. Trato de regular la respiración, de concentrarme en no llorar, al menos, no en un elevador, porque al momento de llegar a mi piso estás salen disparadas de mis párpados bañando todo mi rostro. Los demás me llaman desde el salón, no les prestó atención, no quiero mirarlo, pero sobre todo, no quiero que nadie me mire en este estado. Salgo corriendo con agilidad hasta mi habitación cerrándome con pestillo y me arrojo a la cama. Allí, en ese preciso sitio, doy rienda suelta a todo lo que me he guardado desde llegar a este mundo. ¡La jodi! ¡Realmente la he jodido! ¿Y por qué demonios me pasa esto a mí? ¡Ni siquiera pedí ser enviada a este mundo! ¡Yo solo quería tener un estúpido libro nuevo para mi cumpleaños! Solo... solo ¿importa ahora? Ya la he cagado, los Vigilantes seguramente están planeando mi castigo, uno que será tan inolvidable como el espectáculo que di. ¿Acaso Katniss no debería estar reclamando mi imprudencia? Está muy callada para ser ella, en otra circunstancia me lanzaría una sartada de regaños por no pensar antes de hacer algo, mi imprudencia podría perjudicar a todos en conjunto, por ejemplo: a su familia. ¡Diablos! ¿Serían capaces de hacerlo? ¿De matar a Prim y su mamá? ¿Interceptar a Gale? No, no serían capaces. Pero, del mismo modo, les daría igual hacer pues es tan fácil como aplastar una cucaracha. Tomando en cuenta mis nuevos pensamientos, entierro mi rostro entre las almohadas soltando gritos, sollozos y lamentos. No puedo haberla cagado más feo a esto, estaba tan molesta que ni pensé en calmarme, solamente apunte al estúpido cerdo azaro para ganarme su atención. ¿Realmente pensarían que quería matarlos? ¡Por favor! Si realmente quisiera, no estarían respirando para contarlo.
Seguramente estarán haciendo fila para venir a ejecutarme, sí, eso sí es seguro, van a agarrarme y torturarme, o convertirme en avox, a lo que la chica pelirroja saldara su venganza por lo ocurrido años atrás en mano de Katniss. Sin embargo, razono tranquilizándome un poco, que el Capitolio necesita aun a los tributos del Distrito 12, que reemplazarme a estas alturas sería una tontería. Si, si, debería aferrarme a eso, pero por consiguiente los nervios vuelven a atacarme dando de nuevo dándole paso al llanto psicótico. Effie y Haymitch vienen al rato a saber de mi estado, pero estoy tan destruida que agritos les pido que se marchen, al cabo de unos segundos, lo hacen. Abrazo mis piernas y me hago bolita en la cama, estoy desinflada, sin ánimos y con las lágrimas marcadas al rostro. No sé demonios voy hacer, no sé qué haré cuando vengan a buscarme, supongo que no poner resistencia y entregarme fácilmente. El pecho se me oprime ante la memoria de Prim haciéndome prometer volver a casa, de enterarse de lo sucedido podría decepcionarla mucho, ni de pensar de Gale, quien me dio su voto de confianza al proteger el cuerpo de su querida amiga. Pero una vez más, he demostrado ser un chasco como Katniss Everdeen, no tengo idea de cómo hubiese reaccionado ella ante semejante escena, pero cuando algo está claramente mal exploto llena de cólera e ira. Aunque demuestre tener una expresión neutral, tengo muchos arranques impulsivos que me llevan a demostrar la verdad detrás de la máscara, es por ellos, que infringir ser alguien que no soy es difícil, mas a alguien tan valiente como Katniss. Estoy segura que ambas estuviésemos en una misma dimensión, nos podríamos llevar bien al punto de ser amigas.
Noto como el tiempo pasa y nada ocurre, el ocaso cae en el Capitolio y me quedo tan quieta que aparento ser una muñeca de cera. Los Vigilantes han decidió dejarme vivir, menuda sorpresa, pero estoy segura que lograran desquitarse de otra manera, y una muy efectiva será esta noche en el programa de puntuaciones de los tributos. Con la baja puntuación que me dará, seguramente un uno como máximo, nadie tendrá la suficiente valentía para querer patrocinarme. Y como quien dice, sin permiso de un padre, no vas al baile. « Un número no descifrará si ganas o no los Juegos » la voz de Katniss me toma por sorpresa, pero no lo suficiente como para moverme «solamente demuestra el potencial de cada tributo, debidos a las variables en el campo de batalla, los tributos con mayor puntaje casi siempre caen primeros en el campo de batalla. » Al menos no está regañándome, solamente me explica lo que significa las puntuaciones para cada tributo, con lo cual, logra enfermarme un poco más. « En cualquier caso, las puntuaciones pueden ayudar en la búsqueda de patrocinadores, aunque... existieron unos juegos donde el ganador saco tres en su puntuación » tampoco es que haya esperado desde el inicio una puntuación perfecta, mi habilidad con el arco y la flecha sigue siendo de una amateur, ni se compara con la verdadera dueña de este cuerpo, quizás me ayuda el que ella me explique y sentirlo las sensaciones conocidas de tener unas armas en las manos. De todas formas, no conseguiré patrocinadores, tendré la menor puntuación de todos los veinticuatro tributos: estoy muerta.
Effie llama a la puerta para cenar, Katniss con una voz apacible me sugiere levantarme y no ignorarla más, haciéndole caso, esta noche van a televisar las puntuaciones y podré huir para siempre de los demás. Antes de salir de la habitación, me dirijo al baño para lavarme la cara y tratar de arreglar el desastre de como mi encuentro. Una vez, mamá me dijo que no había nadie en poder calmar mi llanto cuando lo empiezo, estando más joven, solía llorar por todo y nada, y, el único capaz de detenerme era mi primo fallecido. Él con toda la calma del mundo, me sostenía entre sus brazos arrullándome hasta el punto de quedarme simplemente mirando sus ojos color bosque, obviamente no recuerdo nada de esto, pero seguro que era cierto, yo fui muy apegada a él. Ya encontrándome más o menos decente, cierto el grifo y me encaminó a la mesa donde todos se encuentran esperándome. Se me encoje el corazón cuando veo a Portia y a Cinna presentes, siento que voy a decepcionarlos tanto y todos sus esfuerzos aplicados en la ceremonia inaugural, se han ido directo por el caño. Evito mirar a los demás a los ojos mientras le doy vueltas a la sopa de pescado, no la tomo, aparte de que en la vida me ha gustado, no tengo en lo más mínimo hambre.
Los adultos conversan sobre temas triviales y es cuando tengo los intensos ojos azules del chico del pan sobre los míos, al darse cuenta de mi estado alza las cejas como si pretendiera preguntarme lo acontecida, pero me limito a bajar la cabeza apretando los labios en una sola línea, espero no volver a llorar en medio de toda esta gente. Después llega el segundo plato, y entonces, Haymitch deja salir su voz:
— Vale, basta de perder el tiempo. ¿Lo han hecho tan mal hoy?
— Creo que da igual — dice Peeta — Cuando aparecí, nadie se molestó a mirarme; estaban cantando una canción de borrachos, creo. Así que me dediqué a lanzar algunos objetos pesados hasta que me dijeron que podía irme.
Perfecto, no fui a la única que ni le dieron bola, para el chico rubio fue lo mismo, salvo que él no tuvo la graciosa idea de atacar a los Vigilantes. Sin duda, Peeta tiene un control grandioso de sus emociones, me quitó el sombrero ante él.
— ¿Y tú, preciosa? — me pregunta Haymitch.
¡Al demonio! Estoy vulnerable en la máxima exponencia y este alcohólico crónico, me llama de una manera, que francamente, me llena el estómago de pesadez.
— Les tire una flecha.
— ¿Que qué? — exclama Effie, y el horror que se refleja en su voz confirma mis peores pesares.
— Si, eso, que les lance una flecha. Es como dijo Peeta, todos estaba tan sumamente ocupados en llenarse sus malditas bocas, que no podían brindarme unos segundos de su importantísimo tiempo. ¡Por eso apunte a la estúpida manzana de ese tonto cerdo asado! — exclame sacando todo lo que tenía escondido dentro de mí, de alguna manera, esto no ha servido de nada para sentirme mejor.
— ¿Y qué dijeron? — pregunta Cinna, con cautela.
— Ni idea, me fui tan pronto tuve la oportunidad de hacerlo.
— ¿Sin que te dieran permiso? — pregunta Effie pasmada.
— Me lo auto concedí. — respondo encogiéndome de hombros.
Seguramente para Effie debe ser un horror que se violen las normas de cortesía de esta manera, pero estaba tan furiosa, corrección, estoy tan furiosa que me importa un bledo esas normas.
— En fin, ya está hecho. — dice Haymitch, untando un poco de mantequilla en su pan.
— ¿No van a encarcelarme por eso? — pregunto.
— Lo dudo. A estas alturas, sería un problema sustituirte.
— ¿Y mi familia? ¿No pagaran las consecuencias con ellos?
— No creo. No tendría mucho sentido. Tendrían que desvelar lo sucedido en el Centro de Entrenamiento para que tuviese algún efecto en la población, la gente tendría que saber lo que hiciste; pero no pueden, porque es un secreto, así que sería un esfuerzo inútil. Lo más probable es que te hagan la vida imposible en el estadio.
— Bueno, eso ya nos lo han prometido de todos modos. — dice Peeta.
— Cierto. — corrobora Haymitch, y me doy cuenta que están intentando calmarme, no es como si esperase amabilidad de este par pero, sigue sorprendiéndome. De lo demás, más o menos me lo esperaba. Haymitch sujeta una chuleta de cerdo con las manos que hace que Effie frunza el ceño y la baña en puré de papas y vino. Después arranca un trozo de carne y empieza a reírse. — ¿Qué cara pusieron?
— Estaban tan impresionados que sus pieles parecían papel cebolla. — respondo, riéndome ante el recuerdo de esa bola de tarados. — creo que parecían haber visto un fantasmas, aterrados, como si la muerte les hubiera dado sus saludos. Incluso, un hombre cayó de espaldas sobre una ponchera, que, convencionalmente alguien dejo allí.
Haymitch se ríe a carcajadas y todos lo imitamos, a excepción de Effie, pero se ve bien que lucha por no hacerlo apretando sus labios con fuerza. ¿Y qué más da? Si voy a morir por dejarme llevar por mis impulsos, mejor reírme un poco, ya luego me ocuparé de lo que pueda suceder mañana.
— Bueno, les está bien empleado. Su trabajo es prestarles atención, y que seas del Distrito 12 no les da excusa para no hacerte caso. — afirma. Después mira a su alrededor, como si hubiese dicho algo muy escandaloso. — Lo siento, pero es lo que pienso. — repite, sin dirigirse a alguien en específico.
— Esta claro que tendré la peor puntuación de todas. — comento.
— La puntuación solo importa si es muy buena. Nadie presta atención a las malas o mediocres. Por lo que ellos saben, podrías estar escondiendo tus mejores habilidades para tener una mala nota adrede. Hay quien usa esa estrategia. — explica Portia.
— Espero que interpreten así el cuatro que me van a dar. — Dice Peeta — Como mucho. De verdad, ¿hay algo menos impresionante que ver cómo alguien levanta una bola pesada y la lanza a doscientos metros? Estuve a punto de dejármela caer una en el pie.
Es un bobo, sonrió porque es uno realmente. ¿En verdad piensa que eso no es impresionante? Porque yo si lo creo, son unos idiotas esos Vigilantes al no darle atención debida al chico rubio, porque bajo mi perspectiva, nadie es capaz de hacer eso. Estando más aliviada al saber que la familia Everdeen está a salvo, corto un trozo de cerdo y lo mojo en puré de papas llevándomelo a la boca de inmediato, muero de hambre. Luego de la cena, nos sentamos en el salón para ver las puntuaciones de los tributos que darán en la televisión. Primero enseñan una foto del tributo y luego la puntuación debajo. Ni me impresione al ver a los profesionales entrar en los mejores rangos, por otra parte, los demás tributos escalan hasta el cinco. Me quedo mudo al ver como Rue consigue un siete, sea lo que sea en mostrarle a los Vigilantes les ha gustado.
Y finalmente, nombran al Distrito 12 de último, como es lo esperado. Peeta logra un ocho, por lo que algunos Vigilantes si lo habían observado, no está mal y con ello, puede quitarse de la cabeza no ser impresionante su lanzamiento de pesas. Me tenso completamente de pies a cabeza cuando soy la siguiente en nombrar, realmente espero lo peor. Entonces, muestran en pantalla la puntuación que me he sacado:
Un once.
Effie suelta un chillido emocionada, y todos comienzan a darme palmadas en la espalda felicitándome, se descontrolan gritando y felicitándome pero... ¿No se han equivocado con eso?
— ¿Esto es real? Digo... digo... ¡Les lance una flecha hacia ellos! Bueno, técnicamente no era hacia ellos, sino hacia el cerdo asado, pero... pero... ¡Los desafíe! — divago sin parar en dirección a Haymitch, comportándome mas Heather Fausto que nunca.
— Supongo que les gusto tu ingenio. Tienen que montar un espectáculo y necesitan algunos jugadores con carácter.
— Katniss, la chica en llamas. — dice Cinna abrazándome — Oh, ya verás tu vestido para las entrevistas.
— ¿Tendremos más llamas?
— Más o menos. — responde travieso.
El chico del pan y yo nos felicitamos. El momento más incómodo escrito desde pisar este mundo, porque no quiero descifrar en lo más mínimo que puede significar el uno para el otro esto, antes de que alguien se dé cuenta, escapo a mi habitación y me entierro de cabeza en las sabanas. Toda la tensión y presión del día me ha dejado molida, por lo que no tardó mucho en quedarme dormida. Estaré bien, conseguí un once, la máxima puntuación de todos los tributos, tendré patrocinadores, seguro y la familia Everdeen podrá reunirse una vez más. Sobre todo, yo volveré a casa.
Al abrir nuevamente los ojos me topo con el vacío oscuro que me llevo al mundo de los Juegos del Hambre, me levanto rápidamente dándome cuenta que estaba recostada sobre el agua que no moja, miro a mi alrededor a ver si tengo una pista de donde ir o hacia dónde dirigirme, pero nada, solo hallo oscuridad y penumbra por todas partes. En un minuto, me evalúo tocando con mis manos el rostro, los brazos y la muy desabrigada pijama rosa que vestía la noche de ser succionada por el libro. No hay duda, vuelvo a tener mi cuerpo. Sin embargo, al observar a lo lejos, noto como aún es muy pronto para celebrar un regreso a mi vida normal, porque es visible que esto aún no ha acabado: se trata de Katniss.
En primera instancia, se siente raro ver una cara que he estado llevando los últimos días, frente tuyo como si nada, porque de alguna manera ya había estado acostumbrándome a ello y eso podría resultar peligroso. Katniss, por en cambio, no parece ni una pizca impresionada por verme, en cambio, acelera sus pasos para encontrarse finalmente cara a cara y enfrentar la situación. Me asusta, pienso en que probablemente me reclame de todas las cosas mal hechas utilizando su cuerpo, bajo la cabeza apretando mis manos con fuerza. No quiero ser regañada, no quiero ser regañada, no...
— Finalmente nos vemos cara a cara. — dice ella muy calmada, colocando una de sus manos en mi hombro. Alzo el rostro y me percató que solo soy unos centímetros más alta, ella va vestida con unos pantalones grises, una camiseta blanca y la cazadora de su padre. Bien, al menos no está enfadada, pero me siento ridícula. — pensé que nunca podríamos vernos de esta forma. Suelo comunicarme contigo, pero hay otras donde no y todo se vuelve confuso.
— ¿Por qué está pasando todo esto? — preguntó extrañada. — ¿Por qué he sido succionada hasta aquí? Si para ti es confuso, para mí lo es aún más.
— No lo sé. — dice moviendo su cabeza hacia los lados, cruza sus brazos al altura del pecho colocando una pose pensativa. — solo sé que debemos seguir con esto hasta el final, hasta ganar los Juegos y así puedes volver a casa. Heather, quizás puedas averiguar desde tu dimensión lo ocurrido, tiene que tener una explicación todo esto.
No digo nada, me limito a observar mis manos alargadas y huesudas como si tuviesen la respuesta a todo esto, si Katniss no tiene idea de lo que pasa, ni mucho menos yo, ¿cómo podríamos siquiera pensar en hallar las respuestas en mi mundo? Para ello debo de contarle a alguien lo sucedido, dudo mucho alguien creyéndome esto, pero al menos debería intentar poder hacerlo, el encontrar respuesta. Mientras tanto, tendremos que seguir con la farsa.
— De acuerdo, como no existe otra opción eso haremos. — digo sin más alternativa.
— Bien, sígueme. — me responde dándose la vuelta y caminando lejos de mí.
Caminamos unos minutos donde el único sonido que se escuchaba era el de nuestros pasos sobre el agua, nuevamente ocurría lo de la otra vez, no se ve nada más a oscuridad salvo nuestros cuerpos resplandecientes. Luego llegamos a una especie de espejo, que seguramente ya he visto antes, pero en esta ocasión se refleja un espléndido arbolaje de un bosque, no debo de ser adivina para descubrir al Distrito 12 o lo que queda más allá del Distrito 12. Frenamos frente de este y Katniss extiende su mano tocando el espejo, el cual, tiene un ligero movimiento parecido a las aguas y muestra una serie de imágenes rápidas de captar, aunque las logro relacionar rápidamente con alguien: Gale.
— De ahora en adelante estaremos juntas en esto. — Me dice — confiaremos la una en la otra para lograr salir de este problema. De hecho, las decisiones que hasta ahora has tomado no hay nada que igualmente no vaya hacer, Heather, recuerda lo que te dijo Gale: confía en mi cuerpo. De lo demás, ya nos encargaremos más adelante.
— Noto como Gale es muy importante para ti. — es lo único que logro decir — aunque te entiendo, conseguir a un buen cazador no es algo fácil en estos tiempos.
— Es mi mejor amigo. — gira y me sonríe con nostalgia, cosa que no puedo frenar igualmente recordar a alguien en este mismo plan, pero del mismo modo, se marchó para no volver jamás. — los seres humanos no podemos permanecer solos en este mundo, es decir, tengo a Prim y el que te presentaras de voluntaria para salvarla es algo que siempre te deberé.
— Salva mi vida y no me deberás nada. — respondo en tono de broma, pero al parecer ella se lo toma enserio por la expresión de su rostro. — Katniss, que es broma, así es como funciono, no puedo simplemente dejar pasar a las injusticias y menos iba a dejar esta. Además, lo has dicho antes, juntas estamos en esto.
— Si, pero aun así... — sigue insistiendo.
— Muéstrame como se conocieron tú y Gale, y todo será saldado. — la interrumpo con la única cosa que me ocurre de momento, ella me mira impresionada al principio pero, seguidamente, sonríe. — Ya lo hiciste con el chico del pan, no veo porque no ahora me digas el día de conocer a tu mejor amigo.
— Está bien. — se encoje de hombros, acto seguido, introduce sus manos en el espejo y lo manipula a conveniencia. Me es un misterio como lo hace, aunque tampoco le pregunto, seguramente viene en el paquete de que poseo su cuerpo, bueno, debe de ser sin relevancia. — Ya está, ahora confía en mí. Cierra los ojos y cuanta hasta diez, luego, volverás a escuchar únicamente mi voz.
Respiro profundo y obedezco, el frío del sitio vacío deja de invadirme para pasar hacer cálido, estoy tentada a abrir los ojos pero no lo hago por la inseguridad de encontrar algo desagradable, agregándole a eso, Katniss me dijo que estaría escuchando nuevamente su voz en mi mente. Debo confiar una vez más en ella. El sonido de los pájaros junto con otros propiamente del bosque me hicieron desistir de mi pensamiento, mire a mi alrededor viendo nada más a árboles, flores silvestres, arbustos frondosos y aire cálido pero que pronto llamarías al invierno. Acto seguido, los pasos de una chiquilla de doce años se hicieron presente de la nada, venia bajando de uno de los árboles a toda prisa sosteniendo algo de sus manos, eran bellotas, y aparecer las ardillas no estaban muy de acuerdo con su nueva adquisición. Se trataba de Katniss, aunque la versión de ella de doce años de mi mente era más delgada, flácida y con la piel pegada prácticamente al rostro; esta en cambio, se muestra más vital, llena de vida y con mejillas sonrojadas del ejercicio hecho. Sin dudas, ha estado comiendo mejor. « Llevaba seis meses en el bosque pelando sola cuando me encontré con Gale es el bosque » dice la voz de Katniss en mi mente, aunque eso explica porque se ve más respuesta en comparación de la otra vez « Era un domingo de Octubre, y el aire frío olía a cosas moribundas.» Le seguí el paso a la niña muy desde cerca, mis pasos no parecían tener sonido, pero igualmente los de ella no, observaba todo con minucioso cuidado como si fuese a espantar a alguien o algo. Aunque de inmediatamente entendí que los cazadores deben de tener dos pasos por delante de su presa, no pueden de ser imprudentes, ni mucho menos ruidosos, de esa forma podrán atacarla bajo sus redes. Más tarde, se situó en el estanque para recoger saetas, o como me gustaría decir, a si misma al provenir su nombre de ese tubérculo parecido a las papas. Me daba algo de gracia, porque cada vez que Katniss se encontraba, era como canibalismo, ya que, se comerá a sí misma y no pasara hambre. Cuando ya recogió lo suficiente para sostenerse esa semana, cargo su saco de arpillera y con un poco de esfuerzo, lo llevaba arrastrando por el bosque percatándome que había ido mucho más profundo al usual, me sorprendía que un niña de su edad tuviese un gran manejo de la memoria al recordar el camino de regreso, si yo hubiese estando en su lugar, probablemente no fuese la misma historia.
De pronto, se topó con un conejo colgado de una manera, poco convencional, pero aun así, la forma en como estaba le llamo lo suficiente la atención para tocar el lazo como venía sujetado. « Reconocí una trampa de lazo, porque mi padre las usaba: la presa cae en ella y sale disparada por el aire. » explica Katniss « de esa manera es protegida de otros animales hambrientos en busca de comida, pase todo el verano tratando de hacer trampas sin éxito » Eso respondía porque soltó todo solamente para tocar la trampa, estaba curiosa por aprender igualmente hacerlo. Aunque no le dio mucho tiempo que digamos, una persona escondida detrás de los árboles salió para frenar sus acciones.
— Eso es peligroso.
Gale apareció y ella retrocedió de un salto hacia atrás, percatándose donde pudo encontrarse escondido, me sorprendió ver que al pesar de ser igualmente un niño, tenía todas las características de ser una persona adulta; simplemente lo reduciremos a algo: su enorme altura. « Lo había visto por la Veta y por el colegio, y en otra ocasión más, ya que él había perdido a su padre en la misma explosión que se llevó al mío. » Básicamente, ambos comparten la misma desgracia al perder a sus padres bajo las explosiones de minas de carbón, de alguna manera, me entristece imaginar por todo lo que igualmente tuvo que pasar su amigo, aunque él tiene una actitud tan valerosa y admirable que simplemente me hace sonreír. Gale, es un gran chico. « En Enero, yo estaba junto a él cuando le dieron la medalla al valor en el Edificio de Justicia, otro hermano mayor sin padre. Recordaba a sus dos hermanos pequeños, agarrados de su madre, una mujer cuya barriga hinchada demostraba que le quedaba poco para dar a luz.»
— ¿Cómo te llamas? — le pregunto, acercándose para sacar la trampa de conejo. Tenía otros tres atados al cinturón.
— Katniss. — respondió ella, con una voz casi inaudible. Tenía miedo básicamente.
— Bueno, Catnip, robar está castigado con la muerte, ¿no lo has oído?
— Katniss. — repitió con voz más entendible, casi me daba gracia la postura que había ejercido. Estaba defendiéndose. — Y no estaba robando, solo quería echarle un vistazo a tu trampa. Las mías nunca cogen nada.
— Entonces, ¿de dónde has sacado la ardilla? — le pregunto frunciendo el ceño, muy poco convencido.
— La maté con el arco. — se descolgó de su hombro una versión más pequeña que la de ahora, supongo que su padre se la hizo para aprender antes de agarrar el grande.
— ¿Puedo verlo? — preguntó Gale, tenía la vista fija en él.
— Si, pero recuerda que robar está castigado con la muerte. — le dijo, pasándolo.
Entonces una sonrisa iluminó su rostro, al pesar de ser solo un niño tuvo la fuerza necesaria para provocarme un espasmo en mi corazón, comprendí de una muy bizarra manera porque las compañeras de colegio de Katniss se la pasaban hablando de Gale, el en verdad era muy apuesto. Quizás no me fije de eso por lo muy asustada que estaba el día de la cosecha, sumándole igualmente que se veía a alguien más de la familia de Katniss, no estaba allí para admirar su belleza, ni mucho menos, solamente para ayudarme a confiar más en las habilidades del cuerpo de su amiga.
Entonces hablaron sobre la caza, Katniss hizo un trato con él que le conseguiría un arco a cambio de algo, no se trataba de comida, sino conocimientos. Ella deseaba aprender hacer sus propias trampas y atrapar varios conejos gordos por un día, y Gale se limitó a contestar poder arreglarlo. Con el paso del tiempo, medio refunfuñados, empezaron a confiar el uno en el otro sus conocimientos: sus armas, los lugares de recolección y donde se encontraban las mejores presas. Sonreía divertida del comportamiento infantil de ese par, al pesar que desde el principio no parecía aparentemente confiar entre ellos, ahora son el verdadero dúo de cazadores dispuestos a sostener el peso en sus hombros de sus familias, no puedo evitar admirarlos. Al pesar que la vida les golpeo de una forma bastante dura, tuvieron la determinación necesaria para salir adelante por los suyos, y eso es digno de llamarse valientes. Sentada desde la rama de un árbol, observo como ambos aprende a interactuar, ella le enseña las plantas que puede comer, en cambio él, le explica sus conocimientos de como pescar y hacer trampas; a la final le entrego uno de sus preciados arcos, cosa en agradarle increíblemente. Y sin ambos saberlo, se convirtieron en un dúo fabuloso que confiaba plenamente en el otro para cazar, los rostros no mienten y Katniss a su lado se ve bastante... ¿feliz? No sé cómo describirlo, pero al menos relajada si lo está, porque mientras recorre los bosques en una versión mucho más grande de ella misma, no se molesta en voltear para saber que Gale le cubre las espaldas.
En un parpadeo, estoy nuevamente en aquel sitio oscuro con Katniss a un lado de mí, en el espejo sigue las imágenes de ella en el bosque con Gale, sobra decir que realmente es su lugar favorito en todo el mundo y extraña a su amigo, si es que puedo llamarlo de esa manera, porque como van las cosas va mucho más allá de una simple amistad. Gale igualmente me lo demostró, la conoce lo suficiente como para descubrir el no ser ella, me disculpan, pero él es su confidente, mano derecha, y aquel con quien puede hablar los temas más trillados del siglo. Gale, es parte de su familia. No sé qué tipo de sentimientos se ponen en juego, en primer lugar, Katniss admitió sentir celos de las chicas que miran a su amigo con deseo, ante la absurda excusa de no encontrarse por allí fácilmente un compañero de caza, ante mis ojos lo he percatado como en gustarle en forma romántica. ¿Cuál vendría siendo el problema? Está muy ocupada alimentando y sosteniendo a su familia como para lidiar con esos temas, no la culpo, este mundo tan distopico donde no puedes ni confiar en tu sombra se te impide inclusive amar, temes que de alguna manera, se te robe la pequeña felicidad de haber obtenido con sudor y esfuerzo. Por otro lado, Gale estaría dispuesto de estar con ella bajo cualquier circunstancia, ya lo insinuó con lo de querer tener hijos sino estuvieran en el 12 y el escapar, quizás no mencione nada por no ser mi problema pero, ambos se lo merecen, merecen volver a encontrarse y ya se verá como terminara esto. Por mi parte, solamente quiero volver a casa.
— Gracias por confiarme tu historia. — le digo, rompiendo el silencio. Ella gira a mirarme con sus ojos grises muy expresivos. — sé que, tu vida no ha sido muy fácil que digamos pero juntas vamos a salir de esto.
— Si, lo haremos. — extiende su mano a mi dirección, me sonríe de medio lado y yo no puedo evitar igualmente hacerlo. — Y tampoco es que debas agradecérmelo, es tu pago por salvar a mi hermano. Solo te diré que debes de tener cuidado, con todo.
— ¿Te refieres al chico del pan? — respondo, sosteniendo su mano y estrechándola.
— En general. — me suelta y da un paso hacia atrás. — Heather, ahora vamos a ser lanzadas a la arena, pero antes un último reto nos queda por vencer.
— Lo sé, las entrevistas.
— Si, eso. Tú solamente confía en nosotras que todo resultara, ya verás. — me guiña un ojo.
Entonces, antes de poder decir algo más, me despierto sorpresivamente en mi habitación del Centro de Entrenamiento con el sol saliendo en lo ancho del Capitolio, hoy será un esplendoroso domingo. Tomo asiento sobre el colchón sosteniendo mi cabeza, no me duele pero siento un ligero cosquilleo extraño, pienso en lo que acaba de ocurrir, en reunirme con Katniss como si ambas fuéramos dos viejas amigas, la extraña conexión que tuve con ella me lleva a pensar que nos conocíamos de toda la vida. Katniss y yo, no somos tan diferente el uno de la otra. Ambas somos desconfiadas, ambas nos ha golpeado la vida de diferentes maneras, claro, una más fuerte a la otra, ambas tenemos nuestras personas diseñadas para ser abiertas, sobre todo, ambas amamos nuestras familias con locura. Me agradar, y estoy segura que juntas saldremos de esta. Ahora que lo recuerdo, es curioso el no pedirme tener cuidado con Peeta cuando en todo este tiempo lo ha hecho, es parecido a que fuese el último de nuestras preocupaciones, pero del mismo modo, algo dentro de mí se rehúsa a desconfiar a plenitud de él. Ya lo sé, debería declararme tonta por simplemente pensarlo, tampoco es como si fuese parecido a la relación de Katniss con Gale, cosa en no tener punto de comparación, pero existe algo en su mirada o su misteriosa forma de ser que me inculca en no descartarlo por completo, que, al pesar de ser enemigos, no busca perjudicarme al completo sino ayudarme. ¡Agh! Giro por toda la cama haciendo ruidos de frustración hasta quedar boca abajo; soy una idiota, una completa y real idiota, me convertiré en un aperitivo fácil para el chico del pan para cuando nos suelten en la arena, y en definitiva, no quiero eso.
Antes de darle más vueltas al asunto, Effie llama a la puerta para acordarme que me espera otro "¡día, muy, muy, muy importante!". Mañana van a entrevistarnos por televisión, supongo que todo el equipo debe de estar muy ocupado preparándonos para ese acontecimiento. Me levanto, me doy una ducha rápida teniendo mucho cuidado que botones presionaré, no quiero terminar siendo la hermana pérdida de un muñeco de nieve como la última vez, menos con "la circulación" más que despierta. Acto seguido, bajo al comedor donde Effie, Peeta y Haymitch están inclinados sobre la mesa, hablando en voz baja, esto no es para nada extraño, para nada que lo es, obviamente estoy siendo sarcástica pero le restó importancia porque tengo mucha hambre y quiero comer. Escojo rápidamente mi alimento, que consta de un estofado de cordero con ciruelas pasas sobre una cama de arroz salvaje, mis favoritas fresas con crema y jugo de naranja. Pasa más o menos unos cuantos minutos desde empezar la comida y nadie dice nada, me parece raro, cosa que pienso en reiterarlo mientras me concentro en comer mis fresas con naturalidad, como si este comportamiento extraño no ocurriera.
— ¿Sucede algo? Hoy debemos prepararnos para las entrevistas si no estoy equivocada, ¿cierto?
— Sí. — responde Haymitch.
— Estoy esperando a escuchar lo que debemos hacer, no se limite porque estoy comiendo, sigo teniendo oídos con que escucharlos.
— Bueno, ha habido un cambio de planes con respecto a nuestro enfoque.
— ¿Y qué tipo de cambios?
Primero y principal, ¿cuál ha sido el enfoque desde el inicio? Solo he tenido en cuenta el parecer mediocres y sin chiste. ¡Ah! Y la dinámica de los gemelos atómicos. Entonces, al pensar en eso levanto rápidamente la mirada de mi copa de fresas con crema, creo que la respuesta va a gustarme poco.
— Peeta nos ha pedido que lo entrenemos por separado. — responde Haymitch, encogiéndose de hombros.            

No hay comentarios:

Publicar un comentario