—
¡Oh por lo sagrado Zephyr! — musito
conmocionada Cathy llevándose sus manos a su pecho, con sus ojos verdes
abiertos a par sin poder creer quien de la nada apareció frente suyo. — ¿Cómo
es que estas aquí? Recuerdo firmemente que no ibas a venir, el no desear
inmiscuirte en temas fastidiosos y otras cosas más. ¿Cambiaste de opinión?
—
Cathy, ¿Dónde está Angelina? — le contesto su
pregunta con otra, ignorando los susurros de los curiosos y mirando de reojo
hacia al vestidores de señoritas, tenía que fingir no saber dónde se encontraba
para tenerse bajo perfil. — Vamos, responde. ¿Dónde está?
—
Nuevamente vueles a tener esa postura
irreconocible para los demás, tal pareces un elegante caballero que desea
rescatar su doncella. — el azabache giro de inmediato al escuchar tal deducción
de su compañera, ella tenía una sonrisa complacida adornada en sus labios como
si estuviera realmente feliz de tener de su lado a alguien como él. Pero se
equivocaba. El ojos violeta en su vida podía ser el héroe, en realidad es el
villano. — De acuerdo, no te voy a quitar el tiempo, menos preguntarte como por
ejemplo tu noción de donde exactamente estábamos y la posible metida de narices
de Dylan. Vamos a dejarlo de ese tamaño. Ella está en el vestidor de chicas,
corre a ver si puedes sacarla de allí.
—
Bien.
Apresurando sus pasos, el
azabache giro ansioso de querer encontrarse con la muchacha, rescatarla de sus
propios temores e inseguridades, ella debía de enterarse de una vez por todas
que el depender su estado de ánimo solo por un chico no es sano. Además, cada
uno de sus poderes son tan magníficos a la par de grandiosos, si la naturaleza
se los dio es para una finalidad y de ninguna debe despreciarlos o utilizarlo
solo por incentivo de alguien más. Debía de hacerse más fuerte, en todos los
sentidos más fuerte, al punto que en el instante de un sin magic intentase
meterse con ella lo pensaría tres veces antes de hacerlo. Entonces, de forma
repentina, alguien sostiene su brazo deteniendo su paso que se encontraba a
menos de dos metros del cambiador de damas. Lo primero en visualizar son esos
molestos ojos azules color mar, transmitían desconfianza y desosiego,
agregándole un tipo de energía lo suficientemente contundente para saber
tratarse del enojo. En primera instancia, el ojos violeta quiso reírse de aquel
insignificante esnfiers al tratar de desafiarlo con una simple mirada, y lo
segundo, nadie se atrevería a interponerse en su camino menos alguien de su
calaña. Por consiguiente, Zephyr dio un paso hacia atrás mostrando visiblemente
sus ojos violetas de procedencia dudosa sin miedo, dándole a entender que él no
le tenía en lo más mínimo miedo. Estaba dispuesto a pelear por su amiga.
—
Eres un metido sin chiste, Lovecraft. —
menciono con tono amargo el azabache, con lo cual, el otro lo recibió con todo
el gusto del mundo. Al fin mostraba su verdadera mascara. — ¿A qué vienes a
jugar? Seguramente el culpable de todo este desastre has sido tú, en general,
todo comenzó a desmoronarse desde que TÚ te metiste en medio de la amistad de
Abie y Angelina. ¿No te das cuenta? Eres la semilla de la discordia, del mal.
—
¿Quién te crees para decirme todo eso? — le
contesto del mismo modo, agresivo y conteniendo toda su ira en su puño. — Te
recuerdo que han sido ellas la que han aceptado mis condiciones, en ningún
punto de esta historia Angelina te ha pedido tu opinión, menos que la trates
como una personal débil sin poder valerse o salvarse por sí misma. Ella es
fuerte, maravillosa y asombrosa. Si realmente quisiera, le patearía el trasero
a cualquier individuo en hacerla enojar.
—
Pero ella no está enojada ahora, ¿cierto? —
dedujo cruzando sus brazos a la altura del pecho, volviendo a la postura del
Magic Pure rezagado que no muestra muchas emociones a los demás. — se encuentra
herida, triste y con los ánimos por el suelo donde, puedo asegurarlo, lo último
en querer mirar en la faz de la tierra, casualmente, eres tú.
—
¿Cómo puedes siquiera saberlo? — pronuncio
indignado, curioso en gran parte, pues suponía que Zephyr apenas llegaba a la
fiesta y aparentaba haberlo estado desde un principio. — Ni siquiera estuviste
cuando ocurrió el incidente, o mejor dicho, la confusión donde se miró
involucrada. No puedes aparecer de buenas a primeras a decir que es lo que ella
quiere, pues no lo sabes, no cuando ni viste lo acontecido.
—
Tampoco debo de ser un vidente para saberlo,
Lovecraft. — alzo un poco el tono de su voz, ejerciendo más presión en el sin
magic que comenzaba a subir un peldaño más en su enojo. No quería admitirlo
pero, destetaba el arrogante y detestable amigo de Angelina. ¡Lo ha dicho! — es
predecible en primer lugar, porque… solo míralo por ti mismo ¿existe una razón
para que Cathy te forme la bronca? Oh, sí, sí que la hay y eso se debe a un
posible desprecio de tu parte a Angelina.
—
¡Eso fue…!
—
A mí no me debes ninguna explicación,
estúpido cabeza hueca, sobre todo a Angelina. — dio un paso hacia adelante,
solo uno donde no lo toco o algo, simplemente le envió la mayor de la miradas
categorizadas en alto rango de peligrosidad, hasta un pequeño destello de su
energía oscura se escapó y de alguna manera, eso puso los pelos de punta del
sin magic. — te diré esto como un consejo o crítica constructiva, puedes
tomarlo como prefieras, me da igual. Mantente alejado de Angelina, tú esa chica
de aura contaminada tal cual a los de tu calaña, Abie, ninguno de los dos
merece un gramo de la pureza de ella, menos su atención. Si me entero que
alguno de ustedes dos intenta hacerle una más de las suyas… no seré tan
pacifico, te lo aseguro.
Lovecraft quedo petrificado
en la zona, sin siquiera pestañar o decir algo en contra de lo mencionado, el
ser oscuro interpreto esto como una señal de haber entendido todo y no
entrometerse en nada más. Dejándolo en el piso pegado literalmente, Zephyr giro
sobre sus talones a donde realmente quería ir, al encuentro de su niña añorada.
Al llegar a la puerta no la toco de inmediato, ella lo conocía como una persona
totalmente reservada y nada atrevido, con la poca capacidad de poder retener la
mirada de alguien por mucho tiempo, a su vez, daba su opinión de los
acontecimientos de su alrededor desde el punto de vista imparcial, o al menos
eso creía el ojos violeta. Del mismo modo, comprendió que al igual que Angelina
él ha cambiado mucho, no solo su personalidad aparente, también la real donde
quedarse de brazos cruzados mientras ella está sufriendo no es ninguna opción.
Así que despachando todos sus pensamientos negativos, dio dos toques a la
puerta esperando una respuesta desde adentro, pero no llego o al menos no del
modo que creía, pues unos leves sollozos de una pequeña chica sonaron contra
sus oídos. No mentiría sintió mucha rabia, no solo con aquellos esnifers
insignificantes, igualmente consigo mismo porque pudo haber parado esto desde
un inicio. ¿Acaso no se lo dijo? ¿No se lo dijo con pelos y señales? Terminar
herida y hecha pedazos con todo lo referente a esta desaliñada historia, la
cual desde el comienza a estado destinada al fracaso, los esnifers siempre hacen
de algo hermoso en uno desastroso. Ahora, Zephyr debía de recoger los pedazos
del alma destrozada de la hermosa niña de ojos enormes, eso sin emplear algún
de sus conjuros predilectos de los oscuros.
Sin rendirse en el proceso,
el azabache volvió a dar unos suaves toques a la puerta esperando que en esta
ocasión realmente hubiese respuesta, pero no, solo los lamentos más fuertes de
Angelina fue lo que recibió a cambio impacientándolo más. Zephyr jamás ha
sentido tal cosa en su pecho, es como si algo haya sido lanzado con el
propósito de imposibilitarlo el respirar, a su vez, causarle el daño más fuerte
de todos al tener manos pero no para poder sujetar al ángel puro y estrecharla
contra suyo. Necesitaba protegerla, acunarla en su pecho y susúrrale que todo
estaría bien porque… porque él estaría con ella.
—
¡Maldición Angelina! — grito al fin apoyando
su frente contra la puerta ya cansado de escucharla llorar, de tener cada
lagrima presente en recorrer su inmaculado rostro y sin poder solucionarlo, sin
poder limpiarla. — ¡Abre esa puerta o la tiro a bajo! Venga que no me importa
que estemos fuera de la academia, que sea la casa de esa sin vergüenza de
Selina y las represarías luego que pueda tomar. Solo… solo quiero verte,
Angelina… abre por favor.
Lo único que le faltaba era
suplicar, pensó el azabache al tener un molesto nudo en la garganta, ese que es
muy parecido a cuando tienes gripa o cualquier patología propia de los
esnifers, solo que esta vez le picaba igualmente los ojos como siquiera salir
algo de allí. Sin olvidar la presión de su pecho, más pequeñas agujas se
incrustaban en ese sitio, una peor a la otra señal de estar claramente
desesperado por ver a su niña, su querida y maravillosa niña. ¿Por qué era tan
difícil…? ¿Por qué…? Aguardo silencio cuando el chirrido seguido de un
movimiento de la puerta le obligo a retroceder, la imagen desgarbada de una
chiquilla mucha más baja a él ocupo sus retinas, vestía un encantador overol
corto de rayas blancas con turquesa realzando su piel un poco bronceada debido
al sol recibido del día de hoy, sus diminutos piececillos se encontraban
desnudos restregándose el uno con el otro para entrar posiblemente en calor,
pero eso no era lo adorable en ella porque aun luciendo visiblemente destruida.
Ejemplo, sus ojos hinchados de tanto llorar, las marcas de lágrimas en sus
pómulos rosáceos, labios greteados por quizás reprimir sus lamentos y ese
cabello chocolate todo revuelto medio húmedo, le produjo dentro de Zephyr la
clase de sentimiento de protección que jamás podrá definir. Tampoco es que
necesite hacerlo, simplemente pretende dejarse llevar, por millonésima vez por
sus reales sentimientos eso que tiene escondido bajo tantas capaz de
indiferencia y frialdad, ese mismo que tantas veces negara frente a su primo Derek
y jamás admitirá en voz alta o pensamiento.
—
¿Ze…? ¿Zephyr? — pronuncio con voz hueca,
casi sin emoción o fuerza.
El azabache apretando sus
dientes en último intento de sepultar sus acciones fuera de la naturaleza de
ser oscuro, sintió el empujón de dar un paso hacia adelante, sujetar la pequeña
figura de la chiquilla y estrecharla contra suyo en lo que aparentemente era un
abrazo. Ya podía respirar con calma, ya podía desplazar toda esa incertidumbre
y energías asesinas, sobre todo, ya podía aspirar toda esa miel desbordando la
chiquilla de cálida presencia entre sus brazos ella se encontraba a salvo, en
sus brazos. En realidad en un minuto pensó que Angelina lo rechazaría, marcaría
su espacio y le reclamaría el porqué de su aparición repentina en medio de
fiesta de sin magic, cuando perjuro no involucrarse en sus asuntos, tal cual
como antes lo hizo Cathy. Pero no llego nada de eso. En su lugar, los pequeños
delgados bracitos de ella rodearon su espalda ancha mientras que escondía su
rostro en su imponente pecho, seguido de más sollozos y quejidos pequeños, en
definición, mas señales de llanto. Estaba tan destruida, tan hecha pedazos que
su único consuelo era aferrarse a una persona oscura como él, de cierta forma,
creía que podía contaminarla con su oscuridad. Sin embargo,
contradictoriamente, el Darks Magics la empujaba más contra suyo perdiéndose en
la suavidad de su tacto contra su piel, el olor primaveral de su cabello o como
seguía temblando como un moribundo en pleno invierno. Demostraba necesitar tanto
de él, más o similar a como se encontraba Zephyr y le daba más fuerzas a no
soltarla jamás. Solo en sus brazos encontraría la paz que necesitaba, en ellos
encontraría su hogar.
Al pesar de estar borracho
de sentimientos puros debido al ángel entre sus brazos, no podía impedir que
los negativos se colaran de la misma manera, la duda ofendía que todos esos
enifers estaban involucrados hasta el cuello en destruir la vitalidad de su
niña, el borrarle esa sonrisa radiante y suplantarlo por ese desagradable mar
de lágrimas. Pero esto no se quedaría así, lo juraba con todas las fuerzas
oscuras de su alma, haría pagar cada una de las faltas de esos desagradables
esnifers y recordarían exactamente el día en que decidieron meterse con la
dulce niña de ojos risueños. De ahora en adelante, la cacería de esnifers se
abría las puertas, algo claramente puede asegurar, el escuchar sus suplicas no
sería suficiente, el ser oscuro quería ver sangre.
—
La he liado, Zephyr. — pronuncio al fin en
medio de tanto dolor y lágrimas, medio sollozando y medio hipando. El azabache
intento separarla un poco para admirar su rostro, pero no pudo, las garras
fuertes de la criatura mágica se aferraron a él con signos de no desear ser
vista de esa patética forma. — la he liado y bien feo… nunca… en primer lugar,
nunca debí venir a este sitio. En toda la mañana, en todo lo que lleva de
mañana yo… yo solo he sido un estorbo, un obstáculo opresor para ellos… para…
mi propia amiga y… — ocultando más su rostro en el pecho de su amigo, soltó un
pequeño quejido de lamento, oprimiendo hasta los cimientos el pecho de este que
luchaba con los fuertes impulsos de aplastar cráneos de esnifers. — ¡Ella
seguramente debe estar odiándome en estos momentos! Solo logre arruinar el
momento de su vida con el chico que le gusta y simple… simplemente porque desee
lo mismo, solo… quería lo mismo para mí. Lo sé, comprendo perfectamente que
jamás llegare a la altura de Abie, menos me veré como la posible pareja de
Bernard pero… ¿es malo codiciar poseer lo mismo? ¿No he fallado como Magic Pure
el hacerlo? Traicione mi propia naturaleza, con todo esto que hice, lo hice.
Responde como Zephyr su
mejor amigo, se decía el ser oscuro para sí mismo en su mente, tal cual como si
fuese una mantra con la finalidad de tranquilizarse encerrar al demonio con sed
de venganza y sangre. Aun así, se le complicaba tanto, tanto cuando la niña se
le aferraba con tanta insistencia contra su cuerpo parecido a ser un cachorro
huyendo de una posible paliza al hacer algo errado, lo cual no estaba tan
lejano de la realidad. Angelina consideraba haber fallado como Magic Pure solo
por tener celos, el poseer sangre recorriéndole las venas y codiciar lo del
prójimo. Particularmente el azabache no lo pensaba de esa manera, es decir,
entiende que los libros de historia y los mismo seres mágicos a lo largo de las
décadas se han considerado enteramente puros fuera de sentimientos negativos de
por medio, pero se equivocan en algo, en seguir siendo humanos y mantener los
mismos entandares de uno. En rabiarse en situaciones complejas, detestar cuando
algo no está correcto, o en el caso de Angelina, actuar bajo la influencia de
otra persona solo por celos y envidia.
¿Eso la llevaba a fallar
como Magic Pure? En lo absoluto, porque vuelve a reintegrar dándole la vuelta a
la situación, ella seguía pensando en su lecho de estar celosa en mi mejor
amiga y sobre toda las cosas fallarle a ella por inmiscuirse al romper su
felicidad con el chico que le gusta, quien casualmente es el mismo de gustarle
a ella. ¿Eso no es puro? ¿No es bondadoso? Pues frente de sus ojos no lo es y
de alguna manera debe de hacerle entender a la chiquilla lo mismo, el ser
humana, equivocarse, tener sentimientos contradictorios rondando su mente,
todo, absolutamente todo proviene de ser lo que es: un ser humano. Del mismo
modo, ella está enamorada y eso complica peor las cosas. Tal vez la niña no lo
sepa pero cuando un Magic Pure experimenta el amor es más intenso que un
esnifers, al ser enteramente personas proveniente de la naturaleza todo se magnifica,
el anhelo, deseo, querer… es el doble llevándola a tener de cierta manera
exagerado. Más razones para no verla cerca de Lovecraft, hoy solo ha tenido una
muestra de lo posible de ocurrir en el futuro, y eso le da entre miedo
combinado con rabia. Suponiendo como es Angelina terminara perdonándolo como
usualmente hacen las ceguera del amor, esconder los puntos malos de tu ser
amado solo pensando que puede corregirlo y no hacerlo nunca más, pero Zephyr no
es tonto y este dilema subirá de nivel. Donde las conclusiones no serán a su
favor buenas.
—
Te equivocas. — pronunció el muchacho
acunando a la niña parecido a una bebé de brazos, siendo por primera vez un ser
racional y nada sanguinario al que le arrebato la energía negativa hace nada a
sus compañeros de academia. — En la vida Abie podría odiarte, porque aunque
ella sea uno de ellos un es… sin magic, se han conocido desde tener memoria y
te tiene como lo que eres en realidad. Su mejor amiga. Angelina, no es la
primera vez que te lo digo pero, deberías dejar de tener conceptos negativos de
ti misma. No has fallado como Magic Pure, no eres un fenómeno de circo, no eres
una chiquilla malintencionada, pero sobre todo, no eres un monstruo. Lo de hoy
ha sido lo que ha sido: la sumatoria de tus reales sentimientos por Lovecraft.
Estabas desesperada, cansada y estresada de ser dejada aun lado, no solo por el
chico que te gusta sino por tu mejor amiga, es normal que actuaras de esa
forma. Tu solo… solo querías ser vista, nada más y nada menos.
—
¡Pero tú no los viste! — grazno la chiquilla
por fin mostrando su rostro al azabache, quien se debatía entre volver a
estrecharla entre sus brazos o borrarle toda señal de lágrimas del rostro. Se
veía tan frágil, tan rota, tan… transparente. Necesitaba protegerla. — ¡No viste
el rostro de Bernard! No viste cuando en sus ojos se mostraba la decepción, el
<< no eres la Magic Pure que creía que eras >> y Abie… ¡Oh Abie!
Simplemente… se esfumo en el aire, corrió entre la multitud porque no quería
involucrarse conmigo. ¡Con este pedazo de ser mágico insignificante!
—
¡Entonces realmente se lo pierden! — ataco
alzando por primera vez su voz frente a la niña, la cual dé la impresión dejo
de llorar a moco tendido, dejando simplemente unas lagrimillas traviesas
bajando de sus parpados acumulados de estas. — Si es tal cual como me lo estás diciendo
¡Ellos se lo pierden! Angelina, desde que te conocí, desde aquella primera vez
en cruzar nuestras miradas sin decir ninguna palabra en lo absoluta me di
cuenta de lo realmente maravillosa que eres, puedes tener fallas como cualquier
ser humano, perder los estribos y querer quemarle el trasero los sin magic.
Pero debajo de todo eso se encuentra la inteligente, ingeniosa, prudente chica
Magic Pure con los poderes más sorprendente de todos y aparentemente desconoces
eso. — ella baja la mirada sintiendo una rara sensación naciendo de sus
entrañas, una que le incomoda y no puede describir, pero a su vez le da vida y
ganas de seguir adelante. Y por primera vez no es producida por el chico que le
gusta, sino su mejor amigo. — Esto no se trata de Abie viéndose moldeable junto
a Lovecraft, menos el pensamiento de los demás así ti, tienes que parar de
depender de alguien para sentirte bien contigo misma y ver tus potenciales,
porque créeme, no lo necesitas. Eres una chica fuerte y luchadora, antes de
decir querer a alguien debes empezar por tenerte cariño en ti y confianza. Solo
de esa manera lograras ser la grandiosa Magic Pure que tanto deseas llegar
hacer.
La chiquilla ya parecía más
calmada, centrada en la realidad y al menos no pretendía contestarle en
contraría a su declaración. El ojos violeta suspiro aliviado, ver la calma en
su ángel predilecto le entraba la sensación de la tranquilidad una que muy rara
vez en los seres oscuros se ve, pero al menos por estos pequeños minutos en su
cielo personal permitiría tenerlo. Aún seguía odiando verla tan destrozada
cuando alguien rompía su estabilidad emocional, mantenía presente el vengarse
en cada esnifers en meterse con ella, pero del mismo modo tenía que hacer algo
muy importante: sacarla de aquí. Por lo tanto, adoptando la compostura usual
del chico regazado de las memorias de Angelina, el azabache miro al frente
fingiendo darse cuenta de donde se encontraba y coloco una de sus manos en su
rostro sonrojándose furiosamente. La cabellos ondulados soltó un respingo
impresionada siguiendo la dirección de la mirada de su amigo, oh, oh, oh…
¡Rayos del olimpo! Habían estado abrazándose frente del cambiador de damas y
ella a medio vestir, bueno, sin calzado pero no quitaba que era un
comportamiento inapropiado en una casa que no es la suya. Excusándose
rápidamente atropellando las palabras, la Magic Pure se volvió a encerrar en el
cambiador, cerrándole prácticamente la puerta en las narices al otro. El cual,
por lo bajo, dibujo una media sonrisa divertido de lo ocurrido, le encantaba
ver ese lado nervioso en la niña de ojos enormes, ese sonrojo y el brillo de
no-saber-que-hacer frente a una “situación” fuera de los normal era su placer
culpable. Aunque, claramente, jamás se lo diría a alguien.
A los minutos apareció Cathy
teniendo en sus manos su bolsa y vistiendo un bañador bastante revelador, si la
daba una mirada de inspección jamás creyó que tuviese dos enormes atributos
puestos donde deberían de estar, no son tan exagerados como los de Selina la
vaca sin leche, pero difieren a las chicas de su edad. No siguió mirando más
pues la rubia aclaro su garganta para que le prestara atención, aparentemente
las cosas para ella no habían quedado totalmente claras y necesitaba las
explicaciones a la brevedad posible, sinceramente Zephyr no tenía ganas de
hablar de lo acontecido ya había bastado con controlar su instinto asesino, manténgase
satisfechos con ello. Sin embargo la ojiverdes, tomando asiento a su lado en
algo totalmente provisional (el suelo) con voz suave empezó a relatar todo lo
acontecido desde la noche anterior, retomando el día de la salida de compras,
lo poco entusiasta que estuvo al comprar ropa, el tomar un descanso en una
cafetería y su desaparición a la librería. Luego la disposición rara de Abie en
mantener toda la atención de Bernard para ella, desplazar Angelina hacia un
lado como si no fueran nada, su evidente bajo estado de ánimo, la llegada a la
casa y como el chico quiso usarla como salvo conducto porque se mostraba incómodo
con la insinuaciones de Selina… en fin, todo, absolutamente todo llevándolo como
resultado dejarse llevar por la vaca sin leche. Es cierto, Angelina cometió un
grave error al escuchar semejante arpía, pero las circunstancias la llevaron hacerlo,
teniendo su sincera opinión, Bernard tenía la culpa de todo esto. ¿Quién si no?
Bufo irónico el azabache, mirando hacia el cielo que poco a poco comenzaba a
bajar la intensidad del sol siendo interceptado por unas grandes nubes blancas,
dando un claro pronóstico de tormenta. Tal cual como el corazón de Angelina en
estos momentos.
La rubia sujetando sus
piernas, apoyando su mentón en sus rodillas murmuro un audible disculpas hacia
el azabache, desde el inicio no quiso creerle por pensar en quizás sus
sentimientos hacia su amiga ir más allá de una amistad, pero se equivocaba,
Bernard junto a Abie podía llegar hacer la gran destrucción de Angelina. Acto
seguido, aguardo silencio. Zephyr soltó un suspiro cansado a la par de cerrar
sus ojos, ser malinterpretado por su fastidioso primo Derek era una cosa, pero
serlo igualmente por su compañera de clase era otra ¿acaso era muy obvio sus
contradicciones hacia la chiquilla? Aparentemente, si lo son. Pero eso no es lo
importante aquí, más bien el comportamiento de una chica esnifers al momento de
interesarse en un muchacho, las ganas y su sentido de poseerlo le nublaban el
juicio al punto de olvidar quien es realmente tu aliado o enemigo. Mas sin
embargo, Angelina en la vida podría ser su enemiga, es decir, ¡Por el libro de
los oscuros! Se conocen desde tener memoria, viven una al lado de la otra,
comparten aventuras y desventuras, y para completar el pastel con la cereza, la
niña mágica fue al Agreement solamente para estar con ella. ¿Dónde estaba lo egoísta
allí? ¡¿Dónde demonios esta?! Zephyr de cierta manera se sentía un poco estúpido,
no por Lovecraft, ese imbécil puede irse al infierno y nunca volver, sino por
la mejor amiga de Angelina al creer realmente en esa expresión en su rostro de
estar arrepentida de alejarse en el tiempo trascurrido, pero se equivocó, pues
al final esnifers seria esnifers y su naturaleza es destruir todo a su paso con
su egoísmo.
Giro donde estaba Cathy mirándola
seriamente al rostro, le dijo que no debía de disculparse por cosas
insignificantes ocurridas en el pasado porque ella no cometió ningún error, en
realidad, podría considerarla la única amiga verdadera de Angelina de las que jamás
fallan u abandona. Le agradaba. La manera que defendió a su amiga frente a esa
manada de sarnosos sin magic es legendario, mas frente de Lovecraft, seguramente
Dylan besaría el suelo donde ella pisaría si la hubiese visto. La rubia rodeo
los ojos sonriendo de medio lado sujetando sin delicadeza la cabeza de su
compañero, dándole un sacudón amistoso, menciono que había llamado a su “esclavo”
y este le confeso recibir una llamada extraña de cierto chico tímido de ojos
violeta pidiendo la localización exacta de dos idiotas irracionales, lo de eso
último puede pasarlo por alto, porque quien termino salvando el día fue él. Quizás
los sentimientos de Angelina iban dirigidos por los momentos hacia Bernard, e
igualmente, solo quizás no cambiarían en un buen lapso de tiempo pero si
existiese la oportunidad de hacerlo le encantaría que se diera cuenta del
verdadero chico grandioso en tener a su lado, y no se trataba nada más que él.
Zephyr bajo su cabeza cohibido de las palabras de su compañera, pero no por
tener de una bizarra manera una aprobación de su parte sino ese pensamiento tan
puro de Magic Pure, donde jamás dudan de alguien por mera curiosidad solo
confían hasta el final. Porque, la realidad, era otra. El azabache jamás se
merecería tener a alguien como la criatura pura de ser su amiga, él estaba
contaminado, manchado hasta los huesos del poder de la oscuridad donde nunca
tuvo oportunidad de escapar, es su destino. Pero al menos podría tenerla cerca
de esta forma, mantener su amistad y recatarla de todo depredador asqueroso en
desear su mal. Lo dijo una vez y lo volvía a decir, la cuidaría incluso de sí
misma.
Zephyr no dijo nada al
comentario de Cathy, en cambio se sumergió en el silencio paulatino de su
alrededor, pensando que desde el inicio los Darks Magics no tiene derecho a la
felicidad u otra cosa de Magic Pure. Ellos seres de oscuridad, ricos de
sentimientos más viles de los sin magic, de allí reside su poder y entera
habilidad, no fueron creados para amar, lo contrario, para vengar cada una de
las cosas hechas por esnifers y Magic Pure por igual. Su objetivo en la vida
era gobernar el mundo a sus anchas, recuperar el libro del tío de la prócer Morgana
y obtener el poder del Magia Pura, solo de esa manera, todos realmente
recordarían que con los oscuros nadie se metía. Entonces, si eso es así ¿Dónde quedaba
esto? ¿Todo lo que le hacía sentir Angelina? No quería darle vueltas al asunto,
menos empezar a darle razones a Derek, pero por este corto tiempo donde
permanecería en el Agreement, se permitiría sentir lo que deseara. Luego… luego
activaría su carta de triunfo, bueno, como medida desesperada de tener un
rechazo de su parte. Se limitaría en ser paciente, cosa en ser pésimo en hacer,
pero no tendría de otra.
El sonido de una puerta
siendo abierta envió a ambos adolescentes hacia la realidad, Angelina
finalmente se encontraba correctamente vestido con calzado y todo, había decido
colocar su extendido cabello en un moño igual a una bola de pan para evitar
estorbarle dejando su rostro con mayor acceso, donde claramente le robo todo el
aliento al pobre del azabache. Ella era hermosa, tan hermosa que los mismos
ángeles del cielo le tienen envidia de sus atributos, ni el mismo brillo del
sol podía opacar esa pureza descrita en toda su cara de niña agraciada.
Sinceramente Lovecraft era un idiota, uno tan completo que debería romperse la
cara sí mismo, estaba entorpeciendo los planes de estar con alguien tan fuera
de este mundo como lo era Angelina y solo por “confusión”. Daba igual, entre más
lejos mejor. Cathy entendiendo rápidamente la atmosfera tímida de este par de
taciturnos, dibujo una sonrisa socarrona en los labios aclarando su garganta y
anunciando irse a cambia, no era necesario esperarla si deseaban ella llamo
hace unos minutos a Dylan para que la viniese a recoger y permanecer más en
este sitio tan toxico, con gente tan toxica era malo. En resumen: eran libres
de marcharse. Angelina dando unos cuantos pasos a donde se encontraba su amiga
protesto en dicha decisión, ambas habían llegado hasta aquí juntas con… ¡Como
sea! Le parecía totalmente una fatal idea irse ella con Zephyr y dejarla aquí en
la boca del lobo, nadie merecía eso. Riendo de las ocurrencias de la más
pequeña, la rubia la sujeto de los hombros haciendo que la mirara directamente
a los ojos con suma cautela pronunciando las palabras de la misma forma, la que
no merecía estar más en este sitio luego de lo ocurrido era ella, su amiga era
lo suficientemente tenaz como para poner en su sitio a todo aquel en tratarla
mal, de lo contrario, podía preguntarle a Zephyr tenía muchos detalles jugosos
por darle. El punto era que Angelina aun de expresar estar más calmada a hace
unos minutos atrás seguía encontrándose mal, no tenía que decírselo para darse
cuenta por sí sola, sus ojos eran dos enormes espejos que hablaban de los
sinceros sentimientos desbordándose por la culpa y remordimientos, algo en lo
que sinceramente aquel par de tontos no merece. En fin, no deseaba desviarse de
lo inicial, por lo tanto lo resumiré en evitar a toda costa verse con ciertos
personajes nuevamente y lo mejor era marcharse ahora, más cuando todo el mundo
estaba concentrado en el incidente de Edward perdiendo el control con una chica
del sequito de Selina. Pero eso, obviamente, era otro tema.
Angelina quiso indagar más
al respecto pero sintió la mano en su hombro de su amigo, él miro a Cathy y con
una señal silenciosa asintió seguramente el sacarla de aquí. Acto seguido, en
una despedida con la promesa de verse nuevamente en la academia, el azabache
sujeto la mano de ella obligándola a caminar a paso apresurados aun manteniendo
la mirada fija en su amiga quien movía su mano en señal de despedida. Por otra
parte, Zephyr se sentía tan poderoso al sostener ese agarre en la pequeña, como
si fuese capaz de conquistar cualquier cosa, inclusive hallar el Magia Pura y
apoderarse del libro oscuro, todo en un solo combo. Era una sensación vibrante
que le llenaba el cuerpo de gozo y dicha, la piel cálida de ella contra la
suya, la suavidad y contraste con la frialdad de la suya, sobre todo, la entera
disposición de ella en sacarla del lugar. De hecho, miraba a todos los lados
con susto, sosteniendo su pecho como si fuese hacer asustada en cualquier
momento por algún esnifers, cosa en jamás suceder, menos estando él presente.
De todas maneras, la piscina estaba totalmente desolada como si nadie hubiese
estado bañándose antes dando a entender que la teoría de Cathy era verdadera,
tampoco es que fuese un misterio para él, menos tomando en cuenta quien fue el
que provoco todo eso. En lo más profundo de sí mismo, su Darks Magic interno había
dibujado una sonrisa macabra, gozosa y satisfecha. Alimentarse de esnifers era…
increíble.
Diciendo rodear la casa para
no inmiscuirse con cual-quiera-que-sea-el-problema, Angelina se mantuvo en todo
el camino callada, mirada baja y pensando quien sabe que cosas, dándole la oportunidad
de planear su siguiente movimiento. Rescato a la chica, curo sus heridas y puso
en su lugar al imbécil de Lovecraft, no pudo hacerlo con Selina pero creía
tener suficiente con lidiar con los semi-muertos en su sala. Por lo tanto,
debía de llevar a la academia a su amiga, el problema residía en un pequeño
detalle ¿Cómo hacerlo? Vino mediante trasportación oscura, por obvias razones
no puede volver hacerlo al tener a Angelina frente suyo, llevándolo a la
segunda opción: autobús. En la vida ha tomado uno, tampoco quería ser esta la
primera vez en hacerlo, le molestaba ocupar lugar rodeado de seres rastrero
como los esnifers pero por su niña… quizás estaría capaz de hacerlo. Entonces
al llegar al portón de la casa, ambos chicos recibieron una muy alarmante
sorpresa, al menos en perspectiva de Zephyr pues había dado por olvidado a su indecoroso
primo Derek, quien de manera imprevista no vestía su usual capa oscura de Darks
Magic sino unos pantalones vaqueros desgastados negros, una camiseta cuello en “v”
gris y una chaqueta de cuero con adornos estrafalarios. Su sonrisa ladina se
extendía por toda su cara y sus ojos verde chillón desprendían diversión, más
teniendo en cuenta donde se encontraba sentado: un minicuper descapotable.
Por lo más oscuro de todo el
mundo… ¿De dónde rayos lo ha sacado? No pretende preguntar, tampoco debería esperar
una respuesta de su parte, por lo tanto se limitara a simplemente suspirar e ir
a su encuentro. Al menos eso quiso hacer en el principio. El delgado brazo de
Angelina detuvo el hilo de sus pensamientos, no quería moverse, todo su cuerpo
se tensó en sintonía mientras una mirada asustada se reflejó en sus ojos
agrandados dando señal a algo. Se sentía intimidada por Derek o… parecía conocerlo
de algún lado, ese pensamiento simplemente le inquieto las entrañas.
—
¿Ocurre algo Angelina? — pregunto él bastante
preocupado.
—
Zephyr… — pronuncio con voz trémula, aun sosteniéndole
la mirada del otro chico a escasos metros de ella. — ¿Quién es él?
—
¿Lo conoces de algún lado? — señalo curioso a
su primo, sin responderle la pregunta.
—
No… o solo quizás… — menciono dudosa,
seguidamente movió su cabeza hacia los lados formando una sonrisa tímida mirado
en dirección a su amigo. — Lo siento, todo el asunto de hoy me ha agotado al
extremo, es obvio que no lo conozco porque pertenece a alguien de tu familia.
¿Cierto?
—
Mi primo Derek — dijo al fin arrugando un
poco el entrecejo, a la par de seguir su camino a su dirección. — creo habértelo
mencionado antes, si mal no recuerdo.
—
Si, con quien tuviste un incidente en moto.
—
Correcto. — freno directamente donde se
encontraba el mencionado, aguardando silencio uno solos momentos, pensando en
lo que diría ahora. — Derek, no debo impresionarme que me esperaras tal cual a
como dijiste hacerlo.
—
Bueno, eso dije y yo cumplo mis promesas.
Primito. — eso último lo dijo con tono burlón, con la finalidad de fastidiarlo.
Seguidamente fijo sus ojos de gato en la chica provocándole un respingo de la
impresión. — Angelina, he escuchado tanto sobre ti que ya creo haberte conocido
de toda la vida. ¿No es así Zephyr?
—
¡Oh por favor! — deshace el agarre de su mano
y va directamente hacia su primo sujetándole sus hombros, prácticamente obligándole
a caminar lejos de ella. — Ella no necesita conocer de tu boca cosas innecesarias,
de tu boca. Ha tenido un día de mierda y necesita ir a la academia cuanto
antes. Por eso, Derek, llévanos a ella.
—
¡Eres tan descortés! ¿Acaso eso es lo que te
han enseñado nuestra familia? — repuso con burla, haciendo un medio puchero y
siguiendo la mirada de la chiquilla. — Ni siquiera me has dejado presentarme
ante ella.
—
Bien. — freno de pronto su ida al auto,
quedando generalmente bastante lejos el uno del otro catalogándolo de perfecto
para una presentación formal. — Angelina esta cosa es mi primo Derek, esta cosa
ella es Angelina mi amiga en el Agreement. Dicho esto… vamos.
—
¡Zephyr! — siguió replicando el mayor.
La verdad lo que quería el
azabache era despistar a la joven con dicho comportamiento para poder conversar
con su primo, realmente necesitaba hacerlo y aparentemente este lo cacto de inmediato
pues al observar los ojos serios del este bajo su postura a una más sería.
Mientras Angelina buscaba descifrar la actitud, ambos oscuros se mantenían
cerca del puesto de copiloto y con voces bajas entablaron una conversación.
—
Bien ¿Ahora qué ocurre? — pidió saber Derek.
—
Ayúdame con algo. — pidió sorpresivamente,
demostrando que con tener una misión juntos se ganó un gramo de confianza para
él, solo uno pero le era suficiente.
—
Vaya, vaya… pellízcame haber sino estoy
soñando con esto primito. — bromeo ante la petición del más joven.
—
Estoy serio con esto Derek. — refuto con voz
ronca y demandante, teniendo algo de rabia por querer confiar en un idiota.
—
Yo igual. — comento cruzando los brazos a la
altura del pecho, mirándolo con suma perspicacia. — para que vengas a mi diciéndome
tal cosa… debe de ser muy grande. ¿Estoy en lo cierto?
—
Quiero comenzar a experimentar un nuevo
conjuro con esnifers. — soltó sin más, dejándose de rodeos o contratiempos estúpidos.
Así era el azabache. — pero solo puedo hacerlo si tengo a alguien conmigo, ese
alguien eres tú. ¿Le entras?
—
¿Eso nos llevara al Magia Pura o el Libro
Oscuro?
—
Oh… ahora eres tu quien tiene curiosidad. —
comento divertido, ante la seriedad de su primo Derek, era algo nuevo de ver.
—
Tu… no solamente esa noche luchaste esa noche
con esos sujetos, descubriste algo más que no nos dijiste. — adivino por fin,
no asombrando para nada al menor.
—
¿Me ayudaras o no?
En un minuto, solo en un
minuto basto para que los ojos relampagueantes de Derek se llenaran de todo el
brillo macabro de los oscuros para darle la respuesta soñada al azabache, una
que le lleno de satisfacción.
—
¿Dónde está la lista?
—
Mejor buscare papel y pluma. — dijo él dándose
la vuelta para buscar a su amiga que comenzaba a tener signos de reacción a lo
anterior visto. — lo necesitaras.
Zephyr estaba seguro
de dos cosas, la primera, a veces las cosas no salen como planeas con
continuidad, y la segunda, la lista de esnifers que encabezarían sus posibles
ratas de laboratorio no tenían ni idea de lo que estarían a punto de vivir, lo
cual, jamás lo podrían olvidar
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