domingo, 18 de febrero de 2018

Adaptación: Los Juegos del Hambre It's Like a Dream.

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La primera vez que entre en una librería debe de haber tenido unos nueve o diez años aproximadamente, estaba tan atraída y tentada a sumergirme en un mundo completamente ajena al mío, uno donde las cosas se dieran de forma sencilla pero a su vez complicada, de los que sabes el tener un final feliz aunque se debe luchar para poder conseguirlo. Fascinada de tal pensamiento recorrí los fríos pasillos de aquella librería recomendada al cien por una amiga de mi mamá, ella escucho por causalidad la idea de ir  una solo para adquirir uno, en general, en la escuela no suelen leer salvo para una actividad evaluativa, soy diferente y sin pena a decirle me declaro lectora.
Aunque… mi primer libro fue precisamente uno de final feliz, en su lugar, fue uno completamente triste.
“Casas Muertas” de Miguel Otero Silva, un reconocido escritor de mi país Venezuela, relata el declive de un pueblo del llano “Ortiz” donde las personas acaban muriendo de una terrible enfermedad producto de muchos conflictos y guerras civiles, en el cual sus habitantes empiezan a emigrar a otras partes. Realmente es sumamente dramática y triste, principalmente no es mal final pero tampoco es el típico donde los protagonistas quedan juntos simplemente “Sebastián” muere de paludismo y “Carmen Rosa” decide irse del pueblo presa de sus recuerdos con su amado fallecido. Recuerdo perfectamente la expresión de mi profesora al exponerlo en una evaluación de compresión lectora, se encontraba anonadada porque no es común ver a un niña de ocho o nueve años tener la capacidad de opinar de una forma objetiva la trama de una novela, más la del grandísimo Miguel Otero Silva. Inmediatamente se volvió mi escritor favorito, llegándolo a investigar más escritos de su autoría.
No obstante, yo no desea quedarme solamente estancada en el mismo género o autor, expandí mis horizontes al tener en mis manos teniendo unos diez años casi once “El Túnel” del escritor argentino Ernesto Sábato, quien narra los hechos de una asesinato totalmente premeditado de un hombre hacia su supuesta amante. Lo único que puede decir de este libro es que es atrapante, te hace meterte en la piel del asesino y llegar a la conclusión de ser un total psicópata agregándole lo acosador maniaco, porque cuando claramente alguien no te quiere simplemente pasas la página y ya está. Pero no, por supuesto que no, este sujeto lo llevo al máximo nivel de lo imposible matando la mujer quien seguía con su vida normalmente. A partir de este libro me interese por el género suspenso, drama y psicológico, comprendiendo que entre más me sumergía en este más desarrollaba mi compresión lectora.
Ahora, cada vez de asistir a una librería una sonrisa enérgica adornaba mis labios como si estuviera a punto de concebir la mejor obra maestra de todas, para los que me conocen realmente saben lo muy poco sonrío salvo el ver a mi madre o el regalarme un libro, por lo tanto esto es acontecimiento único en un millón. Es inevitable no estar alegre, mas tomando en cuenta el ambiente rodeándome, ese olor a musgo adherido a un arroyo poco profundo, pino y madera mojada juntos combinándose entre sí para brindarme toda la calidez que pueda desear. Los libros no te traicionan, los libros no poseen malicia, los libros no te tienen envidia, sobre todo, los libros jamás van a herirte.
Me llamo Heather Fausto, tengo quince, o en realidad, acabo de cumplir los dieciséis años de edad, nací y crecí en la hermosa ciudad de Mérida del país Venezuela, está rodeada de hermosas montañas con cumbres llenas de nieve y frío glaciar por montón donde tenemos el teleférico más largo y extenso del mundo, es allí en ese sitio creado por el mismo dios donde crees tocar el cielo con tus propias manos. Al ser Mérida una ciudad pequeña, es predecible conocer sus habitantes locales, quienes se caracterizan por sus pieles blanquecinas, mejillas rellanas pero sonrojadas debido al frío y ojos claros si proviene de los pueblos adyacentes a la ciudad. Una cosa no tan lejana a mi apariencia, rostro redondo, pómulos pintados de un color rosa, ojos miel verdoso, cabello lacio extenso hasta la cintura avellanado, contextura delgada y estatura promedio. No soy inolvidable, tampoco emocionante, menos agraciada pero de alguna forma me mantengo a flote.
Desde tener memoria he estudiado en colegios religiosos, esos donde te imparten entre sus asignaturas religión obligatoriamente, nunca me queje de asistir a ellos porque entre sus aulas, áreas verdes y pasillos largos pase la mejor infancia de todas. De niña era muy hiperactiva, poseía mucha energía y amigas para poder quemarla, me encantaba estar involucrada en cuanta actividad existiese y tener una posibilidad de verme fuera era una opción viable delante mis ojos. Al ser hija de profesora, la cual me permitía estar en todo y nada a la vez, quedo en mi memoria permitirme asistir a todo tipo de actividades extracurriculares. En general, la infancia fue extraordinaria y pacífica, poseía amigas por montón, era carismática, alegre, divertida y marcaba la pauta para cuando viese a cualquiera fuera de un grupo. Lo odiaba, siempre odie descalificar a alguien al verse “diferente” y al estudiar en una escuela de sola señoritas alrededor suelen ser lo suficientemente crueles al momento de escoger amigas, aunque luche contra la marea de esos entandares entre niñas. Logre ser feliz al menos, hasta la llegada de la secundaria.
Todo el mundo sabe o conoce lo que dicen de la adolescencia, la etapa más dura, difícil y caótica del ser humano, donde los cambios de tu cuerpo afectan hasta tu humor al igual de relación con los demás. Lamentablemente no pude seguir en la misma línea de colegio religioso en la secundaria, todo debido a un fatídico error de mi profesora de sexto grado llevándome a cambiar drásticamente los planes de mi mamá al anotarme en el liceo donde asistió mi hermano mayor, Will. Al principio no lo mire tan mal, es decir, ciertamente resultaba nuevo al interactuar ahora con chicos y chicas por igual pero por ello no debía de ser caótico, mucho menos horroroso. Pero no, una vez más, la vida con toda su sabiduría y dureza me enseñaba que las cosas nunca sale como esperas, con ello me refiero a lo que todo ser humano experimenta en la vida: el amor.
Él no era el chico más encantador del mundo, mucho menos delicado o cariñoso, en realidad, se trataba del simplón del grupo capaz de hacerte la vida cuadritos sino sabes cómo tratarlo, exactamente, eso fue lo que ocurrió. No logre llegar hasta él. Su nombre Sebastián Serrano, un moreno de contextura sumamente delgado, cara de niño risueño, manos alargadas huesudas tales parecidas a un pianista, peinado de artista de los años sesenta y vestimenta holgadas al punto de ser exageradas a su verdadera talla. Me sentí atraída hacia él como una polilla hacia la luz, aunque fuese un total bromista o simplón de la clase, tenía la clase de aura que llamaba a todo el mundo a acercársele para poder ser su amigo y el ignorarlo sería sacrilegio. Nunca fui muy abierta cuando se trata de mis propios sentimientos, logro ocultarlos a luz de todos, dando por sentado solo tratarse de ser míos y por ende nadie debe de enterarse de ellos. Por ello, nadie logro colarse para averiguar la verdad de todas mis gritos y malos tratos hacia Sebastián, todos salvo… ellas dos.
Mari y Alexa eran dos chicas que solían llamar la atención de muchos debido a su comportamiento escandaloso a la par de alegre, al primer instante de verse entre ella inmediatamente se hicieron amigas y nunca jamás se separaron, al pesar que Alexa un año después abandono el liceo para asistir a otro no perdió el contacto con su mejor amiga. Cuando inicie clases de séptimo pensé en un principio encontrarme sola, sin ningún conocido alrededor, salvo mi hermano pero este se encontraba estudiando en los cursos superiores y le puedo decir el tener su propia vida lejos de la mía. Aunque esto cambio cuando vi a tres chicas de la misma primaria a la mía: Yess, Miriam y Carol, resulto ser todo un alivio para mí y un peso menos en mis hombros, por lo tanto las seguí desde atrás. Como pueden ver, ya no era la misma niña risueña y divertida de la que todo el mundo deseaba ser su amiga, en su lugar, me convertí en rezagada a la par de taciturna. Todo lo contrario a la Heather de antes. Sin embargo, al conocer a Daniel quise acercarme un poquito a él, llegar a ser su amiga y quizás próximo interés amoroso y es cuando entran en escena Mari y Alexa. ¿Recuerdan lo que dije de ser amigas desde verse la primera vez? Igualmente incluye a Sebastián, de hecho, ellos tres congeniaron a la perfección e inmediatamente entre en escena.
Realmente mis gustos y los de Sebastián tenían parecido lo que tiene de suavidad una cobra venenosa y una alpaca, están en lo cierto, nada por ende di un cambio drástico a mi vida interesándome por cosas que en mi mente podrían haber cruzado antes: el rock, animación japonesa y juegos de cartas. ¿Yo? ¿Con juegos de cartas? Si, si, no se equivocan, han leído bastante bien, me sumergí en todo ese mundo con la finalidad de tener temas de que conversar con Sebastián. Sin embargo, como todo en la vida o en la mía, nuevamente nada sale tal cual a lo planeado y termine siendo discriminada delante sus ojos como una “enana”. Lo cual, culmino por completo mi gran admiración hacia él, convirtiéndose de poco en poco en algo que ni yo misma pude descifrar, mucho menos hasta hora. Seguidamente apareció Lilian y las cosas se pusieron peores, esa chica estudio igualmente en la primaria donde asistí, era para no ser tan despectiva con ella, la que peor personalidad tenia de todas. Engreída, sarcástica, descarada y con un ego tan elevado como el mismo Pico Bolívar, te daban ganas de pisarle el pie y enseñarle el dedo del medio como recompensa. Básicamente: una bruja del infierno. Aunque no para Sebastián, quien al principio parecía discrepar con ella en todo, culmino en sucumbir en sus encantos terminando finalmente saliendo como pareja.
Daba igual, en verdad me daba igual, porque… el siguiente en aparecer fue un chico moldeado con otro tipo de arcilla, más osado y ¿atrevido? No lo sé, pero logro atraparme en un segundo. Durante mi estadía en el Liceo Miguel Carrero Burgués, no solo mis amigas fueron Mari y Alexa, al comienzo lo fueron pero luego de una semana o dos de haber comenzado clases se incorporó una chica nueva, una muy tímida y algo temerosa a relacionarse con los demás. Su nombre: Daisy. Quien me dijo el socializar con ella fue Mari, ibas a realizar una exposición sobre Cívica y Ciudadana en parejas, como era de esperar las inseparables de Mari y Alexa la harían juntas dejándome por fuera, en cierta manera jamás podría imaginar estando excluida a la soledad sino fuese por la secundaría, pero ese es otro tema. Mari viendo mi total decaimiento sugirió el invitar a la nueva a exponer conmigo, con tal esta en las mismas condiciones que yo, dando de esa manera a una amistad totalmente sincera y divertida con Deisy. Quien resulto agarrar el campo de la confianza e involucrarse en mi peculiar grupo de amigos. Más tarde llego Mari Ann, pero es otro historia menos complicada y fácil de resumir: Daisy y ella eran amigas de la infancia, fin.
Continuando con el relato de Ricardo Rivas, resultaba ser un peculiar joven de mirada caoba picara, piel tostada pasada al sol manchada de diminutos lunares, alto de hombros anchos pero delgado igual a un fideo, su personalidad era abierta y muy amistosa, aun así debíamos agregarle un gran defecto: ser un mujeriego. Es decir, al pesar de interesarme en él por ser muy amistoso y tratarme de manera diferente a los demás poseía ese defecto asquerosos de ir detrás de cualquier falda, llegando a lastimarme de muchas manera, al pesar de llegar a ser amigos inseparables de los que se podían contar las cosas que fueran creí en tal vez estar frente de sus ojos de otra forma, de una romántica. Pero no, obviamente y no, porque cuando eres amigable con alguien no significa que estén enamorado de ti, sino simplemente se trata de simpatía, únicamente eso. Mis amigas, Daisy y Mari Ann le formaron la bronca del siglo donde explicaban a viva voz el apostar por él como alguien totalmente diferente a los chicos promedios, alguien que realmente sacaría esa sonrisa predilecta llena de felicidad en mi pero se equivocaron, no solo resulto ser uno más del montón también decepciono.
A partir de ese momento entendí muchas cosas de golpe, la primera la realidad apesta, puedes mantener presente que debes luchar con uñas y dientes para lograr tus objetivos pero no te certifica el lograrlos, menos si le pones dedicación a ello. Lo segundo, entre más caminaba y conocía a las personas de mí alrededor, siendo más exacta chicos, estos terminaban escogiendo a otras mujeres totalmente predecibles a los estándares convencionales dejándome a un lado como una simple basura. Y la tercera, que si me retraía a involucrarme sentimentalmente nuevamente no saldría herida, mucho menos arrojada a los aires de dolor o la oscuridad, simplemente debía de recurrir a lo que jamás me dañaría: los libros. Desde tener memoria siempre me encanto leer, de hecho mi madre al ser profesora de educación inicial y darme igualmente clases me inculco la importancia de la lectura, donde sino la ejerces jamás podrás llegar lejos más si tomas en cuenta que el conocimiento es poder. Así que, inundarme de las historias de otras personas, el mundo color de rosa delante de otros ojos o la lucha de poder alcanzar tus pronósticos prósperos de personajes dentro de un libro me salvaron, tomaron mi mano y me enseñaron el respirar calmadamente sin necesidad de esperar algo a cambio. Sin necesidad de salir dañada.
Como lo ven cambie drásticamente, ya no sonreía a cualquiera, no mostraba expresiones entusiasmadas, menos me involucraba con otras actividades extracurriculares, simplemente sujetaba uno de mis tantos libros y me sumergía entre las líneas de los autores más magníficos del mundo. Allí era feliz, allí me sentía plena, allí no tenía problemas y mucho menos decepciones. En esas historias paralelas a la mía comprendí el encanto de las palabras escritas con la finalidad de entretener, enseñar y buscar un escape rápido de la realidad, en el cual sus personajes jamás podrán causarte daño, menos dolor, simplemente una visión nueva de la vida. Más tarde que pronto abandone el liceo Miguel Carrero, aventurándome a lo que sería la escuela de religiosa Nuestra Señora de Coromoto, donde las cosas se colocarían un poco menos pesadas a la anterior. Allí encontré varias viejas amigas de la primaria, quienes no repararon para mencionar lo muy cambiada de estar mi actitud hacia los demás un tanto más reacia, callada, reservada y menos sonriente; había dejado totalmente atrás a la chica risueña de risas y sonrisas por doquier dándole a una versión de mi taciturna a la par de seria. Claramente ella no sabían el significado de madurar, de afrontar con manos desnudas el dolor y la tristeza, aseguraba que muchas de ella le iba muy bien en cualquier ámbito, familiar, amistad, amor… pero yo… yo no era como ella menos expectante a nuevas experiencias pues prefería la comodidad de mi casa con un buen libro a la mano, con ella me daba por satisfecha. Mis antiguas compañeras no desearon indagar más en mi pasado o mis historias, simplemente se limitaron a darme mi espacio.
Aunque no volví a activar mis amistades del pasado, logre hacer unas nueva y adaptarme a ella, Yessica, por ejemplo, era una chica sumamente abierta y amistosa pendiente al cien por ciento de todas las actividades y tareas mandadas en clase, la chica idónea para recordarte cualquier trabajo a entregar posteriormente en un futuro cercano. Ella conocía lamentablemente a Ricardo, fue su compañero de clases antes de que su escuela cerrara por problemas financieros, conociéndolo de una manera bastante cercana para llamarlo: perro rastrero. No hizo ningún comentario ofensivo cuando le dije “pequeño insecto rastrero”, comprendió de hecho, que había tenido mi historia con él y no termino de la manera más afable posible, en lugar fue desastroso. Tampoco deseo indagar mucho, cosa en agradecerlo con el alma completamente. Luego esta Betania, la callada del grupo pero con pensamientos bastante alarmantes a la par de contenido mayor de dieciocho años, con ella puedes contar para cualquier circunstancia buena o mala e igualmente tener un consejo. Por último esta Yesenia, la que siempre está a la moda y las últimas tendencias del mercado, con ella es predecible verla todos los días teniendo una bolsa diferente o un esmalte de uñas nuevo, le encanta estar al pendiente del celular al ser la conexión a su novio. En fin, cuando estoy con ellas me siento tranquila, suelen dejarme mi espacio y se los agradezco mucho.
Por otro lado, igualmente tengo amigas incondicionales esas que intentan indagar más sobre mis gustos e introducirme en sus conversaciones, no me refiero a ella, sino las amigas de mi prima pequeña llamada Andree. Desde pequeñas fuimos criadas uno junto a la otra, es la hija menor de unos de los hermanos mayores de mi mamá, el tercero para ser exactos. Podemos ser familia pero en cuánto apariencia somos totalmente diferentes, primero posee ojos negros tan profundos como un poso, su piel es morena, su cabello es rizado rebelde parecido a una enredadera, contextura robusta y con una personalidad bastante abierta a los demás. En realidad, somos dos gotas de lluvia, cada una por su lado debo de resaltar. Sus amigas, Daniela la chica enérgica del grupo adicta a los ejercicios y los deportes, mantienen una sonrisa siempre en sus labios sin importar las circunstancias, en realidad en una niña muy optimista y me recuerda un poco a mí en el pasado. Gianella, un la personificación de una muñeca de porcelana, piel pálida al claro de luna, ojos verde vidriosos, pequeña y de cabellos ondulados rubios siendo una personalidad tímida, cariñosa, bondadosa y abierta a dar su opinión y todo lo que pueda. Por último esta Gabriela, la más madura de todas, al pesar de su corta edad posee un ojo muy crítico al ver cuando algo es claramente injusto y aboga en ser oportuno, fue quien conocí primero de la tres y en llevarme bien. Pero realmente todas son buenas chicas y las aprecio mucho.
Como cumplí recientemente dieciséis años, le pedí a mi mamá el regalarme un libro en lugar de hacerme una fiesta, ella me conoce perfectamente y sabe el odiar la simulación de felicidad junto a la hipocresía de las personas solamente para aprovechar llenar sus buches de comida, en su lugar, prefiero invertir todo en algo beneficioso y que me hará feliz. Un libro. De hecho, fuimos juntas a mi librería favorita recorriendo sus pasillos pocos concurridos buscando el libro perfecto que pueda leer, suelo frecuentar los de suspenso o terror, hacen acelerarme el pulso e igualmente colocar mi cerebro a toda su capacidad para declarar los posibles culpables de las hazañas macabras de narrar. Pero ese día en particular, decidí que era momento de dar un cambio a mis gustos y probar otra clase de lecturas.
Fue entonces cuando lo descubrí, aquel libro de portada curiosa color negra de letras blancas grandes y un pajarito encerrado en un aro sosteniendo una flecha, a simple vista creí que se trataba de algo sobre guerras o faunas, pero no, no podría estar más equivocada posible. Al sujetarlo en mis manos rápidamente revise la parte de atrás donde debería de encontrarse la sinopsis, el cual era la siguiente: << En las ruinas de un lugar que alguna vez fue Estados Unidos se encuentra Panem, una nación desigual con un centro de poder, el Capitolio, y doce distritos periféricos. Cada año, el Capitolio obliga a los distritos a enviar a una pareja de adolescentes entre los doce y dieciocho años para participar en los Juegos del Hambre: una lucha a muerte por la supervivencia transmitida en directo por televisión, donde solo puede haber un ganador.
Katniss Everdeen, con dieciséis años reemplaza a su hermana menor que ha sido sorteada para participar en los juegos. Ella y Peeta, un humilde panadero, son los dos elegidos del problemático Distrito 12. Sin embargo, Katniss está decidida a sobrevivir. Peor sobrevivir significa matar a los demás contendientes, algunos muy preparados, y hasta su mismo compañero. Deberá tomar decisiones que pesarán sobre su conciencia y un serio planteo sobre el sistema que los condena. >>
Sorprendente, un libro que es básicamente battle royale donde deberás luchar por tu supervivencia mientras el país se cae a pedazos, sinceramente la sangre no me entusiasma mucho pero la historia promete mucho más tomando en cuenta la tenacidad de su protagonista. Nadie se atrevería arriesgar tu propia vida por un ser querido, es decir, comprendo perfectamente el que sea su hermana menor pero estoy segura cien por ciento que mi hermano mayor jamás haría algo como eso. Aún no he leído el libro pero estoy segura que la hermana de la chica es una niña, de las cuales verías y sentirías pena de ser enviada a unos juegos donde solamente estarán cansando tu yugular para ser cortada. Sumándole una cosa más, la temática parecida a los coliseos romanos en la época de barbarie es un tema que llama la atención, usualmente las series juveniles de hoy en día abarca los temas cliché: vampiros, licántropos, sangre, amor prohibido… Es el motivo por ver este nuevo concepto de literatura adolescente como algo fresco y nuevo, no me queda dudas lo llevare.
Dibujando una media sonrisa en mis labios, me encamino donde se encuentra mi madre, la zona de revistas para amas de casa. Ella puede ser toda una profesional en el área de la educación, del mismo modo se encarga de nuestro hogar, aunque tenga un hermano mayor esté no vive con nosotras sino con los abuelos para hacerles compañía. Ya saben lo que ocurre cuando los hijos crecen y hacen sus propias vidas, dejan en nido completamente solo con un vacío extraño, es el instante donde entra Edward dándole compañía a dos viejos solitarios. Tampoco es que mamá haya colocado oposición a hacerlo, de hecho, estuvo encantada de la vida. En cuanto a nuestro padre, mejor ni lo nombro porque en ninguna parte de esta historia lo verán por la sencilla razón de no ser relevante, menos cuando en el primer momento de mi existencia o tener conciencia dejo de aparecerse en las narices de mi mamá. Por consiguiente, esta será su única mención.
Al reunirme con mamá le entrego el libro justo en sus manos con esa mueca particular de encontrar un prospecto interesante, ella alzando su cejas perfectamente arregladas dictamina igualmente haber visto lo que deseaba llegando el momento de ir a pagar. La sigo desde atrás pensando en las posibles ideas para poder adquirir los próximos libros, quizás pueda pedírselos a mis abuelos, ellos nunca me dicen que no a una petición más mi abuelo quien es el cómplice de muchas de mis fechorías y su esposa, la dueña de mis suspiros en los almuerzos o comidas familiares. Según tengo entendido que de regalo de cumpleaños será una cena con toda la familia, aunque no lo crean, poseo una bastante grande y numerosa donde incluso dos de mis primas mayores poseen sus hijos, dando como consiguientes niños revoloteando a mí alrededor. No me quejo, al ser hija de profesora el interactuar con infantes se me da de miedo, quizás piense en estudiar lo mismo a ella pero eso aún no está decidido.    
Volviendo a la realidad, percibo como me encuentro en medio de la clase de informática que el profesor la agarrado para conversar de lo lindo con sus alumnas de temas totalmente diversos, suelo sentarme en la parte izquierda del salón en la última fila y en el último puesto. Al frente de mi esta Yessica escuchando todo con una mueca divertida en los labios, quizás le parece que es el momento más idóneo para matar los nervios de todas nosotras con este tipo de cosas, tomando en cuenta lo cerca de estar las presentaciones de los proyectos de clase. No culpa a ninguna de mis compañeras, yo igual muero de miedo, pero es un tema a parte. Yesenia que está en el puesto conjunto al mío ignora a todo el mundo, ella teclea con agilidad suprema su teléfono celular mandando seguramente texto con su muy mayor novio, dejando por otro lado, a Betania quien dibuja corazones en la contraparte de su cuaderno seguramente con el nombre del chico que le gusta.
Suspiro colocando mi mentón sobre la palma de mi mano, estoy rodeada de chicas estúpidas que terminaran tarde o temprano con el alma hecha pedazos, no quiero sonar cruel o algo parecido, pero he tenido suficiente del amor para saber cómo terminan todas esas historias: directas en la basura. Porque entre más un persona se introduce dentro de ti, más pronto que nunca causaran daños y repercusiones, donde en definición por nada en el mundo poseo las ganas de estar. Me jubilo de la idiotez humana. ¿Y para que preocuparme de ese tema? Si tengo mis libros, mis historias sensaciones, las cuales las viven otras personas y yo solo las observo en silencio, ilusionándome con sus protagonistas, odiando a sus antagonistas y animando para todo termina de la justa forma. Con todos esos factores me doy por satisfecha. En realidad, estaré sumando una más a la suma de libros leído esta misma noche antes de acostarme, que aunque lo tengo en mi bolsa, he decidido dejarlo para más tarde en la comodidad de mi habitación. El leer antes de acostarme me alivia en muchos sentidos, igualmente me induce a tener un excelente sueño lleno de proezas o imágenes sin sentido.
De una manera casi milagrosa suena la campana que anuncia el primer bloque finalizado, masajeo mis hombros cansados por la incómoda posición que han estado el motivo es sencillo al dejar mi mente dispersa y sin ninguna actividad relativa, me pierdo en ella recreando momentos de mi pasado y presente. Si, lo sé, soy extraña. Acomodo mis cosas en mi bolsa preparándome para salir a la cancha, la escuela Nuestra Señora de Coromoto es bastante amplia aunque no lo parezca pues su fachada es de simple prisión de alta seguridad, de hecho, sus alumnas bromean que estudiamos en una. Pero su interior es bastante complejo, dos edificios que dividen a las chicas de secundaria (primero a noveno) y donde me encuentro yo, el edificio viejo situados los salones de las carreras técnicas (cuarto año hasta sexto) siendo el área más tranquila de todas.
Yessica se acerca a mí para preguntarme si desayunare con las amigas de mi prima, acertando en el instante, hoy al ser la víspera de la reunión de la cena de mi cumpleaños Andree tiene un desayuno enviado directamente desde su casa por las manos de su mamá, la esposa de mi tío y que en definitiva no puedo simplemente perderme. Asintiendo levemente, se gira sobre sus talones deseándome un buen provecho y feliz cumpleaños, aunque ya es bastante atrasado, pero la intención es lo que cuenta más el celebrarlo con mis seres queridos. Seguidamente gira su pequeña espalda anunciando reunirse con nuestras amigas, hoy piensan comer en la cafetería de la escuela porque se encuentra de descuento y las rebajas debe de aprovechar, sin más se aleja. Pestañando varias veces al ver como casi el aula se queda sola, suspiro cerrando los ojos pensando en imitarla igualmente porque Andree se caracteriza por ser impaciente y no poder esperar pacientemente a los demás, de hecho, mi celular ha dado un vuelco en mi bolsillo anunciando tener un mensaje seguramente de ella.
Recorro los pasillos bastantes concurridos de las alumnas queriendo conseguir los mejores puestos alrededor de la cancha, parecen un montón de chivas locas corriendo en medio de la pradera sin razón aparente, como si el suelo de la cancha le fuese a salir piernas para correr. Esas niñas de la secundaria, dan motivos para enredos, escándalos y muchas habladurías entre las personas, sobre todo, manchar la imagen del colegio. Sin embargo, existen las que van en contra de toda esa lógica amarga, quienes ya están sentadas pacientemente abriendo los envases de sus alimentos para comer, pueden imaginar de quien estoy hablando: las amigas de mi prima. La primera en verme llegar es Daniela, salta enérgicamente sobre sus amigas extendiendo los brazos para que la abrace tal cual fuese un bebé mono, mordiéndome los labios para no reír de mi conjetura, me escondo entre su hombro susurrándole en tono de broma “niñita pequeña de mamá”, a lo que ella separándose de mi me saca la lengua de forma juguetona sonriéndome y diciéndome por lo bajo “mamá gallina”. Es lo convencional entre las amigas de mi prima y yo, tener sencillas bromas a la par de tenerme un mote cariñoso. Como ya lo he dicho anteriormente, no suelo mostrar demostraciones de afecto a menudo, salvo en ocasiones especiales, pues esta es una de estas.
Andree rodeando los ojos con burla, se acerca a donde nos encontramos extendiéndome un pequeño paquete de bolsa color marrón, en ella se encuentra mi delicioso desayuno directo de las manos de su mamá hecho predilectamente para mí. Agradeciéndole sin más, tomo asiento junto a una Gianella concentrada en el cuaderno que posee en sus manos seguramente en la dulce espera (esto es sarcasmo) de un examen de alguna de las materias en ver, le pregunto a Andree si están muy ocupadas con las actividades de clase, ella soltando un suspiro cansada menciona tener una evaluación de Castellano y Literatura, su materia “favorita”. Sí, claro, por supuesto y sí. Primero me sale un tercer ojo en la frente tal cual como a tenshinhan de Dragon Ball, de ser eso cierto.
   Vamos, no debe de ser tan complicado. le digo yo aprovechando para sacar del paquete una empanada y darle un mordisco La literatura es una de las materias más fascinantes de estudiar, a la par de fácil, los números siempre se te complican un poco.
   Dilo por ti, si lo prefieres. interviene una mimada “bebé mono” Daniela, imitando la posición de su amiga Gianella y abriendo su cuaderno. Se te dan de muerte la redacción y lo de leer, pero nosotras que somos simples mortales, las cosas se nos complican mucho.
Tentada a soltar una carcajada divertida, desvió toda mi tensión en toser y seguir comiendo mi empanada de jamón con queso, debo de admitir no ser partidaria de la comida de la mamá de Andree pero hoy deferiré de ese pensamiento, porque entre más la muerdo se siente la explosión del queso derretido en mi boca al igual de lo crujiente de su masa. Es frita, empanada frita, una de mis favoritas en todo el mundo.
   Bien, ya que eres bastante buena en tratar con los libros por favor ilumínanos un poco con este. me paso sorpresivamente Gabriela con una mano su libro de texto de primer año y con la otra, mantenía su jugo de cajita de pera. Se me antojaba también tomar uno con sinceridad. las opiniones extras nunca serán rechazadas, en su lugar, son totalmente bienvenidas.
   ¡Eso es trampa! puntualizo mi prima señalando a su amiga, sus ojos oscuros soltaban chispas de haber querido igualmente hacer lo mismo primero. Solo se le adelantaron. Utilizar a Heather para tus viles y retorcidos planes… ¡Oh! ¿Hacia dónde va la juventud de hoy en día!
   Hablas como si no hubiese querido hacerlo mismo. respondió socarronamente Gabriela acercándose más a mí para esperar una pronta explicación, era muy astuta y sabia jugar bien sus cartas. Mejor calla y ven junto a Heather, estoy segura que tendrá una explicación a la de la profesora. Con ella no nos dormiremos al menos.
Es como lo imaginan, no es la primera vez en darle unos cuantos datos a las chicas para sus exámenes de literatura, al estar casi en un noventa por ciento del tiempo metida en libros era la más propicia a poder ayudarlas. De hecho, me halagaba ser tomada en cuenta en estos aspectos, más si se trata de libros siendo uno de los elementos más importantes en mí día a día. Termine por darle unas clases exhaustiva de lo que se trataba Don Quijote de la Mancha, vamos que no es en lo absoluto difícil, vivimos escuchando de él a lo largo de nuestro desarrollo como seres humanos e incluso, en los dibujos animados de la tele. ¿Dónde han vivido todo este tiempo estas niñas? Ah… puedo imaginarlo, viendo Disney junto su programación llena de princesas y música dramática. Finalizando las clases extra, las chicas se ven más relajadas consigo mismas, hasta puedo decir con libertad tener un semblante distinto y lleno de decisión, creo que están listas para el examen. Sin saberlo, se nos pasa los treinta minutos de receso en un pestaño dándole paso nuevamente a las clases, sinceramente no tengo muchas ganas de subir a escuchar a la maestra de contaduría hablar del libro mayor, auxiliares o cuentas T, solamente quiero ir a casa a leer mi nuevo libro y acabar con las ansias de sumergirme en un nuevo mundo.
Me despido de las chicas, no se vuelvo a verlas hasta el mediodía, las de primer año no tienen actividades en la tarde pero las que pertenecemos a los años superiores si, por lo tanto, e igualmente por si las moscas, me despido hasta el otro día deseándoles éxito en su examen de literatura. La suerte es para los que no estudian, en cambio para los preparados ante este tipo de cosas, es el éxito. Sin más, subo las escaleras manteniendo mi mente fija en el libro de Los Juegos del Hambre que espera pacientemente en ser abierto por mis manos, esto casi nadie lo sabe pero en cada ocasión de comprar un nuevo libro me coloco en un estado tan frenético que ni mi propia madre puede soportarme. Sencillamente: fastidiosa. Teniendo esos pensamientos rondando mi cabeza, entro al aula de clase donde la profesora ya nos está esperando pacientemente para darnos la siguiente unidad. Para nadie es un secreto, pero si aún es difícil de descifrar, soy un poco renuente a los números. Es decir, las materias como matemática y contaduría, son más o menos lo que significan literatura para las amigas de Andree, una total y entera pesadilla. Quedando finalmente las materias teóricas, donde me destaco perfectamente al encontrarme alrededor de letras, hacer redacciones o trabajos, sin mencionar los ensayos, estos se me dan de muerte. Muchos de mis profesores están satisfechos de mi desempeño en estas áreas, aunque claro, los de números no pueden decir lo mismo, ellos esperan un poco más esfuerzo de mí parte y la mejor de mis calificaciones. Las cuales, sin duda subiré.
En lo que queda de mañana y mediodía, me la paso tomando apuntes en cada clase e interviniendo cuando se amerite la ocasión, efectivamente no vuelvo a ver a Andree junto con sus amigas en la hora del almuerzo llevándome a pasarla un poco con las mías, es decir, compartir los alimentos con ellas. Una vez más, abordan la cafetería del colegio aprovechando los combos de pizzas o hamburguesas siendo estos el más económico y rico en grasas en todo el menú, por mí parte, mamá se ha encargado de enviarme con mi fastidioso hermano mayor Will la comida. Este se encontraba en la casa de los abuelos descansando de su pesada vida universitaria, mencionar que se molestó un poco el llevarme la comida, es de más, pero igualmente ver su cara refunfuñada le dio un toque de gracia a la cosa. Finalmente, mis amigas al finalizar la tarde estuvieron conversando un poco hasta llegar a la aparada de autobuses sobre mi cumpleaños, los regalos y la eminente cena con mi familia este fin de semana en casa de mis abuelos. Sinceramente, no me entusiasmaba mucho el estar reunida en medio de mucha gente, pero considerando en ser parte de mi ADN, le baje a mi estrés.


En lo que queda de mañana y mediodía, me la paso tomando apuntes en cada clase e interviniendo cuando se amerite la ocasión, efectivamente no vuelvo a ver a Andree junto con sus amigas en la hora del almuerzo llevándome a pasarla un poco con las mías, es decir, compartir los alimentos con ellas. Una vez más, abordan la cafetería del colegio aprovechando los combos de pizzas o hamburguesas siendo estos el más económico y rico en grasas en todo el menú, por mí parte, mamá se ha encargado de enviarme con mi fastidioso hermano mayor Will la comida. Este se encontraba en la casa de los abuelos descansando de su pesada vida universitaria, mencionar que se molestó un poco el llevarme la comida, es de más, pero igualmente ver su cara refunfuñada le dio un toque de gracia a la cosa. Finalmente, mis amigas al finalizar la tarde estuvieron conversando un poco hasta llegar a la aparada de autobuses sobre mi cumpleaños, los regalos y la eminente cena con mi familia este fin de semana en casa de mis abuelos. Sinceramente, no me entusiasmaba mucho el estar reunida en medio de mucha gente, pero considerando en ser parte de mi ADN, le baje a mi estrés.        
En lo que queda de mañana y mediodía, me la paso tomando apuntes en cada clase e interviniendo cuando se amerite la ocasión, efectivamente no vuelvo a ver a Andree junto con sus amigas en la hora del almuerzo llevándome a pasarla un poco con las mías, es decir, compartir los alimentos con ellas. Una vez más, abordan la cafetería del colegio aprovechando los combos de pizzas o hamburguesas siendo estos el más económico y rico en grasas en todo el menú, por mí parte, mamá se ha encargado de enviarme con mi fastidioso hermano mayor Will la comida. Este se encontraba en la casa de los abuelos descansando de su pesada vida universitaria, mencionar que se molestó un poco el llevarme la comida, es de más, pero igualmente ver su cara refunfuñada le dio un toque de gracia a la cosa. Finalmente, mis amigas al finalizar la tarde estuvieron conversando un poco hasta llegar a la aparada de autobuses sobre mi cumpleaños, los regalos y la eminente cena con mi familia este fin de semana en casa de mis abuelos. Sinceramente, no me entusiasmaba mucho el estar reunida en medio de mucha gente, pero considerando en ser parte de mi ADN, le baje a mi estrés. Yessica se me acerca con su particular forma de ser preocupada, reintegrando que a ella igualmente no se le da mucho involucrarse con su familia, más si hablamos de su mamá quien es una señora de imponente porte y temperamento pesado. Algunas veces tuve la oportunidad de interactuar con ella, ¿qué les puedo decir? Si resulto ser tan seca como un año entero en el desierto de Israel, esa mujer me gana con intereses incluidos, es decir, poseo mis momentos de reír o soltar alguna broma. En cambio ella nada, absolutamente nada. Giro en dirección a mi amiga encogiéndome de hombros, le digo que el problema no viene siendo la reunión en sí de la familia, más bien ese desborde de sentimientos mencionándote haber crecido durante todo este tiempo, la hermosa oportunidad de volverse a reunir para celebrar una fecha tan importante, y de último pero no menos importante, las demostraciones de afecto. ¡Demonios! No saben lo mala que soy para ellas, quizás abrace esa misma mañana a la monita de Daniela pero incluso esa pequeña actividad, le llevo tiempo lograrla a cabo. No lo digo solamente, pregúntenle a ella y encontraran las respuestas. Parándose frente a un quiosco de refrescos, Yessica desvía el tema hacia uno realmente de mi interés, los libros. Pregunta abiertamente si he pedí uno para mi cumpleaños, siendo la persona que soy seguramente volví loca de remate a mi mamá para hacerlo, con lo frenética que me pongo al instante de ofrecerme un libro... no puedes evitar compadecerte por mi mamá. Rodeando los ojos con fastidio, doy unos pasos hacia adelante escuchando los pasos de las demás detrás de mí siguiéndonos, le contesto a mi amiga no ocurrir nada de eso, es decir, es obvio el tener de regalo de cumpleaños un libro pero mamá se encargó de llevarme a la librería a escoger uno. Es una opción increíble, mata dos pájaros de un solo tiro, complacerme en mis gustos y reducir mis energías al máximo. Aunque ella se rie de su ocurrencia, me limito a mirarla fijamente sin una reacción aparente simplemente no digo nada, solo pienso en lo mala de ser Yessica para las bromas. Podría pedirle ayuda a Will, es excelente en ese ámbito.
Llegamos finalmente a la parada de autobuses donde cada una tiene uno por abordar, Yessica y Betania al tener la misma ruta para ir a casa, por otro lado, Yesenia y yo igualmente compartimos bus salvo el dejarme a mi primero en mi zona en lugar de la suya, se encuentra algo lejos de donde vivo. Agregando el mandarle un texto esta noche a Yessica sobre alguna información de clase, abordo la unidad junto a mi otra amiga despidiéndonos del otro par manteniendo la promesa de vernos al siguiente día, Yesenia menciona el esperar no olvidarse nada de realizar para clases porque últimamente lo hace y le complica la vida. Bueno, no es la única, ya somos dos. Durante el viaje no existe muchos diálogos entre ambas, mi amiga se la pasa la mayoría del tiempo pegada al teléfono mandándose textos con alguien, seguramente su novio, ya que de ito en ito se le ve soltando una sonrisita tonta. Rodeo los ojos con fastidio, considero a las jóvenes de mi edad tan patéticas en términos amorosos, con ello no digo hacerlo al no poseer ninguna clase de suerte en el tema, en realidad me refiero al término del enamoramiento: la decepción. Cuando me gusto Sebastián creí ser capaz de todo, el cambiar su retrógrada opinión de mí, el que no era tan molesta o gritona, el que si me conocías a fondo llega hacer una chica agradable, sobre todo, el contar conmigo en las que fuera. Pero no resulta, entre más me esforzaba para ganarme su cariño, más me hundía en mí propia miseria. El problema no fue la llegada de Lilian, el gran dilema se trataba de ganarse el corazón de Sebastián sencillamente, sin esfuerzos o cambios de moda drástica, simplemente fue ella misma en todo momento. Me sentí tan estúpida, ridiculizada e idiota que no evite ningún resentimiento hacia la nueva pareja, más hacia ella. ¿Cómo se había creído para obtener lo que en un año yo desee? ¡¿Cómo demonios lo hizo?! ¡¿Cómo?! ¡Yo estaba primero! ¡De primero! Entonces de golpe comprendí muchas cosas, principalmente el amor no mira los lugares de las personas de alrededor, mucho menos si alguien esta primero a otra, sencillamente entra sin pedir permiso y ocupa el lugar correspondiente. Donde finalmente me lleva a lo último: Sebastián jamás me vería como prospecto amoroso, ahora o nunca.
Ricardo en otro tema, uno muy aparte y fantasioso, me llene de tantas expectativas sobre él por el simple hecho de ser tratada cariñosamente por sus manos, mirada de una dulce manera y escuchar de sus labios una a otra insinuación de su parte. Claro, esto culmino al instante de que este consiguió el consorte de una de mis vecinas, ella aparentemente le daba algo que jamás conseguiría en mí, algo que hasta el sol de hoy no he logrado de descifrar. Le restó importancia. Es innecesario a estas alturas de la vida, una vez oficialice mi retiro del liceo deje todo atrás junto a mis oscuros recuerdos, mantuve contacto al principio con mis amigas Mari Ann y Daisy, pero su insistencia en volver a ser la misma de antes provoco mi cansancio, agotando posteriormente la amistad entre las tres. No volví a saber nada mas de ellas, salvo algo, la inclusión en el grupo de Beatriz una chica que igualmente estudio en la prima de solo chicas, exactamente, una ex compañera de clases. Me agradaban mis antiguas amigas, pero tenían una idea equivocada de mi cambio de perspectiva a la vida, ellas pensaban en haberlo hecho por el inútil de Ricardo, cosa en no ser cierto. Si bien fue el detonante para ocurrir, lo termine haciendo por mí misma, porque si no le daba un alto al fuego de "dañemos a Heather" jamás pararía, necesito darme un respiro para valorarme a mí misma y respetarme tal cual a como soy. Si, los libros son un gran instrumento hacia el escape, pero solo es un complemento de mí quienes me brindan el mejor de los cariños, mientras más me empapo de sus tramas más completa estoy. Agregándole un plus más: sana mi alma.
Percatándome de la pronta llegada al sector donde vivo, acomodo mi bolsa en mi hombro tocando el timbre de la parada, Yesenia despega sus ojos del artefacto entre sus manos mirándome perspicaz, sonreí abiertamente despidiéndose y esperando vernos mañana. Se nota estar de muy buen humor por lo que no pienso opacarlo, asintiendo con ligereza con mi cabeza alzo mi mano en señal de despedida, caminando por el pequeño pasillo del bus y bajándome posteriormente. No giro para verificar si Yesenia esta mirándome, el simple sonido del motor del autobús anuncia el retirarse de la calle desapareciendo a lo lejos, por lo tanto, acomodando la correa de mi bolsa en mi hombro comienzo a caminar. La calle principal de donde vivo se llama "Calle Central", lo sé, lo sé, no es muy original que digamos pero supongo el imaginar a los creadores de esto no tener muchas ideas, se lo dieron por estar simplemente de pequeños locales y establecimiento importantes. Es decir, pequeños abastos de alimentos, cafés, fotocopiadoras, panaderías, centros de comunicaciones y dos gimnasios. De hecho, en uno de ellos ubicado en toda la entrada de "Calle Central" está inscripta mi mamá, es amante del deporte y las danzas latinas ocupa parte de sus noches en ellas, nadie se impide hacerlo y de alguna manera me alegra verla animada. Una vez se divorció cayó en una depresión algo profunda, aunque ella no le guste admitirlo mucho en voz alta solo atina a mencionar ser el producto de cansancio de estudiar sin descanso, sé perfectamente que la muerte de un amor en ruinas acabo con ella. Nadie puede culparla o señalarla, cada quien tiene maneras de reaccionar a los daños ocasionados a lo largo de la vida, mamá se agotó y colapso, tan complejo a la vez sencillo como esto. Ahora la historia es distinta, entre su trabajo estable de profesora en un jardín de infantes y su tardes/noches en el gimnasio se le ve con un semblante muy animada, agregándole lo entusiasta y yo me alegro mucho por ella.

Luego se atravesar todos los locales incluso dos licorerías, al final queda un complejo de edificios afilados uno al lado de otro, es allí donde vivo junto a mamá las Residencias San Martín. Es una de las mejores en toda "Calle Central" no solo por su extensa áreas verdes, menos el uso de una piscina, simplemente la vista que posee hacia la avenida Garmendia que tiene uno de los centros comerciales más populares del momento: Altos de Santa María. Prácticamente los jóvenes de mi edad se la pasan viviendo allá, no puedo argumentar en contra de ellos pues tiene una librería bastante interesante, he ido un par de veces a hojear algunas revistas literarias y no está mal su ambiente. Es discreto, con buena música ambiental y personal atento, nadie puede quejarse de eso. Moviendo mi cabeza hacia los lados la disperso hacia la realidad, aprovecho para introducir mi mano en el bolsillo de mis fastidiosos pantalones del uniforme del colegio sacando las llaves, sorpresivamente mi llavero es de Yue de Sakura cardcaptor una series animada japonesa que marco la infancia de muchos, bueno, a mi hizo mi pre adolescencia más amena. Tiene bonita historia, personajes adorables y una protagonista fabulosa que jamás flanquea ante un suceso extraño, simplemente alza su báculo y empieza la acción. Me agrada. Sonriendo ante mis memorias, introduzco la llave y abro la enorme reja principal de las residencias.
Pienso en la posibilidad de no encontrarse mamá en casa, realmente olvide si menciono ir al gimnasio a hacer un poco de ejercicio o venir directo a casa, lo que si recuerdo es el avisarme buscar algunos ingredientes finales para mi torta no tan sorpresa de cumpleaños. ¡Por los dioses sagrados del cielo! Trato de evitar alabar tanto a mamá pero es imposible, menos tomando en cuenta su especialidad con los dulces: las tres leches. Will y yo solemos discutir por quien de los dos debe comerse el último trozo del recipiente, a simple vista produce algunas confusiones en algunas personas pero no para nosotros, al ser el último se concentra más el dulce y con ello la leche. Si, las batallas son medievales pero los resultados prósperos. Imaginando el tener una torta tres leches para mi sola sin saberlo llego al departamento, abro la puerta escuchando el sonido del televisor a un volumen poco moderado y las luces encendidas, parpadeo varias veces entendiendo no estar tan deshabitado como lo creía, es decir, se encuentra mamá. Cerrándose la puerta detrás de mí ocupo los sillones de la sala para colocar mis cosas, mi hogar es bastante sencillo, consta de dos habitaciones tipo estudio, una con un closet enorme color madera (esa me pertenece), la otra con un ventanal donde aprecias las dos cachas, una sala comedor amplia, una pequeña cocina y un baño. Fue diseñado para pequeñas familias, justo como la mía. No tardó en encontrar a mamá en su cuarto en medio de una montaña de papeles, suelto un suspiro cansado pues es predecible verla trayendo en sus espaldas el trabajo a casa explicando su ausencia en el gimnasio, se encuentra tan ocupada que ignora mi llegada y provoca fruncir un poco el ceño. ¿Que puede tenerla tan cegada para no prestarme atención? Me intriga y a su vez me molesta, mamá no tiene reparo alguno.
Aclarando mi garganta un par de veces anuncio mi llegada, mamá que es una mujer de apariencia agradable, piel morena manchada de diminutos lunares, cabello negro azabache ondulado atado a una cola, cara redonda parecida a la mía, nariz achatada, ojos color caoba muy expresivos con ellos conoces perfectamente su estado de ánimo, labios carnosos, hombros anchos, estatura pequeña y contextura algo robusta me mira bajo la montura de unos lentes blancos, no aparenta estar sorprendida simplemente espera algún comentario de mi parte para seguir en lo suyo. Vaya, que ha demostrado entorpecerla en sus responsabilidades, mejor me hago la indiferente y tomo un baño, eso siempre funciona sin problemas con ella. Cosa en hacer. Porque mientras me relajo bajo la lluvia artificial de mi ducha se empieza a escuchar el sonido de algo cocinándose, mamá seguramente ha decidido hacer algo delicioso para comer en la cena, cuando te atascas en trabajo consume muchos tus energías y las reduce a nada. El subirlas con alimentos es lo ideal. Al salir de asearme voy secando mi cabello con una toalla en tanto por fin mamá alza su voz, me pide encarecidamente tomar el secador y usarlo no por nada lo compro, agregándole de ser el artefacto predilecto evita resfriados ¿podía algo ganarle? Resoplando por lo bajo divertida, guío mis pasos hacia mi habitación pro tomar al pie de la letra la sugerencias de mamá.
Más tarde ese mismo día empiezo hacer los preparativos para dormir, he terminado de hacer mis deberes para la escuela el día de mañana, converse un poco con Yessica de la posibilidad de estudiar juntas para la prueba de matemáticas a darse y aunque el profesor no es precisamente estricto, soy algo lenta para los números y necesito ayuda. Obviamente mi amiga accedió hacerlo posteriormente uniéndose las demás, del mismo modo, dialogue un poco con mamá en la hora de la cena de su día en general encontrándolo curioso. Desde hace dos años mamá fue liberada de aula ascendiéndola a un cargo administrativo, que si bien no es ser directora se le acerca, se trata de una coordinación de unos programas de salud y alimentación que le privan de muchas cosas en su día a día con la familia, al pesar de estar satisfecha con su progreso le molesta un poco perderse de actos en mi escuela y trata de mantenerse al corriente de mi rendimiento cada vez en poder. Bueno, hoy tuvo que asistir a una reunión con los proveedores de los alimentos para los niños en el preescolar, donde uno de ellos sin contemplaciones le invito a salir, obviamente al ser mamá una mujer de imponente carácter y convicciones claras lo mando directo a freír monos, el trabajo era el trabajo y la vida personal era la vida personal. Por favor no mezclarse entre sí. Acto seguido, pidió a sus superiores los documentos necesarios para cambiar ese proveedor, tratar con personas de esa índole le agrada poco pero ella no sabía que el cambiarlo le resultaría tan trabajoso, es decir, montañas de papeles buscando justificar las razones del cambio y los posibles candidatos a ocupar el puesto.
Luego de terminar el relato le di toda la razón a mamá en reaccionar de ese modo, primero a nada ella no tenía un letrero en la frente diciendo: "ESTOY LIBRE Y DISPONIBLE, ALGUIEN INVITEME A SALIR". ¡Por lo sagrado! Que estés soltera no significa estar desesperada por tener pareja, quizás esté buscando esa paz que ninguna otra persona pueda dársela salvo si misma, con ello no digo el estar en contra de ver a mamá rehaciendo su vida, es libre de hacerlo cuando lo prefiera. Sin embargo, es preferible que sea cuando este realmente lista y entienda el significado de valorarse como mujer, darse el lugar y no dejarse pisotear por nadie. Con esos componentes, me daría por satisfecha. Comunicándole mi entero apoyo a su anécdota, reintegro lo exquisita de encontrarse la cena. Dos pequeñas arepas acompañadas de huevos revueltos con jamón y queso, té de manzanilla con una ensalada de frutas al final. Suelto suspiros placenteros al momento de llevar alimentos a mi boca, la combinación de jamón de pollo con el huevo es sublime, mas tomando él cuenta como el queso ha quedo igual al de la pizza, derretido a conveniencia y cremoso al instante de disgustarlo. Mamá, la diosa de la comida. Emitiendo un suspiro gustosa de mis recuerdos aprovecho para buscar mi teléfono entre mi colchas, se supone que debería de dormirme temprano al haber al otro día clases, aun así al tener un libro nuevo dejo todo de lado para centrarme en el inclusive mis horas de sueño. Debido a ello, voy a desearle las buenas noches a mamá con un beso en la mejilla avisándole que dormiré como debe de ser así no soy interrumpida, llevándome a correr rápidamente a mi habitación encerrándome.
Tomando respiros para recuperar mi aliento enciendo la lamparilla ubicada sobre la mesita de noche, desde tener memoria he tenido pequeños inconvenientes en dormirme con oscuridad absoluta, por ello mamá me obsequio una pequeña lámpara que tiene múltiples funciones: ayudar a ver mis lecturas nocturnas y verla mi sueño. Ya habiéndome calmado dibujo una sonrisa socarrona sacando del primer cajón de la mesita de noche el libro de Los Juegos del Hambre, cuando llegue de la escuela lo guarde inmediatamente en el cajón con una promesa silenciosa de leerlo antes de dormir, una lectura nocturna en lo absoluto es malo muchos doctores lo recomiendan para relajarte, al menos mamá me lo ha dicho. Al abrir la primera página encuentro lo convencional, nada salvo los comentarios de otros autores recomendado la obra, una como la del famoso Stephen King me deja sin aliento, es un excelente escritor y cada una de sus libros es un universo completo nunca podrás parar de leerlas. Seguidamente sigue la contra portada topándome más de lo mismo, el nombre, el autor y quien hizo la traducción. Entonces, luego de un par de hoja más entramos en materia: PRIMERA PARTE, LOS TRIBUTOS. Si mal no recuerdo se trata de todos aquellos niños obligados por la capital de Panem, el Capitolio a presentarse ante los juegos más sangrientos en existir donde les espera una muerte eminente, especialmente tomando en cuenta el ser todo presentado por televisión. Sinceramente ¿cómo logro inspirarse la autora del libro? Es un excelente dilema, a la par de dato curioso, tendré que buscarlo una vez lo acabe.
Es finalmente cuando llegó al primer capítulo, mis ojos revolotean con hambre las primeras líneas de la historia que es aparentemente narrado en primera persona, de todas manera no puedo descubrir de quien se trata pues de forma repentina comienzo a sentir los párpados pesados y el cuerpo entumecido. Es raro que tan rápido tenga sueño no cuando tengo un aguante legendario, en muchas ocasiones he amanecido leyendo y jamás sucumbí al agotamiento, aun así de forma extraña esta vez es diferente. Seguidamente de tener los párpados pesados, todas las articulaciones del cuerpo se me duermen posteriormente de desenchufar mis sentidos, vista, tacto, oído, gusto... todos ellos colisionan dando una rara explosión en mi cerebro. De pronto, no sé si es producto de mi imaginación de esta extraña convalecencia pero un remolino se forma en la hoja del libro amenazando con tragarme, como no puedo moverme ni pronunciar palabra mi mente entra en colapso buscando hacer algo o decir algo, pero nada, nada en lo absoluto sucede solo sé que ese mismo remolino me succiona hasta consumirme finalmente.
Cuando abro los ojos nuevamente me doy cuenta que estoy en una especie de espacio vacío oscuro donde solo puede escucharse el eco de una gota de agua caer, miro hacia bajo percatándome de estar sobre una especie de agua que no puede mojarme, asustada de tal acontecimiento de inmediato me coloco de pie soltando un respingo ligero aun no puedo hablar, pero al menos es posible moverme. Girando mi cabeza hacia todos los lados preveo el comenzar a darme por loca a no ser de estar sumamente cansada y tener la excusa de tener el sueño más realista de todos, asumiré que en definitiva perdí totalmente la cordura y he sido succionada por mi libro nuevo hacia un lugar inhóspito al igual de deshabitado. Me doy un ligero golpe en la frente sonriendo de medio lado, ese pensamiento si ha sido propio de una desquiciada ¿succionada? ¿Libros mágicos? ¡Sandeces! Solo me he quedado dormida, es todo, pronto me despertare en mi cama producto del grito demandante de mamá para ir a clase, me daré una ducha con agua caliente, tomare un té de frutos rojos, llamare a mis amigas y nos encontraremos en la escuela. Sí, sí, eso hare así que no debo porque alármame, no debo... no debo... pero a medida que pasa los minutos y nada de mi deseo ocurre un remolino del susto se aloja en mi vientre. ¡Maldición! ¡Maldición! ¿En verdad sucede? ¡¿En verdad está ocurriendo?! No, no, no... ¡Yo no puedo estar aquí!
No teniendo más opción que a encontrar la salida de este sitio guío mis pasos por la penumbra de este frío lugar, percibo que a cada paso de dar se escucha el sonido de chapoteo en el agua al igual de un goteo incesante, me abrazo a sí misma maldiciendo mentalmente el no usar pijama larga esta noche, siempre suelo hacerlo pero hoy decidí cambiar la rutina. Por ende, una camisola rosada de encajes sin mangas y pantaloncillos con el mismo diseño no es precisamente abrigador, de hecho, te induce a congelarte más rápido. Noto que entre más camino menos consigo lugar a donde ir, todo es igual, todo tiene la misma pinta: frío y oscuro. Estoy tentada a gritar pero no puedo, no siendo la persona que soy, por lo tanto tragándome cada uno de mis sentimientos, tomo una bocanada de aire pensando en lo próximo a hacer, al menos, ese fue la idea principal. Curiosamente todo en este ambiente es oscuro, todo salvo una sola cosa: yo. Eso quiere decir el permitirme andar más confiada sin necesidad de caerme, una conjetura algo absurda pero proveniente de alguien desesperado, se valora. Apretando los puños alrededor de mis delgados brazos aceleró más mis pasos escuchando cada vez cerca el goteo de agua, no teniendo otra cosa más por hacer decido ir a ver de qué se trata, quien sabe, podía ser la clave de todo este rollo. Y nuevamente, lo mío no es dar en el clavo.

Una enorme insignia de un pájaro sosteniendo una flecha brilla incesante en medio de la oscuridad, está hecha de oro puro y su tamaño te intimida considerablemente, pero eso no es lo alarmante, un espejo igualmente grande refleja el movimiento tranquilo de unas aguas que aparentemente es un lago significando ser el producto del sonido. Sintiendo entre pena y tristeza me acerco al enorme espejo cautelosa no quiero tratar de reflejarme, menos sabiendo lo posible a ocurrir, ver un monstruo, ser espectral u otra cosa. Ya puedo hasta escuchar el tono burlón de Will en mis odios <> es un idiota hasta en mi imaginación, cosa en ser predecible entre los hermanos. Entonces de forma sorpresiva el espejo empieza a brillar igual a la plata contra el sol, emitiendo un suave pitido buscando llamar mi atención, lo cual lo consigue. Con pasos ligeros extendiendo uno de mis brazos me encaminó al espejo, embriagada de una sensación fría recorriéndome cada partícula del cuerpo olvido nerviosismo o miedo, solo me centro en acercarme a la luz del espejo que me llama sin cesar. Estando lo suficientemente cerca el sonido frena dejando únicamente el tintineo brillante, la imagen del agua no se encuentra, en su lugar, lo que parece ser una habitación a oscura se manifiesta con ímpetu no puedo distinguir quien se encuentra allí por la penumbra pero me da una invitación a entrar, tocar el espejo y entrar. Haciéndole caso a mis instintos, coloco únicamente el dedo índice en el espejo como si tocara un timbre imaginario e inmediatamente una luz incandescente me envuelve segándome, lo último que recuerdo es ser absorbida hasta reducir todo a polvo estelar.

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