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El
sonido de impacto de las espadas de palo hace que mi mente se despeje,
recreando sin poder evitarlo todo lo ocurrido hasta estos momentos, sobre todo,
ese artículo de periódico que descontrolo a medio mundo Magic, y de igual
manera, a mi misma. Como ya deberían saberlo soy muy mala al convertirme
en el centro de atención de las personas, siento no merecerlo, menos tener el
suficiente valor para obtenerlo. Solo coloquémoslo de esta manera, estamos
hablando de una simple chiquilla Magic quien apenas unas semanas atrás logro
encontrar su elemento naturaleza, convirtiéndola en prácticamente un fracaso en
todos los sentidos, sumándole más los escasos conocimientos de manejo de este
mismo la hunde más en su miseria. Es por esa misma razón que encuentro el
articulo de "DESAPARICIÓN MISTERIOSA DE LA ESPADA DE FÉNIX"
como el detonante demencial a mis pobres nervios. No es que alguien dudase de
mi, mas bien, en la vida darían conmigo solamente mi temor reside en eso mismo.
La incapacidad de ser esa Magic capaz de marcar historia en el mundo de la
magia, apenas logro asistir a clases, llevar las lecciones con cautela,
soportar las miradas curiosas de todos los estudiantes en el Agreemet debido a
mi elemento, como para sumarle más peso a mi vida. Volviendo al asunto del artículo
del periódico Magic, remarcaba que el incidente sin explicación alguna había
ocurrido durante las horas de la mañana de lunes donde unos guardias se percataron
de la desaparición del Arma Legendaria perteneciente antes al Prócer de los no
Magic, Marcus Zunnarez de quien eventualmente había sido creada solo para su
uso personal. Según las investigaciones pertinentes por un conjunto de
especialistas en conjuros policíacos, era físicamente o mágicamente imposible
sacar el arma sin ser visto por alguien o las cámaras del sitio, las
cuales igualmente fueron revisadas con minuciosa cautela topándose con un
fenómeno extraordinario. La espada sin más desapareció, evaporándose al
contraste de una luz tenue parecida a la utilizada por su creador, Albert Martin.
De la misma forma, transcurrido unos minutos en completo caos debido al
desconocido paradero, la sala se ilumino trayendo consigo la vuelta del arma.
¿Qué podría haber significado? ¿Qué exactamente ocurrió ese día? ¿Acaso...? ¿Acaso
existe alguien con la astucia de burlar la seguridad de uno de los lugares más
seguros del mundo? Siendo positiva la respuesta, ¿qué busca devolviendo la
espada? A lo anteriormente mencionado, nadie puede conocer el perpetrador tras
el incidente menos los planes a seguir, solamente permanecer especulando.
Las letras del diario y su encabezado en primera plana se van desvaneciendo
lentamente en mi mente, estoy demasiado lejos de ser descubierta, los
investigadores no han deducido que la espada fue invocada a otro sitio donde me
hace pensar en definitiva no poseer conocimientos de remotamente suceder. La
verdad, no se cómo reaccionar, estar aliviada o asustada. Debería ser una rara
combinación de las dos, pero lamentándolo mucho no resulta de esa manera, en la
escuela mixta jamás podrás darte un respiro menos tomando en cuenta al
encantador chico de ojos azul mar que no ha parado de decirme lo muy orgulloso
de encontrarse de mi. Los poderes bajo mi posición son lo más asombroso de
todos, la naturaleza simplemente me ha recompensado todo el daño experimentado
durante mi vida, como bien todos lo saben esta es sabía y por ende me otorgo
una recompensa cuantiosa. La verdad no desee tener nada de esto simplemente
tener los poderes propios de los Martín me hiela la sangre, sea decisión de la
naturaleza, coincidencia o la llegada de unicornios a nuestro colegio, sigo sin
ser merecedora de tal merito. Puedo incluso imaginar a Bernard reprochándome mi
comportamiento, aconsejándome a tener más fe en mi misma, cariño por sobre
todo, porque yo valía más a cualquier joya creada en la faz de la tierra, la
verdad, no comprendía en lo más mínimo la actitud de este chico sobre mí, o más
bien, la imagen que tiene de mí pero sea cual sea la respuesta de ello me
contenta tenerlo de mi parte. Aunque no debería de estar pensando de una
posible resolución mala a mi lado, se que tendré al menos estos recuerdos
guardados en mi memoria.
Seguidamente
de la noticia en todos los periódicos Magic, los investigadores llegaron a la
conclusión de no poseer los conocimientos necesarios para resolver el caso, es
decir, durante todos estos años nunca ha sucedido tal fenómeno llegando a
simplemente a sumir que nadie excepto Marcus Zunnares y el mismo Albert Martín
podían utilizar esa arma. Ahora aconteciendo estos raros sucesos, podrían
especular existir alguien allí afuera con dicho poder potencial y masivamente
destructivo sin darse a conocer de ser enemigo o aliado. Si se preguntan el
conocer alguien más aparte de Bernard de lo ocurrido ese día en la biblioteca,
la respuesta es no. Abie sigue sin tener la capacidad de mirarme a los ojos y
apartarlos en menos de cinco segundos, Zephyr sencillamente mantiene una
postura bastante parecida a un padre cuando no está de acuerdo de darle a su
hija al primer vándalo en cruzarse en su camino, en pocas palabras, no ha
abierto la boca para opinar algo, tampoco lo he obligado hacerlo; en cuanto a
Cathy, obviamente no puedo simplemente llegarle a comentar de esto, sé que es
mi amiga y apoya condicionalmente mis decisiones pero sería mucho de digerir.
En conclusión, esto es un secreto solamente de Bernard y mío. ¡Suena tan
descabellado! porque podremos ser simplemente chicos comenzando a conocerse
mutuamente, pero el simple hecho de compartir semejante revelación hace
repiquetear mi corazón al son de un pequeño cervatillo correando a todo galope
detrás de su madre. El rubio sigue entrando cada vez más profundo en mi,
cavando, cavando y cavando dejando su propia huella, en la misma perspectiva de
temer de este acontecimiento porque, bueno, ya sabemos como de revuelta están
las cosas con este raro enredo amoroso junto con Abie. Haciendo mención de
ella, al fin estamos compartiendo una clase juntas, tal cual menciono el
director Nicholas, implemento una asignatura donde ambas especies (Magic y no
Magic) estamos compartiendo conocimientos. Aunque si desean mi humilde opinión,
puede habersele ido un poco de las manos.
—
¡Allí va! — grita eufórico nuestro profesor en "Defensa Mixta" al
instante de arrojar a otro alumno al suelo, mientras en ese mismo momento otros
luchan con espadas de madera como si estuviesen en un concurso de idiotez
suprema, si lo sé, estoy siendo muy específica al hablar de Edwuar y uno de sus
amigotes. — Como mencionaba, el secreto para deshacer todos esos pensamientos
destructivos a tus semejantes es batirse en un duelo abierto, de par a par,
donde los sentimientos de la juventud choquen para fusionarse en uno solo. ¡Oh!
¡Qué primavera tan radiante!
El
pobre muchacho (que resulta ser un Magic Pure) se levanta del suelo sobando sus
hombros moviéndolos en círculos tratando de liberar el dolor, mientras todos
soltamos un suspiro contenido, al no saber cómo tomarnos la energía inagotable
del Sir Michel Leónidas. Sigo recordando la primera vez al verlo, un hombre no
pasado de los veintiséis o veinticinco años, alto más o menos de 1,80, robusto,
hombros anchos, piel trigueña, cara ovalada, nariz achatada, frente providente
y cabello rapado estilo militar; suele vestir con jersey o deportivos tal cual
a esos jugadores de basquetbol. Ruidoso, humor absurdo, poseedor de una risa
estridente a la par de exagerada. En general, un loco de remate por los
ejercicios. Según los sin Magic es familia cercana al director, sin especificar
mucho, parecen conocerse bastante bien como para dejarle la tarea de reunir a
dos razas para hacer amigos. Buena suerte, me digo agachando la mirada
escondiendo mi rostro entre mis rodillas, queriendo desaparecer de todos los
presentes. Si estuviese en mi poder, estaría en la comodidad de la biblioteca
tratando de descifrar mis sueños con las armas ancestrales o si pudiese tener
la remota posibilidad de activar los poderes de "La Espada de Fénix".
Lo se, descabellado, loco, sin sentido al ser como soy pero debe de tener de
alguna utilidad los poderes bajo mi mando. Si vamos hacer esto, hagámoslo bien.
Es cuando en ese instante, la estridente voz de Sir Michel llega a mis oídos llamándome
la atención, la juventud no es para suspirar o lamentarse de la vida, ¡Debemos
vivirla al máximo como si fuera la última vez! eso no solamente va para mi,
igualmente lo dirige a la chica en iguales condiciones a mi sentada en la
última fila del pelotón. ¿Quién puede ser el personaje? Mi mejor amiga, Abie.
Nuestras miradas se cruzan enseguida, la sostengo el mayor tiempo posible pero
como de costumbre en estos días ella la desvía teniendo la mínima oportunidad,
el choque llega demoledor a mi estomago con una fuerza garrafal porque a) Abie
y yo siempre hemos sido amigas, b) no hemos discutido jamás y c) siento que
estamos siendo separadas por un chico, que aunque es extraordinario, nunca
valdrá la pena convertirse en la razón de ignorarnos. Encogiéndome parecida a
un erizo abrazo mas mis piernas, ahogándome en las penas amargas de no ser
tomada en cuenta por Abie, recuerdo haberle confiado a Bernard el solucionar
este rollo con ella pero tal vez a empeorado solo las cosas. Quiero, deseo ser
empujada hacia adelante, animada de salir de mí caparazón para ir directo a mi
amiga y tomarle la mano así sonreírnos mutuamente para volver hacer las mismas
de antes.
Lamentablemente
las palabras de mi amigo Zephyr vuelve a mi cabeza con signos de "pepe
grillo" donde en definitiva jamas seremos capaces de viajar al pasado,
menos cambiarlo, llegamos al punto de cero retorno donde lo único por hacer es
esperar a la decisión de Bernard. Es cierto, temo mas eso en lugar a cualquier
cosa, incluso mis poderes de Magic Pure proveniente de los próceres porque Abie
es mucho mas a mi mejor amiga, es mi hermana y perderla no es una opción, sino
una tragedia. Si aun no sucede eso, ¿Por qué siento que la perdí? ¿Por qué
tengo un vació profundo en el estomago? ¿Por qué veo un abismo inexistente
entre ambas? Ojala existiera un conjuro contra la soledad seria provechoso en
estos instantes.
—
¡He tenido una excelente idea! — avisa el profesor con su usual sonrisa ancha
hasta las orejas, logrando asustar a Magic Pure y sin Magic. Eso solo puede
significar una sola cosa; peligro. — ¡Tengamos una sana competencia entre
mágicos y no mágicos! pero primero comencemos con ustedes agradables señoritas.
Abie, Angelina.
¡Se
los dije! ¿Acaso no mencione acercarse el peligro? pues lo tienen, los sin
magic se miran entre ellos completamente fascinados ante la idea planteada por
el mayor donde claramente saldrán beneficiados, nosotros los Magic somos seres
puros provenientes de la naturaleza junto a los sentimientos más pulcros de
todo lo existente. Colocarnos par a par con los sin magic es simplemente
inaudito, porque no podemos alzarles la mano con fines destructivos, podrán
disfrazarlo con tintes "amistosos" pero estoy completamente segura
que para ellos no será en lo más mínimo ello. Vendrán a por nosotros con todas
sus fuerzas queriendo dañarnos, dejándonos contra la espada y la pared, porque
como dije anteriormente responderles es ir contra lo correcto. Es cierto
haberles contestado en el pasado sus agresiones, claramente fue en señal de
defensa, no lo hice con malicia simplemente mis fines eran frenar el descaro
comportamiento dañino de los sin magic, es todo. Francamente, ¿qué busca el
director Nicholas con estas clases? no lo entiendo, porque si quiere fomentar
los lazos amistosos de ambas especies durante una lucha... es ridículo. En fin,
jamás podrás descifrar los pensamientos del Magic más poderoso hasta hora,
seguirá siendo todo un misterio para la sociedad en general. Analizo por unos
momentos todo lo que nos llevo en la antigüedad a una guerra contra los sin
Magic, pero sobre todo, el no defendernos como es debido tal vez eso nos llevo
a nuestra condena. Enfrentarnos cara a cara. Es incorrecto, lo se,
contradictorio de mi parte, igualmente. Sin embargo quedarnos con los brazos
cruzados mientras se ríen en nuestros rostros en sinónimo de tenerles miedo, es
como dijo antes Bernard, podríamos patearles el trasero si quisiéramos. En
otras palabra, me rehusó a permanecer como el hazme reír de esta bola de
inadaptados.
Sir
Michel nos pide con su singular energía levantarnos del suelo (que es nuestros
puestos) para colocarnos en el centro de todos y así comenzar el duelo, los
otros alumnos no magic que se encontraban perdiendo el tiempo a lo tonto,
pegándose con los codos por los costados riendo a la par señala donde nos
encontramos mi amiga y yo seguramente comentando lo emocionante de colocarse la
clase por primera en esta semana. Si soy sincera, encuentro esto de todo menos
emocionante, Abie sigue con su postura de "me abstengo de mirarte a los
ojos", de hecho su mirada se halla perdida en cualquier otra parte menos
en mi rostro sumándole más incomodidad a mi pobre estomago. Voy a vomitar en
cualquier momento. Visualizo desde donde me encuentro las señales de Cathy
junto a su "esclavo" Dylan buscando darme ánimos sin resultado
alguno, todos los sentimientos negativos se acumulan en mi garganta igual a una
espina que no puede salir o bajar hasta el estomago, mis ojos revolotean
nerviosos en la odisea de centrarme en los acontecimientos del presente. Al
pesar de haber mencionado estar dispuesta a desafiar a los sin magic, no estoy
lista para enfrentarme en un duelo "amistoso" con Abie, es decir...
¡Es mi mejor amiga! ¿qué podría ayudarme esto para reconciliarme con ella? ¡En
nada! estúpido Sir Michel, estúpidos nervios catastróficos, sobre todo,
¡Estúpido director Nicholas y su ridícula idea de ajuntar a las dos especies!
Cabe de destacar que presentarse en mi pasado esta circunstancia sería feliz,
Abie y yo haríamos esto como para perder el tiempo ya saben, riéndonos,
comentando cosas sin sentido y mostrandoles a los demás ser posible una amistad
entre las especies. La representación de los próceres a lo moderno. Ante el
pensamiento me voy hacia adelante, ¿cómo vamos hacer nosotras la representación
de Albert Martín y Marcus Zunnares? ridículo. Solo visualicen el panorama, ni
podemos mirarnos a la cara, en el caso de Abie, en cuanto a mi estoy en medio
de un remolino de dolor ante esta separación. Más aún de vivir esto cuando
Bernard no a decidido nada, no quiero imaginar al resto. El profesor manda a
los chicos sin magic a entregar las espadas de madera, tirandolas a la
dirección donde estamos estilo "piensa rápido" rápidamente dictamina
las reglas de la contienda, como antes lo menciono es un contienda
"amistosa" por lo tanto no debemos herirnos de verdad solamente
buscar al otro contrincante al suelo empleando los conocimientos estudiados en
clase, lo cuales, no preste ninguna atención. Está prohibido el uso del magic
(en mi caso) en el menor intento de hacerlo, estaré descalificada, tampoco es
que vaya a utilizarlo contra mi mejor amiga u otro sin magic, este maestro
debería informarse un poco con el tipo de elemento que poseo. El fuego.
Peligroso, explosivo, destructivo y con el poder suficiente de consumir todo a
su paso, inclusive, su proveedor. Considero un milagro que Albert Martín no se
haya dejado llevar por este elemento, podría mencionarse el ser un Magic Pure
en todo el sentido de la palabra llevando las cosas por el lado positivo sirviéndole
de ventaja contra los Dark Magic, sin dudas, un prócer extraordinario en toda
la regla. Dejando todo claro, Sir Michel se posiciona en el centro mostrándonos
una sonrisa bastante emocionada es evidente con gustarle esta situación de
duelo, donde en mi perspectiva es horrorosa hasta las manos me tiemblan al
querer sostener la espada de madera que en contraposición de "La Espada de
Fénix" es muy liviana, es una burla el compararlas pero al tener un
recuerdo fresco de sostener un "arma" en mis manos es ese sería
inevitable hacerlos. Abie mirando aun al suelo escucha atentamente las palabras
del hombre musculoso quien menciona que a su señal saldrá de la visión de ambas
empezando la lucha, permito pasar mis ojos por encima de los presentes, los
magic están expectantes, ansiosos del posible movimiento de realizar de su
compañera mas retraída de todas están seguramente pensando que esto es un
maldad al poseer la timidez excesiva de los mágicos. Pero es imposible esquivar
la ola expansiva de la energía de este sujeto combinada con el "¡El poder
de la Juventud!", francamente ¿qué le sucede? Por otra parte, los sin
magic retienen en su mirada el brillo de la maldad es que aunque creas no ser
posible de observar mas en ellos, reaparece con el impetud de todos los
elementos de la naturaleza. Están esperando que su representante haga de las
suyas, intimidarme, lanzarse sobre mí con toda la agresividad posible e
implementar sucias artimañas para dañar saliendo totalmente ilesa. Lástima por
todos ellos, Abie es mi mejor amiga y jamás será artífice de sus fechorías. ¡Se
quedaran con las ganas!
Alzando
la mano al aire Sir Michel se aparta del medio dando comienzo al duelo,
temblando igual a una hoja de papel coloco toda mi fuerza en sostener la espada
de madera mientras Abie agarra aire varias veces alzando al fin la mirada
golpeándome, sus hermosos ojos que trasmiten la alegría de la primavera junto a
la amabilidad de una dulce flor del cerezo y esa fragancia frutal de una
manzana madura ahora se encuentran opacos, sin vida, experimentando una clase
de lucha interna que resulta ser dolorosa para mi siendo una vil espectadora.
Un rayo cae sobre mis hombros debilitándome, llevándome al borde del
abismo donde unas tormentosas olas rebosan las rocosas orillas de mis
sentimientos puros por mi mejor amiga, es... injusto, toda esta situación me
resulta tortuosamente injusta. ¿Acaso no tiene solución? ¿Acaso no prometimos
ser por siempre amigas? ¿Encontrarnos la una a la otra al pesar de las
circunstancias o el pasado o tiempo? ¡¿Acaso no lo hicimos?! Apretó con más
fuerza el "arma" en mis manos bajando la mirada al suelo, dejándome
abordar de la pesadez de mi pecho queriendo ahogarme con su tentáculos frívolos
porque aparentemente poseer el cariño de un chico es mucho más importante a la
amistad de años, más que amistad, a la relación de hermandad de nosotras desde
tener memoria. Por Abie estoy en esta escuela, por Abie he soportado sentirme
como un monstruo de circo, ridiculizada y agredida de todas las maneras
posibles por los de su especie, sobre todo, por Abie he querido agrandar mas
mis horizontes solamente para demostrarle que dejare de ser una carga y ser una
mejor Magic Pure. Los murmullos inconformes de los presentes sin magia llegan a
mis oídos reclamando ser una pérdida de tiempo este combate, siendo otro de
ellos no dudaría ni un segundo en atacarme, por supuesto pienso con amargura,
teniendo un alma tan contaminada como esa haría algo más que
"atacarme". De igual forma, Cathy emplea un codazo
"amistoso" al chico parlanchin del comentario advirtiéndole que si
existe otra contienda ella será su contrincante a ver si persiste esa
determinación tan amistosa y competitiva, eso último esta demás mencionar ser
sarcasmo; puedo imaginar la expresión de mi amiga, socarrona, llena de
vitalidad y el poder de patear traseros. Sir Michel viendo la poca disposición
de querer luchar implementa otras reglas a la contienda, la primera en derrotar
a la otra tendrá el beneficio de concederle el deseo que quiera, sobre todo, es
posible utilizar el magic aunque es tres oportunidades que deberé utilizar
sabiamente Entonces mi mente vuelve atrás justo en el momento de nuestra niñez,
cuando juntas tuvimos la competencia de conseguir el sticker de la mariposa
reina siendo la ganadora Abie, por supuesto, la de las oportunidades y suerte.
Deseo eso, tener nuevamente el pasado en el presente, la inocencia de
perseverar una amistad hasta más allá de la reencarnación porque vuelvo a
reintegrar, estoy dispuesta hacerla con mi mejor amiga al igual que mis sueños
de los próceres en el momento de practicarla. Dándome fuerzas mentalmente con
la visión de recuperar a mi amiga, me lanzo a la contienda sosteniendo entre
mis manos resbaladizas ese objeto de madera el motor de convertir lo imposible
en posible, escucho los sonidos de exclamación combinado con el choque de
maderas al arremeter contra mi amiga mirándome desconcertada, sin tener la
mínima idea de tener semejante determinación dormida en mi interior. Ahora sí
estarán satisfechos, pienso, sus mentes con sed de morbo están al tope porque
al fin se están enfrentándose dos chicas de diferentes especies. No puedo estar
más equivocada. Los reclamos llueven sobre Abie al no demostrar algo mas a una
defensa pobre, según palabras del chico parlanchín al lado de Cathy, pidiéndole
o exigiéndole responder al ataque producido en mí. Los sin magic son mucho más
geniales que los magic pure, por ende, deberán trapear el suelo con todos
nosotros. Mi amiga del elemento viento pisa sin contemplación el pie del muchacho
mandándole a callar de inmediato, en la vida podría tener una idea de lo
valioso que es nuestra amistad donde no posee ningún tipo de comparación, esta
no es una lucha para demostrar cuál de las dos especies es la más fuerte, sino
la determinación de dos amigas al querer rescatar un lazo valioso; si desea
tener una lucha de medir fuerza la podría tener después con ella, eso sí, no
mostrara compasión alguna. Allí tenemos a Cathy la eterna Magic Pure
competitiva y sin cero timideces en el cuerpo, capaz de defender a capa y
espada lo importante para ella. Me alegra de ser su amiga.
La
respuesta de Abie llega en seguida empujando su espada contra la mía buscando
librarse de tenerla acorralada, las miradas chocan inevitablemente pero en
lugar de desviarse se persisten el uno a la otra queriéndose decir muchas cosas
que las palabras no pueden, no puedo evitar preguntarme sobre el deseo de mi
amiga; ¿será el mismo? ¿Compartimos un mismo pensar? La restauración de nuestra
amistad. Antes de seguir dándole más rodeos al asunto, una barrida llega
directamente a mis pies obligándome a dar un salto hacia atrás con la finalidad
de no parar al suelo, Sir Michel musita un "oh" emocionado pues al
menos una de las dos si presto atención a la clases. Mi amiga en la siguiente
en atacar corriendo ágilmente a mi dirección sostenido la espada igual a un
bate de beisbol, los chillidos emocionados de las chicas sin magic llegan de la
misma manera a Abie tratando de golpearme, con una destreza propia de alguien
primerizo en este arte escapo de todos su embestidas desviando mi cuerpo de un
lado a otro debería agradecerle a los idiotas amedrentadores, ellos han sido
realmente mis "senseis" es esto de escapar. Teniendo la oportunidad
perfecta giro en un grado de 360° enfocando toda mi fuerza en la espada de mis
manos para inevitablemente chocarla con la de Abie emitiendo un ligero
"clap", viendo que ese no será nuestro movimiento de la suerte,
seguimos con otro similares recreando una danza perfecta de los cuerpos al
compás de los deseos de cada una luchando en volverse realidad. Empujándola
ligeramente hacia atrás aprovecho para embestirla al frente, pero ella logra
esquivarlos todos con mucha concentración al leer cada uno de los pasos dados
anteriormente, dándose su oportunidad de responderme con una sola mano
deslizarme la espada de madera cerca de mi cara rozándola a escasos centímetros
del rostro sintiendo el frío de su tacto y aire cortante de él. Adquiriendo una
energía que desconocía totalmente, aprieto el agarre en el arma girando mi
muñeca con la gracia de un esgrimista golpeo el aire con la finalidad de dar en
el blanco para poder derribarla, ella sintiéndose abrumada de tal fuerza de mi
parte salta atrás mostrando una expresión desconcertada en el rostro
seguramente llevándose una sorpresa. Es lo mismo, pienso, es lo mismo a la ola
abrasadora de aquella vez al despertar el elemento la naturaleza porque la
corriente viajando en mis venas me empuja hacia adelante, hacia mis objetivos y
problemas tomándolo desde al frente jamás desviando la mirada, esa misma
energía me abraza por los hombros inyectándome la esperanza de recuperar lo
perdido y tener fe en mi misma. << Eres capaz de obtenerlo todo, todo
>> me dictamina esa voz pausada, calmada parecida a una madre preocupada
por sus hijos queriéndoles incentivar de una forma limpia, << Por eso mi
querida Angelina, lucha, lucha por tus ideales. Sobre todo, lucha por tus
sueños. >> Abie da unos traspiés casi cayendo al suelo logrando
asombrosamente sostenerse de pie mirando de reojo mis ataques, da un paso hacia
adelante deteniendo las embestidas de mi espada regalándome una mirada de
absoluta confianza como si en verdad tuviese todo ganado, pero claro, ella
desconoce totalmente mis planes. Cerrando mis ojos unos segundos, las palabras
salen de mi boca disparadas pareciéndose a una mantra el lenguaje de los Magic
Pure se presenta conmocionando a todos los presentes, emitiendo desde
exclamaciones de impresión hasta uno que otro insulto de ser un fenómeno; no
importa, realmente no importa. Tengo tres oportunidades de utilizar magia y
desaprovecharlo es una estupidez.
Un
amarillo tenue parecido a los rayos del alba se expande a nuestro alrededor,
abro los ojos y sonriendo de medio lado una copia exacta de mi se materializa
detrás de Abie imitando la misma mueca, un sin magic grita avisándole en el
preciso instante que alza su brazo para arrojarla al suelo siendo neutralizado
inmediatamente al embestirla directamente en uno de sus costados. Sir Michel
comenta que el conjuro es de un nivel muy avanzado al mío siendo comúnmente
aprendido en el último año de la preparatoria Magic, ¿cómo es posible que una
chiquilla de tercer año lo sabe? Si desean conocer la respuesta de mi parte,
no, no lo sé simplemente me deje llevar por la misma energía fulminante
consumiendo cada rincón de mi ser esperando ser liberada con ímpetu. Ya no
siento miedo, ya no siento presión, ya no siento que soy inútil o capaz de
arruinarlo todo, sobre todo, ya no siento ser un fenómeno de circo. Es mi
momento lo sé, es mi momento y debo aprovecharlo. Abie habiendo destruido mi
clon coloca un pie adelante posicionándose en una pose de combate, de mi parte
entierro la espada en el suelo juntando mis manos como si fuera a orar, es
instante de otro conjuro. Nuevamente cierro los ojos sintiendo las miradas
curiosas de todos sobre mí, expectantes a lo que haré, el idioma latín fluye
lentamente de mis labios pronunciándolo con la calma propia de los de mi
especie. Lo recuerdo, lo recuerdo perfectamente en uno de mis tantos sueños al
frente de Albert Martín, este cuando quiso desaparecer el odio en el cuerpo de
Marcus Zunnares su mejor amigo hizo aparecer de las mismas rocas unas cadenas
para evitar escapar, pues bien. Esta es será mi imitación. Flexionando uno de
mis brazos, sale la misma luz tenue de él señalando a mi amiga que por unos
instantes se queda estática ante lo presenciado porque en la vida ha conocido
una Angelina como esta, fuerte, gallarda y con una determinación de un león, el
rey de la selva. El suelo bajo nuestros pies tiembla un poco, el amarillo
propio del color de legendario la envuelve asustándola, grita al observar las
cadenas saliendo de la nada para sostenerla obligándole a dar unos pasos hacia
atrás cayendo al suelo, mueve sus manos frenéticamente en un intento débil de
liberarse pero no desisto sigo con mi conjuro caminando hasta su dirección,
sosteniendo con las cadenas cada una de sus manos y amarrándolas a sus
costados, inmovilizándola. Los comentarios de susto de los sin magic se
manifiestan llamándome ser terrorífico sin piedad, hastiándose de decir que los
Magic Pure somos seres puros de la naturaleza y en nuestras almas no existen
malicia, solo los sentimientos más transparentes de todos. Los ignoro, en mi
cabeza no poseo tiempo necesario para darle importancia a palabras necias,
solo... solo necesito llegar a mi meta.
—
Bien, — aplaude Sir Michel, moviendo su cuello hacia los lados demostrando
estar igual de conmocionado ni se diga mis compañeros magic, conversando entre
ellos el que mis poderes son sin duda curiosos sin mencionar relacionarlos con
Albert Martín. Porque las "Cadenas de la Justicia", es un conjuro
propicio de su nombre. — parece que tenemos una ganadora. Señorita Angelina, está
en todo su derecho de demandar su deseo.
Se
supone que las palabras deberían llegar a mi boca, pero no lo hacen, en su
lugar me quedo quieta mirando fijamente a mi mejor amiga luchando por deshacer
el agarre de las cadenas propias del prócer Albert Martin, sin éxito alguno.
Según la historia detrás de este conjuro, Albert Martin lo creo para detener la
marcha de su hermana Morgana con su tío el creador hasta los momentos de
la magia oscura, la encerró en la habitación de ella en un débil intento de
mantenerla con él. Resultando bastante inútil, Morgana consiguió huir y la
historia siguió su curso. Ahora mirando a mi amiga con precaución, no paraba de
pensar en que la vida en si es demasiado injusta con todos, incluso los
próceres al robarles a sus seres queridos de formas aterradoras. Ese no es
nuestro caso, ni lo será, porque en definitiva yo preveré todo eso con mis
propias manos. Sir Michel viendo aun mi disposición de mencionar algo, toca mi
hombro buscando mi atención, en tanto Abie murmura palabras irreconocibles a
mis oídos seguramente sintiéndose incomoda por tal posición. Rememorando las
memorias del pasado juntas, con el movimiento de una de mis manos desaparezco
las cadenas dejándola libre. Los sin magic cotorrean entre ellos lo
espeluznante que son los Magic Pure, esconderse detrás de apariencias débiles
les han servido para aparentar ser totalmente vencibles cuando la realidad es
otra, Selina, la vaca sin leche no estando para nada de acuerdo con ese argumento
alza su voz teniendo los conocimientos necesarios de cómo acabar con nosotros. Después
de todo, la naturaleza no nos permitiría dañar a los humanos, por lo tanto, lo
ocurrido hasta los momentos simplemente quedara en una clase de "DEFENSA
MIXTA". Soltando un suspiro contenido mi amigo Zephyr le demanda cerrarla
la boca, con tal, la clase aun no ha terminado las chicas sin velas en este
entierro no deben inmiscuirse en temas fueras de su jurisdicción, menos siendo
una "cerebro de alcornoque". Antes
de escucharse una arremetida contra suya Cathy alza su mano mostrando su magic
de viento amenazándolos a los dos que sin no cierran el pico “ciertas personas serán
las dignificadas”. Aclarada las cosas, vuelvo mi concentración al presente.
Abie
acaricia sus muñecas percatándose si he dejado marcas en ellas, entonces
de golpe siento la culpa me deje llevar por mis impulsos de querer
recuperar la amistad entre las dos utilizando mi magic en su contra, no poseía
otra alternativa, realmente estoy desesperada de volver al pasado cuando
solamente éramos las dos contra el mundo queriendo demostrar ser la amistad
posible entre las especies. Realmente, soy patética, muy patética. El poder del
fuego se evapora fuera de mi cuerpo dándole paso a la verdadera Angelina, esa
que es tímida, temerosa del entorno posible de ocasionarle algún daño como
cuando soy atacada por los sin magic con astucia y la maldad más poderosa de
todas, el odio. Si soy sincera, desconozco por completo la imagen de
Bernard poseer de mi, dice que soy valiente, ágil y valerosa, pero es mentira,
nada de eso se puede combinar conmigo. Esta es la realidad, la autentica
Angelina Cameron la chica miedosa, llorona y capaz de arremeter contra su mejor
amiga para conseguir su beneficio propio. Ya no se trata de algo físico como en
el pasado, solo... solo... mi deseo es su compañía.
Entonces
las lagrimas hacen su aparición estelar tardándose rápido en hacerlo, los
presentes se sorprenden de ese hecho, mas mis amigos que se colocan de pie
buscando llegar a mi encuentro siendo detenidos por Sir Michel, aun no he
manifestado mi deseo demostrando que la contienda sigue en curso. Cathy con su característico
carácter volátil le exige al profesor parar tal locura, es obvio mi estado de ánimo
no estoy en condiciones de seguir con ese "jueguito" de duelos
amistosos. No obstante, finge estar sordo, porque tal cual a lo mencionado
antes Zephyr, el asunto no les compete a nadie salvo nosotras mismas. Haciendo
acopio de las palabras de los demás, sostengo mi pecho estrujado y mallugado en
pedazos, duele considerar que la amistad hermosa construida por Abie y yo haya
llegado a su final simplemente debido a gustarnos un mismo chico. ¿Es así como
todo terminara? ¿Como si nada haya ocurrido? ¿Dejando un vacio oscuro en
nuestros corazoes? de ser ese el caso, lo detesto... ¡Lo detesto completamente!
En la vida podía hallarme conforme de algo así, es cierto, me gusta mucho
Bernard pero lo ocasionado entre Abie y yo me coloca enferma. De lo mismo, pondré
en marcha mi arma secreta en estos momentos: mi deseo.
— ¿Lo recuerdas? en el pasado hicimos
una estúpida apuesta, que si alguna de las dos tuviese en sus manos la famosa
sticker de la mariposa concedería el deseo de la otra, por más loco que fuese. —
solté una risita tonta en medio de un
hipido de mi pecho, mi amiga mantenía la cabeza baja, sin mostrarme su mirada
manteniendo la postura desde el inicio de todo esto: ignoremos a Angelina. — ¿Sabes?
desde siempre te he considerado la de la buena suerte, es decir, ¡Solo compraste
diez paquetes! ¡Solo diez! y conseguiste llevarte la victoria dejándome con las
manos vacías. Entonces dijiste tu deseo, demonios, me sentí... una papanatas, estúpida
y... malvada. Porque... en tanto pensaba en pedirte ese cuento de la "Bella
y la Bestia" versión desplegable, tu... tu solo querías ser amigas
por siempre... — mas lagrimas se acomodaron en mis parpados amenazando con
inundar todo a su paso, la voz se me quebró completamente los sentimientos
opresores hicieron conmigo lo esperado: volverme una llorona. — Falle como
Magic Pure, Abie. ¡Falle completamente! ¿Qué clase de magic soy de todas
maneras? si el egoísmo vive dentro de mí, siempre lo hará e incluso ahora donde
debería respetar tu espacio. Yo... yo solamente... deseo volver al pasado...
donde éramos amigas... ¡Donde éramos felices! Ese... ese es mi propuesta egoísta,
lo... lo siento tanto... tanto...
Cubrí
mi rostro desplomándome al suelo, dejando embargar los sentimientos desoladores
de mi pecho cubriendo la larga longitud de este abismo que se convirtió la
amistad entre ambas, esta era la primera vez en estar tanto tiempo separadas en
discordia tomando en cuenta tener los mismos gustos hacia un solo chico. Poseo
pocos conocimientos en el ámbito amoroso pero, dicen que no existe nada peor a
ver a dos mejores amigas teniendo sentimientos hacia el mismo muchacho porque
convierte las cosas en una competición sin fin, aunque precisamente este caso
no sea el nuestro, duele el ser posible convertirse en ello. Estoy pérdida,
perdida completamente en un laberinto sin salida donde cada vez en dar un paso
las paredes rodeándome se agradan, se alzan cubriendo un cielo que antes con antelación
se mantuvo despejado y ahora refleja oscuridad, el presagio de una tormenta. ¿Sera
nuestra vida así de ahora en adelante? ¿Una tormenta sin fin? Hundiéndome más
en mis pesares, los punzones con forma de agujas se incrustan en mí estomago cómplices
del miedo a terminar peor de mal a las premoniciones de mi amigo Zephyr, y lo
siento mucho pero debo de demostrarle lo contrario. Lo sé, de mi parte es muy soberbio
pero en la vida quien no persevera, alcanza.
—
No... No llores por favor Angelina. — la voz queda de mi amiga obliga a
despegar el rostro de mis manos, encontrándola de la misma forma que yo,
llorando. ¿En qué punto nos volvimos tan depresivas? nadie puede saberlo. — ¿No
te lo he dicho antes? cuando lo haces las aves dejan de cantar, el sol se
oculta y una malvada villana sale de su cueva para atemorizar a los indefensos
animales del bosque. Tu sonrisa... es la cura de todos los males, por eso... no
la prives de dejarla salir.
Recuerdo
muy bien esas palabras, pertenecían a un cuento de procedencia desconocida que solía
contarnos su abuela todas las noches de los domingos antes de dormir, como
antes mencione nuestros padres son muy buenos amigos permitiéndonos turnarnos
en quedarnos cada fin de semana en casa de una de la otra. La abuelita de Abie,
una anciana muy amable de manos de diosa de los pasteles de manzana, solía
cuidarnos en ausencia de los adultos presentes en la casa de mi amiga y como
buena abuela de ser, nos permitía comer todas las golosinas habidas y por haber
en la casa. Luego de eso, en las noches, nos leía ese cuento que según
palabras de ella era totalmente mágico pues curaba hasta el alma más fría y
solitaria, suplantándole el calor propio de una familia amorosa, un amante o
amistad inseparable, como la nuestra. Era un cuento de cuna, la temible villana
malvada buscando separar a dos princesas de reinos distintos pero teniendo algo
en común: la paz. Entonces una al ser la más tímida de todas, le temía soberanamente
a los truenos y la oscuridad, otorgándole a su amiga decirle el conjuro más
poderoso de todos, siendo nada más y nada menos que las palabras de Abie. Quede
totalmente muda a lo mencionado por mi amiga, porque podían pasar años, siglos
o milenios, pero la única en conocerme en tal grado seria ella y solamente
ella. Borracha del coctel de emociones vividos en esos minutos, me levante del
suelo percibiendo el tiempo detenerse, tener las lagrimas recorriendo mi
rostro, el aire frio picando mis mejillas y el latido fuerte de mi corazón en
mis odios empujándome a ir en su encuentro, si, en el reencuentro de mi mejor
amiga. Me arroje a sus brazos al igual como lo hicimos en el pasado cuando los
sin magic intentaban amedentrandome, Abie salía tal cual a un caballero de
elegante armadura a rescatarme de las garras del mal, si muy parecido a ese
cuento narrado por su abuela. En general, mi amiga siempre ha sido esa personificación
de la justicia no mágica y yo, su fiel acompañante.
—
Shss... Tranquila... ya paso, ya paso... — acariciaba mi extenso cabello,
sollozando ligeramente y demostrando estar claramente arrepentida de sus
acciones. Lo sabía, la conocía después de todo, ella era mi hermana. — prometo
que no olvidare en llevar a cabo mi propia promesa, inclusive ahora, la
colocare al pie de la letra tu deseo. Angelina, recuerda, nosotras no somos
simples amigas. Tu...
—
Eres mi hermana. — concluí su frase separándome de ella, secando de sus pómulos
las lagrimas torrenciales que seguían cayendo sin descanso. —Concordamos
demostrarle al mundo entero ser posible, además, de practicar el conjuro de la reencarnación
de existir.
—
No lo has olvidado. — susurro en una media sonrisa y un medio
sollozo.
—
No, no lo he hecho.
En
esa tarde fresca de otoño casi culminando la nueva clase implementada por el
director de Agreement, mi mejor amiga y yo nos reconciliamos tomando en cuenta
una nueva promesa impuesta por nosotras misma, sin importar las circunstancias,
los acontecimientos o el desenlace de esta historia con Bernard conseguiríamos
volver la una a la otra porque lo más importante de todo era la amistad. Los
chicos eran parte de la vida, es decir, tarde o temprano íbamos a experimentar
el sabor de una ilusión pero permitir que ellos se involucraran en nuestra vida
de hermanas era demasiado. Así que, en el transcurso de lo terminado de ese día,
permanecimos las dos solas sin la presencia de cierto chico rubio de azulada
mirada, quien confundido de la resolución de volver como antes no le quedo de
otra más permanecer de lejos viéndonos interactuar. En tanto nuestros amigos, sonreían
satisfechos de la conclusión madura de nuestra parte quedándose igualmente en
la lejanía dándole toques compasivos a Bernard, inclusive Peter amenazándolo
con quedar sin el chivo y sin el mecate, las chicas son muy aterradoras más al
tratarse de sus mejores amigas. Desde mi puesto atribuir a solo sonreír junto a
Abie, conversando del comportamiento de todos en general en la clase, los sin
magic al querer ver más combate de mágicos contra ellos olvidándose el drama de
por medio, la insatisfacción de Selina por desear ver sangre o conflicto, Cathy
al estar dispuesta de tener una competencia contra Edwuar para medir fuerza, o
Zephyr dejando al profesor Michel sin habla con explicaciones de combate cuerpo
a cuerpo de los Magic Pure sin utilizar sus elementos y poderes. Sin duda, todo
un caos en todos los lugares. No obstante lo mejor de todo, fue recuperar la
amistad de mi mejor amiga en medio de los disparates de las clases mixtas de la
academia, ahora si prometía atesorarla mejorar a la horas producidas por mi
familia. Tal cual hizo Albert Martin con Marcus Zunnares al liberar de la magia
más oscura producida por los humanos, el abandonar un amigo es peor a ser una
escoria, eso sin medir las repercusiones a futuro, la integridad y la confianza
de todos. Y eso, lo poseo de sobra, mas si se que tendré las manos de mis
amigos de lado, aun mas, la de Abie.
-
Cuando
salí de la última clase del viernes al mediodía, mi cuerpo temblaba tal cual
fuese una hoja arrugada al compás de un viento de invierno, la verdad la
temperatura de mi piel se asemejaba a las personas estando en esas épocas de
nieve. La mente me dictaminaba huir, correr, escapar lo más pronto posible de
las garras de mis amigas y sus ideas locas de visitar ciudad central con la
finalidad de ir de compras; actividad que jamás en mi vida de Magic Pure lo he
disfrutado. Es decir, nosotros los seres mágicos estamos entregados plenamente
a la naturaleza y todos los componentes que la comprende. Estar en contacto con
ella es la mayor de las bendiciones, un ejemplo seria el olor de un bosque de
pino muy parecido a estar en una biblioteca, húmedo, fresco y con sonidos
reponedores al tener toda esa fauna silvestre merodeando curiosamente tu
presencia en su habita. Ahora coloquemos el lado contrario de esta atmosfera.
La ciudad central, abarrotada de gente caminando de un lugar a otro, cansados,
fastidiados, lidiando con sus problemas personales y quizás deseando llegar lo
más pronto posible a sus casas para descansar. No, lo siento mucho, pero paso
de todo eso. Aunque claro, si existe algo que debo mantener en mente es que
jamás podré escapar de los planes de Cathy Pitt poseedora de un temperamento
férreo al igual que su elemento naturaleza, el viento. Al menos, pienso para mí
misma en tanto miro hacia los lados con signos de obviamente escapar, puedo
decir con firmeza el haberlo intentado. Suerte que mi amiga no conoce a mi
madre, de lo contrario, sus planes podrían convertirse a mayor escala.
Al
cruzar hacia la esquina de la derecha apretando grande de cubierta marrón
oscuro con letras grandes diciendo “CONJUROS NATURALEZ” de la misma asignatura
libero un pequeño suspiro, considerando que he logrado un pequeño paso hacia mi
escape, suerte que desde tiempos inmemorables soy la chica tímida del lugar y
eso atribuye a una sola cosa: estoy al día con mis asignaturas. Por otro lado,
Cathy junto a su “esclavo” Dylan se debieron a la penosa obligación de quedarse
en el aula con la profesora Almendra para entregar algunos reportes atrasados,
si desean mi opinión es un milagro que dicha docente les dio una nueva
oportunidad cuando en medio ala Magic es conocida por su estricta manera de
hacer las cosas, mas al momento de enseñar y evaluar. Es más, puedo asegurar
con los ojos cerrados que no existe ser mágico en temerle (al menos entre los
estudiantes de cierta ala), al tener las horas de clase con ella todo el mundo
se queda tan quieto que temo de esperar el dejar de respirar. Esto igualmente
incluye a mi mejor amigo Zephyr. Volviendo una vez al presente, acelero mis
pasos considerando en utilizar algún tipo de conjuro que me transporte al
comedor, o mejor aún, a la comodidad de mi habitación. La última opción suena
tan estupenda que cerrando los ojos empiezo a conjurar las palabras en latín,
de esa forma, escapar campanéate. No obstante, para mi infortunio personal, al
abrir los ojos nuevamente y me topo con la figura agraciada de Cathy recostada
en una de las paredes de aquel pasillo poco concurrido mirándose las uñas con
signos de indiferencia o aburrimiento, las palabras se me traban unas con otras
y perdiendo la concentración. Ahora sí, me digo, ahora si estoy completamente
acabada a la par de hundida. No puedo escapar.
— ¿Sorpresa? — menciona con una sonrisa
de victoria en sus labios, fijándose en mi expresión de conmoción en mi rostro
y evidentemente riéndose. — Vamos Angelina, si habíamos quedado de salir de
comprar juntas como si fuésemos hermanas. Recuerda que la naturaleza si bien
creo todo tal cual a la tenemos ahora, jamás pudo sola con mantener la
estabilidad de todo, menos tratándose de sus inquilinos.
No
tenia palabras para expresarme, tampoco las hallaría, por lo tanto boqueando
igual a un pez cuando es atrapado por una red de un pescadero, fui llevada por
las garras de mi amiga lejos de la zona de los magic rumbo a una sola parte:
las habitaciones de las chicas mágicas ubicados entre las dos aéreas. Podía ser
propicias para ataques de los sin magic, pero una de las virtudes de estar en
compañía de la rubia seria el jamás ser una más en la lista de masacres de ese
grupo, de atreverse a tocarme un solo pelo de mi cabeza Cathy se encargaría de
hacerlos volar con su magic de viento. Técnicamente no podemos utilizar
nuestros poderes contra la gente sin magia, al menos de encontrarnos en la
clase de DEFENSAS MIXTAS nueva en las asignaturas dictaminadas por la academia,
pero sin embargo, esto se agregaría en ser por simple inercia. Movimiento de
auto defensa del cuerpo. Tampoco es que siguieran las agresiones de los sin
magic, de alguna manera bizarra, todos ellos esperaban pacientemente la clase
de Sir Michel solamente para luchar de tú a tú con nosotros los mágicos; un tontería
total atribuida de sus mentes con sed de destrucción y odio. Cathy le pareció
divertido ser fichada cada día (entre chicos y chicas) para combatir con ella,
de hecho, se había vuelto un costumbre o quizás, un juego de quien pudiera
derrotarla podría concederle el deseo mas alocado de todos. Por supuesto, nadie
ha tenido la virtud de hacerlo, porque todos terminan la misma manera: con sus
traseros golpeados. Otro a quien le temían era a Zephyr, si, tan raro como
alocado que parezca pero mi amigo no es de lo que gastan energía como nuestra
amiga, en realidad se la pasa en toda la contienda susurrando palabras
incomprensibles para todo induciéndoles el miedo, aunque no es algo alarmante,
al menos en los magic quien adoptando conjuros de aumentar su capacidad
auditiva determinan que simplemente está analizando a su contrincante y de
buscar la forma de derribarlo sin luchar más; y efectivamente, de un solo
movimiento se corona ganador. Al comienzo me pareció sorprendente la manera de
hacer las cosas del chico, es decir, Zephyr y yo pertenecemos a la misma
especie, con ello no me refiero a lo de ser mágicos, más bien a los tímidos y
reservados, esperando que nos ataquen por simplemente respirar. Aunque
igualmente luego, entendí que mi amigo estaba pasando ante la misma
metamorfosis que la mía, tener nuevos amigos expande tus horizontes y cambiar
para ser una mejor persona no en lo absoluto malo, todo lo contrario, es
enriquecedor. Dando como resultado que muchos de nuestra ala empezaran a
interesarse un poco más en el azabache creando oportunidades para hablar con
él, compartir información e inclusive el aclararles alguna duda al respecto. Es
compresible que Zephryr huyera de ellos, mas de las chicas con dobles
intenciones, aunque no fuésemos de la misma modalidad a las sin magic, se le
notaban la finalidad de su movimientos llevando a mi amigo a rechazar a todos
por igual sin excepción. Dylan intento convencerlo de aprovechar la situación
de creciente popularidad ante su saliente en la materia de defensa, no todos
los días pasabas a ser el “favorito de la clase por todos” antes siendo “el
nerd recatado con gafas de pasta anticuada”; esta era su oportunidad del
millón. A lo que Zephyr no reacciono de una manera bromista o alegre,
enfrentando al chico dictamino el jamás haber sido enviado al Agreemet con
intenciones de ligar cuanta chica colocara sus ojos de buitre en él, en
realidad sus padres colocaban todo el esfuerzo posible para brindarle la
educación de altura en las artes mágicas, cosa que también debía de aplicar él
mismo. Dejando a todos sin palabras, nuestro amigo giro sobre sus talones y
mostrándonos ahora su imponente espalda alego deber estudiar para los exámenes,
retirándose rápidamente con un conjuro porque nadie desaparecía de esa manera
tan instantánea. ¿Les aseguro algo? Nadie volvió a tocar ese tema en la mesa,
ni siquiera el metido de Dylan, quien aprendiendo la lección juro en respetar
la vida personal de cada quien.
De
vuelta al presente, visualice el letrero referencial al lugar donde estábamos
llegando siendo el ala de las habitaciones de las chicas magic, siendo unos
pisos más arriba de donde los sin magic tenían clase normalmente por lo que no
sería en lo absoluto raro ver a varias de su especie recorriendo unos pasillos
lejos de nosotras; sus rostros se pintaban desde prepotencia hasta el sarcasmo,
logrando tocar la vena sensible de muchas y el fuego de no dejarse atacar mas
como Cathy. Para nadie es un secreto que pertenecía a las primeras, lo termine
abandonando en el momento de hacerse conocer mi naturaleza siendo el fuego, el
cual, al chico que me gusta le agrado. El no hacer mas el papel de víctima. Su
recuerdo dibuja una sonrisa gustosa en mis labios, ahora que las cosas con mi
amiga Abie mejoraron gradualmente, la calidad de tiempo con él es más vistoso y
agradable; entre mi mejor amiga y yo no existe secretos, por lo tanto lo que
hacemos con Bernand lo sabe cada una. Podría tener muchos contra tener a Abie
enamorada del mismo chico que yo, la contraparte seria poseer a alguien quien
comprendiera el significado en mi interior de cada una de sus sonrisas,
palabras dulces e incluso miradas, porque hasta un mínimo pestañeo se
consideraría un tsunami a gran escala en mi pecho amenazando con arrancar todo
a su paso. Eso significaba para mí la presencia de Bernard a mi alrededor,
demoledor, apasionado pero a la vez, cálido y suave como la caricia de un
pétalo de una rosa en uno de mis pómulos. Trate de sacudir mi cabeza hacia los
lados con la intuitiva mirada de Cathy y la desconcertada de las demás, no
deseaba recordar que este fin de semana estaríamos en una fiesta en la piscina,
descartemos lo desagradable de ver a Selena la vaca sin leche al ser la
anfitriona de tal evento, porque lo resaltante y más vergonzoso seria una sola
cosa: me vería en traje de baño. ¡En traje de baño! ¡Por la alma sagrada de los
próceres! Si solo pudiera esconderme en un hueco y jamás salir, ir hasta el
otro lado del mundo, crear un nuevo conjuro para ser invisible o… o…. ¡No lo
sé! ¡Solo quiero evitar por completo esa escena posible en mi mente! Bernard
tan galante, con su piel clara expuesta al sol dándole una sensación más
cremosa a la leche, una sonrisa radiante capaz de opacar a la estrella más
brillante del firmamento donde a su vez irradiaría la pureza y bondad de su
alma; pero por sobre todo sus ojos, azules, grandes, tan expresivos como una
tormenta al tocar tierra en una isla habitada por pueblerinos. Era en ellos
donde quería perderme sin derecho a volver, sumergirme, ahogarme y creer que en
el mañana no seré abandonada jamás por estos mismos. No, no, no, centrarme en
lo negativo de esta situación sería contraproducente para mi estado de ánimo
más si estoy imaginando cuentos de hadas en el aire. ¡Cero negatividad! Solo
felicidad, si, felicidad, feli…
— Tierra llamando a Angelina — la voz de
Cathy me llego a los oídos, seguido de su mano recorriendo mi cara en una
especie de estar ciega o mirando algo lejos de aquí. Haciéndome volver al
presente, sobre todo, pintar mi rostro de un rojo carmín. — Así que nos has alagado
con tu regreso entre nosotros, los simples morales Angelina. Creí por un
momento que habías visto uno de los espíritus leales de la naturaleza.
— Lo… lo… ¡Lo siento! — exclame
sumamente apenada cerrando los ojos con fuerza y evitando alguna clase de llamada
de atención de ella, pero por el contrario, Cathy me sonrió calmadamente y
colocando una de sus manos en mi cabeza dándome suaves palmadas trato de
tranquilizarme. — ¿En verdad no te encuentras enojada?
— ¿Por qué mi amiga está pensando en el
chico que le gusta? — respondió ella imitando mi tono de voz, riéndose y
colocando las manos en su cintura mirándome de forma divertida. Desvié la
mirada sintiéndome desnuda ante su escrutinio, nunca sería un enigma para ella.
— Vamos amiga, debes de dejar a un lado ese lado tuyo taciturno y desconfiado.
Recuerda que mañana estaremos metiéndonos en la boca del lobo, allí mostraras
cuanto vales y de lo que estas hecha. Sé que también se encontrara Abie, es tu
mejor amiga, hermana siamesa, tu otra mitad… pero recuerda algo importante;
ella igualmente está enamorada de Bernad.
— Odio cuando me lo recalcas, haces
parecer el ser mi rival o enemiga. — baje la cabeza afectada, perdiendo la voz
un poco por lo afligida que me colocaba ese hecho. Porque es cierto, no podemos
ocultar el sol con un dedo, ni esperar tofu cayendo del cielo en una noche de
luna. Abie le gusta Bernard y él también. ¿Y donde quedo yo? Fácil, en la otra
mitad del corazón del sin magic, luchando por ocuparlo por completo.
— Comprendo lo mucho en afectarte esto
pero, Angelina. — volvió a colocar su mano encima de mi cabeza, esta ocasión,
era en señal de apoyo pues su sonrisa era más tranquilizadora y amable. — las
cosas son como son y efectivamente Abie es tu rival. Sé que se quieren, el
haber solucionado las cosas entre ustedes, pero eso no significa el cambiar una
de las circunstancias; desear el mismo chico.
Realmente
no quería trasportar mi mente en un futuro cercano al desenlace a todo este
asunto, menos en la posibilidad de perder a mi mejor amiga nuevamente, porque
me aterraba, me daba tanto miedo o más a que Bernard jamás me escogiera. Eso es
lo menos relevante. Lo importante es la amistad de tantos años con Abie, esos
momentos compartidos y hasta las promesas, donde jamás separarnos sin importar
las circunstancias seguiríamos siendo amigas. Cabe de destacar algo más, el
llevar a la realidad ese sueño de los próceres arrodillados en aquel rio poco
caudaloso donde se conocieron, juntando sus manos marcando la pauta y la
leyenda más trascendental de todas: la reencarnación. Y esto, poseía más peso
que cualquier otro chico en gustarme en la vida. Cathy dándose cuenta de mi
energía compuesta, soltó una risita irónica argumentando no poseer remedio
alguno porque quizás mi ingenuidad o la incapacidad de dudar de las demás
personas seria mi condena, con ello no mencionaba el adquirir la malicia de los
sin magic, creía mejor en tener la astucia de su lado y una paso delante de
quien quisiera derrotarla. De lo contrario, mi condena sería irrefutable. Quise
preguntarle el significado de esas palabras pero no tuve tiempo, ella
nuevamente comenzó a caminar hacia adelante ignorándome, no estaba enojada, al
menos la atmosfera del sitio lo dictaba así pero si percibía un grado de
frustración en ella. Sonreí, agradecía en silencio la preocupación de Cathy, no
solamente mi amiga, igualmente de Zephryr porque no paraba de recalcarme ser un
error ir a la casa de verano de Selena la vaca sin leche; allí seria blanco
para leones. No obstante, sorpresivamente Abie, prometió estar al pendiente de
los movimientos de la sin magic, conocía perfectamente la hipocresía de la
chica y de los posibles planes contra mi persona estando una vez en su fiesta;
aun así se equivocaba, yo no estaba sola. En ese instante Bernard me sujeto la
mano con suavidad dándome su entero apoyo, derritiéndome igual al chocolate en
fuego lento con su toque cálido y fundiendo a fuego lento lo que quedo del
pobre corazón de Angelina. Si, entera, completa e irrevocablemente a sus pies.
Podía hacer lo que quisiera conmigo, no me importaba.
Sin
embargo, el toque de la realidad jamás tarda en llegar con nombre y apellido,
Cathy Pitt, quien mirándome pícaramente, distinta a la de hace unos momentos
ante la conversación pesada de mi futuro amoroso. Soltando un respingo percibo
el haber llegado definitivamente al destino en mente, mi habitación. A sí que
sin quitar esa mueca de su rostro afirmo ayudarme o intentar hacerlo todo lo
posible a la palma de su mano para terminar de conquistar a Bernard, ya vería
como quedaría literalmente pegado al suelo al verme con el bañador más
espectacular de todos, donde hasta la misma Selina indignada no tendría otra
opción más admitir mi apariencia agraciada. Bien, supongamos que lo primero sea
posible de ocurrir, en realidad es más realista a lo segundo porque en la vida
me he visto con atractivo alguno. Solo analicemos un poco el asunto, poseo
cuerpo de niña ¡De niña! ¿Qué puede ser eso de hermoso? Es un milagro ser el
objeto de gusto en un chico, Abie a mi lado no solamente por su físico,
aparenta mayor madurez en comparación de mí. Su semblante afable como
tranquilo, les da un aspecto de confiablidad como un imán directo a todos los
chicos que se pongan en contacto con ella. Ya le mencione anteriormente, los
corazones regados a su paso de varios de sus compañeros o amigos no magic al
conocerla y darse cuenta de lo increíble que es, en su lugar, solo he recibido
insultos, ser ignorada y rechazada en todos los sentidos. En pocas palabras,
soy un pingüino bebé en los aspectos habidos y por haber. De mirar a Bernard
casi saliéndosele los ojos por los exuberantes pechos de Selena al tener
bañador, jamás lo culparía.
Mi
amiga parece leer mis pensamientos porque me envía de inmediato una mirada
retadora, diciéndome claramente que jamás ose a replicar sus sabias palabras,
cuando Cathy se propone llevar a cabo un plan, no existe nadie en borrárselo de
la cabeza. Sujetándome la mano con fuerza, gira la perilla de la puerta introduciéndome
con fuerza a la habitación sin esperar un permiso de mi parte para entrar, es
decir, es Cathy ella misma se ha metido innumerables de veces aquí dudo a estas
alturas colocar alguna clase de buena educación de su parte. Al menor indicio
pasar el pequeño pasillo de componer mi espacio personal, con un movimiento de
sus dedos (empleado obviamente un conjuro de movilidad) se abre a tope los
armarios mostrando la ropa que suelo usar los fines de semana, nada fuera de lo
normal, como he dicho antes son un Pure Magic de las antiguas que huye de todo
lo relacionado con las compras o habitas con mucha gente; por lo que mis
prendas consiste en un par de vestidos nada reveladores, pantalones largos de
tubo, camisetas de estampados de animales o flores, calcetines de todos los
colores estilo invierno y faldas cortas de jeans o tela que me mantenga
calientita. Mi amiga, aparentemente indignada por mi guarda ropa, gira a mi
dirección musitando no poder creer semejante prendas en un muchacha tan guapa
como yo, mínimo debería poseer las mejores tendencias de la moda porque con un
cuerpo tan delgado debe aprovecharse al máximo; iba a reprocharle lo
mencionado, como los Magic enteros ermitaños entregados a la naturaleza o
restarle importancia a las tendencias propias de sin magic pero fui arrojada a
la cama e inmediatamente sepultada de prendas mías. ¿Conocen lo irónico de todo
esto? No moví ni un dedo para impedir hacerme tal cosa, simplemente me quede
tan quieta parecido a cuando vas a revisión médica, siendo en seres mágicos una
vez al año solo pero simple cuidado provisional, hasta que Cathy encontró algo
en sus propias palabras “remotamente decente” y rescatada del olvido modistico.
— No es lo que me esperaba, pero estoy
satisfecha — confiesa pensativa, visualizándome de todos los ángulos posibles
para una magic con poderes sorprendentes. Sentía ser un conejillo de indias. —
con esto vas a levantar varias sensaciones en Ciudad Central.
— Llamar la atención es lo último que
deseo hacer, Cathy. — informe desasiéndome de aquel molesto peinado en mi
cabello con un simple truco, porque cuando eres magic utilizar las manos es
relativamente innecesario. — pienso aun ser una mala idea ir de compras, mas si
vamos a ir solamente como espectadoras a una casa ajena.
— ¡Ni se te ocurra arruinar mi creación
niña! — me amenazo con su dedo, una clara señal de emplear su magic contra mi
si entraba en mi fase rebelde. Me tense, ni siquiera respire, estuve con los
ojos abiertos a su próximo movimiento. — Angelina, estaba considerando seriamente
que posees problemas de autoestima, olvida lo de no tener ropa moderna en tu
armario, es lo menos relevante. Más bien es tu actitud ante la posibilidad de
verte radiante ante el chico que te gusta, es decir, ¡Solo mírate! Eres
hermosa, con una piel increíble y una cabellera sedosa. A los hombres les
encanta las cabelleras como la tuya, aunque tu cuerpo no este del todo
desarrollado, puedes seducirlo con tus encantos. Y créeme, la ingenuidad como
el talento natural, son uno de los tantos en tener en tu poder.
La
declaración de Cathy me ha dejado sin habla o alguna palabra coherente por
mencionarle, sencillamente ella tiene razón, mucha razón porque en verdad poseo
cero confianza en mi apariencia o la posibilidad de llamarle la atención a
alguien por ello. Sé que le gusto a Bernard, es la primera persona en mostrarme
alguna clase de interés hacia mí por lo que soy en lugar de primero mirar ser
una magic, los “raritos” del Agreemet y me parece bien, un muchacho sin prejuicios.
Libre, puro, sincero uno de muchos aspectos de su vida privada, más al admitir
tener una confusión de sentimientos con mi amiga incluida. No obstante, me
aterra mostrarle otro aspecto de mí que podría considerarlo desagradable, yo en
traje de baño, en una zona donde estaremos rodeados de muchos sin magic y que
mi verdadera personalidad saldrá efectivamente a la luz. Sumisa, renegada,
cobarde, sobre todo, temerosa de su entorno. No le temo a Selina, es lo menor
en mis preocupaciones, porque no existe un peor enemigo para una persona que
ella misma y esa es mi condena.
Por
eso le doy la razón a mi amiga, si, no soy bonita, bondadosa, con talento
natural o ingenuidad, de existir algún animal para compararme sería un pez porque
al menor indicio de una persona desconocida nadaría desesperadamente a mi casa,
escondiendo, buscando la seguridad que esta me otorga y evitando a toda costa
salir de allí. Recuerdo que me costó mucho adaptarme a la academia, mas cuando
mi única amiga era Abie, quien no se le hace nada difícil ser amigos si hasta
consiguió de alguna bizarra manera la atención de Selina la vaca sin leche
(aunque solo sea interés), en cambio yo solo tuve todo este tiempo bajo las
sombras junto a Zephyr, solo él. De considerarlo en otra perspectiva, mi
azabache amigo ha sido la mejor compañía de todas, no te juzga, ni discrimina,
simplemente analiza tus potenciales y trata de sacarlas a la luz. Sin dudas
algunas, se ha ganado un gran puesto en las personas que les poseo un gran
aprecio, no por nada es uno de mis mejores amigos. Sin ofender a Cathy, pero
odio ser sacada a la fuerza de mis comodidades, estoy dispuesta a cambiar,
claro está a sin imposición.
Giro
mi vista hacia el espejo incrustado en la parte superior derecha de mi armario
donde muestra a una joven de estatura pequeña con ojos grandes color miel
verdoso reflejando curiosidad, también algo de temor o miedo, su cabello largo
achocolatado que usualmente esta suelto se encuentra recogido en totalidad
mostrando con amplitud su agraciado rostro redondo de una naricita respingada bañada
en diminutas pecas manchado cómicamente su piel blanca, en lugar dañarla le
favorece, dándole una sensación de muñeca francesa adornando en algunas
ocasiones salas de casas. Su vestimenta tampoco es desordenada, una camiseta de
estampado de flores algo larga, junto a unos pantalones jeans azul claro con
listones parecido a un overol a la prenda superior, seguido de unas zapatillas
blancas con cordones azules le dan un aspecto bastante glacial y adorable. Y
eso que no poseía maquillaje alguno, más bien su apariencia natural le quedaba
bastante bien, tomando en cuenta esos pómulos sonrojados moteados de un rosa
pálido a juego a sus labios un poco carnosos de un color fresa. Lo más
sorprendente de todo sería el descubrir la identidad de esa persona, era yo.
Parpadeando en dirección de Cathy buscaba en entender un poco de la magia que
aplico, porque ni viviendo cien vidas yo sola podría arreglarme de esa manera
tan hermosa, no… no… ¿En verdad esa era yo? ¿No era un conjuro al espejo para
hacerme sentir mejor? Es posible, he visto varios encantados, es considerado un
hechizo de alto rango empleado por un universitario pero…
— Deja de desperdiciarte a ti misma,
Angelina — me reprendió la chica sosteniéndome de los hombros y obligándome a
mirarme nuevamente al espejo, la misma niña de hace unos momento me devolvió la
mirada sorprendida. Esperando alguna clase de explicación de lo que ocurría. —
Te lo he dicho, eres hermosa, eres una chica muy hermosa y no existe ningún
argumento para contrarrestar ese hecho. Así que, respira, mírate y mentalízate
de la realidad. Tú podrás lograr cualquier cosa en proponerte, porque lo vales,
y porque obviamente, te lo mereces.
— ¿Te refieres a Bernard? — las palabras
de mis labios salieron por si solas, la niña agraciada del reflejo me imito,
demostrándome que no es ninguna imaginación. Soy yo.
— No solamente él, — admitió enseguida,
restándole importancia sorpresivamente cuando desde conocerse su interés en mí
ha sido la número uno en fastidiarme, metérmelo por los ojos y alentándome a
luchar por ganármelo. ¿Quién la entiende? Apuesto que ni Dylan. — las mujeres
como nosotras jamás necesitaremos de un hombre para ser felices, esto es algo
que debes de mantener presente. Sé que experimentas tu primer amor Angelina,
este es lo mejor de este mundo y crees todo posible, aun así, el hechizo tarde
o temprano culminara dándole paso a la realidad. Es en ese instante que sabrás
los defectos de Bernard, sus peores lados y si en verdad mereces tu atención.
— Nunca me pensé que me dirías algo así.
— admití sorprendida, a deducir por su semblante estaba siendo muy seria con
esta explicación pero… ¿Por qué ahora? — Además, ya sabemos el gran defecto de
Bernard. Es inseguro.
— Oh, uno demasiado malo. — inquirió con
fuerza de voz, recordándome a la misma Cathy que interactuaba con su “esclavo”
Dylan. — Un hombre inseguro no sabe dónde va, ni a donde apuntar, por eso es tu
deber de demostrarle lo decidida de tu futuro de lo que quieres de él. Los
chicos le tienen terror a ese tipo de chicas.
— Pero yo no quiero que me tema…
— Aguarda — detiene alguna clase de
disparate de joven inocentona en el aspecto amoroso, atino a simplemente callar
y escucharla. — con ello no digo el salir despavorido lejos de tu presencia,
más bien a ser tomada más en cuenta. Como cuando se dio a conocer tu verdadero
elemento de naturaleza el más fascinado de todos fue Bernard, le demostraste
ser una magic fuerte, poderosa y con el potencial de quemar los traseros de
quien intentara herirte y herir a los tuyos. Ese es tu atractivo, aparte de tu
ingenuidad, la fuerza demoledora de una magic en potencia.
— En pocas palabras, ¿Dices que Bernard
le gusta más mi lado mágico? — formule la pregunta dudosa, no comprendiendo del
todo lo que se refería mi amiga, los temas amorosos siguen siendo un lio.
— No — movió su cabeza a los lados en
reflejo del espejo, sorpresivamente, sin perder la compostura al tener tal
alumna tan cabezota. En seguida, chasqueo sus dedos apareciendo un tipo de
imagen mía cuando estuve en la primera clase mixtas, sí, luchando contra mi
amiga Abie. Esa era otra Angelina que desconocía, gallarda, valerosa y nada en
comparación con la verdadera miedosilla que era. — si bien los hombres magic y
no magic llevan el instinto de protegernos, demostrarle no ser una damisela en
problemas les emociona mucho. El valernos por si solas, mostrar de lo que
estamos hechas y de lo que podemos llegar hacer sin su ayuda, todo, todo eso
son los componentes más atractivos en una mujer y tú los posees Angelina.
Nos
quedamos unos minutos mirando la imagen de la guerrera Angelina, quien en sus
ojos miel verdosos, llovían a chorros la valentía de estar dispuesta a superar
el mayor de sus temores porque tenía fuerza. En ese entonces adopte esa forma
al desear volver a ser amiga de Abie, el fuego de la primera vez sacar mi
elemento naturaleza me inundo dándole el paso a la gallardía, la misma osadía
de desafiar a medio Argreement para alcanzar las manos de mi mejor amiga y así
juntas volver a lo que éramos. Pero era eso, siempre tenía un motor, algo desde
atrás de mis espaldas impulsándome a ser mejor en todos los ámbitos en poseer
un déficit. Ahora Cathy me animaba hacerlo, pero no por un chico, no, sino por
mí para en el día de mañana ser reconocida como la mujer con poderes y
potencialidades en tener. ¿Acaso no le tengo miedo a mi elemento naturaleza?
Efectivamente lo poseo, es el fuego y este si no lo empleas de la manera
correcta podía consumirte hasta los cimientos pero de la misma manera, con
estudio podría lograr a controlarlo. ¿Acaso no seguía pensando en no poseer tal
elemento? Naturalmente, era el elemento legendario ¡Por el alma de los
próceres! El que una chiquilla sin valor alguno lo poseyera en sus manos es una
gran dilema, para los grandes clanes de magic, sin magic y los semi-magic, sin
contar los historiadores e investigadores que especulaban en que las siguientes
generaciones del clan Martín aparecería y este acontecimiento rompía con todas
sus especulaciones. Oh sí, ya imaginaba los títulos de los artículos de
periódico con enormes letras “NIÑA SIN NINGUNA CONEXIÓN CON EL CLAN MARTÍN
POSEE EL ELEMENTO LEGENDARIO” o “ESTUDIANTE DEL AGREEMET CON ELEMENTO DEL
PROCER ALBERT MARTÍN” en realidad, las próximas eran peores a esas dos, pero no
poseo energía para relatarlas. Sin embargo, la naturaleza es sabia así lo ha
decidido y creo que por algún motivo me ha dado este poder para usarlo de
acuerdo vayan apareciendo las circunstancias precisas, y me apegare a ese
argumento. Mas sobre todo, ¿Acaso no seguía dudando de mis fuerzas? Eso quizás
jamás cambie, mientras avance en la vida, conozca a otras personas y
experimente mayores cosas eventualmente las inseguridades vendrás. Pero de algo
estaré segura, la antigua Angelina creía solo poseer el apoyo de su mejor amiga
Abie, en el presente mi lista de amigos se ha expandido considerablemente
demostrándome que, aunque Bernard no termine escogiéndome, tendré a otras
personas dispuestas a sostenerme y recordarme cuanto valgo.
Siguiendo
con el relato de ese viernes, considere ser un dolor de cabeza tratar de salir
de la academia para visitar la Ciudad Central al tener que obtener una serie de
permisos de algunos profesores encargados de este tipo de salidas, el jefe del
ala mágica era Liam en cambio la encargada de los sin magic Amanda. Por lo
tanto, en nuestros permisos debían de reflejar una de esas dos firmas, aunque
la vicerrectora de la academia no poseyera magia y no tuviese nada que ver con
los asuntos de nosotros los mágicos, una vez el director se encontrara fuera
del Agreemet inmediatamente es ella quien rige toda la escuela. Ya la he
mencionado antes, es una mujer solemne, de alto prestigio entre los no magic y
poseedora de una carácter fuerte, entre los suyos es considera una muy buena
líder pero al tratarse de los mágicos (excusando al Sir Nicholas) es hipócrita.
Nunca se me ha salido de la cabeza estar involucrada en toda esa ola de
agresiones injustificadas a los mágicos, aunque es de bocas para fuera reprende
a sus chicos, nunca se vio algún clase de castigo por sus acciones, saliendo
todos impunes. En fin, retomando el relato, literalmente mi mandíbula cayó al
suelo cuando entre nuestros permisos de visita a Ciudad Central se encontraba
la firma de esa mujer. Es decir, ¿Qué clase de pacto con los seres oscuros hizo
Cathy para conseguirla? Aparentemente, ninguna. Solamente pidió una audiencia
con ella con la finalidad de solicitarle el permiso, como se encontraba tan
ocupada atendiendo algunos asuntos de extrema confesionalidad, termino cediendo
sin colocar alguna objeción. No le preste mucha atención a la vena sensible de
la vicerrectora, mas bien, quede atenta a los asuntos confidenciales, porque
desde tener el Agreement historia ha sido una de las academias con menos
problemas en todo el mundo fue fundada con los principios de los mismos
próceres, sus ideales están en ella. Claro, tomado en cuenta como sus alumnos
no mágicos tratan a los mágicos, pero jamás ha pasado a mayores. Es en ese
instante que Cathy caminando a la parada de autobuses me relata los últimos
acontecimientos ocurridos en la academia, si bien los rumores que existen
alumnos merodeando la biblioteca en la zona de “Seres Oscuros” luego de la
reunión con el director casi en su totalidad han desaparecido, nuevamente
hicieron su aparición pero en esta ocasión resultando herido un guardia no
magic. Esto no está cien por ciento confirmado, solamente ha permanecido en los
pasillos de los no magic desde hace tres días al desaparecer de los cuidadores
nocturnos, no era precisamente pera en miel pero debido a su antigüedad al
viejo gruñón se le tomo cariño. No quiero imaginar de ocurrirnos igualmente a
nosotros, el señor Max es todo un personaje más cuando se toma la molestia de
relatarnos historias de su familia numerosa o sus nietos ruidosos hambrientos;
dispersa los miedos en muchas ocasiones de noches oscuras. Aunque no han dado
explicaciones de la desaparición del anciano, los sin magic no son ningunos
tontos, el incidente que comenzó siendo una broma pesada de pasillos para
asustar a sus compañeros adquirió un tono oscuro y temen de que efectivamente,
una criatura este rondando en las noches. No poseen información del estado del
señor, pero seguramente en bastante delicado como para ocultarlo de todos y
mantener a la vicerrectora distraída y semblante contraído.
Inmediatamente
la conversación muere cuando el bus llega, la primera en subirse soy yo dejando
atrás de mi Cathy, la verdad me distraigo de mi entorno para centrarme en las
últimas noticias acontecidas en la academia. ¿Cómo es que una broma ha tomado
este rumbo? Desde el inicio, pensé ser el producto de unos sin magic bastante
faltos de actividades extracurriculares, vengan a inventar susurros extraños
durante la noche en medio de la oscuridad de la biblioteca en una sección
estrictamente prohibida, donde ni los mismos Magic Pure tenemos acceso directo.
Sin embargo, con esto demuestra que hasta ellos están aterrados como giraron
los acontecimientos en su contra, existe una persona involucrada y posiblemente
gravemente herida. ¿Quién posee la maldad necesaria para arremeter contra un
anciano? ¿Quién? Antes de tomar asiento cerca de la ventana recorre una fría
sensación en la espalda, pensando que quizás mi imaginación ha ido demasiado
lejos, la he dejado volar. Pero… de ser posible… ¡No! Cubro mi rostro con mis
manos restregándola al menos dos veces, aquellos seres tenebrosos no existen,
al menos muchos historiadores lo reflejan así en sus escritos, en cambio otros
los señalan estar entre nosotros recargando energías o esperando la señal
necesaria para actuar. Y es cuando se me viene a la mente ese día en la
biblioteca estudiando las armas ancestrales al igual que el significado de mis
sueños, invoque en un rincón frente de Bernard “La Espada de Fenix”
sorprendiéndolo a él y a mi misma; eso ni siquiera se le acerca remotamente a
los acontecimientos venideros. El escándalo del museo más importante del país,
las especulaciones de los especialistas en conjuros policiacos, el de la misma
prensa y los guardias tomaron mis nervios haciéndolos añicos. Ahora venia esto,
la señal que posiblemente los seres oscuros estén rodeando nuevamente las vidas
de los mágicos y no mágicos, deseando obtener sus poderes entre las
investigaciones aguardadas en la escuela más importante de todos los tiempos,
la cual obviamente posee seguridad impenetrable pero teniendo una falla al
dejar a cargo un sin magic que inocentemente lo descubrió termino agredido. ¿En
donde entra lo ocurrido con el arma legendaria? En el instante exacto que les
di la información exacta de poseer entre los Magic Pure alguien con los poderes
necesarios para manipularla, en resumidas palabras, le di la señal que tanto
necesitaban para salir de las sombras.
Nuestra
llegada a la Ciudad Central ocurre sin problemas, al menos en mente de mi
amiga, porque en mi perspectiva solo soy un manojo de nervios ante mi
descubrimiento producto de mis especulaciones. De no tener motivos para pensar
que los poderes propios del prócer Albert Martín en las manos equivocadas son
un problema, ya por fin los tenían. Soy obligada prácticamente a bajarme del
autobús con pasos temblorosos de gelatina halada por las manos de Cathy
emocionada, ajena a todos los pensamientos escandalosos rodeando mi mente,
según mi amiga ver el ambiente tan alegre de Ciudad Central le ha contagiado de
salir rápidamente y mezclarse con los transeúntes. ¿Y cómo imaginarse aquella
alegre con semejante aspecto? Lo asemejaba mas Venecia, por su infraestructura
antigua, en medio de aquel rio cruzando la mitad de su ciudad junto a sus
pequeñas barcas para cruzarla. Así era la Ciudad, con edificios antiguos hechos
de piedra, pequeños callejones con salidas estrechas o inclusive sin una, lleno
de tiendas atendidas por magic expertos en algunas ciencias de la naturaleza o
una que otra por no magic con librerías, cafés y tiendas de antigüedades. Aquí
sorpresivamente existía tolerancia a los seres mágicos, con ello no intento
librarte de las malas miradas o uno que otro empujón “inofensivo” al suelo.
Aunque callaran sus insultos en sus acciones se mantendrían presentes,
igualmente en los tratos o sus muecas burlonas llenas de la magia más oscura de
todas, el odio. Los viernes la ciudad estaba lleno de jóvenes saliendo de sus
escuelas listos para encontrarse en uno que otro pub para pasar el rato, trabajadores
cansados esperando llegar desesperadamente a sus hogares y así olvidarse de
todos sus pesares, entregándose al fin de semana de inminente descanso; en
nuestro caso simplemente o en el mío, con la miraba trataba de encontrar la
dichosa tienda de ropa y así salir rápidamente de esta tortura ancestral de
magic pure proporcionada por una de los míos. Aún mantenía presente en mi mente
mis deducciones con los seres oscuros, temiendo inclusive, encontrarme uno
entre la muchedumbre vestido con una inusual capa oscura como la noche y
tapando su rostro con la capucha de está, solamente percibiera su sonrisa
macabra radiante en comparación con su piel color traslucida parecido al papel
cebolla seguidamente de quitársela y mostrarme sus ojos iguales a los de un
gato, saltones y de un tono verde chillón, si, la descripción del sujeto con
quien tuve un sueño hace unas noches atrás. El jalón a mi brazo me hizo volver
a la realidad escuchando a Cathy encontrando finalmente la tienda de sus
gustos, quien en definitiva cumpliría todas sus expectativas. Antes, una vez
más, de preguntarle algo sobre ello fui manipulada igual a una muñeca de trapo
obligándome a agilizar mis pasos en dirección a una tienda que mostraba en sus
vitrinas trajes algo escandalosos para mi gusto; una blusa escotada color
caqui, unos pantaloncillos cortos de botones dorados encontraste con el
turquesa de la prenda y un collar tejido a juego con el conjunto. Ingresamos al
local sin más preámbulos siendo inmediatamente atendidas por una joven de
cabellos oscuros, ojos jade y piel morena, al sonreírnos de una manera afable
note inmediatamente su disposición para complacer los pedidos de mi amiga;
pobre no sabe con quién trata.
Cathy
pidió el mostrarle los últimos modelos en trajes de baño de moda, este fin de
semana tendríamos una fiesta en la casa de una arpía ponzoñosa y por nada en el
mundo le daría motivos para hablar mal de nosotras, mucho menos el atuendo.
Riéndose de las ocurrencias de mi amiga, la señorita menciono tener unos
modelos adaptados al pedido de ella, con esas prendas no solamente dejaría
callada a la joven en cuestión, igualmente con la boca abierta. Pidiéndonos
seguirla, Cathy sujetando mi brazo obligo a andar cerca de ella sin derecho a
despistarme con alguna excusa o una de las mías; baje la cabeza avergonzada de
verme descubierta por ella pero no la reproche, más bien le daba la razón.
Aunque estuviese en una tienda bastante agradable, con toques hogareños al
poseer a su alrededor materiales de madera o granito, mi mente se negaba a
desechar los incidentes en la academia de subir a mayores el director Nicholas
estaría en problemas con los grandes consejeros mágicos y no mágicos, ni hablar
del Comander general de país. Allí no hablarían de los seres oscuros
conspirando contra nosotros, en realidad sería contra los Magic Pure rompiendo
la paz de tantos y tantos años nuestros ancestros lucharon para llevarlo a la
realidad. No lo he mencionado pero, el Gran Comander general no es un ser
mágico, sino un sin magic correspondiente de las grandes familias que esta raza
posee ganándose la entera confianza de todos. No es un hombre generalmente
macabro, con aura contaminada o odioso con los magics, sin embargo el personal
rodeando si y eso profecía un gran problema para nosotros. Solamente esperaba
realmente una solución a todo este dilema, el estar equivocándome y no una
posible arremetida de dichas criaturas (de existir) contra todos por igual.
— Y bien… ¿Te gusto algún modelo? — pregunto
de la nada Cathy sonriéndome de oreja a oreja mirándome con expectativas altas
a algo que no tenía idea, comenzaba a sentir un escozor de remordimiento ante
esta salida. Mi amiga estaba esforzándose a encontrarme algo de mi interés, en
cambio yo… enfocada en otro mundo. — No me has prestado atención a nada,
¿cierto?
— ¡Lo siento! — solté disparada,
avergonzada hasta las orejas del descuido monumental ante las prendas
presentadas ante mí.
— Por la barba de Merlín… — suspiro
Cathy colocando una mano en su frente como si sufriera una especie de jaqueca,
seguidamente miro a la dependiente de la tienda y le sonrió con disculpa. —
creo que mi amiga no esta lista aun para montarse a bordo del barco de la moda.
Quizás necesite pensarlo un poco, si necesitamos algo te llamare.
— No hay problema, tómense su tiempo.
La
morena giro mostrándonos su pequeña espalda y desapareciendo detrás del
mostrador, donde se encontraba una mujer de avanzada edad con los mismos rasgos
a ella podría tratarse de su abuela. A continuación, Cathy me empujo
prácticamente con su pecho hasta la salida con un rostro marcado en surcos
considerando que quizás en esta ocasión si utilizaría su magic contra mí; una
vez mi madre me llevo de comprar cuando estaba pequeña, era el cumpleaños de
Abie y no tenía nada para ponerme ambas no somos precisamente partidarias de
las compras pero si existía alguien en prestarse para ello, mi abuela. Lo
mencione antes, siendo mis abuelos dueños de una de las mayores fabricas
productoras de piedras preciosas siendo su elemento naturaleza eso, por lo que
la progenitora de mi madre es la mujer más elegante en la faz de la tierra le
disgusta por completo lo desaliñada de ser su hija y temía solemnemente que su
nieta fuese arrastrada a ese bajo mundo. Aunque ese día nos acompaño, fue un
desastre total, no solo mi actitud reacia a probarme el vestido más costoso del
negocio, sino porque en definitiva nada de lo que me colocara combinaría
conmigo. Conclusión del día, tanto su nieta como su hija estaban perdidas desde
hace mucho tiempo. En el presente, mirando los ojos color bosque de mi amiga
dictamine que ese argumento de mi abuelo era simplemente certero, soy de las
magic pure a la antigua, metida en el bosque en todo momento, sintiéndose
cómoda en ese entorno sin importar lo posible en estar usando. Después de todos
los seres mágicos fuimos nómadas, radicados en todas partes y no ubicándonos en
un lugar en específico, vinimos encontrándolo en la época de los procesares con
todo lo del acuerdo llevaba a cabo.
— Angelina se perfectamente la
incomodidad de producirte todo esto, el entorno en general lo hace. — recalco
lo obvio, girando los ojos con desagrado. — pero si quieres salir rápidamente
del la monstruosidad de hacer compras debes poner aunque sea un poco de empeño.
¡Finge emoción si puedes!
— Lo siento. — me volví a disculpar
bajando la cabeza.
— ¡Merlín! No te estoy regañando, solo
estoy… ¡ahg! Olvídalo, solo, solo centrémonos en nosotras ¿Vale? Olvida lo que
sea que estés preocupada. — sugirió respirando varias veces y girando a mirarme
un poco más calmada, tratando de controlar su temperamento volátil. — Bien,
volveremos allí dentro y escogeremos el mejor bañador de todos y dejaremos a
Selena como a todos esos sin magic boca abiertos, incluido tu chico, ¿quedo
claro?
— N… no es mi chico — tartamudee
nerviosa, sintiendo un revoloteo en mi estomago al ser involucrada de esa
manera con Bernard sin saber su decisión a todo esto. — pero, prometo colocarle
mi atención a los trajes de baño posibles a gustarme.
— Perfecto, entonces volvamos.
Volvimos
por segunda vez a la tienda donde la misma joven de piel morena nos esperaba
tranquilamente, mi amiga me señalo comentando en ser todo un limón verde en el
arte de las compras y por lo tanto necesitaba de la mayor atención posible, era
de las magic anticuadas entregadas a la naturaleza en general rehusando a
entender que antes de ser mágico soy una chica; no podía creer todo lo salido
de la boca de Cathy, es decir, ¡soy su amiga! Pero bueno, de eso se trata
básicamente la amistad, admitir los altos y bajos de la persona. Mirándome de
forma compresiva, la señorita me invito a una sección donde quizás podría
despertarme la atención, no es ningún delito verse tal apatía en las jóvenes
magic ante las compras, mas de si son de trajes de baño. Cuando las de mi raza
se ven desesperadas en ir de compras es los eventos especiales de la academia,
es el instante de buscar como locas vestidos de acuerdo a la ocasión y
permanecer hasta altas horas de la noche hasta hallar el correcto. Debido a
ello, jamás le sorprendería en lo absoluto mi postura. Bajando mi cabeza aun
apenada, llegamos a la sección de trajes de baño, que según palabras de Cathy
eran en lo más mínimo vistosos, solo conjuntos sin sentido de la moda. Muy raro
a mi me agradaban un poco hasta el color verde bosque predominaba. Sujete un
modelo sin ningún estampado o adorno a la vista, era completo y muy sencillo
ideal para una persona como yo, considere hasta en probármelo pero una Cathy
muy alterada salió despavorida de la nada quitándomelo de mis manos. ¿Qué
ocurría? Se suponía que ella pedía al menos fingir interés, entonces por fin lo
poseo y sale con estos arrebatos, vuelvo a repetir ¿quién la entiende?
— Si, lo dije — admitió con los brazos
cruzados, encarando la mala postura de mi visión de la moda — pero con ello no
me refería a escoger la primera prenda en cruzarte por tus retinas.
— No le veo nada malo, tiene verde y me
gusta ese color. — volví a defender mis gustos, considerando que estaba en lo correcto.
— ¡Ahg! ¿sabes qué? Solo calla y ven
conmigo.
Sujetándome
de los hombros obligo a mis píes a moverse hacia otra sección de la tienda con
la morena a cuesta de nosotras, mirándome mejor la tienda era bastante amplía,
con tres o cuatro espacios especialmente para ropa de mujer y hombres
dictaminando ser muy a las últimas tendencias; ni siquiera me sorprendió
comprender no ser las únicas en la tienda y que otras dos jóvenes igualmente
merodeaban el recinto. Perfecto, ahora existían más testigos de mi precario
sentido de la moda. Entonces, mis ojos revolotearon en todas partes de esa
sección dándome cuenta que efectivamente Cathy tenía razón, aquel bañador no es
ni en una mínima parte lo fabuloso en ser esto y compaginarse más o menos a lo
tenido presente en mente para la fiesta en la casa de Selena la vaca sin leche,
porque desde los colores o modelos, ampliaban los sentidos. La señorita
sonriendo comprensiva, explico que al tener un cuerpo más delgado y pequeño a
las chicas de mi edad, se vería estilizado usar un conjunto de dos piezas, es
decir, un biquini y un extrapel. Me sonroje, prefería los trajes de baño
completos, desde tener memoria los he usado y ahora cambiar de preferencia me
parecía absurdo. Cathy saco dos modelos que me dejaron con la boca abierta,
para no decir conmocionada o apenada, porque en definitiva mostrar más piel a
tela jamás sería lo mío ¡En la vida podría hacerlo! Ocultando mi rostro entre
mis manos, la morena salió a mi defensa extrayendo uno triangular a la inversa
color verde con top de tirantes amarrados detrás del cuello y biquini con el
mismo diseño de tirantes amarrado hacia los lados, alzaba mi figura pequeña y
cintura de la misma manera. Me gustaba, no solo por ser obviamente de color
verde, sino también porque no mostraba más piel al escogido por mi amiga. Ella
no estando aun satisfecha, rebusco entre otros modelos intentando hallar el más
idóneo para mí, quise frenarla darle a entender ser innecesario, llevaría el
verde y asunto cerrado porque entre más rápido terminado el asunto estaría más
cerca de regresar a la academia. Fue cuando ocurrió, un bañador blanco con
sujetador estilo push-up de tirantes igualmente amarrados hacia atrás un
biquini estilo falda muy a lo marinero con rallas azules a sus horillas y dos
botones al frente, me succiono por completo el alma. Es… es… ¡Es increíble! Si,
algo vergonzoso pero ¡increíble! En el cuerpo de alguien delgado, pequeño, con
rostro de niña de cinco años… están en lo correcto, hablo de mi misma.
Sujetándolo con mis manos sin decir más nada, decidí en silencio llevármelo.
Escogiendo
otro par de cosas más, salimos de la tienda con tres bolsas cada una (Cathy y
yo) hablando tranquilamente considerando realmente en exagerarnos en comprar
ropa en quizás no necesitar, mi amiga dictamino ser todo por “el bien de vestir
bien” y relajarme, prácticamente la pasábamos mitad del año encerradas en la
academia utilizando una, otra y otra vez el mismo uniforme porque quisiéramos
vernos bien alguna vez no estaríamos condenada. Movimiento la cabeza hacia los
lados calle, quizás Cathy tenía razón de vernos sumergidas en un mismo eje al
vivir en el Agreemet pero nunca he considerado tener otras prioridades mas a
superarme a mi misma como ser mágico, sin olvidar haber llegado a tal edad sin
saber mi elemento naturaleza hasta hace unas semanas atrás, ganándome el temor
de magic y sin magic por igual. Cathy viéndome algo pensativa, me dio un toque
amistoso en la frente atrayéndome a la realidad, una de las virtudes de salir
de compras era la capacidad de olvidar absolutamente todo lo malo en inundar tu
vida, incluyendo lo educativo. Acariciando donde me piqueteo mi amiga, mire
hacia adelante volviendo a retomar los acontecimientos ocurridos en el Agreemet
porque podría tratar de escapar de la realidad de las cosas, pero ellas
seguirían allí incesantemente tratando de alcanzarme con el propósito de
tenerlas en cuenta. Las apariciones de seres oscuros en la biblioteca, mis
poderes del ancestro Martín, la “travesura” de transportar “La Espada de Fénix”
a donde me encontraba… en fin, si esperaba no tener una consecuencia de mis
actos serían muy ingenua. Toda acción genera reacción. Soltando un suspiro le
pedí a Cathy, cambiando totalmente de tema, acompañarme a visitar una librería
para buscar algunos libros de algunas asignaturas que la biblioteca no poseía y
necesitaba para hacer unos reportes, ella al comienzo me miro dudando de mí
pero termino finalmente por convencerse y aceptar acompañarme. La única
librería en toda Ciudad Central se ubicaba en la parte norte, donde casi nadie
solía frecuentar al tener mala fama de ser lugar propicio de aparecer seres de
otro mundo, cosa en ser solamente una excusa ridícula para olvidarse del arte
de leer. De hecho, Cathy en esos momentos temblaba como un cachorrito muerto de
frío al visualizar el panorama, de reojo la observaba de manera incrédula
creyendo firmemente en desplomarse al suelo tal cual fuera un saco de patatas.
¿Para qué retener a alguien que solo muere de miedo? Sacando todo el aire
acumulado en mis pulmones le propuse a mi amiga esperarme en el café ubicado
cerca de la plaza, quizás no era necesario venir conmigo a este sitio, aunque
antes lo he visitado con Zephyr y no ha mostrado molestia alguna, entiendo que
ella no es precisamente amante de lo desconocido o esotérico. Asintiendo
frenéticamente, gira rápidamente dándome la espalda y mediante un conjuro con
voz floja desapareció de mi vista. Y allí la tenían, Cathy Pitt la eterna
valiente a los no magic pero temerosa ante los rumores de una ciudad vieja.
No
dándole más preámbulos al asunto, guie mis pasos por las pequeñas calles de la
zona norte encontrándolo más solitario que la otra vez, como mencione antes
vine con Zephyr cuando sugirió ayudarme a encontrar mi elemento naturaleza dándome
un par de consejos; fue en surgir la idea de visitar la librería de la Ciudad
Central teniendo una de las mejores guías para ayudar a centrarte más en la
visión de los elementos. Sinceramente contribuyo mucho, al menos estuve
estudiando con precisión mis debilidades y fortaleciéndolas, tal cual menciono
Zephyr todo residía en la poca confianza en tener en mi misma y una vez
controlada, el elemento naturaleza vendría por sí. Aunque claro, ninguno de los
dos previmos el salir en medio de una confrontación de sin magic con magic y hacerlo
para defender a los nuestros. En fin, al pisar la tienda la encargada de ella
saludo con mucha confianza a mi amigo dando a entender conocerlo desde hace
mucho tiempo, se trata de una adorable anciana de avanzada edad, no nos quiso
revelar exactamente cual poseía pero realmente parecía longeva, hizo un
comentario fuera de lugar provocando sonrojos en ambos insinuando ser pareja.
Pobre del pelinegro, ser sometido a semejante situación de ese nivel fue
demasiado para sus nervios de persona reservada, de hecho, se encogió tanto que
parecía una tortuga pero sin caparazón. Sonriendo ante el recuerdo, entre
finalmente a la librería siendo recibida por la misma amable anciana de la otra
vez preguntándome sin esperar el paradero de mi amigo de ojos interesantes,
quede paralizada allí en el suelo impresionada que la anciana descubriera eso
de mi amigo porque cuando vinimos no utilizaba el flequillo corto como ahora;
la anciana leyendo aparentemente mis pensamientos guiño uno de sus ojos
diciéndome ser perro viejo, por lo tanto, latía sentado. En pocas palabras,
nada se escapaba fuera de su vista.
— ¿Le llegaron nuevos títulos? — le
pregunte a la amable señora, dándole un medio vistazo a los libros cerca de mí.
— Si, algunos sobre criaturas del
bosque, ciencias elementales, armas…
— ¿Armas? — la interrumpí enseguida
demasiado interesada en el asunto, aunque al mirar la expresión de su rostro me
sentí apenada. Baje la cabeza de inmediato. — lo… lo siento.
— Por como veo, te has enterado la
noticia de la “desaparición” de la espada del prócer Martín. — menciono muy
intuitiva, buscando en el gran estante detrás suyos con muchos libros algo en
especifico encontrándolo y extendiéndomelo. — Nunca te dejes llevar por las
especulaciones de las personas, menos de los diarios niña. Si bien tiene uno
que otro dato fidedigno jamás mostrara toda la verdad de la historia.
— ¿”LO QUE ESCONDE LOS CONJUROS DE TELETRANSPORTACIÓN
DE LOS MARTÍN”? — leí el título del libro con suma curiosidad mirándola ceñuda —
¿Usted cree que lo que dice este autor explica lo acontecido?
— En realidad, intenta darte una visión
más amplia de los conjuros utilizado por el prócer Martín. — se devolvió una
vez más hacia la estantería encontrando otro dos títulos, en esta ocasión
hablaba de las armas y la segunda leyenda más controversial luego del conjuro
de reencarnación. El Magia Pura. — si deseas saber mi opinión mi niña, todo lo
ocurrido hasta ahora no es más una señal de la misma naturaleza que los seres
oscuros nunca han sido extintos y desean el poder de los Martín. Eso aplica
igualmente a las armas.
— ¿Entonces los seres oscuros fueron
quienes desaparecieron “La Espada de Fénix? — recibí los otros dos libros
visualizándolos como si fueran lo más interesante de este mundo.
— No — negó sonriendo de oreja a oreja,
asustándome por la intensidad de sus ojos color miel. — Te lo dije, es la señal
de la naturaleza avisándome que los seres oscuros están de vuelta, diciéndonos
que no es momento de conflicto entre razas sino lo contrario. Estrechar
nuestros lazos.
Aguarde
silencio mientras le daba una hojeada al libro que hablaba sobre “El Magia
Pura” siendo considerado el grimorio más poderoso de todos los tiempos, he
tenido sueños premonitorios donde el prócer Albert Martín y Marcus Zunnares
aparecen frente un rio poco caudaloso rodeado de frondosos árboles altos,
vegetación verdosa y piedrecillas pequeñas bajo sus pies en tanto el primero
dictaminaba unos conjuros que leía de un cuaderno de pasta negra con mucha
atención, parecido a ser un cantico de los mismos dioses y atendiendo
atentamente lo mencionado. No tenía idea en lo absoluto de las palabras del
rubio, pero me percataba de inmediato la expresión calmada del moreno,
aparentaba encontrarse en paz consigo mismo y con su entorno, juntos como uno
solo. Eso efectivamente no fue el único sueño que tuve. El segundo era en una
casa amplia hecha de madera, color blanco, parecida a las creadas especialmente
para el descanso en los estados con temperaturas abrazadoras. En ellas se
percibía claramente la importancia del uso de la magia en cada rincón, desde
plumeros limpiando rincones hasta las animaciones en los cuadros de personas
desconocidas para mí, aunque su apariencia dictaminaba pertenecer a los Martín.
Seguidamente se mostraba un Albert Martín de avanzada edad, cabello largo
plateado, barba del mismo estado y túnicas turquesa algo desgastadas, entre sus
manos se mantenía el mismo libro de pasta negra pero en esta ocasión sus páginas
estaban algo amarillentas determinando ser utilizadas mucho; el hombre le
explicaba a una persona (posiblemente Marcus Zunnares) la importancia de
guardar todos sus descubrimientos en un libro y sellar con este la maldad de
los Dark Magic, de caer en manos equivocadas sería el comienzo de otra guerra y
la humanidad no estaba preparada para ello. Es en ese instante que su
acompañante sugiere el conjuro de la reencarnación, al menos lo considere en
tono bromista por su estridente risa, diciendo ser sumamente indispensables
entre la humanidad y no poder resolver nada sin ellos; quizás esa idea le salió
de un momento de cero seriedad pero Albert Martín no lo tomo de la misma
manera, porque el siguiente sueño en tener ha sido el que más me ha perseguido
hasta los momentos, el conjuro de la reencarnación.
— Señora — le llame con cautela sin
mirarla, los ojos los mantenía fijos en los dibujos de unos Albert Martín y
Marcus Zunnares haciendo experimentos de los seres oscuros. — si preguntara
sobre la reencarnación y su conjuro… ¿qué me respondería?
— ¿Si creo en ella o no? — me respondió
con la misma mueca intuitiva de hace unos segundos atrás, asustándome. Quizás
esta anciana conoce más de lo que aparenta ser.
— Si.
— Todo es relativo, niña. — dijo
cruzando sus brazos, estirando su cuello hasta mi dirección y lo que su cuerpo
le permitía hacerlo. — como sabes muchos autores lo consideran un tema delicado
de hablar, hasta estúpido por no ver ninguna prueba de existir, igual al Magia
Pura. Ambas especulaciones de Magics que creen la paz entre especies.
— Todo dependería de con que ojos lo
miras. — deduje devolviendo la vista al libro y sus ilustraciones demasiado
graficas para mi gusto.
— Exacto — concordó dándome la razón —
Sin embargo, considero que si el rio suena es porque piedras trae.
— ¿Eso quiere decir…?
— Que no saldría de la nada existir esos
dos hechos, niña, no sin antes tener aunque sea la certeza exacta que sí. —
alzo los hombros restándole importancia al asunto, sonriéndome abiertamente. —
Por lo tanto, dejémosle el beneficio a la duda.
— Me dice usted que no debemos quedarnos
con una sola teoría, sino investigar ambas. — cerré el libro mirando
directamente a los ojos miel de la anciana y encontrando algo curioso en ellos,
como si deseara decirme algo pero no pudiendo para dejármelo descubrirlo por mí
misma. Solo dejándome pistas ambiguas a la vista. — Llevare los tres libros,
están sumamente interesantes.
— Excelente deducción, niña. — mirándolo
los libros chasqueo sus dedos desapareciéndolos y reapareciendo en mis manos ya
envueltos en paquetes, la magia desde siempre en todo. Introduje en el bolsillo
de mis pantalones una monedas extendiéndoselas a la anciana, que diciéndome la
últimas palabras me quede helada. — En algunas ocasiones, las respuestas a
nuestras dudas se hallan más cerca de lo esperado.
Encontrándome
con Cathy en el café de la plaza seguía con ese argumento rodeando mi cabeza
sin descanso, porque en definitiva no es algo que simplemente salga al no
poseer razón alguna esa anciana conocía un dato desconocido para mí; es eso o
es una magic bastante experimentada para leer los pensamientos de otros. Mi
amiga al verme tan pensativa me pregunto si un espíritu me salió para devorarme
el alma, extrañada de tal pregunta absurda gire mi cabeza mirándola como si
encontrara un cuerno en su frente reintegrándole tenerle miedo a los sin magic,
en lugar de los muertos. Éramos seres mágicos, si nuestra existencia sigue
siendo un misterio para muchos ¿por qué no podría encontrarse fantasma en
callejones? Riéndome de la Cathy miedosa, tome asiento pidiendo una tarta de
chocolate con fresas y un té de hiervas ancestrales recomendada para calmar los
nervios; antes de preguntar si lo beberé yo, no, se equivocan lo he pedido
estrictamente en pro para controlar a mi amiga. Fue en ese momento que dos
mujeres de mediana edad se sentaron en la mesa conjunta a la nuestra hablando
alegremente de temas diversos, al menos fue al comienzo, porque al sugerir leer
el diario del día de hoy sus expresiones relajadas se trasformaron
considerablemente. En primera instancia creí que mencionaban la noticia de la
desaparición de “La Espada de Fénix” en el museo de Armas Ancestrales, pero no,
no podía estar más equivocada posible y con ello daba inicio a los días de
completo caos en la hermosura de una noche de luna llena.
El
encabezado decía con letras grandes y en negritas lo siguiente: “RESULTA HERIDO TRABAJADOR DE LA SEGURIDAD
EN ESCUELA DE RENOMBRE” un hombre de avanzada edad se encontraba en sus
horas laborales haciendo sus rondas nocturnas habituales cuando se presume que
escucho ruidos raros en una zona de la institución, decidiendo ir a revisar un
posible intruso fue atacado por la espalda con arma punzo penetrante (se
presume debido a las heridas ubicadas en la parte superior de sus omoplatos)
dejándolo inmediatamente inconsciente y desangrándose lentamente. Al quedar en
el acto inconsciente se especula del perpetrador conocer de hechizos sumamente
avanzados, aplicándolos para encubrir su identidad a la victima que hasta estos
momentos se desconoce su estado de salud y si va a poder recuperarse. Se han
asignado investigadores magic en casos de posibles asesinatos y conjuros
mágicos para poder resolver el caso, la identidad de la victima tanto de la
escuela se han mantenido bajo anonimato esperando controlar el posible estado
de pánico de sus representantes y familiares de los jóvenes en asistir, aunque
se ha prometido esclarecer el asunto lo más pronto posible. Desactivo el
conjuro de visión expansiva con un vacio grande en el estomago, casi siento
como si el aire se escapara de mis pulmones sin poder retenerlo seguidamente de
la misma deducción de hace unas cuantas horas atrás, los seres oscuros nunca se
han extinguido. De hecho, las señoras de la mesa conjunta a donde nos
encontramos Cathy y yo llegaron a la misma conclusión, donde los próceres
solamente lograron neutralizarlos unas cuantas décadas pero no en su totalidad.
Habían olvidado que el tío de Morgana, Paul, tenía bajo su tutela a otros Darks
Magics y de ellos perecer entrarían en acción aunque no de forma inmediato, no
mientras los próceres estuviesen investigando cada uno de sus componentes
mágicos oscuros y programándose en un contra ataque expansivo. En lo absoluto.
Seguramente le darían la seguridad de sentirse victoriosos en todos los
aspectos, mas lo sin magic, quienes luego de aquella guerra afianzaron los
lazos con los seres mágicos seguido de sus fanfarroneos sin sentido creyéndose
lo más de lo mas en la escala de las razas, debiéndose a su estado natural de
ser ellos. Sin embargo, Albert Martín no lo miro de esa forma y tomo la
decisión de crear el Magia Pura junto al conjuro más polémico de todos, quizás
sea muy fantasioso de mi parte pero si lo miras desde otra perspectiva no sería
tan lejano de la realidad. Tiene sentido. Así que, este ataque no será más que
el principio de mucho mas, estoy segura.
-
Al
día siguiente, estaba preparándome para ir a la dichosa fiesta en la casa de
verano de Selina la vaca sin leche. Escogí mi ropa minuciosamente (con ayuda de
Cathy, claro está) la noche anterior luego de darle muchas vueltas al asunto
del incidente del cuidador del ala no mágica, aunque precisamente no
conversamos algo al respecto, el silencio entre nosotras dictaba que estábamos
pensado en las palabras de esas señoras. Los Darks Magics. Si bien mencionarlos
es considerado de mala suerte a la par de tabú, no darles créditos en este
enrollo seria francamente estúpido, no cuando el modo operandi del agresor del
anciano es precisamente el mismo al de los tiempos de los próceres. Atacar de
noche, susurros extraños, más si era la zona prohibida de la biblioteca (dato
recaudado por ser estudiantes del Agreemet), sin olvidar tener el suficiente
poder para colocar una persona a dormir para evitar ser descubierto. No lo sé,
quizás este ahogándome en un vaso de agua, encontrarme paranoica o muy afectada
de los sueños durante las noches, pero esta sensación de inquietud en mi cuerpo
dictaminaba por primera vez en mucho tiempo que no estaba equivocándome.
Tratando de dejar ese asunto de lado, decidí llevarme puesto un overol blanco
con rayas turquesa de tirantes, seguido de uno par tenis del mismo color,
cabello recogido en una cola alta de caballo y un sombrero para protegerme del
sol. No tuve muchos problemas en arreglarme sola, es decir, soy una Magic Pure
y con ello digo mantener unos cuantos conjuros de manipulación de algunas cosas
en mi entorno, como el cepillo de cabello, ropa, calcetines, secador… es muy
usual que con solo señalar algo o charquear tus dedos tu pedido se convierta en
realidad. Así que, al primer llamado de mis amigas Abie y Cathy, me encontraba
lista para partir.
— En verdad lamento mucho no poder
acompañarlas ayer de compras, — mencionaba muy apenada Abie, caminando justo
por los pasillos casi vacios del Agreemet en una mañana de fin de semana. —
pero esos reportes de ciencias no se podían hacer solos, menos tomando en
cuenta el ogro de profesor que poseo.
— No te aflijas tanto por eso, Abie. —
busque tranquilizarla colocando una mano sobre su hombro, sonriéndole
abiertamente como solo podía hacerlo para ella. — Cathy me ayudo mucho,
realmente no las pasamos bien.
— Si… tanto como para no extrañarte. —
dijo nuestra amiga con sonrisa de mona lisa, provocando mediante una broma a
Abie.
— Oh… oh… eso hace que sienta celos de
ti. — le siguió el juego, mirándola con ojos acusadores y riéndose de las
palabras de la otra.
— Adelante, Angelina puede ser
compartida por ambas. — menciono separándonos al colocarse en medio de las dos,
pasando una de sus manos por mis hombros y luego desafiando a Abie. — ¿Eso
importara?
— Obvio — me halo a su lado, tal cual
fuera una muñeca de trapo que no posee movilidad de su propio cuerpo. — el
compartirla jamás estará en mis planes, Pitt.
— Creo que eso debería de decidirlo
ella, Churchill.
— Entonces debería anotarme igualmente
para la contienda chicas. — una voz masculina, selecta y encantadora para mis
oídos se escucho detrás de nosotras obligándonos a devolvernos a su dirección.
Entonces al observar esa deslumbrante sonrisa, luminosos ojos y presencia de
ángel caído del cielo, todo a mi alrededor empezó a tener sentido, mi latidos
comenzaron a tener sentido. — porque a mí tampoco me gustaría compartir a
Angelina con nadie, ni siquiera contigo Abie.
— Lo siento mucho por ti Bernard, pero
tengo todas las de ganar al ser su amiga. Corrección. Su mejor amiga. —
dictamino dando un paso hacia él con desafío pero con una atmosfera rara en el
ambiente, en la mirada de ellos dos demostraban tener sentimientos
contradictorios, tan fuertes que mi pecho dio un tirón doloroso. No, no me
gustaba nada, era bastante parecido a cuando se conocieron. Un mundo recreado
solo para ellos dos. — Yo que tu iría preparándome para una muy dolorosa
derrota.
— Eso veremos. — inquirió con ojos
brillosos, emocionados ante la visión de una Abie decidida a triunfar. En tanto
yo, justo detrás de ellos sujetándome el pecho con ambas manos, evitando que el
dolor se propagara durante todo mí ser.
De
hecho, permanecieron unos segundos en silencio visualizándose minuciosamente
como si fuera la primera vez en hacerlo, estudiando quizás las debilidades de
su contrincante cuando la realidad era otra, muy, muy distinta a lo que
posiblemente una persona ajena a esta situación de triangulo amoroso supiera.
Porque aunque desde el inicio quise huir del desenlace de esta historia, la
verdad persistió entre mis narices, en cuanto yo huía despavorida de ella
haciéndome la desentendida. Pero bien dice mi abuela, la verdad muchas veces
puede doler, aunque es mejor enfrentarla en lugar de huir de ella. Percatándose
de mi estado de ánimo catatónico, Cathy salta a mi rescate colocándose en medio
de los dos jóvenes sonriéndoles con hipocresía (raro en un ser mágico) y
mencionando hacérsenos tarde para llegar a la casa de verano de Selana. Entre
más rápido saliéramos de esto, mucho mejor. Dándole la razón los dos,
comenzamos la travesía a la parada de autobuses esperando abordar el bus que no
dejara remotamente cerca de nuestro lugar de destino. Aunque la rubia pechos de
vaca no lo aparentara, pertenecía a una familia muy bien acomodada de sin
magics que poseían el lujo de tener viviendas de descanso a las afueras de la
ciudad, lugar por el cual una extraña razón, poseía el sol de su lado teniendo
un aspecto tan alegre que querrías para ti igualmente tener una propiedad allí.
Aunque sinceramente, al saber que tendría de vecina semejante joven, inmediatamente
saldría mediante conjuros lejos de allí. Seguramente se preguntaran por qué no
me transporto hasta la casa de esa chica con magia, pues la razón es sencilla,
al no tener ni idea la ubicación exacta de donde vive jamás podría llegar y
hasta podríamos perdernos en algún espacio de la nada.
— Supe por Dylan que ayer fueron de
compras, al menos Angelina y Cathy — hablo Bernard al sentarnos en la banca de
la parada de autobuses de la entrada del Agreemet, para esperar a nuestro
transporte. — ¿Si se divirtieron?
— Lo hicimos, realmente lo hicimos. —
respondió por mi Cathy, yo simplemente asentí a su comentario, apretando mis
manos en puño a mi pecho en señal de nerviosismo. No quería pensar en lo
posible a ocurrir una vez estuviésemos en la casa de verano de Selina. —
tuvimos una salida de solo chicas y estudiamos con atención la importancia de
cómo las sin magic le dan a la ropa, mas si… tienen alguien en mente. ¿No es
así Angelina?
— ¡¿Eh?! — chille nerviosa, escuchando
los latidos de mi corazón en mis oídos debido a que la sangre bombeaba con
tanta intensidad que sentía un poco de vértigo. No, no podía creer lo que dijo
Cathy frente de Bernard sin pena o vergüenza, quizás ni siquiera conozca el
significado de esas dos palabras.
— ¿Y que podrías haber tenido en mente? —
pregunto con infinita curiosidad, arqueando una sola ceja y mirándome con esos
ojos azules tan intenso que por primera vez en la vida me sentí indefensa y
expuesta en todos los sentidos. — Si puedo enterarme, claro.
Entonces
cuando abrí la boca para responderle, muy a mi modo nervioso de hacer las
cosas, Abie se adelanto señalando hacia adelante informándonos que llego
nuestro transporte a la casa de Selina y de no pararlo en ese mismo instante,
tendríamos que esperar media hora. Antes de poder contestarle algo, sujeto
amablemente a Bernard del abrazo y con el otro freno el bus, el cual abriendo
sus puertas, los invito amablemente a pasar. Mientras nosotras (Cathy y yo) nos
quedamos paradas atrás, calladas, con las expresiones ligeramente impresionadas
de la actitud tan atrevida de nuestra amiga para tomar la delantera con el
chico sin importarle si la seguíamos o no. Entonces por primera vez en mucho
tiempo, entendí lo que los libros de Historia de los sin magic en perspectiva
de los seres mágicos trataban de hacernos entender, y que personalmente, jamás
quise llegar a darles la razón. Los sin magic era seres llenos de egoísmos
dentro de sí, sobre todo, malicia, y la única cosa posible para deshacerse de
ese magia oscura sería simplemente ignorarlos. En aquel momento implemente eso
al pie de la letra, hacerme la vista gorda, fingir que nada ocurría frente de
mis ojos o que Abie acaparaba toda la atención de Bernard como si estuviésemos
en una competencia de estira y encoje, con la finalidad de la mejor postora se
quedaría con el premio gordo. Pero ocurría algo, Bernard no es un trofeo, menos
el sticker de la reina mariposa, se trataba de un ser humano que sentía y podía
tomar bajo sus propias manos decisiones. Así que, como dije anteriormente, no
intuí que esa misma indiferencia sería igualmente mi propia condena.
Estuvimos
más o menos media hora en carretera, donde las voces de Abie junto con Bernard
se escuchaban parecidos a un murmuro del viento, parecían pasárselos muy bien
en compañía del otro, sus expresiones lo decían todo porque hasta nos ignoraron
por completo parecido a esas pequeñas machas pintas en el firmamento, diminutas
e insignificantes. Me encogí en mi asiento, mirando de a ratos el panorama y
seguidamente mis manos, sentía una agitación en mi pecho como si tuviese una
clase de peso impidiéndome respirar con normalidad sin pasar por alto un
creciente dolor en mi garganta, haciéndome pensar que tal vez ha sido un total
error venir a este viaje. ¿Acaso mi presencia era deseada? ¿Relativa? ¿Importante?
Desde subirme al autobús Bernard no giro ni una sola vez a mirarme, es como si
el brillo de sus ojos azules tuviese nombre para poder surgir, la gasolina que
le daba movilidad a ese incandescente color en llevar a la persona más dura en
dudar de su seriedad. Y todo eso era gracias a Abie, no a mí. Soltando un
suspiro ahogado, apoye mi mentón sobre mi brazo para observar el firmamento tan
lejano e inalcanzable, igual que mi anhelante primer amor. El ambiente de
verano junto toda aquella vegetación propia de un desierto, dunas, cactus y
arboles con pocas hojas te daban la bienvenida a la parte de la ciudad más
pacifica de todas para vivir donde el suelo arenoso te daba una sola idea: el
mar. Cerré los ojos unos momentos imaginándome ante tal majestuosa obra
natural, elegante y misteriosa, inyectándote las ganas de querer sumergirte y
olvidarte de todo las preocupaciones, las dudas, el dolor… más que todo eso.
Muchas personas recomiendan al mar como una terapia reparadora para cuando te
sientes mal, sus aguas son capaces de limpiar cada una de tus malas
experiencias, el espuma de sus olas a pulirlas y la sal a purificarlas; en ese
momento quería algo así, un momento intimo y puro conmigo misma sin intercesión
de un tercero. De cierta manera, se asemejaba a la conexión que posees con la
naturaleza al realizar algún conjuro, necesitabas la entrega, la paz, la
serenidad y la confianza en ti misma de lograr hacerlo. Si, cuando estuve en
clases con Zephyr y sacamos la luz legendaria sentí toda eso, ahora realmente deseaba
tenerlo aquí conmigo ver su sonrisa tranquila cuando hago algo bien, es mirada de
color irreal a la mía recordándome el que tener un poco de fe en sí mismo es
malo, sobre todo, necesitaba el recordar que realmente le importaba a alguien.
Extrañaba a mi mejor amigo Zephyr.
Una
rápida sacudida a mis hombros me devolvió al presente asustándome, al abrir los
ojos lo primero en observar dos gemas verdes mirándome con cariño
pertenecientes a mi amiga, hasta hora, compañera en esta travesía llamado
“primer amor”, avisándome la llegada a la villa de los sin magic en la “Zona
del Sol” repletas de casas de verano donde una de ellas se realizaría la fiesta
de Selina, la vaca sin leche. Tallando mis ojos me levante dándome cuenta que
no sentía la presencia de dos personas, quienes supuestamente, vinieron con
nosotras acompañándonos. Sin embargo, esas mismas según palabras de Cathy,
decidieron adelantarse y de esa forma sería menos problemático para nosotras
llegar al emplear un conjuro, ya que buscando la esencia de cualquier persona
de las dos razas podríamos conseguirnos y transpórtanos hasta ella; ese es un
hechizo básico que se nos enseña en primer año. Afligida de la explicación de
la muchacha mágica, baje la cabeza repitiendo la acción de llevarme las manos al
pecho oprimiéndolas, creí que se había superado la época de “ignoremos a
Angelina” hace unos días en la clase mixta, pero no, estuve totalmente
equivocada y nuevamente estaba siendo empujada a un abismo lleno de soledad.
Cathy percibiendo mi decaído estado de ánimo, sujeto una de mis manos
avisándome mejor salir fuera del autobús porque prontamente partiría haciendo
nuevamente su recorrido; fue en ese instante en considerar volver a la academia
olvidar esta ridícula fiesta y regresar a la comodidad de mi habitación. Aunque fue demasiado tarde en
decirlo o sugerirlo, mi amiga ya me había sacado fuera de mi boleto de regreso
a mi libertad. Acomodando uno de mis mechones de cabello detrás de la oreja,
Cathy me obligo a alzar la cara para mirarla directamente a sus ojos verdes que
reflejaban una clara disconformidad de lo que ocurría, en pocas palabras,
estaba enojada.
— Ni se te ocurra hacerte la
desentendida en mi presencia, Angelina. — mando con voz dura, comportándose
igual a una madre cuando regaña a su hijo. — Sé muy bien el no tener derecho de
opinar sobre tu relación con Abie, mucho menos el dilema de la situación con
Bernard, aún la postura de ella (más aún la de hoy) es de total lucha de
batalla contra ti. Su hermana. Como si fueras su peor enemiga o algo mucho
peor. — movió su cabeza hacia los lados en señal de negativa, la inquietud en
mi pecho subió un grado más, afectándome. — Realmente me agrada Abie, lo hace
en verdad, pero eres de los míos Angelina y no deseo seguir alguien parecido
que mete cizaña cuando deseo decirte que su comportamiento no es digno de una
amiga, menos si posee el grado suyo en conocerse.
No
dije nada, simplemente calle, calle porque no tenía nada que decir o no quise
hacerlo, tal cual lo dijo Cathy, Abie y yo poseíamos un gran grado en
conocernos desde tener memoria, de demostrar con hechos el ser posible tener
una amistad entre magics y no magics. Sin embargo, en el presente, el peso de
esa posibilidad está logrando clavárseme en el pecho en forma de daga
permanente donde tarde o temprano sangraría, rasgaría y dañaría el órgano,
dejando un orificio tan grande como las palabras dolientes de una separación.
Conmocionada tal y como estaba, gire mi rostro hacia los lados en señal de
negatividad combinada de una sonrisa tristona, no podía hacer nada, no quería
hacer nada, esta simplemente atada de pies y manos. Hacer algo contra Abie era
imposible, mis principios como Magic Pure me lo impedía, más aún, que fuese mi
mejor amiga casi hermana, sobre todo, reclamarle siquiera su actitud de
desplante a Bernard vendría siendo algo sumamente ridículo, luego de todo, no
somos nada, capaz y no lo seremos, por lo tanto mi única alternativa sería el
callar y aguantar cada una de estas cosas. Estoy segura, no serán las primeras.
— Angelina…
— Será mejor que comencemos con el
conjuro, Cathy. — alce levemente el tono de mi voz, extendiendo mis manos y
buscando sonreír convincentemente. — de tardarnos pueden preocuparse por
nosotros.
— Eso, sigue, sigue mintiéndote a ti
misma. — insistió mi amiga, cogiéndome de las manos y acomodándose un nivel más
molesta al ser ignorada. — pero tú sabes igual o más que yo, que esto está mal
y de pasar a mayores la única perjudica serás tú, nadie más.
— Estas comenzando a sonar igual que
Zephyr. — solté una risita seca casi hueca, enfocando mi mirada al suelo
luchando contra las punzadas de incomodad emergiendo de mi estomago.
— ¡Es porque tiene razón! — espeto
exasperada, cansándome de mi comportamiento tan tranquilo y natural. — me
siento estúpida al no haberlo escuchado antes con antelación, creí que solo
hablaba por hablar o por tener posibles sentimientos hacia ti. ¡Merlín! Fui una
tonta.
— Te lo dije, era absurdo. — recalque,
cerrando los ojos y enfocándome en buscar la esencia de mi mejor amiga y el
chico sin magic.
— Si, tienes razón. Es absurdo seguir
intentado hacerte entrar en razón menos con esa indiferencia emanando de tus
poros. — menciono con voz monótona, algo cansada y disgustada. — pero si hay
algo que me caracterizo es en no rendirme, mas si ante una declaración de
guerra tan servida en bandeja de plata.
No
indague en ese argumento de Cathy, sonaba escalofriante si desean mi opinión,
pero tampoco debí luchar para saber que esto se pondría realmente feo. Cerré
los ojos emergiendo de mi interior una clase de ola tibia girando de manera
constante en forma de viento alrededor, había encontrado la esencia frutal de
Abie a unos cuantos metros lejos de aquí, observando con determinación a mi
amiga Cathy pronuncie las palabras en latín una y otra vez como si fuese una
mantra sorprendiéndola de un grado elevado, no esperando verme convertida de
esa manera. Acto seguido, esa misma ola convertida en expansiva nos envolvió
entre su manto trasladándonos a una casa increíblemente grande, espaciosa y con
dos jardines llena de claveles y flores de diversos colores. No hubo necesidad
de llamar a la puerta para abrirnos, gracias a la transportación aparecimos en
la entrada de lo que parecía ser el porche o garaje donde efectivamente se veía
muy animados y concentrados hablando Abie y Bernard. Ni siquiera escucharon
nuestra llegada. Soltándome de las manos de Cathy olvide la postura de magic
valerosa y talentosa, colocándome igual a de costumbre: cabeza agachada, manos
en forma de puño contra el pecho y evitando a todo ser cuanto existiere.
Percatándose rápidamente de mi incomodidad, Cathy rompió filas caminando con
pasos alargados hacia los dos muchachos sin magic alzando su voz vivaracha y
avisando nuestra llegada. No la detuve, menos poseía fuerzas en hacerlo, en su
lugar la seguí desde cerca para evitar quedarme atrás. Ambos chicos giraron con
signos de sorpresa en sus rostros mencionando el no tardarnos nada en
conseguirnos, eso decía mucho de los poderes de los magic al momento de
encontrar en su radar a alguien. Mi amiga moviendo su mano al aire en señal de
restarle importancia los catalogo en seguida como embusteros, malos compañeros,
nadie que supiera el verdadero significado de la amistad dejaba a dos Magic
Pure en medio de una villa repleta de seres no mágicos, mas cuando una de ellas
es lo suficientemente tímida como para esconderse en una zanja y no desear
volver jamás. Alzando la cabeza afectada de las declaraciones de mi compañera
de clases, visualice los rostros sorprendidos de nuestros amigos en tanto mi
corazón y mente entraban en una especie de colapso nervioso. “¡Santo próceres
de la raza! ¡Por Merlín y toda la mesa redonda del Rey Arturo! ¿Acaso perdió la
cabeza Cathy?” pensaba sin cesar luchando para hallar las palabras necesarias y
excusarla, pero no, no llegaron y quizás nunca lo harían. En ese instante de
pánico, que un rostro conocido hizo su aparición revolviéndome todas las tripas
del estomago. Vestida con un bañador de Top Bandeu de tirantes color rosa con
lunares blancos no dejando nada a la imaginación, porque gracias a la forma de
corazón de su sujetador le realzaba mas los pechos de vaca que tiene dejando
literalmente en el suelo a los planos como los míos; en realidad este tipo de
modelo era recomendado a las copas B o menos de esté, pero digamos que Selina
hace siempre toda a su conveniencia exagerada. Caminando con sus pasitos de
hada apresurada (oh bruja malévola salida directamente del infierno) brinco con
fingida inocencia en dirección de Abie dándole un abrazo, está visiblemente se
tenso pero se lo devolvió, aprovechando para agradecerle la invitación a su
fiesta en la piscina. La rubia le resto importancia, ambas eran grandes amigas
de la misma ala de la academia, además, desde ingresar en ella tenían contacto
inclusive conmigo, una magic. Al escuchar el tono de su voz Cathy se coloco
rígida al igual que una estatua, eso obviamente lo hizo con signos de
provocarnos, o provocarme, aunque en esta ocasión no lograría hacer tal cosa
fácilmente. Menos teniendo personas de mi lado.
Soltando
a Abie, dio unos brinquitos hasta mi ubicación pasando sus brazos detrás de mis
hombros y dándome un abrazo fuerte, efímero. Mirándome con ojos agudos claros
de aprecio fingido confesó asombrarse de verme en su casa, como antes había
especulado, Abie y yo habíamos discutido por alguna razón pero en clases mixtas
nos arreglamos demostrando ser unas extraordinarias amigas; realmente… le producíamos
envidia. Eso último lo dijo con un tono de voz tan bajo que sentí escalofríos,
dándome hasta ganas de activar el poder de la “vista escaneadora” de Albert
Martín y verificar el grado de corrupción se encontraba su alma. Aunque no fue
necesaria, Cathy tomando las riendas de la situación, dio un paso hacia
adelante aposentado una de sus manos en mi hombro y alzando su mentón recalco
estar igualmente allí con todas las ganas de pasárselo bien, sin importarle
estar rodead de sin magic como ella.
— No te preocupes, Cathy. — sonrió
desafiante la sin magic, arqueando amabas cejas con intenciones manchadas —
hemos venido después de todo a esto, para tener diversión sin límites.
— Estoy totalmente de acuerdo, Selina —
soltó una risita aceptando el desafío de la muchacha, provocando que sus ojos
verdes adquirieran un tono más oscuro a lo usual. — el divertimos en nuestra
máxima prioridad el día de hoy.
— Estoy sorprendido — otra voz,
masculina y agradable se hizo presente entre nosotras ignorando la tensión de
las chicas. — antes pensé que se llevaban realmente mal, pero viéndolas
interactuar de esta manera… me hacen pensar ser muy buenas amigas.
Mi
mandíbula cayo de forma literal al suelo, es decir, ¿en verdad un sin magic no
podía percatarse de la realidad? ¡Solo miren esas expresiones tensas en sus
rostros! Es obvio el no llevarse bien, ni hoy, mañana, el día siguiente o el
siguiente. En resumidas palabras, Selina y Cathy jamás en la vida serían
grandes amigas o compañeras de compras, son como el agua y el aceite, la luna y
el sol, el día y la noche… ¡Cero compatibles! Sin embargo, no diría nada menos
Abie, quien me miraba con sus enormes ojos achocolatados dándome entender que
Bernard era algo mucho más allá a despistado, sino tonto. Selina al escuchar la
voz del muchacho parecido al cantico de las sirenas para los pescadores, corrió
hasta su alcance de manera obviamente exagerada, utilizando su chillona voz
para agradecerle sin descanso su presencia en la fiesta le parecía una gran
lástima que Piter no pudo deber volver a su hogar, pero espera pacientemente a
la próxima encantarles con su presencia. Lo había olvidado por completo, estos
dos chicos eran los máximos exponentes en atractivo físico masculino en la
aérea no mágica, tenerlos como amigos es toda una bendición. Rodeando los ojos
fastidiada Cathy, se trago la bilis al escuchar la respuesta modesta del
Bernard que una vez más se disculpaba por su amiga reiterando de ser posible
otra reunión de estas, la presencia del moreno.
No
dándole más giros al asunto, Selina se le pego literal como lapa al brazo de
Bernard y señalándole hacia adelante nos invito a seguir para unirnos a la
fiesta, antes de nosotros otros chicos de la academia habían llegado a la
reunión esperando pacientemente por unírselos, quizás una que otra cara se nos
parecería conocida. Con esto no lo decía por alarmarme, si como lo ve, ese lo
mencionaba hacia mi dirección sonriendo con una sonrisa maliciosa y ojos de
lagarto listo para devorarte, tampoco le demostraría miedo o susto, me quedaría
muy cerca de Cathy y Abie dándole a entender no afectarme en lo absoluto.
Siguiendo con el relato, Selina esperaba vernos a gusto con los demás
compañeros de academia, las únicas seres mágicas seriamos Cathy y yo, ¡Pero por
eso no debía abanicarme! lo contrario, si demostraba llevarme bien con todos le
daríamos a entender que los sueños de los próceres no habían sido en vano.
Cathy quiso abalanzársele encima, pero la detuve sujetándola con ambas manos,
no valía la pena hacer un escándalo en una casa ajena ante las palabras de una
vaca sin leche como la rubia, desde conocerla siempre ha sido de esa manera tan
asquerosa y hasta de cierto modo terminas acostumbrándote; podría pensar eso
pero mi amiga no, aclaro que los sapos mueren por la boca y Selina era una de
esas. Tarde o temprano terminaría comiéndose sus propias palabras, porque se
sentía apoyada al enfrentar a seres mágicos al tener entre nuestros principios
él jamás agredir a los humanos convencionales, debíamos recordar siempre que
los poderes que poseemos vienen de la naturaleza y esta a su vez acepta a todos
los seres humanos como hijos suyos, el ver conflictos en ambas especies no le
agradaría en lo absoluto. Pero supongamos en unos minutos que en verdad los
seres oscuros volvieran de las sombras, resurgieran de las cenizas, Selina
estando frente a uno no se vería tan valerosa o vaca atrevida, saldría
corriendo teniendo la mínima oportunidad de hacerlo. He allí a la razón de no
agradarle mucho los sin magic, rechazan con ímpetu nuestra existencia y todo lo
que consideramos puro, aprovechándose de ello han creado un circulo vicioso
donde las agresiones cargada de malas palabras y miradas de odio. Claro, ella
sabe bien que no tonos los sin magic son iguales, existen excepciones, pero
hasta estos encontraran la manera de hacerte saber la verdad de su naturaleza.
Egoístas e hipócritas. Baje la mirada al suelo de granito blanco y negro muy
parecido al del colegio, considerando seriamente las palabras de mi amiga
bailando en forma de serpiente en mi cabeza porque si bien antes he tenido
mayores problemas con Abie, en la vida la pensé de esa manera tan… de sin magic
iguales a los de la academia. Nuestra relación fue muy limpia desde el inicio, sus
padres y los míos amigos, vecinas que salían a jugar en busca de aventuras,
compañeras de malos ratos e inclusive pesares… ¡Si hasta por ella decidí
recluirme en el Agreement! Con la finalidad no estar más en escuelas separadas,
igualmente Abie se prestó sumamente entusiasta con la idea, ya no seriamos solo
vecinas, viviríamos bajo el mismo techo. Una vez en la academia para ella no
fue en nada difícil abrirse camino, su personalidad extrovertida, alegre y
bondadosa hizo furor en varios chicos convirtiéndola en alguien de fácil acceso
con quien quisiera entablar una charla amena o una amistad. En cambio yo, fui
conferida a la ala mágica donde todos éramos renegados, maltratados física como
verbalmente por la otra raza sin descanso, muy pocos se enfrentaban la opción
más viable era ignorarlos o dejarse hacer; tampoco es que hiciera amigos, menos
conocidos entre los míos solo fui la chica con grado de timidez elevada para
sentarse al fondo del salón junto al más brillante, Zephyr. ¡Oh! ¿Cómo pasar
por alto nuestra silenciosa relación? Donde solo con gestos o miradas
lográbamos trasmitir lo que queríamos decir, con él nunca me he sentido
incomoda o fuera de lugar, la amistad en ofrecerme es sincera y me agrada,
Zephyr me agrada. Aunque de recordándolo bien, esté ha tenido una postura tan
rígida a la situación con Bernard llegando al punto de comenzar a creérmela, es
decir, solo miren este desastre de salida a la casa de Selina. Es la
representación grafica. “Era predecible” me dice una voz cándida, suave y
aterciopelada en mi mente, “jamás ha sido la de la buena suerte, por ende,
tendrás un final desastroso”. Pero me rehusó hacerlo, me rehusó a seguir en el
rincón apartado del salón mientras los demás se sacuden los restos de
desperdicios arrojados por los sin magic, demostrando que por mas en querer
agredirlos jamás podrán conseguir apagar la llama del amor a la magia. Pues
bien, me uno a ellos, he decidido finalmente salir del caparazón donde yo misma
me emergí.
Contemplando
con ojos más abiertos que alguna vez en mi vida, noto como la casa de verano de
Selina tiene más pinta de mansión, sus paredes color crema sostiene cuadros de
paisajes primaverales, llenos de flores multicoloridas al igual a su jardín
dando a entender su agrado a esa época del año. Seguidamente de estantes llenos
de figuras de distintas formas, los jarrones ovalados llaman mi intención mas a
cualquier otra pieza al poseer una incrustación de piedras, están no son
normales, mi intuición de Magic Pure dictamina un pequeño sensor de poder
emanando dándome a entender ser creado por uno de los míos; no es como si
hubiese a preguntar la procedencia, menos si la dueña es Selina. El pasillo se
me hace eterno entre mas camino, delante de nosotras (Cathy y yo) van muy
entretenidos la vaca sin leche, Abie y Bernard algo incomodo por la cercanía de
esta primera en sus brazos res tragándole los pechos descaradamente, mientras
le cuenta una historia tonta de cómo se cayó en la piscina de pequeña y fue
salvada por el jardinero de la casa o algo así; sinceramente, ni me interesa
saberlo. Al menos, pienso observando unos muebles color blanco de cuero cerca
de una puerta corrediza trasparente que daba una luz segadora del exterior
danos a entender que llegamos a la entrada de la fiesta, la pequeña sala tiene
posee entre ella las pertenecías de muchas personas bolsas, ropa, toallas,
inclusive zapatos, siendo el desastre propicio de adolescentes sin conocer el
orden. Miramos confundidos a Selina, quien finalmente separándose de Bernard,
explica con una sonrisa tonta pertenecer a los invitados que detrás de la
puerta mantienen en su punto la fiesta; no debemos preocuparnos por hacer mucho
ruido o algo, sus padres no se encuentran en casa debido a atender asuntos de
negocios con unos proveedores de tecnología de-no-tengo-idea y la han dejado
encargada de la casa. Si necesitamos algo o tener hambre, simplemente llamemos
a Michi, es la camarera de la casa y la encargada de suplementarnos de
alimentos ricos en grasa, sin más, quedábamos en confianza. Al abrir la puerta
corrediza entendí las palabras de Zephyr de golpe, como si una vastica halla
golpeado mi cara fuertemente trayéndome el sabor de la verdad, porque en
definición no pude escoger otra boca del lobo donde meterme, no, viene
exactamente en dirección del desastre mas huracanoso de todos. Edward. La piscina
que consistía en una gran fosa de horrillos azul cielo, ovalada más forma de
las curvas de una guitarra y agua cristalina, tenía entre sus primeras filas la
presencia de los máximos perpetradores de todo el Agreement, el grupito de Edward.
Ellos aparentemente fijaron sus ojos ponzoñosos en mí, sonriendo socarronamente
entre ellos y empujándose señalando con sus bebidas de contenido dudosos a
dirección donde estaba. Prendiendo la alarma de emergencia, Cathy di un paso al
frente desafiándoles con la mirada, dándoles a entender que moviendo un solo de
sus dedos los mandaría volando directo a la Antártida donde se congelarían
hasta parecer cubos andantes de hielo. Uno de los chicos, pecoso de nariz
enorme y fea, le susurro a Edward algo en el oído que lo hizo asentir
ligeramente sonriendo, seguido de guiñarme el ojo y seguir conversando entre
sus amigos. Nada bueno puede venir de eso, estoy segura.
— Al fondo a la derecha están los
vestidores de chicas, cerca de los baños y la sauna. Ya saben, para el cuidado
de la piel. — guiño el dirección de Bernard, quien sonrió aun incomodo. — luego
hacia la izquierda se encuentra Michi con el mayordomo Nick junto al mesón de
bebidas y aperitivitos, no te preocupes Angelina, nada tiene alcohol pensamos
en ti ante de hacerlas. — quería insultarla, en verdad quería hacerlo, pero en
respuesta lo único que hice fue sonreírle con hipocresía cosa que la hizo
enfadar un poco. ¡Toma vaca sin leche! — En fin, espero que sepan nadar y de
necesitar algo no duden en hacérmelo saber.
— Una vez más, muchas gracias por la
invitación Selina. — dijo con una de sus sonrisas radiantes Bernard, haciéndola
suspirar a la rubia que le miraba mas y mas interesada en él. — no muchas
personas en el Agreement se atreverían hacer algo como esto. Unir a ambas
especies en un solo espacio, es muy agradable de tu parte.
— ¡Pero si no ha sido nada! — chillo muy
emocionada la sin magic, aprovechando la situación para sujetar ambas manos del
ojos azules y girándose a mi dirección, aquí vendría de nuevo. — como lo dije
antes, Angelina y yo somos muy buena amigas. Invitarla a mi hogar es sinónimo
de nuestro lazo fuerte… ¿Cierto?
— Si… seguro… — susurre mirando con algo
de recelo sus ojos de vaca mentirosa.
— Seguro querrán cambiarse — halo hacia
ella a Bernard colocándolo a su lado y fijándose en nosotras, sonriendo
socarronamente. — yo cuidare de Bernard, en tanto ustedes se colocan acorde a
la ocasión… ¡Tranquila Abie! No pienso comerlo, solo le presentare a algunos
chicos de aquí.
— Sé que no eres carnívora, Selina. — el
tono de voz de Abie era muy distinto a los que acostumbraba escuchar en ella,
los cuales eran suaves o pasivos. En cambio este era fuerte y demandante,
parecía querer demostrar su supremacía entre ambas con Bernard. — pero como
todos vinimos juntos, considere inapropiado separarnos de momento a otro.
Cathy
enarco una ceja sorprendida de esta nueva Abie, mirando hacia mi dirección
susurro adelantarnos y dejar a las perras marcar su “orina” en el tronco de ojos
color cielo. Antes de responder, fui alejada del dúo de chicas sin magic
caminando directamente en dirección de los cambiadores donde señalo Selina, al
menos fue la intención de Cathy porque otra mano sostuvo mi antebrazo con
demanda obligándome a frenarme en el acto y atenderlo. Al ver los ojos azules
brillosos suplicantes de Bernard mi estado de ánimo bajo se elevo, en su lugar,
un cosquilleo donde estaba tocando el chico creció por toda la piel de mi brazo
inquietando mi corazón en un pestañeo. Debía de estar molesta, quizás hasta
indignada, pero dentro de mi ser nada de eso existía solo la necesidad de
encontrarme con este increíble muchacho de ojos color mar y dejarme llevar por
ellos, quedarme en su isla y condecorarme colona.
— Déjame acompañarte, Angelina. — pidió
seriamente, con un toque de demandante e insistente. Cathy simplemente lo
miraba ceñuda. — me he dado cuenta de tu incomodidad con ciertos personajes en
la piscina. Las esperare afuera como si fuera su guardián.
— Así que… ¿finalmente te diste cuenta que
Angelina igualmente vino a esta fiesta? — inquirió sumamente disgustada Cathy,
incomodando visiblemente al muchacho y haciéndolo bajar la cabeza apenado. — es
muy generoso de tu parte, niño.
— Cathy… — susurre en tono de regaño,
obligándola a bajar su mal humor.
— No, lo siento mucho Angelina pero
tienes que darte cuenta de las cosas desde el inicio. — me soltó colocándose al
frente de Bernard y obligándolo igualmente hacerlo, a pesar que mi amiga era
mucha más pequeña a él lo encaro de una forma bastante intimidante. Dándole a
entender no doblegarse ante nadie, mucho menos un sin magic. — Este sujeto no
puede venir a buscarte cada vez que se encuentre en un apuro, porque no eres
una ruta de escape, ni menos la segunda alternativa, oh sí que no. Tú mereces respeto,
Angelina, respeto y este… chiquillo… parece no conocerlo.
— Que lengua más afilada, Cathy… —
canturrea complacida de la situación Selina la vaca sin leche, sonriendo.
— E… eso… eso fue… — tartamudeo
nervioso, queriendo enmendar el error de su comportamiento de desplante hacia
mí.
— Si, realmente quieres discúlpate con
Angelina asume tus responsabilidades por ti mismo y no usando un salvo
conducto. — coloco uno de sus dedos en el pecho de él señalándolo, donde de
momento a otro sus ojos adquirieron una tonalidad salvaje. Tembló sin evitarlo
del miedo. — En tanto no hagas eso, te recomiendo permanecer como lo has hecho
toda la mañana, lejos de Angelina.
— ¡Cathy! No debes ser tan dura con
Bernard, lo que hemos conversado es…
— La cosa es igual para ti, Abie. — se
giro de inmediato al escuchar su voz, deteniéndola y induciendo en mi interior
un hechizo más poderoso de parálisis en el cuerpo. — no me vengas con que
quieres actuar a la mejor amiga modelo, cuando tus propias intenciones han sido
tan claras que salieron directo a tus acciones. Quizás convenzas a Angelina con
tus… actos de la buena y bondadosa Abie, pero sigues siendo una más de ellos,
de los sin magic — alzo sus brazos recalcando mas sus palabras, haciendo más
énfasis a ellos tres parados frente de nosotras. — y aunque la mona se vista de
seda, mona se queda.
Dejándola
completamente sin habla, Cathy sostiene mi brazo haciéndome caminar de una vez
hacia el cambiador de mujeres con todas las miradas de los sin magic sobre
nosotras, dándonos a entender que llamamos un poquito la atención; no he tenido
momento de reaccionar, menos de reprender el comportamiento grosero de mi amiga
en una casa ajena, hacia nuestros amigos, sobre todo, ante Abie quien en la
vida podría ser mala conmigo cuando se ha dedicado plenamente a protegerme. Sin
embargo en lugar de sentirme enojada con Cathy, quiero esconderme rápidamente
en un sitio cerrado y al menos lloriquear un rato porque en las palabras de mi
amiga no ha existido nada errado, menos fuera de norma, allá fuera me sentí la
segunda opción, el plato de segunda mesa de Bernard decide a mirar cuando Abie
está en disputa con otra mujer por su atención. ¿Por…? ¿Por qué me ocurren
estas cosas a mí? ¿Por qué no termino con esta locura y mando todo al demonio?
¡¿Por qué?! Ah… lo sé, por supuesto que lo sé, estoy tan involucrada
sentimentalmente con Bernard donde pensar en tirar la toalla es una locura, una
estupidez total. Por lo tanto, mi postura de no rendirme debo llevarla hasta el
final, aunque salga herida justo como en estos momentos.
Más
tarde ya cambiada con mi llamativo bañador estilo marinera, jugaba con el agua
de la piscina bajo mis pies mirando como Cathy comía con glotonería infinita
una reacción entera de burritos al propio estilo mexicano, desde salir del
cambiador de mujeres se autoimpuso llenarse de los manjares mas resaltantes del
mesón de la fiesta de la vaca sin leche de Selina. Pobre de los encargados de
proveernos de los alimentos, se miraban entre ellos confundidos de tener por
primera vez una invitada tan animada como la muchacha al comer de todo, aunque
teniendo clara preferencia con los burritos. Al comienzo la acompañe un poco,
sin comer claro está, solamente tome un zumo de frutilla mientras miraba desde
lo lejos las siluetas de mi mejor amiga junto al chico que me gusta riendo y
conversando de lo lindo, ignorando una vez más a todos los demás, introducidos
en su propio mundo. Si bien ambos se disculparon conmigo de todas las manera
posibles alegando haber estado conversando de mí y todas mis etapas de la
niñez, teniendo la oportunidad, se integraron a la fiesta conversando con
diversos invitados conocidos por ellos de la ala no mágica y presentados por
Selina; se excusaron para ir a sentarse en la orilla mas apartada de la piscina
a entablar la plática lejos del mundo diverso. Fue en ese instante que me
aparte de Cathy, quien enamorada de los burritos me dio pleno permiso de
hacerlo, sentándome donde en estos momento me encontraba: sola. No es como si
tuviese problemas en hacerlo, desde tener memoria al pertenecer a los Magic
Pure, en todas las actividades de grupo me aislaba fuera de mis compañeros
aceptando gustosa la compañía de la soledad. Sin embargo, cuando estás en una
fiesta de piscina como esta, rodeada de sin magic riéndose, jugando, hablando y
haciendo cosas ruidosas de su calibre, y teniendo por otro lado el evidente
coqueteo de tu mejor amiga con el chico que te gusta… empieza a afectarte el
hacerlo.
También
estaba eso, esa pequeña cosa en incomodarme más a los demás, hundirme e
inducirme una clase de dolor peor a ser ignorada. Los comentarios de las chicas
sin magic, fieles admiradoras de Abie. Ellas mencionaban lo muy linda pareja en
hacer con Bernard, la química innegable al entrar en contacto, lo muy
emocionado que se encontraba él al mirarla, la sonrisa radiante y llena de
vitalidad de ella al mirarle desprevenido observándola con atención, sobre
todo, la cálida atmosfera en envolverles dejando a todos abrumados y deseando
no intervenir. Cada uno de esos argumentos se ha incrustado en lo más profundo
de mí ser, provocando pequeñas heridas con signos de letras, donde sangrarían
formando un pequeño charco de bajo de ellas. Lo he entendido, en verdad lo he
hecho, nadie podía combinar mejor con Bernard sino Abie, es decir, ¡solo
mírenlos! Ambos son perfectos, con personalidades abiertas, dispuestos a
entablar amistad a si sea con personas desagradables en no merecerlo, populares
en la ala no mágica entre los chicos y chicas deseando querer salir con ellos o
simplemente ser sus amigos. Yo no soy así, en la vida lo he hecho, estoy hecha
de una clase muy distinta a ellos donde la naturaleza es mi confianza, mi
habita natural y el entablar amistad con mis semejantes no es una necesidad,
sino tortura. Bernard y Abie pertenecen a la luz, por mi parte, soy la
oscuridad, la noche. Rápidamente escucho a una de las amigas de Selina mirar
una vez en dirección de donde estaban esos dos, decir que el bañador de Abie
era hermoso, no solo por su color violeta sino al tener un cuerpo tan delgado y
estilizado como el de ella le hacía ver mucho más alta, resaltándole más sus
curvas. El corpiño era triangular estilo Bandeaux, de aro, alzándole los pechos
que aunque no exagerados, se los moldeaba dándole un aspecto bastante alzado y
moldeado. El biquini, de forma colaleles, parecía haber sido hecho
especialmente para ella pues acomodaba lo que tenía que acomodar y dándole una
apariencia a sus piernas más largas. Tenía razón, a mi lado ella si parecía
toda una mujer, no disfrazada para el cumpleaños de tu hermana menor (cosa que
ni tengo) en lugar de una fiesta de adolescentes. La verdad, no comprendía nada
a Cathy en ayudarme a buscar semejante bañador ¡Si hasta el de ella es
increíble! Era de dos piezas color verde, tipo camiseta con un escote al medio
donde mostraba sus pechos nada pequeños, biquini de tirantes que realzaba su
cola y no le daba nada de tregua a la imaginación de los chicos, de encontrarse
Dylan aquí, seguramente se desmayaría de la imprecación. Le estaba haciendo la
competencia en lo atrevido a Selina la vaca sin leche. Aunque pensándolo bien,
hasta ella consiguió algo interesante que hacer, yo simplemente parecía una
acosadora de mi propia mejor amiga viviendo su momento con el chico que les
gusta.
— ¿Sola y sin compañía? — una voz
chillona detrás de mi me provoco un respingo, obligándome a girar y mirarla
directamente. Era Selina acompañada de dos chicos: Edward y Dott, la mejor
amiga de ella. Ambos tenían expresiones inquietantes en su rostro, no me daban
buena espina. — Es raro… si eres una de las personas más afortunadas de este
mundo, desayunas todos los días con Bernard y su mejor amigo, claro, seguido de
tu sequito de frikis iguales que a ti.
Sabía
que mucha amabilidad de su parte era extraño, más tomando en cuenta que su
único interés en Abie es su popularidad, convirtiéndose en una amistad a base
de conveniencia. Repulsiva y asquerosa.
— Piérdete en la piscina, Selina. — le
dije demandante, sin necesidad de girarme y darle la cara. En verdad no estaba
con ganas de soportarla.
— ¡Cuánto desagradecimiento de tu parte
Angelina! — fingió sentirse dolida mirando a sus amigos y riéndose, corrección,
riéndose de mi estado de ánimo o de mi suerte. Puede ser una combinación de
ambas. — te recuerdo que ha sido mi
idea el invitarte a mi casa y
pasarte un día diferente, divertido e inigualable. Aunque… la diversión no ha
sido precisamente tu fuente, ¿cierto?
— Creo que le duele. — puntualizo Dott,
seguidamente de soltar una carcajada sonora.
— ¿Sí? ¿Es eso? — tomo asiento a mi lado
Edward, empleando un tono acusador y burlón en tanto me miraba fijamente —
¿Dolor? ¿Dolor por qué Lovecraft no te ha dado ni la hora desde que llegaron?
Oh, no, disculpa mi error, que Pitt admitió haber ocurrido eso desde hace
mucho, mucho antes. — río muy cínicamente, provocando pilar el dolor de mi
pecho en el rincón más recóndito de mi ser y respirar profundamente hasta más o
menos poder con él. — Te duele saber que
ese muchacho nunca podrá fijarse en ti, que prefiera alguien de su gente, su
raza, alguien como… tu mejor amiga por ejemplo.
— Jamás le llegaras a los talones a
alguien como Abie, deberías entenderlo — agrego a la declaración Selina,
sentándose al otro lado de mí.
— Tampoco tú. — le dije con voz ahogada,
casi insegura al comienzo pero enseguida alzando mi rostro y mirándola fijamente
sin signos de miedo. — ni haciendo el mejor de los conjuros lograrías hacerlo,
Selina.
— Tus polvitos mágicos o brujerías
estúpidas, han logrado atraer la atención de Bernard, chiquilla. — bramo
evidentemente furiosa, mirándome de forma ascosa y una pizca venenosa. — no
creo que sea las más idónea para decirlo, no estando en un nivel tan patético.
— ¿Estás sugiriéndome que para obtener
aunque sea una de sus miradas debo hacer un conjuro? — pregunte irónica, para
no mencionar indignada.
— Tampoco sería mala idea. — río una vez
mas Dott, agachándose y obligándome a mirarla ahora a ella — seguramente
Bernard te considera su monigote, aquel objeto de diversión o curiosidad
directo al ser un Magic Pure. Con tal, todos ustedes son como fenómenos de
circo, dispuestos a complacer a todo aquel que les guste.
Quede
unos segundos en silencio considerando al menos la idea de estas arañas
ponzoñosas, Edward quien no decía nada, encogió sus hombros decidiendo
levantarse de su asiento al ser llamado por unos de sus orangutanes amigos para
observa una cosa. El movimiento era claro, este caso había pasado a las grandes
ligas, en manos de mujeres y él un hombre no tenía nada por hacer allí. En una
parte las sangronas tenían razón, desde conocerse mi elemento naturaleza así
como todos los poderes provenientes al clan Martín, Bernard parecía tener un
evidente interés hacía mi llenándome de muchas palabras de aliento para no
tener miedo de mi misma, igualmente recalcando lo sabía de ser la naturaleza
como correcta. Ella nunca se equivoca. Era como decía Cathy, los chicos les
agradan a las mujeres con una determinación en mente, esas en demostrar no ser
una damisela en problemas y defenderse en todo momento ellas solas. Sin
embargo, no tenía ninguna razón para utilizar mi magic, es decir, las ganas de
quemarles el trasero a este par de víboras no faltarían pero sin pruebas de ser
malas conmigo lo dictaminaría en un acto de desfachatez total, un abuso de
poder.
— ¿Aun no te has dado un chapuzón? — me
dio un ligero empujón en uno de mis costados Dott, sonriéndome con motivos
ocultos. — ¿O acaso…? ¿No sabes nadar?
— ¿Eh? — musite sin entender nada, si
pude sumergirme unos segundos en las aguas pero me salí rápidamente incomoda de
las punzadas de dolor por las imágenes de Bernard junto a Abie frente de mi. —
Pero si yo…
— ¡Ah! Si, si hemos entendido Angelina. —
alzo su voz de forma escandalosa Selina, llamando la atención de algunos de sus
amigos en el lugar, incluso Abie y Bernard. — este día tan esplendido y medio
caluroso te invita cordialmente hacerlo. Pues puedes hacerlo, como anfitriona
que soy te doy permiso.
— ¿De que estas…?
— Deja de ser tan tonta y hazlo —
susurro con dominancia Dott, sosteniéndome con fuerza al ver como los demás
conversaban entre ellos mirando el panorama, menos Abie y Bernard, ellos
volvieron a su mundo. — cuando hablamos de utilizar tus trucos, no nos
referimos a tu fuego de circo, sino de los otros. Ejemplo, lo que hiciste en la
clase mixta.
— ¿Lo recuerdas? — acaricio con fingida
amistad Selina mi cabeza, mirándome con señal de seguirle la corriente y no
pisar en falso. — cuando luchaste con Abie y sacaste una sombra igual a ti.
Oh,
oh, oh. Ya entendía a lo que se refería, el conjuro de clones, siendo nada mas
a un espejismo o un mecanismo ilusorio combinado con los poderes directamente
de la naturaleza de magic o no magic, al imaginarse cosas donde no existían. En
muchos seres mágicos de mi edad es un conjuro complicado de hacer, mas cuando
debes poseer un manejo muy preciso de la energía o el motor de la naturaleza,
tanto dentro como fuera de tu cuerpo; por eso es algo propicio de los de último
año, no tercero. Ahora estas sin magic me proponían hacerlo, a ponerlo en
práctica e impresionar a Bernard, tal cual como si fuese un monigote antes
mencionado por ellas y la verdad, no me gustaba ni poco. No está en la
naturaleza de un Magic Pure manipular sus poderes solo para llamar la atención
de alguien, tomando en cuenta el hacerlo por mero capricho, porque el chico en
cuestión esta con mi mejor amiga desde saber su presencia en esta fiesta. “Pero
decidiste no rendirte” me acusa una voz sínica en mi cabeza, llevándome a mirar
una vez más las sonrisas acusadoras de las sin magic, “y… no rendirse, también
incluye hacer técnicas, desesperadas” concluyo soltando un gorgojeo que parecía
ser una risa. No mentiré, sentí un frío recorriéndome cada centímetro de mi
piel, desde la punta de los dedos de los pies hasta el cuero cabelludo de mi
cabeza. Ese… ese no era un pensamiento normal de una Magic Pure, de un ser en
entera concordancia con la naturaleza su fuente de poder, mas bien, parecía
sacado una persona con una entera necesidad de atención, de la atención de
quien le gusta. ¿Estaba dispuesta hacerlo? ¿De robarle unos minutos a Bernard a
mi mejor amiga? ¿En verdad lo estaba? La respuesta en sí, no la tenía, pero
creo que escuchara las ideas de estas chicas vendría.
Así
que, cerrando los ojos de forma inesperada para todos los presentes, me arroje
al agua murmurando en mi mente el conjuro de clonarme, en esta ocasión
abasandome en el elemento natural rodeándome, que a su vez, recibiéndome con
los brazos abiertos inyecto en mí una clase de paz más intensa a la que
necesitaba. No pensé en nada mas, ni Cathy abusando de la hospitalidad de los
encargados de orden de la villa, Selina junto a Dott incitándome a cometer
estupideces simplemente para sacar provecho de eso, menos de Abie conversando
muy apegada a Bernard sonrientes, ambos como si el mundo a su alrededor no
existiera. Allí, sumergida en el agua, había encontrado finalmente todo lo que
pude esperar desde decidir venir a esta fiesta: soledad, tranquilidad y
silencio. Este tipo de silencio no es nada escalofriante o intimidante, en su
lugar, ratifica lo que un alma atormentada como la mía necesita, descansar.
Nunca he sido partidaria del azul, es un color muy bonito, lo sé, pero tenerlo
como favorito no es precisamente mi pensamiento; al menos hasta que conocí a
Bernard. Porque cuando lo miras directamente a los ojos lo comparas con el mar,
extenso, enigmático, y mágico, sobre todo eso. Como buena Magic Pure que soy lo
encuentro interesante. Es triste pensar que solamente pueda ser para él un monigote,
la clase de chica fenómeno en brindarle datos distintos a los de su raza pueda
darle, la magia es libre, bondadosa y atrayente, pero en manos equivocadas
puede ser el inicio del mismo preludio del infierno. Entonces, ¿a qué viene lo
del color azul? Fácil, aquí donde me encuentro sumergida es todo de ese color,
quien en muchas clases de “EL COLOR DE LA MAGIA” por la profesora Artemis
explico el significado de este es la tranquilidad, asociado mayormente con la
mente y los poderes que pueda tener. La esperanza de una mañana mejor, la fe de
poder realizar algún logro, la eternidad del infinito y la verdad. Del mismo
modo, el amarillo lo es, tomando en cuenta que es el color legendario el azul
también forma un papel fundamental en la historia de los magics y de alguien
poseerlo sería relacionado con todas estas características anteriores. Entendía
finalmente eso, porque en esos momentos lo único en inundar mi alma era la paz,
cero problemas, cero inconvenientes o disputas entre razas, solo yo y la infinito
del agua azul. Abrí un momento los ojos vislumbrando los vástagos de los rayos
del sol combinándose ligeramente con los movimientos del agua, era parecido a
tener las primeras luces de la aparición del alba, la primera luz de la mañana
llena de los mismos sentimientos de paz a esto. Un murmullo ejercía presión en
mis oídos revolviéndose con los pulmones obligándome a buscar oxigeno, donde de
apoco me quedaría totalmente sin aire pero… ¿Qué importaba? Si permanecer aquí
era enternecedor no existía nada que me hiciera daño, nada… salvo el ardor en
mis pulmones al no tener donde respirar; me preguntaba si existía algún conjuro
donde me permitiera hacerlo. Esbozando una sonrisa en pro del ambiente, deje
escapar el último gramo de oxigeno de mis pulmones desvaneciéndome todo aquel
que me estaba haciendo lamentarme, la imagen de Abie Churchill junto a Bernard
Lovecraft en un ambiento propio de cómplices enamorados, riéndose, sonriendo y
mirando sus ojos como si delante de ellos existiera la mejor de las creaciones;
es donde efectivamente, Angelina Cameron no entraba en la ecuación.
Fue
cuando ocurrió, unos demandantes brazos me sacaron de mi membrana protectora
obligándome a respirar de golpe ante la ola expansiva de aire directo a mis
pulmones llenos de dolor, creo que se convirtieron en carbón o grandes bolsas calientes
llenos de polvo pica-pica. Abriendo los ojos tosí incansablemente tratando de
sacar fuera de mi el ardor que me consumía, lamentablemente no podía ver nada
mas a sombras alrededor reclamándome sobre-hacer-no-se-que-locura seguido de
otro que otro chillido de escándalo; pero no podía seguirles el ritmo entre el
ruido dentro de mis oídos y el ligero aturdimiento de mi cabeza, lograban
confundirme aun mas. Exactamente… ¿Qué ocurrió?
— ¡Por Merlín! — dijo la voz masculina
cerca de mí, tomándome entre sus brazos y obligándome a mirar hacia su
dirección. Seguía sin poder verlo bien. — ¡¿Qué estabas pensando cuando te
arrojaste de esa manera?! ¡En verdad creía que morirías!
Entre
los retratos parecidos a las pinturas en acuarela, pude finalmente distinguir
los inconfundibles ojos azul mar de Bernard Lovecraft, su rostro moreno
reflejando pánico, esos hermosos rasgos físicos enternecedores culpables de
emitir en varias chicas suspiros satisfactorios y la manera de dirigirte a ti
con elegancia combinando la amabilidad. Creo que había encontrado mi azul
esplendoroso, la paz entre mis días oscuros, aunque haya sido este mismo azul
en hundirme en el precipicio de mis prejuicios.
— Be… Bernard… — susurre ronca, algo
patosa y cansada de olvidar como respirar.
— ¿Ambos se encuentran bien? — esa otra
voz… ¿Abie? Si, era ella, se aposento al otro lado del ojos azules y mirándome
de la misma manera cuando solía rasparme las rodillas tratando de escalar un
árbol sin éxito. — Oh, oh, Angelina, mi
ángel… no sabes lo preocupada loca que estaba por ti, de repente te arrojaste
sin más a la piscina… ¡Pero si yo misma te enseñe a nadar! No lo haces a las
mil maravillas pero…
— ¡¿En verdad quieres matar a alguien de
un susto?! — grito Cathy haciendo a un lado a Abie y abrazándome con fuerza, su
cuerpo ligero temblaba contra el mío demostrando lo muy afectada que estaba su
dueña. No le devolví el abrazo, pero si quede tranquila dejándola hacer lo que
quisiera. — ¡Te dejo sola por unos segundos y adoptas complejos de una nadadora
olímpica! Por favor, si solo deseabas entrar a lo profundo ¡Dilo! Pero no te
lances sin más ¡Menos sin protección!
Ya
mi cabeza estaba casi despejada, supongo que la falta de oxigeno confunde tu
cerebro al punto de no saber ni siquiera tu nombre, como me encontraba aun en
los brazos de Cathy divise perfectamente estar rodeada de sin magic susurrando
entre ellos bastante complacidos que un ser mágico como yo estuviese a punto de
morir, por supuesto, una menos entre el circulo de fenómenos tira brillitos.
Realmente, lo menos en importarme era la bola de inadaptados que me miraban,
porque la expresión de burla en el rostro de Selina la vaca sin leche decía
muchas cosas, además de planear algo entre manos. La conozco no es de las que
se quede precisamente fuera de una polémica, menos si ocurre entre su
territorio, lo realmente importante en su perspectiva de chica sin magic es
destacar hasta en las desgracias. Por lo tanto, acomodando su extenso cabello
dorado con extensiones, se abrió paso entre los espectadores del incidente
mirándome con malicia evidente junto a su amiga Dott, las máximas devotas a la
maldad.
— Angelina, te voy a pedir un favor. —
desvió la mirada hacia Bernard que sigue respirando entre cortado, al mismo
momento de tener a Selina con su amiga frente a mí, con ojos maliciosos e
irónicos. — no vuelvas a agitar de esa manera mi corazón, quizás hoy no he sido
lo más caballeroso posible contigo pero… sigo manteniendo mi pensamiento
contigo. Me importas.
Si
quería llorar está era la oportunidad, desde que empezó este espantoso día lo
único en desear es la atención de este muchacho increíble, capaz de trasformar
las mazmorras de un troll opresor en la guarida de las hadas del bosque
encargadas de protegerlo. Así se encontraba mi pecho, protegido, sanando con
parsimonia cada rincón que resulto afectado; resultaba irónico que la misma
persona en causarte daño fuera la cura a tus males. Y como saben perfectamente,
nada en mi vida perdura para siempre.
— No creo que sigas pensando lo mismo
cuando mires hacia la dirección donde se arrojo Angelina, Bernard. — comento
con esparciendo veneno en cada silaba que profesaba sus labios, a la par de
inducirme un medio peor a ser la deshonra de los Magic Pure. Dicho esto,
sonriendo ladinamente señalo a donde estuve anteriormente sentada y se
encontraba una réplica exacta de mí, como si nada ocurriese. — ¿Increíble? ¿No
lo crees? Los seres mágicos cada vez nos sorprende más, inclusive, recreando su
propia muerte. Una muerte fingida.
Un
balde de agua fría cayó sobre mi cuando los mismos ojos azules del chico que me
gusta hace unos segundos inundados de temor, nerviosismo y pánico, se
trasformaron en algo tan oscuro como asqueroso. Era desprecio, el desprecio se
pintaron en esas gemas azules, que sin decir o mencionar algo al respecto de mi
acto claramente bajo, se quito de mi lado dándome la espalda de su imponente
espalda cubierta de lunares similares a los de su rostro de bajo de su ojo.
Cathy observando cómo los sin magic abandonan el sitio susurrando y mirándome
con asco infinito, olvido su postura de mal humor con Bernard pidiéndome
claramente seguirlo y explicarle la situación, el ser manipulada por Selina y
sus amigos, caer en la provocación de seguirles la corriente… ¡Pero no podía
concluir de esta forma mi situación con él! Seguí manteniendo el silencio en
mis labios, dejándome consumir por las pequeñas descargas atacando mi estomago
ante la culpa de haber hecho semejante cosa. ¡Ni siquiera Abie permaneció a mi
lado! Al igual que los otros sin magic, abandono silenciosamente el sitio
tomando un camino diferente al de Bernard, entendiendo que él probablemente
tampoco quiera verla. ¿Y por qué no le hacía caso a Cathy? La pregunta mejor
sería ¿Con que derecho lo haría? Los seres mágicos nos caracterizamos por
mantener los sentimientos más puros de la naturaleza, no lo contrario, jamás lo
contrario y el mentir podría considerarse un pecado capital entre nuestra raza.
Desapareciendo
mi clon cerca del agua, me coloque de pie ignorando a Cathy y caminando
directamente al cambiador de chicas escuchando mi nombre sin parar en los
labios de ella, pidiéndome detenerme. No lo haría, mi único objetivo en mi
cerebro era desaparecer junto a este error enorme como magic y como mejor amiga
de Abie, porque claramente le he fallado a ella también. Quizás he trasvigeneado
la situación, ahogándome en un vaso de agua, cuando estuvo pasando el mejor
momento de su vida con el chico que le gusta. Sí, soy una idiota, una gran
idiota. ¿Cómo puedo siquiera aspirar mirarlos nuevamente a la cara? ¿El
disculparme? Mas si la falta ha sido enteramente mía, no suya. “Pero sus
comportamiento te llevaron hacerlo, no puedes negarlo” una vez más la voz
sínica en mi cabeza hace su aparición atormentándome, rehusándose asumir la
gravedad de las cosas. Entro en forma de vendaval al cambiador de mujeres
cerrándole la puerta en las narices a Cathy, sé que no tiene la culpa, pero en
estos instantes no deseo ver a nadie y la incluye también. Junto a los golpes
seseantes de mi amiga al otro lado de la puerta, me deslizo finalmente al suelo
cubriendo con ambas manos mi rostro desojando con pesar mis sentimientos
oprimidos en mi pecho, en pocas palabras, el nudo atragantado en mi garganta da
paso finalmente a las lagrimas. No sirve de nada llorar sobre leche derramada,
menos lamentarse, pero al menos me quita un peso de encima al dejar salir toda
la presión acumulada. Lloro y lloro con el alma y corazón, soltando quejidos
lastimeros sonoros a la par de encogerme en forma de bolita, las descargas se
han convertido en rayos directos a todo el cuerpo que tiembla y se combustiona
en su propia agonía. Es que en realidad, no es relevante ser el hazme reír de
los sin magic en esta estúpida fiesta condenada al fracaso, seguirle la
corriente a las víboras ponzoñosas de Selina y Dott. No, en verdad no lo es.
Porque lo realmente en dolerme, luego de ignorarme toda la mañana, era el mismo
Bernard junto a esa expresión de desprecio en su rostro, sumándole algo mas, la
decepción; << No eres la Magic Pure que creía que eras >> no debías
saber ser leer mentes para entender que eso pensaba, y eso… eso fue un golpe
peor al físico. Lo que más permanecería en mi memoria del día de hoy sería eso,
el momento exacto en cámara lenta cuando se levanto de mi lado dejándome
desprotegida presa de mis demonios, en tanto me mostraba su imponente espalda.
Desde ahora, el muro de Berlín que nos separaría.
Y,
por primera vez en mi vida, descubrí el dolor que causa la indiferencia de tu
primer amor…
-
Deslizándose
con una túnica negra color carbón por los desolados pasillos del área “neutral”
del Agreement, se dirigía con mente enfocada hacia la biblioteca siendo su
único propósito desvalijarla hasta el último rincón para encontrarlo, ese
escrito, el escrito más polémico y de dudosa existencia para ambas razas. El
Magia Pura. Él no tenía mucha certeza de hallarlo en esa noche de luna nueva,
donde la oscuridad era su única compañía en la travesía de todo Darks Magics
poseía, tomando en cuenta de donde obtenían sus poderes, esta se consideraría
una total y necesaria presencia. Sin embargo, el Darks Magics bajo su
perspectiva, pensaba no ser de nada en ayudar. Solo entorpecía su visión. Al
tener un embrión de los seres oscuros ocupando su costado izquierdo, debía de
mantener bajo perfil sus poderes de Magic Pure solamente para tener las
apariencias controladas; aunque estaba percibiendo notablemente el cambio en
sus elementos naturaleza. Agua y nieve. Un ejemplo, el primero, mas viscoso y
espeso, casi podías asemejarlo al plástico fundido o el petróleo; el segundo,
no era frío, menos gris, sino una capa espesa de negrura que donde caía
desintegraba todo a su paso. La pasada noche estuvo leyendo algunos libros
sobre los suyos, los seres oscuros, donde explicaba que a menudo en avanzar su
transformación abandonaban sus sentimientos de seres humanos centrándose en
destruir todo aquello que le pudiese estovar, la criatura en crecimiento
entendía, le daba inclusive la razón porque estaba experimentando cambios de humores
donde los despreciables esnifers lo protagonizaban. ¡Oh! ¡Como deseaban su
entera destrucción! Sujetar a uno del cuello, apretarle la tráquea y admirar
como de ito en ito se les escapa la vida de sus manos hasta finalmente
fallecer. Aunque generalmente desecho ese pensamiento no pareciéndole tan
divertido, porque la victoria se saboreaba mejor cuando la víctima lucha por su
patética vida intentando medir fuerzas con su verdugo, siendo evidentemente
absurdo. Un sin magic jamás será contrincante de un Darks Magics, eso es como
decir que la oveja se comería un león de un solo bocado. Absurdas ideas, ¿cierto?
Siguiendo
con el relato, la criatura siguió investigando de los suyos, instruyéndose y
practicando algunos conjuros de ser útiles para él, sus ojos violetas chillozos
brillaron con intensidad ante uno en particular; manipulación mágica. Si bien
en la época de los próceres fue comentado dicho conjuro, jamás fue llevada a la
práctica, siendo considerada hasta por los de su propia especie resgosa y contraproducente
para quien quedara bajo ella. Por una parte, se hicieron varias pruebas a
sujetos que se presentaron como voluntarios para hacerlo, lo primero en
visualizarse fue un cambio considerable en su semblante tornándose más opaco y
pálido, asumiendo que adquiría características del portador del conjuro.
Seguidamente, los ojos perdían cualquier enfoque ignorando hasta la propia voz
de un conocido teniéndolos únicamente el encargo de su trance, y es cuando
venia lo tercero, las victimas caídas en el hechizo caían en una especie de
bucle infinito donde sus únicos deseos serán los portador haciendo cumplir su
voluntad como si fuera la propia suya. Es cuando viene lo malo, porque una vez
ejercido este hechizo el afectado no volverá hacer la misma persona de siempre,
aunque lo liberes y ordenes regresar a su vida, será un enlace permanente y
durare más profundo que el verdadero amor. Tres de los sujetos de investigación
presentaron amnesia temporal y permanente, mencionando no reconocer a sus seres
queridos o conocidos más allegados, deseando solemnemente volver a donde estaba
su “amo” porque no podía permanecer muy lejos de ellos. La criatura sonrío
socarronamente ante tal hechizo, realmente era maravilloso, si se enfoca en
alguien de tu entero agrado o que quieras salvar de la manada de idiotas Magic
Pure vendidos a los esnifers, por eso fracasaron como raza mágica, junto a sus
poderes propias de la naturaleza. ¡Qué cosa tan absurda! Pero como mencionaba
antes, el Darks Magics tenía su ángel selecto directo desde el cielo, quien
salvaría de cualquier maldito en querer dañarla, incluyendo a los suyos, porque
quizás podría poseer poderes directos del clan Martín o ser su reencarnación.
¡No le importaba! Porque le haría saber a los Darks Magics lo bueno de tenerla
entre sus filas viva con un buen conjuro, aunque perdiera un gramo de
personalidad pura de ella. Con tal de tenerla viva, lo demás vendría siendo
irrelevante.
Tomando
la decisión de consultarlo con su familia primero, arranco la página del libro
introduciéndolo en el bolsillo de su pantalón de vestir sabiendo que en verdad
resultaría útil en un futuro cercano, pronto volvería los días oscuros
cubriendo la faz de la tierra, demostrándole que nadie podría escapar de la
sombra de los seros oscuros siendo estos la máxima ex ponencia al poder. Se
vengarían de la derrota de sus antecesores, de Morgana Martín, su tío Paul y
todos aquellos que hicieron posible la verdad de los esnifers junto a Magics
Pure, la combinación más ridícula de todas. ¿Para qué de todas maneras? Si más
temprano que tarde les dieron la espalda, recalcándole el asco todos los días
en sus acciones al arrojarle cuanta basura encontraran en el suelo o
agrediéndoles físicamente. Pero la criatura no era impaciente, él estaba
calculando minuciosamente la oportunidad precisa para atacar y hacerle pagar
todas las humillaciones posibles que le hicieron vivir, mucho más, el
sufrimiento que le hicieron vivir a ella; su doncella. El haberla visto tantas
veces agredida por esos descarados esnifers le hacía hervir la sangre, más
cuando ya viéndola en el suelo terminaban por humillarla arrojándole líquidos
asquerosos a su hermosos cabello chocolate extenso, donde seguramente podrías
tejer una corona de flores y resaltar mas su belleza. Porque su ángel era cautivador,
bondadoso, piadoso y puro, sumamente puro que temía si de colocarle una mano
encima la mancharía con su oscuridad. Seguía dándole remordimiento al burlarse
de ella, fingiendo ser una persona que no era, pero tomaba en cuenta que es
necesario aun temía la posible reacción al enterarse de la verdad. La bondad de
su ángel es grande, pero no tanto, y le causaba escozor en su pecho, inquietud
sería la palabra idónea. Sin embargo, si mentir le permitía seguir
permaneciendo junto a ella entonces bienvenido sea, mantendría la mentira de
ser un Magic Pure.
Fue
en el instante de levantarse de su asiento queriendo regresar a la comodidad de
su habitación, cuando percibió un libro totalmente diferente a los demás de
pasta negra o gris, no, este era marrón y su tamaño particular llamaba la
atención; la criatura le pareció extraño no haberse percatado de su presencia
antes, es decir, ¡todas las noches desde su regreso de casa se la mantenía aquí
metido! ¿Cómo es que no lo sujeto? Sin ejercer mayor esfuerzo para alcanzarlo,
chasqueo sus dedos desvaneciendo el libro de su estante y reapareciéndolo en
sus manos en un segundo, rápidamente sin perder más el tiempo movió su índice
de forma giratoria provocando que las hojas del libro se adquirieran la
habilidad de pasarse solas sin pasarlas su mano entre ellas. Los ojos violetas
de la criatura giraron aquí y allá consumiendo los conocimientos que el escrito
podría darle, no tardo que su expresión neutral cambiara a complaciente y
socarrona. ¿Y cómo no hacerlo? Cuando el autor anónimo del libro (aunque
obviamente un Darks Magics prisionero) daba por sentada la creación del Magia
Pura frente de sus ojos, anunciando de la misma manera, que Albert Martín
sellaría junto con él todos sus poderes quedando efectivamente su existencia
como un misterio. Aunque no hablaba de la ubicación exacta de donde se
encontraba, si tenía los lugares donde solía guardarlo el prócer, como debajo
de su túnica al lado derecho o un gabinete
trampa diseñado exactamente para este tipo de situaciones, de su
escritorio, siendo el tercero de esté. De la misma manera, Marcos Zunnares era
en algunas ocasiones, el cuidador del Magia Pura dándole datos junto a su
esposa Madge de todos los estudios de Darks Magics muertos en batalla. Sobraba
mencionar la impotencia de ver a uno de los suyos tal cual fuese una rata de
laboratorio disecada, expuesta en asquerosas manos esnifers, quienes jamás en
la vida tendrían la oportunidad de ser dignos de tocarlos. La criatura sintió
su pena y la compartió, esos esnifers solamente enardecían su alma oscura,
deseando cada vez el resurgimiento de su raza y colocando de una vez por todas,
orden a esta sociedad podrida. Ya demostraría el verdadero significado de ser
un descendiente directo de Morgana Martín. Dándole unos últimos vistazos al
libro de pasta de cuero marrón, la criatura comprendió que El Magia Pura
existía, pero Albert Martín no sería lo suficientemente tonto para dejarlo en
un sitio visible y predecible, en su lugar, lo mesclaría con otros e incluso
cambiándole la tapa de la manera que los esnifers y Magic Pure no pudiese
poseerlo. De poseer el libro de Magia Pura tendrías el control de todo, de los
conjuros predilectos del prócer y la ubicación de la contraparte de este, El
Libro Negro de Paul Martín. Por supuesto, un paso a la vez, primero necesitaba
más información del Magia Pura, luego… luego vendría lo demás.
Esa
era la razón porque la criatura se encontraba tan feliz (en los límites que
abarque estarlo) caminando como si volara sobre el suelo, mirando de reojo a
los enormes ventanales del pasillo del área neutral, donde ese oscuro cielo se
afianzaba en todas sus anchas sobre él como aquel cómplice de un enorme crimen.
Esa misma negrura ahogaba su alma, a medida de pasar más el tiempo se alejaba
de su lado puro, desintonizándose con la naturaleza y los componentes en
componerla; jamás le ha importado hacerlo, desde tener memoria lo mantiene
presente. Un Sichers jamás será un Magic Pure completo, podría poseer los
poderes de uno, tener la apariencia de uno, pero nunca serlo. ¿Desde cuándo le
ha afectado la verdad? Ah, por supuesto, desde conocerla y observarla a lo
lejos a esa maravillosa criatura poseedora de una mirada pura al igual de
bondadosa, porque al reflejarte en ellos deseas convertirte en una persona
mejor o al menos fingirlo. Y es que Zephry Sichers ha caído completamente en
las redes de una Magic Pure, deseando poseer eso que con tanto esmero su
familia entera y los Darks Magics quieren destruir, sin mencionar el poseer
poderes de los Martín. Sigue sin saber con exactitud si han incrementado o
disminuido, solamente posee los conocimientos que el elemento naturaleza, la
mirada escaneadora, las cadenas de la justicia y el poder de exorcizar cuerpos
están bajo su dominio y de aprender a controlarlos, sería un peligro latente
para los suyos. Tampoco es que pueda frenarlos, ella ha decidido escoger la
locura de enamorarse de un esnifers y seguirle la estela tal cual fuese un
cachorro perdido, o por supuesto que lo está, se encuentra perdida en lo
absurdo de un sentimiento inútil que la llevara a la ruina porque al final de
toda esta contienda le deparara el sufrimiento y dolor. Zephyr se siente
impotente ante tal acontecimiento a venir, no debes de ser vidente para
saberlo, Lovecraft llego a la vida de las amigas de diferentes razas para
separarlas y llevarlas en una disputa más cruel a la guerra anteriormente vividas.
Ese chico no quiere a nadie, ni a sí mismo, solamente lo mueve un sentimiento
mezquino y asqueroso de posesión donde mostrarse como un joven de buenas
intenciones combinando con caballeroso es simplemente un espejismo; como el
hechizo de clones realizado ese día en clase mixtas del esnifers enérgico. Tal
cual como vino se iría, dejando a una Angelina en el borde del precipicio o los
pedazos de ella alrededor de una playa desierta e inhabitable. De algo si puede
estar concreto Zephyr, de convertirse sus premoniciones en realidad (cosa en
pasar) estará en primera fila en destruir a Lovecraft, de hecho, será el
primero en probar sus hechizos de Darks Magics recién graduado. Sería su paso a
la venganza hacia los esnifers, destruir hasta los cimientos a uno que
claramente, se lo merecía. Pero volvía a reintegrar, todo a su paso.
Repentinamente,
antes de llegar a su destino, Zephyr escucho los pasos de alguien entre los
corredores cercanos provocándole activar sus defensas como sus poderes de Darks
Magics, usualmente los suyos optaban por percibir a los esnifers mediante el
grado de maldad recorriéndole el su cuerpo. Cabe de resaltar, ser la máxima
fuente de poder de ellos, los sentimientos más oscuros de los seres humanos.
Una vez su hermana Flora le enseño el conjuro para extraerlos con un indefenso
anciano que encontraron en la carretera a su hogar, determino perderse y no
encontrar el sendero de regreso a la ciudad, la muchacha pensó que sería un
excelente espécimen de sus experimentos u objeto de estudio para su hermanito;
cosa de ser hacer lo último, y él no se quejo. Sonriendo complaciente ante el
recuerdo de un esnifers sufriendo muy a pesar de ser anciano, siseo entre
dientes unas palabras en hebreo desapareciendo por completo su figura
pintándose del mismo color de la noche, adquiriendo la esencia del viento y
esperando mirar del atrevido en fastidiarle sus horas de estudio. Nada, ni
nadie, le perturbarían sus cometidos. Encontraría la ubicación del Magia Pura.
Entonces finalmente apareció, la luz incandescente de una linterna de mano llego directamente a sus ojos
dejándolo un poco confundido y ciego, la imagen de un señor de avanzada edad
con cabello negro con algunas hebras plateadas, piel morena teniendo pintadas
algunas manchas signos de su vejes parecidas a las marcas de guerra en un
soldado, su complexión era delgada, alto de hombros desgarbados demostrando haber
vivido bastante; su rostro marcado con la indiferencia de toparse algo raro a
estas horas de la noche le miraba sin parar, como si percibiera su presencia
frente suyo, cuando en realidad, sus ojos negros buscaban adaptarse a la
oscuridad proporcionado de la luna nueva. No obstante, el anciano pronuncio
entre labios parecerle extraño encontrar esto vacío, juraba que escucho algún
susurro extraño en esta dirección… aunque por supuesto, no sería la primera vez
de fallarle su sistema auditivo, acusa la vejes. El viejo astuto, giro sobre
sus talones murmurando para sí mismo ir a otro sitio a vigilar, con tal, los
Magic Pure podrían estar jugándoles una broma de mal gusto como los muchachos
de su raza solían mencionarle, haciendoles pagar su osadía con ellos cada día
mediante algunos implementos particulares, igualmente de fastidiarlos, porque
su existencia es meramente un fenómeno de circo e insignificantes. Ojala
hubiesen muerto junto a los Darks Magics que son iguales o peores a ellos. Zephyr
pensaba dejar tranquilo a ese vejete y seguir su camino, ignorar su patética
existencia dejándolo vivir, pero sinceramente… ¿Se perdería de algo su muriese?
Sonriendo con malicia infinita, deshizo su hechizo de transparencia dando un
paso para colocarse a unos metros lejos del anciano, esto sería tan fácil, tan
práctico y ecológico ¿por qué no? ¡Es un simple viejo! No darle él el tiro de
gracia la vida misma se encargaría de hacerlo, aunque, oyendo despreciar a los
seres mágicos en general le hizo hervir las entrañas al punto de reventárseles.
Es cierto, los Magic Pure son unos completos inútiles, idiotas e ingenuos,
pensándolo bien eso último no era un insulto propiamente dicho sino una crítica
constructiva para que abrieran los ojos de una buena vez. De los esnifers no
esperes nada bueno, solo desprecio y destrucción. Alzando su mano seguidamente
de apuntarle su dedo índice como si fuera una pistola, Zephyr pronuncio un
“bang – bang” saliendo disparado rápidamente como si fuera balas dos dagas con
forma de estalactitas directo al anciano, que sin tener idea del peligro en
estaba experimentando, recibió el impacto de estas en sus omoplatos arrojándolo
al suelo totalmente desprevenido de ese hecho. Quejándose del dolor producido
por su perpetrador no quedo inconsciente en el acto, percatándose de ese hecho,
la criatura se deslizo sin pausa alguna frente de su víctima con la capucha de
su capa recubriéndole el rostro por completo y dejando a la vista su sonrisa
siniestra. El anciano intento pararse del suelo, a pesar de la sangre saliendo
de su boca y la herida evidente de su espalda apuntando considerablemente al
pulmón, debía de atribuirle algo a la criatura horrorosa delante suyo, era
astuta no se atrevió atacarlo cuando estuvo frente sino espero a verlo de
espaldas.
— Cobarde… — pronuncio con dificultad y
jadeando. A la criatura le sorprendió el gran aguante del anciano ante tal
ataque, estaba seguro de apuntar muy bien a su objetivo, y él raras veces de
equivoca. — eres un vil cobarde, magic…
La
criatura sintiéndose claramente ofendido de ser comparado con los Magic Pure,
se puso de cuclillas delante del anciano herido sujetándole del cabello con
fuerza, obligándole a verle directamente a sus ojos violetas chillones; de esa
manera le provoco un temblor más fuerte que cualquier otra cosa, mayor que
inclusive, los inviernos del país. Esos ojos, no eran los ojos de un magic
convencional, ni siquiera los chicos de hoy en día optarían a colocarse lentes
de contacto menos jugarle esta clase de broma de mal gusto, lo hablado por los
suyos abarcaba mínimas llamadas de atención o juegos sin sentido en lo más
mínimo involucrando heridas profundas o ahogarlo con sangre de uno de sus
pulmones. Conclusión, esto va muy enserio.
— ¿Qué…? — lo miro con temor, escupiendo
una vez más sangre de sus labios y disimulando el dolor punzante de su espalda
gracias a las dagas. — ¿Qué rayos eres tú?
— ¿Quién soy? — por fin hablo la criatura, pero
su voz no es la usual en las razas, en su lugar, sonaba seseante tenebrosa y
macabra era de las del tipo que congela todos los músculos de tu cuerpo
induciéndote una sola cosa, miedo. — Soy quien te observa todas las noches,
quien produce las pesadillas en tus nietos, quien llora la menor porque ha
“visto” un monstro en el armario. Vivo de la envidia, del rencor y el odio
hacia los y tuyos, aun mas… — soltó un gorgojeo profundo, que el anciano
considero a una risa profunda directa de su garganta. — al que sientes
deliberadamente de los Magic Pure. Me escondo entre la oscuridad y la niebla,
paciente, listo para atacar a los esnifers asquerosos como tú o… como tus
“chicos”.
— ¿Qué…? — intento nuevamente levantarse
sin éxito, la criatura giro su mano haciendo aparecer otra daga oscura similar
al carbón o petróleo.
— Eres un vejete muy inquieto, ¿no
crees? — sujetándola con fuerza, la criatura le clavo la daga al anciano mas
debajo de las otras dos sacándole un grito ensordecedor al hombre que poco a
poco empezó a desvanecerse, quedando sus ojos desenfocados, mirando a la nada
en particular. — Ah… así estamos mucho mejor señor, me gustan los esnifers
cooperadores así de esa manera no debo acudir a la violencia. Aunque no me lo
crea, soy un tipo bastante soso, nada violento, considero que el dialogo es la
opción más viable para la paz.
— Mons… Monstruo… — hablo con escasas
fuerzas el anciano, en tanto el Darks Magics lo dejaba libre emitiendo un
suspiro como si estuviese muy exhausto, levantándose y sacudiendo sus manos de
tener alguna clase de suciedad entre ellas. — mons… mons…
— Ya, shss… shss… estando en su lugar no
haría mucho esfuerzo — señalo divertido, mirándolo desde arriba como el ser
superior que era. — sino terminara desangrándose hasta morir, mejor guarde toda
la energía necesaria para cuando lo encuentren en este estado. Bueno, si es que
logran hacerlo, con vida.
Dándole
la espalda al cuidador anciano, el Darks Magics soltó una risita siniestra
combinada con la satisfacción emulando en cada poro de su cuerpo, se sentía tan
bien herir a un mequetrefe como ese lengua suelta al compararlo con los
estúpidos Magic pure. Estaba claro que no todos eran iguales, se encuentran las
excepciones a la vista, como aquel ángel caído del mismo cielo encargado de
exhumarle con una de sus sonrisas todos los pecados cometidos por sus manos.
Este se sumaría como otra raya al tigre, no obstante, por una rara razón no
sentía en lo más mínimo culpa o remordimiento porque al estar insultando a
todos los Magic Pure por igual, también lo hacía con ella. ¿Cómo se atrevía?
¡¿Cómo se atrevía realmente?! Ella la luz en pleno invierno, el aroma de las
rosas al salir la primavera, el viento conciliador en una tarde solitaria
dentro de su celda del Agreement, no, en la vida permitiría que un asqueroso
esnifers manchara la imagen de su adorado tormento y a su vez, la opción más
viable a su estabilidad emocional. Apretando los puños preso de la rabia una
vez más, dio un paso hacia adelante decidiendo dejar al anciano sin molestarse
siquiera practicarle un conjuro de manipulación de memoria, dejando la suerte
si sobrevira o no, pero la criatura se conocía perfectamente bien. Cuando el
apunta, apunta a matar. Sin embargo, esa noche no se le darían las cosas en
bandeja de plata al Darks Magics, porque una mano cadavérica se aferro a la
estela de su capa oscura como si fuera su única opción de vivir, mirándolo con
ojos penetrantes sin apartarlos trasmitiéndole aunque no pudiese hablar sentía
todo el repudio del mundo. La criatura susurrando en su lengua natal, el
hebreo, insolente reconsidero la opción de encargarle a la suerte su futuro
porque nadie podía ser tan impertinente en sus planes de buscar al Magia Pura,
menos llamar a la hermosa criatura que era su ángel fenómeno de circo. Apretando
sus dientes hasta escuchar el sonido del choque de estos, alzando su mano en
dirección del anciano una espesura negra lo envolvió completamente inundando
inclusive sus sentidos del sentimiento más oscuro de todos, el arma más
efectiva de todos inculcada en los esnifers. El odio. Pronunciando las palabras
en hebreo, la ola golpeo sin contemplaciones al anciano empujando a unos
cuantos centímetros de él, su cuerpo parecía más flácido a lo convencional, con
los ojos cerrados, hilos de sangre emanando de la comisura de sus labios pero
sorprendentemente su pecho bajaba y subía lentamente demostrando aun respirar.
¡Agh! ¡Pero qué viejo más duro! ¿Acaso hizo un pacto con el demonio? ¿Con el
mismo Satán? Nunca en la vida se ha topado con un vejete tan determinado a
sobrevivir como este, los ha considerado tan débiles e inútiles como un bebé,
con un solo empujoncito serían enviados al otro mundo sin sudar. Pero esté,
esté precisamente le dio el dolor de cabeza más fuerte de su corta vida
haciéndole plantearse su visión de los ancianos, mas si eran esnifers.
Sintiendo hirviendo de la impotencia, camino hasta el hombre inconsciente
acumulando bajo sus manos dos masas negruzcas de agua viscosa muy parecida al
lodo, admirando seriamente su poder naturaleza había adquirido un tono más
cercano al de un Darks Magic y le llenaba de gozo, al menos saco algo provecho
de este incidente geriátrico.
Pronunciando
un conjuro propio de los seres oscuros, olas de viento fuerte golpearon sus
mejillas haciéndole un demandante llamado a algo o alguien, la presencia de
seres puros. Girando su cuerpo mecánicamente en dirección de donde su radar
anti- magic pure le dictaminaba, se encontró rápidamente con dos hombres de
compleciones delgadas vestidos de azul, uniforme selectivo de los guardias del
Agreement, obligándose a activar sus alarmas y tapar lo más pronto posible su
rostro sin importar dejar caer el agua viscosa de sus manos al suelo, que lo
desintegraba poco a poco. Ahora, las cosas se pondrían lo más emocionante
posibles.
— ¡¿Pero qué demonios le has hecho al
viejo Matt?! — grito el sujeto de la derecha, dueño de una mata de cabello
negra enrulada.
— No actúes de manera imprudente, Bob. —
alzo la mano en señal de alto, evitando que el joven novato vigilante. El de la
túnica negra no parecía perita en vino, menos manzana bañada en miel, era alguien
lo suficientemente astuto y peligroso para meterse en la academia una noche de
luna nueva. Debía de andarse con cuidado. — Este grandulón no ha venido
precisamente a jugar contigo a policía y ladrón, es peligroso, mejor cuida tu
vocabulario y tu yugular.
¡Pero
que Magic Pure más interesante! No debía de dejarse llevar por las apariencias,
su cuerpo era el de un sin cerebro total, mucha espalda, muchos hombros, mucho
brazos, pectorales… en general, el tipo de hombre de estarse la mitad de su
vida haciendo ejercicio como un demente con la finalidad de llamar la atención
de las mujeres sin personalidad. Sin embargo, sus ojos aceitunados transmitían
la sabiduría y la experiencia de lidiar con inconvenientes de esta índole.
¡Perfecto! Hoy se encargaría de darle la tipo de noche que jamás olvidaría, se
la podría contar a sus hijos de sobrevivir, porque de hacerlo, sería un
completo milagro. Hoy la criatura se encontraba impaciente, lista sería la
palabra ideal, los conjuros de Darks Magics aprendido hace unos días atrás aun
no los llevaba a la practica con estos Magics Pure tendría su examen.
— Ah… que interesante son, sobre todo
tu, el Hércules moderno al puro estilo Magic Pure. — menciono complacido,
saboreando las palabras una por una mirando a los seres puros con diversión
infinita. Eran juguetes listos para usar. — Te concederé el importantísimo
poder de ser mi mascota el día de hoy, ya comenzaba aburrirme de torturar el
saco de huesos de su compañero. ¿Cómo es que lo llamaron? Cierto, cierto… el
viejo Matt.
Sin
perder el tiempo, el joven novato lanzo otra vez la garrafa de viento con forma
de un pequeño huracán hacia la criatura oscura buscando alejarlo del cuerpo
inconsciente del anciano, al no verlo en su sitio inicial, pensó haberlo
espantado y sonrió por ello. No obstante, la piel del cuello se le erizó al
sentirlo detrás suyo respirándole prácticamente la nuca y susurrando su nombre,
el joven novato no pudo reaccionar de inmediato ni siquiera al llamado de
advertencia de su compañero cuando la criatura con un tono de voz baja a la par
de oscura, implemento un conjuro en un idioma totalmente desconocido para sus
oídos sacando del viejo Matt un aura espesa y oscura tan abrumadora que lo
desequilibro por completo. Bueno, tampoco tuvo mucho tiempo para seguir
contemplándolo, porque una patada llego directamente a su rostro estampándolo
contra la pared lejos de su superior y el anciano caído. Por otra parte, el
Hércules moderno, como lo llamo la criatura, no tuvo oportunidad de ayudar al
pequeño Bob porque en un dos por tres tenía frente suyo a la criatura
atacándole con dos dagas de color negro, lo que parecía ser aparentemente hielo
en un estilo muy macabro; para defenderse saco un garrote utilizado por los
policías sin magic para controlar a los suyos, en su caso, este tenía la
utilidad de soportar su elemento naturaleza, el rayo. Susurrando unas palabras
en latín, el arma brillo en la intensidad de la noche alumbrando todo el
pasillo oscuro y cortando el silencio inquietante en inundar el lugar. La
criatura soltó una carcajada sonora enérgica, se notaba que en verdad se la
pasaría bastante bien con el elemento naturaleza de este hombre, siendo el rayo
contra el suyo de nieve harían el contraste mayor de todos. Debía de manejarse
con cuidado, de pisar en falso, resultaría fundido algo más a su trasero y
atrapado en las manos de los Magic Pure lame suelas de esnifers. No, no, no, le
demostraría a su incipiente primo Derek de lo que estaba hecho, así jamás
osaría a molestarlo nuevamente y mucho menos menospreciarlo al frente de sus
padres.
Pasando
su lengua por el filo de sus dagas, le sonrió socarronamente a su contrincante
desafiándolo llevando a aunque sea a flaquear, pero solamente consiguió que los
rayos de esté se incrementaran mas producto de la impotencia de ver a dos de
sus compañeros tirados en el suelo, sabía que la responsabilidad de coger al
culpable sería totalmente suya. Tenía que hacer justicia. Dando un paso al
frente ambos, la criatura no perdió el tiempo desapareciendo y apareciendo
nuevamente frente del hombre con una sonrisa dibujada en sus labios, empujando
su brazo hacia adelante emanando de él una masa en forma de bola color negro
con un humo raro saliendo de sus alrededores muy parecido a las que haces
cuando juegas guerra de nieve en invierno. Es decir, el elemento naturaleza de
este ser era el hielo. Sintiéndose complacido de su descubrimiento, esquivo
rápidamente los misiles y extendiendo su mano con todos los dedos juntos invoco
a los seres sobre naturales dioses del trueno el prestarles su poder, al igual
que al rey supremo, el dragón de rayo. Frenando los movimientos del Hércules
Magic, el Darks Magic le lanzo las dagas en forma de dardos a sus costados, cara
y cuello, haciéndole olvidar el conjuro y acorralarse contra la columna de un
pasillo amplio entrada del ala neutral. El ser mágico girando a la derecha en
propósito de huir de una de las dagas, fue rosada por otra al lado contrario en
su mejilla, produciendo un leve rasguño saliendo un hilillo de sangre roja; el
Magic pure se llevo se dedo pulgar a donde resulto herido para quitársela. Esto
se había convertido en algo personal. Llevando ambas manos delante suyo, el
vigilante pronuncio en latín los acordes de un conjuro diferente de invocación
pero si con la misma potencia al otro, siendo finalmente una lluvia de rayos
contra su contrincante. Adoptando nuevamente una postura psicópata, la criatura
desapareció repentinamente cuando el primer rayo cayó en su dirección,
apareciendo en otro lugar ocurriendo otra vez lo del elemento cerca de él,
seguidamente una, otra, otra y otra más; la criatura reía a vivas voz
creyéndose parecido a las luces en el árbol de navidad al hacer acto de
presencia entre las descargas. ¡En verdad era muy divertido! Estaba
divirtiéndose más que cuando lo se escapa lejos de su casa para adentrarse en
el bosque de los terrenos de su familia teniendo la finalidad de practicar sus
conjuros oscuros, pensaba que no existía nada mas adrenalinico de irte sin
permiso de la ala de tus padres para despegarte en el cielo de nubes grises, lo
admitía, el gris era su color favorito.
— ¡Toma esto idiota de capa oscura! —
grito alguien desprevenidamente, tomándolo por sorpresa y arrojándolo en
movimientos giratorios al fondo del pasillo, golpeándose contra la pared
sacándole todo el aire de sus pulmones. Ah… ¿cómo pudo ser tan ingenuo? El
pequeño Bob regreso del mundo de los sueños. — ¿Acaso no te enseñaron las
normas básicas de combate? Nunca le des la espalda a tu contrincante, imbécil.
— No te hagas el chulito, Bob. —
pronuncio incomodo el vigilante Magic, sonriendo medio cansado y moviendo su
cabeza hacia los lados en señal de incredulidad. — aun desconocemos sus
intenciones y que otro as bajo la manga pueda tener, aplica ese consejo para ti
mismo también.
— ¿Acaso no es evidente Nick? — escupió
sin apartar la mirada a la criatura, notando como esta no se movía en lo más
mínimo, permanecía tan quieto como un muñeco de felpa. Le llamaba la atención
que ocultara su rostro, además, ¿no parecía un poco pequeño y delgado? Quizás
no pasara de los quince o trece años, de hecho, su voz hueca sonaba algo
infantil. Seguramente solo es un niño tratando de jugar ser hombre. — solo
pretende querer experimentar nuevas sensaciones… aunque no me cuadra que sus
elementos naturaleza sean tan oscuros, menos ese idioma tan raro al momento de
realizar sus conjuros, parece que hablara al revés.
— Tan ingenuo como de costumbre, — negó
Nick aposentándose a su lado, colocándose de lado y emanando una tenue luz de
color dorado de su mano cubrió sus figuras parecido a una membrana, se trataba
de un escudo. — creí que tu intuición era mejor a la mía en muchos aspectos.
— ¿A qué te refieres? — articulo medio
ofendido, medio confundido.
— Sé que he dicho en muchas ocasiones no
caer en historias fantasiosas o ir a la contraría de nuestros historiadores,
pero cuando lo he visto con mis propios ojos… — suspiro bajando la mano sin
desvanecer la capa protectora con la mirada aceituna del joven sobre él. —
comienzas a creer lentamente la existencia de los seres oscuros, de los Darks
Magics.
— ¡Nick! — llevo su dedo índice a los
labios con alarma, como si realmente fuese un pecado nombrar tales seres de esa
manera tan deliberada. — ¡No podemos decir ese nombre! De lo contrario serán
siete años de mala suerte en nuestra vida.
— Déjate de sandeces y mira frente de
ti. — señalo a la criatura aun inconsciente, al menos eso creía Nick, porque ni
movimiento de pecho producto de una respiración percibía del muchacho. — ¿Un
Magic Pure crearía magia maligna? ¿Atacaría un indefenso anciano y lo llevaría
hasta la muerte?
— El viejo Matt no es ningún “indefenso
anciano”. — ironizo las palabras Bob
rodeando los ojos, recordando en un lista interna todas las veces en ser
atacado por el viejo sin razón aparente. — te lo puedo asegurar con los ojos
cerrados.
— ¡Se serio por favor!
Vale,
vale quizás este desviándose un poco del camino correcto, pero desde tener
memoria sus padres le recalcaron que tal cosa como los seres oscuros no
existían solamente era un invento creado por historiadores queriendo ser
famosos a costillas de las imágenes puras de los ancestros. Que si hubo una
guerra entre razas, no existe duda, que se unieron para acabar con otros seres,
menos aun pero de eso a ver Darks Magics corriendo por allí atacando a ambas
especies al igual es absurdo… ¡Fuera de serie! Sin embargo le atribuiría algo a
la conjetura de su superior, la criatura frente de sus ojos no es nadie
convencional, puede tener poderes oscuros y de susto, corregía, todo de él era
oscuro pero seguramente debían de tener una explicación lógica para su existencia. Al menos, Bob se aferraría a
esa conjetura. Riéndose aun de la conjetura de su compañero le informo a Nick
ir a ver como se encontraba el viejo Matt, ya seguramente muerto porque antes
entrar en combate con el ser oscuro, parecía estar respirando muy lentamente y
debía recordar también ser un anciano. Al girar dándole la espalda a su
contrincante, escucho un ligero sonido cortante en el aire provocándole un
espasmo a la par de voltearse rápidamente encontrándose algo totalmente
inesperado. Nick se aposento delante suyo manteniendo sus brazos hacia adelante
levantando más lo que sería su membrana protectora, en tanto la criatura oscura
dibujaba una sonrisa siniestra en sus labios manteniéndose sorpresivamente sin
algún apoyo en el aire, la misma postura que su compañero y susurrando en ese
idioma tan raro emanando de sus manos un sustancia viscosa parecida al
petróleo. El joven novato se dio cuenta que unas gotas caían al suelo
desintegrándolo, no quería ni imaginar el resultado de caer eso sobre tu piel,
seguramente se categorizaría a quemadura de tercer grado ¡Claro! De no
desintegrarse el hueso, por supuesto. La criatura aumento más la velocidad de
sus movimientos haciéndolo chocar incesantemente contra la membrana protectora que
empezaba a flaquear, las risas de él eran estridentes, escalofriantes y malvada
se notaba estar pasándoselo bastante bien el hacerlos sufrir; algo que a Bob le
molestaba muchísimo. Nick cerrando los ojos pronunciaba en voz baja en latín
los acordes de un conjuro bastante difícil de hacer, este básicamente se
trataba de amoldar tu elemento naturaleza en una gran bestia mitológica, bien
podría ser un gigante, Minotauro o una serpiente de ocho cabezas; no obstante
hacerlo equivaldría mucha energía como poder, por lo tanto perdería la
concentración a su capa protectora dejándolos desprotegidos. Bob le grito su
desacuerdo ante tal decisión siendo prácticamente un suicidio, si tan solo
confiara en las capacidades de su compañero, apoyarse y juntos hallar la
solución más idónea a esta batalla. ¡No cargando todo solo! Entonces Nick
sintiéndose claramente ofendido como superior, giro de igualmente gritándole
ser solamente un novato impertinente y bobo, se rehusaba a abrir los ojos para
percatarse de lo peliagudo del asunto ¿o acaso nunca presto atención a clases
de historia en la escuela? Los Darks Magics eran ser inmortales prácticamente,
con simples conjuros no serían derrotados, de lo contrario, los ancestros no
hubieran creado las armas legendarias “La Espada de Fénix” y “Zharptiza”.
Las
palabras de Nick rondaron en la mente del joven novato en el mismo momento de
que la criatura enfocaba toda su atención en imitar el mismo conjuro pero en
Darks Magics, porque aunque tuvo sus dudas al principio tenía mucha razón en
uno de los puntos, era joven e ingenuo; en su año de tener trabajando como
vigilante nocturno en el Agreement jamás le cruzo por su mente vivir este tipo
de situación, luchas contra alguien. Durante la entrevista para el trabajo le
comentaron ser una escuela bastante tranquila,
sin incidentes de por medio solamente alumnos con comportamientos
difíciles de lidiar, con ello debieron de referirse a los sin magic porque los
suyos eran simplemente introducidos en su propio mundo. Entonces viene y pasa
esto, una noche de luna nueva donde desde tiempos inmemorables es sinónimos de
malos presagios en muchos ámbitos, propicio en ocurrir desgracias. El rugido de
una bestia enorme de tres metros descontrola totalmente su sistema nervioso
llevándolo a tambalearse de los lados, pero esto no es la única, porque otra
del mismo tamaña parecida ser un negativo de una foto le ha dado frente con
ojos rojos inyectados en sangre brillosos reflejando claramente la sed de
batalla, no dejando de lado es vestimenta propicia de la época de guerra de los
próceres. La membrana protectora desaparece de sus cabezas dejándolo propicio
de cualquier ataque, Bob sintiéndose claramente un inservible, saca de su
cinturón su arma garrote, sujetándolo como si fuese su salvavidas o la solución
a terminar con el combate. En tanto la criatura, solo suelta un bufido claro
girando la cabeza hacia su dirección burlándose de su incompetencia en batalla,
de ser esto una guerra claramente estaría muerto. Nick discrepando de la
opinión de esté, menciona que tal vez Bob no se encuentre listo para situaciones
de esta índole pero jamás será un inútil solamente necesita más experiencia y
obviamente, abarca esta.
No
dándole más vueltas al asunto, el Darks Magics apretando sus dientes furioso al
ser contradicho ante un simple lame suelas Magic Pure chasqueo sus dedos
obligando a su bestia de nieve oscura a atacar, este saco una daga gigante
apuntando en dirección de los inútiles seres mágicos que solamente querían colocarse
en medio de sus planes. ¡Agh! ¿Acaso no les bastaba con el anciano? ¡Debería
serviles como ejemplo! Nadie se mete con un Darks Magics y sale impune en el
acto, nadie. La daga salió disparada rápidamente sin contemplaciones, pero
choco rápidamente contra lo que sería una enorme valla en forma de bestia
eléctrica, que sacudiendo sus enormes músculos rugió sacando de su espalda un
arco y una flecha colocando en su mira al gigante de nieve. Bastante absurdo
debe de mencionar, porque solamente ocurriría algo bastante predecible,
desvanecer… Aguardo silencio, al mirar como la flecha se incrustaba en toda lo
que sería el pecho de su bestia de nieve comenzó a desconocerse, pero… pero…
¡¿Por qué?! ¡¿Qué demonios hizo mal?! Aunque su elemento naturaleza fuera algo
que contra el rayo saliera desprotegido, seguía proviniendo de los poderes más
oscuros de los esnifers, teniendo como consecuencia ser mil veces mejor a los
Magic Pure. En tanto su bestia convulsionaba en el suelo hasta evaporarse por
completo, la criatura su lengua descontento imaginándose a su insolente primo
Derek junto a aquel comportamiento de “niño bueno” mencionándole ser un
incompetente, un completo estúpido al considerar que podría ganarle a seres
mágicos con mayores trayectoria que él. Además, ¿en verdad llamaba eso bestia
de elemento naturaleza? Un muñeco hecho por niños tendría más gracia que ese,
sobre todo, más imponencia y maldad. Porque ese era la clave de todo, el grado
de maldad recorriéndole las venas. Sosteniéndose la cabeza simulando a estar
sufriendo una clase de dolor, soltó un grito ensordecedor asustando a los presentes
que pensaron en la criatura como una totalmente desequilibrada, eso en parte de
Bob, pues Nick considero estar preparándose para otro ataque y posiblemente más
fuerte. En cierto modo lo compadecía, aunque fuese un Darks Magics, es
simplemente un niño seguramente enviado como chivo expiatorio recaudando
información y así mandar a los verdaderos pesos pesados. En pocas palabras, es
in títere.
Colocándose
en marcha, el Darks Magics se traslado de un lugar a otro mediante un conjuro
en forma de zing zang buscando despistar a su oponente que aun mantenía el
conjuro de bestia de rayo, si quería dar con el Hércules moderno primero
derrotar a su valla de protección. Sabía que podía, aun le quedaban trucos bajo
la manga, seguía sin sacar todo el potencial como ser oscuro en iniciación. De
esta manera, callaría la voz estilo “pepe grillo” de Derek en su mente
recriminándole ser un inútil peor a un Magic Pure en época del enfrentamiento
de las razas, antes del pacto de los próceres. La bestia de rayo alzo una de sus
manos hacia él sacando rápidamente una lluvia de flechas resplandecientes cuya
única finalidad era darle, pero no toman en cuenta una clara ventaja, su
tamaño, el cual le beneficiaba salir como todo un bailarín profesional de cada
uno de sus ataques. La criatura sonrío, cuando las cosas salen como tú quieres
te provoca un escozor en la garganta así como también en todo tu cuerpo,
empujándote a reír y burlarte del idiota que intenta hacerse el superior
delante de ti. Es inútil, la criatura lo sabe, simplemente las cosas deben
tener su ubicación natural y los seres mágicos como los puros deberían tenerlo
en cuenta, un ejemplo sería estos guardias mediocres, jugando a ser héroes. Por
lo tanto, la criatura se eleva un poco mas quedando suspendidos su pies en el
aire y frente la bestia de ojos azul electico, sonrió socarronamente
extendiendo sus manos como si estuviera pidiéndole un alto y pronunciando un
conjuro en hebreo saco una avalancha de lodo, pero no uno normal, esté tenía
una especie de humo que derretía todo a
su paso siendo claramente toxico y nocivo para todo aquel en tocarlo. El Darks
Magics soltó una carcajada sonora desapareciendo y apareciendo una vez más en
el suelo, donde contemplo como la bestia giraba de un lado a otro soltando
grandes quejidos de dolor mientras un hedor a tierra quemada inundaba el sitio,
poco a poco chispas y capas caían al suelo en una muestra de que antes fue una
bestia de naturaleza. Y habiendo desaparecido en su totalidad, la criatura alzo
su mentón dibujando una sonrisa siniestra en sus labios, demostrándole que una
vez más las fuerzas oscuras mantenían la supremacía de la especie.
— ¿Ahora si creerás que existen los
Darks Magics? — menciono Nick bastante incrédulo e impresionado, nadie había
llegado tan lejos en destruir su bestia de rayo, nadie.
— ¿Debería llamar a algunos de los
profesores o Sir Nicholas? — hablo del mismo tono el joven novato, tomando
considerablemente cada una de las conjeturas de su superior.
— Hazlo.
Corriendo
sin vergüenza alguna Bob salió despavorido rumbo a la salida del área neutral
escuchando los latidos de su propio corazón retumbando en los oídos,
olvidándose de su superior, del peligro de correr al darle la espalda a tal
criatura, sobre todo, el herido del viejo sin magic que se mantenía entre vida
y muerte. No le importo nada. Una daga oscura viajo directo rosando uno de sus
pómulos haciéndole chillar igual a un mono asustadizo, llevándose las manos a
sus oídos en clara señal de temer por su vida, allí ya no existía más “Bob el
chulito” sino “Bob el chiquillo miedosillo”. Entonces cuando creyó llegar a lo
que sería la salida, la criatura de capa oscura se materializo obstaculizándole
la vía de escape, esté susurro con voz siniestra si tan rápido se iba, aun no
comenzaba lo mejor de la función. En una de sus largas mangas de su túnica
negruzca, saco una daga bastante inusual a las antes mostradas, esta tenía
varias espinas incrustadas en toda su longitud dándole una sensación de peligro
más cuando brillaban por alguna extraña razón. Demonios, de ser tocado por eso,
seguramente no viviría para contarlo.
— Realmente eres ridículo, un enclenque,
un… inútil. — pronuncio asqueado, como si con cada palabra soltase veneno.
Mientras jugaba con la daga soltándola de una mano a otra, inquietándolo más. —
Sinceramente acabar contigo sería una completa acto de idiotez, porque seamos
sinceros, no vales nada. Así que, utiliza un poco más esa cabeza tuya y…
¡Quédate quieto!
Con
un solo movimiento de sus manos una masa de nieve pegajosa salió lanzando la
pobre joven novato lejos de la salida contra la pared, la sustancia se adhirió
a su rostro impidiéndole el ver y respirar apropiadamente, Bob asustado de la
vida de su compañero salió corriendo a su encuentro topándose con la criatura
de capa negra señalándole con el dedo no adelantarse a los acontecimientos.
Antes de arreglar un conjuro, una patada llego directo a su estomago sacándole
el aire dejándolo casi al borde del suelo, de pensar ser la única agresión de
su parte, se equivoca porque seguida de eso vino un puno directo a su rostro,
seguido de girar y clavarle un codazo directo a las costillas. Nick no tuvo
otra alternativa que arrodillarse delante de la criatura claramente afectado
por los golpes, siendo totalmente irracional, es decir, su complexión tres
veces más grandes a la de él dictaminaba no hacerle ni cosquillas de agredirlo.
No obstante, los hechos hablaban por si solos. Respirando entre cortado, sus
hombros fueron sujetados con fuerza pensando que pudiese escapar lejos de las
garras de la criatura, realmente quería reírse ante esta situación porque el
tonto de Bob tuvo razón en algo, fue muy imprudente de su parte ejercer tal
conjuro de la bestia de rayo consumiéndole hasta el último gramo de su energía
no quedándole nada para luchar contra la criatura, salvo sus músculos, pero
hasta ellos no les respondían. ¿Realmente sería su fin? ¿Moriría en manos de un
Darks Magics? Considerar que el esfuerzo de sus ancestros fue para nada era un
pensamiento muy derrotista antes de culminar con su vida, aunque colocaba en
prueba la existencia del Magia Pura al sellar los poderes más oscuros de los
Darks Magics en él, según los historiadores, porque de lo contrario esta
criatura de sonrisa burlesca no se encontraría frente de sus ojos.
— ¿Cómo es que sigues existiendo? —
pregunto agitado, sin darles más preámbulos ante su creciente curiosidad ante
la existencia del ser oscuro. Esté girando la cabeza a un lado igual a un gato
cuando encuentra algo curioso, soltó una sonrisilla profunda muriendo en su
garganta y no saliendo más lejos de allí. — Se supone que ustedes murieron con
la última de los suyos, Morgana Martín. No tiene lógica tu presencia aquí,
menos el querer atacar la academia. Si deseas poder, deberías irte directamente
a las casas de los próceres, inclusive, el mismo museo donde guardan “La Espada
de Fénix”.
— ¿Y para qué demonios quiero yo “La
Espada de Fénix”? — encogió sus hombros con indiferencia, dejándole como idiota
a su argumento, descolocando completamente a Nick. ¿Qué quería entonces? — Esa
espada no tiene ninguna utilidad para ninguno de nosotros, menos cuando el
único en poder utilizarlo fueron los idiotas de Albert Martin y Marcos
Zunnares, es educación elemental magic.
— Entonces…
— Mis planes o de los míos, no son algo
que te conciernen Hércules magic. — le dijo en tono burlón sacando nuevamente
la daga particular antes mostrada a su compañero, creyó notar como el humo que
destilaba se había incrementado aun mas dándole una sensación más peligroso. Ahora,
lo apunto cerca de su rostro, entre ceja y ceja. — Bien, entremos en materia
importante para ambos, Nick. Como por ejemplo… ¿qué va ser de ti? La verdad
tenía dos ideas, la primera, practicar un conjuro de posesión propios de los de
mi especie pero considere que tener amarrado a mí un grandulón con complejo de
héroe, en su lugar, prefería a una inocente criatura con una alma mas bondadosa
que un santo. Y tú, efectivamente, no encajas en esa descripción. — la criatura
estaba muy desquiciada, como de pronto saco esas palabras de su boca
profiriendo ante la imagen de una ángel en no existir, tanto como si… tuviese
sentimiento. Nick se burlo de su propia conjetura, los Darks Magics no posee
corazón, menos algo en que sentir afecto, a ellos solos les mueven el odio y
los sentimientos más grotescos de los seres vivos. Especialmente los sin
magics. — Y la segunda, es la más obvia
de todas, matarte. Sabes mucho, conoces mi voz, la forma de mi cuerpo, mis
elementos… odio recurrir a este tipo de alternativa pero… no existiría otra
más.
— ¿Crees que asesinándome consigas tu
cometido? — planteo tranquilo, mirándolo directamente a los ojos y dejándole en
claro no temerle ni una pizca. Eso inquieto a la criatura, le produjo rabia
semejante osadía en poseer este insignificante esnifers, aunque le alegraba que
pagaría con su vida. — Porque puedes tomar mi vida, no te lo impediré si es lo
que piensas, pero no podrás tener algo y será la dominación del todo mundo
magic. Ni el poder de los ancestros.
— Eso está por verse, asqueroso Magic
Pure. — siseo igual a una serpiente rastrera, pareciéndose cada vez más a uno
de los suyos y dejando la naturaleza de los seres puros. — Hazme un favor y
muere, ¿sí?
Cerrando
los ojos ante la eminente muerte, Nick se centro en escuchar los propios
latidos de su corazón martillando sin descanso contra su pecho, la respiración
demasiado calmada para su gusto al respirar y botar aire de su fosas nasales
rítmicamente, el aleteo de un cuervo a su derecha al sentarse en una de las
ramas del frondoso árbol rodeando la academia, sobre todo, el ras cortante de
la daga atravesando el aire al correrse hacia atrás para por fin centrarse en
medio de su frente. Aunque solo llego él un simple toque chisposo en su frente
del filo, porque las voces de lo que parecía ser Sir Nicholas junto a otra más
escandalosa, de lo que sería Sir Michel el nuevo profesor de Defensas Mixtas en
la academia rompieron en el lugar haciéndole abrir los ojos. La criatura
asustada de verse descubierto por uno de los magos más fuertes de la época se
elevo al techo evitando tener algún contacto con el sujeto de vestimenta
llamativa, su cabello largo rubio recogido en una sola coleta, se mantenía un
poco alterado igual a su dueño que mirándolo con ojos hoscosos alzos una de sus
manos saco un fuerte estridente rayo de luz que impacto uno de sus costados
rompiendo una ventana, seguramente al propósito, porque Sir Nicholas no es
precisamente de los magics que fallen. De apuntar bien, lo acabaría en un
santiamén. Sir Michel ayudo a levantarse al herido guardia de seguridad
nocturno del área mágica, quien aun no cayendo en cuenta de estar a salvo,
trasbillo dos veces antes de apoyar por completo su peso en el profesor.
Seguidamente, más magics aparecieron repentinamente de la nada salvando a los
otros dos heridos que se encontraban en peores condiciones, más el viejo Matt,
siendo trasladado en un simple pestañeo lejos de sus vista quizás a sala de
emergencias especialmente para sin magics. Soltando un suspiro cansado, alzo su
mirada al Darks Magics, quien evidentemente estaba alterado por ser descubierto
tratando de asesinarlos a todos, especialmente a él. Por fin comprendió al pie
de la letra todos aquellos escritos estudiados en su época de escuela, las
criaturas oscuras eran masas crecientes de odio y destrucción, su único motor
era el acabar con cuanto ser entorpeciera sus movimientos; teniendo como
finalidad poseer los poderes predilectos de los Magic Pure, en pocas palabras,
los de Albert Martín junto al Magia Pura. ¿Por qué aparecer a estas alturas? Si
las cosas era como decían decir de ellos, necesitaban algo para liberar por
completo sus poderes y para hacerlo debían hallar la fuente de ello, el libro
del Magia Pura.
— No me sorprende en lo absoluto ver uno
de los tuyos por aquí, Darks Magic. — vocifero el director demandante, sin
dejar de apuntarlo con su mano y esperando en cualquier momento un ataque de su
parte. — De hecho, desde tener el honorable cargo de dirigir esta prestigiosa
academia, me esperaba que nos atacaran. Aunque, debo admitir estar sorprendido,
porque es muy pronto para la resurrección de los tuyos.
— Debí suponerlo de usted, excelentísimo
Sir Nicholas. — la voz de la criatura se volvió más siniestra, oscura y
seseante. Tener a semejante hombre de trayectoria exitosa entre los Magic Pure,
alimentaba más su aura oscura, como si su motor fuera abastecido de gasolina. —
mantener a todos las razas engañados de que no existimos, si hablan o pronuncian
nuestro nombre tendrán mala suerte… es ridículo mas viniendo más de alguien
como usted.
— Nunca he mentido o desmentido ese
hecho, Darks Magic. — bufo divertido ante las palabras del joven oscuro, porque
sus ojos no se equivocaban, solamente era un iniciado de ellos. — la gente
puede armar o considerar lo que deseen, pero lo que si dejare claro será el
proteger a cada alumno de esta academia magic o no magic contra seres
asquerosos como tú. Por lo tanto… — chasqueo sus dedos, apareció al lado un arco
con una flecha la misma que hace unos minutos tuvo la bestia de rayo, pero esta
era en versión miniatura. — Espero tu amable cooperación para conocer que están
planeando hacer ahora, cuando mitad de ustedes están aniquilados.
La
criatura soltó una carcajada escandalosa que retumbo por cada rincón del
pasillo del área neutral, si bien le temía considerablemente al director del
Agreement por el manejo ejemplar de sus poderes, tomando en cuenta ser un semi
– Magic Pure, le causaba gracias esos pobres intentos de intimidación hacia él
con un arco tan mediocre como ese. ¿Él? ¿Proteger a los alumnos? ¡Qué gracioso!
Más si permitió la entrada de él en esta academia sin estudiar a profundidad su
procedencia o familia, el error más grande de los Magic Pure era el confiar
ciegamente en las personas sin ponerse un segundo a dudar en ellas, tal cual
como Sir Nicholas, pensando en tener alumnos ejemplares con valores igualmente
ejemplares. ¿Acaso no vivía a diario con la basura? Y no, no se refiere a los
esnifers, habla de cada cascara de platano, conchas de naranja y recipientes de
jugos impactados a su cabeza en la hora del almuerzo lanzado como proyectiles
por esos asqueroso inservibles sin magic. Ahora, ¿prometer protegerlos a ellos?
¿A esas bazofias? ¡Pero qué pérdida de poder! Paul Martín tuvo mucha razón en
deducir que su hermano llevo a los Magic Pure a su propia destrucción, proteger
a los esnifers fue su condena. Corrección, sigue siendo su condena al perdurar
en el tiempo en las generaciones futuras.
— Tan listo en los conjuros pero tan
tonto en tus acciones, Sir Nicholas. — comento aun riéndose de las postura de
en guardia del director, pensando que llevarle la contraria a un loco es
simplemente inútil. — ¿Aun piensa que proteger a los esnifers es correcto? ¿Qué
está bien?
— ¿Según ustedes no? — tanteo con
cautela, no quería enojar a un Darks Magic, son criatura muy susceptibles y
volátiles. De pisar en falso, despertaría al demonio interno, y él lamentándolo
mucho, no poseía ninguna de las armas ancestrales para matar a una de estas
criaturas. Es decir, podrías herirlas de gravedad, pero no matarlas. — porque
todos los Magic Pure seguimos manteniendo al pie de la letra la postura de
nuestros próceres, mantenernos en sana paz con nuestros compañeros sin magic.
— ¡Los esnifers solo son basura! — bramo
furioso la criatura, sacudiendo literalmente todo alrededor y colocando la
atmosfera un poco fría. Nicholas tenso un poco la cuerda de rayo que le
apuntaba, considero en cualquier momento ser atacado con una ola de oscuridad.
Dependiendo de su elemento naturaleza. — ¿Por qué no le preguntas a los tuyos?
¿A los Magic Pure? ¡Como cada mañana son agredidos de todas las maneras
posibles por ellos! ¡Por tus amados alumnos! Y allí te asegurare una sola cosa,
los esnifers no serán nunca lo que han esperado los magics, ni ahora o nunca.
Nicholas
percibió un poco de dolor en las palabras de la criatura, como si lo antes
mencionado, lo hubiese vivido en carne propia; quizás estuviera dándole muchas
vueltas a las cosas, imaginándose historias donde no existían o se dejaba
llevar por la apariencia de este, no tan alta como un hombre adulto, delgado y
de hombros algo anchos. Sin dudas algunas, era un niño, sobre todo el tono de
su voz lo delataba. Sin embargo, recapitulo en la época de los ancestros donde
los Darks Magics como él a su edad ya había matado a cientos de personas sin
importar su raza, quizás ese tipo de cosas no han cambiado nada.
— ¡Así que no me vengan con esto Sir
Nicholas! Sus estudiantes esnifers son de lo peor, son la escoria entre la
escoria y mientras yo viva, estaré dispuesto a aniquilar a cada uno de ellos.
Sin contemplaciones. — siguió hablando ante el silencio del otro, emanando de
sus poros la rabia e impotencia sentida por esos asquerosas criaturas. Si ellos
hablaban de los Darks Magics como seres impuros, los esnifers se quedarían en
un nivel superior.
— Eres un estudiante de aquí… — susurro
simplemente, concluyendo ante darle vueltas al asunto, sorprendiendo en esta
ocasión no a la criatura sino a lo poco Magic Pure habitando dentro de sí, a
Zephyr. Nicholas obviamente lo percibió ante el titubeo de su cuerpo, porque
luego de todo, seguía siendo solo un niño con rencores que recurrió al poder de
los malignos. Ahora la pregunta era ¿Cómo? ¿Cómo consiguió conseguirlo? — con
tu reacción me has respondido, porque un Darks Magics completo no podría entrar
a la academia sin ser percibido pero si fuese un estudiante… la historia sería
otra, ¿no es así? Aunque mantengo en duda una cosa ¿Cómo lograste obtener el
poder? ¿Cómo es que caíste en la tentación ante lo oscuro? Si fue por el abuso
de algunos sin magics…
Y
fue lo que pudo soportar, la criatura nuevamente río, pero como no las
anteriores veces con malicia o burla signos claros de provocación oscura, en
esta ocasión tal sonido le helo la sangre a los presentes porque parecía la
carcajada de la muerte tan hueca y seseante como el sonido de una cascabel
antes de dar el mordico de la suerte, inyectando a su víctima con el veneno de
parálisis. El Darks Magic jamás se sintió tan fuera de lugar cuando escucho las
palabras del representante de los seres mágicos actualmente, pensando que él
era un ser oscuro solamente por venganza hacia los esnifers ¡Como si fuese la
gran importancia! No, las cosas jamás serán de ese tamaño porque de tener
finalmente un lugar los esnifers serían en una tumba, en lo menos esclavos de
ellos al tratar de desafiar la naturaleza. La criatura jamás tuvo opción de
escoger si deseaba ser o no Darks Magics, venia en sus venas, en la línea de su
descendencia ante la hija de la ser oscura más trascendental de todas Morgana
Martín. Ahora, seguir perdiendo el tiempo con este sujeto le daba sumamente
pereza, debía de ir con su familia a informarle lo sucedido… No, aguarden, esto
no podía saberlo su padre o mamá ¡menos Derek! Seguramente lo someterían
nuevamente una clase de tortura peor a la vivida antes, si bien la soporto como
todo un valiente, en estos momentos se encontraba debilitado al hacer esa bestia
de nieve. Necesitaba huir a un sitio donde no lo conseguirían, donde ni
remotamente posible se les cruzara en la cabeza y volver a su apariencia de
Magic Pure modelo, soso y nada relevante. Necesitaba volver hacer Zephry
Sichers.
— Dejare algo muy claro para usted, Sir
Nicholas — aclaro su garganta la criatura, moviendo sus hombros en círculos
provocando tensión en los mágicos que se encontraban bajo de él. Incluyendo a
Sir Michel, un sin magic escandaloso y problemático. — No soy uno de sus
estudiante, no soy un resentido social como usted cree, menos hago esto por
tomar venganza. Digamos que… soy Darks Magics porque he nacido así, simplemente
no tuve opción, aunque por supuesto, no me arrepiento de serlo. Por lo tanto,
limpie un poco su estropeada mente y considere el hecho por qué los Darks
Magics existimos, sin conspiraciones paranoicas por favor, eso realmente
enferman y no queremos eso ¿cierto? — río entre dientes extendiendo una de sus
manos hacia arriba, mientras la otra la movía en forma giratoria adelante
creando una aura lo suficientemente gris como abrumadora llevando a Sir
Nicholas a dispararle sin meditarlo, chocando sorpresivamente contra un muro
invisible delante. Había creado una barrera sin saberlo. — Tomaremos esto como
un gran comienzo, Sir Nicholas. Solo que la próxima vez no seré tan
condescendiente con su adorada academia, menos, con sus trabajadores. Eso es
una advertencia.
Sin
más la criatura chasqueo sus dedos dejándose impregnar por una sustancia
viscosa alojada en su cabeza, llevándolo a desaparecer en un segundo delante
los seres mágicos debajo suyo que intentando no dejarlo escapar dispararon por
segunda vez, fallando. El Darks Magics había desaparecido completamente del
área pues su presencia pesada no se sentía, al menos Sir Nicholas cerrando los
ojos junto a un conjuro utilizado en varias ocasiones por sus ancestros en
tiempos de guerra, busco localizar el aura llegando a lo fantasmagórica del ser
oscuro hallando nada más que los restos de sus hechizos rodando en el aire. Su
primo Michel se acerco a él sin la tipa expresión llena de vitalidad, en esta
ocasión su semblante permanecía serio, contraído cayendo en lo preocupado
preguntándole cual sería el siguiente movimiento a hacer no podía dejar a esa
criatura suelta por el Agreement, como dio a entender, su objetivo era destruir
toda la estabilidad de la escuela y hacer sufrir a los alumnos no mágicos.
¡Debía avisar a los demás profesores! No obstante, Sir Nicholas aun manteniendo
la compostura de el ser mágico más fuerte del momento detuvo a Michel con un
solo movimiento de su cuencas oculares, sosteniéndolo con una mano invisible
creada de viento su camiseta dejándolo suspendido en el aire de una manera
bastante cómica. No podían caer en caos, menos en la desesperación. Su único
movimiento inteligente debido a la situación sería incrementar la seguridad en
el castillo, mas en la noche donde los Darks Magics tenían más movilidad
posible, aun no descartaría la opción de ser uno de sus estudiantes porque
entrar en el Agreement es simplemente complicado, de lo contrario, la barrera
protectora de Almendra la detectaría a tiempo y tomaría las acciones
pertinentes. Su acción inmediata sería llevar a Nick a la enfermería, parecía
querer desmayarse en cualquier segundo. Michel pronunciando una exclamación de
sorpresa, giro sobre sus talones mencionado encargase de la situación del
guardia, así sería de gran ayuda el trasportarlo con todo y herido para que lo
atendieran. Moviendo su cabeza en señal de incredulidad hacia su primo, Sir
Nicholas levanto su mano y pronunciando un conjuro en latín una luz blanca
parecida a la primera nevada de invierno envolvió a ambos hombres
desapareciéndolos por completo.
Estando
completamente a solas el director del Agreement medito sobándose sus sienes lo
acontecido delante sus ojos, obviamente no le sorprendió que los Darks Magics
aun existieran, es decir, la misma historia hablaba por sí sola. Sin embargo,
como todo el mundo ya lo sabía, estos saldrían de sus madrigueras solamente
ante el posible llamado de una sola cosa: los indicios de los poderes de los
ancestros. Exactamente, la aparición de alguien con esos exclusivos conjuros
provenientes del clan Martin, trayendo como consecuencia el conocer la
procedencia del Magia Pura. Sir Nicholas temía sumamente de eso, porque aunque
su pupilo integrado entre ambas razas le dio la información de las
características exactas de una joven de tercer año de ala magic con esos
poderes, no podía garantizar poder salvarla de ocurrir un ataque en masa. Jamás
descartaría esa idea, mas cuando los Darks Magics desde tiempos de los
ancestros han deseado poseer todos lo que tenía Albert Martín en sus manos, más
tratándose del Magia Pura. Ahora, teniendo a la posible reencarnación de él en
su academia, las posibilidades incrementaban aun mas y el peligro eminente de
otra guerra contra esos seres oscuros donde nunca pretenderían perder.
— Angelina Cameron — pronuncio Sir
Nicholas, sacando de su bolsillo una nota que su pupilo le había dado con los
últimos movimientos de la chica y donde se encontraría este fin semana. — de
ser realmente tu Albert Martin, ¿Dónde dejaste a Marcus Zunnares?
Y
esa respuesta, obviamente, no sería respondida esa noche.
-
Un
sonido sordo se escucho en aquel sitio una vez que su cuerpo cayó al suelo,
respiraba entre cortado rememorando lo vivido hace unos minutos en el área
neutral de Agreement, enfrentarse a dos vigilantes, dejar a un tercero casi
muerto y escapar de ser capturado por el ser mágico más importante del momento.
Debería escribir una crónica de esta noche. Resoplo divertido y algo nerviosos,
sus músculos le temblaban presos de la adrenalina vivida, su corazón
repiqueteaba contra sus pulmones que trabajaban sin descanso capturando todo el
oxigeno posible, y su cerebro, ¡Oh su cerebro! Era un caos total. Quizás debía
de darle la razón a todos esos libros sobre los suyos, una vez insertado el
embrión en tu cuerpo, la lucidez de Magic Pure se desvanece en la premura de la
noche. No quería tacharse de loco, menos de lunático, no obstante estar frente
a un posible campo de batalla le elevaba la dopamina a mil como si tuviera
fuego traspasándole las venas, empujándolo a exterminar todo a su paso. Sin
embargo, seguía siendo Zephyr aquel chico tímido del Agreement en ojos de aquel
ángel caído del cielo, bondadoso, caritativo y puro. Su primer pensamiento
antes de huir de aquel pasillo fue ella, su aura limpia, brillante y tan cálida
como el primer sol de la mañana; su aroma era la de las flores, su presencia
esplendorosa y su carisma inigualable. Así que manteniéndola en cuenta en ese instante,
pronuncio el conjuro en hebreo trasportándose sin medir las consecuencias de
ello y que el edificio de las chicas se encontraba totalmente lejos al suyo,
alojándose en la oscuridad que le permitía la noche para mezclarse con el aura
de la chica ancestral de sus anhelos. Su mejor amiga, catalogada por ella
misma, Angelina Camerón.
Él
sabía estar cometiendo una locura, de ser descubierto en esta área, a estas
horas y vistiendo de esta manera sería su fin al igual de involucrar a un ser
totalmente ajenos a sus planes. Se maldecía millones de veces por esta acción,
pero en esta ocasión no existía otro lugar más seguro a esté, al menos, por los
momentos. Cerró los ojos unos segundos impregnándose del aura celestial de la
chica durmiendo en el otro lado de la pared, totalmente desconocido a los
dilemas en estar embargando su mente en esos precisos instantes, viajando en el
mundo de los sueños llenos de la luz o excelentes pensamientos hacia los demás.
De ser alguna pesadilla, él sería capaz de introducirse en ellos y espantar los
demonios osados de perturbar su sueño. Se convertiría en el caballero oscuro,
no podría ser de elegante armadura debido a su naturaleza, pero al menos
lucharía contra quien se opusiera a su felicidad. Si tanto ella quisiera… Freno
el carro incorporándose sobre el suelo sacudiendo su cabello ya un poco largo,
lo bueno de ser un casi Darks Magics por completo era su capacidad de
regeneración del cuerpo como cabello y uñas, en épocas de los ancestros, los
suyos poseían características más escalofriantes a los demás donde tener garras
era una. Mas sin embargo, eso no era lo importante, porque ¡Ojo! Estaba de
manera fraudulenta en el cuarto de Angelina sin permiso alguno, por primera vez
y escapando de sus fechorías. No creía ser posible verla despertar a estas
horas de la madrugada, Zephyr era bastante precavido al momento de planear sus
movimientos, y al ser un Darks Magic, debía de centrarse en hacerlos cuando
nadie pudiese merodear o espiarlo. Claro, lo ocurrido fue un simple incidente
donde un anciano decrepito no debía de estar en el lugar ni momento indicado,
menos decir cosas innecesarias hacia la raza de su querido tormento; en general
a Zephyr le importaba las desagradables cosas en decir de los Magics Pure pero
al agregarle a la ecuación a Angelina, todo cambiaba. ¡Oh su querida Angelina!
La tenía a escasos metros pero a la vez tan lejos, no quería presentarse como
un perpetrador pero tenía tantas ganas de verla dormir, descansar y distinta a
cualquier de las imágenes de tener de ella, donde finalmente tendría una
batalla ganada contra ese asqueroso esnifers de Lovecraft. ¡Ugh! De solo
recordar su asquerosa cara todo su cuerpo empezaba a hervir de la rabia, el
pintárselas como todo un joven educado y atento era solo una fachada para
conseguir sus propósitos, jugar con ella, poseer su corazón con la finalidad de
destruirlo lanzando sus restos al suelo. Lo detestaba, deseaba colocarlo en
evidencia en frente de ella y así demostrarle toda la razón en tenerle
desconfianza, sin embargo, cada día lo veía más pegado a él como una garrapata
pegada a la piel de un animal. ¿Por qué cuando se trata de Angelina todo
resulta difícil? ¿Tumultuoso? En cosas de destruir esnifers se les da como su
segunda naturaleza, apuntar, matar, aniquilar… pero coloquen frente a él la
agraciada cara sonriente de ella con esos ojos miel verdosos y su mundo se
descompondrían a pedazos. Dicen que los Darks Magics no deben poseer
debilidades, son seres meramente oscuros donde su único poder es la oscuridad
en los seres humanos y dejarse llevar por este es ley, pero Zephyr es diferente
en ese punto a los suyos, su debilidad es esa criatura inocente de andar torpe
pero delicado.
Inundado
por esos pensamientos, se levanto del suelo arrastrando la ligera capa negruzca
en ese pequeño pasillo del cuarto de ella traspasando la puerta de madera
encontrándose un mundo totalmente distinto al de él, las cortinas transparentes
de las ventas se movían rítmicamente al son del viento suave de la madrugada,
colándose sorpresivamente la luz de lo que parecía ser la luna en todo su
esplendor. ¿Pero cómo era posible eso? Hace menos de unos minutos el cielo
permaneció en total oscuridad como una manta negra arropando todo, pero ahora,
justo ahora la naturaleza decidió cambiar de opinión y dibujar los astros en el
firmamento para así engalanar con tenue sensación la habitación del ángel de
sus sueños que por cierto, dormida de una manera particular. Zephyr tuvo que
llevarse una de sus manos a su boca para reprimir una risa, en los libros leídos
anteriormente describían a las doncellas cuando dormían con la gracia de una
mariposa, una hada o las flores en pleno mayo, por otro lado Angelina se
asemejaba a una oruga, si exactamente, una oruga porque se mantenía enrollada
en las cobijas y sabanas como una, escondiendo su rostro en las almohadas por
si alguien pudiese atacarla. Él pensó que hasta durmiendo era única y
diferente, bueno, tampoco es que las personas en estado de descanso se vieran
espectacularmente atractivas pudiese dar muchos ejemplos, entre ellos, Flora.
Entonces recordó como Angelina era víctima de acoso escolar desde llegar a la
academia hasta el momento de quemarles el trasero a uno de ellos en defensa
propia, sin dejar cabo suelto al amenazarlo de seguir haciéndolo se arrepentiría
de ello. Recuerda el instante de relatárselo a su madre en forma de reporte de
los movimientos de ella al poseer los poderes ancestrales, su progenitora al
igual que él no son precisamente de emociones a dar, sin embargo, dibujo una
sonrisa ladina en sus labios comentando con ironía que una de las posibles
salvadoras de los esnifers se rebeló contra ellos, quizás no estuviera tan
perdida su suerte. No obstante Derek como ave de mal agüero, enfatizo no
confiarse mucho ante la posible reencarnación de Albert Martín, pues podría
adoptar posturas iguales a los esnifers, el fingir estar en su contra sería una
de ellos. Pero Zephyr no deseaba entorpecer su magnífica imagen de oruga de su
ángel, menos con el enfermo mental de Derek, de él se encargaría mucho después
por ahora se embriagaría de este dulce aroma y gravaría en la memoria todo este
escenario esplendoroso.
Los
ojos de Zephyr revolotearon en todo el lugar dándose cuenta no ser tan lejano a
la habitación de los chicos, de hecho, era muy similares salvo el armario
pintado de blanco y el color pastel de las paredes, de resto, todo era igual.
Angelina no parecía ser una chica en lo absoluto desordenada, más bien lo
contrario, pues hasta tenía en un gancho la ropa de colocarse al día siguiente
y… freno el carro, no, no, no podía ser posible estar mirando eso pero… pero…
¿Y si…? ¡Maldición! Que Zephyr no quería catalogarse a sí mismo un pervertido
pero lo que se encontraba colgado junto a la overol color turquesa con rayas
blancas era ropa interior estilo marinero, cosa de ser algo imposible porque la
chica no se veía de ese tipo de muchacha… Entonces recordó, el incidente que
deseaba hacerle evitar a toda costa al ángel de meterse en la boca del lobo en
la casa de aquella vaca sin leche de Selina, la esnifers mas asquerosa (de
desear conocer su opinión) jamás colocada en su vista al tener todos los
sentimientos más espinosos de ellos dentro de su corazón como fuera, no
necesitabas poseer la mirada escaneradora para descubrir lo podrida de
encontrarse su alma pero aun conociendo esto Angelina había aceptado ir a esa
estúpida fiesta con la finalidad de estar más cerca de su mejor amiga, aunque
lo hizo antes de reconciliarse formalmente, decidió seguir con eso hasta el
final. Él no discutió mas sobre ir a ese sitio, es más, aparento total
normalidad dejándole el papel a Cathy de llevar a cuesta sobre sus hombros de
ocurrirle algo en ese sitio, siendo sincero le daba igual la rubia de coletas,
de ella que se encargara Peter su “esclavo” pues ese es su trabajo, por su lado
mantendría la seguridad de su ángel en sus hombros. Aunque no podía meterse o
esconderse detrás de un árbol para vigilarla en tanto se encontrase rodeada de
esnifers, eso sería peor a un pervertido, más cuando se la imaginaba vistiendo
ese bañador de marinerito junto a esa sonrisa brillante. Oh, maldición,
maldición, maldición, se vía tan adorable y preciosa, mas cuando su tamaño más
pequeña de lo usual la beneficiaba al punto máximo de enaltecer su belleza
natural. Si el imbécil de Lovecraft no caía ante sus encantos, era peor a un
estúpido o tarado, catalogando finalmente ser un esnifers sin gustos.
Zephyr
escondió entre una de sus manos el sonrojo marcado en sus pómulos igual a un
arbolito de navidad, en el pasado fue llamado por Cathy un tomate jugoso y
maduro preguntándole seguidamente a Angelina si le degustaba cosa en no, de
hecho, le gustaba. Se creó un total estúpido al alegrarse por un simple
comentario malintencionado de la rubia, siendo respondido por su amiga sin
malicia alguna, parecía hasta un poco fuera de ambiente. “Por supuesto, estamos
hablando de Angelina después de todo, hasta su nombre es de santa” pensó el muchacho
suspirando algo frustrado, porque por unos momentos deseaba ser tomado de esa
forma por la niña aunque sea unos míseros segundo donde aquel despreciable
esnifers no existiera. Sí, tal cual en esa misma ocasión antes de ser
interrumpido por Cathy, donde ambos sujetaron sus manos cerrando sus ojos y
compartieron un momento tan intimo a la par de único, conectaron sus auras,
conectaron sus almas, sobre todo, conectaron sus corazones dejándose llevar por
un ambiente en sana paz donde Zephyr creyó que estaba limpiando su alma aquella
hermosa chiquilla. Una vez estando muy joven, podría haber tenido cinco o seis
años, su abuela Casse le relato que aunque los Darks Magics no tenían apego por
nada en particular, menos al cariño o amor pero cuando estabas seguro de
encontrar a esa persona especial en este mundo destinado para ti lograbas
entrar en un trance donde los ojos del otro era el mejor sitio donde quería
estar, al igual de reflejarse, simplemente, se permitiría ahogarse y jamás
salir. Zephyr experimento todo eso, pero como buen Darks Magics que era, no
reconocería tener sentimientos románticos hacia alguien menos una Magic Pure.
“¿Y se la arrastras a tu mundo?” un voz sínica parecida a la de Derek lo empujo
hacia adelante, desconcertándolo llevándolo a morder su labio inferior con
impotencia porque más que nadie sabía la respuesta de esa pregunta, en verdad
deseaba apartarla del peligro eminente de una guerra entre los seres oscuros
contra las otras razas, pero de la misma manera alejarla de todo los puro y
tranquilo de ser su mundo era imposible; Angelina pertenecía a la claridad por
su lado era la oscuridad. Mundos totalmente ajenos del uno del otro.
Agregandole dudaba ser aceptado por ella de esa manera, le daba incluso terror
la reacción al saber la verdad de su identidad, ¡de su procedencia! No, no
quería en ningún momento verla con una expresión de horror en su rostro menos
temiéndole, porque eso pasaría y lo poco de alma que tenía sería destruida a
pedazos.
El
murmullo inquieto de la chica inundo en la noche de estrellas asustando a
Zephyr pensando en que se había despertado, viendo lo primero en abrir sus ojos
una extraña presencia de capa negra en medio de la habitación observando su
ropa como todo un pervertido, pero no fue así, porque la chica seguía dormida
profundamente solamente se giro en otra postura pero algo más descansado y
osado. El muchacho tuvo que reprimir un sonido de frustración de sus labios al
notar como Angelina se salió prácticamente de las sabanas, quedando sobre ellas
en una postura totalmente desordena en la cama, brazos extendidos, piernas
abiertas y cuerpo parecido a una estrella de mar pegada a los pequeños elotes
de una isla; en tanto su rostro se mantenía sereno, complacido y en paz
demostrando tener un sueño pacifico. ¡Por los próceres de los conjuros oscuros!
La sensación de ver una aparición divina del cielo no abandono el cuerpo de Zephyr,
menos cuando la cascada de cabello de la niña se esparció por toda la almohada
creando su propio universo lleno de constelaciones y planetas, donde la mayor
de todas brillaba con intensidad propia. Se pregunto por un segundo si tanta
belleza en una sola persona era posible, sí querer tocar tan delicada piel era
permitido, o sí podía machar con su oscuridad su pureza angelical, sobre todo,
sería catalogado un asqueroso bicho rastreo de querer besar esas hebras
achocolatadas extendidas en todo su espacio. Zephyr se sintió hipnotizado,
arrastrado por unas fuerzas magnéticas manejadas por hilos imaginarios hasta la
cama de la bella durmiente que seguía en su mundo de fantasías, donde el
inquieto pecho del muchacho no le inquietaba para nada, es decir, desconocía
completamente su pesar. Se inclino ante ella aposentando entre sus costados sus
manos evitando hacer algún ruido o despertarla, desde esa cercanía noto el
rítmico movimiento de su pecho subiendo y bajando al respirar dictaminando
estar realmente dormida, queriendo en lo más profundo de su ser introducirse en
sus sueños y hacerlo más brillante, o al menos, verla sonreír porque cuando lo
hacía todo a su alrededor adquiría los colores más brillantes de todos.
Agregándole una atmosfera más cálida que el sol. Sus pestañas ridículamente
grandes caían sobre sus pómulos sonrojados, que en contraste con su piel nívea,
le daba un aspecto de un ángel pintado por el mismo Miguel Ángel sirviéndole
inclusive de inspiración para más de sus cuadros, porque la belleza de ella
servía para inmortalizarlo. Entonces llego finalmente a su cabello, mágico,
anonimatico con el poder abrazador de la misma selva con todo lo exótico que
posee, quería sujetarlo, acariciarlo y depositar un beso en él sellando
finalmente su devoción entera hacia ella.
— Angelina, aunque no tengas en lo
absoluto idea de mis pensares o contrariedades hacia ti. — susurro manteniendo
su vista en ella, aspirando cada esencia dulce florar gravándosela en la
memoria para la posteridad. — prometo que te cuidare de todo peligro, inclusive
de ti misma, porque en mi vida jamás seré más sincero que esto. Tu solo sigue
durmiendo, permanece absorta a las oscuridades rodeándote, mientras lo haces no
me moveré de este sitio.
Al
otro día llego a su hogar azotando la puerta con fuerza, se encontraba
totalmente exhausto no deseaba ver a nadie en esos momentos solamente darse una
ducha de agua tibia y meterse a la cama, permaneció hasta el amanecer en el
cuarto de ella como un justo guardián de sus sueños. Sorpresivamente no se
despertó en ningún momento de la noche, descanso tan plácidamente que le
provoco un poco de envidia, desde haberse implantado el segundo embrión de los
seres oscuros sus horas de sueño se han visto reducidas a dos o máximo cuatro.
Su padre le explico ser completamente normal al estar dejando su ser puro de la
naturaleza inclinándose finalmente a uno de los poderes de su cuerpo, pronto se
estabilizaría, aunque eso no quiere decir volver a ser el mismo de siempre. Las
horas de dormir no serían lo único en descontrolarse, aparte de la apariencia y
temperamento, sus poderes a par de forma de ser se transformarían al raz.
Zephyr no temía en nada en eso, lo contrarío, se encontraba listo para dar ese
salto trascendental en su vida porque él nació exactamente con esa función. Ser
un Dark Magic. Subió las escaleras sin prisa sacándose la capa por encima de
sus hombros suspirando al rememorar lo acontecido, si bien no se arrepentía de
las acciones hechas bajo sus propias manos, le daba un poco de rabia no sacar más
información del Magia Pura. El transcurrir del tiempo seguía su curso natural,
tarde o temprano abandonaría la academia dejando todo atrás, pero eso sí, la
dulce apariencia de Angelina no. Aunque precisamente no tenía momento para
estar perdiendo el tiempo en esas pequeñeces, si girabas la vista podrías
considerarlo contradictorio, pero el semi Darks Magics se encontraba en una
encrucijada la cual no puede simplemente dar unos pasos atrás y marcharse sin
más. Debe enfrentar los problemas con la cabeza en alto, claramente, hallar el
Magia pura es uno de ellos.
Coloco
la mano sobre la perilla quedándose quieto, sentía una presencia desagradable
viniendo de dentro, era desagradable con un olor nauseabundo y bastante agrio.
No podía definir exactamente quien podría ser, pero más o menos su cabeza le
estaba dando las respuestas de ello. Sinceramente, las ganas de enfrentarse a
ese ser luego de todo lo vivido la noche anterior se venían reducidas a cero,
como cuando debes darle la cara a tus padres luego de estar consciente que has
errado al meterte con la primera loca en cruzarte en tu camino. Ese no podría
ser precisamente el dilema de Zephyr, pero se asimilaba al sentimiento de casi
matar a dos guardias de seguridad magic y no magic, enfrentarse al ser mágico
más poderoso del momento y exponer su identidad al igual de sus planes a
futuro. Y no, Zephyr no le temía en lo absoluto a Derek, aunque le encantaría
mantenerlo lejos de él lo que tiene de cercanía Paris de Lima. Solamente
recordar esos incandescentes ojos verde chillón, su comportamiento santurrón
delante de los Darks Magics y su propia familia, seguidamente de esas conductas
psicópatas al mirar algo “impropio” o “impuro” en sus ojos llevándolo a quebrar
cualquier conducta racional y haciendo lo que efectivamente, es su
especialidad. Torturar. Zephyr recorre inconscientemente su mano libre entre lo
que debía ser una cicatriz en forma rayo en la palma de la otra, pero no se
encontraba allí, no diría que “mágicamente” desapareció menos la participación
de Angelina en esto, simplemente se encargo de buscar a idiotas esnifers medio
dormidos consumiéndoles las energías negativas de ellos y regenerándose. Desde
tiempos inmemorables eso ha sido su alternativa para regenerarse, en nadie es
un secreto que los suyos son seres inmortales, ninguna arma de los no mágicos
puede dañarlos, ni cosquillas podría hacerles, solo los Magic Pure junto con
los poderes puros de los elementos naturales serían capaces de llevarlos al
exterminio total. Casi lograron hacerlo, pero no por completo.
Dio
una gran bocanada de aire, buscando quizás relajar sus músculos totalmente
agarrotados, pasándole factura de la lucha titánica de anoche, realmente
necesita un baño de agua caliente o tibia, cualquiera de las dos parece
atractiva pero el idiota de su primo Derek le ha impedido ese tan anhelante
deseo en su cabeza. En verdad lo detesta, lo detesta hasta el punto de querer
desfigurar esa sonrisa tétrica de sus labios con uno de sus dagas hechas de
hielo, someterlo y darle a entender que de los Darks Magics él es y será la
mejor de las opciones para volver a ser reconocidos como la raza más temida de
todas. Ese hecho no es tan lejano, en los libros los nombran con cierto recelo,
incluso miedo, al relatarles a los niños magics o no magics su existencia
tiemblan como si estuviesen en pleno invierno en Rusia y necesitaran montones
de abrigos con piel; sin nombrar a los no tan niños, con sus ojos abiertos de
la impresión esperando tener la oportunidad de salir corriendo si se
presentaran delate de ellos con un puñado de magia oscura, amenazándolos en
sacarles cada partícula de energía negra. Zephyr considera los esnifers solo
masas andantes de odio aculado, tontos útiles en momentos necesarios, ellos
serían su arma infalible cuando se encuentren en campo de batalla, eso y… otra
cosa guardada en su bolsillo. Pero primero, Derek tiene que encontrarse otra
vida, de lo contrario al terminar su transformación a Darks Magic al primero en
atacar será él. Emitiendo un suspiro hondo, abre finalmente la puerta
encontrándose los ojos chillones de su primo mirando a la particular nada, con
un rostro esculpido por los mismos demonios ante el aburrimiento y desagrado,
el más palpable es lo primero porque seguramente lleva desde la noche anterior
esperando su regreso junto a los resultados de su investigación de esa semana,
eso e igualmente un informe exacto de cada movimiento hecho de Angelina con
respecto a sus poderes de Albert Martín. Zephyr camina con pasos cautelosos
pensando en que no le debe nada al Darks Magic sentado en su cama aun sin
prestarle atención, a la única de enterarse de todo, incluidos meteduras de
pata, es su madre y analizando el ambiente ella se encuentra fuera de casa
encargándose de otros asuntos. Ejemplo, reunión con el Consejo Supremo Oscuro,
que no son un montón de viejos sabios especialistas en los seres oscuros, sus
movimientos y magia, mucha magia, a la par de encargarse de los planes a seguir
para volver a declararle la guerra a los Magic Pure y esnifers. “Los Ancianos”
como comúnmente se les conoce, han estado encargados desde la década de Paul
Martín precursor de los oscuros y presidente del consejo en su tiempo, han
decidido enviarlo a él y otros chicos igualmente proveniente de los seres
oscuros a la distintas academias esparcidas en el mundo donde embarguen a ambas
especies entre sí. Solo dos veces ha tenido la oportunidad de verlos Zephyr, la
primera teniendo nada más de siete años, callado, receloso y totalmente en
contra de separarse de los suyos cuando sabe manejarse en el campo de la magia
mejor a cualquier Magic Pure, no solamente lo rebajarían a los mas inmundo de
este mundo, también soportaría las insolentes de los esnifers que seguramente
nunca comprenderían la importancia de la magia en su vida cotidiana.
Entonces
uno de los ancianos (él calculo a unos cinco, no podría diferenciar si incluían
mujeres, pero podría ser el caso) vestido con una larga capa color de la noche
alzo una de sus manos, blanca, tan blanca como el papel cebolla e igual de
huesuda a un cadáver descomponiéndose paralizando por completo sus sentidos,
alzándolo por los aires dejando solamente sus piececillos moviéndose en un
ligero sonido del viento y provocándole una presión fuerte en su pulmones para
no poder respirar. Acto seguido una voz profunda, cautelosa y frívola dictamino
es simplemente callarse y obedecer, ningún mocoso insolente tenía derecho a
discrepar la decisión del Consejo Supremo Oscuro su único deber era escuchar y
obedecer, mas nada. A la segunda vez ya Zephyr se encontraba calmado, no tan
tenso pero si alerta, había tenido una experiencia anterior para saber no pisar
en falso en esa ocasión los ancianos de túnicas negras no eran personas
convencionales en tomar a la ligera, por ende, el ojos violeta se pudo manejar
con la calma y gracia de Sichers explicándole con lujo de detalles las dudas o
preguntas ejercidas por ellos saliendo al final bien librado. Es cuando Zephyr
comprendió en que actuar con cabeza fría es la clave para todo éxito, mas si se
trataba de los ancianos líderes del Consejo Supremo de los oscuros ellos no
mostraron estar complacidos ante las acciones del muchacho, pero igualmente le
disgustaron. Sabían que tenían en Zephyr un excelente Darks Magics, un
discípulo y un ser oscuro entregado a la casa, con todas esas características
se daban por satisfechos. Sin embargo, sabia de alguien con todos los
componentes necesarios para tener en el mismísimo éxtasis a los ancianos, y no,
no hablaba del insolente chico de ojos verdes chillones, sino de alguien cien
veces más molesto a él y con seberas entretenciones de romperle los tímpanos.
Ese “alguien” acababa de llegar a la casa, lo sabía al sentir su molesta aura
oscura acercándose a lo que sería las escaleras, caminar con pasos de bailarina
el pasillo junto a esos molestos canticos de ballena dando a luz y abrir su
puerta sin tomarse la molestia de tocas. ¿Nombre de la obra? Flora, su hermana
mayor contaminando su aire.
— ¡Buenos días mis queridos Derek y
Zephyr! — anuncio la muchacha con voz chillona, aleteando sus muy exageradas
pestañas con rímel y mirando su alrededor con fingida emoción. Eso lo sabía su
hermano menor al conocerla al pie de la letra, desde tener memoria, por
supuesto. — Es muy raro ese silencio
entre ustedes, usualmente mi querido hermano menor estuviera gritando a los
cuatro vientos invadir su espacio personal sin antes anunciar. Pero… allí se
encuentran, en entero silencio. ¿Están enfermos acaso?
Derek
finalmente se digno a darse la vuelta en dirección a Flora, contemplo en
silencio su presencia dándole una sonrisa de las suyas ocultando toda las
intenciones mas sobrias posibles, obviamente la muchacha no se dio por
enterada, simplemente hizo un ruidito desagradable propio del coqueteo entre
los de sus especie y… ¿Por qué? Entre todas, haciéndolo parecer ser un intruso
en su propia habitación. ¿Valdría la pena perder los estribos solamente para
tener un momento a solas? Si, si que las valía pero el agotamiento extremo
tanto mental como físico en él no le permitía ni siquiera gritarles. Abarcaría
rodear los ojos ignorándolos dirigiéndose directamente a uno de sus muebles
sacando un par de pantalones, camiseta y toalla para darse un baño, con tal ese
ha sido su objetivo desde pisar la casa. Nadie le arrebatara esa oportunidad de
las manos. No obstante, Flora nuevamente ejerciendo su muy chillona voz lo
detiene, seguidamente de un conjuro mediante Derek impidiéndole la entrada al
baño con una viscosa sustancia tan elástica como la tela de una araña extendida
en toda la extensión. Le recordó en un segundo a la película del “Hombre Araña”
cuando con un solo movimiento de sus dedos al girar su muñeca, salía una tela
araña atrapando sus enemigos e impidiendo salirse con la suya. Claramente
existía una equivocación grande en este asunto, él no era un malvado de la película
de súper héroes pero tampoco “el salvador”, menos aun Derek se asemejaría al
“Hombre araña”. Primero, tendría que revivir miles de veces para hacerlo.
— ¿En verdad creíste poder librarte de las
explicaciones de lo ocurrido esta semana? —
puntualizo Flora, dejándose de rodeos e dando directo en el punto. — Sabia que eras tonto, ingenuo y medio lento
(eso por haberte enamorado de una Magic Pure reencarnación de Albert Martín)
pero no eres despistado, hermano tonto. Mas te vale dar la cara y responder
fuerte y claramente las preguntas que te tenemos especialmente para ti,
ca-ri-ñi-to.
¡Ugh!
Sinceramente quería vomitar con cada vez de ver como se comportaba Flora igual
a una idita, porque eso era… ¡Una idiota! Ser una melosa con él no serviría, ni
hoy o nunca.
— No ignores a tu hermana, Zephyr. — amenazo Derek, abriendo por primera vez la
boca desde estar en el dormitorio.
— ¿Ustedes conocen el significado de
“privacidad”? — interrogo con un tono oscuro, algo molesto y cansado. Quería
librarse rápidamente de ellos y tomar un baño. — de no hacerlo, pueden buscarlo
en el diccionario y luego… luego podría discutirlo conmigo.
— Uhhhh… ya decía que faltaba
encontrarme con tu “yo” sabelotodo. — hizo un leve mojin Flora, rodeando los
ojos demostrando no ser la primera vez en ver ese tipo de comportamiento de su
hermano. Es más, está acostumbrada. — si eres así con tu familia, no quiero
imaginar tratando de ligarte a tu Angel…
— ¡Por Merlín! — la detuvo antes de
tiempo, haciendo reír inclusive a su primo Derek ante la evidente afectación de
ser nombrada aquella chiquilla delante suyo, sin duda, Zephyr se ha dejado
engatusar muy fácilmente por una Magic Pure. No lo culpa, está en la edad. —
solo les pido unos segundos solo para poder sumergirme en agua tibia, relajarme
y luego… podrán hostigarme todo lo que quieran preguntar. Cosa absurda, porque
solamente le debo explicaciones a mis padres, no ustedes.
— Si, es cierto pero cabe de destacar
que ellos no están y somos tus superiores en todos los sentidos. — explica Flora
dando pasitos largos en el dormitorio de su hermano, dándole un señal a Derek
de quitar la gigante sustancia viscosa parecida al plástico en la puerta de
baño dejándolo libre. — Por lo tanto, si nos debes muchas explicaciones
querido.
Zephyr
hundió sus brazos junto con sus brazos, lidiar con Flora era algo cotidiano
pues desde tener memoria lo ha hecho dando por consiguiente perder los
estribos, su madre le pedía con su semblante taciturno, muy similar al suyo,
calmarse y tratar de sobrellevar la curiosidad de su hermana al analizar la
personalidad extrovertida ante todos, ese era una de los signos de agradarle a
los ancianos. No guardarse nada para sí misma. Por otro lado, su padre, un
hombre de larga trayectoria de los seres oscuros, no poseyendo la misma
paciencia que su madre le advirtió escuchar a Flora, ella podría ser acalorada,
entusiasta y muy habladora pero era entre las de su generación la más
habilidosa. Es cierto en muchos ámbitos él la supera, aun con eso, mantendría
ser mayor y poseer más experiencia. Quizás lo que le inquietaba o molestaba a
Zephyr de su hermana era el no ir a Agreement como todo los demás, ella se
instruyo en casa bajo la tutela de los mismos ancianos a la par de su mamá.
Según las leyes Darks Magics, el asunto de las chicas eran distintas a de los
chicos, porque aunque sus poderes oscuros se desarrollaran más lento era fácil
detectar su poder demoniaco al ser totalmente entregadas a la causa. Es como
colocar la contrapartida de ellos, los Magic Pure, donde las mujeres vienen
siendo más susceptibles con su entorno en el ámbito en general, porque de
encontrarse con un dilema en el camino para ser un ser mágico en todo el
sentido de la palabra recaería en su hombros como el peso más grande de este
mundo, hundiéndolas. En ese momento Zephyr recordó la figura pequeña de
Angelina, su temor de ser la deshonra de su clan al no poder encontrar su
elemento naturaleza, convirtiéndose en el hazme reír de todos incluidos los
suyos propios, su amiga era sin duda un canario tímido escondido en su jaula
evitando salir a la realidad por temor de ser cazado. Aunque Flora no tenia en
nada parecido a la chica, ni siquiera un gramo del aire que respira, porque de
haber tenido la oportunidad de ir al Agreement mucho de los agresores de los
mágicos hubiesen terminado en la enfermería con múltiples fracturas, si habría
sido un problema, pero en conducta.
— De acuerdo. —
cerro los ojos Derek un segundo, siendo por primera vez comprensivo con
el tonto del chiquillo molesto. Aunque, solo esta vez porque algo dentro de
suyo le decía que estuvo metido en problemas, se lo dictaminaba posiblemente su
intuición de Darks Magic con experiencia. —
te daremos veinte minutos para asearte, ni más ni menos, aprovecha para
saber que exactamente vas a decirnos. Creía que era mejor enfrentarte a
nosotros en lugar de tus padres, de tu padre. ¿No piensas igual? Ellos no
tendrán la misma paciencia que yo al tratarte.
¿Paciencia?
¿Derek tenia paciencia con él? ¡Pero qué cosa más absurda! Si mal no recordaba
la última vez en rehusarse a conversar termino con una mordaza viscosa,
aprisionado en la pared y con dagas atravesando su antebrazo al igual de su
muñeca. Seguidamente fue curado por su padre relatándole que su sobrino Derek
tenía medidas poco convencionales en lidiar con seres rebeldes como él, no es
que desacreditara al muchacho, pero solamente llevaba esas acciones a ese nivel
para poder contribuir con la causa y Zephyr necesitaba escucharlo, así de esa
manera, seguir con los movimientos Darks Magics para volver a surgir. En pocas
palabras, Zephyr prefería millones de veces lidiar con su padre antes que su
primo, al menos, esté no lo maltrataría de ninguna manera.
— Suena fantástico, Derek.
Antes
de seguir escuchándolo o peor aún, ser torturado hasta la locura, Zephyr se
encerró en su baño colocando seguro dentro combinado con un conjuro para evitar
ser invadido por sorpresa; realmente se encontraba cansado y al menos
aprovecharía este momento de libertad para dormitar un poco en la bañera.
¿Veinte minutos? ¡Patrañas! Derek seguía siendo alguien muy lejano a la toma de
sus decisiones, le importaba menos las palabras de su padre al seguirle la
corriente, mientras siguiera teniendo libre albedrío en sus acciones a la par
de pensamientos mantendría sus oídos cerrados para él.
Milagrosamente
ese sábado Zephyr salió bien librado de ser interrogado, de hecho, luego de
haberse tomado un baño de treinta minutos encontró la habitación totalmente
deshabitada sin rastros de Derek o Flora pareciendo totalmente extraño pero no
por eso un alivio, pues aprovechando la situación empleo el mismo conjuro
anteriormente utilizado para encerrarse en el baño para hacerlo en su
habitación. De esa manera escapar de todos y todas, incluidos sus padres,
quienes sitio la presencia al cabo de las una o dos de la tarde queriendo
posiblemente conocer lo acontecido esa noche en la aérea neutral del Agreement,
pero una vez más, le alzaron tal castigo del mismo infierno. No, corrección,
aguantarse a Flora revoloteando alrededor suyo si era un castigo del infierno. La
mayoría del tiempo de ese día lo empleo en dormir, los Darks Magics
principalmente eran seres de la noche, esconderse en la oscuridad con la
finalidad de rehabilitar sus energías y de esa manera atacar a las otras razas,
salvo que en esta ocasión toda las fuerzas mágicas se agotaron en el instante
de invocar ese gigante de hielo, cosa de ser una entera pérdida de tiempo, al
final termino perdiendo ante el rayo. Zephyr era del tipo de magic en rememorar
en su cerebro cada una de las fallas hechas en el campo de batalla, por lo
tanto, analizar los movimientos al igual de los conjuros frente aquellos
insulsos magics era un hecho por ley, así que, aprendió de forma dura lo del
hielo ser cero compatible con un gigante de rayo de un vigilante llevándole
años y años de experiencia y en una segunda opción aplicar otros movimientos en
su contra. Igualmente, que cuando luchas debes estar pendiente de cualquier
detalle, inclusive de uno de tus contrincantes tirados “supuestamente” en el
suelo inconsciente porque cuando menos te lo esperes podría atacarte.
Zephyr
estaba consciente de muchas cosas, sobre todo, de sus errores y que necesitaba
aprender de defensas contra los Magics Pure, el problema vendría siendo que de
los libros solamente conseguiría teorías nada práctico como un ejemplo la clase
de defensas mixtas de aquel hombre rebosante de energía innecesaria. Sin
embargo, al ser un Darks Magic se entrenaban de una forma muy diferente,
llevándolo a necesitar ayuda claramente de uno de ellos, el problema vendría
siendo que el más cerca de esos estándares altos sería Derek y la idea de
tenerlo como guía le daba asco. Por los momentos, permanecería enterrado entre
libros asistiendo a las clases estúpidas del Agreement tratando de sacarle
provecho algunos datos medio interesantes a ojos suyos, de la misma manera,
comenzaría a responderle a cualquier idiota en meterse en su camino sea
esnifers o no, aunque la mayoría de los casos estos son en querer tener poder
en ellos saliendo considerablemente perdiendo de desear levantar uno de sus
dedos los seres mágicos, cosa de no hacer. Él ya lo había hecho una vez, cosa
que puede decir con todas las palabras posibles, haber tenido la mayor
satisfacción de todas aun cuando los vio besando el piso que el pisaba todos
los días cuando iba a clases, sobre todo, ver reflejado en sus ojos el miedo de
ser destripados sin miedo ante alguien superior a ellos en todos los sentidos.
Zephyr quería volver a vivir algo así, lo de torturar prácticamente a un viejo
senil con un pie en el más allá que en esta área real fue realmente divertido,
le provocaba mas éxtasis verse contra aquellos quienes pensaba ser superiores a
los seres mágicos. Por primera vez en la vida le importaba poco como lo vería Angelina
ante las ganas de hacer pagar a esos esnifers su insolencia al maltratarlos, su
único objetivo hasta los momentos es verlos sufrir, pedir clemencia y derramar
la misma sangre que todos sus antecesores hicieron al ser traicionados por los
mismos Magics Pure. Claro, ese sería otro tema a tratar, porque aunque ellos
igualmente pagarían con intereses aliarse con las personas equivocadas, seguían
siendo mágicos y tratar ese problema con ellos sería de otra manera. Hasta que
los ancianos dieran el mandato de lo contrario.
Siguiendo
el relato del sábado, Zephyr estuvo investigando a mayor profundidad el tema
del Magia Pura y el Libro Oscuro, teniendo los conocimientos previos de aquel
pequeño libro de las vivencias de un Darks Magics en cautiverio comprendió que
Albert Martín dejo sus secretos en un lugar poco común a lo esperado por todos,
quizás debería de darle un vistazo a la casa de los ancestros y los museos de
historia. Aunque la primera parada sería buscarlos allí igualmente de antes ser
investigados por los suyos, tenía el presentimiento que de seguir las pistas de
ellos se toparía con mas, muchos historiadores relatan a Albert Martín como un
tipo suficientemente poderoso, amable como astuto al instante de esconderles
las cosas de mayor peso a su mejor amigo, Marcus Zunnares; ambos fueron lo
suficientemente unidos como para permanecer lejanos el uno del otro. Por
consiguiente, el prócer de los mágicos sería capaz de confiarle el secreto a su
amigo del escondite del Magia Pura al igual de las consecuencias de caer este
en manos equivocadas, con ello no quería decir jamás confiar en sus hijos o sus
descendientes, pero a veces el más blanco de los lienzos puede ser manchado.
Para Zephyr no sería difícil descubrir los pensamientos de los próceres, estos
fueron tan predecibles que le parecía increíble no haberlos hecho anteriormente
los Darks Magics, también le sumaria ser lo suficientemente meticuloso a la par
de analizar hasta el ambiente que respiraba; le sumaria a la razón de no
agradarle en lo más mínimo Lovecraft para Angelina, aparte de ser un esnifers
asqueroso, existía una clase de aurora rara envolviéndolo haciéndolo desconfiar
de él. Siendo sincero, era el mismo sentimiento a ver el director de Agreement,
pero en un nivel más flojo pero no por ello dejaría de ser inquietante.
En
otras palabras, el ojos violeta debía de ser meticuloso y sigiloso al momento
de hacer uno de sus movimientos más aún que fue descubierto atacando a uno de
los vigilantes mágicos, tomaba en cuenta el seguir asistiendo al Agreement se
lo encontraría en ciertas ocasiones y el tener un bajo perfil sería su plato
fuerte. Generalmente, Zephyr se abarco ese sábado en estudiar su siguiente paso
a seguir considerando estar alerta por parte de los Magics Pure, porque estaba
seguro el no tener la noticias a voces menos saliendo herido dos de esos
vigilantes, teniendo a continuación el peor de los temores en su mente: sus padres.
A
primeras horas del domingo, en el comedor de la familia Sichers retumbo entre
sus paredes el sonido de un bofetón directo al rostro del menor de esta familia
proferido en las manos de la madre de esté, teniendo en sus manos el periódico
con el encabezado del incidente ocurrido en la noche del viernes ante un
enfrentamiento de un vigilante anciano no magic con una criatura mágica no
identificada, afortunadamente no se dieron a conocer la academia en pasar tal
incidente solamente enmarcaron acontecer en una de renombre. Los Darks Magics,
siendo más precisos, los padres de Zephyr, se escandalizados de los movimientos
herrados de él lo incautaron con agilidad en el desayuno exigiéndole
explicaciones de dejarse descubrir por unos idiotas de vigilantes, al igual,
del director del Agreement ¿Acaso pensó el no darse cuenta de ello? Sus malas
ejerciones de los poderes concedidos por la oscuridad, podrían llevar al caos
total a los suyos, a la par de ser descubiertos antes de dar a conocer sus
planes. Zephyr pensó que el primero en
arremeter contra él sería su padre, aunque no pudo estar más equivocado, porque
por primera vez en sus catorce años de vida conoció como se vería su mamá con
emociones genuinas en lugar de su semblante neutral, sus ojos violetas brillaban
del enojo acumulado y su mano temblaba ligeramente después de haberlo
abofeteado. Visualizando la sonrisa sádica de Derek entendió enseguida quien se
encargaría de su castigo, a la par de que en una próxima reunión con los
ancianos no tendría derecho a opinar saliéndosele de las manos la oportunidad
de tener Angelina mediante un hechizo de control, eso realmente le frustraba
como no tenía idea pero debía asumir responsabilidades de sus actos. Los
asumiría.
Su
padre igualmente colérico, le sostuvo de los cabellos halando su cabeza hacia
arriba llevándolo a apretar los dientes de dolor, le amenazo que no estaría
llevando sobre sus hombros los errores cometidos por él menos una posible
represaría de los mágicos al corroborar sus sospechas de su existencia. Los
Darks Magics juraron mantenerse pacientes, cautelosos y lo suficiente astutos
para tener un paso delante de los otros al hacerles pagar por cada una de las
hazañas ocurridas en el pasado, su fatal ceguera ante la realidad de los
esnifers siendo nada mas a gran masas de basura sería su condena. Porque tarde
o temprano eso ocurriría. Sin embargo, realizar un declive es algo de tomar
tiempo, no en una noche cuando se supone estar estudiando los conjuros de los
Darks Magics al igual del paradero del Magia Pura y Libro Oscuro, siendo
descubierto por un anciano decrepito que podría estar muerto. No, su molestia
no residía en si moría o vivía, más bien en la forma de perder la compostura y
en lugar de permanecer en las sombras. ¿Acaso eran seres de impulsos? ¿De
corazonadas? No, se alimentaban del odio, la venganza, la rabia, el
resentimiento… todos los componentes ricos habitados en los esnifers, que
definitivamente, los mágicos ignoraban. Ahora, su siguiente paso sería
permanecer unos cuantos días en silencio sin merodear la biblioteca u otro
lugar, de hecho, todos ellos debían hacerlo gracias a su imprudencia.
El
Darks Magics estaba sumamente decepcionado de su hijo menor, quien considero
desde tener memoria en la vida como un oscuro excepcional con cabeza fría,
analizando primero su entorno y los enemigos a tratar antes de actuar. Ahora se
equivoco estrepitosamente dándose un golpe contra el muro llamado realidad,
porque resulto ser nada mas a un adolescente promedio jugando a ser hombre,
jugando a ser un Darks Magic completo cuando en realidad seguía siendo un
iniciado rebelde. Aunque de cierta forma igualmente era su culpa, una vez insertado
el embrión de los seres oscuros su recipiente tendrá varios síntomas aparte del
resfriado, incluían igualmente su versátil humor y al final se encontraba ese
detalle realmente importante, inestabilidad mental. En nadie es un secreto que
adquirir poderes oscuros lleva al Magic Pure a un límite de poder inimaginable
manchado su estado más puro de contacto con la naturaleza, entregándose de
lleno a los sentimientos más corrompidos del mundo traicionándose así mismo en
muchos aspectos. En la transformación de ser mágico a oscuro se pasa por un
proceso bastante complicado desde el físico hasta el psicológico, este último
es el más preocupante para el patriarca de lo Sichers, porque al ser un
adolescente poseedor de una gama de emociones propia de esa misma etapa se ve
más vulnerable a desestabilizar su cabeza por completo. Cargar con los cambios
de todo ser humano, agregándole lo de Darks Magics es algo que colocaría
cualquiera en un punto de quiebre a cualquiera. Obviamente no justifica a su
hijo con este engorroso incidente, pero entiende completamente por lo que está
pasando, es normal presentarse inestable y de encontrarse un desagradable
esnifers destriparlo, pero de la misma forma también es idóneo encontrar un
respiro y enfocarse en lo importante. Dar el golpe en el instante indicado.
Soltando
a Zephyr bruscamente, suelta un suspiro profundamente en tanto se soba las
sienes de forma giratoria encontrado relajarse ante de dar su veredicto, está
claro que debe presentarse a los ancianos dándole una explicación exhaustiva de
lo acontecido y rogando para no sentir la furia de estos. Lo segundo sería el
escarmiento a su hijo, de esto no es muy difícil, su esposa se encargo de darle
la primera prueba antes del plato fuerte y encargar a su hija mayor para eso es
demasiado. Es brillante y lista pero aun desconoce cuánto aguante oscuro posee
sus venas, aunque no es una iniciada y tiene una trayectoria impecable
presiente no encontrar lista para esto. Pero si conoce de alguien de llevarlo a
cabo, de practicarlo una vez se pronuncio el ojo violeta ante una posibilidad
de reganarse a volver al Agreement, encerrándolo en su habitación y empleándole
actos totalmente lejos de que un magic común pudiera aguantar. Como resultado,
Zephyr acato todos las demás de ellos y fue directo al sitio donde debería de
estar. Si, no estaría demás, de hecho, darle el relevo a su sobrino es lo más
idóneo y está seguro de que su mujer lo apoyara.
— Derek, — lo llamo colocando sus
chispeantes ojos violeta en el muchacho, que con intenciones ocultas macabras,
se coloco rígido ante su tío esperando escuchar las tan anheladas palabras las
cuales hundirían a él mimado de Zephyr. — ¿puedes encargarte de lo demás? Tu
tía y yo iremos con el consejo, seguramente están esperando nuestro
pronunciamiento y no podemos hacerlos esperar mucho. Sinceramente, no tengo
energía para seguir lidiando con las estupideces de Zephyr. Con lo que elegías
hacer con él estoy seguro de estar de acuerdo.
Los
ojos de Zephyr brillaron con preocupación bajo la montura de sus lentes de
descanso, sabiendo que las consecuencias de sus acciones vendrían a pagarlas en
manos de Derek el Darks Magics más sanguinario de todos y al momento de
torturarlo no tendría piedad, mucho menos compasión.
— Como usted desee, tío. — hizo una
ridícula reverencia junto a una sonrisa frívola que le llego a los huesos a
Zephyr, porque detrás de esa mueca de supuesto “comprensión” se escondía la
peor de las expresiones habidas y por haber. — tomare en cuenta sus palabras y
las acatare correctamente.
— Bien, en cuanto a Flora. — alzo su voz
su madre, abordando la cordura sensata antes de perderla obviando a su hijo en
la silla y dirigiéndose a su primogénita. — igualmente vienes con nosotros, creo
que tu presencia les dará un poco mas de lamentar los hechos ocurridos. Además,
el consejo pareces agradarle y eso debemos tomarlo como una ventaja ante lo que
nos pueda venir.
— No hay problema madre, los ancianos
realmente son agradables. — contesto con una sonrisa ancha, demostrando en
verdad sentirse a gusto con tal decisión.
Caminando
con pasos cautelosos, la familia de Zephyr le dio un último vistazo antes de
ser interceptado por su primo y transportado a otro sitio que no era la cocina
mediante un conjuro rápido y silencioso.
El
ojos violeta olvido cuantas veces fue golpeada su cabeza contra lo que sería un
muro de concreto, ni tampoco como el elemento naturaleza de Derek fue esparcido
por sus muñecas y parte de sus pómulos con soltura en tanto este último le
repetía ser un idiota cabeza caliente en los momentos cruciales, con sus
acciones puso en peligro la causa e igualmente la sobrevivencia de todos. Había
demostrado finalmente que ser un cerebrito pretencioso no le sirvió nada en la
práctica, porque esta era muy distinta a la relatada en los tanto y tantos
libros pasados en sus manos. La realidad superaba mil veces la ficción. Zephyr
sintió su piel arder con premura, como si millones de aguijones de abejas se
incrustaran sus poros haciéndose paso hasta la carne produciendo un olor
desagradable a la vista, lo peor de todo viene siendo no poder librarse de esa
tortura porque entre mas insistiera en librarse de su verdugo este colocaba más
empeño en hacerlo sufrir. Se encontraban en el dormitorio de su primo, ubicado
en la última planta de la casa, siendo más exactos el desván un sitio bastante
amplio y propicio para tener herir a alguien sin la molestia de ser escuchados
por alguien de su familia; aunque igualmente nadie lo haría, todos se
encontraban fuera. Hacer la casa de la familia Sichers seres igualmente
mágicos, mediante conjuros la habilitaron de tal manera que todo el clan
estuviera habitando habitaciones que inclusive la fachada de casa de campo en
medio del bosque demostrara. Zephyr recordaba en su niñez permanecer más tiempo
entre arboles perfeccionando sus conjuros en lugar de permanecer dentro de su
hogar, las exigencias de su madre para con su hermana le daban a entender
igualmente entenderlas para sí mismo llevándolo a esforzarse al extremo. Debía
de hacer más, más aplicado, más sobresaliente a los de su generación, más
inteligente, más consiente a la causa, más… más… más…
Quizás
esa sea una de las causas porque se perdiera entre la neblina del poder, de
querer hacer las cosas bien por el bien de su clan, de la causa Darks Magics y
demostrar algo que claramente aun no poseía el control total. Es cierto, Zephyr
consideraba desde tener el embrión oscuro sentirse más volátil a cualquier
momento de su vida, incluso aquella vez de ser agredida ella por desagradables
esnifers una voz dentro suyo le pedía destruir y deshacer todo a su paso sin
pensar en las consecuencias. Ellos se lo merecían, si, merecían morder el polvo
suplicar por sus miserables vidas, observar con diversión la manera de cómo cada
gramo de oxigeno se les iba de sus fosas nasales en tanto él era el causante de
eso. Entonces venía la realidad, la sonrisa macabra de su primo Derek de cerca,
el calvario de soportar la magma recorrer su piel aceitunada y escuchar una,
otra, otra y otra vez ser un niño caprichoso, insolente, sobre todo, idiota.
Ese escarmiento no era nada con lo que podría ocurrir de ser descubierto por
las otras dos razas, aunque no le tuvieran miedo, aun no estaban listos para ir
a una guerra. Debía saberlo, necesitaban el Magia Pura, con él serían
totalmente invencibles y demostrarían lo superiores en ser sobre los demás.
Tampoco
es que Zephyr no estuviera consciente de ello, le molestaba esa actitud de
Derek el hacerle creer que por ser menor es un completo inútil e insulso, capaz
de echar a perder todo lo adquirido estos años de lucha clandestina de los
suyos por uno de sus errores. Si, cometió un erro fatal al dar a conocer sus
poderes oscuros al igual de enfrentarse al director del Agreement sin pensar en
las consecuencias, aún así, estaba dispuesto a prometer no volver a cometer los
mismos errores del pasado y seguir caminando hacia adelante. Sin embargo, eso
no entraba en la cabeza del chico de ojos verde chillones iguales a los de un
gato asechando en la oscuridad, no tan lejano a lo ocurrido en estos momentos,
Zephyr se encontraba atrapado en una nebulosa con tentáculos sujetando sus
hombros, piernas y manos, sin olvidar cubrirle él mismo sus ojos evitando
descubrir lo que se encontrara delante de él.
— Zephyr… Zephyr… Zephyr… — canturreo
con diversión, caminando en línea sonriendo al observar como su primo respiraba
entre cortado ante la tortura ejercida en su piel. Se empezaba a reflejar unas
marcas bastante curiosas en sus muñecas, parecido a tener las venas brotadas
cuando en realidad era de la lección ocasionada. — aparentemente, tu nunca vas
a escuchar a tus mayores ¿no es así? Haces, haces y haces las mismas
estupideces sin mirar las consecuencias. Bueno, comprendo una parte de ti al
querer acabar con desagradable anciano esnifers seguramente su sola presencia
te desagrado y… atacas a matar. Nadie te juzgara, es comprensible muy
compresible porque, — soltó una risita, alzando su mano y obligando que los
ojos violeta cansados lo mirasen directamente. — lo he hecho cientos de veces.
Deberías recordarlo, junto con Flora en nuestra niñez era nuestro deporte
favorito. Oh, oh, oh. ¡Las expresiones son lo mejor! ¿cierto? Sus cuencas
oculares desorbitadas, mirando con terror, pavor… ¡Temor! — soltó una risotada
emocionada, suspirando como si estuviera recordando probar el postre más
exquisito de todos. — esos susurros incesante de “Auxilio” “sálvenme por favor”
y el tan afamado “¡No! ¡Se los suplico! ¡No quiero morir!” Ahhh, el éxtasis, el
momento ideal para la estocada final. — apretó su puño simulando tener un
pedazo de papel y estrujarlo hasta no quedar nada de él. Zephyr cayó en cuenta
de estar tratando con un real psicópata, que hasta para los Darks Magics esto
era demasiado y se pregunto si algún momento de su vida pararía de esa manera.
Loco y con sed de sangre de esnifers o Magic Pure. — Parar su corazón con
poderes oscuros, llevarlos a la locura y hacerlos rogar una vez más para
matarlos, de esa manera, ser finalmente libres. Dime, Zephyr ¿no pensaste eso
esa noche? ¿realmente no lo hiciste?
Cerró
los ojos dejando caer su cabeza hacia abajo, estaba exhausto totalmente en
todas las formas posibles, no deseaba de ninguna manera rememorar lo ocurrido
es noche cuando se enfrento al anciano decrepito y los guardias nocturnos
mágicos porque de hacerlo le daría la razón a su primo, el desear ver sangre
correr de sus manos proveniente de cualquier ser queriendo entorpecer sus
movimientos. ¿Eso lo llevaba a alguien en el mismo nivel de Derek? ¿Lo hacía?
Principalmente jamás ha considerado que los Darks Magics estuviesen condenados
al infierno, se veía incluido en ese grupo de persona en definir el tan afamado
“infierno” como la tierra porque todo lo que hacías o deshacías lo pagabas
directamente en este sitio, mas ningún otro. Por lo tanto, Zephyr podría estar
condenado, pero no aun lugar sumamente caluroso donde al morir se quemaría
hasta la eternidad, en realidad, se refería a otro tipo de condena que abarcaba
a cargar los poderes oscuros de los Darks Magics sobre sus hombros. Quizás sea
muy joven para hacerlo, quizás se esté adelantando a los acontecimientos, sobre
todo, quizás ahogándose en un vaso de agua pero al ser descendiente de la hija
de Morgana Martín y aquel Darks Magics introvertido recaería pronto la
responsabilidad de guiar a los suyos en un futuro.
Y
la verdad, Zephyr no deseaba llevar a cabo nada de eso, al menos no en estos
momentos.
— ¿Te has desmayado al fin? — le
pregunto Derek acercándose hasta él alzándole el mentón con una mueca de
curiosidad, o al menos, parecida a una de esas. — oh… siguió inclinándome ante
tu tenacidad, mi querido primo Zephyr, porque en verdad tienes un aguante en
estos instantes de terror. ¿En verdad no piensas que este quizás sea tu
habilidad? Olvida las dagas de hielo y las esferas de agua, someterte a este
tipo de situaciones da más provecho. No lo sé, puedes abrir la lista en una
investigación nueva que se titule “¿Hasta dónde puede ir la capacidad de
aguante de un Semi Darks Magics?”
Entonces
con la poca energía oscura que poseía Zephyr acumulado en su mano izquierda,
pronuncio en su mente un conjuro en hebreo con una mantra concentrándose en
rosar aunque sea en uno de los brazos del parlanchín muchacho que no se cansaba
de hacerlo, con la finalidad de llevarlo al límite y finalmente quejarse. Pero
no lo haría, él era del tipo bastante tosco y cabezota para retorcer, si le
parecía divertido su aguante, perfecto, pero si persiste en su mente de las
enseñanzas de su madre es jamás demostrarle debilidad ante nadie inclusive si
tiene la razón. Así que alzando uno de sus dedos, inmediatamente salió un
chorro de sustancia viscosa parecida al petróleo disparada directamente hacia
uno de los costados de Derek rosándole, efectivamente uno de los hombros pero
siendo esquivada con maestría hasta dándole un toque cómico al asunto, porque
en la vida Zephyr podría hacerle un rasguño. No, no en esta vida u otra.
— ¡Pero cuanta energía tienes para
atacarme! — alzo su voz combinándola con una carcajada escandalosa, mientras se
sobaba donde posiblemente de haber funcionado el ataque del azabache le daría,
esté dejo caer nuevamente su cabeza hacia el vacío respirando entre cortado
aguanto finalmente todas sus fuerzas. No se desmayaría, pero si se encontraba
fuera de combate. — Sin dudas me quito el sombrero ante ti, veamos, evaluemos
tu desempeño ante tu intento de “agresión”. Mmm… has mejorado
considerablemente, al menos tu elemento naturaleza oscureció muchos tonos en
comparación al pasado y ese holló en la pared, le da un toque artístico al
instante. — silbo, caminando hasta ella y palparla con uno de sus dedos
evitando quemarse pues el sonido que esta emitía era parecida a cuando le
salpicas a un sartén con aceite agua. Sonrío complacido, como se pintaban las
cosas Zephyr si estaba haciendo sus deberes. Lo felicitaba. — Bien, hagamos un
trato entonces Zephy, uno que te beneficia más a ti que a mí. ¿Qué opinas? Oh,
cierto, no puedes responderme porque estas amordazado. Lo siento, lo siento, lo
había olvidado por completo. — con un simple movimiento de su muñeca la
sustancia elástica negra cubriendo la boca del ojos violeta desapareció,
dejándolo medio jadeando aun por la energía ejercida en el conjuro anterior. —
¿Sigues recuperándote? Ugh, persiste las fallas en ti, demuestra en seguir
siendo solo una cría de Darks Magics.
— ¿Y qué esperabas? — pronuncio al fin,
volviéndose en dirección de su molesto primo y mirándolo con recelo. — estoy
muy consciente que me faltan elementos por pulir en mi, odio admitirlo, pero
los libros llegan hacer insuficientes en momentos inoportunos.
— Oh, oh, oh… — se llevo las manos a su
boca haciendo una mueca graciosa, el azabache rodeo los ojos con fastidio del
comportamiento infantil del ojos verde siendo obviamente no la primera vez en
manifestarlo. — ¿Qué hiciste con mi odioso primito Zephyr? ¡¿Qué demonios has
hecho con él?!
— Déjate de tonterías explícame de una
vez ese plan tuyo, aprovecha e igualmente desátame. — demando, sin moverse al
sentir todos sus músculos tan agarrotados como para simplemente darles uso.
En cierta ocasión cuando
estuvo pequeño, el ojos violeta experimento su primer resfriado el común en presentársele
cuando eres un ser mitad proveniente de la naturaleza y la otra de la
oscuridad, siempre lo han vinculado a la varicela, sarampión, lechina u otra
cosa predilecta de esnifers. En ese entonces Zephyr permaneció en cama varios
días a cuidado de su madre, era raro ver a una mujer de imponente actitud
frente a los Darks Magics sentada a un lado sobre su cama colocándole compresas
de agua fría en la frente para bajarle la fiebre. Su cabello largo azabache
cayendo hacia un lado igual a una manta oscura de noche, el contraste de su
piel traslucida contra la capa larga café, las uñas largas perfectamente
pintadas de borgoña y esa expresión seca en su rostro dictaminándole estar
concentrada en su actividad, todas esas escenas se grabaron en la memoria del
chico para dar paso al único recuerdo digno del cariño predilecto de una madre.
Considerando como suele ser hoy en día, el pasado es más una burla de los
dioses. Tampoco es que Zephyr sea el tipo sentimental, él sabe perfectamente la
naturaleza de los seres oscuros, las facultades y sus más íntimos deseos, donde
efectivamente el apego al pasado no se encuentra, esté debe permanecer donde
debe de permanecer, atrás.
Sus parpados los sintió livianos,
el cuerpo medio agarrotados y los sentidos algo confusos, lo último en recordar
era un ridículo sueño del pasado con su madre cuidando de él al haber tenido su
primer resfriado como Magic Pure, el resto… ¡Por supuesto! El levantarse en la
mañana luego de un sábado en recuperación de meter la pata hasta el fondo por
pelearse con estúpidos seres mágicos, casi dejar a dos de ellos muertos, uno
tonto otro vejete decrepito, seguido de desafiar al imponente director del
Agreemet. Su mamá y todo el clan se enteró de ello gracias a una publicación de
periódico, lo abofeteo, regaño, lo usual en madres al hacer algo totalmente
fuera de contexto teniendo detrás a su padre que le siguió el juego y… Derek, tendría
que corregirse mencionando la particular metodología de su primo al “reformar”
sus conductas malogradas ejerciendo la tortura. De hecho, es un milagro no
tener la garganta destruida de tanto gritar, salvo el curarse de ello al tener
una mordaza. Entonces abre finalmente los ojos viéndose en su típica habitación
de su casa en medio del bosque, toma asiento dándose cuenta que en sus brazos
se encuentran una vendas medio ensangrentadas gracias debido al daño antes
experimentado, arruga el entrecejo al doblar los codos contando con otros
cuidados más para recuperarse de lo acontecido. Toca su rostro contrariado al
estar completamente solo, no es como si estuviera disgustado de finalmente
estarlo, pero si su cabeza no le falla, Derek debería estar explicándolo su
brillante plan que lo beneficiaria más de su lado que el de él. Sigue sin darle
buena espina pero no tiene de otra, el ser semi oscuro conoce muy bien sus
defectos y debilidades, entre ellas se encuentra la imprudencia ganada estas
últimas semanas al insertarle el embrión de los Darks Magic. ¿Acaso no conoce
los contra? Si, lo hace, entre ellas se ve involucrado los cambios de humor
aparte del físico, la cual sinceramente le tiene sin cuidado. Es por eso que el
ojos violetas necesita un oscuro experimentado que le enseñe y guíe en este
camino desconocido, porque esta consiente de algunas cosas no reflejadas en
libros. Esas las enseña la vida misma.
El crujido de las bisagras
de la puerta de madera de la habitación le obliga a girarse a esa dirección, de
ella emerge la imagen tonta de su primo sosteniendo una bandeja con cosas inútiles
de esnifers, bueno, en general si serán necesarias tomando en cuenta en el
estado como se encuentra. Al conectar sus miradas el otro chico le sonríe de
forma socarrona, casi insultante, provocando a Zephyr medio gruñir en
contestación. Afortunadamente el joven se toma el gesto del menor de alguien
propicio de no tener control de sí mismo, además de que el fastidiarlo es y
será un deporte completo, teniendo en cuenta la clase de persona rígida que es
donde las cosas deben ser negras o blancas, no existen los azules o grises. Sin
perder el tiempo, Derek coloca la bandeja de analgésicos junto con la jarra de
agua en la mesita continua a la cama de su primo, empleando un tono burlón saca
uno de la caja y haciéndolo a un lado sabanas y cobertores se sienta extendiéndole
el comprimido al chico con un parecido extraordinario a un perro listo para devorar
un hueso, esperando a que lo tome y se deje de tonterías. El semi Darks Magics
odiaba ser tratado igual o peor aún esnifers, ser vendado, obligado a tomar analgésicos
u otra porquería le daba en aquella vena sensible dormida dentro de él justo
como ahora, la sonrisa burlona de Derek y sus frívolas intenciones de hacerle
sacar de sus casillas al hacerle esto. ¿No podían simplemente ir a casar patéticos
esnifers? Se le prometió o… ¿Lo olvido? Imposible, simplemente deseaba mantener
esa postura del tener el poder de castigarlo por sus errores. Por lo tanto
refunfuñando igual a un anciano senil, le arrebato la bendita pastilla de las
manos del contrario junto al vaso de agua y de un trago la bebió, manteniendo
algo claro, su orgullo seguía pisoteado.
Rápidamente dejándose
de rodeos Derek empezó a hablar, como al parecer el experimentar batallas
reales allá afuera le dieron directo en sus déficits de habilidades, lo
colocaron más cooperativo a acatar órdenes de superiores, aprovecharían para
hablarle claramente sus objetivos. Antes que nada, debía de
percatar que sus sentimientos por la chiquilla de poderes curiosos del clan
Martín le estaban nublando el juicio, lo hacían ver primero con el “corazón”
antes de la razón y podía mirarlo todo el rato con ganas de sacarle las tripas
si así lo prefería pero no podía tapar el sol con un dedo. El ojos violetas
estaba enamorado de ella. Zephyr rodeo los ojos con fastidio, razonar con su
indecoroso primo Derek sería una pérdida de tiempo, es cierto de poseer
sentimientos encontrados por su compañera de clase, es decir, solo observen esa
imagen de niña delicada lista para ser lanzada por los aires si simplemente
soplas a su dirección, ella necesita ser protegida a cualquier costa inclusive
de sí misma, aun mas de cierta persona asquerosa y esnob con ciertas
intenciones de dañarla. Sabe que los Darks Magics no son seres de corazonadas o
sentimientos difusos, ellos son meticulosos, pragmáticos y racionales, planean
sus ataques antes de hacerlos. Sin embargo, Zephyr se mira desarmado delante de
los enormes ojos saltones de Angelina, es como si ella pudiese calar hasta lo
más profundo de su ser y tratar de limpiarlo todo con su brillo especial, puro.
Trayendo en consecuencia convertirlo en alguien que no es Magic Pure, Semi
Darks Magic u otra cosa. Debe de ser sincero consigo mismo, definición de lo
que siente hacia la chiquilla de ojos risueños aun no lo posee, aunque al menos
desea permanecer manteniendo el no ser amor.
Lo segundo en la lista de
Derek era la guerra, si, tarde o temprano la batalla entre razas se desataría y
cuando esta surgiera le apostaba con los ojos cerrados que esa niña lucharía de
lado de la luz, no oscuridad y ni leyendo todos los libros del mundo o consiguiendo
El Magia Pura la podría traer de su lado. Claro, Zephyr pensó que su primo
desconocida su descubriendo ante el nuevo conjuro de manipulación de personas,
diciéndolo dejar como el último movimiento desesperado para cuando ese momento
llegara. Siguiendo con el relato y llegando al punto principal, su siguiente en
la lista era mantener la máxima vigilancia en Angelina, ya no bastaba con ser
su compañero de clases o supuesto amigo, había llegado el momento de
convertirse en su sombra, exactamente, aquel ser que vigilaba sus sueños e
inclusive participe de sus pesadillas. Tal cual como cuando Zephyr iba todas
las noches a la zona prohibida de la biblioteca, lo aplazaría por los momentos
en darle oportunidad de calmarse las aguas a lo anterior acontecido, empleándolo
en tener un ojo encima de la chiquilla. ¿Eso no era ingenioso? ¿Cierto? Por eso
el plan era más beneficioso para él que cualquier otro semi Darks Magics, estar
cerca de la persona que amaba.
El azabache tuvo que
respirar profundo, tanto como para retener un momento prologado su movimiento
pulmonar, observar la mueca burlona de Derek le producía nauseas, sobre todo, cólera.
Del mismo modo, entendió no darle más vueltas al asunto menos seguirle el juego
porque a la final saldría perdiendo él, dándole la más clara de las conclusiones:
relajarse. Por primera en todo este tiempo de soportar al ojos verdes chillón
lo ignoraría, se centraría mejor en lo principal de todo, convertirse en un
completo Darks Magics con la inusual ayuda de él. Derek observando la calma de
su pequeño primo entendió que no perdería la cordura, más bien optaría por
controlar sus emociones bajo una capa de indiferencia, no se enojaría por eso,
en realidad, todo se trataba de una práctica ejecutada con eficacia para
evaluar cómo se encontraba canalizada sus emociones, la cual hasta los
momentos, se veía aprobado. Los seres oscuros son precisos de cautela, no
explosivos, analizan y tratan de colocar la balanza a su favor, aunque esta no este
precisamente al comienzo así, su objetivo es y será tener todo bajo sus manos.
Exactamente se refiere al control. Sonriendo para sí mismo, Derek se levantó de
su asiento provisional junto al ojos violeta y empieza a caminar por la
habitación acariciando ligeramente su barbilla pensativo, debido al incidente
del Agreement las dos noches pasadas los seres oscuros debían esconderse,
resguardar sus movimientos a lo más recónditos de los ojos de los demás y
evaluar cuál sería lo siguiente a realizar. Particularmente se sentía ansioso
estar atado de pies y manos, estar sentado mientras las aguas del mar buscaban
nuevamente su cauce no es lo suyo, aun así por primera vez en la vida algo le
decía salir un poco de sus comodidades y actuar de una forma diferente.
Dio unas cuantas zancadas lejos de él dejándolo atrás, el azabache contemplaba la espalda no tan ancha de su primo pensando en las altas posibilidades de encontrarse en menos de cinco minutos con la ángel convertida en magic, en lo más profundo de su ser no deseaba que ella viese ese lado macabro suyo, pero de otra manera, necesitaba encargarse de todos aquellos individuos capaces de hacerle daños solo por mero capricho. Sobre todo Selena. Aprentando sus puños con ira contenida, Zephyr acelero sus pasos para agarrarle el ritmo a su primo, las energías las tenía bien puestas en su sitio ya poseyendo una meta en mente, de esta manera su lado Darks Magics estaba dispuesto a lo que sea, LO QUE SEA. Las pisadas de Derek se combinaban junto al murmuro del viento contra el movimiento de las hojas de los árboles, una sensación de tranquilidad momentánea anticipaba a lo que ocurría en unos minutos, tampoco es que se lanzaría de inmediato contra los esnifers (Ganas no le falta menos) pero todo a su tiempo. Primero localizaría a la chiquilla de poderes curiosos, hasta hora no la ha conocido en persona salvo lo relatado por Zephyr, lo cual le considera carecer objetividad debido a sus evidentes sentimientos, pero si logra ser tan increíble como lo relatado sus sentidos los activara más a lo de costumbre.
Empezando… ¿Por qué no
comenzaba con una nueva lección?
Girando con ojos brillosos,
Zephyr supo de inmediato que su primo estaba planeando algo entre manos, con lo
cual, se vería involucrado de una forma bastante particular. Eso sí, en esta
ocasión no estaría la tortura como su enemiga, en su lugar, sería aliada. El
ojos chillón comentaba el enseñarle la primera clase de todo Darks Magics,
podría ya saberla pues se supone estar en la naturaleza innata de los suyos,
pero es de los que considera que hasta en el instante de sacar la energía
negativa de los esnifers debe hacerse con maestría y precaución. El azabache se
le quedo mirando dudoso en tanto se levantaba de la cama, aun alguna de sus
articulaciones le dolían, como espalda, brazos y piernas, salvo escuchar lo de
recolectar energía negativa de esnifers le devolvió el alma el cuerpo. Sus
heridas serían sanadas. La parte mañosa de la cosa vendría la manera en
plantearlo su primo, es decir, todo Darks Magics lo hace y creer que alguien le
cueste emplearlo… es absurdo. En fin, tampoco se colocaría a replicar las
acciones de Derek, conociéndolo como era seguramente tiene algo oculto bajo la
manga y el ojos violeta necesita saberlo.
Derek se manejó por la
habitación ajena sacando de un ropero un par de pantalones oscuros, una
camiseta de vestir azul marino y la capa ocasional utilizado por los Darks
Magic en un estado bastante intacto, no es como si le sorprendiera que luego de
la lucha con esos seres volvió a estar como nueva, seguramente alguien se
encargó de restaurarla y le agradecía. Su primo mencionaba que cazar esnifers
es algo bastante fácil, parecido un día de campo para cualquier humano
corriente, estos se prestan más idiotas cuando se encuentran es sequitos o
manadas, ahora ¿Dónde es el sitio más idóneo? Zephyr se le vino a la cabeza lo
que haría sus compañeras de clase hoy, asistir a una fiesta, por lo tanto
respondió eso: las fiestas. Silbando complacido, Derek le dio la razón
caminando hacia la puerta dando una sacudida en una de sus brazos apareciendo
su capa oscura, exactamente lo mencionado por su primito era correcto: esnifers
y reventones, combinación explosiva. Le pregunto bajando las escaleras de la
casa solitaria si tenía alguien en mente, obviamente el azabache la tenía, pero
acontecía que desconocía completamente la dirección de la vaca sin leche de
Selina, la esnifers más asquerosa en pisar la academia desde los tiempos jamás.
Se imaginó, incluso, acorralarla y privarle de respirar con un solo movimiento
de su mano, ejerciendo un conjuro de cortarle la respiración, salpicar con
miedo y terror su patético rostro en tanto cada minuto, cada segundo el brillo
de cobra venenosa de sus ojos pedía auxilio, suplicaba ser liberada de la
presión y… y… obviamente se reía macabramente porque en el último momento
giraría su muñeca rompiéndole el cuello. Sería la satisfacción completa.
Muy bien intuía el azabache
que la fiesta del día de hoy solo sería con la finalidad de humillar a su
amiga, desprenderla de todas sus seguridades, la escala alta de confianza hacia
sus poderes y sus logros como Magic Pure, al estar rodeada de insignificantes
esnifers le llamaría fenómeno de circo y parasito humano. Lo de ayudar para
fortalecer la amistad de ella y Abie era una mentira, en realidad, estaba hasta
comenzando a sospechar de esa chica debido a su nuevo comportamiento
manteniendo a Lovecraf en medio. ¡Es que todo lo malo provenía de él! Destruir
una amistad relativamente fuerte solo por mostrar interés en ambas, le llenaba
de cólera, porque al final de todo, esnifers era esnifers. La naturaleza no
cambiaría nada de ellos, menos sus egoísmo o impulsos de consumir todo a su
alrededor. Y lamentablemente, Abie era uno de ellos, concluyendo en que más
temprano que tarde cargaría su noble amistad con Angelina en un suspiro. Lo
lamentaba mucho por ella, realmente lo hacía, pero entre más rápido abriera los
ojos mejor.
Girando en dirección a su
primo Derek, anunció primero realizar una llamada rápido a un compañero magic,
este sabría seguramente la dirección de la inmemorable velada. El ojos chillón
lo miro extraño al principio al más joven por el comportamiento tan sereno, en
realidad, lo consideraba cerrado y frívolo. No sabía si darle créditos a la
causa de los seres oscuros o la chiquilla de poderes curiosos, seguramente ella
se encontraba en dicha reunión y Zephyr solamente sacaría provecho de esto para
verla. Obviamente, solo es una teoría, pero leyendo el clase de semi Darks
Magic en ser el muchacho vendría siendo una total realidad. Este no se tardó
mucho, en sus manos poseía un trozo de papel con una anotación en lapicera azul
musitando el tener el causante de una diversión enteramente sana, sobre todo,
el boleto ocasional para alimentar sus zonas oscuras llenas de luz. Aunque no
conocía su lado en batalla, le aseguraba que en esta ocasión, no volvería a
cometer los mismos errores, lo saldaría.
Derek le arrebato el
papelucho de las manos del contrario sonriéndole con altanería, allí quien
mandaba era él nadie más, por lo tanto a partir de ese momento le comenzaría a
obedecer en cualquier mandato eso abarcaba es salir cuando debía de salir,
atacar cuando debía de atacar y correr cuando debía de correr. Con esos
requisitos infranqueables, la operación saldría a las mil maravillas y nadie se
enteraría de hacerla. Asintiendo Zephyr le recorrió una corriente de
anticipación por toda su piel, el tonto de Dean no había dado por enterado el
utilizarlo para localizar la ubicación de aquella estúpida fiesta llena de
esnobs sin clase, solamente pensó que buscaría Angelina al terminar o
simplemente curiosidad. Sin embargo, su intución de ser mágico le dictaminaba
que su niña estaba sufriendo, considérenlo estúpido si lo prefiere, idiota o
tonto por ir a ver si podía devorar aquellos en posiblemente hacerle daño
cuando dictamino en un principio no involucrarse en nada. Pero no podía, sus
sentimientos le gritaban con escandalo colocarse manos a la obra en destripar
esnifers y él como buen oyente que era le haría caso. Llego el momento del rock
and roll.
Arrojando el papel al piso,
su primo Derek extendió sus manos en dirección de este una luz verde chillón
emano de ellas a la par de pronunciar una mantra larga en hebreo de un hechizo
que jamás había visto, Zephyr observaba todo con calma causada sumándole
interesado de aprender sea lo que fuera de estar haciendo. Con esto era claro
de tener el mayor mucho más experiencia a él, fue arrogante de su parte
sentirse mejor a los demás, creer vencerlo en batalla cuando la realidad es
totalmente distinto. No obstante, mantenerse cerca le daba una ventaja para
hacer del futuro suyo, ganar experiencia y darle a saber el poder convertir el
día de mañana uno de los Darks Magics más poderosos de todos los tiempos. Un
fuego verde fluorescente consumió el papel en un segundo dejando nada mas de
cenizas al aire, estas esparcidas en el centro donde se encontraba comenzaron a
emitir una pequeñas descargas que convertían las imágenes a su alrededor algo
destoconadas seguidamente de una gran corriente que se convirtió en una mini
tormenta. El azabache lo comparo con el elemento naturaleza de su compañera de
clase Cathy, pero este poder iba más lejos al puro de los Magic Pure, pues el
aire era pesado, lo suficiente cargado para distorsionar la realidad de
cualquier ser humano y entonces entendió de tratarse de un conjuro de alta
categoría, uno en solo usarlo un oscuro de alto nivel mágico y la alta
probabilidad de recargarlo. Se llamaba TRASPORTACIÓN ESPACIO-AMBIENTAL. En sí,
el simple nombre podría confundirlo con uno proveniente de los seres puros,
pero en realidad se trataba de concentrar toda tu energía oscura en una
dirección anotada en un papel donde estuviese visto esnifers y este lo
consumiría la negatividad de esas almas, moviéndolos al lugar exacto sin ser
leídos ni nada igual. Obviamente, la oscuridad se encargaría de todo el trabajo
como disfrazar su presencia y salir desapercibido, dando como pago la mitad de
su energía. Era un conjuro complicado donde se necesitaba control de sí mismo,
un movimiento en falto y terminarían en cualquier lugar del espacio.
Una oscuridad eléctrica los
envolvió a ambos en forma de esfera atmosférica, Zephyr tenía una rara
sensación subiendo por su tubo digestivo parecido a tener ganas de vaciar tu
estomago al haber comido demasiado, pero lo categorizo el estar viviendo por
primera vez una experiencia como esto igual a subir en un avión o un aeroplano.
Las alturas son un habita natural de los Darks Magics, el azabache la maneja
bastante bien, mediante conjuros y hechizos convencionales de los seres oscuros
aprendió a habilitarla siempre en momentos de aprietos, salvo que ahora parece
estar fallándole un poco. Sorpresivamente su primo Derek en ningún momento se giró
a burlarse de su rostro verde ya de por sí marcado de tortura de lava, en su
lugar, estuvo concentrado en emplear el conjuro a la mayor potencial posible.
Al menos, pensó el ojos violeta, haciendo esto aparentaba ser un poco más
normal. Sin saberlo la oscuridad en su alrededor se fue desvaneciendo
lentamente, dándose muestras de lo que aparentemente eran troncos viejos de
árboles frondosos y verdes, seguidos de un césped corto no más alto a un centímetro,
el cielo mantenía un sol totalmente radiante tan esplendoroso como caluroso que
de mirarlo mucho producía un poco de ceguera dejando una mancha borrosa en cada
parpadeo de tus ojos. Conclusión, llegaron a su destino.
El mayor bajo sus brazos con
normalidad girando de un lado a otro buscando analizar donde se encontraba,
aparentemente era un bosque por los árboles, arbustos, el sonido típico de
parajillos cantando e insectos revoloteando de un sitio a otro. Lo usual en
encontrar en la naturaleza. Le extrañaba un poco pues se supone que el hechizo
funciona solo si los esnifers se ven involucrados, por lo tanto, estos deben de
situarse en una redoma de unos diez a cinco metros solo debía de emplear su
concentración en buscarlos. Cerrando los ojos bajo la perspicaz mirada del
menor de los dos, el ojos chillones saco de sus labios un sencillo conjuro de
acumulación de energía negativa teniendo con finalidad hallar la gemela de
esto, la cual, provenía de los seres más asquerosos en pisar la tierra, los
esnifers. Lo curioso de todo esto era en al comienzo no encontrar nada, salvo
lo mismo de hace un rato, animalillos silvestres, el sonido del aire chocando
con las hojas de los árboles ejerciendo la brisa placentera en una tarde
calurosa y… risas, muchas risas. Bingo, susurro complacido Derek abriendo los
ojos de una vez tal cual a encontrar el mayor de los tesoros hechos por
piratas, aunque en realidad hallo un asombroso campamento liderado por
esnifers. La fiesta hablada por su pequeño primo.
Excelente trabajo,
chico campista. — se burló del otro pasando a un lado suyo tocándole el hombro.
— He localizado nuestro objetivo. Dio unas cuantas zancadas lejos de él dejándolo atrás, el azabache contemplaba la espalda no tan ancha de su primo pensando en las altas posibilidades de encontrarse en menos de cinco minutos con la ángel convertida en magic, en lo más profundo de su ser no deseaba que ella viese ese lado macabro suyo, pero de otra manera, necesitaba encargarse de todos aquellos individuos capaces de hacerle daños solo por mero capricho. Sobre todo Selena. Aprentando sus puños con ira contenida, Zephyr acelero sus pasos para agarrarle el ritmo a su primo, las energías las tenía bien puestas en su sitio ya poseyendo una meta en mente, de esta manera su lado Darks Magics estaba dispuesto a lo que sea, LO QUE SEA. Las pisadas de Derek se combinaban junto al murmuro del viento contra el movimiento de las hojas de los árboles, una sensación de tranquilidad momentánea anticipaba a lo que ocurría en unos minutos, tampoco es que se lanzaría de inmediato contra los esnifers (Ganas no le falta menos) pero todo a su tiempo. Primero localizaría a la chiquilla de poderes curiosos, hasta hora no la ha conocido en persona salvo lo relatado por Zephyr, lo cual le considera carecer objetividad debido a sus evidentes sentimientos, pero si logra ser tan increíble como lo relatado sus sentidos los activara más a lo de costumbre.
En menos de cinco minutos
llegaron a lo que parecía un jardín bastante amplio, considerando el estar
directamente conectado con el bosque, los dueños de dicha villa debían de
tratarse de una familia de esnifers adinerada. Derek olfateo el aire
percibiendo una gran cantidad de energía malvada acumulada en las almas de los
integrantes de esta fiesta, se relamió los labios en solo imaginar poseyéndola
completamente para él y su primito enamorado, con semejante cantidad sanaría
las heridas ocasinadas por sí mismo sin dejar rastro de existir. ¡Vaya que la
maldad en estos niños era exuberante! En general, la gente rica suele ser más
arrogante a la convencional, añadiéndole ser igualmente esnifers es predecible.
Por otro lado, Zephyr giro sus vista por todo el lugar visualizando desde su
sitio los invitados a dicha fiesta, no estaba tan lejos de la ubicación de los
humanos pero si era fácil deducir quien era quien. Un ejemplo directo sería
reconocer al desagradable de Edward, participe de innumerables acosos con
cascaras de bananas utilizados como proyectiles sobre su cabeza mientras se
dirigía a clase o su fiel compañero cuyo nombre no recuerda, dueño de una
hermosa quemada en el trasero por intentar aprovechar de la inocencia de su
indiscutible ángel. Ciertamente ese espectáculo fue digno de un aplauso grande,
incluido el abrazo. En resumidas cuentas, los integrantes de la fiesta eran
estudiantes de la ala no mágica del Agreement la escoria entre la escoria,
produciéndole considerables espasmos de asco en su estómago empujándolo a
perderse en la locura de sus poderes oscuros y destruirlo todo. Aparentemente
Derek pudo leer sus pensamientos pues de inmediato le sujeto la mano haciéndole
unas señas de guardar la compostura, eran de este tipo de impulsos que le hacía
fallar como Darks Magics, debía de recordar, mantener presente su verdadera
naturaleza y las características de los suyos. Perspicaces, ingeniosos,
cautelosos… acto seguido le mando a respirar profundamente, cerrar los ojos y
buscar canalizar sus emociones. Comprendía lo difícil de ser cuando claramente
algo te desagrada, pero todo ser oscuro tiene su catalizador y él no puede ser
la excepción.
El azabache no tuvo otra
opción más a obedecer, odiaba admitirlo pero su indecoroso primo tenía razón,
los oscuros no son seres de impulsos y él no vendría a manchar la imagen de los
suyos por un simple “impulso”. Así que cerrando los ojos, Zephyr se enfocó en
las imágenes que lo colocaban de buen humor, no debía de ser un secreto el
tratarse de sus momentos con Angelina, menos cuando ella le miraba con la
dulzura eterna de una noche llena de estrellas. Su presencia de sol de
medianoche en su vida le catalizaba todo lo negativo embargado en su interior,
aquel tacto ya olvidado en el instante de su reconciliación, la conexión más allá
de lo evaluado en sus clases y la simple connotación de ser importante para
ella así sea en la amistad hicieron del azabache bajar su rango de destripador,
llevándolo a abrir los ojos y estar más calmado. Al menos unos minutos. Pues al
instante de enfocarse en la fiesta de esnifers, encontró una agraciada gacela
sentada apartada de los demás moviendo sus pies dando debes en cuando una
miradas bajas a donde dos chicos se mantenían muy unidos hablando en una
burbuja personal, se trataban de Lovecraft y Abie, dejando rezagada a Angelina.
Zephyr sintió retumbar algo dentro suyo, como si fuese golpeado con un puño su
estómago para hacerlo reaccionar a la impresión de la hermosa imagen de la
chica de mirar enigmático, de hecho, su entera presencia era celestial
manteniéndose allí sentada sola le daba un aire nostálgico como generoso.
Su cabello largo ondulado
cayendo a los costados de sus hombros pareciendo al aura alborear del polo
norte, que al contacto con el sol daba unos brillos más claros a lo convencional,
su piel pálida expuesta a la claridad daba el toque mágico de la pureza y lo
inmaculado, que quien deseara tocarla tenía la posibilidad de contaminarla y él
congelarla hasta morir. Se percató que utilizaba aquel atuendo colgado en su
habitación, el bañador de marinera, si bien estuvo ruborizado hasta ahogarlo en
el presente no podía parar de pensar en verse realmente adorable compaginando
magníficamente con su tamaño de muñeca de porcelana, sea quien sea en ayudarla
a escogerlo le daba las gracias, las infinitas gracias. Derek que aún se
encontraba a su lado siendo ignorando olímpicamente siguió la mirada de su
primo conociendo la imagen de una hermosa jovencita de apariencia curiosa, no
solamente su apariencia, el aura que le envolvía concluyendo en ser muy puro.
¡Eureka! Era una Magic Puro, por consiguiente ante la mirada anonadada del
azabache comprendió el tratarse de la chiquilla reina de los sentimientos de
él, sobre todo, la dueña de los poderes legendarios de los próceres magics,
Angelina Cameron.
Sinceramente en apariencia
no era alguien extraordinario, es delegada, pequeña, de hombros huesudos,
carita redonda igual a una muñequita frágil y un carácter aparentemente… débil.
¿Esta niña realmente fue capaz de quemar traseros de esnifers? ¿O solo fue una
mentira de Zephyrs? No lo sabía, pero le olía a eso último, además de que el
ojos violeta tenía una debilidad por las chiquillas de características
frágiles. Menudos gustillos. Sin embargo, rápidamente un sequito de esnifers
compuestas por tres chicas y un chico, se acercaron a ella provocando tensarle
los músculos a su primo que una vez más estaba enojado. Los conocía
seguramente.
—
Por tu reacción deduzco que los conoces —
pronuncio con ironía, mirándolo con perspicacia ante cualquier movimiento ejercido
por él. — tu no tendrías ese aire de destripador de sigo pasado sino no los
conocieras perfectamente, ¿me equivoco?
—
Quiero encargarme personalmente de la rubia y
el cara de tonto. — confeso sin dejar de temblar igual a un lavadora
descompuesta, el mayor dio un respingo de la impresión al escuchar al santurrón
del azabache diciendo eso. Bueno, es incapaz de culparlo, esos dos tenía el
aura más corrupta que cualquiera en esta fiesta. — ¿Se puede?
—
¡Como quieras primito! — sonrió burlón
percatándose del intenso brillo oscuro en los ojos violeta del menos, dando a
entender que la vena de Dark Magic se encontraba en su punto. — pero deberás
hacerlo cuando sea el momento idóneo y cuando, obviamente, te de la señal.
—
De acuerdo. — de un momento a otro una
sonrisa ancha se dibujó en los labios del azabache mientras se colocaba la
capucha sobre su cabeza, cubriendo una gran parte de su rostro y asustando
hasta Derek debido a la intensidad de su sed de venganza, realmente… era
impresionante. — me encanta cuando tengo a alguien experimentado cubriéndome
las espaldas como tú, Derek…
El mayor no contesto nada a
lo dicho por su primo, en realidad quedo con una expresión de sorpresa completa
en su rostro combinada con la sensación de escalofríos en todo su ser, dentro
de los seres oscuros se dice que cuando eres iniciado no tienes un nivel tan
alto de tu oscuridad, en realidad, te consideran igual a un polluelo o bebé
prematuro en incubadora que necesita de cuidados. Estas son las razones del
porqué es posible mandar a iniciados al Agreement, sus auras oscuras no pueden
leerse, despistando hasta el más malo entre los seres mágicos y pasando uno más
de ellos. Para tener un desarrollo completo de esta energía debe pasar entre
medio año a un año, incluso, extenderse hasta los dos para los más lentos.
Derek lo consiguió en uno, aunque con mucho entrenamiento y estudios
consecutivos en la biblioteca de los idiotas de los Magic Pure. Sin embargo,
con lo que puede leer a simple vista de Zephyr, esté puede lograrlo en un
tiempo menos al suyo o cualquier oscuro pues su energía es parecido a uno que
posee dos años en este mundo. Le resulta inquietante, un iniciado se debe tener
un gran cuidado de su persona al igual de estar dándole consejos de su
supervivencia en la academia rodeado de magic, igual de medir sus niveles de
aura demoniaca y Zephyr en este estado, representaba mucho más peligro a lo
convencional. Su primito no es un Darks Magics convencional, lo puede asegurar.
Pronunciando unos conjuros
en voz baja Derek vuelve a la realidad dándose cuenta que el azabache está
realizando uno de mejor visualización a largo alcance, sacudiendo su cabeza y
centrándose como es en realidad, coloca un de sus manos en su hombro
imitándolo, salvo que él solamente desea utilizar su poder para su propio
beneficio. Acto seguido, obtiene una visión panorámica del sequito de
chiquillas sin magic rodeando a la poseedora de poderes curiosos, está
realmente se ve patética, un semblante pensativo mientras que las otras
riéndose entre ellas susurran algo intangible para los oscuro. De pronto, la
rubia de da un paso adelante extendiendo su mano y dibujando una sonrisa
maliciosa en su labios, empuja a la Magic Pure al agua sin darle tregua a
defenderse. Zephyr dándose cuenta de lo ocurrido, da un paso hacia adelante
rompiendo el hechizo aventurándose en salvar a la chiquilla enclenque de
Angelina. Derek siendo mil veces más fuerte y experimentado que él, se
transporta frente a las narices de su primo sujetándolo fuertemente en uno de
sus heridas y arrojándolo al suelo a unos cuantos metros lejos de los
acontecimientos en pleno desarrollo.
—
¡¿Pero qué mierdas te pasa?! — grita
desesperado el ojos violeta tratando de levantarse nuevamente, pero las heridas
de su brazo junto con sus agarrotados músculos le impiden volver a la marcha. —
¿No lo has visto? ¡¿Acaso no has visto lo que han hecho?!
—
Y te pregunto yo a ti — adoptando una calma
propicia de los oscuros mirando al menor como si estuviese haciendo una rabieta
de niño pequeño, de esos cuando no le das una golosina porque no posees el
dinero. Tal cual, era la reacción de Zephyr, la de un chiquillo berrinchudo. —
¿En que puede afectar eso a ti? Es una Magic Pure, Zephyr. Alguien
perteneciente a las filas innatas de nuestros enemigos, sobre todo, alguien con
los poderes de Albert Martín. ¿No es así? — el nombrado le enseño los dientes
demostrando su ira colérica, no comprendía porque su primo se entrometía en su
camino, es decir, si… puede estar desviándose de su camino inicial pero era
Angelina. ¡Maldición! Necesita aplastar traseros de esnifers antes de parar a
loco. — Te lo dije Zephyr, quien da lar ordenes aquí soy yo no tú. Olvídate de esa chiquilla y céntrate en
lo importante. ¿Quieres ser un Darks Magic importante? ¿O no?
El azabache enterró sus
manos temblorosas en la tierra como si con esto podría calmar su ira, todo su
cuerpo temblaba en sintonía con sus auténticos sentimientos de destruir todo a
su paso tanto que se colocaba a pensar si se trataba de lo usual en los
iniciados u lo visto hace minutos, quizás era un bizarra combinación de ambas.
Aunque su primo Derek tuviera el mando en esta misión, no podía dejar de pensar
que necesitaba rescatara a Angelina y matar a esas asquerosas arpías, eso sí,
las muy malditas no merecían una muerte rápida sino lente y placentera para su
vista. Sin saberlo, la misma sonrisa socarrona se ancho en todo su rostro,
dándole paso a una expresión siniestra que colocaría a llorar al más valiente
de los valientes. En pocas palabras, era la visión autentica de un Darks Magics
en pleno apogeo. Derek quien mantenía su vista fija en su pequeño primito
volvió a sentir ese escalofrío invadiendo su cuerpo, seguido de la atmosfera
pesada a su alrededor, de esas narradas en innumerables libros cuando la cuerda
de la cordura de uno oscuro se tensa al punto de romperla, la cual, el azabache
se encontraba experimentando en este preciso instante.
Sin perder el tiempo, Derek
a la velocidad no captada por un ser humano convencional se trasladó frente a
su primo lanzándole un conjuro directo a sus manos y pies con la finalidad de
detener sus posibles acciones, aun así, el azabache con una risa profunda
emergiendo de su garganta logro librarse de la sustancia viscosa propia de la
naturaleza del mayor para ubicarse agazapado frente a un tronco caído. Los
dientes perfectamente blancos eran lo que brillaban en el iniciado oscuro,
ocultando bajo esa capucha ridículamente enorme su verdadero rostro que
usualmente se pintaba de indiferencia y calma. Derek chasqueo la lengua
fastidiado, lo último que quería en estos momentos era lidiar con los cambios
de humor del insípido de Zephyr quien frente toda adversidad ha mostrado
control de sus emociones, que combinado con el ahora, parecía haber sido
producto de un mal sueño. ¿Era por esa niña? ¿Esto se trataba de ella? Le
parecía ridículo que alguien de la altura de su primito intelectual, fuera a
caer en la redes de una chiquilla francamente incauta y estúpida, solo miren un
poco en la situación donde estaba. Acorralada por esnifers y sin hacer nada
para impedirlo. Si fuese un Magic en todo el sentido de la palabra con poderes
como los de Albert Martín, simplemente alzaría una de sus manos y les quemaría
esos peinados ridículamente exagerados, pero frenemos un poco los pensamientos
piromaniacos, es una ser puro de la naturaleza y con ello viene lo aburrido. Es
debido a ello que Zephyr merece una cosa mejor, a su altura, sobre todo de la
misma raza, no alguien que jamás va a estar en ese aspecto con él. ¿Piensa en
no haberse dado cuenta antes? La niña estuvo la mayoría de tiempo observando a
un pareja interactuar entre ellos con ojos tristes, anhelantes y nostálgico,
teniendo como consecuencia el estar interesada visiblemente en el muchacho pero
este prefiere a una esnifers sin clase. ¿Por qué lo dice? Su energía negativa
igualmente se ve apetitosa y vibrante, no tal alta como la rubia o él cara de
tonto, pero de la misma manera tiene lo suyo. La quiere. Lo curioso viene
siendo el chico a su lado, este no tiene energía negativa de esnifers, pero
tampoco la pura en los mágicos, es del tipo de aura que pone en aprietos a
muchos oscuros al tratar de descifrarlos. Es igual a Sir Nicholas, el director
del Agreement, pero de cierta forma diferente. ¿Qué demonios es ese niño? De
todas maneras, sería otro tema aparte, porque su atención se enfoca en la
chiquilla impertinente de Angelina Cameron. Le es un estorbo, un fastidioso e
impertinente estorbo, dejándolo sin más dudas de deshacerse de ella teniendo la
menor oportunidad. Su primo Zephyr le agradecerá más adelante por ello.
—
Déjate de tonterías, Zephyr. — le advirtió
emulando en una de sus manos una bola viscosa igual al elemento del muchacho,
salvo que esta era de lava contaminada con el poder de los oscuros, su
naturaleza. — no tengo tiempo para tratar de controlar tus arranques de niño
pequeño. Recuerda la misión y céntrate en ella. ¿Esa niña merece la pena?
¿Acaso no puede defenderse por sí sola? Bueno de resultar positiva la
respuesta, es bien patética. Da risa.
El azabache riéndose
estridosamente ignorando sorpresivamente el comentario de del mayor, paso en
zing-zang por delante de él enfocando su mirada en la fiesta que se realizaba a
unos cinco metros bajando la pequeña redoma en donde se encontraba. Derek
perdiendo cada vez más la paciencia, giro sobre sus talones siguiéndole el paso
al ojos violeta totalmente descontrolada y a merced de los instintos primitivos
de los Darks Magics, destruir todo a su paso. El sonido cortante del viento al
pasar por uno de los tantos árboles y arbustos, puso en alerta al azabache dándose
cuenta del eminente cercanía con la mana de esnifers que ahora murmuraban
palabras sin sentido que no podían ser nada bueno. Era una gran lastima para
ellos, una muy, muy, muy gran lastima pero… llego la temporada de caza de
conejos, conejos de apestosos esnifers. Pronunciando entre dientes la misma
risita que lo estaba empezando a caracterizar, choco en seco con el tronco de
un árbol escondiéndose esperando el instante perfecto para actuar, por ello,
bajo una de sus palmas acumulo poder oscuro de energía demoniaca y antes de
preguntar, le seguía quedando fuerzas luego de la tortura de su primo y que
seguramente volvería a ver. Daba igual, pensó el oscuro encogiéndose de
hombros, mientras su ángel estuviera a salvo todo lo que pudiera ocurrirle de
ahora en adelante le restaría importancia.
Entonces desde su sitio,
percibió un movimiento extraño de los presentes, siendo más específico un
idiota casanova llamado Lovecraft que rompía filas y se arrojaba al agua
seguramente tratando de salvar a su niña, lo típico y usual en alguien de su
calaña. Buscando ser el centro de atención. Aunque el Darks Magics tuviese
muchas ganas de salir y aplastarle el cráneo, comprendió de la batalla pasada
que los suyos no son seres de lanzarse al agua sino saben nadar, primero buscan
un salvavidas antes de hacerlo. Teniendo eso en cuenta, el oscuro desarrollaría
un plan donde no lo implicaría directamente con el causante de dejar un
vigilante de escuela casi muerto, solamente el inútil y sonso estudiante del
ala mágica en el Agreemente. Era cierto que perdió la compostura al ver a
Selina arrojar a Angelina al agua sin defenderse, pero igualmente Derek tenía
razón en buscar canalizar sus emociones, ahora estando más concentrado en su
objetivo las cosas saldrían a las mil maravillas. Siempre y cuando su
indecoroso primo no se metiera en su camino, como estaba a punto de hacer al
situarse justo detrás de él bajo la sombra del árbol continuo de donde estaban.
—
¿Así que has decidido aplazar tus macabras
ideas? — susurro por lo bajo con el ceño fruncido, demostrando estar enojado y
cansado de jugar al “policía y ladrón”. — ¿O te diste cuenta de ser inútil
buscar la solución de sus problemas a una perdedora como la chiquilla Cameron?
Zephyr… Zephyr… Zephyr… cambias muy rápido tus contextos ¿no es así?
—
Como si esas cosas pasaran. — le contesto su
burla con otra burla, el ojos chillón apretó la mandíbula contrariado. ¿Desde cuándo
el soso de su primo le contestaba con ese tono? Aparentemente desde ahora, cosa
es extrañarle más que una mujer junto a sus cambios hormonales, creo que
empezaría a asemejarlo con una. — Olvide que Angelina nunca va sola a este tipo
de lugares bajos, desde luego puede tener una apariencia desgarbada o de
damisela en problemas, pero es lo suficientemente poderosa como para defenderse
sola y tener prospectos para caballeros patéticos de armadura brillante. ¡Oh!
Mira, allí tenemos uno. — señalo al frente donde emergía el mismo chiquillo de
energía dudosa, teniendo en sus brazos al chiquilla magic. El azabache, soltó
una respiración parecida a la de un dragón cuando expulsa fuego de su boca
dando a entender que estaba extasiado por la escena, cosa en no comprender,
porque… ¿No se suponía que le gustaba a la niña? Bueno, cada loco con su
cuento. — ¡Me encanta los idiotas ególatras como él! Siempre al pendiente de
todo, queriendo estar en el centro de las disputas y… dándosela de superhéroes
de comics. ¿No son graciosos? Porque, al final del camino, seguirán siendo las
misma plastas de esnob con piernas, las cuales, puedo aplastarla con un solo
parpadeo.
—
Vaya, vaya… ¿Estoy detectando mucho odio de
tu parte Zephyr? — ironizo su comentario, dándole gracia la actitud del ojos
violeta ante lo que es casualmente celos. ¿No se ha dado cuenta aun? Tampoco
pretende decirle de todas maneras, todo oscuro tiene derecho de tener su
juguete para sana diversión, su primo no será la excepción. — Eso es muy malo
para tu corazón primito, tan malo que puede oscurecerlo y consumirlo por
completo. ¿Cómo reaccionaría tu enamorada si realiza la mirada escaneadora y
verlo? La harías llorar, ¿quieres ver eso?
—
Mientras me mantenga bajo perfil. — bufo
chasqueando sus dedos y desapareciendo el poder negruzco en una de sus manos,
sorprendiendo al mayor al no negar el tener sentimientos por la chiquilla, al parecer
comenzaba a aceptarlos o le daba mucha lata discutir para llevarle la
contraria. — en su mente soy su mejor amigo, el magic más fiable entre la
academia, nunca dudara de mi o mi fiel apego a los estudios naturales. Estoy a
salvo, pero de igual manera, gracias por la preocupación mi fastidiosos primo
Derek. Se valora el sentimiento.
—
Que lengua tan afilada, — canturreo fingiendo
estar divertido, cuando en realidad por dentro dictaminaba blasfemias a este
ser completamente desconocido de quien se convirtió su primito. En definición,
no era para nada gracioso, estaba comenzando a fastidiarlo. Necesitaba tener
toda esa masa oscura de Zephyr bajo control, un iniciado como él es lo triple
de peligroso de uno convencional y poderoso, con razón casi mata a un esnifers
sin tener ningún remordimiento. Teniendo la educación adecuada, sería el oscuro
prospecto, pero solo tenía este potencial cuando la posible reencarnación de
Albert Martín se veía involucrada. Así que esa niña ha ganado su boleto de
salvación, le es de utilidad a la causa. — pero debes cuidarla a quien la
diriges, mi querido Zephyr. Recuerda no todo lo que brilla es oro y no todo lo
que ilusiona es amor.
El azabache ignoro, una vez
más el comentario del mayor, concentrándose en observar el panorama de la
fiesta de la víbora de Selena, ya Lovecraft se encargó de sacar a la criatura
de hermoso mirar del agua quien aparentemente trago mucha agua pues tosía sin
control. Cathy quien no percibió en ningún momento, se encontraba dándole una
descarga verbal por su comportamiento inusual de nadadora olímpica con signos
suicidas, tampoco es que el oscuro entendiera algo de lo mencionado por su
compañera, porque claramente vio como la ponzoñosa de la esnifers la empujo sin
contemplaciones al agua. Hablando de ella, tenía una expresión tan oscura en su
rostro que no necesitaba ser un genio para darse cuenta que planeaba algo, una
cosa muy grande. Tal cual como imagino el Darks Magics, eso ocurrió. Luego del
desborde emocional de Lovecraft llenas de mentiras y tonterías que se comía
Angelina con facilidad, Selana rompió filas dictaminando que luego de ver hacia
la dirección donde ella señalaba dudaba mucho el seguir pensando de esa manera
hacia la chica, de hecho, todo el mundo quedo mudo al visualizar un clon exactamente
igual a ella sentanda donde ella anteriormente se encontraba. Derek a su lado
silbo comentando no estar nada mal, ese tipo de conjuro no es empleado por
cualquier Magic Pure sin renombre, además de tener que ejercer mucha
concentración y la chiquilla antes estaba ahogándose en la piscina… ¿Cómo logro
mantenerlo sin desaparecer? Zephyr lo conocía muy bien, es decir, ¿Cómo no
hacerlo? Si en la clase de aquel profesor ruidoso lo empleo contra su mejor
amiga para recuperarla, tal cual como dijo su primo, es un conjuro de alto
nivel, de hecho, solo los universitarios y pocos de preparatoria pueden
hacerlo. Eso dejo muchas dudas en la mente del chico, porque no comprendía como
alguien que apenas descubría su elemento naturaleza utilizaba algo de tan complicado
hacer, sabe que Angelina es brillante y con un gran potencial dormido dentro de
ella, tiene un inconveniente tratándose de su inseguridad. Pero es otro tema a
tratar, por ahora, concentrarse en el presente.
—
No es tan sonsa como creía — musito pensativo
Derek tocándose la barbilla, el brillo inusual en sus ojos chillones le
molestaron un poco. Lo conocía, eso significaba que planearía algo para ella y
no le gustaría nada. — tiene muchas trucos bajo la manga ¿No es así? Me
encantaría verla en acción con los poderes de Albert Martín, si resulta ser su
reencarnación debe hacerlo de una manera magistral. Justo como este conjuro,
que aunque no es de nadie en particular, se debe ser un genio para utilizarlo a
tu edad, Zephyr.
—
¿Insumas que por eso puede ser la reencarnación
de Albert Martín? — pregunto algo fastidiado, le molestaba que dudara de la
capacidad mágica de su ángel solo por su físico. No se diferenciaba mucho de
los esnifers si se lo preguntaba, pero claro, el azabache no diría nada de eso.
—
Si respondo a tu pregunta, puede que me
cortes la yugular. — finalizo el mayor riéndose por lo bajo de la expresión
oscura de su primito, al menos si podía de tener un poco de la diversión al
hacerlo enfadar en el pasado. Nada estaba perdido.
Girando su mirada al frente,
el ser oscuro vio como Lovecraft le daba la espalda a Angelina saliendo del
lugar con pasos apresurados, el clon desapareció y junto a ello la multitud
comenzó a dispersarse con miradas despectivas junto a comentarios ofensivos
hacia la niña que nada malo, a su parecer, había hecho. Entonces en un arrebato
de simple impulso, la chiquilla se levantó del suelo ignorando el llamado de su
amiga Cathy que luchaba por seguirle el paso y detenerla, pero nada serbia, la
posible encarnación del prócer Martín se llevaba todo por delante teniendo como
destino hacerse chiquita y desaparecer. De hecho, encontró el cambiador de
chicas muy apartado de las miradas ofensivas encerrándole la puerta en la
narices a Cathy, quien frustrada daba golpes a diestras y siniestras para ser
abierta. Dando el resultado el mismo, ser ignorada. Frustrada, jalo sus
cabellos rubios con desespero dándose la vuelta en busca de a alguien en
específico, y esa era Selena. Esta se encontraba cerca de la mesa de los
aperitivos comiendo y tomando un coctel de contenido dudoso, en tanto reía
brindando con sus amigas del logro alcanzado, era como si gano un trofeo o se
sacó la lotería. Por supuesto, pensó el Darks Magic aprentando sus puños con
ira contenida, aquella vaca sin leche manipulo los hilos de las circunstancia a
su conveniencia donde quedaba al final Angelina como la mala. Maldito ser
rastrero y ponzoñoso, con un simple chasquido de sus dedos podía convertirla en
un mísero insecto rastreo pero hasta para el animalejo sería un insulto.
Cathy hecha una bola de la
furia, empujo a la muchacha de los hombros gritándole colerizada que todo esto
seguramente ha sido su culpa, alguien como Angelina es muy influenciable con
solo decirle las palabras adecuadas estaría dispuesta a hacer lo que fuese y
más si esta esta desplazada a un lado como un juguete dañado. Muy diferente de
la perspectiva de Zephyr, donde la culpa caía en dos inescrupulosas personas,
Abie y Lovecraft. ¿Y dónde estaban en estos momentos de todas maneras? ¡Pero
por supuesto! Escondidos entre la multitud, lavándose las manos donde en este
presente, no llevaron a la inocente niña a utilizar sus poderes en una fiesta
que desde el inicio estaba dictaminada al fracaso. No culpaba a Cathy por hacer
esa patética escena en medio de esnifers, de hecho, la comprendía completamente
pero inclinar la culpa en una sola persona… era estúpido. Selena riéndose
escandalosa de la actitud de la magic, no movió ninguno de sus dedos para
devolverle la agresión, en su lugar, comento que la culpa de lo acontecido no
es nadie más a Angelina ¿Quién la mando a hacerse todo lo contrario de los
“seres puros de la naturaleza? Nadie entre sus amigas o presentes le coloco una
pistola en la cabeza, menos la amenazo, por consiguiente, ella es una persona
libre de tomar sus propias decisiones y hacer lo que más le convenía. Aunque la
entendía de una triste forma, ser ignorada por el chico que te gusta solo por
no ser tan entretenida como a los circos de estar acostumbrada a asistir, era
algo bastante predecible. Es decir, solo haciendo sus trucos baratos de magia
es cuando es digna de atención, solo para sano entretenimiento digno trabajo de
un bufón. Cuando todos los presentes rieron a par de la deducción de la rubia
asquerosa, Cathy perdió los estribos lanzándosele encima olvidándose de donde y
con quien se estaba metiendo, sobre todo, el ser una Magic Pure donde agredir
contra personas sin magia era un delito en contra de la naturaleza misma.
—
Para ser una fiesta de esnifers y Magic,
resulta ser bastante salvaje. — dedujo Derek teniendo una sonrisa concentrada
en sus labios, estaba pasándosela bomba. — ¿Estás seguro que ella no se
equivocó de naturaleza? Es muy lanzada de la olla para ser una de los bobos
Magic Pure, se defiende cuando es agredida por los esnifers… me agrada.
—
Cathy es del tipo que si te metes con ella,
generas una respuesta contraproducente para ti. — el ser oscuro vio como unos
de los esnifers, dos para ser exactos, se alejaban del escándalo para entrar a
la casa dando a entender aprovechar el momento para liarse un rato. ¿Quiénes
eran? Edward y una chica de cabello cortó color chillón, desconocía su nombre
pero formaba parte del sequito de Selena. Una media sonrisa apareció en sus
labios, llego el momento de la diversión. — Olvídala por un momento mejor,
Derek. ¿Sabes un conjuro de barrera extradimencional?
—
¿Motivo?
—
Seremos al aguacero en la casa de verano de
dos tortolos.
Comenzando a moverse lejos
de ser captado por el ojo humano, los dos chicos se escondían entre los árboles
gigantes y la conmoción de la lucha entre dos razas que desde la historia tener
historia, eran enemigos. Llegaron a una especie de división de muros de piedra
que rodeaban la enorme casa imponente color ladrillo con ventanas de orillos de
blanco y un techo de madera caoba, la casa básicamente era la típica en tener
cuando deseas tener un fin de semana lejos de la ciudad y las preocupaciones,
el lugar del verano. El semi Darks Magics fue el primero en saltarse el muro
seguido de su primo, quien dándole una mirada de señal de detenerse, poso una
de sus manos delante del pomo de la puerta donde emergió un color verde chillón
seguido de las palabras de un conjuro en hebreo propicio de los suyos. El
chasquido de la cerradura anuncio el encontrarse abierta, el ojos violeta
espero a que el mayor fuese el primero en acceder al interior, con tal aun
debía de seguir sus órdenes sin replicar, lo cual exactamente hizo teniendo una
delicadeza para no emitir ningún sonido. Después que salieran de este sitio le
preguntaría si hizo algún conjuro contra el ruido. Siguiendo el relato, la casa
era muy amplia, el pasillo donde se encontraba tenían varios cuadros hechos de
flores, praderas y uno sorpresivo sobre el invierno, lo convencional en adornos
realizados para sin magic encontrándolo algo soso y aburrido. Seguidamente,
entraron a lo que sería el recibidor, amplio, con muebles de cuero con una gran
cantidad de mochilas esparcidas, zapatos y… dos adolescentes cerca de unas
cortinas color verde musgo besándose con el descaro más grande del mundo, tal
cual a unos fugitivos de la ley. Subiéndose la capucha de su capa igual a su
primito pequeño, Derek anunció su llegada extendiendo sus manos hacia los
costados, imitando a esos oficiales de tránsito para darle paso a los
transeúntes salvo que en su caso usaba sus dos brazos en lugar de uno y a
quienes retenía, no tenían particularmente expresiones de agradecimientos en
sus rostros sino terror. Una digna obra de arte digna para esnifers
calenturientos.
Una presión rara invadió
toda la sala seguido de un color lo suficientemente chillón para cegar a
cualquiera, el iniciado oscuro quedo imprecisado de la clase de poder de su
primo al ejercer el conjuro de barrera extradimecional, tenía cierto parecido a
cuando las hondas sónicas toman forman o la sombra del agua del mar cuando te
acercas a la horilla para contemplar su fauna, discrepaba en su color siendo
uno verde, su color naturaleza semejante a sus ojos. La chica amiga de la vaca
sin leche fue la primera en empujar a su acompañante lista para huir, no le importó
arrojarlo al suelo o hacerle daño, su supervivencia era más importante.
Chasqueando su lengua con asco, el oscuro con la velocidad de un paradero,
estuvo frente de la muchacha que sin tocarla siquiera simplemente alzando su
mano como si manipulara algo, la alzo aprentando su cuello y arrojándola contra
la estantería llena de figuras de cerámica allí encontradas. Edward no
habiéndose recuperado del todo de ser arrojado, grito conmocionado el nombre de
la chica que sorprendentemente sobrevivo a tal impacto dado. Frunciendo el
ceño, corrió gritando furioso como un jugador de futbol americano cuando piensa
en taclear a alguien, salvo que este no es un cancha para hacerlo y mucho menos
el individuo indicado para realizarlo. Derek riéndose de tan patético esnifers,
lo sujeto sin problemas del cuello apretándoselo para privarle de su aire, el
muchacho movía sus pies suspendidos al aire en tanto pedía ser liberado de la
más humilde manera. Si claro. Insultando a los Magic Pure como era de
costumbre.
Pero esto no molesto en lo
más mínimo al mayor como a Zephyr hizo, en su lugar, río más divertido porque
los esnifers necesitan unos lentes como el interior de una botella de vidrio de
los ciegos que son. Entre un ser oscuro y otro puro, no existe punto de
comparación absoluto, tampoco existiría pero mientras sigan viviendo en su
mundo de fantasías donde pronunciar “Darks Magics” trae mala suerte, esa venda
cubriendo en sus ojos no se caería. Los gemidos de la chica herida llegaron a
los oídos de Zephyr, quien no perdiendo la menor oportunidad, se trasladado de
inmediato a la zona donde se agacho a su altura mirándolo con la curiosidad de
un gato como la esnifers se quejaba de tener algún hueso roto o algo. Aunque le
duro poco su supervisión de daños, pues lo enormes ojos violeta de lo que era
un sujeto con una enorme cicatriz espantosa en una de sus mejillas le hicieron
gritar del susto, mirando de vez en cuando detrás del sujeto esperando
encontrarse con el tropel de quienes estaban en la fiesta. ¿Por qué nadie venia?
—
¿No te parece increíble bicharraco? —
pronuncio insultante el ser, que no privándose en esta ocasión, le tomo del
mentón ejerciendo presión para hacerle daño. — Los conjuros de mi primo mayor
no son cosa de niños, sino de alguien con quien no debes meterte. Chiquilla
estúpida.
—
Wao… no digas esas cosas que me sonrojas,
primito. — fingió sentirse alagado la otra sombra con capa, colocando su mano
libre en su pecho y mostrando su sonrisa macabra en dirección de la muchacha. —
Pero aunque digas, lo que digas, no pretendo darte de postre a este niño. Lo
mío es el plato fuerte, tú comprendes.
—
Aunque tengo una objeción. — musito el oscuro
hacia el otro, no sin olvidarse de la chica. — no lo hagas fácil para él, hazlo
del modo que sea tan doloroso como tortuoso para él. La compasión es algo que
no merece.
—
Estamos sanguinarios hoy, primito. — dijo con
tono burlesco, girándose hacia Edward que no paraba de moverse como una lombriz
en tierra fértil, de cierto modo, comenzaba a fastidiar. Llego el momento del
acto principal. — Pero no le veo problema, los chulitos como imagino que
pretende de ser son los más apetitosos de devorar, sus almas corrompidas es un
dulce caramelo que se saborea lentamente. Ahora, mi querido, bueno, no tan
querido esnifers, tengo una petición que cumplir.
El grito de Edward le helo
toda la sangre, produciendo el peor de los espasmos de miedo en todo su ser, la
chica no quería siquiera alzar la vista a la posible cosa en estar ocurriéndole
a su compañero de ala no mágica, solo con los desgarrados sonidos emitidos por
su garganta ya más o menos podía imaginárselo. Seguramente no es nada bueno.
Ahora, volviendo su vista en el monstruo de capucha oscura y marca visceral de
lucha en su rostro, le dictamina a la chica que nada bueno esta por ocurrirle y
debería de estar ejerciendo algo para escapar a pedir ayuda. No tenía ni idea
que clase de seres eran estos dos, al principio creyó ser un tipo de venganza
por lo ocurrido al fenómeno de circo de Angelina, pero conforme a ver los
poderes de estos en acción percato el ser algo totalmente diferente, oscuro y
siniestro. Eran… ¡Por favor! Es ridículo, no caería en la historia de los seres
oscuros luchando contra los próceres de Albert Martín y Marcus Zunnares, es
decir, es entretenida y fascinantemente fantasiosa pero no real. La suma del
trabajo de historiadores que querían hacerse famosos. Pero y si… ¿Y si
realmente fuese real? Las capuchas negras, las pieles traslucidas, los ojos de
colores irreales, todo, todo encajaba a la perfección dando como resultado los
Darks Magics. ¿Acaso llego el principio del caos?
—
Eres… eres un monstruo, algo tan pútrido como
asqueroso a los ojos de la humanidad en general. — dijo sin miedo la
muchachita, sintiendo el agarre nuevamente del ser oscuro sobre su piel
paralizándole todos las articulaciones del cuerpo, insertándole el miedo. —
Algo que ni humano es, pero tampoco Magic pure, solo eres una cosa que debe de
tener asco de sí mismo.
—
¡Mira quién lo dice! — carcajeo irónico el
oscuro, mirándolo con ojos cargados en ira y odio. Mas tomando en cuenta de
quien se trataba. — No me vengas con clases de moralismo a estas alturas de la
vida, asquerosa esnifers insignificante, que los como tu son peores a cualquier
cosa en habitar la tierra. Pisotear a los demás, burlarse, emplear planes
asquerosos para salirse con la suya… ¿No los convierte en monstruos? ¿En masas
plena listas para consumir lo puro o bueno del mundo? Así que antes de hablar
de alguien más, mírate primero. Insecto rastrero.
Con un ligero movimiento de
su mano, doblo lo que sería su muñeca sana provocándole un profundo dolor hasta
el punto de gritar, el ser oscuro viendo tan maravilloso espectáculo, sonrió
complacido colocándose de pie y extendiendo sus manos en dirección de la
chiquilla, está aún no recuperándose de la agresión ocasionada intento correrse
hacia atrás en un intento fallido de huida. No llego lejos. Pronunciando el
conjuro predilecto para la extracción de energía oscura, la esnifers pronuncio
otro grito sordo que la llevo a la inconciencia, emergiendo rápidamente grandes
masas de oscuras que succionaba gustosamente el ser oscuro, que dándose cuenta
de lo evidente, era como una dulce caricia que curaba cada una de sus heridas
anteriormente hechas. En resumidas palabras, era el baño reparador para los
esnifers cuando hacen mucho ejercicio. Pronto, la enorme cicatriz cubriendo una
de sus mejillas desapareció, igual que el dolor en sus articulaciones
anunciándole el dejar casi seca a la muchacha por la energía sacada. Bajando
sus manos a la par de acontecer un golpe seco en el sitio, el semi Darks Magics
movía sus brazos solo para evaluar su recuperación, era sublime y no podía
parar de sentirse revitalizado al igual de completo. Ahora, ya puede
presentarse decente frente a su ángel pacificador.
Los gritos de gritos de
Edward cesaron también, la expresión de ahora en su rostro era indescriptible,
pero podías deducir considerablemente el haber sufrido la peor de las
agresiones. Tampoco es que sintiera remordimiento alguno, solo le bastaba
retomarse a las memorias de todas esas ocasiones de molestar a Angelina o él
mismo, los juegos, las bromitas sin sentido o las palizas injustificadas y el
verlo tan acabado como ahora era un alivio completo. Recibió su merecido. Derek
manda a su primito a correrse hacia atrás, empleara un conjuro de distorsión de
memoria, es obvio que su identidad debe de permanecer en secreto más el
atacarlos sin poder defenderse, ese fue uno de sus errores en la anterior
batalla y es esencial tenerlo presente. De lo contrario, todo podría irse por el
caño. El mayor hará parecer que todo ha sido una discusión entre ambos
esnifers, por eso el reguero y desastre en la sala, en cuanto al pequeño
regalito al muchacho chulito, lo guardara en su memoria como una dulce y
placentera pesadilla. De todas maneras, eso era lo que él usualmente haría.
Asintiendo complacido,
Zephyr le deja el trabajo forzoso a su indecoroso primo Derek y camina con
pasos cautelosos hacia la puerta corrediza transparente, se supone estar
cubierta en esos momentos con esa espantosa cortina color musgo pero le causa
curiosidad como se encuentra todo con la lucha titánica de mujeres magic y
esnifers, además de otro detalle, uno muy grande llamado Angelina. De cierto
modo se sentía impotente, desde su sitio en los árboles del bosque no pudo
hacer nada por salvar a la chica de ser agredida por esos asquerosos esnifers,
solamente se limitó a discutir con su primo Derek olvidándose de lo esencial.
Igualmente, Zephyr confiaba plenamente en esa tan pura criatura para salvarse
por sí sola, sería un insulto no tener confianza en sus poderes excepciones,
pero eran en este tipo de situaciones donde toda su tenacidad se venía en
ruinas. Tenía tantas ganas de salir corriendo a su rescate, olvidar todo lo
correcto y atravesar esa puerta del cambiador de damas solo para sacarle de
allí dentro, acobijarla en sus brazos y gritarle al mundo que si se atrevía
hacerle algo le patearía el trasero. Pero no podía, no podía considerando con
quien había venido y con la finalidad con la que había venido, solamente debía
limitarse a observar entre la oscuridad.
—
No cometas ninguna imprudencia. — le advirtió
desde su sitio su primo Derek, aun ocupándose de los daños colaterales de dañar
esnifers.
—
Tampoco pensaba hacerlo. — respondió moviendo
la cortina un poco y observando el panorama caótico, Cathy siendo sujetada
desde atrás por Abie tratando de que frenara con su locura momentánea y del
otro lado de rin, Selena del mismo modo detenida por uno de los brabucones del
Agreement. Era una tragicomedia, pensó el azabache cuando la magic se giró
deshaciendo el agarre y señalando a Abie le decía unas cuantas verdades en el
rostro, sin dudas escenas dignas de una comedia. — Estaba pensando lo muy
sorpresivo de ver como no asesinas a un esnifers,
sueles ser más salvaje que esto Derek.
—
Considerando los últimos acontecimientos de
estos días, — comenzó con un tono de obviedad, medio girando su cuello y para
mirar al semi Dark Magic con sonrisa burlesca. — no sería muy sano para los
nuestros tener otro artículo en el periódico con un gran encabezado. Es decir,
me encanta ser el centro de atención, pero no de esa manera.
—
Ya más o menos lo imaginaba. — intuyo el
azabache.
Aparentemente las palabras
dichas por Cathy afectaron a la no magic, pues de inmediato bajo la mirada
abatida seguido de recibir un codazo de la primera, aún tenía mucha energía por
desbordar y el siguiente paciente era probablemente alguien que merecía una
buena descarga. Lovecraft. El sonido cortante de la trasportación de alguien
llego a los oídos de Zephyr, su primo Derek había culminado el trabajo, ahora
estaba justamente a su lado deslumbrado la tragicomedia del siglo. De hecho,
escucho entre labios ser mejor que ir al cine, cosa en darle totalmente la
razón, el poder de una Magic Pure enojada es sumamente impresionante. Anotaría
no tratar de enojar en Cathy en el futuro, no al menos algo relacionado con
Angelina, ella estaba dispuesta a protegerla a capa y espada como una tigra a
sus crías.
—
Es obvio que deseas ir a involucrarte,
desgarrarle la garganta a la rubia de pechos exagerados y robarte a la chica. —
adivino sorpresivamente el ojos chillón los pensamientos del menos, aunque este
no tenía un tono burlesco sino serio. El azabache soltó un respingo de la
impresión. ¿Derek serio? ¡Que inusual! — Vamos no me mires como si me creció un
tercer ojo en la frente, lo que he dicho lo llevas escrito en todo tu rostro.
—
¡Claro! Como si pudiese simplemente
presentarme con una capa negra en medio de una fiesta de esnifers, luego de “sorpresivamente”,
atacar a dos de ellos. — rodeo los ojos con fastidio, alejándose de la ventana
y dándole la espalda al mayor de ellos. — es algo tan convencional de hacer.
¿No crees Derek? Además, tú jamás permitirías que hiciera tal cosa.
—
¿Quién ha dicho lo contrario? — dicho esto
hizo girar aún más impresionado al ojos violeta, quien si creyó que Derek sufrió
un duro golpe en la cabeza en algún punto de la lucha. — Una de las tantas
habilidades de los nuestros en la de mezclarse entre los esnifers sin ser
percibido, agregándole que tengo cierta inquietud en aquel muchacho que saco a
tu princesa del agua, existe algo en su aura en no comprender por completo.
—
Dímelo a mí… ¡Ese no es el punto Derek! — se
exalto un poco, pensando en que su primo estaba nuevamente planeando algo raro,
solo que esta vez no tenía su convencional mueca de malvada. Realmente estaba
serio. — ¿Qué estás pensando ahora hacer?
—
¿Por los momentos? Quitarte esta estorbosa
capa y mandarla a casa. — dijo sujetándola y de un estirón desapareciéndola por
completo, esto no sorprendió a Zephyr pues está acostumbrado al ser un ser mágico
casi oscura. La magia para ellos lo es todo. — De esta forma te ves más decente
y menos tenebroso, quita esa cara primito, estas a punto de ver a la chica que
te quita el aliento. ¿No es eso bueno?
—
No cuando tú lo planeas. — comento sincero.
—
Bueno, eso hiere un poco mis sentimientos de
cupido negro del amor. — contesto con un tono neutral de voz, golpeando por
completo su usual comportamiento burlón. El azabache aún se negaba bajar la
mirada. — Zephyr, por primera vez en tu vida de chiquillo caprichoso necesito
que confíes en mí, necesito que te involucres en la fiesta para poder
igualmente hacerlo. No se trata de tu noviecita, tampoco de su amiguita de
comportamiento guerrero, solamente es ese chico, simplemente él.
—
No me siento tranquilo el imaginarte frente a
ella — frunció el ceño deductivo, pensativo si acceder o no a este plan que
salía de la nada. Mantenía presente que Derek planeaba algo, salvo que desconocía
las razones. Aun así no podía mentirse, realmente deseaba correr a rescatar a
Angelina y esta oportunidad, por rara de ser, se presentaba idónea. — sé que
piensas de su presencia ser un estorbo completo para la causa, agregándole que
crees el poseer yo sentimientos por ella, pero voy a demostrar tu equivocación
Derek y cuando lo haga vas a tragarte tus palabras.
—
¿Lo ves? Nuevamente habla tus sentimientos,
no la razón. — puntualizo señalando al muchacho, el cual, le medio mostro sus
dientes en señal de descontento. De todas maneras, el ojos chillón no tenía
planes de discutir con el menor, sino de despacharlo con su amorcito corazón. —
Tampoco es el lugar o momento idóneo para dialogar sobre opiniones diferentes,
Zephyr. Recuerdas que el que manda aquí soy yo, debes obedecer mis órdenes y
esta es una de estas.
Como detestaba ese lado
arrogante del mayor, el recalcarle la realidad de sus posiciones, de sus
poderes le llevaba a contraer todos los músculos de su cuerpo de pura
impotencia, porque a la final tenía razón. Era joven, tontuelo y inexperto en
muchos aspectos del campo de batalla, para su edad entre los Darks Magics era
un genio, pero entre los más avanzados no es nada más a otro del montón. Le fastidiaba
tanto, tanto que la presión a su alrededor empezaba a aumentarse, del mismo
modo a nublarle el juicio. No podía hacer nada, más que cumplir las nuevas órdenes
del mayor. Aunque le sacaría provecho de ello, vería cara a cara al ángel de
sus sueños y le restregaría en la cara a Lovecraft lo muy idiota que es al
simplemente despreciarla sin antes ver la versión de sus hechos. Derek dándose cuenta
de la disposición del menor a su plan, le relato el trasportarlo cerca de la
casa donde nadie podía sospechar estar involucrado en el reguero del recibidor,
luego todo estaría de su cuenta no perder la compostura al tener cerca a
semejante calaña reunida en un mismo sitio. Ahora se vería prueba su capacidad
de aguante. En cuanto él, lo esperaría en la división del muro de piedra,
observando con dedicación cada movimiento de los suyos y leyendo del mismo modo
aquel muchacho de aura curioso, al tener dos Magic Pure entre ellos sumándole lo
de la pasada noche, no podían intervenir la fiesta al estilo propio de los
oscuros por lo tanto lo harían estilo vieja escuela.
Cerrando los ojos, Zephyr sintió
una de las manos de su primo sobre su cabeza mientras pronunciaba palabras en
hebreo que lo llevarían a trasportarlo a donde ante había mencionado, una aura
oscura lo envolvió por completo no dejando ninguna oportunidad de luz al
asecho. La figura esférica giro varias veces bajo un mismo alzándose en los
aires para luego desaparecer, el ojos chillones quedo complacido de su logro mágico
pero sobre todo, de lo que de ahora en adelante se vería pintada el panorama de
los suyos. Sería provechos y lleno de logros. En tanto el azabache, tocaba
suelo firme aspirando el aire fresco proveniente de los arboles cerca suyo, al
abrir sus ojos choco de inmediato la imagen de Cathy reclamándole a Lovecraft
una serie de cosas no tan tangibles para él. Apretando los puños decidido,
Zephyr dio pasos en dirección de donde se mostraba la conmoción percatándose que
una lluvia de miradas se le centraba encima, era predecible, era un invitado no
esperado y no tenían idea de cómo entro o algo. Al menos eso murmuro Selena
tratando de llegar hasta él, pero la ignoro, el azabache tenía algo más
productivo en mente.
—
¡Oh por lo sagrado Zephyr! — musito
conmocionada Cathy llevándose sus manos a su pecho, con sus ojos verdes
abiertos a par sin poder creer quien de la nada apareció frente suyo. — ¿Cómo es
que estas aquí? Recuerdo firmemente que no ibas a venir, el no desear inmiscuirte
en temas fastidiosos y otras cosas más. ¿Cambiaste de opinión?
—
Cathy, ¿Dónde está Angelina? — le contesto su
pregunta con otra, ignorando los susurros de los curiosos y mirando de reojo
hacia al vestidores de señoritas, tenía que fingir no saber dónde se encontraba
para tenerse bajo perfil. — Vamos, responde. ¿Dónde está?
—
Nuevamente vueles a tener esa postura irreconocible
para los demás, tal pareces un elegante caballero que desea rescatar su doncella.
— el azabache giro de inmediato al escuchar tal deducción de su compañera, ella
tenía una sonrisa complacida adornada en sus labios como si estuviera realmente
feliz de tener de su lado a alguien como él. Pero se equivocaba. El ojos
violeta en su vida podía ser el héroe, en realidad es el villano. — De acuerdo,
no te voy a quitar el tiempo, menos preguntarte como por ejemplo tu noción de
donde exactamente estábamos y la posible metida de narices de Dylan. Vamos a
dejarlo de ese tamaño. Ella está en el vestidor de chicas, corre a ver si
puedes sacarla de allí.
—
Bien.
Apresurando sus pasos, el
azabache giro ansioso de querer encontrarse con la muchacha, rescatarla de sus
propios temores e inseguridades, ella debía de enterarse de una vez por todas
que el depender su estado de ánimo solo por un chico no es sano. Además, cada
uno de sus poderes son tan magníficos a la par de grandiosos, si la naturaleza
se los dio es para una finalidad y de ninguna debe despreciarlos o utilizarlo
solo por incentivo de alguien más. Debía de hacerse más fuerte, en todos los
sentidos más fuerte, al punto que en el instante de un sin magic intentase
meterse con ella lo pensaría tres veces antes de hacerlo. Entonces, de forma
repentina, alguien sostiene su brazo deteniendo su paso que se encontraba a
menos de dos metros del cambiador de damas. Lo primero en visualizar son esos
molestos ojos azules color mar, transmitían desconfianza y desosiego, agregándole
un tipo de energía lo suficientemente contundente para saber tratarse del
enojo. En primera instancia, el ojos violeta quiso reírse de aquel
insignificante esnfiers al tratar de desafiarlo con una simple mirada, y lo segundo,
nadie se atrevería a interponerse en su camino menos alguien de su calaña. Por
consiguiente, Zephyr dio un paso hacia atrás mostrando visiblemente sus ojos
violetas de procedencia dudosa sin miedo, dándole a entender que él no le tenía
en lo más mínimo miedo. Estaba dispuesto a pelear por su amiga.
—
Eres un metido sin chiste, Lovecraft. —
menciono con tono amargo el azabache, con lo cual, el otro lo recibió con todo
el gusto del mundo. Al fin mostraba su verdadera mascara. — ¿A qué vienes a
jugar? Seguramente el culpable de todo este desastre has sido tú, en general,
todo comenzó a desmoronarse desde que TÚ te metiste en medio de la amistad de
Abie y Angelina. ¿No te das cuenta? Eres la semilla de la discordia, del mal.
—
¿Quién te crees para decirme todo eso? — le contesto
del mismo modo, agresivo y conteniendo toda su ira en su puño. — Te recuerdo
que han sido ellas la que han aceptado mis condiciones, en ningún punto de esta
historia Angelina te ha pedido tu opinión, menos que la trates como una
personal débil sin poder valerse o salvarse por sí misma. Ella es fuerte,
maravillosa y asombrosa. Si realmente quisiera, le patearía el trasero a
cualquier individuo en hacerla enojar.
—
Pero ella no está enojada ahora, ¿cierto? —
dedujo cruzando sus brazos a la altura del pecho, volviendo a la postura del
Magic Pure rezagado que no muestra muchas emociones a los demás. — se encuentra
herida, triste y con los ánimos por el suelo donde, puedo asegurarlo, lo último
en querer mirar en la faz de la tierra, casualmente, eres tú.
—
¿Cómo puedes siquiera saberlo? — pronuncio dignado,
curioso en gran parte, pues suponía que Zephyr apenas llegaba a la fiesta y
aparentaba haberlo estado desde un principio. — Ni siquiera estuviste cuando ocurrió
el incidente, o mejor dicho, la confusión donde se miró involucrada. No puedes
aparecer de buenas a primeras a decir que es lo que ella quiere, pues no lo
sabes, no cuando ni viste lo acontecido.
—
Tampoco debo de ser un vidente para saberlo,
Lovecraft. — alzo un poco el tono de su voz, ejerciendo más presión en el sin
magic que comenzaba a subir un peldaño más en su enojo. No quería admitirlo
pero, destetaba el arrogante y detestable amigo de Angelina. ¡Lo ha dicho! — es
predecible en primer lugar, porque… solo míralo por ti mismo ¿existe una razón
para que Cathy te forme la bronca? Oh, sí, sí que la hay y eso se debe a un
posible desprecio de tu parte a Angelina.
—
¡Eso fue…!
—
A mí no me debes ninguna explicación, estúpido
cabeza hueca, sobre todo a Angelina. — dio un paso hacia adelante, solo uno
donde no lo toco o algo, simplemente le envió la mayor de la miradas
categorizadas en alto rango de peligrosidad, hasta un pequeño destello de su
energía oscura se escapó y de alguna manera, eso puso los pelos de punta del
sin magic. — te diré esto como un consejo o crítica constructiva, puedes
tomarlo como prefieras, me da igual. Mantente alejado de Angelina, tú esa chica
de aura contaminada tal cual a los de tu calaña, Abie, ninguno de los dos
merece un gramo de la pureza de ella, menos su atención. Si me siento que
alguno de ustedes dos intenta hacerle una más de las suyas… no seré tan pacifico,
te lo aseguro.
Lovecraft quedo petrificado
en la zona, sin siquiera pestañar o decir algo en contra de lo mencionado, el
ser oscuro interpreto esto como una señal de haber entendido todo y no entrometerse
en nada más. Dejándolo en el piso pegado literalmente, Zephyr giro sobre sus
talones a donde realmente quería ir, al encuentro de su niña añorada. Al llegar
a la puerta no la toco de inmediato, ella lo conocía como una persona totalmente
reservada y nada atrevido, con la poca capacidad de poder retener la mirada de
alguien por mucho tiempo, a su vez, daba su opinión de los acontecimientos de
su alrededor desde el punto de vista imparcial, o al menos eso creía el ojos
violeta. Del mismo modo, comprendió que al igual que Angelina él ha cambiado
mucho, no solo su personalidad aparente, también la real donde quedarse de
brazos cruzados mientras ella está sufriendo no es ninguna opción. Así que
despachando todos sus pensamientos negativos, dio dos toques a la puerta
esperando una respuesta desde adentro, pero no llego o al menos no del modo que
creía, pues unos leves sollozos de una pequeña chica sonaron contra sus oídos.
No mentiría sintió mucha rabia, no solo con aquellos esnifers insignificantes,
igualmente consigo mismo porque pudo haber parado esto desde un inicio. ¿Acaso
no se lo dijo? ¿No se lo dijo con pelos y señales? Terminar herida y hecha
pedazos con todo lo referente a esta desaliñada historia, la cual desde el
comienza a estado destinada al fracaso, los esnifers siempre hacen de algo
hermoso en uno desastroso. Ahora, Zephyr debía de recoger los pedazos del alma
destrozada de la hermosa niña de ojos enormes, eso sin emplear algún de sus
conjuros predilectos de los oscuros.
Sin rendirse en el proceso,
el azabache volvió a dar unos suaves toques a la puerta esperando que en esta
ocasión realmente hubiese respuesta, pero no, solo los lamentos más fuertes de
Angelina fue lo que recibió a cambio impacientándolo más. Zephyr jamás ha
sentido tal cosa en su pecho, es como si algo haya sido lanzado con el propósito
de imposibilitarlo el respirar, a su vez, causarle el daño más fuerte de todos
al tener manos pero no para poder sujetar al ángel puro y estrecharla contra
suyo. Necesitaba protegerla, acunarla en su pecho y susúrrale que todo estaría bien
porque… porque él estaría con ella.
—
¡Maldición Angelina! — grito al fin apoyando
su frente contra la puerta ya cansado de escucharla llorar, de tener cada
lagrima presente en recorrer su inmaculado rostro y sin poder solucionarlo, sin
poder limpiarla. — ¡Abre esa puerta o la tiro a bajo! Venga que no me importa
que estemos fuera de la academia, que sea la casa de esa sin vergüenza de
Selena y las represarías luego que pueda tomar. Solo… solo quiero verte,
Angelina… abre por favor.
Lo único que le faltaba era
suplicar, pensó el azabache al tener un molesto nudo en la garganta, ese que es
muy parecido a cuando tienes gripa o cualquier patología propia de los
esnifers, solo que esta vez le picaba igualmente los ojos como siquiera salir
algo de allí. Sin olvidar la presión de su pecho, más pequeñas agujas se incrustaban
en ese sitio, una peor a la otra señal de estar claramente desesperado por ver
a su niña, se querida y maravillosa niña. ¿Por qué era tan difícil…? ¿Por qué…?
Aguardo silencio cuando el chirrido seguido de un movimiento de la puerta le
obligo a retroceder, la imagen desgarbada de una chiquilla mucha más baja a él
ocupo sus retinas, vestía un encantador overol corto de rayas blancas con
turquesa realzando su piel un poco bronceada debido al sol recibido del día de
hoy, sus diminutos piececillos se encontraban desnudos restregándose el uno con
el otro para entrar posiblemente en calor, pero eso no era lo adorable en ella
porque aun luciendo visiblemente destruida. Ejemplo, sus ojos hinchados de
tanto llorar, las marcas de lágrimas en sus pómulos rosáceos, labios greteados
por quizás reprimir sus lamentos y ese cabello chocolate todo revuelto medio húmedo,
le produjo dentro de Zephyr la clase de sentimiento de protección que jamás podrá
definir. Tampoco es que necesite hacerlo, simplemente pretende dejarse llevar,
por millonésima vez por sus reales sentimientos eso que tiene escondido bajo
tantas capaz de indiferencia y frialdad, ese mismo que tantas veces negara
frente a su primo Derek y jamás admitirá en voz alta o pensamiento.
—
¿Ze…? ¿Zephyr? — pronuncio con voz hueca,
casi sin emoción o fuerza.
El azabache apretando sus
dientes en último intento de sepultar sus acciones fuera de la naturaleza de
ser oscuro, sintió el empujón de dar un paso hacia adelante, sujetar la pequeña
figura de la chiquilla y estrecharla contra suyo en lo que aparentemente era un
abrazo. Ya podía respirar con calma, ya podía desplazar toda esa incertidumbre
y energías asesinas, sobre todo, ya podía aspirar toda esa miel desbordando la
chiquilla de cálida presencia entre sus brazos ella se encontraba a salvo, en
sus brazos. En realidad en un minuto pensó que Angelina lo rechazaría, marcaría
su espacio y le reclamaría el porqué de su aparición repentina en medio de
fiesta de sin magic, cuando perjuro no involucrarse en sus asuntos, tal cual
como antes lo hizo Cathy. Pero no llego nada de eso. En su lugar, los pequeños
delgados bracitos de ella rodearon su espalda ancha mientras que escondía su
rostro en su imponente pecho, seguido de más sollozos y quejidos pequeños, en
definición, mas señales de llanto. Estaba tan destruida, tan hecha pedazos que
su único consuelo era aferrarse a una persona oscura como él, de cierta forma,
creía que podía contaminarla con su oscuridad. Sin embargo,
contradictoriamente, el Darks Magics la empujaba más contra suyo perdiéndose en
la suavidad de su tacto contra su piel, el olor primaveral de su cabello o como
seguía temblando como un moribundo en pleno invierno. Demostraba necesitar
tanto de él, más o similar a como se encontraba Zephyr y le daba más fuerzas a
no soltarla jamás. Solo en sus brazos encontraría la paz que necesitaba, en
ellos encontraría su hogar.
Al pesar de estar borracho
de sentimientos puros debido al ángel entre sus brazos, no podía impedir que los
negativos se colaran de la misma manera, la duda ofendía que todos esos enifers
estaban involucrados hasta el cuello en destruir la vitalidad de su niña, el
borrarle esa sonrisa radiante y suplantarlo por ese desagradable mar de lágrimas.
Pero esto no se quedaría así, lo juraba con todas las fuerzas oscuras de su alma,
haría pagar cada una de las faltas de esos desagradables esnifers y recordarían
exactamente el día en que decidieron meterse con la dulce niña de ojos
risueños. De ahora en adelante, la cacería de esnifers se abría las puertas,
algo claramente puede asegurar, el escuchar sus suplicas no sería suficiente,
el ser oscuro quería ver sangre.
—
La he liado, Zephyr. — pronuncio al fin en
medio de tanto dolor y lágrimas, medio sollozando y medio hipando. El azabache
intento separarla un poco para admirar su rostro, pero no pudo, las garras
fuertes de la criatura mágica se aferraron a él con signos de no desear ser
vista de esa patética forma. — la he liado y bien feo… nunca… en primer lugar,
nunca debí venir a este sitio. En toda la mañana, en todo lo que lleva de
mañana yo… yo solo he sido un estorbo, un obstáculo opresor para ellos… para…
mi propia amiga y… — ocultando más su rostro en el pecho de su amigo, soltó un pequeño
quejido de lamento, oprimiendo hasta los cimientos el pecho de este que luchaba
con los fuertes impulsos de aplastar cráneos de esnifers. — ¡Ella seguramente
debe estar odiándome en estos momentos! Solo logre arruinar el momento de su
vida con el chico que le gusta y simple… simplemente porque desee lo mismo,
solo… quería lo mismo para mí. Lo sé, comprendo perfectamente que jamás llegare
a la altura de Abie, menos me veré como la posible pareja de Bernard pero… ¿es
malo codiciar poseer lo mismo? ¿No he fallado como Magic Pure el hacerlo?
Traicione mi propia naturaleza, con todo esto que hice, lo hice. continuara...
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