lunes, 10 de febrero de 2014

Radioactive 5

5
Me siento tan cómoda y calientita costada en
esta cama, recuerdo como todas las mañanas
mi mamá me despierta para ir a la
universidad, me da de todo al recordar que es
la carrera que menos me gusta en esta vida.
Derecho. En cambio, al saber que estaré en
Literatura mi alma se sienta plena, libre y
capaz de transitar por cualquier parte sin
necesidad de ser restringida de alguna forma.
No entiendo pero me recuerda al escudo de la
Legión de Reconocimiento, las alas de la
libertad en aquella flamante capa verde olivo
que cargan cada uno de sus integrantes. He
dicho por todas partes que mi corazón
pertenece a la legión de defensa estacionaria,
pero amo la capa que utilizan en la de
reconocimiento. ¿Qué importa? Me digo a mi
misma, es solamente un anime el cual estoy
muy obsesionada con… Una niebla se expande
por toda mis memorias y mi mente, ¿Qué
sucede? ¿Por qué estoy olvidando cosas
importantes? Mi mamá, papá y Ricardo ¿Por
qué ninguno de ellos viene a levantarme para
ir a clases? Intento mover mis músculos no
me responden, quiero gritar para pedir ayuda
pero no puedo. Ni si quiero escucho las
voces de mi familia o alguien, la comodidad
donde estaba sé ha esfumado por completo, y
la suplanta, la incertidumbre con una plena
oscuridad nebulosa que me rodea por
completo. Veo los tentáculos de neblina
espesa atraparme desde los tobillos hasta el
cuello, forcejeo moviéndome para ambos
lados tratándome de zafar de esta posición
infernal. Trato de apretar los ojos e imaginar
que solamente es una pesadilla, todo esto
acabara al ser llamada por alguien. Sí. Pero al
pasar los segundo, minutos e incluso horas el
miedo me ataca por la espalda, esto no es una
pesadilla ¡Es real! Tan real como tocar el
pétalo de alguna flor hermosa. ¡Alguien…!
¡Alguien que me salve de ser sofocada por
niebla!
Entonces, un grito llega directamente a mis
oídos haciéndome despertar de sopetón. Miro
hacia el techo completamente oscuro de
aquel lugar, trato de levantarme pero una
punzada viaja inmediatamente a mi cien,
noqueándome al instante y tirándome
nuevamente a aquella cama. ¿Dónde estoy? Es
mi primer pensamiento, no recuerdo haber
llegado hasta aquí, trato de recordar lo que
hace unos momentos me invadía. Me
encuentro vacía, hueca como si fuese
vaciados mis pensamientos o recuerdos de
aquel sueño tan vivido; entonces de repente
imágenes de mis anteriores días en este
mundo me hacen recordar. Ahora que lo
pienso, ¿Dónde está Eren? recorro la mirada
por toda la celda en su búsqueda pero no
encuentro nada, está completamente vacía y
si hay una persona. Solamente yo. Vuelvo a
escuchar aquel grito que me despertó, es un
guardia de la policía militar, en sus rostros
veo enojo y fastidio una bonita combinación
para personas tan molestas como ellos. Me
levanto de la cama sacudiendo mis cabellos
con desgano, no entiendo porque me
liberaran tan rápido ¡Hasta la celda está
abierta! Camino con toda la pereza del mundo
hacia la salida, trato de preguntar por Eren
pero me responden con una respuesta
bastante vaga: fue al baño. Intento de
mencionarles que le avisen sobre mi libertad,
pero como estos desgraciados se hacen los
malotes, me gruñen y empujan hacia la
entrada a los calabozos de aquel infernal
lugar. Por un momento me limito a pensar,
¿Quién me esperara fuera? Aunque claro, sé
que es inútil rezar al menos en la mañana
para encontrar la cara del comandante Erwin;
intento invocarlos con todas mis fuerzas para
que eso suceda. Es más que obvio ser en vano
esto, pues, al terminar las escaleras lo
primero que noto es la estatura miniatura de
aquel maldito hombre que me ha dejado
encerrada en una celda bajo tierra, junto con
una persona, de ser para mi peligrosa, pero
para la sociedad en general un peligro. Me
hace condenarlo un loco.
Los guardias de la policía militar se retiran
dejándome completamente a solas con este
sujeto, tiene una cara muy diferente de la de
ayer parece más calmado pero sigue siendo
tan expresivo como de costumbre. Noto que
lleva puesto aquel mecanismo de maniobras
tridimensional puesto, no digo nada,
simplemente quedo en silencio notando todas
aquellas correas que lleva encima eso.
Recuerdo cuando me quitaron todo eso, fue
todo un proceso porque hasta me hicieron
quitar mis botas; definitivamente fue un dolor
directamente en el trasero. Ni de decir tratar
de manejarlo, ahora que estoy en la Legión de
Reconocimiento tengo que aprender a usar
todas esas cosas. ¿Cómo aprenderé en tan
corto tiempo? Es decir, si no soy sacada fuera
de las murallas para la próxima expedición.
Bueno, no seré una genio con respecto a eso,
pero espero acordarme de algo cuando vi este
anime; más sin embargo mi memoria no se
digna a cooperar.
Oye, idiota no tenemos todo el día para
hacer lo que tenemos que hacer. – me saca
de mis pensamientos, el maldito de Levi –
Mueve tu patético trasero hasta donde estoy,
vamos a buscar una cosa para ti.
Te he dicho lo mucho que te odio, maldito
enano. – susurro entre dientes, en tanto
comienzo a caminar atrás de él.
Sí, creo ya haberlo escuchado. Por cierto… –
se detiene frente de mí, como queriendo
intimidar – ¿Te has visto en un espejo? Si yo
soy enano, tan bien terminarías siéndolo.
¿Cómo…? ¡Tú! – termino reaccionando, ya
estando bastante lejos de mí – en una mujer
no se ve mal, en cambio en un hombre…
Solo voltea una vez, una única vez para
fulminarme con la mirada y hacerme callar
por completo y seguirle como un corderito a
su rebaño. Noto como caminamos varios
pasillos en silencio rotundo, me siento tan
incómoda estando a solas con este sujeto del
demonio. ¿Exactamente que buscamos para
mí? No lo sé, pero si esto significa que saldré
de una vez por todas de este lugar infernal
me sentiré tan feliz y sonriente de la vida.
Entonces, entramos a un especie de cuarto,
donde se encuentran muchos equipos de
maniobras tridimensionales. Oh, valla, esto es
lo menos que quería yo usar el día de hoy.
No falta que me diga que debo montármelo,
con la mirada que me asecha es más que
suficiente para entenderlo. Y allí estoy yo,
con un poco de correrás y cosas que no
tengo ni idea de donde usarlas, dios mío, si
en verdad salgo libre de esta será un
completo milagro enviado del cielo. Rivaille
comento que esperaría a fuera hasta que
estuviera lista, estoy tentada a decirle que me
ayude a como colocarlas; sin embargo, mi
orgullo me dicta que ni loca intente pedirle
ayuda a un sujeto como él. Inflo mis mejillas
e intento comenzar con lo más sencillo del
equipo. Me quito las botas quedando
completamente descalza, comienzo a
desplazar una de las correas por mi talón tal
y como lo tenía antes de que me lo quitaran,
no es tan difícil me repito mil unas veces,
hasta que a la altura del muslo ya lo he
prensado con la hebilla. Me levanto para
visualizar mi éxito, si claro, “éxito” noto que
lo hecho completamente mal, más que mal de
hecho. Tengo una enreda por todo el
contorno de mi muslo, me lanzo al suelo
como si fuera una niña pequeña haciendo un
berrinche pataleando las cuerdas que se
deslizan por mi pantalón, a este paso tendré
ayuda al maldito de Rivaille y es lo último que
quiero es hacer eso. Entonces, como si lo
llamara con el pensamiento abre la puerta de
golpe buscándome con la mirada.
¿Qué demonios haces en el piso? – se
acerca a mí, frunce el ceño al notar el
puchero de mi boca – Sabia que eres una
mocosa, pero nunca se me cruzo por la
mente que te comportarías como una.
¡Para tu es muy fácil decirlo! – chillo,
furiosa y frustrada – como tú sabes ponerte
esta cosa, ¡Pero soy una novata con respecto
a esto!
Cállate, eres muy ruidosa. – dijo él, en tanto
tomaba todas las cuerdas y suspiraba con
fastidio – Escucha, solamente te explicare una
vez ¿entiendes? Por lo tanto presta atención a
todo.
Bien, esto era peor que nada. Levi sujeta mi
pie y lo coloca encima de su regazo,
comienza a explicarme con lujo de detalles en
tanto va colocándome las cuerdas; me quedo
encismada de la manera tan precisa y
concreta como lo realiza. El movimiento de
sus manos, es parecido a las de una estilista
cuando está haciéndole un peinado de trenzas
a una mujer; trato de memorizar cada
movimiento que realiza. No puedo quejarme,
este enano explica muy bien cada pieza del
equipo de maniobras, desde las cuerdas de
acero hasta la última cosas menos
importante. Y cuando me doy de cuenta,
tengo lista la parte de abajo, me ayuda a
colocarme de pie y me entrega las piezas que
debo colocarme por mi misma para ver si he
prestado atención. Olvídalo, este tipo seguirá
siendo un maldito aunque se vista de oveja
esponjosa; le arrebato las correas de las
manos de manera altanera. Comienzo
engancho las partes más fáciles al cinturón,
sin hacerme mucha presión de por medio;
colocándome una especie de chaleco que
aparentemente sirve para mejorar mi
equilibrio. Esto me recuerda tanto a los que
utiliza los escaladores, para poder irse de
excursión e ir a comerse las montañas si les
diesen la gana. Sonrió al ver que tengo ya
todo listo, compruebo que no tenga nada mal
atado porque no quiero morir a tan a
temprana edad.
Tsk… en verdad eres como un dolor en el
trasero – se acerca de improviso a mí,
colocando sus manos más a riba de mis
pechos – venir a olvidarte de cerrar este de
aquí, ¿Acaso no basto con toda la explicación
que te he dado?
No sé porque pero, mi corazón comienza a
latir furiosamente sobre mi pecho como si
quiera romper alguna de mis costillas; sé que
es estúpido de parte mía colocarme nerviosa
por tener cerca a este maldito enano. Pero no
puedo evitarlo, es como si de una forma
bizarra me atrajera de manera hipnótica hacia
él. Ver trabajar sus dedos habilidosos sobre
aquella correa, su respiración pausada y
tranquila, aquel semblante despreocupado y
bello adornado de esas pestañas largas con
destellos brillantes. ¿Sera que sus ojos
cambian de color de acuerdo a la situación?
Porque de ser así, cuando está enojado son
tan negros como el mismo carbón y al estar
en paz son grises con destellos. En verdad es
un maniático del orden y la limpieza, porque,
desase como dos veces aquella cosa hasta
considerarla perfecta. Al fijar su mirada hacia
mí, yo la desvió como una tonta sonrojada
hasta las orejas por casi ser descubierta
mirándolo como una idiota. Levi simplemente
se limita quedarse en silencio un poco
extraño por la actitud de chiquilla adolecente,
bueno, después de todo sigo siendo una. Me
ordena a colocarme las botas y los tanques de
gas creé ya haberme ayudado lo suficiente y
explicado, como para hacer las cosas por mí
misma sin necesidad de ayuda. Se retira del
lugar dejándome a solas para alistarme, si no
desobedezco me sacara este como este, así
sea con una sola bota puesta le interesa poco.
Trago saliva lo suficiente como para alejar la
sequedad de mi garganta, este enano
endemoniado le encanta meterse con la gente.
¿Qué demonios ha sido ese estúpido
sentimiento? ¡Como si sintiera algo por un
desgraciado como él! Tendría que volver a
nacer, para llegar a sentir interés en el
sargento Rivaille. Bufo divertida, en tanto me
coloco mis botas y la chaqueta de la Legión
de Reconocimiento. Sí. Solamente fue un
bajón de auto estima, venga que hasta siento
pena por la novia de ese hombre valla a
tener; de seguro la pobrecilla no se querrá a
ella para meterse con Levi.
Termino colocándome los tanques y salgo de
aquel lugar, Rivaille me espera recostado a la
pared con los brazos cruzados, al verme abre
los ojos; me dictamina que lo siga en
completo silencio. Los pasillos de este lugar
son realmente inmensos, es como si
estuviésemos en una clase de juzgado o algo
parecido. Al menos has salido viva, me repite
la voz de mi cabeza con un suave todo, no te
han matado o llevado ante un juez para ser
sentenciada a muerte, simplemente te dieron
a elegir a unirte a la Legión de
Reconocimiento. Sí. Contesto con un eje de
ironía en mi voz, ¡Claro que me dieron a
escoger! Si prácticamente me obligaron a
entrar a esa base, de lo contrario, estaría
completamente acabada. No hay duda que el
comandante Erwin es un hombre excepcional,
me parece sumamente simpático y amable;
mas sin embargo, tiene unas encrucijadas que
te dejan completamente sin aliento.
Ya fuera completamente del lugar, volteo
hacia atrás para fijarme lo muy grande que es
el edificio; estamos en la muralla Sina, la
Capital de todo este mundo loco. Al ver a las
personas transitando como si nada por las
calles, me invade una tranquilidad absoluta,
ya no estoy encerrada en cuatro paredes, no
estoy sola ahora la humanidad me levanta de
las sombras. Al escuchar el grito de Levi
llamando cambia mi semblante alegre
completamente, este tipo lo único que quiere
es sacarme una cana antes de la edad; lo sigo
atrás como su perrito faldero. Los carruajes
pasan sin cesar a un lado de nosotros, no
entiendo que bicho le ha picado a Rivaille,
estoy segura que si fuese por el yo nunca
vería la luz del sol. ¿Para qué me ha sacado
hoy? Es mas ¿Para qué me dio el equipo
tridimensional? Observo su espalda
frunciendo el ceño. Maldito enano, siempre
hace lo que le da la gana sin pensar en las
demás personas. En fin, no es como si tuviera
otra opción aunque ojala existiera alguna.
Fijo mi mirada hacia el cielo esta tan azul
como siempre, es un buen día luego de todo
lo ocurrido y pienso que lo seria aun mas de
no estar con Levi; cierro los ojos por unos
momentos descansando de esta realidad.
¿Existe alguna forma de volver a casa?
Entonces de sopeton choco contra algo, bajo
la mirada topandome con la gelida expresión
de Rivaille; suelto un respingo de susto
absoluto corriendome hacia atrás. – ¿Qué
demonios ocurre contigo? – me pregunta, con
su tono peculiar – Mira mocosa, tu piensas
que soy el tipo de persona condesendiente.
Deja de estar en las nubes y concentrate con
lo que haremos ahora.
– ¿Ahora? – preguntó,
parpadeando sin entender.
– Oye, ¿Acaso
tienes una idea de que hacemos aqui? – muevo mi cabeza hacia los lados dando a entender que no estamos hablando el mismo idioma, por su parte, suelta un suspiro desviando la mirada hacia uno de los tejados de las casas. ¿Cual es su problema de todas maneras? — Tu… no solo eres una mocosa berrinchuda, también posee cero compresión a tu alrededor.
— ¡¿Qué mierda has dicho?! — le digo alterada, con una palpitante vena en mi mejilla que quiere explotar.
— Mirate por un segundo, idiota — me señala de arriba hacia abajo, eso aumenta mas mi enojo. ¿Acaso me vio cara de adivina? ¡Estupido gnomo de jardín! — tienes el equipo de maniobras, no pienses que es solo para darle ventilación, mucho menos de accesorio. ¿Lo has descubierto ya?
Mi enojo es suplantado por una cara de asombro, es cierto lo nombrando por Levi en estos momentos con ese tono despectivo suyo, es mas, podría hasta pasarlo por alto como si no hubiese pasado nada. Tengo el equipo tredimencional. Pero, el estar compadeciendome por mi misma al estar con alguien de la clase grocera de este sujeto lo olvide; voy a practicar con el mecanismo. Cuando llegue a este mundo hice una improvisación para escalar el muro Rose, aunque para ese entonces Petra estuvo a mi lado supervisando mis movimientos; suelto un suspiro ¿Acaso no puedo escoger quien seria mi instructor? Estar bajo la tutela de Levi es un suplicio, ahora, tenerlo como profesor para explicarme el manejo de este artilugio es peor. “Entonces… ¿Aquien quisieras de instructor?” Me dice la voz cínica de mi cabeza, bien eso me hizo enojar, porque de tener recuerdos de mi mundo seguramente sabria quien es bueno en este tipo de cosas. ¿Donde estas memoria cuando te necesito? Me pregunto, de manera dramática en el interior se la cabeza, hasta podría decirme una loca completa por hacer este tipo de cosas. Si, Carla Michell perdió la cordura a manos de un enano endemoniado, pero sobre todo, no tiene otra opción mas que obedecerlo en todo. Que patética resulte ser. Muy seguramente mi otra yo se sentiría avergonzada de esto, estoy segura que, haría lo imposible para jamas llegar a esta persona que soy ahora; la comprendería en lo absoluto si lo hiciera.
— ¿Has terminado con tus pensamientos mediocres? — la voz de Levi me devuelve al presente, no solo a eso, mi mano la empuño por lo escuchado. ¿Acaso no se cansa? Debería de existir un limite para ser tan amargado como este sujeto, aunque verdaderamente lo se; para él es simplemente natural. Como matar titanes. — Tenemos un plazo hasta cierta hora del día para que practiques esto, deberías agradecerle a Erwin que te estoy enseñando. Fue su idea no la mía.
— ¿Y por que aceptaste de todas maneras? — comento apretando mi mandíbula, es cierto, mi enojó se manifestó de manera inconsciente.
— Es fácil — se da la vuelta dándome la vuelta, comenzando a caminar, este me da solo una mirada de reojo para que le siga atrás. ¿Qué mas puedo hacer de todas maneras? Asi que, aceleró el paso de mis cortas piernas para alcanzar al enano del demonio. — Erwin me ha lanzado la pelota con el cargar con la responsabilidad de cuidarte, asi que, es mi deber también hacer esto.
Ha… de verdad debe de ser un gran dolor en el trasero para alguien como el hacer esto, puedo imaginarlo tratando de dialogar con el comandante Erwin para no acarrear con esta actividad, aun asi, no puedo evitar sonreír con malisia ante semejante situación; de una muy bizarra manera esto me emociona. ¿Por qué? Es muy claro, estoy siendo una molestia para Levi y eso le causa fastidio. Conclusión. Hice algo inconsciente que lo enoja y bingo.
Seguimos caminando en entero silencio unos metros mas lejos del juzgado en donde estaba encerrada con Eren, visualizo el panorama descubriendo que este sitio tiene mucha aura familiar, aun mas, unos niños al pasar justo a su lado se golpean con los codos señalandolos; no se pero eso me ha alentado un poco. Me sonrojo bajando la mirada al suelo con una sonrisa en mis labios, de mis escasas memorias los pequeños de este mundo adoran a los soldados, aun mas si se tratan de los soldados de la Legión de Explotación; estoy tentada a alzar mi mano para saludarlos. Pero eso es imposible. La cabeza del hombre al frente de mi gira mostrandome uno de sus ojos gelidos, seguidamente susurra con voz oscura unas palabras bastante hostigantes para mi, por consiguiente me llevan a dar un respingo y poner una postura incomoda, siguiendo mi camino como una soldado hecha y derecha.
« Si te haces la importante frente a esos mocosos, te prometo, que no volverás a caminar con libertad por este muro. Estúpida.»
Llegamos a unos edificios lo suficiente altos como para alzar tu cabeza para admirarlos, de hecho estoy haciendo eso mismo, pero de una de las ventanas diviso a un joven rubio que contempla con la mirada ida la ciudad; desde mi lugar puedo describir perfectamente al chico. Posee unos ojos verde esmeralda tan cristalinos como puros en ellos podrías reflejarte muy bien, su piel canela le alcanza unos rayos del sol que demuestra ser bastante suave, aun mas, la expresión de su rostro es muy pensativa como si quisiera descubrir todos los secretos de esta tierra. Y viene lo que le resalta desde mi sitio: un libro. Siempre he dicho que los chicos lectores son bastante guapos, poseer un libro en sus manos les da un toque de inteligencia; aunque no es todo. Aquellas hojas albergan sientas palabras cautivantes, sabias, enriquecidas en conocimientos y esperanzas en que ellas nos lleguen al alma.
De pronto, el chico suelta un respingo descubriendo que esta siendo observado por alguien, desvía su vista encontrando a su observador curioso. Yo. En primera instancia quiero huir o hacerme la loca, pero no puedo, su verde mirar se conecta con la parda mis creando una extraña emoción en mi interior difícil de describir. Pienso en que me fruncira el ceño luego de entrar a su hogar y cerrar la ventana con fuerza, pero no lo hace, lo contrario de aquello el muchacho me sonríe alzando su mano y meneandola hacia mi. Me sonrojo. Para cuando le estoy devolviendo el saludo, a la par de sonreirle como una tonta, un mano me hala hacia atrás arrastrandome lejos de ese sitio observando al muchacho casi convertido en sombra, quien me sigue con la mirada bastante impresionado de dicho movimiento de una persona molesta encargado de mi tutela. El cabo Rivalle.
— ¡Oye! — le reclamo con altaneria, tratando de safarme de su agarre. Pero es estúpido. Este sujeto sigue siendo fuerte. — ¡Me estaba saludando! En verdad eres muy mal educado.
— Si, creo escucharlo tantas veces — contesta el muy cretino, sin una pizca de arrepentimiento — pero ese idiota no te estaba saludando, trataba de ligar contigo que es distinto.
— ¡¿Y que te importa a ti de todos modos?! — le recrimino con voz chillona, este tipo en verdad sabe como colocarme la cabeza de lado. En pocas palabras: enojarme.
— Mira muy bien mocosa, — me deja de sujetar, lanzandome a un lado con mucha fuerza. Su mirada ha comenzado a cambiar de color, si, se esta enojando — no he venido aqui para encontrarte un novio, prometido o cualquier porquería de esas. Estoy cumpliendo una misión, por lo tanto, dejate de estupidezes unos segundos. De lo contrario — se me acerca acortando nuestras distancia, su rostro se ve marcado por el enojo y eso, eso me convierte las piernas en gelatina. Tengo miedo. — estoy dispuesto a entregarte a la policia militar en este preciso momento. ¿Lo has entendido?
— S… Si — contesto balbuceando.
— Bien — gira sobre sus talones mostrandome su imponente espalda — andando, ya casi estamos llegando.
En verdad odio a este sujeto, no solo es grocero, también posee una actitud tan molesta que quiere alejar cualquier motivo de felicidad en tu vida; no recuerdo casi nada de este tipo en mi mundo, salvo ser el mas fuerte de la humanidad y poseer una fuerte adversión a la suciedad. De ahí viene su manía por la limpieza y el orden. Comprendo a la perfección que prácticamente todos los personajes de este mundo han vivido cosas traumáticas, es como la ley para ser remotamente famosos, aun con ello, a Levi no se le da el derecho de despreciar a sus semejantes; aunque tal vez eso venga en la naturaleza de su persona y su linaje. Girando mi cabeza a otro lado sigo caminando justo detrás del Rivaille, la parte de esta ciudad albergan bastante familias, se puede mencionar que se trata de una zona muy tranquila; algunas señoras salen con sus hijos de la mano para pasear u otras, le siguen con la mirada puesta en ellas. Ahora que lo recuerdo, algunos de la generación de Eren querían graduarse de soldados para vivir cómodamente en este muro, y puedo comprenderlos a la perfección; suena contradictorio viniendo de una chica tan controversial como lo soy. Mas sin embargo, el aire que se respira estando en la muralla principal es tan relajante y cómoda, es parecido a estar recostado al regazo de tu madre en en tanto esta te protege. Allí no hay miedo, zozobra o incertidumbre. Solo paz y la seguridad absoluta del muro.
Pero no basta, me dice una fuerte voz en mi mente, esta paz que tanto se habla no es mas que un señuelo en lo consiguiente del desastre, muy bien lo dijo Eren una vez, la gente de las murallas esta solamente viviendo como ganado. Y el punto de vivir en una seguridad falsa es no darle razón a tu existir. Por eso debemos luchar, luchar para sobrevivir y de ganar sobreviviremos, de ocurrir lo contrario solamente moriremos.
Esas palabras son bastante fuertes para un crió se quince años, pero se debe recordar que ese mismo crió perdió a su madre frente de sus ojos y no pudo hacer nada, también a su padre pues desapareció sin dejar rastro.
Escucho los pasos de Levi frenarse delante de mi, giro mi rostro ropandome con una edificación grande aproximadamente de unos trece metros, creo que es una especie de torre con una campana muy parecidos a las iglesias en mi mundo; no se si esta abandonada o algo parecido pero verla no me da muy buena espina.
— Lo has usado antes, ¿verdad? — su tono de voz neutral me hace mirarlo, sus ojos se encuentran en un tono gris suave muy al contraste de la expresión huraña de su rostro — el equipo de maniobras. Me refiero.
— Mmm… si… cuando entramos nuevamente a la ciudad — contesto bastante confundida por esa pregunta, pues él mas que nadie tuvo que saberlo. Es raro.
— Petra me dio un reporte sobre ello, — sigue hablando, en esta ocasión saca sus equipo de maniobra donde se colocan las hojas para acabar titanes, noto como eso posee un gatillo donde supongo que pondrá en acción la cuerda para deslizarse. Y yo utilice eso ¿Como lo puse a funcionar de todos modos? — lo utilizaste bastante torpe, además aseguro que ha sido un milagro no partirte la cabeza mientras lo hacías.
No comprendo muy bien pero el escuchar eso hace sonrojarme, seguramente Petra tuvo los nervios descolocados viendome escalar el muro, mientras en mi perspectiva estaba muy emocionada y me compare con el villano del hombre araña. Que estúpida. En verdad me siento muy avergonzada de mi misma.
Por consiguiente, quiero mejorar mis habilidades en esa área, no, en todas las areas posibles para asi poder hacerle de utilidad a la humanidad. Ahora que estoy en este mundo no solamente quiero ser una espectadora, mi función aquí no es una simple observadora debe de haber algo mas profundo en ello, además, el pensar en un Eren encerrado en aquella celda inhospita luchando con sus demonios, hace animarme a mi también. Luchar. Debo luchar. Por mis principios, temores y demás cosas.
De lo contrario, nadie lo hará por mi, asi que si eso significa soportar un poco a este enano pues lo llevare a cabo; todo camino luego comienza con un paso.
— En fin — acciona el gatillo deslizándose seguido aquella cuerda metálica, el garfio se engancha a la pared de inmediato — muestrame lo que puedes hacer niñita, después… corregiremos tus errores.
Entonces antes de por decirle algo él ya se elevado ante mi, mis ojos se amplían deliberadamente en tanto este menticuloso ha escalado esta torre como si se tratase de una broma, es mas, la expresión de su rostro hasta podría considerarse fastidiosa; ¿Qué demonios quieres decirme con eso? Frunciendole en ceño, también saco ese artefacto presionando los gatillos, ambos garfios se engachan en la pared y con ello me balanceó adelante al igual que el pasado día, pero no he llegado donde esta Rivaille. Él me mira desde arriba con esos ojos tan fríos como penetrantes, quiere algo, algo que haga sacar mis habilidades. Maldición. En verdad destesto a este sujeto.
Empujandome con manos en el muro, me corro hacia atrás aprovechando para engancharme en unos cuantos centímetros cerca del hombre pequeño; escucho como dice que no movera un solo dedo para ayudarme. ¡Como si le estuviera pidiendo ayuda! Apoyandome en mis manos escalo lo poco que me queda en llegar a la torre, mientras en mi mente estoy maldiciedo a este hombre, en verdad tiene poca consideración con las personas o posiblemente solo conmigo. ¿Que me importa? No es como si quisiera ser tratada amablemente por alguien como él, estoy completamente segura de antes de suceder algo igual Levi tendría que volver a nacer.
No obstante, mis pensamientos se ven disipados ante tal escenario mostrandoseme en toda la extensión y plenitud, la ciudad bañada de cálidos rayos de sol, gente caminando tranquilamente, niños corriendo de un lugar a otro adornando en sus rostros sonrisas joviales; pero lo mas resaltante para mi es el sutil viento acariciandome, es una invitación, una invitación que no puedo rechazar. Antes de darme cuenta de mis acciones, poseo en mis manos los gatillos de las cuerdas en mis manos, seguido de una sonrisa en mis labios y el cuerpo moviéndose hace adelante. Nuevamente no tengo idea de lo que hago. Mis caderas sienten una presión extraña, mis pies el vacío que esta bajo de ellos y mi estomago raros retorcijones; no es como si estuviera volando o algo igual pero la sensación del cuerpo estando al aire es genial. Trato de no balancearme tanto, de lo contrario caere al suelo, aun poseo movimientos torpes pero el recorrer a toda velocidad por el techo de estas cosas es mas emocionante que cualquier otra cosa, diviso desde mi altura a algunas personas señalandome alarmadas y otros pequeños sonriendo. Acto seguido, alguien con mas agilidad a la mía me alcanza rápidamente, mostrandome esa expresión taciturna en el rostro. Quiere que pare. ¿Pero por que? ¡Si me la estoy pasando muy bien! “Pero esto no es un juego”, me dictamina una pequeña voz de mi cabeza seria, y no puedo evitarle darle la razón; decidi tomar las cosas con mucha seriedad.
Casi tropezando con una teja en un techo de una casa, freno dando unos cuantos tras pies cayendo al suelo sentada, Rivaille se posiciona a mi lado con la elegancia de un gato a la hora de caer al suelo de pie. Que envidia. Ya quisiera yo tener su gracia salvaje, de todas maneras comprendo que eso no es algo fácilmente de aprender, se gana con dedicación. Al menos de este sujeto ser todo un genio, en ser ese el caso, me quedaré callada.
— ¿Sabes cual es tu problema? — comienza diciendo tranquilamente, yo no me atrevo a levantar la cara porque temo de ver su mirada gris tosca, mejor me quedo tranquila en mi sitio — no manejas bien el peso en tus caderas, tampoco te balanceas con agilidad usando la movilidad de las cuerdas en tus pies.
Aguarden, simplemente, aguardiente. ¿Me esta aconsejando? ¡El cabo Levi me esta dando un consejo! Esto… esto debería quedar guardado para la posteridad, lastima que en este mundo no existe nada de tecnología para hacer mi sueño realidad; al menos se vale imaginar que puede suceder.
— Oye, mocosa — me da un “amable” empujón con su rodilla para obligarme a mirarlo, espero que se note mi creciente sarcasmo — ¿Has escuchado algo de lo que te he dicho?
— Si, lo escuche perfectamente. — respondo como si estuviera desinflada, levantandome del suelo para darme la vuelta y encararlo — ¿Cual se supone que sea mi siguiente movimiento?
— ¿Y tu dime qué crees? — claro, debo de tomar en cuenta su explicación para llevarlo a la practica. Menuda boba. — vamos, por la expresión de tu rostro lo has deducido. Vuelve a intentarlo. Esta vez, toma en cuenta lo dicho.
Por supuesto, me digo tomando una vez el mando del equipo, para él es mucho mas fácil decirmelo pues es un experto en el mecanismo, en cambio yo… ¡Solo soy una novata! Hasta los recluta mas jóvenes tuvieron que entrenar arduramente para llegar a donde estan, cinco años, cinco enormes años transformándose en grandes soldados para alcanzar sus metas. En cuanto a mi, tenia que lograr esto en un pequeño lapso de tiempo, no juegues de esa bizarra manera conmigo. ¡No soy una genia!
Colocando mi mirada parda al frente me deslice, en esta ocasión mantuve en mi mente una, otra y otra vez las palabras dichas por el enano del demonio de Rivaille. Concentrar mi peso en mis caderas, concentrarlo, concentrarlo, balancear mis pies al ritmo de esto hacia encontrando la estabilidad perfecta. En un momento, corri por un corto periodo por un tejado saltando y nuevamente emprendiendo el vuelo, esa sensación de libertad dandome en el rostro me invito a sonreír. El aire fresco sobre mis mejillas, el vacío bajo mis pies, el sonido del gas haciendo su trabajo, todo, absolutamente todo concordaba entre si para darme algo jamas experimentado en mi vida. La aventura. Ese cosquilleo delicioso en mi estomago empujandome a reirme como desquiciada, mientras cruzaba a toda velocidad por esos tejados, deje atrás el complejo de villano del hombre araña para unirme a los pájaros del cielo. Alas. Las alas de la libertad del cuerpo de exploración y esa capa verde olivo. Si. Después de todo, ese lugar no estaba tan mal para alguien como yo, quizás estar dentro era un mensaje raro pero consigo, el cual, debía de decifrarlo con ojos bastante curiosos.
Baje de un salto al suelo, seguidamente un sonido de alguien imitandome se detuvo detrás de mi, pero no le preste atención a eso por algo en especial, dos niños, una chica y un chico nos miraban con ojos saltones a nuestras chaquetas con insignias de alas de libertad; aunque sobre todo, al pequeño individuo catalogado soldado mas fuerte de la humanidad. Levi.
— ¡Es el Capitán Levi! — señalo la pequeña al otro chico, tomandole de una de sus mangas y halandolo constantemente — ¡En verdad es él!
Parecía tan entuciasmada, que no pude evitar sonreír ante eso, si supieran la clase de hombre que es no le tuvieran tanta admiración. Sino preguntamenlo a mi. Puede ser su forma de acabar con titanes magnifica, al muy contrario de su personalidad que es un real porquería, es gruñon, indiferente, mal educado y con una gran obsesión por la limpieza. ¿Y por que no digo todo eso? No deseo ser la causa de romper ilusiones de niños cautos, mejor guardo silencio ante todo.
— Andando, mocosa — me dice dándose la vuelta para mostrarnos la espalda — se acabo las lecciones, debemos regresar.
— De… de acuerdo — contesto rápidamente, observando a Levi dar un salto para elevarse por el tejado. Yo giro instintivamente a los pequeños, ellos parecen desanimados por ver partir a Levi, seguramente es muy pronto para verlo irse. Rayos. Ese tipo… — ¿Saben niños? Ese sujeto… en realidad es muy gruñon, no les presten mucha atención.
— ¡Michell! — lo logro escuchar, ese tono no es muy amigable.
— En dado caso… — sonrio forzosamente, a los chicos les ha dado un poco de gracia la situación. — ¡Nos vemos!
Desprendo el garfio apretando el gatillo lanzandome a los aires, Levi me mira con sus ojos grises gelidos desprendiendo una aura oscura, mejor no lo hago enojar mas. Me duele pero es hora de afrontar la realidad. Levi es el primero en marcharse, pero cuando voy a seguirle desde atrás los pequeños llaman mi atención, las palabras dichas hacen regocijar mi corazón a un punto alarmante.
— ¡Señorita, por favor mate por nosotros a algunos titanes!
No se si puedo cumplir sus expectativas pero luchare para hacerlo, por lo tanto, asiento con una sonrisa en el rostro colocandome en marcha detrás de Levi. No se como matar titanes, apenas comienzo a utilizar el equipo de maniobras, pero… ¿Saben algo? Jamas soy de las que dan un brazo a torcer cuando se le mete algo en la cabeza. De ahora en adelante trabajare en mis habilidades. ¡Yo serviré a la humanidad!
Sin darme cuenta, llegamos nuevamente al juzgado, no se si lo sea pero para mi tiene la estructura de serlo, aunque lo mas importante ahora es saber que va a pasar. No creo volver a ser encerrada junto a Eren, es mas, ese castigo termino desde hace bastante tiempo. ¿Qué va a ocurrir conmigo?
Un carruaje se detiene delante de nosotros, Levi parece conocerlo porque espera a la entrada del lugar para mirar de quien se trata, no comprendo la situación pero mi cuerpo se coloca rígido; algo esta por ocurrir, lo presiento.
Del carruaje sale una cabellera rubia muy conocida, ojos azules y esas cejas inconfundibles, en pocas palabras, el comandante de las las tropas de exploración. Erwin Smith. A primera instancia me le quedo mirando como una boba sin dueño, apareciendo de esa manera tan sorpresiva hace querer asustarme por completo, aun mas, él me dijo que estaba dentro de las tropas pero me ha dejado encerrada en este juzgado. ¿Qué planea exactamente?
— Noto que has cumplido con tu palabra, Levi — comienza diciendo al simplemente vernos, por mi parte bajo mi cabeza avergonzada. ¿Por que me avergüenzo de todas maneras?
— Acaso… ¿Has visto una vez incumpliendo a mi palabra? — contraataca, con retrasos de enojó en su voz. Erwin no parece importarle — deja eso de lado y respondeme ¿Donde esta esa cuatro ojos?
— Oh, ya debes conocer la respuesta de eso — el hombre comienza a caminar lentamente hacia adentro, Levi le sigue a un lado, yo estoy como si fuera su guarda espaldas — ella me dijo que cuanto antes mejor quería conocerlo, aun no podía creercelo sin verificar por sus propios ojos lo que todo el mundo habla.
— Esta loca — aseguro el pequeño hombre, muy convencido — solamente adelantarse antes a lo acordado para saciar su curiosidad…
No comprendo nada de lo que hablan, ni si quiera sobre quien hablan, en verdad deseo tener mis memorias respuestas para comprender a estos dos hombres frente de mi. Ellos siguen hablando, y hablando, hasta casi olvidarse por completo de mi existencia; aunque sercioro algo rápidamente: un plan. ¿Qué plan? No lo se, pero requiere de mucha cautela para llevarse acabo, ya que de este, depende la seguridad de la humanidad y Eren. ¡¿Eren?! Mis ojos se disparan como cañones a la sola mención del chico, si esto lo involucra quiero conocer absolutamente todo; asi que como si leyese mis pensamientos Erwin medio gira su visión atrás donde me encuentro, sujetando mi mirada y no apartandola en un segundo.
— ¿Como estan las cosas con Michell? — pregunta con cautela, de hecho, esa cautela me ha helado la sangre — recuerda que ella estará con nosotros en el juzgado.
— ¿Juzgado? — susurro sin comprender nada.
— No creo que sea muy buena idea, Erwin — plantea en forma tranquila Levi, los ojos azules del comandante se separan de los mios para atender a su igual — la mocosa es muy emocional, no soportaría ni un segundo ver todo aquello que ocurría alli dentro.
— ¿En verdad crees eso? — freno su caminar, frente a la puerta familiar donde guardan el equipos de maniobras — siempre existe otra manera de ver las cosas, Levi. Debes simplemente tratar hasta que punto puede ser posible.
— Simplemente deseas jugar con fuego — pronunció de manera muy cautelosa, Erwin se quedo estático por unos segundos, luego soltó un suspiro cerrando sus ojos.
— Fuego… — repitió pensativo — eso es lo que necesitamos para encender una chispa, asi que, no es tan malo como lo crees. Me adelantare, los esperare alli.
— Tks… — chasquio su lengua — de acuerdo, haslo como quieras. Ven mocosa.
Hice el saludo de los soldados hacia Erwin seguido de darme la vuelta para seguir a Levi, no comprendía absolutamente nada de lo que hablaban estos tipos, aun peor, cuando hablan de manera retrodica no es por simplemente hacerlo. Hay un significado detrás de toda esas palabras. Entro al lugar tranquilamente, observo como Levi se quita los tanque de gas al y donde se guardan las hojas de las espadas, por mi parte lo imito en silencio tratando de olvidar de mi mente el dicho plan. ¿Qué ha querido decir el comandante Erwin de aquello? ¿Quien es ella? ¿De que juzgado se refiere? No lo se, pero sea lo que sea, esto solo esta llevando a una persona. Eren.
Levi termina primero girandose hacia mi, su gris mirada trata de transpasarme la mente para descubrir mis pensamientos; sin embargo, trato de ignorarlo dándole la espalda y colocando los tanques de gas en su sitio.
A continuación, no veo venir el movimiento de este hombre que se asemeja a un gato en plena madrugada para no ser descubierto, este se acerca a mi tomando mi cabeza y dandome la vuelta por completo a su dirección.
— Sueltalo — me dice bruscamente, aun sosteniendome entre su mano.
— ¿Pero que…? — trato de safarme de su agarre, pero es en vano debido a utilizar su mano libre para tajarme.
— Si tienes algo que decir, solo dilo — insiste, dejandome con la boca abierta y sin palabra alguna que pueda salir — cuando estas tan callada y quieta solo me incómodas, asi que, seguramente estas pensando en algo. Sueltalo.
— ¿No seria mas fácil para ti que estuviera en silencio? — argumento con voz pausada, sin tartamudear y no desviando mi mirada de la gris suya.
— Que vas a saber tu de eso, niña estúpida — me insulta chasqueando la lengua, bueno, ya estoy tomandole costumbre a esto — No me desvíes el tema y suelta eso que piensas.
Suspiro bajando mi mirada al suelo, esto es igual a medir mi fuerza con la de Levi, es estúpido e innecesario; la verdad jamas podre escapar de alguien como él. No solo por estar bajo su tutela, perfectamente conosco el seguir sus ordenes, sin embargo, tratar de escapar solamente acarrea una muerte segura y eso, eso es lo último que deseo.
— ¿De que estaban hablando tu y el comandante Erwin? — confienzo finalmente, Levi me suelta dando un paso hacia atrás sin apartar su mirada — Sé que Eren esta involucrado pero ¿De que se trata?
— Solamente te dire que vamos a su juicio — al escuchar eso me voy hacia adelante, sujetandolo de los hombros para poder escuchar mas de ello. De golpe, Levi desase mi agarre lanzandome hacia atrás. — Tks… por eso le dije a Erwin que te dejara fuera de esto, no es buena idea que vayas a ese juzgado. Tu solo complicarias las cosas.
— ¡¿Como puedes saberlo si ni si quiera he visto algo?! — exclamo impresionada, hasta casi insultada de las palabras de este hombre — además, no comprendo porque van a emitir un juicio a un chico quien jamas a cometido asesinato alguno.
— Michell, lo menos que deseo en estos momentos es lidiar con tus berriches de niña pequeña. — da unos pasos hacia mi sujetando mis hombros, con tanta fuerza que emito un quejido pequeño — Ahora vamos hacer esto, pequeña mocosa infantil, vamos a entrar a ese juzgado tranquilamente como si fuéramos insectos pequeños. — esa frase se prestaría para una broma pero no puedo hacerlo, no en estos momentos donde la fuerza de Levi esta paralizandome de pies a cabeza — Después, te le pegaras a Erwin y te quedaras tan tranquila que te asemejaran con una muerta. ¿Alguna duda?
— N… no… — balbuseo asustada, sintiendo un escalofríos recoriendome la piel.
— Entonces, camina — deja de sostenerme, girandose para dirigirse a la puerta — el juicio no esperara por ti.
En cada paso que estoy dando la pesadez de mí corazón aumenta, las palabras de Levi no contienen ninguna amenaza, solamente la presión necesaria para escandalizarme por completo; no puedo parar de detestarlo, en verdad lo hago, sus implementos para convencer a alguien son asquerosos. No solo eso. Es como si para él, hombre o mujer, fuera iguales porque de lo contrario mis hombros en estos momentos no dolerían. Creo que llegamos a la sala de juzgado debido a unos soldados de la policía militar estar custodiándola, al ver la presencia del soldado mas fuerte de la humanidad se hacen a un lado para hacerlo pasar, Levi me mira de reojo con la orden de que lo siga. Debería estar preguntandome como le hicieron (Erwin y Levi) para que me dejaran pasar a este sitio, porque por encima se nota la clase de personas con derecho a presenciar dicho acto, pero de inmediato aguardo silencio al notar dos caras conocidas en mis memorias perdidas. Un chico y una chica. La mujer posee unos ojos negros brillantes, en ellos, puedes solamente admirar su tenacidad y seriedad para cualquier asunto con respecto a luchar, su cabello, azabache es lacio y lo lleva hasta el mentón; posee rasgos faciales orientales bastante diferentes a cualquier sujeto de este lugar, y esa bufanda, la reconocerían en cualquier sitio. ¿Y por qué? Fácil, su antiguo dueño es el protagonista de este juicio. Por otra parte, el muchacho tiene unos grandes ojos azules cristalinos y transparentes como ninguno, aun así, los golpes de la vida persiguen allí muy visibles y bastante dolorosos; su cabellera rubia es lisa y un poco mas arriba del mentón, la piel es canela como si hubiese sido expuesta a una especie de trabajo bajo el sol. ¿Y quienes son esos sujetos? Mikasa y Armin. Los mejores amigos de toda la vida de Eren.
Escucho a Levi advirtiéndome no quedarme atrás, así que desvío la mirada rápidamente de los jóvenes para seguir al maldito enano, pero sin poder desviar de
mi mente la presencia de esos dos. ¿Por qué lo han traído hasta aquí? ¿En que estan pensando los alto mando? Sea lo que sea, no puede ser para nada bueno.
Me coloco justo al lado de Erwin como me ha mandado Levi, desde mi sitio puedo seguir mirando a los chicos conocidos, tengo unas ganas de acercarme a ellos y hablarles. ¿Pero que decirles? No puedo simplemente acercarme a ellos y decirle: “Hola, compartir celda con Eren, mucho gusto. Soy Carla Michell. ” No. Simplemente no. Menos aun estando allí Mikasa, que posee un alto apego a Eren por salvarle la vida; aunque una parte de mi grita que eso es otra cosa.
A mi lado Erwin y Levi mantienen una conversación baja, debería tratar de escuchar pero no lo hago, quiero demostrarle a ese enano de jardín que soy lo suficiente madura para estar aquí. Erwin no se ha equivocado con traerme. Levi se comera sus palabras estoy segura.
Este sitio estaba bastante concurrido, podría apostar con los ojos cerrados que las personas sentadas aqui son importantes, aunque mirando sus rostros llenos de arrugas y dureza me dictaminan que son una parranda se amargados; igualmente pienso en ellos como los primeros en mirar sus problemas e ingnorar el de los demás. Por otra parte, los de la policía militar tienen marcada la prepotencia en su caras, es como si deseasen mostrar una clase de poder insuperable dentro de los muros, y eso, eso me causa impotencia. Mejor desvío la mirada antes de causar estupor.
Es cuando lo veo, si, esos ojos verde cristalinos a igual de puros de cuando me dirigía a practicar con el equipo de maniobras, al encontrarnos de esta manera noto dos detalles mas de lo otra vez, su rostro triangular con un pequeño lunar en su pómulo izquierdo y su cabello rubio liso corto. Es aun mas guapo de lo imaginable. Al comienzo parece sorprendido de verme en este lugar, para ser sincera también estoy igual, pero observando como una mujer mayor a su lado lo hala de la manga de su abrigo decide regalarme una mueca suave esas que te en cogen el corazón, y con ello me refiero a una sonrisa. Suelto un respingo de la impresión seguido de agachar mi cabeza y sonrojarme. ¿Qué hace este sujeto aquí? ¿Como es que llego? Obviamente en un coche, pero… ¿Quien es el para tener la oportunidad de presenciar el juicio? Por mirar a su acompañante y sus rasgos físicos similares, es su madre, así que ella debe de tener el poder.
El ruido de la corte empieza a cesar un poco, cosa que me parece relativamente extraña, debido a eso alzo mi rostro encontrándome con la imagen de Eren siendo escoltado por la policía militar, encadenado y observando todo a su alrededor con ojos suficientemente abiertos para dar a entender una sola cosa. Esta sorprendido. Justo detrás de el están dos personas con la insignia de el cuerpo de exploración, hombre y mujer; la mujer tiene el cabello atado es color caoba y posee lentes, el hombre, es alto con ojos rasgados, rubio y con barba su expresión es bastante seria. Yo… he visto a estos dos sujetos en alguna otra parte, pero ¿donde? ¿de donde viene esta sensación de reconocimiento? Rápidamente una punzada viaja a mi cabeza dando una tira de imágenes, muy conveniente ahora por cierto, porque en esas escenas me muestran a Hanji Zoe y Mike Zacarius dos personas con importante cargos en la legión de exploración. Si mal no recuerdo, Hanji es una de mis favoritas en la serie por su animada personalidad, pero sobre todo, esa rara afición por los titanes y el querer capturar uno para implementarle una serie de experimentos. No puedo creer que en verdad la este viendo, aunque no puedo sentir emoción teniendo una puntada fuerte en el cerebro. Erwin que se encuentra a mi lado, gira solo un momento para preguntarme si me encuentro bien, como bala dejo de sujetarme la cabeza para hacerle una seña al comandante con mi estado de estabilidad, por mucho que eso no sea cierto el hombre parece creer o simplemente pasarlo por alto pues frente a sus ojos tiene un asunto mas importante que una chiquilla con dolor de cabeza.
Eren sigue avanzando con tranquilidad hasta el centro donde es mandado arrodillarse para colocar un tubo en medio de sus manos que le impide moverse, tengo que controlarme a mi misma ante tal imagen, se perfectamente mi deseo de hacerle entender al enano endemoniado sobre la decisión de Erwin al traerme aquí para presenciar el juicio; sin embargo, mis entrañas están hirviendo con solo quedarme quieta mirando como es tratado Eren parecido al peor criminal de la historia. ¿Qué hizo mal? ¿Salvar a la humanidad tapando la entrada del muro Rose? ¡¿Eso a sido?! Calma, calma Carla, debes calmarte, controlar tus emociones explosivas ante tanta estupidez junta, eso es lo menos que puedo hacer por el muchacho, de lo contrario, cualquiera de mis movimientos seria contra producente para él. La mirada gris de Levi me llega hasta mi lugar, la voz calmada de mi cabeza dictamina que ese gnomo de circo esta estudiando mis movimientos: “esta visualizando el grado de cordura que posees, en pocas palabras, te prueba.” Perfecto, le respondo con una sonrisa mental, vamos a ver quien al final quien tiene la razón y quien no.
Un hombre de imponente porte y signos de poseer el mayor rango de todas estas personas juntas ocupa el lugar en la mesa principal del juzgado, su nombre Dalis Zacurey ¿Como sé su nombre? Ni me lo pregunte porque no poseo respuesta para ello. Este sujeta en sus manos un papel dando inicio a este estúpido juicio, el pregunta a Eren sobre cosas banales de soldados, ya deben saberlo, sobre que debió jurar ofrendar por el bien común y al final decir algo que me helo la sangre. El sera encargado de dictaminar la decisión final y que, este juzga miento no sera bajo las leyes convencionales. ¡¿Pero que mierda?! Me obligo a mi misma a aguardar la compostura llevando al limite mi al máximo punto, en mi cabeza no me entra que alguien pueda simplemente acabar con la vida de otra persona porque simplemente así deben de ser las cosas, estoy conciente que Eren ha cometido errores, pero pensemos con cabeza fría un momento las cosas. ¿A caso esas meteduras de pata las ha saldado con las buenas acciones después de estas? Si en verdad sacáramos el lado amable y compresivo de las personas, podríamos mirar con mas claridad a la humanidad.
  • Nos ayudas que seas tan compresivo – le dice, luego que el muchacho halla estado de acuerdo con todas las condiciones ya expuestas – Estas condiciones son claramente excepcionales, sentimientos encontrados se apretujan entre estas paredes. Algunas personas te llaman “El demonio que inducen a la destrucción” otros te llaman “El mesías que nos conducirá a la esperanza” – aguarden… ¿Desde cuando han estado hablando tantas porquerías juntas de un chico de solo quince años? porque solamente he escuchado hablar sobre el titan aliado cerrando la brecha del muro Rose, lo otro, lo desconocía por completo. – Sea cual sea la figura que tomes públicamente, es inevitable que surja como amenaza diferente a la de los gigantes. Lo que decidiremos en esta ocasión, es a que grupo le confiaremos tus movimientos. ¿Será la policía miitar? ¿O al grupo de investigación?
No puedo evitar mirar a los sujetos de la policia militar nuevamente, ellos en verdad tienen una no muy buena idea de lo que hacer con Eren, ¿como lo se? puedes visualizarlo claramente en esos entrecejos fruncidos, aun mas, cuando estuve encerrada con el chico en el calabozo sus ojos fríos dictaminaban asco, repudio y odio. Así que ¿Como puedo esperar noticias regocijantes de su superiores? cuando sus hombres de menor rango tratan a Eren peor a la escoria. Y así, rápidamente al igual de llamar a alguien con la mente, el mayor le da la palabra al miembro de policía militar con titulo de “Mayor General Nail Dogh” sus errantes ojos gelidos se posan sobre la figura del juzgado, este comienza diciendo con voz grave las observaciones de Eren versión humana, es solamente un montón de palabras sin sentido para rellenar la cabeza de estas personas con lo que en realidad quiere decir. ¡Ve al maldito grano de un bendita vez!
  • … Y hemos llegado a la conclusión – ¿Así que va decir por fin lo que piensa? digo en el interior de mi mente, fulminado con la mirada aquel hombre tanto como se me permite hacerlo. – En ciudad central, los influyentes a cargo, lo perciben como una amenaza incluyendo entre esos a la familia real, no se les ve que vayan aceptar las circunstancias de hace cinco años o las actuales. Están cumpliendo con el no intervencionismo en el asunto fuera de los muros.
Hago caso de omisión a eso, los conflictos entre los ciudadanos que creen a Eren un héroe y los otros que no me tienen sin cuidado, sobre todo, la familia real me sigue dando aun mas igual. ¿Donde estuvieron ellos hace cinco años atrás? puedo asegurarles que para ellos solamente la existencia de alguien como Eren es un mero problema, porque un chiquillo de solo quince años soluciono un problema tan rápido como se hizo y ellos aun no tienen planes de recuperar el muro Maria. Conclusión. Eren representa mas poder de lo que pueden llegar a tener esa familia, cosa de imposible alcance a sus manos, lo poderoso y sin control es peligro a su estabilidad como máximo gobierno en los muros. ¿Fácil no? Cualquiera puede llegar a esa conclusión si le da varias vueltas a los hechos ocurridos en estos días.
  • Por ello al menos, tras dejarnos tanta información como se pueda, se volverá un soldado caído en batalla – termina diciendo sin emoción alguna.
Es… ¡Esperen! un golpe directo a mi estomago viene al terminar de decir esas palabras tan llenas de crueldad como desinterés. ¿Es así como trataran a alguien que les ha salvado el pellejo? si no fuera por Eren muchos de estos malditos estuvieran muertos, pero no, ellos les resbala por los suelos lo hecho por el chico porque su poder es demasiado para ellos.
  • No hay necesidad de eso – se alza la voz de un sujeto vestido de una túnica rara, alzo la cara asombrada para ver de quien se trata. Valla, valla. Un loco religioso – Este tipo es un mero insecto nocivo que se escabullo por el muro este la máxima representación de la sabiduría divina. ¡Debemos matarlo ahora mismo!
¿Pero de que mierda va este tipo? creo que se le ha pasado un poco la droga, y no solo eso, porque su comportamiento maniático ha llevado a rasgar un poco de la pequeña linea que tengo de cordura en soportar esto, tengo unas grandes ganas de acercarme a su sitio y darle un puñetazo en la su maldita cara; nuevamente la vocesilla de mi cerebro me pide calma, debo mantener la compostura, debo… debo… ¿Respirar servirá de algo? No, tengo entendido que contar hasta cierto grado de número te dispersa un poco la mente. ¿Sera cierto? puede, ademas, intentarlo en situaciones criticas como el ahora no esta mal.
1… no golpees.
2… no golpes maniáticos locos.
3… controla tus instintos.
4… sigue contando.
5… no-pares-no-pares.
  • Sacerdote Nick, le ruego silencio – le pide El Mayor al maldito, digo, al religioso – A continuación, escuchemos la propuesta la propuesta del grupo de exploración.
  • Señor, permita a su servidor el 13er Jefe del Grupo de Exploración, Erwin Smith, expresar su opinión — dejo de contar hasta el número 15 a escuchar la grave voz de comandante Erwin, yo que estoy a su lado, giro mi cabeza para prestarle toda la atención porque la verdad no tengo ni idea que va a decir y menos lo recuerdo de mi mundo – Nosotros lo del grupo de Exploración, recibiremos a Eren como miembro oficial y recuperaremos al Muro Maria aprovechando su fuerza gigante. Eso es todo.
Quedo suspendida en una nebulosa blanca con negro al escuchar la propuesta de Erwin, es decir, obviamente ellos le dieron a decir a Eren el unirse a ellos para algo así, mas sin embargo, escuchar dicha propuesta tan concisa y directo al grano me da ganas de reírme en la cara de la policía. ¿Lo ven? ¡¿Lo han visto cuerda de estúpidos sin cerebro?! no se necesitan tantas palabras sin sentido para explicar algo tan sencillo, y para mas regocijo propio, el sacrificio humano no es necesario cuando se le puede sacar provecho a el poder de titan de Eren para conseguir un bien común. Muy bien grupo de Exploración, muy bien jugado, pero sobre todo, muy bien Comandante Erwin Smith. Claro esta que las expresiones y murmullos entre los presentes no se hicieron esperar, pero Erwin con toda seriedad posible platea con mas claridad la gran oportunidad de ocupar el poder de Eren para apoderarse del Muro Maria, El Mayor pide al Comandante de las Fuerzas Estacionarias el saber por donde van a salir para una nueva exploración fuera de los muros, debido al desastre ocurrido en el Muro Rose para ser mas precisos, el distrito de Trust, Eren tapo la abertura con la piedra gigante siendo esta la única entrada y salida de los muros. Pixis un viejo con bastantes arrugas y una calva providente explica exactamente todo lo que en estos momentos estoy pesando. Por lo tanto, Erwin propone que planearan la ruta a Shinganshina desde cero de alguna forma tomando en cuenta el partir desde el Distrito de Canarés en el éste. Y nuevamente tengo que idear el plan de contar porque es implosive que alguien en este juzgado soporte tanto como yo.
Un viejo regordeto comienza a graznar de diestra a siniestra, sobre la idea de sellar todas las puertas de una vez, de lo contrario las expediciones del cuerpo de Exploración lo llevaran a la ruina porque según si visión solamente estamos codiciando la tierra ya perdida, lo mejor es robustecer las entradas para encerrarnos de una vez. Valla, valla, la soga de mi cordura se a rasgado aun mas, estas personas solamente siguen mirando sus problemas sin atender a los demás. ¿Hasta cuando? ¡¿Hasta cuando estos hombres van a velar solo por si mismo?! es por esto mismo que la situación esta bastante complicada, su maldito egoísmo los esta llevando a la ruina absoluta y sera su máxima perdición.
  • Tu si que hablas mucho, cerdo asqueroso – esa voz… ¿Levi? giro de inmediato a la dirección del dueño de dicho sonido, quedándome con los ojos abiertos, impresionada – ¿Donde están las garantías que los titanes nos van a esperar a que las puertas se endurezcan tras repararlas? Lo que ustedes dicen de nosotros, están hablando por sus amigos que los protegen para que ustedes engorden, ¿cierto? Las personas con problemas para comer por falta de tierras, no entran en sus visiones ¿o si?
  • ¡No es así! – trata de protegerse alzando su voz con alto nerviosismo, es tan cretino como cínico para negar las palabras dichas por el enano. Es cierto. ¿Acaso no has visto su fisico de cerdo maloliente?
me pregunto como gano toda esa grasa — solo digo que su poder podría ayudar para poder sellar todas las puertas de una vez.
Excusas, excusas y mas excusas. Este juzgado parece una partida de “quien da mas” donde el mejor postor se lleva la razón de todo, siento esto mas latente, el mismo pastor imbécil vuelve a soltar la gran “Grandeza” de los muros y que un simple humano como Eren no podría tocarlos, aunque tengamos el “placer” de ver sus “majestuosas” paredes es imposible para nosotros el entender la gracia divina que tienen estas; también para completarlo el conocimiento humano jamas podrá igualarlas. En verdad… ¿Qué pasa por la mente de ese sujeto? Esos… ¡Solo son muros! Simples muros, no son dioses, tampoco son muestras divinas, simplemente estaba compuestos por componentes duros para evitar la entrada de los titanes a las tierras humanas. Es sencillamente eso. Aunque, por supuesto, tratarle de decirle eso a este imbécil es como buscarle una pestaña a una planta. Imposible.
Noto como Eren observa al gordo y el religioso hablar, sencillamente es patético, solamente estaba planteando sus problemas obviando a las demás personas que necesitan claramente la recuperación del Muro María. Para ellos las muertes y sacrificios son como una montaña de papeles olvidados. Con tal, no se trata de nadie que ellos conoscan simplemente son soldados que ellos mantienen, sin duda alguna, esa sujetos me dan mucho asco.
El Mayor los ignora mandando a proseguir, su vista se dirige a Eren al cual desea hacerle una pregunta, no entiendo pero me he puesto bastante rigida. ¿Qué puede ser?
— Al parecer aspiras integrante al grupo de exploración, tal como hasta hora ¿puedes hacer uso de tu “Fuerza de Gigante” para contribuir a la raza humana como soldado? — le pregunta con voz tranquila, pero lo bastante segura como para implementar en Eren una clase de presión.
— S… Si — tartamudea con un rostro bastante inseguro, claramente no tiene ni idea de lo que dice — ¡Puedo hacerlo!
— ¿En serio? — desvía sus ojos en los documentos de sus manos para mirarlo, el muchacho parece estar bastante sorprendido ante tal pregunta del mayor, de hecho, en estos momentos estoy es temblando del miedo — Esto dice en el reporte de la estrategia de recuperación del Muro Rose. Justo tras su transformación, a punto a Mikasa Ackerman y sacudió sus puños contra ella en 3 ocasiones — me congelo, no, no recordaba tal cosa pero… por las expresiones de Mikasa y Armin eso ha sido cierto, además, la oriental parece haberle chasqueado la lengua a la señorita de un lado suyo. Esta le susurra algo por debajo tratando de controlarla, aunque es imposible, yo lo se, Mikasa es como una leona protegiendo a sus cachorros al tratarse de Eren. — ¿Quien es Mikasa Ackerman?
— Si, soy yo — responde con voz alta, dando su localización de inmediato.
— Entonces se trata de ti, ¿Es verdad que Eren te ataco? — le pregunta de manera directa tanto que captó de inmediato su tensión, ella no responde de inmediato solamente mira a Eren en silencio.
Al lado de la chica, la mujer que la acompaña agurmenta no ayudar a Eren si responde mintiendo a dicha pregunta, a lo que Mikasa frunce el ceño enojada completamente; aunque sobre todo esta frustrada. ¿Quien no? Si estaría en su situación me comportaria de la misma manera, se que imcubrir algo ocurrido no es nada beneficioso para alguien, menos Eren en esta situación, pero decir la verdad lo hundira aun mas. ¿Qué hacer entonces?
— Si… es verdad — contesta al fin, llevandome a hacer un sonido de exclamación, no puedo creer que la chica mas obsecionada entre cualquier otra por Eren halla dicho esto. Pero aun mas. Los hombres del juzgado piden explicación a esto, yo igual, pero no por los mismo motivos de ellos.
De inmediato una sonrisa tierna se aposenta en mis labios, Mikasa relata las veces que Eren la salvo de una muerte segura, esas que mi estropeada memoria recuerda con algunos retazos desgastados. La primera, Mikasa abandono cualquier lucha por seguir viviendo llevándola a acabar su gas al instante, cae al vacío en un callejón donde se ve apresada por un gigante en esos miseros instantes le pide disculpas a Eren, ella jamas se rendirá de pelear asi sea con una sola hoja de espada; es cuando Eren llega convertido en titan y la salva matando a verdugo de su amiga, si soy sincera esa parte me hizo dar saltos de felicidad. Hasta estando inconsciente de esta realidad ha salvado a su familiar. La segunda vez, fue cuando los de las fuerzas estacionarias lo acorralaron con una lista de preguntas, no importaba que respondieran y ni siquiera el intento de dialogo de Armin, Eren era un monstruo llevando a sus compañeros a traidores. Debian morir. Un disparo de cañón se escucho en ese instante, luego de Eren mordiendo su mano y convirtiéndose en titan. Esos recuerdos son nublosos, pero el sentimiento de heroísmo del chico en mi cuerpo sigue siendo el mismo.
— Deseo que considere esos hechos igualmente — concluye la chica con su tono serio.
— ¿Y que hay con eso? — dios mio, si en verdad existes has que este hombre del mismisimo infierno se calle de una buena vez. Gracias. — En tu reporte eso también estaba escrito pero, debido a la impresión de muchos y opiniones tuyas con ciertos anhelos juzgó que es un documento con valor objetivo. — ¡Qué cabron! Es como si jamas se cansara de darle mas lengua encontra de Eren, lo que es peor, le mira a todo lo bueno la mínima cosa mala para fregarlo. Lo destesto. — Además, también se de razones para que respaldes a Eren, al investigar sobre sus orígenes encontramos este registro del caso casi seis años atrás. Para sorpresa nuestra, estos dos teniendo nueve años mataron acuchillando a tres ladrones adultos — ¿Pero que demonios? ¡Esto es increíble! No comprendo como pueden sacar esto a la luz, es decir, esos dos niños cumplieron con el deber que ELLOS como policía militar debían de hacer. Por cierto, si mis memorias no fallan, los muy desgraciados llegaron después de todo lo ocurrido dando a entender su excelente ineptitud. ¿Y llaman esto eficiencia? ¡No me jodan! — De sus motivos hay algo que puedo entender en parte de legitima defensa, pero fundamentalmente, siento dudas humanamente. ¿Debemos confiarle a él el destino de la humanidad con sus recursos humanos y económicos?
Despegó por un momento mi mirada de aquel hombre de la policial militar porque debo tomar un respiro, se perfectamente que el tratar de colocar el mundo sobre los hombros de alguien como Eren es una completa locura, no solo por tener poderes de titan, tambien abarca el que es solo un niño de quince años. Si. Es completamente un frío. Sin embargo, el llamarlo “un barril con pólvora que en cualquier momento puedo explotar” es demaciado. Solamente quieren ver la realidad que ellos desean, me dice una voz furiosa en mi cabeza llevandome a apretar puños y dientes, estan completamente cegados a la posible realidad entre sus frentes. Los rumores entre ellos siguen, siguen y siguen, mientras por mi parte trato de comenzar nuevamente el conteo de donde lo deje.
15… no hables.
16… sigue canalizando tus emociones.
17… no desees patear al jefe de la policia militar.
18… debes respirar, respira.
19… no-pares-no-pares.
— Y ella… — entierro mis uñas en la palma de mi mano, casi perforandome la piel, pero no me importa, debo seguir rezagada. — es incierto si es una humana o no, tal vez deberíamos deccionarlos o algo.
25… yo, debo, debo… ¡Debo patearlos!
— ¡No es asi! — la voz de Eren con fuerza en el juzgado se escucha, retumbando en las paredes de mi cabeza hace calmarme de golpe. En verdad parece alarmado — No… no se equivocan. Puede que yo sea un monstruo pero, Mikasa no tiene nada que ver con esto — ¿Hasta cuando va a pensar eso de él? pienso, mordiendome el labio inferior entristecida de su sedición de si mismo. ¿Acaso no hablamos de eso estando encerrados? Parece que no lo recuerda — Ella es inocente, además, haciendo eso solo siguen hablando de puras suposiciones que le convienen, solo separándose de la realidad no harán nada que valga la pena.
— ¿Qué esta? — dice impreciando el cerdo asqueroso.
— Mocoso… — susurra con rencor el polici militar.
En estos momentos me embarga una creciente emoción en el pecho, si, asi se habla mi Eren, defiende tus derechos como solado pero también valiendote al ser un humano. Entre tanto los otros comienzan a murmrar con ellos mismo, mi vista parda se fija en el chico encadenado en medio de la corte, es muy bonito juzgar a una persona por lo que aparenta ser pero difícil colocarse en sus zapatas, al igual a tratar de comprender sus sentimientos en estos momentos. ¿Como se siente al ser tratado de esa forma? No lo se, pero en mi cabeza sigue la imagen de Eren encadenado a una cama mientras solo desea el jamas agredir a las personas importantes para él. Sin embargo, de maravillosa manera le sueltan el agredir a la chica que creció durante estos años, solamente para usarlos a su beneficio con argumentos mal infundidos. Si. Bien pateticos que resultaron ser los muy cabrones.
— Casi… todos… ustedes — sigue hablando, en esta ocasión con mas cautela como si temiera meter la pata. Pero no lo hará. Expresarse jamas a sido un delito, menos aun teniendo a un montón de hombrea hablando cosas sin sentido, llego hora de defenderse. — Encima que nunca han visto un titan ¿Qué es lo que le temen tanto? — en mi mente no puedo evitar gritar: “Les ha dado justo en el blanco, donde mas le duelen” — ¿Qué haran si los que son fuertes no pelean? Si dicen que tienen miedo de pelear para vivir, entonces prestenme su fuerza. Ustedes… cobardes — ¿Eh? Parpadeo varias veces tratando de reaccionar, pero no, esta es la realidad. Eren ha comenzado a perder la compostura. El sonido de sus cadenas me llegan a mi sitio, juro que si expresión no es de felicidad. Oh, rayos. Esto no es bueno — ¡Solo callence y dejenme todo a mi!
Los de la policia militar asustados de los movimientos bruscos de Eren le apuntan con su escopetas, otros murmuran entre si ver la bestia escondida detrás la mirada verde del chico, por su parte, esta completamente alarmada y dandose cuenta que se ha pasado un poco. ¿Y yo? Estoy con la boca abierta propensa a entrarme cualquier clase de insecto a la boca, para nadie de mi mundo es un secreto el ser Eren bastante apasianado, es mas, lo consideran natural esta clase de reacciones. Mas sin embargo, estando en una situación como esta es bastante contraproducente hacerlo. Conclusión. Eren es un idiota.
Estoy tan ensimada en mis pensamientos que dejo de notar a Levi al otro lado de Erwin, para nuevamente aparecer en el centro del juzgado, alzando su pierna y profiriendole una patada en la cara a Eren. El sonido de algo cayendo al suelo nubla todos mis sentidos. ¿Qué…? ¿Qué esta pasando frente de mis ojos? Alguien debería ser tan amable de explicarmelo, porque… porque mis sentidos estan fuera de si. Levi ha nuevamente arremetido contra Eren dándole en esta ocasión en su estomago, de hecho, todo el mundo tarda bastante en comprender lo que esta ocurriendo justo ahora, solo los sonidos de los golpes a el chico son los que retundan en este chico. Ahora, no estando satisfecho de los anteriores golpes, lo sujeta del cabello arrastrando su cabeza hacia atrás y dándole asi de esa manera un rodillazo en su rostro. Mikasa es la primera en reaccionar antes que nadie, la expresión de su rostro es bastante predecible, odio, asco y rencor; Armin la detiene de cometer alguna locura y ella le gruñe un poco por ello.
¿Y yo? ¿Como estoy? ¿En las nubes supongo? Ni si quiera se como hemos llegado a esto, Eren siendo maltratado de semejante manera. ¿Por qué…? ¿Por qué hacer esto? ¡¿Por qué mierda soportarlo?!
26… debo controlarme.
27… la paciencia es la clave de todo éxito.
28… cualquier acto de mi parte es perjudicial para Eren.
29… ¿Sangre?
30… ¡Maldito Enano!
Como si en mis venas recorriera pólvora explosiva, mis puños los aprieto lanzandome hacia adelante con los músculos de mi cara contraídos, sobre todo, lista para apartar a ese hijo de la gran perra que esta tratando a Eren como si fuera un saco de boxeo. Lo odio. Lo aborresco. Asco. ¡Asco es lo que siento por él! ¿Quien se cree? ¡Yo voy a patearle la cara!
Pero una mano me detiene fuertemente llevandome hacia atrás, el rostro de Erwin me llena el campo de visión, me alarma, pero no me calma en lo absoluto yo quiero desahacerme de Levi.
— Calmate — me susurra con voz demantante, gruño en respuesta a eso tratando de safarme pero solo consigo mas dureza en el agarre — Michell, te ordeno que te calmes. Ahora eres un soldado, tienes que pensar con cabeza fría las cosas y aun mas, mirar mas allá de lo presentado.
— Esta es mi opinión — Levi hace sonar su voz en el lugar, giro para mirarlo con odio y vizualizando su pie encima de la cabeza de Eren. ¡¿Pero que mierda esta haciendo?! Nuevamente trato de caminar hacia él, pero Erwin esta deteniendome con fuerza. — para disciplinar, pienso que el dolor es lo mas efectivo. — Lo que es mas necesario para ti no es “enseñarte” con palabras, sino con un “escarmiento”, como estas agachado, tenias la posición exacta para patearte fácilmente.
Nuevamente le sigue golpeando como si nada, me impaciento cada vez mas para llegar a Eren, pero no puedo, en esta ocasión Mike que estaba detrás de Erwin me sostiene de los hombros impidiendo el moverme libremente. Pueden mantenerme de esta manera, no me importa, pero jamas podrán frenar mis pensamientos ante semejante enano. Lo odio. Lo odio. ¡En verdad lo odio! Todas las cosas que me ha echo en el pasado se acumula entre si, para sumarle la paliza a Eren en estos momentos. Mi cuerpo se revuelca de la rabia, las venas me arden de odio y mi vista esta nublada de rencor. Yo… tomare represaria de esto mas adelante, esto lo puedo jurar.
— Espera, Levi — el maldito de la policia militar detiene al enano con voz asustada, tiene la expresión de un mediocre cualquiera. Imbécil.
— ¿Qué quieres? — le responde con su tono usual, apoyando su pie al alto en cara de Eren.
— Es peligroso, si atraes su rencor y se transforma. ¿Qué harás?
— ¿Qué estas diciendo? — diviso a uno de los soldados que antes le apuntaban a Eren como tiemblan, sudan y miran con susto a gnomo infernal. Este parece hasta divertido en cierto grado con esto, en verdad, no posee alma alguna — Cuando el se transformo al parecer mato a 20 titanes antes de que se le agotaran las fuerzas. Si fuese el enemigo, su parte inteligente podría ser un fastidio. Sin embargo, no es enemigo para mi — plantea de manera insignificante, parecido a tener una clase de persona que no te llega ni a los talones. Es predecible, gnomo de jardín, sigue siendo el soldado mas fuerte de la humanidad. ¿Quién puede en contra de eso un titan? — ¿Y ustedes que harán? Sera mejor que piensen aquellos que lo fastidian, si es que en verdad puede matarlo o no — se aleja de Eren, mirando como el cerdo asustando con las personas a su alrededor de la misma manera.
— General, le tengo una propuesta — la voz a mi lado de Erwin me sobresalta un poco — tal vez la “fuerza de titan” de Eren incluyen elementos no determinados, ese peligro siempre estará latente. Es ahí donde si Eren queda bajo nuestro cuidado, como comedida, actuara con forme a lo que diga el capitan Levi — aguarden… ¿Esto no es el acuerdo que llegaron en los calabozos? Quedar bajo custodia de Levi, no por tenerle confianza, sino el mirar ese “nada mal” en sus ojos. ¿Qué significa esto? — si se trata de alguien como él podrá reaccionar en clases de emergencia.
Recuerdo haber dicho que me agradaba Erwin, pero… ¿adivinan algo? Retiro lo dicho completamente, este sujeto, no es alguien de tomar a la lijera pues su cerebro maquina ideas de temer. No me agrada. Mas bien me asusta.
— Ya veo — dice pensativo el mayor — ¿Puedes hacerlo Levi?
— Tratándose de matarlo, no hay duda de eso. Pero al contrario — su vista gira de una Mikasa furiosa y muy quieta de un Armin quien la detiene del brazo, a mi, siendo sostenida de la misma manera por Mike. Por mi parte le frunzo el ceño. Lo odio. — el problema es que no hay una solución intermedia.
— Al parecer la discusión concluyo, entonces, presto mi veredicto — dice al fin el viejo pero por alguna razón sigo sin relajarme. Mis hombros siguen tensos.
— Un momento por favor — ¿Qué? Este sujeto en verdad… ¿No has tenido suficiente? Parece tener una lacena inagotable de palabras sin sentido, esta cansandome bastante — Erwin, pregunta. ¿Qué planeas hacer con los problemas del interior? — ¡¿Eso qué mierda importa ahora?! Deja al mayor hablar de una puta vez — Quiero que comprendas también que nuestra actividad consta de estabilizar la raza humana…
La verdad no presto atención a lo que conversan, nuevante son palabras si sentido para rellenar la realmente importante en estos momentos, sobre todo, el desear truncar la libertad de Eren para vivir. Aunque pensandolo seriamente ¿Qué ha sido todo este espectáculo? El golpear al muchacho frente al juzgado, sacarme de mis cabales, la conversación en los calabozos olvidada que aseguraban la entrada del chiquillo a la fuerzas de exploración y esto. ¿Solo es un espectáculo para hacer medir mis nervios? De ser asi, no lo encuentra para nada gracioso.
— En la próxima exploración fuera de los muros, demostraremos que Eren es beneficioso para la raza humana. Debería de juzgarse según esos resultados posteriormente. — Erwin posee ideas infinitas en esa cabeza suya, razón mas para temerle.
— Oh… fuera de los muros — el viejo cerdo murmura por lo bajo, captando mi atención de inmediato — con un golpe de suerte podría morirse por allá.
¡Cabron! Trato de avalanzarme para ir por él, pero Mike me retiene con sus fuertes manos. ¿Acaso no lo entiende? Ese maldito hijo de perra desea la muerte de otro ser humano, si lo hace con Eren, no podía esperar de otra persona. Como pensar en hace cinco años atrás en la caida del muro María, cruzando sus asquerosos dedos para que el plan de retorno fuera un fracaso, de esa manera el escases de alimentos sucumbiria ante ello.
— Lo he decidido — el mayor realza su voz, llamando la atención de todo el mundo. Asi que dejo a un lado este cabron cerdo y respiro hondo, todo va a salir bien, todo va a salir bien — confió a Eren Jaegear al Grupo de Exploración. Sin embargo, dependiendo sus resultados, nos volveremos a encontrar aquí.
Listo, ya puedo… puedo respirar con tranquilidad. Una sonrisa de alivio es dibujada en mis labios al escuchar ta les palabras, tienen sabor a esperanza, sabor a la vida y que apartir de ahora todo saldrá bastante bien. Mientras siguo sintiendome aliviara siguen alistando la libertad de Eren, su rostro esta muy golpeado y esa sangre comienza a molestarme un poco, busco con la mirada a Erwin para ordenar que me suelten. Sus ojos azules se topan con los mios pardos comprendiendo rápidamente todo, suelta un suspiro dándole la señal a Mike para dejarme libre de hacer lo que me plazca. Saco un pañuelo del interior de mi chaqueta saliendo de la posición del equipo de exploración, me acerco a Eren quien ya le han quitado el tubo entre sus manos ya disponiendolo a colocarlo de pie, los de la policia militar me miran con expresiones asombradas en el rostro ante mi atreviento. Pero no me importa. ¡Qué piensen lo que les de la gana! Los ojos verde de Eren se asombran ante mi presencia, yo solamente le guiño un ojo para tratar de seguir nuestros conocimientos el uno por el otro en silencio. Haciéndose el desentendido finge no conocerme, desviando su mirada, por mi parte comienzo a limpiar sus heridas con cuidado apartando la sangre aun emanando de ellas. ¡Sera cabron Levi! En verdad es un bruto sin compasión, venir a dejar a Eren de esta manera… no posee corazón, mucho menos sangre en su venas. Es un ser sin alma.
— Señorita, le pedimos que… — trata de decir uno con dificultad.
— ¿Qué? — lo detengo con altaneria, ellos me frunce el ceño disgustados — Eren ahora pertenece a mi guardición, como tal, puedo atenderlo si se me da la gana.
— Vamos, vamos — una mano en mi hombro detiene mi discurso, la sonrisa tranquila de Hanji Zoe inunda mi campo de visión — dejemos las disputas para otro día, ahora translademos a Eren a otro sitio. ¿Vale?
Unos minutos mas tarde estamos en otro sitio sin tantas personas alrededor, Eren sigue con mi pañuelo tratándose de quitar el resto de la sangre gracias a las heridas de Levi, Erwin por alguna rara razón se encuentra lo bastante apenado con el muchacho por lo ocurrido. Es decir, lo acontesido en el juzgado fue simplemente una jugada para poder optener a Eren de las garras de la muerte, aunque si quieren mi opinión personal, este plan se les fue bastante de las manos sobre todo a Levi, quien prácticamente descargó sus máximas frustraciones con Eren. Maldito enano cretino. Horita estoy alegre del presenciar aunque sea a lo lejos, como Hanji le reclama a Levi lo ocurrido, ella es bastante divertida y alegre, me agrada demasiado.
— Aunque se nos habían acabado las cartas por jugar del momento justo para hacerlo, asi que tu dolor valió la pena — Erwin estiende su mano hacia Eren que con una expresión de asombro se le queda mirando — Te admiro Eren, contamos contigo de ahora en adelante.
Esa sonrisa… Erwin, en verdad me estas produciendo escalofríos. Pero para asombro propio, Eren no parece asustado por ello pues estrecha esa mano con confianza, pero dudando un poco en sus palabras. Es natural, me dice una dulce voz en mi cabeza mientras sonrió, esta nervioso al estar ante las personas que ha deseado tener como camaradas.
— Oye, Eren — mi sonrisa risueña se ve suplantada ante la imagen de Levi sentandose justo al lado del chico, quien al verlo, suelta un respingo de la impresión casi retrocediendo. Pero de igual manera le contesta. — ¿Me guardas rencor?
No… ¿Como crees cabron? Le diste la paliza del año frente de todo el mundo, asegurando jamas ser rival para alguien como tu, pero sobre todo, diciendo matarlo teniendo la oportunidad de hacerlo y si falla en su cometido. ¡Eren debe de amarte! Frunzo el ceño admirando el panorama, mientras cruzo mis brazos a la altura del pecho, ahora mas que nunca detesto a este hombre.
— No, entiendo que eso fue una actuación necesaria — dice tranquilamente Eren, haciendo parecer mis pensamientos bastante absurdos y ridículos. El… es un Ángel sin dudas.
— Entonces estamos bien — culmina diciendo desviando la mirada a otro lado.
— Pero hay un limite para todo — sigue Hanji con su tono de voz grave, vivaracho y gracioso — ¡Le tumbaste un diente!
¿Como puede guardar el diente de otra persona en un pañuelo? Me pregunto con una expresión incredula en el rostro, al menos no soy la unica porque Levi la mira como tratandole de decirle algo sobre ello, aun mas, Eren quien sigue quitandose la sangre de su rostro la mira impresionado.
— Sigo pensando que es preferible eso a ser disecado allá. — se defiende, dando a entender que ya ha discutido esto antes.
— No es solo eso — mi voz clara retumba en ese pequeño lugar, los mayores incluido Eren giran a mi dirección. Decido caminar hasta los demás, parandome al lado de Mike — tu… en verdad parecías a ver disfrutado de hacer aquello, tan frío, calculador y sin pizca de emoción alguna. Una bestia.
— Mocosa… — intenta decirme Levi arrastrando las palabras, mirandome con ojos grices inyetados en seriedad.
— ¡Calma! ¡Calma! Mejor, Eren — Hanji se agacha acercandose al chico, pero yo no le presto atención en lo absoluto, mi ojos siguen clavados en los de Levi dictaminandole mi desacuerdo ante su golpiza medieval — dejame ver tu boca.
El sonido de exclamasión de Hanji es la unica que puede poner fin a mi guerra de miradas, observo a Eren obedeciendo como un corderito a la de lentes que posee una expresión asombro en estos momentos. Trato de acercarme un poco para mirar lo que ella ve, pero nada, solo el la boca de un chico de quince años. Nada fuera de lo normal.
— Le esta brotando nuevamente el diente. — dice anonadada.
— ¿Como es posible? — susurro entre labios con la mirada perdida en alguna parte de la habitación.
Horita que lo recuerdo, Eren perdió un brazo y una pierna durante el ataque de los titanes en el distrito Trust, luego de convertirse en titan y matar a algunos con esa forma emergió del gigante saliendo completamente ileso, nuevamente tenia sus miembros en si sitio. Tipo “aquí no ha ocurrido nada”. Eso es, digo en el interior de mi cabeza, su poder de titan le permite regenerarse con libertad las veces que sean y el órgano que sea. Me permito pedirle a Hanji el poder esto por mi misma, ella con asombro en su rostro retrocede un paso atrás para cederme el puesto, tomo el mentón de Eren mandandolo a abrir la boca nuevamente. Y en efecto, el diente a salido nuevamente. La mujer de lentes me pregunta si se algo sobre ello, parpadeando varias veces sin comprender el sentido de la pregunta, me doy la vuelta encarandola con toda la seriedad posible manteniendo la miradas de todos sobre mi. Eso asusta.
Explico que la regeneración es uno de sus poderes de titan, al igual que cuando perdió su brazo y piernas en su anterior batalla, estos se regeneraron nuevamente por ese extraño poder. Erwin agrega bastante convencido que los titanes se regeneran igualmente cuando no son heridos en la nuca, de lo contrario, moririan al instante. ¿Conosco alguna teoría sobre ello? Bueno, realmente no tengo conocimientos de ello, pero mi opinión personal es que alli es su parte vital y donde se aloja en ejemplo Eren. Darle al chico en ese sitio, estando dentro del titan, es como cortarle cabeza a cualquier ser humano normal, aunque por su puesto, mi opinión es solamente una hipótesis sin fundamentos o pruebas.
— ¿Como es que sabes tantas cosas? — me mira de forma rara Hanji, acompañada de esa sonrisa bastante inusual.
— Es que yo…
Mike quien se encontraba a un lado de mi, empienza a olfatearme como si fuese un perro, no puedo evitar sentirme incomodo por lo que suelto un respingo apegandome a Erwin; sin embargo, el hombre no para de hacerlo y hace asustarme demasiado. ¿Por qué lo hace?
— No le prestes atención — dice Erwin con una sonrisa en sus labios, eso da mas ganas de salir corriendo — es su forma de conocer a las personas, miralo, ahora esta sonriendo — y es cierto, esta teniendo una mueca tranquila en su rostro. ¿Eso quiere decir que le agrade? — Ahora, Hanji, ella es la chica quien les hable antes de venir al juzgado.
— ¡Oh! Carla Michell, quien desde ahora esta bajo el cuidado de Levi — no voy a molestarme en mirar a ese enano, aun siento el resentimiento de lo sucedido — es un gran gusto conocerte, aunque sea un poco tarde para presentaciones, espero trabajar en unas cuantas investigaciones contigo. ¿De acuerdo?
— ¡Por su puesto! — contesto sonriente estrechando su mano con energía.
— ¡Ahora! — sujeta mi mano con ambas manos, teniendo una expresión de una fanática loca delante de su ídolo. En verdad me da miedo — ¿Aun no tienes recuerdos de lo ocurrido? ¿De como llegaste aquí? Si es un si ¿Posees mas conocimientos de titanes? ¿Cuales son? ¿Todos los titanes pueden…?
— Dejalo ya, cuatro ojos maniatico — desde su sitio Levi hace su aparición, con su tono usual de voz desinteresado — esa mocosa no te servirá de nada hasta hallar la forma de recuperar sus recuerdos.
— Pero todo a su paso — comenta Erwin, desaciendo el agarre de la lentes en mi mano, sonriendome hacia mi dirección. — primero debemos planear ciertas cosas antes de incluir a Eren y Michell al escuadrón, son procedimientos formales nada fuera de lo normal.
Mientras se excusan y Hanji se queja por no querer alejarse de nosotros, ella aun posee preguntas para mi, eso me hace recordar cuando conocí a Erwin y Levi, el comandante me lleno de preguntas sin anestesia dándole a entender su compañero sobre el juntarse con cierta cuatro, le pego sus mañas lunaticas. Ahora comprendo a la perfección eso.
Me giro hasta Eren quien sigue en estado pensativo tratando de quitarse el resto de sangre, chasquiando la lengua fastidiada me acerco a él quitándole el pañuelo de sus manos sentandome al lado para terminar el trabajo, al comienzo me pregunta sobre mis acciones pero se queda quieto mirando mi expresión seria. Aun no he olvidado como el mismo se trato al igual que un monstruo, eso me desagrado por completo, senti el desprecio nuevamente hacia si mismo olvidando por completo nuestra conversación en el calabozo. El chico suelta un quejido lastimero haciendome retroceder al instante, creo que lo he herido.
— Lo lamento, ¿he sido muy brusca? — le pregunto mirandolo a sus grandes verdes ojos.
— No… no solamente, me siento aun un poco adolorido — contesta algo cohibido, desviando sus ojos al suelo.
— Eren — lo llamo apartando el pañuelo de su rostro, el me mira con asombro infinito esperando a que diga algo — en verdad estoy muy feliz que estes vivo, sobre todo, en la fuerzas de exploración. Apartir de ahora seremos compañeros, yo al igual que tu debo estar con cuidado, de lo contrario… — los ojos verde del chico brillan con intensidad comprendiendo la situación, por mi parte estiendo mi mano sonriendole con calidez para hacerle olvidar lo dicho — seamos amigos Eren, aun mas, llevemonos bien de ahora en adelante.
— Por supuesto — dice sin preámbulos sosteniendo mí mano y estrechandola con fuerza.
Esta calidez en mí piel es diferente de cualquier otra, inclusive a la de estar plenamente a gusto con el entorno que me rodea, la sensación de tocar la piel de este chico mientras nos sonreimos el uno al otro es bastante buena. Si soy sincera no tengo idea de las cosas por delante de mi, aun asi, no pretendo desviar la mirada hacia el futuro; porque me he planteado algo por hacer en este mundo. Le sere util a la humanidad, pero sobre todo, le prestare mi porder a este chico de ojos saltones verdes porque decidi confiar plenamente en él.

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