lunes, 10 de febrero de 2014

Radioactive 2

2
Sacudo mi cabeza afrontándome a la nueva realidad en donde me encuentro, algunos retazos de lo que ocurrió me invade, aun no recuerdo, como fue que he llegado hasta aquí. ¿Cómo es que estoy en el mundo del “Ataque de los Titanes”? ¿Cómo es posible que este frente a mí a Rivaille? No, debe ser que he comido demasiado y estoy teniendo un tipo de sueño producido por mí inconsciente loco y demente. Entonces, comienza a observar el panorama desde aquel tejado mira hacia los lados seguro que topándose con más de esos seres, que entre más me ronda la cabeza siento mi irremediable locura. Detrás de él llega más refuerzos, uno de ellos lo reconozco a la primera. Es Petra. Le comunica que han llegado más personas, sin embargo, Levi da órdenes de encargarse de las personas de abajo él personalmente se hará cargo de unos titanes del lado izquierdo. Petra trata de detenerlo pero es inevitable, aquel hombre pequeño sale con rapidez hacia aquellas cosas repulsivas. Quedo completamente estática desde mi sitio, no puede impresionarme más de lo que ya lo ha hecho en mi mundo.
Desvió mi mirada hacia aquel hombre casi devorado por un Titán, Petra llega inmediatamente a socorrerlo ella sabe que es inevitable su muerte aun así, se niega a no tratar salvarlo. Ahora muevo mis músculos hacia donde se encuentra ella, algo en mi interior me dice que debo ayudarla; corro como si mi vida dependiera de ello. En tanto estoy corriendo puedo escuchar los chasquidos de las hojillas de Rivaille contra aquellos gigantes, no sé si llamarlo engreído o con exceso de confianza sobre sí mismo. Bueno, por algo lo llaman el soldado más fuerte de la humanidad.
Al llegar hasta donde esta Petra, la pobre está tratando de parar el sangrado sin tener éxito alguno, al subir su mirada y toparse conmigo suelta un respingo pero inmediatamente me mira con ojos preocupantes, tratándome de pedir una clase de auxilio con el herido.
-       ¿Cómo se encuentra? – le pregunto, sin rodeos algunos. Ella mueve su cabeza hacia los lados. – Déjame intentarlo.
-       A… Adelante.
Mi mamá es doctora, al menos, es lo único que puedo recordar de ella y obviamente su rostro; un suave recuerdo viaja en mis sentidos. Somos las dos, ella tratando de parar el sangrado de una persona que ha tenido un accidente de auto, se ha cortado la pierna la abertura es bastante grande. Sin embargo, mi madre no para de intentar que pueda hacer algo en tanto lleguen los paramédicos. Vuelvo a la realidad, la he visto y se cómo tengo que hacer en este tipo de casos, tratar de por lo menos que él no sangre más pero es inútil. Entre más me esfuerzo es inútil,  ya ha perdido mucha sangre y cada vez pierde la inconciencia; aprieto los dientes con frustración contenida no quiero perder a este ser humano. Ya se han perdido muchos, me dice mi consiente, más de lo que piensas. ¿Cómo? ¿Cómo es que no puedo recordar cosas de aquí? Es como si me hubieran lavado el cerebro.
El sonido de una persona cayendo, escucho la voz de Rivaille llamando a Petra ella se exalta, se acerca preguntando sobre el herido.
-       No podemos parar el sangrado – dice ella, mirándolo de la misma manera que lo hizo conmigo.
-       Con…mand…dante – trata de hablar, comenzando a alzar su mano – ¿fui yo servicial… al menos? ¿O… moriré… jamás siendo útil para nada…?
Quedo muda la expresión del rostro de Levi es simplemente parcial, temo de alguna manera que aquel comandante lo deje con la mano extendida, bueno, estamos hablando del hombre más maniático con respecto a la higiene. Aunque, la verdad, me deja con la boca colgando literalmente cuando sujeta la mano con fuerza. Es como si de esa manera le transmitiera un poco de fuerza antes de su destino, hace que lo admire por su posición. Mi corazón late fuerte de emoción.
-       Has hecho más que suficiente… incluso de aquí en adelante… - comienza a decirle – Les prestare mis fuerzas a su voluntad, se los prometo, ¡yo voy… a erradicar a los gigantes!
-       ¡Comandante! – lo llama Petra, haciendo girar hacia aquel hombre que siento que ha dejado de respirar bajo mis manos. Las alejo de él suspirando con tristeza – Lo… perdimos…
Levi se le queda mirando como si fuese verdad, luego le suelta la mano y vuelve nuevamente a aquella postura inquebrantable y sin sentimientos. ¿Sera humano? Me pregunto, porque pareciera que nada le lastimase. En fin, él dirige su mirada nuevamente a mí con recelo, con aquella mirada me escanea de alguna manera extrañan, no puedo evitar soltar un respingo de susto puro. Vuelve a mirar a Petra, para decirle algo.
-       ¿Estuvo escuchando todo hasta el final? – le pregunta.
-       S… Si creo que te escucho – gira su rostro hacia el muerto – porque… parece estar durmiendo sin ninguna preocupación.
-       Bien, entonces.
Se levanta del suelo, como si nada hubiese sucedido. El sonido de los caballos acercándose hace que nos paremos Petra y yo a la vez, siento aun la mirada que pudiese perforar el alma si quiere de Levi; lo presiento sabe que no soy de por aquí, de hecho, en su vida ha visto mi cara en alguna parte. Una voz en mi mente me dice que conserve la calma, hacer como si nada me afectase u ocurriese algo. Entonces me quedo nuevamente congelada. Oh, aquel rubio lo conozco también, aquellos ojos azules celeste como un cielo despejado, alto y fornido. Veas por donde lo veas es Erwin Smith, el capitán de la brigada de los exploradores. Grita a los cuatro vientos que debemos de retirarnos, Rivaille coloca oposición a la decisión de su inminente jefe, él estaba tratando de comentar que la muerte de su subordinado tenga algún sentido para la humanidad, además, está muy lejos de estar llegando a su límite. ¿Es que tiene un límite? Me pregunto, porque ciertamente, este hombre parece inmune a cualquier cosa que le colocasen al frente.
En todo caso, Erwin tiene sus razones para hacerlo ya que  hasta el mismo Levi lo sabe, pero, al darlas a conocer nos quedamos pasmados como idiotas tanto que Rivaille abre los ojos como platos.
-       Es como cinco años atrás – comienza diciendo, tratando de no formar tanto alarme – quizás la muralla… haya sido destruida.
-       Aguarda… - lo frena antes de decir algo – acaso… ¿estás diciendo que la muralla Rose ha sido invadida por esos apestosos?
-       Sí, no hay momento para estar lidiando con estos Levi – recalca Erwin, como si estuviera lamentándose por dentro – debemos ayudar con lo que podamos en las muralla, no podemos permitirnos perder otra. Ya tenemos suficientes problemas con la María.
Me sujeto la cabeza como si alguien me la hubiese golpeado, Petra se da descuenta por lo que me socorre sosteniéndome de los hombros. Siento como si me fuese a desmayar, el dolor es tan insoportable tanto que me revienta el cráneo. Ni si quiera me doy cuenta cuando el escuadrón de exploración comienza a moverse para entrar en la muralla Rose, escucho los leves susurros de Petra preguntándome si me encuentro bien, pero yo lo sé, estoy lejos de estar bien. Solo coloquémosle de esta manera, soy enviada a otro mundo sin saber por qué o como sucedió, mis recuerdos los visualizo de una manera muy superficial pero, sin embargo, de alguna manera se quiénes son estas personas y cuáles son sus nombres. En cuanto a mi nada, nada que pueda enviarme de regreso a casa, estoy frustrada y completamente agotada ni siquiera me he enfrentado a aquellos titanes come gente. Quiero volver a donde pertenezco.
Mientras que yo trato de componerme para volver a ponerme de pie, Levi tiene otras cosas en mente, bastan con que solo te mire con esos ojos inexpresivos para darte de cuenta las dudas que le embargan sobre mí. Escucho como le ordena a Petra que me suelte, al comienzo replica por el estado en que me encuentro, pero al final termina accediendo. Refunfuña que no tiene tiempo necesario para encargarse de este tipo de cosas, aun así, antes de caer al suelo me sujeta el mentón acercándome un poco a su cara. Abro los ojos tratando de controlar mi dolor de cabeza, para enfocarme en aquellos ojos grises pequeños e inexpresivos del cabo Rivaille.
-       Oye mocosa – alza un poco más mi mentón – ¿De qué escuadrón vienes exactamente? Porque…. No te he visto nunca en mi vida.
-       Si…. Si te lo contara… probablemente me tomarías por loca – contesto, tratando de permanecer tranquila.
-       Oh, así que… ¿Estas admitiendo que no eres de por aquí? – dice él, apretando su agarre. – Dime, ¿de dónde demonios has salido?
Otra puntada viaja a mi cien, es una descarga eléctrica que viaja por todo mi cuerpo, trato de reprimir un grito mordiendo mis labios para no dejarlo salir. Levi no deja su postura amenazante, es como si de alguna manera yo fuese su enemigo, bueno, realmente lo soy. Si no confieso de donde provengo las cosas pueden tornarse realmente feas, Petra trata de hacerle entrar en razón para que me suelte pero Rivaille no quiere ceder. Estoy acabada, este tipo es peligroso ya pude ver como mataba a los gigantes sin compasión alguna, aunque claro, con aquellas cosas no debes de tener algo de humanidad a la hora de exterminarlos.
Petra coloca una mano encima de Rivaille alejándola de mi con nerviosismo, pienso que le va a replicar, pero no es así accede y se aleja un poco de mí. Me dejo caer al suelo respirando entre cortado, la ojimiel me sostiene de los hombros tratando de hacerme colocar de pie. Levi repone que no tenemos tiempo para charlar como si estuviésemos en un día de campo, es hora de volver a la muralla Rose para verificar su estado. No entiendo cómo vamos a avanzar con el mecanismo tridimensional conmigo así, ni siquiera se utilizarlo; pero entonces veo como unos caballos no están esperando prácticamente a la vuelta de la esquina. La chica intenta hacerme caminar, cosa que se le hace difícil porque estoy dando prácticamente traspiés con los ojos casi cerrados; Levi que estaba por delante de nosotras retrocede preso de su misma paranoia retrocede, le quita mi peso a Petra de sus brazos casi alzándome por completo. Ni tengo tiempo de reaccionar, me lleva con un solo brazo en tanto prácticamente corremos hacia los caballos; no estoy en condiciones de cabalgar alguno y si soy sincera ni es como hacerlo. Por lo tanto, me suben a uno en tanto le dan el mando de dirigirlo a Petra, ella se encargara de mí por si me da “ganas de escapar”. Claro, tengo tantas ganas de conocer el lugar de un sitio apocalíptico.
Cabalgamos por un buen rato, sin saberlo rápidamente alcanzamos a la formación que se preguntaba por el cabo Rivaille; mis ojos se cierran por completo sin entender porque lo hacen. Aunque es increíble que este aun en el caballo, si fuese otra ya estuviera más que tirada en el piso. Pienso que en estos momentos Levi debe de estarle contando sobre mí a Erwin, no me importa, me mentalizo necesito recuperarme de este dolor de cabeza del infierno. Tal vez perdí el conocimiento, porque no recuerdo nada más luego de pensar en Rivaille y Erwin, si unos titanes nos atacan seria blanco fácil un aperitivo más para llenar sus asquerosos estómagos.
Un viaje de imágenes inundan mi mente, donde aparece Eren ¿Por qué hasta hora logro recordarlo? Me hubiese gustado acordarme de el al instante de llegar a este mundo, o al menos, de tener consciencia que estoy en él. Me encantaría conocerlo también a Armin y… Mikasa. Freno el carro, si intento acercarme aquella mujer me matara al instante; recuerdo como en un grupo de Facebook comentaban lo muy sobreprotectora que resulta ser con Eren. En fin, no es que la justifique ni nada parecido, pero creo que toda persona se comportaría de la misma manera al saber que es la única persona cercana la cual te queda viva. Su historia es la más desgarradora de todas, luego de la de Eren. Abro los ojos de golpe, ¿Cómo he recordado aquello? Se supone que mis memorias parecen neblina.  Dejo mis pensamientos a un lado, porque al parecer ya estamos llegando a nuestro destino, pues comienzo a ver humo, humo saliendo de la muralla Rose. Las cosas están realmente feas allí dentro.
Por otra parte, frenan los caballos en una parte cerca de la brecha para entrar a la muralla, entiendo que entraremos por otro lugar; sin embargo, Erwin mandan grupos para entrar con el mecanismo tridimensional. Al bajarme del caballo ya me siento mucho mejor, Petra se encuentra a mi lado sonriéndome gentilmente y preguntándome por mi estado. Noto que definitivamente me falta alguien en este lugar, si, es el Rivaille ¿Dónde pondrá estar? Digo, no es que mi importe ni nada parecido, pero según su comportamiento quería saber exactamente de donde procedía yo. Algunos hombres comienzan a deslizar sus garfios a la pared escalándolas como si no se tratase de nada, puedo percibir los sonidos de unas bestias dentro. Retrocedo hacia atrás, incapaz de dar un solo paso o poner en funcionamiento el mecanismo que cargo puesto. No, no quiero morir allí dentro ¡Ni si quiera ser como manejar estas cosas! ¿Y si no tengo equilibrio? ¿O me caigo en el proceso? ¡No! Quiero volver a casa, donde quiera que fuese, estar con mi familia sentirme segura y no presa en paredes que en cualquier momento pueden ser destruidas… ¿destruidas? Y como si se me presentara una película mi mente, me viajan unas imágenes de Eren convertido en titán y cerrándolo el agujero que le titán colosal y blindado han abierto.
¡Con razón no he visto a Levi! Él se supone que salva a Armin y Eren de ser comidos por un titán, aun con eso, no pretendo partirme el cráneo.
-       Debemos a apresurarnos – me jala Petra con ella – adentro nos necesitan, no te quedes atrás, sino…
-       Rodara tu cabeza – termino sus palabras, ella suelta una risita – entiendo que estoy bajo la vigilancia del comandante Rivaille, es más que obvio eso.
-       Entonces,  ¿en verdad no eres de aquí? – freno mi movimiento de hacer funcionar el mecanismo – si es así… ¿Cómo has llegado hasta este lugar?
-       Eso es lo que más me encantaría conocer – dicho esto, despliego aquella cuerda de acero pegándose el garfio a la pared.
Me deslizo hasta quedarme relativamente cerca, me siento como el villano del hombre araña, pero esto es realmente divertido. Escalar semejante muralla es todo un reto más para una novata como yo, siento los seguimientos precisos de Petra muy cerca de mí. No sé si piensa que puedo escaparme alguna alguna forma, sé que manejar esta cosa resulta ser fácil pero no puedo darme el lujo de ser fachosa y largue a otra parte. Cuando llegamos a la parte superior de la muralla ya están todos los del escuadrón de reconocimiento, inclusive Erwin dando órdenes a sus subordinados. Petra me ofrece una mano y yo la acepto, me pregunto dónde pueden estar sus compañeros, precisamente son los nombres que menos recuerdo en todo este anime. ¿Será que por eso me dicen despistada?
Aun se nota el humo verde en el cielo, y encamino mis pies para mirar debajo de la muralla. Me congelo. Rivaille esta enzima de un titán dándole la espalda a Eren, Armin y Mikasa, con qué manera los mira bueno es de su naturaleza. Noto la emoción que se me sube en el cuerpo, ¡Es Eren! ¡Eren está a unos cuantos metros cerca de mí! Quiero ayudarlo de alguna manera, de seguro debe de estar agotado por usar mucho su forma de titán. Claro, sin contar que hoy de seguro estaría a punto de morir a mano de uno de sus peores enemigos. Deslizo nuevamente la cuerda de acero, lista para salir a su encuentro hasta que unas manos me detienen de los hombros. Mi cuerpo se paraliza por completo, volteo poco a poco para tomarme con el rostro imponente de Erwin. Oh, creo que en verdad estoy en graves problemas.


No hay comentarios:

Publicar un comentario