lunes, 10 de febrero de 2014

Radioactive 3

3
Me sentía como una leona enjaulada, claro, que en esta ocasión sin prisión alguna. Estaba en una especie de salón sumamente grande, rodeada de libros por completo, si estuviese en otra situación para mi este sería un paraíso terrenal en la tierra; pero ahora resultaba ser todo lo contrario de ello. Luego que Eren sellara la muralla Rose, los del equipo de reconocimiento de encargaron del trabajo de exterminar a los titanes que quedaron dentro, aun puedo escuchar en mi mente los callones de exterminio contra de esos seres. No hay que olvidar toda la perdida humana que hubo por aquella operación, se tardaron un día entero para recoger todos los cadáveres y demás cosas hecho por esas cosas. Me pareció increíble que capturaran dos de esos con vida, claro, que con ayuda de las más elites de elite del escuadrón de exploración. ¿Y dónde estaba Eren? En tanto la humanidad celebraba su primera victoria contra los titanes, los de la policía militar se hicieron cargo de él encarcelándolo en una celda debajo del juzgado, porque claramente esta situación se les había escapado de las manos. En fin, el poder de Eren no era algo que ellos pudiesen controlar para nada y querían exterminarlo de alguna forma.
Suspire con pesar, no quería saber si supiesen que venía de otro mundo y que tenía más o menos información de aquellos seres; ¡Dios! Me matarían o fusilarían delante de todo el mundo. De todas formas, no estaba completamente a salvo teniendo la mirada de Erwin y Rivaille en la nuca. Me levante de mi asiento, ¿Dónde estaban aquellos dos? Me dejaron aquí luego de irse hacer quien sabe que cosas. Acercándome con cautela a la única ventana del lugar me asome, las personas recorrían las calles de la muralla Sina sin problemas algunos; ¡Oh, qué bello! Pensé, ellos no pueden tener el mínimo de preocupaciones que la gente de los demás muros. En eso, me pasme por completo. Mi… reflejo…. ¡¿Esa era yo?! Ante mí, una chica de ojos pardos grandes y saltones, piel blanquecina como el claro de luna, cabello caramelo sujetado por dos mechones hacia atrás con un especie de lazo; seguía siendo delgada, de hecho, aún más de lo que soy un mi mundo. Me impresiono verme puesto con aquel uniforme, un pantalón blanco, botas marrón oscuro, camisa blanca y aquella chaqueta beis con la insignia de las alas de libertad. ¡¿Legión de Reconocimiento?!  Claro, como que la suerte no está muy de mi parte. Ahora que recuerdo, cuando vi este anime, siempre decía en todas partes de Facebook que me encantaría pertenecer a las fuerzas estacionarias. Claro, creo que imparte se la llevaría aquella chaqueta con el símbolo de las rosas le daba un toque más femenino a la cosa. En fin, creo que nunca podre pertenecer en algo como eso, no menos en esta situación.
-       ¿Admirando tú reflejo? – una voz gruesa hizo voltearme enseguida, era el Comandante Erwin junto con Levi – nunca pensé ver una mujer vanidosa.
-       No soy vanidosa, señor – contesto, dándome la vuelta como si nada hubiese sucedido.
Los tres nos observamos por un buen rato, en lo personal, trato de evitar cualquier contacto con Rivaille, no lo entiendo, pero ese sujeto hace que mi sangre se congele y que todo mi cuerpo comience a temblar. ¿Miedo? Ni se le acerca quizás sea terror absoluto. Resulta ser que aquel hombre es el primero en sentarse como si nada en uno de los sillones, sino lo conociera bien, pareciera que estuviese fastidiado de toda esta situación. Aunque pensándolo bien, puede que realmente lo este. Trato de desviar mi mirada fuera de Levi, tratar de enfocar toda mi mente en la cara de Erwin, particularmente no parece enojado ni tampoco exaltado, simplemente está esperando una explicación de mi parte.
-       ¿P…Puedo preguntar algo? – comienzo a decir, con lo que Rivaille parece un poco confundido por ello.
-       ¿Qué quieres saber? – contesta Erwin, dándome la libertad de decir mi incógnita.
-       ¿Les han informado a los altos mandos de mí? Digo, creo que estaría más que suficiente con la situación de Eren.
-       ¿Qué sabes tú de él? – dice, algo confundido y a la defensiva.
Mi subconsciente me grita un “mierda”, pero particularmente le restó importancia a todo eso. ¿Qué puede saber de él? Es más que obvio que a estas alturas la gente de las murallas sepa de su existencia, no creo que diga o agregue algo valla a cambiar su situación. Es completamente estúpido, y los tres lo sabemos de sobra.
-       ¿Y qué puedo saber yo, comandante Erwin? – le contesto con ironía – lo que todo el mundo debe ya saber, que dentro de él alberga a un titán.
-       ¿Quién demonios eres tú? – se levanta, con pasos pausados se acerca hasta mi lugar intimidándome con su mirada fría – hace poco mencionaste que, si me lo decías, jamás te creería. Pues bien mocosa, te estoy colocando aprueba – su mano me sostiene la garganta apretándola con fuerza, cortándome el aire – es mejor que comiences a soltar la verdad, de lo contrario, me tomare las medidas necesarias para hacértela sacar.
Es fuerte, me digo, muy fuerte tanto como para matar a unos centenares de titanes el solo por algo lo llaman el soldado más fuerte de la humanidad. Pero para mí, es una persona completamente repulsiva y meticulosa, vente que amenazar a una joven muchacha para que dé información sobre su existencia es bastante repulsivo. Inmediatamente lo comparo con un psicópata, aquella mirada llena de odio, surcos marcados en parpados y cejas hacen que hasta el más duro de los duros se doblen ante él. Esos ojos grises que pueden drenarme la sangre, quitarme el aliento y dejarme tan hueca como un agujero. Sí. Quiero alejarme lo más lejos posible de Levi, es más, si existiera algún tipo de orden de alejamiento contra ese sujeto, ya la hubiera pedido desde el momento de conocerlo. El aire se me ha escapado por completo, comienzo a toser y tratar de respirar de otra manera, pero Rivaille me lo impide apretando más su agarre sobre mi cuello.
-       ¡Suficiente Levi! – sentencia, Erwin a lo que el enano infernal me suelta cayendo al suelo tosiendo y sobando mi cuello – no creo que esa sea la manera de solucionar las cosas.
-       ¿Eso crees? – le dice él, volviendo a su puesto inicial – pues bien, sigue con tus métodos patéticos de dialogo.
-       Hagamos un acuerdo, te prometo que si hablas no dejare que nadie se entere de tu existencia incierta. – se dirige hacia mí, con una cálida expresión en su rostro – Pero debe tener una condición de nuestra parte.
-       ¿Cuál? – hablo, con voz baja y pausada.
-       De vez unirte al escuadrón de Reconocimiento, oficialmente – sonríe, señalándome de arriba abajo yo simplemente me sonrojo - ¿Qué dices?
¿Qué más opciones tengo? no creo que quiera ser interrogada hasta morir por la policía militar, ni mucho menos ser llevada a un juzgado donde querrán ver rodar mi cuello. Su oferta es demasiado buena, prácticamente me ofrecen seguridad por completo; ¿Qué puede ser lo malo? Rivaille me dicta mi conciencia, el cabo Rivaille puede ser lo malo ganarte un agarre en el cuello todo los días. Suena fantástico, le recalco sin protestar y con ironía, no es como si fuese a quedar exactamente en su escuadrón porque en verdad sería el colmo de los colmos.
-       Perfecto – accedo a su trato, Erwin sonríe con victoria como viendo realizado su cometido – Ahora, ¿Qué es exactamente lo que quieren saber?
-       ¿Cómo te llamas? ¿De dónde eres? ¿Qué quieres hacer aquí? ¿Por qué este lugar exactamente? Y….
-       Oye, oye tranquilo – lo freno, soltando una risa casi contenida.
-       A veces pienso, que estar con la cuatro ojos se te pega la locura – comenta, Levi mirando como si nada el panorama.
-       Bien, mi nombre es Michelle vengo de otro mundo muy diferente al de ustedes. Sé que suena descabellado, inclusive hasta fantástico pero es la verdad, ni siquiera tengo recuerdos de como llegue a este lugar – no trato de mirarlo a la cara a los dos, seguro me toman por loca – solo sé que me desperté escuchando los gritos de un soldado que moría y… me pare a toda prisa a socorrerlo, pero fue inútil, Rivaille… - me detengo antes de que me mate ese enano – digo, el cabo Rivaille se deshizo de los titanes el solo. Solo quedo para mí tratar de salvarlo.
Nos sumergimos en un silencio incomodo, aun no soy capaz de levantar la cabeza y mirarlos. ¿A dónde me entregaran? Supongo que la policía militar, quizás ni necesidad allá de hacerlo, me mandaran a un manicomio seguro. Entonces tras unos minutos de aquel silencio, escucho el suspiro pesado del Capitán Erwin sentándose en uno de los sillones del lugar; en su semblante veo la preocupación de creerme o no. Bueno, no es que todos los días escuches semejantes declaraciones de una muchacha, más si mi paradero es incierto. En cuanto a Levi, permanece inmóvil como si nada de este le inmutase o enojase; bien al menos sobreviviré unos segundos más. Erwin aclara su garganta y vuelve a enfocar su mirada en la mía, no  sé muy bien lo que trata de expresar pero me da miedo.
-       Suponte que te creo, cosa que sería una cosa descabellada. – platea él muy tranquilo - ¿No deberías darme una prueba? Algo que yo crea creíble y darle mi vista buena.
-       ¿A qué clase de prueba se refiere, señor? – le pregunto, confundida a lo que quiere que le demuestre.
-       Dime algo o cuéntame algo, que solamente ocurra en tu “mundo” – hizo comillas con sus dedos – dame una razón para no darte por loca, o entregarte a la policía militar.
Bien, eso sí es un ultimátum, tengo que pensar en algo que solamente pueda a ver en mi mundo o quizás, algo que solamente sepan estos dos o en este lugar. En estos momentos me sería de gran ayuda mi memoria, pero como tengo un gran chichón en mi cabeza no se me ocurre nada; ¿Y si le cuentas sobre la realidad de tu mundo? Me dicta una voz en mi mente, quizás relatarle lo poco que sepas de los titanes o una criatura cercana a ellos. Mi mente me invade una imagen unos seres parecidos, sin embargo, son como nosotros los humanos a excepción de que caminan ya estando muertos, muerden a los demás e inmediatamente son convertidos en esos. Sí. Me refiero a los zombis. Es estúpido, comenta mi consiente, esas cosas ni siquiera existen y mucho menos van a existir algún día. ¿Qué importa? Con tal, sé que con esto podré salvarme mi pellejo y entrar al escuadrón de reconocimiento. Ya puedo ir despidiéndome mentalmente de las tropas estacionarias, es duro, lo sé pero por permanecer con vida no me importa.
-       En mi mundo no existen los titanes, las cosas allá marchan fuera de murallas o algo parecido. – tomo un pausa, tomando una bocanada de aire grande – Mas sin embargo, en un libro que llamamos “biblia” nombran unos llamados “Gigantes” que atacaron el paraíso de los hombres. Ellos codiciaban la carne humana, por lo tanto, comenzaron a consumirla como si  fuera su fuente de poder.
No tengo ni idea de cómo ha llegado eso a mi boca, pero parece que mis palabras comienzan a surtir efecto en ellos, bueno, al menos en el Capitán Erwin pues expresa una mueca de extrañeza y curiosidad a la vez. Por otro lado, Levi guarda silencio mirándome directamente a los ojos, es de más comentar que ese sujeto del demonio no creerá ninguna palabra salida de mi boca. Para él sería mucho más fácil entregarme a la policía militar, juzgarme y aniquilarme delante de todo el mundo; no puedo creer como sigue transmitiéndome miedo en la piel con solo mirarme, es escalofriante.
Erwin se levanta sin decir una palabra, siento que sus pasos son como producidos en cámara lenta, pero sobre todo, cada vez más cerca de mi probablemente sepa mi sentencia en este mundo. No obstante, se arrodilla ante mi sonriéndome y aparentemente calmado, por lo que me tomo que se la ha comido no totalmente pero una parte de mi historia le atrae.
-       ¿Y qué más? -  pregunta, yo parpado varias veces hasta poder entender lo que me ha dicho - ¿Qué más sale en ese libro que mencionas?
-       Mmmm… no recuerdo mucho, me he pegado en la cabeza tengo una especie de pérdida de memoria – digo, llevándome una mano a la cabeza – según ese libro, aquellos gigantes son procedentes de ángeles del cielo con mujeres provenientes de seres humanos comunes y corrientes.
-       ¿Sale como derrotarlos?
-       No… no lo sé – me siento frustrada, prácticamente jalándome de los cabellos – con mi cabeza así, probablemente no sea de mucha ayuda.
-       Creo que escuche demasiada estupidez junta – declara, Rivaille cruzando sus brazos y piernas – no sé si crees que somos lo suficientemente estúpidos o ilusos para caer con ese truco, pero no caeré en eso, tu definidamente tramas algo y…
-       Eres un maniático de la limpieza – lo interrumpo, Erwin abre su boca impresionado de mis palabras y si soy sincera también lo estoy – no te gusta el desorden, ni mucho menos mancharte con algo que consideres asqueroso.
-       No soy maniático de la limpieza. – puedo notar la vena creciente en su mejilla, trato de contener un risita pero se me escapa de los labios – a todo caso… ¿Cómo sabes sobre que me gusta el orden?
-       En mi mundo… hay muchas personas que los conoce a ambos – sonrió, practicante tocando la victoria – bueno, no solo a ustedes dos, también a Eren y sus acompañantes. Son como leyendas en su contexto de mundo apocalíptico, no les estoy mintiendo, en verdad no pertenezco a este lugar.
Noto como Erwin le manda una mirada ha Levi en tanto se levanta del suelo, no entiendo si se están comunicando de esa manera, pero, veo como el semblante amargado de Rivaille cambia de repente. Por instinto comienzo a levantarme al ver como aquel enano se acerca hacia mí, aquella sensación de susto me inunda en el estómago. ¿Por qué este sujeto produce esto en mí? Trato de recordar las cosas que sentía por este personaje en mi mundo, pero solo siento como una neblina abarca todos mis recuerdos, esta no piensa alejarse así como así. Quiere quedarse a jugar un poco más.
Rivaille me sujeta de un brazo jalándome hacia su cara, frunce un poco la frente al mirar mi rostro ¿Por qué será? Seguro es que le causa de alguna manera fastidio o repudio. Desde este Angulo puedo notar un brillo extraño en sus ojos no son tan negros después de todo, son como grises con destellos brillantes, sus cejas son tan perfiladas muy expresivas a mi parecer, aquellas pestañas largas y negras como el carbón me tienen impresionada al igual que su nariz respingada; veas por donde lo veas este enano del infierno es guapo, muy guapo de hecho. Estoy segura que si no fuese tan cascarrabias, mis piernas temblarían al tener su cara tan cerca de la mía. Pero no resulta ser así en estos momentos, lo último que sentiría ahora por él es atracción.
-       Muy bien, dejemos las cosas así como están – comienza a decir, con su calma peculiar de siempre – pero hay algo que quiero pedirte, Erwin.
-       ¿Qué es, Levi? – pregunta, impresionado de alguna manera.
-       Ella, quiero que este cerca de mí de alguna manera – dice, en tanto yo trago saliva con un susto infernal. Lo está haciendo, ¡Lo está haciendo a posta! – ¿En mi escuadrón tal vez? Si pisa en falso… tomaras la decisión que hacer con ella, en tanto, seré responsable de vigilarla.
Doy un paso atrás fuera de él, frunzo el ceño dejando todos mis temores a un lado para darle una mirada descargada de odio; no puedo evitarlo este enano del carajo me tiene de los nervios de punta. ¿Sabrá que no me agrada? ¿Lo hizo quizás por eso? No lo sé, pero sea como sea el asunto es que Rivaille me tendrá el ojo puesto las 24 horas al día. ¿Qué más puede salir peor?
-       Perfecto, pero tendrás que darme un reporte de todos sus movimientos – exige Erwin. En tanto yo aprieto la mandíbula de pura impotencia.
-       Como quieras. – concluye.
Algo termina interrumpiendo en el lugar, tocan la puerta entrando un solado que lo dictamino perteneciente a la policía militar por su logo de unicornio. En mi mente, no puede pensar que esto es realmente raro ¿Pero quién soy yo decir lo que está mal o está bien? Aquel hombre comenta que le han concedido el permiso para hablar con Eren, yo y Levi nos impresionamos por eso ¿Permiso? ¿A qué se refiere con aquello? No tengo tiempo de pensar en nada porque una de las manos del pelinegro me rodea el brazo, haciéndome caminar hacia adelante. ¿Exactamente hacia dónde vamos? Quiero tratar de preguntar pero, Rivaille aprieta su agarre en mi pobre brazo; me mentalizo que algún día matare a este gnomo de jardín. Recorremos los pasillos de ese lugar, que lo relaciono como un palacio de justicia pues, están repletos de soldados de la policía militar. Al comenzar a bajar por unas escaleras oscuras llenas de antorchas una puntada viaja a mi cabeza, el dolor entra por mi sistema nublándome casi la vista, doy unos cuantos traspiés pero allí esta Levi para con su manera brusca hacerme caminar por obligación. Este sitio lo conozco de alguna parte, sé que lo he visto; una tira de imágenes cruza sin anestesia delante de mis ojos. Son sobre Eren, no solo él, Levi y Erwin rodean ese recuerdo extraño.
El Capitán Erwin frena al frente de una celda de barrotes negros, hay dos hombres con armas parecidos a un rifle custodiándola, aparentemente son rudos por la expresión de sus rostros; las antorchas tratan de más o menos iluminar el lugar pero claramente sigue siendo oscuro. Rivaille me suelta bruscamente, volteo para darle una mirada llena de odio ¿Cree que le seguiré teniendo miedo? Igualmente el dolor de cabeza sigue latente, por lo que no convenzo mucho con ello. Me congelo por completo, escucho el sonido de unos grilletes provenientes de la celda; oh, no, no puede ser cierto lo que está pasando ¿Verdad? Pero la voz ronca y casi adormilada de Eren jaeger capta todos mis sentidos. Y ahora lo entiendo, estamos en donde tienen confinado al chico ¿Cómo se me ha podido olvidar eso?
Eren abre sus ojos como despertando de algún sueño muy profundo, lo cual, es completamente cierto porque lleva aproximadamente tres días en coma. Supongo que es por su poder de titán, debe consumirle mucho de su energía y el dormir es la única manera de poder componerse. El muchacho comienza a mirar a su alrededor, en tanto Erwin le plantea si quiere preguntar algo; por otra parte Rivaille sigue con aquella calma que lo caracteriza. Solamente está apoyado en la pared con los brazos cruzados, en tanto mira hacia otro lado en un punto imaginario del lugar; le hago una mueca de desaprobación debido a su comportamiento. Sin embargo, al notar la curiosa mirada de Eren sobre mí me volteo inmediatamente, él no parece reconocerme de ninguna parte; sé que es completamente estúpido pero me sonrojo hasta las orejas, en tanto mira al suelo.
-       Em… um… - trata de pronunciar palabra, pero se le dificulta encontrarlas -  Este lugar, ¿Qué es?
-       Probablemente puedas verlo por ti mismo, pero es una celda bajo tierra – Eren trata de mover uno de sus brazos, encontrándolo inútil porque esta encadenado a la cama – Estas bajo la responsabilidad de la policía militar, hace unos momentos nos permitieron hablar contigo.
-       ¿Y… los reclutas que estaban conmigo? – pregunta, con un eje de preocupación en su ojos.
-       Los estamos interrogando. – sigue explicando, Erwin con total tranquilidad – A ellos y a cualquiera que sepa de tu pasado.
Ahora entiendo porque Erwin se comportó de esa manera cuando mencione a Eren, seguramente pensaba que lo conocía bien; lo que me hace pensar que en estos momentos Mikasa y Armin no estarán tomando el té y comiendo galletitas. Entonces, Erwin saca una llave muy peculiar, bueno, sé que es de Eren su padre se la dio… Aunque todo lo relacionado con eso me tiene muy enredada. El muchacho reacciona ante aquel objeto, inmediatamente comienza a relatar lo mucho que probablemente sabemos todos. En la casa natal donde nació Eren, su sótano para ser más específico, alberga el secreto de todo lo relacionado con los titanes. Eren en ningún momento comienza a decir que es mentira, todo lo contario, afirma que él Capitán esta en lo correcto su padre mismo le comento todo eso.
-       Pierdes la memoria, y tu padre desaparece, ¿eh? – comienza diciendo, Rivaille con un tono de ironía – Que convincente…
-       ¿Por qué no puede cerrar su maldito pico? – susurro entre dientes, muy bajo para que nadie me escuche. Sin embargo, noto como Eren se exalta por mi comentario.
-       Levi… pensaba que ya habíamos dejado claro que no tiene razones para mentir – Erwin menciona, como en tono de regaño o más bien cansado me mencionar aquello.
Tengo unas ganas de decirle “en tu cara”, pero inmediatamente mi atención es toda hacia Erwin quien le da a elegir a Eren que es lo que quiere hacer y las cosas que quisiera saber; sin embargo comienza hablar de la posibilidad de rescatar la Muralla María del poder de los titanes. En dado caso de hacerlo, necesitarían el poder Titán de Eren para sellar la abertura y así ir al sótano del Dr. Jaeger. En cuanto a mi punto de vista lo veo muy arriesgado, eso significaría más muerte y baja para la humanidad pero… estamos hablando del Capitán Erwin, él con tal de liberar a todas las personas de esas cosas se convertiría en lo que sea. Termina diciendo que gustándole o no los titanes tienen la influencia definitiva de nuestro destino, el titán colosal y blindado tiene los mismos principios que Eren. La única oportunidad que tienen es la llave, esa llave que tiene la clave para salvar a la humanidad de esta desesperada situación. El muchacho queda por un momento callado, como sumido en sus propios pensamientos, balbucea algunas palabras sin sentido pero en su rostro parece tenso muy tenso; pienso que está recordando un tipo de cosa horrible porque comienza a temblar.
-       Oye basura… no tenemos todo el día – dice, Rivaille algo cansado de la tardanza de Eren - ¿Qué es lo que quieres hacer?
Entonces aparece esa imagen frente a mí, esa que hace que mis piernas comiencen a temblar y mi pulso se acelere completamente; noto hasta como el mismo Levi se impresiona de lo que está viendo frente a sus ojos. Eren está temblando más aun, mucho más y el surco de sus ojos mucho más pronunciado, sus ojos verde claro se notan más oscuros casi neuróticos una sombra esta sobre ellos. Esta aprontando la mandíbula tanto que podría decir que sus dientes están rechinando, en tanto pronuncia esas palabras:
-       Quiero unirme a la legión de Reconocimiento… - dice, con voz tenebrosa y macabra haciéndome helar los huesos – y matar titanes, señor.
-       Oh, no está mal… - habla Levi en tanto un brillo traspasa su mirada, quedo con la mandíbula colgando literalmente.
¿No está mal? ¡¿Qué no está mal?! Si, este tipo está pero mal de la cabeza prácticamente Eren parece un ser completamente extraño. Ahora entiendo porque la Legión de Reconocimiento la tratan como la tratan, ahí deben da haber un paraíso de bichos raros, comenzando por su Capitán y terminando con el soldado más fuerte de la humanidad. Rivaille comienza a dar unos pasos hacia la celda donde esta Eren, comentándole a Erwin que él responderá por el muchacho, no es que confié en Eren ni mucho menos puede ser, claro esta. Sin embargo, Levi quiere estar cerca de él si se vuelve contra ellos o mete la pata para matarlo. Trago saliva en tanto una gota de sudor se resbala por mi cien, no quiero imaginar si este pudiese ser mi destino si piso en falso. Sacudo mi cabeza para alejar esos pensamientos, Levi no duda que los del alto mando este en contra de aquello, luego de todo, él sería el más idóneo para aquel trabajo. Eren se exalta un poco con todas esas palabras del enano, no es para menos me digo, cualquiera estaría sudando si te dicen que te van a matar si la lías en cualquier momento.
-       Bien, hijo estás dentro – sentencia, Erwin con mucha tranquilidad – considérate ya un miembro de la Legión de Reconocimiento.

Ya son dos, comenta una vocecilla en mi mente, si ambos la cagan de pica estarán más que muertos antes que los demás puedan detenerlos; y con este me refiero a Mikasa o Armin. En cuanto a mí, nadie dudara en detenerme, con tal, el cabo Rivaille estará más que ansioso en liquidarme con sus propias manos; hoy lo probó y estaría de más comentar que le fascinara terminar el trabajo. 

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