Prólogo
Siento una ligera corriente
caliente rodando mi cara ¿Qué puede ser? No lo sé, es como si me hubiese metido
en la estufa cuando mi madre calienta el agua. Puedo escuchar la sonido
metálico de algo chocando con carne, es como si rebanase a pedazos gigantes de
eso, el grito furioso de una bestia cuando eso paso resuena en mi mente.
¿Qué sucede? ¿Por qué no
puedo moverme? Algo me paraliza, los gritos de gente gritando ayuda me
obstaculizan el cerebro son tan desgarradores que no sé cómo bloquearlos.
Ojala…. Pudiera hacer que parasen, que dejasen de sufrir aquellas personas.
¿Por qué nadie hace algo? Digo por salvarlos, y a todo esto, ¿Cómo es que
llegue a este sitio? Ni si quiera recuerdo la última cosa que estaba haciendo.
Algo tiembla, es como si la
tierra quisiera expulsarme por los aires, sin embargo sigo paralizada y sin
moverme por completo. Trato de mover aunque sea un musculo de mi cuerpo pesado,
de alguna manera me paralizaron por completo como si me inyectaran alguna sustancia
que impida intentar algo. ¿Por qué? Pregunto a la oscuridad donde me encuentro
inversa, al asecho y silenciosa; no quiero sentirme inútil cuando puedo ayudar
a parar esos gritos infernales.
Oh, eso eran otro tipo de
gritos, pero no eran de auxilio venían cerca de donde probablemente me
encontraba paralizada; eran de un hombre lanzando a los cuatro vientos que algo
seria derrotado por no sé quién. Entonces por fin reaccione, abrí mis ojos a
par descubriendo donde me encontraba; ahora sí que estaba muerta del miedo. Mi
mirada revoloteo por todo el lugar, donde estaba era una especie de callejón
sin salida, trate de pararme lo más rápido posible recibiendo un mareo
repentino. Lleve mi mano a la cabeza, tenía un moretón tamaño coliseo, al
parecer de una forma me caí con razón me duele demasiado. Los gritos de aquel
hombre se volvieron a escuchar, lo busque con la mirada pero era una acto
completamente estúpido. Estaba frente de mí. No eran tan lejos pero no tan
cerca, una distancia de unos diez o nueve metros quizás si mis cálculos no
seguían siendo malos. La cosa más grotesca y asquerosa de todas, media como
unos 14 o 13 metros de altura, ojos desubicados y de un completo idiota, sus
brazos eran raros pequeños raquíticas diferente de sus piernas, casi se notaba
sus huesos de las costillas casi salidos por sus costados. Bueno, eso no era lo
que asustaba lo que realmente me tenía paralizada y llena de terror era lo de
sus boca, ¡Era un ser humano! Trataba de salvarse de ser masticado. ¿Cómo….?
¡¿Cómo es que viene a parar a este lugar?!
-
¡Los últimos en pie… serán los humanos! –
grito clavándole una especie de espada, pero aquel gigante lo mordió
esparciendo su sangre por su boca.
Viendo esto, inmediatamente
me puse de pie tratando de correr como si eso tratara de cambiar algo de su
destino, aquel ser atroz iba a devorarse a aquel sujeto y si no lo hacía sería
un milagro que sobreviviese a aquella mordida. ¿Qué iba hacer? A decir verdad
¿Cómo llego allá arriba? Al menos que el gigante lo tomase del suelo o…. eche un
vistazo a lo que cargaba puesto. Entonces lo supe… este mecanismo me ayudaba a
subir, iba a utilizarlo hasta que… algo me detuvo al momento.
-
El cabo Rivaille acabara con todos ustedes….
Es tan rápido que mis ojos
no logran captarlo tan bien, solo el sonido del choque de un garfio contra la
pared hace reaccionar mis sentidos; solo sé que sus cuchillas rosan la carne de
aquel gigante derribándolo. Es sorprendentemente habilidoso, me dice mi
subconsciente, sobre todo…. ¿pequeño? Oh…. Yo lo he visto en una parte.
Es tarde para darme cuenta
que estoy atrapada en el anime del “Ataque de los Titanes”.
No hay comentarios:
Publicar un comentario