lunes, 10 de febrero de 2014

Radioactive 1

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Y allí iba otro zombi que derrotaba mis habilidosas manos, como amaba jugar este tipo de juegos que para otras personas resultaban ser repulsivos; en fin ¿A quién demonios le importaba? Si a mí me gustaba era lo importante. Soy una chica muy distinta de las demás, sobre todo mis gustos y pasatiempos, pertenezco a esa clase en particular que llaman: “bicho raros”.
Cuando cursaba la preparatoria eran de las que rechazaban a penas y me conocían por completo, debido a que las chicas de mi edad para ese entonces les encantaba eran hablar de: chicos, maquillaje, chicos, telenovelas, más chicos, grupo de cantantes de moda, siguen los chicos y anécdotas estúpidas sin sentido de la vida diaria. Es entonces donde entraba yo, con mi amor incondicional por los libros, animación japonesa, grupos asiáticos, doramas, rock, juegos y películas de terror sobre todo la de zombis, agregándoles al final mi gusto incondicional a aquellos hombres que no son reales. Sí. No sentía ningún interés a chicos que no fuesen reales, tampoco amor por el pintarme o hablar de estupideces sin sentido. Por ese simple hecho me desplazaron a un lado. No me importa, me dije una y mil veces en tanto lloraba sola en mi habitación, comprendí que la humanidad resultaba ser tan repulsiva e idiota algunas veces por simplemente rechazar a una persona por ser diferente. Fue cuando me pregunte si los de diferente orientación sexual pasaban,  ser discriminados por no entrar a los que los demás supiesen que fue “totalmente normal”, allí nació mi otro amor pero un diferente: El yaoi.
Primero comencé en parejas ficticias, es decir, que no en si fueran relacionadas en el anime como tal; en la serie “Naruto” me gustaba el “SasuNaru” y comencé a indagar sobre ambos. Allí me obsesione completamente con “Sasuke” el mejor amigo de Naruto, él simplemente era la creación más perfecta del hombre; tenia afiches, cuadernos, imágenes en mi celular y computadora, ¡Hasta comencé a dibujar solo por él! En fin tenía un creciente amor hacia Sasuke. Claro. Que eso duro por bastantes años, no tengo ni idea cuanto pero… poco a poco fui descubriendo otros personajes en el anime, los cuales, me enamore por completo no con la misma magnitud que la de Sasuke. Al haber satisfecho mi necesidad de él y la pareja “SasuNaru” me pareció que sería una gran idea explorar más allá de ellos, encontrándome solo series para este tipo de parejas, estaba tan emocionada y realizada por así decirlo que embarque mi tiempo completamente en ellas. Sí. Deje de lado mi obsesión por Sasuke y le baje a la adrenalina con todo los demás.
A mis 17 años seguía sin tener amigos, por más que mis padres tratasen de hacerme entrar en razón yo no lo quería. ¿Para qué hacer amigos cuando estos te darán la espalda de momento a otro? No, no quería esa clase de amistad falsa basada solo en: “lo conveniente para mí y no para ti”. Las personas son crueles, el mundo es cruel en sí, me comentaba mi subconsciente; si abarcáramos más nuestro tiempo en ayudar a las personas a sentirse cómodas con las demás en vez de recharlas por lo que son, seriamos mucho más conscientes de la realidad de lo podridos que estamos.
Mis compañeros de clase me llamaban “la solitaria de los libros”, cada vez que trataban de comunicarse conmigo me veían leyendo un libro, sé que en algún punto simplemente comenzaron a burlarse de mi a mis espaldas. ¿Qué más daba? Me preguntaba mi mente, ¡Que lo hagan! Con tal por eso no voy a matarme ni nada, seguiré hacia delante con mi vida en solitario. Es más divertido estar leyendo libros que molestando a la gente, pongo mi mente a trabajar en algo productivo y no en destruir. Los profesores conversaban conmigo por muchas horas, también llamaban a mis padres de muy vez en cuando, mi comportamiento no era normal para una muchacha de mi edad. Tendría que estar saliendo, conversando con chicas de mi edad sobre ropa, novios o situaciones cotidianas, peleándome por saber más de mis amigos, riéndome de lo lindo que es la amistad; pero no estar solitaria, evitar a las demás personas, excluyéndome al rincón más apartado del salón con solo un libro y auriculares para escuchar música, ni mucho menos fulminar con la mirada a mis demás compañeros. A mi papá le pareció completamente ridículo, pues, en la casa era un chica muy vivaz y alegre, me la pasaba riéndome por todo y hablando con mi familiares sobre todo una prima que consideraba como mi mejor amiga, con mi hermano me peleaba hasta por la sopa y al sentarme al comedor relataba lo que había visto en las horas de clase. ¿Cómo es que su hija resultase ser lo opuesto a la que veía en casa? En cuanto a mi madre, ella simplemente agacho la cabeza, lo sabía, me dije a mi misma. ¡Ella sabía cómo era en clase! Sentí un frio recorrer mi cuerpo, no es como si me descubriesen haciendo una travesura o algo, era el hecho de que mamá había leído por completo mi alma como si se tratase de un libro abierto.
Por lo tanto, simplemente comento que ella trataría de hablar conmigo a solas y “arreglar este asunto”; los tres nos retiramos en silencio a nuestra casa. Nadie hablo nada a la hora del almuerzo, simplemente nos sumidos en nuestros platos llenos de comida. Tenía miedo, miedo de lo que me diría mi madre luego de esto, miedo de como mi padre me tomaría de ahora en adelante, pero sobre todo miedo de como mi familia entera hablaría de mi a mis espaldas. Quería ver a Luciana, la persona con quien más me llevaba en la faz de la tierra, ella era la última hija de un tío mío por parte de mi mamá. Es alegre vivaz y siempre está rodeada de amigos, amigos que nunca me dan la espalda al contarles las historias de los libros que leo, tampoco de los anime del momento. Pero no era el momento como para dispersar mi mente de lo inevitable, mi mamá ya completamente lista para hablar conmigo de lo sucedido en el colegio.
Mi madre alzo la voz pidiéndole a mi padre y hermano Ricardo dejarnos a las dos a solas, ellos retiraron los platos para encargarse de lavarlos; no entendía el sentimiento extraño que me invadía, era como si hubiese hecho algo malo aunque en realidad no lo había hecho. Recuerdo que ese día, estuvimos por largo rato hablando cómodamente a solas de eso, mi comportamiento, en realidad no había hecho nada malo. Ella comprendía completamente que yo era una persona completamente especial, por lo tanto, las personas me recriminarían por serlo. No había nada malo en mí al anegarme a tener amigos en la escuela, ya habrían personas que me respetasen por lo que soy, no por mis gustos diferentes. Definitivamente ellos eran lo que estaban mal, nadie me obligaría a salir o ver a otras personas, mucho menos tener novio pues todo venía a su tiempo. Mi papá se encargaría de mandar al mismísimo demonio a aquel profesor idiota, eso lo podía apostar con los ojos cerrados, me reí por ello.
Al graduarme del colegio mis padres sintieron un gran alivio, iría a la universidad y mi vida sería distinta, al menos eso pensaban; sin embargo al conocer que quería estudiar literatura no les resulto muy placentero. Mi papá casi colocaba el grito en el cielo, eso no me daría para comer, era completamente patético y fuera de alcance. Por lo tanto, se encargó de escoger una carrera para mí. Derecho. No, no era lo mío, ni siquiera se acercaba un poco me dio de rabia pues mi madre no hizo nada al respecto con ello. Claro, Ricardo si podría estudiar libremente arquitectura en tanto yo, estudiaría lo que papá querría. Era tan injusto. Pero no me quede con eso, yo por mis propios medios me inscribí en otra universidad para cursar lo que más me apasionaba en la vida: La literatura.
Hasta los momentos estudiaba ambas cosas y nadie se daba de cuenta, ni siquiera el quisquilloso de Ricardo que le encantaba meterse en donde lo no llamaban; pero con todo el cambio a la universidad no conseguía tener amigos. Bueno, que más se podría hacer, me dictaba mi consiente, la vida a veces un gran dolor en el trasero.
El día que comencé a ver “El ataque de los Titanes” estaba súper enojada con Ricardo, se supone que ambos amamos el anime de “Naruto” sin falta alguna lo vemos juntos cada vez que sale. Pero en esta ocasión, simplemente no quiso hacerlo y me dejo en el olvido, dejándome a mi suerte sola. Me enoje tanto con el que me encerré en habitación y comencé a navegar en mi portátil, por azares del destino, me encontré en Facebook unas imágenes que mostraban a ser completamente irreales para el anime; todos hablaban y comentaban lo muy bueno que era. Mi curiosidad me venció e inmediatamente comencé a verlo, cayendo en cuenta que en verdad era muy interesante; tengo que admitir que me hizo derramar unas cuantas lágrimas en algunos capítulos. Como por ejemplo, la supuesta muerte de “Eren” su protagonista, la cual, me coloque prácticamente histérica ya que era prácticamente el comienzo de la serie; Mikasa llorando al descubrir que Eren no está muerto, Eren sellando la entrada del Muro Rose una de las escenas que me pareció completamente épica e hizo estallar mi corazón de emoción. Todo marchaba bien, hasta que un personaje salvaje aprecio: Rivaille o Levi, como se diga.
Sí, he tenidos muchos enamoramientos por personajes ficticios del anime y de mencionar el más fuerte de todos: Sasuke. Pero esto, esto es algo nuevo para mí, porque Levi es el personaje más seco e inexpresivo de todo el anime. Resulta increíble que me guste, es decir, entiendo que me atraiga los serios pero los como él están en otro nivel algo mucho superior a mis expectativas. Tal vez me atraiga lo fuerte o esos abdominales de ensueño que tiene, bien, si hay razones para que me guste después de todo es el soldado más fuerte de la humanidad.
Veo como en la pantalla de mi monitor plasma que he muerto, suelto un suspiro recostándome hacia atrás de mi cama, cierro los ojos un momento e imagino que estoy con un hombre como él. Si los hombres de mi mundo fueran como los del anime, mi vida sería mucho más fácil, pero claro, él solo puede existir en mis mejores sueños. De todas maneras, si tomase vida o algo así, lo que menos ser interesaría en una persona como yo es tan insensible, aún más en su vida personal. Amaría que el autor del anime liberara más sobre su pasado, actualmente solo conocemos su presente. ¿De dónde viene? ¿Tenía familia? ¿Amigos? ¿Una mujer a quien amara mucho? Me levanto de sopetón ante ese pensamiento, sí, estoy enojada completamente llena de rabia con solo imaginármelo con alguien más. Suelto un resoplido por ese pensamiento, seria completamente ridículo él es un anime no una persona de la vida real.
-       ¡Michelle! ¿Qué estás haciendo? ¡Ven a desayunar! – me grita mi madre desde la cocina.
-       ¡Voy en un minuto! – contesto de la misma manera.
Cierro la pantalla de mi portátil alejándola fuera de mí. Me levanto y rápidamente corro hacia el comedor, sin antes pasarme por la cocina y darle un beso de buenos días a mi madre, al parecer hoy esta de muy buen humor; al estar en el comedor con tan solo mi padre y Ricardo en silencio noto que algunos alimentos están colocados ya. Suelto entre dientes unos buenos días, mi relación con mi padre se fue al caño luego del incidente con la universidad y Ricardo, bueno, sigo enojada por ver Naruto sin mí. Tan sencillo como eso. Mi mamá llega con los alimentos restantes del desayuno, su sonrisa es tan radiante que me contagia con su energía, coloca un plato de lo que a mi parecer es unos panqueques con miel por encima y me besa la mejilla; le agradezco y comienzo a devorar la comida como si no existiese mañana.
-       ¿Qué tal un maratón de “Resident Evil” luego de desayunar? – me pregunta Ricardo, en tanto se mete un gran bocado de panque.
-       Seguro. – respondo, encogiéndome de hombros y soltando una risita contenida.
-       Antes que nada, Carla ¿Has leído tu libro de leyes? Sabes que tienes que hacerlo, de lo contrario, te quitare tu portátil – dice, mi padre sin inmutarse y ni siquiera mirarme.
-       Vamos Daniel, estamos de vacaciones deja que los muchachos se diviertan despreocupadamente como quieran. – suelta mi madre, ya sentándose a la mesa a mi lado.
-       Aun así, su deber es estudiar así sea en vacaciones. Si quiere graduarse de Abogada, debe prepares como es debido – sentencia, como colocando orden al asunto.
-       Claro, como yo lo deseo tanto… - susurro entre dientes, por lo bajo tratando de que no se escuche nada.
-       ¿Qué acabas de decir? – me desafía con la mirada, papá.
-       ¡No dijo nada! Simplemente decía que lo deseaba tanto leer, que lo termino sin poder evitarlo – mintió, mi madre con mucho nerviosismo.
-       Que bien… - no se comió el cuento, lo sé, por la mirada inexpresiva de su rostro.
Más tarde se mismo día, estaba siendo derrotada por lo que se supone es mi juego favorito en la historia de los zombis, ver como dos gigantes que se parecen al “Kratos” del juego “Dios de la Guerra”; Ricardo decidió tomar cartas en el asunto y tomar el mando del juego. Valla que es un genio cuando lo juega, con tan poca vida ya ha arrasado con todos a su paso, aunque, él es un completo derrochador de balas me frustra de solo verlo. Lo aconsejo que no malgaste tanto, “utiliza el cuchillo, mierda” pero pronto cuando lo digo me saca de su habitación cerrándome la puerta en la cara. Quedo con cara de póker frente a la entrada del cuarto de él, lo has fastidiado, comenta mi subconsciente, qué más da le respondo.
Camino de nuevo hacia mi habitación, ese Ricardo es un completo picado no acepta sugerencias que les hago, mejor me voy a jugar otro juego o ver anime en la portátil; es más que obvio que no pienso leer aquel estúpido libro sobre no sé qué mierda de derecho. Al llegar a mi habitación me recuesto sobre mi cama sin prisa alguna, sujetó mi computadora en mis manos y la coloco encima de mis piernas. Reviso mi Facebook notando que me han enviado nuevas imágenes de Levi, son asombrosas me digo, le doy las gracias a mis amigos cibernéticos de los grupos de fans de este anime. Bueno, debo de admitir que se me caen las babas a tan solo verlas, simplemente son perfectas y definitivamente quien las dibujo tiene manos de ángel. Cierro los ojos y me deslizo hasta quedar completamente acostada sobre mi cama, como quisiera que este hombre cobrase vida, pero, si lo hiciese que fuese un tanto más dócil. “¿Estás loca verdad?” grita una voz en mi mente “A ti te gusta más como es, no creo que lo cambiases por un dócil jovenzuelo”; claro como si él fuese un joven polluelo. Según los fans Rivaille es bastante viejo aunque no lo aparente.
Cierro los ojos, tratando de calmar mi estúpida cabeza loca y enfocar mis pensamientos en otras cosas, no lo sé, quizás en estudiar para literatura sé que tengo un viaje de ensayos por hacer. Sin embargo, mi cuerpo comienza a sentirse completamente pesado, como si hubiese tomado alguna clase de psicotrópico para poder dormir cosa que no he hecho. Poco a poco mis articulaciones se duermen, los músculos de mi cara se paralizan y las ganas de gritar para pedir ayuda se hacen cada vez más nulas. ¿Tengo una parálisis de cuerpo completo? No, no quiero morir aun soy muy joven para hacerlo simplemente tengo 18 años. Cuando todo dentro de mí se duerme por completo, no queda otra cosa que sumarme a la inconciencia

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