jueves, 10 de mayo de 2012


Capitulo 5
Indisputable error
Gaara – Kun aun me miraba con un sentimiento q no podría decir cual, era como si estuviera sufriendo conmigo yo solo había dejado liberar esas horribles lagrimas amargas q querían salir desde el principio del relato le daba gracias al cielo por ponerme de nuevo a Gaara – Kun en mi camino, el había accedido a escucharme sin interrupciones pero aun así sabia q el estaba demasiado enojado por toda esta situación.
-       Supongo q ahora si termino toda la historia. – Me hablo directamente.
-       S-Si. – Seguí llorando y gimoteando.
-       Sabes q eres una ingenua total. – Hablo seriamente. – Sabias q Sasuke Uchiha era un cretino total y aun así tú…
No termino la frase pues el ruido de mis sollozos lo pararon, dio un suspiro como el de un mes completo se acerco a mi y me coloco su mano en mi hombro e hizo q lo mirar directamente a sus ojos.
-       Sasumika… - parecía mas calmado – No tienes por que decir q estas sola ¿Esta bien? Ya no me iré jamás de aquí.
-       Gaara – Kun. – susurre.
-       Esos malditos desgraciados pagaran por todo lo q te hicieron. – Apretó en puño una de sus manos – Te lo prometo.
-       N-No me prometas nada. – Tartamuda un poco tratando de tranquilizarme – Tan solo con q estés aquí se me hace mas q suficiente.
-       ¿Cómo te llegaron hacer esto? – Me hablo dulcemente mientras alzaba mi rostro. – Ya no estarás mas sola yo te protegeré.
-       No me abandones. – Susurraba mientras me acerque a el y lo abrace – Tan solo no quiero q me dejes sola.
-       Tranquila no lo are. – se separo de mi y me seco las lagrimas – Yo te cuidare de esos cretinos.
-       Gaara -  Kun. – susurre de nuevo.
Tal vez el acto q estaba por cometer seria uno de los actos mas arriesgados en toda mi vida, mas q cuando me confesé a Sasuke. Pensé q me estaba volviendo loca pero no, Gaara – Kun estaba cerrando los ojos lentamente y se estaba acercando a mi rostro con suma cautela como si fuera a Salir corriendo de allí pero no lo hice, accedí al llamado q me estaba haciendo su mirada verde jade y aceptando la invitación q sus labios me hacían. Lo bese, al principio me asusto un poco ya q era el segundo chico q besaba en mi vida y no era uno cualquiera era mi mejor amigo Gaara – Kun, el cual me había escuchado sin reclamarme nada. El beso de Gaara- Kun era de un sabor tan dulce, un sabor muy diferente del cual me había dado Sasuke las sensaciones de cosquilleo y culpa por lo q estaba haciendo me invadieron pero no eran las misma sensaciones q me hacia sentir Sasuke q eran de mariposas en el estomago y al la vez fuegos artificiales y después otras las cuales no podía ni describirlas.
Las cosas empezaron a ponerse como quien dice un tanto pasionales cuando Gaara – Kun me quito los lentes y me miro directamente, ni el mismo antes me había visto sin ellos al verme me sonrió tan dulcemente q creo q me sonroje, esas sonrisas verlas en Gaara – Kun eran totalmente nuevas para mi, me acaricio dulcemente la mejilla y deposito un pequeño beso en la punta de la nariz.
-       Tienes unos hermosos ojos verdes claros el brillo q tienen me encantan. – Me susurro.
Volvió a besarme y esta vez nos paramos del piso y caímos en la cama, sabia muy bien q lo q estaba cometiendo en estos momentos era una locura una reverenda y totalmente locura pero no podía parar los besos q me estaba dando este chico me llevaban a la gloria lo mas q podía hacer era acceder a esta total locura. No era solo eso estaba demasiado dolida con Sasuke, era mas q un hecho q no podía estar utilizando a mi pelirrojo amigo pero el mas que todo estaba haciendo las cosas mas difíciles. A continuación libero mi cabello de la trenza q tenia dejando ver mis extensos castaños y sedosos cabellos, Gaara – Kun al ver esto me los acaricio y le dio un beso, me sonrió buscando mi boca de nuevo q gustosamente los recibió de nuevo.
Recuerdo muy bien q esa noche fue la mas loca de todas, sentir las manos suaves de Gaara – Kun sobre mi cuerpo hacia q me erizara la piel y a la vez suspirara cada vez q me besaba era un paso menos para mi regreso a la realidad pero ya no había ya marcha atrás, cometí el peor error de mi vida. Acostarme con mi mejor amigo por dolor.
Escuche claramente los pajaritos piando alegremente afuera de mi ventana eso me hizo suponer q ya era de día, abrí mis ojos con pereza descubriendo el ardor q sentía en ellos entonces recordé lo ocurrido Sasuke me había engañado y todo lo q había vivido con el era total y reverenda mentira. Me senté de sopetón sintiendo q no estaba sola en mi cama y q no cargaba nada puesto en sima gire para ver mi acompañante y lo vi era Gaara – Kun, abrí mis ojos enormemente pero ¿Qué rayos hice anoche? Era una sucia y estúpida desaliñada ¿A quien se le ocurre acostarse con su mejor amigo? ¡Solo a mí!
Suspire tenia q calmarme y levantarme, con suma delicadeza pase por un lado del cuerpo de Gaara – Kun y busque algo de ropa en mi armario pero era demasiado tarde la voz q escuche hizo q brincara.
-       ¿Qué haces? – Me pregunto Gaara- Kun
-       ¡Gaara- Kun! – Grite del susto – P-Pues veraz yo… y tu… y sucedió q…
-       Lo siento. – Soltó de repente – Debí parar anoche cuando podía.
-       La q tiene q lamentarlo aquí soy yo. – Baje la mirada – Solo lo hice por despecho y no pude detenerte.
-       Tranquila. – Me sonrió – Yo te incentive para hacerlo – alce la mirada – Mejor ven aquí.
Me acerque a el como si fuera una pequeña niña buscando el calor de su mamá, Gaara – Kun se hizo a un lado y me dio un espacio en la cama me abrazo, era tan cálido estar en eso brazos allí podría sentirme completamente segura y a salvo.
-       Ágamos borrón y cuenta nueva ¿Quieres? – Me animo.
-       ¿Cómo si nada de esto hubiera sucedido? – pregunte.
-       Si eso. – Respondió sonriéndome - ¿Seguiremos siendo amigos cierto?
-       Completamente. – Reí junto a el. – No sabes cuanta falta me hiciste Gaara – Kun.
-       Y tú a mi Sasumika. – suspiro – Tal vez sea un estúpido por lo q ocurrió pero…
-       ¿No te acuerdas? – Lo interrumpí – borrón y cuenta nueva.
-       Si es verdad. – Me soltó y se levanto. – Deberías mirar hacia el otro lado mientras me vista.
-       Cierto. – Me voltee inmediatamente.
Era completamente ridículo ¿Acaso no había otra cosas q ya no había visto? Me pregunte con ironía. No me percate q todo este asunto me había hecho olvidar de mi problema con Sasuke, no un momento tan solo recordarlo hacia q el hueco de mi corazón se abriera de nuevo ya vestido Gaara – Kun se acerco a mi percatando mi de vuelta estado de animo depresivo y me hablo.
-       ¿Estas pensado en el? – Me pregunto mas bien me pareció una afirmación.
-       Si. – Susurre. - Soy una estúpida masoquista ¿no crees?
-       Para nada. – Me miro mal – Ahora ojos verdes levántate  y vístete yo esperare abajo.
Salió de la habitación dejándome sola, no podía seguir deprimida tenia q salir hacia delante con el orgullo en alto. Me pare y me dirigí al baño para tomar una ducha, Salí del baño y me coloque una ropa mas cómoda y limpia mi cabello lo traía suelto, mis lentes los cargaba en la mano así q al bajar las escaleras Gaara – Kun quedo impactado pues no se imaginaba verme sin mis lentes y peinado.
-       Creo q en algo si tenía razón ese cretino. – Decía asombrado - ¿En verdad vas a salir así?
-       ¿Salir? – pregunte confundida - ¿Vamos a salir?
-       Así es. – Se acerco a mi – Tienes q hacer unas par de cosas allá fuera – Señalo la puerta.
-       ¿Qué cosas? – pregunte – Yo q sepa no tengo nada q hacer por eso no me coloque mi peinado de siempre.
-       No te preocupes. – Me sujeto de la mano y me llevo a la puerta de la casa. – Con q te coloques los lentes bastara y sobrara.
Salimos de la casa y yo me coloque mis anteojos no quería caerme por no ver bien sin ellos, mi cabello suelto y casi mojado era movido por la suave brisa de la mañana si mis cálculos no me fallaban, era una caminata para ir a el casco de la ciudad y aunque no quedara muy lejos de mi casa, se me hacia algo fastidioso yo nunca había sido muy atlética q digamos y Gaa – Chan lo sabia muy bien.
Estaba en lo correcto, llegamos al casco de la ciudad donde habían altos edificios y grandes centros comerciales, kioscos y tienes pequeña pero lindas nada q era mi estilo nunca en mi cabeza había pensado en entrar a una de ellas y comprarme algo me parecían unas cosas tan osadas y poco a graciables para una persona como yo. Mi pelirrojo amigo q aun me sostenía de una mano me hizo adentrar a lo q a mi parecer era una cafetería, era como si estuviera adivinando mis pensamientos pues mi estomago comenzó a sonar y era la prueba necesaria para descubrir q tenia hambre. Gaara – Kun me dio una de esas sonrisas tiernas y dulces como la q me dio anoche y claro mis mejillas se volvieron a teñir de rojo y me hizo tomar asiento en una de las pequeñas mesas q daban cerca de un ventanal grande hacia la calle, el tomo ha ciento frente de mi, una camarera q tenia una pequeña libreta en sus manos y un sombrero como de marinero se nos acerco para saber nuestra orden.
-       A mi me da un capuchino y unos panecillos. – Hablo con elegancia mi amigo
-       Yo quiero una malteada de fresa y emparedado de jamón y queso. – Le pedí amablemente.
-       Muy bien en seguida se los traigo. – Anoto todo en su libreta y se marcho.
En silencio nos quedamos Gaara- Kun y yo, sin nada q decir el solo miraba al otro lado de la cafetería mientras y solo lo miraba a el, no sabia ni q hacer después de lo ocurrido de anoche me apenaba humanamente casi verlo a la cara, no es q no quisiera mirarlo pero aunque llegamos a un acuerdo de borrón y cuenta nueva las escenas de la noche anterior quedaron guardadas en mi memoria. De repente las escenas de la estúpida fiesta de Sakura me invadieron, me costaba creer aun q Sasuke hubiera jugado con mis sentimientos como si fuera un juego de monopolio, lo odiaba quería q sintiera un poco del dolor q yo estaba experimentando en este momento, que sufriera como yo lo estaba haciendo pero sobre todo yo quería la revancha si como se dice eventualmente la venganza. Yo siempre e recordado muy bien cada una de las palabras q me han profesado mis padres y una de ellas era la venganza, si me memoria no fallaba mi madre me dijo una vez q nunca dijera ni pensara en la venganza eso era como un veneno para el corazón lo que significaba la muerte de mis sentimientos mas hermosos posibles en mi, según mi padre existía o exististe el dicho de: “La Venganza es mala, mata el alma y la envenena” en estos momentos era lo mas mínimo q me importaba, si llevar a cabo una venganza contra Sasuke aria matar mi alma me tenia sin cuidado pues el ya había acabado con todo dentro de mi y eso incluía todos mis sentimientos mas lindos y profundos en mi.
El sonido de las cosas q había pedido junto a mi mejor amigo hicieron q despertara de mi ensoñación de venganza y sentimientos. Gaa – Chan no parecía estar muy al pendiente de mis facciones en el rostro todo lo contrario, parecía estar también sumergido en sus propios pensamientos una vez ya se retiro de la mesa la camarera intente entablar una conversación digna con mi pelirrojo amigo.
-       Dime una cosa Gaara – Kun – lo llame y el me miro - ¿Qué opinas sobre la venganza?
-       ¿Venganza? – Dio un sorbo a su café y lo coloco en la mesa – Mmm… no lo se la verdad no me gusta mucho esa palabra.
-       A mi menos. – Le conteste sonriendo. – Es q de repente se asomo por mi mente y me dio curiosidad lo q pensabas al respecto.
-       Sasumika. – pronuncio mi nombre seriamente. – No me digas q planeas practicarla con Uchiha Sasuke.
-       No nada q ver. – Sonreí nerviosamente – No seria capaz de practicar tal cosa y menos con un cretino como el.
-       No me mientas. – Miro furioso – No solo lo pensaste si estas casi segura de hacerlo.
-       Gaara – Kun – Agache la cabeza – Lo… lamento yo en verdad quiero…
-       ¿Practicarla? – Termino la frase – Sabes muy bien q es lo q tus padres nos han hablado de ella ¿No es así?
-       Si. – Suspire – Lo tengo muy presente.
-       ¿Si es así por que? – Pregunto enojado.
-       Porque Sasuke Uchiha debe pagar lo q me hizo – Apreté los puños – el y sus estúpidos amigos.
-       ¿Vale la pena sacrificar tu alma y sentimientos por eso? – pregunto – Déjame respondértelo q no.
-       Se perfectamente q no lo valen. – Respondí en seguida - Pero respóndeme ¿Qué sentimientos? ¿Qué alma? El ya destruyo con todo eso q habitaba en mi.
-       No lo creo. – le dio otro sorbo a su café – Anoche me di de cuenta cuando hicimos lo q hicimos.
-       ¡No me lo recuerdes! – Voltee la cara todo roja.
-       Se q dijimos borrón y cuenta nueva pero… - Hizo una pausa – No puedo permitir q quieras matar tus sentimientos por ese maldito cretino.
Al ver q yo no respondía me agarro la cara para q lo mirara directamente a sus ojos en ellos reflejaban seriedad pero tranquilidad era como si estuviera Transmitiéndome el mensaje q quería darme, dio un suspiro largo y decidió seguir hablándome.
-       No dejes q ese cretino gobierne y te amargue la vida. – sonrió – Acuérdate q el no vale la pena, ni siquiera merece cada lagrima q derramas por el.
No me había percatado pero comencé a llorar de nuevo, las lagrimas bajaban de mis ojos sin tregua alguna se los juro q quería parar pero no podía, era como si esas lagrimas hubieran estado guardadas desde hace mucho tiempo, bien esto ya se estaba poniendo fuera de control tenia q dejar de parar de llorar en este mismo instante.
-       L-Lo siento. – Me excuse.
-       No te disculpes. – Quito su mano de mi mentón y siguió tomando su café.
-       Y-Yo debería dejar de l-llorar pero no puedo. – Dije tratando de tranquilizarme.
-       Es mejor q drenes todo lo q tienes adentro y si es posible no dejar nada adentro de ti. – Hablo muy tranquilo.
Yo seguía llorando descontroladamente como una niña pequeña, en tanto mi pelirrojo amigo trataba de mirar a otro lado para no mirarme y yo podía desahogarme todo lo q tenia por dentro. Tan solo quería gritar su maldito y estúpido nombre pero no podía así q opte por apretar mi labios y tragármelo para no soltarlo, creo q Gaa – Chan se dio cuenta de eso por que se paro y pago la cuenta escuche claramente como le decía q se quedara con el cambio. Agarro mi mano y me empujo para andar junto a el, la verdad no recuerdo claramente cuando nos montamos en un taxi y el dijo una dirección q dejo un tanto desconcertado al conductor pero le hizo al fin al cabo caso.  Mientras viajábamos estaba acurrucada al pecho de mi pelirrojo amigo q por nada en el mundo me soltaba pues me tenia agarrada de mi cabello muy junto a el. Me di de cuenta q llegamos a el destino pues el me bajo cuidadosamente del taxi y pago al ver el lugar yo abrí estrepitosamente mis ojos era un campo extenso como de maíz, a mi lado ya se hallaba Gaara – Kun sujetándome el hombro.
-       Aquí nadie te vera. – me hablo dulcemente – Así q si quieres descargar todas esas emociones es tu mejor momento.
Caí arrodillada al suelo sin fuerza alguna y allí mismo mis sollozos se hicieron mas fuertes para casi trasformase en gritos mas bien yo diría alaridos, estaba gritando su estúpido y horrible nombre, lo odiaba y mucho mas q a nada, mas q a mis días horribles en Konoha. ¿Pero como era posible q esto me estaba pasando a mi? Me pregunte ¿Qué había hecho para merecer esto? ¿Ser fea era mi única condena? Por eso se había mentido conmigo toda mi vida, pero había aparecido como un ángel Sasuke para sacarme de mis días de sufrimiento para compensarlos con días de amor y felicidad, con compañía y una mano amiga por q antes de saber q me había enamorado de el pensé q había sido mi mejor amigo en ese infierno de escuela, pero estaba equivocada tan solo había sido una estúpida apuesta, el dinero era lo único q quería eso y llevar a su estúpida novia a una casa en la playa, también humillar a sus amigos. Era un sucio, un desgraciado, sin alma, sin corazón ni sentimientos, maldito, estúpido, idiota, bobo, tonto y otros insultos q no puedo mencionar pues son muy horribles para mi vocabulario. Lo odiaba eso ya era un hecho, quería hacerlo sufrir sentir lo mas mínimo de lo q yo sentía en estos momentos. Si mi pocos sentimientos q me quedaban se verían en juego por eso, no me importaba tendría mi revancha usaría la venganza de ser necesario. Pero a la vez no me podía mentir a mi misma, no lo odiaba completamente lo quería, mas q a mi propia vida mas q a nada en este mundo lo amaba demasiado tal vez por eso estaba tan dolida con el por que lo amaba pero el no a mi y lo peor de todo, se había burlado de mi en mi cara, cosa q me había perforado el corazón con un cuchillo y me dejo un hueco el cual me dolía cada vez q pensaba en el.
-       ¡Maldito! – Grita con ira y dolor- ¡Púdrete en el infierno! ¿Por qué apareciste en mi vida? ¡Solo para desgraciármela! – Gaara – Kun solo me observaba con cautela – Y lo peor es q no puedo mentirme… - Casi susurre – Por q te Amo como jamás en mi vida pensé amar a alguien pero… - Empecé alzar la voz de nuevos - ¡Tu veraz el infierno en la tierra! Y lo ganaste por burlarte de mí.
Deje de gritar para ya calmarme de por si, sentí un poco de alivio pero aun seguía con el hueco de mi corazón ese quizás estaría allí por un buen tiempo asta q sanara. Mi respiración ya estaba entrecortada pero ya había parado de llorar, sonreí con un poco de alivio definitivamente esto me había hecho mucho alivio gritar todo lo q sentía dentro de mi Gaara – Kun sabia muy bien de lo q yo necesitaba hacer, el con cautela se acerco a mi para ver como me encontraba puso una mano en mi hombro y yo voltee para mirarlo.
-       ¿Mucho mejor? – Me pregunto.
-       Definitivamente si. – Me sonroje un poco.
-       Entonces ojos bonitos. – Me sonrió – Acomódate esos lentes y sécate esas lagrimas
Me extendió la mano para ponerme de pie y yo la sostuve, me quite mis anteojos y los limpie con la camisa mía con mi mano me quite las lagrimas de mis mejillas mire a Gaa – Chan y le sonreí, estaba tan agradecida con el por haberme traído asta aquí y escucharme tan atentamente le debía mucho a la vida por este regalo tan grandioso. Me coloque mis lentes y empezamos a caminar hacia la calle, donde no muy lejos se encontraba una parada de autobuses yo me senté para q llegara un bus y nos llevara devuelta a centro de la ciudad. Finalmente después de tanta espera llego nuestro autobús y subimos en el optamos por tomar asiento en uno de los últimos puestos yo de la ventana y mi pelirrojo amigo el del pasillo estuvimos un buen rato en silencio asta q por fin decidí hablar algo.
-       ¿Cómo sabias q quería gritar? – le pregunte.
-       Digamos q no parabas de temblar y morderte tus labios. – Me respondió mirando a otro lado.
-       Sabes me siento algo culpable. – Mire al suelo – No hemos parado de hablar de mi y todo pero… no me as dicho nada sobre tu vida fuera de la ciudad soy un poco egoísta.
-       Para nada. – Volteo y me miro dulcemente. – Yo creo q eres la persona mas compasiva e ingenua de todas.
-       ¡Gracias por lo de ingenua! – Hable sarcásticamente - ¿Sabes? Te falto lo de inocente.
-       ¡No te enojes Sasu – Chan! – Bromeo
-       ¡No me empieces a decir así! – Me sonroje al máximo
Tal vez me había vuelto algo paranoica pero me pareció q Gaara – Kun me empezó a decir ese pocotón de cosas para salirse por la tangente y no contarme lo q había vivido fuera de la ciudad tan solo huyo de la realidad. Llegamos de nuevo al centro de la ciudad los edificios se volvieron asomar dándonos la bienvenida nuevamente, bajamos del autobús y empezamos a caminar sin rumbo fijo, bueno yo por q Gaa – Chan al parecer tenia algo en mente q no quería compartir conmigo.
Al ver q ya llevábamos mas de media hora de caminata y el nada q me decía a donde iríamos me impaciente, iba a abrir la boca cuando de repente choque con el y gire a ver a donde habíamos parada y era en…
-       ¿Una clínica de ortodoncia? – pregunte fuera de mi. - ¿Qué hacemos aquí Gaara – Kun?
-       Creo q entrando sabrás el por que de todo esto. – Me dijo seriamente entrando al lugar.
Cuando entre Gaa – Chan ya se encontraba hablando con una especie de odontóloga, la verdad todo este asunto se me paraba los pelos de punta el sabia mas q nadie q me aterraban demasiado estos lugares y sobre todo esos aparatos raros q utilizaban. Vi como la señora q era un rubia de ojos azules con una especie de bata blanca se acercaba a mi junto a mi pelirrojo amigo yo no me moví solo me quede perpleja mirando como se me acercaba.
-       ¿Es ella? – Me señalo mientras miraba a Gaara – Kun
-       Si – respondió – Es ella de la q le hablo.
-       Bien. – suspiro – Dime niña ¿Cómo te llamas?
-       Katsuki Sasumika. – Respondí idiotizada.
-       Perfecto Sasumika ¿No te importe q te llame así? – Me pregunto.
-       No en lo absoluto. – Dije aun perpleja.
-       Me gustaría q nos acompañaras a otro lugar ¿Te parece?
-       Puedo preguntar adonde vamos. – mire a mi pelirrojo amigo.
-       Al consultorio. – Me contesto Gaara – Kun
-       Entonces… ¿Vamos? – empezó a caminar hacia una puerta.
-       Gaara – Kun… ¿Me as traído al odontólogo? – Pregunte aterrada.
-       Vamos… - Me agarro del brazo y me llevo al consultorio.
No entendía nada de lo q estaba sucediendo pero de algo si estaba segura esto no me gustaría nada. Cuando entramos al consultorio tome asiento junto a mi pelirrojo amigo y la odontóloga me hizo una serie de preguntas respecto a mi salud odontológica lo sabia Gaa – Chan me trajo para q me vieran mis dientes imperfectos, yo le contestaba todo lo q me preguntaba asta q una de las preguntas me dejo perpleja no creía lo q me preguntaba.
-       ¿Desde hace cuanto tienes los frenillos? – Me pregunto.
-       Desde hace mucho tiempo. – Le conteste – La verdad pase por varias clases de ellos para llegar a estos en conclusión casi toda mi vida e usado unos.
-       Exactamente lleva como unos 10 o 9 años usándolos. – Le contesto Gaara – Kun
-       Valla entonces as tenido problemas de ortodoncia desde pequeña.
-       Así es. – Respondí.
-       Creo q es mejor q te sientes en la silla. – Se paro y camino en donde se encontraba la horrorosa silla q recordaba como mi tortura.
Yo me pare guiada por Gaa – Chan el sabia q me aterraba este tipo de cosas. Cuando tome asiento la odontóloga me coloco directamente en mi boca la lámpara q alumbraba e hizo q abriera para ver mis dientes para saber como los tenia, pude ver la expresión q tenia en su rostro era como de asombro y a la vez descubrimiento giro para ver a mi pelirrojo amigo y balanceo su cabeza con signo de aprobación cosa q a mi me dio algo de curiosidad ¿Qué significaba todo aquello? ¿Por q tanto secretos? ¡Yo quería saber la verdad ahora mismo!
-       Creo q tienes razón. – Apago la lámpara reflectora. – Esos frenillos ya están sobrando.
-       Lo q pensaba. – Suspiro con desgano.
-       E-Esperen un minuto. – Me reincorpore en el asiento para poder mirarlo a los dos a la vez. - ¿Qué están tratando de decir?
-       Sasumika. – Me miro la odontólogo – Tienes unos dientes perfectos ni una sola caries además están muy bien acomodados a los q nos lleva q los frenillos ya cumplieron su función.
-       Están tratando de decirme q… ¿Ya no los necesito? – me puse atónica no era posible aun no podía quitármelos.
-       Si así es. – Cerró los ojos. – Por lo q hoy te los quitare
-       ¿Qué? – Grite asombrada – P-Pero no pueden digo ¡No puedes! Es decir yo…
-       Sasumika. – Me regañaba Gaara – Kun – Tranquilízate ¿Quieres? Además la odontóloga no te va hacer nada solo un favor.
-       Gaara ya me conto q le tienes pavor a todo este tipo de situaciones. – Lo miro y sonrió. – Así q no te preocupes te prometo q todo será rápido.
-       ¡Gaara – Kun! – Grite mientras la odontóloga me sentó de nuevo de sopetón en la silla para comenzar con el procedimiento.
-       Yo tomare asiento aquí. – Se sentó al lado del escritorio de la odontóloga – Además tengo q llamar a mi casa.
-       Jahajahsjas. – Trataba de responderle pero no podía.
Gaara – Kun había firmado su sentencia de muerte conmigo pero pensadlo ahora todo esto me había servido para la gran transformación de Sasumika Katsuki y se lo agradecía con todo el alma y corazón.

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