Capitulo 5
Indisputable error
Gaara – Kun aun me miraba con un
sentimiento q no podría decir cual, era como si estuviera sufriendo conmigo yo
solo había dejado liberar esas horribles lagrimas amargas q querían salir desde
el principio del relato le daba gracias al cielo por ponerme de nuevo a Gaara –
Kun en mi camino, el había accedido a escucharme sin interrupciones pero aun
así sabia q el estaba demasiado enojado por toda esta situación.
-
Supongo q ahora si termino toda la
historia. – Me hablo directamente.
-
S-Si. – Seguí llorando y gimoteando.
-
Sabes q eres una ingenua total. – Hablo
seriamente. – Sabias q Sasuke Uchiha era un cretino total y aun así tú…
No termino la frase pues el ruido de
mis sollozos lo pararon, dio un suspiro como el de un mes completo se acerco a
mi y me coloco su mano en mi hombro e hizo q lo mirar directamente a sus ojos.
-
Sasumika… - parecía mas calmado – No
tienes por que decir q estas sola ¿Esta bien? Ya no me iré jamás de aquí.
-
Gaara – Kun. – susurre.
-
Esos malditos desgraciados pagaran por
todo lo q te hicieron. – Apretó en puño una de sus manos – Te lo prometo.
-
N-No me prometas nada. – Tartamuda un
poco tratando de tranquilizarme – Tan solo con q estés aquí se me hace mas q
suficiente.
-
¿Cómo te llegaron hacer esto? – Me
hablo dulcemente mientras alzaba mi rostro. – Ya no estarás mas sola yo te
protegeré.
-
No me abandones. – Susurraba mientras
me acerque a el y lo abrace – Tan solo no quiero q me dejes sola.
-
Tranquila no lo are. – se separo de mi
y me seco las lagrimas – Yo te cuidare de esos cretinos.
-
Gaara -
Kun. – susurre de nuevo.
Tal vez el acto q estaba por cometer
seria uno de los actos mas arriesgados en toda mi vida, mas q cuando me confesé
a Sasuke. Pensé q me estaba volviendo loca pero no, Gaara – Kun estaba cerrando
los ojos lentamente y se estaba acercando a mi rostro con suma cautela como si
fuera a Salir corriendo de allí pero no lo hice, accedí al llamado q me estaba
haciendo su mirada verde jade y aceptando la invitación q sus labios me hacían.
Lo bese, al principio me asusto un poco ya q era el segundo chico q besaba en
mi vida y no era uno cualquiera era mi mejor amigo Gaara – Kun, el cual me
había escuchado sin reclamarme nada. El beso de Gaara- Kun era de un sabor tan
dulce, un sabor muy diferente del cual me había dado Sasuke las sensaciones de
cosquilleo y culpa por lo q estaba haciendo me invadieron pero no eran las
misma sensaciones q me hacia sentir Sasuke q eran de mariposas en el estomago y
al la vez fuegos artificiales y después otras las cuales no podía ni
describirlas.
Las cosas empezaron a ponerse como
quien dice un tanto pasionales cuando Gaara – Kun me quito los lentes y me miro
directamente, ni el mismo antes me había visto sin ellos al verme me sonrió tan
dulcemente q creo q me sonroje, esas sonrisas verlas en Gaara – Kun eran
totalmente nuevas para mi, me acaricio dulcemente la mejilla y deposito un
pequeño beso en la punta de la nariz.
-
Tienes unos hermosos ojos verdes claros
el brillo q tienen me encantan. – Me susurro.
Volvió a besarme y esta vez nos paramos
del piso y caímos en la cama, sabia muy bien q lo q estaba cometiendo en estos
momentos era una locura una reverenda y totalmente locura pero no podía parar
los besos q me estaba dando este chico me llevaban a la gloria lo mas q podía
hacer era acceder a esta total locura. No era solo eso estaba demasiado dolida
con Sasuke, era mas q un hecho q no podía estar utilizando a mi pelirrojo amigo
pero el mas que todo estaba haciendo las cosas mas difíciles. A continuación
libero mi cabello de la trenza q tenia dejando ver mis extensos castaños y
sedosos cabellos, Gaara – Kun al ver esto me los acaricio y le dio un beso, me
sonrió buscando mi boca de nuevo q gustosamente los recibió de nuevo.
Recuerdo muy
bien q esa noche fue la mas loca de todas, sentir las manos suaves de Gaara –
Kun sobre mi cuerpo hacia q me erizara la piel y a la vez suspirara cada vez q
me besaba era un paso menos para mi regreso a la realidad pero ya no había ya marcha
atrás, cometí el peor error de mi vida. Acostarme con mi mejor amigo por dolor.
Escuche claramente los pajaritos piando
alegremente afuera de mi ventana eso me hizo suponer q ya era de día, abrí mis
ojos con pereza descubriendo el ardor q sentía en ellos entonces recordé lo
ocurrido Sasuke me había engañado y todo lo q había vivido con el era total y
reverenda mentira. Me senté de sopetón sintiendo q no estaba sola en mi cama y
q no cargaba nada puesto en sima gire para ver mi acompañante y lo vi era Gaara
– Kun, abrí mis ojos enormemente pero ¿Qué rayos hice anoche? Era una sucia y
estúpida desaliñada ¿A quien se le ocurre acostarse con su mejor amigo? ¡Solo a
mí!
Suspire tenia q calmarme y levantarme,
con suma delicadeza pase por un lado del cuerpo de Gaara – Kun y busque algo de
ropa en mi armario pero era demasiado tarde la voz q escuche hizo q brincara.
-
¿Qué haces? – Me pregunto Gaara- Kun
-
¡Gaara- Kun! – Grite del susto – P-Pues
veraz yo… y tu… y sucedió q…
-
Lo siento. – Soltó de repente – Debí
parar anoche cuando podía.
-
La q tiene q lamentarlo aquí soy yo. –
Baje la mirada – Solo lo hice por despecho y no pude detenerte.
-
Tranquila. – Me sonrió – Yo te
incentive para hacerlo – alce la mirada – Mejor ven aquí.
Me acerque a el como si fuera una
pequeña niña buscando el calor de su mamá, Gaara – Kun se hizo a un lado y me
dio un espacio en la cama me abrazo, era tan cálido estar en eso brazos allí
podría sentirme completamente segura y a salvo.
-
Ágamos borrón y cuenta nueva ¿Quieres?
– Me animo.
-
¿Cómo si nada de esto hubiera sucedido?
– pregunte.
-
Si eso. – Respondió sonriéndome -
¿Seguiremos siendo amigos cierto?
-
Completamente. – Reí junto a el. – No
sabes cuanta falta me hiciste Gaara – Kun.
-
Y tú a mi Sasumika. – suspiro – Tal vez
sea un estúpido por lo q ocurrió pero…
-
¿No te acuerdas? – Lo interrumpí –
borrón y cuenta nueva.
-
Si es verdad. – Me soltó y se levanto.
– Deberías mirar hacia el otro lado mientras me vista.
-
Cierto. – Me voltee inmediatamente.
Era completamente ridículo ¿Acaso no
había otra cosas q ya no había visto? Me pregunte con ironía. No me percate q
todo este asunto me había hecho olvidar de mi problema con Sasuke, no un
momento tan solo recordarlo hacia q el hueco de mi corazón se abriera de nuevo
ya vestido Gaara – Kun se acerco a mi percatando mi de vuelta estado de animo
depresivo y me hablo.
-
¿Estas pensado en el? – Me pregunto mas
bien me pareció una afirmación.
-
Si. – Susurre. - Soy una estúpida
masoquista ¿no crees?
-
Para nada. – Me miro mal – Ahora ojos
verdes levántate y vístete yo esperare
abajo.
Salió de la habitación dejándome sola,
no podía seguir deprimida tenia q salir hacia delante con el orgullo en alto.
Me pare y me dirigí al baño para tomar una ducha, Salí del baño y me coloque
una ropa mas cómoda y limpia mi cabello lo traía suelto, mis lentes los cargaba
en la mano así q al bajar las escaleras Gaara – Kun quedo impactado pues no se
imaginaba verme sin mis lentes y peinado.
-
Creo q en algo si tenía razón ese
cretino. – Decía asombrado - ¿En verdad vas a salir así?
-
¿Salir? – pregunte confundida - ¿Vamos
a salir?
-
Así es. – Se acerco a mi – Tienes q
hacer unas par de cosas allá fuera – Señalo la puerta.
-
¿Qué cosas? – pregunte – Yo q sepa no
tengo nada q hacer por eso no me coloque mi peinado de siempre.
-
No te preocupes. – Me sujeto de la mano
y me llevo a la puerta de la casa. – Con q te coloques los lentes bastara y
sobrara.
Salimos de la casa y yo me coloque mis
anteojos no quería caerme por no ver bien sin ellos, mi cabello suelto y casi
mojado era movido por la suave brisa de la mañana si mis cálculos no me
fallaban, era una caminata para ir a el casco de la ciudad y aunque no quedara
muy lejos de mi casa, se me hacia algo fastidioso yo nunca había sido muy
atlética q digamos y Gaa – Chan lo sabia muy bien.
Estaba en lo correcto, llegamos al
casco de la ciudad donde habían altos edificios y grandes centros comerciales,
kioscos y tienes pequeña pero lindas nada q era mi estilo nunca en mi cabeza
había pensado en entrar a una de ellas y comprarme algo me parecían unas cosas
tan osadas y poco a graciables para una persona como yo. Mi pelirrojo amigo q
aun me sostenía de una mano me hizo adentrar a lo q a mi parecer era una
cafetería, era como si estuviera adivinando mis pensamientos pues mi estomago
comenzó a sonar y era la prueba necesaria para descubrir q tenia hambre. Gaara
– Kun me dio una de esas sonrisas tiernas y dulces como la q me dio anoche y
claro mis mejillas se volvieron a teñir de rojo y me hizo tomar asiento en una
de las pequeñas mesas q daban cerca de un ventanal grande hacia la calle, el
tomo ha ciento frente de mi, una camarera q tenia una pequeña libreta en sus
manos y un sombrero como de marinero se nos acerco para saber nuestra orden.
-
A mi me da un capuchino y unos
panecillos. – Hablo con elegancia mi amigo
-
Yo quiero una malteada de fresa y
emparedado de jamón y queso. – Le pedí amablemente.
-
Muy bien en seguida se los traigo. –
Anoto todo en su libreta y se marcho.
En silencio nos quedamos Gaara- Kun y
yo, sin nada q decir el solo miraba al otro lado de la cafetería mientras y
solo lo miraba a el, no sabia ni q hacer después de lo ocurrido de anoche me
apenaba humanamente casi verlo a la cara, no es q no quisiera mirarlo pero
aunque llegamos a un acuerdo de borrón y cuenta nueva las escenas de la noche
anterior quedaron guardadas en mi memoria. De repente las escenas de la
estúpida fiesta de Sakura me invadieron, me costaba creer aun q Sasuke hubiera
jugado con mis sentimientos como si fuera un juego de monopolio, lo odiaba
quería q sintiera un poco del dolor q yo estaba experimentando en este momento,
que sufriera como yo lo estaba haciendo pero sobre todo yo quería la revancha
si como se dice eventualmente la venganza. Yo siempre e recordado muy bien cada
una de las palabras q me han profesado mis padres y una de ellas era la
venganza, si me memoria no fallaba mi madre me dijo una vez q nunca dijera ni
pensara en la venganza eso era como un veneno para el corazón lo que
significaba la muerte de mis sentimientos mas hermosos posibles en mi, según mi
padre existía o exististe el dicho de: “La Venganza es mala, mata el alma y la
envenena” en estos momentos era lo mas mínimo q me importaba, si llevar a cabo
una venganza contra Sasuke aria matar mi alma me tenia sin cuidado pues el ya
había acabado con todo dentro de mi y eso incluía todos mis sentimientos mas
lindos y profundos en mi.
El sonido de las cosas q había pedido
junto a mi mejor amigo hicieron q despertara de mi ensoñación de venganza y
sentimientos. Gaa – Chan no parecía estar muy al pendiente de mis facciones en
el rostro todo lo contrario, parecía estar también sumergido en sus propios
pensamientos una vez ya se retiro de la mesa la camarera intente entablar una
conversación digna con mi pelirrojo amigo.
-
Dime una cosa Gaara – Kun – lo llame y
el me miro - ¿Qué opinas sobre la venganza?
-
¿Venganza? – Dio un sorbo a su café y
lo coloco en la mesa – Mmm… no lo se la verdad no me gusta mucho esa palabra.
-
A mi menos. – Le conteste sonriendo. –
Es q de repente se asomo por mi mente y me dio curiosidad lo q pensabas al
respecto.
-
Sasumika. – pronuncio mi nombre
seriamente. – No me digas q planeas practicarla con Uchiha Sasuke.
-
No nada q ver. – Sonreí nerviosamente –
No seria capaz de practicar tal cosa y menos con un cretino como el.
-
No me mientas. – Miro furioso – No solo
lo pensaste si estas casi segura de hacerlo.
-
Gaara – Kun – Agache la cabeza – Lo…
lamento yo en verdad quiero…
-
¿Practicarla? – Termino la frase –
Sabes muy bien q es lo q tus padres nos han hablado de ella ¿No es así?
-
Si. – Suspire – Lo tengo muy presente.
-
¿Si es así por que? – Pregunto enojado.
-
Porque Sasuke Uchiha debe pagar lo q me
hizo – Apreté los puños – el y sus estúpidos amigos.
-
¿Vale la pena sacrificar tu alma y
sentimientos por eso? – pregunto – Déjame respondértelo q no.
-
Se perfectamente q no lo valen. –
Respondí en seguida - Pero respóndeme ¿Qué sentimientos? ¿Qué alma? El ya
destruyo con todo eso q habitaba en mi.
-
No lo creo. – le dio otro sorbo a su
café – Anoche me di de cuenta cuando hicimos lo q hicimos.
-
¡No me lo recuerdes! – Voltee la cara
todo roja.
-
Se q dijimos borrón y cuenta nueva
pero… - Hizo una pausa – No puedo permitir q quieras matar tus sentimientos por
ese maldito cretino.
Al ver q yo no respondía me agarro la
cara para q lo mirara directamente a sus ojos en ellos reflejaban seriedad pero
tranquilidad era como si estuviera Transmitiéndome el mensaje q quería darme,
dio un suspiro largo y decidió seguir hablándome.
-
No dejes q ese cretino gobierne y te
amargue la vida. – sonrió – Acuérdate q el no vale la pena, ni siquiera merece
cada lagrima q derramas por el.
No me había percatado pero comencé a
llorar de nuevo, las lagrimas bajaban de mis ojos sin tregua alguna se los juro
q quería parar pero no podía, era como si esas lagrimas hubieran estado
guardadas desde hace mucho tiempo, bien esto ya se estaba poniendo fuera de
control tenia q dejar de parar de llorar en este mismo instante.
-
L-Lo siento. – Me excuse.
-
No te disculpes. – Quito su mano de mi
mentón y siguió tomando su café.
-
Y-Yo debería dejar de l-llorar pero no puedo.
– Dije tratando de tranquilizarme.
-
Es mejor q drenes todo lo q tienes
adentro y si es posible no dejar nada adentro de ti. – Hablo muy tranquilo.
Yo seguía llorando descontroladamente
como una niña pequeña, en tanto mi pelirrojo amigo trataba de mirar a otro lado
para no mirarme y yo podía desahogarme todo lo q tenia por dentro. Tan solo
quería gritar su maldito y estúpido nombre pero no podía así q opte por apretar
mi labios y tragármelo para no soltarlo, creo q Gaa – Chan se dio cuenta de eso
por que se paro y pago la cuenta escuche claramente como le decía q se quedara
con el cambio. Agarro mi mano y me empujo para andar junto a el, la verdad no
recuerdo claramente cuando nos montamos en un taxi y el dijo una dirección q
dejo un tanto desconcertado al conductor pero le hizo al fin al cabo caso. Mientras viajábamos estaba acurrucada al
pecho de mi pelirrojo amigo q por nada en el mundo me soltaba pues me tenia
agarrada de mi cabello muy junto a el. Me di de cuenta q llegamos a el destino
pues el me bajo cuidadosamente del taxi y pago al ver el lugar yo abrí
estrepitosamente mis ojos era un campo extenso como de maíz, a mi lado ya se
hallaba Gaara – Kun sujetándome el hombro.
-
Aquí nadie te vera. – me hablo
dulcemente – Así q si quieres descargar todas esas emociones es tu mejor
momento.
Caí arrodillada al suelo sin fuerza
alguna y allí mismo mis sollozos se hicieron mas fuertes para casi trasformase
en gritos mas bien yo diría alaridos, estaba gritando su estúpido y horrible
nombre, lo odiaba y mucho mas q a nada, mas q a mis días horribles en Konoha.
¿Pero como era posible q esto me estaba pasando a mi? Me pregunte ¿Qué había
hecho para merecer esto? ¿Ser fea era mi única condena? Por eso se había
mentido conmigo toda mi vida, pero había aparecido como un ángel Sasuke para
sacarme de mis días de sufrimiento para compensarlos con días de amor y
felicidad, con compañía y una mano amiga por q antes de saber q me había
enamorado de el pensé q había sido mi mejor amigo en ese infierno de escuela,
pero estaba equivocada tan solo había sido una estúpida apuesta, el dinero era
lo único q quería eso y llevar a su estúpida novia a una casa en la playa,
también humillar a sus amigos. Era un sucio, un desgraciado, sin alma, sin
corazón ni sentimientos, maldito, estúpido, idiota, bobo, tonto y otros insultos
q no puedo mencionar pues son muy horribles para mi vocabulario. Lo odiaba eso
ya era un hecho, quería hacerlo sufrir sentir lo mas mínimo de lo q yo sentía
en estos momentos. Si mi pocos sentimientos q me quedaban se verían en juego
por eso, no me importaba tendría mi revancha usaría la venganza de ser
necesario. Pero a la vez no me podía mentir a mi misma, no lo odiaba
completamente lo quería, mas q a mi propia vida mas q a nada en este mundo lo
amaba demasiado tal vez por eso estaba tan dolida con el por que lo amaba pero
el no a mi y lo peor de todo, se había burlado de mi en mi cara, cosa q me
había perforado el corazón con un cuchillo y me dejo un hueco el cual me dolía
cada vez q pensaba en el.
-
¡Maldito! – Grita con ira y dolor-
¡Púdrete en el infierno! ¿Por qué apareciste en mi vida? ¡Solo para
desgraciármela! – Gaara – Kun solo me observaba con cautela – Y lo peor es q no
puedo mentirme… - Casi susurre – Por q te Amo como jamás en mi vida pensé amar
a alguien pero… - Empecé alzar la voz de nuevos - ¡Tu veraz el infierno en la
tierra! Y lo ganaste por burlarte de mí.
Deje de gritar para ya calmarme de por
si, sentí un poco de alivio pero aun seguía con el hueco de mi corazón ese
quizás estaría allí por un buen tiempo asta q sanara. Mi respiración ya estaba
entrecortada pero ya había parado de llorar, sonreí con un poco de alivio
definitivamente esto me había hecho mucho alivio gritar todo lo q sentía dentro
de mi Gaara – Kun sabia muy bien de lo q yo necesitaba hacer, el con cautela se
acerco a mi para ver como me encontraba puso una mano en mi hombro y yo voltee
para mirarlo.
-
¿Mucho mejor? – Me pregunto.
-
Definitivamente si. – Me sonroje un
poco.
-
Entonces ojos bonitos. – Me sonrió –
Acomódate esos lentes y sécate esas lagrimas
Me extendió la mano para ponerme de pie
y yo la sostuve, me quite mis anteojos y los limpie con la camisa mía con mi
mano me quite las lagrimas de mis mejillas mire a Gaa – Chan y le sonreí,
estaba tan agradecida con el por haberme traído asta aquí y escucharme tan
atentamente le debía mucho a la vida por este regalo tan grandioso. Me coloque
mis lentes y empezamos a caminar hacia la calle, donde no muy lejos se
encontraba una parada de autobuses yo me senté para q llegara un bus y nos
llevara devuelta a centro de la ciudad. Finalmente después de tanta espera
llego nuestro autobús y subimos en el optamos por tomar asiento en uno de los
últimos puestos yo de la ventana y mi pelirrojo amigo el del pasillo estuvimos
un buen rato en silencio asta q por fin decidí hablar algo.
-
¿Cómo sabias q quería gritar? – le
pregunte.
-
Digamos q no parabas de temblar y
morderte tus labios. – Me respondió mirando a otro lado.
-
Sabes me siento algo culpable. – Mire
al suelo – No hemos parado de hablar de mi y todo pero… no me as dicho nada
sobre tu vida fuera de la ciudad soy un poco egoísta.
-
Para nada. – Volteo y me miro
dulcemente. – Yo creo q eres la persona mas compasiva e ingenua de todas.
-
¡Gracias por lo de ingenua! – Hable
sarcásticamente - ¿Sabes? Te falto lo de inocente.
-
¡No te enojes Sasu – Chan! – Bromeo
-
¡No me empieces a decir así! – Me
sonroje al máximo
Tal vez me había vuelto algo paranoica
pero me pareció q Gaara – Kun me empezó a decir ese pocotón de cosas para
salirse por la tangente y no contarme lo q había vivido fuera de la ciudad tan
solo huyo de la realidad. Llegamos de nuevo al centro de la ciudad los
edificios se volvieron asomar dándonos la bienvenida nuevamente, bajamos del
autobús y empezamos a caminar sin rumbo fijo, bueno yo por q Gaa – Chan al
parecer tenia algo en mente q no quería compartir conmigo.
Al ver q ya llevábamos mas de media
hora de caminata y el nada q me decía a donde iríamos me impaciente, iba a
abrir la boca cuando de repente choque con el y gire a ver a donde habíamos
parada y era en…
-
¿Una clínica de ortodoncia? – pregunte
fuera de mi. - ¿Qué hacemos aquí Gaara – Kun?
-
Creo q entrando sabrás el por que de
todo esto. – Me dijo seriamente entrando al lugar.
Cuando entre Gaa – Chan ya se
encontraba hablando con una especie de odontóloga, la verdad todo este asunto
se me paraba los pelos de punta el sabia mas q nadie q me aterraban demasiado
estos lugares y sobre todo esos aparatos raros q utilizaban. Vi como la señora
q era un rubia de ojos azules con una especie de bata blanca se acercaba a mi
junto a mi pelirrojo amigo yo no me moví solo me quede perpleja mirando como se
me acercaba.
-
¿Es ella? – Me señalo mientras miraba a
Gaara – Kun
-
Si – respondió – Es ella de la q le
hablo.
-
Bien. – suspiro – Dime niña ¿Cómo te
llamas?
-
Katsuki Sasumika. – Respondí
idiotizada.
-
Perfecto Sasumika ¿No te importe q te
llame así? – Me pregunto.
-
No en lo absoluto. – Dije aun perpleja.
-
Me gustaría q nos acompañaras a otro
lugar ¿Te parece?
-
Puedo preguntar adonde vamos. – mire a
mi pelirrojo amigo.
-
Al consultorio. – Me contesto Gaara –
Kun
-
Entonces… ¿Vamos? – empezó a caminar
hacia una puerta.
-
Gaara – Kun… ¿Me as traído al
odontólogo? – Pregunte aterrada.
-
Vamos… - Me agarro del brazo y me llevo
al consultorio.
No entendía nada de lo q estaba
sucediendo pero de algo si estaba segura esto no me gustaría nada. Cuando
entramos al consultorio tome asiento junto a mi pelirrojo amigo y la odontóloga
me hizo una serie de preguntas respecto a mi salud odontológica lo sabia Gaa –
Chan me trajo para q me vieran mis dientes imperfectos, yo le contestaba todo
lo q me preguntaba asta q una de las preguntas me dejo perpleja no creía lo q
me preguntaba.
-
¿Desde hace cuanto tienes los
frenillos? – Me pregunto.
-
Desde hace mucho tiempo. – Le conteste
– La verdad pase por varias clases de ellos para llegar a estos en conclusión
casi toda mi vida e usado unos.
-
Exactamente lleva como unos 10 o 9 años
usándolos. – Le contesto Gaara – Kun
-
Valla entonces as tenido problemas de
ortodoncia desde pequeña.
-
Así es. – Respondí.
-
Creo q es mejor q te sientes en la
silla. – Se paro y camino en donde se encontraba la horrorosa silla q recordaba
como mi tortura.
Yo me pare guiada por Gaa – Chan el
sabia q me aterraba este tipo de cosas. Cuando tome asiento la odontóloga me
coloco directamente en mi boca la lámpara q alumbraba e hizo q abriera para ver
mis dientes para saber como los tenia, pude ver la expresión q tenia en su
rostro era como de asombro y a la vez descubrimiento giro para ver a mi
pelirrojo amigo y balanceo su cabeza con signo de aprobación cosa q a mi me dio
algo de curiosidad ¿Qué significaba todo aquello? ¿Por q tanto secretos? ¡Yo
quería saber la verdad ahora mismo!
-
Creo q tienes razón. – Apago la lámpara
reflectora. – Esos frenillos ya están sobrando.
-
Lo q pensaba. – Suspiro con desgano.
-
E-Esperen un minuto. – Me reincorpore
en el asiento para poder mirarlo a los dos a la vez. - ¿Qué están tratando de
decir?
-
Sasumika. – Me miro la odontólogo –
Tienes unos dientes perfectos ni una sola caries además están muy bien
acomodados a los q nos lleva q los frenillos ya cumplieron su función.
-
Están tratando de decirme q… ¿Ya no los
necesito? – me puse atónica no era posible aun no podía quitármelos.
-
Si así es. – Cerró los ojos. – Por lo q
hoy te los quitare
-
¿Qué? – Grite asombrada – P-Pero no
pueden digo ¡No puedes! Es decir yo…
-
Sasumika. – Me regañaba Gaara – Kun –
Tranquilízate ¿Quieres? Además la odontóloga no te va hacer nada solo un favor.
-
Gaara ya me conto q le tienes pavor a
todo este tipo de situaciones. – Lo miro y sonrió. – Así q no te preocupes te
prometo q todo será rápido.
-
¡Gaara – Kun! – Grite mientras la
odontóloga me sentó de nuevo de sopetón en la silla para comenzar con el
procedimiento.
-
Yo tomare asiento aquí. – Se sentó al
lado del escritorio de la odontóloga – Además tengo q llamar a mi casa.
-
Jahajahsjas. – Trataba de responderle
pero no podía.
Gaara – Kun había firmado su sentencia
de muerte conmigo pero pensadlo ahora todo esto me había servido para la gran
transformación de Sasumika Katsuki y se lo agradecía con todo el alma y
corazón.
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