XVII
One Week for the Regionals
Los días nuevamente pasaron a largas sancadas delante de nosotros, sin saberlo ya teníamos las regionales sobre nuestras cabezas. Particularmente, no me encontraba nerviosa, menos traba de pensar en que en mis hombros se encontraba la victoria del coro. Buscaba canalizar todas esas emociones tomando una taza cargada de chocolate, acompañada de mis excelentes revistas de moda, estando sentada en la cafetería de Red. Al menos huía un poco de todo, aun mas, de la locura de Yahiko. Quien seguía presionando con el "enfoque" de la canción "Wings", puedo jurar buscar todas las maneras posibles de complacerlo en la parte de rememorar memorias felices, pero anhelantes, tener algo cerca e igualmente extrañarlo. ¡Dios! Y yo que ese tipo de pensamientos eran propios de una chica, al parecer, no podía estar peor de equivocada. Afortunadamente, Sasori e Hidan decidieron intervenir proponiendo dejar la cosas como estaba, la manera mia de cantar era perfecta, no debíamos sobre esforzarnos mas de lo normal. De lo contrario, podríamos fracasar. Asi que, viéndolo de ese punto de vista, las practicas del coro bajaron un poco su intencidad. Con respecto a mis amigos en Konoha, no sabía mucho, las chicas rompieron toda conversación conmigo estas semanas defendiendose encontrarse ocupadas con las regionales, además, de lidiar contra la entrenadora Utao nuevamente. Bueno, cuando nos vieramos el día de las regionales lo entendería. Resultaba un poco solitario no hablarme con ellas, menos teniendo un motón de cosas por discutir, además, al enterarse seguramente colocarían el grito en el cielo. Tomando un giro inesperado en los acontecimientos con Sasuke, hablando de él, de una manera sorpresiva dejamos de toparnos el uno al otro en los pasillos e inclusive en el coro, solamente apareciendo extritamente necesario para los ensayos. Luego de eso, no existina ningún momento en encontrarnos. Habíamos decidió dar una pausa a encontrarnos con los Andaluz, debido a necesitar todo el tiempo para las regionales, aun recuerdo como Kohana pegandosele insanamente a Sasuke se oponía a ello. Aunque, la misma Sasuniki freno tal acto de malcriadez, ese no era comportamiento de una chica de alta sociedad, en verla la abuela Uchiha así, estaría desolucionada. Esas palabras surgieron efecto en la chica, porque inmediatamente acepto el destino de parar los ensayos y dejar libre a Sasuke. Se preguntaran: ¿Acaso todo el mundo sabe que él esta comprometido con la hermana de Jenna? Si, a estas alturas de la vida creo difícil encontrar a alguien en Red, quien no lo sepa. Es mas, estuvo de moda correr el chisme por los pasillos unos días, sumandole la arrogancia a una Jenna totalmente complacida al mirarme a los ojos. No podía darme igual todo esto, llegue a un punto en mi vida que nada podría afectarme, porque desde la fiesta en casa de los Sabaku me desligue todo lo consiguiente a los Uchiha, o mas bien, a Sasuke. Si bien, producia un poco de nostalgia nuestra relación fuera de lo romántico, siendo amigos, compartiendo momentos únicos llenos de tonterías, duetos y diversión. Realmente apestaba como nos encontrábamos ahora, lejos el uno del otro, cumpliendose una vez mas una de mis premoniciones, jamas íbamos a volver a lo de antes y causaba un poco de escosor en el pecho. Fuera de esto, existía una vida que seguía avanzando y necesitaba adaptarme a ella, dejando lo dañino atrás y centrandome en lo bueno. Por ejemplo, mi relación con Gaara. Ya estaba acostumbrando a ser llamada "su novia", aunque de igual forma terminaba sonrojandome, algunas chicas en mi clase preguntaban que se sentía ser la pareja de él. Sinceramente, bastante cómodo, porque aparte de estar juntos de manera romántica seguía siendo mi mejor amigo, y eso, debe siempre guardarse como tomarse en cuenta. Mis compañeras terminaban chillando emocionadas, complacidas de tales palabras, mas bien, deseando poder estar en una relación así. Esto demostraba la gran influencia de Gaara en el cuerpo estudiantil femenino, por mucho que él realmente lo odiara y a mi me diera gracia. Siguiendo con el relato, mis compañeros de cuarto ya no se veían tan renuentes a nuestra relación, de a poco la misma Sana nos aceptaba e igualmente Akito, quien contra la espada y la pared, hizo prometele cuidarnos el uno al otro. Amu musito el parecerle un anciano, en cuanto Sana se acto nómino la hermana revoltoso, por lo tanto dejaron el papel de padre a Tadase. Este simplemente comento ser un trabajo muy pesado, menos teniendo bajo tutela a hijos tan problemáticos como nosotros, mejor se jubilaba antes de ejercerlo. Amu contagiada de la broma, se lanzo sobre su amigo sacudiendo con su puño la pobre cabellera rubia de él, ella aceptaría ser la tia "piernas largas" de todos, por lo tanto, su hermanito menor no debía de comportarse como un mal padre frente a sus hijos. Ya deben saber mas o menos la finalización de todo esto, en una contienda campal entre esos revoltosos, donde hasta nata para pasteles hizo su aparición campal. Al menos, volvieron a la normalidad, pensé mientras los veía luchar y eso me hacia sentir bien.
Aunque, de pronto, una señal fuera de este mundo (quizás) debía interrumpir su armonioso encuentro. En esta ocasión, fue el sonido del celular de Tadase. Asi que, moviendo bruscamente hacia un lado a Amu decidió contestarlo.
— ¿Si? — hablo callando el sonido de todos en el cuarto — ¿Mika? ¿Qué ocurre? Oh, demonios, lo olvide. Disculpame, realmente disculpame. Dejame mandarle un texto a los demás y luego veamonos en la cafetería. En diez, hasta entonces.
Corto la llamada, entrando rápidamente al cuarto de baño dejandonos desconcertados a todos, pero mas a su mejor amiga. La cual, haciendo una cara de tristeza total, soltó un suspiro resignada. Eso me sorprendió, aunque no fui la única, igualmente fue para todos.
— Lo siento chicos — se disculpo Tadase, sonriendo apenado en tanto salia del baño de los hombres — Olvide que haría un trabajo en grupo con Mika y otros compañeros de clase, nos veremos en la cena. ¿Cierto?
— No hay problema — conteste por lo demás, imitando su sonrisa.
— Perfecto...
— Claro, sin inconvenientes Tadase — intervino con voz rencorosa Amu, levantándose de la cama. Mirandolo directamente — Olvidemos que estas ocultandome algo, olvidemos que hace un momento estábamos en tiempo de calidad con "amigos", sobre todo, ¡Olvidemos que prácticamente no nos vemos seguido!
Los ojos miel de Amu se veían realmente enojados, como si en ellos estuvieran fundiendose una clase de azúcar a fuego lento, donde básicamente el ingrediente principal era el rencor. Mire intuitivamente a Gaara, piendole una intervención técnica antes de desatarse un infierno, pero no, él e inclusive la misma Sana estuvieron en desacuerdo con eso. Ellos solos debían de resolver sus problemas, sin la mano de alguien mas.
Tadase, sorprendido, giro en dirección a su mejor amiga sin poder comprender absolutamente nada. ¿Qué le ocurría?
— Amu — pronuncio su nombre con calma, buscando no enojarla mas — ¿De qué estas hablando? Si dormimos bajo un mismo techo, comemos todos los días el desayuno y...
— ¡No me vengas con esas chorradas! — elevo su tono de voz, indignada — Ambos sabemos aquí que eso no es cierto, tu prácticamente vives pegado a esa tal "Mika", dejandonos a un lado. ¡Dejandome a un lado! ¿Acaso ella te lo manda? ¡¿Te exige hacerlo?!
En mis días de compartir habitación con Amu, jamas en la vida pensé verla tan enojada como ahora, ella al igual que Sana, tenían un espíritu bastante jovial y travieso. Nunca lo contrario. Ahora, todo esto golpeaba mi imagen de ella en mi mente.
— No seas ridícula — le dijo un tanto ofendido, comenzando a moverse por la habitación buscando sus cosas — Mika en la vida haría tal cosa, ella es una buena chica.
— Entonces, ¿cual es el problema? — le exigo, parandose a su lado — ¡Y ni intentes volver a los mismo de no "existe nada"! Porque ya no me lo como mas, te conosco Tadase, te conosco perfectamente y se que algo malo te ocurre. Dime, ¿qué te sucede?
Él se queda estático ante la última interrogante, sabe perfectamente que no puede escapar de los años de convivencia compartidos con Amu, es obvio el enterarse de su comportamiento inregular de los últimos meses. Aunque, el contarle lo ocurrido es imposible, menos cuando su problema irradia en el cambio de sus sentimientos hacia ella. Su mayor tesoro es las memorias compartidas juntos, aun mas, su amistad. ¿Y como se todo eso? Fácil, he estado en su zapatos y puedo entenderlo con solo mirarlo.
— Deja de ver fantasma donde no los hay, Amu — se metió unos cuantos libros en su bolso, sonriendo y sacudiendo los cabellos de su amiga — estoy bien, en verdad estoy algo ocupado con las clases últimamente. De estar algo distanciado, lo siento, pero en verdad debo irme.
Dicho esto, paso por un lado de ella dejándola mas furiosa a lo anterior, porque apretaba los puños con fuerza evitando quizás decir algo estúpido. Nuestro amigo se despidió de los demás, prometiendo encontrarnos en la cena, acto seguido giro la perilla de la puerta listo para atravesar.
— ¿Piensas huir nuevamente? — detuvo sus movimientos, al escucharla — ¿Como aquel día en la casa de Lizi? Ese truco ya es viejo, Tadase. Además, te atragatas diciendome que me dejo consumir por Ikuto, cuanto tu, en estos momentos estas haciendo lo mismo. ¿Te has convertido en un hipócrita?
Las palabras producieron en Tadase un tipo de reacción delicada, porque inmediatamente giro su cuerpo en dirección a la chica poseyendo un brillo inusual en sus ojos ámbar, enojo gratuito. Tomando una bocanada de aire a la par de hundir sus hombros, decidió darle una respuesta.
— ¿Con que cara vienes a exigirme algo tu? — exclamó sumamente reconroso — Cuando la mayoría del tiempo te la pasas pegada al teléfono o restegandole a los demás tu relación con Ikuto, no trates de compararme contigo, ni siquiera lo pienses. Porque al menos, si mido mi comportamiento.
— ¡¿Qué estas...?!
— Olvidalo — la ignoro dandosela la vuelta — no pretendo seguir perdiendo el tiempo contigo, menos el tratar de compartir mis secretos contigo, los que obviamente, no mereces saber.
En el momento de abandonar la habitación, Amu cae al suelo sin fuerzas algunas acumulando lágrimas en sus ojos, sumamente adolorida de las hirientes palabras del quien consideraba mejor amigo. De inmediato, corrí a socorrerla buscando cerciorarme de encontrarse bien, aunque eso era obviamente nulo porque la chica, de manera mecánica, se lanzó a mis brazos encontrando consuelo. Gaara, soltó un suspiro pesado avisando ir detrás de Tadase, realmente se paso con esa actitud fría hacia su mejor amiga, debía de disculparse. Sorpresivamente, Akito lo detuvo, este no es nuestro problema, porque el chico mismo debía de darse cuenta de su error, el escucharlo de alguien mas no serviría de nada. Sana argumento que tal vez esa reacción era simple estrés, o simplemente, Amu lo presiono al punto del límite y la manera de protegerse ha sido esa. Podría ser posible, aunque fuese como fuese, las cosas se le escaparon de las manos. Tadase necesitaba descargar todo su dolor de otra manera, de lo contrario, seguiría reaccionando de esa manera y no seria para nada agradable.
Esa misma noche, decidi deambular por los pasillos de Red hasta llegar a la sala de coro, creí conveniente el practicar un poco para las regionales. La cena fue bastante pesada, entre la ausencia de Tadase y el animo decaído de Amu consumieron mis ánimos por completo, ni mencionar la situación dentro de la habitación, donde ambos chicos se ignoraban. Asi que, teniendo la menor oportunidad escape lejos de allí, encaminandome a los solitarios pasillos del colegio. Deberían considerarme loca por hacer algo así, pero prefería mil veces eso antes de seguir bajo el mismo espacio de aquellos dos, ni siquiera podía mirar a Tadase sin olvidar el llanto de Amu. Mierda, realmente en mi vida no puede exisitir un poco de paz, con tanta drama creo poder escribir una obra de teatro, diez canciones y un par de poesías. Suspire pegando mi frente a las teclas del piano, estaba buscando aprender a tocar una canción de "Rihana" como distracción, pero resulto ser traumático. La cura resulto peor a la enfermedad. De pronto, una sacudida en mi pantalón pijama me hizo levantarme de golpe, mi celular recibía aparentemente una llamada, lo sorprendente el conocer el remitente. Haruno Sakura. ¿No estaba ocupada ensayando para las regionales? ¿O llorando por Sai? Bien, eso último podría ser considerado un golpe bajo, mejor lo descartó. Llenando de aire mis pulmones, decidi contestarle para salir de una buena vez de esto.
— ¿Sakura? — hable sin emoción.
— ¡Lizi! — chillo emocionada, bastante a mi parecer. ¿Qué ocurría? — ¡Ha pasado bastante tiempo mi amiga! ¡Te he extrañado mucho! ¿Como estas?
Ah, por supuesto. Este es el efecto a punto de entrar a semana de competencia, el creer poseer en mis manos el trofeo de las regionales, en señal de revancha del año pasado. Como olvidarlos de todas maneras, cuando pensamos que seria el final de todo por perder frente a los tramposos de Akatsuki, aunque volvimos victoriosos y mas unidos que nunca. Al pesar de las circunstancias, de lo muy lejos en encontrarme estos momentos, mi corazón seguía estando en Konoha junto a mis verdaderos amigos.
— Estoy fantástica, ansiosa de verlos en las regionales — conteste sorpresivamente, contagiada de los recuerdos de mi mente — espero que estén preparados porque vamos con varias sorpresas.
— Lo mismo digo — respondió soltando una risita competitiva — pero dejemos eso para la semana próxima, hemos estado tan atadas al coro que ni tiempo para vernos ha acontecido. Minami casi que camina por las paredes, ya sabes, eres como su hija prácticamente — suelto una carcajada ante su comentario, eso es cierto, mi mejor amiga durante mi estadia en Konoha siempre me defendió igual a una cría de tigre. Con colmillos y dientes — Dijo algo sobre "la boda de Sasori" y "ocupada haciendo coros" igualmente de tomarte estos fines de semana pasados, has estado bastante distante. Te pido, no, te exigo que me coloques al día con toda tu vida.
— Bien, podría pedirte básicamente lo mismo — propuse rodeando los ojos — aunque esta situación por teléfono es francamente absurda, mejor seria en persona. Existe muchos detalles que debes saber, que deben saber. — no quería adelantar nada, pero cuando se enteraran de todo iban a chillar emocionadas — ¿Estas dispuesta a encontrarnos?
Un minuto de silencio se produjo, donde no escuchaba solamente el sonido del reproductor de sonido de Sakura con clásicos de obras de teatro de renombre, muy común en ella. Seguidamente, de un chillido emocionado que llevo a separar mi oreja del celular. ¿Y a esta que le pasaba?
— ¡Debo llamar a las chicas horita mismo! — dictaminó, hablando con ella misma mas que conmigo — Luego, contacto contigo. Nos vemos.
Quede estática al escuchar el pitido propio de el corte de la llamada, no comprendia nada de lo que pasaba por la cabeza de aquella chica, ella al igual que la misma Kohana hacían las cosas a su manera sin preguntarles nada a nadie. Sino, podríamos retomar cuando apareció sin mas aquí en Red... Aguarden, aguarden, simplemente aguarden. No, no... podía... ¿En verdad serian capaz? Hablo de las demás chicas, me rehusó a imaginar a las otras recorriendo los pasillos de Red. Ha Karin con su usual coqueteo, Sasumika y su atolondrada cabeza, Hinata junto a sus pensamientos sucios e Ino inspeccionando cada rincón de este colegio, ni menos esperaba imaginar a mi mejor amiga. Me levante rápidamente del asiento frente al piano, corriendo a la salida aprovechando para mandarle un mensaje de texto a Gaara, debía de prepararse a un posible ataque de terrorista en tropel. Al cruzar la puerta, tropese contra una persona cayendome casi al suelo, de no ser porque dicho sujeto sostuvo de mi muñeca colocandome estable. Iba agradecerle el gesto igual disculparme, hasta que subi mi mirada, mejor ni lo hubiese hecho menos el venir a estas horas sola a este sitio. Porque los ojos negros parecidos a la noche captaron mi presencia perfectamente, robando cada una de mis pensamientos tranquilos como razonables, Sasuke era el dueño de ella.
Rápidamente, me solte de su agarre dando un paso hacia atrás asustada, cohibida de cualquier movimiento de su parte. Por el contrario, este se limito ha sonreír de medio lado de forma triste casi afectandome.
— Siento mucho el haberte asustado, Lizi — me dijo con voz pausada, casi apenada. — pero no me esperaba verte por aquí.
— Esa... esa debería ser mi línea — tartamude un poco, nerviosa de su presencia bastante cerca — en verdad disculpeme por haber tropezado contigo, Sasuke.
— Ah, no, en verdad ni te preocupes — sonrio como solamente el solia hacerlo, colocandome la piel de gallina — solo quería decirte que deja de preocuparte por las palabras de Yahiko y relajate, de tu voz sobre esforzarse sería un problema para todos. Tomalo con calma.
Oh... no, no puedes volver al pasado, como cuando solías aconsejarme con detalles mínimos. De esa manera logro tenerme a sus pies, atrapar mi corazón y jamas quererlo soltar.
— De acuerdo, tomare eso en cuenta — dije con seriedad, manteniendo un muro invisible entre los dos.
— Bien, entonces... ten una buena noche. Lizi — deseo con cortesía, captando de inmediato el mensaje.
— Igualmente.
Esta manera, tan fria, distante y con tantas trabas de por medio se redujo nuestra relación estrecha de antes. De cierta manera, dolia directamente a los recuerdos y mi corazón, pero debía de evitarlo, borrar todas esas sensaciones envueltas en mi cerebro comiendome lentamente. Ahora en adelante, debía de acostumbrarme, porque las distancias serian mas y mas grandes, igual que al sol con la luna. Queriendose, pero siendole prohibido encontrarse, porque su destino desde hace mucho había sido hechada.
★★★★★★★★★★★
Era Miércoles, mitad de semana y para mí, el día mas pesado de todos. Permanecí durante el día arrastrando mis pies de clase en clase, tratando de no quedarme dormida en las lecciones dadas y anotando los trabajos, tareas al igual a los exámenes próximos. ¿Acaso los profesores no tienen otra cosa por hacer? Que se yo, una familia por atender, hijos por criar... una novia quizás. Claro, la mayor satisfacción en ellos es torturarnos, simplemente. La noche anterior, no pude dormir bien gracias a tres factores predominantes. El primero, la rara atmósfera creciente en mi habitación, gracias a Amu y Tadase. El segundo, aquel encuentro extraño en la entrada del coro con Sasuke, ese consejo y la distancia abrumadora entre ambos. Y el tercero, la llamada de Sakura junto a ese aviso, bien, esa última me asustaba mas que las demás. ¿Seria realmente capaz de aparecerse con las chicas en Red? Lo hizo una vez, aunque sola, fue de infarto pero controlable. En esta ocasión, podría ser peor al anuncio de una guerra mundial. Sonando el timbre del aviso de la llegada del almuerzo, salí del salón primero que Gaara avisandole adelantarme al comedor, él debía de resolver otras cosas antes de poder ir a comer. Una vez mas, arrastre mis pies al comedor bostesando, realmente quería dormir, el cansancio que poseia era para saltarme todas las clases y escapar a mi habitación. La verdad, ese plan sonaba tentador, pero justificar la ausencia era todo un dolor en el trasero. El timbre de mi celular sono, desviando la atención que poseía entre otro bosteso, lo saque con disimulo pensando en tal vez tratarse de Sana o la misma Amu aun deprimida. Pero no, en la vida era imposible el acertar para mi, porque el remitente de dicho mensaje hizo subir el estado anímico de golpe. Decidieron atacar, la terrorista movió sus fichas una vez mas, llevándose todo a su paso.
"Estamos esperandote en el estacionamiento. Sakura"
Oh mierda, mierda, mierda. Ese "estamos" sonaba a manada y ya sabia por donde mas o menos se encaminaba las cosas, respirando profundamente máximo tres veces, guarde mi telefono en el bolsillo del saco y sali corriendo parecido a una persona viendo un fantasma. Esto podía considerarse de la misma manera, el ataque de los fantasmas parlanchines. Recorri los pasillos de Red ágilmente, inclusive tome uno sus otro atajo, algunos alumnos me observaban confundidos y otros se apartaban de mi paso. Debo de tener una cara bastante conmocionada, aunque realmente es justificable. Finalmente llegue al estacionamiento, en donde efectivamente, las chicas de "Konoha club" se encontraban esperandome bastante calmadas. La expresión de Sakura, era igual al Joker de Batman, sonrisa de oreja a oreja. Algo trama.
— ¡Lizi! — grito moviendo su brazo en mi dirección — ¡Estamos por aquí!
Aqui vamos, nunca pensé que fuese capaz de hacerlo nuevamente. Pero aquí la tienen, una vez mas en Red, para completarlo, acompañada.
— Hola chicas — las salude sonriendoles — ¿Como estan?
— ¡Fenomenal! — respondió por las otras Sakura, jure ver a Karin rodeando los ojos — No es por presumir ni nada, pero los números de las regionales quedaron de infarto. Vamos a ganarles.
— ¿No se suponía que ibamos a tratar otras cosas? — comento con ironía Minami — nada de competencias.
— Yo pensé que examinaríamos niños prodigio — intervino Sasumika con su usual disparate, todas la quedamos mirando extrañadas — traje conmigo mi kit de laboratorio, así descubrir la procedencia de su inteligencia.
— Sasumika, cariño — la sostuvo de los hombros Karin, haciéndola guardar sus cosas — no sera necesario.
— ¿En verdad? — parecio desilusionada.
A esto me refería anteriormente, meter a mis amigas especiales con cada característica suya, en un lugar como Red. Debo haber perdido la cabeza, pero no había marcha atrás.
— ¿No entraremos? — exclamó con ojos brillosos Hinata, mirando de reojo al edificio — muero por conocer Red.
— ¿Qué tiene de especial? — pregunto rodeando los ojos Karin, cruzando sus brazos — solo es un enorme edificio lleno de niños ricos, seguramente estirados y con infulas de grandeza. Mogami — me llamo señalandome — He escuchado un poco sobre tu historia con esa cacatua, no te preocupes por su prima, de encontrarla tu dime y le enseñare como se hace las cosas en mi barrio.
No sabia si sentirme halagada o asustada por ese hecho, lo dejare como una mezcla de ambas.
— Lo conveniente para ti es quedarte tranquila — hablo Ino mirandola calmada — no quiero ir a buscarte en la cárcel, menos juntar dinero para tu fianza.
— ¿Saben que en la cárcel existen los duendes? — argumento Sasumika, entremetiendose entre esas dos con carga alta — si logras encontrarlos, podrán darte tu olla de oro.
Comenze a caminar mas rápido, no quería ser involucrada con esa parranda de locas, quienes conversavan entre si sus asuntos. Cubrí mi rostro en tanto cruzaba los pasillos de Red concurridos, algunos estudiantes miraban extrañados el grupo detrás de mi, seguramente no estaban acostumbrados a ver mucha cantidad de chicas vestidas de particular, menos si eran asistían a otra escuela. Decidí que las llevaría a la cafetería, aunque realmente la idea me asustaba porque la cantidad del grupo, daría mucho por hablar. Entrando a nuestro destino, Sakura se acerco hacia mi para preguntarme por mis amigos, cosa que olvide avisarles su llegada y el saltarme el almuerzo. Mi amiga, emocionada al recordar un rubio de ojos ámbar salto euforica tratando de encontrarlo,o al menos, buscar de sacarme el número de él. Detuve de inmediato sus intenciones, en estos momentos Tadase se encontraba luchando contra una guerra interna, en donde hasta hora parecía perderla. Ella intento indagar mas con el tema pero llegamos al mostrador, pedimos nuestras ordenes e inmediatamente buscamos sentarnos en una de las mesas. Aunque, realmente tuvimos que unir dos para abarcarnos a todas. Ino se hizo escuchar antes que las otras, ella no estaba acostumbrada a ser convocada a una escuela fuera de la suya, salvo tratarse del campeonato de las porristas, asi que esto debía de ser bastante serio. Generalmente, se suponía solamente vernos Minami, Sakura y yo, pero como siempre la capitana de "Konoha club" lleva todo al extremo. Tome un largo suspiro, hablar sobre mis relaciones delante de las demás chicas dejaba muchas emociones en mi, aparentemente tal cual mencionado antes Karin, conocía un poco la historia, asi que, esperaba no equivocarme con esta decisión. Abri mi boca, contando todo con lujo de detalles lo ocurrido las semanas transcurridas, el hacerme amiga de Kohana, salir con ella y la misma Sasuniki primas de Sasuke, igualmente la confesión de Gaara y mi plan de salir con él aunque las cosas no resultaran. Las chicas parecían igual a la imagen un cuadro, tranquilas y simplemente observandome hablar. De cierto modo, recordaban igual a la ocasión en la pijamada de Ino, aunque esta ocasión era ligeramente diferente. Al tocar el punto de la fiesta de los Sabaku, note como Minami se tensaba demostrando obviamente su desacuerdo con el trato recibido por la abuela de Sasuke, menos las crudas amenazas de Jenna, creí ver a Ino detener a Karin de levantarse de su asiento. Finalizando mi relato, les dije sobre como me sentía con respecto a Sasuke, era injusto todo esto menos tomando en cuenta la actitud de su abuela. Dejando lo romántico de lado, en verdad considere ser una buena amiga de él, realmente me preocupaba su bienestar. Aunque sabía que no podía ser feliz a mi lado, deseaba desde el fondo del alma alcanzar esa dicha para él. Nos quedamos un minuto en silencio, las chicas procesando toda la información dada y yo dándole pequeños sorbos a mi bebida, era cierto, podía ser la novia de Gaara pero no quita el hecho de abrumarme la situación de Sasuke. Era mi amigo, estuvo allí para cuando todo parecía gris en mi vida, junto a su compañia y consejos me sujeto de la mano sacandome de la oscuridad. Ahora, quería hacer lo mismo con él, darle a entender que si existe una salida ha todos sus problemas. Lo se, eso ha sido probablemente lo mas ingenuo de mi parte, pero son mi auténticos sentimientos.
Fue Minami quien rompió el silencio, soltando un suspiro y apretando sus manos en el vaso de café.
— Aveces, eres muy buena para ser cierto — argumento sin malisia — ¿Te estas escuchando? Estas preocupada, por un tipo que solo ha servido para dañarte y tomando en cuenta, ser la pareja de otro. Lizi, no te pases de la raya.
— ¿Qué tiene de malo? — exclame indignada — Digo, Sasuke estuvo para mi cuando en verdad necesitaba ayuda, solamente... quiero devolverle el favor.
Vale, eso puedo considerarlo igual a una excusa barata, pero fue lo único en ocurrirseme en ese momento.
— No, nos tomes por ingenuas Lizi — señalo Ino, bastante sería — solamente buscas argumentos para no alejarte por completo de Sasuke. Ahora sera el "favor", luego "culpa" y... ¿Despues? No, debes erradicar eso de raíz.
¿Era cierto? Solamente estaba consiguiendo pretextos para acercarme una vez mas a él, no lo creía, en verdad lo comenzaba a superar. ¿Oh no?
— Ino tiene razón, Lizi — la miro convencida Sakura — no dejes que el pasado arruine tu actual relación con Gaara. Has tal cual a como lo vienes haciendo, ignorarlo, si permites que él entre una vez mas a tu vida te arrepentiras. Te lo aseguro.
— Además, de dañar el corazón de alguien quien realmente te valora — agrego Hinata, sonriendome.
En eso si me ganaban, Gaara era el mejor chico jamas conocido en todo Red, porque desde habernos hecho novios nunca me ha hecho sentir mal. A su lado estoy confiada, fortalecida y plena, porque no debo temer en querer sostener su mano, menos el decirle a los demás la naturaleza de nuestra relación. Por el contrario de Sasuke, quien cada cierto tiempo debíamos encontrarnos, tomando en cuenta las consecuencias de todo esto, aun mas del infierno en desatarse de ser descubiertos. ¿Estaba dispuesta a cambiar todo eso por la estabilidad de Gaara? No ¿Queria dar un paso hacia el pasado? No ¿Abandonaria a Gaara por Sasuke? Obviamente que no. Las chicas tenia razón, debo alejar esos pensamientos estúpidos de mi, centrandome realmente en la persona que me valora.
— Soy una idiota — reí descubriendo mi propia estupidez, las chicas sonrieron entre ellas — no debí de pensar ese tipo de sandeses, no al menos, sabiendo mi relación con Gaara.
— Ni te culpes — sonrio socarronamente Karin — eres humana, Lizi. Obviamente quieres quedarte con los...
— Lo que quiere decir Karin, es que la indecisión forma parte del ser humano — la interrumpió a tiempo Sakura, sonriendo incomoda — no debes agobiarte por eso.
— Aguafiesta — bufo molesta.
— Mejor olvidemos eso — cambio rápidamente de tema Hinata, llevando a las demás mirarla extrañada — ¿Qué tal un recorrido por la escuela? Nunca he estado en una para ricos y quiero aprovechar la oportunidad.
— Mejor no escondas tus verdaderas intenciones — la miro perspicazmente Minami, medio sonriendo — solamente quieres ver a niños ricos, aun cuando ya tienes a Naruto.
— ¡Eso no es cierto! — exclamó indignada.
Dejando de torturar la imaginación de Hinata, decidi darles un breve recorrido a las chicas por Red, Sakura presumió haber ya estado en algunos sitios y parecerles explendidos. Sin ningún punto de comparación, en tanto algunas muchachas tenian grandes ganas de cerrarle la boca con un calcetín. Mientras recorríamos los pasillos, vimos a un grupo de alumnos conversando entre ellos, ese preciso instante Karin aprovecho sus "encantos" para coquetear con ellos, fue unas Ino y Minami, lo suficientemente apenadas en detenerlas. Luego, Hinata de forma atrevida, tuvo la desfachates de pedirle a un chico si podía tocar una de sus brazos, ya que este se encontraba jugando baloncesto en el gimnasio, casualmente cruzabamos por allí. Obviamente el muchacho le quedo mirando raro, pero para su fortuna, si permitió tocarlo. Aun tengo la expresión de su rostro y el chillido en mis oídos. Menos olvidar a Sasumika con bata de científica (vayan a saber donde la saco) corriendo detrás de dos jóvenes, queriendo arrancarles un pelo de su cabello para analizarlos, porque los índices de no se que, dictaminaban poseer mucha inteligencia y las probabilidades de niños prodigios eran altas. Dios mio, si en verdad existes, has que jamas vuelva a invitar ha las chicas a Red, pero nunca mas. Me sorprendió no haber sido betadas de por vida del colegio, menos la presencia de algún profesor... por cierto ¿Donde se encuentran en estos momentos? Allí sino estan, pero para atormentarnos con trabajos y exámenes, si. En fin, ya debí haber imaginado de suceder algo así, las consecuencias son estas. Fue en eso, que ibamos al comedor donde mis compañeros de habitación seguramente se encontraban, cuando al frente de nosotras cruzaron Sasuke junto a su séquito. Deben mas o menos imaginarlos, Sasori, Hidan y Jenna. Inmediatamente detuve mi caminar, igual las chicas, los ojos encrispados de la única mujer en el grupo se fijaron en mi, luego en mis amigas seguido de un bufido ignorandonos. Karin parecio captar la indirecta, porque de no ser por Sasumika sosteniendo su brazo, tal vez le seguiría el paso. Sasuke por su parte, bajo la cabeza sonriendo apenado siguiendo de cerca a Jenna, no es maleducado ni algo parecido, simplemente ante los ojos de los demás debe ignorarme a mi y los que me rodean. Solte un suspiro cansada, esto era tan de las semanas concurrida, y sinceramente, me daba igual. Los únicos en detenerse fueron Hidan y Sasori, sonriendo abiertamente a las chicas, a la par de preguntarme quienes eran ellas.
— Son mis amigas de Konoha club — les explique, haciendome a un lado para señalarlas — Sakura, Minami, Sasumika, Karin, Hinata e Ino. Chicas ellas son Hidan y Sasori, miembros del consejo R.e.d igualmente grandes amigos.
— Es un gran gusto conocerlos — aleteo sus largas pestañas con rimel, extendiendo su mano Karin.
— Lo mismo digo — la sostuvo Hidan, sonriendole igual a un bobo — hermosa señorita.
Mire de reojo divertida a Sasori, podemos asegurarles que a Rose no le agradaria mucho esta imagen.
— ¿Y qué las trae por aquí chicas? — rompió el momento Sasori, aclarando su garganta.
— Teníamos bastante tiempo sin ver a Lizi — respondió Sakura, sosteniendo mis hombros — Por cierto... ¿Han sido ustedes los sordos en no darle un solo? Porque permitame decirles, que la perdida es totalmente suya.
Oh mierda, mierda, mierda. Que alguien le mande un rayo a esta chica y la calle, por lo menos, un rato hasta terminarse la visita. Los chicos costernados, parpadearon varias veces mirandose entre ellos sin entender, mientras tanto, cubría mi rostro muerta de la vergüenza. Esto jamas lo vi venir, pero estaba segura de algo, debía matarla si o si.
— No si eso nos reduces a los miembros principales del coro, pero si, ellos somos — contesto cohibido Sasori.
Primero fue con Sasuke, seguido Gaara, y ahora los chicos. ¿Nunca se cansarian de alvergonzarme? Aparentemente no.
— Olviden lo que dijo nuestra indecorosa líder — dio un paso hacia adelante Hinata, sonriendo tan abiertamente que daba miedo — hemos venido en son de paz, como Lizi ha estado muy ocupada e incomunicada. Decidimos darle una sorpresa.
Menuda sorpresa, debo de admitir.
— Ver conocidas caras siempre es reconfortable — confeso Hidan, sonriendole — además, Lizi necesita distraerse un poco. Ella en verdad los extraña a ustedes.
— Y nosotros a ella — confirmo Minami dandome una mirada significativa, haciendome sonreír — pero entendemos que no haya nada mas importante mas a su seguridad. Si Red se lo ofrece, estaremos tranquilos.
— Ni se preocupen, aquí la cuidaremos muy bien — certificó Hidan, alzando su mano — ¿Cierto Sasori?
— Absolutamente — sentencio.
Puede que en el pasado juzgue mal a estos dos, pensando en ellos hablandome solamente por ser amigos de Sasuke, pero me equivoque, porque realmente podía contar con ellos cuando fuere. Recuerdo siendo mis primeros aliados en mi relación con Sasuke, animandome para confesarles mis sentimientos. Se convirtieron verdaderamente en mis amigos.
— Eso nos deja mas tranquilas — intervino sorpresivamente Karin — ¿Encontremonos en las regionales?
— Allí estaremos — empezó a caminar Sasori junto a su amigo — por cierto, buen suerte.
— ¡Lo mismo decimos! — elevo su tono de voz Ino.
Mientras caminabamos a la mesa donde estaban mis compañeros de cuarto, pensaba en prueba superada, puede que Sakura y Karin sacaran mi estado neurótico al estar frente a los chicos de Red. Sin embargo, cuando realmente se lo proponian aparentaban total normalidad, aun mas, daban un paso hacia adelante que los coros rivales realmente pueden ser amigos. Y esto, por mucho en dolerle a las chicas, lo logramos gracias a Sasuke. Había sido él quien abrió ese bache entre nosotros y estoy satisfecha, cerramos otro tema tabú con los de Konoha.
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Sábado, la humanidad entera puede saber cuanto en realidad amo ese día de la semana, no solo podía volver a casa para compartir tiempo de calidad con mi familia. Igualmente era permitido levantarme tarde, hacerme mis faciales correspondientes y quedarme todo el tiempo que quisiera en cama. La semana transcurrida culminó satisfactoriamente, el Miércoles fueron mis amigas a visitarme en Red, aunque me causaron algunos infartos terminaron comportándose bien. Al menos, con su presencia, Tadase y Amu no escaparon el uno del otro, aparentando su convencional relación extraña. Ellos realmente sabían como preocupar a alguien, estuve conversando con Gaara un poco sobre ellos, él se encontraba igual que yo, pero debíamos mantener la postura de no involucrarnos. Ellos solos debía de resolver sus problemas. Tenia razón, no lo niego, pero una amistad tan unida como la de ese par era tan pesada de verse destruir, si en mis manos estuviese un tipo de solución a su dilema, de inmediato, lo colocaría a trabajar. Bueno, prometí mantenerme al margen y eso haría. Siguiendo con el relato, ese día Sakura admitió estar bastante indignada de haberse enterado tarde de nuestro noviazgo, además de que Gaara era un buen partido, jamas lo negaría realmente daba un poco de envidia, nos deseaba buenas vibras en nuestra relación. Yo realmente merecia ser feliz, después de tantas desiluciones en el ámbito amoroso, era justo encontrar a alguien quien supiera todos los atributos en mi, aun mas, mi talento. De ver un signo de sufriento en mi rostro, ella misma se encargaría de hacerlo pagar, en realidad esa amenaza también podría sumar a Minami, ni mencionar de una Karin y Hinata. Gaara, sonriendo de medio lado sostuvo mi mano, prometiendoles que estaba dispuesto a hacerme feliz al igual de borrar todo indicio de daño, aun mas, esa última experiencia. Las chicas chillaron emocionadas ante las palabras dichas de mi novio, creo que eso decía estar satisfechas, aunque no quitaría mi vergüenza pintada en la cara y menos las miradas de algunos alumnos de Red, bastante impresionados. Predecible si desean mi opinión, porque ver a un grupo numeroso de los miembros R.e.d junto a chicas de otro colegio, era un evento único en un millón. Al final, todos fuimos a despedirlas en el aparcamiento, donde mantuvimos la promesa de vernos en las interegionales y mejor se agarraran, porque efectivamente ibamos con señales de arrasar. Sakura alimentada de la llama competencia, acepto el desafío, defendiendo no dar su brazo a torcer, ellos igualmente estaban listos para dejar a todos con la boca abierto gracias a su talento.
Decidi estirar mis músculos igual a un gato por toda mi cama, era el momento de subir a desayunar, seguramente todos ya lo habían hecho. De pronto, mi celular se sacudió violentamente sobre la mesa de luz, abarcando toda mi atención. Extrañada lo sujete entre mis manos, descubriendo un texto de nadie mas que Gaara, bastante sospechoso. Si mal no recuerdo, quedamos vernos el lunes en clase porque este fin de semana lo deseaba únicamente familiar, este le parecio bien pero percibi una extraña expresión en su rostro, me estaba ocultando algo. Y en esos momentos iba a saberlo. Al abrir el mensaje, juro que mi pobre corazón estuvo a punto de salirse de mi pecho. Es que, ¿Como se atrevía hacerlo? ¿Deseaba realmente matarme? De ser eso cierto, su camino no era muy errado.
"Asomate a la ventana de tu sala, quiero verte. Gaara"
Corrí rápidamente sin importarme dos cosas, la primera, iba en pijama, y la segunda, no me moleste en colocarme pantuflas. Moví la cortina manteniendo una expresión de total pánico, si Gaara tenia pensado hacer lo que imaginaba lo mataría, él no tiene idea que es enfrentarse con un Tadachi Mogami sin el título de "Amigos". Lo certificó, porque bueno, es mi padre. Efectivamente, allí se encontraba parado Sabaku no Gaara, con su rostro bañado en una calmada sonrisa y vestido de forma informal. Camiseta blanca de botones, saco rojo, pantalones café y zapatos negros. Sosteniendo mi pecho me escondí detrás de la cortina, ese chico... ¡No media los niveles de adrenalina en mi interior! Sentía que el corazón se iba a salir por la garganta, o tal vez, saltar de mi pecho para correr lejos de aquí. Él no... él no podía hacerme esto, no, no podía. ¡No debía!
— ¿Lizi? — la voz sorpresiva de mi padre me hizo soltar un respingo de la impresión — ¿Qué te pasa? Estas muy pálida.
— ¿Ah? — solte una risita seca, alejandone de la puerta y caminando hasta el — Nada que ver, solamente... ¡He tenido un sueño muy raro! Sobre puertas callendose y bueno... corrí sin pensar a verificar la nuestra.
Mi padre me quedo mirando como si estuviese chiflada, probablemente lo este, no es de impresionarse ver esos ojos azulverdoso iguales a los mios, detallarme parecido ha la loca recién salida del manicomio. Tratando de hacerlo olvidar eso, tome uno de sus brazos haciéndolo caminar hacia la cocina, a toda costa debía de alejarlo de la puerta. Ya vería la manera de comunicarme con Gaara y hacerlo marchar a casa.
— ¿Qué tal un café? — propuse con mi sonrisa de hacer negocios — tu rostro dice querer uno.
— Y el tuyo, que me estas escondiendo algo — ataco sin pensarlo dos veces.
Maldición, nunca subestimes los años de conocimiento de un padre, repitió, jamas lo hagas.
— ¡Pero que dices! — reí de manera despreocupada — ¿Qué cosa podría estar escondiente yo?
— No lo se — freno nuestros pasos cerca de la entrada de la cocina — mejor dímelo tu.
Y en ese preciso instante, el bendito timbre de la puerta hizo su acto de presencia, provocandone múltiples paros al corazón. Maldito pelirrojo osado, él definitivamente desea morir a manos de un Mogami, porque sino lo hago yo, lo hará mi papá seguramente. Este me mira de reojo como tratando de leer cada uno de mis expresiones o movimientos, por suerte he logrado manejar un poquito mis nervios, llevandome a alzar los hombros con indeferencia. Acto seguido, giro mostrandome su imponente espalda encaminandose abrir la entrada de nuestra casa, me permiti castañear un poco mis dientes del miedo. En la vida he presentado un chico a mi padre sin ser mi amigo, ahora se estaba presentando este dilema y no tenia la menor idea de su posible reacción. Es decir, en el momento de conocer a Sasuke parecía un oso tratando de devorar a su presa, el mismo chico admitió el poder hacerse sobre sus pantalones, y después de un buen interrogatorio exhaustivo, lo aprobó. Sin embargo, esto es muy diferente, aunque papá conociera a Gaara su tituló de "amigo" ha cambiado, no solamos eso, igualmente ese nuevo estatus ocurrió desde hace unos días atrás y yo no le he dicho nada. El estará sumamente furioso, por no contarle algo tan importante como un novio, esconderlo probablemente le molestara bastante.
Acelere tratando de seguir los pasos de papá, él ya estaba tomando el pomo de la puerta y girandolo, así finalmente mostrar el rostro conocido de mi novio. Ahora, ya pueden considerarme chica muerta.
— Buenos días, señor Mogami — comenzó saludando cordialmente — he venido para hablar con usted, es sobre Elizabeth.
— Sabaku — lo miro extrañado papá, seguido de una rápido vistazo a mi dirección. Me congele — ¿Qué podría ser eso?
— Primero, ¿Podria pasar y explicarselo? — pidió tratando de mirar hacia el interior de la casa — decírselo en la puerta... me causa un poco de escalofríos.
— Adelante.
Y allí estábamos, sentados en el sofá grande uno junto al otro, mientras mi padre con ojos de halcón observandonos detalladamente. No mentiré, estaba muerta de los nervios, esta situación me parecía francamente absurda, aun mas estan yo con la pijama puesta sin cambiarme. En tanto Gaara, permanecía tan fresco como una lechuga, se notaba por encima que poseia mucha confianza para permanecer frente de mi padre, no todo el mundo puede hacerlo. Hasta de cierta manera yo le temía, en esos miseros minutos ni siquiera, podía alzar la mirada. Temia que si de hacerlo, este me reprenderia por no contarle todo lo ocurrido con Gaara, bueno, generalmente esta historia involucra otro personaje también y ese es de quien papá piensa estar enamorada. De hecho, yo misma se lo confirme cuando tuvimos esa discusión fatal que me llevo a escapar de Red, buscando el consuelo de mi familia. Esta noticia podría confundirlo un poco, no solamente a él, igualmente a todos los integrantes de esta familia. Vieras por donde lo vieras, esta situación era bastante peliaguda. Lo mejor era no evitarla, todo lo contrario, enfrentarlo de frente. Fácil decirlo, difícil ponerlo en practica.
— Asi que, Sabaku — pronuncio seriamente su apellido, llevandome alzar la mirada — vienes a conversar conmigo debido ha Elizabeth, no comprendo mucho. ¿Puedes explicarmelo desde el principio?
Gire mis ojos en dirección a Gaara, fulminandolo, si bien dije enfrentar todo esto no cambiaría el hecho de encontrarme sumamente enojada. Aun deseo acabar con él.
— ¿No son amigos? — intervino papá, al vernos de esa manera — porque...
— Lo eramos — interrumpió de inmediato, paralizando mi corazón — pero hace... poco evoluciono hacia algo mas y creí que sería injusto, no mencionarlo con usted.
Mierda, mierda, mierda. Miren esa mirada llena de rencor y enojo, ya sabía muy bien que Tadachi Mogami se encontraba super enojado conmigo. Había entendido la directa de Gaara, nunca en la vida ha sido un tonto y jamas lo sera.
— ¿Eso es verdad Elizabeth? — cuando me llama de esa manera, es sinónimo de enojo. Con cautela trate de sostenerle la mirada — ¿Ustedes ya no son amigos? Eso quiere decir que...
— Le pedi a Elizabeth ser mi novia y ella, obviamente acepto — sentencio Gaara.
Listo, estoy mas que muerta, en la vida he pasado por algo tan peligroso como esto, mucho mencionar al recordar el momento donde estuve acostada en una misma cama con Sasuke, a cinco centímetros de lejanía en nuestros rostros, en un punto muerto sin retorno. En definitiva, esto es algo mucho mas brutal que eso, lo certificio. Tome unas bocanadas de aire antes de enfrentar a mi padre, si Gaara lanzo la bomba, debía de ser mi deber enfrentar los daños de esta. Asi que, alzando el rostro mire firmemente aquel hombre imponente quien me dio la vida, dispuesta ha responder cada una de sus interrogantes.
— ¿Y que paso con ese chico...? — plantio pensativo, queriendo no verse tan afectado con la noticia — ¿El Uchiha? Quien hace unos cuantos meses sufrías por él, creí que aun lo querías. Tu rostro lo dictaminaba, jamas me he equivocado con eso.
Bien, podría responderle, al menos omitiendo ciertos detalles.
— No funciono, ya lo sabes — sonreí tristemente sientiendo la comprensiva mirada de ambos hombres — desde que discutimos... tratamos de arreglarlo muchas veces pero, él tiene otras prioridades donde obviamente, no me encuentro.
— Eso, no me lo habías dicho antes — me dijo sumamente molesto.
— Si, lo se y siento eso pero... — agarre una bocanada de aire pensando en quedarme sin aire, Gaara rápidamente sostuvo mi mano dandome fuerza, apoyandome. Le devolví el gesto — en ese entonces, no me sentía preparada para conversar sobre ello. Pero ahora es diferente, porque he conseguido a alguien... — en un segundo, mire a Gaara sonriendole, la verdad aun le debo mucho — quien me apoya incondicionalmente y creo ser capaz de enfrentar ese hecho. Sobre todo, de pasar la pagina para tratar de ser feliz, es como lo dijiste papá: "soy mucho para Sasuke, la perdida es totalmente suya".
— Señor Mogami, quizás no nos hallamos visto mucho salvo aquella vez cuando vine con mis amigos — intervino Gaara, aun sosteniendo mi mano teniendo la mirada inquisidora de papá — pero puedo asegurarle algo, mis intenciones con Elizabeth son muy sinceras, no pretendo hacerle daño creo que usted mejor ha nadie sabe por todas las penurias pasadas en la vida de ella. Ahora, solamente quiero hacerla feliz, mostrarle que al final del túnel existe una luz, una salida.
Aguardamos silencio por unos segundos, escuchando nuestros propios pensamientos, y al menos en mi parte, esperando que papá creyera en cada una de las palabras de Gaara. Él me conocía perfectamente, sabia que una vez decido algo, no existe impedimento en hacerme cambiar de parecer. Si quería salir con mi mejor amigo, es porque en definitiva algo bueno en él vi, al igual que dejar de lado mi historia no contada por completo con Sasuke. Papá me miro con la típica mueca de "se muy bien lo que piensas", haciendome reír aunque mi novio no entendiera mucho. Aunque mas o menos comprendia la situación, hemos sido aprobados. Entonces, de la nada, las risas de dos personas llenan la sala sorprendiendos, inmediatamente los tres giramos encontrandonos con las caras sonrientes de Ino y Sai, muy junto al otro compartiendo, muy a mi parecer, un chiste. Oh dios, menos mal y Sakura no se encuentra aquí, de lo contrario, podría partir su corazón en miles de pedazos. Al parecer, mi hermano ha decidido dar un paso hacia adelante y darme una nueva cuñada, podría conocerlo que no se anda con rodeos. Aunque esto signifique destruir una amistad, o dos.
Es Ino la primera en vernos, soltando a Sai y sonriendo igual a una vendedora de bienes y racies, saludandonos.
— Lizi, Gaara — camina hacia nosotros, dándonos un abrazo a cada uno — ¿Como estan?
— Bien — respondo por mi novio, quien sigue siendo poco comunicativo con las personas desconocidas — aunque... no mas que ustedes, ¿Cierto Sai?
Mi hermanastro, no dice nada, en cambio mira a Gaara de forma intensa casi asustandome.
— Tadachi — lo llama, sin mirarlo — mamá me ha mandado a buscarte, le parecio extraño que te tardaras tanto en buscar a Lizi. Aunque, ya puedo comprenderlo.
— Lo recuerdas, supongo — menciono mi padre, levantándose de su asiento — Sabaku, el novio de tu hermana.
Al escuchar la palabra "novio", Sai suelta un respingo mirandome intensamente, pidiendo una explicación. Lo que me faltaba, debía de darles explicaciones a Sai, el cual, no solamente destruye deliberadamente sus amistades, sino que, pasa por encima del corazón de Sakura. Aguarden, no es tiempo de enojarme con él, menos el momento, debo aparentar la serenidad posible ante todo.
— Si... lo recuerdo, pero como su "mejor amigo" — hizo mucho énfasis en su última frase — no como "novio". ¿Desde cuando eso cambio?
— Hace unos días — respondió por mi Ino, tratando de tranquilizarlo — Lizi hablo con nosotras el Miércoles, todas estábamos bastante sorprendías pero felices. Ella lo merece después de todo.
Una vez mas, Sai fulmino con la mirada a Gaara, quien sorpresivamente lo ignoro olímpicamente. Él sabia que no debía de meterse con mi hermano, aunque no compartíamos sangre seguía siendo parte de mi familia, al igual que el hijo de la esposa de mi padre. Algo totalmente distinto a enrabiarse con Sasuke.
— Bueno, los dejo chicos — emprendió la marcha a la cocina papá — María me necesita.
Mejor y se hubiese quedado unos minutos mas, porque la temperatura del ambiente desminuyo unos grados, Sai no paraba de mirar de forma rencorosa a Gaara, en tanto el se la sostenía muy calmado. Mientras Ino y yo, no sabíamos exactamente como alivianar el ambiente, bien podía usar la excusa de irme a cambiar de ropa, tomar una ducha y luego desayunar, pero en esas actividades obviamente no incluían a cierto pelirrojo. Mierda, las cosas en mi vida jamas serán fáciles, esto en una muestra pequeña aunque significativa.
— Escucha esto, Sabaku — lo señalo el muy maleducado, llevandome a fruncirle el ceño — no tengo nada contra de ti, es mas, tu mera presencia aquí me da igual. Sin embargo, conosco muy bien a mi hermanita mas que tu, ella no sera feliz completamente contigo. Jamás.
Esperen, aguarden, frente el mundo solamente un minuto. ¿Qué acababa de pasar? Sai... él... ¡Él no podía comenzar a jugar al papel del hermano mayor protector a estas alturas! No cuando hace un año, el mismo me desprecio de la manera mas cruel posible, destruyendo por completo mis esperanzas en ser tratada dignamente en manos de un chico, al igual de mi corazón. Sé perfectamente los movimientos que hice para juntar esta familia, de hecho, jamas me arrepentire de hacerlo porque ahora el mas feliz de todos, es mi papá. Hasta de cierto grado, agradezco mucho la preocupación de Sai en todo el enrollo con Sasuke, aun así, nunca le he dado el derecho para meter sus narices en mi relación con Gaara. Ya he tenido suficiente hasta con mis compañeros de cuarto por esta decisión, mi padre lo apoyo, eso debería de ser la sentencia para el aceptarlo. ¿No seria demasiado pedir?
Antes de pararme de mi asiento, para encarar al idiota del que tengo por hermanastro, soy empujada de nuevo por Gaara tomándose las molestia de responderle.
— La verdad, tu argumento no podría importarme menos — le responde, sonriendole de manera frívola lograndome asustarme hasta a mí. Nunca lo había visto — sino me equivoco tu no eres realmente su hermano. Por lo tanto, no tienes permiso para decidir si ella es feliz o infeliz conmigo.
— Tu... — gruño Sai enfadado.
— Vamos, tranquilo — lo detuvo Ino sonriendo incomoda, mirandonos apenada hacia nuestra dirección — sera mejor que nosotros nos retiremos para dejarlos solos. ¿Vale? Estan muy tensos. Relajense.
Llevándolo prácticamente a rastras, Ino saco a Sai de la sala dejandonos completamente solos aprovechando para soltar un suspiro. Aquel idiota, cuando no haciendome enojar hasta los huesos, metiéndose donde efectivamente nadie lo llama. Comprendo el haberse convertido en mi familia, mi hermano, pero nadie le ha dado el permiso para decir si sere o no feliz con Gaara. ¿Quien se cree que es? Eso solamente lo puedo confirmar, efectivamente, soy yo. Mi novio gira hacia donde me encuentro, arrodillandose y tomando mis manos. Sus ojos verdes me observan detenidamente, casi puedo jurar que trata de leer mis pensamientos o quizás buscar entenderlo, para él siempre he sido un libro abierto, igualmente seria el caso de nuestro amigo Tadase. Gaara aprieta nuestro agarre, suavizando la expresión de su rostro convirtiéndola mas amable y cariñosa, él realmente jamas seria capaz de hacerme algún daño, los ojos de las personas nunca mienten y en ellos ocultan los mas sinceros sentimientos. Sin saberlo, estoy abrumada, nerviosa soltando una risita entre dientes en tanto Gaara acaricia uno de mis pomulos con delicadeza, parecido a tocar el pétalo de una rosa.
— No pienses cosas desagradables de tu hermano, él en verdad te quiere — dice con tono pausado, sosteniendo mi rostro.
— ¿Como puedes defenderlo? — exclamó asombrada — si prácticamente te hecha de mi propia casa. Francamente, eres bastante bueno.
— No, no lo soy — acerca su frente a la mia, uniendo nuestras respiraciones — si te diste de cuenta, le respondi de una manera maleducada.
— Se lo merecia — reintregre convencida.
— Si, tienes razón.
Entonces me besa, sus labios tersos se mueven contra los mios de manera perezosa, buscando mantener un ritmo pausado y no lo contrario. Nuevamente la frescura de la primavera invade mis sentidos, sintiendo una suave brisa recorriendo mi cara al besarme con este chico, no existe dolor, menos temor, solamente el sentimiento de querer vivir en paz durante toda la eternidad. Aun no descifro el sabor de sus labios, cuando creo ver los cerezos en flor al tocarlos con los mios, se presenta la frescura de la yerbabuena y me confunde. Aunque de algo estoy segura, este sentimiento de tranquilidad girando en mi pecho solamente puede lograrlo él, nadie mas. De pronto, alguien cerca de nosotros aclara su garganta enviandos la señal de parar, haciéndonos los locos separamos nuestros rostros girando la mirada ha otro lado. Mi padre nos mira seriamente, a su lado, María ríe despreocupada avisandome estar mi desayuno ya listo, desde hace un buen rato lo esta y se enfriara de no comerlo. Decido que es un buen momento para irme a duchar, levantandome del sillón anuncio mi retirada a mi habitación, papá como buen anfitrión que es obliga a Gaara acompañarlo ha la cocina, donde claramente no es una opción. Él chico viéndose contra la espada y la pared acepta, después de todo, desde la última visita ha querido conversar sobre motores con mi padre. Esta es una excelente oportunidad. Chico genio, se gano el cielo con eso. Sonriendo despreocupada, encaminó mis pasos al cuarto pensando que Gaara, ha tenido desde un principio todo calculado.
Luego de todas mis ocupaciones habituales conmigo misma, tomo el desayuno tranquila junto a la compañia de María, quien esta preparando el almuerzo del día. Ella comenta que tengo un guapo novio, se siente un poco desplazada por enterarse de última, pero esta aliviada al verme tan natural a su lado. Muy al contrario de Sasuke, que aunque mis ojos deslumbraran luces multicolores al mirarlo, parecía mi cuerpo vibrar de los nervios. Baje mi mirada ante su comentario, María no tiene la culpa de esto, sus intenciones son puras pero... al solo escuchar su nombre, surge un efecto opresor en mi interior. ¿Habrá ido a casa? ¿O se quedo solo en Red? No lo se, tampoco puedo preguntar, he sido yo misma en cortar todas nuestras conexiones. Y jamas me arrepentire, habíamos llegada a un punto donde nuestra relación podía considerarse enferma, girando sobre un mismo eje. Sufriendo, el sufriendo, separandonos, escondiendo, peleando por cosas mínimas, sobre todo, la falta de confianza de mi en todo esto. Obviamente, no ibamos a llegar a ningún lado en ese camino, menos recordando su indecorosa familia. Sin embargo, eso no quiere decir el olvidarme por completo de él, de sus problemas o preocupaciones, puede considerarme estúpidas mis amigas si lo desean. Aun así, este sentimiento apretando mi pecho jamas se ira, porque soy humana.
María al ver mi silencio, trata de disculparse una y otra vez sin descanso, ella no ha querido relucir aquel pasado horroroso con Sasuke, simplemente quiso dar su opinión de los hechos. Por ese motivo digo que mi madrastra es un hada, al contrario de muchas, ella en verdad logra colar hasta los mas profundos pensamientos y nunca estaría enojada con ella. Restandole importancia, frene su discurso disparatado, la historia con Sasuke fue cerrada desde comenzar a salir con Gaara, ahora no quedan ni las cenizas de ella.
— ¿Estas segura? — pregunta perspicaz, impresionandome — digo, no quiero entrometerme en tus asuntos pero aparentar tranquilidad alado de alguien, jamas sera sinónimo de felicidad. Lizi, aunque con Sasuke parecías nerviosa, errantica... eras dichosa. Tus ojos brillaban y tus mejillas estaban pintadas. Ahora con Gaara, solo estas allí, a su lado simplemente sonriendo.
Abrí los ojos impresionada, nadie hasta hora había sido capaz de decirme algo tan concreto como aquello, porque su descripción era totalmente impresionante. Dios, no ser María la esposa de papá, podría mencionar haber sido poseída por Tadase, pero como no es el caso, simplemente soltare una risita incomoda buscando escapar de esto.
— Puede... puede que tengas razón — comence diciendo, bajando mi mirada — Con Sasuke las cosas siempre han sido diferentes de lo usual, debía escondernos, escapar de cualquier ojo acosador al asecho. En un principio pensé que era emocionante, hasta algo excitante, pero se acabo ya he soportado lo suficiente.
— Es por eso que decidiste salir con Gaara — adivino.
— Exactamente, Gaara es... él... — aguarde un segundo para buscar la palabra adecuada — una persona muy especial, es mi mejor amigo y creo que no existe nadie mejor a él para hacerme feliz, porque prometió esperarme pacientemente y no esforza nada. Todo se dará de manera natural.
Somos interrumpidas por las risas escandalosas de papá acompañado de Gaara, quien aparentemente consiguieron llevarse a las miles de maravillas, como era de esperarse de ese Sabaku, jugando sus cartas de conocimientos automovilisticos. Algo, que ni Tadachi Mogami, podría ignorar aunque lo deseara. Trato de culminar mi desayuno, siendo de vez en cuando introducida a la conversación de esos dos, pero eventualmente soy sacada afuera por mi poco interés. Esto me recuerda a cuando Sasuke vino ha quedarse ese fin de semana, María y yo comiendo tranquilamente, en tanto los hombres conversaban sobre deporte el tema mas odioso por mi en desde que tengo memoria. En esta ocasión, no me disgusta escuchar sobre motores, desde luego ha sido mi ambiente el transcurso de toda no vida. De hecho, posee muchos conocimientos en ese ámbito logrando hasta ayudar a papá en algunas circunstancias, titulandome la chica poco común en hablar de esos temas. Lavo los trastes usados de mi desayuno pensando en matar el tiempo en mi habitación, quizás trate de ver una pelicula o leer un libro, aun no termino de ver los recomendados por Sasuke... freno el carro, no es el momento para pensar en ese chico. Ino y Sai entran a la cocina, conversando entre ambos sobre un tema que desconosco, al posar la vista azulada de la chica sobre mi caigo en cuenta sobre algo, la expresión de mi rostro debe ser todo un poema. Cuando Ino se acerca hasta a mi, logro controlar todas las emociones queriendo escaparse, antes de escuchar su voz sonrio despreocupadamente anunciando ir a mi cuarto a leer. Los temas de chicos logran desgastarme mucho, papá dice desde su sitio que aunque me halla ensuciado antes las manos con grasa, odio el ver como la ropa se mancha y por eso escapo. Mientras atravieso la puerta, visualizo una sonrisa jueguetona en Gaara y la mirada oscura de Sai fulminandolo. Bien, me jubiló de todo el asunto, tengo suficiente con soportar algo similar en el coro, pero teniendo a Sasuke. Bajo las escaleras rumbo a mi cuarto, manteniendo presente que estoy pensando mucho en otro chico, uno quien no es mi novio. Cierro la puerta de mi habitación lanzandome a la cama parecido a un trampolín, en tan poco tiempo he vivido un montón de emociones, francamente nunca pensé que papá tomara el asunto de salir con Gaara demasiado bien. Aunque, no lo se, puede que simplemente este dandome mi espacio para elegir mis propias decisiones. Una de las tantas cosas que amo de papá es esta, su libre albedrío. Ciertamente he estado ocultandolo muchos detalles de mi vida, un ejemplo seria la historia con Sasuke, y aunque estuvo comprensivo en el momento de haber estado preparada para decir nada, puede estar aun impaciente. Igual seria mi relación con Gaara, sabe que es un buen chico, igual a sus intenciones pero... ¡Ya da igual! No debería darle tantas vueltas al asunto. Todo esta dicho, fin. Ruedo por la cama, quedando boca arriba mirando hacia el techo, la verdad, estar encerrada aquí abajo no es nada divertido y menos seria ver a Gaara halando con mi papá de grasa, menos soportar el genio de perros de Sai junto a Ino. Hablando de ellos, me pregunto si Sakura sabrá algo de su relación, no debe de hacerlo, aunque conociendola debe de sospecharlo y cuando se destape la olla sera fuerte. Conosco el cariño grande de mi amiga hacia mi hermanastro, igualmente él a ella, pero pienso seriamente en Sakura saliendo con alguien mejor. Con esto no quiero decir ser Sai de lo peor, o tal vez si, solamente me refiero a las ambiciones de mi amiga hacia el futuro. La entiendo, porque compartimos un mismo sueño. ¿Sai posee un sueño? ¿Un anhelo por alcanzar? Nunca le he visto uno, solamente el querer ser el mejor capitán de los jugadores de fútbol de Konoha, alzar el trofeo de las nacionales de coro... mierda, Sai es difícil de leer. Aunque conociendo a Ino, seguramente tendrá una vida planeada a su lado, el lugar donde viviran, los niños que tendrán, sus trabajos... Santo cielos, aveces pienso en esa chica dando mas miedo al contrario de Sakura. Vamos, la chica de organizar un calendario entero de sus citas con Sai, los regalos y los alimentos exactos. De todo este enrollo puedo asegurar algo, Sakura saldrá profundamente herida.
El sonido de la puerta me hace volver en si, sentandome rápidamente sobre el colchón, descubriendo el rostro suave de mi novio pidiendome permiso para entrar. Sonriendo divertida, golpeo el colchón haciéndole una clara invitación de acompañarme, desde las escaleras se escucha a mi papá sugiriendo dejar la puerta abierta. Eso no ha sonado a nada de sugerencia, mas bien es una orden. Riendonos de la ocurrencia de mi progenitor, nos acomodamos los dos sobre mi cama, yo teniendo como apoyo su abdomen y él encima de una almohada. Esto es muy extraño, diferente a las otras veces de haberlo hecho con Sasuke, simplemente el sentimiento jamas se comparara. Junto a Gaara siento paz, tranquilidad, por el contrario de Sasuke, surgiendo el deseo incontrolable de fundirme en sus brazos y jamas soltarme, el vivir para siempre en ellos olvidando todo lo demás. Recordarlo a estas alturas es ridículo, aun mas, tomando en cuenta la situación donde me encuentro.
— El tiempo pasa tan rápido — musito pensativo Gaara, llevandome a prestarle atención — en menos de unos cuantos días estaremos en las regionales. Jamas me pensé en ellas, al menos, no desde abandonar el pais.
Por supuesto, había olvidado lo mas importante de todo esta semana, se acercaba mi primer solo en una competencia. Debería de estar nerviosa, muerta del miedo, aunque aun es mi pronto para eso.
— En comparación con las interlocales, estoy mas segura de poder ganar esta competencia — comente muy convencida — nos hemos fortalecido como grupo. Eso deberia contar.
— Si, te darás cuenta en las regionales la importancia de ello — aseguro, comenzando a acariciar mi cabello — Además, te tenemos a ti, con tu solo de "Wings" sorprenderemos a todos, inclusive, la propia competencia.
Ah... claro, ni los chicos de Konoha sabían sobre mi número principal en las competencias, seguramente se llevarían la sorpresa de sus vidas. Pero igualmente, estarían felices por mi, conocen mi deseo de salir a demostrar mis habilidades.
— Todo gracias a ti — le confese, borracha de sinceridad — has sido tu el de la idea, de lo contrario, aun podría estar haciendo coros.
— Pueden ser las misma lineas para mi — eso me dejo un poco confundida, porque no comprendia a donde quería llegar — discutiste con Sasuke para dejar el número de "You" en las regionales, aseguraste mi oportunidad en ella.
Un ataque sorpresa, golpeando con fuerza el corazón y colocando a trabajar a toda marcha, siendo este el segundo hombre en ponerlo así, nervioso. Me sonroje sin poder evitarlo, aunque hable de estar dispuesta de recibir cumplidos, nunca estare tranquila si soy atacada de esta manera sorpresiva. Gaara ríe complacido, sujetandome cerca de él para darme un abrazo fuerte, su olor masculino golpea mis fosas nasales viendome sin saberlo devolverle el abrazo.
— Se que no soy muy expresivo, Elizabeth — dictamina con tono suave, aun sosteniendome — pero te aseguro algo muy bien. Yo, realmente te quiero, te quiero mucho y no encuentro palabras para medirlo. Aunque aun tengas sentimientos por Sasuke, estoy dispuesto a seguir esperando, porque he tocado una vena sensible en ti. Por lo tanto, no te soy indiferente.
Escondí mi rostro en el hombro de Gaara, estaba siendo tan sincero con cada una de sus palabras, clavandose en mi corazón fuertes como puñal. En tanto pierdo el tiempo pensando en Sasuke, mi novio esta ideando como borrar toda existencia de este y ganar su supremacía en mi corazón. Es por eso que no soy buena, sigo siendo egoísta, vanidosa y una completa tonta. Ni viviendo cien vidas mereceré a Gaara, porque su alma es tan bondadosa, tierna y comprensiva, explicando muy bien la razón del porque todos desean ser su amigo en Red. Él entiende o intenta entender los pesares del alma, buscando de la forma mas eficaz darles una solución, en mi caso se ha puesto a sí mismo como prueba. Con su cuerpo borrara todo de Sasuke y yo he decidió confiar en él.
— Gracias — mi voz logra quebrarse un poco — muchas gracias Gaara, en verdad...
— Ni se te ocurra llenar de mocos mi saco — advierte, haciendome reir un poco — porque hare que te arrepientas.
— Juro que no lo haré.
Mas tarde, en el almuerzo papá decide hacer un interrogatorio usual, bastante parecido al hecho por si mismo a Sasuke. En esta ocasión, las preguntas abarcan cuan cerca estamos en Red y nuestras actividades juntos, aparte del coro. Gaara parece pez en el agua, aparenta total normalidad el momento de responder cada cosa e incluso me incluye en ella. En poco tiempo, ha ganado lo suficiente terreno con papá como para necesitarme, si al menos fuese el caso con Sai, pero es imposible ya le ha declarado la guerra. Ni para olvidar cuando fuimos llamados para ayudar en el almuerzo, él e Ino debían encargarse de la ensalada, en tanto nosotros haríamos el postre siendo una tarta de manzanas. En todo el momento Sai fulmino con la mirada a mi novio, hasta haciendo uno que otro comentario indencoroso. Juro por lo mas sagrado el querer pegarle en la entrepierna, si seguía con una de las suyas, aunque el mismo Gaara me detuvo varias veces de hacerlo. ¡Dios! ¿Hasta cuando va a seguir con lo mismo? Recuerdo que en el momento de conocer a Sasuke fue distinto, si prácticamente quería colarse con nosotros para ir al sótano, de no jurarse su mejor amigo fue un milagro. Aunque al conocer la verdad de todo estuvo enojado, respeto muy bien mis decisiones. ¿Se debe a algo el cambio? Quiero ser la primera en saberlo, porque comer de esta manera es bastante incomodo. Puede que no sea familiar con Ino, pero en estos momentos ha sido una total bendición, controlando al idiota de su novio de no dejarlo soltar una idiotes de las suyas. Ella es calmada y le gusta controlarlo todo, en cierta ocasiones suele ser un problema, pero justo en ese momento lo considero espléndido. En el momento de pasar al postre siento mis fuerzas abandonarme el cuerpo, Ino pide permiso para entender una llamada de su madre, dejandonos a Sai, Gaara y a mi solos, papá junto a María conversan algo en la cocina. Mierda, el aire se encuentra tan pesado que podría cortarse con un fino cuchillo, quiero escapar. Intente centrarme en comer mi tarta de manzanas sin mirar a ninguno, lo mejor en estos casos es hacerme la decentendida, como si ellos no estuvieran a mi lado. Por mucho deseos de discutir con Sai posea en el cuerpo, no quiero sacar a flote lo peor de mí y colocar en evidencia a Ino, jamas merecería tal cosa. Aunque su muy idiota novio si.
— ¿Y como Sasuke ha tomado todo esto? — pregunta, dejando mi cubierto a escasos centímetros de mi boca, para fruncirle en ceño — No creo hacerle mucha gracia, supongo. Después de arriesgar tanto por salir contigo, inclusive, el ser descubiertos.
Hice caer mi cubierto al plato, logrando un gran extruendo que aviso a todos los demás, viendolos llegar rápidamente al comedor. Ahora si, Sai logro explotar lo poco de paciencia que poseia dormida, porque mencionar el nombre de aquel chico hizo explotar la bomba en deshuso.
— ¿Puedes dejar de hacerte el genio? — le pedi, frunciendole el ceño bastante molesta — Que poseas conocimientos de lo sucedido con Sasuke no te da el crédito de mis decisiones, menos si mi deseo es salir con Gaara, quien obviamente no conoces.
— ¡En la fiesta de Sakura admitiste temer quedarte a solas con él! — señalo, levantándose bruscamente del asiento — ¿Ahora vienes a decirnos que es tu novio? ¡No me tomes del pelo!
— ¡No lo hago! — igualmente lo imite en sus acciones — ¿Qué importa lo sucedido ese día? ¡Estamos en otro día! Mis pensamientos, son distintos de aquel entonces.
— ¿En verdad? — exclamó con ironía — Entonces, asegura... ¡Asegura que ya has olvidado a Sasuke! ¡Que ya no lo amas!
Quede congelada, apretando puños y dientes por igual. Esto es increíble, francamente increíble. Ser juzgada por el idiota mas grande de todos, quien el año pasado fue engañado por su novia con su mejor amigo, se acostó con la porrista mas osada de todas y daño el corazón de Sakura por ocultarselo. Ahora, venia hacia mi, exigiendo conocer la verdad de mis sentimientos hacia Gaara y jurar haber olvidado a Sasuke. ¿Acaso le he dicho algo igual a su situación con Ino? Porque, muy bien podría hacerlo, gritarle para conocer la verdad de sus sentimientos hacia mi amiga. Pero no, porque conosco muy bien mi lugar y sobre todo, el no ser mi problema.
— ¡Ya basta! — dictamina mi padre, asustandonos a ambos — Sai deja de gritarle asi a tu hermana, y tu Lizi ni se te ocurra seguirle el juego. Es mejor que vayamos acabando con estas discusiones sin sentido, de lo contrario, terminaran por matarse entre ambos.
No ha cambiado, nada ha cambiado, Sai sigue sacando lo peor de mi y batiendo récord en arruinar mis visitas importantes. Al menos, la de hoy.
— Sabaku, sera mejor que...
— Si, lo entiendo — deja su asiento comprendiendo la indirecta, debe marcharse de casa.
— Aprovecha para acompañar a Ino, no creo conveniente igualmente su presencia — Sai intenta replicar la decisión de papá, pero de inmediato lo interrumpe — No intentes llevarme la contraria, ya tendrán tiempo de hablar con calma después, ahora acataras las ordenes. ¿Quedo claro?
— Si... — susurro molesto.
Gaara se acerca hasta mi pare despedirse, pidiendome no enojarme mas de lo usual, me conviene permanecer calmada en lugar de explotar. Dandome un beso en la mejilla, se retira junto a uno Ino asegurandole a su novio llamarlo por celular, quedándos así solamente la familia Mogami/Tarachima. Soy la primera en darle un golpe a la mesa, mirando con rabia absoluta a mi hermanastro sin reprimir ninguna emoción, porque ha sido su culpa el que Gaara halla debido de irse, arruinando una compañia encantadora. ¿Quien le da el derecho de mencionar a Sasuke? ¡El mismo dijo querer cazarlo a Red! ¿Ahora se retraia? ¡No me juegues así conmigo!
— ¡Porque es el hombre aquien amas! — solto al fin, impresionando a nuestros padre e inclusive a mi misma — ¡Y no puedo evitar pensar que estas cometiendo un fatídico error saliendo con ese cabeza de tomate! Tu misma me lo aseguraste, dijiste que tus sentimientos por Sasuke son totalmente distintos a cualquier otro. ¡Ni siquiera se comparan los sentidos por mi!
Maldición, maldición, maldición. ¿Como puede hacerme esto? Traer el pasado al presente, llevarme a recordar todo lo vivido con Sasuke, el cuestionar esta decisión. Sai no comprende nada de mi dolor, menos sabe todo lo reprimido hasta hora por ello. ¿Es tan difícil entender el querer ser feliz? ¿Lo es?
— Ahora, responde — exigió tomando un respiro — ¡Respondeme que estoy mintiendo!
— ¡Callate! — le grite — ¡Solo callate! Tu... ¡No tienes derecho a venir a decirme todas esas cosas! No cuando le has quitado la novia a uno de tus amigos. ¿Me equivoco? ¡Has sido el causante que Ino y Trevol terminaran!
Eramos francamente atrevidos, sacar nuestros peores secretos al frente de papá y María, quienes miraban desconcertados la escena. Aun mas ella, quien aguantaba la respiración al escuchar lo salido de mi boca, Sai estaba rojo de la cólera, apunto de llegar a explotar. Creo que lo lleve al limite.
— ¡No te atrevas Lizi! — me amenazo, corriendo sillas solamente para acercarse a mi — ¡Te prohíbo mencionar cosas que no vienen al caso!
— ¡¿Entonces lo mio si?! — grite indignada — No seas himpocrita Sai, ambos sabemos la verdad de todo. ¿Cierto? ¡Intentarse hacersele el destendio es inútil!
— ¡Bueno ya valio! — nos separo del rín de boxeo papá, parandose frente a nosotros — Usted dos, han llevado esto lo sufiente lejos como para enojarme. ¿No pueden siquiera respestar nuestra presencia? ¿O estan muy ocupados con ustedes mismos? — mierda, el tono de papá era grave, estaba bastante enojado y he sido una de las causantes de ello — Ahora, van a disculparse el uno con el otro y encerrarse en su habitaciones, hasta que se les ordenen abandonarla.
Agarrando una bocada de aire para calmarme, me disculpe al mismo tiempo que Sai aunque no sintiera en lo absoluto eso, él había ido muy lejos con todo esto y merecia unas cuantas verdades. Afortunadamente, Ino no se encontraba cerca para involucrarla, y me parecía bien. Abandone rápidamente el comedor sintiendo mis entrañar hervir, odiaba el metiche de Sai inmescuir su nariz donde nadie la ha llamada, no cuando ni siquiera sabe a su totalidad la historia mia con Sasuke. Recuerdo haberle juro terminar de hacerle, aunque con esto, ha borrado todo derecho de conocerlo. Azote la puerta sin reprimirlo, el pobre de Inu ante el estruendo comenzó a piar intranquilo, me sentía un poco culpable por mi emplumado amigo. No tenia la culpa que mi hermanastro sea un idiota, de encontrarse Sana aquí seguramente me reprenderia, esas no son emociones para un pequeñin como él. Sin embargo, mi enojo aun no baja en lo absoluto, seguía pensando que realmente Sai se paso de la raya pues incómodo a Gaara hasta decir basta. Esto hizo cuestionarme bastante como pudo haberme gustado en el pasado, era engreido, entrometido y un completo cabeza de alcornoque. ¿Acaso estaba falta de lentes? Puede ser el caso, de lo contrario, jamas me arrepentiria de tal cosa. Quería golpear algo, descargar todas mis frustraciones contra algún objeto del cuarto, pero no encontraba nada, menos podía salir de aquí. ¿La cosa podía estar peor a jodida? No, no lo creo. ¿Por qué apoyar tanto a Sasuke? Si es el causante de todas mis desgracias, desdichas y mi llanto. Ah, pero igualmente ha sido capaz de regalarme la mejor de las experiencias, amar y ser amada. Poseer la fuerza de ir contra algo solo por merecer la pena, ayudarme a convertirme en una versión de mi misma mucho mas capaz y fuerte, sacarme de aquel caparazón construido exclusivamente para evitar salir herida. Me enseño el valor, la fortaleza, que en la vida siempre contaras con alguien y jamas estarás sola. Mierda, mierda, mierda. Aquel cretino tiene razón, aun amo a Sasuke, tanto como para inventarme excusas baratas con tal de acercarme a él, olvidandome del mismo Gaara. Sin embargo, no pienso soltar su mano, porque nada bueno ha salido de amar a Sasuke, solamente pesares y dolores. Sigo dispuesta a olvidarlo, estoy segura de conseguirlo con ayuda de Gaara, porque lo prometió. Yo igualmente poseo mucha paciencia.
La puerta suena una vez mas, seguido la imponente imagen de papá hace acto de presencia en mi habitación, asustandome.
— ¿Estas mas calmada? — pregunta, viendome sentada en la cama.
— No... aun no... — contesto refunfuñada.
Era tan parecido a cuando estaba pequeña, papá solia darme mi espacio al momento de molestarme por algo, después irme a buscar y sonreirme con una sonrisa despreocupada. Sentandose a mi lado, preguntandome la misma interrogante una, otra y otra vez.
— ¿Sabes? Papá — lo llame sin abandonar mi tono neutral — Sai es un idiota, aveces no logro soportarlo. Estoy feliz de que en realidad no compartamos lazos sanguíneos, de lo contrario, me volvería loca.
Papá suelta una risita divertido, revolviendo mi cabello, soltando un suspiro pensativo.
— Puedes tener tus razones para haber reaccionado de esa manera, Lizi — comienza diciendo — pero existe un punto en que tiene razón el chico. Tu, no pareces estar muy entuciasmada alrededor de Sabaku, mas bien, te encuentras bastante tranquila.
¿No es lo mismo que dijo María? Parece haberse colocado de acuerdo en sus argumentos, asustandome un poco.
— ¿Eso es malo?
— No, nadie ha dicho eso — reintegra de inmediato — solamente pienso que cuando Uchiha estaba a tu alrededor, iradiabas felicidad por tus poros y parecías entuciasmada, mucho mas atenta a la vida. Era como si, fuera tu vitamina para seguir viviendo, la gasolina de tu cuerpo. — nunca lo había visto en esa perspectiva, pero muy probablemente papá tuviese razón. Sasuke fue eso y mucho mas — Cuando tuviste esa discusión con él, descubri que no solo habías cambiado mucho, igualmente la influencia de ese muchacho en tu día a día. Sin él carecias de energía, como si te dificultase el respirar o mas bien, no tenias ganas de hacerlo.
Había subestimado mucho a mi padre, pensé que ocultarle las cosas no se daría cuenta de nada pero me equivoque, efectivamente jamas se le ha escapado un detalle de mi aunque permanezca con la boca cerrada. Aprendizaje del día, nunca trates de hacerte mas lista a tus padres, ellos siempre tendrán un paso adelante del tuyo.
Soltando una risita amarga, respondi.
— Una vez mas, soy un libro abierto para ti papá.
— No me tomes por tonto, soy tu padre. Obviamente te conosco perfectamente, aunque trates de ocultarme las cosas — argumento medio sonriendome — No tengo idea de cuan lejos fueron ustedes dos, y comprendo tu decisión de no querer hablarlo conmigo, pero nada me tiene mas confundido sobre tu relación con el Sabaku. ¿Qué te llevo aceptar su propuesta? Ese chico de Red... ¿Te hizo tanto daño como para buscar desesperandamente olvidarlo?
No me sentía sentimentalmente preparada para decirle la historia completa a papá, reabrir ese baúl lleno de recuerdos dolorosos con Sasuke me desanima bastante, sé perfectamente deberle una explicación exhaustiva sobre todo este rollo. Aunque, una parte de mi dictaminaba callarme, la otra me aplastaba con la culpa de hacerlo porque entre mi padre y yo jamas han ocurrido secretos, a excepción de algunas cosas. Tal vez, responder a esta pregunta no sería tan difícil omitir una vez mas información, podría tomar conocimientos del rey de los rodeos. Uchiha Sasuke.
— Sasuke, él... — respire profundo armandome de valor ante este hecho — posee una vida muy complicada en comparación a la mia. Trate de adaptarme a sus circunstancias pero fue imposible, la realidad suele ser mas aplastante cuando vives en una fantasía, porque no solamente me di cuenta de lo inútil de nadar contra la corriente, igualmente de jamas poder encontrar una quinta pata al gato. No deseba ser la única en dar mas y recibir poco, aunque el amor signifique dar todo sin recibir nada a cambio, el estar una vida esperando no sera lo mio. Menos, sin tener la certeza que sere recompenzada.
No podía creer que estuviese hablando este tipo de temas con mi papá, quien parecía imperturbable de escuchar todo esto, sin duda algunas papá es el mejor padre del mundo. Se merece un premio ante todo su comprensión y cariño, ahora mas que nunca conosco el contar con él.
— ¿Y aceptar al Sabaku ha sanado algo de vivir eso? — preguntó con perspicacia.
— En lo absoluto — sonreí con amargura — aunque si ha servido de algo, la esperanza que siempre habrá otra persona capaz de sacarte adelante. Sobre todo, que no solo Sasuke es capaz de hacerme feliz, aun tomando en cuenta ser un camino empinado para lograrlo.
Aguardamos silencios unos cuantos segundos, los cuales me parecieron eternos al saber la opinión final de mi padre, sabia el haber aceptado a Gaara como mi novio. Mas no su visión amplia del asunto, esto me causaba mucha ansiedad.
— Gaara, es un buen chico — admitio al fin, sorprendiendome al llamarlo por su primer nombre — aunque jamas cuestionare tus decisiones y no pretendo hacerlo ahora. Creo que es ha Sasuke quien realmente amas. Puede esta decisión, ser una mala. Aunque mi opinión no es lo que importa Lizi, sino la tuya y la respeto.
Solo basto ese comentario para cuestionarme si lo que estaba haciendo era correpto o no.
★★★★★★★★★★
La semana de las regionales estaba finalmente aquí, aquel lunes paso como una fuerte ventisca, rápido. Entre las clases, trabajos, exámenes y culminar oficialmente los ensayos con los R.e.d se fue rápidamente el lunes. Yahiko finalmente pronuncio estar completamente satisfecho con mi trabajo, aparentemente aquel fin de semana surgió un efecto extraordinario en mi, quería ver ese mismo sentimiento el día de la competencia, Sasori e Hidan se le quedaron mirando algo confundidos en sus palabras. ¿Quien no? Si mi aspecto era de una total fantasma, aunque colocara el mayor empeño de prestarle atención a las cosas, inmediatamente se venia a mi mente aquella conversación con papá. Sabía su posición ante todo esto, bueno aun desconocía el dato mas importante de Sasuke estando comprometido, siendo incapaz de confesarlo me lo ahorre donde tarde o temprano lo descubriría. Resolví mis diferencias con Sai, no podía permanecer mucho enojada con él aun cuando ibamos a una regionales separados, seguíamos siendo familia y ellas se perdonan todo. Trate de entender su preocupación, mas no su modo de expresarlo de forma tan absurda. Admití haberme pasado al sacar el asunto de Ino con Trevol, pero es que cuando tienes la cabeza caliente de ideas enojadas, de tu boca solamente saldrán cosas hirientes. Buscamos pasar la pagina, seguiendo igual que siempre y dar lo mejor en las regionales ambos equipos. Pero eso no era lo importante, papá me dijo estar equivocada con mi decisión al salir con Gaara, logrando descontrolarme por completo. Él no es de tratar de cambiar mi opinión, mas bien, de los que buscan tener mis propias experiencias y así aprender de ellas. Cualquiera podría mirarlo igual a un castigo, pero particularmente no lo veo de esa manera, porque puede ser llamado psicología a la inversa. ¿En verdad erraba al salir con Gaara? ¿Podria dañarlo a él por ello? O el peor de los casos ¿Salir yo? Buscara por donde buscara no salían nada mas que malos pensamientos, hundiendome en la peor de las miserias. Decidi quedarme un poco mas en el salón del coro sola, Gaara y Tadase querían acompañarme pero era innecesario, aveces necesito un respiro consigo misma para poder seguir adelante. Con ese argumento, los dos chicos se marcharon dejandome acompañada junto a eses escasos rayos del sol, propios del atardecer anunciando la eminente noche. Percibí a lo lejos una oscura mirada, tan penetrante como enigmática, una muy particular que posee el mayor de los secretos ocultos hacia mi. Hablo de Uchiha Sasuke, quien hace unos meses atrás lo considere el hombre mas increíble, perfecto y maravilloso de este mundo. Enseñandome todo lo contrario, que detrás de esa perfección desconcertante, únicamente existía inseguridades y oscuridad. Al desaparecer por completo de mi visión, me levante dirigiendome al piano pensando en hacer algo en mente, porque cuando no puedas mas con tus problemas, tratas de canalizarlos junto a la musica. Solte un suspiro al tomar asiento en el taburete, alargue mis dedos hacia sus teclas rosando con delicadeza sus teclas, habiendome acostumbrado a ellas empecé a tocar una melodía triste, desoladora recordando aquella canción que desde hace bastante tiempo desee tocar.
"En la primera página de nuestra historia
el futuro parecía tan brillante.
Entonces esta cosa se volvió tan malvada.
No sé por qué sigo sorprendida."
El tono de mi voz sono tan suave, que parecía un susurro, tal vez se tratase el de mi alma. Ella era quien cantaba.
"Incluso los ángeles tienen sus planes malévolos,
y vos lo llevas a nuevos extremos.
Pero tú siempre serás mi héroe,
incluso si has de enloquecer."
Aun seguía cuestionandome algunos puntos de mi historia con Sasuke, como por ejemplo, la manera que término. Y dolia, quizás jamas dejaría de hacerlo, llevandome a asustarme.
"¿Solo te quedarás ahí parado y verme quemar?
Bueno, esta bien porque la forma en que duele
¿Solo te quedarás ahí parado y oírme llorar?
Bueno, esta bien porque amo la forma en la que mientes,
amo la forma en la que mientes.
Ohh, amo la forma en la que mientes. "
Mis manos prácticamente volaban por las teclas del piano, haciendome estremecer con cada tono, cada letra y cada sonido. Arrugando mi corazón igual a una pasa.
"Ahora hay agudos en nuestras voces,
A medida que ellos se quiebran de la lucha.
En este tirón de guerra, siempre vas a ganar.
Incluso cuando estoy en lo correcto"
Busque no flaquear, seguir tocando y manejando mi voz saliendo igual a un murmuro, el canto de una alma dolida.
"Porque me alimentas de fábulas la cabeza
con palabras violentas y amenazas vacías.
Y es enfermizo que todas estas batallas
es lo que me mantiene satisfecha"
Cerre los ojos un segundo, imaginando que el mismo Sasuke estaba sentado en uno de los sillones, mirandome cantar, detallan cada movimiento igual a como solamente lo hacia él. Porque esta canción se la dedicaba.
"Así que tal vez soy una masoquista
Trato de correr, pero no quiero estar siempre.
Hasta que las paredes se derrumben.
Hay humo con todos nuestros recuerdos."
Entonces, de repente unos aplausos interrumpieron las sonatas del piano, llevandome a girar la cabeza topandome con una cara bastante conocida sonriente. Mi única expectadora llevaba el uniforme reglamentario del colegio hermano de Red, el San Patrick. Su melena azabache ondulado se mantenía arreglado con un broche de lazo, dejando caer unas hebras sobre su hombro y espalda. La expresión de su cara parecía estar pintada en satisfacción, aunque eso no era lo sorprendente, sino el motivo de su visita un día lunes cuando aun permanencen congelados los ensayos con los andaluz. La Uchiha, da unos pasos hacia a mi aun aplaudiendome sin dejar de mirarme, confundiendome mas.
— Esa canción suena maravillosa en ti, parece sacada desde lo profundo de tu alma — me dice, colocando sus delicadas manos sobre el piano — ¿Es para alguien en particular?
Dios, hasta la pregunta ofende. Cubriendo las teclas con la tapa del piano, suelto una risita triste casi dándole la respuesta ha su pregunta, ella suelta un suspiro tomando la decisión de tomar asiento a mi lado.
— Tu expresión me lo ha dicho — adivina, frunciendo el ceño — aquel niño tonto, tan terco y sin dar el brazo a torcer. ¿Hasta donde quiere llegar con todo esto?
No se debe ser adivina para saber de quien esta hablando, se trata de su primo Sasuke, tan cabeza dura como el solo. Sin embargo, debo de hacer algo mas en mente en lugar de pensarlo a él.
— Disculpa la pregunta pero, Sasuniki — mi voz sale cautelosa, casi temerosa — ¿Qué haces aquí en Red?
— He venido a verte — confiesa, señalandome — estoy comenzando a cansar de todo este asunto, y francamente, ver a Sasuke igual a un zombie es bastante triste.
Aguarden, ¿Sasuke se encontraba mal? Pero si hace unos minutos lo acabo de ver, sigue aparentando ser el mismo de siempre, cerrado en su propio mundo e impidiendo a los demás acercarse a él. ¿En verdad le pasa algo? No, no, no. De ser la respuesta afirmativa, no es mi problema, estoy saliendo con Gaara. Le debo respeto, por mucho que mi curiosidad este gritando el preguntar de ello.
— Sasuniki, no creo conveniente...
— Aguarda, ni se te ocurra abrir la boca — demanda con autoridad, sellando mis labios en un instante — ya he escuchado bastante disparates de aquel idiota, como para hacer un libro. Además, estuve el día cuando anunciaste salir con Gaara, el peor de las locuras, si me permites decir — ¿Como detenerla si me obligo a callarme? Siento que estoy atada de pies y manos — ¿Sabes lo que Sasuke estuvo haciendo este fin de semana? Fue a casa ¿Puedes creerlo? ¡A casa! Pero eso no se queda solamente allí, cuando fui avisitar a los abuelos me lo encontré igual a como estas tu ahora. Sentando frente al piano, aunque del contrario de ti, no cantaba, sino se hundía en su propia miseria. — baje la mirada descolocada, imaginar una imagen del imponente Uchiha Sasuke, alegre y capaz de captar la mirada de todos en Red convertida en alguien triste... daba un golpe directo al corazón. Descompone todo mi ser — En sus labios solo existía tu nombre, igual a aceptar ser un reverendo idiota y perderte para siempre, porque al estar saliendo con Gaara ha perdido todas sus cartas. Sasuke no es tonto, conoce lo buen chico que es, igualmente si estando a su lado nada malo te pasara. — hizo una pausa, girando hacia mi dirección y sosteniendo mis manos — Lizi, se que no debo meterme donde efectivamente, jamas me han llamado. Pero el quedarme de brazos cruzados, en tanto los veo sufrir a ambos, no puedo. Ustedes realmente se quieren... ¿Por qué simplemente no hablan?
Ojala fuese tan sencillo, sentarnos uno frente al otro a conversar como ahora estábamos su prima y yo, pero eso no cambiara en lo absoluto las cosas, menos cancelara su compromiso con Kohana. Realmente me encantaría complacer a Sasuniki, pero la vida, o mejor dicho, mi vida jamas ha sido sencilla. Estuve en un colegio donde me marginaban por pertenecer al coro, fui lanzanda contra casilleros, recibiendo todos los días batidos en mi rostro, basura, soda y demás cosas. Ni olvidar la amenaza de muerte por uno de los matones mas peligrosos de Konoha, donde decidió ejercer el miedo psicológico al besarme contra mi voluntad, estuve unos cuantos meses muerta del miedo de ese hecho y mirando a mi alrededor esperando no encontrarmelo. Ahora, venia esto, el desprecio de Sasuke, sus palabras bonitas llenas de promesas, pintandome un futuro brillante que efectivamente jamas existió. No, claramente, el dialogar jamas llegaría hacia alguno lado, solamente ha promesas vacías sin ningún ton o son. Eso a estas alturas de la vida, lo se claramente. Tratando de no verme tan ruda, deshago su agarre en mis manos, sonriendole de manera incomoda casi de disculpa.
— Lo siento, en verdad lo siento mucho — digo, bastante avergonzada.
— ¿Eso quiere decir estar todo perdido? — trata de indagar en mi, mirandome igual a un cachorro arrepentido — ¿Qué Sasuke ha dejado de importarte?
— En la vida va a dejar de importarme, porque puede quemarne hasta las cenizas si desea. Jamas borrara su presencia en mi mente — explico un poco indignada — Sasuke fue de mucha ayuda en el pasado, me tendio su mano siendo el único capaz de mostrarme un camino hacia el valor.
— Pero...
— Pero por mas que quiera ocultarlo, la realidad sigue allí — comento, sumamente frustrada — Esta compremetido, con Kohana la hermana de la chica quien desea verme hundida, particularmente los deseos de Jenna me tienen sin cuidado, lo que realmente abruma mi juicio es la calma de Sasuke en esto. Él juro hacer algo con ello, aunque francamente, jamas ha tenido la idea y menos la disposición de hacerlo. — tome una pausa, agarrando una gran bocanada de aire — Yo... estoy cansada, Sasuniki, sumamente cansada de esta situación. Solamente estoy buscando ser feliz, muy lejos de Sasuke y sus falsas promesas.
— Pero salir con Gaara, no es una solución viable — afirmo.
— Si, puede que tengas razón — comente sorpresivamente, tomando desprevenida a la chica — aunque nadie me ha impedido al menos intentarlo. Gaara, no solamente me trata bien, es la promesa viviente de un futuro lleno de esperanza y creo en él. Decidi hacerlo, aunque signifique darme un golpe fuerte contra un muro.
Es cierto, en esta nueva travesía se encontraba en juego el perder a mi mejor amigo, ese chico confiable dispuesto ha tenderme la mano en cuanto lo necesitara. ¿No es de terror eso? Porque es así, no obstante, he estado dispuesta hacerlo. Dejando una vez mas mis esperanzas en algo intangible, que no puedo ver, con la ligera diferencia de tratarse de otra persona. Sasuniki suelta un suspiro cansada, hundiendo sus hombros soltando palabras incoherentes salvo una, el ser Sasuke un completo idiota. Bueno, si su prima lo dice, debe de serlo.
— Bien, lo he comprendido — se levanta del asiento, dándose aparentemente por vencida — no voy a insistir mas con el tema.
— Siento en verdad mucho esto, Sasuniki — insistí una vez mas.
— No, la que debe de sentirlo soy yo — se disculpa, aparentemente apenada — ese Sasuke se merece un escarmiento por esto. Puedes estar tranquila, porque con todos tus argumentos estará bien.
Eso esperaba, desde el fondo se mi corazón realmente.
★★★★★★★★★★
Finalmente las cosas lograron calmarse un poco, al menos en la hora de la cena, donde todos mis compañeros de habitación se encontraban esperandome. Me sorprendió la sorpresa de todos para las regionales, cantarme una canción en franceses donde las voces de Akito y Sana se escuchaban mas, ese detalle mínimo pero grande para mi me hizo darme cuenta de lo inevitable. Las regionales se aproximaban y yo debía de estar lista para competir contra mi amada familia, Konoha club.
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