IXX
Renegades
Los días de paz por fin reinaron una vez culminado la semana de las regionales, pude respirar un poco de tranquilidad antes de emprenderme en la travesía de las nacionales, siendo en la ciudad de los sueños donde todo puede hacerse realidad. Hasta estuve planeando con Sakura las cosas que realizaríamos, lamentablemente Minami no coloco mucho entuciasmo en ello, tal vez la razón seria a verse brillar en otro sitio en lugar de ese. Sin embargo, he marcado una pauta desde participar en las regionales, y ese era conquistar la ciudad fuese como fuese. Aunque, tocaría el tema mas adelante, porque realmente hablare sobre otro. Si bien la tranquilidad reino en Red, no todo fue felicidad y flores esparcidas por todos los lugares, porque llegaban los examenes parciales. Dios, los temibles, horribles y espeluznante exámenes, esos que cualquier alumno teme hacer. Ciertamente en Konoha representa si tomarás las clases de verano, aqui en Red es otra cosa, como ser digno de llevar las riendas del negocio familiar. ¿Y en mi caso? Pues el poder seguir teniendo los beneficios de mi carrito o tarjetas de crédito. Afortunadamente, la presión es minima, siendo una simple plebeya pero no quiero ser reconocida por una mala agradecida con papá y María. Hablando de ellos, en mi fin de semana me llenaron de abrazos al igual de felicitaciones, Sai les comento sobre el solo obtenido en las regionales, además del objetivo de por fin presentarme frente a un público y ganarmelos. Primero quería asfixiar a mi hermanastro al decirles eso, aunque viendo la felicidad autentica de nuestros padres ante mi logro, lo deje pasar, realmente merecia compartir este logró con ellos. Seguidamente, todo el colegio no paraba de alabarnos, transcurrieron varios años antes de que el coro volviera a participar en unas regionales, de hecho, esa misma noche el director propicio una comida especialmente para todos nosotros donde los alumnos se antiborraron de todo. ¿Como olvidarlo? Si Hidan y Sasori casi vomitaban de tanto ingerir pastel de patatas, o las mismas Amu y Sana junto a pedazos de pasteles de chocolate con fresas. Los pobres Tadase y Akito fueron a su encuentro, rescatandolas. Ojala todo hubiese sido risas, encuentros cercanos a fluidos estomacales y felicitaciones sinceras, pero no. De una extraña manera, la presencia fastidiosa de una rubia particular interrumpió mi felicidad, provocandome múltiples espasmos en mi estomago. Jenna Uchiha, se planteo en manchar de negro una espléndida noche de celebración, solamente con la finalidad de hacerme llegar su amenaza. “Mantente alejada de Sasuke, Mogami. Tu ya tienes a Sabaku, conformate con él” dijo mientras me llevo a un rincón, marcandome sus dedos en la delicada piel de mi brazo. Obviamente, deshice el agarre no comprendiendo nada en lo absoluto, porque la historia con su primo termino desde hace mucho tiempo atrás, lo único relacionado entre los dos era el coro, nada mas. Pero la chica no parecio entender, porque una vez mas volvió a agarrarme fuertemente, siendo esa ocasión para elevar mas su amenaza, ella se entero de mi acercamiento el día del allanamiento de Sakura y también hoy. Ahora, ¿Seguiria tratandola como idiota? Frunciendo el ceño, di un paso hacia atrás, defendiendome porque esos encuentros no tuvieron nada que ver conmigo. Su primo fue el quien decidió ser tal cosa, por lo tanto, de tener alguna clase de objeción de ello su deber era ir con la queja a él, no yo, la real víctima de todo esto. Jenna mirandome con sus filosos ojos verde, dio su sentencia, quizás Sasuke fuera un completo idiota al tratar de caminar al pasado, quizás sintiendo un tipo de remordimiento, pero jamas sería capaz de mirarme solamente como la caridad de esta escuela y el ganar las regionales, en una estúpida competencia de coros no haría cambiar eso. Luego de todo, la mona aunque se vista de seda mona se queda. Antes de contradecir su argumento, me dio la espalda mostrandome su imponente cabello largo rubio hasta casi el suelo, desprendiendo ese aire asqueroso aristócrata provocando la misma sensación en mi, el asco.
Ese fue el único mensaje de advertencia de su parte, pero el suficiente para no querer involucrarme en lo mas mínimo con Sasuke, con esto no me refiero a tenerle miedo a la idiota de Jenna, mas bien el cansancio de lidiar con ella. Respecto a ese incidente no lo comente con nadie, al menos Gaara se quedo por fuera, quien permaneció al margen ante lo ocurrió tras bambalinas con Sasuke. Yo menos hice un comentario, recordar su conversación o ese abrazo combinado a la confesión me dejaba helada. ¡Ni siquiera estuve en mi mente el haber observado a Gaara diciendole amarme! No, porque mas importante en mi mente era las palabras de Sasuke jurando devolverme a su lado, lo se, algo muy malo debe ocurrir conmigo. Tadase viendo la presión viajando dentro de mi decidió intervenir, quizás hablar un poco con él liberaría tensión, aunque verdaderamente fue lo contrario porque al contarle sobre las sensaciones de mi cuerpo, manteniendo a Sasuke cerca la culpa una vez mas se manifestó. Mantengo presente querer a Gaara, es mas, le he tomado un fuerte apego a su presencia y admiro la tenacidad de conquistar mi corazón. Aun así, jamas he tenido la necesidad de fundirme en sus brazos, menos el plomo viajando en mis venas y ni mencionar sacudir mi mundo. Solo Sasuke, él ha sido el único el girar todo a su gusto inclusive si significa destruirme por completo, igual a ser golpeada con un rayo. Esa es la definición exacta de mi enamoramiento por Sasuke, el dolor de sufrir, el cosquilleo de tenerlo a escasos metros de mí y la necesidad de querer tirarlos lejos, tan lejos para no poder provocarme temblores en el cuerpo. Si tan solo, olvidar a una persona fuera tan fácil, igual a pasar la pagina de un libro y enfocarte en otra parte de la historia, una que sigue si la presencia de un personaje.
Lo se, mi petición es muy ingenua, porque si pudiéramos olvidar aquello que nos estimula emociones incontrolables tan fácilmente, la vida dejaría de ser tan dura de llevar como siempre.
— Dios, esto es estúpido — le digo, resoplando entre labios — ni siquiera debí hablarte de esto, no cuando vives una experiencia peor a la mia.
Tadase sonrio comprensivo, como si realmente lo suyo no fuera complicado. Trantando de conocer a una chica sin ningún interes, cuando realmente ama a otra que tiene novio. ¿No es jodida la cosa? ¿Para ambos?
— Bueno, al menos he decidió arreglar las cosas con ella — me dice, bastante tranquilo — admitió querer conocer a Mika y todo.
Uhg… eso es horrible, tanto como hecharle sal a una herida.
— ¿Esa es la razón de aquel abrazo? — toque el tema tentativamente.
Mi amigo se quedo unos momentos en silencio, meditando el tema, seguramente recordar aquel contacto le hizo vivir nuevamente la sensación de tenerla cerca. Por supuesto, eso es muy sano, aun mas cuando tus sentimientos se niegan a cambiar.
— Me gustaría que tuviera el mismo significado para los dos, Lizi — empezó a explicar — pero me temo que su “quiero volver a ser como eramos antes” es diferente del mio.
Oh, demonios, no nuevamente esa cara de descompoción total y menos esa mirada vacía. Rápidamente busque su mano sosteniendola con fuerza, trasmitiendole mi apoyo total ante su situación retorcida. Se perfectamente que he sido una de las primera en mencionarle seguir adelante, ser feliz así sea sin la presencia de Amu, pero creo que eso ha terminado por hundir a mi amigo. Si bien se arreglaron, el permanecer lejos el uno del otro repercute en el estado de animo de los dos, se necesitan el uno al otro para poder seguir adelante. Sin embargo, la necesidad de mi amigo de Amu reside en otro ámbito, el cual no puede dárselo y… de descubrirse las cosas podrían complicarse. ¿Mas a lo vivido hasta hora? La respuesta es si, si puede ser.
— ¿Qué piensas hacer? — pregunte, animandolo a seguir.
— No lo se — admitió frustrado, apretandome aun mas la mano demostrandome su gran temor — temo perderla por completo como mi amiga, pero temo aun mas el ser descubierto. ¿Sabes? Amu no es tonta, ella sospecha que algo me ocurre y jamas descansara hasta descubrirlo, de hacerlo yo…
— Tranquilo — le sonreí buscando no verlo alterado — Amu sigue siendo una distraida total, piensa en ti como aquella persona quien jamas la vería de esa forma, un compañero incondicional.
— No se si considerar un alivio o dolor — repondio rápidamente a mi argumento. — porque detrás de todo esto, me gustaría ser considerado por ella como un hombre y no solo “amigo”.
Esto era peor de lo que pensaba, Tadase realmente estaba deprimido, hundiendose cada vez en su propia miseria y no podía permitir por nada en el mundo eso, tenia que hacer algo. Mirando a mi alrededor, notando salvo el eminente ocaso flotando entre nuestras figuras y los jardines extensos de Red, vino a mi mente la segunda peor de las locuras luego de decidir verme con Sasuke a escondidas. Tomando aire profundamente, coloque mi otra mano sobre el agarre de Tadase, mirandolo directamente a los ojos y buscando la manera de no sonar atrevida.
— Tadase, ven a mi casa este fin de semana — solte sin mas, casi ahogandome con mis propias palabras.
— ¿Como has dicho? — dijo sin entender nada.
— Lo que dije — deshice el agarre entre los dos, tratando de explicarle con claridad las cosas — pues veraz, mis amigos de Konoha club organizaron algo en casa y pues… invite a Gaara pero dijo tener cosas que hacer. Por lo tanto, mejor ven tu.
Mi amigo se quedo mudo, observando atentamente sus manos pensando posiblemente las probabilidad de ir, equivalente a quedarse un fin de semana en compañia de desconocidos. No he mentido, Sai organizo una reunión con los chicos y chicas del coro, nuestros padres irían de viaje a visitar una hermana de María quien se encontraba delicada de salud, debido a ello, la casa seria solo para nosotros dos. Anteriormente decidi quedarme en Red, aun existe asignaturas por estudiar para los parciales, pero desafortunadamente mis compañeros de cuarto incluido Gaara me abandonarían. Así que, mi querido hermanastro conmemorando el empate de las regionales, quiso invitarme igualmente a la celebración realizada en mi propia casa. ¿Pueden creer lo bizarro de ser invitada a un evento en tu propia casa? Porque yo no, al menos, ante así lo creí.
Ante el silencio de mi amigo, el nerviosismo me gano, llevandome a alzar la voz.
— ¡Si no quieres lo comprendo! Imagínate, estar quedandote en medio de personas desconocidas de un club rival y…
— Tranquila Lizi — río divertido ante mi ocurrencia, seguramente parecí una completa loca — pensaba era en como explicarle a Kukai mi desapareción repentina, hoy justamente volvía de Portugal y quería mostrarme unos nuevos platillos aprendidos de ese pais. No quiero decepcionarlo.
— Entonces olvida mi propuesta — sonreí abiertamente — la familia siempre esta por encima de todo.
— Tienes un concepto bastante profundo sobre la familia — dedujo a simple vista.
— Si.
Y quizás sea una de las razones por las que no decidí luchar mas por Sasuke, mi gran sentido de la lealtad ante las personas componiendo ese circulo. Aunque signifique, ser un grupo de culebras llenas de veneno, no quitara la conexión sanguínea. Tadase percatadose de ello, suelta un suspiro, siendo este quien toma mi mano mostrandome una sonrisa ancha.
— Gracias, Lizi — dice con un tono bastante suave — se que estas preocupada por mi pero realmente estare bien, lo prometo.
Por supuesto, no importa cuanto nos golpeen las personas que amamos, igualmente encontraremos la manera de seguir respirando.
— ¿Acaso estas rechazandome? — comente en tono de broma, sonriendo de medio lado.
— Oh, no, no, no — me siguió el juego — solamente es una manera bastante particular de mencionar el ser imposible mi presencia en tu hogar.
— Chico listo.
Finalmente luego de dos horas llegue a mi hogar, habiendo dejado a Tadase partir a la suya rápidamente fui a mi habitación a recoger mis pertenencias como Inu, quien se hallaba con la compañia de Sana cantando igual que siempre. Mejor no opino nada de su acercamiento extraño, podría ocacionar un daño a la sensibilidad de Akito, su otro pretendiente. Asi que, lo dejare en despedirme de ella y emprenderme en mi larga travesía. Como era de esperarse, a mi llegada la casa se encontraba vacía, bueno salvo dos presencias, Inu y yo. Baje directamente a mi alcoba con la finalidad de instalarme, aun seguía pareciendome extraño verme alrededor de este sitio, donde solamente hacia acto de presencia los fines de semana o días feriados. Aunque no pasaría por alto la paz embargandome al hallarme sola, solo en la comodidad de mi habitación no se encontraba nadie mas que yo, prestandose para dedicarme a mi misma antes de desatarce el desastre. Ya saben, un número de adolescentes encerrados en una casa “celebrando” la victoria de las regionales, aunque solamente esperaba no encontrarme sorpresas debido a esto, recuerdo que firmaron un pacto con el maestro Kakashi de no beber hasta ser un poco mayores. En fin, con los chicos del coro puedes esperarte cualquier cosa. Decidi tomar un baño, me sentía un poco pegajosa de aquel viaje desde Red hasta casa, además aun poseía mi uniforme y deshacerme de él seria la gloria para mi. Cuando me despoje de la corbata llego repentinamente un mensaje de texto, desviando mi atención de mi actividad porque no esperaba recibir nada de nadie, ni siquiera del olvidadizo de Gaara. Antes de pensar en algo, no estoy enojada con él, creo que las parejas quienes se toman su tiempo para respirar aire lejos de la otra son grandiosas, aun mas, poseer confianza suficiente y de sobra. Solamente, estoy en un punto donde quiero tenerlo mas a mi lado, saber que realmente estamos avanzando en la relación y no muriendo en el intento. Como lo he dicho antes, perder a mi mejor amigo seria toda una tragedia, porque gracias a su presencia logre dar un paso al futuro.
Dispersando pensamientos derrotistas, abrí de una vez por todas el mensaje que casi me produjo un paro cardíaco, esto tenia que ser una clase de broma bizarra. Porque no es divertido.
“Te tomo la palabra, así que no me tengas aquí pasando mucho frío y abreme la puerta. Gaara”
Reprimiendo un jadeo impresionada, salí corriendo escaleras arriba esperando realmente encontrarme a mi novio esperando en la puerta, siendo lo sufiente estúpido como para no tocarla. Y efectivamente allí se encontraba, vestido de manera informal, una abrigo color crema cuello tortuga, chaqueta de cuero negra con detalles escandalosos de cierres, pantalones negros y botas hasta los tobillos de piel negra. Mierda, este chico era bipolar, recuerdo muy bien cuando juro no poder pasar este fin de semana conmigo por tener que hacer unas cosas para su familia, pero no, aquí lo tengo frente a mi puerta esperando hacer llamado adentro. Sin mas preámbulos, abrí la entrada atrayendo de inmediato su atención, sus ojos verdes se encontraron con los mios creando una atmósfera únicamente nuestra, donde este chico conocía exactamente cada uno de mis pensamientos. Sobre aun no amarlo como él me ama, mi lucha interna contra mis sentimientos contradictorios y aquel dolor oprimiendo mi pecho por Sasuke, todo eso y mas conocían esos ojos haciendome sentir vulnerable. ¿Por qué sigo siendo egoísta? ¿Hasta cuando seguiré hiriendo a Gaara? El es un buen chico, no merece tales cosas de mi, aunque de rara manera no pienso dejarlo marchar, menos cuando cree una dependencia a él. Esto es enfermo, sucio y estúpido. Pero no puedo evitarlo, estoy sucia hasta el cuello en esto.
— ¿Vas a quedarte como lerda mirandome o me dejaras entrar? — exclamó con su tono duro.
— Oh… oh… lo siento, pasa — me hice aun lado para hacerle camino.
Por supuesto, Sabaku no Gaara jamas dejaría de ser él sino utilizaba su respectivo insulto, acabas acostumbrandote a su manera de comportarse. Mas bien, lo tomas como su usual forma de saludar. Este entra de manera natural, sacandose su chaqueta de cuero y extendiendomela, sujetandola la guardo en el ropero seguido de caminar hacia el sillón de la sala. Esto es tan extraño, él visitando mi casa sin aviso habiendo dicho anteriormente ni aparecerse, realmente, tengo un novio bastante contradictorio.
Soltando un suspiro pesado, tomó asiento junto a él, esperando escuchar alguna explicación.
— Temari me ha hechado de casa — soltó sin mas, evitando mirarme a la cara, estando algo incomodo — de una extraña manera se entero de tu invitación y… ya me ves aquí, frente a ti.
Oh vaya, así que la mayor de los Sabaku nunca se le escapa nada, aunque su forma drástica de hacer las cosas podría dejarte sin aliento, se nota que la importa su hermano al extremo de sacarlo de su propia casa y lanzarlo a los brazos de su novia. En realidad, la chica en sí es sumamente amable y comprensiva, al enterarse lo mio con Sasuke en ningún momento interfirio mi relación con su hermano, de hecho, le dio mas a pie para quedarme con él. Ahora viéndolo con ese semblante contraído propio de estar incomodo a la vez de avergonzado, me daba a entender que escapar de los ojos agudos de su hermana mayor era imposible, menos si está conoce tu historia con tu novia. A todo esto… ¿Como logro enterarse del evento en mi casa? Es decir, salvo Tadase y Konoha club, tenían conocimientos de ello. Perfecto, si antes no le tenia miedo a Temari, con sus capacidades de psiticas o bruja de magias blancas, le llego a temer un poco.
Como si leyera mis pensamientos, mi novio me miro directamente a los ojos con aire contraído, demostraba sentirse incomodo, cosa que me intriga. ¿Qué exactamente hizo Temeri para colocarlo de esta manera?
— No dudo que estoy impresionada de verte aquí, ni decir halagada. — comence diciendo con una mueca coqueta, buscando relajar la atmósfera. — Sin embargo, verte haciendo esa cara yo…
Pero no logre terminar la frase, mas bien me detuvieron de hacerlo, inmediatamente senti los labios de Gaara chocado con los mios en un beso totalmente improvisado. Tampoco es que hice algo, simplemente me quede tan quieta como una momia y le deje el resto a él, quien por el contrario de mi movía ritmicamente sus labios contra los mios y aprovechando para posar sus manos en mis hombros, apretandome. ¿Qué lo llevo a esto? No lo se, sinceramente no lo se. El sabor de su boca no ha cambiado en lo absoluto, sigue persistiendo la menta, la sensación del árbol de cerezo en flor, pero en lugar de la calma me transmite desespero. Si, desespero. Ese que sujeta tu corazón con un solo puño, contrae tus pulmones al punto de no dejarte respirar y incrusta en tu estomago piquetes incómodos. Al instante de darme cuenta de ello, le sujeto de los hombros en un intento de separarnos y encararlo, pero no lo logro, no solo porque Gaara es un hombre y significa ser mas fuerte que yo, tambien debido a profundizar el beso ante mi descuido. Bien, bien, bien, esto ya me esta asustando. En la vida me he besado de esta manera, y este, definitivamente no se trata de mi novio. Sacudiendo mi torso sumamente incomoda, hago una vez mas el esfuerzo de separarme del chico, deshacer mis pensamiento de otro que no viene al caso y mantener al margen el sentimiento que me transmite Gaara. Gracias al cielo o otro ente fuera de este mundo (ya me conocen no creo en dios), la puerta de la entrada se abre y seguidamente se escuchan las pisadas junto a varias voces, mis amigos de Konoha. Inmediatamente Gaara me suelta mostrando una respiración agitada, doblando sus brazos junto a su torso y buscando llegar a la normalidad; por mí parte, me apoyo en el respaldar del sillón mirando al pecho bajando y subir. ¿Qué…? ¡¿Qué demonios ha sido eso?! Si es una nueva manera de hacer bromas no la encuentro graciosa, de hecho, es espenuzlante. Estoy apuntó de girar a reclamarle su acción, pero una vez mas la campana lo salva, en esta ocasión, por medio de unos pares de abrazos con signos de amistad. Minami y Hinata. De hecho, la sala se convierte en un dos por tres en el recibidor de doce jóvenes, los cuales aparentan estar contenta de verme, correpción, de vernos. En tanto mis amigas me llenan de abrazos como palabras de felicitaciones por el solo, aparentemente no cansandose de hacerlo, Naruto y Neji saludan a Gaara amistosamente, unos como Sai lo fulminan con la mirada guardando reconcor a lo vivido la otra vez, Sasumika sacando de la nada (deja vu sin duda) una batalla de laboratorio junto a su kit para obtener una muestra de su cabello, con la finalidad que todos conocemos bien, teniendo atras de ella a Karin y un Trevol con una sonrisa incredula en los labios. Si, ni sus propios compañeros de club pueden comprenderla, lo entiendo perfectamente. Kiba al menor por menor visto, saluda a mi dirección sancando de su mochila una botella de contenido dudoso y batiendola, esa sonrisa socarrona suya me transmite únicamente una cosa, desconfianza. Antes de levantarme del asiento para recordarle el comprosimo con Kakashi-sensei, Sakura aparece junto a Ten-Ten adelantandose a mis pensamiento y relatandome no haber ningún inconveniente, solo es soda glasificada. Ella misma la pidió, mas bien, la provo para darle el visto bueno. No la contradigo, de hecho, me quedo callada admirando su semblante.
Oh, demonios…
Mis malas pulgadas se han dispersado, es mas, todo mi mal humor producto del exabruto de mi novio al apreciar el semblante de mi amiga. No se necesita ser un genio para adivinarlo. Esta sumamente incomoda al estar en la misma habitación que cierta pareja, quienes no tienen ningún inconveniente de demostrar lo muy enamorados que estan, pues Ino, una de las componentes de esa relación, se mantiene bien apegada a mi tonto hermano que fulmina a Gaara y de ito en ito, medio sonriendole a su novia. Siendo sincera, me sorprende que Sakura este presente en esta reunión, y antes de pensar “es obvio porque gracias a ella lograron un empate”, consideremos el que Sai e Ino estarían pavoneandose frente de ella sin escrúpulos. La entiendo muy bien, rayos que si, el que la persona que ames este con otra mientras simplemente te limites a mirar es horrible, nefasto y espantoso. Tu alma se ve consumida en el dolor, en tanto tu corazón y sentimientos seran destruidos sin compasión. Se perfectamente que no debería colocarme enojada con Sai, menos con Ino, es decir, al pesar de sus errores y metidas de pata siguen siendo buenas personas esto solamente es una confusión de sus jóvenes mentes. Es decir, ¿Quien no se ha sentido perdido? ¿Confundido? Mi hermano es experto en eso, lo certificó. Es Minami, de una manera sorprendente, quien rompe la atmósfera rara y sujetando a la atolondrada de Sasumika que estaba a punto de atrapar a Gaara, haciéndose escuchar su voz observando el panorama.
— Esto es raro y nostálgico a la vez — menciona muy sonriente, Sasumika se sacude intentando liberarse del agarre de su compañera sin éxito alguno, Karin a ayudado a la morena llevandosela. — Lo digo por Lizi, ha pasado tiempo desde reunirnos para celebrar algo, agregando a Gaara, su novio, lo convierte en algo nuevo.
— ¡Oh vamos! — rodea los ojos con burla Karin, sentando a su amiga en uno de los sillones — unas semanas atrás tuvimos en una fiesta en donde frente de marquesina, sin duda… un evento que jamas olvidara. ¿No lo crees Sabaku?
Demonios, había olvidado que mientras este rodeada de estas personas no debo flaquear, menos bajar mis guardias. Inmediatamente respondiendo a la insinuación indencorosa, fulmino con la mirada a la pelirroja en tanto mi novio alza los hombros restandole importancia, claro, es el mismo sujeto que hace unos segundos olvidaba el lugar donde nos encontrábamos y me besaba ferozmente. Él, sin dudas, no posee sangre recorriendole las venas. Quizás sea plomo.
Sai tensandose notoriamente, da un paso hacia adelante como buen idiota líder que es, haciéndose escuchar su voz llamando a los chicos e ir a la cocina con la finalidad de organizar algunas cosas. Ellos a su vez le miran raros ante la repentina decisión de mi hermanastro, pero igualmente lo siguen parecidos a corderitos directo al matadero. Deja encargada de la situación a Sakura, la otra voz notable del club, aunque si notamos considerablemente no estar lo suficientemente estable para llevar dicha batuta. Ya ha pasado lo duro en las regionales, se encuentra en todo su derecho de dar un respiro, coloquemosle como la recompensa al esfuerzo empeñado. Hinata tratando de aliviar la creciente tensión en el ambiente, propone buscar unos micrófonos en mi alcoba y así armar un karaoke provicional. Muy bien nos ha enseñado el maestro Kakashi que si nos sentimos mal, triste, furiosos o alegres, es un momento propicio para crear arte. Y siendo esta una celebración de ganar nuestra pase a las nacionales, amerita formar grupos y cantar hasta desfallecer, con tal, los chicos iban a programar jugar videojuegos en el cuarto de mi hermanastro. No esta mal las chicas tomar las armas por nuestros propios medios. En lugar de animar la vena artística de mi amiga, esboza una sonrisa triste asintiendo ante la idea. Minami me envia una señal con una mirada, debo intervenir de alguna manera y sacarla de aquí de inmediato, cosa en estar totalmente de acuerdo. Por eso cuando Hinata va a jalar a Sasumika y Karin a mi habitación, me levanto como bala ofreciendome a buscar las cosas en compañia de Minami y Sakura, ellas pueden relajarse. Gaara impresionado me pide silenciosamente una explicación, bueno, en realidad quien necesita de una soy yo, pero por otra razón muy notable. Él aguarda sus palabras quedándose estático, no he olvidado su capacidad de leer el ambiente y mucho menos las expresiones de las personas. Toma asiento cruzando sus brazos a la altura del pecho girando su rostro hacia otro lado, muy lejos de mi vista, es claro no gustarle quedarse alrededor de chicas que solamente tuvo la oportunidad de socializar en un momento de borrachera, el cual, ni remotamente recuerda. Sin embargo, a mi si se me hace chistoso. Lo siento mucho por él, pero este código rojo lo llevare a cabo, mas tomando en cuenta la insensibilidad de Sai en todo este asunto. Solo analicen por unos segundos, tener a tu novia y ex novia toda una noche en una misma casa, en mi perspectiva parece sacada de una comedia romántica de un pésimo gusto. Además de cliché. Asi que, de estar en mis manos aliviar un poco en ambiente, lo llevare a la practica. Sin mas rodeos, le señalo a Ino el acomodar las demás cosas en tanto nos distanciamos unos minutos, igualmente es un mensaje oculto, porque de regresar Sai no quiero que ninguna forma incomode a mi novio, de lo contrario, lo matare. Ella asiente e inmediatamente, moviliza a las chicas para hacerse mas espacio en la sala. Esto no pasa desapercibido por mi amiga, quien se queda pensativa admirando el panorama, es notorio, Ino Yamanaka posee el poder de mover el entorno a su antojo gracias hacer la pareja del chico que le gusta, el cual, hace unas cuantas semanas atrás ella poseia entre sus brazos. Es triste, lo se, mas que nadie lo entiendo pero porque la comprendo, es el motivo de moverme para ayudarla a superar semejante trago amargo.
Las tres caminamos en silencio hacia mi alcoba, nadie ha querido romperlo, he notado a Minami nerviosa y con intenciones de abrir la boca pero al apreciar los opacos jades ojos de nuestra amiga, la cierra inmediatamente girando su cabeza hacia los lados. Lo sabe, aunque no se halla enamorado alguna vez en su vida, entiende que Sakura no desea oír palabras de aliento, solo silencio. Giro la perilla de la puerta e inmediatamente entramos, Minami se encamina a mi closed a buscar los dichosos micrófonos en tanto Sakura ha notado la presencia de Inu en el sitio, si, como de este ser la existencia mas relevante en todo el sitio. ¡Por dios! Si desde adquirirlo le ha dado igual su presencia, lo trata igual a esas decoraciones obstentosas en las casas de los ricos, solo para adornar. No deseo enojarme con ella, menos al tratar de hacerse la idiota, pero en esos momentos tengo unas altas ganas de gritarle para que reaccione. Es decir… ¡Por lo mas sagrado de este mundo! Gano las regionales, iremos a la ciudad mas importante de este pais, dejaremos este pueblo de cuarta y descubriremos el mundo que esta allí afuera esperando por nosotras. Pero no, ella ha tomado la decisión de hecharse a morir por un tontorron que solo piensa en si mismo, porque admitamos algo, mi hermano puede ser muy buena persona a veces, aun asi no le quitara esa detestable personalidad de importarle poco los demás con la finalidad de sentirse bien él mismo. Con ello me refiero a Trevol, puede estar saliendo con Karin, la decisión mas precipitada y tonta en mi opinión personal, pero claramente sigue abordando sentimientos por Ino. Sino ¿Para que molestarse en hacerlo? ¡Arg! Estos chicos son unos completos tontos.
Suelto un suspiro ofuscado desplomandome en la cama, mis dos amigas parecen impresionadas de ese movimiento mio, despegan la atención que poseen en estos momentos y se enfocan en mi asustanme un poco. Obvio, la buena de Lizi preocupada por los dramas personales del club y ellas ni le prestan atención, todo un clásico.
— Había estado por preguntarte hace un rato, pero… — comienza Minami, mostrando su cabeza entre las puertas del closed medio insegura, confundiendome. — ¿Por qué aun llevas el uniforme de Red? Gaara esta de informal, es raro, mas de una vez has admitido no gustarte vestirte igual a los demás.
¡Rayos! Con el asalto de ese pelirrojo suicida y el club de canto de Konoha, olvide por completo tomar una ducha y cambiarme de ropa. Ya que se esta tomando de costumbre sorprenderme, uno puede olvidar sus principios, aunque sea un poco.
— ¿Fue por él? — intuyo sorpresivamente Sakura con un tono neutral, volviendole la mirada al canario en la jaula, pasándose de la vista gorda. — Cuando entramos de imprevisto ambos parecian nerviosos. Acaso… ¿Ocurrio algo?
Aguarden, aguarden, aguarden. ¿En verdad me esta preguntando algo así? ¡¿En verdad lo hace?! Cuando las tres sabemos perfectamente que la que necesitaba abandonar esa sala, no era yo. Incredula ante las palabras de mi amiga busco la mirada de Minami, ella al igual que yo, tiene la mandíbula desencajada. Lo sabemos, el cinismo de Sakura, se ha revosado.
Respirando al menos, unas tres veces, alzo el mentón en dirección a la pelirosa buscando enfrentarla de una vez por todas.
— Eso es lo que menos tiene importancia aquí, Sakura. — al escuchar su nombre, gira su rostro mostrandonos una expresión imperturbable tanto que me recordó a sus inicios en Konoha. Por supuesto, la Sakura petulante y fastidiosa, toda una leyenda. — Asi que vayamos sincerandonos entre nosotras, porque tu comportamiento allí arriba fue tan notable que hasta el mas denso de todos, osea Sasumika, se dio cuenta. Dime, ¿Qué ocurre entre Sai y tu?
— Nada… — lo dijo para nada convencida, desviando la mirada y muy incomoda.
Mirenla nada mas, tiene agallas para mentirnos sin mas.
— Por favor, ¿nos crees tontas? — Minami sale del closed con los micrófonos en la mano, arrojandolo a uno de mis costados dio algunos pasos hacia la pelirosa, y colocando una mano en su cintura la enfrente. — Al igual que Lizi en las intercolegiales, eres de las que no puede esconder esa conexión con ese persona especial, y obviamente la has tenido con Sai.. ¡Ni siquiera intentes esconderlo! Estuve allí, todos estuvimos, no me estrañaria que incluso Ino los halla visto.
Oh… demonios, olvide a Ino.
— No se de que hablas. — esquivo una vez mas Sakura.
— Te conosco amiga, si hay algo que te afecte luego de tener un solo super emotivo, mas en una competencia, eso es Sai. — Minami llego hasta ella colocandole una de sus manos en el hombro de ella en señal de apoyo, seguido de una sonrisa propiamente de alguien maternal. Esta de su lado, no es su contra. — Somos tus amigas, puedes contar con nosotras para cualquier cosa, de temerte algo, no dudes en decirlo. Mas si se trata del tarado de Sai, sobre todo él. Asi que, cuentanos, cuenta lo que ocurrió.
Un minuto, solo basto un minuto para que Sakura se desmoronara frente a nosotras y dejara fluir sus sentimientos, sus auténticos sentimientos.
— Lo volvió hacer… — comento con voz quebradiza, aparentando sus puños y mandíbulas con impotencia. — cuando creo que puedo agarrar impulso para superarlo, llega una vez mas y… y… me amarra a él con impetud, con fuerza. De esa forma, jamas… jamas podre abandonar el… el quererlo.
No había sido para nada una premonición de mi mente loca, menos algo sacado de los cuentos de hadas, porque aquel día en las regionales junto a la mirada de conexión entre mi hermanastro y mi mejor amiga, fue el comienzo de la tormenta mas peligrosa de todas o el preludio de ella. Porque aunque precisamente no hablaron de nada ese día de su asunto, ambos sabían perfectamente que esa mirada significo, quizás tambien radicaba el comportamiento posesivo de mi cuñada, Ino Yamanaka. Oh, demonios, esta velada que “supuestamente” seria divertida se teñiria de rojo, pero no sangre, mas oscura y viscosa. Lo peor estaba por ocurrir. Entonces, Minami es la primera en acercarse, pasar sus brazos detrás de los hombros temblorosos de nuestra amiga y acunarla en un fuerte abrazo. Allí sintiéndose protegida, acogida y en entera confianza, Sakura se suelta a moco tendido a llorar a la par de desportricar encontra de mi hermano; en un momento piensa que me ofende, siendo todo lo contrario. Es mas, la apoyo totalmente. Sai es un completo idiota sin cerebro, eso no es una historia nueva, desde que el tiempo fue tiempo ha existido. Tal comentario produce una medio risita entre un sollozo, dando a entender darme la razón. Minami acariciandole la cabeza sin cesar, le aconseja olvidarse por unos segundos del estupido de Sai y centrarse en ella, no vale la pena voltear hacia atrás después de tomar la decisión de olvidarlo, ni porque halla vuelto a mostrar interes en ella. Sakura no tiene porque lidiar con las confusiones de Sai, menos mostrarse comprensiva de ello. Él ha escogido a Ino por encima suyo, lo admitió y debe asumir las consecuencias si se equivocó, no la pelirosa, jamas ella. Porque en definitiva, cada quien es responsable del camino que eliges a recorrer.
Logrando calmarse un poco ante las palabras de Minami, la capitana del club de Konoha se aferra un tanto mas en la morena asintiendo a sus palabras, había comprendido todo pero deshacerse de un sentimiento tan vital como ese, tiende a ser totalmente doloroso y agónico. De lo contrario, que me preguntara a mi, era el gran ejemplo de ello. A continuación, la miradas de reproche de ambas me llegaron sin anestesia, haciendome recordar las imágenes abrazandome con Sasuke como si un tifón fuera a separarnos, igualmente absortos de cualquier inspección amistosa, al menos de parte mia, solamente entregandonos al instante de vivirlo.
Oh… mierda.
Mierda.
Mierda. ¿Escapar? No, no se podrá.
La primera en dar un paso hacia mi es Minami con su porte de diva, manos en la cintura, mirada aguda y semblante irónico espera obtener de mi una explicación razonable y no estúpida. Ah… me gustaría tenerla, pero la realidad es bastante espenuslante, porque ni yo misma he entendido mi comportamiento ese día. Es decir, en mi mente febril de ese entonces lo atribui al estrés del momento, el miedo y la presión de tener la victoria de los R.e.d en mis hombros. Sin embargo, ya habiendo calmado mis sentimientos rebozados, comprendí que esos pensamientos solamente los aclame para tener una excusa de permanecer así con Sasuke, y así, ahogarme de su esencia corporal asi como su aroma reparadora. Aunque Gaara no menciono nada de ver esta escena o escuchado de otra persona, sentirme culpable de hacerlo me lleno a tope, Tadase me exigió igualmente una explicación de lo ocurrido. Pero de la misma forma, queda tan blanca como un papel. Asi que, Sakura podría usarme como catalizador si desea, pero de igual manera, las respuestas que quería escuchar no las tendría menos cuando yo ni las tengo.
— Se que estan esperando una explicación de lo ocurrido, es decir, — toque con cautela el tema, tratando de liar ante las miradas filosas de mis amigas. De aquí no saldré viva. — hasta el mismo Tadase quiso saberlas. Pero…
— ¿Pero qué? — replicó Minami, arqueando una sola ceja.
— No las tengo. — solte sin mas, viendo de inmediato como efecto domino las exclamaciones de indignación de Minami y Sakura, mas de esta primera que demostraba formar uno de sus escándalos. Debo deternerla antes de ser muy tarde. — Aguarden, con ello no quiero decir que voy a terminar con Gaara para correr a sus brazos, estoy muy feliz siendo su novia y no pretendo hechar por la borda eso.
— ¿Estas segura de lo que dices Lizi? — esta vez pregunto Sakura, muy dudosa por el tono de su voz.
Y… ¿Esto a que venia?
— Amiga, no quiero sonar como la lluvia que cae sobre tu cosecha pero… — dejo en el aire Minami, enviandose miradas con Sakura colocandome un tanto nerviosa. ¿Y ahora que? — desde el tiempo que llevas saliendo con el pelirrojo, no te vi tan entregada en comparación de con Sasuke. Es decir, ¡Te brillaban los ojos! Y ellos jamas mienten, lo sabes.
— Es, es absurdo. — comence a moverme por mi habitación, aflojandome la corbata y considerando el cambiarme la ropa. — no existe tal cosa de los ojos, solo son ojos, no la respuesta del secreto de la humanidad.
— Si lo que dices es cierto, ¿Por qué te ves tan incomoda? — se levantó de su asiento improvisado Sakura, colocándose a un lado de mi — te conosco muy bien Lizi, cuando tratas de ocultar algo tiendes a hacerte la vista gorda. Huir de los demás, de ser preciso. Ahora, voltea, voltea y admitenos que no sientes nada por Sasuke y amas a Gaara.
No hice nada, tampoco dije, me quede tan quieta como una momia luchando contra los impulsos de mi mente traidora que programaba el abrazo con Sasuke, la sensación calida, sus palabras, el calor amenazando extinguir mi pecho y la verdad de todo. Nada había cambiado. ¡Mierda! Eso era lo peor, que aunque Gaara se esforzará por lograr gustarle de manera romántica mi corazón hostinado se negara, porque ya tenia dueño. Si, aunque estuviera comprometido. Mis amigas sabian eso, he allí a la razón de estar acorraladandome, llevandome al límite. Sin embargo, soy igual que mi corazón. No dare mi brazo a torcer. Asi que, lo siento por todos esos componentes que desean verme lejos del pelirrojo, no lo dejare.
— Sigo sin rendirme. — musite por lo bajo, apretando mis manos en forma de puño.
— Esto no se trata de rendirse o no, Lizi. — llegó detrás de mi Minami sosteniendome los hombros y girandome, notando una vez mas que su expresión era comprensiva y no huraña. — la cosa igualmente es para ti. Somos amigas, puedes confiar en nosotras para admitir lo que dictamina tu corazón. Con nosotras jamas saldrás juzgada.
— Yo…
— Lizi, escucha muy bien esto. — por el otro lado Sakura me sostuvo, a diferencia de mi mejor amiga ella podría comprenderme mejor porque de alguna bizarra manera hemos pasado por caso casi similares, enamoradas de tontos que estan pegados a otras. — desde antes de ser amigas me di cuenta que te gusta lidiar con tus asuntos sola, no digo de ser malo, quizás pienses en tener el poder de resolverlos sin ayuda o que a nadie le interesa. Pero te equivocas en algo. Nos importas, me importas. En todo este rollo con Sai me has brindado tu mano amiga, y creeme, no muchos lo hacen. — soltó una risita ofuscada, ocultando su tristeza lantente en ella. — Lo que me refiero es a, Lizi, ya no estas sola, nos tienes a nosotras y tus amigos de Red. Si tienes algo en agobiarte, y obviamente lo hace, puedes decirnos sin tabus. Te escucharemos y de querer desmayarte, te sostendremos.
Ah… la eterna habladora de Konoha, comenzaba a pensar que la estábamos recuperando de las sombras, aunque no me alegraba saber ser por mi causa. Bajando la mirada mordiendo mi labio interior, profiri un suspiro ahogado deseando liberar los pesares ocultandose en mi interior sin éxito. La verdad estaba allí, a la simple vista y hacerme la desentendida era estúpido. Por eso, desplomandome sobre mi cama, escondí mi rostro de mis amigas que preocupadas por mi reacción me llamaban sin cesar para saber si me encontraba bien. Lo estaba, al menos fisicamente, pero no en lo sentimental, mucho menos considerando mi situación peliaguda. Porque… me encontraba divida entre dos mundos: lo correpto de seguir a Gaara, lo incorrepto de amar a Sasuke.
¿Liberada?
Jamas.
— Chicas, tengo miedo. — confese finalmente, mostrando entre la gruma de mis pestañas la gema de ojos que poseia, aunque se veían brillosos por las lágrimas acumuladas. — nada ha cambiado, nada… todo… sigue igual. Yo, lo amo. Lo sigo amando y parece… parece no querer cambiar. ¿Qué se supone que haga? ¿Qué voy hacer?
Y allí, frustrada por si sola, fui sostenida por los suaves brazos de mis amigas que sin decir una sola palabra de la verdad, prometieron que todo saldría bien. Tan solo, debía de tener paciencia y perseverancia del futuro. Porque después de todo, la tierra no se hizo en un solo día. Nos mantuvimos unos segundos así, hasta los espasmos de mi cuerpo cedieran. Seguidamente, Minami sostuvo mi rostro secandome las lágrimas, sonriendome de forma maternal en tanto Sakura me miraba comprensiva. Esta bien tener miedo, estaba bien entrar en pánico por ello, sobre todo, estaba bien manifestar mis sentimientos porque seguía siendo una humana que le recorría sangre entre las venas. Ellas jamas me juzgarían, menos en cuanto a decisiones, pero si tenía todo esto remolinandome en el pecho, era necesario sentarme seriamente hablar con Gaara de lo que pasaba. Al escucharlas hablar de ello, me tense de inmediato, no podía de ninguna manera conversar de lo ocurrido en las regionales. Es decir, solo planteamos de una forma razonable esto. Primero, accedí a ser su novia porque el me demostraría ser feliz lejos de Sasuke, y segundo, poder borrar de mi memoria todas las cosas malas vividas hasta ahora. Sin embargo, sigo de masoquista y mi corazón se niega considerablemente a soltar a Sasuke de él, solamente anhela su nombre, lo anhela profundamente. ¡No! ¡No puedo hacerlo! Es… es inaudito. ¿Eso no significaría perderlo? ¿El terminar cualquier relación que tengamos? Lo siento, pero en este caso, el dialogo no es una solución, si no, el sicuidio. Apretandome mi mano con sutileza, Sakura dictamina que Gaara ya sabe todo lo correspondiente a mis sentimientos, cuando ella se quedo en Red, supo con solo mirarlo que realmente el me ama, no importa la cosa mas nefasta y fantasmagorica en decirle, él respirar, me insultara, luego, sostendra mi cabeza diciendo ser igualmente hostinado a mi. No dara su brazo a torcer. Quedo unos segundos estática debido a su dedución, es decir, Sakura tiene unos sentidos lo suficiente agudos para percatarse de las personas de mi alrededor, en este caso, mi novio, o simplificando palabras, los sentimientos que posee. Es cierto, la pelirosa no se ha equivocado en nada, Gaara es ese tipo de persona. Pero aun asi, siento que estoy abusando de su confianza, que si, le confieso seguir amando a Sasuke terminara por cansarse de mi y mandarme al demonio. No quiero un desenlace así, no cuando estoy acostumbrada a su presencia a mi lado, a su apoyo y su entera mano amiga sobre la mia. Lo siento, pero discutir de la verdad con el pelirrojo, por ahora, estará aplazado. No obstante, si existe algo de lo que si debemos hablar, y me refiero a su comportamiento.
Moviendo mi cabeza hacia los lados, alzo la mirada en dirección a mis amigas sonriendo, agradeciendole estar acompañandome cuando mas las necesito. Me alivia saber que luego de la semana del alcohol en Konoha, no me lancen en la cara ser una idiota por amar a Sasuke, cosa que en ciertos momentos me digo a mi misma, porque si existe una persona en hacerme mas daño en este mundo, ese es él. Minami moviendo su mano hacia los lados, le resta importancia al asunto catalogando que en ese momento no se encontraban en sus cinco sentidos, todos se perdieron en las olas del alcohol que olvidaron lo importante, apoyarnos. No lo decía por Sasuke, ese chico realmente se ha ganado una soberana paliza por su comportamiento inapropiado, sino por mi, ella quizás jamas comprenderá lo que siente una chica enamorada, menos intentando cantar canciones de ese tema, pero puede opinar con solamente mirarme a los ojos. Es lo mismo que para con Sakura, nuestros semblantes nos delatan si pasamos por algo bueno o malo, a lo largo de los años ha aprendido a difenrenciar cuando fingimos o intentamos ocultar algo, es por ello que había llegado el momento de centrarnos más en nosotras mismas. Por ejemplo, en la ciudad donde todo se vuelve realidad. Para nadie es un secreto nuestro entuciasmo, menos los planes que se han formado en entorno al viaje, quizás ella no le entuciasme mucho las ideas, pero no quiere decir no apoyarnos. Nosotras hemos nacido para volar, despegar nuestras alas y trinunfar en lo mas alto del cielo, y precisamente en ese escenario, no existe ningún muchacho indeciso o cobarde. Solo el sueño, las ganas y deseo de luchar. ¿Acaso nunca lo vimos antes? Porque todo fue muy claro desde el inicio, desde formar parte del club de Konoha. La meta ha sido forjada antes de simplemente saberlo. El silencio reino nuevamente en mi habitación, donde solamente quedaba claro estar sumida en mis propios pensamientos. Minami tenia razón, ella no podía entender el lado sentimental de Sakura o mio, pero si el artístico. En ese mundo no existían obstáculos en figuras masculinas, que nos privaran de luchar, solo nosotras mismas caminando en lo empinado de ser estrellas. Hemos nacido para volar, desplegar las alas y triunfar en lo mas alto de la industria. Había llegado el momento de secar las lágrimas, archivar las malas memorias y mirar hacia arriba, en dirección del futuro. Tal vez, uno de mis grandes errores al aconsejar a la pelirosa es no tomar igualmente esas palabras para mi, había estado tan sumida en el dolor, el sufrimiento y la perdida de Sasuke de mi lado que olvide mi verdadera meta a futuro: ser la mejor cantante de todas.
Escandalizada de mi propio descubrimiento, miro desconcertada a Sakura que aparentemente, tiene un debate consigo misma. Por supuesto, en su caso, es la segunda vez de escucharme las singulares palabras de olvidar a los chicos y, enfocarse en su carrera, con esto, debería de estar mas motivada para superar de una vez por todas a mi hermanastro. La entiendo, no sera fácil, eso igualmente lo padezco, pero si hay algo que nos ha enseñado la vida, es a no desmayar ante las adversidades. Como anteriormente lo dijeron ellas mismas, el mundo no se construyo en un día, por lo tanto, conseguiríamos salir hacia adelante, con o sin ellos. Solo debía, en mi caso, mantener la misma postura que tenia durante el transcurso de las regionales, estar lejos de Sasuke, estar a raya de sus asuntos muy lejos de los mios. Desde ahora, nada de el me interesa, nada.
— Aaah… — suspira Sakura, medio riendose del ambiente. — que Minami nos diga eso es, en definitiva, una bofetada en forma de palabra.
— ¿Estoy en lo cierto entonces? — pregunta con perspicacia, la morena.
— En efecto, Minami. — la apoyo, sonriendo muy calmada y ya repuesta en mi cinco sentidos. — no has podido estar mas en lo concreto por ahora. Es como ha dicho Sakura, la bofetada en forma de palabra.
— En ciertas ocasiones me han tentado a darles una. — confiesa, haciendo que la pelirosa y yo soltemos un respingo de la impresión. — aun asi, sé que son lo suficientemente listas como para caer en cuenta de la realidad de las cosas. Además, esos cretinos, estan de lejos el poder merecerlas. Eso, lo certificó.
Al momento de soltar unas risas de su ocurrencia, suena la puerta de la habitación anunciando la llegada de alguien mas, pensé en tratarse de Ino al ya tener todo listo en la sala de la casa, pero al abrir la puerta topandome con la dulce sonrisa de Hinata, me llega la realidad en forma de ventisca que no estamos solas y arriba nos esperan. No dándole mas preambulos al asunto. Subimos las escaleras, no sin antes percatarnos, que llevamos los micrófonos consigo mismas. Llegando al mínimo segundo, se me desencaja la mandibulo al percibir como han transformado por completo la sala de estar, no cabe duda, que mi cuñada, Ino Yamanaka, es una obsesa del control. Acomodo todo el lugar de manera que; el sofa mas grande tapaba por completo la comoda que tenia fotos de toda la familia, los mas pequeños les sucedían a los costados, justos en diagonal del pasillo que lleva a la cocina; la alfombra del suelo, se encontraba en el centro ocupando un gran espacio en el sitio, mientras que el gran televisor, cambio a estar al final de la sala, casi, casi a la ventana. Lo demás, como mesa ratona, comodas mas chicas, o urnas de flores, fueron ubicadas en lugar estratégicos de la sala. No puedo mas, esta chica realmente sabe lo que hace. En el instante de mirarnos entrar, junto sus palmas sonriendonos como si se tratara de una venta de bienes raíces, por supuesto, es una referencia a lo que mas tarde, que temprano, terminara siendo si llega a casarce con mi hermano.
— Bienvenida de vuelta, chicas. — dice en un tono muy coordial, puedo jurar que Sakura sintio nauseas en ese instante. — después de que se fueran, estábamos planeando cantar por grupos o duetos. Los chicos se nos unirán un poco después, aun estan en la cocina preparando unos aperitivos.
Bueno, bueno, esto es el fin del mundo donde los hombres se encargan de trabajos domésticos.
— Oh, Mmm… — di un vistazo al lugar, notando como Sasumika, Karin y Ten-Ten, jugaban “Just Dance”, pero no encontraba rastros de Gaara. — siento haberte dejado encargada de todo esto, igualmente debo agradecerte de organizar todo. Ha quedado espectacular, gracias.
— No tienes porque agradecerlo, Lizi. — comento humildemente, en tanto sostenía mis manos. — somos familia después de todo. En general, siempre lo hemos sido desde que pertenecíamos al mismo equipo.
Ah, demonios. No sé si lo dice con honestidad, o simplemente, una jugarreta porque esta presente Sakura y desea imponerse. Sea como sea, no quiero ser partifice.
— ¿Donde esta Gaara? — pregunte dando un paso hacia atrás y girando mi cabeza hacia los lados en su búsqueda, dudo que se uniera a los chicos, menos considerando los términos con mi hermano. — No lo he visto desde que regrese… ¡No me digas que…!
— Tranquila, Mogami. — interviene de la nada Karin, colocándose a un lado de Ino y ajustando su brazo alrededor de su hombro. Mi cuñada, visiblemente, presenta señales de incomodidad por esa acción pero, no dice o hace algo. — tu “tomatito” parlante dijo el atender una llamada de su hermana, no se tardaba, vuelve en seguida.
Gire en seguida en dirección a mis amigas, Sakura dandome una mirada comprensiva se encoje de hombros señalando a la puerta, en tanto Minami, hace una señal de “Ok” con sus dedos diciendome ser el momento oportuno para dar una escape de esto, además que cuando menos me lo espere, Sai estará sobre mis hombros respirandome la nuca y fulminando con la mirada a mi novio. Bueno, de ocurrir algo así, ya se las vera conmigo. Girando frenética hasta la salida del salón, me disculpo con mis antiguas compañeras de coro y camino despavorida a la puerta. Es cierto, aun no pretendo ser abierta con respecto a mis verdaderos sentimientos por Sasuke, capaz y el mismo pelirrojo con sus poderes telepatas lo sepa, pero sigo queriendo saber lo ocurrido antes de llegar los chicos y no es para después, es ahora. Sin embargo, antes de abrir la puerta, una conocida cara traspasa el umbral dejandome con la boca abierta, en shock y con palabras ataradas en la garganta. ¿Nombre? Sabaku no Gaara. Él, arquea sus dos cejas impresionado de ver mi apuro por salir, a la vez, buscando quizás, la explicación de porque estoy comportandome así. A decir verdad, debo de aparentar mucho desespero, y no soy en lo mas mínimo de esa forma.
— Desocupa esa expresión de idiota, que no te queda. — pide cerrando los ojos, profiriendo un suspiro y haciendo lo que solamente el sabe hacer: “tratarme con dulzura”. — no es como si hubieras visto al anticristo o algo parecido. Solo soy yo.
— No, no eres el anticristo. — admito frunciendo el ceño, haciendome a un lado para que entre y cerrando la puerta. — pero en ocasiones, sueles comportarte como uno.
El se queda pensantivo, buscando descifrar que he querido decir con mi comentario, si se trata del presente o del pasado con ese beso, totalmente lleno de desesperación y hambre. Dado a entender que no doy mi brazo a torcer, coloca dos de sus dedos en su sien y da toques pequeños, parecido a tener jaqueca o un dolor mínimo de cabeza. No sé si con un vistazo adivino todo, pero es predecible, que mi novio no ea ningún tonto y desde el inicio ha sabido de todo lo ocurrido en las regionales, donde igualmente, escuche esa conversación entre él y cierto azabache pelipunta. Acto seguido, me regala una mirada tranquila, de entera paz donde, de una misma manera, da entender no importarle nada de lo ocurrido esos días, menos los sentimientos en mi pecho. El es tan terco igual o peor que yo. Por eso, dando un paso hacia adelante, sostiene mis manos con fuerza, brindandome calor y todo el cobijo que una desesperada como la mia necesita. La promesa que todo va a salir bien, que aunque este angustiada de no cambiar nada en mi interior, su postura de no abandonar mi lado sigue siendo la correcta, la misma y autentica. No estoy sola. Oh, rayos, rayos, rayos. Quiero llorar.
— Eres una tonta. — rie, acomodando uno de mis mechones de cabello detrás de la oreja, en tanto bajo la mirada avergonzada de mis propios pensamientos. — ¿Acaso no te lo dije antes? No importa las circunstancia, ni todo lo que pueda acontecer de ahora en adelante, no vas a perderme. Ya conozco como eres, tus sentimientos, e incluso pensamientos. Desde el inicio ya sabia donde me involucraba. — un suave toque de su mano en mi mentón, hace que alze la cara y me tope con sus encantadores ojos verde agua, esos que siempre me han parecido egnimaticos y misteriosos. Ahora me arropan, dandome la paz que tanto he querido. — Por eso, no importa todos los intentos fallidos que haga Sasuke para volver a ti, yo tendre a la final todos los medios para hacerlo perecer. No tengas miedo, ya veras que todo funcionara.
— ¿Acaso no tienes tu miedo? — inquiri, recordando aquel beso desesperado, lleno de hambre y sed de atención. — Quizás no le di muchas vueltas al asunto hasta ahora, pero lo de hace unos minutos atrás… fue un claro enfoque de tenerlo.
— Temari fue el día de las Regionales. — admitió con franqueza, en medio de una expresión tranquila y yo, invadiendome un frío glaciar mi interior. ¡Oh carajo! Seguramente la rubia cambio de opinión sobre mi, haciendo en este instante, lo posible para que su hermano menor de aleje de mi. No la culpo, de hecho, creo merecerlo. — Antes que te armes una pelicula en tu cabeza, Temari le sigues agrandando igual que de costumbre, solamente, ha quedado impresionada de como Sasuke mostraba una cara diferente a cuando esta en sociedad. — abri los ojos impresionada, tampoco para mi me es un misterio, mas tomando en cuenta la figura del azabache en la fiesta de compromiso organizada por los Sabaku. Es decir, tenia el porte, la impetud y el aire frívolo de alguien que adora la atención, algo que sepulto por completo mi imagen tranquila de él. — En su mente, no cabía que alguien de los Uchiha, tuviera un lado humano, donde este encantado con un simple plebeyo y no por curiosidad, sino por sentimientos. Sin embargo, la cobardia es la condena de los débiles, y lo que ese hombre te ha hecho a ti durante todo este tiempo, no posee ninguna compasión. Además, mereces ser feliz Elizabeth, pero no bajo la sombra de alguien, tu lugar es la luz.
— Es curioso que lo mismo me dijo Minami, hace unos minutos. — sonrio de sozlayo, moviendo la cabeza incredula hacia los lados. — que mi felicidad de reside en la capacidad de alzar mis alas, y volar muy alto lejos de todo aquel maleficio en mi contra. Sasuke es eso, un obstáculo que me impide crecer. No obstante, yo…
— Dejalo, ya lo se. — me detiene, su rostro muestra neutralidad pero me da la impresión que lo finge, que una mínima parte de su corazón, esta cansando de esto, de mi masoquismo y la incapacidad de adaptarme a la realidad. — conozco muy bien cada uno de tus tormentos. Mencionarlos ahora, no cambiara las cosas. Te lo aseguro.
— ¿Por qué no me dejas decirlo? — pregunte, frunciendo el ceño y deciendo a última hora, llevar a pie del cañón, las palabras de mis amigas. — Quiero ser sincera contigo, deseo conversar de todo lo ocurrido durante las regionales, pero tu, levantas una pared frente de nosotros impidiendome hacerlo. Sé que esto no es fácil para ti, mucho menos lo es para mi. Porque siento que te defraudo, que no te merezco y… ¡Mierda! Un día de estos me darás una patada en el trasero, me… ¡Me odiaras! Y no lo quiero, no quiero nada de eso… Gaara. — con desespero, el mismo que tenia unos segundos atrás en mi habitación junto a mis amigas, busco sostener el rostro de mi novio y esperar que no cambie su opinión por mi, porque me mataría, terminaría de una vez por todas conmigo. — Quizás no lo demuestre mucho pero, eres importante para mi, realmente lo eres. Ahora, no puedo imaginar un día sin ti porque… me haría daño y encaminarme en un mundo así, seria una tortura.
— Tranquila, no voy a ir a ninguna parte. — se rie juntando nuestras frentes, cerrando los ojos y relajando su cuerpo completo ante mi confesión. Parece que ha bajado un gran peso de sus hombros, porque la sonrisa risueña en sus labios lo dice y el ya no fruncir el ceño. — Te lo prometí, dije que haría funcionar esto y, eso haré. Solo… solo ten un poco mas de fe en nosotros, en ti misma. En cuanto a Sasuke, dejame lidiar a mi con él, se me da mejor que a ti. Te lo aseguro.
No dije nada mas, en su lugar, cerre la brecha entre nosotros dandole un suave besos en los labios cargados de la promesa y la esperanza del mañana, que, aunque mis sentimientos siguen con estar empañados de Sasuke, en el presente, el único en merecer todo de mi es mi novio. Al ver como me devuelve el gesto, ya no lo siento tan tenso, ni siquiera el tener su mano en mi cintura para pegarme mas a él es demandante, sino lo hace con cariño y yo no puedo evitar envolverme en todo el calor que eso significa. Mi corazón esta en paz, en sintonía con el de Gaara, una gratificante sensación involucra a mis sentidos adormilarse un poco. Ya no hay mas secretos entre nosotros, solo el deseo de pasar la pagina, de seguir nuestras vidas lejos de las de Sasuke, que no importa lo que diga o haga, mi lugar seguirá permaneciendo junto con lo correcto, si, junto a Gaara. Separando nuestras bocas, sonreimos a la par cómplices como si hubiésemos cometido una travesura, claro, de tomar en cuenta el ogro de mi hermano, podía decir que si estamos haciendo algo dantesco delante de su vista. Pero no me importa, menos si él desea pavonearse frente de su ex novia con la actual, agregándole de no querer soltarla del todo porque es un confundido que no volara lo que tiene hasta perderlo, aun asi, ese es otro tema a tratar lejos de mi. Solamente lo sacaría a la luz de verse estrictamente necesario.
Aclarada las cosas, tomamos asiento en unos de los escalones de las escaleras para conversar, aun no me ha quedado claro el tema de Temari aquí y necesito respuesta. Retomandolo una vez mas, el pelirrojo cuenta que su hermana le formo un gran escandolo por dejarme sola con semejante lobo al asecho, si él conocía que aun estando comprometido seguía persiguiendome, no debia descuidar su puesto bajo ninguna circunstancia. A su defensa, menciono ser interceptado por sus compañeras locas de club, haciendo una acotación, lo que decía Gaara era cierto, en lo mas profundo de los R.e.d, el pelirrojo seguía siendo uno de los personajas mas queridos de todos, a la par de admirarlo. Es decir, es el amigo comprensivo, protector y con un talento grandioso envidiable. ¿Qué chica no quisiera lanzarsele en sima? Aun asi, su hermana le siguió amonestando, con lista de motivos incluida, porque un Uchiha, era peligroso si poseia sentimientos conexos con alguien normal como yo. Aunque, claro, no me conocía de mucho pero aseguraba que una historia vivida como la mia con Sasuke, no era algo de olvidar de la noche a la mañana. Era como acotaron Sakura y Minami, los ojos me brillaban al entrar en el panorama el Uchiha, todo a mi alrededor parecía cambiar de negro a el color del amanecer, amarillo tenue, donde una membrana transparente cubría toda la atmósfera. Para otras personas se les haría difícil romper eso, incluso él, siendo mi novio, se le es una tarea complicada de llevar, mas no imposible. Es, en ese instante, que Gaara admite haber tenido temor de esa descripción de su hermana, porque para él nunca ha sido un misterio todas y cada unas de las expresiones que produce en mi Sasuke, y viceversa. Es como si nadie en el planeta existiera, solo nosotros dos, únicamente los dos donde de tocar simplemente la yema de los dedos, una explosión molecular ocurriría en nuestro interior. En resumidas cuentas, era como si el universo entero dictaminara el haber nacido el uno para el otro, que sin importar la fuerza del hombre por separarnos, encontraríamos la manera de volver el uno con el otro. Asi, no sea precisamente, de forma romántica.
Quede literalmente pegada al piso con esa dedusión, porque jamas había escuchado la opinión de Gaara de todo lo ocurrido con Sasuke, menos de como nos ve bajo su perspectiva. Quizás unos meses atrás, me hubiese maravillado escuchar tales deducciones, lo de haber nacido el uno para el otro, casi suena el termino de “almas gemelas”, que el azabache era eso para mi, al igual de yo para él. No lo hubiera negado ser muy romántico, al punto de caer en lo que diria Sakura de su relación con mi hermanastro, pero en mi historia con Sasuke, no cabe nada de eso. El universo jamas dictaminó tal cosa, porque desde el tiempo ser tiempo, escribió el tener que conocernos, ser amigos, el punto de admiración del otro, y en cierto grado, mi salvación de la soledad, pero de ningún modo, permanecer mucho tiempo juntos, menos en el modo romántico. De lo contrario, seria nuestra propia destrucción. ¿Acaso no duele saberlo? Si, si lo hace, justo donde esta mi pecho pero no puedo hacer nada, he decidió formar parte de la vida de otra persona, una que no es Sasuke. Volviendo al tema inicial, Gaara mando al demonio a su hermana y se encerró en su habitación a meditar un poco las cosas, porque tampoco podía apresurar los acontecimientos. Comprendía que luego de lo sucedido con Sasuke, termine herida profundamente como para pasar la pagina de una vez, el sanar era un proceso arduo y muy engorroso, mas no eterno. Sobre todo, que si las leyes del universo, alá, Habrán, Jehová, Dios, Jesucristo o cualquier otro ente fuera de este mundo, dictamina el ser el uno para el otro Sasuke y yo, Gaara cortaría todos esos lazos divinos y comenzaros a forjar un propio destino a mi lado. No se rendiría, jamas lo haría, menos tratándose de alguien a quien le hace bastante bien. Debido a ello, empaco algunas cosas en una mochila, se cambio de ropa y busco las llaves de su auto para viajar hasta mi hogar, eso si, le aviso a su hermana mayor, no sin antes recibir una amenaza: de terminarle, mejor ni aparecerse en la casa. No la escucho, pero esas palabras permanecieron en su mente hasta verme, quizos disfrazar todo con mentirme el obligarle permanecer aquí Temari, cuando en realidad tuvo miedo realmente de llegar ese desenlace, donde admitiera amar a el azabache, no poder olvidarlo y buscar como volver a su lado. He allí, al significado de besarme con esa intensidad, él solo buscaba saber ser paranoias suyas, que yo le pertenecía en todos los sentidos. Pero no, al resistirme al beso, se percató que no solamente tenia pavor, igualmente, nada ha cambiado con respecto a Sasuke. Claro, esa conclusión la tuvo hasta conversar, admitir ser importante en mi mundo y no soportar imaginar una vida sin él, con ello, sepulto todas sus dudas. Ambos, tenemos futuro, que podríamos estar avanzando a pasos de bebé, pero no quería decir estar atascados.
Diciendo esto, sujete su mano entrelazando los dedos, de cierto modo, me alegraba ver este lado humano de mi novio, no aquel que parecía soportar todas y cada una de mis penurias, él al igual que yo, teme el no funcionar esta relación y perder esto. Seguiremos luchando, si, lo haremos, pero igualmente, contaremos el uno en el otro para avanzar a tal esperado final de cuento de hadas: ambos siendo felices. Teniendo en cuenta nuestro historial amoroso, Gaara viviendo un amor prohibido con una Uchiha, yo y la relación fallida con Sai, seguidamente de Trevol, para dejar a Sasuke al final, merecemos encontrar ser felices. Culminando ya el tema de nosotros, conversamos de algo que realmente me preocupa: Tadase. Al despedirme hoy de él, vi como su deterioro se presta, a medida de pasar el tiempo, mas notable; Amu parece percatarse igualmente, pero a su vez, no indaga o llega a la conclusión de ser el motivo. Además, el que este tratando de conocer a otra chica, no ha ayudado para nada el sanar su corazón. Admití verlo feliz, con y sin Amu, igualmente, la vida sigue pero… creo que me equivoque. Tadase sin su mejor amiga, es como un niño sin alma, una marioneta sin el encargado de hacerlo funcionar. En conclusión, no es nadie. Pero del mismo modo, permanecer junto a ella aun estando con Ikuto, el chico que lo que tiene de galán se le va en lo patán, tampoco le hace algún bien. Esta totalmente atrapada. Gaara suelta un suspiro profundo, meditando lo posiblemente a decir, porque al igual que yo, estamos metidos hasta el cuello de la situación de nuestro amigo. Deseamos ayudarlo, pero no sabemos como. El pelirrojo esta claro que hablar con Amu esta fuera de discusión, tal cual a lo mencionado por papá antes, no es nuestro papel involucrarnos aunque nuestras intenciones sean buenas, hasta cierto grado podemos involucrarnos, pero no a ser metiches. Apreto los puños sintiendome impotente, quiero mucho a Tadase, es una de las primeras personas, aparte de los amigos de Sasuke, de dirigirme la palabra y sacarme del nido de ratas que se habia convertido mi antigua habitación. Él sostuvo mi mano, me guío hasta los revoltosos y enseño mi autentico lugar en Red. Por eso, de alguna forma, quiero devolverle toda la amabilidad que recibi de él cuando estuve en la época mas precaria de mi vida, yo quería ver una sonrisa de alegría en sus labios, una autentica y libre de pesares. ¿El problema? No sabia como producirla.
— Tienes que tomar en cuenta no ser el hada de los deseos, Elizabeth. — comento Gaara, con su tono grave de voz, bajando mi estado de animo en un dos por tres. — a veces, el querer solucionar algo, no dictamina el poder hacerlo.
— Lo sé, lo sé pero… — deje inconcluso, apretando los labios en una delgada linea en tanto mis sentimientos estaban revueltos, la impotencia tenia mas ventaja a los demás. — quedarme de brazos cruzados, mientras mi amigo esta en problemas, no es algo que estoy acostumbrada hacer.
— Comprendo tu pesar, hasta la comparto. — comenzó diciendo, mirandome dulcemente a los ojos, comportandose muy diferente a lo ordinario. — Tadase igualmente es importante para mi, pero ese el camino que decidió tomar y, no podemos hacerlo cambiar.
— ¡Pero…!
— Nada, Elizabeth. — detuvo mi replicar, aunque no lo parezca, son muy buena haciéndolo. — nuestro único papel es de escucharlo, al menos, eso si podemos hacer bien.
Quizás Gaara por lo momentos consiguió hacerme callar, aun asi, estaba segura encontrar la manera de ayudar a Tadase, asi sea el distraerlo un poco con cosas mundanas. De repente, una cabeza se asomo por el umbral del pasillo mostrando unos deslumbrantes ojos perla, a su lado, una risita pícara no se hizo esperar dejandonos a mi novio y yo, con rostros totalmente petrificados porque a) conozco muy bien esas presencias y b) si van a husmear las conversaciones ajenas, sepan hacerlo, no se delanten. Al parecer las chicas leyeron el ambiente, o mis pensamientos, porque se mostraron por completo, siendo nada mas y nada menos que Hinata y Minami. La morena fue la primera en romper filas disculpandose, pero los otros chicos (incluido mas Sai) se preguntaban donde estábamos, Sakura argumento el conversar tranquilamente fuera de curiosos y luego regresaríamos, pero una Karin indencorsa, menciono unos asuntos carnales con cierto azabache en las regionales y, de no estar formando la tercera guerra mundial, estaríamos teniendo una muy candente reconciliación. ¡¿Qué mierda había dicho?! ¡Y en frente de los chicos del club! Ah, yo la mato, realmente, realmente… ¡La mato! Temblandome el cuerpo de la rabia, me levante de los escalones con signos notables de cometer un asesinato, aun asi, las manos de Minami y Gaara llegaron antes de tiempo. Hinata decir frenética que ninguno de los chicos les hizo mucho caso, ellos sabían ser muy amiga del niño Uchiha y en una celebración, al menos en palabras de Neji, tiendes a comporte efusivo con quien tengas al lado, mas tratándose de mi, tomando en cuenta ser mi primer solo en competencia, debí de estar muy animada. Además, Gaara es un buen sujeto (eso lo dijo Trevol), no es del tipo celoso que discutiría conmigo por tener otros amigos hombres, en Red donde pertenecen a la aristocracia, posee otros métodos de resolver problemas, el dialogo es uno. Asi, de esta excelente manera, las intenciones de Karin transformar la realidad de mi noviazgo con Gaara, fueron rechazadas llevándolos a llamarlo “aguados”. En fin, me tranquilizaba un poco, pero no del todo porque esto solo seria el inicio de lo demás, esto lo digo igualmente por Sakura, que aunque este dolida o confundida por Sai, posee la mínima capacidad de quedarse callada y hacerse notar como la capitana del coro. ¡Oh, por todos los cielos! Espero tener la capacidad, paciencia y voluntad de no cometer ningún delito, menos hacer aparecer mi arma legendaria: la media silencioadora.
— ¡Olvida a Karin por un momento y vengan con nosotras! — pidió Hinata muy entuciasmada, sujeto mi mano y hala de ella para hacerme caminar. — Tienes que ver una cosa, algo que te dejara sin habla.
— Al menos dime que no se emborracharon, que no emborracharon a Sasumika y no se empezó a desvertirse en medio de todo el mundo. — ya lo había hecho la fiesta pasada, en casa de Sakura y fue todo un espectáculo. En mi casa, no quería nada de eso, debía cersiorarme primero.
— Lo que trajo Kiba realmente es soda glasificada. — repitió con voz monótona Minami, mirandome con ojos entre cerrados. — nadie va a vomitar en la alfombra de tu padre.
— Solo quería verificarlo, por si las moscas. — me defendí.
Entonces, al entrar a la sala, entendí que no se trataba de adolescentes bebiendo alcohol y descontrolando una casa ajena, en realidad, mi hermanastro debía de estar muy sobrio para hacer algo como esto, porque ni en la fiesta pasada en donde Sakura se tomo el atrevimiento de hacer tal cosa. Allí, muy cerca de televisor, bajo unas luces de múltiples colores, mi hermanastro sostenía un micrófono y, a su lado, estaba la estriper nada, en estos instantes, bailando lo que en cierto modo, era la canción en su momento: el baile del caballo. ¿Pueden imaginar lo muy bizarro que es esto? Porque no, yo no, menos teniendolo frente a mis narices. Todo el mundo sabe que el bobo de mi hermanastro no tiene dotes de bailarín, de hecho, cuando practicabamos los número para las competencias, el maestro Kakashi le daba mas prioridad a él para poder enseñarle la coreografía. Es demaciado tieso, rígido y tonto para poder marcar el ritmo, aunque de milagro, solia conseguir entender todo a tiempo para las competencias. El estar comportándose como un gran orangutan, en una débil señal de bailar junto a la mejor en movimientos del club, estan raro como que un gato sea amigo de un ratón. Ah, ni de mencionar a todos los chicos aplaudiendo, gritando y victoreando a Sai como si fuese toda una estrella de rock, eso, si era lo mas bizarro de todo.
— ¿Qué significa todo esto? — pregunte sin aliento.
— Veamos, — coloco un dedo en su mentón en pose pensativa Trevol, que al vernos, se unió a nosotros. — como Sai quería desesperadamente hallar con ustedes. Naruto y Neji, se les ocurrió la brillante idea de colocarlo a cantar y bailar junto a Sasumika, ella tampoco puso oposición, menos si se trataba de diversión.
Bien, bien, comprendo todo el asunto de distracción o catalizador humano, pero… ¿Era necesario todo esto? ¡¿Lo era?! Culminando la canción, todos aplaudieron entuciasmados, en tanto Sasumika y Sai unían sus palmas como si hubieran ganado algo. Francamente, son tontos. Mi hermano se percató de mi presencia alzando sus cejas a la par, excusandose con la castaña, se abrió paso para llegar hasta donde me encontraba con una sonrisa ancha en los labios. Ojo, bajo ningún momento miro a Gaara, solo a mi y eso me dio escalofríos.
— ¿Donde estabas? — pregunto, colocandome una de sus pálidas manos en uno de mis hombros. — ¡Pero si te has perdido de lo mejor! Karin a cantado con Neji, Ten-Ten y Trevol. Sasumika bailo con Naruto, e inclusive, tuvimos un increíble número de Sakura, Ino y Kiba. Sus voces, suenan genial.
¿Sakura e Ino cantando juntas? Ah, dios, debemes estar bromeando, menos si rememoramos el no soportarse la una a la otra si quieren al mismo chico. Bueno, debería callarme ahora mismo, tomando en cuenta que soy amiga de la prometida de Sasuke, deja mucho por decir. Sai parece percatarse de mi sorpresa, por lo que suelta una risa suelta y despreocupada, dandome a entender restarle importancia al asunto. Hemos venido a celebrar, no a entrar en disputas antiguas.
— Es una fiesta, Lizi, nada puede salir mal. — me dice, muy relajado que hasta Minami arqueo una de sus cejas impresionada. — tu deberías seguir su ejemplo y divertirte. ¿Si?
Si, si, claro, como tu ignorando a mi novio. ¿No crees?
— Claro, ¿por qué no? — mencione con dobles intenciones, girandome en dirección a Gaara y esté dandose cuenta, incluso el amigable de Trevol lo hizo, porque teniendo la mínima oportunidad, se giro desapareciendo entre la multitud. — ¿Qué tal y cantamos una grupal Sai? Como en los viejos tiempos.
— Pensé que te encantaría hacer un duo con Sakura, inclusive Minami. — fruncio el ceño, confundido, como el gran bobo que es. — son tus amigas después de todo. Pero nunca con todos los chicos incluidos.
— Has dicho algo muy cierto, capitán. — le devolví el gesto, colocando mi mano en el hombro de él y sonriendole abiertamente. — esto es una celebración y deberíamos hacerlo a lo grande. Asi que… ¿una canción en conjunto? La escoges tú, si quieres. Será sensacional.
Mi novio tomandome sutilmente del brazo, me giro bajo la confundida mirada oscura de mi hermanastro que seguía debutandose entre aceptar o no, seguramente ha pasado un largo tiempo desde cantar juntos como en familia, al menos, estando yo involucrada en medio. Porque seguramente ellos la han tenido muchas veces, mas cuando la tradición al ganar una competencia era esa, ir al teatro y hacer un número grupal o darle reconocimiento al quien lo merecia. En esta ocasión fue Sakura, ella me lo conto en un mensaje pero no transmitía prepotencia, sino humildad y la felicidad de por fin darse cuenta que pertenecer en algo especial, te hacia especial. Pero este no es el caso, de lo contrario, los ojos verde agua de mi novio no estarían juzgandome tan agudamente. Él sabe que mi propósito es de involucrarlo al grupo, de hacerle saber a Sai el ser mi novio y, sin importar sus pensamientos, lo seguirá siendo un buen rato.
— Estas loca. — me susurra fuerte al oido. — ¿A donde pretendes llegar con esto?
— Espera y ve. — lo imito, contestandole, luego, vuelvo en dirección a el pelinegro. — De acuerdo, dejame empezar a mi entonces. Luego, todos se van involucrando. — camino hacia el escenario improvisado, encontrandome con el “trio explosivo” de ex porristas, bailaban al ritmo de “Katy Perry”,siento detrás de mi los pasos de Hinata y Minami, creo que los otros dos aun no han caído en la realidad. — Chicas, ¿me pueden hacer un favor y colocarme la pista cinco? Vamos a animar un poco las cosas, al menos, mas de lo normal.
— Tengo entendido que animar equivale a besar. — dijo la atolondrada de Sasumika, mientras Ino obedecía mi sugerencia. — ¿Vas a besar a tu niño genio?
— Sasumika, amiga. — la llamo Karin, girando su cabeza hacia los lados en señal de negativa. — no tiene nada que ver con eso. Mogami va a montar uno de las suyas, es todo.
Luego me encargo de esta salida, por lo momentos, necesito mover un poco los hilos de esta fiesta a mi dirección, mas si quiero que Sai se comporte con Gaara como una persona normal. Quizás el ser muy buenos amigos es imposible, pero me conformaria con respeto, el que se alegre de ser mi novio es ridículo, porque a quien le debe de gustar es a mi, no él. Además, de tomar ventaja para que la misma Sakura se uniera, porque esta canción hablaría de nuestra real situación, ver a mi hermano cantarla seria toda una obra maestra, agregándole lo hilirante. Buscando dos micrófonos cerca del DVD, sentí como las notas inundanban la sala y mis antiguos compañeros de coro se miraban entre sí confundidos, Hinata y Minami se mezclaron entre los otros sonriendo notoriamente, en tanto Gaara tomo asiento en un sitio apartado, decidiendo desde el comienzo, no formar parte del número.
Dando unos pasos al frente, alzo mi voz haciéndola escuchar, notando como algunos gritan entuciasmados mientras le estiendo el otro micrófono a Sai.
Llévame al cielo
Confundido, mi hermano sostiene el objeto que le ofrezco y, algo temeroso hace escuchar igualmente su voz.
Put your hands up to the sky
Yeah, if you feelin’ the vibe
Uh, if you’re ready to fly
Yo Kiba, let’s do it
De inmediato, abriéndose paso entre los presentes, el mejor amigo del pelinegro rapea con confianza, dejando los otros haciendo los coros.
Recuerdo que, cuando era pequeño,
no tenía muchas preocupaciones
Esta pequeña pluma iba a convertirse en mis alas,
y con esas alas iba a volar
Lo creía y estaba lleno de fe y alegría.
Luego Sai, teniendo un poco mas de soltura en sus acciones, se coloca a su lado siguiendo la otra parte de la canción, como buen líder que es, de hecho, podía decir el compaginarse con la letra. Esta hecha su medida.
(Como un pájaro)
Tomé el camino que la gente me dijo que no tomara
Hice cosas que la gente me dijo que no hiciera
Quise cosas que no debería querer
Podría salir herido de nuevo
Puedes llamarme estúpido
y yo sonreiré con superioridad
No quiero tener éxito haciendo
algo que no quiero hacer
Me esforzaré, lo prometo.
Con toda la energía que lo caracteriza, Neji coloca a todo el mundo bajo sus pies con su rap, notando que hasta la sombría Ten-Ten, bailaba a su son.
Creo en mí mismo, me duele la espalda
porque van a crecerme las alas
Creo en ti, puede que ahora sea débil,
pero al final daré un salto increíble
Vuela, vuela alto por el cielo
Vuela, vuela y elévate cada vez más
Este es el camino que has elegido, no dudes de ti mismo
Este es solo el primer vuelo
Llévame al cielo.
Salto nuevamente a la palestra cantando una pequeña parte, viendo ya el ambiente alegre de los presentes.
Si pudiera volar libremente,
Me coloco junto a Hinata y Minami sediendole el micrófono, la primera es quien hace un paso al frente.
si pudiera huir para siempre,
Seguidamente Minami.
si mis alas pudiesen volar,
Una vez mas Hinata.
atravesaría el viento fuerte y volaría.
Otra vez Minami.
Vuelo, vuelo, vuelo
Más y más alto,
Le sigue Hinata.
mucho más alto que el cielo.
Entonces, no moviendome tan lejos de la ubicación del otro par, encuentro a Sakura sonriendo y bailando. Ella a entendido igualmente la indirecta, asi que guiñando mi ojo, comparto micrófono con ella.
Vuelo, vuelo, vuelo.
Escucho a Minami y Hinata hacer lo mismo a un lado de nosotras.
Bato mis alas rojas con todas mis fuerzas.
Dejando a Sakura cantar la parte, me ocupo de los coros.
Extiendo mis alas
Extiendo mis alas
Ahora, cambiamos de rol, yo canto y ella hace los coros.
Las alas están hechas para volar
Volar, volar, volar
Ahora, junta las dos.
Si mis alas pudiesen volar…
Todos realmente estamos difrutando el momento, cantando, bailando, de hecho, los chicos han formado un circulo en el centro donde los protagonistas son Sasukima, Naruto y Neji, son los reyes en coreografías improvisadas en todo el club, realmente te quitan el aliento en cada paso que dan. Sin embargo, no todos estan participando en el número, existe alguien prácticamente arrimado a una esquina, mirando el panorama medio aburrido y algo fastidiado. Si, se trata de Gaara. No por nada quise cantar karaoke con mis antiguos compañeros de Konoha, mas tomando en cuenta la verdadera naturaleza de mi hermanastro, si realmente quería demostrar solo celebrar y dejar las diferencias de lado, esta era su oportunidad.
Asi que, excusandome del lado de mis amigas, tome el micrófono de Minami y guiñandole un ojo, me encamine a un Sai que aplaudia entuciasta a los pasos roboticos de nuestros amigos. Al pegarle un toque con el objeto, dio un respingo impresionado en mi dirección, fruncio el ceño al minuto confundido, porque claramente, no esperaba verme con una sonrisa ancha dibujanda en mis labios, una que dictaminaba intenciones ocultas.
— Invita a Gaara a unirsenos. — dictamine con voz pausada, casi calmada, otra razón para asustar el pelinegro.
— ¿Y por qué debería de hacerlo? — preguntó el muy cretino, como si de alguna forma, se sintiera ofendido. — Es tu novio, hazlo tu misma.
— Sai, no me hagas sacar tus trapitos al sol en medio de los chicos. — lo amenace sin escrúpulos, ya no tenía una voz apasiguable, era baja y controladora. Mi hermanastro palidecio, como si más fuera posible. — Tú eres el capitán de coro en Konoha, eres tú, quien aparentemente tiene un problema con él. Asi que, si realmente dices ser esto una celebración y olvidar lo malo, hazlo. De lo contrario, no querras que la carpeta…
— Esta bien, esta bien. — acepta resignado, sosteniendo el micrófono con algo de altaneria. En mi parte, solo sonrio. — ya decía que el querer hacer un número grupal era demaciado, mas tomando en cuenta la persona quien eres. Lo has planeado, ¿cierto?
— Ve, ahora, Sai. — le señale donde se encontraba mi novio sentando, mirando a cualquier otra parte menos en centro de la sala.
Desde mi sitio, veo los pasos tembloroso del pelinegro y como le ofrece el micrófono al otro, él lo mira dudoso por unos segundos, pero debido a las palabras que desconozco de mi hermano, termina aceptando justo en el momento que le toca de la canción.
Ahora lo sé
Voy a dejar de arrepentirme por la edad
He tomado una decisión
Confiaré ciegamente en mí mismo
Es hora de ser valiente
No le temo a nada porque tengo fe,
porque ya no soy el mismo de antes
No lloraré sobre mis pasos
No agacharé la cabeza
Ese es el cielo y allí volaré yo.
Dando un salto donde se encuentra Gaara, lo sostengo de un brazo y lo llevo hacia el grupo, justo cuando canto mi parte de la canción.
Extiendo mis alas
Ahora son Karin y Sasumika quien comparte micrófono.
Extiendo mis alas
Ino sonriendo, a la par de sujetar el micrófono de Sai sigue la otra parte.
Las alas están hechas para volar
Una vez mas yo.
Volar, volar, volar
Y finalmente, Ino concluye.
Si mis alas pudiesen volar…
Todos aplauden, gritan y victorean al grandioso performance que hemos hecho juntos. Personas como Neji y Kiba, se acercan emocionados a robarme a mi novio para felicitarlos de su gran talento en el rap, si bien la primera vez en verlo fue en las regionales, jamas terminaran de comprender como controla la respiración de su voz tan impecable, al punto de ser su segunda naturaleza. Gaara, imprecionado de la creciente atención de mis ex compañeros de Konoha, gira mirandome en busca de alguna explicación, pero no la tengo, por que encogiendome de hombros le pedí seguirles la corriente, con tal, consideraba un milagro ganarse a una parte masculina del coro, mas tratándose de Kiba. Siguiendo mi consejo, el pelirrojo entabló una conversación con el duo en tanto las chicas volvían adueñarse de la pista, al menos casi todas, menos Sakura y Ten-Ten. Decidi que seria una excelente oportunidad para probar la soda glacificada de Kiba, que de ser lo contrario de lo anteriormente mencionado, le haría limpiar el vomito del primer borracho cayendo. Sirviendome en un vaso plástico rojo, busque a una pelirroja particular sentada riendo divertida del panorama, Trevol queriendo unirse a las chicas y, una Karin bastante indignada, discutiendo las razones del porque no podría hacerlo. Acompañando a mi amiga, tome asiento a su lado, asi juntas nos reiamos de las raras ideas de aquel rubio buenachon.
Luego de una contienda de cinco minutos, Naruto termina interviendo y invitando a Trevol a descansar un poco delitandose con el número de solo chicas, con tal, sus novias estaban allí y eso sin duda era bueno. En tanto lo hacían, me llego a los oidos las gracias de Sakura, escuchar como su ex cantaba algo tan sentido en estos miserables momentos le hacia bien, era de algún modo, una justicia divina bien merecida. Justicia en manos de su mejor amiga. Dándole un sorbo al agua de color rosa, aparentemente referencia al árbol del cerezo, solte una pequeña carcajada notando que mi amiga si entendió el primer objetivo de hacer este número: llevar el mensaje de nuestros pensamientos. Al pesar de todos los obstáculos, el personas diciendonos ser estúpidas, hablando de tomar otra carrera que si diera frutos, nuestras alas terminarían volando, porque es preferible ser llamado varias veces tonto antes de hacer algo que no quieres, que no eres. Después de todo, las alas han sido hechas para volar. Riendo de mi ocurrencia, me encogí de hombros restandole importancia, era notorio darse cuenta que todos los del coro la pasaron bien cantando y bailando, quizás no seamos las únicas sostiendo ese peso en los hombros, por algo todos los chicos reunidos en esta sala pertenecíamos a un mismo lugar y buscabamos un mismo objetivo, hacer arte. Asintiendo a mis palabras, la pelirosa alzo su soda glasificada a mi dirección haciendo un brindis, uno que no tenia involucrado chicos o competencias intercolegiales, solo la confianza de lograr sacar nuestro sueños a flote, que sin importar como fueran los inicios de la historia rumbo a estrellato nunca nos rendiríamos, este era una salud a la realidad y la creciente buena suerte de nuestro futuro, porque a la final, la mereceriamos. Juntando las copas improvisadas, le dimos un trago a las bebidas guardando entre ambas, el sueño compartido.
Un poco mas tarde, seguía los número grupales, los duetos inesperados como, por ejemplo, Kiba y Gaara, o Trevol y Gaara, sin dejar de lado Hinata y Gaara. Lo sé, lo sé, aparentemente mi novio envolvió con su gran carisma estando sobrios a medio club de Konoha, exceptuando a su capitán, Sai. Él se encontraba junto a su novia admirando el panorama, que aunque ya no fulminaba al pelirrojo, si seguía manteniendo las distancias. No importaba, me dije, el pelinegro al instante de darle el micrófono le dio pie para interactuar y cantar con los demás, cosa en ser totalmente bueno. Igualmente tuve mi oportunidad de brillar, como tenía bastante tiempo sin hacer un dueto con mi inigualable amiga Minami, aproveche la oportunidad para hacerlo y robarnos el aliento de todos. Es cierto que desde este año escolar descubri el poder de la voz de Sakura acompañada de la mia, pero jamas borraría la alegría y entuciasmo de cuando lo hago con la morena, me hace recordar al año pasado cuando ayudamos a la entrenadora Utao con su imagen y, como señal rara de gratitud de su parte, nos convertimos en porristas. Fue todo un sueño, pavonearme entre los pasillos con el uniforme, menear mi falda al ritmo de las canciones de Madona, en tanto Minami hacia lo mismo cantando y bailando en medio de todo el gimnasio, mientras que Sakura y Deidara no se tragaban nada. Si, son excelentes recuerdos, porque a la final, no solo los malos que me ha dejado Konoha, igualmente tenia los buenos, aunque tiendo a pensar mas en lo negativo y estar este año completamente sola, al asecho de un neadertal que solo deseaba mi muerte. Ahora formo parte de Red, aunque es todo lo seguro que puedan ofrecerme en la vida, sigue faltando la vibra de estar personas en mi día a día. Las peleas por solos con Sakura, los comentarios sin sentido de Sasumika, lo atrevida y malas pulgas de Karin, los bailes de Neji y Naruto, las sonrisas bobas de Sai, Kiba con todo y pensamientos impuros, Hinata con su voz suave y tranquilizante, Minami y sus brazos protectores, Kakashi-sensei y cada una de sus enseñanzas fuera de época, pero a la final, productivas para tu futuro. En conclusión, lo extrañaba a todos, pero mi etapa en Konoha había terminado, debía de asumirlo de una vez por todas. Podría hecharlos de menos con locura, nada de lo vivido en el pasado volvería a suceder, tenía que conformarme con verlos en las competencias y fines de semana, justo como ahora. Me alegraba, sin dudas, porque hacia aun sentirme parte de esto y que ellos siguen siendo mi familia, las primeras personas en aceptarme tal cual como soy. Solamente sentía que era ridículo caer en cuenta de algo cruel: mi acosador gano, consiguió librarse de mi presencia. Era un sentimiento similar a cuando pensaba en el tema de la prima de Sasuke, Jenna, quien seguía amenazandome con métodos mediavales, al creerse superior a cualquiera solo por poseer una fortuna, donde las personas normales no le llegan a los talones, ni a ella o al mismo Sasuke. Por a sus palabras textuales, el azabache sabe muy bien lo que su puesto en la familia amerita, no es alguien que pueda vivir de sueños estúpidos y sin futuro alguno, cualquiera de sus acciones, pueden perjudicar a todo un clan. Que haya terminado mi relación con su primo, me molesta el salirse con la suya Jenna, ganar sus argumentos sin fundamentos o sentimientos. El imaginar su sonrisa prepotente me llena de rabia, impotencia seria la palabra idónea, pero del mismo modo, sé que mis prioridades estan por encima de cualquier Uchiha, mas si me odian estar en medio de ellos. He decidió un camino correcto, estar con Gaara es lo mejor y, lo es, para todos. No voy a retomar aquel vacío de hace unas semanas atrás, uno donde parecía consumir mi pecho lentamente, en su lugar, voy a centrarme en el nuevo performance a presentarse, con los primeros acorder de la canción, ya puedo imaginar por donde va la cosa.
Drank
Karin, estando junto a sus amigas comenzó a bailar con movimientos provocativos, colocando en todos expresiones de sorpresa
Young Money
Mi hermano sostuvo el micrófono con una sonrisa mirando a la TV, de cierta forma, me recordó cuando tomamos el año paso vitamina D.
Love in a thousand different flavors
I wish that I could taste them all tonight
No, I ain’t got no dinner plans
So you should bring all your friends
I swear that to a-all y’all my type
Los chicos se levantaron de los asientos emocionados, bailando, inclusive Sakura, que sujeto mi mano para que uniera a ellos.
All you girls in here, if you’re feeling thirsty
Come on take a sip ’cause you know what I’m servin’, ooh
Estaban tomándose muy a pecho lo de celebrar, tampoco me oponía a ello, hasta sonreía al visualizar todo el panorama.
Shimmy shimmy yay, shimmy yay, shimmy ya (drank)
Swalla-la-la (drank)
Swalla-la-la (swalla-la-la)
Swalla-la-la
Shimmy shimmy yay, shimmy yay, shimmy ya (drank)
Swalla-la-la (drank)
Swalla-la-la (swalla-la-la)
Swalla-la-la
Neji, desde su sitio, sujeto un micrófono y cantaba la parte de la canción.
Freaky, freaky gyal
My freaky, freaky gyal
Entonces, dando un salto a donde al frente, Kiba alza su mano juntandola con Sai y se dispuso hacer su parte en el performance.
Shimmy shimmy shimmy yay, shimmy yah
Bad girls gon’ swalla-la-la
Bust down on my wrist in this bitch
My pinky-ring bigger than his
Met her out in Beverly Hills, ay
Dolla got too many girls, ay
Met her out in Beverly Hills
All she wear is red bottom heels
When she back it up, put it on the Snap
When she droppin’ low, put it on the Gram
DJ poppin’, she gon’ swallow that
Champagne poppin’, she gon’ swallow that
Una vez mi hermano.
All you girls in here, if you’re feeling thirsty
Come on take a sip ’cause you know what I’m servin’, ooh
Neji bailando junto a Sasumika, mientras los demás contestamos los coros.
Shimmy shimmy yay, shimmy yay, shimmy ya (drank)
Swalla-la-la (drank)
Swalla-la-la (swalla-la-la)
Swalla-la-la
Shimmy shimmy yay, shimmy yay, shimmy ya (drank)
Swalla-la-la (drank)
Swalla-la-la (swalla-la-la)
Swalla-la-la
Freaky, freaky gyal
My freaky, freaky gyal (ya, ya)
La pelirroja explosiva de todo el coro, abriéndose paso entre los presentes, se coloco en medio de Sai y Kiba, al ritmo de sus caderas alzo su voz mostrandonos sus talentos ocultos.
Bad gyal no swalla nuttin’, word to the Dalai Lama
He know I’m a fashion killa’, word to John Galliano
He copping that Valentino, ain’t no telling me no
I’m that bitch, and he know, he know
How y’all wifing these thots? You don’t get wins for that
I’m having another good year, we don’t get blimps for that
Pussy game still cold, we don’t get minks for that
When I’m poppin’ them bananas, we don’t link chimps for that
I-I gave these bitches two years, now your time’s up
Bless her heart, she throwing shots but every line sucks
I’m in that cherry red foreign with the brown guts
My shit slappin’ like dude did LeBron’s nuts
Sai abanicando su mano señalando a Karin, expreso estar impresionado de como rapeaba, sinceramente, yo igualmente lo estaba.
All you girls in here, if you’re feeling thirsty
Come on take a sip ’cause you know what I’m servin’
Imitando los pasos de Karin, Sai combino su voz con ella, dándole un nuevo toque a los números del coro de Konoha.
Shimmy shimmy yay, shimmy yay, shimmy ya (my love) (drank)
Swalla-la-la (my love) (drank)
Swalla-la-la (swalla-la-la)
Swalla-la-la
Shimmy shimmy yay, shimmy yay, shimmy ya (drank)
Swalla-la-la (drank)
Swalla-la-la (come on) (swalla-la-la)
Swalla-la-la
Finalmente, se les unió Neji y Kiba, mientras seguían con los pasos de un lado a otro al igual de Karin. Sin pasar por alto, los bailes fantásticos de Sasumika y Naruto.
Young Money
Swalla-la-la
Kiba
Freaky, freaky gyal
Swalla-la-la (aha, let’s go)
My freaky, freaky gyal
Swalla-la-la
My freaky, freaky gyal
Swalla-la-la
My freaky, freaky gyal
Sai
Todos terminamos con las manos alzadas, seguidamente de reir, juntar las manos y brincar sin razón aparente. Sakura se acerco a mi de forma intuitiva preguntandome al oido, si ya había olvidado ese pensamiento inútil que ni bien me hacia, parpadeando constante, solte un respingo de la impresión porque, aparentemente, para la pelirosa no soy ningún misterio. Por lo tanto, me limite a sonreir despreocupada, dándole a entender que estaba bien, sobre todo, estaría bien de ahora en adelante. Siguiendo con la velada, continuamos cantando y bailando sin parar, disfrutando el momento después de soportan una muy larga antesala a las regionales, fuimos capaces de vencer, ambos grupos, pero teníamos en cuenta que apartir del lunes una nueva contienda se abriría, las nacionales. Si soy sincera, estaba nerviosa, quería disfrutar al máximo esta etapa en mi vida al viajar a una de las ciudades mas emblemáticas de todo el pais, al mismo tiempo, me aterraba fallar, llevarme un duro golpe contra el concreto al ver que quizás no servía para ello, el quizás, estar destinada a otro tipo de futuro. Sin embargo, al ver los ojos jade de mi mejor amiga Haruno, conocía el no estar sola, que alguien mas compartía el mismo camino al mio y, en definitiva, el camino al estrellato vale la pena intentarlo.
★★★★★★★★★★★★
El comienzo del lunes fue algo tumultoso, pase dos noches enteras entre karaoke, mis antiguos compañeros de coro, comida chatarra, videojuegos y películas sin sentido. En cualquier adolescente promedio, esto seria la gloria completo, pero no para mi cuando debo de cuidar una piel tan delicada como la mia. Ahora tenia ojeras, si, ¡Ojeras! Y ese simple hecho me producia jaqueca, sé que un buen correptor de base las desaparece magicamente, estoy apoyandome en ello, pero mucho maquillaje puede terminar de maltratar la piel y, eso, seria peor al infierno. A la llegada de mis padres, Maria fue quien pudo soportar mis momentos de histeria, ni siquiera Gaara, que al mínimo instante de perder la compostura, me mando a freír espárragos y se largo a su casa con una excusa barata: Temari me necesita. Si, claro, y yo estaba a punto de convertirme en la hermana malvada de la Ceniciente, aunque… aguarden ¡Eso puedo ocurrir si no utilizo un tratamiento exhaustivo en mi cara! Asi que, levantandome bien temprano el lunes, con algunos consejos de la Maria, me hice unas cuantas mascarillas y pude marcharme a red con una apariencia decente, mas no satisfactoria. Maneje dos horas, como es la costumbre, hasta la escuela manteniendo aun los pensamientos del fin de semana transcurrido. No fue tan pesado como creía, al pesar de que Sakura e Ino no se toleran prácticamente, mantuvieron la distancia prudencial la una de la otra, mas que todo, la pelirosa no toco de nuevo el tema de mi hermano. Caduco, supuse mientras planeabamos los posibles atuendos a usar en La Ciudad de las Artes, ese tema me hizo que se desligara por completo de la sombra de cierto pelinegro, aunque me seguía preguntando cual sería la siguiente metida de pata en Sai. Lo conocía, por eso estaba segura que dejar totalmente a Sakura no se encontraba en sus planes. Domingo en la mañana, regreso papá junto a Maria, los chicos del coro abandonaban la casa pero no sin antes tomar un desayuno de la señora de la casa, realmente fue de fotografía, mas en Gaara, que adoptando una imagen diferente a la usual, se sonrojo por no poder rechazar con cortesía a Maria, pero mas aun, al sentirse tonto de despreciar tal manjar. Era lo usual, ese mismo sentimiento lo he sentido muchas veces en el pasado. Seguidamente, compartí un poco con papá, hablamos de las competencias, de mi manías por cuidarme la piel y como se encontraba su salud, aunque no sea un tema propiamente agradable para Tadachi Mogami, debe de enterarse que me preocupa y, mi prioridad en todo el mundo es él. Obviamente, tan arcaico como de costumbre, se defendió diciendo ser mas sano a un roble, tener una dieta a base de comida nutritiva de Maria y visitar el medico regularmente, él no es un niño, sabe mantenerse muy bien solo. No discuti nada mas, tampoco agregue otra cosa, simplemente le encargue a Maria el darle un vistazo y vigilar sus comidas, al igual de su chequeo medico, papa es testarudo y por ende, tiende a apoyarse en su excelente salud del momento olvidándose del pasado. Ni siquiera quiero recordarlo, fue demaciado doloroso, demaciado caótico, sobre todo, demaciado terrorífico pensar que podría perderlo para siempre y no verlo nunca mas. En ese entonces, los acosadores de Konoha se mantenían al sigilo, mis amigos no parecían notar mis sufrimientos, y completando el panorama, papá cayo en un sueño profundo que se negaba a despertar producido por una falla en su corazón. Todos los problemas se me acumularon, acto seguido, explotaron en mi rostro sin poder respirar antes, o al menos, dar aviso.
Aparque en el estacionamiento de red notando como los alumnos caminaban tranquilamente hacia el interior, hoy me esperaba un día bastante apretado ante la continuidad de los parciales del ciclo, ante todo el agetreo en casa tuve la oportunidad de darle un vistazo a mis apuntes. Mis amigos de Konoha pueden ser muy amables cuando pueden, del mismo modo, una piedra en el zapato en instantes menos indicados. Buscando mi bolso en el asiento del copiloto, salgo al interperie considerando sacar uno de mis libros de fisica, es decir, la asignatura no se me da mal, pero las formulas son un dolor de cabeza y grabarlas aun mas. Maniobrando entre sostener mi equipaje, un Inu piando alegremente y sacar el texto, casi tropiezo hacia adelante, en una visible accidente penoso. Afortunadamente, alguien mas alto que yo, pudo sujetar a mi emplumado amigo y mi hombro antes de caer al suelo, eso si, el libro de fisica no corrió con la misma suerte, este si cayo en un golpe seco.
— ¡Oh pobre Inu! — una voz, esa voz con el poder de congelarme de pies a cabeza, coloca a trabajar mi corazón en toda marcha y tener dulces contracciones en mi estomago. No, no podía encontrarmelo tan temprano… ¿cierto? — sigues siendo un poco cruel con él, este pequeño aun no puede soportar emociones extremas.
Uchiha Sasuke, era el dueño de la voz. Se encontraba en todo su esplendor mañanero, su uniforme bien arreglado, su cabello de puntas rebelde ocupado con crema para peinar, sobre todo, aquella fragancia masculina emanando de sus poros que descontrolaba todo mi ser. Mantenía a Inu en sus brazos en tanto sonreía a mi dirección, sus ojos oscuros tenían ese brillo particular que tanto adoraba, la miel encantadora anciendo parecer el ser mas maravilloso de todos, el quererme, el amarme, el… frene el carro. No, no podía hacer esto, no podía seguir arrastrandome ante la corriente de Sasuke, menos de unos sentimientos incorrectos hacia él, este fin de semana decidi una vez mas escoger a Gaara, y lo haría todas las veces necesarias hasta que mi testarudo corazón lo entendiera. Sasuke, no es para mi. De repente, de su espalda, emergieron dos caras conocidas despistando mi desconcierto y haciendo que me relajara. Hidan y Sasori, los mejores amigos de Sasuke.
— ¡Buenos días Lizi! — gritaron los dos al unisonio, lazandose directamente a mis brazos.
— Buenos días igualmente para ustedes, chicos. — respondí moviendo mi cabeza hacia los lados, correspondiendo como podía a sus abrazos. — me alegra de verlos tan enérgicos tan temprano.
— ¿Y como no estarlo? — pregunto Hidan, alzando sus cejas de manera graciosa. — Somos lo ganadores de las regionales de este año, iremos a la ciudad mas encantadora de este pais y… hoy vamos a ser halagados por todos, una vez mas.
— ¿No te ha bastado con lo del viernes? — inquirio Sasori, mirandolo con incredulidad. — porque sigo teniendo en mi memoria como tu y Sana, casi son enviados a la enfermería por glotones.
— ¡Por favor! — replicó, haciéndose el medio desentendido. — Eso solo fue un momento de debilidad, a la final, ambos nos mantuvimos bastante fuertes. Incluso, volvimos a la contienda.
— Creo que hasta el mismo director sintio asco. — intervino Sasuke, riendose de lo ocurrido y casi haciendome saber que aun seguía con nosotros. — ustedes realmente se excedieron. Para la próxima, los mantendré alejado de pato bañado en salsa de naranja o de las tartas, han perdido incluso, su lado racional.
— La voz líder, ha hablado. — concluyo Sasori.
Me quede simplemente en silencio mirandolos interactuar entre ellos, no es como si tuviera otra opción, mas cuando Sasuke tenia a Inu entre sus brazos. Quería marcharme teniendo la menor oportunidad, ser descubierta cerca del azabache tomando en cuenta la psicotica de su prima, no estaba en los planes de comenzar la semana, sigo manteniendo mi postura contra él. Me mantendré lo mas lejos posible de su presencia. Sin embargo, existe algo bajo la fachada calmada de Sasuke, algo que solo observandolo con cautela sus expresiones puedes darte de cuenta, oculta algo. Bueno, luego de todo lo que hemos vivido no es para nada un misterio su forma de ser: enigmático, encantador, amable y misterioso. Pero, del mismo modo, mantengo la conversación con Sasuniki cuando dictaminó el estar haciéndose pedazos, destruyendose porque ahora no me encuentro a su lado, cinseramente, me confundieron sus palabras en un principio, pero justo en este instante, los negros ojos del Uchiha tienen ese aire de cautivo que vi la vez de decidirme encararlo, el saber la verdad. Y una estúpida al igual de debil parte de mi, me empujan a no dejarlo solo, a no dejarlo caer y olvidar lo que este fin de semana plantie junto a Gaara.
— Sasuke. — interrumpo su conversación con los chicos, utilizando una voz tan seria que el momento divertido se ha congelado. — ¿Te encuentras bien?
Él, al comienzo, parpadea conmocionado por mi pregunta, incluso, intenta disimularlo un poco intentado reirse de la pregunta formulada. Pero no consigue hacerlo. Hidan y Sasori, miran perspicazmente el panorama, como si antes ya hubieran lidiado con este tipo de problemas con Sasuke, ellos mismos lo mencionaron antes, que le costo adaptarse a red, abrirse para ser amigos, por lo tanto, es un libro abierto en estas situaciones. Al notar como no hablara, doy un paso hasta él y coloco una de mis manos su brazo en señal de apoyo, mis ojos azulverdoso chocan con sus posos oscuros, ganandome una expresión de total desconcierto de su parte, no solo él, igualmente Sasori e Hidan que mantienen sus mandíbulas desencajadas. ¡¿Pero que demonios estoy haciendo?! Mas en el estacionamiento de red, donde todos sus alumnos pueden vernos fácilmente, corrección, donde una Jenna con su aire de víbora cascabel, puede morderme e inyectarme su veneno para darme la muerte. ¡Ah! ¡Pero por supuesto! No puedo quedarme tranquila, de brazos cruzados cuando el chico que aun amo se presenta así, debíl, decaído y con una mascara de jovialidad para ocultar sus pensamientos dolorosos. Quizás en el pasado lo hicieran, pero ya no, menos cuando hemos compartido lo suficiente de nuestros secretos para conocernos el uno al otro. ¿No lo hizo antes? ¿Esa promesa que tanto deseo olvidar? Estar allí, en las buenas, tanto como en las difíciles, sin importar si estamos juntos o no. Pues, aparentemente, deseo hacer lo mismo para él.
— Lizi, yo…
— ¡Pero si alli estan nuestros coristas estrellas! — las voces de Sana y Amu hicieron esaltarnos, separarnos del uno al otro para prestarles atención.
— Buenos días, chicas. — las saludo Sasori cordialmente, tratando de alivianar un poco el ambiente.
— Si, buenos días. — contesto Sana, dandome una rápida mirada a Sasuke y luego a mi. — ¿Estan listo para recibir mas montañas de halagos? Porque yo si, me encuentro hasta impaciente.
— Vamos, tu siempre lo estas querida. — rodeo los ojos divertida Amu, casi no creyendose lo mencionado por su amiga. — Lo que en realidad deberíamos tener terror es por los parciales, hoy seguirán y los profesores querrán hacer rodar nuestras cabezas.
Hablando de eso, mi libro sigue olvidado en el suelo. Parece que Sana se percata de ese detalle, o posiblemente de mi estado catatonico ante mis acciones apresuradas, porque da unos pasos apresurados y lo sujeta entre sus manos, dandome una mirada significativa que me hace temblar, estendiendomelo.
— ¿Algo extraordinario este fin de semana Lizi? — exclama en tono perspicaz, ganándose la atención de los presentes, exclusivamente de Sasuke.
— Mmm… nada extraordinario. — digo, sujetando el texto y buscando pasar desapercibida al hojear las hojas. — salida de amigas, ya sabes, lo convencional.
No me tomen a mal, pero decir mis planes en fin de semana frente de Sasuke es algo que me da nauseas, mas tomando en cuenta la conversación del azabache con mi novio tras bambalinas de las regionales. Con lo de amarme y llevarme de regreso a su lado.
— ¡Tadase me dijo que lo invitaste a quedarse en tu casa! — Amu exclama entuciasta, provocando que los residentes de la habitación “500” abran sus ojos a par a mi dirección, haciéndose un montón de preguntas. — Los de Konoha fueron y se quedaron, ¿cierto? Por celebración de haber empatado las regionales. Lizi, ¿por qué no me invitaste? ¡Hubiera sido divertido!
¿Y que te vieras una vez mas con Kiba? No, gracias pero no, prefiero la paz antes de la guerra. Estoy a punto de decirlo, pero me muerdo la lengua antes, limitandome a sonreir como una boba.
— Amu tiene razón, Lizi. — cruza los brazos Hidan, parecido a estar reprochandome el no decirle que el mejor reventon del año se hizo, y él no fue invitado. — Una pequeña aparición de los r.e.d en una fiesta peculiar entre coros, no hubiera sido tan malo, mas si existen números de por medio. En realidad, pudimos organizar algo en conjunto.
— Bueno, fue algo que hizo mi hermano. — me excuse riendo, queriendo escapar con agilidad de aquí. Aun mas, con la mirada negruzca de Sasuke sobre mi. — invitar a Tadase fue porque parecía estar estresado con los exámenes, sumandole toda la presión de las regionales, necesitaba liberarse un poco.
— ¡Ugh! Ese chico… — se quejo Amu, cruzando sus brazos y moviendo la cabeza a los lados en señal de negativa. — si que le gusta preocuparse por todo.
— Ya lo conoces, — intervino Sasuke, sorprendiendo a todos. — es muy serio en cuanto a los asuntos de deberes se refiere. Es sorprendente que seas su mejor amiga.
— ¡Oye! — le reclamo, sosteniendo las risas de los demás ante el comentario del azabache, porque siendo sinceros, era totalmente cierto. — no digas eso como si fuese una total despreocupada de los estudios, soy brillante a mi manera, claro, no tan a la defensiva como Tadase, pero brillante al fin y al cabo.
— Por supuesto, por supuesto. — siguió Sasuke, riendose con su particular y galante manera de hacerlo. — no lo cuestionó.
Comenzamos a caminar hacia el interior del colegio, Sasuke y Amu lideraban al grupo, mientras que Sana les seguía muy detrás. Me le quede mirando un poco apartada por si Jenna hacia cualquier aparición, de hecho, ya de por si era inquietante el no estar respirandole en la nuca a su primo, como para sumarle mas tensión al asunto. Fue Sasori, adivinando mas o menos mis movimientos inquietos, que murmurando por lo bajo, explico que aquella peste rubia, estaría ocupada fuera del pais con la condesa Uchiha en asuntos extra confidenciales. Quizás el azabache no quiso compartir con ellos su inquietud, pero al menos estaría libre de su guardia personal estos cinco días, eso era, relativamente, bueno. No dije nada, no porque me sintiera bien por Sasuke, sino porque es ese tipo de datos los que dan cabida a mi mente ideas estúpidas, tal cual como ahora, olvidando mis promesas, centrandome en lo que no debe de ser, y acercandome a Sasuke para sacarle una información, sin importancia para mi. ¡Maldición! ¿Acaso no voy a cambiar? ¿No lo voy hacer? Porque, sigo siendo la misma al ver cuando Sasuke esta sufriendo, querer estender mi mano, sacandolo del hueco donde esta metido y tratar de curar las heridas hechas en esa caída. Tal vez me mienta a mi misma, quizás no, pero esto no tiene nada que ver de mis sentimientos por él. Solamente, es solidaridad. Hidan notando mi poca respuesta, le da un codazo a Sasori y juntos caminan alcanzando a los demás, no los sigo, de hecho, debería de hacerlo porque Sasuke tiene en su posesión a Inu, pero supongo que Sana se dara cuenta y lo rescatara. Me quedo parada cerca de la entrada esperando a que Gaara, Tadase o el mismo Akito aparezcan, lo que ocurrió hace unos momentos no debe de volver a repetirse, bajo ninguna circunstancia debe de hacerlo, se lo prometi a mi novio y lo cumplire al pie de la letra. Aunque, del mismo modo, mi pecho aun se siente agitado de lo que posiblemente pase en la vida de Sasuke, se que no deberia de importarme, pero sigue los pensamientos de él haber estado en los momentos mas adversos de mi vida y sacarme de la oscuridad. El azabache fue mi ancla a la realidad, la luz al final del túnel, ese rayito de esperanza, sobre todo, la persona en confiarle todos mis pesares. ¿Por qué debo de darle la espalda? ¿De abandonarlo cuando esta pasandosela mal? No, no logro comprenderlo del todo. Es decir, me rompió el corazón, me trato igual a un trapo sucio, viejo y usado, sobre todo, prometió hacer cosas, que jamas pensaba llevarlas a la realidad. Bien, si que tengo razones de sobra para odiarlo, intentado hacerlo un centenares de veces, pero vuelvo otra vez al inicio. Querer ayudarlo.
Suelto un suspiro ahogando, percatandome que aquellos iban tan concentrados en hacerle bromas a Amu que no giraron a mirarme, esta bien, pienso, realmente lo esta… mejor y Sasuke se centra en otra cosa, en otras personas y así olvida lo que le esta agobiando. Si tan solo tuviera el poder de deshacer su dolor, el adentrarme en su corazón y arrancar todo lo malo, me presentaría como voluntaria. Porque, a la final, deseo su felicidad. Entonces, de la nada, tengo una mano sobre mi hombro proveniente de la derecha haciendome voltear, al mirar esos ojos grandes ámbar, suelto un suspiro lleno de alivio. Es Tadase, ha venido a rescatarme.
— ¿La soledad sirve de catalizador a tus emociones? — pregunta, aunque suena mejor a una afirmación.
— Puede que si, puede que no.
Los dos nos quedamos mirando unos metros mas adelante, donde en unos asientos estan ocupado por un grupo de coristas particulares, se que para mi amigo no soy ningún misterio, seguramente antes de acercarse ha leído cada uno de mis movimientos, descifrandome. Estoy en conflicto, lo cual, viene siendo un gran problema.
— ¿Sirve de algo mantenerte alejada? — exclamó dudosa, porque hasta ahora, este estira y encoje de Sasuke y mio no nos ha llevado a nada. Salvo algo, dañarnos mas profundamente. — porque, en este instante, estoy cuestionandome cada acción, cada pensamiento y cada palabra dicha este fin de semana. Es decir, obvio y no me arrepiento, pero… pero…
— El alejarte o ayudar, no te libra de tus sentimientos, Lizi. — dijo comprensivo mi amigo, casi al punto de comprenderme muy bien. — Ellos van a perseguirte hasta cuando te bañes, debes comprender que, sigues envuelta en un laberinto donde la única en tener la palabra de salir, eres tu.
— Tal vez en el pasado te juzgue a simple vista, Tadase. — un nudo se acomoda en mi estomago, es la angustia, y una vez mas, quiere arrojarme al suelo y cernirse sobre mi. — estoy comprendiendo al pie de la letra lo que es estar atrapado, atado de pies y manos sin poder avanzar. Puedes tener las ganas de hacerlo, pero cuando tu corazón se niega a olvidar a esa persona, solamente terminas dañandote mas y mas. No lo sé, en verdad no lo sé, estoy… estoy frustrada.
Temia de que volviera a perder la compostura y echarme a llorar a moco tendido, lo hice este fin de semana porque estaba en casa, con mis amigas, pero ahora estoy en Red y en medio de la mitad del cuerpo estudiantil. Los sonoros palpitos de mi pecho empiezan hacer eco en mis oidos, el dolor de estomago se extiende por cada partícula del cuerpo, atrapada en un laberinto, presa de mis sentimientos de contradicción, dando una vez mas un paso hacia atrás, un paso hacia Sasuke. Del mismo modo, odiaba la manera que me hacia sentir el azabache, como con solo su presencia en el lugar, volaba toda clase de armonía con Gaara, parecido a clavar su supremacía entre cualquier chico en acercarseme. Es una rara combinación de anhelo y rabia, donde cuando menos se descuide, un deretido amor, se colara para darle un toque final al asunto. Tadase, percatandose de mi bajo estado de animo, suelta un suspiro comprensivo, él mas a nadie sabe lo que me estoy jugando en el presente; mi estabilidad emocional, la seguridad de las paredes de Red, y perder al único chico de ser capaz de valorarme tal cual como soy, sin esconderme o prometerme el paraíso. Es cierto, no le soy indiferente a Gaara, pero aunque llegue amarlo como se lo merece, jamas lograra volverme loca al grado de Sasuke.
— Cada amor es diferente. — dice Tadase, leyendo magistralmente mis pensamientos. — no puedes querer con la misma intencidad a otra persona. Lizi, tu lo dijiste antes, el no rendirte jamas. ¿Acaso vas hacerlo al darte cuenta de la realidad? ¿Dejaras a Gaara?
— No, no lo hare. — respondo en seguida, asustandome de mi misma ante mi capacidad de egoísmo. — como él mismo se ha comprometió de hacer esto funcionar, igualmente prometo hacerlo. No quiero soltar su mano, menos al ser reconocida sin necesidad de taparnos.
— ¿Qué te agobia entonces?
— Percatarme que nada a cambiado. — confieso bajando la mirada, apretando los puños hasta el punto de doler, pero obviamente, no se compara con lo emocional. Jamas lo hara. — este fin de semana, estuve hablado con Sakura y Minami de lo ocurrido durante las regionales, y ellas me empujaron al abismo para darme cuenta de lo obvio, Tadase. — sacudí la cabeza, porque nuevamente las memorias de aquel embriagador abrazo con Sasuke, llenaba completamente mi ser al punto de sentirme vacía. No podía repetirse esa escena, ni ahora o nunca. — Lo sigo queriendo, nada ha cambiado aunque sepa el seguir comprometido, el tratarme tal mal, o insinuar cosas sin pruebas de mi. ¿Soy masoquista? ¿Una idiota? Puede ser, porque aunque tenga un maravilloso novio como Gaara, mi corazón con una sola mirada de Sasuke, se siente a punto de despegar, volar a su lado y… — hice una pausa para buscar aire, el rubio seguía a mi lado mirandome fijamente y no escapando en ningún segundo, es un gran amigo. — olvidar todo lo referente a nuestra separación y que, a parte, mi novio es tan maravilloso, tan buen hombre, tan… todo lo que una chica podría desear. Pero yo, de idiota, me limito a rechazar.
Gaara no permitió el sacarlo de mi boca este sábado, pero con cada vez en admitir amar a Sasuke era un puñal directo al corazón de mi novio, eso es peor a una traición, lo aseguro porque el desamor de alguien, puede ser la condena de otro. Estaba anciosa de deshacerme de estos sentimientos, para corresponderle abiertamente al Sabaku, hacerlo finalmente feliz y agradecerle, mediante acciones, cada cosa milagrosa hecha para curarme. Lastimosamente, estaba tan impregnada de Sasuke, que el sanar se hacia terriblemente lento y engorroso para cierto pelirrojo, en general, no solamente para él, igualmente para mi. Mi rubio amigo manteniendo una seria expresión en su rostro, cierra los ojos unos segundos antes de darme su consejo esencial, no se si antes lo he dicho, pero conocer a alguien como Tadase ha sido una entera bendición. Me encanta contar con personas como él, son puras, amables y lo bastante comprensivas para ponerse en el zapato del de alado, puede ayudar estar en una situación similar, pero podíamos contar el uno con el otro sin pedir algo a cambio.
— En el comienzo puedes sentir no tener salida, no tener… progreso. — corrigió, dibujando una sonrisa sincera en sus labios, inyectandome esa pequeña paz que tanto necesito. — pero debes saber el no construir una casa en un solo día, menos el tener en un solo parpadeo la comida de tus sueños frente a tus ojos, todo esto se logra con fuerza y dedicación. Tu tienes todo eso, Lizi, lo certificó, porque cuando las cosas parecían perdidas secastes tus lágrimas, alzaste tu mentón y le hiciste saber a Sasuke que podías vivir sin él, que no te merecia. — abri lo ojos impresionada, casi olvidando como aquel solo increíble en el sala de los r.e.d directo a Sasuke, donde no solo pude quitarme un peso de encima, tambien logre darle un mensaje certero a su dirección. No era bueno para mi. — Pues no olvides eso, aferrate a cada instante a esas memorias, a que, puedes tener a Gaara de tu parte y quererte mucho, pero no existe nadie mas a uno mismo para darle motor a seguir adelante, a vivir, eso si, por amor propio, no ha alguien mas. Y eso, tienes de sobra.
Esas palabras me dieron justo en el estómago en forma de puño, dejandome sin aliento y medio aturdida, era de diferente forma las mismas palabras de mis amigas este fin de semana: vivir por mi. El comodín de Gaara era increíble, como me trataba hacia sentirme segura y protegida, aun así, cuando deseas hacer algo no debería por motivos hacia otra persona, sino por amor propio. Mis sueños se involucran allí, valoro cada cosa de hacer por mi Gaara, pero si deseaba olvidar a Sasuke no sería a causa suya, si no porque nunca me hara bien permanecer a su lado. Lo que una vez me hizo mucho bien, ahora, provoca todo lo contrario y es dañino, tóxico e innecesario. Lo siento mucho, realmente lo siento, pero ahora cuando te plantean esto junto con memorias de no tan lejos, llegas comprendiendo mejor el panorama. Sonriendo ya mas calmada, Tadase suelta una carcajada guiandome a sentarme lejos del grupo de coristas, no es como si le desagradara Sasuke, pero sus acciones desiquilibradas llegan afectarme considerablemente, donde da paso a juzgar mis acciones, que a su juicio neutral, han sido buenas. Salvo, una quizás, pero no esta en posición de recalcarlo cuando la emplea para si mismo. Al notar esos ámbar ojos opacos, teniendo la minima oportunidad, sostengo una de sus manos a la par de sentarnos en unos asientos bastante apartados de los demás. Armandome de valor, dejando mi dilema personal atrás, le pregunto si este fin de semana ha relajado sus músculos de la verdad. Mi amigo soltando un suspiro ahogado, confiesa que su hermano menor, Kukai, se ha dado cuenta de sus sentimientos por Amu de la manera mas tonta. Alarmada de tales palabras, aprieto nuestro agarre preguntándole como es ser eso posible, Tadase es una persona muy menticulosa y reservada al momento de guardar secretos, el venir alguien y destaparlos tal cual a una olla, es demaciado para mis nervios. Sin embargo, asegura que su hermanito no es ningún tonto, quizás muy enérgico y despistado, pero cuando se trata de detallar los asuntos referentes al rubio. Todo se le viene fácil a la mente, eso y que aparento fascinación cuando converso con Amu este sábado, volviendo esas rutinas de contarse cosas sin sentido, jugar o auto invitarse a comer a casa. Eso alegro mucho al rubio al punto de ser muy evidente, cayendo en la realidad de la situación Kukai, quien tenia sus ligeras sospechas desde el inicio, concluyendo descubrirlas a la final. No tenia porque alarmarme mucho, su hermanito es del tipo discreto, jamas lo colocaría en evidencia frente de la pelo rosa, conocía a la perfección el tipo lio de encontrarse al enamorarse de su mejor amiga, mas al compartir tantas memorias y ser prácticamente criados juntos. Quizás lo vea nada objetivo, pero Amu realmente lo quería mucho, ella hasta desconoce el grado de hacerlo, queriendo sostenerse en una capa de chica atrevida que nada le importa, siendo esto todo lo contrario. Es sensible, sentimental, cariñosa y muy amable, su problema reside en no querer salir herida, por ello encara la mascara de una mujer atrevida. Kukai no es ningún bebé de brazos, claramente tenía un gran espacio de lo acontecido en su hermano a lo largo de este tiempo, al igual que yo, deseaba ayudarlo pero con solo tener la intención, no decía solucionarlo. Tadase seguía amaniatado de pies y manos, encarcelado entre las memorias de una Amu risueña y dependiente de su presencia, aunque no lo deseaba como hombre, si no un amigo. Lo seguía destruyendo lentamente, con el tipo de veneno que pasa desapercibido por tus sentidos pero se cuela en tu sistema, acabandolo hasta llegar a nada, durmiendo tu cerebro para siempre. Como él mismo lo dijo en mi caso, sigue siendo el único en tener el poder de frenar todo este caos, pero sabe que significa todo esto: perder este sentimiento, que si bien lo desarma, le llena de vida. ¡Maldición! ¿Quien no ha estado anteriormente en ese sitio? Porque lo desconozco, lo comprendo tan bien que pareciera estar escuchandome reflejada en mi amigo. Es un deja-vu.
Finalmente, Kukai prometió no interferir en ninguno de sus asuntos, eso si, no sin antes de tener una discusión bastante estenuante al comienzo, donde el menor le hizo prometer seguir hacia adelante, sin importar las circunstancias o las fallas de Amu, caminaría en su propio camino porque la meta es ser feliz. Tadase, conmocionado de tales palabras, asintió a su hermanito prometiendo hacer todo lo posible por cumplir su mandato, es decir, ya dos personas le han dicho prácticamente lo mismo y eso deja decir la importancia que queda en sus vidas su prensencia, eso quiere decir el tenerle mucho cariño. Saltando igual a un trampolín, aprete mis manos en las suyas asegurandole que él realmente me importaba, podría sonar fastidiosa si lo desea, pero cuando nadie parecía estar pendiente de mis sufrimientos al discutir con Sasuke, el rubio fue él único en extenderme su mano y ofrecerme su compañia, cobijo y amistad. Eso, sin dudar, no se ve todos los días, menos en una escuela lleno de estirados como Red. La risa contagiosa del Hotori lleno mis oidos produciendome un respingo, genial, pensé al bajar la mirada algo avergonzada porque esto parecía una confesión patética y no era precisamente el tema, aun asi, mi amigo disculpandose de su movimiento me agradeció mis palabras. Era lo mismo, dijo colocando una de sus manos en mi cabeza, cuando nadie parecía comprender el pesar de su corazón yo con un simple mirada, descubrí su secreto e intentado ayudar en todos los sentidos, ya no somos unos simples compañeros de coro, menos de habitación, hemos llegados hacer unos buenos amigos, no al grado de Amu con él, pero si confidentes. Riendonos de la confesiones al estilo vieja pelicula de los sesenta, el hall principal se llena completamente y la voz del director retumba contra el micrófono, eso anuncia levantarnos, saludar y sentarnos para escuchar los nuevos avisos. Sinceramente preste a la mitad de las palabras del director, no hasta que volvió a felicitarnos a los r.e.d delante de todos por pasar a las nacionales, eso decía mucho de la calidad de sus estudiantes ante las actividades extracurriculares, nosotros no hicimos mas a enalteser el nombre de Red en alto, como debe de ser. Por ese motivo, delante de todo el alumnado, daría todos los fondos necesarios para viajar en primera clase, hospedarnos en el hotel de cinco estrellas y todo propicio para trasladarnos en la ciudad del arte. Los r.e.d merecíamos muchos méritos por el logro alcanzado, asi que esta era la recompensa, esperaba que los resultados siguieran satisfactorios como hasta ahora. La lluvia de aplausos cayeron sobre todos, me sonroje hasta las orejas notando como algunos de los alumnos de mi alrededor me felicitaban, daban palabras de confianza y hasta halagaban mi hermosa voz para cantar. Claro, la corista que junto a la voz principal del coro y miembros del consejo, logro traer a casa el trofeo de la victoria, no era una desconocida, lo contrario, a estas alturas todos conocían ya mi nombre. Sasuke no mintió aquella vez al conocernos, los r.e.d eran realmente estrellas de rock aqui dentro, todos parecían admirarlos y apreciarlos bastante. Muy al comparación de Konoha, donde seguramente Kakashi–sensei debe de estar pasandosela negras delante del viejo Sarutobi, porque no ha conseguido la victoria absoluta sino un empate, dando consigo a recortarle mas el presupuesto para el coro. Aqui es cuando ves las grandes diferencias entre mi antigua escuela y esta, donde el mismo director frente a todos nos felicita, los alumnos aplauden y felicitan tu esfuerzo, dejando un atrás los batidos fríos en tu rostro de los abusadores del equipo de fútbol y un director indiferente a este tipo de acoso.
Volviendo al presente, el director nos desea suerte en los exámenes parciales y excelentes resultados, porque de ellos depende quien perjudicara su futuro, sin mas, podemos retirarnos. Los alumnos comienzan a moverse apresurados hacia sus habitaciones, haciendo el ruido usual al levantarse y caminar junto a sus pertenencias, parecido a estar ocurriendo una gran catástrofe natural. Tadase y yo permanecemos donde estamos esperando que el fluido de estudiantes desminuya, meterse en el rio caudaloso es terminar algo mallugado del movimiento, es cuando me doy cuenta que Sasuke sigue teniendo a Inu. Como me es imposible localizarlo en este mar de gente, sumandole el guardarle distancias, saco mi móvil bajo la astuta mirada ámbar de mi amigo mandandole un texto, con ello le digo entregarle el ave a la disparatada Sana y las gracias por cuidar de él. Listo, simple y para nada comprometedor. Acto seguido, Tadase dictamina ser un buen momento para comenzar a movernos o llegaremos tarde a clase. Los pasillos de Red se me hacen cortos, eso y que aprovecho para dar unas cuantas hojeadas a mi libro de fisica en tanto el rubio nos guía, no hace comentario alguno de porque estudio en tanto camino, aunque seguramente debe de imaginarse las razones. Al llegar a nuestra habitación, nos encontramos con un Akito acomodando las cosas apresurado, su rostro es simplemente bañado en neutralidad, pero al vernos nos saludo cordialmente preguntando si pasamos un buen fin de semana. Encogiendome de hombros, dejo mi bolsa sobre la cama para seguir sus movimientos de acomodar las cosas, he pasado un fin se semana fuera de lo usual. Lo saben, antiguos compañeros de coro invadiendo mi hogar, karaoke con mis amigas, y aguantando como mi hermano ignora a Gaara porque sencillamente, le da la gana. Tadase suelta una carcajada sonora al escucharme, agregando mientras mira a su amigo, que su fin de semana ha sido menos concurrido al mio, Kukai fue de visita y le hizo comer hasta reventar, eso si, esos estudios culinarios han rendido fruto porque lo hace a las mil maravillas, esta deseando poder reunirse con todos ellos para demostrarlo, incluso, desea conocerme. Oh, bueno, estaría encantada de hacerlo, con lo bien que me han hablado de él ya creo conocerlo.
Es en ese instante, que los ojos menos observadores de todos mi compañeros de habitación se percata de algo, algo que me deja inquieta.
— ¿A donde has dejado a Inu? — pregunta Akito, congelandome en el acto en el piso. Demonios. — es inusual que no lo traigas consigo, menos cuando ambos son inseparables.
— Oh, bueno… — río, pero no hay nada en particular gracioso aqui, tan solo, mi nerviosismo justificado. — veras, lo que sucede es…
El ruido de las bisagras de la puerta cediendo es lo que me salva, la presencia de Amu y Sana inundan la habitación de inmediato. Ambas chicas estan muy entretenidas hablando que les cuestan percatarse de nuestra presencia, es la pelirosa la primera en mirar el panorama y saltar a los brazos de Tadase como un koala, claro, no si antes de revolver con “cariño” el cabello de esté, llamándolo teñido. Su amigo rodea los ojos fastidiado de ese comentario trillado, pero es evidente que esta feliz de verla, muy, muy, muy feliz. Luego Sana, cortando el momento de aquel par, se dirige a mi reclamando el perderme entre la multitud y dejarlos abandonados, Hidan y Sasori no pararon de preguntar hacia donde había agarrado. Bueno, de eso ser cierto, no lo demostraron mucho porque estaban muy concentrados en bromear con Amu, ojo, esto no lo digo como reclamo, solo es observación. Restandole importancia al asunto, señalo en dirección a Tadase, estaba esperandolo y no iba a dejarlo solo, en general, esperaba tambien a Gaara y Akito, pero al parecer, estos dos se los trago la tierra. El rubio de ojos amarillos, colocándose medio incomodo, se disculpo porque aprovechando la oportunidad del discurso del director, estuvo practicando algunos problemas de matemáticas, en seis minutos seria su primera prueba y no podía permitirse fallar, bajo ninguna circunstancia lo haría. Suspirando comprensiva, Sana camino hasta su amiga dándole unas palmaditas en el hombro ganándose una mirada ceñuda, ya la conocia perfectamente y eso significa una sola cosa: ayuda.
— Todos estamos estresados, Akito. — le dijo, el chico no quito esa expresión pensativa de su rostro. — pero ¿Para que somos los amigos? Para apoyarse, es decir, una mano lava la otra.
— ¿Qué estas insinuando Sana? — pregunto, dándose mas o menos la idea de lo que vendría a continuación.
— Historia. — respondió como si no le importara, tan fresca que casi me creía no tener problemas con la asignatura. — mañana tengo el parcial y…
— Explicarte es un gran dolor de cabeza, olvidalo. — le dio la espalda, continuando con su apresurado movimientos de acomodar su ropa en el armario.
— ¡Oh, vamos amigo! — insistió detrás suyo, en tanto los demás volvimos a organizarnos. — no puede ser tan difícil hacerlo, es decir, solo es historia. ¿Qué puede salir mal?
— Sana, — la llamo devolviendose a su dirección una única vez, solo para observarla con ojos agudos. — cuando intente explicarte sobre la caida del Muro de Merlín dijiste ser culpa de los estraterrestes, no de personas, sin mencionar la construcción del la Gran Muralla China, donde del mismo modo, hablaste de los estraterrestres. ¿Ahora preguntas “que podría salir mal”?
— ¿Acaso no has visto “Alienígenas Ansentrales”? — inquirio con sorpresa, como si todo este tiempo vivió de bajo de un puente y no, una casa. — muchos de los grandes egnimas de la humanidad son descifrados en ese programa. Es un asunto realmente serio, Akito.
— Si, seguramente ese programa sepa mas que los libros de texto. — hablo con sarcasmo el chico, tomando terminando de colocar su ropa en el ropero y dirigirse a la cama por su bolsa.
— Bueno, eso con ciencia exacta no lo se pero… — descubriendo que su amigo le ignoraba, corrió hasta su encuentro. — ¡Ese no es el tema! Akito, dame una mano con el parcial de Historia.
La chica era un asunto bastante serio a tratar, no solo porque creía en la existencia de otros seres en la galaxia, sino la forma inocente de dar por hecho las palabras de un programa verdaderas. Bueno, estamos hablando Sana, ella ha confesado entender a los pájaros, corrección, entender lo que Inu dice. Frene el carro, gire de inmediato mirando en dirección a la castaña percatandome de algo muy importante, mi emplumado amigo no venía con ella. Es decir, desde entrar al cuarto no vi ninguna señal del animalito acompañandola, cosa bastante extraña porque le dije precisamente a su captor el dárselo a Sana. Mierda, aquel idiota, no podía… no podía… ¿o si? Introduciendo mi mano en el bolsillo del saco, saco el móvil con la esperanza de tener un mensaje de Sasuke, pero nada, dandome las completas ganas de enviarle otro, donde les aseguró, no fui muy amable en lo absoluto. ¿Por que se imponía a dejarse en evidencia? ¿En perseguirme? ¿No lograba comprenderlo? Porque permitame decirles algo, todas su insinuaciones, movimientos con doble intenciones seguirán teniendo el mismo resultado: no cambiar de opinión. Asi que, devolviendome en dirección a Sana, interrumpi su monólogo para recibir ayuda.
— Sana, — la llame, ella me regreso la mirada con atención. — ¿Tu no…?
— ¿Yo no qué? — parpadeo confundida, porque no logre terminar la frase.
— Nada, simplemente pensé en…
Unos suaves toques de la puerta interrumpieron mi voz, a la par de recibir un sacudon proveniente de mi bolsillo mientras Akito, encogiendose de hombros atendía la puerta. Al revisar el mensaje tuve la respuesta de nuestro visitante, porque en el mundo no podía tratarse de otro que Uchiha Sasuke, tenia su sonrisa radiante y entre sus manos, la jaula de Inu.
— Buenos días, Akito. — lo saludo con jovialidad, este alumbrado de la presencia de animalito no le despegó la vista ni un segundo. Era obvio, si es su adoración completa. — ¿Aun esta Lizi aqui? Necesitaba devolverle a Inu, parece estar llamándola porque esta muy inquieto.
— Inu — respondió mi compañero de cuarto, sosteniendo la jaula e ignorarlo como si nada. — Inu.
— Mmm… ¿Akito? — parpadeo sin comprender nada.
— ¡Pero si todo este tiempo has tenido a Inu! — exclamo entuciasta Sana, notando como Tadase me enviaba una mirada totalmente desconcertante y le respondía encogiendome de hombros, es cierto, todo esto lo ha planeado él, no yo. — ¿Como pude pasarlo por alto? ¡Si ambos somos muy amigos! Me ha contado un par de secretos tuyos, pero no te preocupes, sé guardarlos muy bien.
— ¿Qué quieres decir? — dice muy confundido, seguramente ha de pensar que esta chiflada. No lo culpo, todos los que tratamos con profundidad a Sana, llegamos a esa conclusión.
— Nada. — cambia el tema, sonriendole abiertamente. — En fin, Lizi, te busca Sasuke.
No, no quiero quedarme en un lugar con el a solas, menos considerando toda la metamorfosis que he pasado para concluir estos sentimientos encontrados por él. Tadase, como es de costumbre, lee mis pensamientos y haciendome un ligero movimiento de cabeza, me anima a salir de una vez por todas de esto. Quizás esta sea la oportunidad de aclarar algunas cosas, tampoco es que le di respuesta a su declaración de las regionales, nos mantuvimos en la celebración muy alejados el uno del otro, mas si tenia a Jenna respirandole la nuca, simplemente ignoramos lo importante: tenemos que hablar. Tomando una bocanada de aire profunda, sujeto mi bolsa despidiendome de mis compañeros, nos veremos seguramente en el almuerzo, pero si resulta ser lo contrario, quedara el coro. Acto seguido, abandona el sitio dirigiendome donde esta Sasuke esperando. En primera instancia, no le digo nada, solo me limito a caminar rumbo a la clase de fisica muy adelantada del azabache, dándole una clara señal de mantener las distancia si tenemos ojos chismosos cerca, curiosamente, los pasillos se encuentran tan desorbitados que dan un poco de miedo. ¿Y donde esta todo el alumnado? ¿Hoy le dieron por ser buenos estudiantes? Es cuando estoy apunto de bajar unas escaleras, que Sasuke me alcanza sujetando mi hombro haciendome girar a su dirección. La respiración se me escapa completamente de los pulmones al verlo tan cerca de mi, su hermoso rostro de proporciones perfectas, ojos oscuros igual a la noche, bañados en la dulzura e enigmática luna con su hechizo de encanto, esa nariz respingada, acomplada a juego con esa parte que mas me da terror de observar, sus labios. Oh, ¿cuantas veces no los he besado? En medio de la oscuridad de Red, sus jardines o en plena madrugada, ellos me han despertado ternura, anhelo, deseo… uno que consume cada particula de mi cuerpo, haciéndola arder en una sola dirección, la suya. Es su aliento lo que me da tanta vida, tanto poder en mis venas para dictaminar el hacerme adicta su mera presencia, que si existencia es una sonata de estar dispuesta a escuchar sin descanso, donde el último lugar donde que deseria morir son sus brazos. Mierda, mierda, mierda. No, esto no esta ocurriendo, esos pensamientos no estan cruzando en estos instantes mi cabeza, menos el estar mirandonos con ese brillo usual entre ambos cuando querermos fundirnos el uno en el otro, como si fuesemos imanes que se desean. ¡Demonios! Tengo novio, uno maravilloso, amable, cariñoso, considerado que esta dispuesto a cargar con los sentimientos contradictorios de una chica confundida, presa de sus antiguos demonios y que aparentemente, no la dejan libre ni un momento. Bueno, no al menos, que ella misma le ponga fin a esto.
Por eso, y con una buena dosis de voluntad, deshago el agarre de Sasuke sobre mi brazo dando un paso atrás, mirandolo justo a la cara con signos de neutralidad. En esta ocasión, sere yo quien lleve la dirección de esta conversación, no él.
— Debes parar de hacer esto, Sasuke. — dije con seriedad, por su parte abrió los ojos sorprendido, no esperando que sin rodeos, lo encarara. — Al igual a lo ocurrido el día de las regionales, no puedes pretender que sigo estando a tu disposición, a cuando quieras armarte de valor y decirle al mundo tus “sentimientos” por mi. Porque, dejame decirte algo, ahora soy yo, quien no los quiere.
— ¿Estas segura de eso? — pregunto, frunciendo el ceño. — Porque el abrazo de las regionales, no me transmitió nada de lo que dices. Lizi, sé muy bien lo que esta gritando tu corazón, y no es precisamente desprecio u odio. Tu… me sigues amando, mas o igual a antes.
¡Mierda! Miren cuanta arrogancia en esas palabras, la convicción que sigue siendo invicto en mi corazón, como si la posible conquista de otra persona es nula. Demonios, esto es muy injusto, tan injusto que las entrañas me hierben de la impotencia, de esto precisamente es a lo que mas le tenía miedo, a un destape de olla donde el vapor tenia las claras iniciales de este hombre. Porque si, si tiene razón el seguir amandolo como desde el inicio lo he hecho, pero con ello no quiere decir el dejar a Gaara y correr a sus brazos. Lo sigo sosteniendo, no pretendo dar mi brazo a tocer, soy bastante testaruda y cabezona, agregándole lo perseverante, lograre abrirme camino en este laberinto de confusión.
— Deja la soberbia de lado, por favor. — bufe irónica, apegandome a los sentimientos que tenía esta mañana cuando converse con Tadase. — Dime una sola cosa, Sasuke. ¿Ha servido en todo este tiempo el amarte? ¿Quererte? ¡Por dios! Estoy muy segura que sigues siendo el mismo indeciso con respecto a tu compromiso, con decirle la verdad a tu abuela, y esta bien, lo encuentro perfecto. ¡Es mas! Me he puesto un poco en tus zapatos, comprendiendo que la familia es lo primero y el escogerla ante alguien aquien conoces medio año, es razonable.
— Ambas son importantes para mi. — asegura él, con un tono de amargura en su voz. — pero ambos sabemos que ese no es el punto, porque las cosas…
— Siempre serán de esta forma con los Uchiha, si, ya me conozco ese cuento de memoria. — me adelanto con ironía a su discurso trillado, bastante fuera de moda y repetitivo. Comenzaba a cansarme de esto. — De acuerdo, Sasuke, lleguemos a un arreglo final porque, francamente, voy tarde a clases y tengo un examen.
Él aguarda silencios unos minutos impresionando del manejo que le estoy dando a la conversación, parecido a estar aburrida, hundida en un mismo bucle que sigue teniendo un final predecible. Pero, es que ya me lo se, Sasuke debe de saber de una vez por todas la verdad, o al menos, entrar en consciencia de la situación: me perdió. Es cierto lo que dice, lo amo, lo sigo queriendo con la misma intencidad a cuando lo descubrí, pero eso no significa el volver a sus brazos, menos sabiendo el no convenirme. Toda esta historia solo me hace daño, corrijo, solo nos hace daño. Seguimos sumergiendonos en aguas turbulentas, luchando contra una marea que solo nos quiere ver separados, o a su defecto, odiandonos por no cumplir las metas propuestas. Lo hice, en aquella primera separación hecha un mal de lágrimas, desprecie ese lado mio cobarde por no poder sostener el jamas lograr separarnos, el poder permanecer juntos en el hermoso amanecer de nuestro amor, cuando, la realidad, era otra.
Notando que el azabache no tenia ninguna palabra en su boca, moví mi cabeza hacia los lados negativa, percatandome el ser un poco mas de lo mismo y de tonta, con aquel estúpido abrazo, le permití al azabache descubri algo que, hasta este ese mismo día, desconocía por completo.
— Por favor, no nos hagamos mas daño Sasuke. — le pedi, ya un poco mas tranquila. Él me miro como si estuviera asustado, alarmado de mis posibles palabras, pero necesitaba hacerlo. — Aquel día de las regionales, no te lo negaré, fue mágico, casi de ensueño, es decir… ¡Las ganamos! ¡Iremos a la Ciudad del Arte! Pude cantar frente de miles de personas, recibir la ovación de pie de un publico y verifique que, en definitiva, estoy hecha para esto. ¿Lo entiendes? — sonreí con amargura, porque aunque tuviera los dulces recuerdos de mi momento de gloria en las competencias, permanecia la acidez que Sasuke nunca ha estado en mi futuro. — No soy como tu, ni algunos de los r.e.d, vivo para convertirme en una artista que pueda volver hacer lo hecho en ese escenario, y lo sostendre donde sea, fuiste mi inspiración para lograrlo pero…
— ¿Cual es el problema entonces? — exclamó conmocionado, dando unos pasos hacia donde me encontraba y sosteniendo mis hombros con consistencia, como si fuera a escapar. — Con ello lo has admitido, Lizi, el amarme, el usar todo lo dicho por Yahiko para explotar ese lado tuyo sentimental. El anhelo, las memorias de alguien querido, el deseo de repetirlas pero no poder tenerlas… ¿Crees que no lo note? ¿En verdad piensas que no me di cuenta? Si durante toda la presentación me miraste, parecías el querer volar hacia mi, sostener mi mano y escapar de la realidad, por el resto de nuestras vidas.
— ¡Pero no podemos escapar de ella! — eleve un poco el tono de mi voz, una angustia se colo en mis venas porque en definición, tener esta conversación con el azabache no estaba llevandonos a ninguna parte. — ¿No logras verlo? Estas con Kohana, yo con Gaara, acaso… ¿Es posible hacerse la vista gorda a eso? Además, eres un Uchiha, nieto de una condesa, tus acciones no solo te afectan a ti ¿me equivoco? ¡Involucran a toda tu familia!
— ¿Entonces que me sugieres que haga? — inquirio rabioso, igualmente alzando su voz en respuesta. — ¿Qué me quede de brazos cruzados? ¡¿Qué te vea junto a Gaara mientras sigo muriendome por dentro?! ¡Maldición, Lizi! Te lo dije antes, y lo vuelvo a decir, no soy el chico perfecto que piensas. Porque, en lo mas mínimo, me importa mi clan o lo que piense si te amo, si te quiero… ¡Y si te deseo a mi lado!
— ¡Pero no has cambiado en todo este tiempo ese estatus quo! — le replique muy reconrosa, sacando todo lo que en este tiempo me he guardado por estar muy dolida, demaciado para alzar la voz. — ¡¿Acaso no es así?! Porque, puedes hacerme miles de promesas, palabras vacías sin sentido, pero sigue importandote tus abuelos… ¡Lo que piense ella de ti!
— ¡Eso no es cierto! — grito, defendiendose.
— ¿No? — bocifere, soltando un resoplo de mis labios en proceso recordando muy bien la fiesta de compromiso organizado por los Sabaku para Sasuke y Kohana. — ¡¿Es eso cierto?! ¡Porque en la fiesta de la familia de Gaara no demostraste mucho eso! Menos, cuando fuiste tú, quien se pavoneo con Kohana por todo el salón, dictaminando, una vez mas, ser insignificante para ti delante de tu pareja.
— ¡Eso fue…!
— Da igual, Sasuke, me da completamente igual. — agarre una bocanada de aire, luchando con la presión que en esos instantes intentaba ahogarme para dejarme sin habla, pero no podía permitirmelo, menos en estos momentos. — Esto ya no se trata de Gaara, sino de mi, de lo mucho daño que me haces, y eso, debo mencionarlo, es en parte porque lo he permitido, porque te he dado el poder de hacerlo cuando te plasca. Pero debe de acabarse, Sasuke, debe de hacerlo de una vez por todas.
— Tu igualmente tienes ese poder sobre mi, Lizi. — dictamina sin una pizca de vergüenza o arrepentimiento, como si mis palabras no tuvieran peso sobre él, cosa en darme escalofríos. — Es obvio que no puedo medir la magnitud de daño en hacerte en todo este tiempo, menos el querer enmendarlo cuando, aparentemente, lo empeoró pero tienes que saber, enterarte, que al momento de herirte lo hago igualmente conmigo mismo. — el azabache suspira, bajando su cabeza y dibujando una media sonrisa tristona sobre sus labios, parecido a saber su sentencia desde el comienzo, pero el luchar contra ella por fuerza propia. — Durante todo este tiempo, desde que anuciaste salir con Gaara, he pagado con intereses todo la agonía que te he producido, imaginarte en sus brazos, el besarte como antes yo lo hacia… me vuelve loco, al punto de no reconocerme en lo mas mínimo. Pero a su vez, se que lo merezco porque solo lo he buscado, al igual de tu indiferencia, si llegaras a odiarme, no te culparia.
¿Como puede ser tan idiota? Es decir, hace unos minutos atrás le dije de forma indirecta el seguir amandolo, el usarlo como referencia para poder cantar “Wings” en las regionales y ahora me viene con esto. ¡Santo cielos! Hidan y Sasori no mentían en esto, Sasuke realmente es un poco bobo en estos asuntos, no, un completo tarado. Pues bien, para que se entere, ni orando podría lograr odiarlo, menos tratandome como hasta ahora se ha dispuesto hacer, a hecho borrar de mi memoria todas aquellas imágenes de nosotros compartiendo duetos, cenas en Ichiraku conversando de temas diversos, salidas al teatro comunitario recitando antes de tiempo las lineas de los personajes, o esas conversaciones hasta alta horas de la noche de como dejar de lado mi miedo de ir a la escuela, porque nunca ha habido nada malo en mi, jamas lo habría de todas formas. ¿Se dan cuenta? No estoy hablando de la época cuando estuvimos saliendo a escondidas, sino de siendo amigos, dos jóvenes de problemas similares tratando de ayudarse y apoyarse. Era la razón de no poder detestarlo, por mas que quisiera, no lo haría porque le agradezco a la vida de ponerlo en mi camino, tener la oportunidad de conocerlo y permitirme entablar una amistad con él, decifrarlo y finalmente enamorarme hasta los huesos. Sin embargo, por esos preciosos recuerdos es que debo de terminar esto, antes de culminar destruidos hasta las cenizas.
— Llevo años conociendo a Gaara, al pesar de las diferencias, de lo ocurrido entre nosotros o las familias. — sigue hablando el azabache, con el mismo tono desgarbado de voz. — es un buen chico y sé que a su lado, nada malo va a ocurrirte, él te apreciara con todas sus fuerzas porque realmente te quiere. Es por esa misma razón que estoy en la miseria, Lizi, tal cual como la canción. ¿La recuerdas? — río con tono amargo, como si fuese posible el hacerlo, menos al ver lo fácil y manipulable de ser lo r.e.d ante este hombre. — Lo hice en un débil intento de recuperarte, aun sabiendo que, no importa lo mucho en hacerte cambiar de opinión, una vez lo piensas, no exista nadie en convencerte de lo contrario. Sin embargo, al pesar de todas estas conjeturas, y de la creciente realidad en abrumarnos, no pretendo dejarte ir, menos, cuando eres lo mas puro y hermoso que he podido conocer en mi vida.
¿Hasta donde pretende llegar Sasuke con esto? Venir a decirme todo esto, exponerse tan transparente ante mi y estar de acuerdo con mis acciones, no cambiara el rumbo de las cosas, mucho menos de la decisión ya tomada. Es demaciado tarde.
— No eres bueno para mi, Sasuke. — confese al fin, él abre los ojos con sorpresa pero arrugando su rostro con evidente dolor, uno que estaba golpeando con una bola de demolición en mi estómago, hasta casi dejarme sin fuerzas. — aun en el presente, sigues siendo mas de lo mismo: promesas, palabras bonitas, promesas, y mas discursos sin significado por mi. Te lo dije una vez, y te lo vuelvo a repetir, lo tuviste todo de mi, pero lo perdiste y debes saber de sobra la razón. — el azabache asiente con un song decaído y bastante cooperativo al contrario de como al inicio lo estaba, soberbio y dispuesto a voltear la conversación a su favor. — Por lo tanto, dejame en paz, de perseguir, de buscar llamar mi atención porque no la conseguirás, no mas, si te di el poder de destruirme, ahora mismo te lo estoy quitando. Debes saber que no te odio, jamas lo podría hacer, porque muy al pesar de lo ocurrido entre nosotros, de hacerme daño, de hacerte daño, fuimos muy buenos amigos y eso es algo que aprecio mucho en mi corazón. Bajo ninguna circunstancias, deseo manchar esas memorias, llenarlas de amargura con el presente, porque son las que me abrieron el paso hasta ti, hasta mi gran y admirable amigo Uchiha Sasuke. — por primera vez en toda la conversación, una sonrisa sincera se aloja en mi boca porque podria no existir nada bueno en el presente, pero mientras cierre los ojos puedo invocar a cierto azabache de elegante caminar, voz melodiosa y presencia encantadora. Fue quien estendio su mano y sostuvo la mia, llevandome a un mundo lleno de seguridad y esperanza entre la paredes de Red. — una persona con una sonrisa tan brillante como el sol, calido como la primavera y dispuesto a ayudarte si la estas pasando mal. ¿Lo recuerdas? Ese eres tu, el tú que lidera a los r.e.d y es tan valeroso con su manera de ver la vida. Aunque nuestros caminos se separen, aunque debamos permanecer alejados el uno del otro, yo… yo aun te deseo lo mejor, porque se muy bien que al igual a mi, has sufrido mucho y tu única meta debería ser feliz.
— Eres un ángel, sin duda alguna lo eres. — su voz, su melodiosa voz se quebró llevandome a alojarse en mi garganta un nudo peligrosamente que llevaría al llanto. — diciendome todas estas cosas al pesar de todo el daño que te hice. Deberías odiarme, despreciarme, no quererme, mucho menos admirarme.
— Pero lo hago, y no puedes evitarlo. — di un paso hacia él, sosteniendo sus manos y obligando a que alzara su rostro. Era de esperarse, sus ojos mágicos tenían una sombra bajo ellos, al igual de contraerse al borde de las lágrimas, esto sumaron mas dolor a mi desdicha, porque los sentimientos seguían allí, intactos, pero imposibles de llevarlos a la realidad. — puedes ponerle todo el empeño del mundo si lo prefieres, pero matar al Uchiha Sasuke que admire y adore desde el instante de conocerlo, es imposible, inclusive para ti.
— ¿Debo tener celos de mi mismo acaso? — soltó un risita poco convincente, derramando la primera lágrima y llevándose consigo mi propia estabilidad emocional.
— No, no puedes.
Entonces lo abrace, lo abrace tan fuerte que me dolieron los brazos de la acción ejercida, Sasuke igualmente me sostuvo con la misma impetud mojando con sus lágrimas mis saco, llorando con el mismo sentimiento de perdida a cuando todo esta arruinado. Ambos sabíamos que sería la última vez de permitirnos algo así, violar toda clase de regla personal porque lo deseabamos, porque extrañabamos la presencia del otro, finalmente comprendimos que conocer a alguien, amarlo, depender de su existencia como la vida misma no significa el quedarse para siempre, puede signicar otra cosa, por ejemplo, que en ese paso transitorio te hiciera mas fuerte, de una materia resistente a otros golpes de la vida. Eso ha sido todo este tiempo para mi Sasuke, esa clase de profesor soberbio, obstuso y duro en el arte del amor, al pesar de darme las mas maravillosas vistas de experimentar el amar y ser amado, del mismo modo, me permitió abrir los ojos comprobando que a veces, ese lindo y hermoso sentimiento, no lo es todo. Debido a ello, soltando unos sollozos mas sonoros a los anteriores, escondí mi rostro en el pecho de Sasuke permitiendo que estos segundos se hicieran un eternos, que la eminente separación no llegara, porque una vez abandonara este dulce olor a hogar, no habría marcha atrás, no volvería a darme la vuelta para mirarlo, agregándole a esto, el estira y encoje se acabaría. A comparación de todas las despedidas anteriores, esta se sentía tan real, tan nítida, con dolor apretandome las entrañas, quemando las venas e inyectar plomo liquido en las venas, solo para generar mas agonía. Sabia que era lo mejor, para ambos lo es, puede estar matandonos lentamente pero luego pasaría el dolor, Sasuke es fuerte, lo sé porque consiguió permanecer una buena temporada lejos de mi a costa de sus auténticos deseos, lograra pasar la pagina y adaptarse a su nueva vida, es decir, Kohana no es mala, algo atolondrada, presa de sus propios prejuicios de niña rica, pero no tiene mala fe, de lo contrario, ya me huberia mandado al infierno por ser “pobre”. En cambio, se hizo mi amiga, me invito a salir de compras y trajo en su travesia en Canadá, un regalo para mi. ¿No es eso ser buena persona? Claro, en su mas peculiar forma de ser, pero lo es. Sasuke podrá hacerlo, lo lograra porque se trata de él, aquel chico valiente, perseverante y digno de admirar, él haría valer esta separación.
Asi que, con el tiempo pisando nuestros talones, fuimos aflojando el agarre hasta quedar uno frente del otro. Oh, vaya, si que eramos un desastre completo, pura lágrimas y líquidos indeseados, ir a clase asi seria darle ideas a nuestros compañeros, pero que mas daba, lo hecho, hecho estaba. Alzando mi mano, trate de secar una pequeñas lágrimas bajando de los párpados del azabache, eso si, jamas me certificó que el trabajo se vería opacado por mas. ¡Demonios! Si tan solo dejara de llorar, de mirarme de forma tan destruida, opoca y dañada, podría no dificultar mas mi acción. Bueno, tampoco es que ponga mucho empeño en calmarme, pues estoy igual a él en estos momentos; destruida, vuelta pedazos, y aferrada a unos minutos que anuncian una separación anticipada.
— Lizi, ¿puedo pedirte algo? — dice con voz pausada, casi suena a un susurro. — ¿Como último deseo?
— Mientras no sea romper la ley, o saltar las clases… — mencione entre cortada, tratando de hacer una broma en tanto una linda sonrisa se asoma en los labios del azabache. — puedo hacerlo.
— Dejame besarte. — dice al fin dejandome petrificada, sin habla y con una rara sensación eléctrica en mi piel. ¿Qué acababa de decir este chico? — por favor, por última vez, permiteme hacerlo.
A ver, a ver si lo digeriero un poco. Sasuke me ha pedido besarme con él como último deseo, aun tomando en cuenta que tengo novio y, esa acción, significaría engañarlo y hacerle mucho daño. Oh, vamos, se ha vuelto loco, totalmente loco por culpa del dolor, claro, se le ha nublado el juicio por completo. ¡Como si fuera capaz de hacer tal cosa! Es decir, esta mal, muy mal y prestarme para algo así dejaría mucho por pensar de mi. Sin embargo, de un modo u otro, mi cuerpo reacciono tembloroso ante ese petición del azabache, como si deseara mas a nadie el poder ocurrir, el derretirme entre sus besos y olvidar por completo el espacio, lugar o tiempo. ¡Mierda! ¡Que deseaba hacerlo! ¿pero que rayos? Tengo novio, uno talentoso, grandioso, puro, generoso y… me amaba, me amaba demasiado, yo… yo simplemente… ¡Debo de mantener la calma! No entrar en debate, menos en conflicto conmigo misma.
— Sasuke, no creo que sea una buena idea. — hable contraída, luchando contra estos temblores innecesarios.
— Por favor, solo por esta vez, dejame hacerlo. — suplico con hilo de voz, dejandome tambaleante y aborde del precipicio. — Lizi… luego de esto… nunca mas habrá un “nosotros”, al menos, dejame algo… un recuerdo al que aferrarme. Te lo pido… Lizi…
¡Ugh! La mirada de suplica, ese quebranto de mirada hizo el empujarme contra el acantilado, caer en sus calidas aguas del mar y ahogarme con ese sentimiento tan conocido, la atracción. Yo, al igual que Sasuke, deseaba mas a nada fundirme en sus brazos, juntar mi boca con la suya y perder la convicción de todo, de su compromiso, de los Uchihas, de lo correcto, de Gaara y el significado de lo posible a ocurrirme mañana. ¿Pero saben algo? El azabache tenia razón, después de esto, no existiría un “nosotros” solo la eterna indiferencia, con el dulce recuerdo que ambos compartimos sentimientos mutuos y una amistad sincera. Sin embargo, es insuficiente, tan poca cosa como solo permanecer uno frente al otro en un casi abrazo. Yo tambien necesitaba aferrarme a algo, a un último recuerdo que me hiciera delirar, el pensar que al pesar de terminar en definitiva, me quedaría la sensación de ser amada por este hombre, por mínimo de ser el tiempo, lo tuve. Asi que, sumandole una rayas mas al tigre, tome una bocanada de aire para alimentarme de valor, ese de que en su tiempo, Sasuke me enseño a tenerlo.
— De acuerdo, hazlo. — dije, sus ojos se abrieron sorprendidos y menos opacados por la tristeza del momento. — pero es la última Sasuke. La despedida, tomalo y pasa la pagina.
— No lo digas como si fuese un objeto, — murmuro, sosteniendo con manos temblorosas mi rostro parecido a temer rompersele en las manos o dañarme, pude sentirlo, estaba nervioso. — esto es importante para mi. Además, aunque te moleste escucharlo, te quiero tanto que, deseo del mismo modo, hacer un buen recuerdo de esto.
— Buena suerte, entonces. — susurre cohibida, ya teniendo su aliento de canela sobre mi cara que doblaba mis rodillas y colocaba de cabeza mi mundo. — porque la necesitaras para opacar a tu yo del pasado.
— Bendito sea mi pasado, si es asi de grandioso como lo mencionas. — responde en el mismo tono de voz al mio, medio mirandome a los ojos y luego a los labios, en un tonto juego por terminar de descomponerme completamente. — siento mucho celos de el ahora, mi dulce señorita.
— Sigues siendo tu, no otra persona. — cerre los ojos en el mismo instante de hacerlo él, ahora mi aliento choca con el suyo. — Deja de ser tan hablador, señor Uchiha, que este empezando a impacientarme un poco y puedo arrepentirme. No tiente a su suerte, haga lo que tenga que hacer.
— Como mi hermosa señorita ordene.
Entonces, finalmente, me beso. Una explosión multicolor inundó todo mi cuerpo al juntar nuevamente mis labios con Sasuke, porque había pasado tanto tiempo, mucho para poder recordar esa maravillosa sensación de sus labios húmedos abriéndose paso contra los mios, en santa armonía, en un compás tan rítmico que senti mis piernas convertidas en gelatina y mi corazón martillar con intencidad en el pecho. Aquel frío dolor, la amarga sensación de dejarlo atrás esa tarde con Kohana desapareció, porque ahora tenía entre mis brazos al hombre que amaba, mas que a nada, mas que a mi colección de tiaras, mi cremas para la piel, el solo ganado para las regionales, sobre todo, mas que mi vida. ¡Santo infierno ardiente! Es que con cada caricia, rose, aliento me mataba y revivía solo para hacerme saber su existencia, el quererme y si me dejaba ir era por no tener otra opción, no por goce. Se que debería sentir remordimiento, u otra clase de culpa por estar entregandome mis sentimientos mediante un beso a Sasuke, un hombre que en definitiva, no es mi novio. Pero se me hace tan imposible, tan inconcebible, dejarlo marchar junto a Kohana sin antes haberlo besado, por placer propio, una última vez. Es tanta la magnitud de la situación, que es Sasuke quien me sostiene de la cintura para evitar parar al suelo, en tanto mis manos se mantiene en sus brazos como si fueran mi ancla de salvación, mientras el sigue robandome todo el aliento posible. Mis pensamientos se dispersan al besarlo, que estamos en Red presos de ser capturados por cualquier estudiante, o el mismo Gaara, que este no sabe un beso de despedida, sino uno con el toque de receso y al encontrarnos otra vez, sera con toda la impetud e intencidad del mundo, sobre todo, que al pesar de esta separación vamos a seguir amandonos, queriendonos y atesorandos nuestras memorias como el mayor regalo de todos. Es por ello, que junto a Sasuke, no tengo miedo, ni incertidumbre, ni nada, solo un profundo cariño con amenaza de hacerme falta después.
No se si ha sido un beso, muchos o cortos, pero en el instante de profundizarlo un estraño remolino se aloja en mi vientre llevandome a soltar un pequeño ruidito, que muere en la boca del otro. El poco oxigeno alejado en mis pulmones se escapa, dejame vacía y aturdida. Es tan diferente a cuando lo hice con Gaara este fin de semana, no tiene ni un punto de comparación, porque con él senti un miedo envadiendo cada particular de mi ser, tal vez sea porque esta desesperado o no, pero con Sasuke, es todo lo contrario, pues una lava se funde en mi sangre quemandome por dentro completo y el cuerpo, da convulsiones sin frenar, una peor a la otra. Mis sentidos se despiertan, escuchan cada uno de sus suspiros, respiraciones fuertes y suaves, donde en definitiva esta a gusto en donde esta y con quien esta; el contacto de su piel contra la mia, me quema, explota mis poros y hacen desear que jamas se detenga, que con sus dedos siga acariciando mi rostro con parsimonia y dedicación; por último, su saliva, mezclandose con la mia y devorando la poca vergüenza que poseo, llevandome asi el mismo paraíso. Ya no se que esta bien o mal, solamente la dominante presencia de Sasuke frente de mi y su poca capacidad de poder liberarme, de dejarme finalmente ir. Bueno, tampoco es que de mucho pie hacerlo, menos cuando me besa de esa manera tan particular y única de ser, lento, suave y con poderes distractorios.
Como todo hechizo tiene su fin, ya no puedo aguantar mas sin oxigeno, por lo que debemos separarnos el uno del otro para recrobar un poco la compostura. Al abrir los ojos, nos topamos jadeando cansados, iguales a dos perros que han corrido detrás de sus dueños en el parque, con los labios hinchados y los ojos brillosos, a la par de deseosos de mas. ¡Maldición que si! Porque otros besos llegan sin dar aviso, por parte de ambos, en un intento de pegarnos lo mas humanamente posible.
— Mierda — le escucho entre beso y beso en Sasuke, con un tono gruñon. — Lizi, sigues volviendome loco, tan loco y rendido a tus pies. ¿No te has dado cuenta?
Eso puede jugar para los dos, pienso hundiendo mis dedos en sus hombros, anclandome como si fueran a arrebatarmelo en cualquier momento, el aparecer Jenna y su abuela dictaminarlo ser poca cosa para él, jamas merecerlo. Debo de aprovechar el momento, hasta que se termine este maravillo sueño y regrese a la realidad, una donde Sasuke no esta por ninguna parte.
— Voy a extrañarte tanto, tanto que no tienes ni idea. — sigue hablando, esta vez no me besa mas, solo mantiene sus ojos cerrados y su frente junto a la mia. — eres el motor que impulsa mi vida, Lizi, sin ti… me siento vacío, como si nada tuviera sentido y lo de alrededor, me estorbara.
Asi que, igualmente lo ha sido para él. Cuando discutimos y rompimos nuestra amistad, perdí la capacidad de vivir a gusto, de sonreir porque me sentía bien, solo caminaba, comia, estudiaba porque debía de hacerlo, no porque quería hacerlo. Ahora, para Sasuke, ha sido igual y saberlo no me llena en lo mas mínimo de gusto, sino de amargura. ¿Realmente lo lograríamos? ¿Lograriamos vivir el uno lejos del otro? Si, debíamos hacerlo, por el bien de nuestro futuro tenia que ser así.
— En esta ocasión no sera así. — le prometí, sujetando su rostro entre mis manos y sonriendole. — vas a salir adelante, conmigo o sin mi, la vida continua Sasuke.
— Lizi…
Una sacudida, una vez mas de mi telefono, me trae a la realidad, que aparte de esta amarga despedida con el hombre que amo, una vida escolar me espera para terminar de acabar conmigo. Asi que, separandome suavemente Sasuke, atiendo el dichoso aparato leyendo un remitente del mensaje, Gaara. Mi estomago da un vuelco al acordarme de su presencia, en lo que va de mi llegada al colegio, no le he visto por ninguna parte y es raro, suele ser el primero en buscarme. Aunque ahora ya esta en clase, reclamandome si me he perdido en los pasillos de Red o quedarme dormida, el examen comienza en cuatro minutos y de tener un mínimo retraso, perjudicara en mi nota. Dándole una rápida respuesta, prometo estar en menos de catar un gallo, en mi puesto para la evaluación. Me doy la vuelta, dándole un vistazo al azabache que esta en el mismo problema al mio, contestando texto, seguramente son Sasori e Hidan preguntando su paradero. Si, este es el momento de despedidas.
— Debo ir a clases, Sasuke. — anuncio, señalando detrás de mi. — ese examen no se resolverá solo.
— Si. — se limita a decir cabisbajo y taciturno.
— Bien, escucha. — sostengo por última vez sus manos para darme fuerza, porque aunque no lo crean, él es la fuente de toda mi confianza, capacidad y perseverancia para seguir adelante. Teniendolo al frente, lo creo todo posible, aunque no podamos volver a estar de nuevo asi. — apartir de ahora vamos a vivir por nosotros mismos, no por promesa a una persona u otra cosa. Seremos capaces de avanzar, seguir adelante porque lo merecemos y, eventualmente, la meta es el cielo. En lo mas alto de todos. ¿Comprendes?
— Lo hago, en verdad lo hago. — se quebró su voz, pero se sostuvo fuerte y seguro de si mismo. Un poco de la sombra del chico de quien me enamore. — me mantendre fuerte y lo hare.
— Eso me tranquiliza. — alzando mis pies de puntillas, en un movimiento completamente voluntario e inocente, le di un beso en la mejilla a Sasuke con todos los sentimientos rebozando mi ser, uno donde me sigue temorisando hasta ahora. — Se feliz, Sasuke, se muy feliz que mereces serlo.
Del mismo modo que me acerque, me separe y, dándole una última mirada le di la espalda alzando mi mentón firmemente, caminando hacia adelante y dejándolo atrás con sus palabras flotando en el aire: te amo. No se como apartir de ahora, me trague mis sentimientos, apague el dolor quebrando mi corazón al ras, y me presente con una expresión muy natural al examen de fisica que estuvo a punto de iniciar. En general, durante toda la mañana estuve en constante movimiento de un lado a otro como si nada ocurriera, como si esa despedida entre ambas partes con Sasuke no ocurriera, sobre todo, como si el hombre de mi vida haya estado en total acuerdo de dejarme ir en brazos de otro. El cual, ha estado bajo perfil todo este tiempo, mantiendose a mi lado, pero no hablando nada a lo convencional de clases; quizás no exista nada por decir o acotar, menos cuando todo a quedado aclarado entre nosotros este fin de semana, sumarle lo de Sasuke no cambiara el ritmo de las cosas, menos la complicara, con tal, todo ha sido acomodado en su lugar. Es una suerte que el mismo Red te mantenga ocupado, tan sumido en los parciales que hemos sido liberados de las actividades del coro, al menos, por un par de días hasta superarlos. Por lo tanto, al llegar a mi habitación, la veo aglomerada de varios compañeros de clase de Akito, junto a Sana, que le explica historia al pesar de las quejas de la mañana. No pasa nada, es lo convencional en el chico. Por otro lado, Tadase hace lo mismo con Amu, quien esta tan sumida en las explicaciones de su mejor amigo que ha apagado su móvil, un aplauso por eso, realmente necesitamos un poco de paz y cero drama en la habitación, conmigo me basta y sobra. Básicamente, mi lunes, martes y parte del Miércoles ha sido de esa manera, rodeada de apuntes de clase, explicaciones y ayuda de mis amigos, con la finalidad de pasar los temibles parciales, donde hasta ahora, he podido resolverlos con astucia. Ante de preguntarselo, no, no he visto a Sasuke desde nuestra despedida, ni siquiera en el almuerzo o desayuno, menos existen rastros de Sasori o Hidan, quizás los exámenes de los de último año sean mas complicados al de los otros, como estan a punto de ir a la universidad, estan siendo preparados para otro entorno. Sea como sea, Sasuke esta cumpliendo su palabra y eso deja una brecha fria entre nosotros, una que jamas será capaz de ser reparada.
El Miércoles al mediodía, alcanzo a ver a Tadase ir a la cafetería con un libro de Ciencias en sus manos, esta solo y esta bastante centrado en estudiar como para no fijarse a su alrededor. Dando un paso hacia él, le doy un toque en el hombro y así ganarme su atención, al verme a los ojos, esboza una sonrisa calmada invitandome a tomar un café con él antes de abrir el comedor. En el tiempo transcurrido, no he podido sentarme a conversar largo y tendido con mi amigo, esto se debe al efecto exámenes finales de lapso, estamos tan perdidos en ellos que se nos he un milagro poder respirar. Sentandonos en una mesa apartada de los demás, el ojos ámbar deja su libro a un lado para mirarme fijamente como si tratara de descifrarme, no lo negaré, logro inquietarme un poco su acción, pero del mismo modo luego de hacerlo, suelta un suspiro moviendo su cabeza hacia los lados negativo. Asi que eso es, pienso bajando la cabeza, sujetando la taza de café y dándole un sorbo para serenar todas las articulaciones del cuerpo, nunca sere un misterio para este chico, ni ahora o nunca, puedo estar ocupada en los estudios ahora, quizás hasta sea un escape a la realidad, a una muy aplastante y devastadora. No existe un mas “nosotros” entre Sasuke y yo, ni siquiera he tenido la oportunidad de verlo en los pasillos, menos a sus mejores amigos, es como si se desvanecieran junto a sus últimas palabras. ¿Dolerme? ¿Fastidiarme? Si y si, si que lo hace mas cuando el fantasma de un hollo negro amenzana con tragarme, consumirme por completo hasta no dejar nada de mi, una vez mas, aquel vacío que experimente al romper mi amistad con Sasuke, hizo su aparición estelar. Era como decir: “¡Ey! Chica desdichada, sigo existiendo, lo seguiré haciendo mientras le des mas importancia a Sasuke en lugar de tu novio”, y maldición, era en este instante que el remordimiento debía de llegar, apuntarme con su esquelético dedo y juzgar cada una de mis acciones. Sin embargo, nada de eso paso, solo estaba en medio de la nada, mirando a una habitación pintanda de blanco y esperando a que la tormenta pasara, aferrandome que todo lo que hago esta bien, por nuestro bien, es lo correcto. Seguidamente, suspiro, aspiro y escondo mi rostro entre mis manos escapando un ruidito de mi garganta, me es un alivio que Tadase sea tan comprensivo y amable, porque se levanta de su asiento (lo se porque se escucha el ruido de la silla arrastrandose) y sujetando otro, se coloca a mi lado para darme suaves palmadas en la espalda, tratando de calmarme. Mierda, no quiero llorar, no cuando he avanzando tan lejos pero es indudable que es lo que deseo hacer, desembocar todos mis pesares en lágrimas y desahogar lo atragantado dentro de mi. No cuesta nada encariñarse con alguien, menos cuando este te hizo sentir viva, pero es una agonía completa el arrojarlo al olvido.
— Puedes llorar si quieres, ¿sabes? — susurro Tadase cerca de mi oido como un secreto, en cuanto a mi, seguía apretando dientes y aguantando la respiración. Ya me calmaria, ya lo haría. — Lizi, no eres una maquina, eres un ser humano y si sientes dolor, tienes que liberarlo.
Durante todos estos días transcurridos no he derramado lágrima alguna, tampoco es tener mucha oportunidad de hacerlo, me limite a chillar estando en los acobijados brazos de Sasuke, esa zona donde fue mi hogar, mi refugio y el sitio donde siempre seria recibida. Ahora, se ha ido, para siempre, se ha alejado de mi lado.
Es por mi bien.
Es por su bien.
Es por nuestro bien.
Una ola de dolor expansiva me golpe con fuerza abrumadora, el hueco de mi pecho palpita inquieto, animado por asi decirlo, las palabras con mas hipocresía del mundo han sonado en mi mente, sabiendo en primer plano, no ser cierta. Es solo un espejismo de mi mente. Estoy agradecida de no encontrarme con Gaara, esto es demaciado injusto para él, aunque no me sorprenderia que conociera la verdad detrás de mi comportamiento calmado, es demaciado listo para engañarlo. Seguramente esta dandome mi espacio, lo conosco, para evitar salir dañado, abandona su sitio solo para que aclare las dudas de mi cabeza. Aun cuando, del mismo modo le haga daño a él, sigue siendo tan considerado al punto de añadir mas peso a mi nudo, quedando al punto de quebrarme sin mas. Demonios, demonios, demonios. ¿Cuando parara? ¡¿Cuando lo hara?!
— Lizi. — me llama, no le preste atención, segui cubierta en mi pequeña oscuridad. — hablalo conmigo, murmuralo, susurra, pero no te los tragues. Hasta los chicos estan preocupados por ti.
Oh, mierda, mierda.
He involucrado a mas personas inocentes en mi infierno, no me gusta eso, que Sana y Akito sepan de mi dolor con la poca capacidad de esconderlo, o dibujar una mascara de indiferencia para hacerlo.
— Quizás mencionar a Gaara se inconveniente para ti pero, — rio torpe, casi cayendo en el nerviosismo. — igualmente le preocupas, seria raro no hacerlo, considerando que es tu novio.
— En su lugar, me odiaria. — comentó al fin, con voz muy rencorosa. — su chica esta sufriendo por un hombre que la ha vuelto débil, chillona y una completa histérica. Además, con su forma de comportarse, dictamina amarlo sin importar las circunstancias. Dime, — deslize un poco mis manos para mirarlo, manteniendo la otra parte de mi cara en cubierto. — ¿crees que lo merezco? ¿el que le siga importando? Porque yo no.
— Lizi, eres consiente de tus errores, de tus debilidades y tratas de enmendarlos. — confeso Tadase con total honestidad, abrumandome de tal hecho. — Del mismo modo, no sueles ser de las que permanecen mucho estancadas en un solo sitio, girando en ritmo de un dolor, por eso Gaara esta contigo. La manera de levantarte, revisar los daños, tratarlos y seguir caminando al pesar del dolor, de ser atacada en el proceso, eso en cualquier parte, es admirable. — ah, esto es injusto, tan injusto que tengo mas ganas de llorar, pero no de tristeza o agobio, mas bien de la visión de Gaara de mi. Delante suyo, soy una luchadora, una chica fuerte digna de admirar y no esta patética llorica, que ni ganas de respirar tiene. — En general, no solo para él eres así, igualmente para Akito, Sana, inclusive Amu, todos sostenemos ese pensamiento, Lizi. Recuerda, no estas sola, nos tienes y cualquiera que sea tu pesar lo escucharemos, sin importar la magnitud con que venga.
— Touché. — murmure, en medio de un quejido y una risa.
— Es totalmente cierto, no miento.
Luego de meditarlo unos segundos, sali de mi escondrijo y levante la cara en dirección a Tadase, la opción estaba a simple vista, hablar con él. Desde el primer momento de conocernos jamas me ha fallado ese comodín, desahogar mis penas, ser escuchada, seguidamente, tener una opinión neutral de su parte sin necesidad de darme a conocer lo que quiero saber, sino, lo que debo de hacer. Asi, precisamente, dando unas cuantas bocanadas de aire, empecé a hablar. Le conté lo de la mañana del lunes, mi intermitente apego a sostener mi juramento con Gaara, el hacerle saber a Sasuke que en esa discusión no tendría la batuta, si no yo. Finalmente, entre tanto alardeos de mi parte admití lo mas notorio en este asunto, el haberlo tenido todo, pero perdido, que en definitiva, Sasuke no me hacia ningún bien y debía de seguir mi camino, al igual que él sin mi. Admití, sorpresivamente, no lograr odiarlo en todo este tiempo, el seguir amandolo, pero con todo y eso, las cosas seguirían marchando bajo un bucle sin descenso, o tal vez uno, el dolor. Tadase no parecio sorprendido cuando dije que Sasuke respeto mi decisión, estar totalmente de acuerdo y darme la razón, simplemente agrego que a estas alturas de la vida, el azabache tanto como yo, estaba cansado de toda esta situación y que si ese era mi deseo, lo haría realidad. Aunque ese significara una separación definitiva. Tampoco espete algo, porque es totalmente cierto, el luchar contra el destino es muy agotador y mas cuando todo parece estar en tu contra, Sasuke lo demostró desde esa mañana, y tal vez, venia preparado para ese desenlace. Tragico y desgarrador. Siguiendo con el relato, toque el momento de besarnos como un acto total de despedida, una petición que descontrolo todo mi ser, no solo me sentí viva, llena de fuerza y voluntad, igualmente creí que nada de esto sería para siempre, solo un receso, dándole posteriormente un regreso. Obviamente eso me agobia, es decir, de por si fue lo suficientemente loco acceder hacerlo cuando tengo novio, lo es aun mas considerar entrar nuevamente en el mar de los lamentos. Dentro de mi, existe algo descompuesto y muy malo, no tengo otra explicación razonable para ello.
— Es de una chica enamorada. — concluyo Tadase, sembrado un mi estomago un duro peso igual a una roca. — ¿qué otra si mas?
— Tadase, salgo con Gaara, él es mi novio. — le recordé lo obvio, porque aparentemente lo había olvidado. — por quien debía de sentir todo eso. No Sasuke, no menos cuando lo “nuestro” nunca tuvo lugar ni forma, todo fue en sentido abstracto.
— Pero no sus sentimientos. — recalcó, señalando sin darme mas vueltas. — ambos lo gritaban aun en silencio, y creanlo, bajo los ojos de alguien atento, nunca han pasado desapercibidos.
— Pero es el pasado, ambos hemos decidimos caminar hacia el futuro. — agarre la taza de café tibia, casi vacía porque durante todo el relato la ocupe. — uno donde ninguno de los dos ocupa el lugar del otro.
Mi amigo suelta un suspiro comprensivo, alzando su mano y buscando las mias para darle un apretón de apoyo, sus ojos transmitían gratitud por compartir otra vez mis inquietudes con él, eso significaba mucho. Al menos, en nuestra amistad aun mas fortalecida, igualmente me seguía sintiendo aguaron con él, era tan fácil hablar con alguien como Tadase, prácticamente es natural hacerlo.
— Escucha, Lizi. — dijo, buscando ganar toda mi atención en su ámbar mirada centrada. — esta vez es diferente a las anteriores discusiones, no solo porque ambas partes estan de acuerdo, porque al pesar de todo lo ocurrido, admitiste no odiarlo y seguir creyendo en su lado admirarble. Le has dado la pieza clave para poder seguir adelante, que la vida contigo o sin ti, continua. Pero del mismo modo, ese consejo debe servirte para ti misma. — me quede atonica, con los ojos muy abiertos ante el argumento de mi amigo, siendo totalmente cierto. El mundo no va parado de girar por mi despecho, menos la vida regular en Red, es mas, esta mucho mas dura y Tadase se ha percatado de olvidar ese detalle de mi mente, o mas bien, borrarlo por completo. — ¿Te has dado cuenta de la verdad? Eres buena aconsejando a otras personas, pero muy despistada para agarrar esas palabras propias en ti misma. Lizi, te lo dije, eres fuerte y determinada, este es solo una caida mas y levantarte, es tu nueva prioridad. Que el dolor, la agonía y la nostalgia no te consuma, has demostrado ser mucho mejor a eso, mucho, mucho mejor. Recuerdalo.
En toda esta historia con Sasuke he tenido muchas personas amigas aconsejandome, Sakura dandome una vista de una chica enamorada, dañada y maltratada producto de sus propios errores, pero al pesar de ello, poseia la capacidad de ponerse en mis zapatos y darme un consejo motivacional: ser mucho mejor que esto; si lo giran un poco, no ha sido tan distinto a lo dicho por Tadase en estos instantes. Seguidamente esta Minami, ella en definitiva no comprende lo que es el ser despreciada por tu gusto amoroso, menos humillada o vivir una aventura clandestina, en su lugar, miro a mi lado artístico y lo que afectaba a mi vida en general, alegando al final ser de mundos diferentes e interferir con mi sueño a futuro; duro, tan duro que la contradije en muchas ocasiones pero, viendo las cosas con otro ojo, ha sido cierto. Sai, papá, Maria, Tadase, el mismo Gaara, todos mis seres queridos han demostrado que en definitiva, soy mucho mejor que esto, sobre todo, si aguante las burlas, amenazas y agresiones en Konoha, esto sera mucho mas fácil. Estoy de nuevo en el inicio, igual a aquella ocasión al haber disuelto mi amistad con Sasuke, solamente existe un ligero cambio de planes, no estoy sola. Asi que, respirando profundamente, adoptando las palabras de Tadase al aplicar mis propios consejos en mi misma, sonrio a su dirección apoyandome en sentirme mucho mejor. Las nubes negras estarán pronto lejos, mientras tanto, estare refugiandome de la tempestad en la casa calida de una amistad duradera.
— Gracias, por todo, Tadase. — comence diciendo, dando un suspiro mas relajada. — ahora prometo ser mas fuerte que antes, y si no, esforzarme en hacerlo. Porque, el limite es el cielo.
— Suenas mas a la Lizi que conozco. — aseguro, asintiendo con la cabeza complacido. — me agrada.
— Cuidado, las palabras pueden malinterpretarse. — bromeo con un tono pícaro, él se limita a soltar una carcajada y bajar la mirada medio avergonzado. — y Gaara podría cazarte junto a mi padre.
— ¡Oh, vamos! — siguió riendose, al llevarme la corriente. — ¡El señor Mogami no!
— Es lo que ganaras.
De pronto, el sonido del telefono de Tadase despista nuestra aura armoniosa, asi que, mirandome medio confundido, decide contestar. Cuando lo hace, pronuncia el nombre de mi pelirrojo novio, convirtiendome en todo un manojo de nervios, el ámbar mirar de mi amigo me pone en evidencia de inmediato. ¡Aun no estoy preparada para enfrentarlo! Absurdo, lo sé, mas cuando todo estos días hemos permanecido uno junto al otro como solemos hacerlo, salvo que he estado mas en estado catatonico como para prestarle atención. Ahora, justamente ahora, estoy mas despierta que nunca y he asumido mis errores de forma consiente, y puede no odiarme, pero si insultarme con su singular manera de ser. Ah… ¿Qué mas da? Pienso, en tanto Tadase suelta una risita respondiendo al otro de la linea verse en unos momentos, seguramente eso significa que abrieron el comedor y nuestros amigos estan listos para almorzar, en resumidas cuentas, escapar es nulo. Cortando la llamada, el rubio se dirige a mi levantándose de su asiento y señalando a la salida, al parecer, los chicos nos han apartado una mesa en el comedor al ser los primeros en asaltarlo, Amu y Sana no han podido con los exámenes de Calculo y Frances, o mas bien, le han consumido todas las energías y exigieron reponerlas a como de lugar con comida, pues bien, la han escuchado. Rio nerviosamente imitando a mi amigo, si soy sincera, no me importa en lo mas mínimo los estómagos golpeados de mis compañeros, ya de por si el mio es un lio completo, lo poco que quisiera hacer es complicarlo mas. Leyendo la expresión de mi rostro, Tadase me observa con comprensión antes de dar otro paso.
— No ocurrirá nada, te lo dije, Gaara sigue preocupandose por ti. — recalca sinceramente, buscando canalizar mis nervios. — Además, te quiere demaciado como para juzgarte, él ya sabía donde estaba metiéndose al ofrecerte salir contigo. Es mas testarudo de lo que piensas.
— Masoquista… — murmure divertida, porque ese en el código que tenemos entre ambos.
— Claro, no has podido dar mejor en el clavo. — termino diciendo, guiñando un ojo y caminando hacia adelante.
Al llegar al comedor, ya habían comenzado a almozar nuestros amigos. Si que pudieron esperarnos, ¿eh? Entre Amu y Sana existía una especie de competencia por cual de las dos podría comerse, en menor tiempo, unas chuletas de cordero bañadas en salsa agridulce, en cinco minutos. Unos Akito y Gaara aburridos, las miraban con incredulidad atragantandose como locas, es una suerte que nadie estuviera ocupando el lugar, salvo nosotros y unas alumanas, que al mi parecer, eran de último año. Bueno, al menos la escena de glotoneria de mis compañeras bajaron mi estado de animo, aprovechando de ir en la búsqueda perfecta de alimentos mas sanos, menos llenos de grasas saturadas. ¿Pero que rayos? Termine cediendo ante una lazaña de aspecto crujiente al tener mucho queso encima, pan frances y una tarta de manzana. Ocupando el puesto a la izquierda de Gaara, ignore todo lo demás y debore con devoción mi comida. Hablando con el corazón en la mano, en estos últimos tres días transcurridos, no había podido disfrutar el arte de alimentarme como se debe, entre el estrés de los exámenes y la angustia de separarme de Sasuke en mutuo acuerdo, se me olvido por completo lo que es ser un chica común y corriente, el ser humana. Daba igual, ahora ya lo hacia como se debe. Aparentemente la ganadora de tan absurda competencia fue Sana, ella gritaba, saltaba y señalaba a su contrincante vencida con mucho entuciasmo, tampoco es que Amu le diera mucho importancia al asunto, porque de forma inmediata y, recordando aparentenmente algo, busco entre sus cosas un enorme libro y colocandolo en la mesa. Todos quedamos mudos ante tal aparicioso milagro, todos incluyendo Akito, que jure ver atragantarse un poco con su pastel de carne, porque esto era una imagen digna de conmemorar. De hecho su mejor amigo, Tadase, saco disimuladamente su telefono y le tomo una foto. Amu al escuchar el rotulador, le señalo con algo de altaneria el porque haber hecho eso, el rubio sin una pizca de vergüenza admitió el enviarsela a su mamá (es decir la de su amiga), por si no le creyera al contarle lo que sus ojos veían, tal vez los testigos no sirvieran. La pelirosa colocando un poco roja de la indiganación, se inclino hasta su amigo para revolver su cabello con fuerza bestial hablando de ser una buena alumna, no, ¡Una excelente alumna! Y que enviarle fotos a su madre sabiendo lo obvio, era innecesario. Respondiendo con todo irónico Gaara, aseguro que esa foto si es necesaria, conocía muy bien a la señora Hinamori y el escuchar eso sin pruebas, no se la creería. La mesa se sumo en risas al escuchar las palabras de mi novio, Sana le dio la razón rotundamente al recordar una anécdota del pasado, cuando Amu gano un solo para ser interpretado en un acuario como inauguración y la mujer no le creyó, sostenía el tener una hija muy despreocupada como tener semejante responsabilidad. La chica inmediatamente replicó, eso no significa que su mamá tuviera pocos fe en ella, es simplemente… algo un tanto difícil de convencer. Nadie podía aguantar con tantas risas, es decir conocíamos como era de descuidada la chica, dándole mas prioridades a otros asunto (un ejemplo Ikuto) y descuidando lo importante, pero eso no decía ser una mala personas, mas bien hemos llegado a convertirnos muy buenas amigas, lo certificó. Aunque, a todas estas, era raro ver tan empeñada a la joven por estudiar tan arduamente sin prestarle atención al imbécil de su novio, seguramente ha de haber ocurrido algo. Y como si predijera mis pensamientos, Akito intervino preguntándole a la única fuente de información la interrogante expansiva, la cual, tomo por sorpresa a todos.
Entonces, la imagen madura de la pelirosa fue sustituida por una atolondrada, sonrojada, torpe y reina de los suspiros. Oh, mierda, mierda, mierda. ¡Peligro! Repito ¡Peligro! De esta no podría salir invicto mi rubio amigo, menos haciendo una expresión huraña en el rostro y, bajando la mirada predicción lo evidente. Todo esto se debía a Ikuto. Este fin de semana se vieron en la casa de la familia de él, celebraron la victoria de los R.e.d a su peculiar manera, una que no pretendo dar detalles, al igual de conversar en los posibles planes hacer esta semana, como los temibles exámenes de lapso. Oh, vamos, que los del San Patrick estaban en las mismas que nosotros, partiendose el cerebro en dos estudiando sin cansancio y es debido a ello, el suspender los ensayos de los Andaluz y r.e.d para la boda de Sasori y Shiori, llevandole consigo, descuidar un poco su relación. Amu al comienzo estuvo decaida, algo retraida por tal decisión drástica, pero del mismo modo, encontró que esta seria la oportunidad idónea para demostrarle al mundo entero, y a la familia de Ikuto, que ella no era una cabeza hueca buena para nada, porque saldría victoriosa de estas pruebas. Dando por recta final, la imagen que tenemos ahora, una chica preocupada por su futuro junto al hombre que ama. Todos nos volvimos estatuas que poseen vida, porque ojo, ojo muy bien con todo esto, Amu tenia que tomar las riendas de su vida estudiantil gracias a la motivación de su novio, no por beneficio propio, ¡Si no por un chico! Ah… francamente, con ella, no puedo. Rodando los ojos con fastidio, Gaara la señalo manteniendo una expresión gelida en el rostro diciéndole, lo que todos a mi parecer teníamos pintados en la cara, una muy clara y decente: idiota. La chica no se lo tomo muy bien, porque se levanto del asiento replicando y haciendo pucheros, miren nada mas, una joven de dieciséis dando un espectáculo igual a una chiquilla. Repito una vez mas, es una suerte que solamente estemos nosotros en el comedor. Ella le hacia preguntas aleartoreas como: ¿Qué tiene de malo ser brillante para tu novio? ¿Demostrar tus capacidades académicas para la familia de tu novio? O ¿Ser mejor para una buena causa? En fin, fueron tantas, que lograron marear a Sana, quien levantándose de la misma manera, contribuyo con lo que dijo su amigo: Amu era muy idiota. Ignorando toda la conmoción que se formo en la mesa, termine de comer mi tarta de manzana para poder llegar a clase, hoy tendría la prueba de mi asignatura favorita, francés y no es por alardear, pero estoy segura de tener un sobresaliente notable. Gaara, quien estaba fijado en la discusión sin sentido de nuestras amigas hace unos minutos, gira su vista hacia mi alzando una de sus cejas imprecionado. Claro, debe de preguntarse el porque de mi raro estado de animo, mas cuando los tres días transcurridos, tenia mas parecido a una maquina que un humano. No lo culpo, estaría igual que él, de encontrarme en su lugar.
— Demonios. — masculle entre labios, solo para que él escuchara. — si tienes algo por decir… ¡Solo dilo!
Corriendose un poco hacia atrás de la magnitud de mis palabras, me mira algo perspicaz e intuitivo, una practica cuando desea leer mi mente, o quizás, los movimientos de mi cuerpo.
— ¿Qué demonios hiciste con la Elizabeth de estos días y quien eres? — soltó sin un ápice de sarcasmo, muy neutral en su tono de voz. No le conteste, solo le fulmine con la mirada. — Vamos, ambos sabemos de que estoy hablando, no puedes simplemente enojarte conmigo por insinuar la verdad.
Este chico… ¿En verdad me quiere? Bien, bien, no es momento para dudar de eso, menos colocarlo como plato de entrada, mucho mas tomando en cuenta lo mucho que me soporta. Le dare un poco de crédito.
— ¿Es un delito estar feliz entonces? — pronuncie con sarcasmo alzando una de mis cejas. — pues no lo sabia.
— No seas absurda, que de eso no se trata. — recalca, rodeando los ojos en el proceso.
— Y… — pronuncie dejándolo en el aire, sonriendo ladinamente y terminandolo de desconcertar. — ¿Quieres realmente hablar de eso aqui? ¿Junto a nuestros amigos?
— Supongo que no. — dijo distraído, casi sin aliento y algo metido en su mente.
— Si, lo suponía. — oculte mi risita en un puño, colocar al pelirrojo nervioso era tan fácil que resultaba gracioso. — Bien, lo siento, pero te dire como adelanto que ya estoy mejor, o al menos, en camino de estarlo. Ya… ya no tienes porque preocuparte mas por mi.
Comprendiendo la realidad de mis palabras, Gaara baja la mirada sonriendo de medio lado con un brillo peculiar en sus ojos, uno que parece alivio o quizás esperanza, aparenta ser una combinación de las dos, cosa que me alivia. Quiero hacerle entender que lo hablado en mi casa sigue en pie, no soy de las personas en retractarse, menos ahora lo sere, una vez de dicho algo lo cumplo con pelos y señales, hasta las últimas instancias. Puedo tener ciertas veces unos desvíos, los definiré a desvarios de una persona tonta, pero termino teniendo el mapa de la dirección correcta en mis manos y ubicandome en seguirlo. Adivinando, aparentemente mis pensamientos, Gaara suelta un suspiro sujetando mi mano con suavidad, este simple toque suave y calido repone todo lo que, hasta los momentos había estado totalmente roto, desde mi cabeza martillada hasta el corazón, sirve inclusive, para frenar vacío del pecho que palpitaba ruidosamente, trayendole la paz. No me canso de decirlo, pero tener a este chico a mi lado es una bendición, un alivio, es la calma mas anhelada en necesitar. En resumidas palabras, es mi ancla a la realidad.
— Oh, demonios, demonios Elizabeth. — rie entre nervioso, aliviado e incredulo, debió de estar muy asustado todo este tiempo. — Yo… yo pensé… que quizás tú te arrepentirias de estar conmigo, no soportarías desligarte completamente de Sasuke y… y terminarías conmigo.
¿En verdad? ¡Oh dios! Que novela se ha montado en su cabeza, creí que había sido muy clara con él al respecto de mi historia con Sasuke, aunque ciertamente igualmente es culpa mia, porque le restregue en la cara seguir amandolo, es obvio el terminar objetando en esa dirección, mas al agregarle mantenerme en silencio. Eso, sin dudas, no ayudo en lo mas mínimo.
— Lo siento. — me disculpe sincera, apretando mas el agarre en nuestras manos, como si fuera a apartarse en cualquier momento. — esto debió ser horrible para ti, mas al guardarte todos estos secretos, incluyendo lo ocurrido el lunes. Espera, aun no te los digo y…
— No es necesario.
— Si, si que lo son. — refute medio ceñuda, si queríamos empezar con el pie izquierdo en esta relación, Gaara debía de escucharme sin frenarme. — La base de una relación es la comunicación, igual a la confianza, si no permites que te diga todo… seguiremos manteniendonos en este plan. No quiero eso, Gaara, mi deseo es hacer de esto funcionar, caminar hacia adelante y contigo de la mano. ¿Entiendes?
Gaara se me quedó mirando unos segundos sin decir nada, tenia un expresión conmocionada en el rostro, como si en verdad no creyera nada de lo visto ante sus ojos o conocer otra Elizabeth Mogami, quizás sea esto último, porque la falla entre nosotros es esa, no hablar con la verdad desde el inicio, evadir las conversaciones de ese calibre solo por temor. Pero, sinceramente, como le dije a Sasuke el lunes ¿qué me ha servido de amarlo todo este tiempo? Nada, salvo amargarme la vida, sucumbir al dolor y convertirme en algo que no soy, muy por el contrario de Gaara, quien me impulsa a amarme a mi misma, caminar hacia el futuro y conseguir la felicidad. Deseaba ser honesta con él, pero no mediante la predicción de mis movimientos corporales, sino de mi propia boca. Este fin de semana dije ser importante para mi, quererlo y no poder imaginar una vida sin él a mi lado, eso aun no basta, presiento que no lo es.
— Elizabeth, escucha. — recupero el habla, luego de respirar y meditar con cautela sus palabras. — cuando digo “no es necesario” es porque en verdad lo considero asi, es cierto el formarme un circo completo en mi cerebro al escuchar de Amu que conversaste con Sasuke, es decir, ambos sólos, en un pasillo y con los sentimientos de ese abrazo en las regionales… ¿No deja mucha tela por cortar? — ¡Asi que fue Amu quien le dijo de mi encuentro con Sasuke! Es predecible, de mis compañeros de habitación, es la única en no tener ni una idea de lo ocurrido entre nosotros, me es un respiro siendo sincera. — Pero al verte regresar entera, en una sola pieza, senti alivio, aunque eso fue antes de comprender que solo tu cuerpo había vuelto, no tu alma, ella se quedo con él. Entonces te comportaste como una maquina, comías, estudiabas, asistías a los examanes, hablabas lo necesario con nosotros… no eras tu y, eventualmente, comenzamos a preocuparnos. Hablo por todos cuando digo esto, incluso Amu se percató, eso que es la mas ajena de lo ocurrido con Sasuke. Es decir, aparte de tu familia y tus amigos en Konoha, ¿Quien tiene el grado de afectarte a una máxima escala? — Sasuke, pensé, solamente él había causado un daño titanico en mi como para despertar la ceguera en la pelirosa, eso puedo considerarlo un codigo rojo. Aunque a estas alturas, es ridículo, el azabache forma parte de mi pasado. — Con él es quien habías hablado por última vez antes de tu comportamiento extraño, asi que, sumo los componentes y termino concluyendo que la causa de todo esto, era él. Tadase alegó estar viendo cosas donde no las había, seguramente estabas pasando por una mala semana, teniendo en cuenta la locura de los exámenes, además de venir de otra escuela, debieron de afectarte mucho. Con eso y otros argumentos, termino callando su interrogatorio, mas no satifaciendola.
— ¿Termino enterandose? — pregunte medio asustada.
— No, no lo creo. — respondió moviendo su cabeza hacia los lados, serio. — Pero ha empezado a tener sospechas, ideas de que Sasuke y tu, mantuvieron algo mas lejos a la amistad pero no termino bien. En general, a estas alturas medio Red sabe su compromiso con Kohana, y tu estas saliendo conmigo. Asunto resuelto. La detective Hinamori no puede contra eso.
— Gaara… — pronuncie su nombre con regaño, porque aun no me explicaba el punto importante.
— De acuerdo, me desvíe un poco, lo siento. — se excusa ante mi mirada dura y sumamente llena de reproche. — lo que quiero decir, es que si lograste sorprender a la atolondrada de Amu es porque el dolor de perder a Sasuke era mas gran a ti misma, mas a cualquier amor uniendolos. Algo, donde no tenia ni vela o poder para interferir, solamente observar en silencio. Creí que no podrías, que te dejarías llevar ante la realidad, el no poder sostener su mano, acercartele u otra cosa, pensé y… ¡Rayos! Es estúpido porque fuimos muy claro este fin de semana, sabía tu deber de hablar con él, aclarar los puntos y mandarlo a la mierda. — rio con amargura, apretando inseguro su mano en la mia, trasmitiendome cada una de sus contrariedades y sintiendolas como si fueran propias. Le había hecho daño, yo produje estas inseguridad en este chico, y todo por no ser clara desde el inicio. — Pero a veces olvido que eres humana, Elizabeth, mas la historia de ustedes antes a mi y aunque estemos saliendo juntos, nunca podre borrar esas memorias de tu cabeza porque se que son importantes, han hecho de lo que eres ahora. Sin embargo, ellas mismas, te han dado la agonía del presente y el motivo porque no puedas simplemente olvidarlo por completo. ¿Me equivoco?
— No, estas en lo cierto. — coincidí dándole la razón, aunque del mismo modo, eso no decía seguir viviendo del pasado, al menos ya no. — Aun así, seguir viviendo de lo ocurrido no va a llevarme a ninguna parte, salvo a herirme a mi misma. Sasuke tambien estuvo de acuerdo. Estar consumiendo mas de lo convencional, es destructivo, ridículo y estúpido. Esta claro, que para los dos, no es bueno permanecer juntos. Nos hacemos mal. Nacimos para conocernos, vivir una grandiosa amistad, un amor mutuo y acabarlo pronto, por razones ajenas a nuestra voluntad. Pero nunca, nunca, permanecer siempre uno a lado de otro. Eso, es precisamente, para alguien mas.
— ¿Acepto eso? — exclamó incrédulo, casi atonico de tal declaración de mis labios. — ¿Qué fueras a mis brazos sin replicar mas? Dios, ese no es Uchiha Sasuke, se trata de un clon, si, es un clon.
— Por favor, para tu información. — rodee los ojos, apartando mi mano de la él y cruzando mis brazos a la altura del pecho, una señal de replicar. — ese “clon” te ha calificado como una excelente persona, alguien quien jamas me haría daño y seria capaz de hacerme feliz. No pienses en el como un villano, o una persona incapaz de ser razonable, Sasuke sabe cuando pierde, lo reconoce y retirarse si lo amerita.
— Si, claro… — susurro irónico.
— Gaara, hablo muy encerio cuando te digo esto. — replique un poco molesta, me resultaba insultante que le costará creer en quien antes, fue su amigo. — Ambos llegamos a un acuerdo mutuo, uno donde no te voy a negar, fue difícil y creí estar… quebrandome por dentro. Pero comprendimos que nada de podíamos hacer, menos tomando en cuenta el peso de su nombre, el título que le precede. Somos de mundos totalmente diferentes, criados de distintas maneras, además, él jamas va a llevarle la contraria a su abuela. Eso, me hace daño, ningún bien. Sobre todo, tuvo todas las oportunidades del mundo conmigo, pero no las aprovecho, simplemente… las dejó pasar.
— Qué te llevara la contraria con algo de esa magnitud. — comento, con bastante irionia. — seria demaciado, hasta para alguien como él.
— En fin. — hice mucha énfasis en mis palabras, pasando por alto su imprudencia. — le dije no odiarlo, que al pesar de todo, seguía creyendo en aquel valeroso chico que conocí cuando pise por primera vez Red y admirarlo, igualmente confiaba en traerlo de vuelta para soportar todo esto. Porque, finalmente, la vida seguía continuando, conmigo o sin mi. Su finalidad, era ser feliz, no por un clan, su abuela o alguien mas, sino por si mismo.
Aguarde silencio, culminando de hablar todo lo ocurrido, no pretendía en dar mas detalles de lo necesarios, menos lo del beso donde sigue estando latente en mi memoria, recalcando sentirme mas vivida que nunca y ser en definitiva, una adicta a los labios de Sasuke. ¡No! Todo eso termino, sucumbió ante la visión de un maravilloso futuro, siendo la finalidad ser feliz, por mi, por mi y nadie mas que por mi. Gaara, quedándose igualmente mudo ante mi declaración, emite un suspiro profundo acariciando su frente al igual de sufrir una especie de jaqueca, creo haber sido clara con todo el asunto del azabache, es decir, desde este presente no volvería a pasar nada, ahora solo existía en el presente un chico y era el pelirrojo. Aparentemente, leyendo mis pensamientos, coloca su calida mano en mi cabeza esbozando una sonrisa de medio lado, no tenia significado especial, simplemente lo hizo porque le nacio, pero en mi perspectiva, decía el creerme y estar un poco mas descansado. Ahora, si estaríamos tranquilos.
— Te has superado, boba. — canturreo en broma, provocandome fruncir el ceño. — tu lado masoquista esta siendo exhumado. Me alegra. Quizás, hasta puedas ser graduada.
— Muchas gracias, maestro. — desvie la mirada, visiblemente molesta. No se cansaba, nunca se cansaria de molestarme.
Entonces, en un movimiento totalmente desprevenido de su parte, Gaara, obligo a girar mi rostro hacia su dirección y haciéndolo topar con el suyo que, se encontraba a centímetros del suyo. Mi corazón palpito nervioso ante tal movimiento, mas teniendo sus chispiantes ojos verdes mirandome con fascinación, cariño y anhelo, sin pasar por alto esa cara de alegría completa, parecido a ganar la lotería, salvo que en esta ocasión, no se trataba de dinero sino felicidad, una muy sincera y palpable.
— Dejame decirte esto claramente, Elizabeth. — menciono divertido, produciendo en mi estómago un millón de lombrices asesinas e histericas. — no vas a poder escapar de mi, ni ahora o nunca, estas atrapada.
Los gritos euforicos, lo que a mi parecer eran de mis compañeras de habitación, inundaron mis oidos obligandome a separarme de Gaara al instante. Al girarme hacia el frente, encontre a unas Amu y Sana saltando juntas sin control, Tadase sin habla rojo y Akito con los ojos abiertos a tope, seguramente sorprendido de lo mencionado por cierto pelirrojo. Aguarden, frenen el mundo que me he mareado. ¿No estaban eran pendientes de Amu y Sana? Oh, bueno, tal vez lo han estado, antes de la fuerte declaración de amor por parte de mi novio, porque eso había sido, la exposición de sentimientos de su parte. Sintiendome demaciado abrumada de la atención, mi rostro enrojecio como un tomate maduro, Amu admitió a viva voz jamas imaginar ese lado romántico de Gaara, porque admitamos una cosa, el chico era mas seco que el decierto de Saahara y al conocerme, aparentemente, todo cambio y para bien. ¡Era un humano completo! El pelirrojo replicandole divertido, menciono siempre ser humano, solamente tenia sus momentos para soltar cosas necesarias a su novia, pues una relación necesita de incentivos pequeños, de lo contrario, fallece. Chillando otra vez complacida, Sana le apoya agradando, que sin dudar, conocerme le hizo mucho bien al pelirrojo, ya no lucia tan gruñon y sumandole puntos, tenía un lado mas blando. De haberlo escuchado sus seguidoras, terminarian derretidas como el chocolate por el piso, una sobredosis de dulzura completa. No quiero dar mas detalles, pero lo reduciré que mis amigos no pararon de fastidiarme a Gaara y a mi por eso, aunque sere sincera con algo, por primera vez desde salir con él, sentía que no esta mal alardear con ser románticos, con tal eramos felices. Yo era feliz teniendolo a mi lado. Asi que, cuando fuimos nuevamente a clases, entrelaze mis dedos con la persona mas confiable para darme paz y hacerme feliz, él no solo es mi novio, igualmente mi mejor amigo y lo apreciaba. Muy pronto me enamoria de él, estaba segura, porque hombres como era Gaara, es fácil tenerles cariño, un paso hacia el enamoramiento, no seria nada, sino un placer.
★★★★★★★★★
El jueves a eso de las tres de la tarde, llegaron noticias de Konoha en manos de su voz líder femenina, Sakura, hizo una llamada por telefono para conversar un poco. No mentiré, la chica fue directa al grano al preguntar por Sasuke y Gaara, obviamente le conté todo con lujo de detalles, si, incluyendo el beso. La pelirosa, de forma totalmente alarmante, chillo igual a una seguidora histeria de un grupo de chicos cantantes sumamente guapos, aunque claro, eso no le siguió al tocar el tema de la despedida. Termino disculpandose, admitir no tener porque reaccionar así con algo que estaba destinado a fracasar, del mismo modo, sintio el abstenerse de acompañarme al encontrarme mal, era predecible, mas sin daba un paso hacia un futuro donde no me encontraba con él. En fin, al hablarle de mi evolución en la relación con Gaara parecio mas tranquila, hasta aliviada en cierto punto, porque seguía mereciendo ser feliz y si el pelirrojo era el boleto hacerlo, no debía dejarlo escapar bajo ninguna circunstancia. Dejando cuentas claras, Sakura abordo el tema muy importante en esta llamada, necesitaba ayuda. Esta semana, precisamente el lunes, Rima, la chica que al principio de este año escolar se inscribió en Konoha pero debido a una serie de altercados en manos de una pelirosa envidiosa, fue transferida a Akatsuki, hizo acto de presencia en el coro. Esperen, solo, esperen. ¿Qué hacia esa niña en ese sitio? Si claramente manifestó sentir aversión por Sakura, y tenia toda la razón del mundo, enviar a una chiquilla tan pequeña y delicada como la Mashiro a una casa de consumidores de crack, era un tema super delicado. Pero con todo y eso, se entero por medio de unos seguidores suyos, que el coro de Konoha haría una “noche de renegados” para sumar fondos en busca de costear su viaje a las nacionales. Dejenme adivinar, mientras el director de Red decía en plena reunión semanal darnos las mejores de las recompensas por triunfar en las regionales, el viejo Sarutobi le daba mas prioridad a los demás club, dejando sin presupuesto al coro para poder ir a las nacionales, metiendo en aprietos al pobre maestro Kakashi. Ahora, magicamente, la voz magistral y sublime de Akatsuki, venia preñada de buenas intenciones a ofrecer ayudarlos. No, no, no, definitivamente, eso si que no, aquí existía gato encerrado. Sakura dijo que Minami intuia lo mismo a mi, desconfiar y pensar a una Rima engañandonos, pero era imposible, mas al tener como número principal un solo de ella y asi, asegurar tener mas ventas en la premier. Brillante, ¿no? Lo seria, de presentarse ese día. Me mordi la lengua antes de sacar ese pensamiento fuera de mi cabeza, no deseaba bajarle el animo a mi amiga, mucho menos el poder tener el dinero para ir a las nacionales. Konoha no es como Red, aqui la tenemos fácil porque somos respetados, pero en mi antigua escuela donde ser cantante es igual a perdedor, significa tener tu mentón en alto y soportar toda clase de líquidos asqueroso en tu cara.
Siguiendo con el relato, como era una noche de renegados, tendrían solos todos aquellos que no se le dan tanta oportunidad en el coro, por lo tanto, personas como Hinata, Naruto, la misma Sasumika o Minami, tendría su debut oficial en el escenario, mi deber era traer mi trasero hasta el distrito 6 y mirar a mis amigos brillar. Eso si, con compañia incluida, ayudaría mas si podría ser todo los R.e.d en el saco. ¡¿Como habia dicho?! Es… ¡Es imposible hacer tal cosa! Digo, apenas conseguí tener su confianza al ayudar ganar las regionales, pero de allí a persuadirlos a asistir a este concierto, era demaciado trecho. Mi amiga, al recibir mi titubeo, me dio una oferta que seguramente no podía negarse, una presentación grupal. Antes de ella, obviamente, cerrar con broche de oro el evento, los R.e.d podrían tener una canción para cantar, no necesitamos ser formales, con cualquier bastaba, con tal si demostramos la coordinación y el dinamismo de las regionales, seguramente mataríamos al público enseguida. Maldición, eso había sonado tentador, tanto que hasta sería capaz de hacer mi solo de las regionales en un pupurri con el número grupal que presentamos. Es decir, es una gran oportunidad de sacar de confort a los r.e.d y ver otros escenarios, otras caras antes de ir a las nacionales, esto seria una gran practica, es indescutible. Asi que, cayendo en la tentación hecha propuesta, prometí a la pelirosa convencer a los r.e.d de acudir a la noche de renegados y ayudarlos. Eso si, mas le valía en agregarnos a su cronograma, de lo contrario, no existía trato. Ella chillo complacida de mi respuesta, incluso admitió ser una noche inolvidable, las cosas en Konoha realmente habían cambiado bastante, mas si toman en cuenta la aparición casi celestial de un personaje que creía perdido y ahora, forma equipo con el maestro Kakashi. Eso me intrigo demaciado, mas si aparentemente lo conocía de algún momento de mi estancia en mi antigua escuela, y si, no me equivocaba, se trataba de la sustituta favorita en todo el mundo, la señorita Hanabe. ¡Oh dios! Esa mujer es increíble, no solo tiene una voz que te hace palidecer, si no sus ideas actualizadas movían incluso, la mas rigida de todas, si, me refiero a Sakura. Me sorprende un poco el escuchar que Kakashi-sensei este trabajando con ella, su modo de hacer las cosas es muy al siglo pasado, aunque mi amiga de una forma bastante indiscreta, aseguro que posiblemente este saliendo con ella. ¡¿Qué?! ¿La señorita Hanabe y el maestro Kakashi? No, por favor, debe de estar bromeando, mas cuando sabemos que desde el año pasado y todo ese problema relacionado con la ex señora Hatake, el maestro se moría por los huesos de la consejera, puede ser que ella se encuentre casada, pero no le quita el seguir enamorado de ella. ¿Ahora de buenas a primeras cambia la precesión de sus sentimientos? ¡Vamos! Hasta los hombres adultos de hoy en día se confunden, que sorpresa tan alarmante. Como sea, para Sakura no ocurría nada sorprendente de eso suceder, son dos personas adultas, solteras y abiertas a cualquier posibilidad de encontrar pareja, en resumidas cuentas, libres de decidir con quien salir o no. Y admitamos lo obvio, ese par si que combinaba. No respondi nada, no porque estaba en contra de esa afirmación, sino sostenía el argumento de los sentimientos del sensei hacia la consejera. Tal vez ocurrió lo inevitable, cansarse, agotarse de colocar su fe en algo intangible y cayo en la realidad, ella no regresaría, debía de seguir su vida. Vaya, los adultos tampoco se excusan de eso, de tener que tomar decisiones a coste de su felicidad, solo para seguir avanzando. Como sea, necesitaba cortar la llamada y citar a un consejo extraordinario de los R.e.d, estábamos en parciales, le informe a mi amiga, por lo que las actividades del club estaban suspendidas hasta nuevo aviso, aunque Sakura parecio ofendida de tal acontecimiento, termino entendiendo al saber que Red no se maneja igual a Konoha. Colgue la llamada prometiendola avisarle pronto, además de telefonear a Minami, necesitaba ponerme al corriente de ella y ese grandioso solo.
Me levante de mi asiento en la cafetería a la par de mandarle un texto a Gaara, mi novio era la mejor opción para mover las masas de los coristas de Red, tenia las mayores influencias igual o mas que Sasuke, si lograba conversele, tendría el pase de victoria a presentarnos en esa noche de renegados. Recibiendo una rápida respuesta de su parte, dio su palabra de llamar a todos los r.e.d para reunirnos en la sala común del coro, lo de ir a Konoha no es una mala idea, hasta resulta beneficiosa, pues estudiaríamos a la compentencia mas se cerca, incluida Akatsuki. Sin mas, siendo casi cuatro de la tarde, emprendi la marcha a esa área que particularmente tenia esta semana sin acudir, el pasillo secreto de toda la escuela. Al abrir la puerta, no me sorprendí de ver a mis compañeros de cuarto allí sentados, esperandome, como si para ellos no fuera ninguna sorpresa esta reunión. Una Sana entuciasta, planteo estar emocionada de ir a esa presentación, además de ser para una buena causa, podríamos medir cual de los tres coros era el mejor y hacernos enaltecer. ¡Es maravilloso! Esa era su opinión, pero no la de Konan, que frunciendo el ceño notablemente, se quejaba de abandonar la biblioteca sola para escuchar una idea totalmente inadmisible, llevarla a cabo, sería darle las targetas con nuestras debilidades a los coros rivales, no hacernos notar. Sana apreto su mandíbula molesta, bastante diria yo, porque su rostro bañado siempre en jovialidad, se manchó en uno que demostraba amargura. Oh, dios, esto no terminara bien. Antes de venir un contra punteo, aparece Hidan alzando sus manos junto a su voz para tranquilizarlas, esto no era un ring de boxeo, menos un mercado de apuestas, por algo estábamos reuniéndonos, para someterlo a votación, pero antes, dejaríamos a Gaara y a mi, exponer las ideas del porqué era bueno presentarnos. Me sorprendió verlo llegar sin mas, de la nada, mas cuando en toda la semana no lo veía en ninguna parte de Red, esto demostraba el seguir viviendo en el colegio, aunque… me seguía haciendo falta dos personajes a la ecuación: Sasori y Sasuke. Este último me causa escalofríos, no podía recrear en mi mente como ibamos a comportarnos luego de aquella separación compartída, de ese beso lleno de hambre y cariño desbordandose, aun lo recuerdo, sigue quemando mi piel y fastidiando mis sueños de vez en cuando. Aparentemente, Hidan se percata que he quedo mirando detrás de él ida y pensativa, medio incómodo, sonrie a mi dirección en modo saludo y toma asiento en la mesa del consejo, dandome a entender que sabe de todo lo acontecido. ¡Ha! ¿Y como no hacerlo? Sasuke seguramente le coloco al día, a él y Sasori, son sus mejores amigos esconderles cosas seria bastante difícil, igual a tratar de igualmente hacerlo con Minami, Sakura, Tadase o Gaara. Debería sumar a estas personas a Sai, conoce lo suficiente de mi como para armar un libro, eso si logra redactar algo coherente.
El codazo a uno de mis costados de Amu me regresa a la realidad, susurra en uno de mis oidos que debo prepararme para la hora de la verdad, convencer al consejo r.e.d no es cosa de niños, menos teniendo a Gaara de mi parte, porque Yahiko y Nagato, buscaran hasta por debajo de las piedras los en contra de la propuesta. Allí estaban los ánimos de una amiga sincera, jovial y optimista, en ella refleja tanto el poder lograrlo, sin preciones ¿eh? Solo esperanza. Claro, y yo no resulto ser huérfana de madre. ¡Estupida Amu! Tenia que venir a decirme esto como si nada, haciendome reflexionar encontrarse de mi lado o no, viendo su sonrisa sin una pizca de maldad me lo cuestionó, lo que dijo, a sido en un total despiste. Acto seguido de ese pensamiento, la llegada de Yahiko y Nagato juntos me dejan frita en el acto, aun no llegan todos los r.e.d pero con las miradas de los pertenecientes al consejo sobre mi, se introducen en mi alma dandome miedo, mucho miedo. No es que estén fulminandome con la mirada, ni mucho menos despreciandome, solamente parecen analizar con cautela mis movimientos, como si al presenciar una falla, aplazara mi propuesta. Listo, esto significa no confiarme, menos tomarlos tan a la ligero, debo medir mis palabras. Retomando las fuerzas de la Elizabeth Mogami de que protesto en Konoha por no darle su sitio en las seccionales, alzo el mentón en dirección del consejo notando como entre ellos se saludaban cordialmente, sosteniendo las normal aristocráticas de costumbre, lo usual entre los alumnos de Red. Apreto mis puños dandome fuerza, comienzo a inquietarme al ver como tarda Gaara, se supone el apoyarme con su presencia, no dejarme sola y, pueden estar las atolondradas de Sana y Amu, pero no logran conformarme en lo mas mínimo. Los siguientes en dar luz verde en la sala común son Tadase, Akito y Shizuka, el trio esta muy animado aparentamente, pues la muchacha sonrie en dirección de los rubios ampliamente y al verme de pie, guiña uno de sus ojos. Bien, aparentemente ya tengo un voto de mi parte, aunque… me encantaría cambiar la opinión de Konan, hacerle saber que las nuevas experiencias no son malas, lo contrario, expande tus horizontes.
Llegando mas o menos la población entera de los R.e.d, Hidan alza su mazo contra la mesa llamando la atención de todos para escucharlo, miro de reojo nerviosa a la puerta esperando por Gaara, no entiendo porque se tarda tanto, menciono ir a buscar a un profesor para pedirle una explicación de una duda, no al distrito 6. Demonios, demonios, demonios. Ese pelirrojo desea verme muerta, la otra vez que tuve una idea de escala amplia, fue el día de San Valentín y resulto educativo en todos, tambien participativo para los r.e.d, al comienzo hubo algo de dudas pero terminaron accediendo. Entiendo la postura de ayudar a la competencia, mas tratándose si dependía de esto su presencia en las nacionales, dando una ventaja porque perderían automáticamente. Aun asi, nosotros no somos Akatsuki, un grupo lleno de artimañas y juegos sucios bajo la manga. En lo particular, la presencia de Rima Mashiro tenia olor a pescado rancio, seguramente el director de su coro estaba involucrado hasta los huesos en esto, tuvimos la oportunidad de verlo una vez, aquella cuando busco a la pequeña “indefensa”, es un tipo con armas a tomar, capaz de sacrificar cualquier cosa para ganar. Si mal no recuerdo, su nombre es Nikaidou, posee una sonrisa ladina que coloca la piel de cualquiera de gallina, la mirada frívola y una expresión ladina, son componentes peligrosos en un sujeto de esos. Teniendo el mas mínimo centímetro de mi pie lejos de aqui, le marcaré a Minami, ella debe de tener un ojo critico en todo esta situación, mas cuando aparentemente, mis antiguos compañeros de coro estan adormilados de la actitud bondadosa de Rima. Suspire, bajando la mirada al suelo, pienso que si ella no se presenta (como es lo predecible) tendrá a los R.e.d cubriendolos. Por supuesto, si logró convencerlos y, al ver mi panorama, completamente sola. Casi todos los coristas estan presentes, se mantienen conversandos unos con otros dandome miradas fijas, donde seguramente, el tema de conversación es la propuesta que he hecho. Los del consejo, Yahiko, Nagato e Hidan, intentan llamar al orden sin ningún éxito, supongo que esperan por Sasori y su voz principal, Sasuke. Un palpito inconstante retumba en mi pecho ante ese nombre, intento estar centrada en lo importante, apartar cualquier desvario de mi mente con respecto a su ausencia en toda esta semana, en el efecto que produciera al verlo, aunque sea, simplemente sentado en uno de los sillones ignorandome. Porque eso sucederá. Decidirá tomar asiento lo mas alejado posible de mi, apoyara una de sus manos en el mentón y mirara a la nada en particular, en un signo visible de tener las distancias prudenciales de mi. Una punzada en forma de aguja se incrusta en mi estomago, anunciando que, puedo fingir estar bien, superarlo, tener la capacidad y la fuerza para enamorarme de otra persona, pero al recordar que Sasuke vuelve a su acostumbrada doctrina de pasar de mi, me asfixia, hiere y mata lentamente. Tampoco es que podamos hacer algo, no cuando lo hemos decidió por convicción propia, corrección, por nuestro bien.
— Lizi. — la voz de Yahiko me trae a la realidad, giro a su dirección cayendo en cuenta que la sala esta en completo silencio, todos me miran expectantes. — como ya debemos saber a estas alturas, convocaste junto con Gaara, a una reunión extraordinaria para exponer una propuesta bastante… confusa. Aunque Gaara, Sasori y nuestro corista principal, Sasuke, no se encuentren presentes, nos encantaría que nos explicaras tu propuesta. Debes conocer los componentes comunes cuando las haces. La someteremos a votación, de acuerdo los demás opinemos, se le dara luz verde o no.
— Si me permite. — expuso muy sonriente, Shizuka, alzando su mano en seguida de aguardar silencio el pelinaranja. — es una estupenda idea. Muy pocas veces salimos de Red, por ejemplo, en el día de San Valentín, pudimos apreciar que logramos complacer al publico de Ichiraku. Y por si lo han olvidado, muchos de Konoha se encontraban alli. ¿Cual es el miedo del ahora?
— Disculpa, pero no considero en esto nada “estupendo”. — refuto Konan, casi disparada de su asiento y girandose a Shizuka. — se muy bien que en San Valentín fue sumamente beneficioso para todos, pero del mismo modo, les recuerdo que fuimos nosotros quienes nos presentamos, no los chicos de Konoha. Además, estaran igualmente los de Akatsuki, los cuales, olvidamos ser uno de los coros mas poderosos de todo el estado. ¡Son los reyes entre los reyes!
— ¿Detecto titubeo en tu argumento? — exclamó extrañado Hidan, mirandola incrédulo.
— Eso es absurdo e innecesario, Hidan. — respondió ceñuda, incrementando mas su dudas en todos. — Abran los ojos y enterense de la verdad, aquellos sujetos son los campeones, querrán matar dos pájaros de un solo tiro. Primero, intimidar a los de Konoha, haciéndoles saber quienes siguen mandando en los escenarios. Segundo, nosotros, los mas recientes en retomar la dirección a las nacionales, solamente, quieren sembrarnos miedo.
— Creo que eso es razón suficiente para ir con mas impetud, ¿no lo creen? — la voz de Sasori moviliza las cabeza de todos a la entrada de la sala, el pelirrojo tiene una sonrisa suficiente en los labios dando a entender escuchar todo sin escaparsele nada, aunque es extraño porque sostiene el pomo de las puertas, que hace unos segundos se hallaban cerradas. — Konan, por favor, deja las conspiraciones para otro día, que si bien, poseen algo de lógica, no creo en poder suceder ese día. Recordemos algo, tendrán público al cual complacer, de intentar algo, es como si arrojaran sobre si mismo tierra de muerto. ¿Qué piensas de eso Sasuke?
Apartandoce hacia un lado, entra en su totalidad la figura que tenia tiempo sin ver, la voz principal de los R.e.d, Uchiha Sasuke. El corazón se me detiene en un segundo, he dejado de respirar, sentir u otra cosa, simplemente me quedo parada allí en medio de la sala común del coro detallando como mi dulce tormento entra con una expresión neutral en el rostro. Su postura es indiferente, hombros altos, espalda recta, mentón normal, sus ojos por unos segundos se cruzan con los mios y veo un altísmo de brillo nostálgico en ellos, como si igualmente estuviera afectado de verme, pero tal cual al llegar, se van. Al menos, pienso bajando la mirada al suelo respirando con dificultad, parece sano y fuerte, tiene un semblante de alimentarse bien, dormir lo necesario y no pasar ninguna clase de dificultad. Me alegro, aunque el vacío del hollo de mi pecho amenanzate hace su aparición, estoy feliz que este cumpliendo su palabra tal cual como lo dijo, tambien lo estoy haciendo, porque el mundo sigue girando al igual que siempre.
— No lo sé, aun no escucho propiamente la propuesta. — dice con voz monótona, no es dura ni ácida, es simplemente… tono grave hecho en Uchiha Sasuke. — Tampoco deberíamos descartarla tan a la ligera, Konan, pero para ello deja hablar a Lizi y… ¿Aun no ha llegado Gaara?
Oh… no me ha llamado Elizabeth, sino con mi mote. Maldición, maldición, maldición. Apreto los puños en tanto las mejillas las siento ardiendo, algunos de los presentes miran extrañados a mi dirección, seguramente piensan que hemos arreglados las cosas en las regionales al darnos ese abrazo. Pero no es así, lo nuestro nunca tendrá solución, solo la entera y eterna frialdad de un invierno tormentoso.
— Me disculpo en su nombre. — alza la mano tímidamente Tadase, leyendo su telefono a la par de dirigirse al consejo y Sasuke. — él se encuentra en una clase extraordinaria de calculo. Su profesor le esta entregando una guía de estudio, en cuanto se desocupe, vendrá en seguida.
— Bien, empecemos sin él. — dictamina Sasuke, caminando de largo y ubicando un sillón cerca del consejo, pero dandome la espalda.
Suspiro sosteniendo mi pecho, debo seguir manteniendo la calma de mi misma, aunque eso no sea precisamente lo que sienta, porque las acciones del azabache no son algo nuevos en el presente, es lo normal desde el inicio de nuestro rota amistad, ignorarnos y tratarnos en los asuntos deplomaticos. Bueno, este es uno de estos.
— De acuerdo, entremos en materia. — comento Sasori, ubicándose en el medio de la mesa y tomando asiento. — el mensaje ha sido bastante claro, para que, Yahiko, no creo seamos tontos para no entenderlo. No obstante, me confunde el motivo de ser invitados en una “noche de renegados” de Konoha. Ojo, no quiero ser malinterpretado, menos el parecerme una mala idea, pero si mi memoria falla, mencionaste sobre recaudar fondos… ¿Qué clase de fondos?
Puedo hacerlo.
Puedo hacerlo.
¡Debo hacerlo!
— En el pasado, no sé si comente algo al respecto de como se manejaban las cosas en Konoha, en cuanto a los presupuestos del coro. — comence diciendo calmada, buscando no sonar muy nerviosa o desesperada. Neutral, eso si, muy neutral. — El director Sarutobi, posee un mal ojo para la objetividad, pues le ha dado mas prioridad a las animadoras, fútbol y otros clubes antes del coro. Por lo que, los recursos de esté, se reducian considerablemente. Bien, estoy pidiendo demaciado, mas considerando ser la competencia, peros los chicos estan teniendo una vez mas ese tipo de contratiempos. El director no le va a dar los viáticos, menos lo necesario para viajar a la Ciudad de Arte. Por eso, decidieron hacer la “noche de renegados” para recaudar fondos.
— Eso suena terrible. — admitió Hidan pensantivo, contrariado de la realidad de mi antigua escuela. — todo el mundo sabe que apoyar a la artes es lo esencial en los jovenes, es decir, con ellas evitas que se involucren en cometer crímenes o robos.
— Si, si, si. — rodeo los ojos fastidiada Konan, aun no convencida de mi exposición. — pero eso no explica la presencia de Katsuki en ella, menos lo de invitarnos.
— Rima, la corista vocal de los Akatsuki, primero asistió a Konoha antes de ser trasladada. — dije sumamente seria, los ojos azules chispiantes de la chica amenazaban mi rostro, pero no baje la guardia. — por medio de unos seguidores en sus redes, se entero del concierto del coro de Konoha y decidió ayudar. Sere sincera con ustedes, no confió en esa niña, pero darle el placer de no presentarnos, es algo que es innamisible.
— Entonces, estas dandome la razón. — puntualizo Konan, soltando una risita irónica.
— No, no creo que sea el caso. — intervino Tadase, dirigiéndose hacia su compañera. — Porque sigue siendo lo mismo de siempre, coristas, se trata de salir de estas cuatro paredes y demostrar el talento que estan en nuestras filas. Que si, ganamos o empatamos las regionales, no ha sido simple coincidencia, es por merecerlos.
— Oh, vamos. — alardeo con presunción Nagato, riendo divertido. — eso lo logramos gracias a nuestro trabajo en conjunto, todas y cada una de las voces en R.e.d, valen oro. ¿Cierto Sasuke?
— Si. — estuvo de acuerdo, sonriendo con jovialidad a su compañero, no sin olvidar esa postura aristocrática al hacerlo. — no por nada hemos llegado tan lejos. Sigo estando agradecido de esta oportunidad, el ser el corista principal este año, mas sabiendo que sera el último en Red.
Una golpe de demolición dio con toda la impetud en mi cuerpo, produciendome múltiples escalofríos, uno peor al otro con el amargo sabor de la realidad, este sería el último año de escuela de Sasuke, luego iría a la Universidad. Sabia que tarde o temprano debía enfrentarme a esto, a verlo cada vez mas alejado de mi, tan apartado como una estrella. Sin embargo, que él mismo lo diga de sus labios, le suma mas puntos de agonía. Nos acercamos a recta final, en menos de cuatro meses culminará el año escolar y yo… estare otro mas aqui, encerrada en Red, mientras el azabache forma su vida muy junto a Kohana. Tal como debe de ser.
— Aun es muy pronto para hablar de despedidas, Uchiha. — comento Yahiko sonriendo de medio lado, casi causándole gracia porque el iba por el mismo camino. — En fin, Lizi, comprendemos muy bien tu punto al querer ayudar a tus amigos, los R.e.d nos caracterizamos en hacer en ciertos momentos conciertos en ancianatos, orfanatos y refugios con fines sin lucro. Sin embargo, que Akatsuki este involucrado… no me da buena señal, en cierto punto, Konan tiene razón.
— Señores, mantengamos presente las palabras de Tadase por favor. — dice Hidan con voz insesante. — Debemos demostrarles a Akatsuki lo que somos capaces de hacer, que aunque posean muchos títulos en su nombre, no vamos a doblegarnos ante nadie, menos a ellos.
— Aguarda, aguarda, aguarda. — lo detiene otro chico de coro, parece ofendido y de inmediato, sé que la contienda se abrirá. — no somos ningunos cobardes, hemos sido caballeros y damas reconocidos en todas partes. Valentía es que nos sobra, apoyo por ir a ese concierto.
— ¿Sigue sin verlo? — objeto Konan, señandolo con enojo. — es una trampa, mas claro no puede estar.
Tal cual a lo predecible, un mercado medieval se extiende en toda la sala común del coro, donde los argumentos aristocraticos no eran olvidados, menos la postura de sus manos o cuerpo en general, al instante de dirigirse a sus compañeros. Estos chicos, en verdad son bastante audaces al momento de discutir, mas cuando se coloca en pie de la mesa, un tema que les involucra a todos. ¡Ugh! Lo que me hace hacer Sakura, solamente para tener mas tela de donde cortar si Rima decide tirar la tualla, una imagen nada ajena de un futuro próximo. Si tan solo, pudiera sentarme en uno de los sillones, esperar a que Gaara apareciera y moviera los hilos del asunto a nuestra conveniencia, pero no, todos parecían ocupados e intentando hacer llevar su idea al contrario sin perder su lado aristócrata. Fue en este instante, como es lo usual entre ambos, el mirar entre el caos, la imagen del otro aunque este lejos. Los ojos de Sasuke oscuros, mágicos y soñadores, caen en los mios ejerciendo solo una conexión que podemos sumergirnos, creando una clase de universo paralelo donde existimos nosotros dos y ningún ruido. Aunque no diga nada, sé que esta teniendo muchas dudas rodando su cerebro, tal vez preguntándose si lo estoy llevando bien, no flaqueando o dejandome manipular por el dolor, aparento estar bien, pero el ojo humano es incapaz de ver los daños internos de alguien mas. Inconscientemente llevo una mano a donde esta el vació, sigue allí con frío peligroso y amenazante, aun así no pienso darle tregua menos rendirme, se que soy la única en poder darle su lugar y controlarlo, tal cual a todo lo que equivale su prensencia. Sasuke cierra los ojos esbozando una sonrisa sincera, esta calmado, aliviado que sigo siendo la misma muchacha fuerte de enfrentar el mayor de los peligros, con ellos dice merecer la pena de seguir caminando hacia adelante, porque como le enseñe, nuestro único límite es el cielo. Antes de poder seguir congeniendo con sus expresiones, el azabache se da la vuelta por completo rompiendo la conexión, dando a entender que nada cambiara, menos su postura conmigo cuando todo comenzó, ignorarme. Por lo tanto, comprendiendo su postura, me trago cada de una de mis emociones y asiento lentamente, porque hemos decidió esto juntos, no sola. Una vez mas, es por nuestro bien. La calida mano de Tadase llega a mi campo visual, alzo el rostro percatandome de una sonrisa sincera de apoyo, él nos ha visto y a comprendido completamente la mente de ambos. Lo ha dicho sin descanso, tanto Sasuke como yo, somos libros abiertos para él pues tenemos la poca capacidad de ocultar lo que esconde el corazón, creo firmemente ser el principal testigo de toda esta historia, tambien Gaara, pero el rubio es alguien total y ajeno a mi novio. Es mi confidente, mano derecha, hermano con otros padres, y máximo consejero de todos. Tadase, sin duda, es el amigo mas importante en Red que poseo, a su lado no tengo que fingir estar bien, ni mucho menos intentarlo, con una de sus miradas ya la comprende e intenta ayudar al segundo. Por lo tanto, dandome otra señal de apoyo, murmura en medio de aquel griterio estar haciéndolo bien, debo recordar, que mi limite sigue siendo el cielo. Soltando el poco aire contenido de mis pulmones, susurro a Tadase un “gracias” muy convencida, sosteniendo que no ha podido dar mas en el clavo, estoy haciendo esto por mi y por aquel futuro prometedor que tengo lejos del estado, sobre todo, porque el ser masoquista jamas ha sido lo mio.
De pronto, el sonido de las puertas abriéndose produce detener toda clase de escandalo de coristas, la imagen de una cabellera rojiza alborotada al aire, inunda las retinas de los presentes. Sabaku no Gaara en todo su esplendor confuso, lleva una ceja alzada, tal vez, no esperando ver que R.e.d estaba en caos, menos a mi parada frente de ratona del centro y Tadase sosteniendo mis manos sin malas intenciones de por medio. Hace una evaluación rápida del área, topandose con otra presencia bastante caótica en su perspectiva, Sasuke, él lo mira unos segundos para ignorarlo tal cual a un cuadro en la pared. Milagrosamente, Gaara no se deja llevar de ese hecho, porque acomodando su bolsa en su hombro, da unos pasos hacia donde me encuentro y me da unas palmaditas en el hombro, seguidamente de mover ligeramente su cabeza ha Tadase dándole una clase de señal. El rubio comprendiendo, me sujeta de ambos hombros obligandome a caminar, exactamente, sentandome al lado de Akito y Amu. Acto seguido, aclarando su voz, Yahiko coloca al día a mi novio de lo discutido antes de llegar, a lo que, disparada como bala, Konan mantiene su postura de declinar la oferta de presentarnos en la noche de regenados, siguiendole detrás otro chico apoyandola, después una chica desacreditandola y… ¡Bum! El caos total. A mi lado, Akito suspira profundamente sosteniendo su frente, comenta que Gaara ya ha lidiado anteriormente con este tipo de situaciones, donde los R.e.d quieren acribillarse con palabras, en definición, no es nuevo en el tema. Emergiendo de la nada, Sana se apoya del sillón por la parte de atrás sonriendo como el gato burlón de “Alicia en el pais de la maravillas” diciendo que no existe nadie mas paciente a Gaara, eso si, de tocarle un tema delicado o meterse con uno de los suyos, el infierno puede desatarse. Amu, por su parte, susurra que una vez el pelirrojo fue atacado por un chico llamándolo “cobarde”, fue un chiquillada, un momento de pura adrenalina de jóvenes de mentes febriles pero, el pelirrojo no lo tomo de esa forma y lo enojo sumamente. La conclusión, Gaara ha llevado esa palabra como tabu y odia, ser catalizado con ella, él y cualquier persona cercana.
— ¡He dicho que mantengamos el orden, jóvenes! — martillaba sin descanso Hidan, trantando de llamar a la calma. — Somos personas civilizadas, juntos podemos llegar a un acuerdo razonable.
— Si, eso lo sabemos de sobra Hidan. — replico Konan con voz ácida, a la par de cansada. — pero no existe nada que decir cuando nuestra reputación esta en juego, menos si se la entregamos a los Akatsuki como bandeja de plata.
— Estas exagerando un poco las cosas, Konan. — mencionó Mikan, una corista de buenos pases de baile, casi llegaba a recordarme a Sasumika y Naruto. — es solo una presentación en un lugar poco convencional. Es todo.
— ¿Y te parece poco? — le contesto con altaneria el mismo chico de un rato. — se me hace que suficiente para no ir.
— Eso no es muy valiente de nuestra parte, chicos. — canturreo entre labios Mikan, casi silvando y mirando a otra lado.
Los ojos azules de Konan soltaron chispas de la rabia, creí en un instante, verla levantarse de su asiento y darle una patada en la pierna a la muchacha pero se contuvo, o al menos, alguien lo hizo. Alzando una de sus estilizado manos en señal de alto, los R.e.d contuvieron sus respiraciones, el dueño de ella se devolvió en dirección de su espalda para mostrarnos sus ojos agua marina bañados en seriedad, habían tocado la palabra prohibida, asi que, debía amarrarme al asiento y esperar lo peor.
— Por primera vez, desde hace mucho tiempo, me estan logrando desesperar en nivel críticos. — comenzó diciendo con tono de voz grave, bajo y serio. Esta enojado, pensé, muy, muy, muy enojado. — ¿No pueden simplemente ver el lado positivo de las cosas? ¿Determinar que esto es para una buena causa? Ni siquiera tratemos el ser nuestra competencia, solo analicemos el punto importante, su derecho a expresarse esta siendo cruelmente violentado. Las artes es algo muy importante en sus vidas, igualmente en las nuestras, sino, ni se nos hubiera pasado por la mente estar aqui sentados. Pero hemos olvidado algo, jóvenes. — hizo una pausa, mirando a mi dirección notando lo desconcertada que estaba. Garra aunque estuviera enojado, seguía siendo un chico increíble, demaciado para doblarte las rodillas y hacer de tu cerebro una jalea. — no todos poseen las mismas oportunidades que nosotros. Otros, en cambio, planean estrategias ingeniosas para llevar a cabo sus metas. Los de Konoha son un gran ejemplo, he tenido la oportunidad de compartir con ellos, con sus capitanes, y algunos de sus miembros. Son grandes chicos, no poseen malicia u otro sentimiento dañino, solamente tienen un deseo inquebrantable reflejados en sus ojos: ser escuchados. ¿Encuentran algo mal en ello?
— Mi problema no es con Konoha. — musito mas apasible Konan, hasta ya parecía la chica aristócrata de siempre. — dejame dejar muy claro esto, Gaara. Akatsuki, si bien es conocido por sus increíbles coreografías e impresionante voces combinadas, igualmente se maneja su sucio juego ¿me equivoco? Lizi, tu misma lo viviste, el mal de Deidara al tratar de salir con su corista principal, para a la final, tratarla como un saco de patatas. — es imposible hacerlo, mas al verla bañada de huevos estrellados en su ropa, en tanto lloraba pensando cuantos pollitos le privaron de vivir. Deidara fue su desgracia, la mayor de todas, la hundió bastante y le robo un poco la confianza de que tanto estaba orgullosa. Pero a la final, logró recuperarse de esa pesadilla de pollos asesinados contra su cuerpo. — Si han sido capaz de hacer aquello, ¿qué puede ocurrirnos a nosotros?
— Darles la cara — dijo sin mas el pelirrojo, alzando sus hombros y minimizando la situación. Konan abrio su boca impresionada, no siendo capaz de argumentar algo contra él. — si ellos quieren atacarnos, darnos miedo antes de las nacionales, perfecto, porque seremos capaces de defendernos con lo que mas sabemos hacer. Cantar.
Los murmullos se esparcieron en toda la sala igual a una honda espansiva, los rostros entuciastas de los R.e.d daban a entender haber sido convencidos por Gaara, porque nada de lo salido de su boca ha sido mentira. El año pasado, al instante de ser derrocada la imponente voz de Sakura ante el engaño de Deidara, rápidamente nos colocamos a trabajar para devolverle con intereses esa agresión grave. Por ello, escogimos un genero que nunca han podido utilizar ni viviendo cien vidas, el Funk, aunque en el presente la situación es diferente. Aquella chiquilla de apariencia frágil, posee una de las voces mas alucinantes que jamas he escuchado, después de la de Sakura, esta claro el tenerle un ojo encima u otros mas. Las ideas del pasado no aplican ahora. Sin embargo, posemos talento de sobra entre nuestras filas, basta darle un vistazo a las presentaciones de la regionales y lo descubrirán, no, no me refiero a la mia, sino a la sincronización de las voces de Gaara y Sasuke juntas, mas el acompañamiento de Hidan y Sasori. A todos dejaron sin aliento, es decir, si cuando los vi por primera vez no dude en mencionar ser una de las mejores canciones interpretadas por los R.e.d, desde mi llegada. Ahora, si podemos hacerla una vez mas para la noche de renegados, le daremos una pequeña probadita de lo que estamos hechos.
— De acuerdo, de acuerdo. — dio nuevamente golpe con su maso, consiguiendo callar a todos en el salón Hidan. — Aun no he escuchado una propuesta de su parte con respecto al repertorio, además, es este viernes, es imposible montar algo rápido, menos considerando que seguimos ocupados con los parciales. Lizi, ¿pensaste en ello?
— Si, — me levante de mi asiento, tomando un lugar junto a Gaara y le sonreí entuciasta. — como el tiempo esta sobre nosotros, tal cual a lo mencionado por Hidan, es remotamente imposible que preparemos algo nuevo. Es por eso, que podríamos usar “You”, de las regionales.
— Es una excelente idea. — coincidió Nagato, pensativo. — es uno de los mejores números que hemos hecho, sin olvidar que nos llevo a las nacionales.
— No — pronuncio Sasori, moviendo su cabeza hacia los lados, sorprendiendome de estar en contra de una de mis ideas. — aunque suene arriesgado, darles algo que ya hemos hecho… no es para nada creíble, solo repetitivo.
Cuesta decirlo, pero poseo un excelente argumento, ir a esa noche de renegados con “You” no seria tan impredecible, es decir, nos ayudo para empatar las regionales, pero no para competir contra alguien como Akatsuki. Sobra decirlo que mi solo, no es lo suficientemente bueno, me encantaría darles un espectáculo fuera de este mundo, pero sigo teniendo tropiezos que deben ser corregidos. Necesitamos una canción con dinamismo, poder de mover a los R.e.d al rededor de todos y plantarles, de una manera, miedo a la competencia y sorpresa entre el público. Entonces, si antes poder evitarlo, mi vista cae en la ancha espalda de Sasuke, que luego de entrar a la sala de coro y tener esa rara conexión conmigo, no ha opinado nada de lo acontecido. Espero no ocasionarle aprietos con su familia por esta idea, nunca se sabe a que atenerse a los Uchiha y esa forma, poco convencional de mover la vidas de su clan a beneficio, bueno, si aun su heredero no ha protestado ha de ser no tener inconveniente. Resulta hasta hipócrita de mi parte, pero necesito un poco de la magia de Sasuke para que esto se lleve a cabo, aunque Gaara a colocado las cosas de parte mia, sigue sin dar el veredicto final su corista principal y eso lo tendre si le doy toda la confianza de presentarse como lo desee. Resumiendo las cuentas, Sasuke tendrá un grandioso solo.
— ¿Recuerdan Misery? — pronuncie con cautela, Gaara giro rápidamente su cabeza ha mi dirección como si estuviera loca, bueno, no ha sido el único, porque Sasuke lo esta haciendo tambien. Han quedado sin habla. — Aquella vez quede de piedra de como se complementaron sin ensayo, preparación o ante sala de por medio. Simplemente, con una mirada de Sasuke, todo el mundo se movió al ritmo de su voz, de la musica que el creo. A mi me gusto, es una muy buena canción, y lo mejor de todos, acapaela.
— Es cierto. — pronuncio conmocionado Sasori, formando una sonrisa, al instante, en mi dirección. — ese día todos estábamos estresados al ser castigados por el director y Sasuke llego volando todos por el aires, no tan literal claro, alivinando el ambiente y nosotros le seguimos el ritmo, como si antes le hubiéramos ensayado.
— Eso es correcto. — segui hablando, percibiendo los rostros complacidos de los otros coristas. — recuerdo que cuando entre en los R.e.d, audicione para hacer un solo en las seccionales, obviamente, no lo consegui. Pero recibi un consejo beneficioso y algo contrariado, ahora, lo comprendí a la perfección. — los ojos de Sasuke y los mios se encontraron enseguida, él mas que nadie sabia exactamente el contenido de esa conversación. — nosotros no buscamos brillar en individuales, sino en conjunto, como un grupo totalmente unido. Y lo hemos hecho, lo han logrado hacer aun cuando no participe en Misery, por eso, debíamos componer una vez mas las ideas principales y darle ese solo a Sasuke.
Gaara no me dijo nada, menos me miro con enojo, aparentemente con leer mis expresiones y movimientos en el cuerpo comprendio hacia donde apuntaba, a convencer el mas fuerte de todos los R.e.d y quien, aunque le doliese a cualquiera, seguía manejando los solos a conveniencia. Aunque, aparentemente, no sería algo difícil de hacer, pues aquel brillo tan conocido en el pasado por mi en Sasuke de sus ojos, emergió entre las sombras de una noche oscura y sin una sola señal de luna, era a mi parecer, la mas encantador y hermosa jamas vista, agregándole que gracias a ella, sabia el significado de ser especial para alguien. Claro, eso pronto cambiaría, mas sabiendo el frío desenlace de la historia entre nosotros.
— Bien, podemos seguir dándole rodeos al asunto pero, necesitamos conocer tu opinión Sasuke. — la mágica conexión se rompió, el azabache se vio obligado a prestarle atención a Yahiko ante su pregunta. — ¿Puedes cantar Misery en la noche de renegados de Konoha?
Un segundo, solo basto un segundo, para que Sasuke con su usual y galante manera de hacer las cosas, tomara mi aliento, mi corazón, mi mente, mi… ¡Todo! ¡Tomo todo de mi! Y lo colocara patas arriba, al igual que mi vida entera.
— Si es lo que desea Lizi. — dijo y todos se miraron extrañados entre si, Gaara se tenso a mi lado, en una clara amenaza de disgusto. — no tengo ningún problema en hacerlo. Aunque, es inrelevante mi opinión, debemos someterlo a votación, ¿no creen?
— ¡Por favor! — replicó, soltando una risita divertida Hidan percatandose de las intenciones de su amigo, y de mi rostro catatonico. — ¿Realmente crees que va a negarse alguien a verte en esa noche de renegados? Debes de estar demente.
— No me gusta ir contra las democracias. — se encogio de hombros el azabache, siguiendole el juego. — solo votemos y me sometire a las sugerencias que hagan.
Sobra decir lo que ocurrió a continuación, porque todos alzaron su mano a favor de presentarnos en la noche de renegados en Konoha el viernes, mas teniendo, como es de costumbre, en Red a Sasuke como su vocalista principal. El azabache se comporto muy servicial por la causa de ayudar, aunque muy en el fondo, sentía que lo hacia solamente para llevarme la corriente y hacerme feliz, porque ahora como no podía acercarse, de forma indirecta, quería mantenerme satisfecha y con una sonrisa en el rostro. El vacío de mi pecho hizo su aparición, dandome duros golpes como para tragarse mis fuerzas, Sasuke seguía siendo injusto, muy injusto al anteponer cualquier cosa delante suyo solo para no verme decaida, conocía perfectamente la importancia de Konoha en mi día a día, sobre todo, el coro que muchas veces me brindo su cobijo para superar muchas adversidades. Sin ellos, no seria quien soy ahora. Terminando de organizar los detalles de la presentación, fui yo la primera en abandonar la sala común del coro, prácticamente hui corriendo al igual a un conejo asustadizo, temiendo en desmoronarme sin mas en suelo y sucumbir ante mis latentes, a la par de peligrosos deseos. Caminar hasta Sasuke, sostenes sus manos y agradecerle su gesto, que aunque Gaara influyo mucho en llevar a la realidad mi petición, que concluyera el darme su apoyo era el toque final en el pastel. Recorrí los pasillos de Red a toda prisa, tal cual a ser perseguida por un ser extraño, ni idea de como termine llegando a la habitación, simplemente me moví por inercia de mi cuerpo y mente, ellos mas a nadie conocían mi prisa por escapar. Con manos temblorosas, pude introducir las llaves en la manilla y girarla, entrando finalmente a la habitación. Estando en la seguridad de estas paredes, mis piernas fallaron y cai al suelo temblando con desespero, no tenia ganas de llorar o gritar, simplemente estaba costandome respirar y mantener la compostura en su sitio. Dándole una mirada rápida al techo, solte un jadeo cansada, colocandome una mano de nuevo en el pecho, en aquel vacío que, como pintaban las cosas, no se terminaría marchandose del todo. ¿Saben lo muy agotador de sostener estos sentimientos? ¿De seguir lo correcto aunque no quieras? Porque hoy mismo, al ver nuevamente a Sasuke, tan sano, tan fuerte, tan encantador, tan… simplemente él, los tumbos que dieron mi corazón no han sido normales, menos al ver esa pared invisible alzandose en medio de nosotros. Sin embargo, cuando accedió a mi petición, creí que la primavera volvía a repetirse frente de mis ojos, su aroma particular de las flores en el aire, la frescura de aire tocando tu piel y esa vista verde rodeandote por completo. En mis pesadillas, desde romper mi amistad con Sasuke, consistía en caminar en medio de un sendero lleno de luz, hermoso rosales y tener al final del paraje al azabache esperandome bajo un frondoso árbol de manzanas, junto a su sonrisa risueña y su mano extendida a mi dirección esperando ser tomada, pero lastimosamente antes de llegar hasta él, el suelo se derrumbana bajo mis pies y de la nada, salían lianas de espinas tomandome de las extremidades, inmovilizandome por completo y huniendome en la peor de las oscuridades. ¿Por que saco esto nuevamente? Fácil, estoy sintiendome de esa forma, la vista hermosa se encuentra en mis narices, pero aunque intentara dar el paso, no coincidiría en alcanzarla porque estamos destinados a sufrir si nos juntamos, solo seria tóxico y dañino. Al principio puede ser doloroso, pero a la final, conseguiremos superarlo. La paciencia y tiempo, sera nuestro aliado, lo sé. Asi que, levantandome del suelo, limpio mis medias oscuras de alguna suciedad de por medio y saco de la chaqueta del uniforme, el telefono texteando a Sakura para informarle las noticias: nos presentaremos en la noche de regenados.
Lo que quedo de noche y parte de la mañana siguiente, nos centramos en los exámenes parciales, nadie de la habitación comento la rara actitud de Sasuke, ni siquiera la atolondrada de Amu. Gaara decidió pasarlo por alto, olvidarlo como si nada haya ocurrido, sobre todo, que prácticamente le lance el solo. Cosa en ser estrictamente necesario, mas si deseaba hacer acto de presencia en Konoha con los R.e.d, era una estrategia bien usada. ¿Lo malo? No se hasta que punto lo use en lo personal o profesional, en estas alturas de la vida me daba igual todo lo relacionado de mi pasado con Sasuke, jamas permitiría dar un paso en falso hacia él y terminar con Gaara, solamente entregue al tiempo mis sentimientos y decidi esperar. Con tal, era lo único en poder hacer. En la mañana del viernes, el desayuno, fue bastante animado con los R.e.d revolotendo a mi alrededor por hacer una aparición en la noche de renegados, aunque eramos casi los últimos en aparecer, sostuvieron que lo mejor siempre se hacia esperar. En realidad, tenia poca información del conograma, salvo el tener un solo Hinata, un baile grandioso Naruto, un dueto Kiba y Ten-Ten y hasta sorprendente, la apertura la daría la maestra sustituta de la otra vez. Ahora, el gran dilema residía en una sola cosa: Sakura y Minami. ¡Ah, demonios! ¿Podemos hacer algo sin tener drama? Tuve sufiente con lo vivido con Konan y el consejo R.e.d, como para sumarle mas con los de Konoha. Pues bien, la situación era esta, como todos saben en cualquier presentación o concierto el número final es el que le quita el aliento a todos, lo mejor para cerrar con broche de oro. Al ser una noche de renegados, debía de hacerlo una de las voces que han sido opacadas por las demás, pero no cuando tu fuerte es la capitana de Konoha, Sakura, para callar a todos y robarse el show. Obviamente, una indignada Minami, harta de tanta injusticia, pronuncio un ultimátum, de no presentarse de última, no cantaria, fin de la discusión. Lo mas disparatado de todo, nadie se le paso por la cabeza que Ten-Ten le apoyaria, menos el ejercer el papel de su mánager, tal cual a una importante celebridad. ¡Por lo mas sagrado del mundo! Eso es darle mas leña al fuego, obvio que comprendo la posición de mi amiga con este asunto, pero tener esa actitud no la llevara a nada. Todos sabemos el gran apego que tiene Kakashi-sensei a la voz de Sakura y Sai, ellos son sus capitanes y desecharlos en una noche donde los ingresos son necesarios, es inaudito. Bien, tambien esta lo otro, aquella pequeña de cabellos de oro y mirada miel, si, Mashiro Rima. Hasta los momentos, sigue contando tener su presentación en la noche, incluso, fue a ensayar en el auditorio de la escuela para mostrarle lo que cantaria. Como era de esperarse, pidió presentarse de primera o segunda, aunque prefería la apertura, muy al pesar de tenerlo la sustituta, porque asi sus seguidores la verian y se quedarían a verla cantar. La maestra no tuvo problema, cediendole el puesto con honores incluidos, la chiquilla realmente se lo merecia. ¿Saben lo mas loco de todo? Rima tuvo razón, al saber de su presencia en la noche de renegados de Konoha, todas las entradas fueron vendidas igual a las palomitas de maíz y se estimaba, tener una fuerte presencia de personas. Nosotros no debíamos preocuparnos por los puestos, al ser artistas invitados, poseíamos unos especiales a nuestra disposición.
— Suena fantástico, Hinata. — repuse con dificultad, pues me encontraba arreglando mi equipaje para ir a casa. — pero aun no me dices si Minami va ir.
Llevaba unos diez minutos hablando con la pelinegra desde que mis compañeros de habitación, decidieron adelantarse primero a sus casas, tenían cosas por hacer. Nos encontraríamos directamente en Konoha, al menos, los R.e.d, quedamos en ese plan.
— Aun… aun no lo sabemos. — musito con voz queda, casi apagada. — en teoría debe de venir, por lo menos, a apoyarnos a los demás. En cuanto a la presentación…
— Sigue en manos de Sakura. — concluí yo, afirmando lo evidente.
Era predecible, de desear mi opinión, porque para que la pelirosa renunciara a presentarse en un público de bastante personas, debe de ocurrir algo de fuerza mayor o la invasión de seres del espacio exterior. Ella es ambiciosa, egoísta y con una sed por atención inagotable, sin dejar por alto tener al maestro Kakashi de su parte. Minami no esta con mucha suerte de su parte. Solte un suspiro pesado, tomando asiento sobre mi cama y dándole una rápida mirada a mi emplumado amigo, Inu, se mantenía muy entretenido saltando de un lado a otro, como si estuviera feliz de volver a casa.
— ¿Lizi? — me llamo Hinata, regresandome a la realidad. — ¿Aún sigues allí?
— Oh, si, disculpa es que me he distraído un poco. — me excuse apenada, volviendo a buscar las últimas cosas en faltarme para ir a buscar a mi carrito. — ¿Me decías?
— No, bueno, nada importante. — rio nerviosa, casi restandole importancia. — solo me preguntaba si las cosas en Red estaban realmente bien, es decir, todos aqui nos sorprendimos cuando avisaste convencer a los R.e.d de presentarse en la noche de renegados. Mas, tomando en cuenta lo estrictos que son. ¿Como lo has conseguido?
¡Claro! Hinata no tiene ni idea los últimos datos ocurridos de mi relación con Sasuke, al menos de haberselos dicho Sakura, pero con todo y el problema con Minami, lo dudo. Aunque tampoco tenia ganas de abrir ese baúl de recuerdos, quería mantenerlos encerrados, mas cuando hoy, al mediodía, apareció solo, sin sus amigos para almorzar. Poco después se le unió Yahiko y Konan, pero no fue lo mismo observar a la imagen mas preporderante de todo Red ignorando a todos, sujetando un libro en sus manos y, de vez en cuando, dándole mordiscos a una hamburguesa de doble queso. En cierto modo, parecía un ser ajeno a este plano terrenal, como si nadie mereciera su importante compañia. Tambien, era de esperarse, jamas girar a mi dirección, una mesa bastante concurrida por otros R.e.d, simplemente los ojos del azabache, no le dio crédito a eso. Aunque debía de transmitirme tristeza al verlo solo, fue lo último en surgir, mi mente armaba era que Sasuke brillaba con luz propia, con una intencidad que opacaba a cualquier joya en existir en al tierra. Recuerdo muy bien tragar pesado saliva, apretar mis puños e ignorar su presencia en el comedor, claro, sin mucho éxito. ¿Saben lo mas loco de todo? Amu, con unos muy agudos ojos que jamas vi en ella, me dio un codazo en unos me mis costados y, con voz perspicaz, preguntó algo relacionado con la noche de renegados. Gaara había tenido razón, estoy siendo muy indiscreta al momento de observar a Sasuke, porque mi compañera ya ha empezado a armar conclusiones, dudo que Tadase pueda retenerla mucho tiempo. Aunque, del mismo modo, da igual de enterarse, porque todo forma parte del pasado, todo.
— Nada fuera de lo normal, Hinata. — mencione reponiendome y girando los ojos. — solo expuse la idea, ellos lo debatieron y terminaron aceptando. Fin de la historia.
— Mmm… — musito, no muy convencida. — ¿Y qué hay de tu solo? Para todos, permanece en la oscuridad la resolución de optenerlo, a no ser que… ¡¿Gaara uso sus influencias para dartelo?!
Ah… al menos, no ha dicho el nombre de mi tormento, es un progreso.
— Vamos, vamos. — rei ante su argumento acertado. — Tranquila investigadora especial, Hyuga. Otra mas y el FBI te contratara.
— Lizi, por favor. — me regaño algo cansada. — Intente preguntarselo a Minami y Sakura, pero al igual que yo, no saben nada y como tampoco has dicho nada. Deducimos el haberse tratado de eso.
Ahora, resulta que tengo amigas con dotes de detectives, son cosas que se conocen mientras sigues viviendo. Tomando una buena bocanada de aire, respondi:
— Te vere luego, Hinata.
La escuche replicar al otro lado de la linea pero corte de inmediato, no podía decirlo, que aunque Gaara propuso la idea de dejarme cantar en las regionales, fue Sasuke quien dio su veredicto final, tal cual como presentarnos esta noche. Sin dejar pasar por alto lo importante, hice lo mismo para beneficio propio y colectivo. ¡Arg! Odiaba que el tiempo pasara tan lento, con tanta parcimonia, porque los sentimientos seguían siendo contradictorios con respecto a las acciones de ese hombre. No tan lejanas a las mias. Realmente, con Sasuke, llegas a no reconocerte frente a un espejo, él te convierte por completo en otra cosa. Recogiendo rápidamente mis cosas, sujete la maleta y caminando hacia la salida, los pasillos de Red estaban bañados de los últimos rayos de la tarde, dándole un aspecto de total nostalgia y soledad. Solte un suspiro con tranquilidad, debía de apresurarme a abordar mi carrito, me espera un viaje de dos horas al distrito 6, aparte, debo darme una ducha, alistarme (aunque sea con el uniforme de Red) y conducir hasta Konoha. Al pesar de que debería estar nerviosa, es lo último en cruzar mis pensamientos, estoy centrada en lograr que esta noche salga la presentación de los R.e.d a las mil maravillas y no lo contrario. Entonces, cuando finalmente salgo del resinto escolar, dirigiendome al aparcadero me encuentro con un rostro que desde hace horas debió de irse. Sus ojos verde turquesa me miran expectantes, una sonrisa curva se asoma en sus labios haciendome arquear mis cejas, estoy impresionada porque Sabaku no Gaara se mantiene apoyado en mi auto, con los brazos cruzados y sus valijas a un lado. Aguarden, solo simplemente, aguarden ¿estaba acaso esperandome? Parpadeando varias veces para espantar la impresión, bajo las escalones y camino hasta él, esperando una explicación.
— ¿Qué ha tomado tanto tiempo en bajar? — pregunto con tono duro, lo usual en el pelirrojo. — ni que fueras a mudarte a otra ciudad.
— ¿Acaso estabas esperandome? — respondi con otra pregunta, moviendome hacia el baúl del carro para meter mis pertenencias.
— En realidad, pensaba que el ir y venir se me dificultaba mucho. — dijo como quien no quisiera la cosa, mirando hacia otro lado y optando una posición incomoda. — mas tomando en cuenta que vamos a presentarnos en Konoha. Asi que… tu teniendo una casa, o en realidad, tu familia…
Divertido, observar como alguien de la altura de Gaara siendo tan huraño, reservado y callado, verse nervioso sin poder es sumamente divertido. Tampoco es que sea algo cotidiano, imaginaba el tener un patrón para ocurrir tal cosa, es decir, la otra vez sucedió porque confeso hablar de Temari sobre nosotros, sus nervios ante verse delante de su indiscreta hermana, como un chico enamorado era igual a un plato fuerte. Por lo tanto, debe de estar involucrada en querer quedarse en mi casa, de todas formas no se lo negaría, con lo ocurrido esta semana en el asunto con Sasuke, pasar mas tiempo juntos seria algo justo. Asi que, sonriendo socarronamente, detuve su monólogo sin sentido.
— Espero que estes dispuesto a soportar las miradas ponsoñozas de Sai este fin de semana. — dije impresionandolo, dejándolo sin habla y colocando una de mis manos sobre una de sus maletas. — es un hueso duro de roer, pero no imposible de conquistar. Además, ya tienes dentro de tu bolsillo a mi padre, el peso pesado entre los pesos pesados.
Gaara percatandose de mi aprobación, soltó un bufido divertido introduciendo su maleta en la cajuela y cerrandola, sus ojos reflejaban tranquilidad, capaz, hasta alivio. Si, estaba realmente feliz de volver a pasar otro fin de semana a mi lado, de cierta manera, yo igual. Gaara es una excelente compañia, con él nunca tendrás silencios incómodos.
— El señor Mogami es una persona muy interesante. — confeso sincero, llevandome de una mano hacia el puesto de copiloto. — que nos llevemos bien, es algo natural entre los dos.
— Seguramente.
— Ahora, ¿no sera dificil convencerlo de quedarme en tu casa? — exclamó dudoso, hasta algo pensativo. — es decir, ahora soy tu novio, no amigo y puede ser todo lo liberal que quieras pero, sería raro que me deje quedarme en tu habitación.
Oh, vaya… eso si era algo que pensar.
— Si, bueno… — trague saliva de forma sonora, maquinando las posibles ideas de ocurrirseme para dejar a Gaara en casa. — ya se me ocurrirá algo. Entre tanto, vamos, se nos hará tarde.
Dándole las llaves de mi carrito, abrí la puerta del copiloto introduciendome, lo se, antes de pensar en que es muy raro darle las llaves de mi apresiada joya a alguien mas, deben tener en cuenta que poseo una gran confianza en Gaara. Antes de ser mi novio, es mi mejor amigo, su manera de ser y manejar la situaciones es totalmente seria, centrada y objetiva. Por ello, el conducir hasta el distrito 6 con mi carro, no sera nada malo. Pasamos las dos horas restantes conversando sobre Akatsuki, él no sabía mucho de lo ocurrido entre su anterior vocalista principal y Sakura, relativamente es una de las historias mas duras de la vida de mi amiga, conocer a su madre, saber que nunca debía de hacerlo, al menos, sin tener el consentimiento de sus padres, sumandole a ello, imaginar la posibilidad de permanecer a su lado al igual a esas escenas de películas, se apilaran entre si para sucumbir su estado de animo mas bajo al sub-suelo. Deidara solamente tenia el trabajo de infiltrarse en Konoha, convertirse en su amigo y colocar entre sus pertenencias, una grabación de la voz con la anterior encargada de Akatsuki, Flora. Luego de destaparse la olla, Deidara utilizando nada mas a Sakura y burlarse de ella lanzandole un huevo estrellado en la cabeza, la señorita Flora desapareció junto con la bebé que dio a luz Ino, quedando así en la memoria de la pelirosa un recuerdo amargo. En cuanto a Konoha club, la rara sensación que no podíamos confiar en ningúna persona de otro coro, si Deidara hizo de mi amiga un pañuelo desechable, otro podría volver a hacer lo mismo solo para sacarnos información. Claro, las cosas cambiaron un poco, al menos la perspectiva de los coros rivales, al infiltrarme en Red y conocer a Sasuke. Mencionando el nombre del Uchiha, Gaara fruncio el entrecejo bastante afectado, esto era obvio, no le agradaba de nada y sumandole lo ocurrido menos de veinticuatro horas en el coro, jamas se llevarían bien. Sin embargo, objete con el tono de voz mas diplomático que tengo, el ser Sasuke un gran puente para eliminar las esperezas del pasado, no soy de contarlo a los cuatro vientos pero, este año en Konoha fue el peor de todos. Es cierto, el pelirrojo no sabia ese pasado oscuro de mi estancia en mi antigua escuela, solo la historia amorosa con Sasuke, lo cual le di mucha importancia y deje de lado lo que es sufrir un infierno de verdad. Por fin le relate, que en Konoha no solamente somos privados de crear arte, del mismo modo, somos lo que en la escala social de la escuela, considera perdedores o idiotas. Básicamente, teníamos temprano en la mañana un batido frío en el rostro, baño de basura gratis, gritos con insultos ofensivos, o lo último en intimidar, empujones contra las taquillas. Es, en resumidas cuentas, el reino al acoso escolar. Los ojos verde agua de mi novio se abrieron de mi confesión, admitió escuchar de mis compañeros de habitación no tener una vida fácil, que en mi anterior escuela fui tratada de una manera ofensiva, al punto de terminar aterrada de ir siquiera a asomar mí cabeza, a la final que tome la decisión de trasladarme, eso si, con ayuda de Sasuke y sus amigos, logre adaptarme sactifactoriamente al coro y las clases, hasta que pudiera internarme como los demás. No obstante, desconocía el motivo real de mi traslado, se hacia la idea un poco, pero era mejor escucharla de mis propios labios.
Dando una gran bocanada de aire, aprete mis manos en puños mirandolos como si fuera la mejor en opciones de observar, no es que me avergonzara de ser hostigada en Konoha, poseia mucha valentía para admitirlo, simplemente era que abrir el baúl de los horrendos recuerdos donde me sentía sola, vacía y destruida, no es la cosa mas espectacular de todas, en realidad, resulta lo contrario. Asi que, armandome de valor, dispersando los pensamientos horrendos de mi cabeza, alce mi voz confensando lo que ya a estas alturas debía de imaginarlo: tenia un abusón en Konoha. Al principio no solo era la hostigada, es decir, los jugadores de fútbol tenían como finalidad pasar sobre nosotros al igual a los insectos, ser cantantes, o ser artistas era cosa de idiotas sin un objetivo claro en la vida, no nos llevaría a algún lado. Aferrandose a ello, decidieron catalogarnos de “diferentes” y “raros”, simplemente, porque ellos asi lo observaban. Del mismo modo, en cada oportunidad aprovechaban para lanzarnos batidos fríos, basura y otros líquidos, lo usual en Konoha, cada uno de los integrantes del coro había ya recibido uno y comenzaban a acostumbrarse. Hasta allí, todo normal, claro, pero las cosas se tornaron distintas cuando uno de los futbolistas, Suigetsu, tenia una particularidad de seguirme a todas partes e insultarme, acorralarme y lanzarme basura solo por verme enojada, o cansada. Las cosas se fueron de control al darme el primer empujón contra los casilleros, recuerdo encontrar un gran moreton en mis costillas, sin olvidar de un raspon en el interior de la muñeca, en mi mente inocente creí que solo seria esa vez, Suigetsu debía de considerar ser una chica y no un hombre. Pues me equivoque, una de una manera muy estúpida, porque no solo me empujaba contra los casilleros, sino igualmente con el suelo y los moretones, eran cada día mas vistosas y evidentes. No podía decir nada, no podía recalar nada, de hecho, de hacerlo, el viejo Sarutobi saldría con mas de lo mismo, y sinceramente, cansaba. Mi novio pregunto si mi padre se entero de esto, si alguien sabia o se daba la idea de estar siendo hostigada por un neadertal, es decir, mis amigos vivían alrededor de mi y seguramente observaban aquello. No conteste nada, aprete la mandíbula hasta el punto de dolerme las encías, Gaara me miro tan agudamente que me asuste un poco. Luego, soltó un suspiro exhasperado, diciendo no poder creer que ni siquiera mi hermano, un chico al pendiente de mi, podía percatarse de un acosador con instintos dañinos. Entonces, sin poder darle mas rodeos al asunto, le confese que Sai desde un comienzo no poseíamos la confianza de ahora, él de por si poseia miedo de mi al haber unido a nuestra familia por mero capricho, en un intento fallido de gustarle, porque si, no estoy muy orgullosa de mi manera de ser al estar enamorada de Sai, de hecho, me avergüenza, solamente ocultarlo, seria estúpido. Gaara no dijo nada, no hizo nada, simplemente apreto sus manos contra el volante, para centrarse en manejar hacia mi casa. Me prive de girar a mirarlo, estaba asustada de siquiera fijarme en la expresión de su cara, cuando le confese a Sasuke la verdad, pensé en la posibilidad de mandarme al mismísimo infierno, es decir, no estaba en mis cinco sentidos al tratar de conquistar a Sai, hice todo tipo de cosas incorrectas, alucinantes y estúpidas. Ahora, en el presente, seguía preguntandome si realmente sentí todo eso por él, porque francamente, no lo recordaba.
En eso, Gaara volviendo a reponer el habla, exclamó no justificar el pasar por alto la verdad, mis sentimientos es algo aparte, puedes simplemente no pasar a una persona pero, no desearías por nada del mundo verla hundida, menos, llena de golpes por agresiones físicas en manos de un chico que sinceramente, tenia problemas de ira. Desesperada por ser malinterpretada, refute que luego de haber sido rechazada por Sai, mi cariño por él se esfumo en el aire, simplemente su actitud indiferente residía en lo mismo que mis amigos, estar pendiente de sus propios asuntos. Con esto no dictaminaba justificarlos, al pasar el tiempo me acostumbre hacer diferente, a estar sola y no poseer la pizca de necesidad de ser necesitada por alguien. Es cierto, aun tenia a Minami, incluso Hinata, pero ellas jamas comprenderían el llorar por una novela de Mary Jenn, o una obra de teatro en manos de los grandes de la literarura, agregándole mi fascinación por los grupos de musica sur coreana, ellas tenían mas en común, que incluyendome. Sin saberlo, un gran muro invisible se asomo entre nosotras, donde mi único lugar de conseguir paz, era mi propia casa. En cuanto a papá, terminaba de sufrir un infarto, no podía causarle pesares que podrían llevarle a otro, simplemente me trague mis pesares, mi soledad y la anciedad de que nadie en Konoha parecía importarle. Me aferre que en un año mas saldría de esta ciudad, iria a una Universidad y empezarían a construir el futuro próspero que merecia. Claro, no pensé que las cosas se pondrían peor, un Suigetsu mas agresivo, sensible e inestable a mi alrededor deseandome destruirme por completo. Eshausta, cansanda de luchar por resistir las agresiones de mi verdugo, sumandole la indiferencia de mis amigos solamente queriendo ganar una estúpida competencia entre genero, me llevo a disfrazarme y mezclarme entre los estudiantes de Red, sin tener idea que la vida me cambiaría por completo. Solte una risita amarga ante el recuerdo, Sasuke fue quien me aconsejo, sostuvo mi mano y, de manera casi implícita, le dio publicidad a la escuela presentandome lo que era una verdadera fortaleza a la seguridad en todo los sentidos. Red, a palabras de Hidan, no era un colegio para chicos genios, simplemente un lugar donde podrías ser quien quisieras sin ser juzgado, asi de simple. Conmovida, solloze un poco, imaginar que existía un lugar así me hacia desear ir, escapar de mis problemas y simplemente huir. Sin embargo, al conversar con Sasuke, me aconsejo no seguir haciendo el papel de víctima, debía de responderle hacerle saber que los perjuicios son ignorancia, agregándole el jamas darle el gusto de espantarme. Contagiada de su entuciasmo, al menor instante de recibir un empujón de Suigetsu, fui detrás de él para encararlo y exigiendole saber cual era su problema conmigo, fue una discusión bastante acalorada, donde a la final termine siendo besada a la fuerza en un acto total de inducir miedo psicológico. De solo recordarlo, me llena de escalofríos y temblores del asco, no mentiré, estuve semanas soñando con ese suceso morbido, repugnante y perturbador, donde teniendo la menor de las oportunidades, me acorralaria para hacerlo nuevamente. Al relatar esto, me percate como Gaara temblaba ligeramente seguramente de la rabia contenida, siendo mi novio, no debe de serle muy divertido saber que hubo un chico capaz de hostigarme de esa manera, llegar a estar esos niveles de intimidar. Sasuke igualmente, se cuestionó mucho el haberme empujado hacer tal cosa, a veces tener tenacidad y fuerza de voluntad era insuficiente, algo que le contradije fuertemente, estaba asustada, si, asqueada, ni se diga, pero en la vida jamas había tenido la sensación de poder enfrentar algo con la cabeza en alto y gritar: asi es como soy y, no lograras cambiarme con tus golpes o amenazas. Sintiéndose estupefacto, el azabache propuso enfrentar a Suigetsu juntos, la cuestion era evidente, él chico tenia envidia de mi forma de ser, algo que en estas alturas de la vida sigo sin comprender.
— ¿No llegaron a la conclusión de que le gustabas? — interrumpió mi relato Gaara, empleando un tono de voz bastante neutral. — lo pregunto porque te beso, eso no lo haces a alguien a quien odies, sino que te atraiga.
— Oh, no, no, no. — lo negue de inmediato, sintiendo repodio en el proceso. — Suigetsu es un idiota, un cabeza hueca y trolodita completo. Su especialidad, es utilizar cualquier medio para inducirte el miedo, inclusive, besarte para sentir asco de ti mismo. Si lo conocieras, me dieras la razón.
— Seguramente lo haga. — dijo, encogiendose de hombros. — estaremos bajo un mismo techo, es Konoha su escuela luego de todo.
El imaginar que los R.e.d se toparan con alguien como Suigetsu me daba miedo, mas Gaara o el mismo Sasuke, nosotros teníamos una historia atrás y, francamente no estaba preparada para algo así. Menos teniendo el la completa culpa de irme.
— No quiero verlo. — confese apretando los dientes, abrazandome a mi misma en un intento de protegerme. — Gaara, él… por su culpa y… lo que me dijo luego de besarme, yo… lo último que deseo es toparme con él.
— ¿Existe algo peor al robarte tu primer beso? — inquirio queriendo saber lo ocurrido, vi como atravesamos el cartel de bienvenida al distrito 6, y la ciudad ya algo oscurecida. — Elizabeth, respondeme.
— Dijo que si le contaba a alguien sobre aquel beso, iba a matarme.
El rechinido de los neumáticos contra el asfalto no se hizo escuchar, salí medio suspendida hacia adelante al dar un frenazo rápido el pelirrojo, aunque gracias al llevar cinturón no paso nada. Gaara, girando furiosamente a mi dirección, me miro directamente a los ojos proyectando una ira mas alla a mi imaginación, amenazando que si se topaba con ese sujeto, lo acabaría haciendo pedazos. Le regrese la mirada miedosa, encogiendome de hombros al punto de querer hacerme mas pequeña, el pelirrojo no sabia nada del pasado de Konoha hasta ahora, simplemente lo necesario en cuanto a problemas menos trancendentales a estos. Era claro que, hice bien en cambiarme a Red, internarme entre sus paredes y vivir una vida escolar normal, lo ameritaba.
— Sasuke. — pronunció su nombre, produciendome un respingo. — ¿Él supo de esto?
— Sasuke fue él único en demostrar que realmente le importaba, la única persona en darme una mano con estos asuntos. — comente con cautela, evitando explotar una mina escondida en el chico. — Obviamente, fue él primero en enterarse, en querer hablarle a mi padre para solucionar esto. Se lo negue, le implore que nada en el mundo le contara algo como eso, solo… solo lo complicaria mas.
— ¿Y que esperara que hiciera entonces? — exigió algo enfadado, alzando y reprochandome con la mirada. — ¿Qué ese sujeto cumpliera su palabra? ¿Que te acorralara sola y te moliera a golpes? Eso fue muy inresponsable de tu parte, Elizabeth. Demaciado inresponsable.
— Lo se, lo se papá al enterarse me lo dijo. — recuerdo como estampo a Suigetsu contra los cacilleros, exigiendole meterse con un hombre, uno de verdad y de tamaño doble. En tanto yo, solo temia por su corazón. — pero no podía hacerlo, no podía simplemente preocupar a papá por mi culpa, menos darle una razón mas para darle un infarto. Quería mantenerlo a raya, al margen, ya vería como soportar a Suigetsu y esa amenaza, es decir, esquivarlo a toda costa.
— ¿Estuviste viviendo ese terror en silencio por medio año? — dedujo, no tuve ni que responder. Simplemente, me encogi mas en mi asiento queriendo desaparecer. — ¿Crees que eres insuficiente o algo parecido? Todo ser humano, por mas masoquista o idiota que sea, necesita de la ayuda de alguien… ¡Y no solo compañia!
— Las cosas resultaron de esa forma, Gaara. — inquiri defendiendome, sobre todo, defendiendo la imagen del antiguo Sasuke de mis memorias, aquel caballeroso, respetado, admirable y generoso amigo que jamas pedi tener. — Puedes enfadarte si lo deseas, pero Sasuke fue algo mas que un “compañero” a mi lado, no solo me brindo su amistad, tambien sus consejos y apoyo incondicional. Quien, en principal a todo, mostró una pizca de interes en mi situación e intento, al menos, hacerlo menos pesado y llevadero.
— ¡Que genoroso de su parte incubrite en eso! — comento irónico, rodeando los ojos y soltando una risita amarga.
Me enoje, ¿en verdad vamos a discutir por sucesos que ocurrieron en el pasado?
— Gaara, Sasuke hizo todo eso por petición mia, porque entendía y comprendía que añadir mas fuego a la hoguera era incendiar un bosque completo. — explique calmada, bueno, intentando estar calmada. — No es inegligente, solo un amigo que respetaba la decisión del otro. Aunque a la final, papá y Maria decidieron tomar su palabra, trasladarme a Red.
— ¿Sasuke fue quien se los propuso? — exclamó impresionado, bajando un poco sus malas pulgas.
— Luego de destaparse la verdad, papá fue hablar con la directora en ese entonces, Utao. — relate con calma, llenandome de las memorias de una cruel injusticia donde el agresor, salio impune, y la víctima, mas desdichada. — Al principio, concluyero que expulsarlo era la mejor opción, claro eso fue hasta que la junta directiva dictaminara no tener pruebas de amenazarme realmente de muerte, siendo injustamente, mi palabra contra la suya. Prácticamente, quede como mentirosa. Levantandole el castigo a Suigetsu, teniendo la oportunidad libre de su regreso al campus, con ella, mi infierno personal. Sin embargo, papá y María sacrificaron su luna de miel dandome el dinero de ella, con la finalidad de pagar la colegiatura de Red. Ellos lo sacrificaron todo, todo por mi, y yo… no tengo palabras para agradecerlo. Quizás si, — sonreí conmovida, teniendo las imágenes de Maria y papá al verme reprochar por el uniforme de Red, queriendole dar mi toque personal. — estudiar hasta desfallecer, darles a entender que su sacrificio no ha sido en vano, valio la pena y dara frutos.
— Eso explica porque cuando te enfermaste, no deseabas abandonar Red. — musito por lo bajo, recordando lo ocurrido.
— Si. — le di la razón, seguidamente sonreí buscando una de sus manos apretandosela con delicadeza, el pelirrojo me miro confundido. — Gaara, no debes enojarte por lo ocurrido en el pasado, menos ante las acciones de Sasuke. Tu lo sabias, o al menos, tenias idea que nosotros tuvimos nuestra historia, el ser mejores amigos antes del presente desastroso que tenemos. Aunque no lo creas, él fue mi ejemplo a seguir, el chico admirable y valeroso en cualquier ámbito, sobre todo, el amigo en desear tener. Yo no pedía nada mas, en mi cabeza ni paso algo relacionado con lo romántico, solo… solo tener alguien en importarle y demostrar que, efectivamente, no estaba en este mundo sola.
— ¿Y él lo sabia? — inquieto me devolvió el agarre, casi como si alguien pudiera separarnos. — ¿Lo sabia realmente?
Vamos, tener celos de esto es absurdo, son sucesos de ocurrir antes de conocernos. Él estando fuera en el extranjero, buscando recuperar su salud, en tanto yo, enamorandome sin saberlo de aquel apuesto y amable azabache de imagen aristócrata, al igual de amable.
— Por favor Gaara, eramos amigos, solo amigos. — reí incredula, él se molesto un poco por mi reacción encendiendo una vez el auto y poniéndose en marcha. Faltaba poco para llegar a casa. — Las cosas entre nosotros surgieron en navidad, cuando me entere, gracias a mis amigas, que lo miraba de forma diferente… ¿En verdad quieres conocer los detalles de eso?
— No, la verdad es que no. — repuso muy convencido, su mal genio volvía a saludarme con impetud. Causaba mucha gracia. — pero te aseguro algo, seguramente desde conocerte Sasuke se interenso en ti, pero capaz ni él mismo lo haya percatado.
— Si, puede ser. — deduje sin darle rodeos, ni importancia. El chico me mando una mirada rápida de reproche hacia mi dirección. — ¿Y qué?
— ¿Crees que quizás las cosas entre los dos hubiesen sido distintas? — exclamó dudoso — El enterarse de sus sentimientos, haber sido sincero el uno con el otro… ¿cambiaria el presente?
No conteste en seguida, aguarde silencio tratando de razonar la pregunta, porque no algo lanzado a la ligera. Muchas veces, al terminar por primera vez con Sasuke me la plantie, el que ambos nos hubiésemos confesado en cualquier otro punto de la historia, bajo aquel muerdago en navidad o en el sótano de mi casa, rodeado de mis recuerdos de niñez y la esencia de mi madre en el aire. Sin embargo, llegaba a la misma imagen del presente, lanzados a la entera nada. Él de todas formas, aunque me quisiera, tenía compromisos oficiales con su familia, unos donde mi presencia no ameritaba. Asi que, seria inútil imaginar otras rutas, eran imposibles, todas llegarían a un mismo desenlace. Llegamos a mi casa sin darme cuenta, mi novio aparco en frente pues los autos de papá y Maria seguían estando en el estacionamiento, bajamos del auto e inmediatamente sacamos nuestras cosas. Aun no le respondia la pregunta, él tampoco la esperaba, es del tipo paciente y de darte tu espacio, lo suficiente para estar lista en hacerlo. Caminamos en entero silencio, Gaara sostenía las maletas y yo a un Inu alegramente piando, mi emplumado amigo manifestaba de los dos estar muy entuciasmo en llegar a casa, aunque de la misma forma, separarse de sus grandes amores Sana y Akito, les dolia un poco. ¡Oh por los cielos! Eran un trio bastante complicado, mas si el canario seguía sin decidirse por uno de los dos, a la final, el animalito se sentía a gusto con ambos. Sacando las llaves de mi bolsillo, lo coloque en la ranura y antes de darle giro, la mano de mi novio me detuvo de hacerlo.
— Elizabeth, antes de entrar. — comento con voz baja, casi asustadisa. — quiero catapultar el asunto en el pasado y avanzar. Pero a tu lado.
Suspirando pesada, me devolvi por completo, y dándole una mirada rápida, le sostuve de la solapa de la chaqueta del uniforme halando hasta que nuestra narices se rosaron. Sus ojos turquesa se abrieron impresionados, estupefactos seria la palabra ideal, no esperando ver algo como eso en la vida, menos estando en frente de mi casa. Pero el necesita darse cuenta de una vez por todas de la verdad, lo he escogido a él por encima de cualquier chico, corrección, de Sasuke y mis auténticos sentimientos por él que aun no quieren desaparecer por completo, con la esperanza de poder llegar a quererlo como se merece. Es cierto, tuve mi historia con Sasuke, hubo duetos, salidas a la luz de la luna al teatro comunitario, conversaciones hasta altas horas de la noche, coqueteos inocentes y todo el apoyo incondicional de un entero amigo en situaciones difíciles. Sin embargo, al enamorarnos, las cosas se complicaron mucho, al punto de separarnos al no existir otra alternativa. Luego llego Gaara, se convirtio en mi amigo, seguidamente de confesarme sus sentimientos, los rechaze no sin antes cuestionarme en temer hacerle daño, aunque no sabia el aceptarlos y aferrarme a esa paz que solamente puede darme. Eso nos lleva al presente, Gaara a escasos metros de mi, con su aliento rosando mi piel, sus ojos clavados a los mios y una expresión confundida. Lo he tomado por sorpresa.
— No, las cosas no hubieran sido diferentes. — conteste al fin, llevando en Gaara un brillo de paz y alivio, mucho de eso. — conoces a la familia Uchiha mejor que yo, no son de los que tolerarian tenerme entre ellos.
— Pero, y Sasuke…
— ¿Qué hay de él? — puse una expresión confundida en el rostro. — sigue con su compromiso hacia adelante, mantiendose al margen de las expectativas de su familia. Nada ha cambiado.
— Tu sigues gustandole. — dijo al fin, como si aquella confesión nunca la supiera. Bufe divertida, el pelirrojo a veces, aparenta ser igual a un niño. — ¿Qué? No vengas a decirme que lo del coro es insignificante para ti, menos como delante de todos, participo que tu opinión vale mas a la del cualquier miembro, incluso, el consejo.
— ¿Por qué sigues insistiendo con los sentimientos de Sasuke hacia mi? — inquiri confusa, porque podría entenderlo por parte de Sakura, hoy Hinata lo medio insinuo pero… ¿Y Gaara? Es incoherente. — Es decir, te escogí, entre él y tú, terminaría mil veces eligiendo el mismo camino hasta ti. ¿Es insuficiente?
— Elizabeth…
— Gaara, mirame bien y culmina con la anciedad de tu corazón. — le sonreí con dulzura, aun manteniendo nuestros rostros a escasos centímetros. — no voy a volver con Sasuke, ni ahora, mañana y el año entrante. Nosotros, posemos la historia mas enredada de todas, en su momento fue hermosa, pero termino y lo sabes muy bien. No le des mas vueltas, avanza a mi lado, tal cual como lo has dicho, de la mano.
Seguidamente, acorto la distancia entre los dos dándole un suave beso en los labios, esté suelta un suspiro aliviado llevando a sujetarme del mentón procurando alargarlo un poco mas. No importa, de hecho, tenia que haberlo besado desde hace mucho tiempo, simplemente estaba tan sumida en otros asuntos dejando de lado a este gran muchacho, no solo es comprensivo, igualmente celoso. Separandonos, le doy una ligera caricia a su rostro, dándole paso a girarme hacia la puerta y finalmente entrar a la casa. Al hacerlo, nos topamos con la ligera carrera de Sai hacia el piso de arriba acompañada de una Ino bastante apresurada, los chicos al escuchar el sonido de la puerta se giran a donde nos encontramos quedando algo impresionados. La rubia sonrie diplomática hacia Gaara, le saluda cordialmente y le da un codazo a su novio para que la imite, bueno, de él no puedo decir tener mucho entuciasmo de ver al pelirrojo, porque se limita a verlo con ojos agudos y alzar su mentón en forma “amistosa”. Acto seguido, sonrie como un bobo hacia mi y sujetando el brazo de Ino, le obliga a subir las escaleras. Ah, en general, pudo resultar peor. Encogiendome de hombros al ver las sombras de los chicos desaparecer escaleras arriba, señalo hacia la sala en busca de papá o Maria, seguramente este en la cocina preparando los manjares de la cena, estara delicioso como de costumbre. Sin embargo, noto la presencia de Tadachi Mogami en su sillón convencional frente a la TV parandoseme el corazón en un nanosegundo, este no esperando verme de la nada, abre sus ojos del mismo color a los mios y gira en dirección de Gaara percatandose de poseer maletas. No le doy mas rodeos al asunto, es mejor ir de frente que escondiendo las cosas. Por lo tanto, sonriendo lo mas calurosa posible, corro a los brazos de papá para saludarlo. Él me lo devuelve pero sigue mirando a Gaara con convicción, no es ningun tonto, sabe perfectamente lo que significa su presencia en nuestro hogar o se esta haciendo la idea. El Sabaku ejerciendo su personalidad imperturbable, se lanza a la arena saludando a papá extendiendole la mano, él como todo un hombre duro, se la recibe dudoso hablando de darle gusto verlo, al igual de la semana pasada, supo que todos los de Konoha se quedaron celebrando la victoria de ir a las nacionales y aparentemente, hoy los R.e.d se sumarían al concierto de la “noche de rechazados” para recaudar fondos, eso significaría que lo tuviera al frente y pidiera quedarse en su hogar. Me quede helada de pies a cabeza, es mas, un nudo se forma en mi estomago de lo contundente y agresivo de ser de papá, lo he mencionado muchas veces pero no es ningún tonto, sabe muy bien donde tocar y sacar la información en necesitar. Del mismo modo, Gaara tampoco lo es, porque sonriendole de medio lado le da la razón completamente, de paso le confeso pasar una semana algo complicada y tener un poco de distracción con la chica que quiere, sumandole estando con sus seres queridos, no seria nada malo, eso si, prefería tener ante todo el permiso de su progenitor.
Papá se quedo en silencio unos segundos, procesando la audacia del chico de dieciséis años frente sus ojos, que al pesar de ser muy joven poseia astucia y el intelecto de un viejo. Las carcajadas escandalosas de Tadachi Mogami no se hicieron esperar mucho, quede suspendida en el aire observandolo hacerlas, parecía bastante complacido con la respuesta del Sabaku, porque inmediatamente, le dio unas palmadas en el brazo a la par de levantarse del sofa, iría a darle aviso a María de mi llegada y abrir otro espacio en la mesa aparte de Ino, ella igualmente se quedaroa en casa, aunque por supuesto, la chica estaría conmigo y el pelirrojo con Sai, podría ser un padre moderno pero no un completo idiota. Aun eramos jóvenes, muy jóvenes, y estando en la edad donde todo se descontrola seria mejor mantenernos separados, esto no era Red, es una casa de familia y se respeta. Sin mas, colocandome roja como un tomate entendiendo perfectamente la referencia que hacia, baje mi cabeza al solo pensar en papá imaginandome hacer algo así con un chico, es decir, en ningún momento ha cruzado por mi cabeza cometer tal cosa, ni siquiera cuando estuve con Sasuke durmiendo en una misma cama y teniendo de celestina a la fria madrugada, creo en el romanticismo, en el dulce rose de dos manos al tener la oportunidad de encontrarse. Pero el sexo, el sudor, o el deseo descontrolado de desvestir al otro solo por simple hecho de saciar tu necesidad carnal, no, eso si que no, prefiero seguir viviendo entre mis musicales y películas de romance, donde ese tema es tocado de una forma muy delicada. Percatandose de mi incomodidad, Gaara toca mi hombro señalandome la hora, no tenemos mucho tiempo y debemos estar en Konoha en menos de veinte minutos para reunirnos con los R.e.d. Asintiendo, comenzamos a acomodarnos para la función.
Habiendo dejado las cosas claras en mi hogar, aparte de tener una incomoda charla con Sai para permitir dejarle a Gaara quedándose en su desordenado cuarto, partimos a Konoha donde esta vez soy yo la que conduce. Estoy anciosa, sonriendo de oreja a oreja y revoloteando como una mariposa al contar simples anécdotas de mi antigua escuela a mi novio, como cuando hicimos un comercial de colchones en un almacen, fue divertido pero el perjudicado al final fue el maratón Kakashi. Del mismo modo, le confese participar en las porristas como miembro de refuerzo, cante un solo en frances en una de las competencias y gane magistralmente la popularidad de todos, lamentablemente Minami, tuvo que retirarse por problemas alimenticios y me dejó sola, tampoco podía culparla, la entrenadora Utao es una mujer de armas a tomar y con un profundo odio al club de coro. ¿Motivos? No lo sé, puede que considere robarle su protagonico con los logros junto a las porristas, o robarle la partida que va hacia el apoyo de las artes, como sea, deberíamos cuidarnos igualmente de ella. Gaara me escucha pacientemente y pregunta algunas cosas, ejemplo de mi comportamiento en Konoha siendo igual a Red, las clases o profesores mas flexibles, al igual del coro siendo tan unidos como aparenta ser. Nos sumimos tanto en nuestra conversación que olvidamos por completo el tema de Sasuke, cosa en ser totalmente maravilloso, en este fin de semana quería mantener alejado ese personaje de mi relación con el pelirrojo, estamos comenzando una nueva era y tratar temas del pasado estaba totalmente prohibido. Entramos al estacionamiento de mi antiguo colegio percatandonos de estar muy solo, salvo algunos carros conocidos de mis antiguos compañeros de coro, profesores y alumnos cotidianos, nada que dictaminara una población exuberante para un concierto nocturno. Gaara atribuyo el ser muy pronto, tal vez los horarios se alargaron mas a la noche o Mashiro Rima, quería tener una aparición estelar que todo el mundo recordar. Si, podría ser, pero aunque le diera la razón a mi novio, todo este pacifico momento me daba mala espina, muy, pero muy mala espina. Aparcando donde antes solia hacerlo, bajamos del auto caminando mientras Gaara se texteaba con los chicos de Red avisandole la llegada a Konoha, ellos estarían en unos minutos aqui igualmente, en tanto sería mejor conversar con los organizadores de la gran noche. Mi antigua escuela seguía siendo igual que siempre, hace unas semanas atrás la visite en compañia de Tadase y Sasuke para la semana del alcohol, no le tome muchos detalles porque tuve un enfrentamiento de bastante nivel con Minami, pero ahora, caminando por sus solitarios pasillos se me venían a la mente innumerables memorias. Las mañanas que corría desesperada a calculo para no llegar tarde, o como el teoría domestica donde aprendi hacer pasteles balanceados para la dieta de papá, incluso el aula de francés que era otra de mis favoritas, poseia esa misma atmósfera que tanto reconocía. Todo, absolutamente todo, tiene el hedor del hogar, de lo afectuoso y latente de memorias tan dulces como amargas, porque en estoa mismos pasillos fui amenazada de muerte y obligada a abandonar lo que mas me gustaba, el club de coro.
Los ojos verde agua de Gaara no se despegan ni un solo segundo de mi, se encuentran analizandome minuciosamente percatandose, muy seguramente, de lo que mis pensamientos estan gritando: extraño este lugar. No puedo decirlo, por mas que quisiera gritarlo, no debo hacer tal cosa, mas tomando en cuenta lo que me obligo a abandonar esta escuela. Aunque este muriendo por decir la verdad, mi época en este sitio ya termino desde hace mucho, ahora, poseo otra familia que me necesita y puede no ser lo mismo, pero logre encariñarme mucho.
— Es una escuela grandiosa, Elizabeth. — interrumpe mis pensamientos Gaara, dandome una dulce expresión en su rostro, la cual, muy pocas veces soy capaz de ver. — se nota que le tienes un gran apego, aunque no podría culparte de hacerlo.
— Podría darte un recorrido en el receso. — me ofrecí, sonriendole en respuesta a sus palabras.
— Me enojaria si no lo hicieras.
Entonces, pasando por un lado de nosotros, aparecen Sasumika y Neji muy acaramelados que al vernos, nos saludan entuciasmados agradeciendonos de prestarles una mano. Gaara tomando la batuta del asunto, se encoje de hombros restandole importancia, él sabe el sumo cariño que poseo por mi antigua escuela, mas a la familia en ganarme en este resinto, los R.e.d solamente desean proteger el tesoro importante de una de sus coristas, después de todo, en Red siempre cuidan de los suyos. Complacidos de tales palabras, Neji nos invita a conseguir unos buenos puestos antes de que todo este repleto, esta noche sera completamente nuestra. Asintiendo, señalo a mi telefono avisando tener una llamada de los chicos de R.e.d, iríamos a buscarlos e inmediatamente tomaríamos puestos en medio de aquel alocado público. Sin mas, di la vuelta contestandole la llamada a Tadase, el cual, por su tono se voz, no tenia buenas noticias.
— Esto es malo, Lizi. — pronuncio con voz apagada, muy preocupada. — muy, muy, muy malo.
Y no podía tener razón.
Corriendo por los pasillos de Konoha con velocidad, fuimos al encuentro de los R.e.d que estaban en la entrada de mi antigua escuela, viendo sus semblantes no daban muy buena espina al asunto, aun mas, observando los ojos opacos de su corista principal comprendí algo de golpe: un asunto grave ocurrió. Dando un paso hacia adelante, Sasori admitió recibir una llamada de último momento del director de Red, avisandole que debían de presentarse a petición personal, en una casa hogar de niños abandonados esa misma noche, vean muy bien, a la misma hora donde se suponía que teníamos comprometidos con el club de Konoha. Alterandome rápidamente, alce mi voz diciendo ser poco convincente aquella presentación de último momento, que casualmente, ocurría en el mismo día de habernos comprometido con Konoha. ¿Acaso me venían la cara de tonta? Entonces, rápidamente, abriéndose paso entre el grupo de chicos, Sana me extendió su telefono con una imagen, o al memos eso pensé al principio, porque era realmente un video. Frunciendo el ceño, le exigí que no estaba para acertijos o perdidas de tiempo, debía de moverme con mis amigos y darles la terrible noticia de no poder presentarnos al tener un ligero cambio de última hora. Sin embargo, mi compañera de habitación insistió en que mirara el metraje, luego podría enojarme todo lo posible de este mundo. Sin mas, le di a reproducir. La sangre me empezó a hervir al mínimo segundo de observar la pantalla, en ella se reflejaba claramente a dos personas bastante conocidas, uno era castaño y utilizaba lentes de pasta metálica, la otra, una joven de aproximadamente, la misma edad a la mia, estatura baja y una cabellera larga rubia. Nikaido y Rima, corista principal junto al encargado del los Akatsuki. Ellos salían como si nada de la oficina del director de Red, se daban la mano (al menos los adultos) y sonriendo ridiculamente, se despedian abandonando el pasillo. Para mi ya estaba muy claro, demaciado al igual que el agua tan solo, me sentía demaciado estúpida para no darme cuenta antes y no hacer a los chicos escuchar mas a Minami, mas a mi… ¡Por todos los cielos! Nunca fuimos el blanco de Akatsuki, considero ser una pieza para lograr sus cometidos, porque su real y autentico objetivo fueron mis amigos, Konoha. Temblando ligeramente, apreto el aparato entre mis manos mirando ceñuda a los del consejo, exigiendole una explicación decente de lo mostrado en el video. Cosa de no llegar. Estoy segura que ni ellos mismos comprenden lo ocurrido, aunque tampoco puedo mencionar entenderme un poco, ellos partiran a la casa hogar y dejaran botados en la basura a Konoha club, tal cual como tenia pensado hacer desde el principio la odiosa vengativa de Rima Mashiro. Nunca tuvo la intención de ayudar, nunca tuvo la intención de traer a sus seguidores aquí, sobre todo, nunca tuvo la intención de que los R.e.d pudieran darles una mano. ¡Oh, demonios! Quiero gritar, lanzar puños al aire y blasfemias en nombre de aquella chiquilla pero no puedo, sé que no puedo hacerlo y eso me llena de mas impotencia.
— Lizi… — intento decir algo Hidan.
— Esa maldita… — pronuncie con dientes apretados, fulminando con la mirada a ningún punto en especifico. — sabia que esto tarde o temprano terminaría ocurriendo. ¡Debo avisarle a los chicos!
— ¡Espera! — sujeto mi brazo Nagato, evitando que abandonara el lugar. — no tenemos tiempo para esto Lizi, debemos presentarnos en la casa hogar, de lo contrario, el director nos castigara.
— ¡Por supuesto que lo hara! — eleve mi tono de voz safandome de su agarre, la mirada de todos los del coro estaban encima de mi y la verdad, ni le di importancia. — ¡Aquellos imbeciles le dieron algo para tenerlos comiendo en la palma de su mano! ¿Pero saben algo? Konoha club no tiene ni idea de lo que pasa, el dejarlos sin enterarse de todo es ruin, tan ruin como darle esperanza a un niño de tener un juguete… ¡Que jamas lo tendrá!
— Lizi, comprendo tus sentimientos perfectamente. — intervino Amu con ojos apenados, casi imitaba a un cachorro regañado. — pero ahora eres una mas de nosotros. Perteneces a los R.e.d, asistes a Red y tus responsabilidad es acompañarnos.
En otra ocasión esas palabras hubiesen tenido un significado bonito para mi, pero ahora cuando Konoha club ha caído en otras de las trampas de Akatsuki surgen el efecto contrario, por lo que termino fulminando a la pelirosa sin reprimirlo. Sasori trantando de aliviar la tensión, se coloca en medio de las dos, respirando con dificultad y ejerciendo como miembro racional del consejo, solo que erro al hacer ese papel estando enojada.
— A ver, pensemos con cabeza fria la situación. — dice el pelirrojo, usando un tono muy pausado y calmado en la voz. — esta claro que en dos lugares no podemos estar y es evidente el comprometernos primero con Konoha, sería una total falta de respeto de nuestra parte irnos sin siquiera avisar.
— Propongo que Gaara y Lizi hablen con el maestro Kakashi. — habló Yahiko, alivinando un tanto una posible confrontación. — disculpandonos en nombre de todos nosotros, no es normal hacer algo como esto pero, otra alternativa no existe. Realmente nos han tendido una trampa.
Los R.e.d murmuraba entre ellos la situación color de hormiga que se nos presentaban, me daba de cierta manera indignación y tristeza de lo felices que se mostraron Sasumika y Neji ante la posibilidad de un grupo númeroso de personas, un público a quien complacer. Tendría algo que ver la entrenadora Utao en esto, de llevar a pregunta esta afirmación resultaria insultante, todos sabíamos la clase de persona de ser. Esto solamente un pasabocas para ella, uno muy dilicioso y facil de digerir.
— Protesto. — entre los presentes, la voz de Sasuke se hizo escuchar y marcando el silencio entre todos. — Lizi y sus amigos deberían quedarse, nosotros podemos lidiar con lo demás.
— ¡¿Pero que dices?! — le reclamo algo alterada Konan, mirandolo indignada ante la actitud de su voz líder. — ¡No puede abandonarnos a todos por el coro rival! Debe de saber que ellos son su pasado, nosotros somos su presente.
— Ellos son su familia. — insistió, juro que por un segundo al escucharle decir eso el sonido de mi corazón retumbo en mi ser, en todo el, dejandome completamente desarmada. — no pueden obligarla a venir con nosotros, menos sabiendo el peso que esas personas poseen en su vida. Por eso, Sasori, Hidan, Nagato, Yahiko, dejenla aqui.
No sabía como reaccionar o que decir, los murmullos de los R.e.d simplemente llenaron mi cerebro como basura porque, realmente no me interesaban, hasta ahora nunca le daba tanta importancia a las palabras del chico causante de inducirme el infierno tal cual al cielo, comprendí que por muchas despedidas en hacer entre nosotros, tendriamos el mismo resultado entre ambos: atraernos. Es cierto, Sasuke seguía teniendo el poder de volver loco todo a mi alrededor, explotarlo y colocarlo a su favor, desconocía hasta que punto eso afectaba mi sistema general pero, en esos instantes, dictaminó una despedida con sabor a receso, lo cual, en cierto punto, no me disgustaba en lo absoluto.
— De acuerdo. — al fin, Yahiko dio su veredicto medio a regañadientes. — Lizi y sus amigos pueden permanecer en Konoha, con tal, necesitamos mediadores para que se disculpen con ellos. Pero es la última vez en verte de esa manera, Lizi, Amu tiene razón, eres una de nosotros, mantenlo presente.
No respondi, de hecho, me quede de piedra observando como los R.e.d empezaban a abandonar el lugar dandome, algunos, miradas de reproche y, otros, consiliadoras a la par de súplicas para arreglar las cosas con Konoha club. Amu se acerco a Tadase colocandole una de sus manos en su hombro, diciéndole unas palabras, como estaba en entero shock ni enterada del significado, pero podría mas o menos darme una idea: ella no se quedaría. Sin mas, la pelirosa giro dandome una rápida mirada y un guiño, abandonando rápidamente el sitio. En tanto seguía teniendo el cuerpo entumecido, Akito y Tadase se movieron rápidamente avisando ir a buscar a Kakashi-sensei para explicarle la situación, por otro lado Gaara y Sana se quedaron justo a mi lado esperando una reacción mia. Pero no podía hacerlo, no podía volver al camino correcto, menos teniendo los ojos negros brillosos de Uchiha Sasuke sobre mi rostro. ¿Por qué hace esto? ¡¿Con que finalidad lo hace?! No existe un mas “nosotros” eso se acabó desde hace mucho, quizás los pospusimos varias veces, aun así el resultado sera el mismo.
— Se te hace tarde, Sasuke. — dijo con tono de voz sería Gaara, apoyando su mano en mi hombro y haciéndose notar. — eres nuestra voz líder, sin ti estaremos perdidos en la presentación de la casa hogar.
— Si, tengo que irme. — respondió sin una pizca de sarcasmo bajando su mirada apenado, casi igual a esos días de frustración consigo mismo. — una cosa mas antes. Gaara, te encargo la situación aqui.
Parpadeando sin comprender, al principio, el pelirrojo mira a su compañero de coro buscando interpretar de una manera las palabras pronunciadaa por él.
— ¿Sasuke qué…? — intento decir.
— Nos vemos luego, chicos.
Girando completamente, Sasuke nos da la espalda desapareciendo al traspasar la puerta, es cuando las fuerzas me vuelven al cuerpo y un frío aterrados se cuelan por todas mis articulaciones. Lo había vuelto hacer, Uchiha Sasuke había movido los hilos de los R.e.d a mi conveniencia, si, simplemente para satisfacer mi necesidad de quedarme y no abandonar lo que fueron, corrijo, son una familia entera para mi. Leyó mis pensamientos, se involucro tanto en mi cabeza, que ya no le soy en ninguna forma indiferente. Creyendo que voy a desplazarme hasta el piso, Sana me sujeta del brazo mirandome al rostro bastante comprensiva, dandome esa fuerza y ancla a la realidad. La verdad, tenia tanto terror de mi misma en estos instantes, de que Sasuke supiera mis sentimientos y la angustia por querer superarlo rápido, olvidar todo y centrarme solo en Gaara. Sin embargo, el significado de sus palabras tenían claramente un doble sentido, donde le pedía a Gaara cuidar de mi, por supuesto, el desconoce que Sana ya sabe toda mi historia con él y por eso lo ha dicho así. De esa manera fuerte y clara, Sasuke me entrega oficialmente a las manos de otro chico.
— Lizi, no es momento para perder el tiempo. — me advierte Sana, en voz baja. — club Konoha te necesita.
¡Mierda! Es cierto, no es el instante preciso para darle vueltas a la psicología del azabache, puedo hacerlo luego en la comodidad de mi habitación en mi hogar, ahora, tengo que correr a ver como estan los chicos. Dando unas cuantas bocanadas de aire, apreto los puños y tocando el brazo de Gaara para llamarlo, salimos corriendo en dirección donde desaparecieron Tadase y Akito. Tampoco debemos de ser adivinos para conocer como se encuentran mis antiguos compañeros de coro, al entrar a la sala tan conocida por mi con anterioridad, los primeros en correr hasta mi son Sakura, Sai e Ino, los tres estan sumamente preocupados por lo siguiente a ocurrir, con el engaño de Rima Mashiro y la trampa a los R.e.d se han quedado sin números importantes, agregándole que la sala esta prácticamente vacía, ocupandola solamente el fastidioso de Rock Lee, un acosador personal de Sakura, el antiguo encargado del coro, la asistente de la entrenadora Utao y uno de los jugadores de fútbol, si, uno de los chicos encargados de fastidiarme en mi estancia aqui, veas por donde lo veas, no resulta esperanzador. Demonios, demonios, demonios… ¡Esto no es solo obra de Akatsuki! La entrenadora Utao esta en todas partes, su firma personal lo esta, y esta claro de que el maestro Kakashi lo sabe.
— Vamos, vamos, no se desanimen chicos. — intervino la sustituta favorita de todos, la señorita Hanabe. — no necesitamos a la voz de Mashiro Rima ni, con el respeto que se merecen los R.e.d presentes, a los chicos de Red. Nosotros mismos podemos silenciar ese público con lo que presentaremos.
— Pero solo son cuatro personas, señorita Hanabe. — replicó Neji con estado critico. — ¿Como vamos hacerlo?
— Estaremos dentro del público apoyandolos. — intervino Akito con seriedad, tomando por sorpresa a todos los chicos, incluyendo los profesores. — ya que no podemos presentarnos, al menos tendrán alguien allí a fuera de su parte.
— Eso es muy dulce de su parte, muchachos. — intenvino Hinata muy junto a Naruto, que asentia a favor de las palabras de su novia. — estamos muy agradecidos que les hayan permito quedarse con nosotros, nos son de gran ayuda.
— ¿Lo ven chicos? No todo esta perdido. — proclamo entuciasmado el maestro Kakashi, dándole ánimos a los muchachos. — asi que vamos a pararnos allí afuera y demostrar de lo que estamos hechos.
— Y yo sé una técnica infalible para callar hordas enardecidas. — pronuncio la señorita Hanabe con convicción.
Dando la platica concluida, los chicos se quedaron preparándose entre vestidores, en tanto los demás salíamos. Tadase, Akito y Sana se adelantaron a entrar en el auditorio dejandonos a mi y a Gaara atrás, deje de lado el asunto de Sasuke para centrarme en la situación actual de Konoha club, a estas alturas de la vida sorprenderme por una de las jugarretas de la entranadora Utao, seria demaciado. Sin embargo, consideraba bajo que tratase dañar a aquellos de extenderle su mano cuando nadie mas lo hizo, agregándole de aliarse con Akatsuki y el antiguo profesor encargado de coro, era pasarse de la raya. Por otra parte, daba indignación que el director de Red cayera en las redes de Nikaido, no se que demonios le dijo para convencerlo de presentar a los R.e.d en una casa hogar, pero por el video, lo motivo a la máxima exponencia al punto de inducir una sonrisa en su rostro. Sin duda, existe un gato encerrado. Olvidando donde me encontraba, me percate de estar apretando los puños y tensar completamente los músculos en medio de los pasillos de Konoha, sin saber que algo podría ocurrir. En eso, pisandome los talones, Gaara llega detrás de mi colocandome una de sus manos sobre mi hombro, llevandome a lo que seria una experiencia completamente incomoda.
Allí en medio de las farolas fluorescentes del pasillo de mi antigua escuela, se encontraba el partifice de todas y cada una de las desgracias vividas este último año transcurrido, quien insulto, pateo y escupio encima de mi autoestima tantas veces que perdí la cuenta, sobre todo, el rey del terror psicológico puro y duro. ¿Quien puede encajar con ese perfil tan detallado? Suigetsu, al verlo caminando tranquilamente, el alma se me fue a los pies, las facciones de mi cara se paralizaron, ninguna articulación del cuerpo reaccionaba y un frío glaciar se inyecto directo en las venas dándole paso al terror. Al instante de Gaara preguntarme si algo malo ocurría, los ojos púrpuras de mi antiguo perpetrador chocaron con los mios impresionados, casi impactados al no esperarse verme nuevamente entre los pasillos de Konoha, menos vistiendo un uniforme o acompañada de alguien mas. Luego, una mueca grotesca se amplio en su rostro dando pasos acaudalados, con el objetivo, seguramente, de inducirme el miedo que tanto se caracterizaba en hacer. No voy a mentir, mucho menos dar interpretaciones de personalidades que no poseo, por lo tanto, lo primero en pensar en ese instante fue en correr, huir lo mas lejos posible de su terrorífica presencia y esconderme en el coro. No obstante, el hacer tal cosa en simplemente nulo, primero, ya no soy una estudiante de esta escuela, y segundo, una de la mas grandes cosas en enseñarme Sasuke fue el valor, la fuerza de enfrentarme a mis perpetradores y decirles: me niego a ser el papel de víctima. Por lo tanto, permaneci junto a Gaara, quien frunciendo el ceño notablemente, demostraba tener rechazo inmediato de la persona que se nos acercaba.
— Buenas noches, cerebritos. — pronunció con antipatía el albino, mostrando una actitud de evidente arrogancia. El pelirrojo se tenso, su cuerpo completo lo hizo. No hacia falta presentaciones, ya sabia de quien se trataba. — no esperaba verte nuevamente por aqui, Mogami, creí que conseguiste un excelente lugar para lamerte las heridas. Oh, por supuesto, mis disculpas. Que esa escuela no es un refugio, si no un nido lleno de ratas de laboratorio, tal cual como tu, sin dudas… compagina contigo.
— Asi que este es el famoso… Suigetsu. — lo desprecio en el acto mi novio, lo cual el contrario no lo tomo muy a gusto, pues se tenso considerablemente. — si me permites decirlo, no es la gran cosa.
— ¿Pero que tenemos aqui? — respondió a su insulto con una pregunta, sonriendo socarranamente y haciéndolo justo a mi dirección. — ¿A donde has dejado a tu antiguo novio Lizi? ¿Tan rapido te has cambiado de opinión? Ya lo se, eres como todo el mundo que sueña con estar con una persona pelirroja, tal cual a una… fantasía.
Sé que Gaara es un chico muy apasible, comprensivo y cortes, raras veces puedes percibir un altismo de enojo, salvo, claro, tener a Sasuke contrariando una de sus opinione. De resto, permanece bajo su mascara de indiferencia y total neutralidad. En ese entonces, no solo Suigetsu logro explotar la vena dormida del pelirrojo, igualmente, dar un paso hacia adelante y sujetar del cuello de la camisa al albino, quien si bien al principio solamente buscaba provocarlo, se quebró al tratar de mantenerse al margen dando conocer su auténtico carácter. Contrariada de dar un paso hacia él o no, me quede paralizada observando el panorama, notando como el mismo Suigetsu se reía de la reacción del otro.
— ¿Qué? — pronuncio con un toque de burla en su voz, induciendo mas la ira en el Sabaku. — ¿Acaso di en donde mas te duele, cabeza de tomate?
— No me hagas reir. — vocifero sumamente molesto, apretando sus dientes y agarre. — ¿Que puede saber una lagartija de alcantarilla de la vida de Elizabeth? Tu… entre todo el alumnado de Konoha, conoce solamente de balones, equipos y, básicamente, arruinar vidas escolares de otros.
— Por favor, si hice mas emocionante la estancia de Lizi en este sitio. — pronuncio, seguidamente de girar a mirarme con ese toque frívolo que tanto me heriza la piel del miedo. — ¿No es asi Lizi?
— ¡Ni se te ocurra llamarla de esa manera con tu sucia boca!
Exploto, pensé de inmediato, encogiendome al igual de hacerme hacia atrás al ver como Gaara alzaba su puño para impactarlo contra el rostro de Suigetsu. Afortunadamente, una imagen que jamas se me cruzo por la mente ver, se atravesó en medio de los dos chicos impidiendo que se diera tal acción. Karin, haciendoce notar, separo a ambos muchachos con una fuerza descomunal, que envío a cada uno de un empujón a una esquina contraria. Eso si, mis nervios seguían estan descolocados completamente.
— ¡¿Qué demonios pasa aqui?! — elevo su tono de voz mirando a los dos.
— Mejor tu ni te metas, salsa habanero. — dijo el albino temblando de la ira, mirando a Gaara como su próximo objetivo. — esto no es problema tuyo, nos relacionados son este imbécil y la “tierna” Lizi.
Al llamarme asi, aprete las manos contra mi pecho del terror y asco contenido. Esta no era ni la primera o última vez en hacerlo, lo aseguro.
— ¿Oh, estas seguro? — habló con ironía la pelirroja, girandose por completo hacia a dirección del neardental. — porque esto se convirtió en mi asunto desde que tuviste la osadía de lanzarme un batido frío en mi cara, por lo tanto, te recomendaría no meterte en mi camino bolsa de patatas putrefactas.
Oh… demonios.
— ¿Y qué puedes hacerme tu? — sonrio con altaneria, casi despreciandola por completo. — ¿Sacarme los ojos con tus uñas?
— No, pero podría patearte en una de tus nueces. — al decir eso, la pelirroja dio un paso hacia adelante optando por colocar una pose pensativa y observar la parte noble del chico. Suigetsu alarmado, dio un paso hacia atrás. — te doy hasta el libre albedrío de escoger por cual debería empezar, izquierda o derecha.
Sabiendo que no tenia nada mas que hacer en este lugar, Suigetsu miro a todas partes asustado y de inmediato, salio despavorido directo a la huida. Nadie en su sano juicio se atrevería a entrometerce en el camino de la pelirroja, menos tomando en cuenta la personalidad explosiva que posee, de hacerlo, debes asumir las consecuencias y buscar un lugar donde esconderte. Es por esa razón, que Suigetsu abandono el lugar teniendo la mínima oportunidad, induciendome en el cuerpo una clase de alivio reparador. Las articulaciones volvieron a funcionarme, la respiración en mis pulmones buscaban estabilizarse y la presión en el aire, alivianarse. Karin se devolvió en dirección a nosotros mostrando una expresión relajada, notando esto, suelto un resoplido nervioso de mis labios producto de la tensión vivida. Es oficial, estoy complementmente loca.
— No debiste tomarte la molestia. — pronuncio Gaara sonriendole de medio lado.
— Restale importancia, Sabaku. — respondió encogiendose de hombros. — Ese idiota se merece una buena paliza muy al estilo de mi barrio, siempre consigue sacarme de mis casillas, en general, con todos lo hace.
— Uno se percata en seguida de ello. — admitió con asco, casi igual a seguir manteniendo su rostro frente suyo. — las personas no parece llevarse bien con él.
— Me inquieta verlo esta noche aquí. — intervine con voz suave, casi pasando por completo los sentimientos de angustia de hace unos minutos. — no creo que vino a la noche de rechazados.
— No, que va. — negó rapidamente mi amiga. — seguramente se ha quedado hasta tarde en el gimnasio alzando pesas, desde que ganaron las intercolegiales ha adquirido mas estupidez en su cerebro.
— Ya veo… — susurro pensativa.
— Tranquila, ese mastodonte no va hacerte nada mientras nos encontremos aqui. — menciona comprensiva Karin, dándole una sonrisa pasiva a mi novio. — y estoy segura que Sabaku tampoco permitirá el respirar siquiera tu mismo aire. ¿Me equivoco?
— Estas en lo cierto.
— Bien, es mejor que pasen. — invita señalando al auditorio. — la señorita Hanabe esta por presentarse y su número le quitara el aliento a cualquiera.
Y que manera de hacerlo.
Tomamos asiento en las gradas de la parte de atrás, prácticamente de últimos, donde nuestros amigos nos esperaban pacientemente. Fue Tadase con su mirada perspicaz el encargado de preguntarnos la razón de nuestra tardanza, Gaara a simples palabras respondió toparnos con un enorme contratiempo, sin decir alguna cosa, el rubio nos observo en silencio deduciendo la situación. Luego, soltando un suspiro, giro al frente comprendiendo todo: tuve un problema con el pasado. Sana, tan entuciasta y animada como siempre, no tuvo rodeos algunos en hablar lo evidente, tropese con una lagartija de alcantarilla. Abriendo los ojos impresionada, medite que esta chica quizás era una vidente o algo asi, porque nadie en la vida podría descifrar los acontecimientos de otra persona de manera magistral, además, aquí no se encontraba un Inu para poder respaldarla. Soltando una risita divertida, dijo que tenia hace unos segundos el rostro bastante pálido y Gaara tenia el ceño mas fruncido de lo normal, eso son síntomas de tener un encuentro con alguien totalmente desagradable y causante de muchas desgracias. En general, no estuvo nada errada. Interviniendo en la situación, Akito llamo indiscreta a su amiga y de paso mando a callarla, ya iba a comenzar la presentación. Acomodandonos en nuestros puestos, percatandome que los abucheadores contratados seguramente por la entrenadora Utao, se encontraban estratégicamente en todo el sitio. Su asistente en primera fila, unos metros mas a la izquierda, un imbécil del equipo de fútbol, tres asientos mas atrás Rock Lee y finalmente, en la butaca frente de mi el antiguo encargado del coro. Debo de admitir que la entrenadora Utao se las trae, es astuta, frívola y muy menticulosa, invito a todas estas personas aqui solamente para doblegar el animo del club de Konoha, claro, sumandole el aprovecharse de no tener recursos para ir a las nacionales, al ser saboteados mediante un concierto, les daría razones de sobra para decir no servir para esto. Las luces empezaron a bajar seguido de un sumbido conocido, Kakashi-sensei era el presentador anunciando el número de apertura con gracia y soltura, además de halagar a la artista como es costumbre. Seguidamente, los acordes de una canción bastante conocida retumbaron en todo el sitio, dando el paso a una agraciada mujer castaña de piel nivia, vestida de un vestido purpura hasta el suelo estilo fiesta. No existe dudas, estaba resplandeciete, pero la canción que estaba por interpretar me helo el cuerpo completo. Allí se veían a prueba las palabras dichas por Karin antes de iniciar la noche de rechazados.
lo suficientemente cerca como para empezar una guerra, todo lo que tenia esta en el suelo,
sólo dios sabe porque estamos luchando,
de todo lo que digo, tú siempre dices más.
Dios, si realmente existes, dime que esto es una broma, una de muy mal gusto, porque esta maestra no puede estar cantando esa canción, una que podría describir a la perfección mi situación actual.
no puedo seguir con cómo le das la vuelta a las cosas, cuando me manipulas no puedo respirar.
La señortia Habane cantaba con un sentimiento que era imposible deducir estar igualmente sintiendo cada frase en interpretar, tal cual como yo, que se cruzaba en mi mente la imagen de un azabache particular.
así que no dejaré que te acerques tanto como para herirme, no, no te preguntaré, para que solo me dejes. no te puedo dar lo que te piensas que me diste tú. ya es hora de despedirse de esta forma de darle la vuelta a las cosas, de darle la vuelta.
Recuerdo como antes, Sasuke siempre buscaba la manera de evadir mis preguntas, queriendo mantenerme al margen de una situación tumultosa. Ahora, simplemente deseaba mantenerme a su lado aun teniendo esas condiciones, pero no permiti tal cosa, aunque me doliera, debía de seguir a adelante y dejar atrás aquella presión que me dejaba en el pecho.
bajo la más dura apariencia puedo ver, ohh,
que donde el amor se perdió se encontró tu fantasma. capeé un millón de tormentas para dejarte, y da igual todo lo que lo intentes, jamás me derribarás.
Era cierto, daba igual todas las artimañas en hacer, manejar a los R.e.d a su conveniencia, manipular al consejo, mirarme con cara de cachorrito regañado, no, no bastaría para reconciderar mi decisión. Las cartas ya estaban hechadas.
la próxima vez seré más valiente,
seré mi propia salvadora,
cuando oiga la llamada del rayo.
la próxima vez seré más valiente,
seré mi propia salvadora,
valiéndome por mi misma.
Sorprendentemente, Gaara en ningún momento se giro a mirarme, pero si que Tadase lo hizo y se percató del grado de afectación de producir esta canción en mi. Él era comprensivo, conocía a la perfección el no poder borrar ese rostro de mi mente, el no poder evitar relacionarlo con el presente, sobre todo, el no poder olvidarlo del todo porque seguiría perteneciendo a una parte de mi corazón, una que es terco en ceder.
así que no dejaré que te acerques tanto como para herirme, no, no te preguntaré, para que solo me dejes. no te puedo dar lo que te piensas que me diste tú. ya es hora de despedirse de esta forma de darle la vuelta a las cosas, de darle la vuelta.
La canción acabo dejando a una maestra Hanabe transparente, pura y sensible, coloque un poco mi drama personal de lado para percatarme que ella no solo sentía la canción, igualmente la estaba viviendo. Sorprendida de tal hecho, los aplausos a mi alrededor no tardaron en escucharse, incluso los saboteadores, se mostraban facinados de la interpretación de la señorita, dando como ejemplo al antiguo encargado de coro que secaba sus lágrimas y aplaudía con entuciasmo. Bien, al parecer, esta mujer si puede aplacar a las masas. Seguido de unos agradecimientos, la señorita Hanabe sonrio algo triste y se retiro del sitio, escuche a mi lado a Sana diciéndole ser una maravillosa mujer, tener una apariencia de infarto y una voz encantadora, ronca, apasible con un toque de misteriosa. Akito agregó entender porque amaba tanto a estas personas, la manera de complementarse los unos a los otros, ayudarse e impulsar salir adelante sin importar las circunstancias era admirable. Asintiendo orgullosa, dije que gracias a ellos aprendí muchas cosas, porque cuando las cosas simplemente se salían de control, podía sumergirme en aquella sala de coro y contar con doce personas para animarme. Gaara colocando una de sus manos sobre mi cabeza, hablo con tono jovial el haber aprendido de perseverancia de ellos, sin duda, fueron los mas grandes maestros en ese ámbito. Además, de demostrar quererme mucho y extrañarme, podríamos ser diferentes en varios aspectos pero, las familias son asi y no se reprimen en ayudarase.
Pasando la pagina de buenos recuerdos, el maestro Kakashi vuelve a aparecer para presentar la siguiente artista y de los labios no puedo evitar dibujar una sonrisa, porque esa chica es tan tierna como lasiva, encantadora como tímida, sobre todo, amiga incondicional al pesar que desde el principio no lo eramos. Hinata. Acomodandome en mi butaca, le susurro a mis amigos el prepararse para un número increíble, la voz de esta chica es muy dulce, calma y candida, obviamente no esta tan trabajada como la de Sakura, la voz líder de Konoha club, pero si entuciasmaria a cualquiera. Los acordes de una canción movida suenan en el auditorio, acto seguido aparece la pelinegra con micrófono dando giros en su mano, tiene un aspecto feroz, como si viniera a comerse a su publico de un bocado. Tampoco me extrañaria si lo hiciera.
Uno, uno, uno…
Hablando en sueños por la noche,
volviéndome loca
-perdiendo la cabeza, perdiendo la cabeza-.
Lamentablemente la canción de Hinata no tiene el mismo resultado que la señorita Hanabe, pues los abucheadores comienzan de las suyas: gritando cosas ofensivas.
Lo escribí y lo leí en alto,
esperando que me salvase
-demasiadas veces, demasiadas veces-.
Mi amor, él me hace sentir como ningún otro,
ningún otro.
Giro mecánicamente en dirección donde esta el miembro del equipo de futbol fulminandolo con la mirada, me pregunto si no tiene que encontrarse con su amigote Suigetsu, asi dejaría de decir tantas estupideces juntas. Ni mencionar de Rock Lee, aclamando como un obsesivo loco a Sakura, ella si es la reina entre las reinas y, la pobre de mi antigua compañera de coro, no pasara de ser un chicle pegado debajo de un asiento. Aun con el público de su contra, Hinata sigue perseverante, apretando sus delicadas manos en el micrófono y haciéndose de oidos sordos, muy al pendiente de su interpretación.
Pero mi amor, él no me ama,
así que me digo a mí misma.
Me digo a mí misma:
Uno, no descuelgues el teléfono,
sabes que solo te está llamando
porque está borracho y solo.
Dos, no le dejes entrar,
tendrás que volver a echarle otra vez.
Entonces, en algún punto del performance, la voz de la pelinegra flaquea, sus ojos se mueven alterados por todas partes nerviosa y los anteriores movimientos confiados de su cuerpo se paralizan, quedando prácticamente inmóvil en medio del escenario. Sana cansada de tanto amedrentar a mi amiga, se levanta de su asiento lista para atacar a los imbéciles saboteadores, pero Akito la detiene sosteniendola de su chaqueta de Red. Ella voltea reclamandole porque la detiene, a lo que el rubio susurra estar de apoyo, es decir, Hinata tiene que entender que una bola de idiotas no van a cambiar su talento, menos doblegarla y que aparte de esos cinco, existimos nosotros demostrando gustarnos su interpretación. Sin embargo, a medida de pasar los segundos se que eso no ocurrirá, Hinata es del tipo sensible, ella podría salir claramente afectada de todo esto.
Tengo reglas nuevas, las enumero.
Tengo reglas nuevas, las enumero.
Tengo que decírmelas a mí misma.
Tengo reglas nuevas, las enumero.
Tengo que decírmelas a mí misma.
Finalmente ocurrió, Hinata no pudiendo mas soportar mas la presión del público, salio corriendo cubriendo su rostro de un evidente llanto sin culminar la canción. Quede literalmente pegada en el asiento, en tanto Sana, librandose del agarre de Akito salia corriendo al encuentro de los personales mas crueles de toda Konoha. La verdad, no preste atención al alboroto que formo Sana al reclamar su ridícula actitud a los idiotas, simplemente permaneci muda pensando lo muy destruida que debe de estar Hinata ahora. Es decir, el año pasado no podía ni siquiera tener frases coherentes en su oraciones sin evitar tartamudear, se escondía en su enorme fleco y mantenía una apariencia oscura, solo para no llamar la atención de los demás. Ahora, fue lanzada a este matadero en acto de puro de suicidio, sus verdugos han sido implacables. Sintiendo una calida mano sobre mi mano, alze el rostro topandome con la suave expresión de Tadase, solte un respingo pues esperaba era tener a Gaara a mi lado y no mi amigo. Este leyendo mis pensamientos, señalo con su cabeza hacia adelante mostrandome a un pelirrojo sosteniendo de la cintura a Sana colerica, loca y totalmente fuera de si, reclamandole al antiguo encargado de coro su actitud ridícula e innecesaria en un concierto. Claro como si a ese viejo ridículo le importara eso. En realidad, no quería permanecer en el auditorio siendo partifice de un enfrentamiento de este calibre, simplemente quería ir a la sala de coro y revisar los daños ocasionados en mi amiga Hinata.
— Puedes ir, — me insentivo Tadase, encogiendose de hombros. — en todo tu rostro se le ve a gritos. No te preocupes por nosotros, menos Sana, Gaara encontrara la forma de calmarla.
Asintiendo dudosa, me levante del asiento rápidamente saliendo de aquella hilera de asientos, sinseramente ni me tome la molestia de girar atrás en dirección de Tadase, simplemente corrí a donde me llamaba mi mente. Al entrar a la sala de coro, me percate que todos mis antiguos compañeros de coro se encontraban reunidos, unos rostros conocidos tales como el de Sai y Kiba, parecían alterados y dispuestos a salir afuera para partir traseros. En cambio, Neji y Trevol, mantenían sus puños cerrados evitando quizás, dar un primer puñetazo al quien se le cruzara en el camino. Sakura fue la primera en notar mi presencia en la sala, se acerco hasta la entrada y sosteniendo mi mano, me invito a pasar normalmente. No me dijo nada, no reclamo nada, simplemente mantuvo una expresión de total pena hasta llegar donde esta la afectada. Entoces no pude conterner igualmente mi rabia. Hinata se hallaba sentada junto a Naruto, este la mantenía muy abrazado a él acariciandole su hombro en un debil intento de calmarla, pero era imposible, su llanto parecía no tener fin estaba muy destrozada. Contagiado de la situación, Neji pidió al maestro Kakashi parar esta absurda comedia de humor negro, esas personas de afuera querían rodar su cuello en medio del escenario, ya lo lograron con Hinata, no le extrañaria hacerlo igualmente con los siguientes.
— Lo siento chicos pero no podemos hacerlo. — respondió el sensei, sorprendiendo a mis amigos. — tenemos que continuar y demostrarles que pueden abuchearnos, lanzarnos batidos frios todas la mañanas y querer destrozarnos de todas las formas posibles pero jamas, de los jamases, lograran callarnos.
¡Santo infierno ardiente! Esas frases, aquellas frases llenas de optimismo, esperanza y realidad, llenaban mi espiritu de regozijo. De eso se trataba Konoha club, de no importar cuantas veces quisieran derrotarnos, eventualmente saldríamos a flote entre la cenizas y renaceriamos como el ave fénix. Recapitulando las palabras del maestro, Ino da un paso hacia adelante sonriendo socarronamente, dando a entender que tenia una idea en mente, su novio le quedó mirando confundido preguntándose si ocurría algo con ella.
— Creo saber como mantenerlos ocupados en tanto el siguiente se presenta. — comentó la rubia muy segura de si misma. — además de ser un gran incentivo para hacerlos votar por mi para la reina del baile.
Oh, por supuesto, el sueño de la Yamanaka desde tener memoria. La presidenta del consejo de estudiantes, la capitana de las porristas y ahora, la reina del baile donde estaría en la máxima en la cúspide de la Pirámide social de Konoha. Tomando en cuenta que su novio es Sai, el capitán del equipo de fútbol que, casualmente, terminaron ganando el campeonato, ganar la corona del baile, sera pan comido para ellos.
— ¿Te refieres a los caramelos que preparastes esta tarde? — pregunto Sai dudoso.
— Si, esos mismos. — se giro hacia atrás, con la vista de todos sobre ella. — sabía que me serviría para repartirlos esta noche. ¿Le importa si lo hago maestro Kakashi?
— De ninguna manera, Ino. — sonrio incrédulo el sensei, percibiendo el entuciasmo desbordante de su alumna. — entre mas ayuda tengamos para aplacarlos, mejor. Ahora, ¿Naruto eres el siguiente?
— Si, maestro. — contesto levantándose del asiento.
Rápidamente, ocupe el lugar de él sosteniendo las manos de su novia en señal de apoyo, ella me miro con su perla de ojos conteniendo lágrimas y forzando una sonrisa, no debía de hacerlo cuando se sentía tal mal, yo la entendía completamente. En todo caso, en medio de este caos, me percate que en ningún momento vi a Minami en la sala de coro. Al parecer, se tomo muy encerio el papel de “diva” que debe presentarse de última en un concierto, aunque comprendo su postura de querer ser tomada en cuenta como la artista que es, no creo conveniente comportarse así cuando todos aquí la necesita, en especial Hinata. La pobre esta temblando tanto, que temo por verla romperse y no en el sentido literal. Neji junto a Sasumika se acercan hasta donde nos encontramos, pienso que la castaña saldrá con una de sus tantas cosas absurdas pero, simplemente, toma asiento al otro extremo de ella acariciandole el cabello con dulzura, en tanto su pareja, acomoda sus lentes diciéndole palabras de apoyo. Todo va a salir bien, Naruto la vengara sublimemente. Ya estando preparada, Ino sale al auditorio armada de una cesta de cajas de dulce, mi hermano contrariado toca la posibilidad de acompañarla en su travesía, pero ella lo detiene. Es decir, solo son caramelos, nadie ha sufrido un accidente por comerlos o repartirlos, estará bien, igualmente ayuda que algunos R.e.d estén afuera. Sin mas, la señorita Hanabe, la sostiene de un brazo y guiñandole un ojo a Sai, la lleva hasta la entrada al auditorio. Es en ese instante, que veo a Sakura, se mantiene en una esquina del aula de coro en silencio y muy pensativa, en raras ocasiones puedes verla de esa manera, cosa en tener sus significados. Primero, Sai, siendo lo convencional o usual para la pelirosa, segundo, un solo, no estando tan lejano a la realidad tomando en cuenta de cantar de último en el concierto de los rechazados, es su máxima estrella y es su deber culminarlo por todo lo grande. Si es asi, ¿cual es el problema? Sencillo, Minami. A lo largo de este año ambas han sabido controlar sus diferencias, entablar amistades y llevarse bien, entendieron que tienen un mismo fin y es el de expresarse, tan solo tienen que tener sus ambiciones bien puestas. Conociendo a Sakura, eso es lo que la mantiene tan ocupada en sus pensamientos, mas a nadie sabe la importancia de un número de una presentación y, siendo la noche de rechazados, tiene que relucirse es ellos, no ella. Dejando a Hinata con Sasumika y Neji, camino en dirección de la pelirosa mantiendo primordialmente, descifrar sus pensamientos.
Mi amiga al verme, suelta un respingo de la impresión demostrandome que esta en cualquier parte menos aqui, arqueando una de mis cejas, cruzo mi brazos exigiendole el paradero de Minami. Lo se, lo se, no estoy en postura para hacer algo como ello, pero para aquel entonces, se presento de esa forma y en parte, culpa de lo acontecido era de ella. La pelirosa impresionada, se coloco la mano en el pecho sobreactuando, que ella no tenia porque estar pendiente de cada artistas en presentarse, si Minami era una profesional, haría acto de presencia en cualquier momento. Claro, claro, y yo no fui acosado el año pasado por un neardental.
— Vamos, Sakura. — refute con sarcasmo. — no soy ninguna tonta, menos nací ayer, es obvio que ocurre algo y, ese “algo”, esta relacionado con la última presentación de la noche.
— ¿Como supi…?
— Es lo de menos, — le corte el rollo enseguida, no colocando en evidencia mi amiga Hinata. — porque debes de admitir que en parte Minami, tiene razón.
— Perdona, — pronuncio con aires de grandesa, casi recordandome a la Sakura de hace un año atrás. — pero sabes perfectamente que mi talento no ha surgido para ser apagado, lo contrario, Kakashi-sensei fue quien decidió el programa.
— De eso, no me cabe duda. — respondi enseguida, adoptando la misma pose que ella. — pero eso no explica que le des mas importancia a tu egoísmo, en lugar de Minami y las ganas de ser, por primera vez, el centro de atención en algo. ¿Esta mal eso?
— ¿Esta mal igualmente pensar en mi futuro? — inquirio ofendida, tal cual a haberla acusado de cometer un delito. — esto sera de antesala para las nacionales, una buena oportunidad para pulir mi voz. ¿Insinuaste lo contrario?
— Eres la capitana de Konoha, Sakura. — le recorde rodeando los ojos con fastidio. — quien reciben la mitad de los solos, mas parte en números grupales y la atención del maestro Kakashi, es decir… ¡Eres su favorita! ¿Que tienes la de perder aquí? Es obvio, que no Minami.
— Sandeces. — replica a mi comentario, cerrando un segundo los ojos y dando un paso hacia atrás. — aqui nunca ha existido favoritismos, son solo excusas para no admitir que tengo mas talento a cualquiera de los otros integrantes.
Al decir eso, una ola de calor invadio todo mi cuerpo de la rabia, porque ese comentario era sin dudas de la Sakura frívola y egoísta del año pasado, no la que me invito hacer un dueto con ella porque eramos mas parecidas de lo pensado.
— No eres mas que una fastidiosa, Sakura. — comence diciendo arrugando la cara, ella abrio los ojos de golpe percatandose de la magnitud de mis palabras. — aparentemente la humildad no es una característica tuya, sino algo, en lo cual, careces. Pero no importa, no importa que a Hinata la hayan abucheado ahorita, no importa que esta noche esten siendo cortadas las cabezas de tus compañeros de Konoha. Sobre todo, que Minami este adoptando un comportamiento estúpido porque no es escuchada su voz. — hice una pausa, tomando aire por todas las palabras juntas que utilice para explicarle lo ocurrido a la pelirosa. — Esta bien querer llegar a la sima, ser popular y tener el reconocimiento de las personas. Pero el hacerlo solo, simplemente incrementara las desdichas en tu interior, no la felicidad. Y creo, que antes ya lo habías vivido.
Dándole completamente la espalda, salgo sumamente enojada con Sakura de la sala de coro, colerizada seria la mejor palabra, porque aun parecía sin saber la importancia de tener compañeros alrededor que te apoyaran profundamente. ¿Acaso no era un gran ejemplo de ello? Cuando Sasuke boto a la basura nuestra amistad, senti que Red no era mas a un infierno en lugar de cielo, un sitio de alta seguridad que no daba nada mas. Entonces ella y Minami me animaron para conseguir mi sitio, tener amigos y un solo grandioso en el coro. Gracias a tener amigos logre hacerlo. Ahora, la pelirosa le daba mas importancia a un estúpido solo que su amistad con Minami, ignorando que tener poder no lo es todo en la vida, mas si al tenerlo, no tienes nadie a tu lado. Entre al auditorio rápidamente ocupando mi sitio, Gaara arqueo las cejas preocupado al notar mi ceño fruncido, en tanto Tadase pregunto como se encontraba Hinata luego de lo ocurrido. Las palabras salieron de mi boca con veneno, ditaminando primero que nada a la capitana de Konoha club fastidiando todo con su actitud, mientras la pobre pelinegra adquiría un nuevo trauma de presentarse en un escenario sola. Nadie dijo nada a mi argumento, solo se miraron entre ellos confundidos, era tanta mi rabia que ni me percate de la silenciosa Sana, devorando una caja de caramelos medio refunfuñando en su asiento e ignorando a todos. Ino cumplió mas alla de su cometido, tambien calmo al canario enfurecido. Pasando por alto mi enojo, Tadase me explico que mientras permaneci en la sala de coro de Konoha, Naruto hizo una excelente presentación que dejo a todos con la mandíbula en el piso, claro, literalmente. Sus movimientos, coordinación, soltura y manera de manejarse por todo el escenario al ritmo de la musica, le dieron pie a pararse y aplaudir con entuciasmo. En cierto momento, le recordaron a la dinámica de la interseccionales, donde junto a Sasumika, se robaron en aliento del público con su baile. Le daba miedo que ese talento fuera demostrado en las nacionales, porque eso colocaría un poco en problemas a los R.e.d, aunque por supuesto, nosotros no podíamos quedarnos rezagados. Inevitablemente, solte una risita entre dientes, liberando parte de mi rabia en ello. ¿Lo ven? Konoha club no solo es Sakura y Sai, tienen otros integrantes con grandes potenciales por brillar, no solamente lo digo por Naruto o la misma Sasumika, igualmente por Neji, Karin y Hinata con un solo que pudo lograr alcanzar sus expectativas personales. A estas alturas refutar contra las teorías de manejar un coro de Kakashi-sensei seria una idiotes, pero si le diera mas oportunidades a los otros chicos de Konoha club, las cosas podrían ser ligeramente diferentes. Escuchando nuevamente el zumbido conocido, sale al escenario Ten-Ten junto a Kiba para cantar un dueto, es curiosa la voz de la chica combinada, le daba un toque gracioso en lugar de serio mas aun, cuando en toda la canción Kiba es rechazado por ella. No queda dudas, es una presentación sublime. Los siguientes en darse a conocer son Sasukima y Neji, su dueto es suave a la par de sublime, el muchacho posee la misma agilidad mayor o igual a la de Naruto, su dificultad vendría siendo el problema residente en sus ojos, como tambien la sequela que le quedó en su cuerpo de aquel accidente, es decir, no ejercer mucho movimiento y cuidarse. Nuevamente los aplausos de mis amigos ocupan todo el lugar, los verdugos no estan muy interesados en prestar atención en el escenario, si no de llenar sus buches de golosinas. Es una excelente oportunidad para estrechar sus manos con Sakura, asi aprovechaba en conocer una prueba en la capacidad de aguante y, las repercusiones en sus alumnos.
Se da un receso donde lo aprovecho para dar un paseo, debería ir a buscar a mis amigos del antiguo coro donde pertenecí, aun asi estaba tan sumamente enojada con Sakura que, tenerla lejos, lo encontraba lo mejor. Aunque le explicara los lugares mas emblemáticos en mi perspectiva a mis amigos, Gaara y Tadase se dieron cuenta de algo extraño, claro, manteniendo en cuenta en extrañar esta atmósfera particular y conocida, fueron las paredes que lograron captar el crecimiento, lágrimas, luchas y anécdotas de alegría. Konoha fue mas a una escuela, fue mi hogar. Asi que, dispersando mis malas pulgas, Tadase sujeto uno de mis hombros dandome apoyo, diciendo lo que mas nadie se atrevió a decir: la nostalgia de mis ojos. Me hacia falta esta escuela. No lo negue, hacerlo a estas alturas de la vida seria francamente estúpido, pero resultaba que este sitio no me daba la seguridad, ni paz en brindarme Red. Gaara mismo podría de decir, hace una hora atrás se presto una muestra, donde al pesar de mantenerme fuerte, el escalofríos invadiendome el cuerpo al tener a Suigetsu cerca, era sinónimos de miedo. ¿Realmente creían tener la fuerza de aguantar aquello? Sana, sonriendo mas comprensiva a lo esperado, puntualizo que en algunas ocasiones, los cambios no necesariamente son malos, sino, buenos. Akito asintió a tal argumento, porque si nada de lo vivido en esta escuela hubiera ocurrido, nosotros tres nunca estuviéramos parados frente a los otros. Riendose estridosamente, Sana dio un paso hacia el muchacho mucho mas grande a ella apoyándose en su hombro, dándole palmaditas convencida de tener toda la razón, esas acciones de un perpetrador obsesivo como Suigetsu, permitieron llevarme hasta Red, conocernos y hacernos buenos amigos. No todo fue para mal. Asintiendo finalmente, el tiempo de receso culmino, anunciando que debíamos volver. Si mis cálculos no fallaban, este se suponia el momento donde los R.e.d tendrían que haberse presentado, como las cosas cambiaron un poco, al igual de la señorita Hanabe presentarse primera a todos, quedaba la última presentación en mano de Sakura, daba igual, Minami seguía desaparecida y no se doblegaria ante nadie. Sin embargo, me hubiese encanto hablar antes con ella, simplemente para ponernos a corriente. No obstante, a medida de pasar el tiempo, sumandole los puestos vacíos de los abuchadores, las cosas tornaron un color peliagudo. Frunciendo el ceño, gire mirando a mi novio contrariada, se supone que la presentación seguiría su curso, con o sin coros y personas de alto renombre.
— Bueno, ya valió. — dije parandome de la silla teniendo la austuta mirada de mis amigos sobre mi, una de las grandes cosas características de mi personalidad, es el odiar esperar. Asi que, esto se ponía peligroso. — voy a ver lo que sucede.
— Aguarda, Elizabeth. — me sostuvo con seriedad el pelirrojo, impidiendo mi escapada triunfal. — en cualquier momento comenzara. Aguarda mientras salen con nosotros.
— ¿No se han percatado de algo? — inquiri con ojos cerrados, haciendo unos pequeños ejercicios del control de la ira. — el público de hace un momento no esta, desapareció completamente. Eso quiere decir que esta ocurriendo algo. Dejame ir a averiguar.
Antes de escuchar algo por parte de mis amigos, sali corriendo rápidamente desde el escenario hasta detrás de bambalinas, sorpresivamente allí se encontraban dos personajes conversando: Sakura y Minami. Impresionada de tal imagen, acelere mis pasos hasta ellas con la total disposición de defender a la morena, cosa de ser innecesario. Al segundo de estar junto a ellas, las chicas se abrazaron dejandome con un montón de palabras incrustadas a la garganta, ellas al percatarse de mi presencia y la expresión congelada de mi rostro, soltaron una carcajada divertida a la par de acercarse a mi y unirme a su abrazo. Ah, tan bizarro igual a la última vez que lo hicieron, me sentía igual a un emparedado de queso, donde efectivamente, soy el relleno. Acto seguido, Minami me agradeció de haberme defendido de Sakura, pensando de ser innecesario de todas formas, pero le alegraba saber que aun desde la distancia, podía contar conmigo.
— Es ridículo. — murmure cohibida. — que me lo agradezcas, lo es. Digo, somos amigas, ambas hemos pasado por tantas cosas que el apoyarnos resulta natural.
— ¡Oh, mi pequeña ya ha crecido tan rápido!
Ya decía que su comportamiento de madre sobreprotectora esta tardando en aparecer, aunque ella ya de por si, cargaba con esa imagen desde hace mucho tiempo.
— Bueno, Minami, ha llegado tu momento de brillar. — comento sonriente, Sakura.
— ¿Qué? — exclamó perpleja.
— Podría explicartelo pero, tomaría mucho tiempo por eso. — hizo una pausa tornando su mirada detrás de las espaldas de nosotras. — otras personas se encargaran de hacerlo.
Al instante de volvernos hacia el escenario la cortina se levanto mostrando la coral de le iglesia de Minami, quien esta ocasión la componían mas niños a adultos. Sorprendidas de tal acción, mi amiga miro a Sakura tratando de optener alguna explicación, la pelirosa solo se encogio de hombros divertida y señalo a los alto parlantes que emitan la melodía de una canción conocida, a la par de pegajosa. Entonces, bajando los escalones del escenario, el primo favorito de Minami apareció cantando los primeros acordes de la canción y, mirando hacia donde se encontraba, le daba una invitación a acompañarlo. Aguarden un segundo… ¿Desde cuando planearon todo esto? Sakura guiñando uno de sus ojos, le dio riendo suelta a la morena para hacer su número, la noche era suya.
Up with it girl
Rock with it girl
Show dem it girl
Bounce with it girl
Dance with it girl
Get with it girl
Mas a contagiada, la morena se olvido de todo y adopto la postura de una artista, dando pasos cautelosos alzando su encantadora voz y colocándose junto a su primo, eso si, sintiendo realmente la vibra de la canción.
Come on, come on, turn the radio on
It’s Friday night and I won’t be alone
Gotta do my hair, put my make up on
It’s Friday night and I won’t be alone
Til I hit the dance floor
Hit the dance floor
I got all I need
No I ain’t got cash
I ain’t got cash
But I got you baby
Estaba muda, todos los del club Konoha estaban sentados disfrutando del espectáculo, la morena se movía con gracia y sofisticacia por el escenario, bailando, haciendo miradas divertidas con su primo y compartiendo con la coral de su iglesia, la cual, estaban robando cada gramo de mi aire. Realmente, son fantásticos.
Jus u an me
Baby I don’t need dollar bills to have fun tonight
(I love cheap thrills)
Baby I don’t need dollar bills to have fun tonight
(I love cheap thrills)
I don’t need no money
u worth more dan diamond more dan gold
Gire para mirar con perspicacia a Sakura, ella sonreía muy animada en dirección al escenario, donde Minami unía su voz con la de su primo, teniendo espalda contra espalda en tanto los chicos de la coral alzaban sus manos, realizaban los coros e incluso, bailaban. Esto esta muy bien ensayado, tanto que daba escalofríos. No lo sé, pero seguramente la pelirosa esta metida hasta el cuello en esto, mas si agregamos al primo se la morena, es decir, ese chico adora a Minami es su ejemplo a seguir.
As long as I can feel the beat
mek di beat ju tek control
I don’t need no money
u worth more dan diamond more dan gold
As long as I keep dancing
Free up urself get outta control
Minami se separo de su primo dando pasitos rápidos de baile, haciendo señas con su mano como si tuviera algo de alto nivel al frente suyo, luego negaba con la cabeza y nuevamente unía pasos con su familiar en una coordinación extraordinaria, aunque no tanto comparada a la conspiración de cierta pelirosa sumamente misteriosa. ¿Desde el inicio fue su extrategia? ¿O todo fue algo de último minuto?
Come on, come on, turn the radio on
It’s Saturday and it won’t be long
Gotta paint my nails, put my high heels on
It’s Saturday and I won’t be alone
Til I hit the dance floor
Hit the dance floor
I got all I need
No I ain’t got cash
I ain’t got cash
But I got you baby
Los morenos parecían peces en el agua, primero uno cantaba parte de la canción, segundo, el otro respondía. Acto seguido, la coral daba su toque magico con sus voces de fondo a la par de sus movimientos de baile, es una sincronizado de miedo, sobre todo, un performance alucinante que te mantiene todo el momento pendiente del escenario sin despegar la mirada. Sin duda, esta noche se la terminaría llevandola bajo el abrigo mi amiga, una cosa si, se la merece con todos los intereses existentes en el mundo.
Me and you girl
u and me
drop it 2 di floor and mek mi see your energy because
mi nah play no hide and seek
wah fi see di thing u have me feel week girl
cause anytime u wine an kotch it di selector pull it up
and put it on repeat girl
I’m nah touch a dollar in my pocket
cause nothing in this world ain´t more
dan what u worth
Entonces, Minami frena sus pasos de baile en medio del escenario, alzando su voz encantadora colocando su mano en el pecho.
I don’t need no money
Su primo rodendola, contestaba su parte de la canción.
u worth more dan diamond more dan gold
Nuevamente Minami.
As long as I can feel the beat
Otra vez su primo
mek di beat ju tek control
Minami.
I don’t need no money
Su primo
u worth more dan diamond more dan gold
Una vez mas mi amiga.
As long as I keep dancing
Y, entonces, finalmente su primo.
Free up urself get outta control
Girando hacia nuestra dirección, mi amiga nos extediende a mano para que la acompañemos, Sakura nos miramos un segundo y sonreimos, la morena no quería tener este triunfo sola, si no acompañada. Sonriendole a la pelirosa, sali corriendo a su encuentro, donde ya todo el mundo se encontraba alli, incluido mis amigos de Red.
Baby I don’t need dollar bills to have fun tonight
(I love cheap thrills)
Baby I don’t need dollar bills to have fun tonight
(I love cheap thrills)
u worth more dan diamond more dan gold
¿Pueden imaginar el desastre de la cantidad de chicos en el escenario? Sasumika y Naruto inventado pasos de baile, Neji, Kiba y Ten-Ten aplaudiendo junto al maestro Kakashi, Sakura compartiendo tiempo con los niños de la coral de la iglesia de Minami, Ino y Sai en lo suyo, ya saben, cantandose partes de la canción entre ellos, Karin y Trevol saltando al disfrutar del momento, en tanto los niños de Red, en general, Gaara controlando a la muy alocada de Sana que se pegaba al primo de Minami que seguía cantando al pesar del acoso. Y yo que pensaba que dejamos a Amu con los R.e.d.
La, la, la, la, la, la
(I love cheap thrills)
La, la, la, la, la, la
(I love cheap thrills)
La, la, la, la, la, la
(I love cheap thrills)
La, la, la, la, la
(I love cheap thrills)
Aquella noche me divertí tanto que olvide todos mis pesares, me entregue por completo a la alegría de tener junto a mi a las personas realmente importantes para mi. Rei, cante, baile y salte hasta decir basta, realmente creía que los momentos de felicidad podrían durar para siempre, que, al pesar de nuevamente estar el inicio de una nueva etapa de mi vida, las cosas podrían culminar con un esplendoroso amanecer. Pero no, la vida no solo la compone la felicidad, la acompaña la tristeza y eso, la seguiré experimentando desde ese instante en adelante.
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