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Tour WINGS in Chile part 3
Tour WINGS in Chile part 3
First Love
Para cuando lo conocí solo
tenía diecinueve años, me encontraba cursando mi segundo semestre de Relaciones
Internacionales, fui tan desanimada a clases rodeando la cabeza de repetir una
asignatura nuevamente, durante las vacaciones tuve muchas discusiones con mi
mamá llevándonos a niveles críticos. De igual forma, considere en abandonar la
carrera, estudiar algo más acorde a mi personalidad y gustos. Me encantaba
dibujar, por ende y siendo un camino más fácil escogí Diseño Gráfico, siendo rápidamente
desechado porque mamá fue perseverante en su visión de seguir adelante con las
relaciones internacionales, después de todo, no iba a dejarme vencer tan solo
por una materia. Si, en adelante, volví al auténtico camino de mi vida.
Pero lo conocí a él, mi autentica desgracia en todo los sentidos. En el romántico, académico y personal.
Pero lo conocí a él, mi autentica desgracia en todo los sentidos. En el romántico, académico y personal.
Lo malo en enamorarnos
ciegamente de una persona seria básicamente en subirlos en un pedestal,
creerlos en seres fuera de este mundo, incapaces de cometer errores, dañar y
realizar barbaries. Si, ese fue precisamente mi caso. Eleve a Adrián a un montículo
en jamás merecer, lo pinte de los colores más claros del mundo, resultando ser
su alma más oscura a la penumbra de la noche. Me cegué en sus encantos, en la
forma de mirarme, hablarme e incluso sonreírme, pasando por alto el solo
utilizarme en su plan macabro. Ser una más de sus conquistas. Hacerme la
desentendida con no amarlo, no luchar y convertirme en una real tonta solo por
él sería una de las peores mentiras salidas de mi boca, este sería básicamente
una de las razones de porque la caída dolió más a cualquier otra cosa.
En el instante de
enterarme del noviazgo de Adrián con una de mis amigas fue caótico, no lo
niego, se le veían prácticamente juntos en todas partes y mi cerebro se negaba
a aceptar la verdad cerrándose en un círculo bastante patético. Son muy buenos
amigos. Llegando precisamente Mariana, una chica aún más cercana a mí y
revelando la verdad, fue objeto de las mentiras del chico. Allí en ese preciso
instante entendí que tapar el sol con un dedo no es correcto, huir de la
realidad no es correcto, sobre todo, querer a una persona que solo busca hacerte
daño aún menos. Por lo tanto, de forma sencilla y concreta, me aleje en todos
sentidos de Adrián y me enfoque en mis estudios, mi familia y mis mejores
amigos. El amor había pasado en un segundo plano llamándolo no ser para nada
importante, encerrándome en un caparazón evitando salir nuevamente herida de
volver si quiera a intentarlo, del mismo modo, me cuestione a mí misma muchas
cosas sobre todo la forma de vestirme y lucir. Efectivamente, mi autoestima rebosante
antes por las nubes bajo al suelo y fue pisoteada innumerables veces, me dije a
mi misma no tener las oportunidades de ser feliz o al menos, en forma romántica.
Tampoco lo necesitaba, estaba teniendo una vida placentera tal cual a como la
llevaba.
Eso me lleva al presente,
justo al frente del causante de mis llantos y dolores, viéndome con sus verdes
ojos como si nada ocurrió en el pasado entre ambos, convirtiéndonos en los
mejores amigos de toda la vida. Tienes que estar... ¡Jodiendome! No es como si
fuese a borrar de mi memoria las lágrimas, los lamentos, mi sufrimiento por él
y el gran cariño que una vez le tuve, aunque con sinceridad, lo único en tener
sosteniendo entre mis brazos es rabia. Muchas personas alardean de cuando ven a
alguien quien amaron mucho, sentir nuevamente las mariposas, el calor que una
vez los abrazo con locura y las ganas incontrolables de fundirse nuevamente en
ello. Les puedo asegurar algo con certeza, no estoy entre esas filas. Jimin,
quien sostenía mis hombros con fuerza, soltó un ligero gruñido estando
dispuesto a enfrentarse contra quien sea por mí, se lo agradecía pero lo creía
innecesario a ese sujeto es mejor pasar de largo e ignorarlo. De lo contrario,
se creerá cosas en no ser.
— ¿Vas a permanecer en medio de tus amigos sin permitirme acercarme?
— pregunto con cinismo, aun con ello, miraba a Bangtan con evidente susto, mas
a Nam Joon. — Diles que me conoces, no
nos hará nada mal aclarar cosas del pasado.
¿Aclarar? ¡¿Qué demonios
vamos a aclarar?! Si entre nosotros desde el inicio quedo muy claro, solo fue
un juego de niños, mientras el muy imbécil salía con mis amigas como si nada.
¿Le ven algo enredado allí? Porque yo no. Yoongi dio un paso hacia adelante sonriéndole
socarronamente, era en cierto modo gracioso verlo delante de él siendo tan de
baja estatura en comparación a Adrián, sin embargo, no decía intimidarse ante
ello. Deberían recordarlo, fue este mismo Min Yoongi de patearles el trasero a
dos maleantes, estoy segura de poder contra un idiota ególatra como Adrián, sería
un bocadillo para él.
— Estas de suerte, chico. — hablo en español, tomando por sorpresa al
ojos verdes. — se manejar su idioma. Eso
no dice permitir dejarla contigo, mejor mantente alejado.
— ¡¿Pero qué...?! — busco pronunciar.
— Vámonos de aquí, hyung.
— interrumpió Kookie colocando un alto al fuego, sin dejar de demostrar su alto
asco al más alto. — este sujeto no vale la pena.
— Si, Jungkookie tiene
razón. — lo apoyo Nam riéndose irónico. — ensuciarnos las manos seria lo peor, más
si se trata de él.
— Andando. — sentencio Jin
y por primera vez, no tenía su usual forma en hablar. — ha comenzado a apestar.
Obviamente Adrián no tenía
ni la más mínima idea de las palabras de los chicos, solo imaginaba ante las
expresiones no estar halagándolo precisamente, siendo insuficiente para
devolverle las ofensas. Mi rubio amigo me comando hacia la salida del lugar,
creí ingenuamente ser suficiente el discurso de los chicos, sumándole la
indiferencia mía hacia él para dejar las cosas de ese tamaño. Pero no,
obviamente y no, menos si hablamos de Adrián. Mientras salíamos del
establecimiento nocturno iba justo atrás de nosotros graznando mi nombre, luche
con todas mis fuerzas bloquear su voz, su patética e insignificante voz,
manteniendo en cuenta conocerla más a cualquier otra. Respire regularmente
afianzando mi agarre en Jimin, este amablemente soportaba la carga de una neurótica
como yo, indiferentemente de sus pensamientos o acciones se lo agradecía. El
rubio era mi mejor amigo y tenerlo como apoyo en el presente me llenaba de tranquilidad,
mi ancla sanadora. Milagrosamente o por asares del destino, Hoseok consiguió un
taxi que nos llevara directamente al hotel, el problema real seria meternos
todos al ser un grupo numeroso, por lo que Nam nos dividió al mismo tiempo de
Jin frenar otro taxi. Adrián seguía fastidiándola, suerte que ninguno de los
chicos permitió acercarse ni en un sencillo descuido.
Los grupos rápidamente se
dividieron, Hoseok, Jimin, Nam y yo quedamos en el primer taxi, mientras
Jungkook, Jin, Tae y Suga, ocuparon el segundo. Con ayuda del rubio fui
introducida a la parte trasera del auto, no sin antes ser interceptada por un
par de ojos verdes felinos quienes sujetaron mi mano sin preámbulo alguno, di
un respingo asustada hacia atrás en el mismo segundo de tener media Bangtan
rodeando para protegerme. Jungkook encabezando la marcha, apretó la mano del más
alto apartándola hacia un lado con asco, el ojos verdes le frunció el ceño con
desprecio al interponerse en sus evidentes intenciones. Quizás el Maknae de oro
no manejara el español, pero con su mirada expreso claramente sus auténticos
pensamientos: mantén tus manos para ti mismo. El latino tampoco se quedó de
manos cruzadas, soltando una risa irónica y gruñona, lo observo de arriba hacia
abajo preguntándole si no tenía asuntos por atender, los niños como él a estas
horas se encontraban en sus camas ya durmiendo, no importunando el asunto de
los adultos. Eso era tan absurdo, no es como si Adrián fuese un hombre en todo
el sentido de la palabra, me atrevo a decir ser un completo imbécil dependiente
de sus padres incluso estando en Chile, desde conocerlo no le he visto surgir
su lado sensato, lo contrario, es predecible y muy plano. Compararlo con Kookie
sería un insulto, el chiquillo sabe a dónde apuntar, mantiene sus pensamientos
claros y no titubea frente a sus objetivos. Ama lo que hace, trata bien al
equipo en general, respeta a sus hermanos mayores y pone encima de sus propios
deseos a Army. ¿Quién no adora a ese sensible muchacho? Sería imposible no
hacerlo.
Antes de armarme de valor
y enfrentar al cretino de Adrián, es Suga que sale hacia adelante moviendo su
cuello hacia los lados parecido a estar preparándose a dar un primer golpe en
el boxeo, apretando los puños listo para dar el primer puñetazo. Hoseok lo
detiene justo a tiempo de cometer una locura, aunque tenga demasiadas ganas de
patearle la cara de estúpido que tiene, no es ni el momento o lugar indicado
para hacerlo. Además, agrega Nam colocándose en medio, su prioridad es sacarme rápidamente
del lugar, no prolongar la estadía. Separándose de Hoseok frustrado, suelta una
risa seca mirando a Adrián confundido, él seguía sin entender el idioma pero percibía
la hostilidad en el aire hacia él, no era bienvenido y sería mejor no provocar
a nadie. Dio un paso hacia atrás cohibido, miro lentamente como toda la banda
abandonaba la zona montándose en los taxis, sus ojos por unos segundos se acentuaron
en mí. No supe cómo responder. En cambio, me quede petrificada solo captándolo
desde mi lugar seguro. Una vez entregada la dirección del hotel, el motor del
carro dio un suave ronroneo precipitándose hacia adelante y saliendo de la
calle. En ese instante pude verlo, aun solo ser un vástago, leí los labios de
Adrián diciéndome: volveremos a encontrarnos. Solté un respingo asustada, mi
pecho dolió contraído de imaginar un escenario como ese, los dos uno frente del
otro sin los chicos de por medio. Tenía el suficiente poder para enfrentarme a
quien sea sin temor, sin embargo, existía algo en las memorias del pasado con
el ojos verdes impidiéndome sentir esa liberación a sus grilletes. ¡Agh! ¿Hasta
dónde iría todo esto?
Jimin que se encontraba
sentado a mi lado, sostuvo una de mis manos con delicadeza, la suavidad e
inocencia de ese acto me hizo sentir extraña, mas no incomoda, porque por
primera vez en mucho tiempo podía compartir mi penuria por Adrián con otra
persona. Respirando profundamente, apreté el agarre del rubio al igual de ser
un salvavidas o un ancla, fui sincera al confesar no estar bien pero lo estaría
más adelante, volver a toparme con alguien como Adrián era demasiado en mi
sistema, mas al verlo comportarse con total normalidad pasando por alto la auténtica
realidad, fue un condenado cretino. En el pasado ignorarlo resultaba el camino más
viable, al verme con mis amigos mantenía una distancia prudencial, observando
con cautela sin dar indicios de cambiarlo. En cuanto hoy, sumado a no esperarlo
verlo en la vida, su comportamiento fue directo y contundente, se dejó de
rodeos y fue directamente hacia mí. Era el mismo Adrián, pero en membresía, poseía
cosas nuevas por analizar.
— Si quiere arreglar las
cosas ya es muy tarde. — pronuncio Nam con aspecto duro. — este tipo de
situaciones no se resuelven solo hablándolo, debería saberlo.
— Tratamos con Adrián. —
gire con negativa mi cabeza hacia los lados. — desconoce hasta el significado
de la vergüenza.
— Aun así. — pronuncio un tímido
Jimin. — debería de tener un límite, todos tenemos uno.
— Sigo explicándome como
te gusto un tipo así, él... es realmente desagradable. — opino Hobi en un
costado del rubio. — basto solo con ver como trato a Kookie. Es un cretino.
— Pueden creerme o no. —
suspire pesada recostando mi peso en el asiento. — pero no fue siempre así, era
un tipo bastante tranquilo e introvertido. Su apariencia fue lo que le hacía no
poder pasar desapercibido.
Es cierto, antes de
percatarme de mis sentimientos por él, el chico se la pasaba la mayoría del
tiempo solo en los rincones mirando a los demás. De vez en cuando lo pillaba observándome,
no escondía el hacerlo, sencillamente con su silencio me mandaba mensajes que jamás
logre descifrar. Daba igual, a estas alturas no me importaba hallarlo, no
cuando ocurrió lo que ocurrió. Cerré los ojos olvidándome de la realidad en
general, de la acidez de encontrarme una vez más con Adrián, su descaro al no
medir sus comentarios y para completarlo, tratar mal a uno de mis amigos.
Simplemente me quede dormida teniendo algo presente, una mano cálida
sosteniendo la mía. Tuve un sueño raro, uno que particularmente poseía un sabor
de la nostalgia, en realidad, pertenecía a mis memorias de mi segundo año de la
universidad. Llegaba tarde a clases, como de costumbre, no teniendo más opción
a correr desesperadamente entre los pasillos del edificio tratando de salvar mi
pellejo. Uno que me colgaría de mi cuello igual a un collar. Al entrar jadeante
al salón de me percate de dos cosas, la primera, aun el profesor no ocupaba su
sitio (un milagro considerando el tipo de persona en ser), y la segunda, el
chico de verde mirada se sentaba en los puestos de atrás. No era tonta, todo mi
cuerpo emitía vibraciones cada vez en enfocarme en él, más cuando el asunto era
mutuo, convirtiéndome en una real tonta. Reír sin razón aparente, escuchar los
latidos de mi propio corazón retumbar en mis oídos, encogerme igual a una
pulga... Sin dejar de lado hablar cosas sin sentido. Suerte ser considerado (o
solamente es despistado) para no hacerme sentir incomoda.
Una vez me tomo por
sorpresa encontrarlo en el bus, iba medio dormida, medio despierta, pensando en
cualquier cosa menos el presente y de la nada apareció frente de mí provocándome
casi un paro cardiaco. Seguramente mi expresión fue un poema, porque el chico
con cierto disimulo cubriendo sus labios rio, claro, si lo he visto como le
hubiese salido una segunda cabeza. ¡Ha de considerarme rara! ¡Jamás me hablara!
Afortunadamente a mi favor, nada de eso ocurrió, bajándome la histeria a cero.
Ahora, teniéndolo a metros cerca, la presión no para de alterarse en niveles críticos,
mi piel sudar, mis ojos aguarse y la garganta tenerla seca. Fantástico, la
tonta vuelve hacer acto de presencia. Haciendo unos cuantos ejercicios de
respiración consigo remotamente controlarme dando pasos hacia adelante, saludo
a mis amigas con la mano y sonriéndole, tampoco me acerco a ellas solo tengo un
objetivo claro y se trata de Adrián. Él tenía toda su concentración en un
cuaderno, al principio pensé que no me notaria o peor aún, me ignoraría, siendo
falso porque al escuchar mis pasos frente de su mesón, alzo su vista
encantadora e irresistible saludándome con una bella sonrisa. Todo lo que luche
por controlarle fue arrojado a la basura, este hombre tuvo control arrollador
en mis emociones, tenía el poder de elevarme al cielo y descenderme al mismo infierno.
Solo bastaba una palabra suya, una sonrisa o mirada y mi mundo se desintegraba
a pedazos.
Ese es el mayor problema
con enamorarse, le damos a esa persona una pistola teniendo la esperanza de no
dispararla, pero cuando lo hace, destruye todo a su paso sin dejar rastro.
Salvo quizás, si algo, desastre y amargura, de esa, tengo de sobra.
Al volver en sí, encuentro
con la suavidad de los oscuros orbes de Jimin mirándome, no se atreve a
preguntar algo sobre mi estado, limitándose a avisar nuestra llegada al hotel.
Buscando despistar el sueño en mi sistema froto mi rostro con las dos manos,
aunque soy ayudada por el rubio a bajarme del auto y escuchando a Nam tener
cuidado con ser descubiertos por alguien. Sinceramente, no le di mucho revuelo
a ese asunto, la aventura termino en el instante de encontrarme con Adrián. Seguía
sosteniendo el malestar de ello, el dolor constante en el pecho, las imágenes
de mis memorias de chica tonta enamorada y el choque de la realidad, he sido
estafada. Puedo ser considerada cobarde, no me importa, mi única cosa en mente
seria correr encerrarme en mi habitación y salir hasta pasar la tormenta. Jimin
a mi lado apretó la mandíbula inquieto, sostenía la distancia en necesitar en
el presente, mas no escondía su rabia. Desde conocerlo no he presenciado su
enojo, solo verlo dolido o evitándome, los chicos han determinado dar mucho
miedo y controlar el enojarlo. Por fin lo entiendo, el rubio posee una
expresión huraña, malhumorada y dura, se ha ido su dulzura en la mirada o la
sonrisa que ilumina todo el lugar disparándote los latidos del corazón. En su
lugar, ha quedado la amargura. Hoseok parece percatarse del estado de su
hermano ofreciéndose a acompañarme a la habitación, hasta me tense al
escucharlo preparando los oídos para una nueva riña de no llegar, incluso Nam
ha estado de acuerdo y le deja la actividad a Hobi, he vivido muchas emociones
necesitando descansar. Dibujando un vástago de sonrisa en los labios giro hacia
los ascensores con el pelirrojo guiándome, les deseo las buenas noches a los
chicos dándome cuenta que siguen faltando parte de ellos en el lobby del hotel,
pero tengo el cerebro tan congestionado restándole importancia. Ellos sabrán
cuidarse bien, en ese momento necesito tiempo para mí únicamente.
El viaje en el elevador es
rápido y silencioso, algunos residentes del hotel se bajaron en sus respetivos
pisos dejándonos prácticamente a solas. Resultaba un poco extraño estar con
Hoseok nada hablador cuando en realidad es lo contrario, atribuí su
comportamiento a como terminaron las cosas, ni siquiera pudimos vivir una
aventura nocturna tal cual a lo planeado. Me sentía culpable, he sido yo que
les malogro la noche, si quizás... No, una de las cosas nuevas en aprender es a
catalogarme la mala de la historia, no poseía conocimiento de vivir Adrián en
Chile y menos frecuentar ese club, y de saberlo, mi instinto de supervivencia será
a todo costo evitarlo. Aun, con el escozor de mi pecho, pido firmemente jamás
volverlo a ver en mi camino. El timbre del ascensor anunciando la llegada al mi
piso me despertó, Hobi señalo hacia adelante para pasar primero y lo obedecí,
juntos caminamos a la puerta de la habitación. Justo en el momento de desearle las
buenas noches y abrir la puerta, alzo su voz deteniéndome diciéndome una cosa
que me congelo por completo.
— Deberías encontrarte con
él a solas, Vic. — ratifico y yo gire presa de la impresión del significado de
sus palabras. — sé... Sé que suena descabellado, pero tiene su explicación.
— Eso no tiene espacio en
mi diccionario y lo sabes. — señale no evitando esconder el malestar de
producirme esta situación. — sabes perfectamente lo que ese TIPO significa en mi vida. Lo menos que
quiero es volverlo a ver. ¿Te estas escuchando siquiera?
— Debes de demostrarle que
ya no es nada para ti. — siguió insistiendo, esta vez con voz dura. — que si
una vez tuvo algún control, se acabó. ¿No ves que se divierte con esto? ¿De cómo
tiemblas al acercarse? Con ello le manifiestas su poder contra ti. Si realmente
quieres cerrar ciclos, enfréntalo, solo así podrás ser libre.
No conteste nada, en su
lugar le di la espalda murmurando un "buenas noches" y entrando a la
habitación dejándolo con todas sus explicaciones, estaba comportándome como una
real cobarde en una situación que tenía una solución sencilla. Sin embargo,
bajo mi visión nublada se dificultaba encontrarla. Hoseok claramente tenía las
intenciones de ayudarme, la idea de enfrentar el miedo hecha persona no estaba
errada, era buena, pero propuesta en el momento menos indicado. Cuando estoy
estresada y bloqueada. Apretando los puños con fuerza camine hacia la cama arrojándome
boca bajo, sujete una de las almohadas sintiendo el frio tacto de la tela
contra mi piel, intentando con ansias locas bajar el dolor emergiendo directo
de mis memorias de esa Victoria dolida y lastimada. ¿Ella sería capaz de
encontrarse con Adrián sabiendo a tientas sus acciones? ¿Su alegría de
enterarse de tener un poco de poder en ella? No, no lo haría y de verlo, lo mandaría
derecho a la mierda. Lo siento, pero lo quiero lejos, muy lejos de mí y de toda
la estabilidad que me ha costado con dedicación encontrarla. ¿Para qué ha
venido? ¿Por qué vida me lo volvió a colocar? Si estoy bien, estoy muy bien, no
pienso retroceder.
Si quiero llorar, gritar o
maldecir a su asqueroso nombre este es el momento, estoy sola en una habitación
de hotel sin nadie vigilándome. Tampoco es que sería cuestionada de hacerlo,
sencillamente estoy en mi autentico derecho de manifestar el revuelto de estar
mis emociones, de alguna forma tendrían que drenarlas. Sin embargo, nada de eso
llego, pero si otra cosa, el sonido de estar llamando a la puerta. Me levanto
convertida en una bola de fuego pensando en ser Hoseok tratando de convencerme
de encontrarme con Adrián, alzando a viva voz agradarme mucho su amistad como
para ser la primera vez de mandarlo al infierno y eso no quiero, no tratándose
de una persona llena de optimismo y buenas intenciones como él. Al abrir la
puerta no lo encuentro, en su lugar, la expresión de perplejidad de galleto choca mis retinas haciéndome
olvidar mi enojo y frustraciones. En resumidas cuentas, he metido la pata.
— No soy hobi hyung, Noona.
— habla con asombro sin desviar su mirada de mí. — es más, en la vida te daría
una idea como esa. ¿Por qué te sugeriría encontrarte con el hombre que una vez
amaste? ¡No tiene sentido!
— Si... No lo tiene. —
susurro costándome caer en cuenta de estar frente de mi puerta a altas horas de
la madrugada. — ¿Qué haces aquí? Deberías estar descansando, hoy... Ayer
tuviste un colapso fuerte y...
— Esa es una de las
razones de porque me enamore de ti. — interrumpe de golpe mi posible monologo
de regaño, dándole una fuerte sacudida a mi pecho adolorido y colocándolo ahora
a su favor. — antepones el bienestar de los demás encima del tuyo. ¿No debería
de estar haciendo yo las preguntas?
— Jungkook...
— Solo estoy preocupado. —
manifestó metiendo las manos en sus bolsillos y mirando al suelo. — te veías
muy afectada cuando lo viste a él, como si fuese una especie de fantasma o una
criatura del infierno. Noona, estabas pálida y asustada, en cierto momento, creí
que vomitarías.
— Quería hacerlo. — sonreí
con eje vacío agarrándome fuerte de la puerta, el castaño pareció sorprendido
de mi sinceridad. — Adrián es lo más cercano a un fantasma en mi mente, viene
directamente de mis memorias y yo... Yo... No sabía exactamente que hacer o
actuar, tengo tanta rabia, tanto dolor y debía de hacérselo saber. ¡Pero solo actué
igual a una cobarde! ¿Está mal no volverlo a ver? ¿A desecharlo definitivamente
de mi vida?
— Esta bien hacer lo que
consideres mejor para ti misma. — la mano cálida de Jungkook llego a mi mejilla
acariciándola con suavidad, quería consolarme y calmarme, a lo cual, se lo permití.
— cada acción, cada movimiento o pensamiento hazlo por ti. No permitas que
nadie interfiera. A la final, es tu vida y tú decides como pilotearla.
Nuevamente un chico dos años
menor a mi edad me daba una lección, no pretendía emergerme sus deseos o
pensamientos egoísta, solo manifestaba su opinión parcial del asunto. Ha dejado
a un lado sus sentimientos para convertirse en mi amigo, uno más sabio y longevo
que yo. Decir algo como no estar cautivada de sus palabras seria mentira,
porque en ese momento de tener su alargada mano en mi mejilla con los suaves
pronunciados toques de sus dedos contra mi piel, despistaba cada gramo de
memoria de Adrián en mí y suplantándola con su refrescante esencia. Ahora, mi más
profundo deseo era arrojarme contra él y abrazarlo hasta desgastarse mis
brazos, quería grabarme su olor frutal en mi mente, la sensación de sus músculos
contra mi figura delgada y la calidez de tenerlo cerca. ¿Sería mucho si lo pedía?
— Sabes decir las palabras
en los momentos adecuados, galleto. —
pronuncie luchando contra mis propias emociones. — gracias.
— Puedes pedirme lo que
quieras. — leyó mis pensamientos erizándome la piel y tensándome de inmediato.
— jamás te juzgaría, no entre todos a ti.
No podía huir, no podía
correr menos tratándose de galleto o
de mi misma, en mis ojos se escondía la verdad detrás de mi faceta calmada y tímida.
¿Lo peor? El castaño pareció descubrirla y exponerla en mi contra. Encontrando
contenerme en un último segundo, olvido mis propias alarmas de advertencia lanzándome
con brazos abiertos contra el chico, quien inesperadamente, me sostiene contra
suyo con fuerza aspirando cada partícula de mi cabello. Entonces, me pierdo. No
recuerdo el momento de enterrar en mi habitación, sonar el típico
"clip" de la cerradura al trancar, solo me enfoque en las manos
grandes de Jungkook recorriendo mi espalda con suaves e inocentes caricias, su
voz susurrante prometiendo sostenerme cada vez de caerme y ayudarme a
levantarme de ser necesario. Me aferre a su pecho duro, fuerte e impenetrable
tal cual a ser mi salvavidas o mi ancla; llene mi mente entera de dulce
sensaciones y buenos pensamientos. Ahora solo existiría los ojos oscuros de galleto envolviéndome en una suave cuna
de flores, su sonrisa tierna y risueña, la voz directa de las profundidades de
la tinieblas para rescatarme dictaminando existir un sinfín de acontecimientos
maravillosos en el mundo esperándome, solo debía de tener paciencia. En
general, me aferre a su elocuente forma de traerme y embriagada de esa
manifestación de querer, me quede dormida.
En las nubes de la fantasía
y realidad tuve un sueño con esa persona, juntos nos manteníamos sobre una nube
creada con los malos acontecimientos durante nuestras vidas, me encontraba
sumamente afligida y algo renuente a salir de mi escondite. Esa persona, como
me gusta decirle, sobaba mi cabeza con amabilidad y soltura cantándome una
canción de consuelo, una con cada tonada dirigiéndose en dirección de
levantarme el ánimo. Estuvo en un buen tramo de la velada en ese plan hasta
hacerme sonreír, al tener la satisfacción y la dicha de mi estado de animado
repuesto beso mis cabellos en medio de un suspiro, prometiendo, en esta
ocasión, estar más cerca de estar juntos solo tenía que tener paciencia. Del
apuro, solo quedaría el cansancio. Así, sin más, desapareció. Aunque me quedo
tallada en la piel y mis oídos su promesa. Cuando abrí los ojos nuevamente de
vuelta a la realidad solté un refunfuño parecido a una anciana senil, anoche me
coste bastante tarde como para siquiera levantarme temprano, sabiendo a rienda
ancha la verdad: los deberes de la universidad no se hacen solos. Teniendo la
cabeza medio aun en la confusión o dormida, me levante de la cama deshaciendo
el nido de sabanas y cobertores alrededor de mi cuerpo, caminando directo al
baño. Ni siquiera recordaba el momento de llegar a la cama, mucho menos lo haría
de tener la sensatez de arroparme. Tallándome los ojos llegue al baño parándome
frente del espejo, aun permanecía con la ropa de la noche anterior descubriendo
mi propio desorden, tampoco le di mucha redundancia al no ser la primera vez haciéndolo.
Simplemente, me limite a lavarme los dientes correctamente.
Es el instante de lavarme
la cara que todos los circuitos de mi cerebro se conectaron trayendo imágenes
de la noche anterior congelándome, la idea de J-Hope de salir a vivir una
aventura nocturna, arrastrar a todos los chicos a ella, escabullirnos como
fugitivos en medio del hotel, caminar al lugar, mi encuentro con Adrián,
descomponerme completamente, la idea de hobi de enfrentarlo, Jungkook...
Esperen. ¡¿Dónde demonios esta él?! Salí del baño haciendo un medio escándalo
en mí pasar para llegar a la habitación con una persona, yo misma. Extraño,
estoy segura que galleto me abrazo fuertemente hasta quedarme dormida, busque
refugio en él como una niña temerosa de las pesadillas, de cerrar los ojos y
volver a tener esas pesadillas de una Victoria boba y sumisa. A mi favor, no sucedió
porque el castaño estuvo conmigo hasta el final, dejándome con una sensación de
entera paz. Sé que debería tener vergüenza de dormir con un hombre a un lado
sin ser nada más a mi amigo, de hecho en otra época lo estaría, pero al
tratarse del chico, se me hace imposible tener algo tan banal a eso. Jungkook jamás
se sobrepasaría conmigo, me respeta, me cuida y me da mi lugar, a su lado me
siento protegida, segura. Es natural olvidar la pena si me ha ayudado, permaneció
a mi lado sin esperar nada a cambio y lleno con su calidez mi alma. No tuve
pesadillas, no tuve miedo, lo mejor, el peso de mi alma disminuyo casi a su
totalidad. ¡Pero eso no es lo primordial ahora! ¿Dónde se ha metido? Estoy a
punto de revisar mi teléfono cuando veo la nota, está pegada a la lámpara de la
mesa de noche en una forma bastante original considerando de estar encendida,
con su color es difícil de pasarla por alto. Casi lo hago, pero soy caso aparte
de despiste en el mundo, mi mamá me lo decía todo el tiempo y le di la razón.
La nota se pega en mis
manos, descubro rápidamente la pequeña letra de Jungkook en ella, está en
coreano haciéndome fruncir un poco el ceño. No soy mala en el arte de leer
coreano, de hecho, soy lo contrario, debo mantenerme contra la corriente en la
universidad aprendiendo un poco más debido a los trabajos y asignaturas.
Aunque, del mismo modo, no dictamina seguir siendo nuevo en mí y costarme un
poco el mensaje del chico. ¿Acaso en el celular es lo mismo? Si, lo es, pero
siempre puedo consultar algunas letras con el adorado "San Google"
que todo lo tiene y puede, después, espera a tener los resultados. Volviendo al
tema inicial, galleto explica regresar a su habitación bastante entrada en la
madrugada luego de dormitar un poco, consideraba ser malo para mi imagen si
alguien tenía noticias de dormirme a su lado. A veces la gente le gusta armar
historias donde no existen, más en el mundo del espectáculo, lo mejor sería ser
precavidos aunque no paso algo, porque un poco de información en las manos
equivocadas podría desencadenar un infierno. Algo más, en esos minutos de leer
la nota seguramente estaba durmiendo, tomaba mi palabra, necesitaba descansar y
mañana viajarían a Brasil para seguir con el tour. Mostrarse a Army como un
zombie no era una opción. Lo comparto, no lo es, se podrían preocupar después.
Resuelto el misterio de galleto, me arroje a la cama rebotando un poco, en lo más
hondo de mi alma envidiaba a ese niño, no tenía responsabilidades a las que
apegarse (académicamente hablando) y entregar. De mi lado, debía de entregar
los informes y prepararme a una videollamada. ¿Qué más quieren de Universidad?
Sin más preámbulos, fui a tomar una ducha antes de ponerme a corriente.
Estuve aproximadamente
mitad de mi mañana envuelta en artículos de opinión, texto y libros virtuales
para elaborar mis dos informes. A mi favor tenia lo de tener el día libre,
todos lo teníamos, formando algunos planes en recorrer la ciudad o ayudar a
desmontar lo usado en el Movistar Arena. La jefa Park y Hyun sabían de mis
compromisos académicos dejándome absuelta de toda responsabilidad, mi trabajo
era enfocarme en mis estudios nada más. Como no podía despegarme de la pantalla
pedí servicio a la habitación, el bufé extraordinario me lo perdería y no podía
hacer nada en evitarlo. De todas maneras, tuve un buen desayuno lleno de
alimentos ricos en fibra, lo usual, costumbres ganadas gracias a mi mamá.
Desapareciendo los alimentos de mi plato aproveche de enviar los informes y
darle un repaso de ellos, librarme de un interrogatorio era nulo en mi
horizonte y lo sabía, mejor prever a lamentar. Tampoco espere demasiado a la
respuesta, mis informes estaban bien redactados salvo unos pequeños errores
corregibles, nada grave, debía de tener más cuidado en uno próximo. En cuanto a
la defensa, la presentaría en unos quince minutos luego de establecer la
conexión correcta, los puntos eran sencillos y nada fuera del otro mundo. Todo
estaba en los informes.
Al comienzo tuve algo de
nervios, lo usual en estos casos, pero después de darle rienda a mis
conocimientos plasmados en el informe, fluyo todo con tranquilidad. Un
sobresaliente era lo mínimo de esperar. Acabado mis deberes escolares mande
todo a volar quedándome hecha un ovillo en la cama, aún estaba cansada, se
quedaba corto decir querer dormir un mes completo. Entre los deberes, trabajo y
vida personal acabarían conmigo, al menos me quedaba la satisfacción de cumplir
con mis metas. Ahora si tenía derecho de pasear por Santiago, tomar un café,
comer una torta de chocolate o curiosear lugares turísticos. Suena un buen
plan, uno que en mi horrible soledad ni prendo hacer. Le diría a los chicos,
pero es su día libre deben de relajarse y tomar las cosas con calma, conociéndolos
como son, estarán haciendo de todo menos rendirle culto a la pereza. ¿Cómo lo
sé? Fácil, soy su amiga y pertenezco al staff de ellos. Estiro mis extremidades
igual a un gato montés quedándome algo vacía en medio de la enorme cama queen size,
realmente quiero comer esa torta pero estoy demasiado cansada para salir del
hotel y muy amargada en curiosear Santiago sola, no existe nada mejor al
restaurante del hotel como última opción. Levantándome de mi habita natural,
sujeto un abrigo deportivo blanco de cierre en el medio y mi celular para salir
de la habitación.
Luego de escuchar el típico
sonido del elevador, camino en medio del lobby del hotel siendo cortes al
contestar los buenos días por donde paso, deben casi de ser las once, realmente
lo desconozco al no prestar mayor atención a mi teléfono salvo para ver si tenía
notificaciones nuevas, cosa de no tener. Entrando al restaurante un camarero rápidamente
se acerca a sugerirme una mesa, a estas alturas ya conocen donde pertenezco portándose
mas serviciales y amables, pero existe algo en este que me inquieta mucho produciéndome
un nudo fantasmagórico en el estómago. Estoy a punto de preguntarle hasta
escuchar una voz grave y masculina, se trata de Tae.
— ¡Pensé que estarían
trabajando en canciones! — es lo primero que se me ocurre decir al girar en su dirección.
— nunca tienen un descanso propiamente dicho.
— Si bueno, — baja la
cabeza apenado ante mí descubriendo. — RapMonie hyung trabaja en canciones
nuevas para los próximos álbumes, Yoongi hyung igual, de Jimin no he tenido
noticias aun, Hoseok hyung prepara su mixtape, Jin y Jungkookie juegan en línea.
Pero cuando llame a tu habitación, no contestaste, supuse que estarías aquí.
— Estuve ocupada con
deberes académicos. — comente reanudando mi caminata detrás del camarero hacia
la mesa, quien de rara forma, se pintó algo nervioso. — luego fui evaluada obteniendo
un sobresaliente maravilloso. ¿A que no es fantástico?
— ¡Felicidades Vic! —
exclamo sonriendo de oreja a oreja. — ¡Siempre supe que supe de tus evidentes
potenciales!
Aunque la felicidad de mi
notas no dura mucho. Llegando a la mesa asignada para nosotros por el camarero,
denoto estar ocupada por alguien ya, este no es nadie pagano o mundano, sus
ojos verde gatuno chocan con los míos demoliendo mi mundo en cuestión de
segundos. Tae a mi lado se tensa, puedo sentirlo, en cuanto a mí, un frio
invade cada partícula de mi piel produciéndome levantarse los vellos de mi
brazo. ¿No acabara? ¿Acaso no se acabara?
— Hoy estas con uno de tus amiguitos, Vicky. — le da un sorbo a su
bebida con un eje burlón e incitador de problemas. — pero no me preocupo por eso. Si son importantes para ti los respetare,
siempre y cuando ellos hagan lo mismo. Buen plan, ¿No lo crees?
No, no, no... ¡No lo es en
lo más mínimo! Menos cuando lo tengo a casos metros de mi hablándome como si
nada, como si el dolor, las lágrimas, mis sentimientos sinceros por el jamás
fueron un jueguito divertido para él. ¿Quién se cree qué es? En verdad ¡¿Quién
mierda es?! ¡Le prohíbo hacerme esto! ¡Se lo prohíbo! Fui muy clara diciéndole
que no quería verlo más nunca en mi vida, ahora aparece como si nada con una
cara bien lavada insinuando una normalidad nunca existida, pretendiendo el
llevarle la corriente. Tiene que estar Jodiendome, ¡Tiene que hacerlo!
— No lo hagas, Vic. — me
apretar de la muñeca Tae Hyung evitando mi visible huida. — no le des el gusto
a este imbécil de verte débil y vulnerable. Eres valiente, fuerte y valerosa, enséñale
que contigo nadie se mete y sale vivo para contarlo.
Quería deshacerme de su
agarre, mandarlo igualmente a la porra por obligarme a quedarme delante de este
animal, no lo hice, teniendo una buena razón. Tenía razón. Las palabras del
moreno combinada a las de Hobi pinchaban mi mente sin descanso, el ser una
cobarde no está en mi sistema, de estar mi mamá presente me lanzaría a la
batalla para enfrentar mis miedos. En realidad, ¿Cuál era mi mayor temor?
¿Tener aun sentimientos por él? Eso se acabó desde hace mucho, tal vez me confundí
un poco a mí llegada a Corea, entendiendo inmediatamente el no poder seguir
queriendo a algo que me hizo infinitamente daño. Entonces no sería amor, sino,
masoquismo. Tanto Tae como Hobi lo sabían o lo entendieron, yo simplemente tenía
la mente muy dañada para ver sus intenciones.
— ¿Vas a empezar con los secreteos? — giro su cabeza hacia los lados
en total desacuerdo a mi conducta. — no
es de buena educación tenerlos, menos en público.
— ¡¿Por qué no...?! — Tae me jalo hacia atrás ante mi arrebato, podría
no entender el español pero si el idioma corporal del odio. Respire hondo
buscando controlarme. — ¿Cómo conseguiste
conmigo?
— Te dije que nos volveríamos a ver. — pronuncio con sencillez encogiéndose
de hombros, provocándome ganas terribles de patear su rostro de imbécil. Pero
al percatarse de mi ceño fruncido, cambio la modalidad. — Tus amigos, los chinos, hay un montón de publicidad sobre ellos en
media Santiago. Tengo contactos con personal del hotel, solo basto con
preguntarles y así encontrarte. Fue bastante sencillo.
Maldito bastardo engreído.
— ¿Ah sí? Entonces bravo por ti, agente incompetente de la CIA. — le
di un manotazo a la mesa y esta vez Tae no pudo detenerme. — Te informo algo, idiota, no son chinos, son
coreanos y si fueses listo tus informantes te lo hubiesen dicho. ¿Dónde está el
respetarlos? ¿Acaso se te chispoteo?
— ¿Por qué los defiendes tanto? — pidió saber latiéndole una de las
venas del rostro con algo de enojo. — ¿Sales
con uno de ellos?
— Si ese fuese el caso, cosa que no, que te valga... — deje
inconclusa la frase, Tae aun permanecía a mi lado inquieto porque no sabía nada
del idioma y me hacía sentir mal. Además, parecía que con cada mala palabra
salida de mis labios él lo intuía fácilmente. Mejor me calmaba. — Adrián, ¿Qué quieres?
Cruce mis brazos a la
altura del pecho mirándolo con ojos agudos, el chico parecía impresionado con
mi cambio de postura a la defensiva a una más calmada, le costó un poco agarrar
el hilo de los acontecimientos pero lo retomo, esta vez, con una postura más
astuta a la anterior.
— ¿Podemos hablar sin un vigilante de por medio? — pregunto mirando
directamente a Tae. — ¿A solas?
¡¿Y este quien se cree
para exigir algo de mí?! Iba a darle la guerra cuando mi amigo me sostuvo del
hombro moviendo la cabeza hacia los lados, si perdía la postura le beneficiaria
mas a él sumándole mas puntos a su muy evidente elevado ego, por lo tanto la
clave de todo era estar tranquila. El moreno hablo en su idioma dejarme a solas
con Adrián, no estaría muy lejos por si me necesitaba, aunque no visible en los
ojos de buitre del rubio, por increíble que parezca debía de hacer esto pero no
acompañada. Asintiendo a su decisión, recibí una caricia tenue en una de mis
mejillas seguido de un "Fight" de mi amigo, me sonroje sin poder
evitarlo ante su arrebato comentario. A veces olvidaba datos esenciales en mi
vida, el primero, controlar las emociones de mi cuerpo, y la segunda, toda
Bangtan está interesada en mí. ¡Ah! Quise esconder mi cabeza en un holló como
el avestruz de la vergüenza, aunque, claro, nada dura para siempre.
— ¿Es él? — la voz de Adrián rompió mis buenas emociones. — creí que era el rubio de rostro duro o el
que sabía español. Tus gustos han cambiado de rumbo, Vicky.
— ¿Puedes parar de llamarme así? — exigí sentándome frente de él,
gruñendo igual a un perro rabioso. — se
me ponen los pelos de punta cuando lo haces.
— ¿No lo hacía siempre? — sonrió con cinismo llamando al mesero con
una mano a la mesa. — ¿Puedes traernos un
pie de limón y uno de manzana? Ah... También dos cafés. — tomado el pedido
el hombre se retiró dejándonos a solas. — ¿Dónde
nos habíamos quedado Vicky?
En que pateare tu rostro de
casanova de cuarta, pensé mediante un largo suspiro, este tipo quería provocar
mi enojo al propósito pero no lo conseguiría, no le daría el gusto de hacer.
— ¿Qué quieres de mi Adrián? — pregunte abiertamente mirándolo intuitiva,
casi esperando una mala acción de su parte. — Como sabes, no te soporto, incluso en estos momentos, solo quiero
vomitar sobre ti e irme. Dejamos de ser amigos desde hace bastante tiempo, las
razones, deberías saberlas de sobra y lo lamento mucho pero no pienso gastar
saliva contigo explicándolas, mucho menos, sentarme a tomar café y comer
pie fingiendo en ser algo que jamás somos o volveremos hacer.
Listo, me dije, con esto
dejara claro que lo quiero lejos de mí y comprenderá la incomodidad de tenerlo
frente a mí. Ingenua, muy ingenua. El pedido llego rápidamente dejándolo
sobre la mesa el mesero, menciono no dudar en llamarlo si necesitaremos algo
nuevamente, Adrián agradeció y lo dejo marchar. Él mismo acomodo los dulces en
los lugares que le parecía, el pie de limón a mi dirección y uno de los cafés, quedándose
con todo lo demás. No pronuncio respuesta alguna a mi declaración, limitándose
a llevar a su boca pie de manzana sin mirarme a la cara. ¿Era idiota o se hace?
¡Que no quiero estar con él! ¿Es muy difícil de entender?
— Llegue a Chile hace cuatro meses atrás. — comenzó hablar ante mi
silencio de su historia, como si le hubiese preguntado contármela. — mis padres me enviaron con unos tíos que
tienen un negocio de electrodomésticos en un centro comercial, como no estaba
siendo nada en Venezuela, decidieron que sería bueno darles una mano. Pensé que
sería fácil al tratarse de familiares, pero fue mucho más duro de lo que creí.
Trabajar de sol a sol es demasiado agotador, casi y ni tienes vida social o romántica.
Eso me hizo pensar en
Darla, mi otra amiga que salía con este cretino, cuando me gradué y abandone el
país ella seguía siendo su pareja. Según Miguel, mi hermano mayor, ella la mayoría
de las veces se la pasaba discutiendo con el rubio en cada rincón del
Instituto, olvidando el lugar donde se encontraba. Posteriormente, Mariana,
quien era muy cercana a mí, se propuso el desquebrajar hasta los cimientos esa
corrupta relación, no merecían ser felices a costa de nosotras y menos el imbécil
de Adrián. Lo intentaría seducir, lo envolvería en sus encantos femeninos y al
tenerlo amarrado lo suficiente a ella, le pediría el romper con Darla y así también
dejarlo. No apoye tan absurdo plan, le encontraba demasiado infantil en
llevarlo a cabo, en cambio Elizabeth, una chica muy apegada a Mariana, si lo
hizo. Sinceramente, no tengo idea de lo ocurrido después, me aleje de ellas, conocí
a Valentina y Alejandro, en poco tiempo gane la beca en Corea marchándome.
Ahora en el presente, tenía
una fuente para decirme los acontecimientos luego de mi alejamiento y exilio en
el exterior.
— ¿Y Darla? — exclame fingiendo desinterés, clavando el tenedor en el
pie y llevándolo a mi boca para de degustarlo. Es dulce, está bueno. — Era tu novia después de todo.
— Terminamos. — simplifico y por primera vez me mostré asombrada,
esos dos no dudaban en demostrar sus sentimientos a los demás. ¿Qué ocurrió? — Noto que te ha tomado un poco fuera de base
la noticia.
— Si, bueno, — aclare un poco mi garganta centrándome en parecer
dura. — ambos se la pasaban juntos en
todas partes. A ninguno de los dos les importo como nos sentíamos Mariana y yo
al respecto, vivieron la etapa de noviazgo a plenitud. Es obvio que me sorprendería
la noticia.
— Claro... Supongo que tienes razón. — dijo con aire nostálgico y
pensativo.
— ¿Estas buscándome llevarme la contraria Noriega? — lo apunte con mi
tenedor ofensivamente al llamarlo por su apellido, él se congelo sorprendido
ante mi comportamiento. — No te conviene,
saldrás perdiendo.
— Contigo, siempre pierdo. — pronuncio colocando su mentón sobre su
mano. — ¿Lo recuerdas? En clase de matemáticas,
fui a preguntarle al profesor si podía hacer el ejercicio como me
explicaste, pero solo salí regañado.
— Fue muy gracioso. — reí ante el recuerdo de un Adrián con rostro de
cachorro mojado, reclamándome sin enojo por enviarlo al matadero. — a mi defensa sostuve el ser muy ingenuo,
digo, ¿quién en su sano juicio va a llamar "esta vaina" a una
ecuación? Obvio que te reprenderían.
— Lo supiste. — insinuó con ojos acusadores provocando más risas en mí.
— ¡Y no tratas de esconderlo! Que descaro,
eso es lo que eres, una descarada.
Seguí riéndome a altas
carcajadas llamando la atención de algunas personas del lugar, pero no le
preste atención, en mi mente seguían la imágenes de reproche de Adrián al no
poder tener las armas necesarias de reprenderme o enojarme. Ambos fuimos muy
amigos, de quienes se contaban las cosas fuertes y se reunían después de clases
para repasar o pasar el rato. Tenía un entusiasmo creciente por él, la manera
de mirarme en medio del silencio con la intensidad de un sistema solar
completo, la suavidad de su sonrisa visiblemente coqueta y de dobles
intenciones capaz de doblarme las rodillas o hacerme suspirar. Pero eso no era
lo grandioso. Él parecía aparecer cada vez en tener esos pequeños lapsos de
tiempo de soledad, diciéndome chistes, comentarios insignificantes o solamente
quedándome a mi lado en silencio. ¿Cuándo fue que todo eso se rompió? ¿Qué
exploto en mi rostro sin aviso? No lo dudo, tampoco lo olvido, eso paso en el
instante de Mariana revelarme la auténtica personalidad de Adrián y revelarme
salir con ella, a la par de Darla.
Entonces, ¿Por qué? ¿Por
qué mirarme como si fuese el centro de su universo? ¿Por qué coquetearme sin
freno? ¿Por qué aparecer detrás de mí con dobles intenciones? ¿Por qué...?
¡¿Por qué ilusionarme al punto de no poder hacer nada sin su mirada?! Quizás
desde el inicio fue así, al lado de Mariana o Darla yo era insignificante, poca
cosa, ellas tenían sus voluptuosos cuerpos y sus cerebros brillantes. ¿Qué hay
de mí? ¿Dónde quedo yo? ¿Y por qué soy la tercera opción y no la primera? De
hecho, creía ser la única, no la número siguiente de una lista en alguien. Me
sentí devastada, poca cosa e insignificante, ya no podía seguir aferrada a una
mentira o una realidad que jamás fue mía. ¿Cuál fue mi plan brillante a parte
de la de Mariana? Apartarme, desaparecer tal cual al ser diminuto de ser. Y lo
hice bien, sí que lo hice, pero inesperadamente el pasado volvía con las pilas
recargadas haciéndome un recordatorio: nunca podía escapar de él. De golpe deje
de reír, dejando a Adrián solo en hacerlo, clave mi mirada vacía en mi pie a
medio acabar.
¿Qué demonios estoy
haciendo? ¿Jugando a los viejos amigos? ¿Con Adrián? ¡¿Con Adrián?! Entre todos
los seres habitables en la tierra venia precisamente hacerlo con él, viendo de
la vista gorda a aquella Victoria del pasado con una herida sangrante por él,
suplicando prácticamente el fallarme como persona, sobre todo, como mujer. Es
absurdo, sumamente absurdo, tiro la toalla, no quiero más de esto.
— ¿Vicky? — me llamo desconcertado ante mi silencio. — ¿Te pasa algo?
— No, no puedo hacer esto. — le di un manotazo a la mesa levantándome
de repente de la silla. — No más.
— ¿Qué? ¡Espera un segundo! — camine lejos de él y todo lo que
significaba el pasado, lo que constituía la antigua Victoria Márquez Luz
bobalicona y entregada al amor. Uno que ni valdrá la pena sentir. — ¡Victoria! ¡No te vayas! ¡Victoria!
No lo escuche, bloquee mis
odios de su voz, mi mente de su cercanía, engañe a mi memoria que al pesar del
dolor experimentado tuve dulce sensaciones producto de una amistad, una que
tuvo la potencia de destruirme. Salí del restaurante conteniendo toda la rabia
e impotencia mordiendo mi mejilla interna, teniendo en mis espaldas los
alaridos de Adrián llamando mi nombre de pila y no el mote. Se lo agradecía,
aunque no lo parezca, el tenerlo pronunciando el "Vicky" me daba
mucha acides, no mentía. No gire ni a confirmar la presencia de Tae, solo seguí
por el lobby del hotel teniendo en mente tomar las escaleras de emergencia, si elegía
el elevador le daría del piso donde estaba. De pronto, de la nada, del ascensor
salió las caras conocidas de toda Bangtan, a excepción de Tae. Al primero en
fijar mi vista fue en galleto, tenía
una expresión indescifrable en el rostro induciéndome el alivio, llevándome a sonreír
tontamente. Entonces, una mano me hizo girarme bruscamente contrayéndose mis músculos,
casi y olvide que Adrián nunca acepta un no como respuesta, insistirá hasta el
final.
— Tienes que explicarme, — dice jadeante al correr detrás de mí. — detallarme porque no puedes seguir
conversando conmigo.
— ¿Eres o te haces el pendejo? — jale mi brazo de regreso a mi
cuerpo. — Saliste con dos de mis amigas
cercanas a la vez, mientras seguías con tu coqueteo insano hacia mí con
evidentes dobles intenciones. Jugaste, manipulaste y usaste a conveniencia mis
sentimientos por ti sin importarte nada. Luego, que elegiste quedarte con Darla,
la pavoneaste frente de las narices de Mariana y mía, intentando recuperar una
amistad QUE TU MISMO mataste. Aun con toda a explicación, ¿Pretendes hacerte el
ciego? ¡No me jodas!
Volví a darme le vuelta
para dejarlo atrás, finalizar de una vez por todas esta ridícula historia,
sepultarla a metros bajo tierra y avanzar hacia el futuro. Había cumplido con
Hobi y Tae demostrándole que este sujeto no tenía poder sobre mí, si una vez lo
tuvo, lo perdió por estúpido, pero donde todo, me demostré a mí misma la
capacidad de no volver al pasado. Este se tiene que quedar justo donde pertenece,
atrás. Sin embargo, Adrián en un arrebato de último segundo me sostuvo entre
sus dos brazos inmovilizándome por completo, la tensión en mis amigos la sentía
claramente en el aire e intuía el controlar a unos entre ellos, ejemplo,
Jungkook y Jimin. Mientras, en mi perspectiva, le sonreí descaradamente al ojos
verdes esperando su nueva ola de mentiras. Quería verificar a donde puede
llegar de lejos su cinismo. ¿Tendrá límite?
— Estoy consciente de que mis acciones en el pasado no fueron buenas, las
he pagado cada una de ellas con intereses empezando por Darla. — dijo el
cretino apretando su agarre en mi brazo medio agachando la cabeza. — Termino conmigo confesándome conocer a otro
chico capaz de darle qué jamás le daría, amor. Según ella, mi compartimento no
era el mismo de cuando estaba contigo o Mariana, me mantenía en unos límites
propios de un chico distante y frio. No alegre o receptivo.
— ¿Y qué? — lo interrumpí, él alzo los ojos sorprendidos no cayendo
en cuenta de la realidad frente de sus manos. — ¿Te aplaudo? ¿Te felicito? ¿O te hago un trofeo? Es tu problema Adrián,
no el mío. Cosechas lo que siembras. Ley elemental de la vida, apréndelo.
— Si y lo aprendí, creme que lo aprendí a la fuerza cuestionándome el
comportamiento que tuve con las tres, contigo principalmente. — siguió con
su teatro, tratando de parecer una víctima por mi desprecio. Patético. — Nadie merece ser la segunda opción de
alguien o la tercera, solo aceptas el papel principal única y exclusivamente.
De lo contrario, lo mandas directo a la mierda.
— ¿De eso se trata todo? — di un paso atrás deshaciendo su agarre,
sus ojos verde gatunos no se separaron ni un segundo de mí. — ¿De papeles protagónicos y segundarios?
— Cuando... Cuando te separaste de mi intente a toda costa
reconciliarnos, hallar la forma de hacerlo. — su imponente figura se
desgarbo delante de mis narices, haciéndome fruncir el ceño. — Darla termino conmigo, Mariana me odiaba y
finalmente estabas tú, con tus nuevos amigos y manifestando seguir adelante al
pesar de todo el daño que yo mismo te ocasione. Lo deje ser, sería una completa
mierda si me inmiscuía a la fuerza a tu vida.
— Actualmente lo estás siendo. — dictamine con fuerza de voz, mostrándole
mi autentica postura. — ¿Qué lo hace
distinto de antes? ¿Estar fuera de Venezuela? ¿De los todos que nos conocían en
el instituto? ¿O de Darla y Mariana? Porque déjame dejarte algo bien claro,
sigues siendo aquel imbécil mimado que le gusta ser el centro de atención pero
odia ser ignorado, rechazado e idea planes absurdos para descargar sus frustraciones.
Pues lo siento, lamento no estar más nunca disponible para ti, recomiendo y
busques otra para el papel de tonta. Yo paso. ¿Quién sabe? Puede estar más
cerca de lo que parece.
— He cambiado, aunque no lo aparente lo hice. — se abalanzó contra mi
evitando mi huida predecible. — Aprendí a
ser responsable, a conseguir las cosas bajo mis propios medios y costearme mis
gustos. Si la vida te coloco nuevamente en mi camino, debe de ser alguna razón,
no puedo desaprovecharla.
— ¿Estás seguro? — me moví hacia los lados intentado liberarme, mirándolo
con ironía infinita. — ¿Cómo cuál?
— Que jamás logre encontrar a una chica que me hiciera reír como tú,
olvidarme de las preocupaciones o actuar despreocupado. — abrí los ojos a
par, este hombre si no tenía cara para reflejar vergüenza, desconoce el
significado de ella. Solo lo mueve sentimientos mezquinos. — No eres tonta, sabes lo que quieres y donde
ir, jamás escuche rumor tuyo en el instituto, prefieres quedarte en casa y
odias salir a rumbear. Sobre todo, te graduaste, luchaste por una beca en el
exterior y trabajas para una compañía de renombre. ¿Cómo no sentirse atraído de
todo lo que significas? ¡Es nulo!
— ¿Cómo te has enterado de todo eso? — pregunte teniendo seca
la boca, el nivel de conocimientos de Adrián sobre mi vida era de escándalo. Me
producía escalofríos. — Nadie en
Venezuela lo sabe salvo mi familia y amigos, es información confidencial.
— Dices el milagro pero no el santo. — se limitó a responder, aun no caía
en cuenta de la peligrosidad de este chico o tal vez sí, pero me rehusaba a
aceptarlo. — pero resumiéndolo en
sencillas palabras: cuando se trata de ti busco la forma de averiguarlo.
¿Qué diantres? No ha
cambiado, en la vida lo ha hecho, en realidad, ha cambiado de objetivo a
la hora de conquistar una mujer porque en lugar de ir por su trasero o pechos,
mira su estabilidad económica y el título en tener. Un ligero tirón sentí
fuerte en mi interior, lo que anteriormente conocía como escozor o dolor, se volvió
en algo llamado por la rabia y odio. Por supuesto, involucraba el asco, pero primordialmente
se manifestaba la rabia. De estar aquí mi mamá le diría las todas las verdades
en la cara a este idiota, de cómo no matarse el lomo para darme los estudios,
vestirme y llenarme de caprichos para venir un imbécil a llenarme de palabras
bonitas la cabeza, solo para mantenerlo. En resumidas cuentas, seguía siendo
una decepción, a la memoria del chico que una vez fue mi amigo, mi gusto
amoroso, este del presente es asqueroso y repulsivo.
Quizás siempre fue así,
solo buscaba la forma de salir a flote su auténtica personalidad,
lamentablemente la ceguera de mi amor por él lo impedía ver. Pero ahora es
distinto, en todos los sentidos lo es.
— Eres un asqueroso cretino. — apreté los dientes presa de la ira. — ¿Se supone que debo creerme eso? ¿Lo de tu
cambio? ¿El de existir una razón de encontrarnos fuera? Fue una asquerosa colindancia
o tal vez no, así afirmaba de una vez por todas que ya no siento nada por ti,
que se acabó.
— ¿Y si ponemos eso a prueba?
Antes de replicarle,
Adrián me sostiene cerca, muy cerca de él al punto de sentir la respiración
errantica de su pecho con los latidos de su corazón combinados, manifestando
estar agitado para luego unir sus labios en el beso más forzado y desventurado
de la historia. Los sonidos de exclamación no se hicieron esperar tras mi
espalda, donde mis amigos esperaban paciente a cualquier indicio de necesitar
su ayuda, este podría ser el correcto. En el pasado esta acción hubiese sido el
acontecimiento más maravilloso de mi vida, tener los carnosos labios de Adrián moviéndose
contra los míos en la acción más romántica de todas, donde el fuego de mi
cuerpo explotaría y las campanas resonarían en mis oídos, pero no, no es así,
solo estoy incomoda, asqueada y molesta, sumamente molesta. ¡¿Pero que se cree
este imbécil para manipular mi cuerpo así?! No puede venir a ensuciar mis
labios con sus asquerosos besos que no deseo, aprisionar sus manos con las
suyas e imposibilitando mis movimientos. Aquí no hay fuego, ni olor a jazmín,
el calor de un cobijo reparador o la sensación de desvanecerse en sus brazos,
no, solo tengo asco, mucho asco. cansada de moverme a los lados para deshacer
su agarre, eleve mi rodilla golpeándola contra su estómago y así, llevando mi
cometido la realidad.
Adrián adolorido se retuerce
y se dobla ante mí con ojos confundidos, pidiéndome una explicación coherente
de mi acción. A mi lado aparecen los chicos respaldándome, imagino que Jin o
Hoseok reprimen su risas divertidos, mientras Jimin y Jungkook reprimen las
ganas de rematarlo, en tanto Yoongi seguramente le sonreia con autosuficiencia demostrándole
su derrota definitiva.
— En la vida te atrevas a besarme a la fuerza, pútrido maldito. —
pase la palma de mi manos sobre mi boca varias veces con signos de asco. — Mejor y aclaramos las cosas desde el inicio,
¿De acuerdo? No tengo ningún interés en ti, si lo tuve se acabó, se marchito y
no volverá jamás. Por lo tanto, no insistas. Otra cosa, no pretendas a buscarme
nuevamente, tu cara me da rabia, asco y odio. Más lejos de mi mejor.
¿Entendiste?
Regalándole una última
sonrisa disfrutando internamente de verlo sufrir en el piso arrodillado frente
de mí, me gire dándole la espalda uniéndome a mis amigos, quienes tenían
expresiones indescifrables en sus rostro. Mayormente el asombro, menos Yoongi,
él murmuro a sus compañeros que de haber apostado ganaría unos cuantos
billetes. ¿La razón? Nunca necesite de alguien para salvarme de las garras de
un estúpido engreído de mi pasado, buscaría la manera de rescatarme a mí misma
saliendo con aire valeroso y autosuficiente. Riéndome de su ocurrencia, los
invite a ir arriba, más le valía pedir servicio a la habitación porque tenía
hambre, las disputas sangrientas ocasionalmente me dejan con sonidos en mis
tripas. Jungkook recuperando su vitalidad de siempre, sostuvo mi hombro guiándome
al ascensor teniendo a sus hyungs detrás de él proponiendo la habitación de
Jin, allí siempre encuentras bocadillos en lugares inesperados. Inmediatamente
y al mismo instante de cerrarse las puertas evaporándose la última imagen de
Adrián delante de mí, el mayor de Bangtan se quejaba de ofrecer su lugar para
la conferencia de engordar igual a unos cerdos, deberíamos comer algo más
saludable en lugar de dulces. Tarde, demasiado tarde para proponerlo, todos
desde hace mucho estábamos condenados.
Arribamos la habitación
del mayor toda la banda incluyéndome, parecía a una conferencia de chismorreo
patrocinado por jóvenes adolescentes, salvo que en esta ocasión la patrocinamos
personas adultas rodeando los veinte, dejando a un lado a Kook. Efectivamente,
V se encargó de ordenar más comida sumándole los aperitivos escondidos por Jin
en su equipaje que Jimin astutamente hallo, lo digo de forma bonita por no
decir "hurto", el mayor no hizo mucho pataleo, al principio, después
se resignó a perderlos. Seguidamente, el interrogatorio comenzó. Si pensé en
liberarme de relatar lo ocurrido con el imbécil mayor de la historia, falle, no
tratándose de los chicos. Tae salto de su asiento en una especie de resorte en
su trasero preguntándome de la conversación en el restaurante, en cierto punto,
parecía olvidarme del presente y estar a gusto con él. ¿Qué paso en ese momento?
Me tense, no lo negare, mis amigos me miraron tan intenso que sentí traspasarme
el alma. Pero no era un delito, menos tomando en cuenta mis memorias del
pasado. Se los dije, con lujo de detalles explique que aunque el ojiverde me
daño profundamente, en el pasado fui feliz estando a su lado, siendo su amiga.
Era del tipo bobalicón e inocente, se metía en problemas así sea inconscientemente,
me divertía observando sus reproches de niño pequeño pero jamás lo hizo en
forma maligna, en un giro absurdo e ingenuo de mi parte, pensé que era
autentico conmigo. Siendo lo contrario. Todo fue solo por él, por su vanidad,
por su egoísmo, por su incapacidad de darse cuenta de dañar a su alrededor
debido a sus acciones, sobre todo, porque le di el poder de destruirme al ras.
Después de todo, amar es
como dejar que una persona sostenga una pistola a tu corazón y esperar a no ser
capaz de detonarlo. ¿El detalle? Adrián lo hizo con los ojos abiertos, bien
consiente de sus acciones y teniendo una sonrisa en los labios con satisfacción,
orgulloso de su acción. Suga suspiro ante mi deducción cerrando los ojos y
acariciando el puente de su nariz como si poseyera una clase de jaqueca, acto
seguido, aseguro que la capacidad del ser humano es levantarse del suelo,
sacudir el polvo de sus ropas y seguir adelante, no encerrarse en su mundo de
amargura y odio. No sería la primera en ser engañada o destruida, por eso,
mantener resentimiento hacia ese imbécil era innecesario, es más, ni lo merece.
— Es un don nadie. — encogí
mis hombros con indiferencia. — su vida me tiene sin cuidado, por mi puede
hacer lo que quiera. Ya no me importa, porque estoy bien, corrección, ya estoy
bien.
— ¿A qué te refieres? —
pregunto Nam confundido.
— Muchas chicas, o en
general, buscan ser salvados por alguien más. En cambio, no lo veo así. — sonreí
alegremente, sintiendo como un peso de mis hombros era liberado, se trataba de
los grilletes del pasado. — No existe nadie en rescatarte que tú mismo, por lo
tanto, no importa cuántas veces me destruyan, rompan mi corazón en miles de
pedazos, a la final, yo seré mi propia salvadora. No le daré ese papel a nadie más.
Los chicos se miraron
entre ellos sorprendidos de mi confesión, quizás no esperando una reacción tan
madura de mi parte, menos cuando menos de veinticuatro horas me petrificaba por
volver a ver la razones de mis desdichas en el pasado. Cosa de no ser del todo
cierta. Es decir, Adrián fue el detonante de mi mala autoestima, pero ha sido también
culpa mía por permitirle y darle más importancia a él en lugar de mí. Soy quien
debe de ponerse en papel principal en cada historia, darme valor y cariño, sin
importar si personas no me quieren o me desestiman, a la final existirán otras
en hacerlo. Eso sí, el amor empieza desde el propio, solo de esa manera, lo podrás
dar a los demás.
— Dime, — Hoseok se acercó
hacia mi mirándome directamente a los ojos seriamente, poniéndome algo nerviosa
sinceramente. — ¿Quién demonios eres y que hiciste con nuestra Vic? ¡Ella aun
es una hermosa mariposa que necesita protección! ¡No esta otra que ha extendido
sus alas y piensa volar! ¡No nos abandones!
— ¿Qué rayos Hoseok? — rio
con su particular forma de limpia vidrios Jin, apartándolo de mi vista y dándole
suaves (o no tanto) golpes en su hombro. — Vic sigue siendo Vic, ha madurado un
poco, pero no va a ir a ningún lugar. Menos en un país desconocido.
— ¿Seokjin hyung no lo has
visto? — sigue insistiendo en su drama personal, a este paso Jimin de une con
sus estridentes risas de campana melodiosa contagiando a Tae y Nam. — ¡Sus alas
se aleteaban! ¡Aleteaban! Ella ya no es más una niña, ella... Ella... ¡Ya
evoluciono frente a nuestros ojos!
No sé pero eso me sonó a pokemon, creo que a los demás igual, de
lo contrario, Yoongi no de descompondría en risas junto a galleto. ¿Qué mierda?
¡Me han convertido en otra especie que no es humana! Sobre todo, delante mis
ojos y sin descaro. El mundo ya no es como era antes.
— Bien, bien, calmémonos
un poco. — pidió Nam no muy convincente, seguía rindiéndose. — Vic terminara enojándose
y pateara nuestro trasero.
— Estoy lustrando mis
zapatos para hacerlo. — advertí.
— Clase aparte, tienes
razón en algo. — aparto su vista de sus ruidosos amigos enfocándose en mí y sonriéndome
dulcemente, del tipo donde se ve sus hoyuelos hermosos. — podemos ser nuestros
propios salvadores. Siempre y cuando estemos dispuestos a hacerlo, igual de la
capacidad de valorarnos por encima de cualquier cosa o persona.
— Eres fuerte, Vic. —
llego a mi lado Jimin halagándome directamente. — la chica más fuerte que he
tenido la suerte de conocer. No todas tiene la capacidad de enfrentar el pasado
y salir airosa, alzar la frente diciendo: "no te necesito, ya no porque,
me tengo a mi y es suficiente".
— Por lo general vuelve a
equivocarse con la misma piedra. — interviene galleto desde su lugar junto a
Yoongi, este le mira enternecido y comprendiendo el punto. — engañándose con
funcionar si lo intentan otra vez. Cayendo en un círculo vicioso y difícil de
abandonar.
— Pero abandonaste esa
opción. — agrego Tae señalando a mi lugar y haciéndome reír. — demuestra mucho
de ti. ¡Y nunca necesitaste de mí!
— ¿Qué eras? — Hobi mirándolo
con curiosidad. — ¿Su comodín de la suerte?
— El mejor de todos, para
tu información hyung. — alardeo.
Siguieron discutiendo un
rato más de los comodines de la suerte, dejándome reír un poco de sus
ocurrencias, desconociendo por completo que ellos dos fueron mi mayor parte de
mi inspiración. Si bien mande a la mierda a Adrián, diciendo lo mejor para mi
vida, fueron sus inesperados empujones en mi hombro que me animaron a
enfrentarlo, darle la cara a mis miedos. Sé que no soy una mariposa, ni me
acerco hacerlo, pero si entendía con seguridad alzar el vuelo y dejar
totalmente un paso lleno de experiencias llenas de tristeza, a su vez, alegrías.
Hacia sea por un corto periodo, fui feliz, aprendí a sonreír
desinteresadamente, a confiar en el amor, ser querida, deseada y protegida, del
mismo modo, tener amigos que me dieran ganas de compartir mis risas y anécdotas.
Entendí que las sensaciones nuevas son las más peligrosas, no entiendes como
medirlas o controlarlas, solo te queda esperar a disminuirse o aumentarse. Con
Adrián vive la experiencia de un amor inocente (al menos de mi parte) que se
conformaba con los pedazos de su compañía, de su sonrisa, su mirada intensa y
risa profunda. Tenerlo en un espacio en silencio cerca de mí fue suficiente, así
alimento mi alma. Pero había llegado el momento de dejar ir esas memorias, al
chico de ojos verdes gatuno de burbujeante andar, ese mismo que al principio reía
tontamente hacia mí por no saber cómo tratarme. Él sí que evoluciono drásticamente
pero no para bien, lo contrario, se volvió en un ser lleno de malas intenciones
y egoísmo de por medio, lo siento, no podía se sigue dependiente de alguien así.
Es dañino, nocivo y toxico. Hasta aquí me trajo el rio.
La ecuación era la más
sencilla del mundo, era perderlo a él o perderme a mí misma, y fui astuta, escogía
perderlo. Con ello, cerré definitivamente mis problemas del pasado, pisando de
lleno al acelerador hacia el futuro.
A la mañana siguiente,
tuvimos una reunión con los patrocinadores del concierto de Bangtan en Chile
comentando estar muy contentos de cómo sucedieron las cosas, igualmente Bighit,
la recepción y receptividad de la Army de este lado del mundo fue muy bien. La
pasión de los fans en cualquier parte es la misma, lo que cambia, es la forma
de expresarlo y es donde los latinos no tienen límites. Y eso que falta los
conciertos en Brasil y el evento en México, estoy segura de salir sorda de esos
dos países. A la final se dieron de las manos felicitándose mutuamente,
alegando el buen trabajo de todo el equipo organizador y cada miembro del staff
de posibilitar el éxito. Cuando nos retirábamos, el señor que se disculpó
conmigo la otra vez debido al incidente de xenofobia con una de sus empleadas
me llamo para hablar conmigo un momento, me pareció algo extraño de su parte
pero la jefa Park me insistió en averiguar lo que ocurría. En realidad, nada
malo. El hombre confeso indagar un poco mi curriculum descubriendo mi Técnico
Universitario en Relaciones Internacionales, mi buen manejo de los idiomas como
el inglés, japonés y el coreano, del mismo modo, el estar capacitándome para
recibir la licenciatura. ¿Había considerado en establecerme en otro país cuando
ocurriera? Algo insegura y perpleja debo decirlo, pregunte si eso se trataba de
una propuesta de trabajo a futuro, el señor con su particular forma de ser me extendió
su tarjeta me pidió el llamarlo una vez teniendo el título, veía en mi un
excelente prospecto y el dejarlo pasar sería un desperdicio.
Durante todo el trayecto
me quede mirando dubitativa el papel en mis manos, eso fue una propuesta de
trabajo, una a futuro y ¡Demonios! Ignorar ser fantástica era ridículo. La jefa
Park me pregunto si lo consideraría siquiera, es decir, no es por correrme de
Bighit o la misma Corea, pero la propuesta era bastante atractiva y
productiva. Trabajando en esa empresa solo atendería asuntos comerciales y diplomáticos
con agentes internacionales, justo adaptado a mis necesidades y estudios. No
solo eso, estaría en el mismo continente a mi familia y una opción más clara
para convencer a mamá de vivir conmigo lejos de Venezuela. La poca aceptación
de ella en irse a otra país es el idioma, no quiere aprender otro, se cree
estar muy vieja para hacerlo, siendo una completa tontería. Bueno, es mamá,
nunca podrías ganar una discusión con ella así tengas la razón. Aunque por otro
lado, mi sueño se vería truncado, me sigo viendo en Asia, trabajando en una
empresa reconocida de Corea y luchando por lograrlo. Igualmente, después de un
tiempo, echando raíces en Japón, si, mis más anhelado deseo en vivir.
No, lo siento, pero aun no
pretendo abandonar Corea o Bighit, aun los chicos no son nominados a los
Billboard o ganado un Grammy, espero cinco al menos, solo así los dejaría
libres. La jefa Park abre los ojos sorprendida de mi confesión, la ha tomado
por sorpresa mi amistad leal por ellos, es lo que hay, más si el mayor de todos
lo prometió. Sonriendo maternalmente coloca una mano en mi hombro pronunciando
quedarme todo el tiempo que quiera, mi presencia será bienvenida con entusiasmo,
no solo los chicos, también el personal en general. Cada uno de ellos se ha
encariñado conmigo. Por lo tanto, la tarjeta de aquel hombre es guardada en mi
bolso minuciosamente, esperando nunca utilizarla en la vida.
Llegando al hotel fui
interceptada por el vendaval convertido en hombre, me refiero a Jungkook.
Estaba sentado cómodamente en la pequeña sala del recibidor jugando con su teléfono,
esperando seguramente a mi llegada, uno de los asistentes me guiña un ojo
pronunciando en tono de broma el esperarme pacientemente igual a un cachorro a
su dueña. Es tan obediente. Fulminándolo con la mirada de su palabras lo dejo atrás
acercándome al Maknae, sigue absorto a su realidad en general, su concentración
reside en el aparatejo en sus manos. Me permito detallarlo por un segundo, hoy
viste una camiseta blanca, una suéter negro de cierre en medio y detalles en
blanco, unos jeans oscuros desgastados, converse de cordones blancos, una gorra
montañera a juego con su conjunto negro y finalmente su cubre boca de cuero.
Oh, excelente, fue al menos precavido y eso me agrada. Sin embargo, ¿No debería
de estar descansando? Hoy saldremos para Brasilia en el vuelo de la tarde,
mañana y pasado habrá conciertos seguidos, ni existirá momento de respirar...
¿Estoy siendo paranoica?
— ¿Me explicas que haces aquí?
— mi voz lo sobresalta dejando caer el celular de sus manos. — Si mis datos son
los correctos, aun sigues de reposo niño travieso, así que deberías estar
descansando.
— ¡No me asustes así
Noona! — reclama sujetándose el pecho muy dramático, solo rodee los ojos. — Podrías
matarme.
— Si, si Señor Jeon que se
me hace el desentendido. — me incline al mismo tiempo que se señalaba como una potencial
no víctima. — Eso mismo, hablo de ti y es mejor tener su máxima cooperación en
responder mis respuestas.
— De tratarse todas de ti
eres libre de hacerlas. — se insinuó descaradamente levantándose de su asiento
y imponiéndome su altura. — ¿Noona está linda hoy? ¿Noona es adorable? ¿Noona
puede enamorarme cada día más? ¡Arhg! Siendo un examen saldría con un
sobresaliente. Es más, declaro mi materia favorita eres tú, jamás me cansaría
de estudiarla.
Válgame dios, ¿Cómo se
respira? Porque en esos momentos teniendo a Jungkook mirándome con sus enormes
ojos oscuros demasiado brillosos, he perdido la capacidad de hacerlo. Me alarma
su ingenio para perder la vergüenza y adoptar este lado tan salvaje, tan
atrevido teniendo como finalidad ponerme nerviosa. Se supone que soy la mayor aquí,
debería poner orden y mandarlo a descansar, si, es lo más sensato e idóneo
pero... Pero el cerebro no me responde, mi cuerpo dormido y cada parte racional
desconectado. Genial, ahora si soy patética y estúpida, Jungkook tiene la
batuta ahora.
— ¡Oh! — revisa su reloj percatándose
de algo. — si nos apresuramos llegaremos tarde. ¡Debemos irnos!
Antes de decir algo coloca
su cubre bocas en su sitio y sujetando mi mano, me hace caminar a la salida del
hotel. Aguarden, esto es un código rojo, estoy siendo secuestrada, secuestrada
por otro miembro de Bangtan en menos de una semana deberia de ser considerado un
delito. Al encontrarnos a fuera manda a parar un taxi con agilidad, ayudándome
a abordarlo la parte de atrás diciendo con un dificultoso español y
emprendiendo la marcha. En cierto modo, se siente igual a dos fugitivos huyendo
de la policía, no tan lejano a la realidad, de enterarse la jefa Park o uno de
los managers, aquí se arma la buena. Conectando los circuitos correspondientes
de mi funcionamiento, me giro hacia él que ha vuelto a poner atención a su teléfono
desconociendo mi desconcierto, sumándole algo más, nervios a flor de piel.
— Me parecía injusto. — su
voz de golpe me sorprendió provocándome un respingo. — es divertido viajar,
hacer conciertos, estar con Army pero sería un desperdicio no explorar un poco
Santiago antes de irnos.
— Habla por ti, yo fui a
un jardín hermoso con Yoongi. — inmediatamente de decirlo me arrepentí, espere
ver una reacción negativa en el menor pero no ocurrió, solo obtuve su
indiferencia. — Mierda... La he cagado un
poco.
— No debes de hablar en
español si crees que me dañaste. — sonríe comprensivo el Maknae a mi dirección,
desviando su vista del teléfono. — aunque, Noona, eso no es hacer turismo de la
forma correcta y lo sabes.
— ¿Vas a enseñarme
entonces? — cruce los brazos riéndome divertida de la idea de galleto.
— Tú debes limitarte a
disfrutar, es tu único trabajo.
Me quede callada sonriendo
de medio lado al girarme a ver las calles transitadas de Santiago, el aire hoy
se sentía distinto, como menos pesado y más ligero o quizás, la distinta era
yo. Sinceramente el pensamiento de hacer turismo por allí me entusiasma demasiado.
He estado muy estresada últimamente con los temas de la universidad y trabajo,
en lo personal, voy progresando poco a poco evolucionando más hacia adelante.
En cierto modo, se siente tan raro el salir nuevamente del hotel, la salida con
Yoongi fue un total éxito, al pesar del desenlace predecible, fui al cine, conocí
a personas fuera de la fobia a personas extranjeras y vi un parque excepcional,
supremamente encantador. Luego de eso, decidimos caminar separados. Lo normal o
más sensato de escoger, aunque cupiese la posibilidad de gustarme románticamente
el pelicastaño, no da indicios de tener una relación con él ni con nadie. Es
reciente lo que llevo de reconciliarme conmigo misma para meterme en otro lio,
necesito tiempo de calidad conmigo misma y entender como funciono.
Suspiro colocando mi
cabeza sobre mi mano, considerar un final donde todo el mundo termina feliz y
contento es absurdo, durante todo este tiempo debo de entender que eso es
remotamente imposible, cualquier decisión en ejercer a carrera un mal
sentimiento para alguien más. De algo estoy consciente, mi pensamiento no
cambiara al respecto a lo sentimental.
Alzo la mirada dándome
cuenta que estamos atravesando una calle llena de bulevares, suelos diseñados
estilo de piedras o ladrillos, edificaciones minimalistas o artísticos de cafés
con sus sillas, mesas y sombrillas al exterior con personas charlando
animadamente teniendo como de fondo el esplendoroso Cerro San Cristóbal. El
taxista freno en una hilera de edificios atáñales, pago la tarifa y subiendo su
cubre bocas salió del auto, le seguí justo detrás igual a un cachorro perdido.
No me tome la molestia de gloogear un poco de las zonas turísticas de Santiago,
me involucre más en lo profesional y estudiantil que olvide la posibilidad de
hacer turismo, entendí que no venía de vacaciones sino a trabajar. Sin embargo,
desconocía o fui muy ingenua, que al menor de Bangtan no conoce de límites sino
simplemente hace lo quiere y desea. De un momento a otro, el chico me sostiene
la mano y pronunciando unas palabras intangibles me hace caminar más rápido,
las conjeturas en contra mueren en mi garganta al verlo directamente al rostro.
Sé que tiene su rostro oculto eso debe de ser suficiente para impedir saber su
expresión, aun así notando unas pequeñas arruguillas en sus ojos es suficientes
en deducir estar sonriendo. Entonces, un pequeño globo de incredulidad explota
sobre mi cabeza, obligándome a entender el ahora, el presente.
Sin darme cuenta, una
suave corriente envuelve mis sentidos, la garganta se vuelve seca, los ojos me
muestras luces transparentes rodeándolo, desconozco si se trata de mi engañosa
mente o realmente sucede, opto a lo primero. Lo siguiente es tener el corazón
latiendo fuertemente contra mi pecho, tanto que las costillas me duelen, el
respirar se convierte errantico casi cansino, en tanto el estómago da un vuelto
vertiginoso; nunca he tenido semejante sensaciones en cuerpo, menos en mi época
de tonta ilusa. Basta, en el presente, de tener al Maknae de Bangtan al frente
y descomponerme en emociones jamás experimentadas. Sé que debería tener miedo,
precaución, no obstante, decido olvidar todo eso y entregarme al momento. Por
lo tanto, sostengo fuertemente la mano de Jungkook sonriendo tenuemente, él no
puede verme pero si sentirme, sencillamente reafirma estar a mi lado y no pretende
desaparecer. Sé que andar de la mano con Yoongi se sintió correcto, además,
compararlo con galleto sería bastante
cruel pero es imposible, más cuando el menor lo ha llevado a otro nivel. Esto
no es correcto, solamente mágico y maravilloso, sencillamente no pretendo
dejarlo ir.
Llegamos a una calle de
hileras de negocios curiosos aparentemente cafés y restaurantes, teniendo música
a todo volumen, otros retumban unas voces en vivo induciendo ser un karaoke y
clase a parte, unos pequeños escenarios en sus entradas. Eso llama la curiosidad
del chico tensándolo en nuestro agarre, sonriendo conmovida lo hago detenernos
y empinándome para llegar a su oído, susurro ser libre de entrar a uno de esos
lugares si lo prefiere. Girando tal cual a una película de terror de posesión,
galleto abre los ojos sorprendidos de mi idea, expresa tener otra idea para
ambos visitando un museo cerca de unas calles de aquí que seguramente amare.
Ahora soy la sorprendida, es decir, ¿Qué museo podría causar ese fulgor en mí?
Oh, oh por todo lo creado, no será... ¿Va a llevarme a la Antigua Casa de Pablo
Neruda? Llevo una de mis manos riendo incrédula de la situación, eso explica un
poco el ambiente de este sitio, se trata del Barrio Buenavista y las ganas de
abrazar al castaño por su idea es elevada, solo que hacerlo en público me da
algo de vergüenza.
— Creí verte de quienes
prefieren conocer los lugares en internet, no en la realidad. — digo en un
brote de sinceridad.
— Quise cambiar un poco
las cosas, al menos, solo por hoy. — encoge sus hombros restándole importancia
y desviando la mirada algo apenado, eso ha sido muy dulce de su parte. — desde
comenzar este viaje te han ocurrido muchas penurias, las cuales no voy a
nombrar, y... Bueno... Solo deseo llevarte a un sitio que te haga feliz.
Ya soy feliz, estando aquí
frente de él presenciando su lado tierno y tímido ya lo hace, no me importa si
es al lugar más raro de Santiago donde soy llevada, mientras galleto siga a mi lado brindándome su compañía
me doy por satisfecha.
— Gracias. — con
sinceridad se lo confieso. — pero no es justo que solo sea feliz yo, también
quiero que lo seas y por eso... ¿Qué tal un poco de música en vivo?
— ¿Noona? — exclama
confundido y yo empiezo a halarlo hacia el interior de uno de los locales, no
parece resistirse solo algo confundido. — ¡¿Victoria Noona?!
El café era algo bohemio y
minimalista, se componía de colores oscuros mezclados con el blanco, tenía un
mostrador con pasteles curiosos unos que jamás había visto y otros comunes,
como el de fresas. Eso no era lo sorpréndete, sino el escenario al fondo con
unos músicos inde tocando música relajante a los oídos; una chica, quien era su
vocalista, poseía una voz melodiosa y cantarina obligando a todo el mundo a
prestarle atención, igual al chico a su lado haciendo los coros, su tono era más
grave pero combinándose ambos, sencillamente, deleite musical. Jungkook deja de
ser renuente a entrar quedándose sin habla al mirar al escenario, pronuncia
entre labios ser muy buenos, sus voces son armónicas y combinan bien juntos.
Suelto una risita al mismo tiempo de aparecer un mesero preguntándonos si
deseamos una mesa, dejo al niño envuelto en pasión por la música y me centro en
ser posible en tener un lugar cerca del escenario. El hombre asiente rápidamente
invitándonos a pasar. Debo prácticamente jalar del brazo de galleto para hacerlo caminar detrás de mí,
me produce algo de gracia su actitud distraída en la música siendo evidente su
amor por esta, en nadie es un secreto que este chiquillo ama con locura cantar.
Es decir, en cada presentación de realizar se percibe su entrega y pasión,
incluso el día de mi cumpleaños al cantarme algo de Bruno Mars, dejándome al
borde del precipicio ante su dedicación o cariño. Realmente lo hizo con el
corazón, aún conservo la pulsera de alas que me obsequio, de hecho, la traje
conmigo a la gira, teniéndola guardada en un estuche de terciopelo en la
maleta. No quiero perderla, por eso solo la usare en caso de emergencia o para
darme fuerza, en ella está el recuerdo de los incesantes ojos de galleto en los míos dictaminándome ser
perfecta tal cual era y no necesitaba cambiar, eso poseía más peso a cualquier
otra cosa material. Y si, su obsequio debió de quedar en primer lugar, fue una
enseñanza directamente a mala imagen de poseer de mi misma, pero la foto del
abuelo y los mangas yaoi me pudieron, eso no quiere decir ser peor o mejor,
todos los regalos de los chicos vinieron directamente de sus corazones y sus
intenciones eran lo más preponderante aquí.
Fuimos ubicados en una
mesa cerca del escenario, a unos tres lugares a la izquierda en realidad, ofreciéndonos
inmediatamente las cartas con él menú. Puede sonar cruel pero la expresión confusa
de JungKook al tratar de pronunciar palabras desconocidas para él me dio
gracia, el mesero nos miraba sin comprender nada, más aun al chiquillo de
mascarilla de cuero en rostro. Pobre se ha topado con un dúo raro.
Evitando el sufrimiento de galleto prolongarse más, coloque una mano en su
brazo ofreciéndome traducir el menú, aunque... Algunas cosas no tenían como tal
una. ¿Qué demonios es un Chumbeque? Rayos, soy mala en el arte gastronómico
chileno, en estos casos seria genial tener un guía o algo parecido. Al salir
con Yoongi fue sencillo, tal vez porque fuimos al cine, después un café con
indicios más internacionales que locales administrando un esfuerzo mínimo. ¡Qué
va! Nadie nació aprendido, optare por ir por lo convencional... "Tin marin
de don pingue", bien, no será lo más maduro de mi parte pero si la
salvación a mis dudas. Tanto el mesero como Jungkook tienen unas miradas indescifrables
para mí, el mesero seguramente piensa que soy infantil, en cuanto galleto...
Solo confusión. Luego de un debate conmigo y la carta del menú termino
escogiendo una chorrillada, té frio de durazno para ambos, una cheescake de
fresa para mí y una de chocolate para él, seguidamente se retira el mesero
llevando las ordenes. Sinceramente no tengo idea de lo que pedí al comienzo,
¿Chorrillada? ¿Qué demonios significa eso? Debí preguntar cuando tuve la
oportunidad, lamentablemente soy de las guardarse las dudas por simple pena, lo
sé, ridículo y absurdo pero es como soy. Espero no ser algo muy asqueroso
o exagerado para digerir, no quiero vomitar en mi día libre o enfermarme antes
de tomar el vuelo a Brasilia, seria demasiado para mi pobre cuerpo. Galleto libera un lado de las
mascarillas de su rostro, liberándolo un poco, la sonrisa dibuja en sus
labios no tarda en llegar reflejándolo en los ojos.
— Tengo una ligera
sospecha que no tienes ni idea de lo que ordenaste, Noona. — apoyando los codos
en la mesa me hablo con bajo perfil. — ¿Me equivoco?
¡Agh! ¿Acaso puede leer
mentes? No, dudo que tenga ese poder, en dado caso, solo puede leer la mía. Restregué
mis manos en mi cara manifestando tener razón, rápidamente soltó una de esas carcajadas
particulares de poseer, medio macabra, medio traviesa llamando la atención de
algunas mesas adjuntas a la nuestra. Lo usual, una risa como la suya no es
normal.
— Tranquila, nunca viene
mal experimentar nuevos sabores. — sujeto mi mano llevándola fuera del
escondite provisional en hacer.
— Claro... Lo dices solo
para consolarme. — desvié la mirada de la suya mostrando lo evidente.
— Tampoco diría algo que
te dañara. — replico apretando el agarre en mi mano, provocando un nudo elástico
nerviado en mi estómago. — Eso debes de saberlo igual.
Pude estar minutos perdida
en su mirada oscura como la noche, enigmática igual a una noche de estrellas
fugases y atrayente parecida al cantico de una sirena. Sin embargo, los
aplausos de nuestro alrededor nos obligaron a separarnos, los chicos habían
culminado de cantar, levantándose para recibir las alabanzas del público. Allí
logre visualizarlo nuevamente, ese brillo apasionante en la mirada del
chiquillo anhelante de algo o más bien, de poder hacer algo, pero el llevarlo a
cabo era imposible.
— ¿Quieres intentarlo? —
musite de la nada, él giro su cuello rápidamente sin comprender nada. — Cantar,
a eso me refiero. ¿Quieres hacerlo?
— ¿Qué estás diciendo
Noona? — rio nervioso, expuesto debido a mi escrutinio perfecto y acertado. —
no digas cosas imposibles, sabes que no puedo hacerlo.
— ¿Por qué? — ahora fui yo
la confundida. — ¿Qué te lo impide?
— No puedo exponerme así,
no puedo exponerte. — comenta muy decisivo, siendo inevitable pensar en estar
colocando excusas ridículas en medio de los dos. Algo nuevo, cabe de resaltar.
— Además, ¿Qué podría exactamente cantar?
— Primero, esto es un país
desconocido y si evitas mostrar tu rostro por completo, pasaras desapercibido.
— centralice la lista de verdades en la cara de bebé de este chico. — Segundo,
no vas a exponerme a nada porque inclusive yo, anhelo verte hacerlo que más
amas, cantar. ¿Te he dicho antes lo encantador de verte? Te entregas a las
letras, a sentirlas no solo con el cuerpo, también con el alma. Jungkook, tu
eres un artista en todo sentido de la palabra y ahora mismo, quieres
expresarte. Hazlo, nadie te detiene.
¿De dónde saque semejante
discurso? Lo desconozco por completo, entre en la necesidad de alentarlo,
empujarlo hacia adelante donde estaba el amor de su vida, la música. Y no, no
se trata de alguna chica o ex novia celo pata, es de la entrega, dedicación y
cariño de colocarle a cada canción interpretada a lo largo de su carrera como ídolo
masculino. En lo personal me gustaba, el aire de emanar galleto al subirse a un escenario distinto a cuando se encontraba
con sus amigos, era confiable, abrazador, atrayente y masculino, mucho de eso
último, casi olvidando de tratarse de un jovencito casi entrando en sus veinte.
Supongo que cada persona posee maneras de madurar, así sea, a la fuerza. Antes
de escuchar una respuesta de su parte llega nuestro pedido. Mis ojos se abren
de la sorpresa ante la monstruosidad del alimento, una montaña de papas fritas,
carne troceada y dos huevos estrellados encima... ¡Santo Dios! JungKook sonríe
como un niño en navidad al abrir su regalo, no le quita de encima los ojos atreviéndose
a saborear el platillo y susurrar verse delicioso, en cuento el mesero busca de
mi atención si deseo tener los postres después de desgastar el plato principal.
Anonadada tal cual a como
me encuentro termino asintiendo mecánicamente, no creo poder ver más comida
junta, lo que es decir mucho, estando en Corea es común ver una mesa repleta de
alimentos, al menos con un grupo numeroso como Bangtan, pero ahora mismo no se
trata de eso. ¿Cómo demonios nos acabaremos esto? Pedí un plato de esta monstruosidad
para cada uno, en este tipo de situaciones me agradaría tener a mi hermano tragón
Miguel, está en otro nivel al punto de ser una aspiradora humana. Les apuesto
no dejar ni rastro de papa frita alguna en el plato.
El mesero se retira no sin
antes dejar las bebidas frías. Con mano temblorosa sujeto el té dándole un
fuerte sorbo, Jungkook ya lleva un buen tramo comiendo la montaña de papas fritas
y uno de los huevos esta ya desaparecido, no para de hacer ruidos de satisfacción
y murmurar ser delicioso. Me alegra que uno de los dos esté siendo feliz, no me
malinterpreten, realmente todo se ve suculento y sabroso, solo temo el poder
comerlo todo sola. Aunque, bueno, aparentemente tenemos a otra aspiradora
humana entre nosotros, si, hablo de galleto.
¿Recuerdan que mencione ser el amor de su vida la música? Olvídenlo, cámbienlo
por la comida, eso es más certero y real que cualquier existencia.
— ¿No tienes hambre? — me
pregunto al no verme tragar como animal.
— Verte hartando como un loco perdido me hace sentir llena. —
pronuncie en español al voltear a otro lado.
— ¿Qué?
— No... ¡Qué digo! Por
supuesto que sí, solo que lo veo demasiado para mí. — sujete un puñado de papas
llevándomelas a la boca. — no creo comerlo todo.
— Tranquila Noona, soy de
un apetito bastante bueno. — sonrió pareciéndose mas una ardilla comiendo
nueces, me dio un poco de gracia. — esto no es nada para mí.
— Si... Ya lo imaginaba.
Y no mentía, después de
desaparecer prácticamente en su boca la montaña gigante de su plato de papas,
fue por la mía ayudandome de tal forma que mis preocupaciones murieron en mi
garganta. De tratarse de otra persona pensaría en poder engordar de tragar tan
despreocupadamente, aunque hablamos de Jeon Jungkook, se la vive haciendo
ejercicios en sus momentos libres e incluso en los camerinos de programas, me
atrevo a decir quemar calorías con tal solo respirar.
Pido el postre centrando
mi atención una vez en el escenario, ahora lo ocupa un dúo de dos chicas
cantando algo de los "Enanitos Verdes", " lamento
boliviano" que la primera vez en salir con Valentía y Alejandro, la cante
a todo pulmón con mi amiga ganándonos un rostro totalmente escéptico del chico.
Un comportamiento totalmente maduro de chicos universitarios, lo usual en estos
días, mas siendo la última moda en rituales de lluvia. No canto bien, lo hago falta,
tal vez pertenecí a un coro cuando estuve pequeña en la primaria, siendo expulsada
injustamente al simplemente enfermarme por la misma gruñona monja directora del
colegio. Pueden pasar los años, no importa, es una memoria rencorosa guardada
en mi alma que jamás olvidare.
— ¿Vas a ignorar mi
petición? — recapitule la última conversación entre ambos.
— ¿Cuál? — parecía
realmente olvidarlo.
— Cantar en el escenario,
para mí. — sonreí con el mejor arsenal de poseer, la carta de la seducción.
¿Qué rayos? ¡Si soy del
asco en esos aspectos! Por no decir patética. Llevándolos a términos más
simples, poseo el amarre sexual de un unicornio bebé o un pingüino aprendido a
andar solo. Mi gata Rita es más alentada que su dueña en ello, lo aseguro.
Jungkook queda suspendido al comienzo con mi comportamiento, no adquiere esa
mueca de shock completo utilizada por memes en el fandom, simplemente le cuesta digerir lo que sucede delante de sus
ojos. Seguro piensa que soy ridícula, seguramente debe de estar llamándome
mujer absurda y estúpida. A ese punto quiero ser devorada por un tigre, un oso
pardo o levantada por los aires por un águila. ¡Solo venga alguien y sálvenme!
— ¿Qué quieres escuchar? —
la voz suave del Maknae dispara directamente a mi paranoia, matándola. ¿Esta haciéndome
ojitos? — Te complaceré, Noona. Voy a cantar lo que me pidas.
No conteste, fue mi
momento de ahogarme bajo mi propio hechizo lanzado en mi contra, me recordó a
uno de esos conjuros en las películas que se devuelven al colisionar contra un
muro y regresar a su creador. Galleto,
con su rostro de bebé encerrado en el cuerpo de un hombre, se manifestó
silenciosamente su disposición sobre mí siempre y cuando él, implícitamente
maneje la situación. Tan astuto como un zorro.
— "Just the Way You are" — la
sinceridad me broto por los poros en medio de un suspiro, el rostro lo tenía
tan colorado como un tomate y el estómago revolucionado a la máxima exponencial.
— La de mi cumpleaños.
— De acuerdo. — sonrió
bastante complacido ante la recepción de mi parte. — tus deseos son órdenes.
De un solo bocado se
termina el pastel a la par de levantarse de la mesa, colocarse su cubre boca
dejarme estupefacta al hablar con uno de los encargados del sitio y recibir una
aprobación, desde su sitio me guiña un ojo demostrando lograr su cometido. La
canción del dúo de chicas dándole paso a galleto,
él se coloca en medio del escenario sujetando el micrófono con una mano y medio
girando su tronco, supongo, que les dice el nombre de la canción a los músicos
para tocarla. Entonces todo gira en torno a él. El sonido, mágico, magistral en
armonía con su voz traída de los mismos dioses del olimpo entra en mi conducto
auditivo capaz de sacarme un suspiro. Sus ojos, dos pozos oscuros con
indicios de luna llena no se despegan de los míos bajo ningún concepto, debido
a que es el cantante enmascarado desconozco la expresión de su rostro, aunque
estoy segura de algo, sonríe desde el fondo de su corazón.
En cuanto yo, ida en el
tiempo y espacio, no doy tregua alguna de los acontecimientos frente de mí. Podría
darse el apocalipsis, un estallido social, la tercera guerra mundial, no me
importa, Jungkook canta en un escenario cualquiera no porque es su deber, no
para cientos de fanáticos, sino porque le nace del alma y yo misma se lo he
pedido. Siento a los de mi alrededor muy atentos al chiquillo misterioso de voz
armoniosa, no quieren despegarse de su número, es demasiado enigmático para considerar
hacerlo, menos cuando le pone mucha pasión. Podrías asemejarte a una polilla al
ver una fuente de luz, atraída. Es en ese instante de confundirme el realmente
gustarle, es decir, galleto es un ser
extraordinario con un talento tan enorme como el mismo Everest, conseguir a una
chica no presentaría mayor problema para él.
No obstante, como buen ser
humano y obstinado que es, prefiere complicarse la vida eligiendo un camino más
difícil al escogerme como su prospecto amoroso. Con esto no digo existir algo
malo conmigo, si he aprendido algo durante este empinado y dificultoso camino
es darme mi lugar, no degradarme o compararme con otras personas. He querido
decir que el nivel de dificultad de tener es de más de 9000, antes a nada si
estoy citando a Dragon Ball, sin venir
al caso, volviendo al asunto, galleto
podría conseguir a una chica de su edad o menor, que compagine con todos sus estándares.
Por lo visto, no lo hará.
La canción finaliza con
una lluvia de aplausos para él que no sabe cómo responder, por las arruguillas
de bajo de sus ojos deduzco sonreír apenado, con las piernas flácidas y la
sensación de la piel hormigueando me levanto como puedo a su encuentro, escucho
unos murmuros de las personas de alrededor llamándome su chica. Brillante,
ahora somos dos avergonzados. Galleto me sostiene de los hombros (aparentemente
absorbiendo su pena) preguntándome si estuvo bien, riendo nerviosa girando la
mirada a varios sitios digo estar mucho mejor a bien, y si, en ese punto me he
condenado yo misma. Jungkook se quita el cubre boca del rostro pidiendo mirarlo
a los ojos y repetir lo dicho, aunque no lo crean, soy muy tsudere a veces al grado de gritar o decir groserías, pues están
presencia de algo así.
— ¿Qué coño le pica? — hablo en español bajo su inquisitiva mirada. —
¡No voy a repetir esa vaina!
— Noona, sabes que mi
español es decadente. — me reclama ceñudo por la confusión. — dime las cosas en
mi idioma.
¡Ni en broma! Me tense
considerablemente deseando poder huir, correr lejos de los oscuros y acusadores
ojos de galleto que parecían leer
cada uno de mis pensamientos, dejándome totalmente expuesta. Enterarse de
desequilibrar mi sistema nervioso, descomponer mis sentidos y flaquear mis
armas con solo prestarme atención, dedicarme una canción o sencillamente estar
a mi lado. ¿No es una arma peligrosa en una persona peligrosa? Lo es, sin dudar
lo es. ¿Qué hacer? ¿Cómo ocultarlo? Me es un misterio completo.
— Me doy satisfecho si
dices que te gusto. — libero mis hombros dando un paso atrás suspirando
resignado, eso me hizo sentirme un poco mal.
— Lo hizo, no existe
canción cantada por ti que no lo haga. — mi voz salió igual a un suspiro, baja
y tranquila. — posees un talento insuperable, Jungkook. Nunca lo tomes en duda.
— No lo hare. — tomando mi
mentón con delicadeza da un paso hacia adelante mirándome con dulzura. —
siempre que estés a mi lado valorando eso, lo recordare.
Lo hizo de nuevo, el chico
es bastante bueno, debo de reconocerlo, en el arte de persuasión y llegar al
corazón de una chica para descontrolarlo. La voz en usar, dulce y calmada, la
mirada de estar viendo el ser más extraordinario y perfecto en toda la galaxia,
dejando por último la expresión en su rostro: enamorada. Lo peor viene siendo
que nada de eso es fingido, galleto realmente siente todo eso que grita sus
acciones, desconozco el grado de corresponderle o lo de suceder en el futuro
con nosotros, salvo algo, espero su felicidad.
Luego de lo acontecido
pagamos la cuenta, o Jungkook lo hizo por obstinado y cabezón, siguiendo a la
siguiente parada: La casa de Pablo Neruda. ¡Benditos espíritus del cielo! Fue increíble,
espectacular e incomparable, cada rincón, cada pasillo gritaba el olor de la
cultura, estuve tan fascinada que hablaba hasta por los codos; por suerte
galleto es muy paciente en ningún momento me replico algo. Después, con
una sonrisa en los labios, caminamos rumbo a parque que aprovechamos para
conversar un poco de cosas triviales; de lo diferente de ser el clima de Seúl a
Santiago, la receptividad de las personas, de lo efusivo que es Army. En
general, le gustaría volver a tener un concierto aquí, Latinoamérica es un
continente francamente acogedor. Aun le faltaba visitar Brasil, allá sí que es
otro mundo, seguramente sean más ruidosos.
— Al lado... — gire mecánicamente
al escucharlo. — ¿Esta tu país, cierto?
— Sí. — nos detenemos
frente de una fuente de formas bastante curiosa. — ¿Por qué preguntas?
— Me encantaría que fuese
posible visitarlo. — al escucharlo abrí los ojos impresionada, su sinceridad
era abismal. — Ver a tu familia de nuevo, estar juntos otra vez. Seria para ti
un sueño.
— Lo es. — suspire ansiosa.
— pero igualmente sé que no podemos, vamos a trabajar, no de vacaciones o
visitas.
— Tienes razón. — concluyo
resignado.
Comimos nuestros helados
reanudando el caminar a otro sitio, seguía desconociendo los planes de galleto y su itinerario al turistear Santiago,
aunque mirando un poco la hora en mi celular era tiempo justo para volver al
hotel. Tomaríamos el vuelo a Brasilia en unas cuantas horas, con suerte llegaríamos
en la noche justo para tomar un baño, descansar y ajustarnos a los venideros
conciertos en la ciudad carioca. Teniendo una idea de cómo son los chicos querrán
ponerse al corriente de los preparativos del concierto, el escenario, las
luces, el sonido... Quieren tener todo perfecto para Army. Al segundo de pensar
todo esto mi celular junto al de galleto empiezan a sonar, mirándonos
descolocados alzamos los hombros a par de contestar, la voz de uno de los
asistentes de Bangtan inunda mis oídos preguntándome si la cita ha acabado, ya
no puede cubrimos más, la jefa Park pide saber constantemente donde estamos y
la opción de "cerca tomando un café" no funciona. En principio, podría
adquirir un rojo abrazador mitad rabia y otra de vergüenza al término de darle
a mí salida con galleto, pero me
preocupa más la fuerza del nombre de la jefa. Asegurando volver en seguida,
corto la llamada al mismo tiempo de hacerlo Jungkook hablándome de regresar,
Hyun ha contactado con él y no pretende lidiar con los gritos de la jefa Park
sino aparece rápido.
Estando de acuerdo de
irnos ofrezco conseguir un taxi, eso antes de tener una de las fuertes manos de
él sujetando mi brazo deteniéndome, voy a reclamarle su osadía y comportamiento
sin sentido hasta su comentario me descompone. Quiere cerrar la cita con un
beso. ¡¿Está loco?! Uno, esto no es una cita, fue un secuestro, viene en contra
mi voluntad caso distinto a gustarme los sitios a donde visitamos, segundo,
para ser una "cita" ambas partes deben de estar de acuerdo de serlo y
yo no lo estoy, y tercero ¡Estamos en público! Alguien podría vernos o peor aún,
reconocerlo.
— Te tengo otra. — sonríe
divertido por mi paranoia muy justificada, colocándose frente de mí y
acomodando unos mechones de mi cabello rebelde en todas partes de mi rostro. —
estamos en un sitio lo suficiente lejos que nadie sería capaz de dar conmigo,
justamente por eso lo escogí.
— Chiquillo astuto. — lo
catalogue de inmediato ganándome su risita traviesa. — lo tenías todo
calculado, ¿Cierto?
— Soy malo en las matemáticas,
pero no cuando deseo pasar desapercibido junto a la chica que me gusta. —
simplifica el muy atrevido.
Sin previo aviso, más bien
hizo un trabajo excelente en endulzarme e hipnotizarme igual a una cobra, beso
mis labios en un acto totalmente inocente, ni muy profundo o pronunciado
acostumbrado a lo que usualmente osa a darlos. En su lugar, fue superficial y
totalmente discreto, como dos niños jugando a experimentar la sensación de un
primer beso; en mi perspectiva se sintió como una caricia, el soplido del
viento en tu rostro en una cálida tarde de verano. Nada obligado, nada forzado,
solo... Solo timidez de por medio. Obviamente baje la mirada avergonzada
evitando la suya, luchando con las incontrolables abejas asesinas de mi estómago
queriendo picarme, inducirme a mis instintos primitivos y no dejarlo solo allí.
Pero por hoy, sería mejor tenerlo en ese tamaño. Galleta infernal sujeto
mi mano riéndose gustoso de las reacciones inocentonas de mi parte, claro, mas
tomando en cuenta que las tengo con un chico menor a mí. Lo más usual en el
mundo. Sinceramente, pienso aferrándome mas a su agarre y sintiendo la sorpresa
mediante su piel, la edad es algo que desde hace mucho no le doy la mayor
importancia.
Llegamos rápidamente al
hotel justo a tiempo de ir la jefa Park por nosotros, no somos reprendidos, al
menos no por la mujer, pero si Hyun con un tono muy apacible de voz (haciéndolo
mas tenebroso) lo hace convirtiéndolo en un acto incorrecto. Al menos he
sentido el arrepentimiento, Jungkook ya tan acostumbrado a los regaños le resta
importancia prometiendo ser más cuidadoso en el futuro, cosa en no ocurrir
probablemente.
Ambos subimos a nuestras
habitaciones para alistarnos, en treinta minutos vendrán por nosotros para ir
al aeropuerto, allí si siento el verdadero terror, no he guardado nada de mi
equipaje. Tampoco es que comprara muchas cosas salvo chocolates para Andrea,
caramelos y una camiseta de I Love
Santiago, dejando de lado mi propia ropa esparcida en un rincón. Alarmada,
ni me despido de los demás solo corro por mi vida para ordenar mi desastre, de
estar mamá alrededor me regañaría hasta dejarme al borde del colapso, es decir,
histeria. En los minutos restantes centro mi atención en hacer que mis
pertenencias entren en las dos maletas, decidiendo en dejar los bocadillos en
la bolsa de mano, luego, recibo una llamada de Andrea preocupada por mi estado.
No he conversado apropiadamente con ella por lo que desconoce mi encuentro con
Adrián, al saberlo, creo escuchar sus maldiciones desde Corea a Santiago, su
postura en entender pegarle al forzarme a besarlo es eufórica, me apoya, del
mismo modo, le alegra sinceramente superar ese dolor de culo. Rio enérgicamente
por sus palabras, no pudo estar más acertada su deducción, ese hombre era un
dolor en el culo, su terquedad por no dejarme ir fue fastidiosa e innecesaria.
Sencillamente, no aceptaba un no por respuesta. Por suerte Tae y Hobi me dieron
ese empujón para enfrentarlo, aunque lo negara cientos de veces, sola jamás lo
hubiese hecho, no sin un agente externo. Con este paso gigantesco hacia el
futuro, aseguraba una historia próxima con galleto.
Claro, claro, ¿Cómo
olvidarlo en una conversación? ¡Imposible para Andrea!
Rodee los ojos arrojándome
a la cama de espaldas, en ningún momento de mi historia mencione correr a los
brazos del Maknae, en realidad, seguía sosteniendo la teoría de estar sola. No
estoy lista para una relación. Y no, saquemos muy lejos de aquí al imbécil de
Adrián, es tema muerto y mega enterrado, en su lugar, hablemos de mí y la
inestabilidad de mis sentimientos. De cómo salí en una cita con Yoongi comportándonos
igual a una pareja, sostener ser correcto hacerlo, sentí que era bien hacerlo,
y a la final, sufrir porque prefería quedarme sola antes de enredarme más.
Segundo, Jungkook, por más que este con otros sigo volviendo a él, envolviéndome,
evaporándome porque si me gusta Yoongi como prospecto amoroso, pero no soy lo
suficiente madura para siquiera llevarlo a otro nivel, más si galleto me
complica la vida. No es sencillo, me niego a jugar con los sentimientos de las
personas como si fuese unos dados, sé que no todos pueden ser felices pero de
ser posible, me gustaría que sí.
— Eres una perra egoísta. — dijo lo muy desgraciada.
— Hey, cuida tu vocabulario conmigo niña. — le advertí.
— ¡Pero es cierto! — replica insistiendo. — no puedes simplemente decir que eliges la soledad porque te gustan dos
de ellos, cosa en no ser un delito, solo confundes los sentimientos.
— Puede... Puede que tengas algo de razón. — bufo indignada de mi
deducción. — con lo de confundir
sentimientos, Suga me lo ha dicho en varias ocasiones.
— Bien pudo seguir insistiendo contigo, pero no lo hizo. — comentaba
pensativa. — eso es porque conoce antes
que tú misma la respuesta de tus sentimientos. Estás enamorada de Galleto, has
dicho que siempre vuelves a él sin importar nada. ¿Te dice algo?
— ¿Quién me certifica que esto no cambiara? — reprendo aflorando mis
inseguridades. — ¿O se complicara a un más?
Mi siguiente cita es con Jimin, luego Jin en México ¿Me aseguras no confundirme
con ellos dos igual?
— Nadie ha dicho el no hacerlo. — habla con parsimonia, induciendo un
poco de inestabilidad en mis pensamientos. — quizás ocurra sucesos que pongan tu corazón a trabajar a toda mecha,
aun así, vas a volver al inicio y ese es galleto.
La seguridad en sus deducciones
era de miedo, parecía estar viendo mi futuro en una bola de cristal, o tal vez,
me conoce demasiado para ver los caminos a elegir. Sea como sea, temblaba ante
lo posible a acontecer, mi deber es estar preparada.
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