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De los acontecimientos
ocurridos el fin de semana pasado habían quedo permanente en mi memoria, la
sensación de la tristeza en mi interior, el desprecio y desosiego con respecto
a mi relación amistosa tanto con Bernard a la par de Abie me comieron hasta los
cimientos. Parecía que estuviese acostumbrándonos a esto y me asustaba, eso, me
daba tanto terror que se me llenaba nuevamente los ojos de lágrimas ante
nuestro futuro. Dejemos por un segundo de lado el gustarnos el mismo chico, el
que ella se comportase como una total desconocida al querer acaparar su
atención totalmente al punto de ignorarme tal cual hacer una mancha en la
pared, creo que hasta un cuadro tendría más atención a mí. Hemos sido por
tanto, tanto, tanto tiempo amigas que prácticamente la miro como si fuese mi
hermana, una con otros padres, pero al final de todo hermana. Sin embargo, me
ha dado entender el conquistar a un chico recién llegado a nuestras vidas es
más importante a la amistad, a la que tenemos desde poseer uso de razón. La
forma de ignorarme luego del incidente de Selina fue la sumatoria de todos mis
peores temores, de aquellos que desde el inicio desee ignorar, pero
lamentablemente en cada paso de dar me le es imposible hacerlo.
Entonces, seguidamente está
Bernard, con su dulce presencia, su honestidad garrafal y esa manera de
comportarse a mí alrededor sabiendo mis poderes provenientes del clan Martín,
en general, del prócer Albert Martín los cuales desde el principio nunca quise
tener. Es decir, ¿me sirve solamente para que todo el mundo me mire con temor
en lugar de admiración? ¿Solo como aquella chiquilla divertida al grado de ser
medio simplona? Entiendo que la naturaleza es sabia al igual de paciente, pero
quizás, y solo quizás se ha equivocado conmigo. ¡Nunca quise nada de lo que
tengo ahora! ¡Ni poderes supremos! ¡Ni la atención completa de toda a ala
mágica o no mágica! ¡Pero sobre todo el desprecio del chico que me gusta! ¿Este
es el precio? ¿El precio por los poderes de Albert Martín? Ya he faltado en
todos los sentidos, como mejor amiga, como Magic Pure, como chica…que me
encontré tan cansada, devastada conmigo misma al grado de mandar todo al
demonio y volverme a encerrar en mi mundo nuevamente, porque ese fue la
conclusión de cambiar y aparentar alguien que nunca fui.
<< ¡Entonces realmente
se lo pierden! — me grito él con fuerza, como si buscará lograr entrarme en
razón — Si es tal cual como me lo estás diciendo ¡Ellos se lo pierden!
Angelina, desde que te conocí, desde aquella primera vez en cruzar nuestras
miradas sin decir ninguna palabra en lo absoluta me di cuenta de lo realmente
maravillosa que eres, puedes tener fallas como cualquier ser humano, perder los
estribos y querer quemarle el trasero los sin magic. Pero debajo de todo eso se
encuentra la inteligente, ingeniosa, prudente chica Magic Pure con los poderes
más sorprendente de todos y aparentemente desconoces eso. — fue en ese preciso
momento donde una rara luz creció en mi interior junto a una sensación
cosquilliante en mi interior, era tan diferente a cuando Bernard me halagaba,
de todas las formas posibles porque primero se trata de mi mejor amigo y aun
así logro sacarme a flote, el parar mis lágrimas y seguir adelante. No por
alguien más, no, sino por mí misma. —…
tienes que parar de depender de alguien para sentirte bien contigo misma y ver
tus potenciales, porque créeme, no lo necesitas. Eres una chica fuerte y
luchadora, antes de decir querer a alguien debes empezar por tenerte cariño en
ti y confianza. Solo de esa manera lograras ser la grandiosa Magic Pure que
tanto deseas llegar hacer. >>
Las palabras de Zephyr
siguen siendo como un bofetón en las mejillas, estaban llenas de sinceridad y
honestidad, del mismo modo observadas desde el punto de vista de alguien muy
detallista que desde comenzar a hablar entre nosotros no ha tenido otra
finalidad más a sacar ese potencial dormido dentro de mí, a su vez, que lo
tenga muy encuentra para no despreciarme más. Es cierto, me tengo muy poco amor
y confianza, es decir, es predecible tomando en cuenta el haber descubierto
hace poco mi elemento naturaleza hice llamarme a mí misma falla de ser mágico,
exceptuando a Abie quien me recordaba todo el tiempo al prócer Albert Martín
teniendo el mismo tipo de dificultades y por ende debía de valorar más mis
potencias dormidas. Si, igual a como lo hace Zephyr en el presente. De hecho,
fueron sus palabras quienes me guiaron nuevamente al camino correcto, porque
antes de decir querer a alguien más debía comenzar conmigo misma. No lo dudo,
antes de Magic Pure soy un ser humano, alguien que comete errores, se tropieza,
enoja y lucha con muchas dificultades durante su vida. Es por ello, que me deje
llevar por las influencias de Selina y Dott, en un visiblemente plan macabro de
querer hacerme parecer la villana del cuento, el cual funciono. No tuve por qué
escucharlas, menos seguirles la corriente, pero estaba tan desesperada y
pérdida viendo como Abie recibía una vez más toda la buena suerte de costumbre.
Yo igualmente la merecía. Salvo que escogí el camino equivocado para hacerlo,
encontrándome el ser una terrible perdedora a la par de egoísta, porque mi
mejor amiga estaba teniendo el mejor de los momentos con el chico que le gusta
y él deseo estar a su lado, no yo.
Mi lugar, como buena Magic
Pure, debió ser de espectador no de una loca desesperada a utilizar sus propios
poderes en una fea imitación de niña berrinchuda que es ignorada por sus
padres, llevándola a arrojarse al suelo llorando y formando pataleo. ¿Pero cómo
podía esto servir en el presente? Nada, sirve en lo absoluto. Salvo de exhumar
mis propios pecados y tratar de recomponer mis propios errores, solamente así
llegare hacer la Magic Pure de mis expectativas. Al menos, mi mejor amigo,
piensa de esa manera. ¡Oh no saben el alivio que sentí al ver esos ojos
violetas tan irreales! Deberían ser sinónimo de destrucción, miedo y mala
suerte, pero bajo mi perspectiva solo tuvieron un significado: paz. Al
estrecharme contra sus brazos encontré lo que durante toda esa mañana había
estado buscando con desespero, ese frío conciliador, seguido de un calor
empapándome en seco signos de que la tranquilidad viajaban por todo mis sistema
nervioso llenaron mis ojos nuevamente de lágrimas, con ellas las tiras de un
viaje y fiesta destinado al pasado. Pensé, estando bajo su entera protección,
que no existía a otra persona en desear ver tan desesperadamente como él, lo
había extrañado tanto, pero tanto, que mis pulmones podrían narrar la hazaña de
soportar el respirar con todo lo acontecido y el gritar el mirarlo a él,
solamente a él.
Realmente no indague en como
logro hallar conmigo, menos el enterarse de los sucedido, simplemente me deje
llevar ante su brazo protector junto con todo lo que ello significaba. Fue a mi
rescate, eso es y será lo importante, lo demás simplemente sobra. Sé que estuvo
conversando un poco con Cathy mientras terminaba de arreglarme, quizás
discutieron de lo sucedido con más lujo de detalles y una posible disculpa de
su parte al tener razón desde el comienzo, viéndolo bajo otra perspectiva, yo
también debí hacerlo pero luego de una tarde tan llena de dolor las palabras no
vinieron a mi boca como lo esperaba. Salvo para discutirle a Cathy el irme sin
ella, luego simplemente me deje llevar por su mano fría a la par de fuerte, dejándole todo en su
cuidado como si supiese las respuestas al dolor viajando dentro y fuera de mí.
No tengo hermanos mayores o menores, por ende, no poseo conocimientos si lo que
siento por Zephyr es lo mismo a lo que sería tener uno pero le tengo mucho
aprecio, cariño y respeto. Seguidamente de la suficiente confianza para hacerle
cargar con mis profundos pesares amorosos y de Magic Pure, al pesar de ser
cerrado en todos los aspectos, se porta tan paciente conmigo como para viajar
kilómetros desde la academia con la finalidad de rescatarme de una fiesta llena
de sin magic. Sin duda, es un buen amigo, uno al grado de pasar hacer hermano.
Zephyr, ha pasado ser parte de mi familia.
Ahora bien, no recuerdo muy
bien como salimos de la enorme casa proveniente de la familia de Selina pero si
esos ojos, ¡Oh! ¿Cómo no hacerlos? Si estuve dos noches soñando con ellos,
donde corría en un paraje boscoso en medio de árboles, maleza y ramas que
lastiman mi piel, mientras busco escapar o buscar un lugar seguro para atacar
de mis labios salen un conjuro invocando a la “Espada de Fenix” seguidamente
decido enfrentarlo. Es en ese de adrenalina pura, donde enciendo sus llamas y
con la mirada fija en mi objetivo esos ojos chillones color verde desparecen,
la maldad junto su deseo de destriparme con sus propias manos igualmente lo
hacen pero aparece lo terrorífico, lo horripilante y desgarrador. Es Zephyr
protegiéndolo. Por más que luche en borrar esas imágenes de mi mente no puedo,
jamás lo haré, son sus ojos sin vida mirándome directo a mi rostro, es su
sangre manchado mi camiseta y manos, sobre todo, es él dejando de respirar
seguidamente de su mano cayendo al vacío. El dolor es garrafal, es agonizante y
petrifica tu alma hasta lo más profundo, pero aún más, se trata de esos ojos
chispeantes color verde igual a los de un gato en plena caza de un roedor los
que te asustan. Posee odio, rabia, tanta sed de venganza como peces en el lago
predilecto de la unión de los próceres. No cabe duda, es el color propio de un
Dark Magic. ¿Quién puede ser el dueño de ellos? Es decir, solamente porque los
vi en uno de mis tantos sueños sin explicación no dice el ser uno de los seres
oscuros, pensándolo mejor… ¡Es absurdo! Solamente es el primo de Zephyr, Derek
con quien tuvo un accidente la última vez en moto.
Mi amigo nota el nerviosismo
fluyendo en mis poros preguntándome si lo conozco de algún lado, tampoco es que
puede decirle: “¡Hey Zephyr! ¿Recuerdas que tengo sueños raros? ¿Pues qué
crees? ¡En uno aparecen una persona con el mismo color de ojos de tu primo! Las
coincidencias de la vida… posdata; tu mueres porque te atravieso con la Espada
de Fénix por protegerlo”. ¡De ninguna manera! Es decir, sé que estoy mal de la
cabeza pero no lo puede manifestar de esta singular forma, lo mejor era hacerme
la loca desentendida, parecer medio tonta y restarle importancia al asunto. Es
imposible conocerlo de alguna parte porque es el primo de mi mejor amigo, la
primera vez en vernos, la primera vez en cruzar palabra el uno con el otro,
fin. Me causo algo de gracia y sorpresa la manera en cómo se desenvuelve a su
alrededor, no es el típico Zephyr taciturno que a todo el mundo ignora, no, en
cambio estando el chico de ojos verdes a su alrededor se pinta más hablador y
dejarlo en ridículo. Cosa en hacerlo al presentarlo como “esa cosa”,
dictaminando no ser importante y pasar de él tal cual fuese un objeto
inanimado, pero a la vez parece que se llevan bien. Lo suficiente para hacer
ese tipo de demostraciones en público, trato de asimilarlo un poco esa nueva
faceta de mi mejor amigo en tanto él junto a su primo conversan sobre algo que
no tengo idea. Quizás sea cosas sobre su familia, tengo entendido que los
Sichegs son bastante estrictos con la educación en general de mi amigo, así
como igualmente esperan tener buenos resultados de su estadía en la academia.
En general, pienso que ellos deben de estar orgullosos de su hijo, no es porque
sea mi mejor amigo o persona extremadamente de mi entera confianza, pero Zephyr
es el Magic Pure más asombroso que he conocido. Solo pregúntele a sus nuevos
seguidores adquiridos gracias a la nueva clase de Sir Michael, ellos podrán ser
un ensayo completo sobre sus hazañas.
Poco después, apareció
nuevamente mi amigo para sujetar mi mano y guiarme a la parte de atrás del mini
cooper descapotable color azul eléctrico, mis ojos se agrandaron se agrandaron
de la sorpresa al caer en cuenta de lo costoso que debe de ser. El primo de mi
amigo debe de ser una persona muy importante en el mundo Magic y no magic, o
simplemente posee unos padres demasiado generosos para darle a lo que delante
mis ojos un universitario con aires de burlón despreocupado, la posesión de tal
auto. De hecho, mientras me acomodo en los asientos traseros me permito admirar
silenciosamente la aparecía de Derek, la cual no es del todo espeluznante,
podía apostar que muchas chicas de la ala no mágica gritarían como chivas locas
ante alguien como él. Delgado, hombros anchos, alto y con extremidades
inferiores largar, rostro perfilado lleno de singulares lunares, nariz
perfectamente respingada, cabello negro azabache un poco corte disparado por
todos lados y una vestimenta salida de esas películas de chicos malos
bailarines (me refiero a Vaselina, mamá se muere por esa película, mas por su
protagonista). En definición, Derek Sichegs es del tipo de hombre que Selina le
encantaría vivir una aventura en medio de una tormenta eléctrica. Sin embargo,
al pesar de poseer encanto y belleza algo no termina de colarme completamente,
con ello no me refiero a ese sueño tormentoso, sino esa esa sonrisa brillante y
lo que pueda esconder bajo de ella. Donde podrías conseguir de todo menos
atractivo.
En general fue un viaje
bastante ameno, no tuve mucho que conversar, salvo en algunas ocasiones donde
Derek quiso indagar en los tipos de comportamiento de su primo durante clase o
si hizo alguna clase de ridículo como llamar a la profesora “mamá” o “abuela”,
en seguida el ojos violeta de mi amigo le manda a cerrar el pico insultándolo
de una forma peculiar. Cabeza de alcornoque. Sus interacciones me hicieron tanta
gracia que me olvide completamente porque sufría en primer lugar, ese vacío
dejado por el dolor de una perdida que solamente puede completarse teniendo las
personas adecuadas a mi lado, si tengo a mi mejor amigo a mi lado. De esa
experiencia ha pasado dos días exactamente, volví a la odisea convencional al buscar escapar de
las agresiones matutinas de los sin magic antes de entrar a clases, en el
comedor y luego de clases. Selina y sus amigos han estado más salvajes de lo
convencional, por supuesto, la fiesta que ella con tanto esmero programo
resulto ser un desastre explosivo. Antes de pensar el ser mi causa, no, no es
en lo más mínimo esa la razón sino una extraña discusión de Edward entre una de
las de su sequito, la cual, termino con daños hacia una colección de figuras de
porcelana. Sus padres en definitiva la castigaron de por vida.
Lo malo de todo esto reside
en una cosa, la ignorancia de los sin magic al acusar directamente que nosotros
los mágicos hemos sido como ave de mal agüero en su fiesta trayendo consigo
desgracias, mas tomando en cuenta que he matado mi propia naturaleza al
utilizar mis poderes para llamar la atención de uno de ellos, sin éxito. Cathy me
ha dictaminado el ignorarla, pasarle por el lado y hacer como si no existiese,
personas rastreras como ella no vale la pena siquiera cruzarle la mirada, de lo
contrario, cien años de mala suerte caerán sobre ti. Trato de sonreír y hacer
como si nada de ello me afectase, pero sigue allí, en lo más profundo de mi
interior consumiéndose a fuego lento la angustia de la verdad. Abie me ignora,
de nuevo, cada que intento acercarme a Bernard en medio de la zona que compone
la biblioteca baja la mirada como afligido y dando medio giro con pasos
apresurados, sale despavorido parecido a ver visto un fantasma. No lo culpo, yo
igualmente tendría ese comportamiento sabiendo que clase de magic soy.
Durante la hora de las
comidas ninguno de ellos dos se ha presentado en la mesa, Peter quien es el
mejor amigo de Bernard, comenta el encontrarse muy ocupado con temas
correspondientes a sus clases y al hacer trasferido un poco más tarde a los
demás esta algo atrasado, por lo tanto, se coloca al día. Sé que lo correcto
sería escuchar al moreno, es un chico en dictaminar seriedad a la par de
veracidad, pero algo dentro de mí dice ser solamente una excusa, una para no
hacerme sentir mal. Pero de todas maneras lo ha hecho. En cuento a Abie, ella… si es un caso perdido, desde la
fiesta no la he visto por ninguna parte, tampoco puedo hacer la odisea de la
otra vez cuando descubrí mi elemento naturaleza al atravesar media ala no
mágica, de hacerlo estaría condenándome a mí misma a un suicidio. Ya saben, con
la ira injustificada de Selina la vaca sin leche, sería mejor evitarla a toda
costa o al menos Zephyr me lo sugirió. Del mismo modo, no puedo fingir que
siento incomodidad, sufrimiento y el extrañarla como una loca porque es en
estos momentos donde pienso el todo estar perdido que ella parece con una
sonrisa radiante, su voz calmada combinada con optimismo el decirme ángel y el
todo estar bien, porque la suerte no es cuestión de buscarla sino de sembrarla
e irla germinando de cuando en cuando.
En un intento de dispersar
mi mente asisto a la clase de Historia de la Magia con el profesor Samuel, su
manera solemne de dictarla hace que bajo ninguna circunstancia bajes la mirada
de la suya, mucho menos el distraerte hacia sea con el sonido de un mosquito.
La lección es sumamente interesante, al menos bajo mi perspectiva, pues al
haber tenido el examen pasado algo relacionado con las armas legendarias lo
seguido es sobre su manipulación y como llegaron a parar en el museo. Por
supuesto, a estas alturas es imposible que alguien desconozca la breve
desaparición de la “Espada de Fénix” tuvo hace unos días, pero bajo su conjetura
seria menciona no ser más que un truco de las cámaras de seguridad en manos de
chiquillos sin oficio. Es decir, luego de la muerte del prócer Marcus Zunnares
nadie ha podido manipular semejante espada, tomando aún más en cuenta a Albert
Martín su creador que la programo para su única utilización sin la manipulación
de alguien más. Ahora, ¿realmente es posible que alguien tenga ese poder para
hacerla funcionar? No, nadie la tiene y es imposible que llegue a existir, por
supuesto, al menos que llegue a descubrirse la verdadera existencia del
grimorio de gran controversia como lo es El Magia Pura. Rápidamente como si
fuese una bala una chica que toma asiento delante de Zephyr levanta la mano muy
entusiasmada, se nota el poseer un gran interés en el libro pues pregunta si su
existencia es relativa o realmente Albert Martín lo creo con los secretos más
profundos de los Magic Pure junto… junto con el de los seres oscuros.
Samuel por un momento
agranda sus ojos impresionado, aparentemente alguien ha estado averiguando
mucho los acontecimientos en el mundo mágico y no mágico, claro, lo de que
posiblemente los Darks Magics estén de regreso al atacar a un vigilante de una
escuela de renombre, la cual es la nuestra para no hacernos más los idiotas, ha
idealizado más la teoría que ellos realmente están entre nosotros y buscan el
Magia Pura. Curiosamente no he tenido más sueños con los próceres, es más he
estado librado de ellos, manteniendo un descanso llenos de pensamientos
negativos desde la fiesta de Selina. Pero eso por supuesto es otro tema. En
cuanto a los libros que adquirí ese día de compras con Cathy no me he atrevido
a leerlos con detenimiento, salvo a pasar las hojas sin atención absoluta,
dándole rodeos a que en el sueño que tuve asesinando a Zephyr pronuncie el
conjuro de activación de la “Espada de Fénix”, pero lamentablemente no lo
recuerdo. << Excelente, Angelina >> dice una voz proveniente de mi
cabeza, bastante apenada << es una excelente oportunidad para olvidar
conjuros>>, bueno, sí pero tampoco puedo explotar mi mente a mas estrés
de lo que ya ha vivido. Tarde o temprano ese conjuro volverá a mi mente.
Soltando un suspiro cansado,
Samuel masajea el puente de su nariz como si estuviera sufriendo una clase de
jaqueca hablando de lo convencional en estos casos, su entera y soberana
opinión, donde en definitiva es una leyenda y tanto Magic como no Magic puede
tomarla si es real o no. Sin embargo, es cierto lo de los tiempos oscuros, el
irnos a una guerra contra los oscuros o Darks Magic, se ve que no tiene ningún
problema el pronunciarlo con soltura más tomando en cuenta simplemente ser un
nombre, es una ridiculez pensar el tener mala suerte por hacerlo. Seguidamente,
habla de uno de los tantos autores de libros que ha tenido la oportunidad de
estudiar en la época de la universidad donde mantenían la existencia del Magia
Pura como algo puramente místico y fuera de este mundo, quien lograra
encontrarlo debía de ser alguien de corazón puro, uno que ni el más malvado de
los conjuros pudiese cambiarlo de parecer. Es decir, el tipo de ser mágico que
realmente no buscara el obtener poder teniéndolo, sino buscar solución a algo
en convencional, quien sabe, un conflicto entre especies es una buena opción.
Pensativa, tal cual como había quedado, no preste atención al siguiente en
alzar la mano, quien dejo sorpresivamente desencajado a más de uno su
mandíbula.
—
Si existiera una posibilidad, una remota pero
pequeña posibilidad… ¿Encontrar el Magia Pura significa hallar igualmente su
contraparte?
—
¿A dónde quiere llegar Zephyr?
—
El libro oscuro. — dijo sin miedo, serio y
brillándole los ojos violeta con infinita curiosidad bajo sus lentes de pasta
negra. — muchas historiadores lo mencionan, dicen que de encontrar el Magia
Pura, te toparas con él. ¿Será eso cierto profesor?
El azabache de mi amigo
tenía tanta convicción al tratar de buscar las respuestas bastante profundo, en
lo poco que llevaba de conocerlo descubrí que si le brilla los ojos con
intensidad es porque realmente se siente curioso de algo o cuando marca una mueca
de indiferencia, es decir no estar de acuerdo con mis acciones y pretende
hacerse un lado para poder aprender de mis errores, aunque a la final termina
rescatándome. Un ejemplo lo ocurrido en la fiesta de Selina. Es por ello, que
definitivamente sé que a Zephyr le interesa mucho este tema y su sed de saber
más de ello le ha llevado a preguntar. No es de extrañar ver a muchos de
nuestros compañeros impresionados de verlo participar en clases, tomando en
cuenta el ser el segundo en sentarse al final de la fila y no opinar en nada
solamente escuchando las clases como un espectador más. No puedo evitar dibujar
una sonrisa en mis labios, puede ser malinterpretada por Cathy, me da igual,
pero realmente me alegro de los visibles cambios de mi amigo al integrarse más
a la sociedad soy como esa madre orgullosa de su hijo cuando lleva un amigo
nuevo a casa. Es simboliza un paso más hacia el futuro de Magic Pure magnifico
que realmente terminara siendo.
Samuel tomándose su tiempo
para contestarle a su alumno, mira con ojos agudos el panorama, sabe
perfectamente que no puede decirle palabras vacías al azabache menos
considerando ser su mejor estudiante quien se la pasa investigando cada cosa
dictaminada en clases, solamente pare cerciorarse ser cierto o falso. Del mismo
modo, aunque no sea precisamente una estudiante modelo tengo curiosidad en su
respuesta porque el Magia Pura ha salido en unos de mis múltiples sueños en una
visión amplia de Marcus Zunnares, donde un Albert Martín encerraba uno de los
conjuros más transcendentales de todos a la par de polémico, la reencarnación.
—
Todo aún es incierto — dictamina caminando de
un lado a otro, hablando con una voz bastante seria. — pero según dictamina el
autor que les he mencionado, como todo leyenda de tener su lado puro y
transparente, igualmente tiene su contraparte. Quien consigue el Magia Pura
tiene poderes incalculables, solo si es para usarlo para hacer el bien, pero si
a su vez el Libro Oscuro… las consecuencias serán inimaginables.
—
¿Se refiere a los seres oscuros? — pregunto
otro chico, quien toma asiento de primero en la fila del medio.
—
¿Conocen la historia de ellos? — menciono con
tono de obviedad, girando su cuerpo y señalando a la pizarra para que la tiza
se moviese sola escribiendo en grande: SERES PUROS DE OSCURIDAD. — Muchas
personas dictamina que hablar de ellos o creer en su existencia es de mala
suerte, ruina y destrucción. Cosa no tan lejana a la realidad. Sin embargo,
mencionarlos no ocurrirá nada en lo absoluto, soy de los que piensa que todo
tiene su razón de ser y de existir. Por eso… ¿Por qué creen que ellos atacaron
a los magic y no magic? ¿Fue ansias de poder? ¿Venganza? ¿U otra cosa?
A ciencia cierta, nadie
conoce exactamente lo que movió al tío de Albert Martín para conseguir lo
poderes oscuros de la naturaleza aquellos que vienen directamente de los seres
humanos, según mis sueños su pensamiento que los sin magic eran la peor raza en
pisar la faz de la tierra debía de pagar cada una de sus fechorías al querer
exterminarlos, lo llevaron a pecar e irse por el camino más fácil. El mal. Del
mismo modo, Morgana Martín siguiendo las convicciones de su tío y dejándose
llevar por lo atractivo que sonaba derrotar a los sin magic con una nueva clase
de magia, olvido su procedencia y apuñalando a su propio hermano abandono a los
Magic Pure. El prócer Albert Martín derrotado en todo los sentidos quiso poner
fin a todo, la guerra contra los sin magic y el rescatar a su pequeña hermana
de las garras de los oscuros, aunque lamentablemente las cosas para ella fueron
demasiado tarde. Aún recuerdo en uno de mis sueños como él la acuna entre sus
brazos igual a un bebé, llorando amargamente por una suerte que desde el inicio
estaba determinada a acabar mal, porque eso dice los poderes oscuros: una vez
entras en ellos, nadie puede salir.
La pregunta correcta sería:
¿De dónde Paul Martín saco tanto poder? ¿Cómo lo descubrió? Y mi intuición me
dice que el Libro Oscuro tiene la respuesta, al igual del Magia Pura guardando
la reencarnación de cualquier ser humano, su contraparte posee los hechizos más
mórbidos de existir y la respuesta de su poder. Después de todo, son los
grimorios más poderosos jamás creados.
—
Es obvio, profesor — una chica de ojos
rasgados, piel amarillenta y de mejillas rellenas baja sus hombros dando una
señal de miedo o quizás tristeza. — es venganza. En ese entonces estaba la
guerra de los Magic Pure contra los sin Magic, se menciona ser una masacre sin
precedentes donde cada día era aniquilados aldeas de mágicos sin compasión,
olvidando que en esos sitios no solo habían guerreros igualmente niños y
ancianos. No justifico a los seres oscuros, pero quizás… estuvieron cansados de
tanta opresión e injusticia por parte de los no mágicos, es decir, si… su
camino estuvo errado pero… pero…
—
Ching, cuidado con lo que dices — canturreo
otra de nuestras compañeras, era una pelirroja con pecas diminutas en sus
pómulos y nariz, se sienta en el asiento conjunto al de ella. — si un sin magic
te escucha te dictaminaría ser una “Enviada del infierno”. Aunque, claro, a estas
alturas nos importa que digan o hagan ellos. Profesor, que dijo Ching no están
alejado de la realidad ¿cierto?
—
No, no lo es. — respondió, señalando una vez
más a la pizarra pero esta vez coloco: VENGANZA. — Pueden conseguir varias
biografías de Morgana Martín y llegaran a la misma conclusión, los seres
oscuros llenándose de la intermitente sed de venganza y destrucción. Salvo que
no era solamente contra los sin magic, igualmente incluía a nosotros lo Magic
Pure. ¿Saben el por qué?
—
Alianza. — intervino Zephyr con rostro
neutral, hasta podía decir estar pintado en la inusual indiferencia que lo
caracteriza. Me alarme, no estaba de acuerdo. — Luego de la muerte del Marcos
Zunnares, uno de los hermanos mayores de Marcus Zunnares, esté ideo una alianza
con Albert Martín dándose una tregua entre ambas especies y así unir fuerzas
para una misma finalidad. Derrotar a los oscuros.
—
Exacto. — le dio la razón el profesor a mi
amigo mostrando una rara sonrisa de conformidad, una que cada vez de verla
deberías pedir un deseo. — Parece que alguien se hace sus deberes como es
debido, en fin, todo lo que hemos mencionado aquí son simples teorías
descriptas por autores y que muchos ponen en duda. De todas maneras, ustedes
son libre de creer lo que deseen. — en ese instante suena el timbre de la
culminación de clases, entrando al siguiente bloque CONJUROS NATURALEZ con
Almendra. — Bien chicos, para la siguiente clase quiero un ensayo de diez
páginas con los elementos usados para la elaboración de las armas legendarias,
así como su opinión de los seres oscuros. Pero escuchen bien, esto último es
como un extra. No se equivoquen y emplee un buen uso de su léxico. Esperare con
ansias sus opiniones.
Con un chasqueo de sus dedos
Samuel desaparece, inmediatamente los murmuros acompaños del sonido de los
útiles escolares siendo guardados no se hacen esperar, tenemos quince minutos
más o menos antes de seguir con la siguiente clase así que técnicamente
deberíamos permanecer dentro del aula o en la ala mágica, pero siempre existen
unos quienes les vale las normas y salen a los pasillos a estirar su
extremidades. Soy lo contrario de esas. De hecho, me levanto solo con la
finalidad de ir hasta el puesto de mi amigo para conversar un poco con él, este
aparentemente tiene otros planes en mente pues mueve sus libros a conveniencia
de un conjuro demostrando tener mucha prisa. Le pregunto si tiene algo que
hacer con mucha urgencia, esté suelta un respingo alarmado de verme tan cerca
en lugar de mi asiento, aclarándose la garganta menciona querer ir a la
biblioteca por unos libros para la tarea de Samuel. No pretende dejar eso para
luego, le encanta tener todo bajo control y orden, mas tratándose de deberes de
la escuela. Le digo el no tardar seguramente Almendra de aparecerse, todo el
mundo conoce su humor de llegar un minuto tarde a su clase, no quisiera ver
como uno de sus alumnos de elite por primera vez rompe una de sus reglas.
Obviamente el azabache me ignora, da unas cuantas excusas de no poder
simplemente aplazar esto para luego y que de ninguna manera llegara tarde a
clase, cuando menos me lo espere lo veré en su lugar correspondiente. Antes de
poder replicarle más mi amigo ejerce un conjuro desapareciendo.
Refunfuño de camino a mi
asiento, no puedo evitar hacerlo, porque por primera vez en convertirme
abiertamente en su amiga el azabache ha entrado en su fase rebelde de no
escuchar nada. En realidad, solo estoy mintiendo, porque su comportamiento
cuando hablo de la alianza entre los magic y sin magic demostraba no estar en
lo absoluto de acuerdo. Trato de maquinarlo hacia otra parte, una donde él ha
sido objeto de maltrato y burlas de parte de ellos y quien en una posición de
obvio resentimiento, estaría cansado de tanto maltrato. Solo mírenme a mí, soy
un claro ejemplo de ello, por algo les queme el trasero a unos de los
seguidores de Edward. Aunque, una vez más, nada de lo que suelo pensar o creer
llega a ser cierto, al menos, no como lo deseo.
Vuelvo a tomar asiento en mi
lugar correspondiente, noto como mi amiga conversa animadamente con la chica
pelirroja y la otra de ojos rasgados, aparentemente hoy es el día se pasar
simplemente los acontecimientos de mi alrededor sin intervenir en medio. Está
bien, pienso con indiferencia, tampoco es que tenga mucho por aportar sobre la
clase de Samuel, es decir, ha estado muy interesante pero no quiero darle
muchos rodeos más cuando he tenido unos cuantos sueños al respecto de los
próceres magics y no magics. De la misma manera, resulta un poco escalofriante
que les dé algo de crédito a los Darks Magics al reaccionar de esa forma y
simplemente abandonar su naturaleza pura por venganza hacia los no mágicos,
en resumidas cuentas, los entiendo pero
no comparto su decisión. El bien nunca justificara los medios. En los muchos
libros que he leído sobre la guerra de los Magic y no Magic se mencionaba
múltiples masacres de los primeros, donde debían de mezclarse entre las raza no
mágica para poder sobrevivir a tal vil intento de magnicidios, ir en las calles
demostrando tus poderes era sinónimo de un muerte lenta y ruda, muy ruda.
Igualmente, los pocos magic pure que se salvaban eran tratados como simples
esclavos para los sin magic, destinados a hacer trabajos forzados sin el
derecho de usar sus poderes. Por otro lado, existían unos atrapados en las
batallas con fines de torturarlos, obligarlos a crear las armas para destruir a
los suyos y esperar a su muerte tras unas rejas. Girándolo estos
acontecimientos en otra perspectiva, los próximos Darks Magics para la época,
tenían razones de sobra para tener las energías necesarias de buscar el camino
para vengarse de tanta opresión junta. Ahora, ¿Valía realmente la pena?, ¡¿lo
valía realmente?! Al darle más leña al fuego solo recrearas más fuego, es
decir, de violencia solo tendrás más violencia. Sé que estaban desesperados,
frustrados y cansados de tantas injusticias, pero de escoger el camino más
fácil solo tendrás resultados catastróficos.
Suspiro cansada apoyando mi
mente sobre mis manos, pensando de la existencia de los Darks Magic
supuestamente extinta y los acontecimientos de ese pobre anciano cuidador de la
ala no mágica, aunque aún no ha despertado debido a ese incidente
desesperanzador, especulan que la criatura que lo ha atacado en (de ser un
oscuro) va a volver para rematarlo y culminar con su tarea. No le convendría si
despertara para contar todo lo vivido, sobre todo, como lucia el ser oscuro en
sí. El vigilante salvado de la ala mágica no pudo decir mucho, salvo que tenía
una voz muy seseante, hueca y una actitud tan inestable a la par de peligrosa;
en cuanto su apariencia, poseía una capa larga oscura que se arrastra por el
suelo donde cubre en su totalidad su rostro impidiéndole ver su rostro, aunque
de ello sacara algo, sus inquietantes ojos chispeantes de un color tan
desagradable y escalofriante. Inmediatamente la sangre se me helo, uno porque
me recordó a los sueños con los Darks Magics en la época de los próceres, y
segundo… segundo… mi amigo Zephyr ¿Por qué? Sencillo, sus ojos es lo más
cercano que he tenido a un oscuro. Sin embargo, era tonto porque mi mejor amigo
el magic pure más brillante de toda la ala mágica en nuestra generación,
demuestra interés por los suyos al aconsejarme de alejarme de los sin magic y
cuidar cada uno de los movimientos que puedan hacer al mi alrededor. De ser un
Dark Magic ¿Sería tan amable? No, no lo creo. Zephyr, jamás será uno de los
oscuros.
Me percato que casi ha
pasado la totalidad de los quince minutos de descanso y la profesora Almendra,
mucho menos, mi mejor amigo han aparecido, pienso que le ha tomado más tiempo
de los esperado su visita a la biblioteca hasta el punto de darme ganas de
levantarme de la asiento e ir en su búsqueda. No puedo, sé que debo de
permanecer tranquila tal cual en donde me encuentro, de salir sería un
inmediato suicidio porque los sin magic estarán en su descanso igualmente
correspondiente de sus asignaturas. Del mismo modo, no estaría de más buscar
otras referencias a las armas de los próceres así como también los conjuros
empleados en la realización de ellas. Anteriormente lo mencione, las armas como
las “Gags- Gags” y “Grimichs” eran empleadas contra los mágicos al ser creadas
en cautiverio de los nuestros. Personas como el prócer Marcus Zunnares, fueron
los encargados de liberarlos en poseer la menor oportunidad, él y su
organización secreta se dedicaron una meta de liberar a cada mágico cautivo en
las alas del ejército opresor. Lamentablemente para hacer esa causa, debía de
unirse a ellos y ganarse la confianza suficiente de los investigadores, de ese
modo, quedarse con los mágicos en las guardias nocturnas y emplear un plan que
pareciera ser un accidente su huida. He tenido muchos sueños con él junto su
esposa, haciendo de las suyas en una de sus tantas guardias, incluso se sentía tan
real que el tacto de la piel de seda de Madge, la no magic más transcendental de
los tiempos, al empujaba Marcus Zunnares como si los dos fueran dos almas
traviesas con un mismo significado de venir a la tierra: salvarnos de las
injusticias. Al entrar en la ecuación Albert Martín las cosas se ampliaron
mucho más para ellos. La necesidad de acabar con las maldades nacidas
anteriormente por los sin magic, la codicia de los Darks Magics, la sed de
venganza ante su pueblo casi aniquilado y la ansiedad de tener un final donde
todos podrían vivir en soberana paz como seres humanos. Estos fueron los
complementos necesarios para la creación de la alianza y el tratado de los próceres,
el cual sin dudas, sigue siendo el más revelador e importante de todos los
tiempos. Sin embargo, se me hace una lástima que cada sin magic (a excepción de
unos cuantos) en el Agreement quieran pasar sobre el como si fuera basura, como
si los ancestros casi no se costaran la vida para poder llevarlo a la realidad,
al menos, esa es la manera en que pienso. Por otro lado, me hago las preguntas
repentinas de: ¿De seguir los próceres viviendo…? ¿Seguirían están injusticias?
¿Los sin magic contra magics? O solamente… ¿Son las esperanzas de una chica mágica
de pensamientos ilusos?
Transcurrido los quince minutos de descanso la
profesora Almendra aparece de la nada en medio de un salón lleno de murmuros,
que al verla, hacen exclamaciones de asombro ante la imponente mujer de delgada
figura, vestimenta demasiado femenina de colores pasteles, los usual, rosas pálidos,
azules muy claros y calcetines muy oscuros. Seguidamente, señala a la pizarra
moviendo la tiza a su conveniencia escribiendo en letras grandes y en mayúscula
el nombre de la asignatura la cual es CONJUROS NATURALES, dando a entender que
todo el mundo debe de guardar silencio moviendo sus cabezas al frente
aguardando silencio. De lo contrario, las cosas se pondrán feas. Aunque mis
compañeros adoptan la postura rígida por Almendra, yo no puedo evitar de pensar
en el puesto de la esquina al final de la fila de la derecha que está
totalmente vacío sin signos de aparecer ni mágicamente o por sus propios pies
su dueño Zephyr, mi mejor amigo se ha perdido en los pasillos de la biblioteca
o quizás… realmente está ocupado en otros asuntos personales. Sea como sea, al
final de la mañana no apareció ejerciendo en mi mente una clase de preocupación
peor al ser asechada por lo sin magic en las horas picos. ¿Qué le ha retenido
tanto tiempo? Esa es una pregunta que jamás fue contestada ese día o cualquier
otro. Lo malo, no pude concentrarme en lo más mínimo en las clases restantes.
En la hora del almuerzo, le
comente a Cathy y Dylan querer buscar a mi perdido amigo, estaba preocupada por
él realmente pudo ser ficha para los abusos de los sin magic al ser encerrado
en un casillero o un baño, quizás golpeado tan fuerte que se vio obligado a
esconderse y no salir hasta estar los suficiente seguro de poder volver a la
ala mágica. La rubia con una sonrisa ladina en el rostro, musito divertido
parecer una madre sobreprotectora con su cachorro, estábamos hablando de
Zephyr, de ser atacado o interceptado por algún sin magic buscaría la manera de
salir invicto y sin ningún rasguño, Dylan también apoyo el argumento de su ama
alzando su pulgar arriba. No obstante, tan testaruda como de costumbre, negué sus
palabras marchándome de todas maneras sola aun cuando mis amigos apoyaban
acompañarme desde atrás. Grite a todo pulmón caminando a la par mirando por
encima de mi hombro ser mejor separarnos, nos encontraríamos en el comedor
donde seguramente Peter estaría esperándonos pacientemente, así cubriríamos más
zonas que estando todos reunidos. Cerrando los ojos aun escuchando las quejas
de la rubia, emplee uno de los conjuros más fáciles de transportación, envolviéndome
una membrana rosa pálido al pensar en la sala amplia que llevaba al mismo
comedor y la división entre las dos alas del colegio. Debería de dirigirme
directamente a la biblioteca, pero quizás Zephyr podría de estar merodeando los
jardines interiores del Agreement, es decir, si de verdad fue agredido por un
sin magic buscaría la forma más idónea de despistarlos.
Abriendo nuevamente los ojos
contemple el suelo de granito blanco con negro reflejando rápidamente mis ojos
saltones color miel, dio un respingo hacia atrás topándome aun con una soledad
bastante extraña, se supone que es la hora pico donde todos están tratando como
locos ir a comer lo más rápido posible, encontrar las mejores mesas del comedor
y los alimentos más suculentos. Aparentemente, hoy no es el caso. Restándole
importancia a la atmosfera friolenta del lugar, acomode mi bolsa en mis hombros
dirigiendo mis pies hacia las escaleras que me llevan al pequeño pasillo donde
anteriormente baje con Bernard, al pensar en él mi estómago dio un vuelco
doloroso retomando las memorias de sus intensos ojos azules dándome la vuelta e
ignorándome de la forma más frívola posible. Sé que mis amigos dicen restarle importancia,
aconsejarme de no ser mi culpa en lo más mínimo y mi corazón siendo manipulado
ante el desosiego de indiferencia de mi propia mejor amiga, pero por mas al
intentar seguir sus consejos mi mente se llena de esa adolorida mirada del
chico que me gusta al descubrir el fracaso de Magic pure de ser. Estaba tan
llena de tristeza, de soledad, aun más, un dolor que solo cesaría cuando esos
dos importantes seres perdonaran mis errores de niña berrinchuda.
Subí las escaleras sujetando
mi pecho con fuerza, apretando mis labios con la finalidad de evitar salir un
quejido de ellos, de estar Zephyr alrededor me reprendería seguramente, aunque
Cathy me catalogue como madre sobreprotectora creo que el azabache sería un
hermano mayor celoso y se lo agradezco, porque es en los momentos donde creo no
tener escapatoria alguna de las sombras sujetando mi vitalidad y alegría cuando
aparece espantándolo todo con sus luz. Él es el mejor amigo que cualquiera desearía
tener. No obstante, sigue haciéndome falta ese pedazo de felicidad predilecta
de aquella isla desierta que busco conquistar con todas mis fuerzas como una
colona, convirtiéndola en mi hogar en mi escape de la realidad y todo lo que
conlleva eso. Obviamente, me refiero a Bernard. Su presencia la asemejo a la
brisa reparadora en una tarde calurosa de verano, donde piensas nada más en
sofocarte y resistir a la abrasadora ola de calor gracias a los rayos del sol,
pero por obra de la misma naturaleza te permite un segundo de respiro puro y
tranquilizador. Bernard en los días de ausencia del azabache estuvo allí para
ayudarme, recordarme la sabiduría de la naturaleza y no darle tantas vueltas al
asunto de tener los poderes del clan Martín, si me fueron otorgados, debían de
tener su razón. Además, realmente me los merecía. En estos momentos, estoy cuestionándome
esa decisión.
Finalmente llegue a la sima
descubriendo un clima no tan esplendoroso, nubes espesas rodeaban el firmamento
tan grises y pesadas como el humo, una brisa friolenta movía las ramas de los
arboles a su conveniencia en una danza propicia a una bienvenida antepuesta al
duro invierno de los últimos días del año. De niña solía ir de excursión junto
a mis padres a la montaña para ser soporte en sus investigaciones, caminamos bastantes
horas charlando, cantando y escuchando con atención cada una de las manifestaciones
de la naturaleza. Mamá con toda la energía desbordante que la caracteriza,
dando un piquete en mi nariz me extendía una manzana de color de la primavera invitándome
a sintonizarme con el entorno nunca desviar mi mente a otro sitio y siempre
valorar el momento, el aquí y el ahora. Nunca sabríamos cuando podríamos conectarnos
con nuestros elementos más puros, menos si ellos nos servirían para cualquier
ocasión, debía mantener paciente que nuestro hogar en si no era un ser humano,
menos un lugar tangible, todo residía en la naturaleza y todo sus componentes.
Si estamos bien con ella, seriamos beneficiados, de encontrarnos igualmente
mal, podríamos pedirle ayuda para ser rescatados, éramos sus hijos y una madre jamás
abandona ni castiga, solo coloca enseñas que nos servirán más adelante.
Suena tan bonito en palabras
de mi madre, pensar que un destrozado e impuro corazón como el mío pueda ser
reparado al llamar a la madre naturaleza, creo hasta ser rechazada por ella,
emplear una voz hasta solemne diciéndome ser una deshonra como Magic Pure y un
desastre como ser humano. ¿Desde cuándo los poderes de la naturaleza se emplean
por un capricho? ¿Por llamar la atención de un muchacho? Desde que los tiempos
eran tiempos, los poderes son usados para recrean el bien, ayudar a quienes nos
necesiten no lo contrario. Yo una muchachita sin gracia, ni voz o gloria lo ha
arrojado todo a la basura con la finalidad de arruinar uno momento de felicidad
de su mejor amiga con el chico que le gusta solo por desear lo mismo, solo por
celos. De verdad, soy muy estúpida, sobre todo, idiota.
Contengo una buena cantidad
de aire en mis pulmones al luchar con las inquietantes punzadas predecibles del
llanto, no me lo permito de todas maneras, con llorar no voy a remediar nada de
lo ocurrido, ni la decepción de Bernard por mi o mi amistad con Abie. Ambos están
lejos, muy lejos de mí porque seguramente les doy asco, o al menos, lo
suficiente como para no tenerme en su campo de visión. Perfecto, pienso al
olvidar la concentración de evitar el llanto, ahora realmente me siento mal y
con el mínimo deseo de emprender la búsqueda por mi mejor amigo. Se siente como
si la que debe de ser encontrada, soy yo. Aprendo mis manos en puños camino con
lentitud hacia adelante pensando en cruzar el pequeño muro de piedras para ir
al jardín, al pesar de ser interior, es muy extenso con unos árboles lo
suficientemente altos como para alguien atreverse a treparlos. Desconozco
porque en esos instantes, adentrarme en ellos me parece lo más atractivo del
mundo, olvidar la comida en el comedor del Agreement, los reproches de Cathy al
darle vueltas al asunto con Abie, la diferencia del chico que me gusta y todas
las dudas de la procedencia de mi mejor amigo. Simplemente me apetece ser
simplemente yo, en medio del jardín de árboles frondosos y estando sentando en
una de sus enormes raíces que me brindarían su cobijo. Aunque, por más el
desear un momento de entera sintonía con mi yo natural, debe de verse
interrumpido por un exabrupto sonido de risas, si, risas que vienen llegando a
mi derecha y sé que no son alumnos del ala mágica, sino la contraria.
Mi cuerpo tiembla
ligeramente al sintonizarse con los latidos cardiacos de mi corazón nervioso, colocándome
la temperatura más fría a la usual, porque los rostros conocidos del grupo de
Edward salen a la palestra empujándose, diciendo bromas entre si y siendo tan
ruidosos como de costumbre. Llevo mis manos a mi pecho dando pasos hacia atrás en
un débil intento de huir del sitio, olvidándome por completo de mi propósito al
venir a este sitio sola, más que si deseara hacerlo con un simple conjuro podría
transportarme a otro sitio. Pero teniendo ya los ojos de buitre de los chicos del
ala no mágica pierdo el raciocinio completo, sus semblantes maliciosos
dictaminan el tener intenciones claramente malévolas conmigo, más su “líder”
que murmura por lo bajo estar perdiéndose Selina el momento esperado luego del
desastre de fiesta que tuvo. Sé que el momento de huir cuando uno de los secuaces
de Edward con una simple mueca de su amigo, rompe filas corriendo a grandes
zancadas hasta donde me encuentro tal cual a parecerse a un cazador. Asustada
como un débil ciervo de un yaguar al asecho, retrocedo con pasos torpes para
correr a toda marcha hacia el pasillo que me lleva a la sala principal del
Agreemet, lamentablemente el chico que me supera en tamaño y peso llega en un
dos portes sosteniéndome de la cabeza y del brazo desde atrás, arrojándome al
suelo en un fácil movimiento recibiendo todo su peso sobre mi espalda. Chillo
conmocionada intentando liberarme al moverme hacia los lados, parecido a una lombriz,
pero es inútil, mis perpetradores y yo lo sabemos a la perfección, tomando en
cuenta igualmente superarme en número.
Ahora que lo
recuerdo, Cathy desde el incidente del despertar mi elemento naturaleza, no me
ha dejado ni un momento sola con el temor de volver a ocurrir, aunque ayudo en
algunos sin magic huyeran despavoridos considerando el usar el fuego contra
ellos. En diferencia con el grupo de Edward y Selina la vaca sin leche, pasado
el miedo inicial volverían a sus andanzas conmigo en la pequeña oportunidad de
presentarse, justo en estos momentos era esa.Vuelvo a sacudirme hacia los
lados en un intento desesperado por liberarme del peso extra en mi extremidad
superior, mi perpetrador está sentado en mi espalda como si fuese el mueble más
cómodo hablando con sus amigos de la gran presa que ha atrapado en el momento
idóneo de escabullirme, Edward que ríe estridosamente le sigue el juego de
parecer un osezno al estar aplastada contra el suelo bajo su amigo. ¿Por qué no
intento emplear mi magic contra ellos? Pregunta ¿Por qué no les quemo el
trasero tal cual a la última vez? Los magics solamente traemos mala suerte a
sus vidas, desgracias y desdichas, sino podría retomar días anteriores en la
fiesta de Selina donde cosas extrañas ocurrieron. No sabe exactamente lo que
paso con él ese día, pero jamás sería capaz de hacerle algún tipo de daño a
Dott, quizás no sea del tipo cursi o admitir sus sentimientos de manera
abierta, por eso colocarle una mano encima a la chica es inconcebible.
Seguidamente el chico, guía sus pasos delante de mi mirándome tan aterradora,
profunda y de entero odio que inyecto de inmediato en mi estómago el miedo de
ser agredida en un nivel superior a empujones o cascaras de plátano en mi
cabello. Edward era una masa cargada de resentimientos, ira y reconcomio, sobre
todo, odio. Temblando de terror, ahogue las contracciones golpeando mis
costillas avisándome del peligro de estar corriendo. De esta, será difícil de
huir.
Entonces, sin previo aviso,
Edward jalo de mi cabello sacando de mis labios un quejido lastimero dándole
una risa macabra al muchacho, no temiendo en ocultarlo y causando estasis a sus
amigos. ¿Por qué nadie pasaba por este sitio? ¿Por qué nadie veía lo que me
ocurría? ¿Dónde estaban mis amigos? ¡¿Donde?! Unas amargas y desesperadas
lagrimas se acumularon un mis parpados peligrando salir, a esas alturas no le
daba importancia verme débil delante de estos orangutanes ¿qué valdría de todas
formas? Si ellos no frenarían su sed injusta de venganza contra mí. El chico
que estaba en mi espalda, grito a todo pulmón estar recibiendo el mínimo de
castigo de lo pasado en la fiesta de Selina, para todos no era un secreto
embrujar a Edward en un apresurado movimiento de represaría para una realidad
claramente adolorida para alguien de mi calaña. Bernard no me quería. ¿Acaso
era mentira? En estos días no ha podido acercárseme a metros cerca de mí, salía
despavorido hasta si salía a escena, él comprendió mediante mis acciones
apresuradas que los magic pure no valen nada ni ahora, o nunca. Sentí un
silencioso golpe en mi corazón que produjo un leve goteo en mi cerebro,
aquellas calculadoras, frívolas y latentes palabras fueron directas a donde más
me dolían, la realidad. ¿Pensaban no saber eso? ¿El ignorar la verdad antes ya
escrita? No importaba cuanto Cathy o Zephyr lograran animarme para olvidar que
nada de lo pasado ha sido mi culpa, la realidad es otra, porque la frialdad de
mi primer amor es la prueba de ello.
Los huesos del cuerpo
estaban congelados, los músculos paralizados, los sentidos estrellados mientras
el goteo seseante de lo que era la herida de mi corazón no dejaba de parar;
muchos dicen que los golpes duelen permanecen en tu piel días antes de
desaparecer, en lo particular, creo que las palabras hieren mucho más, ellas
quedan atascadas en tu memoria reproduciéndose con la finalidad de hacerte
saber la capacidad de tus errores y el imposible de enmendarlos. En estos
casos, con solo cerrar los ojos venían a mí las imágenes de Bernard
despreciándome silenciosamente, sin palabras, sin reproches, solo con
observarme con sus hermosas gemas azules dictamino lo que sería mi condena de
por vida. Ahora, ¿debía de defenderme? ¿Emplear mi magic? No, no lo haría,
primero porque mancharía mis sentimientos más puros en un acto egoísta de
luchar contra lo imposible, segundo, las energías del cuerpo me abandonaron
dejándome tan flácida semejante a una muñeca de trapo, y tercero, no lo
merecía.
—
¿Qué ocurre friki Angelina? — canturreo
Edward, soplando su apestoso aliento en mi rostro. — ¿Ya no luchas? Pensé te
llenarías de toda la ira posible y me quemarías el trasero, como veo, solo has
alardeado tu poder de pacotilla una sola vez. ¿O te reprendieron por ello?
—
Deberíamos asegurarnos que no lo utilice,
Edward. — propuso el chico encima de mí, cogiéndome más fuerte del brazo que
tenía doblado hacia atrás. — nunca se sabe que pueda hacer estos fenómenos.
—
¿Qué propones?
Sin avisar o decir algo al
respecto, otro de los chicos del circulo sanguinario de Edward camino hacia
donde me encontraba, regalándome una mirada llena de prepotencia y colocando su
zapato encima de mi mano aplastándolo sin consideración. Un grito viajo desde
mi interior, saliendo por la garganta hasta querer reprimirlo con mis labios
apretándolos pero no lo logre, el chico riendo a carcajadas volvió a repetir su
acto en mi mano, produciendo el sonido más desgarrado que jamás he creado.
Edward junto una de sus palmas con su compañero en señal de estar de acuerdo
con su acción, mientras por mis mejillas bajaban las espesas que tanto luchaba
por reprimir con demasiada fuerza, ellas empapaban todo a su paso pero
demandaban estar sufriendo lentamente. Me sentía tan humillada, poca cosa y
degradada, ser sometida de esta forma es lo peor que experimentado como
estudiante del Agreement; ya no pensaba en las injusticias para con los míos,
ni lo muy imbéciles que eran los sin magic, menos el usar alguno de mis
conjuros para reprenderlo. En su lugar, solo quería que hicieran lo que querían
hacer conmigo y me dejaran de una vez en paz. ¿He perdido mi espiruto como
Magic Pure? ¿Eso ha sido? Sí, es lo más probable.
Sollozando quedadamente, el
chico de mi espalda se dirigió al que me pisaba la mano el ejercer un poco más
de presión el escucharme sufrir hacia exhumar lo que sufrió la pobre de Dott
ese día, acto seguido, Edward jalo mi cabello reclamándome que hasta ahora la
chica no ha podido regresar de nuevo a la escuela porque temía el volver
hacerle daño, soñaba con ser sofocada con una manos tan frías y fuertes en su
cuello, mientras una risa de fondo deseaba anheladamente el correr su sangre.
Él estaba sumamente seguro no haber hecho nada de eso, mas sin embargo, le
queda la sensación ser el títere de algún poder oscuro moviéndolo a su
conveniencia en tanto no podía oponerse. Eso debió ser mi culpa… ¡Tuvo que
serlo!
—
N… no… yo… yo… no — susurraba adolorida, luchando
contra las lágrimas, el miedo y el terror carcomiendo mi mente con cada segundo
que transcurría. — no… no he hecho… nada… yo no… no podría…
—
¡Cállate! — grito furioso, los dos chicos que
me sostenían colocaron más presión en sus agarres provocándome gemir
dolorosamente. — ¡Los tuyos…! ¡Los tuyos son nada menos a porquerías andantes
con caras inocentes teniendo propósitos ocultos! ¿Adivina qué? ¡Nunca lograran
hacernos doblegar ante ustedes! ¡Nunca!
¿Acabaría? ¿Acabaría alguna
vez las agresiones a los mágicos? ¿En algún momento podríamos vivir todos en
entera paz? Pero no la falsa, no, la actual no es nada más producto de las
malas decisiones de los responsables de ambos pueblos donde nunca no han
escuchado directamente, pensando y perjurando tener una sana convivencia,
siendo la realidad otra. No culpo a Edward, no culpo a Selina, ni siquiera a
Dott, no, sino la profesora Amanda por darle prioridad a otras cosas en lugar
de la mala conducta de sus alumnos porque con palabras vacías llenas de
promesas innecesarias no se lograría erradicar el problema. Quizás, y solo
quizás… ella igualmente posee odio en los seres mágicos. De pronto, detrás de
nosotros, vienen sonidos de cuchicheos combinando a susurros bajos, los chicos
detienen sus acciones pero no se quitan encima de mi esperan expectantes las
siguientes personas en aparecer. Entre labios el chico que está pisando mi mano
dictamina salvarme la campana, al menos solo unos momentos porque en realidad,
dudada mucho ver a los mágicos intervenido para salvar uno de los suyos, los
magic han sido unos cobardes que solamente velan por sus propios traseros y
nadie más. Sin embargo, una esperanza nace dentro de mí, podría tratarse de
Cathy o el mismo Zephyr, la verdad de este último lo dudo mucho, pero de venir la
rubia sé que será capaz de salvarme de las garras de este sequito de
trogloditas.
Una vez más… he errado en
mis deducciones.
Una cabellera larga rubia
lacea se hondea al viento, sus pasos de hada del bosque revolotean junto al
grupo de chicas de uniforme bastante conocido y peculiar, lo reconozco porque
no pertenece a la ala mágica sino la otra, sobre todo, los pechos de vaca de
Selina revotan como pelotas de básquet. Inmediatamente la pequeña llamada de la
esperanza es apagada, los ojos de víbora de la muchacha de anchan al verme
derrotada en el suelo tal cual a los bichos rastreros (dichos en sus propias
palabras) donde todo magic debe de estar. Maravillada por la hazaña de sus
amigos, corre rápidamente a mi encuentro como si fuese la mejor tarea de todas,
no dice nada al comienzo, simplemente se queda parada en silencio alzando su
mentón con prepotencia y arrogancia demostrándome quien de las dos, posee más
poder en el Agreement.
—
¿Por qué no me avisaste antes? — simplifico
las palabras Selina, reprochándole un poco a Edward que arqueaba una de sus
cejas confundido del reclamo de la joven. — Parezco estar un poco excluida de
la función a nada de presentarse, debes de saberlo, esta friki y yo tenemos
asuntos aún por resolver. Es su culpa que este castigada de por vida.
—
¿Ya descubrieron donde se encuentra Farlan? —
exclamo Edward ignorando los pucheros innecesarios de la rubia, soltándome
bruscamente y caminando con pasos cansinos hacia ella. — Han armado mucho
alboroto por eso, seguramente dieron con él durmiendo en una zanja o algo
parecido.
—
Amanda aún está tratando con ese caso
pertinente. — sacudió su cabello con indiferencia, tomando asiento en la orilla
del muro y dibujando en sus labios una sonrisa pretenciosa. — es mucho alardeo,
seguramente es como tú dices, Ed, está durmiendo en una zanja como el perezoso
que es. Ahora, concentrémonos en lo importante. El aquí y el presente.
Edward
se quedó unos segundos en silencio contemplado las expresiones de la rubia,
seguramente descifrando el siguiente paso a realizar, tampoco es que tardo
demasiado, pues el chico que no se movió de mi espalda tomo el asunto por sus
propios medios y obligándome a despegar los ojos de Selina, sin contemplaciones
estampa mi rostro contra el duro suelo rustico percatándome de un raspón
producido de esa acción. La chica aplaude socarronamente y deduciendo por el
sonido de sus pasos, colocarse a mi altura simplemente para inyectar más fuerza
en la agresión llevándome a soltar un quejido lastimero. Los otros alumnos de
la ala sin magic, murmuran entre ellos sentir algo de pena, aunque sea una
Magic Pure soy el triple de pequeña de cualquier de mis agresores, mas sin
embargo, comprenden que de meter mis narices en los asuntos de alguien como
Selina me he ganado mi boleto gratis al infierno. Respiro sonoramente, cerrando
los ojos con intensidad, deseando pasar rápido la humillación ejercida en esos
míseros y tortuosos instantes.
—
¿No vas a gritar? — pregunta Selina
susurrando como una cascabel en mis oídos, hasta en cierto punto podría llegar
a ser tan brutal como un Darks Magic. — ¡¿Te he preguntado que si no vas a
gritar?! Deberías estar haciéndolo, deberías estar pidiéndome clemencia inmunda
Magic Pure. Tu… junta todo tu asqueroso pueblo no hace nada más a manchar la
normalidad del mundo, no necesitamos nada proveniente a los como tú, incluso su
magia es innecesaria cuando tenemos de aliada a la tecnología. ¡Ah! Es cierto,
los magic vienen de la era de las cavernas, mas tomando en cuenta tu brutalidad
al meterte con mi amada fiesta.
—
Yo no… — busque mover mi cabeza hacia un lado
para poder hablar, tenía todo el derecho del mundo a defenderme de sus
acusaciones sin pruebas. — Yo jamás… ¡Ah!
—
¡Las inmundas como tú van a aguardar silencio
hasta que la raza superior a la suya se los ordenen! — incrusto una de sus
alargadas uñas en la piel debajo de mi mentón, obligándome a mirarla
directamente a su rostro sintiendo cada vez más latente las vibras de una aura
lo suficientemente oscura para querer salir ahogada de este lugar. — Me das tanta pena Cameron, tanta, tanta
pena… todos tus planes han terminado a la basura por tu misma culpa. Te lo
dije, los intentos por conquistar a alguien de la altura de Bernard morirían al
menor momento de pensarlo. Quizás no lo sepas pero su nombre en la ala sin
magic es legendario, todas las chicas mueren por estar a su lado, estar al
menos en su alrededor o tener una de su mirada. Es debido a ello que si Abie,
quien de por si tiene una influencia innegable, esta tan bien a su lado, nada
malo podríamos hacer. En realidad, solo observar.
Eso no me es un secreto,
pensé con tristeza, cuando fuimos a la fiesta de piscina de Selina la vaca sin
leche, estando los dos solos en su atmosfera rodeando de luz combinaban
perfectamente como si hayan sido destinados a estar juntos por toda la
eternidad, una Angelina no se compenetraba con la ecuación, es decir, no tenía
ningún gramo de compatibilidad. Aun tomando en cuenta la realidad, quise
desafiar las leyes de la naturaleza, ser egoísta por primera vez en la vida y
desear un poco de la buena racha de mi mejor amiga donde el chico en gustarnos,
me escogía por encima de ella. Lo sé, sé perfectamente haber violado mi esencia
como magic pure, ignorar lo que mis antepasados han mantenido de generación en
generación caracterizando por bañarnos de los sentimientos más puros de la
naturaleza y jamás cotizar el contrario. Según Zephyr es normal embargarme esos
extraños sentimientos, después de todo, sigo siendo un ser humano que le
recorre en las venas sangre, de no tener nada de eso, estaría muerta.
—
Aun así, eso te dio completamente igual ¿cierto?
— comento con malicia, jalando de tal forma mi cabello que más lagrimas
emergieron de mis parpados descendiendo hasta mi mentón, pero a los presentes
no les importa nada. Ellos solo querían seguir alimentando su morbo de castigar
a una magic pure indefensa como yo. — Maquinaste una venganza contra los
nuestros, empleando tu “tan afamado poder de la naturaleza” para destruir mi
fiesta.
—
No he hecho… tal cosa… — por fin pude decir
entre dientes, debido a aguantar el dolor de ser casi arrancado mi cabello de
raíz.
—
¿Me has visto la cara de tonta para decir
semejante mentira? — ironizo las palabras, dando un paso atrás y finalmente
soltarme, mirándome desde arriba con una mano en la cintura y soltando un
bufido irónico. — Hechizaste a Edward, hiciste que dañara de alguna manera a
Dott y de la misma forma, ideaste la forma de salir impune de todo esto. Eres
astuta friki, pero un tanto… torpe.
¡Es ridículo! ¿Cómo iba
hacer todo eso cuando me hallaba encerrada en el aseo de señoritas? Solamente
está buscando una excusa para agredirme, lanzar los malos hábitos de sus
invitados encima de mí porque sus padres se dieron de cuenta de las fechorías
mantenidas durante su ausencia. ¿Dónde entraba en la ecuación? ¡¿Por qué
siempre era la que resultaba herida?! Esto es injusto, frustrante y… y…
patético, nuevamente debía de defenderme, de soltarme de mis agresores
haciéndole escuchar mi defensa contra todas esas acusaciones falsas.
Lamentablemente, leyendo mis movimientos de muñeca o mis pensamientos, el chico
que pisaba mi mano aplasto sin meditarlo mis dedos provocando un grito directo
de mi garganta. Selina riéndose muy ávidamente, llamo con una señal a sus
amigas que igualmente la imitaban dándome una mirada cargada de satisfacción,
dictaminando quedarme en las mejores manos, no dudaba ni un ápice de sus amigos
ellos se encargarían de darme todo lo que acarrea mis acciones precipitadas.
Así que, dando una vuelta moviendo sus dedos con niñería hacia mi dirección,
soy acorralada por el chico de mi espalda sujetando mi cabeza al suelo para
eventualmente perder el color de la realidad.
A partir de esos segundos,
minutos o tal vez horas, no pude saber nada mas de nadie, menos de mi misma,
solo tenía presente el olor claro de humedad en la atmosfera predilecto de un
día de lluvia, la ventisca impecable chocando con las hojas de los follajes de
los gigantescos árboles del jardín interno del Agremeent; las risas
combinándose con las voces de peticiones de los chicos de la ala mágica para
elevar las agresiones contra de mí. El mundo giraba alrededor bruscamente,
amenazando con lanzar contra los aires vaporosos de un volcán en erupción, el
aire puro se convertía en corrosivo, tan nocivo como toxico para la salud de
cualquier persona, o al menos, la propia. Los sentimientos oscuros provenientes
de la naturaleza de los humanos rodeándome asfixiaban mis pulmones, logrando
perderme en un sendero de miasma, combinándose con un color parecido al verde
radiactivo, del que si tocabas de inmediato quemaba tu piel hasta el hueso. Ese
tipo de atmosfera no es buena para los magic pure, necesitamos de tranquilidad,
pureza y energía naturales. En un estado como el de esos momentos, me era
imposible de concentrarme en la realidad.
¿Se cansarían? ¿Pensarían en
hacerse tarde para ir al comedor? ¿Pasaría por este sitio algún profesor de una
de las alas? Sería idiota mentirme a mí misma, nada de eso pasaría, menos
cuando los profesores tenían otro camino para llegar directamente al comedor,
en cuanto a las demás interrogativas, los sin magic me tenían como si fuese una
especie de juguete nuevo que se negarían a soltarme hasta sentirse satisfechos.
De alguna manera, a mi mente llego las imágenes de mis amigos, de Cathy quizás
aun buscando a Zephyr hasta por debajo de las piedras porque yo misma se lo
pedí, de ver algo como lo que me ocurre le patearía el trasero a mis agresores
y utilizaría su elemento naturaleza de viento para hacerlos volar de aquí al
mismo polo norte. Por otra parte Zephyr, él… gritaría tan fuerte que espantaría
a quien ose ponerme un dedo encima, seguidamente me sostendría entre sus brazos
percatándose con ojos agudos no tener ningún rasguño y de tenerlo, se ocuparía
de el mismo remediarlo. Pensarlo rescatarme al igual como lo hizo en la fiesta
de piscina de Selina se llena de sentimiento anhelantes mi cuerpo, donde una
fragancia directa de la agua marina me da la esperanza y la paz que necesito,
aunque este en esos momentos en el mismísimo infierno. Realmente yo quiero ver
a mi mejor amigo.
Sollozando pronuncio entre
labios el nombre de Zephyr, imaginando que todo este incesante dolor desaparece
y el sol aparece entre las nubes para espantar el opaco clima, naciendo los
signos de una primavera que no debe de irse nunca, sino permanecer con
plenitud, de ser posible, todos los meses del año. Entonces, de forma
inesperada el peso de mi espalda es liberado rápidamente obligándome a darme la
vuelta confundida, con ruido en los oídos y no comprendiendo del todo porque el
cuchicheo de los sin magic ha cesado, más las imágenes distorsionadas bailando
como lombrices frente de mis ojos. El aire se escapa de mis pulmones porque en
realidad se me hace imposible darle tregua a ello, corriéndome hacia atrás
semejante a un animal herido, noto como este chico debería de estar en
cualquier lugar menos en este, menos aquí, sobre todo, estampando su puño
contra el chico que se apoyaba en mi espalda. ¿De quién estoy hablando? De
Bernard.
—
¡¿Pero qué demonios crees que estás
haciendo?! — grito colérico Edward empujando a Bernard lejos de su amigo
mirándolo con rencor. — ¿Has perdido el
juicio acaso?
—
¡Eso mismo les pregunto yo a ustedes! — le respondió
con la misma intensidad, apretando los puños para lanzarlos contra ellos. — ¿Acaso
no es de cobardes agredir a una chica? ¡Más si es una magic pure!
—
¡No me vengas con clases de moralismo
Lovecraft! Menos cuando tú mismo la despreciaste en la casa de Selina. — rio
entre dientes el chico que me aprisiono bajo él limpiándose con el dorso de su
mano el golpe en la comisura de sus labios, desafiando con la mirada al otro
sin magic. — ¿O debería recordar la clase de magic que es?
—
¡La más brillante, pura, interesante e
criatura en pisar la faz de la tierra! — respondió con fuerza de voz,
descolocando las mandíbulas de todos por sus palabras e incluso a mí. ¿Acaso no
era un fracaso como magic? ¿Acaso no era un vil egoísta que paso por encima de
la alegría de su mejor amiga? ¡¿Acaso no debería de estar ignorándome en estos
instantes?! — Es tan inocente, que sería capaz de darles una mano amiga de
encontrarse alguno de ustedes en problemas, sería capaz de ayudarlos. Incluso
se atrevió a ir a un lugar lleno de sin magic solo porque quería pasar más
tiempo con su mejor amiga pero yo… yo lo único que hice fue entorpecer sus
planes. El idiota claramente no es ella, sino yo.
Quede sin palabras con la
boca abierta ante la fuerte declaración del muchacho de los ojos más hermosos
en ver en mi vida, se pintaban tan opacos, tan tristes y disminuidos a simples
piedras sin gracia, en ellos halle el arrepentimiento agregándole la culpa.
Siendo absurdo, porque la idiota que accedió a arrojarse a esa estúpida piscina
fui yo, nadie me obligo, nadie más lo hizo, simplemente decidí dejarme llevar
por mis estúpidas inseguridades sin ante mano pensar que muchas personas se
preocuparan por mí. ¡He sido una tonta completa!
—
Bernard… — susurre conmovida.
—
Así que, más le vale de retraer sus inmundas
manos lejos de ella antes de completar mi ira contra ustedes. — culmino diciendo.
Edward parpadeo unos
segundos digiriendo las palabras ofensivas de su compañero de ala, acto
seguido, soltó una risotada divertida e incluso en cierto punto incrédula,
porque alguien de la misma raza suya ha golpeado a uno de sus amigos en defensa
de una “insignificante” magic pure. ¿Las vacas empezaron a volar? ¿Los magics a
desaparecer? Eso último era su más anhelante deseo, que los puros nos
marcháramos sin dejar rastro.
—
Eres un condenado hipócrita, Lovecraft. — lo
insulto, parando de reír y dando un paso hacia adelante donde se encontraba él.
— venir a defender a la friki de Angelina cuando todos aquí sabemos la
verdadera clase de persona de ser. ¿Te lo explico Angelina? Este sujeto solo
está jugando con tu corazón como si fuese un dado, moviéndolo, moviéndolo y
moviéndolo a la dirección que desea para tener a la final la decisión más
evidente, tu llorando por él. — Bernard hizo un sonido ronco que murió en su
garganta, por el leve temblor de su cuerpo supuse de tratarse de ira contenida
para no atacar al otro joven, aunque lo realmente interesante en esos momentos,
sería la advertencia de una realidad anticipada pero que por inocente, no quise
escuchar. — En la fiesta de Selina tuviste una muestra, escogió a Abie por
encima de ti misma. ¿Por qué a estas alturas cambiaria de opinión?
—
Porque tú no me conoces en lo absoluto. —
apretó los dientes seseando las palabras hacia el chico, conteniendo el aliento
de muchos y el propio ante el repentino acercamiento en producirse. — no sabes
nada de mis propios sentimientos por Abie o Angelina, porque mi finalidad no es
ni siquiera tener la posibilidad de salir con ella, sino recordarle la
magnífica magic que ya es.
Listo, pensé en esos
momentos cuando mi mundo volvía a tener ese color tan suave y claro como el
primer brote de rosas en primavera, Bernard Lovecraft lo había hecho nuevamente
en desaparecer todas mis inseguridades, tristezas y pensamiento destructivos
solo con una de sus frases, dictaminando que en verdad era maravillosa encendía
la llama de la valentía, sobre todo, del amor propio. Lo quería, realmente lo
hacía, por ningún motivo deseaba deshacerme de esta sensación placentera de mi
cuerpo, menos del dulce aroma emergiendo desde lo más profundo de mi corazón
solo lo necesitaba a él. Era ridículo que la cura de todos tus males fuera el
mismo quien la ocasiono, a su vez, irónico.
Albergando una emoción nueva
en mi cuerpo, medio solloce intentando levantarme del suelo con la finalidad de
alcanzar al chico de los ojos color mar, él sonriéndome igual a la primer rayo
de luz de la mañana extendió su mano hacia mi diciéndome igualmente querer
tocarme y acabar con esta fatal pesadilla que jamás debió de suceder. Repentinamente, uno de los
seguidores de Edward apretando los dientes de pura ira y asco contenido corrió
justo a mi lado evitando el encuentro entre el ojos azules y yo, pisándome
fuertemente la mano con todo lo que tenía guardo dentro de sí. Al instante de
soltar el grito proveniente de la misma respiración de mis pulmones, Bernard
perdió los estribos lanzándose contra el joven de mi agresor profiriéndole un
puñetazo en el estómago haciéndolo caer a sus pies, no hubo momento de
celebraciones o porras de aliento, otros de los presentes fue en contra de su
compañero de ala con brazo en alto listo para herirlo, cosa en ser demasiado
asombroso para simplemente narrarlo pues su contrincante lo esquivo tal cual a
una lagartija de alcantarilla. Edward admirando la posible derrota maniobró una
jugada claramente sucia. Escabulléndose entre sus amigos sin magic, el muchacho
llego justo detrás del ojos azules para darle un rodillazos justo en sus
costillas, provocando arrojarse al suelo con un gruñido de dolor. A ese paso
estaba medio adolorida por todas las agresiones combinadas levantada y
corriendo para socorrer a mi amigo, quizás no fuese la más idónea en la tarea,
solo aprovechaba la oportunidad no ser el centro de atención, así rescatarlo. Cosa
en no suceder. Dibujando una sonrisa socarrona en sus labios, Edward golpeo
fuertemente el pómulo derecho de Bernard al mismo instante de gritar su nombre
con desespero. Note el hilillo de sangre correr por la comisura de su boca
encendiendo algo visiblemente olvidado por todos, incluida yo misma, algo, que
se consumía lenta pero pacientemente en mi interior esperando la oportunidad
propicia en salir. Hablaba de mis poderes de Magic Pure.
Susurra una disculpa entre
labios, comprendió a los goles (no en sentido literal) todo el sufrimiento
aguantado por todos los Magic Pure y de mi misma cada día, resaltando lo más
importante, darle la espalda en el momento donde más me necesitaba. Claramente
estuvo confundido, algo aturdido, tuve un comportamiento bastante diferente al
usual, también admitía parte de la culpa de lo que me llevo a eso. Es cierto,
Cathy tenía mucha razón, no tenía por qué usarme como salvo conducto, menos
girarme a ver al estar acorralado, esa era una de las razones de pedirme
perdón. Quejándome del movimiento brusco de alejarme un poco de él moví mi
cabeza hacia los lados con frenesí en señal de negatividad, él no me debía
ninguna disculpa, siquiera Abie, nadie coloco encima de mi cabeza una pistola o
arma legendaria para hacer aquella acción tan vergonzosa como Magic Pure. En
realidad, las disculpas debían venir de mi parte, no la suya. Entonces riéndose
elegantemente donde apuntan a elevar tu ritmo cardiaco, movió su pulgar
suavemente por toda la longitud de mi rostro hasta mi mentón obligándolo con
delicadeza a colocar la dirección de su rostro, allí permanecí inmóvil, quieta
como una muñeca de cera, esperando teniendo un desastre completo dentro de mí.
Alzando cansada mi mano
derecha en dirección de Edward, lance un conjuro hablando en latín tan rápido
que mi cerebro no lograba procesarlo tan rápido antes como ahora, una luz
rosada lo envolvió en un segundo al sin magic lanzándolo rápidamente lejos de
mi amigo que ningún otro pudo siquiera procesarlo. Uno de los amigos del
orangután de Edward giro a mi dirección frunciendo el ceño al encontrarme
usando mis poderes, iba con claras intenciones de agredirme, claro, si
realmente pudiera hacerlo. Una segunda vez, cambie de objetivo y empleando otro
conjuro (uno más vergonzoso al otro), hice que el imbécil cara de rata se
moviera en oposición de sí mismo, dándose la vuelta y gritando a viva voz ser
un tonto. Dándose cuenta los restantes que las cosas iban de claro oscuro a
color de hormiga, decidieron recoger a su líder mareado en el suelo y salir corriendo
tal cual a ver un fantasma entre ellos. En el momento de estar segura de verlos
desaparecer, dejo de ser fuerte arrojándome de lleno al suelo respirando
jadeante y llena de quejidos por todas las heridas esparcidas en mi cuerpo,
cierro los ojos permitiéndome descansar unos segundos porque las pocas energías
de tener guardadas las he usado usando mi poderes y recatar a Bernard.
Escucho unos pasos junto a
una placentera e inigualable voz llamando incansablemente, preguntándome si me
encuentro bien y si puedo abrir los ojos y ponerme de pie. De mi boca solo sale
monosílabos, asegurando de forma bastante patética, cabe de recalcar, que estoy
bien solo… solo descanso. Aparentemente la dulce voz, la cual proviene de
Bernard, no entiende nada de lo que intento expresar y con el sumo cuidado, ese
en ejercer al levantar un animal herido del bosque, me sostiene entre sus
brazos llevándome estilo princesa. Allí, de inmediato, abro los ojos latiéndome
el corazón rápidamente contra mis pobres y adoloridos pulmones gracias a mis
agresores por golpear mi espalda contra el suelo rasposo, le digo a él sin
magic no tener por qué hacer esto, puedo andar por mí misma, reponía mis
energías al usar mis poderes contra aquellos… aquellos… seres irrespetuosos por
las otras razas de magics en pisar la tierra. Los ojos de mi amigo se agradan
importándole poco lo salido de mi boca, en cambio, refleja en la expresión de
su rostro la más natural y aliviada en verle jamás. Irremediablemente los
colores del arcoíris se presenta en frente de mi ante la escena presentada, mi
piel arde a su contacto adoptando un furioso sonrojo en mi rostro, es
inevitable, considerando tenerlo más cerca que en cualquier otra oportunidad
obtenida en el pasado. Percibo su furiosa respiración acompasada con la mía
producida a los vivido hace unos segundos atrás, sin embargo, la sonrisa
dibujada en su mallugada cara no se borra ni por estar totalmente adolorida.
Esta feliz, ¿La razón? No la poseo.
—
Tienes que ir a la enfermería. — me dice con
voz pausada, sosteniendo sus brazos alrededor de mi pequeña figura. — debes de
atender tus heridas rápidamente.
¿Estaba preocupado por mí?
¿Luego de lo ocurrido en la fiesta de Selina la vaca sin leche? ¿No guardaba
algún rencor? ¿Un resentimiento? No, aparentemente no, solamente manifestaba su
creciente preocupación de ser agredida por sus compañeros de ala. Las palabras
se negaban a salir de mi boca, parecía tener algo trancado en mi garganta imposibilitándome
la sencilla acción de comunicarme, tampoco Bernard me obligaba hacerlo, en su
lugar, solo acomodaba mi peso en sus brazos tomando en cuenta también encontrarse
herido. Como buen sin magic su naturaleza seria preocuparse por los suyos, por sí
mismo e ignorarme de represaría al jugar con él en la pasada fiesta, o mejor
dicho, chasco de fiesta producida por aquella rubia malintencionada de Selina.
Pero no, aquí estaba, se encontraba sosteniéndome contra su cuerpo tal cual a
depender de ello su vida y arriesgar su posición con los sin magic solamente
para salvarme, alejar las garras de los amigos de Edward y de él mismo. ¿Existe
más razones para enamorarme más del ojos azules? Si, si las hay y una de ellas está
presente en ese mismo instante. Ha empezado a caminar conmigo en brazos directo
al edificio, rumbo a la enfermería. Me tense rápidamente, temiendo de caer o
lastimar su herida en las costillas, sabia su fingir encontrarse bien para no
preocuparme y ocuparse primero de mí. No obstante, seguir sereno le duraría poco
y tendría que mostrarse tal cual delante de la enfermera.
Lleve mis manos a sus
hombros en el instante de bajar las escaleras parecidas a unas mazmorras ocultas
en lo más profunda de una montaña, las paredes de piedra nos daba la bienvenida
al igual de las antorchas prenderse a nuestro paso, las minúsculas ventanas de
aquel pasadizo mostraban los pequeños vástagos de luz de un día bastante gris y
frio, donde a la mitad da un giro extraordinario porque Bernard lo ha hecho esplendoroso
e increíble. Me mantuve detallando silenciosamente su rostro, lo he visto
millones de veces, lo he descrito de las mil y un maneras, hasta inclusive,
deje en ser lo suficientemente apuesto para ser llamado príncipe. En la vida
cotidiana para mí lo es. Con esos ojos azul intenso, brillantes, encantadores y
suaves igual a un aire transitorio de verano, su sonrisa blanca perla deslumbra
tus ojos dejándolos prácticamente cegados, siendo nada más a la apertura de
todo lo que realmente significaba él en mi vida. Bernard se da cuenta de mi escrutinio
al momento de llegar al gran salón provocándome un respingo de la impresión,
bajo la mirada avergonzada de ser descubierta en la peor tarea de todas, la
fisgona. Aunque al sin magic no le da importancia, en una maniobra totalmente alucinante,
lleva una de sus manos a mi rostro adolorido dándome una suave caricia con la yema
de sus dedos enviándome descargar eléctricas por todo mi ser, aún más la piel
que termino de tocar.
—
Vamos a pautar las cosas claras, Angelina. —
comenzó hablar con pausa, prácticamente manteniendo la delicadeza del pétalo de
una rosa. — Tu no vas a culparte de nada de ahora en adelante, no vas a
degradarte o sentirte mal por cualquier acontecimiento en ocurrir, menos donde
te involucres. ¿O acaso te culparas de ser agredida por lo amigos de Edward?
—
¡Cla…! ¡Claro que no! Ellos… ellos vinieron
y… — tartamudeo miedosa y agitada de lo ocurrido hace unos minutos atrás. —
Nosotros los Magic no hemos hecho nada en lo absoluto, yo no hice nada de malo
de lo que ocurrió en el incidente de la fiesta de la casa de Selena. Ellos lo
han malentendido todo.
—
¿Por eso te han agredido? — pregunto
escandalizado, arrugando un poco su entrecejo al alzar la voz seguramente se ha
lastimado sus costillas. Temiendo de ejercerle más dolor al cargarme, me bajo
de su agarre y le sostengo los hombros, siendo sumamente cuidadosa. — Tranquila,
tranquila, estoy bien, solo… solo fue un mal movimiento.
—
¡Debemos ir a la enfermería de inmediato! —
lo sostuve como pude también me dolía mis heridas, pero debíamos movernos
cuanto antes. — Vamos, Bernard. Busquemos ayuda.
—
Le doy méritos a tus padres al colocarte ese
nombre. — pronuncio medio adolorido, medio agitado. — Realmente eres un ángel.
No conteste, en su lugar
solo baje mi cabeza colorada hasta el cuero cabelludo de la vergüenza. ]Abie
también suele llamarme de esa forma, ángel, no solo por mis características
físicas, igualmente mi personalidad introvertida. Aunque la realidad es otra,
porque un ángel no tendría esos arranques de persona oscura o sin magic al
anhelar la suerte de otros, haciendo honores al quemarle el trasero al ser
agredidos. Los Magic Pure no somos particularmente de religiones o creyentes,
estamos conscientes de los poderes de la naturaleza y las bendiciones de esta
darnos, en realidad, nos aferramos a que todo ocurre por una razón o por
circunstancias en llevarnos a ese desenlace. Lo más cercano a una deidad fueron los
próceres, incluso ellos tuvieron sus fallas y faltas delante de la sociedad,
haciéndolos más humanos a dioses. ¿Debía de creer entonces en ángeles cuidando
cada paso de dar? Enfoque mi poca emergencia en mis piernas en caminar en el
pasillo rumbo a los jardines internos, allí existen pequeños salones de
diferentes usos, primordialmente en esa área transitan sin magic con la
finalidad de elaborar informes para sus asignaturas. Del mismo modo, las aulas
de arte, cultura y coro, aunque los seres mágicos nos gusta mucho la música
tratamos de mantenernos al margen más sin los sin magic están rodeando la área.
Seguí caminando cuidando de no tropezar con mis propios pies y caer al suelo,
soy bastante torpe en los casos de extrema importancia, un ejemplo fue en el
pasado cuando Abie y yo fuimos de excursión en los bosques aledaños a la villa
de donde vinimos. Nuestros padres habían salido dejándonos al cuidado de su
abuela, ella se mantuvo vigilando durante toda una mañana al punto de cansarse
y quedarse dormida en la mecedora del cuarto de su nieta, no soy precisamente
una chica con hambre de aventura pero en esa oportunidad vi en la televisión
varios documentales de seres mágicos realizando excursiones en las montañas
rocosas del Gran Valle Magic, los cuales, posee varias leyendas donde en esos
parajes salen “Los Espíritus Leales de la Naturaleza”. Le comente a Abie
volvernos voraces tales como los mágicos de la televisión, ella impresionada
ante mi ataque repentino, apoyo rotundamente mi idea con sus ojos grises
brillantes fue en la búsqueda de provisiones para la atraviesa en emprender. No
fuimos relativamente lejos, simplemente nos adentramos un poco al bosque
aproximadamente diez metros cerca de un pequeño lago no tan profundo que antes
visitamos con nuestros padres y algunas veces, una de mis primas mayores, pero
algo marco diferente de ese paseo. Abie cuidando mis pasos torpes de bebé
venado comenzando a caminar, doblo su tobillo cayendo en una pequeña pila de
piedras raspando igualmente las palmas de sus manos. Llorando a mares la
auxilie rápidamente, no sin antes caerme un centenares de veces, mi amiga en su
lugar iba muy tranquila tranquilizando mis caóticos nervios frágiles. A la
final, llegamos a casa donde sus padres y los míos nos reprendieron severamente
por salir sin permiso de nadie, desaparecer horas sin siquiera una nota, sobre
todo, colocarlos tan preocupados pesando lo peor. Desde luego, ambas aprendimos
a no desobedecer a nuestros padres y no salir de casa sin avisar.
Dando prácticamente
tumbos, llegamos al pasillo principal de paredes grises percatándome de estar
bastante desolado para ser un lugar concurrido por sin magic, con algo de
contrariedad me sigo moviendo halando a Bernard contra mi olvidando su evidente
cercanía. Las fuerzas casi se me acaban, las energías de la naturaleza me
abandonan a cada grado mi cuerpo dejándole prácticamente el peso de mi cuerpo a
Bernard, el pobre me da ánimos de casi llegar a nuestro destino, de estar cerca
de ser auxiliados. Le creí, una esperanza creció en mi interior de dejarme caer
en una camilla y simplemente dejarme llevar. Cuan tonta e ingenua fui. Al girar
la perilla de la enfermería, entrar gritando a todo pulmón, al menos de parte
de Bernard, contamos con la presencia de dos seres. Se trataban de nosotros
mismos. El sin magic me agarro con fuerza al casi darme de lleno contra el
suelo, me encontraba jadeando y completamente débil al borde del colapso, medio
cerrando los ojos pensando que nadie en este colegio podía auxiliarnos. El ojos
azules sostuvo conmigo hasta una de las camillas colocándome sobre ella,
apretándome la mano dulcemente prometió conseguir a la enfermera o alguna de
sus ayudantes, todas estas eran magics experimentadas en el arte de la salud,
no al grado del clan Martín o Albert Martín, pero conocen las cosas básicas en
cuidados de seres mágicos o no mágicos. Al sentir su cálida mano alejarse de la
mía me apoyo en mi codo deteniéndolo, no quiero quedarme sola entre estas paredes
frías, tengo miedo de encontrarme nuevamente con aquellos granujas causante de
mis lesiones y las suyas, sería mejor quedarse conmigo. Liberándose
cuidadosamente, me sonríe con suma ternura reponiendo su postura, realmente
necesito atención médica, sobre todo, este incidente no debe quedarse impune,
alguno de los profesores debe de enterarse de lo ocurrido. Es allí, cuando no
logre retenerlo más. Me quedo sola en la inmensidad de aquella sala pensando, o
más bien, imaginando un sinfín de escenarios donde Bernard se encuentra con
Edward con un grupo de sin magic para terminar de hacer su trabajo, golpeándolo
hasta cansarse. Lo malo, no poseía energías para correr detrás y protegerloPasaron aproximadamente
cinco o seis minutos en volver el sin magic, mientras esperaba seguía envuelta
en mi propia paranoia, recreando imágenes en mi cabeza de Bernard tirado en el
suelo con más golpes de los que podría sostener uno de los suyos. Nuevamente,
la culpa de todo la residía una sola persona, yo. ¿Y si fuese igual los sin
magic promedio? ¿Y si no se fijase en mí? ¿Si solo existiera Abie para él?
Quizás las cosas fueran diferentes, en todos los sentidos lo serian. La puerta
se abre abruptamente invitándome a sentarme de golpe, el rostro cansado de mi
amigo se asoma entre las cortinas separadoras de las camillas reflejando
preocupación, escupió las palabras tan rápido que casi se atraganta. Se colocó
a mi lado sujetando mi mano, no encontró a la enfermera de turno, la señora
aparentemente ocupaba su tiempo atendiendo una emergencia, la cual no querían
dar muchos detalles, pero aparentemente sonaba bastante serio. Fruncí el ceño,
¿Qué cosa podría ser ese asunto serio? Tampoco le dimos muchos rodeos al
asunto, Bernard hizo un movimiento sorpresivo que llevo literalmente mi corazón
a mi garganta, una de sus manos la poso suavemente en mi pómulo aporreado,
lamentándose de aquellos granujas de estropear mi hermoso rostro. Me sonroje.
No existe nada de eso en mi cara, solo la imagen de una niña con un montón de
pecas desagradables y nada agraciadas, sin embargo, para mi amigo no estaba muy
de acuerdo con mi argumento.
—
Realmente eres preciosa, Angelina. — siguió alagándome, cortándome la respiración
y centrándome en sus hermosos ojos azules tan resplandecientes como el mismo
mar profundo. — Te lo recordare todos los días hasta que tú misma lo creas
también. Despreciarte, no estará jamás en el menú del día.
No lo entendía, me costaba
creer que existiera alguien con la capacidad de mencionar tantos halagos juntos
para mí, es decir, la sociedad entera en general me ha enseñado que no tengo
nada perfecto. Entonces, venia Bernard, al pesar de destrozarme el corazón de
millones de formas, estar confundido con sus sentimientos hacia Abie y
preferirla en muchas instancias, seguía manteniendo ese ritmo en decirme todo
lo bonito de verme. Desconocía si existe un límite para el cariño y el amor, de
ser así, estaba a punto de sobrepasar el mío. Me quede allí quieta, enganchada
a sus ojos azules, no llevándole la contraria o algo parecido, simplemente me
olvide por completo del planeta entero, para mí solo existía el presente, ese
preciso presente. Los días oscuros donde fui ignorada por él, cuestionada por
el comportamiento en la fiesta de Selena desaparecieron, incluso mi mejor amiga
Abie, se desvanecía al compás del viento. Sentí que los minutos y los segundos
se hicieron más lentos, el sonido de las cortinas chocando con la pared
acompañado a mí respiración algo irregular, la expresión suave de Bernard se
evaporaba poco a poco que mis parpados parecían pesados. En algún momento recordé
aquella vez en el pasillo, cuando estuve así de conectada con el sin magic, a
escasos milímetros de conectar nuestros rostros, volvernos uno solo de hecho,
sino fuese por la interrupción de Zephyr, hubiese ocurrido. Ahora no existe
nadie, no pude detenernos nadie, salvos nosotros mismos. Tampoco pretendo darme
el lujo de hacerlo. Poco a poco nos acercamos, sus caricias vienen acompañadas
de su otra mano, en esta ocasión, al nivel del mentón y su mirada varia de mis
ojos a la boca. Mi estómago da un brinco impresionada al notar su suspiro
esperanzado junto a una sonrisa de medio lado encantadora, la piel me comienza
a calentar, picar y ponerse de ganilla, Bernard aparenta observar la criatura
más encantadora de todas, sin fallas, sin imperfecciones, solo… solo es hermoso
y misterioso. Estoy nerviosa, no sé qué hacer o como responder a esto, la
última vez sentí el corazón explotar o salir de mi cuerpo, es parecido a
tirarse al vacío en medio de la montaña más alta de este mundo sin paracaídas,
esperando a no matarte o ser salvada por un milagro. Desconozco si deseo ver
ese milagro en proceso. Cierro los ojos poco a poco, con el ritmo más bajo en
ser posible hacerlo, en tanto Bernard empuja más su cuerpo hacia adelante
tocando prácticamente con su nariz la mía, colocando de punta mis nervios al
grado de reventarlos. ¿Va hacerlo? ¿Realmente vamos hacerlo? ¿Permitiré llegar
tan lejos?
Sí, claro, porque eso es
posible.
No, se equivocan, en mi
mundo nada de eso sucede.
Es cuando nuestros labios
casi se rozan, hacen un toque sutil y delicado, cuando la serenidad de la
enfermería se rompe magistralmente con las voces de Cathy, Abie y Dylan a toda
potencia, llevándonos a Bernard y a mi separarnos como si estuviéramos por
cometer el peor de los delitos. La primera en aparecer es mi amiga mágica
empujando a un lado a Bernard solamente para abrazarme hasta casi sacarme toda
la respiración de los pulmones, atrás suyo quedan Dylan y un sorpresivo Zephyr modulando
intentar detener a la rubia, solamente ocurre un pequeño detalle, ella es un
vendaval, haciéndole honra a su elemento naturaleza importándole nada la
opinión de los demás de su comportamiento o decisiones. Afortunadamente saco
provecho de ello, escondiendo mi rostro entre el hueco de su hombro evitando
las emociones queriendo desbordarse, estoy consciente que Abie está en la sala
sin mencionar de mi amigo de ojos dudosos, si los miro se darán cuenta que algo
estuvo a punto de suceder. La rubia ocultándome fuertemente, ataca a Bernard
exigiéndole del porque estoy con una apariencia desastrosa, pasando por alto
que él también lo está. De hecho, es Abie quien recalca ese punto. No obstante,
Zephyr rompiendo el protocolo o las antesalas en estos asuntos, ataca
directamente al sin magic recordándole una pequeña pero considerable promesa
entre ellos ocurrida en la fiesta de aquella mujer insignificante. Olvido mi
vergüenza medio saliendo de mi escondite, detallando los pronunciados rasgos de
enojo en mis dos amigos, Bernard no ha respondido nada en lo absoluto,
sencillamente adopto al silencio ser su respuesta a sea cual sea la cosa en
hablar entre ambos. La verdad, me causa mucha curiosidad.
—
Lo más importante ahora. — rompió el aura
inquietante Abie, como si nada malo hubiese ocurrido entre nosotras dos. Me
inquietaba un poco. — Ángel, debes de ser sincera conmigo ahora mismo. ¿Selena
tuvo que ver en todo esto?
¿Qué? Abrí los ojos
impresionada separándome completamente de Cathy, dejando a un lado el casi beso
con el chico que ambos nos gusta, para centrarme en los acontecimientos
surgiendo frente de mis ojos sin tregua. Primero a nada, ¿Abie se percataba de
la verdad? Me devolvía el habla como si su principal prioridad haya sido yo, mi
seguridad, mi integridad al pesar de mis errores y los suyos propios. Fue su
decisión alejarse de mí en aquella fiesta, el darme la espalda y a ofrecerme en
bandeja de plata a la vaca sin leche de Selena, quien aparentemente tiene mucho
reconcomio conmigo. Según ella, soy la causante de que su fiesta se fuera al
grandísimo infierno, solamente porque Edward ataco una de sus preciadas amigas.
Pero no hice nada de eso, intente decirlo, defenderme, ella no me dio la
oportunidad se limitó a agredirme sin importar mi palabra, la de una magic, allí
residía el detalle primordial, soy un ser mágico. Por otro lado, Abie pretendía
hacer un borrón y cuenta nueva, sin importarle mis sentimientos, mis
pensamientos y del sufrimiento de preferir millones de siglos un chico en lugar
de su mejor amiga, no me malinterpreten, Bernard es un ser magnifico, solo que
mi prioridad es Abie. Ese sería lo natural.
—
¿Finalmente recuerdas la existencia de
Angelina? — Zephyr es quien gira con ojos agudos hacia Abie, ella no aleja su
postura decidida, demostrando no doblegarse ante la tenacidad de mi mejor
amiga. — Si mi memoria no falla, le diste más relevancia al asqueroso de tu
“amiguito” Lovecraft, quien tiene la mayor parte de la culpa pero no quiero
tocar el tema de él, no aun no, sino como amiga de Angelina eres la menos
indicada a exigir la verdad oculta detrás del arcoíris.
—
No tienes porque…
—
Estoy hablando con Abie, Lovecraft. —
puntualizo su voz, aclarando desde el inicio no querer ni girar a mirarlo. —
necesito una respuesta concreta viniendo directamente de ella, no interfieras.
Una vez todo este desastre termine, y obviamente no de forma favorable para
Angelina, deseo tener claro su postura como su única y real amiga desde la
infancia. Aparentemente, en Abie, la presencia de Lovecraft es más relevante
que los compañeros de su ala la agredan.
—
¡Eso no es cierto! — grito a todo pulmón,
asustando a todos los presentes y quedándome literalmente con la boca abierta.
Si, era un sentimiento contradictorio gritando ahora mismo en mi pecho, el
cariño hacia mi mejor amiga, su fidelidad o seguir el camino hacia Bernard.
Muchas contrariedades entre sí. — Sé… sé
que le he fallado incontables de veces, no soy perfecta después de todo, cometo
un sinfín de errores donde se enlazan con herir a mi hermana. Estuvo mal
ignorar a Angelina en la fiesta de Selena, estuvo mal dejarla con ella al pesar
de saber de sobra la clase de persona de ser y si evidente disgusto hacia ella,
estuvo mal acaparar la atención de Bernard, empujarlo hacia mí y darle más
supremacía en lugar de Angelina, sobre todo, estuvo mal dejarlo pasar todo este
tiempo porque he tenido vergüenza, miedo y la presión de que un día Angelina va
a darse cuenta de la verdad… soy una terrible persona.
A ese punto ya no tenía idea
de nada, mis ideas habían chocado considerablemente, Abie finalmente abrió su
corazón delante de todos hablando sus más íntimos pesares. De verlo a otra
perspectiva no son tan alejados a los míos. Había tenido tanto temor, tanto…
miedo de que los demás se dieran cuenta de mis auténticos pensamiento de la
Magic Pure de todas, de que deseaba la suerte de mi mejor amiga, la atención
del chico que me gusta encima de cualquier cosa, aun mas, que las cosas
surgieran de forma diferente. Aun así, cuando existe la alegría en una persona,
significa otra no siéndolo. Estúpida Abie, estúpida, estúpida, mil veces
estúpida, ¿Cómo qué es una terrible persona? Soy yo quien lo es, entorpecí su
momento feliz con el chico que le gusta, empañe su alegría con mi envidia y
solamente espere impaciente, estar en sus zapatos. Fui horrible, terrible al
dejarme llevar por las palabras de Selena, recrear una versión patética de mi
misma frente a un grupo de sin magic era darles la razón de ser solamente una
atracción de circo, no me valore como Magic Pure y le di a entender la
verdadera naturaleza de uno. Seres auténticos de sentimientos puros, auténticos
de entera conexión con su elemento, sobre todo, la naturaleza. ¿Logran ver la
falla?
—
Tienes razón, eres una persona horrible. —
hable con tranquilidad llenándole de lágrimas los ojos grises de mi mejor
amiga, la expresión de Bernard no tenía manera de describirla, se encontraba
muy impresionado. — Más aun, estúpida. ¿Desde cuándo he sido capaz de juzgarte?
¿De condenarte por tus acciones? Eres mi mejor amiga, Abie, la persona que
sería capaz de meter la mano y rescatarte aun sabiendo ser mi ruina o fin. No
me debes nada, salvo una cosa, permanecer a mi lado sin importar cuan mal vayan
las cosas. — el llanto abordo el rostro perfecto de mi amiga, mostrándose
evidentemente su arrepentimiento ante su indiferencia durante estos días. No
soy rencorosa, quizás el no serlo me condene, es cierto, arroje encima de mí la
tierra que me enterraría viva. — Estoy dolida, seria vil el esconderte la
verdad, te necesite ese día, quise saber contar contigo cuando cometí aquel
patético error pero tú solo… solo te evaporaste en el aire. En ese instante
realmente creí volverme tan insignificante como una mota de polvo. ¿Por qué?
¿Por qué lo hiciste?
—
Lo siento… lo siento… realmente lo siento… —
susurraba por debajo, mostrándose tan frágil igual a mariposa.
—
Ya no importa, realmente no lo hace. — le
extendí mi mano, inmediatamente la sostuvo abalanzándose sobre mi pobre cuerpo
adolorido, de hecho solté un quejido lastimero, ella se disculpó de inmediato.
— No podemos seguir lamentándonos del pasado, Abie, solamente evitar el suceder
nuevamente. He aprendido de mi errores del pasado, de que al pesar de ser una
Magic Pure no puedo confiar condicionalmente de las criaturas de mi alrededor,
y si, con ello me refiero a Selena. Más aún, cuando pretende cargarme con la
culpa de lo ocurrido post fiesta.
—
¿De qué hablas? — pregunto confundida sin despegar
sus manos de las mías.
—
Siento interrumpir su evidente
reconciliación, — intervino Dylan sonriendo abiertamente hacia nosotras al
colocarse en medio, era el único en mostrar apatía autentica, los demás, tomando
como ejemplo Cathy o Zephyr, mantenían rostros duros sin emoción alguna.
comprendía perfectamente, dudaban de esta paz durara bastante. En lo más
profundo de mí ser, igualmente lo pensaba. — aun debemos de atender tus heridas
y las de Bernard. Peter fue a buscar a una enfermera, también un profesor, la
fechorías de esos sujetos no pueden quedarse sin ser corregidas.
—
Estoy de acuerdo con Dylan. — aprobó Bernard,
suspirando y deslizándose cansinamente en el suelo. — sus acciones han ido
demasiado lejos.
—
¿Realmente piensas que serán castigados? — pronuncio
con suma ironía, sonriendo de medio lado y mirándolo igual a un tonto ingenuo.
Se trataba de Cathy. — Iluso.
—
Intentarlo no va a condenarnos. — intento
insistir, solo que a la rubia le importaba poco su opinión, lo demostró dándole
la espalda.
—
Tu objetivo es verte como caballero de
armadura pulida, Lovecraft. — señalo el chico de ojos violentas y dudosos para
la sociedad en general. — admítelo, eres un egoísta velador de tus propios
intereses. ¿No es así?
—
¡El punto aquí no es cuál de todos tiene la
razón! — elevo su voz impresionándome Dylan, su postura siempre ha sido
simplona y sonriente, jamás de poner altos o límites. Lo han sacado de sus
cabales. — Ya basta de esta estira y encoje, de cual de culpas o disculpas, enfoquémonos
en la auténtica verdad: Selena y Edward con su combo tienen un evidente problema
con nosotros, con más afinque, en Angelina. ¿Cuál va hacer el siguiente paso
hacer?
—
Por lo pronto, — una voz ronca interviene entre
nosotros percatándonos de la llegada de alguien, se trataba de Peter y no venía
precisamente solo. — dejarle sus heridas a las enfermeras. Ya nos ocuparemos más
tarde de lo demás.
Las
señoritas mandaron a desalojar el área, Abie le pido incandescentemente
permitirle quedarse a mi lado, la mujer giro a preguntarme si permitía eso
suceder. Por supuesto, aun debíamos ponernos al día de muchas cosas, además,
tener a mi mejor amiga junto a mí mientras me atendía me daba mucha fuerza. A
Bernard si lo llevaron a otro cubículo, al tener a Peter frente hacerse el
fuerte mostrando su verdadero estado, cuando lo ayudo a levantarse del suelo se
quejó fuertemente asustado a la enfermera del estado de sus costillas. Aparentemente,
el golpe había sido demasiado fuerte de lo imaginado. Si hubiese sido otro día
donde tampoco fuese herida, colocar a trabajar mi mirada escaneadora y los
poderes sanadores de mi elemento naturaleza, habría sido un hecho. Ahora,
colocada encima de la camilla con ayuda de Abie y la enfermera, se encuentra demasiado
lejos. Afortunadamente mis heridas no fueron nada serias, de hecho, nada que
unos asquerosos jugos de hierbas medicinales, combinadas con poderes
ancestrales naturales y la paciencia titánica de la enfermera combinada a la de
Abie, las atendieron para sanarlas. Eso sí, no me libre unas curas en la cara,
masajes tortuosos en mi espalda y aquel jarabe de berro para aumentar la magia
magic. Es cierto que los seres mágicos provienen la naturaleza, su fuerza
reside igualmente de allí, pero si uno de ellos agota todas sus energías lo más
idóneo es beber un brebaje de una serie de hierbas verdes que contiene
vitaminas como elementos necesarios para levantar a un anémico. Básicamente los
Magic Pure entramos en una especie de trance débil, como si fuésemos muñecos de
aire de fácil manipulación, porque nos hacen falta los componentes esenciales de
hacernos caminar. Después de beberlo, es necesario mantenernos en reposo unas cuantas
horas para hacer efecto, no reside demasiado si comenzamos a movernos, aunque
mientras sigamos al pie de la letra las instrucciones, mejor será la
recuperación. Abie estuvo a mi lado todo el tiempo, me distrajo con relatos
triviales de su día a día en la ala mágica, admitiendo verme de lejos con toda
la culpa del mundo sin poder manejar las riendas de acercarse a mí. Seguía sintiéndose
culpable, manejaba la información de lo ocurrido en la fiesta de Selena, es
simple igualmente estuvo allí, se le hacía difícil de comprender los planes
malignos de ella la culparme de ser castigada de por vida por sus padres. Es
decir, en parte se lo merecía, seguramente la planeo sin la debida perisología
de ellos y tener la mala suerte de tener ese altercado con Edward y su amiga… era
demasiado. Lo raro viene siendo el relato del sin magic, aseguraba no acordarse
de nada, igualmente salió afectado de ello pero no tanto como la chica, fue quien
se llevó la mayor parte. Sostenía no ser capaz de colocarle una mano encima,
admite ser agresivo y perder los estribos fácilmente, mas no herir a la chica
que le gusta. ¿Con que motivos lo haría? Pronuncie con dulzura tal vez no tener
permiso de ella para algo, él mismo lo dijo, pierde la paciencia fácilmente…
¿Por qué no con la muchacha? Mi amiga permaneció unos segundos pensativa,
recapitulando la situación de ese día en su cabeza, luego con la tranquilidad y
suavidad en caracterizarla musito no entender del todo esa historia. Jamás justificara
las acciones de Edward, tampoco lo defendería, pero ella misma fue testigo del
momento de la escapada del chico con una de las mejores amigas de Selena, del
mismo modo, en la ala mágica saben perfectamente de la sintonía similar de
ellos tener. Si, el chico no es ninguna perita en vino, sin embargo, cuando se
trata de Dott, el clima cambia perfectamente para él. Me costaba imaginar a una
cara de pájaro enamorado, dulce y encantador con una mujer, no cuando ha sido
el mismo en golpear a Bernard y agredirme físicamente a la par de psicológica todos
los días. ¿El amor podría cambiarlo de parecer?
De todas formas, de
ser cierta la teoría de Abie, colocaba en el inicio los acontecimientos de ese
día en la fiesta de Selena. ¿Quién fue el verdadero culpable de las agresiones
de Dott? Confiaba en la palabra de mi mejor amiga, sencillamente, me costaba en
seguirle la idea en esta ocasión. Una vez eres un desgraciado golpeador de
Magic Pure, serás capaz de agredir hasta los de tus misma especie, sin importar
ser chicas.
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